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Toma, Joseph.
Para tu colección.
Puedes quedártela. No se puede leer el destinatario.
Joseph, sé que tienes miedo...
Tienes miedo de la gente.
Pero tienes que venir.
Venga.
Hazlo por Rosalie. Por tu hijo.
Estamos aquí esta tarde para despedirnos de Rosalie Cheval,
de soltera, Rosalie Revol,
esposa de Joseph Ferdinand Cheval, cartero postal,
y madre de Cyrille Cheval.
Victoire y yo somos ya muy mayores para acoger a nuestro nieto.
Se irá a Lyon con sus tíos.
¿Y cómo vas a hacerlo con tus rondas?
¿Qué vas a hacer con el niño?
Fin de la discusión.
Cyrille, despídete de tu padre.
Vamos.
Dile adiós.
Adiós, papá.
- Auguste... - ¿Sí?
- ¿Puedes recogerla? - Claro.
Pero ¿por qué siempre me traes tus cartas?
Cheval pasa todos los días por delante de tu casa.
¿Pero tú le has visto bien?
Ni siquiera ha derramado una lágrima por Rosalie.
Es un animal.
Simplemente no tiene más lágrimas.
Puede ser, pero me da miedo.
Escucha, Félicienne, él es como es. Simplemente...
Solitario.
"Hallazgo excepcional
en la selva camboyana:
templos de
Angkor.
Angkor.
Buenos días.
¿La casa de Rufus Comblet? ¿Dónde queda?
Detrás de la casa, al final del camino, un cruce a la derecha.
¿Es usted nuevo?
No le había visto nunca.
Philomène Richaud.
Cheval, el cartero.
Han extendido mi ronda.
Espere.
Es cuesta arriba hacia los Comblet.
¿Más?
¿En qué piensa mientras camina?
Debe hacerse largo.
Gracias.
Me voy.
Hasta mañana, cartero Cheval.
¡A la derecha en el cruce!
¿Has visto a Richaud, la viuda?
- Sí. - ¿Qué te pareció?
No sé.
Solitaria.
Sueño.
¿Perdone?
El otro día me preguntó en qué pienso mientras camino.
Pues sueño.
- ¿Y no se aburre? - No.
Estoy a gusto cuando camino.
A veces imagino que construyo una casa en el bosque,
con ramas, hojas y flores.
Debe ser una bonita casa.
¿Conoce los templos mayas?
No.
Aparecen en el Magasin Pittoresque.
¿Está herido?
No, no es nada.
No, sí lo es.
Está infectado.
Está vacía.
¿Necesitas más?
Puede que una pequeña limpieza.
¿La cama junto a la ventana?
Me gusta.
Me queda tela rojo pálido.
Quedará muy bien aquí.
Qué bonito.
¿Dónde has aprendido a hacer esto?
Fui aprendiz de panadero,
en Romans y Valence.
Lo importante es la palma.
Hay que olvidarse de los dedos.
- ¿Puedo probarlo? - No, prohibido.
Es mejor así.
Prueba.
Vamos, pruébalo.
Mira qué berenjenas tan buenas.
Y allí tengo calabacines.
Y también tengo salvia.
¡Qué suerte! Tendréis comida este invierno.
- Se espera que sea duro. - Eso parece.
Gracias.
¿Y qué piensa tu Joseph de tu huerto?
Aún no me ha dicho nada.
Tu marido nunca ha sido hablador.
No es parlanchín, cierto.
Las grandes habladoras son las víboras del pueblo.
Sé muy bien lo que dicen de mi Joseph.
Que me casé con un estrecho de miras.
Pero sé que él es diferente. Es una buena persona.
Mi Joseph no habla pero actúa.
- ¿Ya? - Sí. ¿Te has dado cuenta?
Perdona, lo siento.
¡No!
No te disculpes.
Tengo telas y vestidos que hacer, ya sabes.
Me alegro mucho por ti. De verdad.
- ¿Lo sabe, Joseph? - Aún no.
- Qué alegría le vas a dar. - Sí, lo sé.
¿Qué haces aquí?
Adiós, Auguste.
- Adiós, Félicienne. - Vamos, perrito.
¿Qué te preocupa?
Philomène está embarazada.
Enhorabuena.
No. No debería.
Pero, Joseph, tendrías que estar contento.
Vas a recibir una gratificación de correos.
No es eso. No es eso.
No sé cómo tratar a los niños.
Philomène me lo va a reprochar.
No, tranquilo, no te preocupes.
De todas formas, los hombres no se ocupan de los niños.
Venga, vuelve a casa.
Entonces, haré descansos.
Más largos. Sí, eso es.
Descansos.
Haré descansos.
¡Cheval!
Es una niña.
¿Quieres que te haga otra cosa?
¿Nabos? ¿Zanahorias?
Siempre comes lo mismo.
Es bueno para el corazón.
Vas a acabar por caer enfermo.
¿Tienes hambre?
Sí.
Sí.
Una sonrisita. Una sonrisita para mamá.
Venga, sonríe.
Mi princesa...
Mi preciosa princesita.
Ven aquí. Estamos bien aquí.
¡Philomène!
Acabo de terminar el vestido. Sube.
Ven a probártelo y me ayudas con los retoques finales.
Ahora vuelvo.
¿Qué haces?
Es que...
Es que lloraba.
Es bonita, ¿a qué sí?
¿Por qué has traído esa roca?
¡Casi te mata!
Bueno, ya te aviso, va a escocer.
¡Joseph!
¿Pero qué hace?
No lo sé.
Me dice: "ya verás, ya verás", pero nunca veo nada.
Será...
Será hermoso.
Lo estoy construyendo para ti. ¿Me oyes, Alice?
Todos los días me lo imagino.
Años.
Las ramas de los árboles y los pájaros me dicen cómo hacerlo.
Todo el mundo vendrá a verlo.
Será tu palacio.
¿Un palacio?
- ¿Y cuándo piensas hacerlo? - Por la tarde, por la noche.
Después de mi ronda.
Es absurdo.
No eres albañil.
- Todo se vendrá abajo. - Sé hacer pan.
Mezclar cal y agua. No puede ser mucho más difícil.
¡Estás loco! Nos vas a matar de hambre.
¿Qué vamos a comer?
¿Piedras?
Para ya, Joseph. Déjalo.
No, no lo haré.
Voy a hacer un palacio.
Es así y ya está.
Ya solucionaremos el resto.
Fin de la discusión.
No quiero que el padre de mi hija muera de frío.
Papá...
¡Cheval!
NO ERES MÁS QUE POLVO. TAN SÓLO TU ALMA ES INMORTAL.
Papá.
¿Qué animal es ese?
Un elefante.
Nunca he visto elefantes aquí.
¿Podrías traerme uno cuando hagas la ronda?
Para enseñármelo.
No. No puedo traértelo.
Alice, nosotros usamos
caballos...
para trabajar la tierra.
Pero allí,
en Asia, mira.
usan elefantes. Porque son fuertes.
Son trabajadores incansables.
Por eso he puesto uno aquí.
Pero son grandes.
Sería mejor que no estuvieran aquí o romperán mi palacio.
No, son buenos animales.
¡No quiero elefantes aquí!
Mamá, si ves un elefante, ¡espántalo!
El secreto está en la paciencia.
Cheval, recto.
Papá.
Papá.
Papá.
Papá. Vamos, Cheval.
Venga, papá.
Vamos, papá.
¡Vamos!
Pero cógeme, papá.
Vamos. Uno, dos y tres.
Uno, dos y tres.
Siéntate. Anda.
¡Papá! ¡Papá!
Hola, padre.
Me voy a vivir a París.
He conseguido trabajo en un gran taller de costura.
Un trabajo.
Es importante.
¿Cómo te llamas?
Alice.
Encantado de conocerte, hermanita.
Volveré a verte.
Anda, pero mira quién viene.
¿De paseo por el pueblo?
Buenos días, princesa.
- ¿Qué tal en el palacio del loco? - Mi padre no está loco.
El palacio del loco. El palacio del loco.
¡El palacio del loco! ¡El palacio del loco!
El sultán era un buen cazador.
Podía matar a un conejo a más de 200 metros
solo con su cerbatana.
Entonces, su halcón levantaba el vuelo
para traerle su presa.
Luego,
una noche, mientras observaba las estrellas en medio del desierto,
escuchó...
Escuchó...
¡A la sultana!
Siempre es la sultana quien aparece. Me sé tu historia de memoria.
Ya no soy una niña pequeña. Estoy harta.
Por tu culpa todos se burlan de mí en el pueblo. ¡Todos!
¿Ves esa estrella?
- ¿Justo ahí? - Sí.
Esa que es muy blanca es Sirio.
Brilla mucho. Esa eres tú.
Y allí...
¿Ves esas otras dos?
Sí.
Somos tu madre...
y yo, que cuidamos de ti.
Sirio es la más brillante del cielo.
Y, el chico que vino el otro día, mi hermano mayor,
¿no está?
Sí. Claro que sí.
Está un poco más lejos. Allí, mira.
Ah, es verdad.
- ¿La ves? - Sí.
Bueno...
A veces...
No vivimos todos juntos.
Sí, lo sé.
Vive en otro país.
En Paris.
Papá.
¿Sí?
Aunque la gente se burle de mí en el pueblo...
me gusta mucho
el palacio que me estás construyendo.
Es el mejor palacio del mundo.
Mira, mete la aguja bajo el aro.
- Así. - Ah, sí.
¡Joseph!
Papá.
¿Joseph?
¿Me oyes?
Papá, ¿me oyes?
Joseph.
Dos centímetros más y tenías la columna, Joseph, ¿eh?
Es un milagro.
Y para la tos de Alice, que descanse
y, si es posible, un poco de tocino en la sopa para que recupere fuerzas.
Pero sobre todo,
hay que abrigarse, señorita.
Le silba el pecho.
Este año el invierno es húmedo. Hay que tener cuidado.
Bien.
Gracias, Philomène.
Philomène,
tiene que parar esta locura.
Está agotado, ¿entiendes? ¿Se lo dirás?
Pero es que él no escucha.
Escuchadme bien,
os vais a quedar al calor,
¡y no quiero veros más fuera!
Lo siento.
- Buenos días. - Buenos días, jovencita.
Ha crecido mucho, le pequeña Cheval.
- Señorita. - ¿Sí?
- Buenos días. - Buenos días.
- ¿Es del pueblo? - Sí, ¿por qué?
¿No conocerá al cartero Cheval?
Me han dicho que está construyendo un extraño castillo.
Soy periodista en Romans.
- Me han pedido que venga a verlo. - ¿Ah, sí?
- ¿Podría guiarme? - Claro. Es por allí.
- ¿Trabaja solo? - Sí.
¿Cuántas horas al día?
Hace su ronda de cartero durante unas diez horas
y luego viene aquí y trabaja otras diez.
Son largas jornadas.
Le parece que va lento.
Este invierno, ha estado postrado en cama un mes por un accidente.
¿Qué es un "periodista"?
Debo escribir un artículo para el periódico sobre el cartero Cheval.
- Este edificio es admirable. - ¿Eso cree?
- Nunca había visto nada igual. - ¿Ni siquiera en Romans?
Ni en Valence.
Aquí, en la región, piensan que está loco.
Es normal, la gente es inculta. No saben nada.
Lo sé.
- Sin embargo, usted parece lista. - Claro.
Mi padre es Joseph Ferdinand Cheval.
¿Señorita Cheval?
¡Qué honor!
¿Por qué no me lo había dicho antes?
Prefiero ser discreta.
¡Papá! ¡Papá!
Nunca he ido a Romans.
¿Me llevarás algún día? Por favor.
Ha venido un periodista.
Quiere verte.
Le he llevado a ver el palacio y ha escrito un artículo sobre ti.
- ¿Lo sabías? - No.
- ¿No quieres leerlo? - No es el primero.
- ¿Ah, no? - Es lo que me han dicho.
Entonces, ¿me llevarás a Romans?
Vale, iremos a Romans.
EL PALACIO IDEAL DEL CARTERO CHEVAL
¿Cyrille?
Voy.
AYUNTAMIENTO / OFICINA DE CORREOS
Nos hemos reunido hoy aquí con emoción
para rendir homenaje al cartero Cheval
después de 30 años de servicio bueno y leal.
En total, ha hecho...
Perdone, creo que hay un pequeño error.
- No. - Sí, porque...
Es correcto, se lo aseguro.
En total, ha recorrido...
222 720 kilómetros
por los caminos de Hauterives y Tersanne,
a razón de 32 kilómetros por día,
lo que son ¿5 vueltas alrededor de la Tierra?
Sin salir de la Drôme.
Cartero Cheval, estoy orgulloso de hacerle entrega
de la medalla de honor del servicio postal.
Bueno, Cheval, ¿y ese edificio?
Espero verlo antes de partir, porque he venido un poco por eso.
Se habla de usted en toda la región. Es un héroe.
- ¿Cuánto tiempo lleva haciendo esto? - 13 años.
¿13 años?
¿Y qué es?
¿Una gruta? ¿Un aprisco?
No.
Es...
Venga, díselo.
Un palacio.
Un palacio.
¿Un palacio?
Pero, ¿de dónde ha sacado la inspiración?
Me refiero para construirlo. ¿Cómo ha hecho usted?
Es cartero, no es albañil.
Del origen de la vida, he sacado mi talento.
Eso no es común...
- ¿Cierto? - Los árboles...
El viento y los pájaros...
Me alientan.
¿Ah, sí?
Somos fuertes en esta región.
TODO LO QUE VES AL PASAR ES LA OBRA DE UN CAMPESINO
¿Cómo se encuentra hoy Alice?
La tos es fuerte.
- Muy fuerte. - ¿Y Philomène?
Ella...
Está a su lado.
- Me tengo que ir. - Espere, Cheval.
Tome.
Os hará más falta que a mí.
Acaba de quedarse dormida.
¿Y la fiebre?
Hemos tenido que ponerle sanguijuelas.
¡Dije que nada de sanguijuelas!
Joseph, nos hemos visto obligados.
Pensaba que la perdía.
Voy a buscar leña.
Quédate con Alice. Te necesita.
Te vas a curar, Alice.
No me dejes solo.
Una noche,
mientras observaba
las estrellas...
- Escuchó... - A la...
Sí.
A la sultana.
A la sultana que bailaba ...
Toda la noche...
y que...
hacía feliz a la gente.
Que hacía que el viento se calentara
y que el sol...
Brillara.
¿Cómo que no? ¿Te estás burlando de mí?
¿Quieres volver a matarme?
Lo siento mucho, Joseph. Es un decreto prefectoral.
- Y no puedo hacer nada. - ¡Prefectoral, no me jodas!
Enterraremos a Alice donde yo decida.
¡Y quiero que sea en mi palacio!
Comprendo tu dolor, Joseph, pero no te lo permitirán.
¿Te imaginas?
- ¿Una exhumación? - ¿Una qué?
Desenterraríamos el cuerpo por la fuerza.
Reuniré a mi familia
dónde yo quiera.
Dónde yo quiera.
Lo siento mucho.
Mis condolencias, padre.
Estas son tus nietas.
Eugénie.
Y...
La pequeña...
Alice.
Vamos, tenemos que volver.
¿Quieres morir, Cheval? ¿Es eso?
No te preocupes.
Si sigues así, la parca vendrá rápido a buscarte
y volverás a ver a Alice.
Es lo que quieres, ¿no?
Le dirás que la quiero cada vez más y más.
Le dirás que la vida aquí es insoportable y que la casa está vacía.
¿Se lo dirás?
Le dirás que mi cuerpo está quebrado y que ya no respiro.
¿Vale?
Pero también le harás saber que Cyrille le ha puesto su nombre a su hija.
¿Has visto a Alice?
Se parece a la nuestra a su misma edad.
La misma mirada decidida.
Le viene de ti, eso.
¿Te has dado cuenta?
La gruta de la fachada se ha venido abajo ahora que ya no trabajas.
A Alice le gustaba esconderse ahí.
Voy a por leña.
Debo acabarlo.
Estás...
Impresionante.
¿Dónde ha aprendido todas estas técnicas de arquitectura?
Perdón. Me presento.
Joseph Cadier.
Estoy volviendo a mi tierra después de un pequeño viaje.
¿Dónde ha estado?
Un poco en Nueva York, en Boston,
en Suecia, en Rusia...
He estado fuera 25 años.
He oído hablar de usted.
Yo también.
A mi llegada, la curiosidad me ha traído directamente aquí.
¿Sabe? Todo el mundo habla de su trabajo.
¿Cómo consigue que formas tan curvas se sostengan a tal altura?
He puesto estructuras metálicas.
¿De dónde ha sacado la idea?
Bueno, la he pensado yo.
Nos quedaremos en la casa de mi abuelo.
Hauterives necesita un buen sastre.
Es cierto.
¿Crees que le gustará?
Dreyfus es un pelele.
Una carta anónima
es un poco superficial, ¿no?
Pero el tipo es reservado, callado...
Menospreciado.
Un culpable ideal.
Conozco el perfil.
¡Joseph!
Cyrille y su familia vienen a instalarse en Hauterives y...
¿Sabes qué? Va a abrir un taller.
Es una buena noticia, ¿verdad?
He terminado mi formación y he pensado que te...
Siempre hace falta un buen sastre.
¡Claro!
La elegancia también es todo un arte.
Puede.
Enhorabuena por tu formación.
Están hechas de basalto.
Las estatuillas tienen 3 metros de altura.
Las llamamos "moáis".
La Isla de Pascua.
En la fachada este.
Vigilarán la entrada. ¿No?
Pensaré en ello.
Me marcho. Aún me quedan 28 kilómetros.
- A mí 3 000. - ¿Perdón?
Vuelvo a partir de viaje.
No estoy solo.
¡Alice, mira!
No estoy solo.
¡Alice!
¡Mira!
¿Ves como avanza bien?
He construido tres nuevas bóvedas.
Las hadas de Oriente van a fraternizar
con las de Occidente.
Ha sido la princesa Daoud
quién me lo ha susurrado al oído mientras dormía.
¿Te gusta, Alice?
Alice...
Ya está, Cadier.
¿Te gusta?
PARA ALCANZAR EL OBJETIVO HAY QUE SER TERCO
¿Puedo ayudarte?
¿Hace mucho que esperas?
Un poco.
Pásame la paleta.
La otra, la pequeña.
¿Esta?
No, las dos.
A esto se le llama "lengua de gato".
Gracias por tu ayuda,
pero no me molestes.
"Eran alrededor de las 22:00 cuando,
alertado por los gritos de Marguerite Steinheil,
el jefe de gabinete descubrió al presidente de la República Félix Faure,
particularmente viril, agonizando en el canapé,
vestido con un simple chaleco de franela.
A su lado, su amante, llorando,
se vestía de nuevo rápidamente".
Las amantes de los hombres ricos siempre terminan llorando.
¡Joseph!
Buenos días.
- Buenos días, señoras. - Buenos días, joven.
¿Por qué me parece que va tan mal vestido ese?
Buenos días, padre.
Deja que te presente a mi amigo Louis Charvat.
Louis, mi padre.
Y su mujer Philomène.
Y ella es Garance.
Louis me ha propuesto fotografiar tu palacio
y hacer postales con imágenes.
¿Postales?
Explícanos eso.
Mi cámara oscura me permite sacar hasta 5 fotografías al día.
Con la ayuda de una imprenta podríamos imprimir unas 100 postales.
Y si vendemos los postales a 5 céntimos,
podríamos ganar hasta 100 francos.
Pues es una buena cantidad.
Y podrían ver tu palacio por todo el mundo.
Bueno...
¿Qué te parece?
¿Quedan cebollas?
Está contento.
Le falta vida.
¿A mi palacio le falta vida?
No, no, no. Quería decir que...
Quedaría mejor si alguien posara delante de él.
En las escaleras, en las terrazas...
Venga.
Vamos.
Nunca.
Cyrille...
Ponte tú.
Cyrille, ve tú.
Sí, mucho mejor.
Una.
Dos.
Oh, me pones de los nervios, viejo gruñón.
Si sé que te mueres por ir, ponte.
Tres.
No os mováis.
Atentos.
Perfecto.
Alice.
¡Alice!
¿Dónde está Alice?
¿Dónde está tu hija?
¿Niñas?
Tu palacio es maravilloso, abuelo.
Cuando encuentre a mi príncipe azul, me casaré aquí.
Bien, cielo. Ven.
HISTORIA DEL PALACIO IDEAL
Es...
Es tu hijo.
No tuve tiempo de decírselo.
Esperó tanto tiempo...
Joseph...
¿Terminarás pronto el palacio?
Pronto.
Lo notaré cuando esté al final.
Aún no estoy al final.
Ese caballero de allí quiere invitarle a una copa.
Ha venido de Niza para ver su palacio.
¿Qué edad tienes ahora?
44 años, señor Cheval.
De acuerdo.
Un vaso de agua.
Tengo sed.
De Niza.
¿Qué?
Nada.
El otro día,
vino un señor.
De Milán.
Y he recibido una carta
de Estados Unidos.
- Que lo disfrute. - Gracias.
Hasta luego.
¡Se ha declarado la guerra!
¡Los alemanes han invadido la Lorena!
¡Se ha declarado la guerra!
¡Los alemanes han invadido la Lorena!
¿Crees que voy a morir?
Sí.
Eso creo.
Eso creo.
Me habrás hecho feliz.
Yo no estaba hecho para este mundo.
No podría haberlo hecho sin ti.
Me encontraste. Me...
Diste confianza.
Me diste a Alice.
Me levantaste cuando más hundido estaba.
Ese palacio,
Philomène,
también es tuyo.
Philomène...
¿En qué piensa mientras camina?
Hasta mañana, cartero Cheval.
Estas son tus nietas.
Eugénie...
y...
la pequeña Alice.
Mamá, si ves un elefante, ¡espántalo!
¡Papá! ¡Papá!
¡Pero, papá...!
Le dirás que la quiero cada vez más y más.
¿Se lo dirás?
Me gusta mucho el palacio que me estás construyendo.
Es el mejor palacio del mundo.
- ¡Dios santo! ¿Qué hace? - Ha vuelto a perder la cabeza.
Ahora construye una tumba para su hija.
¿Abuelo?
Mi nieta.
Abuelo, te presento a Eugène.
Señor, es un gran honor conocerlo.
Vamos a casarnos.
¿Vendrás a la boda?
Con tu príncipe azul.
¿Vendrás?
¿A qué hora?
33 AÑOS, 9 000 DÍAS, 65 000 HORAS PARA MI PALACIO.
8 AÑOS PARA LA TUMBA.
FIN DE LAS OBRAS: 22 DE SEPTIEMBRE DE 1923
Buenos días, Félicienne.
Has terminado, Cheval.
¿Qué vas a hacer ahora?
Reunirme con ellos.
Tome, Cheval, una flor para usted.
Mira lo que encontré mientras vaciaba la casa.
Era de papá,
tu hijo.
¡Papá, papá!
Ven a bailar.
Voy.
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