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Original subtitles

¡Para!

He dado con el chaval de la moto.

¡Para!

Un tío le daba un móvil para comunicarse y le pagaba para espiar a su jefe.

Tenemos la geolocalización del móvil.

Es la antigua fábrica de los Olivier.

El Libro negro de las horas cambió mi destino.

Casto Olivier también lo quería y acabó con mi padre para hacerse con él.

- Escúchame, Lorea. Calibán te engañó. - ¡Vete, vete!

- ¡Tú también, vete! - Vale, vale.

- ¿Cómo has dicho que te llamabas? - No te lo he dicho.

- Seguro que tú el mío no lo adivinas. - Gael.

¿Gael López de Ayala? Hay algo que no vemos.

Si Sarah tuviese un ejemplar valioso,

¿se le ocurre algún lugar en el que lo podría haber escondido?

Las últimas semanas frecuentaba bastante el Instituto Cervantes.

Yo solo sé que en este negocio abundan los engaños.

Estoy convencido de que miente. Encubre a alguien.

Tienes que empezar a soñar, Ítaca.

¡Ítaca Expósito!

Tienes que buscar la estantería.

Joder.

Hay sangre.

Mucha sangre.

Mencía.

Tengo los resultados del laboratorio de la sangre que encontramos

detrás de la estantería.

¿Y?

Es de tu madre.

Hay más de litro y medio de sangre.

Ya sabes lo que eso significa.

Incompatible con la vida, Unai.

¿Estás ahí?

Imposible.

No. No.

Si perdió tanta sangre, no pudo salir de allí por su propio pie.

Alguien tuvo que ayudarla.

Puede que aún esté viva.

Puede que...

...que le hicieron una transfusión o...

Se acabó.

- Lo siento. - Te equivocas.

Esto no acaba hasta que la encuentre y Calibán esté en la cárcel.

¡Chist!

Cuidado con el aglutinante, hija.

Si pones demasiado, puedes alterar el brillo.

¿Voy a por el sulfuro de mercurio?

Vamos a dejarlo.

Espero una visita.

Diego Olivier.

¿Olivier?

Pero ¿ese no es el hombre que mató a su padre?

El que le robó el libro ese tan valioso.

Su nieto.

¿Y qué quiere de usted?

No lo sé.

Pero he de atenderlo.

Tú observa y escucha.

¡Adelante!

Adelante, don Diego.

Por fin.

Me ha costado dar con usted.

Es un privilegio que haya venido a visitarnos.

Ella es Ítaca,

una alumna que me ayuda con las restauraciones.

Ajá.

Un trabajo bien bonito.

Gracias.

Aquilina,

al grano.

Es usted una gran cazadora de libros, si no la mejor.

Y estoy aquí para pedirle que me tenga en cuenta como uno de sus clientes.

Desconocía que eran ustedes coleccionistas.

Estaré encantada de mostrar algunos ejemplares que tengo listos

para salir al mercado.

Perfecto.

Ítaca, déjanos solos.

Pero puedo ayudarle, hermana.

No es necesario. Gracias.

- Pues adiós. - Un placer.

"Nada es más dulce que Ítaca,

el suelo al que siempre hemos de volver".

La Odisea.

- ¿Me disculpas un momento? - Sí, luego te busco.

No sé qué decirte, Unai.

No me creo que esté muerta.

No.

Unai, yo misma he visto el informe.

Convencí a Calibán para que me diera más tiempo.

Yo seguía buscando el libro. ¿Por qué iba a matarla ahora?

- No tiene sentido. No me lo creo. - La sangre que han encontrado

es anterior a la última llamada de Calibán.

Quiere decir que ya estaba muerta cuando me llamó.

Te engañó.

Yo me dejé engañar.

- Debo encontrar a ese tipo como sea. - No.

Tío, tienes que descansar. Vete a casa.

O vete a Villaverde, pero ya está.

Ya.

No puedes hacer nada por esa mujer.

Es que para mí no es "esa mujer".

Para mí es...

Es algo personal.

Si de verdad es mi madre,

¿por qué me abandonó?

¿Es también la madre de mi hermano Germán?

Y si de verdad Ítaca está muerta, ¿dónde está su cuerpo?

¿Quieres que siga?

No.

¿Cuánto hace que nos conocemos, Esti?

¿Cómo puedes pedirme que abandone?

Puedo pedírtelo porque soy tu amiga.

Y veo que te estás haciendo daño con todo esto.

Ya está.

No duermes, no descansas. Estás obsesionado, tío. Es que no...

No puedes resolver todo.

No puedes.

Mira, te lo tengo que decir.

Me arrepiento de haberte involucrado.

Soy la inspectora Estíbaliz Ruiz de Gauna.

Sesión de interrogatorio a la investigada Lorea Díaz de Durana.

Asiste como miembro de la defensa la letrada Amaia Aguirre.

Lorea,

te has metido en un buen lío, ¿eh?

Agredir a un policía y quitarle la pistola

es bastante grave.

¿Por qué huiste?

Cuando vinieron a verme al hospital, pensé que me iban a acusar de matar a Edmundo.

¿Cuál era tu plan?

No tenía plan.

Eh...

Entré en pánico. No sé.

Solo quería desaparecer.

¿Mataste a Edmundo?

No. No.

Pero sabías que iba a morir.

No, no. No lo sabía, no lo sabía.

No lo entiende, yo también podría haber muerto.

Si llego un rato antes a la librería, me habría pasado lo mismo.

Lo mismo.

Pero no llegaste un rato antes.

Qué suerte.

Pues sí.

O a lo mejor no fue suerte

y lo tenías todo calculado para llegar justo en el momento perfecto.

Inspectora, por favor, no haga especulaciones.

Tu cómplice, Ibai,

ha declarado que tú podrías ser la asesina de Edmundo.

No puede ser.

Imposible.

Es una trampa. Esto es una trampa.

Quiere que confiese. ¿Quiere que confiese algo que no he hecho?

- No. - No lo he hecho.

Él no habla muy bien de ti.

Concretamente, dijo:

"Es una tía superturbia.

Puta loca".

No, no, no.

No puede ser que haya dicho eso.

No.

¿De qué conoces a Ibai?

Del barrio, le conozco del barrio.

¿Te gustaba? Es muy guapo.

Sí me gustaba, pero no...

Parece que no le gusto a él.

Me dijo un día que estaba metido en un lío.

Que...

...había pedido dinero prestado y no sabía cómo devolverlo.

Y lo tenían amenazado.

¿Quiénes?

¿Los mismos que mataron a Edmundo?

No tiene nada que ver con Edmundo.

Son...

...gente que él conoce. No sé.

Continúa.

Me dijo que le querían...

...que le querían romper los dedos de las manos y...

...que lo iban a dejar en una silla de ruedas.

Yo le quiero. Tiene que saber que yo solo le quería ayudar porque...

Yo no tenía dinero y no sé cómo ayudarle.

Entonces, recibí una llamada...

...de una voz que era...

...no sé, distorsionada, rara, que...

...me dijo que tenía que hacer un trabajo muy fácil.

Que tenía que enviar un paquete desde la librería

y falsificar la firma de Edmundo.

¿A quién tenías que enviar ese paquete?

A una editorial de Madrid.

Eh...

Fisher King.

- A nombre de una chica, creo. - ¿Qué chica?

No sé, no me acuerdo.

Haz memoria.

¿Te suena Sarah Jordan?

Sí.

Sí.

Sarah, sí.

Es ella, sí.

¿Sabes lo que le pasó a Sarah Jordan?

No.

La mataron.

Como a Edmundo.

No.

Enviaste el paquete, falsificaste la firma,

¿y?

Me dijo que tenía que cambiar

un frasco del taller de Edmundo

por otro que él me iba a mandar.

Y lo hiciste.

Yo solo quería ayudar a Ibai. O sea, yo no quería...

Quería que se le resolviera el problema.

¿Viste alguna vez a esa persona?

No.

No, no sé quién es.

- No sé quién es. - Nunca lo viste.

No, él mandaba directamente el dinero a una cuenta para Ibai.

Me dijo que así yo no sería sospechosa.

¿Y qué pensabas que pretendía hacer él?

No sé.

Yo no sabía que lo iba a matar, se lo juro.

No pensé que lo iba a matar, es lo último que pensaba.

Yo solo pensaba que a lo mejor le...

...le dañaban las restauraciones o los cuadros o algo.

No lo sabías.

No, no lo sabía. No pensé que lo iba a matar, de verdad.

Yo no soy una asesina, o sea que yo no lo he matado.

De verdad, que no he sido yo.

Creo que tendríamos que hacer una pausa.

¿Otro?

¿Cuántos cafés llevas hoy?

Bueno, al menos podemos relacionar los dos casos.

Ya se lo he dicho a Mencía.

Esa chica...

Sus manos...

La forma que tiene de responder...

No hay cálculo.

Solo miedo.

Vamos a volver a interrogarla y vamos a seguir todas las pistas.

Pagos, envíos, llamadas... Todo.

Me extrañaría que Calibán hubiese cometido errores.

Sabemos poco de él, pero no es su estilo.

¿Qué?

Acabo de recibir esto. Es...

...una foto de Ítaca en la actualidad.

Está hecho con la IA

a partir de la foto de la niña que encontraste.

Es la mujer del vídeo.

- ¿Se ha ido ya la visita? - ¿Qué haces aquí?

- Pensaba que íbamos a seguir trabajando. - Ahora no.

Tengo que ir a casa de los Olivier.

Volveré antes de una hora.

Tú, mientras tanto, sube a mi despacho

y sigue actualizando el catálogo de la biblioteca.

- Pero ¿cómo se va a ir con esta tormenta? - Haz lo que te he dicho.

Las Fiestas de la Blanca.

Yo te compré esa blusa.

Eras un chiquito bien majo.

Hasta ahora no me había dado cuenta de que casi no me acuerdo de ella,

Pero sí recuerdo que me sentía protegido.

Te quería mucho.

Esas fueron sus últimas fiestas.

Porque después se nos fue.

Aitona, esto es un desastre.

Ya, ya. Lo sé, lo sé.

Pero es que nunca saco tiempo para ordenar.

- Pero de este invierno no pasa. - Seguro.

Aitona.

¿Qué es esto?

"Queridísimo Santiago.

Encontré la solución a nuestro grave problema.

Confía en lo que está escrito y nunca reveles el secreto".

G. J.

¿Qué es esto, aitona?

Por favor, ahora no te hagas el loco. ¿Qué secreto?

Gael Jordan.

Un gran amigo mío.

El padre de Alistair.

Él falsificó esa Biblia y luego me la envió.

Fue...

...por el lío del nombre de tu padre.

En aquellos tiempos, los curas...

...no bautizaban con nombres que no estaban en el santoral.

Así que mi amigo

se inventó el santo

y lo colocó en esa Biblia.

Mira dónde está el marcapáginas.

¿Lo ves?

Ahí está.

- Ah. - San Gael.

Luego, yo se lo enseñé a don Félix.

Y así pudiste bautizar a mi padre con el nombre de tu amigo.

Puede que sea una de sus primeras falsificaciones.

¿Gael Jordan era falsificador?

Unai,

había otra caja con fotos.

Voy a buscarla.

¡Agur!

Dime. Esti, escucha.

Se me ha ocurrido algo.

Anda, qué raro.

Hay una familia Jordan,

americana, que tiene un museo en Nueva York.

Necesito que averigües

si tienen alguna relación con Alistair Jordan.

Claro.

Ahora vengo.

¿Dónde estabas, escondida de la tormenta?

Micaela, ¿conoces la casona de los Olivier?

- Sí, ¿por qué? - Aquilina fue allí

- hace más de dos horas y no vuelve. - ¿Y?

Pasa algo raro.

Bueno, eh...

- Está en la calle Iradier. - No sé de qué me hablas.

Llevo dos años sin salir del colegio.

Mejor te acompaño. Vamos a por los abrigos.

Venga, niñas. Aquí no podéis estar.

Fuera.

Es una desgracia.

Esta mujer estaba hace cinco minutos hablando conmigo.

Salgo a la calle, y mire.

Esta maceta ha caído de nuestra casa.

Díganles que estoy a su entera disposición.

No la habrás despertado.

No, claro que no.

Creí que habíamos quedado en que no volverías

hasta terminar la investigación.

Solo quería verla.

La echo mucho de menos.

Ella también.

Más de lo que te imaginas.

¿Y tú?

Me tengo que ir a Madrid, hay una nueva pista.

Claro.

Sabes cómo va esto, has sido policía.

Haz lo que tengas que hacer.

Subo con Deba.

¿Duermes con ella?

Ya es mayor, Alba.

Lo sé.

No creo que sea bueno para ella.

Es que no lo hago por ella.

Lo hago por mí.

Necesito tenerla cerca y sentirla respirar.

Solo así puedo estar segura de que no se la van a volver a llevar.

Nadie se la va a llevar.

¿Y eso cómo lo sabes?

La secuestraron, le raparon la cabeza y casi se la llevan para siempre.

Y puede que para ti esto sea más fácil, pero es mi hija.

También es mi hija.

Puede que no lleve mis genes, pero soy su padre desde que nació.

Y siempre te lo he agradecido.

¿Me lo has agradecido?

Es que ahora soy la única que está con ella.

- No puedes decirme eso, Alba. - Unai.

Vas detrás de un fantasma.

Esa mujer, sea tu madre o no,

está muerta.

¿De verdad es necesario seguir adelante?

¿O lo que pasa es que simplemente no puedes parar?

Resolver todo esto es más importante que nosotras, ya está.

Yo lo admito. Asúmelo tú.

No te mientas y no me mientas a mí, por favor.

Te he preparado una habitación.

No hagas ruido mañana cuando te vayas.

¿Alistair?

Despierta.

¿Qué...? ¿Qué haces?

Tranquilo.

Vale, vale. Tranquilo.

- Unai. - Sí.

Lo siento.

No, no.

Vamos, arriba.

Venga.

Ya está.

Venga.

Vamos. Sí, sí. Vale, vale.

Tranquilo.

Abrimos a las diez.

Son días difíciles.

Lo sé.

¿Necesitas algo?

No.

Estoy bien.

¿Cómo has entrado?

¿Qué haces aquí?

Me mentiste.

Ah.

Me dijiste que nunca habías oído hablar del Libro negro de las horas,

pero estuvo en un museo de tu familia en Nueva York.

Oh.

No hay rincón donde el destino no te encuentre, ¿eh?

Sí.

Sí, pero desapareció.

Se le perdió la pista.

Eran tiempos difíciles.

Crack del 29...

La Gran Depresión...

Alguien lo compró.

O lo robó, yo qué sé.

¿Por qué no me contaste esto cuando vine la primera vez?

Sé que tu padre era falsificador.

Probablemente, tú también.

Y de los buenos.

Sí.

Sí, he engañado.

He engañado a...

...coleccionistas,

historiadores...

Bueno, museos.

Y ellos tan felices y orgullosos.

La única diferencia entre el fake y uno original...

...es saberlo o no saberlo.

No me cuentes rollos.

Estás falsificando el libro negro de Constanza de Navarra,

por eso me mentiste.

Ah, esa es buena.

Esa es buena.

La edad...

...y la absenta no perdonan, hijo.

¿Y tu hija Sarah?

Mi hija...

...está muerta, Unai.

Déjala en paz.

¿Es posible que tu hija e Ítaca Expósito hubiesen encontrado el libro negro

y lo estuviesen falsificando para quedarse el original?

Ya me cansé de jugar.

Tienes que irte. ¿Cómo te atreves?

No vas a manchar el nombre de mi hija en mi propia casa.

Te ruego que te marches.

¡Márchate, hijo!

Mi pequeña.

¡No!

¿Qué haces? ¿Es el libro negro?

¿Estás quemando el libro negro?

Era una copia.

¿Cómo que una copia?

No van a ensuciar el nombre de mi hija.

Detenme si quieres, qué más da.

¿Detenerte?

Lo que quiero es encerrar al salvaje que ha matado a tu hija.

Si tuvieses que rastrear esa falsificación,

¿por dónde empezarías a buscar?

Azul ultramar.

El libro necesita grandes cantidades de ese pigmento, y...

...el único proveedor está en Escocia.

Y tú has trabajado con ellos.

Llámales.

Aurora Pigments.

Toma.

¿Qué tal? Alistair Jordan, desde España.

Sí.

Así es.

Escucha, necesito pedirte un favor.

Gabriela Milton, calle Sierpe 29.

¿Cómo?

Es la falsa identidad de Ítaca y su dirección.

- ¿De dónde has sacado la información? - Alistair Jordan.

Su hija e Ítaca estaban falsificando el Libro negro de las horas.

¿Tienes pruebas de eso?

Me lo ha contado Alistair.

- Eso no es una prueba. - He visto el libro.

Una copia.

Alistair lo ha quemado delante de mí.

Y estaba demasiado afectado como para mentir.

Lo comprobaremos.

- Vamos. - ¿Ahora?

Yo sí.

No, tú no.

No estás en activo, no puedes hacer eso.

¿Ah, no? ¿No puedo ir a una dirección,

llamar al timbre y preguntar por Gabriela Milton? ¿Es ilegal?

Es suicida.

Tú no sabes quién está dentro de ese piso.

Puede que sea un asesino, una banda de criminales...

Puede que Gabriela Milton sea la asesina.

O puede que acabes arruinando toda la investigación.

O que sea la única manera de comprobarlo.

O que te vuelvan a meter una bala en el cerebro.

Vamos a hacer las cosas bien.

No quiero que te pase nada.

Pediré una orden judicial.

Bien.

Esperaré.

No me puedo creer que esté haciendo esto.

Son las cuentas de Sarah Jordan.

Hacía pagos periódicos a Fabio,

el guardia de seguridad del Instituto Cervantes.

- Voy a hablar con él. - No.

Voy a hablar con él mientras tú consigues esa orden.

De acuerdo.

Espero tu llamada.

Tenemos un problema.

¡No! ¡No!

¡No!

¡No!

Adelante.

- Buenos días. - Caballero, buenos días.

No sé si me recuerda,

visité la Caja de las Letras con el señor De la Cuesta.

Sí. ¿En qué puedo ayudar?

Colaboro con Patrimonio en una investigación

y necesitaría revisar las cámaras de seguridad

que controlan el acceso a la caja.

Eso tendría que consultarlo con mi jefe.

¿Y cree que a su jefe le gustaría saber que usted recibía dinero de una mujer

por permitirle entrar en la caja?

Una mujer que, por cierto, ha sido asesinada.

¿Qué dice?

Necesito revisar las entradas de Sarah Jordan.

Puede ayudarme o puede ir llamando a un abogado.

Dime.

Tengo la orden para entrar en la casa de la calle Sierpe

y te he autorizado como testigo civil.

- Vamos para allá. - Voy.

Gracias. Muy amable.

¡Unai!

H-50. Manda una ambulancia, por favor.

No hay rigor mortis. Lleva poco tiempo muerta.

Por ahí perdió la sangre.

Tendría que haber muerto entonces.

Inspectora, todo despejado.

Aquí termina tu caza.

Aquí comienza la mía.

¡No!

No me hagas más daño, por favor. Por favor, no me hagas más daño.

Habla con mi abuelo, por favor.

Él hará lo que quiera, por favor.

- Tranquilo, Diego. - ¡Ítaca!

- ¿Eres Ítaca? - Sí, soy yo.

¿Por qué me hacéis esto?

¿Por qué me hacéis esto?

- ¿Tú eres su cómplice? - No, no, no.

Yo no tengo nada que ver. Yo voy a soltarte, ¿vale?

¡No me toques!

- Necesito que te tranquilices. - ¡No me toques!

Vale, ya está.

Tranquilo.

Yo solo quería compraros vuestros libros.

¡Me ha dejado ciego, joder! ¡Hostia!

Llama a un médico.

Ítaca, llama a un médico, por favor.

No, llama a la madre superiora.

- Ítaca, ¿me oyes? - No.

- No, no voy a llamarla. - ¿Cómo que no vas a llamarla?

No sé si hay más monjas detrás. Igual mi madre superiora

tiene algo que ver con esto. No la voy a llamar.

Ayúdame, por favor.

Vale.

- Vale, mira... - Ayúdame.

Voy a sacarte de aquí y vamos a ir a un lugar seguro, ¿vale?

Vamos a salir por la puerta de atrás.

- ¿Falta mucho? - Tranquilo, ya casi estamos.

Ven, espera aquí.

Llama al timbre.

- Es Diego, le han quemado los ojos. - ¿Esteban?

¡Esteban!

Llama al doctor Ibisate ya. ¡Ya!

Le han...

¡Le han quemado los ojos con agua...!

Con aguarrás.

Por aquí.

La forense ha accedido a que estemos presentes

en un primer examen del cadáver. ¿Te sientes capaz?

- Sí. - Piénsalo bien.

La analítica coincide. Es el cuerpo de tu madre.

No tengo nada que pensar, solo quiero saber la verdad.

Cuanto antes.

Hola. Por aquí.

Vamos a hablar con Seguridad.

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