Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Esta mujer mía acabará descubriendo la vacuna contra el virus.
¿Os han dejado ya probar con seres humanos?
- Solo cobayas. - ¿Es usted el único responsable
de tener clandestinamente a estos niños?
- Ella daba las órdenes, Alma López Durán,
la mujer del ministro.
Esa es su firma. En todas las órdenes.
Descubrimos que algunos niños desarrollaban anticuerpos al virus.
Se nos murieron varios niños.
Esta noche hemos entrado en el CIM y hemos visto a nuestra hija.
¡Marta!
Te quiero. Prometo volver a por ti. No tardes, papá.
En la morgue había varios cadáveres y no tendrían más de diez años.
Ayúdenos. Mi madre siempre ha dicho que es usted es honrado.
- Quiero a todos afuera.
¿Dónde están los niños? ¡Aquí estaba mi hija!
Estás mirando este cuaderno. Es una lista de gente
a por la que van a ir, si no les avisamos.
Apréndete esta dirección de memoria.
- ¡Ah! ¡Ayuda! - ¿Te acuerdas de mí?
Le ayudé con unos papeles en el Registro.
Acababa de llegar a Madrid. Parecía muy ingenuo.
Este es Álex. Esta es Daniela, mi hija.
Es que te tengo que encontrar en todos lados.
- Qué mala pata, coño. - Vaya una revolucionaria de mierda.
- ¿Sara Pérez Noval?
Necesito que me acompañe a comisaría.
No pienso separarme de mi mujer.
Pues andando.
- Sois muy guapas tu hermana y tú.
Tengo unas cosas aquí para Julia, por si te la encuentras.
Las cosas de Carlos. Y aún hay algo más.
Son sus cenizas. Julia las querrá tener.
Hoy te vas a quedar aquí y mañana temprano hablamos de nuevo.
Encuéntrala.
- ¿Cómo voy a saber yo dónde está?
"No os olvidéis de mí. M."
¿Por qué no escribió su nombre completo?
Igual no le dio tiempo.
Pienso en Carlos y...
Y en mi padre.
Seguramente estuvo en una celda así cuando se lo llevaron.
Pobre.
Tranquila.
Vienen a por mí.
No voy a dejar que te lleven.
¿Me oyes?
♪ Ya han florecido cipreses
♪ como gigantes cabezas
♪ que, con órbitas vacías,
♪ el horizonte contemplan.
♪ Salen los niños alegres ♪ de la escuela,
♪ viendo en el aire tibio del abril
♪ canciones tiernas. ♪
Marta, hola.
Tranquila, mi amor. No tengas miedo.
Soy Alma.
Yo te conté un cuento. Te cuidaba en el CIM.
¿Te acordás de mí?
¿Sí?
Te vamos a llevar con tus padres. ¿Querés?
Ellos también tienen muchas ganas de verte.
Pero hay una cosa muy importante que tenés que hacer.
Estás bien, ¿verdad?
Tenés que decirle a tus padres que estás bien
y que nadie te ha hecho nada raro.
¿Lo harás?
¿Sí?
Él es mi hijo, Iván. Yo también soy mamá.
Si supieras los momentos en que estuve preocupada por él
y no le pasaba nada, estaba bien... Pero así somos los padres,
nos preocupamos y tememos por nuestros hijos todo el tiempo.
Sos tan linda,
inteligente...
Estoy segura de que sabes cómo tranquilizar a tus papás.
Lo sé.
¿Me prometés que lo harás?
¿Me lo prometés?
Venga, vamos.
- Señora, tiene que abandonar la sala.
Ya le he dicho que no me moveré de aquí
hasta que no me digan dónde está mi hija.
Mamá.
¿Qué haces aquí?
Mamá, no tenías que haber venido, es peligroso.
¿Qué ha pasado?
Te quiero.
Te lo juro, te querré siempre.
Te tienes que ir, hija.
Por favor, mamá. Hay que sacarte de la ciudad.
Ellos saben que tú no eres Sara.
Bueno, de eso estamos completamente seguros, ¿no?
Ahora no, Hugo, estoy hablando con mi hija.
Ven.
Escúchame, Julia.
Es muy peligroso,
muy peligroso que te quedes.
Es que no me quiero ir, mamá.
Pero si te quedas, te van a matar, hija.
¿Y no puede ser que por una vez,
solo por una vez, mamá,
les hayamos engañado, eh?
No pueden ganar siempre.
No nos pueden volver a destrozar.
Te lo suplico, hija. No...
No podría perderte.
No podría soportar que te mataran.
No puedo perder otra hija.
No puedo.
Álex. ¿Sí?
Ven un momento.
- Dime, Emilia.
¿Tú recuerdas cómo llegar al piso del otro día?
Sí. Bien.
Tienes que volver. Les vas a decir que es muy urgente.
Hay que sacar a mi hija de aquí lo antes posible.
Si te dicen que no hay plazas, insiste.
No aceptes ninguna negativa, ¿de acuerdo?
Ve.
- ¿Adónde me lleváis?
¿Adónde me lleváis?
- ¿Sabes?
Hemos encontrado a tu novia, Julia.
Se hace pasar por su hermana, Sara.
Tiene huevos.
Le dimos tus cenizas y no soltó ni una lágrima, ni una.
Al contrario que tu madre, que se desmayó
- cuando le dimos la noticia. - Hijos de puta.
- Esa boca.
Estas manchas indican toda la gente que ha muerto contra esta pared.
Y tú vas a ser el... ¿Qué número, Navarro?
- ¡Uh! Ni puta.
Uno más.
- Acaba de una vez.
- Va a ser un gustazo.
- Espera un momento.
Estaba yo pensando que a ti nadie te busca,
a ti nadie te espera.
Tú ya no existes.
Y eso no tiene por qué ser malo, ¿verdad?
A ver, malo para ti sí que lo es porque no dejas de ser un fantasma,
pero...
Pero podría ser bueno para tu madre
y para tu chica.
Porque, piénsalo, si trabajas para mí,
en vez de mandarlas detener y pegarles un tiro en la cabeza
contra este muro, las dejaré vivir,
y a ti también.
¿Qué te parece?
"Por su seguridad, tengan los salvoconductos
y sus documentos de identidad visibles."
- Venga, joder.
- ¿Qué quieres?
- ¿Puedo pasar?
- No puedes aparecer aquí sin avisar, ¿me oyes?
- Es por mi cuñada. - Tiene que salir del país.
- ¿Cuándo sale el próximo transporte? - Están todas las plazas ocupadas.
- No te lo pediría si no fuera un asunto de vida o muerte.
- ¿No entiendes lo que te digo? - Vete. No puedes quedarte aquí.
- Iris, Joder, vosotros ayudáis a las personas.
- ¡No es el día, coño! ¡Hazme caso! - Bajad el volumen.
¿Estáis locos? ¿Y tú qué haces aquí?
- ¿Qué pasa? - No te importa.
- Yo puedo echaros una mano. - Vamos, fuera.
¿Adónde vas?
- ¿Y este qué hace aquí otra vez?
- Ya se va.
- Está enferma.
Esta noche nos la llevamos.
- Venid conmigo.
Tú quédate aquí.
- ¿Quieres que te lo coja un rato?
Eh.
¡Eh! ¡Eh!
¡Venid! ¡Venid, joder!
- ¿Qué pasa?
- Apartaos.
- Mirad esto. Mirad, mirad.
"Por su salud,
revisión médica obligatoria el próximo martes de 08:00 a 18:00."
- Quietos, niños.
Hala, a jugar por ahí.
- ¡Abuela!
¡Marta! ¡Abuela!
¡Ay, mi amor!
¡Marta! ¡Papá!
¡Marta! ¡Marta! ¡Papá!
Mi amor... Mi amor, ¿cómo estás?
¡Marta, cariño!
Estás aquí. Gracias.
De verdad, muchas gracias.
- No me den las gracias, por favor.
No hay nada que me haga más veliz que haber podido salvar a su hija.
Ven. ¿Cómo estás?
- Bien.
Gracias.
Soy Emilia.
Alma.
Gracias, Alma. Encantada de conocerla.
Gracias.
¿Podría convidarme a un vaso de agua, por favor?
Claro. Pasa, pasa.
Alma.
Gracias.
Amiga de mi marido, ¿no?
Sí.
¿Hace muchos años?
Muchos, muchos.
Qué curioso, nunca me había hablado de usted.
Es lo que tiene ser ministro, ¿no?
Entra y sale tanta gente de tu vida, que al final se te olvidan.
La política es así.
¿Necesitan algo?
No, gracias.
Podría hacer que les trajeran comida, ropa...
En casa tengo tanta ropa para regalar...
Necesitábamos a mi nieta y ya está aquí.
Perdón. Gracias.
¿Sí?
"Por su salud, no consuma agua de pozo..."
Entonces, ¿está todo bien, cariño?
¿Seguro?
- Que sí, papá, ya te lo he dicho.
Tú sabes que puedes contarnos lo que sea, Marta, lo que sea.
Ya lo sé. Vale.
¿No quieres decirnos nada más?
¿De qué? No sé, Marta, de lo que sea.
¿No quieres decirnos nada?
Todo estaba bien, papá.
¿Seguro?
Mírame. ¿Seguro? Que sí, papá. Déjame en paz.
Tranquilo.
Cariño, es que te hemos echado muchísimo de menos, muchísimo.
- Perfecto. Voy para ahí.
Perdón. Me tengo que ir.
A ustedes los veo luego en casa, ¿no? Sí, claro.
Gracias, señora.
Adiós, Marta. Nos vemos pronto, seguro.
- Adiós.
- ¿Cuánto te queda?
- Un momento. - Por favor, intentad calmarlo.
No queda leche. El niño tiene que comer algo.
- ¡Mierda!
- ¡Rápido, fuera de aquí! ¡La Policía! - ¿Qué?
- ¡La Policía! - ¡Corred!
- ¿Y el niño? - ¡Lleváoslo! ¡Vamos!
- Policía. Abran la puerta.
Abran la puerta.
Hemos recibido aviso de personas no registradas en este piso.
- No, aquí no hay nadie.
- Vamos a echar un ojo de todos modos.
¿Y en la habitación?
- Mis padres. Son muy mayores.
Él está inválido. ¿Quiere que los despierte?
- ¿Pasa algo, hija?
- Nada, papá. Seguid durmiendo.
"Por su seguridad, permanezcan en sus casas hasta..."
- ¿Qué haces? - Nos están mirando.
- Es lo que tiene meterte en sitios que no te corresponden.
- Eres imbécil. - Deja de decir chorradas.
- El niño no está bien. - Tienes que llevártelo a tu casa.
- Sabes que no puedo. - Ah, perdona.
A tu casa, no, claro. Hacer turismo en el sector 2
se te da de puta madre, pero los problemas te los dejas aquí.
Luego, la hija del ministro cruza la valla
y se va con la conciencia tranquila.
- Venga, dame al bebé. - Deja. Ya me encargo yo.
Vas de que lo sabes todo. Llevas aquí cuatro días
- y no me conoces de nada. - Oye.
Ten cuidado a la vuelta, ¿vale?
- Sé cuidarme sola. Yo no tengo la culpa de ser quien soy, ¿sabes?
- Tienes razón.
Eso es lo único que tenemos en común,
que ninguno de los dos ha elegido el sitio donde nació.
- Ministro...
Señora...
Hace apenas una hora
una enfermera de lo ha encontrado en su despacho.
No será plato de buen gusto.
Quizá será mejor que usted espere fuera.
- No.
Alma, Alma.
¿Estás bien?
¿Quieres salir? No.
Es todo responsabilidad mía.
Alma,
sal, por favor.
Sal.
- Va a ser muy difícil para ella.
Primero, el caso de los niños; y ahora, esto.
¿Estaban muy unidos?
Quiero que investigue cualquier posibilidad distinta al suicidio.
Primero, se destapa el caso de los niños;
y luego, se ahorca. Es casi una confesión firmada.
A veces las cosas no son lo que parecen.
Descuide, le mantendré informado. Por favor.
Alma, lo siento muchísimo.
- Si me pides perdón es porque no me habías creído.
No, no digas eso.
Lo que siento es que esto haya terminado así.
Tantos años trabajando con él...
¿Cómo me iba a imaginar algo así?
Nunca terminas de conocer a la gente, ¿no?
Ya no sé en quién confiar, Luis.
En mí.
¿No?
Por lo menos esa niña ya está con sus padres.
Pobrecita.
Daniela.
¿Estás bien?
¿Y este bebé?
Vamos dentro.
Ahora os lo cuento.
Tiene hambre.
No creo que tenga ni cuatro meses.
- Está sucio. Se nota que es del 2.
Oye, Sergio, no digas eso, que aquí muchos somos del sector 2.
- Oye, ¿no le veis un poco paliducho?
- No me digáis que encima está enfermo.
No, yo creo que es hambre. "Yo creo"...
Yo no me pienso acercar a él y tú tampoco. Sergio, ven aquí,
- no vaya a ser que enfermemos todos. - No tiene el virus, tranquila.
Los bebés ni se contagian ni lo transmiten.
- ¿Eres médico tú ahora? - Si nos ve tu madre,
nos hace desinfectar la cocina de arriba a abajo.
Oye, Daniela, ¿y qué vas a hacer con el niño?
Supongo que tendrá una familia o...
- Sergio.
Estás aquí. Ven.
- ¿Necesita algo, señor?
¿Y ese bebé?
- Lo ha traído Daniela del sector 2,
pero no se puede decir que está sucio.
- Te lo iba a contar ahora.
Estaré ahí en diez minutos. Empezad la reunión sin mí.
Sí, ahora voy para allá.
Me voy.
Ahora vendrán a buscar al niño.
¿Cómo? ¿Quién viene?
De un orfanato.
¿Un orfanato? Pobre niño.
Un niño indocumentado que viene del sector 2,
hijo de una supuesta amiga tuya cuyo nombre no me dices.
¿Prefieres que llame a la Policía, que me digan ellos
de dónde sale ese niño y qué hacías tú con su madre?
A lo mejor ellos me cuentan lo que tú no te atreves a contarme.
Pero, papá...
Ese niño no tiene otro futuro. ¿Qué pensabas?
¿Cómo vas, Marta?
- Pues he terminado estas dos fichas.
¿A ver? Enséñamelas, hija.
Perfecto.
Eres tan inteligente como tu madre.
- Hola, Emilia.
Tu tío.
¿Marta?
- ¡Marta! - ¡Tío Álex!
- Joder.
- ¡Hala! No digas tacos. - Perdón.
Perdón, pero es que te echaba mucho de menos.
- Lo sabes, ¿verdad? ¿Lo sabes? - ¡Ay!
- ¿Lo sabes? - ¡Ay! ¡Quita!
Abuela, dile que se quite. ¡Para!
Que me duele.
¿Qué te duele? Nada.
Déjame ver. ¿Dónde te duele?
¿Aquí? Por favor, no le digáis nada a papá.
- No. - Vale.
¿Quién te ha pinchado así, hija?
- Solo eran vacunas.
- Pero ¿vacunas para qué, cielo?
- Porque soy un sujeto único.
¿Un qué?
¿Quién te ha dicho eso?
En el sitio ese médico.
Una noche, volvíamos a la habitación,
mi amigo Felipe y yo nos escapamos.
Y entonces llegamos a un lugar
donde la señora y el señor de la bata
estaban viendo unas fotografías.
Y eran de los niños que estábamos allí.
Decían que éramos unos sujetos únicos.
- Son tan lindos...
- ¿Qué es ser un sujeto único?
Pues lo que ya sabemos todos,
que eres una niña muy especial, mi amor.
- Voy yo.
Iris.
- ¿Dónde está el niño?
- Lo tiene Daniela.
- Iris, cuánto tiempo. - Mucho.
Recuerdos de mi padre.
Gracias. Devuélveselos.
- ¿Tú cómo nos has encontrado?
- He venido a esta casa muchas veces con mi padre.
Aquí se celebraban las asambleas cuando yo tenía cinco años.
¿Y qué pasa, Iris?
¿Por qué estás aquí?
El bebé. Su padre lo está esperando al otro lado.
Nos lo tenemos que llevar en el transporte de esta noche.
¿El mismo en el que mi hija no tenía lugar?
Lo siento mucho.
Álex, ¿puedes ir tú a buscarlo?
- ¿Yo? - El niño tiene que irse.
No sabemos cuándo habrá otra salida. Pueden pasar meses.
Puede, siempre que le hagáis un hueco a mi hija
para viajar esta noche. Necesitáis a alguien
- que lleve al bebé. - Si queréis que vaya a por el niño
y me juegue el cuello cruzando al sector 1,
tenéis que darnos algo a cambio.
- Tengo que consultarlo.
Claro, hazlo,
pero dile a tu padre que no es negociable.
- Tengo una cosa para ti. - ¿Qué?
- Esta carpeta me la dio un investigador del CIM.
- ¿La leíste? - Ajá.
- Qué cabrón.
Me echa la culpa de todo lo que se hizo con los niños.
- Tienes que deshacerte de esto.
Préndele fuego.
Y estate tranquila,
porque este será el informe oficial.
Lo que hay en esa carpeta solo lo ha leído el investigador.
- No sé cómo agradecerte esto.
"Por su salud,
está terminantemente prohibido el paso a aquellos..."
- Eh, tú, chaval. Eh.
- Tú eres nuevo, ¿no? - ¿Yo?
- Sí. - No, qué va.
- No te había visto por aquí antes. - ¿No?
Es que llevo un tiempo fuera de Madrid e igual por eso no te...
- Pero hoy aquí sí es mi primer día. - ¿Sí?
- ¿Sabes qué jardín te ha tocado? - Eh...
Uno clásico, con sus árboles, sus flores y tal. Ya sabes.
- ¿De centro oficial o de casa privada?
- Perdona.
- Espérame. Espérame.
"Queda terminantemente prohibido..."
- Hola, buenas tardes.
Soy Álex.
Venía a hablar con mi hermano, Hugo. Trabaja por aquí.
- Sí, y precisamente por eso no deberías interrumpirle.
- Es importante, de verdad. - Ya.
Pues dime de qué se trata y ya se lo digo yo.
- Hugo. Hugo.
Perdón.
¿Qué haces aquí? ¿Ha pasado algo? No, no, no. Tranquilo.
¿Dónde están Julia y Daniela? Tenemos que hablar.
Lo siento, Rosa. No volverá a pasar.
Vamos.
- Álex, ¿qué ocurre? - ¿Y el bebé?
- El bebé está durmiendo.
Mi padre ha llamado a un orfanato para que se lo lleven.
- Vale.
- Venga, fuera de aquí todos. - Aquí no podéis hablar.
- Un momento, Rosa. - Que no. Fuera de aquí.
- Aquí no podéis estar. - Déjanos un segundo, por favor.
- Está bien.
Yo no quiero saber nada.
- El bebé tiene padre. - Ay, qué bien.
- Le espera al otro lado. - Bien.
Qué buena noticia. Pero tenemos que llevarlo ya,
- porque un transporte sale ahora. - Voy a por él. Voy a prepararlo.
- Julia, también hay una plaza para ti.
¿Cómo?
Quieren que lleves al bebé contigo.
¿Yo? ¿Ahora?
¿Quieren que me vaya así, ahora?
Joder.
Joder.
¡Joder!
No me voy a poder despedir de mi madre
ni de Marta tampoco.
Espera. Me parece muy precipitado, Álex.
Seguro que...
Seguro que salen más plazas más adelante.
Cuanto más tiempo pase ella aquí, más peligro corremos todos.
Además, no sabemos si tendremos otra oportunidad.
- Hola.
¿Adónde vais tan pronto?
Venid.
Venid.
No te muevas de aquí.
¿Qué lleváis ahí?
Eh...
¡Coño!
¡Es un crío! Sí, es un bebé.
¿Estabas embarazada? No.
¡Enhorabuena!
Es muy largo de explicar. Nos tenemos que ir. Disculpe.
¿Le importaría no comentar nada de esto con sus padres, por favor?
Soy una tumba.
Gracias. Una tumba.
Calladito como un muerto.
Vamos. A cambio,
ponedle mi nombre.
- ¿Cuándo nos volveremos a ver?
- Pronto.
- ¿Cuándo?
- No sé, pronto.
- ¿Cuándo?
- Cuando me pueda escapar, me voy a escapar.
- ¿Sabes qué haría tu marido si viera estos papeles que yo te he dado?
No haría lo mismo que yo he hecho por ti,
porque no te quiere como yo.
- Llevamos 20 años juntos.
¿Qué sabrás vos?
Rosa.
Rosa.
- ¿Señor?
¿Han llegado ya los del orfanato?
¿Qué ocurre?
Creo que debería hablar con su hija.
- Tengan a mano su documentación para un posible control.
Supongo que el bebé tiene papeles.
No me lo puedo creer.
"Por su seguridad,
tengan los salvoconductos y sus documentos de identidad
a disposición de las fuerzas del orden."
- Qué mono el bebé.
Sí. ¿Es su hijo?
Sí, sí. Trabajamos en casa del ministro de Sanidad
y hemos ido a enseñárselo. No lo conocía.
¿Verdad que no te conoce?
Los pases. Claro.
- Gracias.
- Este pase es provisional
y no tiene activado el código de salida.
- ¿Cómo?
- ¿Dónde trabajas? - En la...
Trabaja con nosotros.
- ¿En casa del ministro? - Sí, sí. Ha empezado...
He empezado hoy como...
Como...
Como jardinero. Es su primer día.
Escuche,
es su primer día y los señores no estaban en casa.
¿Es imprescindible que tenga la salida activada?
- Seguidme.
Escuche. Los tres.
- ¿Cómo que los tres? - Quien no tiene el pase soy yo.
Ellos se pueden marchar.
Por favor, cuidado.
¿Cómo que se lo han llevado?
Daniela, cuéntame ahora mismo qué está pasando.
- Tranquilo, papá. - El bebé tiene un padre.
Se lo van a entregar. Solo es eso.
¿Tú sabes el lío en el que te has metido
y en el que nos estás metiendo? Pero ¿por qué?
Las cosas no están bien ahí fuera. Hay que implicarse.
Las cosas...
están tan bien como pueden estar.
Tú no tienes ni idea
de lo que ha pasado este país para llegar hasta aquí.
¿Sí?
- Señor, llaman del control de la valla. Es urgente.
Quieren hablar con usted. Dígame.
Ajá, sí.
Sí, sí, comprendo.
Muy bien, ahora mismo voy para allá.
Tus amigos y el bebé están detenidos.
¿Qué esperabas?
- ¿Estos son?
Sí, son estos.
Los tres trabajan para mí.
Y el niño... Dame.
El niño es hijo de esta pareja.
Me han pedido que sea su padrino.
¿Nos vamos?
¿Es aquí?
- Sí.
Me ha dicho mi mujer que ya tenéis a vuestra hija con vosotros.
Sí.
Me alegro muchísimo.
Muchas gracias.
Gracias.
No solo tienes los ojos de tu madre,
también tienes esa forma tan suya de quedarte callada, mirándome,
como si sobraran las palabras.
Nos vemos mañana.
Mucha suerte, ¿vale?
Adiós.
Vámonos.
Tengo una hija que aún no debe saber
si os he ayudado o si os he denunciado.
¿Puedo saber por qué hace esto?
No, no puedes.
- Aquí tienes el pase y los papeles.
Rápido, que tienen que irse.
Viajas en la zona de carga. Bien.
No será un viaje cómodo. ¿Tienes leche para el bebé y agua para ti?
Sí, tengo. Saldréis en cinco minutos.
Dámelo.
Sí.
Dale esto. Sí.
Mi hermano me ha dado esto para ti.
Es de tu madre.
No quiere que la olvides hasta que estés a salvo.
Mi madre...
Siempre dando órdenes.
No la voy a volver a ver.
No, no pienses eso.
Cuando las cosas cambien,
seguro que podemos ir a verte o tú puedes volver.
Seguro que nos volvemos a ver, Julia.
Eso no va a pasar, Hugo.
No va a pasar.
Venga, nos vamos.
Tengo que irme. Dile a mi madre y a Marta que les quiero.
Cuídate. Sí.
Gracias.
Ya lo cojo yo.
- ¿Le importa que lo lleve un rato?
Me hace mucha ilusión.
¿Sabes?
Vamos a conocer a nuestro nieto.
Suerte. Gracias.
"Hija mía querida,
tú eres lo único que me queda de una época en la que fui feliz.
El día en que tú y tu hermana nacisteis
fue el día más maravilloso de mi vida.
Más que cuando me licencié
o cuando vuestro padre me dijo que me quería.
Pero de pronto el mundo cambió
y se volvió oscuro y hostil,
como si hubiésemos pasado al otro lado de la realidad.
No quiero perderte, hija.
Por eso te pido que te vayas.
Mientras estés viva, amor, el mundo es mejor.
Tu madre, que te adora."
- Buenas noches.
Mamá.
Pero, Julia...
Lo siento.
Lo siento, mamá, no puedo.
No puedo.
Prefiero morir con vosotros que vivir sola.
Eres tan cabezota como tu padre.
¿Cómo está Marta? Bien. Está durmiendo.
Tranquilo, que no me he separado de ella.
Marta.
Marta.
Marta, abre la puerta.
¡Marta! ¡Marta!
¡Marta!
¡Eh! ¿Qué haces?
Marta.
Marta, ¿qué ha pasado? ¡Marta!
¿Estás bien? ¿Qué pasa?
Tranquila, ya está.
¿Estás bien? Ya está.
Cariño, recuerda que a la tía Julia le tienes que llamar mamá.
Lo vas a hacer muy bien.
- ¡Papá, espera! ¿Has visto esto?
Ahora no, Daniela. Lo sabías.
"El Gobierno decreta elevar el nivel de seguridad a grado 5."
¿Alguien más sabía lo del transporte?
- Nos ayudó el ministro. - ¡Él no sabía nada de la salida!
- Yo sé que tú eres Julia. - Hueles como ella.
- ¿Y la niña? - ¿Me acerco a ver si está bien?
- No.
- Oiga, cuidado. - Quietos.
A ver si me lo van a destrozar todo.
- No, por favor.
- Hoy tenemos algo que celebrar.
- Una nueva etapa se abre ante nosotros.
Brindemos por la derrota total del virus.
El futuro nos pertenece.
El futuro nos pertenece.
- Hay un plan oculto. Quieren acabar con la vida de mucha gente, Luis.
Alguien se encargará de llevarlo a cabo aquí.
No me gusta lo que estás insinuando.
- Los niños están muy bien, sanos y felices.
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.