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Zulu
¡Gracias!
Cualquier tentativa de restablecer una relación normal con mi marido ha
fracasado. Él es entrenador de un equipo de fútbol local y se pasa el día fuera
de casa.
Cuando vuelve por la noche se queda atontado delante de la televisión.
No sirve de nada preparar una cena romántica a la luz de las velas,
preparar sus platos favoritos o ponerme guapa para él.
Da igual lo que yo haga, él sigue ahí.
hipnotizado delante de la televisión.
Es como si hiciera tiempo que me hubiese borrado de su vida.
Es como si no existiera.
En cambio, al principio de nuestro matrimonio realmente vivimos momentos
maravillosos. Incluso por el amor que sentía por él fui capaz de perdonarle un
sinfín de infidelidades.
Y hablando de infidelidades, mi marido es todo un especialista.
Ni siquiera se lo pensó dos veces antes de liarse con mi hermana pequeña.
Aprovechaban cuando yo no estaba en casa para encontrarse como dos adolescentes
enamorados.
Sí, qué gorda.
La tengo.
¿Quieres chupar esto?
¿Quieres chuparlo?
Vamos, vamos.
Así, si no te cabe. Vamos, vamos.
Vamos, cariño.
Vamos, ánimo, ánimo.
Abre más la boca.
Vamos. Así.
Así.
A ver.
¿Cuánto aguantas?
Vamos, cariño.
Eso es.
Sí.
Sí.
Sí, preciosa. Coge aire. Vamos. Eso es.
Así. Y ahora... Venga.
Vamos. Eso es, así. Hasta el fondo, si puedes.
Vamos.
No te esperabas un mondongo así, ¿eh?
Vamos.
Vamos.
Así, aguanta, aguanta.
Eso es. ¡Ah!
Venga, al ataque.
Eso es, así.
Eso es, cariño.
Es preciosa.
Eres increíble.
Un par de melones.
Así. Eso es, muévete.
Así.
Sí. Vamos.
Vamos. Así.
Intenta. Así, eso es.
Muy bien.
Así, eso es. Así, oye.
Qué cachondo.
Así, así.
Sí, eso es. Así, cariño.
Qué bonita.
Así.
Así te gusta, ¿eh?
Te emociona. Que te metan un mondongo como el mío, ¿eh? Te gusta.
Sí.
Así, así. Relájate. Porque ahora viene lo mejor.
Voy a penetrarte hasta el final.
Te la meteré hasta los huevos.
en lastimarte.
Toma.
Día.
Ninguna mujer le habría perdonado semejante ofensa.
Sin embargo, Yo no solo le perdoné, sino que tuve que aguantar que jamás se
disculpase o reconociese mi amor por él.
Tras la cena y después de una sobredosis de televisión, llega el momento de
saciar su apetito sexual.
Sé muy bien que mientras hace el amor conmigo, tiene la cabeza en otro sitio.
Supongo que pensará en los encuentros furtivos que tiene con sus amantes.
A ver eso.
El coño.
Eso es.
Así.
¡Gracias!
¡Polla en la boca! ¡Polla en el coño!
¡Polla en la boca!
¡Polla en el coño!
¡Polla en la boca!
Así, así, eso es.
¡Qué guapo tengas!
¡Coño! ¡Sí, corre!
¡Más fuerte!
¡Coño!
¡Coño!
¡Coño!
Así,
así, así.
Eso es. Ya te diré basta.
Tú sigue, sigue chocando la polla.
Basta, basta.
Ahí, eso es.
¿Te duele?
¿Te duele?
No, me encanta.
Bien, bien.
Así.
Muy bien.
Vamos, chupa un poco más.
Así.
¿Os sigue?
Eso es, eso es.
Te estoy petando el culo.
Más fuerte.
Sí, eso es.
Así.
Fantástico.
Esto es increíble.
Y a la boca. Y al culo. Y a la boca.
Y al culo. Y a la boca. ¿Ya ves? Me encanta.
Y a la boca. Y al culo. Y en la boca. Eso es.
Me gusta alternar, eso es bueno.
Y así.
Ya. Vamos, así, eso es, eso es, eso es.
Más.
ah ah
Un bypass, así no.
Es terrible ser poseída por un hombre que en realidad se está acostando con
sus recuerdos.
Supongo que se preguntarán si alguna vez lo he engañado. Pues sí, lo he hecho.
Una única vez. Y lo hice para ver si así conseguía olvidarlo.
Un colega del trabajo me invitó a cenar a su casa.
Y tras varios vasos de vino, me dejé llevar por mis sentimientos.
Me encontré desnuda frente a él.
Pero mientras acariciaba mi cuerpo, no conseguía borrar de mi mente la imagen
de mi marido.
¿Te gusta?
Sí,
¿verdad?
O sí, o sí.
Así, así, revuelve.
En aquella ocasión comprobé que mi gran amor era mi marido y que era capaz de
todo por reconquistarlo.
Anoche hice algo por cambiar las cosas.
Si la culpa de nuestra crisis matrimonial la tenía la monotonía de
nuestra relación, bueno, pues había llegado el momento de que eso cambiara.
Jamás habría creído que iba a ser capaz de tanto por amor.
Invité a mi hermana a casa y os aseguro que no me costó mucho convencerla para
ofrecerle a mi marido un auténtico espectáculo, algo con lo que no contaba.
Eso es, cariño. Quiero verlo todo.
Quiero estar presente cuando te estén follando. Sí, eso es.
Oh, sí, nena.
Oh, sí. Oh,
sí. Me encanta mirar.
Quiero verlo todo.
Así, cariño.
Así.
Eso es.
Chúpale el coño.
Eso es.
Así, chúpale el coño.
Así, vamos, no pares.
Lo haces muy bien.
A las dos.
Os voy a penetrar hasta el culo.
Y los huevos.
Quiero más.
Más saliva.
Lo que tengo claro es que todo esto le ha enseñado algo
importante.
Que es inútil que vaya a buscar emociones fuera de casa.
Cuando su mujer puede ser la más puta y encima es muy, muy
accesible.
No dejo nunca de pensar en ti como en mi único gran amor.
Durante años y años de matrimonio jamás se me ocurrió serte infiel.
Y la única vez que lo hice me salió muy, pero que muy caro.
Un día conocí al portero de un equipo de segunda regional.
Enseguida nos hicimos amigos y no tardamos mucho en iniciar una relación.
Todavía quería a mi marido, pero necesitaba una aventura que me
devolviese la alegría de vivir.
Últimamente el entrenador del equipo siempre aparecía con su esposa en las
celebraciones. Acababan de superar una terrible crisis matrimonial y parecían
dos jovencitos enamorados.
De hecho...
El artífice de la ruptura con mi marido fue aquel cabronazo.
Recurría al chantaje para conseguir de las mujeres lo que quería.
Cuando sus jugadores tenían una cita con una mujer casada, le informaban
previamente y éste se presentaba en el lugar del encuentro para grabar.
¿Qué escondes ahí?
¡Gracias!
¡Oh!
Al día siguiente le enseñaba a toda la plantilla la grabación y encima
amenazaba a las chicas con informar a sus maridos si no aceptaban sus
condiciones.
Llegados a este punto entraba en juego el presidente, un hombre en apariencia
tranquilo pero que en realidad desempeñaba un papel fundamental en
aquella truculenta historia. De hecho pagaba enormes sumas de dinero porque le
organizaran encuentros con las pobres víctimas de aquellos chantajes.
¡No!
¡No!
¡No! ¡No!
¡No!
¡Ya está!
no no
Sí, presidente, tócame eso.
¡Oh! ¡Oh!
¡Oh!
Interesante.
¡Oh, Dios mío!
¡Oh, Dios
mío!
Caracol.
Caracol.
Qué afición, presidente.
Chupa, chupa.
Así, así.
o no
Gracias.
Incluso la joven sobrina del presidente se convirtió en su víctima.
Ella, a diferencia de las otras, lo hacía solo por satisfacer su propia
lujuria.
Era una especie de pasatiempo.
Durante las reuniones de trabajo que consistían en el visionado de distintos
fragmentos del partido, la jovencita aprovechaba la afición que el anciano
presidente sentía por el alcohol para llenarle el vaso en cuanto se
descuidaba.
La jovencita leía tranquila mientras su tío repasaba las jugadas con su amante.
Su sobrinita, por viciosilla que fuera, también era una víctima.
A ella también la habían grabado durante un encuentro con su novio secreto, que
casualmente era uno de los jugadores del equipo.
Si su tío lo hubiese sabido, los habría matado.
Sin embargo, no lo sabía y le tocaba lo que a todas tenía que hacer de tripas
corazón y satisfacer los deseos de aquel cerdo.
Incluso yo terminé siendo una víctima de aquellos cerdos.
Fue durante uno de los encuentros con mi amante que aquel cabronazo nos grabó.
Aquella noche mi vida cambió radicalmente. A partir de ahí me vi
obligada a aceptar todas sus condiciones.
Al principio, aquel cerdo se divertía haciéndome asistir a sus orgías.
Decía que era una putilla fría e inexperta y que antes de llegar al
presidente iba a tener que tragar mucho.
En realidad, me utilizaba como una estúpida aprendiza. El muy cerdo decidió
que a partir de aquel momento iba a ser mi profesor.
Y los dos son dedos gordos.
Bien.
¡Qué guay!
¡Pollón!
Sí, te gusta mi polla, ¿eh? Sí, sí.
Espera que te abro el coño y ya nos vas a meter.
Ahora, así nos va a meter la polla. Ahí, eso.
Increíble, increíble.
Sí, sí.
¿Qué pasa?
¿Qué pasa?
¡Qué cachondo estoy!
¿Lo veis? Esto pasa por ponerme cachando.
Me voy a correr.
Me voy a correr.
Es increíble.
Fantástico.
No puede ser.
Pronto me llegó el turno a mí.
Me dijo que antes de llevarme ante el presidente, Quería comprobar
personalmente si había aprendido la lección.
Fue así como una noche, tras celebrar una victoria con su equipo, organizó un
encuentro con varios de sus jugadores.
El muy hijo de puta me vendó los ojos para que no reconociera a todos los
jugadores que se me iban a follar.
Fue una noche alucinante.
Una noche que no olvidaré jamás.
Sí.
Sí.
¡Oh!
Cuando le dije que no pensaba acostarme con el presidente, le envió la cinta a
mi marido.
De nada sirvió que le explicara lo ocurrido. Me pidió de inmediato el
divorcio y se fue de casa.
Ahora se ha vuelto a casar.
Yo lo querré para siempre y jamás me perdonaré el daño que le hice.
Llevo casada con mi marido poco más de dos años y mi vida se ha convertido en
un auténtico infierno.
Lo conocí al poco de divorciarse de su exmujer.
Una historia muy triste.
Descubrió que su mujer lo engañaba gracias a una cinta de vídeo que un
desconocido le envió a casa.
Al principio de nuestra relación era un hombre muy cariñoso.
Y tras pocos meses de noviazgo decidí aceptar su propuesta de matrimonio.
Al principio todo iba bien.
Pero al cabo de un tiempo empezó a tratarme con indiferencia.
Gracias a las confidencias de un amigo común descubrí que utilizaba el
apartamento de soltero de otro amigo para verse allí con una joven casada.
Supongo que participando en algo así, exorcizaba el dolor que su exmujer le
había causado.
¡Ah! Se me olvidaba.
Él solo iba a aquel piso como espectador.
No fue su extraño comportamiento lo que me apartó de él.
Aquello podría haber llegado a entenderlo. Solo tendría que habermelo
contado. Pero en cambio, su terrible silencio nos llevó a un callejón sin
salida.
Cuando volví a casa, cenábamos en un ambiente enrarecido formado por
silencios interminables.
Él absorto en sus pensamientos mientras leía el diario.
Y yo preguntándome cómo había podido desperdiciar mi juventud junto a un
hombre como aquel.
Sé muy bien que después de lo de su mujer sentía un profundo desprecio por
las mujeres.
Esta noche, como todas las noches, tendré que sufrir en silencio.
Pero os aseguro que todo esto acabará muy pronto.
Un poquito más.
¡Mmm! ¡Mmm!
Hoy ha llegado el día de mi rescate.
Mi vida es mía y quiero vivirla a fondo.
Por eso me regalé una noche muy especial.
Mira el coño. Mira cómo lo pide. Qué mojado.
Vaya pezón.
Qué completa.
Sí. Qué mojada.
Qué mojada.
Qué mojada. ¡Mmm!
¡Mmm! ¡Mmm!
¡Mmm! ¡Mmm!
¡Mmm!
Es una amazona. Sí.
Sí que tiene mamás. La torre.
Qué buena está.
Sí, sí.
Sí. Fíjate.
Chupa, chupa, preciosa, chupa.
Así, así.
Qué guarra, qué zorra. Así, así.
Eso sí, eso sí.
El sexo.
Así, voy adelante.
Así.
Tranquilo, tranquilo.
¡Qué buena está esta mujer!
¡Qué nabo!
¡Tócale ahí!
¡Tócale!
¡Tócale ahí!
Que disfrute. Vamos.
Ahí viene otro. Eso es.
Sí, sí, sí. No puedo parar.
Toma. Qué bueno.
Toma.
Vitaminas.
Vamos. Siguiente.
No lo sabía. No había visto tanto espermatozoide en mi vida. Parece una
procesión.
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