All language subtitles for The Lady Is Back (La Dama Regresa) 1996

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Vamos, vamos, vamos.

¡Mire, no puedo más! ¡Me han tirado al suelo! ¡De todo me han hecho! ¡Dínqueme!

Bueno, no me toque.

¡Atrás!

Jaime,

la braguita.

Cuide a Platón, Jaime. Sí, señora.

Dentro de 15 minutos. Sí, señora. Rápido.

El control herida está aquí.

Usted sabe que al perro lo cuido bien.

¡Que muestre la teta, señora!

¡Que muestre la teta, señora!

¡Muestre la teta, señora!

Mira, perro de mierda, cagaduro, porque te estrangulo.

¿Entendiste?

Aurora Mengoa.

¿Qué haga?

Luces, ventiladores y repases de baño.

¿Qué hacen?

¡Paren esos ventiladores!

¡Están locos!

¡Ferencio, yo...! ¡Cállate! Gracias, señora.

Gracias.

¿Aurora? Vos y tu costumbre de ocultar las cosas.

Han pasado 30 años y continúas igual.

Aurora, vení, vamos a mi despacho.

En todos estos años he pensado mucho en vos, Aurora.

Te estás burlando.

No.

Ni siquiera sabés cuántas cartas mías recibiste.

Aurora. Supe que mi padre está muriéndose. Por eso vine a verlo morir.

No puedo evitarlo.

Cuando me acuerdo de él me lleno de bronca.

¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera los chanchos, ladrón! ¡Vamos a rajar! Relájate, por

favor.

Ese es tu pueblo.

Lamentablemente es el mío.

Aurora. ¡No me toques!

Vos no hiciste nada.

Pero pobrecito, eres la noticia del día.

Aurora. No hay radio, ni diario, ni canal de televisión que

no hable de vos.

De mí, de los miles de dólares y de los chanchos, Aurora.

Pusieron un criadero de chanchos junto al country que construimos con todos los

ahorros del barrio. Con créditos.

Ahora nadie compra nada.

Los que compraron quieren cancelar. Y yo no puedo devolver nada.

Ni créditos, ni dinero.

Trae mala suerte. Los hizo Aida, mi esposa. Lleno de caracoles. Mala suerte.

El barrio se hunde, Aurora.

La gente se escapa. Y encima vos te venís a vengar de mí.

Tomá, abrílas. ¿Qué mirás?

Nada. Te pido un café.

¿Tenés hambre? ¿Qué cosa?

Ve a ojo. Será el olor a chancho. Tomá, abrílas. ¿Qué es esto?

Son nuestras cartas. Son nuestro olor. Son sucias. Y en polvo.

¡Saca esto!

Por favor, Aurora.

¿Otra mineta te trajiste?

¿Ya no te alcanzas con la mami?

¿Qué te pasa?

Tu mami, qué mina.

Y ahora esta mina se va.

No, no, Aurora.

Vos te quedás.

Ángel de la guarda, dulce compañía. No me desampares, ni de noche, ni de día.

Hasta que me lleves a la eterna vida. Amén. Con Dios me acuesto.

Con Dios me levanto, la Virgen del Carmen y el Espíritu Santo.

Vos y tus versitos. Son jaculatorias, que dan tranquilidad.

¿Quién?

Decime quién no necesita ayuda, ¿eh?

Seguridad.

¡Jaculatorias!

¡Se soltaron todos los chanchos! ¿Qué pasa?

¡Chanchos de mierda!

¡Subversivos! ¡Subversivos! ¡Pero a la cama!

¡A la cama!

¡No tengas miedo, mi amorcito! ¡No tengas miedo, eh! ¡A la cama!

¡Uy, uy, uy!

¡Esta pancita que tiene mi maridito!

¡Qué tiempo te hace bolsa!

¡Bolsa! ¡Que tiene mi maridito colgadito de la piernita! ¡Dejame de romper las

pelotas! ¡Ay, voy siempre tan grosero!

¡Qué calor!

¿Qué haces?

¡Soldame!

¡Sali!

¿Qué te digo?

¡Sali!

¡Sali, me ahogas!

¡Sali! ¿Por qué ahogas?

¿Por qué?

¡Esa te ahoga! ¡Esa te ahoga!

¡Esa te ahoga!

¡Te ahoga!

¡Por qué!

¡Por qué!

¡Muchas gracias, comuna!

Buenas noches, señor Intendente. Buenas noches.

Pueden continuar.

Espere, señor.

Mire, que usted también tiene una familia.

Ni se imagina las cosas que se dicen de ella por ahí.

¡Usted es un mirón! ¡A la oficina!

Un chuponcito, por el amor de Dios.

No te las toco, pero déjamelas ver.

Aurora, no doy más.

No puedo.

No puedo.

Ha pasado mucho tiempo.

Somos como desconocidos.

Pero un piquito nada más.

Bueno.

Pero sin mirarnos.

¡No!

Una pregunta, por favor.

Es una pregunta, señor.

Es una pregunta, nada más.

¡Pelotudo!

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¡Bienvenido a la guerra, señora Bilboa!

¡Bienvenido! ¡Señora! ¡Una silla de treta!

¡Bienvenida, señora Bilboa!

¡Por favor, señora!

¡Un antípodo para el abuelo! ¡Y un braguero!

¡Gracias! ¡Gracias!

Antes y después.

Antes y después.

Antes y después.

Antes y después. Por fin.

Por fin me pude liberar. La señora me dio Fran.

Por fin. Antes y después.

Antes y después.

Antes y después.

Antes y después.

Y después.

Antes y después.

Antes y después.

Antes y después.

Yo fui un cobarde, Aurora.

Te quise ir a buscar, pero...

Yo

esperé que me buscaras.

Yo fui un cobarde, Aurora.

Ahora que te veo me doy cuenta que sos la misma niña que conocí.

Y no ese demonio como me dijo el pastor Rafael.

¿Qué te dijo el pastor Rafael?

Bueno, al día siguiente que te echaron de tu casa y te fuiste a refugiar al

templo, yo te fui a buscar, pero ya te habías ido.

Entonces me dijo el pastor Rafael que vos eras un demonio, la serpiente

tentadora.

Y a partir de ahí te recordé como una obsesión siempre.

Estoy muy confundida, Terencio. Tengo mucho que pensar.

Nadie puede ayudarme, Aurora.

Cometí errores increíbles.

Lo único que puede salvarnos a mí y al barrio es que desaparezca este criadero

de chanchos.

¡Hito!

Yo soy la morrocha, la más agraciada, la más

renombrada de esta población.

que yo salga con las bolas al aire.

Esa reventada.

Y encima perdió boca.

La culpa es tuya, tuya.

Arrastrada, ya mismo se va.

Esta no es mi hija. No la quiero.

Te lo pido por favor. No es mi hija. No llueve un

carajo, no llueve.

¡No quiero que esta siga ni un minuto más! ¡No! ¡Esta casa nos ha deshonrado a

todos!

¡Será contigo! ¡Será contigo!

¡Y la madre es perdonado siempre!

¡Déjala!

¡Déjala! ¡Déjala! ¡Déjala! ¡Déjala! ¡Déjala! ¡Déjala! ¡Déjala!

¡Déjala!

¡Déjala!

Te van a servir, poderosos caballeros, don Dinero.

Yo quería un varón.

Las hijas sirven para eso, para que le griten putas de lamentar.

Para eso, para escuchar el nombre de su vida.

Nada más que para eso.

¿Quién me mandó a mí a tener un varón?

Lleva paraguas.

¿No ves que va a llover, nena?

¡Nena!

¿Qué no le di?

Hasta le alquilé el salón de los bomberos para la fiesta de 15.

¡Ayúdenme!

¡Marineros! ¡Borudos! ¿Qué esperan?

¡Presurarme! ¡Dios!

¡Mamita, papito!

¡Ayúdenme! ¡Cuidado! ¡Esperen! ¡Cúbranla, señora!

¡Despacio! ¡Vamos, marinero!

¡Apresúrense! ¡Vamos! ¡Cuídenla! ¡Ya voy! ¡Se ayudan un momentito!

¡Ahí estoy yendo!

¡Vamos, marinero!

¡Apresúrense! ¡Cuidado! ¡Fuera del pocito, papito! ¡Y va, y va, y va!

¡Para, para, para!

¿A dónde vas?

Te volviste loca.

Es ella.

Es un orcito.

Te digo que es ella.

Que es la nena.

Nunca te acordaste de nosotros.

Callate, Remigio. No hables más.

Claro, la vas a defender como esa noche.

Ese cheque, Remigio, que durante tantos años llegó puntual, no era

de la jubilación, era de ella.

Cada cheque vino con una carta que no me animé a darte.

Mirala, es una nena.

Mirala, es un ángel. Mirá lo que le hace.

Madurga de roquita sin gente.

Yo soy hijo de esa gloria.

Soy el canto de la iglesia.

Esta hinchada quiere...

Está hinchada desde primera y grita

la número doce y

tiembla la bombonera. Quiero degustar, esta vez

quiero degustar.

Yo. ¿Este quién es?

Soy yo.

¿Este? Sí, sí, soy yo.

¿Este? Sí.

Reíte, reíte, reíte.

Siempre tomándotelas con ese chico vos, ¿eh?

¿Qué sería sin esa flotecita vos?

¿Qué sería, eh? Cuidado con mis tetas. Son sin plan. Yo soy una zarra.

¡Se me tuve!

Papi, mami, dejen de pelear por mí.

Anda, bañate, sucio. No le digas nada.

Bajero, igual que tu padre.

No le digas nada al nene, seguí.

Hijo, seguí nomás.

Estoy tan caliente.

Que me voy a desahogar al chino. Papi, madre, no se separen. Yo quiero un

hermanito.

Arriba.

Abajo. Empuje.

Arriba.

Abajo. Con el guía. Arriba.

Abajo.

Arriba empuje.

Empuje.

Arriba.

Abajo, abajo, abajo, vamos, con energía, arriba, abajo, arriba, abajo, con

energía, arriba, abajo, arriba, abajo, arriba, abajo.

¿Usted volvió a Laguna Verde nada más que para conocer el country?

Pero por favor, déjeme tranquila.

¿Usted no sabe que a una dama no se le habla tan de cerca?

¿Por qué en mi mesa?

¿Viene por negocios? ¿Qué le cuesta, señora Mendoza?

¿Hola?

Gracias. Gracias.

Para salvar a un amigo.

Al que ustedes le echan la culpa de todo.

¿A salvar al intendente?

Está así que es noticia. Diga más, más, más.

¡Afuera! ¿A usted no le

molesta

el olor, por ejemplo?

El olor a chancho. Es el olor que los representa.

Quiere decir que el barrio se estolienta a sí mismo.

A cada chancho le llega su San Martín. Gracias.

Y como San Martín pasó hace rato... Otro poquito, señora. Gracias.

Se le escaparon muchos chanchos.

¡Bienvenida, señora, y a gozar!

Bueno, gracias por el barrio, señora. Él es una diosa. Y yo, Lupe,

tengo la nota del año.

No,

no, no.

¡Qué bonito, qué bonito!

¡Mira la cadera!

El carnaval ya comienza.

Me despierta ternura.

Es como un animalito.

¿Dónde estás, Juan Manuel?

¿Dónde te metiste?

¡Juan Manuel!

Lo que recibo aquí son desprecio y humillación. ¿Sé cómo humillan acá en

este pueblo?

Primero, averigüe quién es el dueño del terreno que está al lado del tropero

Light. Bien, señora.

En cuanto lo averigüe, se lo informaré. No me informe, abogado.

Cómplelo para mí inmediatamente, a cualquier precio.

¿Algo más, señora?

Sí, tengo un negocio para hacer con usted.

Vamos a instalar el criadero más grande de chanchos.

El más grande de Latinoamérica.

Con una sola condición.

¿Cuál es esa condición?

Yo pago todo.

Y vamos miti-miti.

Quiero que sea el criadero más maloliente del mundo.

pero la laguna verde como veía mi color una sancho vine a salvar a mi amigo el

intendente.

Vine a salvarte la ciego y nos dice con todas las letras soy la corruza del

pueblo. ¡Calma!

¡Calmate! ¡Calma me pedís!

¡Todos los vieron revolcarse en el paso! ¡Calmate Aida!

¡Calmate!

¡Qué mierda pasa!

¡Qué mierda pasa que se oyen los gritos desde la casa!

¡Nada! ¡Que todo el mundo me oiga! ¡Eso me pasa! ¡Papá, no te vayas! ¡Espera la

licencia! ¡Que te esperen un carajo de tiempo más!

¡Corre!

¡Cállate!

¡Jugar!

¿Papá, esa mina fue tu novia? Sí, ese fue mi primer amor a los 13 años.

¿De las fifabas? ¿Qué palabras son esas?

¿Qué generación es la tuya que no se puede decir fifar?

Callate o te saco la cabeza.

Me voy.

¿Y mamá?

Calma la voz a tu mamá.

Y aguántensela.

Es mi vida. Es mi amor.

Buenas noches, Terencio.

Aurora, espera, no te vayas.

Tengo sueño.

No te espero más.

Te esperé 30 años.

En mi corazón, bajo mi piel.

Volvé a tu oficina, obrerito.

Tratá de arreglar tus chanchullos en lugar de lamentarte por tus noches de

insomnio y de jame.

¿Pero qué?

¿Pero qué estás tratando de decirme, Aurora?

¿Tratando?

Te estoy diciendo.

¿Sabés quién es el dueño de la chanchería? ¿Y yo?

No.

Vos sos un ingenuo.

Te estás suicidando con la mentira que vivís.

Salí de acá con la parodia de familia que tenés.

Déjame, déjame, déjame.

Aurora, Aurora, por favor. Basta ya.

Te vas.

Sabés perfectamente que he vivido pensando en vos.

Jamás me buscaste.

Yo te amo, Aurora.

¡Déjame! ¡Déjame! ¡No! ¡No!

¡No! ¡No!

¡Déjame!

¡Déjame! ¡Calmate! ¡Calmate, Aurora!

¡Basta! ¡Calmate, Aurora!

Por favor, mamá. ¡Te vas, te dije!

Aurora.

Escuchame. El pueblo me va a escuchar ahora. Pero vos también.

Te amo, ¿entendés? ¡No! ¡No! ¡Y no!

¿Qué pasa?

Canapés.

¿Qué pasa, Jaime?

Yo últimamente no me come nada.

Tonterías. Cosas del corazón.

Preparé todo, Jaime.

Ya es hora.

A veces tengo la sensación que usted me mira más como hombre que como chofer.

No me parece ni bueno ni malo.

Señora, yo siempre la he servido. Desde que mi padre trabajaba en la casa del

senador, manejando el barco, el auto, paseando a Platón.

En todo.

Menos en lo que quizás usted sueñe.

Señor Aurora, yo sé, yo sé que usted siempre ha querido a otro hombre.

Y aunque respetó y cuidó al senador, nunca nada ni nadie pudo reemplazarlo.

Yo soy feliz así simplemente, viéndola.

¿Tienes eso?

Eso que me tiene preso,

preso, que me da tu amor.

Tienes tanto,

tanto, que te quiero tanto, tanto.

Duermo en cualquier lado.

Por favor.

No puedo negarte albergue.

Pero imagínate, no tengo mucho lugar aquí. Te digamos.

En un solo dormitorio. En un banco del templo. Por favor.

No, no, no.

¿Cómo vas a dormir en el templo? En un banco, hija. No, no, no. Te daré, te

daré albergue. No puedo ignorar la Biblia. Soy un pastor, enténdeme.

Ya veremos lo que haremos.

Te cedo mi sillón. Mejor te cedo mi cama.

Sí, mi cama.

Te daré un licor de huevo que me regaló la presidenta de la Fica de Caridad.

Ven, hija, un alma caritativa que ya tiene ganas del cielo.

Ven, ven, siéntate. Este licor es riquísimo y te conviene tomarlo. Una

sopita antes de dormir te va a hacer bien para el frío.

Mira.

Mira, mira.

Toma, toma.

Te reconfortará.

Tomá, tomá. Es riquísimo.

Estás empapada.

Bebe, bebe. Ven, dame la manito. Ven, dame la manito. Ven. Te llevaré hasta el

dormitorio.

Oye, una tormenta. No hables. No protestes. No mires.

No mires. No, no, una chica buena no habla. No miran. Ven.

Vamos, hija, te separé del dormitorio. Aquí podrás estar tranquila toda la

noche. Ven, acuéstate, acuéstate, relájate.

Y no te quejes, no te toques eso y no te toques hasta que yo venga.

Mamita, papita, ayúdame.

¡Puñequita! ¡Aurorita, aurorita! ¡Denita, denita!

¡Movete, movete, movete!

¡Movete, movete, movete!

Venga, señora.

¿Para qué seguir acá?

Para dejar de lado los recuerdos Los recuerdos no se van nunca El dolor

es gran parte de la vida

¡Sácalos del criadero! ¡Aurora!

¡Sácalos del criadero! ¡Aurora!

¡Llévalos para trompero, para la iglesia, para la intendencia! ¡Que

corran como los chicos, que barren todo con sus hocicos!

¡Sácalos por Dios, Aurora, que este pueblo no aguanta más!

No le tires a los chachos margaritas, tírale carne, tírale agüita. No, no, no,

no, no. No le tires a los chachos margaritas, tírale carne, tírale agüita.

No, no, no, no.

Basta, por favor. No, las margaritas que tira Aurora.

No, no, no, gracias, no.

Con todas mis anchos limpios no va a engordar.

Como unos colores tan lindos. Suave, suave.

Una pareja.

Ay, qué linda.

Basta.

He dicho que basta, basta.

Soy una pecadora que vuelve, ¿verdad, Rafael?

El tiempo se nos llueve, querida señora.

Necesito... El pecado con Dios necesita comodidades, ¿no? Sí.

Necesitamos estufas para eliminarnos. Estufa, ni estufa. Contá conmigo. Te voy

a ayudar.

¿Te queda una copita de licor de huevo? ¿Como aquella noche?

¿Eh? ¿Verdad?

Ahorita, ahorita.

Está bien, por favor. ¡No me pegues más!

¡No me pegues más!

¡No

me

pegues más!

Fue alumna de esta escuela.

Me acuerdo muy bien, como recuerdo una parte inimaginable de su cuerpo.

Ahora soy la directora de esta escuela que se cae a pedazos.

Habrá que invitarla y poner cara de feliz.

Tal vez la escuela quede cero kilómetro y yo sea inspectora.

Esta era ella, esta era ella, esta era ella, cara de beata y uñas de gata.

¡Mosquita muerta!

El pueblo la clama.

Están excitadísimos.

Señora, la llaman.

Así que ahora soy bueno.

un vestido. Los voy a recibir.

¡Ay, desgracia, señora!

¡Desgracia, señora!

¡Desaparecieron todos los vestidos!

¡Ay, señora!

¡Me robaron todo!

No sé qué hacer. La están esperando. ¿Qué hago, señora?

¡No me humo la prueba!

¡Cualquier cosa!

¡Vaya, vaya!

¡Cerables!

Betoncita...

de todo este pueblo porque simplemente me atreví a

amar a quien quería amar.

Prometo firmemente reunir a todos ustedes

próximamente y allí les daré todo lo que

ustedes necesiten.

Señora, ¿por qué no se presenta como candidata a diputada?

Tenemos todo, Víctor, El bombo, gente que los vitorea.

Preséntese, señora.

Vaya, vaya a buscar a mi mamita que está por ahí.

Doña Rujre, divina, usted no sabe, pero su hija la adora.

La necesito. Ay, usted no me engaña.

Con lo que pasó temo que no nos haya perdonado. ¿Cómo no la va a perdonar?

Una madre es una madre. Rúgele.

Ayúdenos. Para colmo nos quedamos sin vestidos. Nos robaron todo.

Qué gente grasa. Mire, son un balde de tuco.

Tengo plata.

Solo eso.

Toda la soledad del mundo desde que me echaron del barrio.

Después de un año, obtuve mi diploma de enfermera. Le sentí que ese diploma iba

a cambiar mi vida.

Señorita.

Esa es Aurora

Bengoa,

senador.

Acérquese, querida.

No veo bien de lejos, ni tampoco de cerca.

Aunque observé su silueta en la ventana.

No siento nada desde la cintura para abajo.

Nada, no me tema.

La vejez es esto. No puedo hacer nada sin prótesis.

Tráigale. ¿Le has dicho que deberá vivir aquí? No, pero se lo imagina.

Muchas noches de insomnio.

Y usted tiene un hermoso gusto, mi querida.

Tóquese, tóquese,

tóquese.

Péguele, péguele.

Esta mujer me calienta. Es la primera, la primera vez, péguele. Esta mujer me

calienta.

Péguele. ¡Me calienta esta mujer!

¡Me calienta! Señor, por favor. ¡Me calienta! El senador me sorprendió

siempre. Me producía pánico y alegría.

Me enseñó tantas cosas.

Por ejemplo, la ópera. Al principio me aturdía, pero después y durante

años hablábamos cantando.

¡Aurora! ¡Aurora!

¡Aurora! ¡Aurora!

¡Aurora!

¡Qué linda Aurora!

Nunca supe cómo era una mujer.

A ver las tetas.

Las tetas.

Mostrame las tetas.

Ayúdame, Aurora.

Ayúdame.

Es sin luz.

Tengo vergüenza, Aurora.

Ya lo lograré. Te lo prometo.

Te lo prometo.

Ya viene.

Ya viene.

¿Sentís? ¿Quién viene? El pirulín.

¿Y de qué murió?

No se da cuenta, mamá.

No pudo soportar el poseerme.

Me moriré en privado.

Entre tus tetas. Lo más tarde posible.

¡Nos vamos en mi barco a oriente!

Aprendí de él todo lo que sé.

A viajar, a vestir, a leer, a pintar,

a poner.

Y también 30 años aprendiendo a odiar a este pueblo que me echó,

me violó y olvidó.

¡Qué hermoso!

Me dejó una pequeña pensión, con la condición de que estudiase pintura,

escultura y canto.

Durante 30 años. ¿30 años?

Una hija culta, ¿quién iba a decirlo?

¡Qué linda!

¡Qué linda! Se parece a vos. Vamos, mamá.

Y faltaba lo último.

El casamiento post-mortem.

¿Casamiento post-mortem? Sí.

En este medio ecológico y sulero de paz,

se lleva a cabo este casamiento post-morte.

No habiendo nadie que se oponga a la moda, los declaro en este acto,

marido. de usted.

¿Lo llaman? ¿Quién?

Ese chico, Juan Manuel.

Pero ese chico tenía testigos.

Vamos a comprar trapos. ¿Pero ya no te gusta el vestido que te cosí? Sí.

Toma, muñeco.

Vamos, vamos, que con ese coche pareces la Pantera rota. ¿Y vos qué caminas como

Betty Boop? Ah, ya.

Tienes eso, eso, eso, que me tiene preso. Eso, eso, tienes todo eso.

Eso, eso, que es la juventud.

Tienes todo, todo, todo, puesto de tal modo.

Todo, todo, que me gusta todo.

Todo, todo, que me tiene

preso.

Este color, este color va a ser contraste con su piel.

Ay, este modelo en realidad me gusta muchísimo.

Yo la voy a ayudar.

Perfecto. Yo quisiera... Si podemos verlo... Perfecto.

Shh, quieto vos.

Vaya, si me quiero ver. Me acompaña por aquí, por favor.

Adiós.

Qué personaje.

Por eso canto, canto, canto, porque tienes tanto, tanto y tanto como un beso

hermoso.

Tienes eso, eso, eso, que me tiene preso.

Mami, mirame,

mirame. Mami, ¿te gusta?

¡Aurora! ¡Aurora!

¿Por qué tan dormido?

Es su vestuario que está llegando. ¿Qué pasa?

No sé, todo es tan raro.

Pasan cosas tan raras en este pueblo.

Dígame.

No sé, presiento que algo terrible va a suceder. ¿Qué? ¿Qué? ¡Las cajas de

París! ¡Vamos, vamos!

¡Las cajas de Londres! ¡Cuidadito!

No quería preocuparla, pero el señor intendente apareció corriendo y casi

desnudo. Y además gritando su nombre.

Yo no le permití entrar.

Era una noche junto al río.

La luna brillaba, brillaba.

No la recuerdes así.

Lo pasado pisado.

Ciega, sorda.

¿No te das cuenta que está hablando de nosotros?

Como vos no tenés pasado.

Sí que tengo pasado.

Mi pasado es honorable.

Mi mamá, mi papá, mis hermanos, y ahora vos y

Oscarcito. Porque yo siempre voy a defender la institución de la familia.

Nuestro matrimonio es un montón de menstruaciones, de almuerzos y cenas, de

peleas, de navidades, de las anginas de Oscarcito, de las hititis tuyas,

de dormir los dos en una misma cama, como dos bolsas de arena, sin sexo, sin

pasión, sin palabras.

Eso es nuestro matrimonio.

¡Nada de esta casa! ¡Ni siquiera al gordito!

¿Quién lo va a alimentar?

¿Yo? ¡Vos!

¡Vos!

¡Vos! ¡Vos!

¡Vos!

Vení, acercate, Begoña.

Mirá lo que dice.

Se acuerda de mí y todo.

Mi última maestra fue María Perla del Mar.

Será una gran felicidad visitar mi escuela.

Ah, Begoña.

Ah, inspectora querida. En un abrir y cerrar de ojos seré inspectora. ¡Más

fuerte, Begoña!

¡Más fuerte! ¡Más fuerte, Begoña! ¡Más fuerte!

¡Más fuerte!

Ah, bueno.

Andá. Andá al escritorio a seguir con esos papeles que nadie lee.

Ah, esto es una institución. Hay que tener orden.

Ya ves.

Como la felicidad siempre llega.

¡No! ¡No!

¿Qué me vas a hacer?

¡Con una mujer, no!

Perdóneme, señora, por tanta infidelidad. Pero ella me obligó.

Me obligó.

No hace falta que me reemplace. Después de tanta fidelidad hacia mí, vale un

pedazo.

Gracias.

Gracias. Acciones.

Pero no me bese.

Rapidito.

Jaime. Jaime.

De esto... De esto no se habla.

Basta. Bájese.

Déjeme.

Déjeme. Bueno, Jaime, cuide bien a Platoncito, ¿no?

Y dentro de 15 minutos, la píldora. Sí, señora.

Y contrólele la caquita.

Sí, señora.

Cuidado el escalón. Chito lindo.

¡María Perla del Mar! ¡María Perla del Mar!

¡María Perla del Mar! ¡María Perla del Mar! ¡María Perla del Mar!

¡María Perla del Mar!

Un recuerdo guardo de este segundo hogar, tan grato como del primero.

Llámame María Perla y ahora te voy a presentar a las que me acompañan día a

día en la agridulce tarea de iluminar las mentes infantiles.

Señora, la sacerdotisa de Sarmiento.

¡Ah, permiso, señora!

¡Algo terrible!

¡Desapareció Platoncito! ¡Platón! ¡Platoncito, mi bebito! ¡No olvíquelo!

¡No olvíquelo! ¡Ya, ya!

¡Usted me está comiendo!

Señores congresales, estamos aquí reunidos porque se ha cometido un

agravio muy importante, del cual Laguna Verde no es responsable.

Estoy hablando de un delito terrible, el secuestro de Platón, el perro de la

señora Aurora Bengo.

Y son ustedes tan responsables como yo para encontrar la solución inmediata

y no perjudicarnos moral, económica y socialmente.

Por eso, ya mismo dictaminaremos un decreto de necesidad y urgencia para que

todas las fuerzas vivas, en forma individual o conjunta, busquen al

perrito Platón hasta las últimas consecuencias.

El Tribuno de Laguna Verde, el programa Azul y Oro, y a todos los

medios de nuestra bella población, comunicamos a los raptores... la dieta

del delicado animal.

Hemos solicitado que agentes de la fuerza pública hagan un censo vivienda

por vivienda para aclarar este aberrante delito.

La señora Aurora Bengúa está dispuesta a abandonar Laguna Verde sin dar un solo

mango.

Por favor, no me impada. Sin atropellar.

¿Nombre? Número de documento. ¿Estado civil?

¿Sexualmente activo o pasivo?

¿Color de ojo? ¿Señas particulares?

¿De padres separados?

¿Y quién nos dejó?

¿Deudas?

Seguro que se murió a propósito.

Señora, como es habitual en esta fiesta, perdón, en estos velatorios, está el

angustiador municipal.

Yo me encargo de todo.

Usted llore, llore todo lo que necesite.

Quedarás sola.

Yo te llevaré conmigo.

Yo me encargo de todo.

Usted llore. Llore todo lo que necesite.

Sáquen esa chusma.

Llévanme acá.

Llévanme acá.

Aurora, yo quería decirte que... Pero vos estás tocando a mi marido.

¡Entonces, madre mía!

Ah, sí.

Ve para el coche, Jaime.

Muy bien, Jaime.

Váyase. Déjeme solita.

¡Qué bueno!

¿Están ensayando para la fiesta?

¿Qué pasa? ¿No contestan?

¿Son mudos?

¿Qué pasa?

¿Ustedes me confunden? ¡Yo no soy la mujer del docente!

¡Gatocito!

¡Gatocito, ayudame!

¡Déjame!

¡Aurorita! ¡Aurorita!

Platoncito.

¡Vamos! ¡Vámonos! ¡Vámonos!

¡Vámonos! ¡Vámonos! ¡Vámonos! ¡Vámonos! ¡Vámonos!

¡Vámonos!

¡Vámonos!

Mami, mamita, mámele,

mamota.

Mami, ¿dónde estás?

Mami.

¿Estás jugando a las escondidas? Estoy con mis plantas. Me las llevo conmigo.

Ahora sí que me voy.

Inmediatamente después de la fiesta.

Quiero huir de esta gente.

No tengo padre.

Nunca lo tuve.

¿Y a vos, mamita?

No.

Solo te amé por cartas.

Ahora todo va a ser distinto.

El adiós pone las cosas claras. Jaime, cuide a mamita como cuidó siempre a

Platoncito.

¡Qué papelón!

Por supuesto que vendrá. Con la plata baila el mono.

En nombre de todos ustedes, pueblo de Laguna Verde, tengo el orgullo de

presentarles a la excelentísima Aurora Bengoa.

Aurora Bengoa, que en tan pocos días se convirtió de mujer

en santa, se transformó en la figura protectora de nuestro pueblo y está

aquí.

Para darnos esta fiesta y brindarles todo a ustedes.

Y también para despedirse.

Se nos va.

Perdonen, no puedo seguir hablando.

¡Bienvenida señora y a gozar!

Gracias.

Está todo muy bien. Es la fiesta que se merece.

¿No es así?

Saquen el centro de mesa rápido. Es muy tarde.

¡Qué bonito, qué bonito!

¡Mira la cadera! ¡Mira la cadera! ¡Cómo mueve, cómo mueve!

la famada soprano y su bailarín.

con diversión, que aquí están los basureros.

De pecado están hablando.

De pecado. Yo qué sé.

Con las mariposas de la noche, pecadas

enseñaré.

la mujer del intendente y su partenero.

¡Aplausos! ¡Vamos!

nuevamente a nuestra soprano, ahora acompañada por el cachapas.

¡Calma, señores!

¡Calma! ¡Los chorizos y las morcillas están calientes y ya vienen!

por esas chas y dos con esas piernitas o con rutitas y filas ¡Ay, no sé qué

moriría por vos!

¡No!

recogimiento y unción para orar con devoción.

Ha llegado la hora de los premios.

Y ahora, los regalos prometidos.

Cuando abran los paquetitos, encontrarán los bonos verdes de Laguna Verde,

que como son muchos, vienen en rollitos.

Y si siguen buscando, también hay unos globitos para inflar.

Como son muchos, vienen en rollitos y son multiuso.

¡Inferno!

Acúpese del coche, del equipaje y de Platón.

Es muy tarde ya.

Nos vamos enseguida.

No quiero imaginarte.

Que me dejes. Yo quería decirte. ¡Ame!

No. Sos un amor del pasado. Y yo tengo una vida por delante.

¡Ame!

No me dejes.

¡Suelten los chanchos!

¡Déjame!

¡Suelten los chanchos, he dicho!

Mi corazón se va con ella.

Bueno, yo me quedo por mis plantas.

Yo soy hijo de...

La dama regresa a otra ilusión. Hay tanta gente que espera

entre dos senos muertos de amor.

Soy de Boca de Madurga, de Rojitas y Potente.

Yo soy hijo de esta gloria, soy el cantor del tenente.

Esta hinchada quiere goles, esta hinchada...

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