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Quiero convertirla en una egeria.
¿Vas a convertir a una Expósito en una egeria?
- ¿El jipi quién es? - Su amigo.
Alistair Jordan.
¿Jordan?
Una inspectora de Madrid me llamó
para informarme de la muerte de Sarah Jordan,
que resulta ser la hija del mejor amigo de mi padre.
¿Qué hacías en la librería a las nueve de la noche?
¿Cree que Sarah Jordan pudo usar una de estas cajas
para guardar el Libro negro de las horas?
En la escena del crimen encontraron sangre,
y era de mi madre.
¡Lorea!
¡Mierda!
Así que o tú entregas un libro que no existe,
o alguien mata a una muerta.
Ítaca Expósito.
Me he esforzado mucho para conocer a esas egerias.
Yo no quiero un libro.
Quiero una familia.
¡Policía, abra la puerta!
Me han encontrado, Señor.
Perdóname por lo que he hecho.
¡Abra!
¡Abra la puerta!
Sabemos que está ahí, abra la puerta.
Lázaro, somos la policía.
Le estoy diciendo que abra la puerta.
No nos vamos a mover de aquí hasta que abra la puerta.
Inspectora Ruiz de Gauna.
¿Podemos pasar?
A su servicio.
Queremos hacerle unas preguntas.
Perdonen la tardanza.
Si estuviera avisado de su visita...
¿Ha estado en Madrid esta semana?
No.
Hace años que no voy.
No me gusta.
¿Conoce a Sarah Jordan?
No.
Pero a Edmundo "el Conde" sí, supongo.
Su librería está justo aquí al lado.
¿Les importa que hablemos fuera?
Está muy bien insonorizado este sitio.
¿Qué hay ahí dentro?
Vidrieras antiguas.
¿Podemos verlas?
Son muy delicadas.
Además, tengo mucho trabajo que hacer.
No sé qué pretenden con tanta pregunta.
¿Le suena el nombre de Ítaca Expósito?
Era una joven de talento excepcional.
Estaba interna en el colegio Veracruz, donde yo era confesor.
Las monjas la explotaban.
Ganaron mucho dinero con sus copias de los grandes maestros de la pintura.
Hasta que ella se negó a volver a pintar.
¿Y su familia?
No tenía.
No conocía nada fuera de los muros del colegio.
Así que convencí a las hermanas
para que la dejaran asistir a clases de dibujo.
Acabó en desastre.
Porque allí se enamoró.
Haga el favor de estarse quieto.
Por favor.
¡Hola!
Hola.
¿Sabes que eres un desastre como estatua griega?
Ya, no paro quieto.
Pero me saco un dinerillo para comprarme novelas.
¿Novelas?
Sí, me gusta mucho leer.
- ¿Cómo has dicho que te llamabas? - No te lo he dicho.
Dame una pista. Seguro que tú el mío no lo adivinas.
- Seguro que sí. - Vale, valiente.
Nombre gaélico de cuatro letras. Ya te lo he dicho.
- Gael. - Muy bien.
Me apuesto lo que quieras a que tu nombre no es tan raro.
Bueno.
Te doy una pista, ¿vale?
La Odisea de Homero.
- Penélope. - No, no es tan obvio.
Empieza por "I".
Isla.
Piénsatelo.
Soy un destino.
Ítaca.
¿Se llamaba Gael López de Ayala?
¿Por qué acabó en desastre?
Cuéntenos todo lo que sepa sobre Ítaca Expósito.
Hace 50 años que no la veo.
Ahora, váyanse.
No, no hemos acabado todavía.
¿Qué sabe del Libro negro de las horas?
Nunca he oído hablar de él.
Enséñeme lo que hay detrás de esa puerta.
Ya le he dicho que solo hay vidrieras. ¡Si estuviera atento a lo que yo digo!
Entonces no le importará que echemos un vistazo.
¡Sí me importa!
- ¡Fuera! - ¡Abra la maldita puerta!
O volvemos con una orden.
Vete a por la orden.
Yo espero aquí charlando amistosamente con este señor.
Joder.
Entonces, ¿esto está aquí escondido?
Porque son objetos robados.
¿No?
Muy bien, pues me tendrá que acompañar a la comisaría.
¡Chist!
Escúchame bien, Kraken. Sí es tu madre.
Entréganos el libro de las horas. Tienes siete días.
¡Siete días!
O ella explotará.
Escúchame bien, Kraken. Sí es tu madre.
Entréganos el libro de las horas. Tienes siete días.
¡Siete días!
O ella explotará.
Escúchame bien, Kraken. Sí es tu madre.
Entréganos el libro de las horas. Tienes siete días.
¡Siete días!
¿Un café?
Solo me quedan dos días y no tengo nada.
Solo la confirmación de que Ítaca y mi padre estaban enamorados.
¿Qué se nos escapa?
Hay algo que no vemos.
Sabemos que Calibán quiere el Libro negro de las horas,
un supuesto libro único y muy valioso.
Todo apunta a que las víctimas lo consiguieron.
Él los mató,
pero no pudo encontrar el libro.
Por eso...
...secuestró a mi madre y me llamó.
Y si dice la verdad y esa mujer es tu madre,
es algo que no sabía nadie.
Ni siquiera lo sabías tú mismo.
Eso significa que está relacionado con tu historia familiar.
Los albaranes de los envíos a la librería Montecristo.
Según esto,
Edmundo envió el libro que mató a Sarah.
¿Y tiene sentido
que Edmundo matara a Sarah y luego alguien lo matase a él
usando el mismo modus operandi?
Podría ser.
Maite, pide el peritaje de la firma, por favor.
Lorea, como becaria, podía haber falsificado la firma.
Su huida, para mí, la coloca como primera sospechosa.
También está Goya,
la viuda engañada por su marido y su mejor amiga.
Bueno, eso realmente no lo sabemos. Es lo que dice Juan de la Cuesta.
- Pero puede ser. - Podría ser.
Estaría la segunda.
Luego también tenemos a Telmo,
que parece su guardaespaldas.
Y también estaría en la lista.
No consigo perfilarla.
Es como si cambiase de personalidad según le conviene.
Es rara.
Y te mira de forma rara.
Le agradezco mucho que me atienda, Goya.
- Tutéame, por favor. - Gracias.
¿Podemos hablar en algún otro sitio?
- Solo tengo cinco minutos. - Ya.
Rafa.
Puedes llevarlo a Restauración, por favor.
Te vi en el entierro de Sarah Jordan en Madrid.
Ibas acompañada de unas mujeres.
Eran cinco. Os fuisteis juntas.
- Me gustaría que me hablaras de ellas. - No sé de qué me hablas.
Llegué sola y me fui sola.
¿Seguro?
¿Qué estás insinuando?
Nada.
Nada.
Una última cosa.
¿Estabas al tanto de los rumores sobre una relación sentimental
entre Sarah y tu marido?
Sarah era más inteligente que yo.
Lo único que les unía era la búsqueda de ejemplares raros.
Ya.
Una curiosidad.
Tú ahora eres profesor o algo así, ¿no?
¿Por qué sigues actuando como si fueras inspector?
Alguien que se hace llamar Calibán se ha puesto en contacto conmigo.
Asegura tener retenida a una mujer que dice que es mi madre
y amenaza con matarla si no le proporciono ese libro negro de horas.
Es todo muy extraño.
Pero no me puedo quedar de brazos cruzados.
Unai,
no creo que ese libro exista.
Obviamente, te están engañando.
¿Quién?
¿Por qué?
Yo solo sé que en este negocio abundan los engaños.
- Telmo. - Sí.
¿Puedes acompañar al señor a la salida, por favor?
Por supuesto.
Las monjas han vuelto a no enterarse, pero como siempre.
Y esta tarde hemos vuelto a quedar.
Total, que estoy yo así, cogida de la mano, mirándonos a los ojos,
y me dice que está por mí desde pequeños.
Mikaela, levántate.
¿A qué hora volviste anoche del paseo?
- Un poco tarde. - ¿Un poco?
A las 22:45.
Estaba con mi padre por un asunto familiar.
Muy bien.
Dile a tu padre que me haga llegar el justificante.
Mi padre me va a pegar una paliza.
Me va a matar. No sabes cómo se pone.
¿Qué voy a hacer?
Me va a matar.
Vamos, niñas. Venga, rápido.
Vamos, no os quedéis atrás.
Vamos.
¿Qué haces, Expósito?
¿Qué me has metido ahí?
Inspectora.
Los resultados del análisis caligráfico del albarán.
Confirmado, la firma es falsa.
Voy a hacer una visita.
¡Aupa, aitona!
Hombre, Unai.
Va a llover.
¿Tú crees?
La pierna esta. Lleva todo el día dándome guerra.
Hoy he estado en Laguardia para ver a Deba.
Eres...
No tienes que conducir.
¿Y eso quién lo dice?
Soy viejo, no tonto.
Esto me ha dado Deba para ti.
Lo ha hecho ella.
Mi cumpleaños.
Dice que hace tiempo que no la ves.
Quiero mantenerlas al margen de esta locura.
Necesito saber que están a salvo.
Ahora mismo, la mejor manera de protegerlas es estar lejos.
¿Estás seguro de lo que estás haciendo?
- No tengo otra opción. - Siempre hay otra opción, Unai.
Siempre.
¡Epa!
Bueno,
¿y qué es eso tan importante que tienes que contarnos?
¿Entonces nunca conociste a ninguna Ítaca?
No.
¿Y a Goya?
Tampoco.
¿Sabías que mi padre estuvo trabajando como modelo de pintura?
Qué ocurrencia, Unai.
"Como modelo".
Tu padre tuvo que hacer muchas cosas para sacarse unas perras,
pero ¿de modelo?
¿Y sabes si, antes de Marta,
papá tuvo alguna otra novia?
Pues no lo sé.
Estuvo una temporada fuera,
y supongo que conocería a mucha gente, pero...
...nada importante. Si no, ella sabría algo, ¿verdad?
Quiero ayudarte, Unai.
Pero la cabeza...
No te preocupes, abuelo.
Y perdona por tanta pregunta.
Lo último que quiero es que esto os afecte.
Todo esto es asunto tanto tuyo como nuestro.
Al final,
estamos hablando de nuestra madre, ¿no?
Y ese libro, ¿dónde lo estás buscando?
¿Cómo te puedo ayudar?
El último dueño conocido aquí, en Vitoria, fue Casto Olivier.
Los Olivier.
¿No eran los de los naipes?
Sí, era una familia rica,
conocida y muy respetada aquí, en Vitoria.
Pero durante los 70 tuvieron que malvender todo
porque no les fueron demasiado bien las cosas.
Menos el edificio ese donde estaba
la fábrica de los naipes, cerca de San Antonio.
Igual el libro ese del diablo está ahí.
No creo, abuelo.
Pero gracias.
Voy a echarme una siesta, ¿eh?
¡Eh! ¡Cervecitas!
¿Qué cubata, cabrón? Si luego no te lo bebes.
¿Ibai Etxebarria?
Qué callado te lo tenías.
Inspectora Estíbaliz Ruiz de Gauna.
¡Niñato!
¡Para!
¡Para!
¡Para!
- Las manos a la espalda. - ¡Que te jodan!
Te vas a venir conmigo por espabilado.
¡No, hostia!
Para, hostia, que me haces daño.
- ¡Suelta! - Te calles ya.
¡Suelta, hostia!
¡Grábalo, grábalo!
- ¡Grábalo, porfa! ¡Grábalo! - Soy policía.
Vamos, vamos, que vas retrasada.
Quiero una comisión.
¿Qué dices, niña?
Va a sacar mucho dinero con este encargo y me merezco una comisión.
Trabajo mucho.
Eso no va a pasar.
Pues destrozaré el pergamino.
No lo vas a hacer.
¡Insensata!
¡He prometido este bestiario en una semana!
Soy una esclava encerrada entre estos muros.
Siempre con la misma ropa, comiendo la misma comida.
Se acabó.
Te he ofrecido entrar en el círculo de las egerias. ¿Qué más quieres?
Basta ya con eso de las egerias, me dan igual.
- Tú no lo comprendes. - Pues explíquemelo.
Siéntate.
Siéntate, por favor.
No siempre he sido monja.
Mi padre era un hombre muy rico. Viajábamos por toda Europa.
Llevaba una vida privilegiada.
Pero el Libro negro de las horas
cambió mi destino.
¿Qué pasó?
Mi padre se obsesionó hasta que consiguió hacerse con él.
Era de una belleza sobrenatural.
Pero Casto Olivier también lo quería
y acabó con mi padre para hacerse con él.
Me quedé sola,
arruinada.
E ingresé en la orden esperando mi momento.
Aún lo espero.
Un 10 %.
Un 50.
No te daré un 50. No es realista.
Un 12.
20.
De acuerdo, un 15.
Has cambiado.
- Hola. - Hola.
Qué guapa.
Es nuevo.
Bueno, ¿dónde quieres ir?
Me da igual, no conozco nada.
- ¿No conoces Vitoria? - No.
Pero ¿dónde has estado metida todo este tiempo?
En prisión.
¿Cómo?
Da igual.
¿Vamos?
Vamos. Yo te la enseño.
No se va a derrumbar.
No.
Tiene un alto concepto de sí mismo
y no acepta la autoridad femenina.
Ya sabes lo que toca.
Lo utilizaré a nuestro favor.
Ayer casi no te agarro.
Estás en forma, ¿eh?
Si no me hubiese chocado, no me pillas ni de coña.
¿Conoces a Lorea?
¿Lorea?
Trabaja en la librería Montecristo.
¿Es tu novia?
Yo no salgo con cincos.
Tú eres de chicas nueve y diez.
Por ejemplo.
Y, claro, ella es un poco friki.
Sí.
Un poquito.
Ya.
Pero como vais en moto juntos, la gente habla.
- Y dicen que sois novios. - Y una mierda.
- Sí. - No.
Solo son negocios.
¿Negocios?
No tienes que avergonzarte, ¿eh?
- Pero ¿qué dices? - Si salís juntos, no pasa nada.
- Lo puedes decir, ¿eh? - Que no.
Que...
Que le ingresan pasta en mi cuenta y me da una comisión.
¿Vale?
¿Quién?
- ¿Por qué en tu cuenta? - Yo qué sé.
A mí me da mi parte y ya.
Pregúntaselo a ella.
Me encantaría preguntárselo a ella, pero...
...ha desaparecido.
Y la última persona que ha estado con ella
has sido tú.
Que no sé nada de esa tía, ¿vale?
Me quiero ir a mi puta casa.
¡Que no me puedes retener así!
Te meteré una demanda que vas a flipar.
Quieto.
Siéntate.
- Que me quiero ir a mi puta casa. - ¡Que te sientes!
Y te calmas.
Lorea es sospechosa de dos asesinatos.
¿Qué...?
Y te ha convertido en su cómplice.
De verdad que quiero ayudarte, pero...
...está complicado.
Pero ¿qué dices?
Que no. A ver, Lorea es una tía superturbia.
Puta loca.
Yo solo le dejaba mi cuenta, nada más.
No sé nada más.
- No sabes nada más. - No.
Ya.
Es que es una pena que vayas a desperdiciar
tu juventud en prisión por un cinco.
Qué lástima.
¿Sabes lo que tú eres en prisión, Ibai?
Tú eres un diez.
En serio, no tengo nada que ver.
Mira,
solo sé que un tío le daba un móvil para comunicarse.
Y le pagaba para espiar a su jefe.
No sé nada más, de verdad.
Me tienes que ayudar, por favor.
Me tienes que ayudar. En serio.
¿Sabes cuál es el número de ese teléfono?
Sí, lo tengo.
Tenemos la geolocalización del móvil de Lorea.
- Voy con vosotros. - No.
- Esti, no me jodas. - Que no, tío. No.
Esti, por favor.
¡Esti, joder!
Vale.
Pero te quedas detrás de nosotros.
Tú recuerda que no estás en activo.
- Que sí. - Vale.
Dale un chaleco.
Esto es la antigua fábrica de los Olivier.
¡Eh, quieta!
¡Eh, Unai! ¡No!
¡Quieto, Unai!
¡Hostia puta!
¡Unai!
Marta, llama a una ambulancia.
¡Unai, espera!
- ¿Dónde está Calibán? - Vale, vale.
- ¿Dónde está Calibán? - Tranquila. No, no, no.
- ¡Vete, vete, vete! - Tranquila.
- ¡Vete! ¡No me apuntes! - Suelta el arma.
- ¡Vete, no te entrometas! - Vale, vale. Tranquilízate.
- Iros de aquí, por favor. - Lorea, Calibán te ha engañado.
- Lo sé. - ¿Dónde está?
- No lo sé. - Dijo que iba a venir. ¿Dónde está?
Sé que te engañó. Por favor, escúchame.
Se ha aprovechado de ti. No pasa nada.
Escúchame, Lorea, podemos arreglarlo.
- Escúchame. - Respira.
¿Eh?
Tranquila.
Escúchame.
Yo no lo maté. Te lo juro que no lo maté.
- Tranquila. Escúchame. - ¡Que me pego un tiro!
- ¡No, no, no! - ¡Me pego un puto tiro!
Escúchame, piensa en tus padres. No les hagas esto, por favor.
Piensa en tus padres.
Confía en mí. Mírame, mírame.
Ya está, ya está. Tranquila.
Deja que te ayude. Confía en mí, por favor.
- Mi madre. - No pasa nada, ya está. Tranquila.
Por favor, cálmate.
- ¡No lo maté! ¡Yo no lo maté! - Vale, vale, vale.
No lo maté yo. No lo maté. Yo no maté a Edmundo, te lo juro.
- Ya lo sé. - Te lo juro que no lo maté.
Ya está, no pasa nada.
No podemos hablar con ella hasta que llegue el abogado.
- Toca esperar. - Se acaba el tiempo.
Tío, esto es lo de siempre. Hay que esperar.
Ya. Ya.
Tranquilo.
Lorea nos dirá quién es Calibán.
Hoy termina el plazo que me dio.
- La va a matar. - Escucha, ese tío
quiere el libro.
Sin Ítaca, no tiene nada.
Ya.
Todo el mundo que me importa se muere, joder.
- Es como si estuviera maldito. - ¿Qué dices?
Oye.
Unai.
¿Tú confías en mí?
Yo sé lo que te hace falta.
¿Mejor?
- Sí. - Te dije que te sentaría bien.
Tampoco quiero cargarte con todo esto que me está pasando.
¿Qué dices?
Lo entiendo perfectamente.
Yo no lo haría mejor.
Tú lo harías mejor.
- En serio, perdona. - ¿Qué dices?
- Qué bonita la pulsera. - Sí.
Te voy a...
- ¿Te la ha hecho tu hija? - Sí.
Hace días que no la veo.
Muy pequeña. No entiende por qué no estoy en casa.
Con el tiempo lo entenderá.
Eso espero.
Esti...
Somos un equipo.
Tú siempre estarás para mí,
como yo siempre estaré para ti.
Es así.
Siempre.
Creo que mi mayor sueño es tener una librería propia.
Así podrás estar rodeado de libros.
Y podrás leer a tus autores favoritos cuando quieras.
¿Tú qué quieres hacer?
No lo sé.
¿Cómo que no lo sabes?
No, no sé.
Supongo que...
...como siempre han decidido todo por mí, nunca he pensado en ello.
Pues tienes que empezar a soñar, Ítaca.
Espera, aquí hay mucha gente, no podemos...
Vale.
Ven.
¡Ítaca Expósito!
Al internado.
Búscame en el parque.
¡Qué vergüenza, Ítaca Expósito!
No volverás a salir durante los años que te quedan para terminar tus estudios.
- ¿Me has entendido? - Pero...
¡Ni una palabra más!
Qué gran decepción.
Nunca debimos acogerte. ¿Así nos lo pagas?
¡Fuera de aquí!
¡Fuera!
No dejes que te ganen esas brujas.
Tú puedes con ellas.
Sí.
Inspector Kraken, se acabó el plazo.
¿Tiene el libro?
El último propietario fue Pedro Bardel, que se lo compró a Casto Olivier
como parte de toda su biblioteca en Vitoria.
No lo tiene.
Seamos realistas.
Usted es bibliófilo y no lo ha encontrado,
y pretende que yo encuentre en siete días un ejemplar
que los expertos dicen que no existe.
Usted no quiere matar a Ítaca, usted quiere que yo se lo consiga.
Demasiado tarde.
Lo haré.
Deme siete días más y lo conseguiré.
Vamos, es inteligente, sabe cuándo negociar para salir ganando.
Le doy cuatro días más.
O Ítaca morirá como Sarah Jordan.
¿Sarah?
¿Se reconoce responsable de su muerte?
Mencía.
Necesito que hagas algo.
- Mencía. - Ya estoy dentro.
Todavía no sé por qué hago esto. No es el procedimiento ni las maneras.
Tienes que buscar la estantería.
¿Qué estantería?
Esto está lleno de estanterías.
No lo sé, Mencía, la estantería del fondo. Creo que estaba al fondo.
Es una estantería de madera.
Mira a ver a la izquierda.
¿Esa?
¡Esa! ¡Esa!
Tiene que haber marcas en el suelo. Búscalas.
Ya veo las marcas.
Tienes que moverla. Tira de ella, busca algún mecanismo.
¿Qué ves?
Mencía, ¿qué ves?
¡Inspectora!
¡Mencía!
Joder.
Hay sangre.
Mucha sangre.
Can't find what you're looking for?
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