All language subtitles for [subtitlekit.com]_El juez y el asesino (1975) (Dual FR+Subt.ESP-FR).track4

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Original subtitles

Yo seguía en París CINECLASICODCC.COM

trabajando para el Departamento de Justicia.

Me aburría.

Bouvier había iniciado su sangrienta carrera.

Era 1893

y cinco años aún pasarían

antes de conocerle.

Lourdes, 28 de mayo, 1893.

Louise, querida Louise,

quise hacer más de una visita a nuestra Madre del Cielo.

Bálsamo de nuestros corazones y nuestras almas.

Pero para ello, no me subí a un tren turístico

ni contaba con un monedero bien provisto.

Rogué por mis padres, mis amigos y por mí.

Lourdes está rodeada de montañas

en ese momento cubiertas de nieve.

En la cima de una de las más altas

escribí sobre el blanco manto.:

''Dios te salve María, Madre del Cielo,

vela por Louise como velas por mí.

Mantenla blanca como esta nieve''.

Louise, debo decírtelo, ya no soy un soldado.

Dijeron que había estudiado demasiado para mis exámenes,

que debía descansar.

Pero sé muy bien que este cansancio se debe a no haberla visto

desde hace tanto tiempo.

No debió haber venido, Sr. Bouvier.

-El tiempo me pareció tan largo... -¡Pero es que no vale la penal

Pensé que ya se habría ido.

-¿Eso es lo que quiere? -Sí. No quiero herirle.

Usted nunca me hiere.

La amo demasiado para eso. ¡Espere!

¡Mire! Esto es para usted.

Un reloj de oro.

Vendí mi tierra por 150 francos.

No debió hacerlo. ¿Por qué me da un obsequio tan bello?

Para hacerla feliz.

Pero no quiero casarme con usted.

¿Por qué?

¿Por qué?

¡Aquí no! Nos está mirando todo el mundo.

-¿Dónde, entonces? -¡En ningún sitio!

-¡Bestia, cerdo! -¡Odio a los perros!

-¿Qué le han hecho? -¡Me muerden!

En esta escuela sin Dios, en esta escuela de francmasones,

¿cuáles son los libros que se distribuyen?

La lista es edificante:

canciones del comunista Jean Baptiste Clément,

el insurgente Jules Vallès, novelas de Émile Zola,

''Les Misérables'' de Victor Hugo.

¿Con estas obras se pretende educar a la juventud?

¡Y digo no!

La escuela sin Dios es la escuela contra Dios.

Es una puerta abierta a todo escándalo.

El aumento de crímenes

cometidos por jóvenes de estas escuelas son la prueba.

Hermanos, es necesario pelear

¡y pelearemos!

-Los hombres pasan después. -¡Quiero a Jesús ahora mismo!

El cuerpo de Cristo.

Ahora estamos unidos. Hemos tomado juntos la Comunión.

¿Le complace, Louise?

Contésteme.

¡Contésteme, por Dios!

Ya no vendrá más por aquí.

Siempre lo hacía el domingo.

Debe convencer a Louise para que se case conmigo.

Soy educado. Fui sargento.

Realmente no entiendo qué tiene contra mí.

Sr. Bouvier, yo le tengo simpatía.

Pero se trata de ella.

Haría mejor en no pensar más en ella.

Deme otra taza de café.

Está bueno. Mi hermana lo hizo esta mañana.

¿De qué me sirve que haga bien el café?

¿Tiene hambre? Tengo comida caliente.

Si no va a casarse, tiene que darme mis cartas, fotografías

y los 15 francos que le envié para fotografiarse.

-¿Dónde están las cartas? -Aquí no.

Entonces están donde el patrón.

-¡Sucios explotadores! -No sé nada.

-¿Qué edad tiene Francine? -16 años.

Con todo esto he perdido el tren. El próximo sale mañana por la mañana.

¿Y si durmiera aquí?

No hay comodidades. ¿No puede ir al hotel?

Podría, pero no quiero estar solo esta noche.

Hay una cama en el establo.

Me debe por lo menos eso.

¡Sra. Lesueur! ¿Puede oírme?

¿Qué pasa? ¿No se encuentra bien?

Estoy bien. Es como si tuviera una familia.

Los burdeles están llenos de hombres,

pero yo quiero una mujer.

Una mujer de verdad, no una prostituta.

Una buena chica, como Louise.

Déjenos dormir. Mañana trabajamos.

Sé que soy bastante ridículo, que tengo un aspecto triste

y un aire pensativo. Es porque sufrí mucho con los hermanos maristas.

Ahora no quiero saber nada de ellos. Les escupo encima.

Si no quiere darme a Louise, deme a su hermana.

¿Qué más le da?

Déjenos tranquilas. No diga tonterías.

Francine también es guapa. Démela.

Será feliz.

No quiero estar solo.

¡No quiero estar solo!

Aquí están sus cartas y sus fotografías.

Le devolveré los 15 francos a finales de mes.

Estas cartas son muy bonitas.

No abundan los escritos como éstos.

Normalmente no le dirán cosas como éstas.

Lo sé.

Louise Lesueur no es digna de las cartas de Joseph Bouvier.

¿Ha reflexionado bien sobre ello?

¿No quiere casarse conmigo?

¡Louise! Tanto da hoy como mañana.

En el cielo, en el cielo

La veré un día

¡Silencio! ¡Hay gente enferma aquí!

-Sólo puede hacerles bien. -Sí, pero más bajito.

No olvide mi estatua de la Virgen. Me hará falta donde voy.

-Se nota que ama a la Santa Virgen. -Estuve en Lourdes para visitarla.

Por eso nuestra Madre del Cielo nos salvó la vida a Louise y a mí.

Ciudadanos, acabemos con los crímenes de los malignos

Ninguna piedad para las víctimas que la fe transformó en idiotas

¡Cuidado! Todavía tengo dos balas en la cabeza.

No es a la cárcel donde me lleva, sino a un asilo donde van a curarme.

Y yo me curo con la música.

Rezaré por usted, Sr. Bouvier.

Bueno, no tiene usted otra cosa que hacer.

Adelante, ciudadanos

Contra los clericales

¡No! ¡No me operarán aquí!

¡Asesinos! ¡Carniceros de cristianos!

-Cloroformo. -¡No! ¡Cloroformo no!

¡Intentan matarme, no curarme!

¡Cerdos! ¡Viva la anarquía!

¡Mata a sus pacientes! ¡Verdugo!

¡Llévenselo! ¡Ya he tenido bastante! ¡Fuera!

Es necesario librarse de éste.

¡Que reviente con sus balas en la cabeza!

Felizmente dejo ese antro de destrucción.

Están ahí para matar a los pobres.

Los médicos son como los ricos, explotan a los pobres.

¡Cortémosles las cabezas!

¡Viva la anarquía! ¡Viva el socialismo!

¡Atrápenle!

¡No dejen que se escape!

¡Quietos! ¡Silencio!

Oyes ruidos en la cabeza, ¿eh?

Amigos, ¡amigos!

Estoy feliz de desearles una Feliz Navidad

y comunicarles una buena noticia: nuestras tropas han ocupado Tombuctú.

-Señor director. -Deje que hable.

''Cuando llegué a este nuevo asilo, alumbrado con energía eléctrica

no fue como en Dole, donde había tantos verdugos como enfermos

cerca de esos pobres inconscientes. Esos pobres inocentes, pero hombres.

A la salida de esa mezcla de asilo y cárcel que era Dole

hubiera querido ver correr la sangre.

Si en muchas ocasiones me encontré gritando viva la anarquía

fue fruto de las injusticias que vi que se cometían

contra esos desgraciados muertos de hambre.

Yo mismo sólo comía un trozo de pan para mantenerme en pie.

Si cada vez que alguien sufría una desgracia

se le hubiese atendido como corresponde... ''.

¡Silencio!

''Se le hubiese atendido como corresponde,

mucha menos sangre se hubiese derramado.

Dr. Dutourd, con su humanidad, es usted digno

de dirigir Francia, y no un asilo de lunáticos.

Usted sólo posee méritos''.

Gracias, Bouvier.

Gracias. Bueno, ahora vamos a hacer llorar al coloso.

Me dieron una hogaza, panceta y unas golosinas.

Podría haberme quedado hasta Pascua.

Pasé aquí la Navidad. Así habría tenido dos fiestas.

Pero usted sabe que nadie paga por usted. Ni el ejército ni el Estado.

Un asilo no es un hospicio.

Entonces, ¿no va a operarme?

-Es que usted no tiene nada. -Sabe que soy un hombre valiente.

Lo sé, lo sé, Bouvier.

¿Está usted seguro de que estoy curado?

Si en tres meses no podemos curar una alienación mental transitoria,

¿qué esperanza le queda a la medicina moderna?

Vale, vale, le creo.

Espere.

Ésta es una medalla de St. Régis, el Santo local.

Podría serme útil.

Un pescado.

Sí, es el Día de los Inocentes.

Usted también tiene uno.

Me lo quedo de recuerdo.

¡Ya nos tiene hartos! ¿Qué quiere ahora?

Toca muy mal.

-Yo puedo hacerlo mucho mejor -Estoy seguro.

Déjeme quedarme.

Puedo tocar el harmonio y ser un sirviente.

No para trabajos pesados, por el sol,

me provoca dolor de cabeza y me siento como un borracho.

Le dije que no podía ser.

Estuve aquí durante dos años. No tenían queja alguna.

Llevé la toga, aprendí el catecismo.

-Nunca después de lo sucedido. -¡Me lo deben!

Aquí adquirí esas asquerosas ideas oscuras.

-¡Silencio, Bouvier! -El buen Señor sabe

que me violaron aquí cuando tenía 16 años.

¡Di que lo sabes!

¡Dilo!

¡No contesta!

No está aquí, no está aquí. No me sorprendería.

Lo que hacen es excomulgar a quienes se manifiestan el uno de mayo.

¡Curas de mierda!

Las dos hermanas de Marriet

fueron despedidas de la fábrica donde trabajaban

y el asesino aún sigue corriendo.

Hay muchos asesinos corriendo.

Pero éste tiene las piernas largas, señor procurador.

¿Usted le conoce?

Le seguiremos el rastro si usted lo desea.

¿Preparada, madre?

-Aquí estoy. -Empecemos.

''20 de octubre de 1894 en La Vaquiere.

Una joven de 13 años, con una puñalada en el pecho,

los dos senos cortados, siete heridas en el abdomen, sodomía''.

Siéntate, siéntate, mamá.

''12 de mayo de 1895 en Etaule, pastora de 15 años,

violación, evisceración, degollamiento.

Agosto de 1895 en Benonces, pastor de 16 años''.

Degollado, testículos arrancados con los dientes, coito anal,

rastros de sodomía previa a la muerte. Seguramente fue su patrón.

''Septiembre de 1895 en Busset, joven de 18 años

eviscerada y degollada.

En St. Marcel du Bon Accueil...''. ¡Ay, esto es aquí cerca!

''El 14 de diciembre de 1895, un jovencito de 13 años

-destripado y sodomizado''. -Un momento, mamá.

Junto al cuerpo de la joven víctima encontraron

un papel con estas cuatro letras: M A R C, Marc.

A la policía se le ocurrió detener a un viejo luchador de feria

llamado Marseille. ¿Sabe por qué?

¿Por qué?

Dijeron que las cuatro letras eran el principio de la palabra Marseille.

Y no es todo, debajo de su ropa encontraron restos de carne humana

-que era de bacalao. -¿Y dejaron que se fuera?

Después de seis meses de internamiento en un asilo de lunáticos.

Continúa, mamá.

''13 de marzo. Una pastora destripada cerca de Lourdes...''.

-¡Ay, Dios mío! -¿Es peor que los otros?

No, pero cerca de Lourdes.

Nunca encontraron sus zapatos.

El 8 de julio de 1896, dos meses antes de su llegada,

en St. Etienne de Boulogne, una joven

-estrangulada y sodomizada. -Por fin.

¿Cómo que ''por fin''?

No esperará que vuelva aquí, a su jurisdicción.

Sí.

Eso es exactamente lo que deseaba, y así es como sucedió.

Excepto por la detención de un hombre inocente.

Enseguida supe que no era él.

No se parecía a mi asesino.

Hice su retrato a lápiz, ¿sabe? No un esbozo, un retrato auténtico.

Examiné atentamente todos los crímenes recientes

que tenían similitudes entre ellos.

Constaté que esos testigos que vivían a kilómetros unos de otros,

describían al mismo hombre.

¡Este hombre!

Parece un vagabundo dibujado por Steinlen.

Estoy seguro de que se le parece.

¿Cree que este hombre cometió los crímenes?

¡Estoy convencido de ello!

Exista o no, aquí está.

Usted le dio la vida. Me pregunto qué hace usted en la magistratura.

¿Perdón?

Compre telas, pinceles, colores, dedíquese a la pintura.

Perdón, Émile. Usted es un juez con futuro.

Llegará a París, y se le condecorará con la Legión de Honor.

No bromee. Me interesa su opinión.

¿Cree realmente que hago un trabajo útil y eficaz?

Siento tanto placer escuchándole, que no me lo he preguntado.

Qué rosas más hermosas. Pase, pase.

Gracias.

¡Huele a codornices!

Codornices a las hierbas. Nuestra especialidad.

Acabo de leer a un autor que no es de los nuestros.

-¿Zola? -No, Mirabeau.

No es mejor.

Tiene ideas interesantes sobre el homicidio.

-¿Puedo? -Por supuesto.

Considera que todos somos homicidas en potencia

y esa necesidad homicida la canalizamos por medios legales:

industria, colonialismo, guerra, antisemitismo.

Yo elijo el antisemitismo porque no es peligroso,

está de moda y la Iglesia lo aprueba.

¡Qué ramo más bonito!

Lo trajo su sirviente. Es muy amable.

Sí, pero me da miedo que me deje o que se case.

A las doncellas les enseñas, y las disfrutan los maridos.

Siéntese, se lo ruego.

No diría que sea fácil para un hombre de color casarse en esta región.

Que Dios le oiga. No podría prescindir de él.

¿Hace cuánto que está con usted?

Un año después de mi llegada a Saigón. Condené a muerte a su hermano,

y a él, que era aún menor, le condené cinco años,

que no fueron tan desagradables, porque lo coloqué como mi cocinero.

¿No le da miedo que le envenene?

Se convirtió al cristianismo, fue bautizado,

tomó la primera comunión en la catedral. Una ceremonia muy emotiva.

Se confesaba todos los sábados

y el sacerdote me mantenía al tanto de sus progresos.

Cuando tuve que dejar mi puesto, como usted sabe

y dejar la Cochinchina

sentí que le echaría de menos y me lo traje conmigo.

Espero que me ayude a adaptarme.

El ambiente de la Madre Patria.

Señora, soy muy mayor para apoyarme en el hombro de mi madre.

Es tarde. Hoy no hagas esperar a Rosa.

He terminado. ¿Quieres escucharlo?

Siéntate.

''Muy importante. Basado en los procedimientos, etc., etc.

Autorizo a nuestro colega X a iniciar la búsqueda de un sospechoso:

alrededor de 40 años, estatura mediana, pelo y barba negras.

Señas particulares: cicatriz a la derecha del labio superior,

bordes de los párpados sanguinolentos.

La mirada de este individuo impresiona desagradablemente.

-A veces lleva zapatos de madera''. -Eso es nuevo.

Surge de la declaración de un gendarme de San Tour.

Aquí está.

''Lleva un bolso de tela y un acordeón.

Normalmente come sopa y pan,

y alterna entre vino y leche.

Frecuenta las granjas, donde se ofrece como pastor.

Finge ser discapacitado.

Se expresa en francés y en dos dialectos.

Notificarme en caso de captura''.

Lo enviaré a 250 procuradores de Francia.

Si mis colegas hacen su trabajo, tendremos una oportunidad.

Parece fácil, pero altero sus rutinas.

-Estoy orgullosa de ti. -Me estoy arriesgando, ¿sabes?

Tendré detractores.

Estás acostumbrado.

Aquí está la lista.

Hay que preparar 250 sobres. Odio tener que pedirte esto.

No tengo otra cosa que hacer.

Empezaré después de cenar. Date prisa, llegas tarde.

-¿No te has cambiado de camisa? -Todavía está limpia, ¿no?

Es verdad, nunca te ensucias.

Éste es mi regalo de cumpleaños para Rose.

Fresas con brandy. El año pasado le encantaron.

-Cuidado, gotea un poco. -Sí.

-No te importa llevarlo, ¿no? -No, no, ¿por qué?

Un juez con un bote de fresas...

Iré por calles poco frecuentadas.

Gracias, madre, hasta luego.

-Hola, Sr. Sellier. -Hola, Suzanne.

Suzanne, te he prohibido hacer señales a los transeúntes.

No es correcto, y además es peligroso.

Un día, un hombre con una barba negra saltará la verja,

sacará un cuchillo del bolsillo y te cortará viva, de arriba abajo.

¿Te parece gracioso?

-¿Tu hermana te llevó al médico? -Sí.

-¿Qué te ha dicho? -Que no es grave.

-¿Te sigue doliendo? -Sí.

-Buenos días, padrino. -Hola. Hola, Victor.

-¿Qué estás leyendo? -La muerte de Robespierre.

¿Quién era Robespierre?

Un monstruo sanguinario que aterrorizó con la guillotina.

Fue abatido por un disparo de un gendarme llamado Merda.

-¡Victor! -¡Está en el libro!

Algunos historiadores dicen Meda, otros dicen Merda.

Pero sea como sea, fue un gendarme valiente

que libró a Francia de uno de sus mayores criminales.

No lo olvides nunca.

-Es fácil de recordar. -Eso creo.

Toma, son tres perras.

Ve a comprar un pastel para la fiesta de Rose.

Coge el que quieras menos un baba al ron.

-¡Ése es el que más me gusta! -Lo sé, lo sé.

¡Pero nada de alcohol en casa! ¡Venga!

Mi madre me dio fresas con brandy para ti.

-Las tiré al río. -¿Por qué?

No me gustan las fresas al jerez de mi madre.

¿Y la visita?

Estuvimos toda la tarde en el hospital.

-¿Le entró miedo? -No.

El médico le cayó muy bien.

Es un individuo sospechoso: francmasón

y se dice que tiene relaciones con sus pacientes.

Me hizo preguntas extrañas.

Si se interesaba por los hombres.

¿Y qué le contestaste?

Que les lanzaba besos a los transeúntes desde la verja.

Es normal, es muy cariñosa.

Me dijo que no sabía lo que tenía, y que tenía que estar controlada.

La controlas tú. Por eso te saqué de la fábrica.

-Espero que no te arrepientas. -Tenía muchas amigas.

Mujeres de fábrica.

Para muchos significa ''puta''.

No, quiere decir obreras. Obreras que trabajan 12 horas diarias

siete días a la semana por dos francos al día.

Más razón para sacarte de allí.

-Te dejo un poco de dinero. -Déjelo encima de la mesa.

-Podría quedarse si quisiese. -¡No es nuestro día!

-Esta noche yo podría. -Tengo mucho trabajo.

El médico ha dicho que no tienen por qué ser pesadillas.

¿Entonces qué es?

Enseguida vuelvo.

Sólo un hombre corrupto puede pensar así de una inocente.

-¿Quieres que me quede? -Si le complace.

Louise, querida Louise,

muchas cosas han sucedido desde el desafortunado incidente.

Tú has tenido que soportar con valentía muchas peripecias.

Pero debemos estar felices de que la providencia

nos haya salvado milagrosamente.

Providencia que vela por sus pajaritos del cielo.

No podía dejar de hacer sentir su mano protectora

sobre dos pobres cabezas sin experiencia.

Donde ni sus padres ni la sociedad supieron darles cobijo

moral o material a lo largo de la vida.

''Dios, derecho, deber.

Hay entre los grandes viajeros

muchos verdaderos amigos de Dios''.

Nunca he visto a un hombre como yo.

¿Qué significa ''un hombre como yo''?

Han asesinado a una pastora cerca de aquí.

-Pensamos que pudo ser un caminante. -¿Y si hubiese sido un hombre rico?

Ustedes buscan ''abajo'' y puede estar ''arriba''.

Todo puede ser. Tome su libreta militar, sargento.

¿No se arrepiente del trabajo?

Es como aprendí a andar. ¡Viva la Armada!

Ya han pasado tres años desde que me fui.

Y si por mi culpa estoy obligado a vivir en el exilio

al menos Dios me ha hecho libre.

Desde hace dos años, con un par de galochas de 40 perras,

recorrí Bretaña, departamentos.

Normandía, cinco departamentos.

Grande y rica provincia. Y con buena sidra, como en Bretaña.

Allí, y también en Maine, dos departamentos

la gente es muy religiosa y humana.

Pero en Beauce y en Brie

la gente es muy insolente con los más humildes.

Sólo tengo sopa.

Es una sopa de pobres.

No son los ricos quienes más dan.

Escribo a mi novia todas las semanas.

¿Y dónde le contesta, si está de viaje?

Es verdad, no me contesta.

Aquí tengo tres perras por la leche y la sopa.

Usted es más pobre que yo. Págueme con plegarias.

¡Dios no tiene necesidad de rezos!

¿Tiene cerillas de contrabando?

Dejo eso para los aprendices.

Pesa mucho.

¿Qué es lo que quiere?

No le hable así a Jesucristo, hijo de Dios.

¡Esta agua está malísima!

Ni siquiera el perro la quiere,

pero es demasiado buena para ustedes, ¡sucias putitas!

Tienen un buen culito, pero lo aprovecharán los burgueses.

¡Bouvier sabe por qué lo dice!

¡Fuera de aquí!

¡Fuera de aquí!

Louise, creo que en Bretaña y en Savoya

existen religiosos más auténticos y menos hipocresía

que en los alrededores de Lourdes.

Y no soy el único viajero que ha notado esto.

¿Podría pedirte que me envíes una pequeña respuesta...

...y decirme si debo renunciar a ti para siempre...

...en el tiempo y en la eternidad? Solamente así podría resignarme.

Bouvier, Joseph.

¡Antoine!

¡Deténganle!

Gracias. Gracias, mi buen ángel.

Mi amor, no hemos tenido suerte.

Estábamos en guerra, teníamos 20 años.

El invierno del 70 fue un invierno de sufrimiento

y peor es la miseria en esta nueva primavera.

Las lilas van a florecer alrededor de Belleville

y en las pendientes de La Butte los bosques de Meudon

iremos a recogerlas en momentos más fáciles.

La comuna está en lucha, y mañana venceremos.

¡Cristianos carniceros!

¡Sembradores de muerte!

¡Cerdos burgueses!

¡Soy el anarquista de Dios!

Señor juez, no encuentro trabajo por su culpa.

Tengo mala reputación.

-Pero si le liberé. -No es suficiente.

Si a uno le llevan esposado unos gendarmes, le persigue siempre.

Podría certificar que es inocente y que no mató a nadie.

No, no puedo hacer eso.

Por favor, retírense. Me están retrasando.

¿No va a hacer nada? Usted es el responsable.

Hay algo de cierto en el discurso de ese pobre diablo.

Estamos literalmente invadidos por vagabundos.

Lo sé. Sé que molesto a todo el mundo.

Obligo a mis colegas a hacer su trabajo,

a abrir expedientes.

Les impido guardar las causas bajo la alfombra.

Me pregunto si es una buena idea hacer de Privas

una víctima estando a meses de las elecciones.

La oposición ya se regodea bastante con las huelgas, atentados anarquistas,

fábricas que cierran una detrás de otra,

suicidios a causa de la pobreza.

Lo sé.

Me he convertido en una amenaza pública.

Vamos, vamos. Démonos prisa.

CARIDAD DE SOPA DE POLLO

-Nos pondremos en la cola para nada. -Tienes razón, hermano.

¿No tendrían que haberse ido ya?

Espero a unos compañeros para hacer la ruta juntos.

Les vamos a servir, pero deben tener la gentileza de firmar primero.

¿Qué es?

Un acto patriótico contra el traidor de Dreyfus.

No sabemos escribir.

Entonces no hay sopa.

¡Perra!

¡Circulad, cretinos!

¡Un vagabundo! ¡Uno más! ¡Oye, caminante!

Se llega y se va. Así es la vida.

Somos fuertes, fuertes para entrar y salir.

¡La República es menos que nada!

¡Los que nos gobiernan son canallas y curas!

¡Viva la anarquía!

Hay que aprovechar el momento.

Dense prisa, gendarmes.

-No, no lo toque. Me gusta. -Déjelo, déjelo.

Siéntese.

-Hace calor aquí. -Símbolo de inocencia.

-¿Le duelen los ojos? -El sol. Odio el sol.

-¿Qué le pasa? -Me duele.

Gendarmes, tapen el sol.

Deja de caminar. Me mareas.

Lleva tres semanas aquí.

¿A qué esperas para mostrarlo a tus testigos?

¡Madre!

¿Es que hay algo más absurdo que un testigo?

¿Nada más ignorante, de miras más estrechas?

Aunque le reconozcan, no les creería.

No, de todas formas, quiero que lo confiese él mismo.

-Estás cansada, madre. -No, quédate.

-No puedes detenerlo indefinidamente. -Todo el tiempo que quiera.

Es un caminante, y sin abogado.

Hasta que encuentre cualquier cosa.

Una idea, un medio para hacerle hablar.

Necesito esa confesión. Si no, no puedo procesarle.

Qué buen trabajo haces, hijo.

Cazador de delincuentes.

El sueño de toda mi vida.

¿Sabes?, esto podría tener tanta repercusión como el proceso Dreyfus.

Bouvier, me veo en la obligación de separarme de usted.

No es un vagabundo, es un caminante que no tiene nada que hacer aquí.

Espero que no guarde de mí malos recuerdos.

Usted ha sido el único honesto y considerado conmigo.

Es que no es normal encontrarse aquí con un hombre que ha sido sargento

y que además sabe leer y escribir.

Quisiera haber visto todo lo que usted ha visto.

Le haré una confidencia:

Bouvier, el mundo de los vagabundos me apasiona.

¡Es una idea muy extraña, Sr. juez!

¿Por qué? Es muy actual. Mire los periódicos.

Lea esto: ''400.000 vagabundos en Francia''.

No he podido leer este artículo porque estoy en la cárcel.

¿Lee el León Republicano?

Es una conquista de la libertad de prensa.

Sobre todo los artículos del miércoles sobre los curas sátiros.

¡Abajo los clérigos!

Le voy a enseñar algo que le va a interesar. Mire.

Cada vez que un vagabundo cae entre mis manos, le interrogo.

Hablamos, por supuesto.

Aquí está. El trabajo de cuatro años.

-¿De qué le sirve? -Para un libro

que tengo la intención de escribir.

Sobre lo que uno de nuestros grandes poetas llama ''vagos''.

¿Podría usted ayudarme, Bouvier?

Cuando se cruza con otro caminante. Levántese, por favor.

Hacen esto, ¿no? ''¿Es ésta la ruta?''.

Es la ruta, camarada.

¿Sabe? Esto tiene belleza, tiene bondad.

Es sólo un hábito.

Yo les comparo con los pájaros migratorios

desplazándose con las estaciones.

A partir de los primeros fríos, en septiembre, bajan hacia el sur.

Una pequeña estancia gratuita en la Costa Azul.

Nosotros, los jueces, no podemos ir a la Riviera en invierno.

Yo voy al sur tanto en invierno como en verano.

¿Ha estado en Niza?

Sí, y también en Menton. Fui a ver a mi hermana hace dos años.

En noviembre. Pero no me pude quedar,

porque ella no pudo soportar esta ligera carga

que la providencia había querido enviarle.

¿También estuvo en Lourdes?

¡Qué listo es usted!

No, es por su bastón.

Tiene dos palabras grabadas: ''María Lourdes''.

Al principio pensé que podía ser el nombre de su amante.

No, María es la Virgen María.

Vive en Lourdes, y en todas partes si lo desea. Está aquí.

Usted tiene una gran devoción por la Virgen.

Es la mujer de todos los que no tenemos.

-La patrona de los vagabundos. -No, los vagabundos no son creyentes.

La venero por razones personales, por eso hago esta peregrinación.

¿La está haciendo en tren?

No, de ninguna manera. A pie, señor juez.

Salí casi desde la cima de su mapa.

Beauvais. En Septiembre.

Desde Beauvais hasta Lourdes

incluso en línea recta, es muchísimo.

No pasé por ahí.

Creo que ésta fue más o menos la ruta.

No sé leer mapas.

-¡Ay! La he roto. -No tiene importancia.

-Entonces, ¿pasó por Benonces? -Sí, por Benonces. ¿Y qué?

Bouvier, la ruta que hizo pasa por seis asesinatos.

La Vaquiere, Benonces, Busset,

St. Martin du Bon Accueil, St. Flours y Lourdes.

El 13 de marzo mató a una jovencita cerca de una zona de pastoreo.

Todo concuerda, las fechas y lugares. Y eso no es todo.

Le acuso de haber cometido por lo menos otros dos asesinatos.

Uno en Etaule y otro en St. Étienne el 8 de mayo de 1896.

Tengo las fotos de las víctimas. ¡Mire! ¡Las víctimas!

¡Mírelas, Bouvier! ¡Mírelas!

¡Mire a quienes destripó, violó y corrompió!

Le compadezco.

No es necesario ir a París, cuando París viene hacia nosotros.

-¿Se queda a comer? -No, gracias. Estoy de paso.

No tiene importancia. Nos vemos más tarde.

No ha comido nada hoy.

Dejadme a solas con él.

No se preocupe.

No le puedo impedir que entre. Acérquese, venga a ver.

Está lleno de hormigas.

Es raro lo que hace ésta. Y las otras ni siquiera la miran.

¿No está hambriento?

Se acabó. No lo hará más.

Usted es muy astuto, señor juez.

Eso es malo, muy malo.

Su manera de actuar me hace tenerle piedad.

Sabe que esto no puede durar mucho tiempo, Bouvier.

Estoy seguro de que en el fondo está usted aliviado.

Era demasiado peso. Le he ayudado.

Estoy con usted, camarada.

Haremos la ruta juntos.

No puedo hablar, pero le escribiré una bonita carta.

No vale la pena que el mundo sufra por más tiempo.

Estoy muy enfermo.

Le traeré algo para escribir.

Y también pudin.

En cinco minutos nos escribe una carta.

¿Y si no lo hace?

Aquí está lo que esperaba.

-No tenemos pudin. -Ya lo remediaré.

''Dios, Derecho, Deber''.

''¡A Francia!''. Buen comienzo.

''Sí, he sido yo quien cometió todos los crímenes

de los que me acusa, y fue en momentos de ira.

Me mordió un perro rabioso''.

-¿Le mordió? -No.

''En realidad siempre he pensado que han sido los remedios

los que me envenenaron la sangre

a menos que realmente me haya mordido ese perro.

Como suelo decir, no sé qué me pasa.

Hay momentos en que eso me obligaría a matar.

Corría atravesando los campos, y en cuanto me daba el ataque

no miraba ni senderos ni caminos.

Me parecía mejor aliviarme a través de las tierras''.

Escribe bien su vagabundo.

¿Lo ve? Tenía razón en obstinarme.

Seguro, hay que seguir. Por ahora es como si no tuviera nada.

No es una confesión.

Nada en concreto. No hay nombres, no hay lugares.

Y si, hipotéticamente, este personaje extraordinario

se retractase, lo que es posible,

se arriesga a que se le considere un fanfarrón de la profesión.

Un imaginativo mistificado por un tarado.

Sería un incordio para la magistratura.

Que quedaría como un imbécil, ¿no?

O como un poeta.

Magistrados, ¿no han disfrutado de la bella canción?

Le llaman Águila Roja, es un héroe de Argelia.

Enterró hasta el cuello a cientos de árabes

hasta que sus cabezas estallaron. Encantador.

Coronel, ¿leyó el artículo de Zola en el periódico?

Señor, vuestro Zola es una mierda. No pararé hasta pegarle un tiro.

Previsible.

''¿Podremos conocer la alegría sin el sufrimiento?

¿No es cierto que la falta de encanto provoca magia?

¿Existiría la felicidad sin la tristeza?

La ausencia de lo que queremos hace que lo deseemos.

Y gracias a la muerte anhelamos la vida''.

¡Sí, soy el Terror!

¡Hay que ser anarquista o socialista!

Los culpables son los médicos que me dejaron salir del asilo.

Bueno, Bouvier...

Déjennos.

¿Cómo se encuentra?

Inocente, juez, ya que fue Dios quien ha querido todo.

Yo soy un instrumento creado por sus manos

con propósitos que nadie tiene derecho a conocer.

Y dígame, en la carta que me escribió...

No se la escribí a usted, sino a Francia.

Estaba escrito en el encabezado. No ha debido leerla.

-Estaba muy claro. -Sí, si usted lo dice...

Pero hay muchas cosas que usted no aclara.

Mi silencio le dice mucho más que lo que le puede decir mi pluma.

Sin duda. Pero de todas formas, sería necesario entrar en detalles.

No, no quiero hablar de cosas sórdidas.

Es malo, es feo para la moralidad de la juventud.

Escúcheme.

Los jueces de instrucción están obligados a conocer

todos los detalles de los crímenes que son confesados.

¡Es la ley, es inevitable!

Venga, sea razonable.

Ayúdeme.

Con una condición. Que mi carta aparezca en tres periódicos:

El León Republicano, El Progreso y el Pequeño Diario. Con mi retrato.

Que la gente sepa que me mordió un perro rabioso a los 16 años,

que envenenaron mi sangre con los remedios que me suministraron

y por el pésimo tratamiento del asilo de Dole.

Asilo de destrucción y de muerte.

Eso explicaría todas las tonterías que he hecho.

Cuando me enseñe los periódicos con mi carta publicada,

entonces, por mi amistad con usted, porque usted es leal y humano,

le diré todo.

Si no, no hay nada que hacer.

Bouvier, usted sabe que eso va en contra de la ley.

Es un caso excepcional y hay que hacer otra ley.

Usted me pide una cosa, yo le pido otra a cambio. Es leal y honesto.

¡Salve Regina! ¡Qué tontería!

Las ideas no son nunca tan firmes cuando son tan rectas.

-¿Loco él? -Si tú mismo lo descartas.

-¿Loco él? -Si tú mismo lo descartas.

Lo descarto, sí.

Y con razón: pederasta, innoble, sádico, pero no loco.

No está loco cuando exige su retrato publicado en un periódico.

Es muy astuto por su parte pedir que lo publiquen antes del juicio.

Influencia a la opinión pública, a los testigos.

Es un campesino astuto que quiere manipularme.

Y yo aparentaré que todo fluye.

¿Quiere fotografiarse con una camisa blanca?

¡Muy bien! ¡Perfecto!

¿Estás segura de que le vendrá? Tiene un cuello más ancho que el mío.

Es una de las camisas de tu pobre padre, de las últimas.

Te va a volver loco con sus exigencias.

Espero mucho de esa fotografía, mamá. Haré un buen uso de ella, créeme.

-¿No te molesta un poco mentirle así? -¿Por qué? Es parte de mi trabajo.

Todo bien, mi juez.

Pero quiero posar con algo más que el libro.

-¡Las llaves! -Son las llaves de la cárcel.

Déjelo.

No, no, déjeme.

Las llaves del cielo.

Esto les gustará a mis padres.

-¿Y el libro? -Es la vida de Juana de Arco.

¡Abajo Prusia!

¿Estoy bien así?

Muy bien.

Es una fotografía que aparecerá en el Pequeño Diario, con mi carta,

entonces hay que cuidar los detalles.

-¡No me sobra tiempo! -¡Imbécil!

¡Me fotografiarás cuando quiera!

Perdón, Su Excelencia.

Bien claro el rostro,

quiero que cualquiera pueda reconocerle e identificarle.

Haremos 100 copias.

¿100?

-Va a ser caro. -Lo pagaré de mi bolsillo.

Ya verán, se hablará mucho de mí más adelante, de mi historia.

Usted podrá decir que le pagó a Bouvier su fotografía.

-Es poca cosa. -Me conocerán gracias a usted.

El favor me lo hace a mí.

Un caso como el suyo, que cae en manos de un juez de provincias.

Probablemente, el mayor caso criminal después del caso Dreyfus.

-Seguramente habrá oído hablar de él. -Puede ser.

Si todo lo que confesó en la carta puede ser probado,

el Gobierno no podrá negarme un ascenso o una condecoración.

Miro hacia el futuro con alegría.

-Ya. ¿Yo qué tengo que ver con eso? -Espere.

Cuando le digo que entre en detalle,

lo que puede salvarle es la cantidad y el horror de sus crímenes.

Usted cree que estoy pensando en mí. No, es en usted en quien pienso.

A la justicia no le interesa un loco.

No se guillotina a un loco.

¿La Legión de Honor? ¿El ascenso? Puedo pasar sin ello, dios mío.

Lo que me preocupa es la verdad.

-Lo olvidaba, mi camisa y mi pañuelo. -No, no. Venga, Su Señoría. Venga.

Siéntese.

Quisiera tener un trono de obispo que ofrecerle, Su Señoría.

Gracias.

¡Bestia! ¡Disparando a una niña! ¿No le da vergüenza?

Le avisé. No tiene que estar aquí.

Deme eso. Intento de asesinato, ¡idiota!

Ven, dame la mano.

¡Deténganse!

Esta niña viene a tomar la comunión con ellos.

La hija de un asesino no tomará la comunión con nuestros hijos.

¡Han detenido al asesino!

¡El asesino ha confesado!

¡El asesino se llama Bouvier!

Sale en la portada de los periódicos. Con una confesión.

Eso no nos hará cambiar de opinión.

Pues comulgará sola. Ven.

¿Qué estás haciendo aquí?

Tengo que hablar con usted.

-Hace tiempo que no viene -No puedo fiarme de los periodistas.

-¿Cómo van las cosas por casa? -No muy bien.

Suzanne intentó escaparse otra vez.

¿No me avisaste?

¿Para qué?

De todos modos, usted ya no viene.

El médico la ingresará en el hospicio.

¿Cuándo?

Mañana por la mañana.

¿Ya?

Por eso quería verle. La vendrán a buscar a las 7.00h.

Creo que le alegrará que venga. Le llama.

Allí estaré.

Eso la ayudará a irse.

¿Es él?

Parece poseído.

Puede ser.

Grita como los locos en noche de tormenta.

¿Y cómo gritaban aquellos a los que mató?

Toma, vas a necesitarlo.

-Pero si usted viene mañana. -No importa.

-No tengo bolso. -¡Cógelo!

Hay un retrato suyo en el periódico. Como el del zar de Rusia.

Sí, mi pobre Rose. Hice aumentar la tirada, cien mil más al día.

¡Qué responsabilidad!

-¿Y los americanos que han venido? -De Chicago. Del Chicago Tribune.

Es como un folletín, todos los días un nuevo crimen.

Estoy seguro de que aún no ha terminado.

Se diría que le causa placer hacerme esperar.

¿Y si no fuera verdad?

¿Y si se lo hubiera inventado todo?

¿Por qué?

Sólo por hablar.

Para no estar solo.

¡Rápido! No puedo esperar más tiempo.

Iremos a verte los dos.

¡Apártese!

He examinado el oído de Bouvier, y supura.

-¿Y el señor? -Dr. Radeuf.

-¿También para examinarle el oído? -No, para ver al hombre.

-¡La curiosidad no se admite, señor! -Pedí permiso para ver a Bouvier.

¡Y yo lo rechazo, porque estoy en mi derecho!

¡Es una violación inadmisible de una cárcel! Salga, por favor.

¡He dicho que salga! ¡Váyase a quejarse a cualquiera!

Quiero rendir servicio a la medicina francesa, que está muy atrasada.

¡Retírese!

¡Fuera de aquí, monstruo! ¡Siempre he estado muy bien cuidado!

Sólo tengo un objetivo, señor: evitar que haya nuevos Bouvier.

Incluso si es a costa de su conveniencia.

¿Me ha traído el periódico?

Sí, y hablan de nosotros. Tome.

Mire la primera página. Lea.

Mire cómo nos tratan a los dos, nos meten en el mismo saco.

Usted es un farsante que inventa crímenes para que crean que está loco

y yo me lo trago todo, como un imbécil.

¡Qué cabrones!

Su Señoría, si esto es así, arrinconaremos a esos sinvergüenzas.

Seré un asesino, pero no soy un mentiroso.

Le voy a informar. Será el duodécimo.

Después de éste, no me pida más. Es todo lo que puedo hacer por usted.

Pero, Bouvier, seguirán diciendo que se lo ha inventado.

No, no, esta vez lo tengo.

Se trata de un jovencito que tiré a un pozo hace mucho tiempo.

Y soy el único que sabe que hay un muerto en ese pozo.

¿Y ese pozo está cerca de qué pueblo?

No lo sé.

¿Cómo que no lo sabe?

Estaba loco.

Pero entonces...

Tráigame un mapa, intentaré señalárselo.

Entonces estarían obligados a creerle.

Quien ríe el último, ríe mejor.

Iré a buscarle el mapa.

Su Señoría, ¿cuándo van a curarme?

En el asilo de St. Robert estaría muy bien.

Aquí soy un estorbo.

¿Ya han encontrado algo o no? ¿Necesitan una hora para bajar?

¡Insista, Su señoría, está ahí!

¡Señor juez!

Gracias.

-Gracias, me ha ayudado mucho. -Usted también, Su Señoría.

Si no fuera por usted, hubiese terminado matando para robar.

-¿No está arrepentido? -No, porque fue Dios

quien me pidió la prueba, y luego sentí un gran alivio.

Incluso mi cara ha cambiado. Ya nadie me teme.

Es extraño pensarlo.

Pero sus víctimas debieron sufrir muchísimo.

No, no se quejaron.

Todas juntas, no sufrieron más de 10 minutos.

Yo hace dos años que me recorro Francia

como un lunático, con dos balas aquí.

Y mis oídos supuran en mi boca,

y el sol golpeaba mi pobre cabeza, mitad muerta.

¡Sargento!

-Es para nosotros. -Señor juez.

L'Assommoir. ¿Leen a Zola en el ejército?

No es para leer, es para quemar.

A las 7:00h vamos a hacer una fogata en el patio del caserío

con todos los libros de Zola que la gente tiene en sus casas.

Pueden venir. El coronel lo iniciará.

Seguramente iremos. Aquí las distracciones escasean.

Lo que me preocupa es su esqueleto del pozo.

Bouvier sale del asilo un 1 de abril.

Mata 40 días después. Es muy pronto.

Si lo hubiesen detenido, lo hubiesen devuelto al asilo.

Es posible.

Pero si el primer crimen se cometió en un estado de locura,

¿por qué no los otros 11 ?

Salvo que queramos creer que el estado mental de Bouvier

ha ido mejorando progresivamente a medida que iba asesinando.

Lo que realmente le molesta es que usted cree que está loco.

¿Y usted?

A veces.

A veces me lo pregunto.

Por el pozo, por ejemplo, pero no por las mismas razones que usted.

Estaba tan feliz de complacernos...

Ustedes dos se ven demasiado.

Acabará teniéndole lástima.

Ésa es mi ventaja sobre usted, Émile. Yo no quiero verle.

Podría influenciarme, y olvidaría lo esencial.

Bouvier pertenece al vagabundeo,

al desorden y a la anarquía.

Es un destructor, y hay que eliminarle.

Como a Dreyfus.

-Dreyfus quizás sea inocente. -Lo dudo.

De todas formas, eso no tiene ninguna importancia.

Como dice Maurras, si es necesario, se engañará a jefes, amigos, colegas

y a buenos ciudadanos cuando es por el bien de todos.

Émile, tiene que darle a la prensa lo necesario para que le sigan.

Los periódicos clericales, porque Bouvier es anarquista.

Los anti-clericales, porque Bouvier es devoto.

Los que sostienen su locura piensan que un milagro va a salvarle la vida.

Y mientras, las publicaciones aumentan.

Sr. Deville, ¿me está sugiriendo que influya a la opinión pública?

¿Dónde queda la confidencialidad de la instrucción?

Una vez que les ha abierto el apetito

no les puede privar de una muerte.

Si hubiera estado en mi lugar,

¿habría tenido el valor de hacer todo lo que hecho?

Claro que no.

No lo dudaba.

He aquí el acordeón

con el que Bouvier, seguramente, atraía a sus víctimas

antes de degollarlas.

En cuanto al aceite...

Las 12 víctimas que conocemos fueron sodomizadas.

Y digo ''que conocemos'' porque creemos que ha habido otras.

Al menos 20, de las cuales 9 fueron violadas.

Y creo reconocer en esas violaciones el sello de quienes ustedes

han dado en llamar ''el destripador del sudeste''.

-¿Y sólo mataba víctimas indefensas? -Siempre, y en sitios aislados.

Bouvier mataba metódicamente, de manera científica.

Y luego desaparecía, recorriendo al menos 60 kms diarios.

¿Creen que si estuviese loco...

...después de tres años ya le habrían detenido?

¿Y ese perro rabioso que le mordió cuando tenía 16 años?

Falso.

No le mordió. Tenemos testigos.

¡Hagan entrar a Bouvier!

¡Gloria a Jesús, a Juana de Arco, a los mártires de todos los tiempos!

El que escucha sólo una campana, escucha sólo un sonido.

Bouvier, estos señores son unos periodistas de París

que han venido a hacerle algunas preguntas.

¿Quien escribió que soy ''el destripador del sudeste''?

Es mejor ser un destripador,

que formar destripadores.

-Es todo lo que tengo que decir. -¡No, quédese!

Pueden interrogarle, señores.

Parece que esté interiorizando la vida de Juana de Arco.

Me impactó la similitud de nuestras misiones.

Es una gran mártir, como yo,

llegada bajo otra forma y época, para despertar a Francia.

Claro, ustedes van a decir que la quiero porque era una pastora.

Usted dice que es el anarquista de Dios, ¿qué significa eso?

Yo fui y soy el gran enemigo de los auténticos malhechores.

-¿Y los atentados anarquistas? -Ravachol, Caserio...

Los burgueses tienen lo que se merecen.

¡No! Nada de acordeón.

No voy a tocar.

''Se castiga a los obreros en huelga,

no se castiga lo suficiente a los vagabundos...''.

Para evitar otro Bouvier son necesarias leyes más represivas.

Penas mucho más estrictas contra los vagabundos.

Espera.

Penas mucho más estrictas contra los vagabundos.

Parásitos que sólo saben satisfacer dos cosas:

su apetito y sus placeres sexuales.

Este año recibí 18.067 denuncias.

Bueno, esto ya es un asunto político.

Mamá, ya te he dicho 100 veces que no hago política.

¡Señor juez!

Escribí una coplita para usted, y me encantaría leérsela.

Adelante.

''Si existe un hombre de confianza, éste es el señor juez Rousseau.

Ha sabido obtener las confidencias del anarquista caminante.

El resultado será excepcional si logra la amistad de Bouvier.

A astuto, astuto y medio''.

Muy bien, muy bien. Hará que me enemiste con Bouvier.

No quiero que hable de mí. Todavía no.

Entonces, ¿cuándo?

Después.

Pastorcito, linda pastorcita

Inocentes flautistas

Que llevan a sus ovejas a beber al claro arroyo

Entre las cañas y los helechos temen ver al lobo

Atrapar de golpe un cordero y llevárselo a su guarida

Pero existe un peligro mayor

Que ni imaginaban

Existen bestias peores que el tigre de sangre sediento

Más funestos que los vampiros, y más traidores que las serpientes

Son las fieras que violan

Y sus actos perversos firman

Tallando la carne de sus propias víctimas inocentes

En el colmo de este horror aparece Bouvier el Destripador

Bouvier pertenece a esos caminantes y vagabundos despreciables

Y tienen también su parte

De anarquistas y marginales inmundos

En la cosecha y la vendimia

Se le ve rondar por los caseríos

Escondido bajo su sombrero con un extraño brillo en sus ojos

Sin embargo, parece un muchachón cuando toca el acordeón

Recorre así un largo periplo retrocediendo a veces sobre su camino

Cometiendo múltiples crímenes hasta el fin de su destino

Entonces dice que en su juventud un perro rabioso le mordió

Y que un medicamento podrido su espíritu debilitó

¿Quién es éste ser odiado que se dice por Dios inspirado?

Cuando esta copla termine

El veredicto saldrá de ml boca

En nuestro país, la Justicia, raramente se equivoca

Buena gente, confíen, en los investigadores y magistrados

En el tribunal que juzgará a quien a Francia ha desquiciado

Mientras tanto, los carceleros tus días velarán

Bouvier

Es bello, como si estuviese muerto.

Sí, realmente Dios se ha servido de mí

y he llevado mi Cruz por un penoso camino.

Es una bella canción,

hubiese estado mejor con un acordeón.

Bouvier, no hay muchos que hayan tenido la suerte

de escuchar en su vida una canción como ésta.

No hay muchos enfermos como yo, Su Señoría.

Para Suzanne.

Son bonitas.

Como para una fiesta.

¿No quiere verla?

No, aquí no.

Subí,

pero los enfermos me dan miedo.

La enfermera me ha dicho que no es infeliz aquí.

No se queja, es todo lo que se puede decir.

No es fácil hablar en un hospital.

-Tengo que enviarte dinero. -¿Por qué?

No le he visto en tres meses.

Lo sé, es por los periodistas.

¿Quieres que te bese?

Sería impropio.

Por eso.

-¿Delante de todos? -Si quieres...

Adelante.

No, no lo haga.

Y Bouvier, con un rictus, dijo:

''Nunca he robado, salvo un hueso a un perro que tenía dos.

Porque estoy a favor de la Justicia.

Sé que me van a culpar por no sé cuántos crímenes.

A mí, que soy un pobre cordero saliendo de un establo

en un mundo de injusticia y de miseria''.

¡Cogedle, cogedle!

Bouvier, ¿se escapa?

Voy a misa, es domingo. ¡Viva la anarquía!

¡Suéltenle!

No puede ser, ha roto la puerta de su celda.

Llévenle a otra.

Hasta en el asilo podía ir a misa.

Tome, coja mi Misal. Leerá las plegarias, será lo mismo.

Le hará falta.

Usaré el de mi madre.

Recibí una circular del Ministerio de Justicia.

Según los nuevos reglamentos, tiene derecho

a un abogado que le asista durante los interrogatorios.

¿Para qué más interrogatorios?

Yo sólo quiero volver al asilo de St. Robert.

Irá al asilo cuando los médicos le hayan examinado.

Le diré que yo tampoco creo que necesite un abogado.

Usted es inteligente.

No necesita a nadie para responder a las preguntas que se le formulan.

¿Cuánto va a durar todo esto?

¿Cuándo llegarán los médicos?

La semana que viene.

¿Todavía sin cartas de Louise?

-Yo la envié. -¿A qué espera para responderme?

Ya le he escrito siete largas cartas.

¿Es la única mujer a la que ha amado?

Usted me conoce, y me pregunta si fue la única.

Usted sabe bien que me apasionan los angelitos terrestres.

Una pasión que llega hasta la violación.

Si las violé fue con la esperanza

de calmar mis ataques de rabia y locura.

¡Pues haber ido al burdel!

Las mujeres del burdel son fáciles, son muy fáciles.

Me gustan más las pastorcitas.

Pequeñas, de 1 4 ó 15 años.

12 años inclusive.

No podían defenderse.

Era muy fácil para usted.

Levantarles los vestidos, abrirles las piernas.

Sin braguitas, poco pelo...

Y podía hacer lo que le daba la gana, ¿eh?

Se le olvida algo, Su Señoría.

Atacaba niños porque la enfermedad me obligaba.

Es posible

que las niñas me atrajeran.

¿Le tenía miedo a las mujeres cuando no estaban muertas?

¿Qué podía hacer?

Cuando alguien está bien dispuesto hay que aplicar la ley.

¿Qué ley?

¿De qué ley habla? Sólo hay una ley,

la de controlarse los instintos cuando son malvados.

Sus palabras son muy bonitas, pero la naturaleza se impone.

Todos tenemos tentaciones, pero nos resistimos.

-Si no, ¿qué sería de esta sociedad? -¡Me cago en su sociedad!

Yo respondo a Dios.

Trabajo por la Justicia.

Francia es culpable.

Hay mucha desigualdad y miseria.

Yo soy o un gran salvador

o un gran mártir de fin de siglo,

o un gran elegido del cielo.

Los médicos están aquí.

Es necesario comprender el efecto y la causa.

Le están esperando. Póngase los zapatos.

Bienvenidos a Belén.

''Es necesario que Francia funcione como debe funcionar.

Y necesitamos un nuevo gobierno

que haga a cada uno responsable de sus actos.

Aviso fundamental:

recuerden

Sres. doctores, en su ardua tarea y santa misión

y en presencia de mi importante caso

que su deber consiste más en averiguar

el estado en que yo estaba que el actual.

De hecho, si se me quiere responsabilizar,

¿cómo se justificará esa responsabilidad...

...después de que se juzgara conveniente encerrarme en dos asilos?

Posdata.

Primera posdata:

Si no merezco que se me considere irresponsable, ¿quién lo merecería?

Segunda posdata:

Es el momento de que los justos responsabilicen a los culpables:

los médicos del asilo de Dole,

el médico que me liberó

y el perro que me mordió''.

Después de esto, ya no hay nada que decir.

Discúlpenme.

¿Cree que no está loco?

Es un pobre hombre. No tiene ninguna oportunidad.

Toma, coge esto.

Entra. No tengas miedo, entra.

¿Qué es lo que quiere?

-¿Juez Rousseau? -Sí.

He recorrido 200 kms para verle.

No la conozco, pero tengo derecho a hablarle

porque soy un hombre libre gracias a él.

Me detuvieron acusado de un crimen, y me liberaron

porque él descubrió a quien lo había hecho.

No voy muy limpio, señor, pero me gustaría abrazarle.

Conocía a Bouvier de los caminos.

No hay que ser farmacéutico para darse cuenta de que está...

Bueno, nos veremos más tarde.

Hay algo que me encantaría, y es tener una fotografía suya.

Eso es fácil.

Si tuviera dinero, yo también me haría una y le daría la mía.

¡Venga conmigo, amigo!

Permítame. En Cochinchina los jardines son poemas.

Las rosas tienen nombres admirables

El cielo y la muerte tienen el mismo color.

Perdóneme. ''Abre tiernamente tus muslos déjate llevar por el placer''.

¿Se imagina a un jardinero francés...

...ofreciéndole al Pte. de la República una rosa llamada

...''Abre tiernamente tus muslos''?

Quizás no son rosas que se ofrezcan a los hombres.

¿Por qué no?

Quizás usted vuelva a Cochinchina.

Desafortunadamente, sí.

¿Por qué desafortunadamente?

Mis enemigos reabrieron el caso.

Ese asunto no tiene ni pies ni cabeza.

Es una maquinación política, señora.

Soy monárquico, ése es el crimen. El resto no tiene sentido.

Pero hay jueces en Saigón.

Si es por eso, hay todo lo que haga falta.

Magistrados dispuestos a arrodillarse ante militares imbéciles,

y republicanos fanáticos que quieren mi cabeza, y la tendrán.

Se dice que en la comedia francesa

se elige siempre a chicas de clase trabajadora

a las que visten como a monos.

¡Mamá!

No está loco.

Buenos días, Sr. Deville. El informe de los médicos es indiscutible.

Aquí está. ''Bouvier es un inmoral violento

que sufre temporalmente de un delirio melancólico.

Sus crisis son de un sádico sanguinario

que se creía impune gracias a su situación de loco liberado.

Rebelado contra la sociedad, diciéndose anarquista, etc.''

Usted tenía razón.

Puede ser.

No esperábamos tanto.

No, pero se le puede adjudicar una responsabilidad limitada.

En cuanto a mí, nunca me ha decepcionado el servilismo

del cuerpo médico. Hay momentos en que hasta resulta molesto.

He invitado a uno de ellos a comer, mamá. El profesor Degueldre.

Nos acompañará, ¿no? Sí, por favor.

Insisto. Usted me ha ayudado mucho.

De acuerdo. Le prestaré a mi sirviente para la ocasión.

Sólo para verle la cara al profesor Degueldre.

¿Este monstruo será juzgado sólo por un crimen?

Significa ''Sírvase''.

Mi querido doctor, gracias a usted y a su admirable informe

los 12 crímenes se expondrán ante el Tribunal.

Estarán en el acta de acusación. El Presidente los evocará,

los testigos los tendrán siempre presentes,

pero Bouvier será juzgado sólo por su último crimen,

el más lejano en el tiempo desde su salida del asilo.

El informe no deja ninguna duda sobre su lucidez.

Pero no deja de ser anormal.

Sí, como Ravachol, Caserio y otros anarquistas de moda.

Si no se guillotinara a estos anormales, sería una locura.

¿Las perdices llevan jengibre?

-Es indispensable. -Ya me parecía. Delicioso.

Muy bueno, mamá. Muy, muy bueno.

Nunca tuve dudas sobre la impostura de Bouvier.

Sus crisis místicas, sus incoherencias,

esos picos de violencia.

Todo eso no me cuadraba.

Cuando se presentaba en una granja diciendo que era el hijo de Dios

sabía muy bien que eso le serviría cuando le detuviesen.

-¿Un poco de Cornase? -Por favor.

-Es el vino local. -El único, en mi opinión el único.

-¿Villedieu? -No, gracias.

Bouvier quiso hacernos creer que es un irresponsable.

Un alienado nunca actuaría así.

El hecho de declararse enfermo y querer que le curen es

incompatible con la locura.

Un loco que hace de loco es un loco curado.

No fue ésa la opinión de los médicos militares que le examinaron.

Un examen de 10 minutos.

También estaba el Dr. Radeuf.

¿Cuánto tiempo?

Casi cinco minutos.

Será el hazmerreír de la sala.

No creo que le permitan testificar.

Ese charlatán del Hospital Salpetriere.

¡Sus exámenes no son serios!

Si quiere analizar a Bouvier,

es indispensable ubicarse a su izquierda.

Si se pone a la derecha, las percepciones estarán distorsionadas.

Tardé un mes en descubrirlo.

Soy categórico, se hace el loco para librarse de la guillotina.

¿Y por qué a un loco no le daría miedo la guillotina?

Un loco se aparta del fuego, no se quiere quemar.

Tira la sopa cuando está muy caliente.

No quiere sufrir, no quiere morir.

Pienso que su retrato de un loco está un poco incompleto.

Necesita algunos retoques, y con esos retoques,

Bouvier se parecería mucho a un loco.

Entonces, ¿si usted fuera el juez?

Hace mucho que no estoy del lado de los jueces.

Cuando se tiene la oportunidad de ser magistrado,

se llega hasta el final.

Puede ser. Doctor, si estuviéramos en guerra,

Bouvier sería un buen soldado y serviría bien a Francia.

-Sin duda, pero no estamos en guerra. -Sí. Contra gente como Bouvier.

-¿Cómo se encuentra esta mañana? -Mal.

Estaba escribiendo una carta para quejarme.

Es en un hospital donde se cura a los enfermos, y no en una cárcel.

Los gendarmes son los médicos, los cardiólogos, los reumatólogos.

Curan los oídos, la garganta, la cabeza, la pleuresía.

Y usted es como esos cerdos que quemaron a Juana de Arco.

¡El gran millonario me protege!

-¿El gran millonario? -¡Dios, bastardo!

¿No teme estar conmigo?

¿Por qué?

-¿Tiene un revólver? -No, ésta es mi única arma.

Recibí el informe de los expertos. Le declaran loco,

es decir, irresponsable.

Si intenta asesinarme, le cortarán la cabeza.

Matar a un magistrado conduce siempre a la pena de muerte.

Perdón, perdón, Su Señoría.

No quería matarle. Si hubiese querido, lo habría hecho antes.

Hace seis semanas que tengo el cuchillo.

No me deje.

Necesito que me curen.

¡No me deje!

Estaba segura de que volvería.

Levántate la falda.

¿Aquí?

He dicho que te levantes la falda.

-Pero así no. -Haz lo que te digo.

Rápido.

¡Rápido!

Túmbate.

Date la vuelta.

Cállate. ¡Cállate!

Debería darte vergüenza.

¿Para eso has venido?

Te necesito, te necesito.

Mamá,

te presento a Rose.

Te he hablado muchas veces de ella.

Él es quien ha querido que venga.

Me dijeron que corriste un gran peligro en la cárcel.

¡Pero él te quería mucho!

Tarde o temprano, eso tenía que terminar.

-Llora -A veces lo hace,

porque le duele un ojo.

¿Y si llora por el amigo que le ha traicionado?

-¿Qué amigo? -Usted.

Pensar que su juez es su amigo no es razonable.

Le caí bien. Eso no es culpa mía.

¿No le molesta haberle inspirado simpatía a Bouvier?

Es una bestia feroz, y le tendí una trampa.

-¿Ha hablado con él? -No, no vale la pena.

Estoy fascinado con este caso.

Gracias a usted, le he cogido gusto a mi profesión.

Y gracias a él.

La ejecución no me interesa.

¿La ejecución?

Pero si aún no ha sido juzgado.

Me gusta su sentido del humor.

Me hace pasar buenos momentos.

¡Uno, dos! ¡Pelotón a la derecha!

¡Sigan en fila! ¡Levanten las cabezas!

¡Canta tú también, imbécil! ¡Es una orden!

¡Monstruo, Judas!

Sería mejor para usted estar en mi lugar.

¡Los que creen llorar por mí, lloran por ellos mismos!

Esta noche no he dormido ni una hora.

Sin embargo, me enfrento al combate con valentía.

Qué guapa es.

Es tan guapa como mi Louise.

Pobre Louise.

Louise,

ni los hombres ni sus armas me impedirán cumplir mi misión.

Casi siempre el tiempo es un buen maestro,

y a veces el azar es un buen juez.

¡Gracias, Judas!

¡Aún no estoy muerto!

¡Primero, el tribunal! ¡Para el anarquista de Dios!

¡Adiós! ¡Venid todos y hasta luego!

¿Sabes?, lo que no está bien de este juez es

que no conoce a los verdaderos pobres.

Vive muy lejos de la gran ruta.

No vivió como yo, en una familia de 12 niños

donde se combate contra el hambre para aferrarse a la vida.

Quisiera enviarte mi foto, verás que estoy tranquilo y sereno,

como en el asilo de St. Robert.

Ya no tengo crisis, sólo lágrimas

cuando pienso en las miserias que han recaído sobre Francia

y sobre mí.

Se reunieron más de 60.000 personas para verle morir.

Los periódicos le dieron tanto bombo...

-Todos ellos pedían muerte. -Sí, lo leí.

Parecían ellos mismos los verdugos.

Los periódicos no lo contaron todo.

Quiso hablarle al pueblo, y se lo impidieron.

Entonces dijo, tirándose al suelo: ''Tendrán que arrastrarme.

No les daré el placer de morir valientemente''.

Y lo llevaron a la guillotina.

Y luego todos fueron a celebrar el Año Nuevo, porque era 31 .

Los restaurantes estaban llenos.

Fue una fiesta.

¿Usted estaba?

Sí.

Soy la novia del Sr. Rousseau.

¿El juez?

Sí,

el juez.

Se está hablando bastante mal de él ahora.

Hay médicos que piensan que hizo matar a un loco.

Es la verdad.

Yo puedo decirlo, después de lo que me hizo.

¿Odiaba a Bouvier?

¿Por qué nunca contestó a sus cartas?

Nunca las recibí.

Las enviaba a un amigo, a un ex-gendarme

y él nunca supo ubicarme.

Si las hubiese recibido, ¿hubiese contestado?

Me gustaría decirle que sí, pero no lo sé.

-¿Y por qué no testificó? -No fue culpa mía.

Temía que el juez me convocara, pero hubiese ido.

De hecho, me sorprendió que no lo hiciera.

Sabía que iba a decir que estaba loco, fue por eso.

Espero que su juez sea muy desgraciado después de esto.

Mucho.

Pero no está muy contento.

¿Tiene remordimientos?

No, no es eso.

Dice que están celosos, que no son justos con él.

¿Qué espera, la Legión de Honor?

Sí, eso es.

La compadezco por estar con un hombre así.

Aquí y ahora me siento como si lo hubiese dejado.

La opinión pública y la prensa lucharon para obtener

la cabeza de Bouvier, y la obtuvieron.

Pero hay algo peor, querían la condecoración para el magistrado

que con voluntad y valentía libró a Francia de un monstruo.

Surrealista.

La historia nos demuestra que la ingratitud es

típica de los gobiernos democráticos.

El caso del juez Rousseau es ejemplar.

He aquí un hombre que luchó por el orden de la sociedad.

Que no se le agradezca ya es asombroso.

Y que le ataquen es infame.

Estos médicos, profesores, periodistas,

que creían reconocer en la conducta de Bouvier el estigma de la locura,

todos estos pseudo-sabios judíos

son los mismos que quieren rehabilitar a Dreyfus.

Ensuciar a la justicia y al ejército es simplemente: ¡ensuciar Francia!

El juez Rousseau piensa en dimitir.

¡Necesita nuestra admiración y nuestra ayuda!

Necesitamos a hombres como él para exterminar a enemigos internos.

Esta parva de judíos, francmasones, socialistas y protestantes

que explotan, traicionan y ocupan Francia.

¡Hay que exterminarles!

¡Rousseau, asesino!

¡Oficiales, despejen la sala!

No llores, mamá. No ha sido nada.

Ya pasó.

Todo esto no tiene importancia.

Mírame. Nos iremos de aquí los dos.

Si todavía quieres venir.

Van hacia la fábrica.

Ya no me concierne.

Sin duda, mi amor, no hemos tenido suerte

Estábamos en guerra y teníamos 20 años

El invierno del 70, qué invierno de sufrimiento

Y peor la miseria con la nueva primavera

Las lilas cubrirán las cimas de Bellville

Las mesetas de La Butte y los bosques de Meudon

Las iremos a recoger en tiempos más fáciles

La comunidad está en lucha y mañana venceremos

He escuchado la voz de los camaradas

Listos para marchar sobre París

Me has dicho: ''Contigo bajo a las barricadas,

una mujer debe estar junto a su marido.''

-¡Soldados, con nosotros! -¡Los soldados con nosotros!

¡Apunten!

''Entre 1893 y 1898, el sargento Bouvier mató a 12 niños.

En el mismo período, asesinaron a más de 2.500 niños

menores de 15 años en las minas y las fábricas de seda''.

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