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Bienvenidos a esta, su casa.
Es para mí un honor recibir a la crema innata de San
Vicente. Y quiero empezar por darle las gracias y hacer
honores a quien honor merece, a mi amiga Mercedes Salvear.
Quiero que cada una de las copas
y tragos que nos tomemos el día de hoy, sea por ella.
Por Mercedes Alvear.
Salud por Merceditas.
No, salud. Claro, esa fue tu novia, acuérdate.
Ni se te ocurra, ¿eh?
Es impresentable.
Que por si no lo sabían, pero a muchos les encantaba juzgarla, Mercedes Alvear
tenía una de las fortunas más grandes del Estado.
Ay, no.
Y Francisco Valiente...
Es el heredero universal.
Así que aplaudan. Ah, ¿verdad? ¿Cómo les quedó el ojo, no?
Ah, ¿verdad? Ahora sí, bravo. Bravo, bravo, bravo. Muchas, muchas gracias.
Gracias. Esto significa que todos los terrenos de donde nace el agua de
nuestra región ahora me pertenecen. Son míos.
Disculpe. ¿Sí? Confiamos en que se respeten los acuerdos que teníamos con
ella.
Confío en que tengamos una mejor relación de la que tuvo con Mercedes,
vecino.
Pero no, no se preocupen, dejen esas caras porque el agua seguirá llegando
donde debe llegar.
Y confío en que vamos a hacer acuerdos para que San Vicente sea el lugar
próspero que todos soñamos.
Sí, claro, como no. Así que, salud.
¡Salud!
¡Salud! ¡Salud! ¡Salud!
Música, maestro. No, no, no.
No voy a brindar.
Tú tampoco deberías.
Escúchame. Tú tampoco deberías gritar.
¿Nos va a dejar sin agua en el club?
No.
Espero que no se te olvide el club. No, no, no se preocupe. ¿Qué vamos a hacer?
Tengo algo preparado muy especial para el club, señora.
Bueno, qué bonito es su... Muchas gracias.
Ahí le voy a mandar una docena.
Gracias. Sí, señor.
Muchas gracias por venir. Bienvenidos a esta su casa.
Señor Ocaña.
Señor Valente.
Yo le puedo recomendar una diseñadora para que remodele todo esto.
Muchas gracias, pero no será necesario.
Pienso dejar el rancho tal cual lo dejó Mercedes.
En honor a ella, evidentemente.
Claro.
Lo que necesite. Estamos a una puerta de distancia.
Qué amable.
Bienvenido de allí.
Salud.
Salud.
Gracias.
¿Qué pasa, hermano? ¿Qué chingados te pasa? ¿Qué pedo? ¿Qué es esto? A ver,
estás muy tenso. Relájate. ¿Te vas a arrugar?
Todo a su debido momento.
Además, ¿no estás viendo que es una superoportunidad?
¿Qué oportunidad? ¿De qué? ¿De qué hablas?
Ay, Bernardo.
Un año en Londres y de plano no se te... ¿No ibas a anunciar algo?
Y está todo San Vicente aquí reunido.
¿Ya le ganaste, hermanito?
No me vayas.
¿Qué onda,
tío? ¿Qué hubo, mijo?
¿Cómo la ves, Patía?
No lo sé, Patía.
¿Tía?
Maestra Chablé, ¿cómo está?
Francisco. Me dijeron que viajó desde muy lejos para acompañarnos.
Sí, sí, viajé desde muy lejos, pero no fue precisamente para acompañarnos.
¿Y su acompañante?
Mira, lo mismo le iba a preguntar en dónde está Leticia, pero ahora me lo
encuentro de brazo de mi cuñada.
¿Leticia?
¿Qué tiene que ver Leticia con todo esto?
No la veo hace muchísimo tiempo.
Casi desde... Perdón, perdón que los interrumpa.
Solamente... Qué pena.
Bueno, pues primero quisiera agradecerle a nuestro anfitrión.
Muchísimas gracias por este espacio, de verdad.
Gracias y aprovechar que prácticamente aquí está todo San Vicente.
Me gustaría contarles una hermosa historia de amor.
Todos sabemos que Alma es una mujer guapísima, ¿no?
Y que yo siempre he estado enamorado de ella.
Este tiempo que estuvimos en Londres fue un sueño para mí y es el principio de
una vida juntos.
Muchos de ustedes a lo mejor ya lo saben, pero para los que no lo sepan,
pues les quiero contar que Alma y yo nos vamos a casar.
¡Beso, beso, beso! Estamos muy contentos.
Gracias,
gracias, de verdad estamos muy contentos.
Lo recuerdo como si fuera ayer.
Mi gran presentación se convirtió en mi peor pesadilla.
No, la pregunta es por qué forzar la puerta.
¿Por qué no encontré mi llave?
Francisco no está muerto.
¿Por qué?
Basta con verlo.
No pueden enterrarlo.
Primero tenemos que hacer lo de la autopsia.
Mucho menos invadir su cuerpo.
Ven.
¿A poco crecen esas cosas?
Pero más vale, ¿no?
Entonces, ¿qué hacemos?
¿Qué está pasando?
Desde hace mucho tiempo aprendí que a veces la gente te da sorpresas.
Sin música la vida sería un error.
Friedrich Nietzsche.
Escucha, sobrino.
Disfruta el placer de la buena música.
Tuvo buena la fiesta, ¿eh?
Lo mejor fue la cara que pusieron toda esa bola de payasos cuando les dijiste
que las tierras de donde sale el agua de todo San Vicente te pertenecen, mijo.
Y te van a tener que cuadrar.
La prosperidad en las manos de los valientes.
Así es, tío, así es.
¿Qué?
¿Qué tienes o qué?
¿Es por algo o qué?
Pues es que pensé que... que iba a dar el primer golpe y...
terminé noqueado.
Así, de local.
No pasa nada, hijo. Lo que te van a sobrar ahora van a ser viejas.
¿Qué?
¿Ya viste a la grandota esa? ¿Cómo se llama?
Margona.
Morgana, cabrón. Esa, la grandota. Está bien sabrosa, hijo.
¿Vas para allá?
¿Y sabes qué? La neta es la única que ha estado ahí.
Para mí.
Luego.
Ahora, no entendí por qué Alma me... me habló de Leticia.
¿Qué chingados tiene que ver Leticia en todo esto?
A mí ni me hables de esa bruja. Por culpa de ella estuve durmiendo contra la
pared cuánto tiempo.
Ya, ya, ya.
A ver, cucarachos.
Cámbienle, cámbienle de mood. Algo más alegre para animar a mi sobrino.
Ya, sin llorar, ya, sin llorar, mi hijo, ya.
Estuvo buenísimo cómo nos aplaudieron todos, ¿no?
Fuera de eso, la fiesta estuvo naquísima.
Qué pedo eso de hacer una fiesta ahí como de New Reach.
No mames, ese güey parecía Chambelán.
Alma.
Alma.
¿Y esas copas?
¿Brindamos o qué?
Por su excelente presentación en sociedad, don Francisco Valiente.
Mañana todo el mundo va a estar hablando de ti.
Y estoy muy agradecido contigo.
Nada de esto hubiera sido posible sin ti. Fue muy divertido verle la cara a
todos.
¿Brindamos? No solamente vamos a brindar. Ah, ¿no?
No.
No, claro que no.
Me encanta cuando te pones así.
Guau.
Oye. Eh.
¿Qué es lo que más te gusta de mí, eh?
¿A poco tienes inseguridad, eh?
No lo sé.
Pero dime.
Pues, a ver.
Eres guapísima, evidentemente.
Eres poca madre, divertida, de mente abierta.
Mira, aquí y en cualquier lugar yo te daría un sólido 10.
O dirían en francés, 10.
¿Sí?
Estás guapísima.
¿Qué vas a hacer hoy, eh?
No sé todavía.
Mira, yo hoy...
Tenemos compromisos, pero... Si quieres, podemos vernos una tarde y podemos
comer. Sí, claro.
¿Bernardo Villafranca? Ah.
No.
Abuelo, es un buen hombre. Mira, siempre me ha cuidado mucho. Es la opción
lógica.
No le mientas a un viejo.
No, no, no es eso. Es solamente que Bernardo se fue conmigo a Londres, me
apoyó, me cuidó, pues...
Me dio su cariño y al final yo me fui a Londres para olvidarme de Francisco, que
me dejó por otra.
¿Por la de anoche?
¿La hermana de Bernardo?
No, no, una señora.
Leticia Paniagua.
Ahora sí no entiendo un carajo.
Pero, Francisco, ¿qué dice?
Es un caso perdido.
Ah, y por eso te vas a casar con un amigo.
Si esa es tu decisión, yo te apoyo.
Pero no dejes de escuchar lo que Valiente dice.
Y no es que entre machos nos defendamos, no.
No.
Y quiero pedirte otra cosa.
Si tienes una duda en el corazón, no te cases.
No te cases, por favor.
Píndanme este chorro, por favor.
Muy bien.
Ocurran en la alberca que se caen, ¿eh? Eso, mortal.
Ahí, eso. Échate.
A huevo.
¿Cómo se la están pasando, cabrón?
No mames. ¿Tú lo pusiste?
No, güey. Ya estaba ahí, pero no la usan, güey.
O sea, ¿cómo? ¿Puedes invitar aquí a quien se te antoje?
Claro. Tu casa, mi vida.
¿No ves que ya es el más billetudo de San Vicente? Y lo lindo es que nunca
cambia, siempre tiene su esencia. Mi reina.
Además, estamos celebrando el cumpleaños de la Lupita, ¿no? Como tal debe ser a
lo grande.
¡Lupita, feliz cumpleaños, mi chula bella!
¿Y este zoológico, por favor?
¡Mire ese gordo, qué horror!
Eso debe ser cosa de Francisco.
Señora Chablé, señora Villafranca, ¿cómo están? ¿Gustan acompañarnos?
¿Son sus invitados?
Sí, sí.
Toda la banda. Es que estamos aquí celebrando el cumpleaños de mi hija.
Mire,
señor... Valiente, Francisco.
Sí, ahora que usted es parte de la mesa directiva, pues... Le quiero recomendar
que estudie la historia de este lugar.
Porque es maravilloso. Ay, pues qué buena recomendación. Porque a mí me
encanta leer, fíjese.
¿Usted sabe que este club lo fundó mi bisabuelo?
Algo oído, sí.
Y desde entonces, cada quien tiene su lugar. Y eso no va a cambiar.
Ni usted lo va a poder hacer. ¿Me entendió?
Ah, pues, fíjese que ahí sí se equivoca, señora.
Porque es que las cosas no es que vayan a cambiar, es que ya cambiaron.
Porque ahora este lugar tan hermoso, precioso, pues ya no es tan exclusivo,
sino es muy inclusivo.
¿Sabe qué?
Dígale a su gente que no se orinen en la alberca. No, si ya orinaron.
Ay, no, no seas ordinaria, ya.
Perdón. Vámonos. No se van a quedar los mariachis, ahorita llegan, ¿eh?
Ángulo, se tapa así como si no lo vieran, ¿no? Buenas tardes. Por favor.
Debería estar sacando esa runfla de la alberca en vez de ahí sentadote
comiendo.
No estoy en servicio, señora. Vergüenza, debería de dar.
Nunca está en servicio.
Vamos.
Ojo, Ángulo. Están invitadas al happy hour, ¿eh?
¡Salud! Y también hay un canito ahorita, vénganse.
¡Ya!
¡Salud! ¡Salud! No mames.
No, es que no entiendo tu obsesión. No, no, no, no, no, no es obsesión.
Se supone que Francisco me dejó por Leticia y ahora aparece con Morgana.
Explícame. ¿Y si ya no andan qué?
No, a mí se me hace que lo viste y que...
Sentiste cosquillitas.
Por supuesto que no. ¿Cuáles cosquillitas?
Ay, no te hagas.
Que hasta se te olvidó que te vas a casar. ¿Cómo se me va a olvidar si tengo
esto todo el tiempo? Tu mamá me dijo que perdiste la cita con la wedding planner.
Ah. Bueno, eso sí.
Ya. Pero eso es porque mi mamá está obsesionada y todo el tiempo está
pensando que si los colores, las texturas, ¿qué vamos a hacer? Que no...
No, entonces es de familia, sí.
¿Qué? Lo de la obsesión.
Está muy raro, Lucía. De verdad.
Sí está raro, sí.
Ya, ya, ya entendí.
Tú lo que siempre has querido es quedarte con Francisco.
No, no.
A ver, pongamos claras las cosas.
Gracias. Alma siempre se mete en mi camino.
Quedármelo ha sido una consecuencia deliciosa.
Pero lo que yo quería era joderla.
Porque ya, por fin, me dejé en paz. Siempre gana, caga.
Yo de verdad no entiendo qué le ven a ese jodido.
Ex jodido.
Sí, antes, al ser un simple raterito, ya estaba todo delicioso y nos traía todas
bien pendejas. Ahora imagínate, con dinero, poder, ese que hacen uno... Qué
asco. Eres un asco. ¿Qué, güey?
¿Con qué? Solamente estoy diciendo lo que todas en San Vicente ya piensan.
A mí, mientras se mantenga lejos de mí y de mi vieja, que haga lo que quiere con
quien quiera. Me vale madre.
Más bien, tú mantente alejado.
Contacto cero, hermanito.
No vaya a ser que él sea el que quiera agarrarte por haberlo intentado matar.
¿Qué?
Y ni se te vaya a ocurrir, por favor, dejar que Alma hable con él.
Alma. No sé.
Bueno.
Guau. ¿Qué pasó?
¿Estás bien?
No sé, no sé. Se me movió el piso durísimo. Ay, ay, ay. Siéntate. ¿Qué
pasó? ¿Estás bien?
Espérate, espérate. Estás como fría.
Déjame hablar al doctor.
No, no, no.
Le hablo rapidísimo. No estás bien. No seas exagerado. Estoy bien, estoy bien.
Pero no me voy a ir así, no te puedo dejar así.
¿Estás segura? Sí, sí, seguro. Me paré rápido.
Voy a desear la dieta que empecé ayer.
Ya sabes, cero carbs.
¿Estás bien? Sí, ya te ibas, ya te ibas. Sí, tranquilo, tranquilo. Por favor, ya
come algo.
Sí, ahorita se me pasa.
Hija, yo creo que no te puedes casar en el club.
Ya perdió toda su exclusividad gracias al innombrable y sus amiguitos. Mamá, si
no quieres ver a la gente en el club, entonces te vas a otro lugar.
Igual el club es muy grande, ¿sí?
Hola. Pero no se trata de eso. Ay, Bernie, qué bueno que llegaste.
¿Cómo van? ¿Qué hacen?
Bueno, aquí la prometida que se quiere casar a la mitad de la calle y dar mole
con pollo.
No, no es cierto, no es cierto.
Mi mamá está insistiendo en que la boda no sea en el club, que porque está toda
la gente de Francisco y le da oso.
¿Qué, qué pasa?
Sí, que ese tipejo no puede venir aquí a hacer lo que se le da la gana, no puede.
Mira, lo mismo le dije yo, ¿eh? A ver. Deberías de ponerlo en su lugar ya. A
ver, no, no, no, los dos.
Después de toda la donación que hizo Francisco al club, él puede hacer lo que
quiera, ¿sí? Eso sí.
¿Y saben qué? Mejor ya vamos.
¿A dónde vas?
¿A dónde?
¿Por qué no? No, no, no, a ver, voy al club.
Es mi boda.
Es el lugar que yo escogí para mi boda. Ahí se va a hacer. Yo me voy a estar
dividiendo a la gente. Espérate, vamos a ver esto que te está enseñando tu mamá y
luego vamos al lugar. Vamos a ver muy bien todo. Mira, ven, siéntate,
siéntate, mira, ve.
Aquí, este moradito, el que te gustó, hija. Mira, ve.
No, ese no, ese no, Berni. Aquí está, aquí ella ya lo tenía, ya lo estábamos
viendo cerrar. Esto está muy bien, esto está muy bien. No, Berni, no tiene
gusto, hija, ve.
Nos vemos.
Que estés muy bien. Qué gusto verte.
Chao. Hasta luego.
¿Cómo? ¿Se despediste de beso?
Bernardo, no empieces con tus payasadas de verdad, por favor. Vamos a cenar a
otro lugar. Este lugar ya no es lo mismo.
¿Qué suenas como una tía? Ahora vas a decir que no puedes venir al club si no
tienes tu licencia de socio.
Hola.
¿Qué huele?
¿Qué huele?
¿Qué onda?
¿Ustedes se van a casar aquí en el club o en qué lugar del mundo? Eso estamos
decidiendo.
Oye, qué gusto ver que te está yendo tan bien, bro.
Eso no te lo cree nadie, bro.
Más bien, ¿por qué no le cuentas aquí a tu prometida lo que me hiciste, cabrón?
¿De qué?
Cuéntale, güey.
Que hace un año me dejaste tirado en una zanja, cabrón, casi muerto.
¿Qué? ¿Eh?
¿Me lo vas a negar, pendejo? ¿En mi cara?
Cuéntale, cabrón.
Dile, güey. Si intentas difamarme, vamos a ver quién gana. Porque yo sí sé de
leyes. Yo no soy un raterito... Mira, pendejo.
A ver, ya, ya, ya, Francisco.
Veme, veme. Me lo vas a negar, cuéntale.
Casi me mata este pendejo hace un año. Me dejó tirado en una pinche zanja,
güey. Bueno, por eso, yo te escucho, dime.
Ya, Bernardo. Por tu pinche madre.
Me la vas a pagar, cabrón. Ve ya.
Ándale. Venga, dale un toque.
Junio. Los dos. Ya, Alma, ya no le hagas caso.
Fue tu puta madre, cabrón.
Francisco, ¿estás bien?
Sí.
Vente.
Vamos a tomarnos una chela.
Fue su puta madre, cabrón.
O sea, es que tú sabías que iba a estar aquí. Es obvio que venías a buscarlo,
¿verdad?
Deja de cambiarme el tema, Bernardo, por favor. ¿Me puedes explicar qué fue lo
que pasó con Francisco?
¿Qué pasó hace un año? ¿Qué chingados vas a ver?
Yo estaba en Londres contigo.
Caga ese pinche manco de mierda.
¿Ves? ¿Te controles y dejas de hablar así, por favor?
Perdóname, amor, pero es que... Aquí tienes, señor. Gracias, Miguel. No
estaríamos peleando.
si me dices qué fue lo que pasó.
Ese cabrón, lo único que quiere es estar contigo, y más ahora que no puede
tenerte.
Vámonos.
Vámonos.
Bernie.
Gracias.
Disculpe, señor.
Sí.
¿Lo buscan?
Si es Morgana, dile que estoy ocupado, por favor.
Soy Alma.
Déjanos solos, por favor.
Permiso. Sí, permiso.
Perdón por venir hasta acá a estas horas, pero necesitaba aclarar todo lo
que me dijiste en el club. ¿Sabes que mi tío tenía razón?
Cuando me dijo que el amor no sirve para nada, más que para que las personas
sufran. Y sí, tenías razón.
Porque cuando te fuiste me quedé roto.
Y ahora regresas y resulta que te vas a casar con ese cabrón, ¿no?
Muy bien.
Salud por ti.
¿Y qué querías que hiciera?
¿Que me quedara esperándote todo el tiempo, aguantando todas tus
infidelidades, a que cambiaras?
¿Cuáles infidelidades?
¿Eh?
Sí, yo sí estaba cambiando.
Estaba dispuesto a dejar todo por ti cuando te fuiste. Yo no me fui.
Tú te fuiste.
Leticia habló conmigo, me dijo en mi cara que había encontrado al hombre de
su vida, me platicó cómo se iban a fugar juntos para empezar una vida nueva
cuando yo estaba contigo.
¿De qué hablas?
¿Cómo que me iba a ir con Leticia?
Por una puta vez en tu vida. Por una puta vez. Dime la verdad.
Leticia me enseñó los mensajes. Yo los vi.
¿Quieres saber la verdad?
Bernardo me secuestró.
Me agarraron a putazos.
Casi ni la cuento.
Yo no tenía mi teléfono.
No podía estar mandando mensajitos.
Y cuando salí, cuando me recuperé, ¿sabes qué hice?
Buscarte.
Me enteré que te ibas a ir para Londres y fiesta al aeropuerto.
Porque quería saber por qué chingados me estabas dejando sin decirme nada.
¿Por qué te estabas yendo?
¿Por qué no me buscaste?
Independientemente de los mensajes o no, ¿por qué Bernardo haría algo así?
Lo hizo por ti, para sacarme a mí del camino.
Yo lo único que quería era estar contigo. Nada más.
Nada más.
Te vas a casar, ¿no?
Yo también estaba rota.
No sabes cómo sufrí por ti.
Lloré como nunca.
Y ni un puto segundo de todo este año dejé de pensar en ti.
Siempre estabas ahí.
Y tú...
¿Qué pasa?
Te amo.
Te amo.
Afuera podía pasar cualquier cosa.
Te amo.
Te amo.
Pero nosotros siempre estuvimos el uno para el otro.
Aunque fuera en secreto.
¿Ves?
Sigue muerto, sigue muerto. Tócalo.
Sigue muerto.
Ay, Dios mío.
¿Por qué se estará tardando tanto lo de la autopsia? Eh, no, no, no, autopsia ni
nada y por favor no lo toques, ¿eh?
A ver, este, vamos a tener que hacerle unos análisis a tu papi, ¿ok? No, no
creo. Sí, pues los vas a tener que hacer sin tocarlo, cabrón, porque mi sobrinito
dejó muy claro que nadie lo tocara. Cálmate, cálmate, Jeremías, estamos de
su lado. ¿Cuál Jeremías, ojete?
Para ti, licenciado, Jeremia es valiente. Bájale de huevos.
Bájale de huevos. ¿Qué huevos?
La autoridad la vas a dar y te vas a estar quieto y vas a calar a la
autoridad.
Tienen que dejarlo ir.
Y su dolor con él.
Ah, caray.
Ahí está, jipita, que está fumada.
Yo no entiendo nada ya.
Ay, mi cara.
Había un cuento que me decía Mercedes y me contaba sobre un músico que
para realmente encontrar el amor se fue,
se escapó sin mirar atrás con su amada y mandaron todo a la chingada.
¿A poco?
Sí. ¿Y les funcionó?
El final no me lo sé muy bien.
No.
Pero, pero, podemos hacer que nuestro final funcione.
¿Qué dices?
Vámonos mañana.
En el mirador.
¿A las ocho?
En punto.
En punto, Francisco.
Cero, cero. Cero, cero.
¿Sí? No vayas a abrir los ojos. No se vayan. Ay, no.
¡Tanán! ¡Guau!
¡Me encantó!
¡Me encantó!
Si no llegas te mato, ¿eh?
Eso te digo. No, yo siempre estoy ahí esperándote. No, no, no, la que espera
siempre soy yo. Yo he estado ahí con flores.
A las ocho. A las ocho.
Sí, sí, ya entendí que me voy a sentir mal un par de días.
Pero es que yo no puedo tener un bebé.
No quiero ser mamá.
Mira, aquí está todo lo que necesitas, tío.
Ahí están los contratos, escrituras, papeles.
Desde este momento quedas a cargo de todo, cabrón.
Salud.
Ah, ya, salud. Pero es que lo veo y no lo creo, ¿eh? Pues créelo, porque está
pasando, ¿eh?
¿Te cae?
¿Sí?
¿Te cae que quieres dejar todo esto?
Me vale madres.
Yo lo que quiero es estar con ella, güey.
Es más, me estoy imaginando ya...
Hasta cómo van a ser nuestros hijos.
Una niña que se parezca a ella, cabrón. Dos chamacos. Sí, bonitos van a estar.
¿Y qué?
Una camioneta para la señora y un perro. Un perro, ¿cómo? Ah, pues no sería una
mala idea los perrillos, cabrón. Estoy decepcionado.
Todo lo que hice por tu educación para que fueras un libre pensador y me sales
con esas pretensiones de familia tradicional, arcaica.
Pues, lamento haberte decepcionado, cabrón. pero estoy feliz.
Así que, salud.
Ya, déjese. Está bien, está bien, ya. Sea lo que tú quieras.
¿Qué haces?
A ese papá nos invitaron a cenar.
¿Ya me vas a decir la verdad o todavía no? ¿Qué verdad?
A ver, Bernardo.
No quiero estar con un hombre que resuelve todas las cosas con guarros,
con secuestros, con golpes.
Yo no soy un delincuente, chingada madre.
Estoy hasta la madre que ese pendejo se meta en otras vidas. Yo también estoy
hasta la madre de que resuelvas todas las cosas así, Bernardo.
¿Sabes qué?
No me quiero casar contigo.
Salud. Yo voy a hacer lo que tú me digas.
Por si.
Necesito un favor.
Jeremías. ¿Qué hubo, Margoná?
Dime.
Mis papás se quieren reunir contigo.
¿Cuándo? Ahora. Ya, vamos, ándale. No, no, no puedo. Es que tenemos unos
compromisos aquí con mi tío. Francisco, a ver. Mis papás quieren hacer las paces
contigo. Y además ya les dije que sí vas.
Dame gusto solo esta vez, ¿sí?
Va, mira, vamos a hacer lo siguiente. Yo voy, estoy un ratito y nos vamos rápido
porque además tengo que hablar contigo. Ok, bueno, pero vámonos ya.
Mientras más rápido lleguemos, más rápido te vas.
Va, y después hablamos tú y yo. Sí, sí.
Adiós, tío.
Adiós, sobrina.
Esa vieja de Mercedes me tenía ya harto.
Y el pendejo de Valiente está mucho peor.
Entiendo perfectamente.
Estamos en las mismas.
Las cosas en San Vicente van a mejorar a futuro, de eso no me cabe la menor duda.
Pero bueno, ya platicamos sobre todo.
Ahora me gustaría conocer cuáles son sus verdaderas intenciones con mi hija,
señor Valiente. ¿Qué se trae usted?
Valiente, Valiente, Valiente.
¿Qué tanto tiene que pensar?
Eh...
Bueno, yo estoy muy agradecido con Morgana. Es una mujer espectacular que
quiero mucho y... Y no es solo eso.
Les tenemos una noticia.
Francisco y yo vamos a ser papás.
Ay, sinvergüenza, dime qué sientes, si este amor ya no es suficiente, para qué
vuelves hoy a buscarme, si al final vuelves a marcharte. Ay, sinvergüenza,
qué mala suerte, si nos queremos tan locamente, amar así nos duele y nos
hiere, y al final quién sabe quién pierde.
Él le promete que todo ha cambiado, ella le cree aunque sabe el pasado.
Baila en la cumbia entre dudas y besos, como si el mundo se hubiera olvidado.
Pero la luna con su luz callada, sabe el secreto que nadie contaba.
Dos corazones atados por fuego, solo en cenizas acaba su juego.
Porque la piel no miente, aunque el alma se quiebre, cuando él jura querer.
Pero vuelve y se pierde Ay, sinvergüenza, dime qué sientes Si este
amor ya no es suficiente Para qué vuelves hoy a buscarme Si al final
vuelves a marcharte Sinvergüenza, dime qué sientes Si este amor ya no es
suficiente Para qué vuelves hoy a buscarme Si al final vuelves a marcharte
Sinvergüenza, qué mala suerte Si nos queremos tan locamente
Amar así nos duele y nos hiere, y al final quién sabe quién pierde.
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