All language subtitles for [subtitlekit.com]_[subtitlekit.com]_La venganza de Manon (El manantial de las colinas II) (1986) (Dual FR+Subt.ESP-ING-FR)(1080p).spa.track4_to-srt

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Original subtitles

La próxima vez no voy a pagar tanto.

La competencia con Italia me está matando.

Apenas alcanza para pagar el fertilizante.

El año entrante sembraremos garbanzos.

Voy a extrañar beber unas copas con amigos como ustedes.

¿Qué son esos ladridos?

No voy robar tu rebaño.

Muévanse.

¡Deja mi pan!

Toma, compartiremos mi almuerzo.

Bueno, ¿y ahora qué voy a comer yo?

Vamos, muévanse.

Bernard, ¿qué hiciste hoy?

Exploré la colina.

Mira lo que encontré.

Lignito. El área está llena de él.

Muy interesante.

Y vi algunas cabras desatendidas.

Debe ser el rebaño de la hija del jorobado.

No he visto a la pequeña salvaje desde que murió su padre.

Se esconde de nosotros.

Yo la he visto. Es hermosa.

Su madre era una verdadera belleza.

Ese jorobado empolló una hija preciosa.

¿Quién era él?

No lo conocieron.

Fue antes de que ustedes se mudaran aquí

Era un intelectual de la ciudad que jugaba a ser granjero.

Era un loco.

No estaba tan chiflado.

No dije que fuera un idiota.

Sólo que no era práctico.

Trataba de criar conejos multiplicando números en un papel.

¿Por qué? Porque no tenía agua.

Pero tú encontraste un poco. Tus claveles van muy bien.

Durante las festividades, más que nada en Navidad y los carnavales.

También en Pascuas van bien.

¿Y los muertos? ¿No son buen negocio?

No son malos. Los funerales dejan buen dinero.

¡Vamos! ¡Apúrense!

Gracias.

Tienes una carta.

Querida mía:

Esta noche hacemos Aída en la ópera de Bordeaux.

Yo canto un papel pequeño, pero estoy entusiasmada.

Si tan sólo tú estuvieras conmigo, sería realmente feliz.

Tu madre que te adora.

No puedes quedarte aquí para siempre.

Deberías irte con tu madre.

No hay liebres, ni conejos, ni perdices a la vista.

Tal vez me esté quedando sordo y ciego.

La próxima vez traeré al perro del carnicero.

¡Esa liebre no se me va a escapar!

¡Galinette!

¿No sabes que son las cinco en punto?

Ésa fue una buena siesta.

Creo que me insolé.

No, no estás rojo.

Tal vez necesitabas dormir.

Vamos afuera.

Ella no oye, pero adivina todo.

Lo que tengo que decirte sólo nos concierne a nosotros dos.

Galinette...

ya pasas de los treinta y eres el último de los Soubeyran.

Ya lo sé.

¡No me interrumpas!

Si sigo diciéndolo, es por tu culpa.

Lo repetiré hasta que lo entiendas.

Los Soubeyran eran la familia más importante de la región.

En el cumpleaños del abuelo...

Había 30 de ustedes.

Todos los Soubeyran, con latas de oro escondidas por toda la casa.

Todos nos respetaban.

No duró mucho, pero no me culpes a mí. Fue el destino.

No es verdad. El destino no existe.

¡Los buenos para nada siempre culpan al destino!

Fue la culpa de los antepasados.

Debido a su orgullo y su ambición, se casaban entre ellos.

Los primos se casaban con los primos.

Un tío se casó con una sobrina.

Eso es malo para los conejos y no es bueno para la gente.

¿Cuál fue el resultado?

Dos mujeres locas y tres suicidios.

Ahora, sólo quedamos nosotros dos.

Yo ya no cuento.

Así que eres el único Soubeyran que queda.

Quieres que me case.

¿Por qué no conseguiste tú una esposa?

Nunca fui bueno para eso.

Aunque, casi lo hice...

pero no funcionó.

Me uní al ejército en África impulsivamente...

y cuando regresé...

Si hubiera habido un hijo, con gusto me habría casado.

Pero no sucedió.

Soy como el cerezo de Anglade.

Muchas flores, pero nada de fruto.

Así que debo casarme yo.

Tienes que hacerlo, Galinette.

Pero ¿por qué? ¿Por qué?

¿Por qué? ¿Me preguntas por qué?

¿Y la fortuna de los Soubeyran?

No son billetes de banco que pueden comerse las ratas.

¡Es oro!

Latas llenas de monedas de oro. ¿Entiendes?

¡Y yo soy su dueño!

Por haber ahorrado, haber vivido estrechamente y haber trabajado duro.

¿Lo tirarías todo?

Claro que no. Me encanta el oro.

Entonces no lo dejes sin dueño.

No puedes pedirme que empiece una familia, así nada más.

Te lo he estado pidiendo durante diez años.

Pero no tan seriamente como hoy.

Además, tengo mis propias ideas.

¿Tienes a alguien en mente?

Tal vez.

¿No me dirás a quién?

Escucha, estuve bajo el sol todo el día.

Estoy mareado.

Te lo diré, pero ten paciencia.

Bien. Me agradas, Galinette.

Sólo una cosa más.

Al escoger a una esposa, piensa en los niños.

¿A qué te refieres?

No te dejes llevar por una cara bonita.

Lo que necesitamos son unas caderas anchas, piernas largas...

y senos lindos y grandes.

Es como elegir a una buena yegua.

¿Y si también es bonita?

Si lo es también, no me importaría.

Por el contrario...

sería la belleza Soubeyran.

Disfrutaría mirándola.

¡Por aquí, Noe! ¡Ven!

¿Por qué es siempre mi turno? El agua es para todos.

Limpiar la cuenca una vez al año no te mataría.

Esta arena roja y las hojas muertas.

La gente necesita agua limpia.

También las verduras.

Esto es extraño.

Parece arcilla, pero no lo es.

No.

Es polvo de bauxita.

Una mezcla de hierro y aluminio.

¿De dónde proviene?

Del manantial, después de las grandes tormentas.

Se asienta aquí...

y nunca llega a la fuente.

Después de una noche lluviosa...

mi agua de manantial se vuelve roja y las piedras se ven oxidadas.

Es óxido, ya que es óxido de hierro.

Entonces no hace daño.

No. De hecho, es bueno.

¿Dónde está tu manantial en relación a esta cuenca?

¿A qué te refieres?

¿Está más arriba o más abajo?

Es difícil decirlo.

El valle de Romarins está allá arriba.

Entonces el agua de la villa viene del mismo valle.

Son las diez.

¡Prometí que tendrían agua al mediodía!

Faltan dos horas.

Pero tarda una hora en llegar a la villa.

Disfruto su compañía, pero debo reportarme con el alcalde.

No lo hagas esperar, maestro.

¡Alguien está lanzando piedras!

¿No fue un rayo?

¿Viste un rayo? Debes haber comenzado a beber muy temprano.

Les juro que sólo tomé café esta mañana.

Ésa es mi navaja.

La perdí hace unos días.

- ¿Por aquí? - No. Nunca había estado aquí.

Eso es extraño.

La pastora te la devolvió.

- ¿Dónde está ella? - ¿Qué pastora?

- ¿Te refieres a Manon? - La Manon del jorobado. ¿Quién más?

¿Está escondida?

No. Huyó.

Qué lástima. Quería agradecérselo.

En otra ocasión.

Agradecérselo con un pequeño beso.

No la conozco, pero soñé con ella.

En mi sueño, incluso llegué a besarla.

¿Te lo permitió?

En mis sueños, las mujeres no se me resisten.

¿No vas a comer?

No tengo hambre.

No te ves muy bien últimamente.

He perdido mi apetito.

Probablemente por el veneno.

¿Qué veneno?

El que le pongo a mis claveles...

para matar a las arañas rojas.

Yo lo haré por ti.

No. Tiene que hacerse de noche.

Le hace daño la luz del día.

Lo debilita.

Mata su efectividad.

Trabajas de noche, pero no duermes durante el día.

Nunca estás en casa. ¿Qué haces todo el día?

Cazo.

Camino por la colina.

Respiro el aire fresco...

para limpiar mis pulmones...

- del veneno. - Eso es verdad.

Es bueno para los claveles, pero malo para ti.

Pero necesitas comer y dormir.

¿Quieres ver a un médico?

No. Estaré bien.

¿Ves? Estoy comiendo.

Irá a Aubagne a vender mis pájaros.

Está loco.

¿Quién es?

¡Soy yo!

Sí, te estás volviendo loco.

- ¿Quién es la mujer? - ¿Qué mujer?

La que visitas en Aubagne.

Te he observado varios días.

Has estado recolectando pájaros. ¿Para qué?

Te veo dando saltos y hablando solo como si estuvieras loco.

¿Estás enamorado?

Ésa es una buena enfermedad.

¿Quién es ella?

No me lo vas a decir.

Entonces, debe ser una cualquiera...

o está casada.

¡Eso es! ¡Está casada!

¡Está casada!

¡Abre!

¡No, no abriré!

- Podemos hablar a través de la puerta. - ¿Por qué?

Si no te veo, tal vez te lo diga.

Eres tan tonto como tu pobre madre.

Ahora, dímelo.

No quiero decirte nada.

Hazme preguntas.

Dime quién es ella.

No te diré eso.

¿Una chica de la ciudad?

Todo lo contrario.

Aún mejor.

¿La conozco?

En realidad, no.

¿Qué quiere decir eso?

Eres muy listo. Con cuatro preguntas, lo sabrás.

- Entonces, sí la conozco. - ¿Lo ves? No quiero decírtelo.

Actúas como un policía, pero no te lo diré.

¿Por qué no?

¡Porque sí!

Es mi secreto.

Es mi primer secreto de amor y lo voy a guardar.

Guárdalo. Yo me voy. Adiós.

¡No! ¡Quédate!

Quiero hablar de ella.

Ni siquiera sé quién es.

Pero yo sí, así que me gusta hablar de ella.

Papet, ¿te fuiste?

No. Estoy enrollando un cigarrillo.

Entonces, ¿quieres casarte con ella?

Sí, pero ella no me aceptaría.

- ¿Por qué? - Porque ella es linda y yo soy feo.

¿Tiene dinero?

No mucho.

- ¿Está sana? - Sí.

Está fuerte como un caballo y tiene buenos músculos.

Trabajaría con mis claveles mejor que yo.

Y además, es culta.

¿Cómo lo sabes?

Siempre está leyendo libros. A veces, durante una hora completa.

Eso no es bueno.

Una chica pobre que lee libros. No me gusta.

Además, una esposa bella puede traer problemas.

¿Es honesta?

Es la Virgen Santa de las colinas.

Si se casara conmigo, sería tan feliz como un rey.

Pero no me aceptará.

Una chica pobre nunca a rechazado a un Soubeyran.

A menos que esté loca.

Si ella dijera que sí, ¿darías tu consentimiento?

No puedo decírtelo hasta que no sepa quién es.

¡Idiota! ¡Abre y dímelo!

¡No voy a abrir la puerta!

¡Tengo que pensar!

Papet...

quizás te lo diga, pero primero, jura por todos los Soubeyran...

que cuando oigas su nombre no dirás ni una palabra.

- Como quieras. - ¡No! ¡Júralo por los Soubeyran!

Lo juro por todos los Soubeyran.

¡Bien! Ahora tengo que decidir.

No voy a abrir la puerta. Sacaré la llave.

Pon la oreja cerca del ojo de la cerradura.

Es Manon, la hija del jorobado.

En veinte años serás demasiado viejo para ella.

- Tendrá amantes. - Ella no haría eso.

Es como todas las demás.

Pero, no importa.

Para entonces tendrás la casa llena de pequeños y fuertes Soubeyran.

Como es bonita, doy mi consentimiento.

¿La has visto?

Sí, la he visto.

¿Qué opinas?

Es muy bonita.

Parece madura para su edad.

Ya debe tener 18 años.

¿Sabes a quién se parece?

A nadie.

No se parece a nadie que tú hayas conocido.

Es igual a su abuela.

¿Conociste a su abuela?

Florette Camoins...

¡qué belleza!

Señorita, me da gusto conocerla...

para agradecerle por mi navaja.

¿Cómo supo que era mía?

Un día lo vi comiendo con ella.

Soy el nuevo maestro.

Estoy recolectando minerales en las colinas...

para enseñarle a mis alumnos la composición de su suelo.

Aquí no hay oro.

Son cretáceos jurásicos de la segunda era cuaternaria.

Está bien informada para ser una pastora.

Sólo estoy citando a mi padre.

Quisiera que aceptara esto.

Ya tengo una.

Ésa es demasiado elegante para mí.

No.

Una pastora debe tener la navaja de una pastora.

Tiene cuatro hojas, una lezna y una lima de uñas.

Y unas tijeras pequeñas.

Lo sé, porque las usé.

Es la primera que atrapo.

Es una bebé. Las grandes se escapan.

Ése es mi obsequio para ti.

Pronto empezará mi clase. Tengo que irme.

Dejaré esto sobre una roca.

Alguien la encontrará.

Ella no quiere tu navaja.

Me quedaré con ella si usted se lleva la liebre.

De acuerdo.

Gracias.

Papet...

¿cómo habla uno con las mujeres?

No conozco ninguna palabra de amor.

¿Así que, ya te decidiste?

Sí, debo apresurarme.

Podría quitármela algún hombre que conozca en Aubagne.

¿Dónde la cortejarás?

En las colinas.

Fingiré que estoy buscando hongos o caracoles...

y que no la veo.

No tan rápido.

Si estás buscando hongos o caracoles...

parecerás pobre.

Si eres rico, demuéstralo.

No uses tu ropa vieja.

Usa un traje nuevo, un traje de cazador...

con piernas de cuero y un sombrero que haga juego.

Y sobre todo...

usa tirantes.

Disculpe.

Estoy buscando a una liebre a la que le disparé y que debe estar herida.

¿No eres tú Manon, la hija de Monsieur Jean?

Veo que no me recuerdas.

Es porque he cambiado mucho.

Yo soy Ugolin...

amigo de tu pobre padre.

Tú has cambiado también.

Eres toda una jovencita.

Casi no te reconozco.

Te preguntarás por qué no nos conocimos antes.

Estoy demasiado ocupado para cazar, debido a mis claveles.

¿Sabías que planto claveles?

He tenido mucho éxito.

He ganado muchísimo dinero.

¡Tengo el dinero en monedas de oro!

En dos años, con mis ahorros, tendré 50.000 francos.

¿Te gustaría volver a vivir en Romarins?

Me quedaría en mi casa de Masaca...

y tú y Baptistina podrían atender mis claveles.

¡Manon, escúchame!

¡Ya sé por qué no quieres hacerlo!

Es porque eres orgullosa.

Pero tu orgullo no es un problema.

Los claveles necesitan que se les riegue y las mujeres saben hacer eso.

¡Te pagaré! ¡Te pagaré muy bien!

No es para hacerte trabajar.

Te mentí.

Es porque te amo.

Te amo con todo mi corazón.

¡Manon!

¡Quiero casarme contigo! Estoy solo. No tengo a nadie.

Mis abuelos están muertos.

Mi padre se colgó. Mi madre murió de la gripe.

Sólo queda el tío Papet.

Es rico. Es viejo.

¡Va a morir!

Me lo dejará todo a mí y será tuyo.

¡Porque te amo! ¡Te amo!

Mi amor por ti me está ahogando...

me está enfermando.

Te vi bañándote en la charca.

Te observé durante horas. Estabas muy hermosa.

¡Temía cometer un crimen!

- ¿Hablaste con ella? - No la vi.

Debe haber ido a Aubagne.

Entonces, hazlo mañana.

Tal vez. Tengo que acostumbrarme a este traje.

¡Te ves fantástico!

Como un cazador de Marsella.

¡Mira! ¿Ves lo que yo veo?

Un hermoso tordo.

Esta trampa debe ser de la hija del jorobado.

- ¿Estás seguro? - Sí.

Ése es su rebaño. Ella debe estar por aquí.

No la tocaré. Las trampas de otros son sagradas.

Especialmente las de ella. Es lo único que tiene para vivir.

Los vende en el mercado de Aubagne. Está muy orgullosa de eso.

Ya le hemos hecho bastante daño.

No fue nuestra intención. No somos responsables.

Todos somos responsables.

Sabíamos que había un manantial en Romarins, pero no dijimos nada.

¿Por qué no hablaste tú?

Por Amelie.

- ¿Quieres una mordida? - Seguro.

Cuando solía cazar en Romarins, veía...

a ese pobre jorobado buscando agua con su vara.

Una vez llegó justo encima de él, pero su vara no se dobló.

Luego cavó en el lugar equivocado.

Esa noche, yo estaba tan angustiado...

que se lo dije a Amelie.

¡Qué escena! ¡Se puso furiosa!

No era asunto nuestro... Los jorobados traen mala suerte...

Era un forastero de Crespin, etcétera.

Ya sabes cómo es ella.

Me hizo jurar que no diría nada.

- Así que no lo hiciste. - No.

Ugolin y Papet son unos verdaderos desgraciados.

En ese asunto, todos somos unos desgraciados.

¡Papet! ¡Mi manantial dejó de correr!

- ¿Qué? - No hay agua.

¡Nada! Cavé muy profundo. No hay una gota.

¿Ahora qué? ¡Los claveles están floreciendo!

- 15.000 de ellos. - ¡El pozo!

El pozo estará vacío en un par de días.

Los manantiales son caprichosos, especialmente el tuyo.

- Dale tres meses. - ¡Tres meses! ¡Santa Madre!

Ya basta, tonto.

Ya debe haber regresado el agua.

Y si no, con unas cuantas mulas, podemos esperar.

Echemos un vistazo.

Solía correr muy bien.

Cuando vino el jorobado, paró.

Oigan, algo anda mal con nuestra fuente. Sólo hay un chorrito.

¡Vengan a ver!

Eso no es posible.

Aquí también. Papet, estamos arruinados.

Cálmense.

¿Lo ven?

Podría haber un sapo o una culebra dentro.

Estamos en aprietos, como Ugolin.

¡Es imposible! No ha dejado de correr en 50 años.

Iré a revisar la cuenca.

¡Nada!

Voy en camino.

No te preocupes.

Monsieur Jean, ten piedad.

Tú estás en el cielo, así que puedes ver...

que mis pies están tan hinchados que no puedo ponerme zapatos...

y que mi mula está medio muerta.

Si esto continúa, en ocho días mis claveles se habrán arruinado.

Vamos.

En nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo...

devuélvenos el manantial de Tu hija, Amén.

¡Ayúdanos!

¡Amén, maldita sea!

Sí, soy el alcalde.

¿Cuándo llegará aquí?

¿Mañana? ¡Estaremos todos muertos! ¡Tiene que venir inmediatamente!

No tenemos pan. Nuestras cosechas se han arruinado.

¡Es un desastre!

Entonces lo espero mañana en el ayuntamiento.

El experto llegará mañana.

- ¿Qué experto? - El que he estado pidiendo.

El experto en ingeniería rural.

Se abre la sesión.

Esta junta del consejo concierne al problema del agua.

¿Problema? ¡Es un desastre!

Así es, un desastre.

Pero gracias a mi esfuerzo y a mi teléfono...

logré conseguir a un experto rural.

Y aquí está ese experto rural.

Caballeros...

he estudiado el problema...

y aquí está el reporte que le presentaré a mi jefe.

El Manantial Perdiz que alimentaba a su fuente...

es el surtidor principal de toda esta región.

Se originó debido a una fisura entre dos capas de piedra caliza.

La fuente no es diaclasa.

Es una resurgencia vauclusiana.

No las confundamos.

Por lo tanto, cuando el agua entre las dos capas impermeables se nivelaron...

el agua fluyó hacia delante a lo largo de la capa superior, bajo presión.

Esta agua estancada surtía a su zona al elevarse...

y la cuenca surtía a su fuente a través de una serie de pipas.

Sí, es serio.

A pedido de su alcalde...

y de la administración...

investigamos la causa de este terrible accidente.

Primero, ¿en dónde se originaba su agua?

Afortunadamente, tenemos este documento.

Muy interesante.

Es un estudio del jefe de ingenieros...

que dice claramente y directamente...

que se hicieron algunos experimentos en esta región hace cinco años.

Por desgracia, su manantial no aparece en este valioso mapa...

porque no está en la orografía del Río Huveaune...

o sus tributarios.

¿En dónde nos deja eso?

Ya que el agua no se origina localmente, viene de muy lejos.

Yo quiero hablar.

- ¡Ahora no! - ¡Será corto!

¡Sólo dejen que arregle lo del agua!

¡Puede explicar después!

Yo no arreglo fuentes.

La primera teoría es la sequía.

Una pequeña baja en el agua subterránea pudo haber causado el problema.

Al desviarse el agua que sube por una serie paralela de dolomitas...

y finalmente el patrón jurásico...

debería pasar a través de una red de sifones.

¿Saben lo que es eso?

Es un tubo de plástico para sacar vino.

Exactamente.

Con la primera lluvia los sifones volverán a funcionar...

en cuanto el lago subterráneo suba a su nivel normal.

¿Un lago subterráneo?

¡Claro! Y no discutan con el progreso. Podrían equivocarse.

Si el progreso hace que regrese mi agua, lo apoyo totalmente.

¡Y si mi manantial vuelve a fluir, aquí están mis 100 francos para el progreso!

Esperen a oír el resto de estas tonterías.

Ahora, la segunda teoría.

El arroyo subterráneo cae a una serie de cuevas.

Una vez que éstas están llenas...

el agua regresa a su antiguo nivel y el manantial vuelve a fluir.

¿Cuándo?

No puedo decirles cuánto tiempo podría tomar.

Tal vez dos días...

tal vez dos años.

Tal vez cien años.

No podemos descartar eso.

La tercera teoría...

¡Al Diablo con sus teorías! ¿Qué puede hacer por nosotros ahora?

La administración proveerá un camión diario con 5.000 litros de agua.

Para cubrir las necesidades diarias.

¿Cuánta agua me darán para mis claveles?

Y si nuestra agua no ha regresado en un mes, ¿entonces qué?

Sugiero que cultiven en otra parte.

¿Qué puedo decirles?

Hay villas que tienen mucha agua.

¡No, señor...

nuestro consejo no aceptará eso!

El poder del consejo sobre fenómenos naturales es casi nulo.

La tercera teoría...

¡Al diablo con sus teorías!

¡Vaya administración que tenemos!

¡Yo digo que al diablo con ustedes!

Tendrán que arreglárselas con el camión de agua.

Estará aquí en dos días.

Mientras tanto, caballeros, ¡adiós!

¡Silencio! ¡Si no, llamaré a la policía!

¿Dónde está él?

¿Dónde está el presidente del Sindicato de Agua?

¿Quién es el presidente?

¡No soy yo, es usted!

Lo soy, porque soy el alcalde y por eso tengo un teléfono.

¿Y qué es esto?

- Su recibo. - Correcto.

Cincuenta y dos centavos, más la estampilla.

Tomaron mi dinero. Ahora, ¿dónde está mi agua?

Antes de que llegaras, el experto explicó lo de la orografía.

Tiene que entender la orografía.

¡Me importa un comino! ¡Yo pagué y quiero mi agua!

Escuche, van a enviar un camión con agua todos los días.

Traiga su mula...

y le daremos sus 150 litros como a todos los demás.

Primero: No tengo una mula, sólo un burro.

Dos: 150 litros me sirven para el café, no para el campo.

Tres: Pagué por agua de manantial, ¡no agua de un camión!

Estoy seguro de que enviarán agua de manantial.

¡No de mí manantial! ¡Yo pagué y quiero mí agua.

¡Deje de gritar!

¡Nos está agotando y no sirve de nada!

¡Santa Madre! Mis pobres berenjenas.

¡Mis 600 plantas de tomate!

A todos les afecta. Es un desastre enorme.

¡Enorme, un demonio! ¡Yo pagué y quiero mi agua!

El manantial dejó de correr.

¿De dónde vamos a sacar agua?

¿Qué importa? Sólo haga que salga de mi pipa.

Y usted, ocúpese de lo suyo.

Usted será un concejal, pero yo no voté por usted.

- No necesito su voto. - ¡Es usted un pesado!

¿En dónde cree que está?

¡Rodeado de ladrones de agua!

Buenos días.

Hoy es mi cumpleaños.

Después de la misa, están invitados a beber algo.

No podemos controlar el día en que nacemos.

Hermanos, me alegra de verdad...

verlos a todos reunidos en nuestra pequeña iglesia.

Todos los párrocos...

incluyendo a un grupo de intelectuales...

que normalmente observan la Santa Misa desde la terraza de la cafetería.

No diré el nombre. Es nuestra única cafetería.

Tampoco los nombraré a ellos. Todos los conocen.

Esto debería darles vergüenza...

de no ser por su cinismo.

Con las manos juntas y los ojos húmedos...

hoy están llenos de fe y arrepentimiento.

Pero Dios sabe que están aquí porque dejó de correr su manantial...

y sus plegarias son simplemente por sus judías...

sus oraciones, por sus tomates, los aleluyas por sus alcachofas...

y los hosanas, por sus calabazas.

Tengo que hablar seriamente acerca del manantial.

Constantemente me hago la misma pregunta.

¿Por qué...

toda esa agua, tan abundante hasta ahora...

se ha secado repentinamente cuando más la necesitamos?

Una vez leí una tragedia griega acerca de la ciudad de Tebas...

a la cual azotó una terrible plaga...

debido a los crímenes cometidos por su rey.

Así que me pregunto...

"¿hay un criminal entre nosotros?"

No es imposible...

ya que los peores crímenes con frecuencia eluden a la justicia.

¡Pero Dios sabe que ocurrieron!

Ahora, le hablo a este desconocido criminal, si es que existe.

A él le digo...

"Hermano mío...

no hay pecado que no pueda perdonarse...

no hay crimen que no pueda ser expiado...

con el arrepentimiento sincero."

Nuestro Señor, Jesucristo, dijo esta asombrosa frase:

"Hay mucho espacio en el cielo para un pecador arrepentido."

Sea cual sea su ofensa, trate de repararla.

Arrepiéntase, y se salvará.

Y el manantial fluirá mejor que antes.

Papet.

Él sabe.

Me miró tres veces.

¿Qué puede saber? Sólo ha estado aquí un año.

Tal vez alguien se lo dijo en confesión.

Pudo haber sido Anglade.

Es tan intolerante que llegaría a confesar los pecados de otras personas.

Lo que me preocupa es la chica.

A mí también.

No me pareció amistosa contigo.

Parecía estar diciendo, "Tú eres el criminal".

No. Ella tampoco sabe nada.

¿Entonces qué te preocupa?

Creo que no te quiere.

¡Por la buena salud de nuestro maestro!

¡Salud!

¿Qué opinaron del sermón?

¿Qué esperas tú? Son un montón de palabras.

Estoy seguro de que ningún acto de Dios secó el manantial.

Parecía estarse refiriendo a un crimen conocido.

Tal vez lo oyó en confesión y no podía revelar más.

¿Qué crimen?

Si alguien de aquí cometiera un crimen, todos lo sabríamos.

No, sentí que tenía a alguien en mente.

- ¿A quién? - Sí, ¿quién?

No dejaba de mirar a Ugolin.

Sí, especialmente cuando mencionó la plaga.

- ¿Yo soy una plaga? - No bromees con esas cosas.

¡Oliste nuestro Pernod!

Vine aquí por el agua, no por el Pernod.

Tengo que hablar contigo. Es muy importante.

- ¿Conmigo? - Sí.

Tú podrías devolvernos el agua.

¿Yo? ¿Cómo?

Viniendo a la procesión.

¿Vendrás?

Entonces nuestra fuente jamás volverá a fluir.

¿Crees que es una santa?

La oración de una huérfana...

se eleva al cielo como una alondra.

Nuestro Señor con gusto escucha su canto.

Ella es inocente.

Si reza por nosotros, nos salvaremos.

¡Manon, tienes que salvar nuestros claveles!

¡No ayudaré a los que robaron el agua de mi padre!

No entiendo.

¡Ellos entienden!

Ellos saben por qué Dios los está castigando.

Explícate. ¿Sabes quién es el criminal?

Son dos.

¡Ahí están!

Si nos van a tratar como criminales, prefiero ir a casa.

Vamos, Galinette.

Tu apresurada partida podría hacernos pensar...

¡No me importa lo que pienses!

Pienso por mí mismo.

Vámonos.

- ¡Vamos! - No.

Quiero oír de qué me está acusando...

porque yo puedo resolver todo el problema.

Dime cómo robaron el agua de tu padre.

¡Está imaginando cosas!

Es verdad que la falta de agua arruinó a su padre.

Habría encontrado agua de no ser por su muerte accidental.

Las dos mujeres estaban en problemas...

así que compramos su pequeña granja.

En parte porque nos gustaba, sí.

¡Pero también para ayudarlas!

Luego, buscamos el manantial y por pura suerte, lo encontramos.

Por eso dice que le robamos su agua.

"Ayuda a tus semejantes". ¡Vaya broma!

¡Vámonos!

¡Está mintiendo!

La verdad es que el manantial siempre estuvo ahí.

La verdad es que ustedes lo bloquearon.

¿Por qué harían eso?

Para comprar barato.

Sin agua, la granja no vale nada.

Mi padre está muerto, gracias a estos asesinos.

¡Eso no es verdad! ¡Es una calumnia!

Yo encontré ese manantial con mi reloj.

Tú estabas ahí con tu madre. Sostenías una calabaza.

¡Di la verdad!

¿En menos de una hora?

Dios le dijo a Pascual: "No me buscarías...

a menos que ya me hubieras encontrado".

¡Al diablo con Pascual!

Sólo lo conocí una vez.

¡Fue tan grosero que le di una bofetada!

Se ríen, pero es la verdad.

Esto es lo que tenemos.

Ella niega lo que vio y cree lo que no vio.

¿Quién nos vio bloquear ese manantial?

¿Quién nos vio bloquear ese manantial?

Yo. Yo los vi.

¡Los vi a ambos!

¡Mentiroso! ¿Qué viste, idiota?

No sabes la diferencia entre derecha e izquierda.

En el ejército le pusieron una "X" en su mano izquierda.

Nunca entendió, así que lo mandaron a casa.

Así lo planeé. No fue fácil, pero funcionó.

El alcalde sospechaba algo, pero...

Eso no nos interesa.

Dinos lo que viste.

No vio nada.

- Estaba soñando. - Yo nunca sueño.

Fue hace nueve o diez años.

¿Lo ven? Está indeciso.

Fue después de que murió Bouffigue.

Fue en Romarins, cazando perdices.

Estaban bebiendo de un pozo cerca de la casa de la granja vacía.

Forcé la cerradura, fui arriba...

¡Qué bien! Entró a la casa de un hombre muerto.

Bouffigue puso dos ventanas pequeñas debajo del canal para cazar tordos.

Primero, dormí una siesta.

¿Lo ven? ¡Durmió! ¡Estaba soñando!

¡No fue un sueño!

De pronto, oí que alguien cavaba y desperté.

Miré por la ventana.

Éste estaba cavando. El otro lo miraba.

No me atreví a moverme.

El agua salió del agujero...

y luego bloquearon el manantial con cemento.

¿Por qué no le avisaste a su padre?

No era asunto mío.

Pero ahora Dios los está castigando a ellos y a nosotros.

Ése si es asunto mío.

Supongan que dice la verdad.

No es verdad, pero si lo fuera...

estoy dispuesto a darle mi manantial, mis claveles...

la granja, el dinero, la fortuna de los Soubeyran, mi vida.

Lo sabes. Te lo dije en la colina.

Te amo más que a nada.

Escucha.

Escúchame, Manon.

Te veo y te hablo constantemente.

No puedo comer. No puedo dormir.

Si tú no me aceptas, moriré o me volveré loco.

Cállate, idiota. Vámonos.

Piénsalo.

Hay una terrible revoltura...

entre mi remordimiento...

y la felicidad que me gustaría brindarte.

¿No sabes que yo sería tu esclavo, amor mío?

¡Hagan que se vaya!

¡Amor mío!

No seas tonto. Levántate.

¡Piensa, Manon! Sólo piensa.

Moriré por este amor y a nadie le importará.

Galinette, vamos a casa.

¡No! ¡Es todo culpa tuya!

¡Perdí todo por ti!

De haberlo sabido...

¡Galinette, muchacho!

Yo me quedaré.

Como todos están en su contra, yo lo defenderé.

Eso no será sencillo.

Todos ustedes saben que nunca hubo un manantial en Romarins...

sólo un charco.

¡Pero yo encontré el verdadero manantial!

Aquellos de ustedes que son nativos como yo...

admitan que no había ningún manantial.

Escuchen con cuidado.

Si ustedes sabían de un manantial y no se lo dijeron al jorobado...

entonces ustedes son los responsables de su muerte.

¡El viejo infeliz!

- ¿Lo sabían? - Claro. Todos lo sabíamos.

No nos atrevimos a denunciarlos para defender a un forastero.

Él odiaba a mi abuela. Se desquitaron con su hijo.

¿Quién es tu abuela?

Florette.

Nunca le perdonaron que se casara con un hombre de Crespin.

¿Florette era tu abuela?

¿El jorobado era el hijo de Florette?

Papet quiere verlos a ti y al alcalde.

Quiere verlo a usted también.

- ¿A mí? - Pidió que se apresuraran.

- Dijo que se alegrarían. - ¿Dónde está?

En Romarins.

¿Qué pasa?

Pónganlo sobre la mesa.

Aquí.

Ve a decirle al sordo...

que traiga velas de la iglesia.

Por lo menos seis de las grandes.

Y la cobija de lino que tramó su abuela.

Pamphile, prepara el ataúd.

Tienes los tablones de roble en el ático.

Los que quería para mí.

Lo sé. Tú fuiste el que los ordenó.

Úsalos para él.

El resto de ustedes, por favor...

digan que se cayó de un árbol.

Guarden este secreto

durante tres días...

o el cura no le dará una sepultura apropiada.

Ahora pueden irse.

Yo me quedaré contigo.

No hace falta.

Ella debió casarse con él...

y vengarse volviéndolo loco.

Papet, te dejo porque no puedo seguir adelante.

No es por los claveles. Es por mi amor.

Me doy cuenta de que ella nunca me querrá.

Lo sospeché porque su listón quemó mi piel.

Ycuando le dije en público que quería casarme con ella...

me escupió con furia.

Lo que es más, fue a refugiarse con el maestro.

Cuando él le habla, ella baja sus ojos.

Cuando se detiene, ella espera a que continúe.

Yél toma su amor a la ligera.

Él no se da cuenta de su felicidad, pero yo conozco mi miseria.

No puedo soportarlo. Quisiera matarlo.

Pero eso la lastimaría y yo nunca haría eso.

Le dejo a ella mi granja y todo lo que está escondido...

tú sabes dónde... a la izquierda de la chimenea.

No des ningún problema.

No es tu culpa o la de ella, es el destino.

Arregla una misa para mí, porque allá arriba...

tendré que explicar lo del manantial.

Adiós, mi Papet.

Lamento dejarte, pero no puedo quedarme.

¿Ya supiste?

Ya supe.

¿Qué vas a hacer?

No lo sé.

No quiero regresar a esa casa.

Demasiados malos recuerdos.

No dejaría de verlo colgado del lugar donde estaba mi columpio...

y oler su presencia en la casa.

¿Te unirás a la procesión?

Si estás segura...

de que el agua no va a regresar, debes ir.

Si tu padre pudiera traer de vuelta el manantial...

¿que habría hecho?

Le hubiera gustado que fueran sus amigos.

A nombre de él, haz lo que él hubiera hecho.

¿Crees que esta procesión ayude?

Uno nunca sabe.

Me pregunto cómo me sentiría si las oraciones funcionaran.

Me sentiría obligado a ir a confesarme.

Eso es lo que me preocupa.

Conozco a varios locos que pensarían como tú...

y seguramente perdería las elecciones.

Los milagros pueden ser muy convincentes.

¡Algo está ocurriendo!

¡Cállense!

Está respirando.

La pipa está soplando.

¡Un milagro!

¡De rodillas!

¡De rodillas!

¡De rodillas, todo el mundo!

¡No es ningún milagro!

¡Es sólo una coincidencia!

Reconozco tus pasos.

Tu oído es más agudo que un ojo.

Los oídos no pueden remplazar a los ojos, Cesar.

Los bailes del ombligo están muy bien...

pero cometiste un error cuando estuviste ahí.

¿Lo hice?

Dije "error", pero fue casi un crimen.

No se de qué error hablas.

Cuando resulté herido, casi me promueven.

Eso es otra cosa.

Estoy hablando de una carta que recibiste.

¿Qué carta?

Una que merecía una respuesta.

Una respuesta que nunca enviaste.

¿Una carta de quién?

No quieres decírmelo...

porque crees que yo no lo sé.

- Lo juro, Delphine. - No jures, pecador.

Lamento recordarte algo desagradable.

¿Qué es desagradable?

Desde aquí veo la iglesia...

y una cruz arriba en la cúpula.

Juro por esa cruz que no recibí ninguna carta...

excepto las de mi padre y de Anglade.

En ese caso, es una tragedia.

¿Por qué?

Jura otra vez que no me estás mintiendo.

Lo juro. ¿Quién me escribió?

Florette.

¿Florette Camoins?

No hay otra Florette.

¿Estás segura?

Yo misma le di la carta al cartero.

Yo nunca hubiera olvidado una carta de ella.

Todavía tengo un par de notas borrosas que ella me escribió...

y una peineta negra de su cabello.

Es verdad.

Cuando regresé, ella se había ido de la villa.

Se había casado con el herrero de Crespin...

y ya tenía una hija.

¿Cómo pudo perderse esa carta?

Cuando estábamos ahí, íbamos de un lado a otro.

A veces ni la comida, ni las municiones nos llegaban.

Quizás se perdieron algunas cartas también.

Pero si yo hubiera recibido esa carta...

todavía la sabría de memoria.

Si eso es verdad, es terrible.

¿Crees que me amaba?

Viejo tonto.

Nunca me lo dijo...

ni siquiera después de lo que pasó entre nosotros una noche...

en el granero de Anglade.

Así era ella.

En su carta...

te decía que estaba embarazada.

¿Qué?

Sí.

Te habías ido tres semanas antes.

Te decía que si le escribías a su padre...

prometiendo que te casarías con ella...

te esperaría.

Pudo haberle enseñado la carta a toda la villa...

y nadie hubiera soñado con burlarse de ella.

¿Estás segura?

La pobre chica no podía dormir.

Trató de perder al bebé con pociones diabólicas.

Saltó de rocas altas en las colinas...

pero nada funcionó.

Luego comenzó a odiarte.

Fue al baile de Aubagne...

donde encontró al herrero de Crespin.

Así que se fue de la villa...

y nadie se enteró cuando nació el niño.

¿Nació vivo?

Vivo, sí...

pero era un jorobado.

Oigo regresar a Clarinette.

Ven acá, mi niña.

Está refrescando.

Prefiero sentarme cerca de la chimenea.

Adiós, Cesar.

No te preocupes.

Nunca se lo dije a nadie.

Rezaré por ti.

¿Qué pasa, Papet? ¿Estás enfermo?

No te quedes ahí parado. Hace demasiado frío.

¿Quieres que llame al médico?

Podría llamar a Ombres.

No, gracias.

Yo sé lo que me pasa.

Apóyate en mí. Te llevaré a casa.

Amigo mío, no creo que estés a punto de morir.

Pero yo creo que sí.

Sé que moriré esta noche.

¿Qué te hace pensar eso?

Moriré porque ya no quiero vivir.

Apresúrate a oír mi confesión.

Ya verás. Tengo mucho que confesar.

Sabes que el suicidio es un pecado mortal.

No necesitaré suicidarme.

Simplemente moriré.

Por favor, Dios mío, no permitas que su hijo sea un jorobado.

Querida Manon...

el notario te dirá que te dejo a ti todos mis bienes.

Quizás te sorprenda, pero es la verdad.

El notario te dará todos los documentos.

Porque tu padre era mi hijo.

Él era el Soubeyran que deseé toda mi vida...

y a quién maté de tormento...

porque no sabía quién era.

Si le hubiera dicho del manantial...

todavía estaría tocando su armónica...

y todos ustedes estarían viviendo en la casa de la familia.

Nadie lo sabe, pero estoy demasiado avergonzado para enfrentarme a nadie.

Ni siquiera a los árboles.

En la villa, hay una sola persona que lo sabe.

Ella te lo dirá todo.

Es Delphine, la vieja mujer ciega.

Ella te explicará que todo sucedió por culpa de África.

No merezco besarte...

y nunca me atreví a hablarte.

Pero tal vez ahora puedas perdonarme...

e incluso decir una plegaria...

por el pobre Ugolin y por mí.

Soy tan patético que siento lástima por mí mismo.

Por puro rencor, nunca me acerqué a él.

Nunca conocí su voz o su cara.

Nunca vi sus ojos...

que quizás eran como los de su madre.

Sólo vi su joroba y el dolor que le causé.

Ahora comprendes por qué quiero morir.

Porque comparado con mi tormento...

el infierno será un placer.

Además, lo veré allá arriba. No le temo.

Ahora sabe que es un Soubeyran...

y que no es mi culpa que sea un jorobado.

Sabe que todo fue un tonto error.

Estoy seguro de que en lugar de culparme...

me defenderá.

Adiós, mi querida niña.

Tu abuelo, Cesar Soubeyran.

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