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MUJERES PELIGROSAS
Soy que surges libre y jocundo, sobre nuestras colinas...
Tus caballos doma... Pero qué doma, ¡despierta!
¡Despierta!
¿Pero no tienes celos? ¿Dejas sola a tu mujer en la ciudad y tú te quedas aquí?
Cómo se nota que no la conoces.
¡Toma mamá!...
¿Lo has entendido, no? ¡Despierta!
Pero ¿cómo es posible que tenga que perder todo este tiempo?...
Ha desaparecido, no está. ¡Ha desaparecido!
No aparece por ninguna parte... Ornella...
Ornellina... ¡Ornellina!... ¿Dónde está la izquierda?...
¿Qué izquierda?
¡La bota izquierda! ¡Maldita sea!...
¿Qué hora es?
Las siete. Los demás estarán ya esperándome.
Y yo aquí perdiendo todo este tiempo.
¡Toma!
Vete para allá, anda...
¡Pesado!
Yo, es que me vuelvo loco pero ¿a dónde pensabas que quería ir?
Donde la hija del granjero.
¡Pero si ni siquiera la he visto!
Yo si la he visto...
Vamos, tira, tira...
¡No disparéis! ¡Esperad a que el blanco esté a tiro!
¡No te pares!
Se han ido.
No entiendo porqué creéis que las alondras...
... van a posarse aquí abajo.
Porqué son volátiles y curiosas como las mujeres.
Ya, serán curiosas, pero en mi opinión se asustan.
Pues mira que bien...
¡A ver qué le digo yo a Ornella si vuelvo a casa...
sin haber cazado nada!
¡Ahí están, ahí vuelven!
Apuntad. Pero no disparéis. ¡No disparéis!
¡Se han salvado todas!
Mirad... ¿Habéis visto?
Andas como un granadero.
¿Y cómo quieres que ande?
Tú no andas, das pasos. Venga Tosca, enséñale tú.
¿Para qué? Si no quiere aprender.
Sí, sí. A ver, enséñame.
Que no...
Venga, no te hagas de rogar, enséñaselo venga..
De acuerdo.
¡Tú lo mueves todo!
Una mujer anda así, ¿no?
Yo también soy capaz si quiero.
Mujer, así se nota que lo haces forzada.
Sólo es cuestión de medidas.
Ya, como lo que hacías en el teatro.
¿Qué es lo que hacía?
La danza del vientre.
Si, yo te vi en aquella función ''Cuidado que te dejo''
el cuadro de las odaliscas, ¿no?
Ahora me explico porqué sabes moverte así.
Pues, mira a Ornella. Ornella, enséñale tú.
Ahora mismo.
Pero Ornella nunca ha hecho teatro.
No, nunca, nunca... ni siquiera con las monjas en el colegio. Mira.
Vale, vale, sabe moverse...
En Italia una mujer anda así.
Mira a Angelina, no me dirás que no es una chica simple.
¿Perdón, señora?
No, nada, nada...
¿Me deja señora?
Sí, claro.
¿Y por qué una mujer debería andar así?
¿Para que los hombres vuelvan la cabeza?
Y, ¿que hay de malo en ello?
No sería justo para nuestros maridos.
Comparando con lo que nos hacen es poca cosa.
Ellos son los primeros en volver la cabeza cuando pasan las demás.
Federico no es así.
Ingenua.
Federico es un hombre como los demás.
¿Y por qué debería ser distinto? ¿Porque se ha casado contigo?
Porque nos queremos.
Claudina eres una chiquilla.
¡No soy una chiquilla!
¿Qué tiene que ver?
También Bruno me quiere pero si no le vigilara de cerca,
La de escapadas que habrían hecho a estas alturas.
Yo en cambio hago justo lo contrario. Lo dejo libre.
Ahora si gana un concurso se irá por un año a América.
Solo. Y yo le estoy ayudando para que gane.
¿A América? ¡Lo dices como si estuviera aquí en la esquina!
Ya puedes ir rezando para que no gane el concurso.
Eres mala.
Oye, ¿te atreverías a hacer una apuesta?
¿Qué apuesta?
Que si una de nosotras... yo no...
una, tonteara con Federico, y él no te dijera nada...
Ni siquiera que se hubieran visto...
Federico no es un mentiroso.
Pero no es cuestión de ser mentiroso o no, se trata de ser como los hombres.
Si estás tan segura tienes que apostar.
¿Y quién le haría la corte a mi marido?
¡Tosca!
¡Ornella!
No, yo no puedo tengo dos hijos y no tengo tiempo... Venga, hazlo tú.
Por mí vale... si puedo serte útil...
Naturalmente bajo la supervisión de Ornella.
Puedes estar tranquila, ella tiene celos hasta por terceras personas.
¿Yo?
¿Y qué es lo que queréis apostar?
Lo que tu quieras. Como vamos a ganar nosotras.
Ah, eso seguro.
Si pierdes, harás la danza del vientre delante de nosotras...
como hacías en el teatro.
¿Qué? ¿Y por qué la danza de vientre?
Si pierdo la haré yo... pero si gano, la harás tu. Y como yo voy a ganar...
Sí, sí, por mí de acuerdo. ¿Y tú Tosca?
De acuerdo.
¿Y bien?
¿Entonces?
No. No, no puedo. Sería el comienzo de la desconfianza.
Haces mal en no apostar.
¡He dicho que no apuesto y no apuesto!
¿Ha caído algo?
¿Qué tienes?
¡Cosas especiales, caballero!
Déjanos ver.
¡Pero si son perdices!
¿Y qué?
Es que nosotros hemos ido a por alondras.
¿Y las habéis cazado?
¡Que más quisiéramos!
Pues, denos dos a cada uno venga.
No, a mí con una me vale, para mi mujer nada.
Pues entonces nueve.
¿Por qué 9, perdona? 2, 4, 6 él quiere solo 1, con 7 bastan.
¡Qué puntilloso, nos llevamos dos más y ya está!
Bueno...
¡Esa! Yo lo sé todo sobre las mujeres...
¿Quién tiene sed?
Yo no.
¡Yo, yo, yo!
Tamarindo... ¿Que más...? Frambuesa y quina.
Pues, tamarindo y horchata.
La horchata no la he traído, ahora te la traigo.
No, deja, dame el tamarindo, entonces.
Imagínate, ¿serías capaz de quejarte hasta Roma?
¿Pero Tosca, porqué dices eso?
¡Ay! Si yo hubiera sabido el carácter que tenía mi... ¡Eh!
¿Pero quién lo iba a imaginar?
Después de casarse ha cambiado muchísimo...
ahora me he enterado de que Lolita era un tigre de Bengala.
Si, ¿decías?
No, nada...
En conclusión... entre Lolita y tú, guerra fría...total
Exacto.
Voy a por la horchata.
Gracias.
¿Me permite?... Mire, una mariquita ¿por qué la llamarán así?
Se encuentran también en septiembre.
Que bonitos colores... ¿No tendrá miedo?
¡Qué vista doctor!
¡Una mariquita!
¡Un mariquitón!
Oye Benny...
Dime...
El trabajo que tengo en los grandes almacenes, en tu opinión, ...
¿es un buen puesto?
¡Sí que lo es!
Es difícil de encontrar otro como ese, ¿verdad?
¡Ya lo creo!
Es cierto que Bruno se ha portado muy bien.
¿Lo conocías antes de casarte?
No, yo no. Mi mujer.
Ah. Bueno.
¿Por qué ¿''ah bueno''?
No, decía si te lo presentó ella.
Sí.
Oye Benny...
Dime...
Pero ¿tu mujer siempre ha sido así de...?
¿Así como?
Así de...
¿Fea?
No, no, no... Fea no. Decía así poco atractiva.
No, dilo, dilo, fea. Ha sido siempre feísima.
Las mujeres tienen que ser feas.
Ya...
Si llegas a apostar ya habrías perdido la apuesta.
¿Por qué dices eso?
Pero ¿no te has fijado cómo la miraba?
¡Miraba a la mariquita!
Sí, sí, mariquita.
No te preocupes, mamá.
¡Pues sí me preocupo! ¡Soy una madre!
¿Quién inventó el servicio militar? ¡Las madres!
No los padres.
¡Calla! Por suerte, Tato, sabes que conozco a un coronel.
Y haré lo posible para librarte del servicio militar.
Pobrecito...
¡Calla, Bertuetti! Los hijos únicos de viuda se libran ¿no?
¿Y por qué no vas a librarte tú? ¡Lo de tu madre es muchísimo peor...
... que ser viuda!
Porque está casada con un delincuente, un asesino, un parásito.
Que no sólo me ha traicionado, sino que además ni siquiera ha tenido...
el detalle de desaparecer del mapa.
Mamá, no llores...!
Si ha sobrado...
No lloro.
¿Dónde está mi perdiz?
Caterina, dile al señor que en esta casa lo que se caza no se come.
Es una comida demasiado excitante. El chico ya tiene demasiados granos.
Y además con mi hígado...
Dice la señora...
Dile a la señora que si el chico estuviera un poco más excitado...
sería mucho mejor, y que mi hígado está fenomenal,
y prueba de ello es mi presencia aquí.
Dice el señor...
¡Caterina! Sírvale ese bicho al señor.
Caterina, ¿cómo me la has guisado? ¿a la cazadora?
No, señor... a las plumas.
Papá, no lo hagas.
Caterina...
Señor...
La fruta en mi habitación.
Como usted mande, señor.
¡El servicio militar! ¡Los compañeros, las vulgaridades, las palabrotas!
¿En qué te convertirías?
¡En un hombre!
¡Dile a tu padre que la música y mamá son más que suficientes
para llenarte en la vida!
¡Dile a la señora que si su hijo se zampa una perdiz de vez en cuando,
la vida le parecería otra cosa!
¡Yo sé lo que querría tu padre!
¡Que fueras un sinvergüenza como él!
¡Ojalá!
Un hombre...
¡Tú ya eres un hombre!
¡Sí, mamá...!
Eres mi hombrecito.
Dígame, señor
¿Qué es aquello de allí?
La puerta de la habitación de la señora.
Eso ya lo sé. ¿Quién ha dejado la puerta abierta?
Ha sido la señora, dice que ha perdido una cosa.
¿Ah, sí?
Quizás, todavía espera...
Querida Caterina, no hay esperanza, entre mi mujer y yo...
hay una barricada que no se derriba por una esperanza unilateral.
¡Está loca! ¡Loca! ¡El armario blindado!
¡Blindado!
El señor, ¿desea algo?
No, nada.
Menos mal que has aprendido lo más importante.
¿El qué?
A no tomar el ejemplo de tu padre... que es un grosero...
un cínico. ¿Verdad, Tato?
Sí, sí...
¿Qué hace?
La fruta para el señor.
Es suficiente.
La fruta, señor...
¡Quítame eso del medio!
Tato, Tato, vete a estudiar un poco,
Vale, mamá.
Mañana, ¿quieres que vayamos al concierto?
Como quieras.
Me pondré el vestido rosa ¿eh?
¿Te gusta?
Sí, mamá.
Vete a estudiar.
¡Bertuetti! Apaga esa televisión, ¿me has oído?
¿Qué vas a tocar, Tato?
Lo que quieras, mamá.
Toca ese aire de Corelli, tan espiritual...
Vale, mamá
Gracias.
¡Maldita sea!... Oiga... Soy Benny, ¿Está Bruno?
¿No? Bueno, no importa, ¿podrías hacerme el favor de siempre?
Gracias, Ornella, eh. Muchas gracias.
¡Te he engañado bruja!
Vamos a dejar escuchar la televisión al tío Benny. Esto ya está.
Muy bien mis queridos jovencitos.
Hay que ir a dormir.
¡Mamá, queremos ver a Mickey Mouse...!
Sin rechistar.
¡Cariño!
¿Qué quieres, mamá?
¡Ven un momento aquí!
Cuida de tu hermanita, ¿quieres? Estad formales que mamá vuelve ahora.
Gioia, mira la televisión.
Sí, canta, canta... Mira ésa...
¿Pero que hace esa loca?
... cantare, oh, oh, oh.
¡Perdices también!
¿Y?
Fíjate bien.
Ya... y ésa es su cocina. ¡No, mamá! ¿Tú crees que...?
Dime, bonita ¿a cuánto estaban esta mañana...
... las perdices en el mercado?
No lo sé, éstas son un regalo.
Ah sí, ¿y cómo guisáis esas perdices?
Con vino blanco, a mi señora le gustan así.
A ti te las ha hecho preparar con coñac,
así las prueba de las dos maneras.
¿Sabe usted el chiste... el chiste del jabalí?
¡No, cuenta!
Es muy divertido...
¡Sinvergüenza! ¡Por algo tardaba tanto en volver del estanco!
¡Y con la de las perdices!
Tenía la corazonada.
Mira, a mí no me engaña, ¿cómo es posible que un hombre...
todas las noches antes de cenar tenga que ir a comprar cigarrillos?
Perdices, cigarrillos...
tú hazle caso a tu madre que peina canas.
¡Hay que cambiar de casa!
Sí, sí, inmediatamente.
Venga, altérate. Así, así... Ponte nerviosa, no te calmes..
Voy a hacerte un buen café.
¡Pichoncitos! ¿Qué hacéis?
Estáis viendo la tele, ¿eh?
Ven tu también con papá, tesoro, ven, ven...
Hola papaíto... ¿has estado... has estado trabajando?
Aquí está mi chiquitín. Guapo, bueno, generoso...
Eres mi abogada defensora, toma.
¿Por qué no vienes todas las tardes? Hola, Ornellina.
Iba a coger el coñac para las perdices.
¿Me sirves una copita a mí también?
Claro que sí.
Id a ver la televisión, ¿eh?...
¿Qué? ¿Ornella no se encuentra bien?
No, está un poco cansada la pobrecita. Ya sabes, el campo...
Ah, entiendo. ¿Qué pasa? ¿Estás nerviosa, cariño?
Mamá, lleva a los niños a la cama, por favor.
¡Venga, niños, a dormir!
No, déjalos aquí. Nunca los veo...
¡He dicho que lleves a los niños a la cama!
No, que se queden aquí ¡Así! Uno...
Me gustaba mucho lo que había en la tele...
Sí, luego te dejo ver la televisión... Ahora un besito ...
¡que me como a estos niños!...
Ornellina, bebe un poco de coñac, que te sentará bien.
Después te doy la chocolatina... ¡Mirad cómo juega vuestra madre!
Menudo ejemplo que das a los niños.
Ahora te enseño el ejemplo que das tú a tus hijos.
Venga, niños, id a dormir que la abuela os dará la chocolatina.
No, no, quiero estar despierto...
...venga, cariño, vamos... Vamos... Anda, vete con la abuela.
Niños, venga, venid que os doy cien liras a cada uno, ¿eh?
Gracias.
Mejor que se vayan a dormir que he puesto la vajilla buena...
Mejor que se vayan a dormir que he puesto la vajilla buena.
Vale, id con la abuela.
Así que ahora tienes dos familias...
¿Qué quieres decir? No entiendo nada, hay algo que se me escapa.
No, digo, dos perdices abajo, dos perdices arriba...
¿Pero quién te crees que eres?
Pero si a los de arriba les apetecen perdices, ¿qué culpa tengo yo?
Ya sé yo lo que quiere esa guarra.
Ornella, haz el favor de calmarte y cuidar ese lenguaje.
No, que no me calmo. ¡No me calmo!
A ver. ¿Dónde está el estanco?
¿Qué estanco?
¡El estanco!
Pues... ¡saliendo de aquí a la derecha!
Claro. Y tu venías de la izquierda.
He dado la vuelta al edificio porque están asfaltando la calle,
para no ensuciarme: si no lo crees, mira.
Mira el alquitrán, mira.
Pero ¿qué dices? Si te he visto que estabas hablando con ella.
¡Con mis propios ojos te he visto!
¿Con quién? ¿Con la señora del tercer piso?
La señora...
Me la he encontrado por casualidad.
Pues mira, si por casualidad me encuentro yo con la señora, la estrangulo.
Mejor, subo y la estrangulo ahora mismo.
Ornella, no montes un escándalo. ¡Ay! ¡Dios!
Deja de hacer teatro.
Sí, rompe los vasos y después hazme andar descalzo. Anda...
Entonces tú vete a urgencias que yo iré a casa de ésa.
Y esto no es más que el principio.
Prepárate para cambiar de casa si quieres evitar lo peor.
Sí, aquí se cambia de casa cada cinco minutos, como los gitanos.
También mamá ha dicho que tenemos que cambiar de casa.
¿Yo?
¡Ay! ¡Cómo escuece... Tú también mamá, gracias. Gracias...
¿Yo? ¿Pero qué dices? ¿Te has vuelto loca?
Mamá, ten el valor de decir lo que piensas. ¡Ten el valor!
Yo... cuando...
¡Basta! Aquí se habla de uno en uno.
Esto es un escándalo insoportable.
Mamá, tú nunca te has atrevido a decir delante de él lo que...
Yo jamás te he dicho que montes estas escenas. ¡Apáñatelas!
¿A dónde va mamá?
A la cocina.
¡Mamá, ven aquí a discutir esto!
No, no la llames porque no va a venir.
¿Qué no? Mamá, ven aquí. Las dos os habéis puesto en contra de mí.
Ahora mismo me vas a decir qué es lo que quieres.
Quiero cambiar de casa, ¡ahora!
¿Sabes lo que te digo? No.
¿Qué has dicho? ¿Que no?
No.
¡Dios!... la vajilla de mi padre... ¡La has roto!...
Ahora mismo voy donde esa pelandusca y la estrangulo.
¡No, Ornella espera!...
¡Benny!...
Pero a mí qué me importa que no hayas escuchado la película de la tele.
Entonces eres un retrasado mental... Escucha...
¿Está todavía libre el piso arriba del tuyo?
Vale... Mañana iremos a verlo...
Ornella y yo...
¿Estás contenta?
Toma, come Tip. A ti también te gustan las perdices, ¿eh?
Muy bien, Tosca... eres un encanto.
¡Has guisado las perdices de manera exquisita!
¿De verdad? Si quieres echarles un poco de sal...
¡No, no! Están sabrosísimas.
Apuesto a que las ha cazado todas, Bruno.
¿Por qué Bruno?
Yo ninguna, vale, pero también estaba Federico,...
estaba Benny ¿por qué tiene que ser Bruno?
Bueno, pero... Bruno es el verdadero cazador, ¿no?
El tipo de cazador que os gusta a vosotras las mujeres, ¿verdad?
Ahí te equivocas.
Yo me he casado contigo, y eso significa que...
me gustan los hombres tranquilos y cariñosos, como tú...
Pero no me negarás que Bruno es simpático.
¡Como que simpático, que simpático! Es un bocazas, ¡no es simpático!
¡Porque no da una! ¿Vale?
Ha estado disparando toda la mañana sin acertar a una sola perdiz.
¿Y éstas?
Las hemos comprado ¿entiendes? ¡Las hemos comprado!
Y por si lo quieres saber como no tenía dinero, tu admirado Bruno,...
me las ha hecho pagar todas a mí.
¿Se puede saber por qué te ríes?
Es un fenómeno, es un fenómeno...
¿Quién es un fenómeno?
¡Bruno!
¡Así que, es un fenómeno! ¡Dispara, acierta; es un gran cazador!
¡Dispara, no acierta; es un fenómeno!
No hay quien os entienda a las mujeres.
Perdóname, pero es simpático no...
Sí, simpático, sí, sí...
Es un canalla simpático.
¿Y ahora a dónde vas?
A telefonear.
No irás a contárselo todo a Ornella.
¡Oh, no! A Ornella, no. No sería lo bastante divertido.
Aquí están las perdices. ¡A la mesa!
Diga... Ah, Tosca dime... ¿Cómo?... No, no se lo he preguntado... Que no.
Te lo aseguro, me lo ha dicho Pirro..
no una o dos, ¡las han comprado todas! ¡Preguntáselo!
A ver que te cuenta...
Mira, una mentira es siempre una mentira...
Ahora se lo pregunto, ¿eh?... No.. ya te llamaré yo. ¡Hasta luego!
¿Quién era?
Tosca. ¿Están ricas?
Exquisitas.
Claro, así son más ricas que compradas en la tienda, ¿no?
¿Pero tú no comes?
¿Cuántas perdices has matado?
¿Quién, yo?
Sí, sí, tú...
Bueno, no sabría decirte... Hemos estado disparando toda la mañana...
Una perdiz no pasa a menudo, si alguien caza una se debería acordar.
Dos.
No...
Sí, sí... ahora lo recuerdo, ¡dos! ¡Una detrás de otra! ¡Pum! Pum!...
Venga come que si no se queda dura.
¡Ya no me apetecen!
¿Por qué?
Así... ¡Pum, pum!...
La caza es algo horrible, ¿cómo puedes ser tan cruel?
Eres como una niña.
Eso dicen todas mis amigas.
No quisiera que tuvieran razón... en todo.
Mira que me la como yo, ¿eh?
Come, come... yo me frío un huevo.
¿Eres tú, Tosca? Soy Claudina... Sí, tenías razón...
¡Ah! Oye, con respecto al otro asunto... sí, la apuesta.
La danza del vientre...
Si, quiero hacerlo, apostemos... Sí.
Perdonad, ¿os he hecho esperar mucho?
Sí.
Hola...
¡Así no vale, guapa!
¿Por qué? ¿Qué pasa?
Casi bloqueas el trafico. Pero, ¿a ti te vale?
No, pensábamos que sería mejor dejarlo.
¿Qué clase de amigas somos? Confiamos la una en la otra ¿no?
No pensaréis que por ganar una apuesta
iba a hacer daño a Pirro
y a una amiga ¿no?
Bien... Decídete, ¿qué quieres hacer?
No sé, ¿tú que dices?
Ya sabes lo que pienso, pero quizás es mejor que decidas tú.
Lo siento, teníais que haberlo pensado antes, ahora es demasiado tarde.
¿El ''600'' es gris, descapotable, matrícula 217900?
Sí.
Hasta luego.
¿Qué vas a hacer?
No lo sé. Me dejaré guiar por la inspiración.
Nos vemos en los grandes almacenes ¿de acuerdo?
Ahora verá ése, cogemos un taxi y les seguimos.
Pero eso no está bien.
¿Y ella qué?
Déjalo, si es un gandul, qué le vas a hacer, no tiene solución.
Tienes razón
Hasta luego.
Hasta luego.
¿Eh? ¡Tosca!
Sí, la misma en carne y hueso. Pasaba por aquí.
¿Me lleva doctor?
Claro que sí, pero ¿a dónde va?
¿Usted a dónde va?
Yo voy al centro.
Bien de acuerdo; al centro.
¡Rápido! Siga a aquel ''600'' por favor.
Ha vuelto el calor, ¿eh?
Sí.
¿Que tal le va?
La vida... ¡La vida a veces es muy injusta!
¿Con usted? quién lo diría. La veo siempre tan... sonriente.
A veces quien más sonríe, más penas tiene que ocultar.
No...
Nos conocemos desde hace muy poco tiempo Federico.
La amistad no se mide por horas.
Déjeme bajar, no tenía que, perdóneme... ¡Pare el coche!
Tranquilícese y cuénteme despacio qué es lo que pasa.
¿Pero es que no puedo contarle una cosa así a alguien como usted?
Estoy en apuros.
¿Pirro?
No, no, no...
¿Está embarazada?
¡Ojalá!
¿Dinero?
Sí, cien mil liras. Necesito cien mil liras. Estoy desesperada.
Es como una pesadilla. Estoy dispuesta a todo.
Pero si van a los grandes almacenes.
Señora, han cambiado de dirección.
¿Pero a dónde van?
Paciente mío durante más de un año... ha sido mi primer incidente grave.
Sí, bueno, se ha muerto. Pero, ¡tenía noventa años!
Gente bruta, ruda, ignorante... Me miraban como si fuera un asesino.
Me decían; ''doctor, al abuelo lo ha matado usted''.
Después les he enviado la cuenta... Y no sé nada más.
¿Y ahora?
Ahora lo intentaremos, ¿le hacen faltan cien mil liras no?
¡Habrase visto! Al campo, de pronto. ¡Pero si es peor que mi marido!
¡Guarros! ¡Y las mujeres en casa!
Señora, ¿qué marido quiere ir al campo con su esposa?
¡El cinturón de castidad es lo que necesitan! ¡Los maridos, sí!
Tranquilícese que lo conseguirán, señora, lo conseguirán.
''Restaurante con alojamiento''.
Para mí que él ya ha estado aquí.
Pero él no sale. Mira, se ha bajado ella.
Entonces es ella quien ya ha estado aquí.
Ha vuelto a por la chaquetita, ¿por qué?
Se lo habrá pedido él, empieza a tener celos.
Señora, el taxi no puede llegar hasta la habitación, ¿eh?
Pero la policía si que puede llegar. Tenemos que pillarles in fraganti.
Deprisa, ¡a la policía!
¡No! ¡Vámonos a casa! ¡Quiero irme a casa!
¡Eres una estúpida!
... es lo mejor. Y recuerden que la mejor venganza es el perdón.
¡Pero que perdón! ¡Vámonos a la policía ahora mismo!
¡No! ¡Quiero ir a casa! ¡Vámonos!
¡Callate!
Pero, bueno, ¿quién de las dos es la esposa?
Ella, pero respondo yo, ¿por qué?
Para mí hay sólo una esposa.
¡Venga, vámonos a casa!
¡A la policía!
Quiero irme a casa. Vámonos.
Que sí, dice bien la señora. Vámonos a casa y no nos enfademos,
que la vida es breve.
¿Piensan todavía que le he matado yo?
Sí.
¿Entonces nada de dinero?
Al revés, me han dado diez mil liras de más, aquí las tiene.
Y ¿porqué?
Dicen que han heredado un montón de dinero
y que se lo deben a usted doctor, porqué ¡es tan bueno!
No sé cómo agradecérselo, ha sido un tesoro.
No es para tanto, por favor.
Estoy tan emocionada.
Yo también.
Me late el corazón como cuando estoy en la montaña, escuche.
Sí, pero así no se oye nada, sólo el corazón que late.
Entonces ¿qué tendríamos que hacer para que se oiga mejor?
Un electrocardiograma.
¿Me lo hace? Por favor, hágamelo.
Cuando quiera...
Pero así va a salirse con la suya, cariño mío.
Lo entendería si hubieras roto con él, pero ...
Hazle una escenita de celos. ¿A que sí, mamá?
¡Santas palabras, hija mía!
Escúchale, que es vieja.
¿Eh?
Quería decir que tienes mucha experiencia, ¿no?
Sé muy bien lo que tengo que hacer.
Cuando el cónyuge comete adulterio, el error más grande es dejarse llevar
por unas histéricas escenas de celos.
¡Sí!
Una mujer moderna guarda la calma y con dignidad abandona,
inmediatamente, el lecho conyugal.
¡Pero lo que hay que oír! Lo siento querida, pero te equivocas.
En estos casos, no se huye, se va al ataque.
A la carga.
Antes que nada se debe perder la calma.
Se debe.
¿Y después?
Se echa al marido fuera de casa.
Eso, se echa al marido fuera de casa.
Os lo ruego, dejadme tranquila...
no puedo competir con una mujer con el físico
mucho más atractivo que el mío.
Evidentemente mi marido, está pasando por una crisis
neurótico-sexual, está científicamente probado
que va desde los veinticinco a los treinta.
Lo reconquistaré cuando se le haya pasado.
Sí, a los ochenta.
Esperadme aquí.
Pero ¿por qué habla así?
Mala educación.
Hola, cariño.
Hola. Te están esperando.
Oye, tengo que contarte algo increíble.
¿Te acuerdas del enfermo de la hostería?
No.
Pero ¿cómo que no? Aquel que... que se murió...
Vaya. No se oye nada.
Sin embargo, debería escucharse todo, son casas modernas.
Eres el mejor marido del mundo.
Pero ¿qué está pasando? ¿Se besan?
El dolor la ha trastornado.
¿Qué me vas a preparar para desayunar?
Todo lo que tú quieras cariño.
Perfecto.
Escucha.
Dime.
No te habrás encontrado con Tosca por casualidad...
Sí. Ha sido todo muy raro, verás,
me la he encontrado en el coche.
¿Tú también has entrado en la hostería?
No. No he tenido agallas.
Le he dicho que entrase sola, y tengo que decir que lo ha hecho muy bien.
¿Y tu paciente?
¡Que rabia...!
¿Qué quieres que te diga mamá? Ella gana. Venga, Vámonos.
Pero ¿qué clase de hombres son estos? Así no hay quien disfrute como mujer.
Vámonos.
Sí, sí, vámonos.
Adelante, ya puedes tomar posesión.
No, no, después de que os hayáis marchado.
¿Tienes vergüenza ? Demuéstranos tu saber estar detrás de esa mesa.
Tome asiento, contable.
Es toda suya.
¡Parece hecha a tu medida!
¿Nunca le ha pasado a usted, Valedoni,
encontrarse alguien que se avergüence de haber sido ascendido?
Bien, le deseo mucha suerte en su nuevo puesto.
Gracias.
Pasaré a saludarle más tarde.
Buen viaje, señor... y muchísimas felicidades a usted.
Gracias.
Hasta luego señor.
Hasta luego.
Señorita por favor, hace el favor de prepararme...
Aquí está nuestro Pirro, ¡estarás satisfecho!
Aquí lo tienes todo; teléfono interno, externo, no le des el número a tu esposa,
portero automático, desde aquí puedes hablar con los despachos,
pulsando este puedes hablar conmigo.
El director general esta fuera del despacho.
El director general soy yo. Venga aquí, querida Zamfarini.
Señorita, prepáreme si es tan amable el listado de todos los dependientes.
¿Qué haces?
¿Por qué le das ordenes a Xenia? Es la secretaria de Valedoni.
Pero ahora es mi secretaria.
No. Ahora Xenia es mi secretaria.
Y eso ¿por qué?
Porque te quiero mucho.
Te he asignado la secretaria más eficiente de la empresa.
Adelante.
¿Qué desea?
Aquí tienes a la señorita Zamfarini, mi secretaria personal
que yo te la cedo, en nombre de la vieja...
... eh sí, perdone... de la vieja amistad que nos une.
Y yo te lo agradezco mucho, de verdad.
Disculpe. A usted señorita Zamfarini ¿le parece bien?
A mí me da igual uno que otro.
De acuerdo.
Deberíamos saber si a ella le parece bien también.
Yo obedezco órdenes.
¡Muy bien Xenia! ¡Muy bien! ¿Dónde vive usted?
Detrás de San Pedro.
Cerca de mi casa.
Así si alguna tarde llueve y quiere
que la lleve en coche, ¿eh?
Gracias...
Ahora vaya con Zamfarini para el intercambio.
Sí. Buenas tardes, señor.
Buenas tardes, señorita.
Venga conmigo.
Oye, de este cambio de secretarias no le digas nada
a mi mujer, es algo normal.
Nos vemos, ¿eh?
Hasta luego.
¡Adiós, Pirro!
Y muchas gracias, Bruno.
De nada.
Señorita, póngame con los dependientes, quiero hablar con ellos.
Sí, señor director.
Gracias.
No, porque el sábado es fiesta nacional...
Entonces tenemos tres días.
Cuatro, porque el martes cojo la baja.
¿Estuviste en el cine ayer por la tarde?
Al cine no vuelvo nunca más.
En mi opinión tenían que nombrar como director comercial a Benedetti.
¡Pero no cumple los requisitos! ¿No has visto a la mujer de Benedetti?
Se parece a Frankestein.
Entonces, si es por eso, al nuevo director comercial tendrían
que nombrarle presidente de la Unión Europea, ¡con la mujer que tiene!
Pero dicen que está de prueba ¿verdad?
¿Quién? ¿Él o su esposa?
La esposa, se entiende, la esposa.
Entonces seguro que pasa la prueba.
¡Seguro! ¡Ha trabajado como bailarina!
¿Hablas en serio?
Tiene un par de...
Venga, chicos ¡al trabajo!
¿Diga? Grandes almacenes... ¡Sí!... ¿Me puede decir sus códigos?...
Buenos días, señor director.
Buenos días, señor director.
Buenos días.
Buenos días, señor director.
Está usted muy guapa pero el cuello no debe de llevarse así, señorita.
¡Buenos días, señor director!
¿Puedo serle útil en algo?
Me gustaría que me dejara en paz.
¿Por qué cada vez que entro aquí,
parece que ha llegado el Presidente de la Republica?
¿Usted no conoce el refrán ''trabajar y callar''?
Entonces aplíquelo ¿eh?
Sí, señor.
Váyase. Ah, escuche un momento...
Dígame.
Aquí, a la sección de guantes llegará una señora rubia,
bastante guapa, es una clienta muy importante, avíseme en cuanto llegue.
A la orden.
¿Es usted nueva señorita?
Sí, señor director.
¿Desea algo señora?
Gracias, estoy esperando a una persona.
¿Dónde vive?
En la calle Varese.
¿Calle Varese?... ¿Dónde cae?
Cerca de la estación, ¿por qué?
No, porque está muy cerca de donde vivo yo, si quiere puedo llevarla
en mi coche cuando llueva.
¿Entendido?
Gracias.
Señor director, ha llegado la señora rubia.
Gracias. No es ésa.
Qué placer volver a verte.
Quién lo diría con esa cara.
No, estoy cansado, el trabajo... Pero tú estás siempre en mi corazón.
¿Volvemos a empezar?
Sabes que justo esta mañana he encontrado esa foto
''con el corazón en pedazos''. He sufrido mucho.
¿Qué fotografía?
Esa que dabas en el teatro... ''tengo el corazón roto por tu culpa,
no te olvides de mí''.
¿La tienes todavía?
La guardo en el álbum de las que se me han quedado aquí.
Entonces puedes devolvérmela.
¿Estás dispuesta a pasar en el álbum ''flores de mi jardín''?
Estás loco. Si es así devuélvemela ya.
Le he prometido a Pirro que borraría todo mi pasado.
No empieces otra vez con Pirro, perdona Tosca, ven aquí.
Parece que el director general tiene buen ojo.
Por algo ha ascendido al marido.
Sabes que he ascendido a tu marido a director comercial,
sube, lo encontrarás instalado es su despacho como un papa.
Gracias.
Ve, le encantará verte ¡ve!
Sí, sí, ya iré después... ahora estoy esperando a tu mujer.
Pero, bueno... ¿Ornella aquí?
Sí, tenemos una cita allí en la sección de guantes.
¡Pero no os citéis aquí!
Esto no es un café, ¡aquí se trabaja! Será posible.
Yo me voy a trabajar, tú y yo no nos hemos visto.
De acuerdo.
¡He ganado!
Prepárate para bailar la danza del vientre y me das las 100.000 liras.
¿En serio que se lo ha contado todo?
Todo, todo, una cosa desagradable.
Buenos días, señora.
Estaba usted esperando al director.
Sí.
Disculpadme.
¿Te ha contado lo del electrocardiograma?
¿Que electrocardiograma?
Hoy voy al hospital para hacerme un electrocardiograma.
No, no me lo ha contado.
Entonces no has ganado todavía.
Estoy segura de que me lo contará.
¡Sal de ahí!
¿Cariño que pasa?
Me gustaría matarte.
No montes escenitas aquí.
Ten compasión de mi padre que es mayor y está orgulloso de mí.
Y... mi propio orgullo...
Vale, entonces ¡dame la chequera!
¿Por qué la chequera?
¡Te he dicho que me des la chequera!
Bien, pero no grites.
Señorita, atienda a los clientes de allí, señorita...
Buenos días.
¡Quiero la chequera!
No grites, aquí la tienes, toma.
¡Venga firma!
¿Pero que tengo que firmar? Ni siquiera tengo un bolígrafo...
Firma. Date prisa. ¿Ya está?
Sí, ¿la cifra?
La pongo yo, dámelo.
No, la cifra arriba.
La pongo yo, dámelo. Otro, firma.
Pero... ¿cómo? ¿dos?
¡Firma!
¿La cifra?
La pongo yo. Dame.
¡Pero las cifras...!
¿Ya está? Si te pillo otra vez te arruino y a la cárcel.
Señor director, ha llegado la señora rubia.
¡Muy bien! Queda usted despedido, fuera.
¡A la orden!
¿Cuánto le debo?
Trescientas cincuenta.
Aquí tiene. Buenos días, señora.
Buenos días.
Acabas de espantar al niño de mamá.
¿A quién?
Al niño de mamá, el hijo de la señora Bertuetti.
Hace media hora que intenta entrar y tú lo espantas.
¿Es que está enamorado de ti?
¿Quién sabe? Míralo, pobrecito.
Me voy a ver si así entra.
Vale.
¡Elisa!
¿Sí?
Ven, ponte tú... parece que no soy su tipo.
''Como antes; más que antes; te amaré. De por vida, mi vida''...
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Quisiera una aspirina.
¿Para mamá?
Sí... No, no. Es para mí.
Quizás sería mejor que me diera otra, ¿usted que opina?
Bueno, depende de lo que tengas. ¿Que te duele?
Me duele la cabeza.
Tómate dos.
Gracias.
¿Quieres tomártelas aquí?
¿Puedo?
Mira Benny...
Aunque yo no haya oído nada más que palabras respetuosas
Mi mujer...
Guapísima mujer.
¿Lo ves? ¿Tú también piensas lo mismo?
¿Qué?
Es que Bruno...
¿Qué pasa con Bruno?
¿Cómo que qué pasa Bruno?
Bruno es mi jefe directo, ¡de él depende mi ascenso!
¿Y qué? ¡Ah, ya!... no lo había pensado. Ya, ya.
¿Lo ves? ¡Tú piensas lo mismo y no querías decírmelo, eh!
No, hombre, eres tú el que me hace pensar mal... Pero yo creo que no...
Ya, yo tampoco lo creo, pero...
Pero no sospecharás que...
Ah, no, no, no, no...
No. Lo siento pero mi mujer está libre de sospecha.
Es Bruno el que no lo está.
Ahí esta la bruja.
Doctora.
¿Qué pasa señora?
Por favor, ¿ha visto a mi Tato?
Allí está.
¡Oh! ¡Qué tonta!... Tesoro... ¡Tesoro de mamá!
Hijo mío, haces bien en controlar tu peso.
Buenas tardes, señora Bertuetti.
Buenas tardes.
Doctora, por favor, mi hijo en lugar de crecer...
adelgaza cada día más, podría echarle un vistazo.
Pues no está flacucho, al contrario, me parece un buen mozo.
Venga, a ver cuanto pesas.
Sesenta y cinco.
Pero si está en su peso, señora.
Enséñale la lengua a la doctora.
¡Mamá! ¡Por favor!
¡Tato! ¡Saca la lengua! Y además, sufre de estreñimiento.
Señora...
Y a veces sufre alguna que otra crisis de meteorismo.
Señora...
Ha llegado su calmante, ¿por qué no se lo toma?
Gracias. Tato dale el brazo a mamá. Volveré más tarde.
Muchas gracias. Ven Tato, ven, hijo mío. Vámonos.
¡Vampiresa! ¡Me lo va a desgraciar!
Yo la mato, palabra de honor, que la mato!
¡Benny!
¿Eh?
¿Conservas todavía la pistola reglamentaria?
¡No! La he tirado. He tirado todo: el uniforme, la banda, los galones, ...
Y aunque la tuviera... ¿a quién mato? ¿A quién mato?...
No, si no es para ti, es para mí.
Ah, bueno, si es para ti.. Pero ¿estás loco?
¡Algo tendré que hacer al respecto!
Entiendes, cuando me felicitan en la oficina,
me lo dicen así como con ironía esos canallas.
Porque yo les conozco, sabes...
¡Olvídalo! Antes de provocar una tragedia se necesitan pruebas.
Benny, ¿y cómo se consiguen esas pruebas? Además ¿qué pruebas?
¿Entonces es verdad? ¿Sabes algo?
Que no, si tú tienes alguna sospecha mantén los ojos abiertos vigila
y comprobarás que... no tienes nada que temer.
Benny, ayúdame, ¿que tengo que hacer?
¿Qué tienes que hacer? No corras detrás de la pelota.
¿La pelota? ¿Qué pelota?
La pelota, la esposa, la mujer... Tú, tienes que marcar al hombre.
¿Quieres decir a Bruno?
Cómo que Bruno, ¿de quién estamos hablando? Perdona.
Escúchame, para controlar bien la pelota, tienes que marcar al hombre.
''Marcar al hombre''. Gracias Benny.
Hasta luego.
Buenas tardes, señor.
Buenas tardes, caballero.
Muchas felicidades.
¿Qué hacéis vosotros aquí?
Traemos los muebles del señor director general.
Y usted no sabía que viene a vivir aquí.
¡No!
¡Todos lo saben!
¡Maldita sea! ¡Benny! ¡Benny! ¡Benny!...¡Benny! ¡Benny! ¡Benny!
¡Perdóname!... Benny, me he enterado de una cosa importante.
¿Cual?
Bruno viene a vivir aquí, a nuestro barrio, justo encima de ti.
¿Y bien? ¿Y qué te había dicho yo? Marcar al hombre. Más cerca imposible
Escucha... pero ¿de verdad que ya no tienes la pistola?
¡Ah! Pero bueno lo tuyo es obsesión... ¡No!
Perdóname.
Entonces ¿estoy enferma?
No. Yo diría que no
Pero me lo dice con un tono.
¿Qué tono?
El tono de quién oculta una mala noticia.
Mire que es usted desconfiada... ¿Quiere escuchar su corazón?
Sí.
Aquí, sujételo, sujételo.
Normalísimo.
¿Y eso que es?
¡Y yo que sé!
He pensado una cosa, y me ha venido un pálpito.
¿Y qué ha pensado?
¿No lo ha entendido?
No.
Doctor, ¿me enseña la tira de papel?
Espere que tiene todos los cables. Ya está... Mírela, ¿entiende algo?
¿Su corazón como está?
Está tan sano como el suyo.
Entonces hágalo usted también.
¿Qué?
Esta cosa.
Y, ¿por qué?
Porque así podemos comparar los resultados de las tiras de papel y...
podré averiguar si me ha engañado.
Las dos tiras de papel no se pueden comparar porque
cada corazón tiene un diagrama distinto.
Venga, hágalo, por favor, me gustaría tanto.
Venga hágalo.
Esto no es serio...
Pero no es un juguete.
¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera! ¡Fuera!...
¡El profesor!
¡Llega el profesor!
Buenos días, profesor.
¡Que vergüenza!
¡Sí, profesor!
Lo siento... ha sido culpa mía.
No le haga caso, le gusta portarse como un dictador.
Entonces nuestros corazones, ¿están sanos los dos?
Una razón más para detenerlos.
¿Tenemos que morir?
No, quiero decir... bromear...
¿Bromear?
Sí, bromear.
Oiga, Tosca. Quizás usted piensa que soy un estúpido al no apreciar...
un soplo al corazón que no existe.
Es que yo intento tomarme en serio mi profesión
y no bromear con los clientes.
Pero de vez en cuando bromea.
Sí, pero no con las amigas de mi mujer.
Ah... ¿es por eso?
Sí, puede. Escuche, Tosca... ¿sabe qué es lo más difícil para mí?
Ejercer de médico seriamente en una situación como ésta.
Dicho por usted, Federico, es casi un cumplido.
¡Carpi!... ¿es ésta su firma?
Sí, señor profesor.
¿Acaso estoy muerto, para que usted se permita firmar en mi lugar?
Era un caso sencillo...
Un caso se vuelve sencillo sólo si lo he diagnosticado yo.
Sí, señor.
¿Grimaldelli ya se ha ido?
Sí. Ya se ha ido.
Tenía que operar esta noche, ¿no?
Sí. Un caso urgente, el paciente...
Los pacientes se llaman así porqué tienen que tener paciencia
esperando al profesor jefe.
Sí... sí...
Y también ustedes los jóvenes...deben tener paciencia... ya llegará su turno...
Por tanto las únicas operaciones que pueden hacer son
las que les enseñaron en la facultad. ¿Entendido?
Sí... sí...
¡Caray...! ¿Pero siempre le trata de ese modo?
No. A veces es mucho peor.
Pobre Federico.
Le parecerá extraño, llevo aquí tres años y todavía
no he conseguido hacer ninguna operación quirúrgica.
Extraño no, pero no me parece justo.
¡Qué le vamos a hacer!
Yo de estas cosa no entiendo, pero pienso que cada uno...
tiene que recorrer su camino solo.
Sin esperar a que los demás le den el permiso.
Cuantas tonterías estoy diciendo, como siempre.
No.. no siempre.
¡Federico! ¡Federico!
¿Qué pasa?
Me duele mucho el corazón.
¿Eh?
Me duele el corazón.
¿Cómo?... ¿A ti también?
¿Por qué a mí también?
Hoy ha venido Tosca. Se le había metido en la cabeza
que estaba enferma.
Le he tenido que hacer un electrocardiograma...
espera.. estaba sana como un roble, duérmete.
Estoy contenta de que hayas llegado tarde.
¿Por qué?
Porque sí.
Qué maravilla.
Parece que tienes hambre.
¡No he comido a mediodía!
¿Por qué?
Tenía cosas que hacer.
¿Un caso grave?
No.
Tosca... Hoy he operado.
¿Solo?
¡Sí!
Oh, Dios mío... ¿Está muerto?
¿Qué muerto?
Estoy verdaderamente contenta. Bravo. Has engañado al titular.
Sí, desgraciadamente...
Y... ¿Claudina lo sabe?
Esta tarde vuelvo al hospital.
Ya verás como se salva, se salvará sin dudarlo.
Es curioso, a veces uno espera tantos años antes de...
decidirse a hacer algo y luego con un simple empujón...
De una extraña
De una extraña, que ya no es tan extraña...
¿Piensas de verdad en lo que estás diciendo?
Eh... Claudina voy enseguida.
Ya no me quieren, dicen que juego mal.
Tenía hambre, pero ahora ya ha comido. Anda, ve a jugar.
¡No! No te muevas, quédate así.
Tú ahí y yo aquí ¡Qué momento tan romántico!
Dos mil.
Dos mil.
No, cuatro mil.
Cuatro mil.
¡Veo!
¡Qué vas a ver, si estás fuera del juego!
La he traído.
¿Qué has traido?
La fotografía.
Pues dámela.
No tan deprisa.
¡Vamos, dámela!
Con ella te tengo en mi poder. Así de claro, ¿lo entiendes?
¿Sabes que no has cambiado nada?
Me has hecho sentir tan mal durante la danza del vientre,
¡soy tan delicado!
Deja de hacer el payaso, y dámela... ¡Venga!
Vaya, la he perdido.
No bromees.
¡Te lo juro! ¡Te lo juro! La he perdido, Tosca...
¡No digas nada, que no se enteren! ¡Ni una palabra!
La banca se ha quedado vacía.
Hay que poner otra vez.
Ahí va lo mío
Y lo mío.
¿Quién habla?
Le toca a ella.
Paso.
Pasamos.
Yo también paso.
Vaya, todos pasáis. Está bien.
¿Qué dices?
Doble.
¿Qué haces, cariño, ganas?
No, no hago más que perder.
¡Oh! Tosca entre plumas.
¡Y qué dedicatoria: ''Con el corazón en pedazos''!
¿Qué es esto?
¡Ah! Sí, es mía.
Perdonad, la he perdido yo.
Menudo pillo estás hecho. No te conformas con el original, ¿eh?
Bueno, ¿seguimos jugando?
Bruno, ¿quieres jugar?
¡No, cariño!
Antes querías jugar.
No, pero...
¡Juega!
¿Dónde vas ahora?
A llamar por teléfono.
¿Al teléfono?
Oh, Madre mía...Bueno, juguemos.
¡Serafina! Soy yo, la señora.
Coge a los niños y llévalos a casa de la abuela... Sí, ahora mismo...
Y tú también te quedas allí a dormir, ¿entendido?
Buenas noches, señora.
Buenas noches.
Buenas noches.
Adiós.
...y gracias por la visita.
Cuidado.
Gracias. Claudina, ¿sabes cuanto he perdido?
Gracias de nuevo.
¡Pirro! ¡Ya basta, por favor!
¿Le está pegando?
Estúpido, estúpido, estúpido.
¡Pirro, cálmate!
No pensaba que fuera así.
A mí estas cosas me ponen malo.
¡Soy tan delicado! Anda, vamos.
¿Por qué dices eso?
¡Déjame! Es lo que me merezco. ¡Todo es culpa tuya!
¡Te casaste con una bailarina! ¡Por eso eres un estúpido!
Pirro, si yo te quiero, ¿por qué dices esas cosas?
No hablo contigo, hablo con ése.
¡Para casarse con una bailarina hay que tener mucho valor, ser un héroe!
¡Y tú no eres valiente, no eres un héroe, eres un estúpido!
¿Y qué es lo que quieres ahora, eh? ¿Qué te pasa? ¿Te pican los cuernos?
¡Pues ráscatelos, ráscatelos!
¡Pirro, ya vale! ¡Basta ya! ¿Has entendido? ¡Basta!
¡Yo no he hecho nada malo!
¡Te lo suplico! Sí, he bailado esa estúpida danza...
No es por la danza, es por esa fotografía.
Alguien la ha perdido en mi casa y tú no te has dado cuenta.
¡Duerme, imbécil! ¡Duerme!
Pirro, no sigas, solo ha sido una tontería.
¿Y me lo dices así, desvergonzada?
¡Pero si es una fotografía vieja!
La repartían entre el público,¿no lo recuerdas?
¿Ah sí, eh? ''Con el corazón a pedazos'', ¡eh!
Pero mira que esta no es mi letra.
¿Ah, no? ¿Ah, no?
Mira, vamos a romperla, ¿vale?
¿Por qué? ¿Por qué tendría que romperla, eh? ¿No es de Bruno?
¡La ha perdido en mi casa! ¡Y Bruno es un amigo! ¡Pues voy y se la devuelvo!
Dámela, por favor... ¡Pirro! ¡No montemos un escándalo por esto!
Déjame en paz...
¡Te lo suplico, cariño mío, no seas tan celoso! No lo estropees todo.
Pirro, te lo juro, que entre Bruno y yo nunca ha habido nada.
Yo sólo te quiero a ti...
Pirro, mírame, ¿Ya no confías en mí?
Claro que confío en ti. Por eso me marcho mañana.
¿Y adónde vas?
Voy a Mi...Milano. Estaré fuera dos días y dos noches.
¿Y por qué no me lo has dicho antes?
Se me había olvidado. Prepárame las maletas.
¿Te gusta nuestra nueva casa?
¿Qué dices?
Qué si te gusta nuestra nueva casa.
Ah, sí, sí, es muy bonita...
¿Sabes? No me disgustaría nada que Sereno
hubiera heredado la pasión por la música.
La misma pasión por la música, que por las mujeres.
Vamos a dar un beso a los niños.
No, no vayas, no están en casa.
¿Y dónde están?
En casa de la abuela.
Oye, tu madre tiene que dejar de llevarse a nuestros hijos.
No, mamá no tiene nada que ver. Yo lo he arreglado todo.
Entonces, ¿estamos solos?
Completamente.
¡Tesoro mío!... Una segunda luna de miel, ¡Me encanta!
Pues te va a gustar aún más.
¿Por qué?
Ya lo verás.
Comprendo.
Va a venir mi primo.
¿Quién?
Gustavo, el ex-campeón del Lazio.
¿El boxeador?
Pero ¿no os habíais enfadado?
Sí, pero hemos hecho las paces y
le he dicho que venga a verte.
¿A mí? Pero ¿qué tengo que ver yo? Si yo no soy un empresario.
No eres empresario, pero sí un canalla.
Y como alguien tiene que ajustarte las cuentas y yo sola no puedo.
Él lo hará por mí.
¿Pero qué he hecho yo?
¡Deja ya de fingir!
¡Has sido tú el que ha perdido la fotografía de Tosca!
¡Tú no estás bien de la cabeza!
Has sido el amante de mi mejor amiga. ¡Menuda amiga!
¡Ornella!
¿Adónde vas?
¡Gustavo, toma!
¿Qué has hecho?
Le he tirado las llaves, ahora sube.
Es un animal, me va a matar. ¡A un pobre inocente!
¡A mí siempre me ha resultado antipática tu amiga Tosca!
No sé porqué haces esto.
¿Y quién ha perdido la fotografía?
Sí, lo sé, pero no te lo puedo decir porque traicionaría a un amigo.
¡Si no me lo dices, es porque la has perdido tú!
¡Espera!
¿Qué pasa?
Si te lo digo ¿me juras que no se lo dirás a nadie?
¡Sí, está bien, date prisa!
¡Un momento, por favor!
Venga.
Federico.
¿Federico? ¡No!
Eres un mentiroso, aunque también podría ser verdad.
Mira, Bruno, quiero creerte.
Sí, pero ahora que ya no hay necesidad, no abras.
Hola, Ornella. ¿Dónde está ese canalla?
Hola, Gustavo, ya no es necesario, hemos hecho las paces.
Ha sido un pequeño malentendido.
Buenas tardes.
Buenas tardes.
Entonces, ¿ya no te sirvo?
Pues no, ¿no has oído lo que ha dicho la señora?
Otra vez será.
Seguro. No faltará ocasión.
Adiós.
Adiós.
Sí, vete pedazo de animal.
Cariño, tesoro mío...
será una noche maravillosa, toda para nosotros.
Sí, pero escucha...
¿me juras que no le vas a decir nada a nadie sobre lo de Federico?
Claro que te lo juro... te lo juro... te lo juro...
Váyase a la cama que el enfermo está mejor que usted.
Hermana, lo vigilará igualmente, ¿verdad?
Claro que sí.
Y no dude en llamarme. Si pasara algo. Antes de que lo vea el titular
quiero hacerle otra visita.
Dígame doctor, ¿cómo es posible que de repente muestre tanto valor?
No sé qué decirle. ¡Habrá sido San Cosme y San Damián!
Hasta luego, hermana, gracias.
San Cosme y San Damián.
Aquí estoy, Cosme y Damián, ¿va todo bien?
Sí... pero ¿qué haces aquí?
No podía dormir, estaba nerviosa.
¿Por el enfermo?
Por ti. Y lo sabes.
Si no tenías sueño, podías haber tomado un somnífero.
Ya lo sé.
¿Y lo has tomado?
Se lo he dado a mi marido.
Sabes... Te he nombrado en sueños.
Tosca, ¿qué nos está pasando?
Nada, Federico, nada... No tiene que suceder nada.
No tendría que haber venido.
¿Me crees si te digo que te esperaba?
¿De verdad?
Sí.
Gracias, querido. No tendríamos que vernos más.
Sí, lo sé, no deberíamos, sin embargo...
¿Sin embargo...?
Sin embargo, no vernos tampoco es justo.
Quiero decir tengo tantas cosas que decirte... no hay nada malo en ello, ¿no?
No, no creo. Llámame esta tarde. Así podremos hablar.
¿Esta tarde?
Sí, Pirro se va. Estará fuera dos días.
Bien, diré que estoy de guardia.
Claudina, ¿todavía estás trabajando?
Casi he terminado. Bueno...unos renglones más... y ya he terminado.
¡Qué haría yo sin ti!
Pero ¿cuánto café has tomado?
¿Se ha acabado? ¡Enseguida preparo mas!
¡Te vas a poner enferma!
Tú gana concursos y vete a América.
Te he traducido todas las citas, solo falta el prólogo.
En cuanto lo tengas listo, podrás entregarlo todo. Aquí está, señor.
No te merezco.
Te equivocas. Soy yo la que no te merece.
No digas estupideces. Tú eres un ángel.
Te equivocas y te voy a decir porqué.
No, mejor te lo diré esta noche cuando me lleves a cenar fuera
para celebrar que hemos acabado el trabajo.
Quiero dar un paseo por Appia Antica, hay luna, ¿me llevas?
Sí, te llevo si no estoy de guardia.
Pero, ¿no has estado esta noche?
Es que un colega está enfermo y...
Es igual, porque no te voy a dejar ir.
Hola. ¡Que elegante!
Buenos días.
¿Es que vienes con maletas a la oficina?
Hoy no voy a la oficina. Me marcho.
¿Así de repente? ¿Adónde vas?
Voy a Milán para unos asuntos privados. Estaré fuera 2 días y 2 noches.
Avisaré al jefe de personal. ¿Qué pasa? ¿Te encuentras mal?
No, estoy bien, sólo tengo un poco de sueño.
¿Quieres que te acerque al centro?
Gracias, cogeré un taxi.
Adiós.
Cierto, no ha sido lo mismo, la esperábamos a usted...
¡Eh, sí, me ha disgustado, también a papá, mucho!
No, no diga eso de mi madre, es tan buena... ¿Sí, dígame?
¡Seguro! ¡Hable más despacio!
¡Claro que puedo salir! ¡Ya no soy un niño!
¿Esta misma noche?...¿A las nueve? Lo intentaré... De acuerdo.
¡Adiós! ¡Hasta luego!
¿A quién has telefoneado?
A un amigo.
Venga. ¡Te he oído! ¿Quién era?
Elisa.
- ¿La farmacéutica? - Sí.
¿Tienes las llaves de casa?
No.
Ya te las dejo yo. ¿Tienes dinero?
Con las mujeres hace falta dinero, una cosita, un regalito, un detalle...
He roto la hucha.
- ¿La has roto? - Sí.
¿Cuánto había?
Pues... casi diez mil.
- ¿Diez mil? - Sí.
¿Todo en monedas? ¿Déjame ver? Tienes que cambiarlas. ¡Caterina!
Tienes que cambiarlas por un billete. ¡Caterina!
Impresiona más a las mujeres. Un paquete de cigarrillos.
Métetelo en el bolsillo, sino tu madre te lo quitará.
¡Tato!
¡Tienes que tomar el jarabe!
Sí, mamá.
¡Y ponte a ensayar lo de Tchaikovsky!
Porque esta noche vamos a volver a ir... al auditorio estatal.
Joder, ¿esta noche?
Sí, el Estado nos ofrece buena música a los ciudadanos.
Y esta noche a las nueve...¿Qué has dicho?
¿Yo? ...nada... No he dicho nada, mamá...
¿Qué no? ¡Has dicho una palabrota!
¿Quién ha dicho una palabrota?
¡Él!
¡Oh, no, mamá!
¡Calla! ¿Ha dicho una palabrota?
¡Sí! ¡Una palabrota horrible que no se puede repetir!
¿Qué has dicho?
¿Que has dicho?
Quería decir que Tchaikovsky...
¿Qué has dicho de Tchaikovsky?
¡No lo digas!
Que no me interesa nada.
¡Hijo! ¡Hijo de mi vida!
Tú lo estropeas. ¡Vete de aquí! ¡Vete de aquí!
Todo es culpa tuya. ¡No se lo que voy a hacer contigo!
¡Mamá! Te lo suplico, cálmate, ¡Mamá!
Déjame. ¡Moscardón!
¡Me ha llamado moscardón!
¡Siempre estaré contigo, mamá!
¡No!
Mamá, te lo suplico, ten calma.
No sé si... es mejor que lo sepas o no, pero...
como te acabarás enterando, alguien te lo tiene que decir.
Me estás empezando a preocupar.
Yo no puedo hablar.
Se lo he jurado a mi marido y yo mantengo mi palabra.
Por eso no voy a decirte.
Díselo tú, mamá.
Tiene que saber, señora mía, que el que perdió la fotografía
ayer por la noche...
¿se lo digo?... fue su marido.
¿Federico?
Yo no puedo hablar.
¡Claudina! ¡Cariño!
Vamos a casa, mamá.
Sí, sí, vamos.
Yo no te he dicho nada, lo he jurado
Lo ha jurado.
¿Claudina?... ¿Tesoro?... ¡Amor mío! ¡Amor mío! ¡Estoy despierto!
¿Me llamabas?
¿Fumas? Nunca te he visto fumar... Qué hermosa eres.
¿Quieres café?
¿Pero quién quiere café? Quiero un beso: largo, dulce, expreso...
¿Por qué abres? En la oscuridad es más tierno...
Pero con la luz se ven mejor las caras.
Bien, mírame, ¿qué me ves?
La barba larga.
¡Me afeito enseguida! Y después... haremos lo que has decidido.
¡Quiero comer algo muy especial!
Pero, ¿no tienes que sustituir a un amigo?
Ah, sí...Bah, veré... le diré que no puedo...
Tienes que cumplir con tu deber. Tú siempre cumples con tu deber, ¿no?
Pero, ¿cómo? ¿Vas a perder una ocasión como ésta?
Ya no me importa.
Como quieras.
¡Canalla! ¡Canalla! ¡Maldito canalla!
¿Qué dices? No he oído. ¿Lo has pensado mejor?
Decía que qué traje quieres que te prepare.
El oscuro
¿Para ir a trabajar te vas a poner el traje oscuro?
Sí, ese mismo.
¿Qué pasa?
¿Estás nervioso? Sí, te entiendo.
No te apetecía ir con tu madre esta noche, ¿verdad?
No te preocupes, todavía se puede arreglar.
¿Cómo? ¿Crees que...
¡Eh! Siempre puede surgir algún imprevisto, no se yo, puede que...
alguien se ponga enfermo, que sufra un accidente, ¡Qué se yo!
¡Papá!
Quiero decir que hasta el último momento no se sabe.
Tranquilo, tu papá se encargará de todo, déjalo en mis....
Tato, tato, tesoro mío, cariñín, me has enviado flores.
Por eso has roto la hucha, te has acordado de que hoy
es mi santo: Santa Aurelia.
Porque mamá se llama Aurelia, ¿a qué sí, Tato?
Pero yo no te las he mandado...
¿Ah, no?
¿Y quién ha sido? ¡Tú, vete a la cocina! ¡Fuera! Vamos a ver.
¿Sabes a quién se le ha ocurrido esta payasada? ¡A tu padre! ¡Sí!
¡Me invita a cenar esta noche!
¡Tal vez quiera envenenarme! ¡Espérame aquí!
¡Voy a prepararme!
Está bien mamá.
Buenas tardes.
Buenas tardes. He traído las aspirinas para la señora.
¿Es ella?
Sí, es ella.
¡Ha venido!
¿A qué esperas?
¿Voy?
Gracias, papá.
Buenas noches.
Buenas noches. He traído las aspirinas para la señora.
Gracias.
¡Déselas a la señora!
Dáselas a mamá.
Entiendo.
¿Ya no quieres salir conmigo?
Claro que quiero salir.
Tato, ¿estás preparado?
Sí, mamá.
¡Ahora nos vamos!
Vaya... Será otra vez, si es que me apetece.
¿Ese es tu violín?
Sí.
¿Sabes que nunca he visto un violín de cerca?... que bonito.
¿Me enseñas como se toca?
¿Ahora?
Sí, ahora, antes de salir.
Perdona... Por favor.
Buenas noches.
Buenas noches, eh... ¿Es el violín, eh? Lo toca él... es muy bueno...
Cierro la puerta porque cuando toca el violín siempre me viene...
un zumbido a la cabeza.
¿Ése es tu padre?
Sí.
¡Qué simpático!
¿De verdad?
Muy simpático. ¿Es difícil el violín?
Es difícil, sí.
No.
¿Qué haces aquí?
Lo mismo que usted.
Y no sabes que no esta bien hacer lo mismo que...
Sí...
¿Eh?
¿Eh?
¿Y entonces por qué lo estudias?
Por mi madre.
¿Y a tu padre le gusta?
No, a mi padre no...
¿Y ahora qué?
¿Quieres que toque?
Sí, toca. ¿Te sabes ''Come prima, più di prima''?
¿Es una canción?
Sí.
No, canciones no sé, mamá no me deja.
Ya, mamá no te deja pero yo te voy a enseñar. Abajo.
Uno, dos... ''como antes, más que antes, te amaré''...
Inténtalo. ¿Preparado? Uno, dos... Como antes, más que antes, te amaré...
Tato, ¿te parece que es el momento de tocar el violín?
¿Me dejas probar?
¿Quieres intentarlo?
Sí, ¿cómo se hace?
No, no, así está bien... No, no, no. Pisa más las cuerdas...
No suena.
Inténtalo, inténtalo...
No suena. Guíame tú.
Y ¿cómo?
Así. Dame la mano. Pisa tú las cuerdas.
Pero... ¿su... sujeto yo el arco?
Sí.
¿Quién está contigo, Tato? ¡Tato, responde!
Ha llegado la hora.
Ya estoy, Tato, estoy preparada.
Hay que actuar.
¿Qué pasa?
¿Qué quieres, Benito?
Llámame Benny.
He apartado el armario...
He capitulado... Soy tuyo Lolita.
¡Ah! Demasiado fácil. Demasiado fácil.
Lolita... ¿por qué demasiado fácil?
Pero déjame explicarte lo que pasa.
¿Quién está con Tato?
Elisa.
¿Elisa?
¡Elisa, no! ¡no!
¿Cómo que no? Ven aquí... ¿Cómo que no?
¡Sí! Pero no te preocupes le está enseñando a tocar.
Escucha como suena el violín, ¿lo oyes?
Ya no suena.
Sí, menos mal. No, digo yo esperemos que...
le estará enseñando cualquier otra cosa.
¡Lolita! ¡Lolita no!
No, no, hay que impedírselo, no. ¡Déjame! ¡Espera!
¡Veinte años, Lolita! No pienses en Tato.
¡Ha llegado el momento de pensar en nosotros!
Animo, Bertuetti.
¿Qué has hecho hoy, a ver, que has hecho?
He jugado con Lisetta.
¿Quién es Lisetta?
La hija del portero.
¿La hija del portero? ¿Y a qué habéis jugado?
A que me casaba con ella.
¿Que te casabas con ella? Que juego tan feo...
Pero yo quiero casarme con ella, papá.
Quieres casarte... No
Mira... tú tienes que jugar a todos los juegos que te apetezcan... Casarte, nunca...
Casart... ¿Has entendido?
¿Eh?... Ahora vete a la cama.
Venga, Sereno, ¿no has oído papa? A dormir que ya es tarde.
¡Asquerosos!
Mamá, ahí va el niño...
Hasta mañana.
Buenas noches, mamá.
Le rompería una botella en la cabeza.
Pero bueno, ¿a quién?
A ese, ese amigo tuyo.
¿Quién? Ese es Federico. Habrá venido a visitar a alguien.
¿A quién?
¡Tosca!... ¡Tosca!
¡Mira! Él mismo te lo ha dicho.
¿Eh? ¿Es que Tosca no puede haber llamado a un médico?
¿No puede estar enferma?
Déjalo ya, Bruno. Tú mismo me has dicho que hay algo entre ellos.
¿Yo?
Que sí, lo de la foto...
Sí... pero a veces...
A veces, a veces... Ese cretino piensa haberla conquistado.
No se imagina que Tosca lo ha hecho como apuesta.
¿Qué has dicho?
¡Las llaves!... Sí...
¡Qué divertido! Perdona, enseguida vuelvo.
Federico.
¿Qué quieres?
No, tengo que subir, Tosca está enferma.
No, espera... Han hecho una apuesta.
¿Quién?
Tosca y Claudina.
¿Qué?
Después Tosca lo contará.
Gracias. Eres un amigo.
No hay de qué, para eso estamos los amigos.
- Vale, allá voy. - Ve, ve...
Venga entra, yo te espero aquí.
¿Se puede?
Entra Federico.
Buenas tardes, señora.
¿Quién está contigo?
Nadie, ¿por qué?
Me has asustado.
Te comportabas... como si alguien te siguiera.
¿Y quién podría seguirme? ¿Tu marido?
Oh, no... Pirro se ha ido.
Mi mujer entonces, ¿eh?
¿Está tu mujer?
Yo no lo sé. ¿Lo sabes tú?
¡Federico! Tú estás mal.
Yo estoy bien. Estoy como debe estar un hombre en esta situación.
¿Tú me esperabas, no?
Claro...
¿Es una situación desagradable?
No lo sé, ¿quién es?
He oído un ruido por allí.
No hay nadie.
La asistenta... se ha ido al cine.
Ah, ¿sí, eh...? Todo predispuesto. ¿Y ahora? ¿Qué quieres de mí?
¿Qué quieres que haga?
¿No lo sabes?
No.
¿No?
¡No!
¿Qué hay que hacer... cuando dos se quieren?
Exacto..., ¿qué se hace en estos casos?
Federico, tú no estás bien, ¿quieres que te traiga un güisqui?
¿Quieres que me emborrache?
No, quiero que te tranquilices.
Dios mío.
Ese loco está armado.
Este tío no se rinde.
Bebe, te sentará bien.
Muy bien, señora.
Muy bien, doctor.
Perdona, siéntate un momento... Tranquilízate... tenemos que hablar
Y bien, señora... una broma es una broma y hasta aquí hemos llegado.
Yo quiero a mi mujer
¡Y le soy fiel!
Pero Federico, ¿por qué gritas?
¿Dónde está el micrófono? ¿Dónde está el micrófono?
Necesito dejar grabado algo tan importante como esto.
Es muy importante.
No te entiendo.
¡Le soy fiel!
¿Pero qué haces?
Te creía una mujer, en cambio eres una esposa, amiga de las esposas...
que hace apuestas. ¡Que vergüenza!
La apuesta. ¡No, Federico, escucha! ¡Por favor, tienes que escucharme!
Te lo juro por mis hijos.
¡No jures! Porque te he visto con mis propios ojos.
De acuerdo, salía de tu casa, ¿y qué?
¿Así? ¿En pijama?
Sí. Y ahora quieres que coja un resfriado.
¿Resfriado? No te dará tiempo porqué te voy a matar.
A ti y luego a ella.
No hagas locuras que eso se puede disparar de verdad.
¿Qué disparar? Llevo una hora buscando el seguro y no lo encuentro.
Es el botoncito de ahí abajo... ¡No! ¡No lo toques! ¡No lo toques!
¡Nunca he sido el amante de tu mujer, nunca, ¿lo entiendes o no?
¿Y qué hacías en mi casa en pijama?
Pero si ni siquiera he podido entrar...
Yo acompañaba al médico, a Federico.
¡No...! El doctor y ¿por qué?
¿Por qué?... porque tu mujer se encontraba mal, entonces...
he llamado al doctor y he bajado para abrir la puerta y...
¿Tosca se encuentra mal?
¡Pues claro! ¿No te lo crees? Ven a verlo.
Ven, te lo demostraré... Ven... ¡Anda que!
Al principio era en broma... pero después ha sido de verdad, te lo juro.
Y tú no lo has entendido.
Yo... Tosca, pero entonces...
Ha sido mejor así.
¡Que no! Si es verdad... porque es verdad... dime que es verdad...
No.
¡Que sí! ¡Que ahora lo he entendido! ¡Dios mío que tonto! ¿Quién es?
No te pongas nervioso.
No puedo, maldita sea.
Despacio, así... espera... ¡Tosca! ¿Está todavía el doctor?
Ven aquí... ¿Cómo está Federico?
Déjame ir, te lo ruego. Tosca... Tosca...
¿Qué ha pasado? ¿Qué ha ocurrido?
Un malestar pasajero... tan solo necesita descansar.
Tosca... Tosca, háblame, te lo ruego. Dime algo, Tosca. Estoy cerca de ti.
Soy tu Pirro, cariño, di algo.
Pirro, cariño.
Me ha llamado "Pirro cariño".
Pirro, deja que el doctor acabe la consulta, ¿eh? Vamos.
La dejo en sus manos, doctor.
Atiéndala como se merece, por favor.
Y tú también, director, perdóname... He dudado de ti, te pido disculpas.
¿Entonces mañana puedo llamarte?
No... Hemos tenido suerte. Pirro es hasta demasiado bueno, no podría.
Pero nosotros...
Que no, ni tú mismo te lo perdonarías.
Federico, vámonos que es tarde... venga.
Doctor, ¿cómo está?
Bien, dele veinte gotas de valeriana.
Gracias... Ah, ¿cuanto le debo?
Nada, nada...
Nada... Federico es un amigo. Adiós, Pirro. Buenas noches.
Buenas noches.
Tosca... Tosquita mía... ¿Me quieres?
Hasta luego.
De todas formas gracias por tu ayuda.
De nada, hombre. Adiós.
Pardon monsieur, pardon, pardon... ¿Me permite?
Disculpe... ¿A qué piso va?
Al último, gracias.
¿Habrá vuelto ya?
¿Qué pasa? ¿Le impresiona? Esto, esto no dispara, mire...
Pero, ¿qué hace?
¿Se ha vuelto loca? Estese quieta.
¡Ornella! ¡Ornella!
En casa no está.
He oído un grito.
¿Hombre o mujer?
Mujer.
¿Arriba o abajo?
Arriba.
¡Mamá! ¡Mamá!
Tranquilícese, tranquilícese...
Su madre no vendrá, vendrá mi mujer y montará un escándalo.
Tranquilícese...
Entonces déjeme salir.
De acuerdo... Mire. Ya lo ve, aquí está la pared y no se puede salir.
Póngalo en marcha.
A ver si funciona...
¡No!
Sujete usted la pistola, ¿eh? Cójala. Apártese un poco.
Así, mire... ¿ve cómo no funciona?
No, baje la pistola, ¿ve cómo no funciona?...
Madre mía, ¿qué hago ahora? Llamaré a la portera.
La portera está durmiendo...
Está con la francesa de quinto piso...
Con tacto...
¿Eh?... Bruno, ¿qué haces ahí?
Por fin, la portera.
No, es mi mujer, estamos perdidos.
Estoy aquí, encerrado en el ascensor porque se ha averiado.
- ¿Qué hacemos? - ¡Llama a la portera!
¡Assunta!
Ya sé quién es su mujer.
La que tiene la cabeza como una alcachofa.
Que siempre está gritando.
Bueno...
¿Por qué ríe?
Estoy pensando en la que se va a montar.
Yo también, pero la culpa también es suya, ¿no?
Tenga.
Por el amor de dios, ¿para qué quiero la pistola?
No puedo llevarla a casa, mamá se asustaría.
Pero sabe usted que si la ve Ornella monta un escándalo.
Oiga, quédesela, es suya.
¡No, yo no la quiero!
Pero es suya.
- ¡Lo sabía! - Mamá, le ha disparado.
Ahora asesino... no lo puedo creer.
Aire, Assunta, aire... Bombero, ¿falta mucho todavía?
Diez minutos, se ha quemado el motor y hay que hacer la maniobra.
A mano.
¡Dense prisa con esa maniobra!
Hace una hora que han llegado... Bruno, tú sigue silbando.
¿Por qué silba?
Si silbo no beso.
¿Pero usted besa a todas las mujeres con quien se cruza?
Si les apetece, sí.
- ¿Y las manos? - Mamá, ¿qué pasa con las manos?
¡Ah! ¿Tú crees? Bruno, ¡quieto con las manos!
Sí y también con los pies... ¡Ya basta!
Bruno, no te hagas el gracioso. ¡Da palmadas con las manos! ¡Venga!
Mamá, estás en todo...
¿A usted le apetece?
Prepárate a recibir la visita de mi primo... ¡y a cambiar de casa!
Teléfono oficina 35 87 22 .
Así no se irá a América...
Así no se irá a América...
¡Adúltero!
¡No te irás a América!
Así no te irás a América... Así no te irás a América...
Pero... ¿pero qué has hecho?
Lo he quemado todo... Pero no estoy celosa... no estoy celosa...
Vale, no estás celosa... pero vamos a por un cubo de agua, ¿eh?
Presten atención. Alitalia anuncia la salida del vuelo 507
... a Nueva York.
Se recuerda que está prohibido fumar durante el acceso.
Y se ruega a los pasajeros que presenten la carta de embarque.
Te ha enviado un beso.
- A ti. - A ti.
- ¿Entonces no estás celosa? - No.
Si no llego a tener una copia del trabajo...
hubiese ido otro en mi lugar... Y me quedo sin ir a América.
¿Te molesta que vaya contigo?
No cariño, es que me hubiese gustado que fuera por amor.
Es por amor. También los celos son amor.
- Tosca... Tosquina. Siéntate, siéntate - Gracias, cariño.
- ¿Se encuentra mal? - No, no, no...
Como le has traído una silla.
- No, es que... es... - ¡No!
¿Que pasa aquí?
- Está embarazada. - ¿Ah, sí?
- Enhorabuena. Felicidades. - Gracias, muchas gracias.
Lolita quiere decirnos algo.
¿Qué pasa? No te entiendo.
¡Lolita está esperando un niño!
- ¡Bravo, Benny! - ¡Bravo!
- ¿Yo? ¿Con ésta? - Gracias. Cariño.
- Hola. ¿Dónde están? - Mira, allí están, mira...
- Adiós. - Adiós.
¿Qué te ha pasado?
Nada, un cambio de impresiones con el primo de mi mujer.
¿Por qué?
No sé, pero tú toma nota por si acaso.
¡Buen viaje!
¡Tosca!
- Quieta... - ¿Pero qué haces?
Está esperando un niño.
- No... - ¡Sí! Bravo...
- Felicidades, Tosca. - Bravo, Pirro.
Oye, si nosotros también tuviéramos un hijo podríamos llamarle ''Amador''
De acuerdo... pero si sale una niña la llamamos ''Paz'', ¿eh?
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