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¿Dónde se habrá metido este cocinero de verdad?
Marín, te ayudo.
Adiós, alegría de la huerta.
Chicos, viene el jefe. Y con chavala.
Mira la pelotaria que os traigo. Uy, qué linda. Tendremos
que enseñarle el oficio.
¿De dónde lo has sacado, tío? De Bocacho.
Ha pagado o se sigue haciendo el loco.
Pues habrá que montarle un número.
¡Marchando, hora de huelga!
Antonio.
Topal Tazar se la va a sentar aquí. No quiero que falte nada.
Hoy nos la jugamos, ¿eh? ¿Y si no viene?
¡Calla, coño!
Estrangúlalo ahora que puedes.
Ya no merece la pena.
Hola, hola.
Un momentito, por favor.
¿Quién?
¿Quién es ese?
Ese es el anormal.
A ver, pero no jodas, ¿no? Ese cara tiene, ¿eh? ¿Por qué me tienes que
hablar así todo el tiempo? De verdad que te has levantado el plan, ¿eh? El señor
se parece, ¿no?
Ese señor va a ver a su hermano más tarde.
Hace que no se vean desde la reda de Valencia.
Es una historia que me gustaría escribir.
¡El campeón!
He tenido suerte, eso es todo.
Suerte nada más.
Gracias. Otros años ganamos el premio.
Nadie podrá poner en duda la legitimidad de su triunfo. Que honra a todos los
miembros de TAPE. Yo he visto a él coger la clorofobizada en el sumidero del
matadero. En una fiesta cifal.
¿Todo en orden?
Sí, todo.
¡Qué envidia me dan ustedes los pescadores!
¡Cuánta concentración!
¡Cuánta paciencia!
¿Han visto ustedes a don Baltasar? ¿Don Baltasar?
Siempre sí, don Baltasar, el banquero.
Pues no lo he visto.
Están secas, ¿no?
Esta situación es completamente insultante. Esto no es música.
No seas tonta. Aquí se está estupendamente.
Y no en todos los sitios encontrarías un señor que te pague como aquí.
Han roto definitivamente.
¿Qué dices?
Oye, lo siento, chica.
No te preocupes.
¿Me pones colorete?
Pero si estás muy bonita.
Vinos blancos, reserva, va bien, va bien. Bien.
Intervención de nuestro presidente, café y licores, formaciones de sedores,
clasura de acto con la intervención del contento Pichicato, que delitará a los
existentes con sus ritmos bailables.
Bien, bien, bien.
Bien, muy bien. Hombre, si pusiéramos unos taquitos de jamón tampoco estaría
mal, ¿no?
Somos pescadores, gente frugal.
Ascetas. Pero, coño, ¿es que los ascetas no comen jamón? Que no, señor, que no
hay jamón, que son solo truchas.
Hay mucha animación en la puerta.
Menudo éxito.
Por favor, mándenme a alguien aquí para ayudarme, que esto es de locura.
No la encuentro.
¿Pero usted cree que entrará todo el mundo? Sí, solo hay que ser optimista.
Hombre... ¿Pero cómo no voy a entrar?
Pero oígame.
¡Qué bárbaro!
¿Cómo está?
¡Está muy bien!
¿Y esa barba?
Bueno, es cosa moderna, ya ves.
Oye, oye, que se ha invitado.
Oiga, esa no tiene invitación y yo sí.
Vamos, chicas, a la brecha, que hoy no jugamos el todo por el todo.
¿Qué tal? ¿Bien?
¿Eh? Bien, gracias.
Van a tardar mucho en acabar.
¿Cómo el año pasado?
¡Jo! ¡Ay!
Me han rozado por lo menos hoy 40 miembros. Sí. ¡Ay, qué suerte tienes,
hija! ¡Ay, por Dios! ¿Pero cómo miembros?
¡Pero asociación de cuotas! Digo yo, vamos.
¡Hombre, Atanasio!
¿Cómo está?
¡Hombre, Atanasio! ¡Atanasio! Mira, mirad, llegamos todos.
No, ¿cómo van a llegar todos? Falta el ministro, el viceministro, los gemelos,
su familia, un primo suyo de Murcia.
Pero oye, ¿y Atanasia? Me parece que no está, me parece que no está.
Sí,
perdóneme, ¿y cuándo regresa?
Por favor, por favor, no atendé a alguien aquí para ayudarte.
Esto es de locura.
Le he dicho que tengo solamente 40 cubiertos.
¿Y qué haces?
¡Vaya a hacer la mierda!
¡Portero! ¿Pero para qué coño está usted aquí?
Si cabe, hombre, si cabe.
No cabe. ¿Qué va a caber ahí? Si cabe, no seas listillo. Venga, déjame a mí, a
ver. No, bueno, te voy a apartar mi coche, pero ya verás cómo no cabe.
Espera que lo aparte.
Espera. Cabe aquí, hombre, te va a caber.
No cabes, gilipollas, ¿no ves?
Siempre tienes que hacer lo mismo, igual que con las mercerías.
¡Una mierda! ¡Este es mierda de coche! ¡Ah! ¿Qué crees? ¡Sí! ¡Es un... ¡Es
un... ¡Es un... ¡Es un... ¡Es un... ¡Es un... ¡Es un... ¡Es
un...
Bueno, yo sí, mi marido es ministro, usted es bebé, no hay por qué regañar.
¿Qué decían, Chemari?
Nada, nada, mujer, nos estaban saludando, ¿que no lo ves?
No tienes miedo, como está la gente, cualquier día pasa algo en este país.
Es inconcebible andar hoy con coñas.
¡Hoy, precisamente!
Con toda esa clientela distinguida que tengo allá arriba.
¿Cuándo se van a solucionar todo?
De verdad, no es broma.
¡Eh, eh, eh! ¿Qué estoy hablando?
Esa es cosa de los chicos, yo no sé nada.
¿Quién ha sido el cachondo que inventó lo de la huelga?
¿Eh?
¡Ahora dais cinco minutos o quedáis despedidos!
¿Qué pasa? ¿En qué se va a cargar la puerta?
¿Qué es esto? ¿Qué es esto, don Gonzalo?
¡Carajo! ¡Arriba!
¡Abajo!
¡La violencia!
¡La violencia! ¡No me haces caso!
¡Vaya!
¡Los que chillaban! ¡Los que chillaban!
¡Ministro, dime!
¡Que abran las puertas! ¡Que abran las puertas!
¡Que abran las puertas!
¡Que abran las puertas! ¡Que abran las puertas! ¡Que abran las puertas!
¡Que abran las puertas! ¡Que abran las puertas! ¡Que abran las puertas! ¡Que
abran las puertas! ¡Que abran las puertas! ¡Que abran las puertas!
¡Que abran las puertas! ¡Que abran las puertas!
¡Que abran las puertas! ¡Que abran las puertas!
Tiene que ser uno en todo.
Bueno, que entre todos.
Nos están empujando, señores.
Bueno, pero qué ganas de soportar este calor aquí.
Pasemos.
Señores, que esto es una agrupación deportiva. ¡Fuera gorrones! Me voy a
cagar en...
No pagan la cuota.
Se va a pasar lista y solo a aquellos que se nombre podrán entrar.
El resto se tendrá que ir inmediatamente.
Y si alguno intenta seguir la provocación, que se atenga a las
consecuencias. ¿Está claro?
Don Alberto del Villar.
¿A cuánto poquito?
Sebastián, recoge a los niños.
El excelentísimo señor don José María García Gutiérrez.
Señora. Papá, ¿qué tal?
Ay, un día maravilloso. Ay, es que me siento feliz.
Maravilloso, pues yo he perdido un pendiente. Mírate por dónde,
maravilloso. Pero con tanta apertura, ¿qué pasa?
¿Dónde está Loli?
¿Dónde está Loli? ¿Dónde está Loli? ¿Dónde está Loli? ¿Dónde está Loli?
¿Dónde está Loli? ¿Dónde está Loli? ¿Dónde está Loli? ¿Dónde está Loli?
¿Dónde está Loli?
¿Dónde está Loli?
¿Dónde está Loli?
Julián, venga, dale, duro con ellos, venga.
Don Ignacio Ibarra Ferrer.
Don Ignacio Ibarra.
Mamá, ¿dónde está Lolín? Ay, yo no sé, es que también... ¿Lolín?
¡Silencio!
¿Se acuerdan de eso?
¿Y qué quiere que yo lea?
¿Por qué no me nombran si estoy en la Junta?
¡Que estoy en la Junta! ¡A ti no te conozco de nada!
¡Vamos,
rápido!
¿Qué inventos de los niños? Se han llevado los niños por esa señora.
¿Qué pasa, María? Hola, ¿qué hay?
Con los niños esto es un poquito de cuidado, ¿eh? Lléveselos por ahí, los
atiende. Y luego me han dicho esta niña que estaba un poco acatarrada.
Un poquito de cuidado.
Bueno,
vale, gracias.
Don Manuel Gutiérrez.
Doña Lucía Valdivieso.
Don José Manuel Gutiérrez Valdivieso. ¡Aparta, niño!
¡Déjeme pasar!
¡Junda, madre! ¡A silencio! ¡Aquí está! ¡Pase! Sí, sí, pase.
¿Y este por qué?
¿Qué quiere que le haga? ¿Por qué no me nombran a mí, hombre? ¿Soy yo que soy el
presidente? ¡Dígame!
Bueno, señores, los de fuera, cuanto antes que se larguen, para evitar
mayores complicaciones. Que desalojen inmediatamente.
¿La vendió usted? Yo no he vendido nunca nada.
A mi Antonio también le han vendido esto, oiga. Y a mí también.
Y a mí también. ¿Cómo es que no va a sacar de aquí así? Por favor, por favor.
Luego, esto no se va a quedar así, ¿eh?
Esto lo vamos a arreglar.
¿Dónde estás tú?
Bueno, vosotros haced lo que queráis. Yo ahora mismo me voy a la fe.
Bueno.
Al fin solos.
En este mismo salón han actuado magníficos artistas, bellísimas mujeres.
Este salón se perfumaba con el olor de los coloretes, con esos
perfumes franceses que traían aquellas mujeres, aquellas bellezas de mujeres.
Y ahora vais a ver cómo esta habitación se va a convertir en...
En el mundo de los deseos. ¿Deseos de un mago?
¿Yo? ¿Qué coño voy a ser un mago?
¡Azocho!
Posición number two.
Esta es la uno. Después tenemos... Number two. Por ejemplo... ¡Ay!
Vale, grito y yo le ayudo. Venga.
Aprendeos en la cama. Por aquí.
Ayúdala. A ver, pamela.
¡Ayuda!
¡Eso es! ¡Eso es!
¡Eso es!
¡Eso es!
¡Eso es!
¿Por qué? ¿Por algún lado habrá que sentarse?
No,
no, no.
No.
Mira, mejora.
Mejora.
Sí,
mira. Es gallina.
Julián.
Señoras y señores, dentro de muy poco podrán ustedes saborear las truchas que
han sabido capturar ustedes mismos.
¿De quién es esta música?
Creo que es de Debussy.
No, hombre, no. De Ravel.
Tú sí que estás hecho un buen rebelde.
Pues yo ya te lo he hecho una vez, ¿sabes?
¿Verdad? ¿Verdad? ¿Verdad?
¿Dónde estabas?
¿Dónde
estabas?
¿Dónde estabas?
¿Dónde estabas?
¿Dónde estabas?
¿Qué le cumplió?
Es un cerdo.
No sabe que ha picado las cruchas.
Yo nunca le he visto pescar.
Bueno, yo desde luego tampoco le he visto pescar.
Yo tampoco le he visto pescar. Eso no se pone en duda.
A ver si ahora lo vamos a ayudar. ¿Cuál es el campeón? Que no lo hayamos visto.
Oye, hermosa, ¿y tú de dónde eres? De Cáceres. Ay, qué bonitas son las
cacereñas y qué tezas tienen tan pequeñas. Mis paisanos pierden el
sentido y a la despedida un adiós les pido.
Mira, porque te da la gana.
¿Pero cómo que porque te da la gana? Pero después de lo que le has armado
esta mañana en la calle, pero... Pero es mi hermano, ¿no? Es mi hermano, no es mi
hermano. Pero el coche es mío.
Y de las niñas, además.
Mierda con el coche, pero te lo metes ya a saber dónde es el coche.
Ordinario.
Ordinario, bueno, pues... Importante.
Vamos a acabar mal esta fiesta, ¿eh?
Que los de abajo se niegan.
¿Que se niegan qué?
Que no traigan.
¿Cómo que no traigan?
Sí, que en estas condiciones no les da la gana de trabajar.
Perdón, perdón, perdón.
Perdón. Sí.
No podemos comenzar.
No ha llegado don Baltasar.
Lo entiendo.
Ah, hombre, ¿verdad?
Don Baltasar es un socio de honor, claro. Ha ayudado mucho a nuestro club.
Sí, sí, sí.
Ah,
don Baltasar.
Oye, que no ha llegado don Baltasar. Podemos esperar un poquito, ¿no?
Ah, bueno, claro, claro. Se va a pasar el hambre a mi hijo. No, no, no, hay que
esperar a don Baltasar. Eso desde luego.
Pero ¿sabe lo que pasa? Hay que esperar a don Baltasar. No, no, no, come.
Hay que esperar a don Baltasar.
Ah, ya lo he dicho.
Chicas, un, dos, tres, uno.
Nos vas a pagar los atrasos también.
Sí, sí, sí, todo, todo, todo.
Pero si tú no tienes ni un duro. Pero va a haber un préstamo, hombre. Si no hay
un préstamo se va todo a la mierda. Pero nos vas a pagar todo.
Pero claro que sí, hombre, todo.
Las otras vacaciones que nos debes también.
Todo, todo.
Pero si tú no tienes nada.
Pero voy a tener con el préstamo.
Las vacaciones, las horas extras, la seguridad social, todo.
¿Qué dice el comité?
¿Por qué va de luto?
¿Eh? ¿Qué? ¿Por qué va de luto?
¡Vete al coño, hombre!
¿Sí o no?
No tiene dinero.
Vamos a trabajar.
Ah, pero una condición. Hasta las cinco en punto, ni un minuto más. Hasta las
cinco en punto, ni un minuto más. Hasta las cinco en punto, ni un minuto más.
Hasta las cinco en punto, ni un minuto más. Hasta las cinco en punto, ni un
minuto más. Hasta las cinco en punto, ni un minuto más. Hasta las cinco en punto,
ni un minuto más. Hasta las cinco en punto, ni un minuto más. Hasta las cinco
en punto, ni un minuto más. Hasta las cinco en punto, ni un minuto más. Hasta
las cinco en punto, ni un minuto más.
Hasta las cinco en punto, ni un minuto más. Hasta las cinco en punto, ni un
minuto más. Hasta las cinco en punto, ni un minuto más. Hasta las cinco en
punto
Bueno, parece que todo se arregla, ¿verdad? Ya teníamos que estar a los
postres. Es culpa de don Baltasar.
¿Nos van a poner champán? No, señora. Vine.
Oiga, tráigame una sangría, por favor. Por favor, un poco de agua.
Ahora mismo será.
No
importa,
yo quiero pan. Tengo hambre, chaval.
Siempre.
No me importa.
Esto está con un acto.
¿Me das una abuela?
¿Mamá, me das una a mí? Pues coge, ¿eh? ¿Por qué no creces aquí a esa señora, el
joven? Claro, ajá.
Sí, mamá, dale un pastelito a la niña y otro a mí, que te lo he pedido hace dos
horas. Están deliciosos, ¿eh? No se preocupe, que no me caerán.
¿Qué coja, hijo? ¿Qué coja?
Con que me traiga un poco de jamón de york.
Oh, una alubina hervida.
Y un marisco suave.
¿No le importaría un calvito?
¿Pues un caldito?
Sí.
La lucha era ardua, pero yo, infatigable, seguía dando más sedal, más
sedal, mucho más sedal. Y no paraba de dar sedal. Llegaba la lucha y yo dando
mucho más sedal.
Ya os imaginaréis, ¿no? Dar sedal y sedal y sedal. En todas las sociedades,
en todos los cursos, en todas las agrupaciones, en cualquier especie.
Pues hay mentirosos, hay tramposos, hay enanos, hay beduinos, hay pequeñajos...
Pero por encima de todo lo que hay es hijo de puta.
¡Me cago en diez!
¡Los hombres dicen las cosas en la cara, puñetas!
Por favor, quiere ver qué haces, imbécil.
Lo que pasa es que por encima de todo está el deporte. Y en el deporte hay que
saber perder.
Como hago yo, y no como otros.
¿A quién se refiere con esas indirectas?
¡Dígalo de una vez!
Parece mentira que te fuiste así, Adolfo, sabiendo cómo tienes el corazón.
Bueno,
no hay que extrañarse, siempre ha habido incidentes.
Y cantamañanas, don José María.
Y vedeles en los ministerios.
No te preocupes, hombre, todo el mundo sabe que es un mierda.
Pues eso, pero yo no tengo por qué aguantarme. Ya lo sabes.
No te preocupes. No es nada, hombre.
¿Te está molestando Manolito? No, no, que va todo lo contrario. Muchas
gracias. Qué pesado.
Sí, sí, es un mierda, pero me jode.
Para avasallarme ahí delante de la familia, yo avasallando, yo avasallando.
¿Me quieres?
Uy, por Dios, ¿qué dices?
¿Ves? No, si todavía tengo un revolicón. No, no, Manolito, eso no, que me gusta
mucho.
Señoras y señores, queridísimos amigos.
Un año más me es muy grato dirigiros la palabra para recordaros miles y
miles... A ti te voy a matar yo.
...que en estos momentos se encuentran reunidos... Y a ti también.
Que como la nuestra, vigilan para que continúe viva la perenne llama del
deporte. Que no te quiero ver con eso.
No,
no me duele nada.
Oye, ¿por qué no te sientas con nosotros?
En este mismo salón, tenemos muchos ejemplos de llegada lealtad, de valor,
de inteligencia y honor.
Pero fundamentalmente de solidaridad.
Porque como acaba de decir Adolfo, por encima de todo... está el deporte.
Pero el ejemplo más escolar que reúne todas estas virtudes lo encontramos en
la personalidad de nuestro flamante campeón, don Manuel Gutiérrez, inventor
de una técnica de lanzada que permite a sus cucharillas cruzar las misteriosas
aguas de los ríos ibéricos, obligando a las truchas a acudir a su erótica
llamada con lujuriosos saltos. Pues bien, Manolo pescó el día del concurso
la cifra récord. de 110 luchas, 12 black bass o luchas americanas, dos luchos de
2 y 4 kilos respectivamente, una anguila culebra de 80 centímetros y
docenas y docenas de peces de tamaño despreciable. Pero las cifras no
significan nada, absolutamente nada.
Cualquier persona que no perteneciera a esta agrupación se dejaría deslumbrar
por la cantidad y no repararía en la calidad de las capturas.
Lo importante no es cuántas pescó, sino cuándo, dónde y cómo.
Manolo, pesca con amor.
Renegé a mi patria, a mi dios, a mi estirpe y a mi bandera, porque tú eres
mi dios, mi estirpe y mi bandera.
Bravo, muy bien, muy bien, sí, sí, así, así se hace.
¿Cuántos años tienes?
Doce.
Vaya, por Dios.
Oye, ¿y yo cuándo me suicido? Antes viene lo de la pistola, que sí.
Bueno, ya veremos, ya veremos. Según cómo os portéis, ya veremos. ¿Eh? Y
ahora poned atención, que os voy a hacer yo teatro.
Bien. Sí, bien.
Cielo mío.
Pídeme algo que te lo daré.
Lo robaré, lo buscaré, lo fabricaré.
Niña, coño, pídeme algo.
Un pájaro de colores.
¡Uy! Un pájaro de colores. Un pájaro de colores. Un pajarito de colores.
¿Cómo es?
La santa ya prácticamente está. Pero con estas truchas no se podrá tirar hasta el
último momento. Está mal, está mal.
Lo peor que he visto en mi vida. Lo único que me falta es una denuncia
ahora. Pero no los pescaron ellos. Sí, sí, los pescaron ellos.
Los checos, árabes o colchones.
¿Sabes cómo es tú marchando un colchonete? Con yema o sin yema. Pinche,
vete a preguntar. A la orden.
¿Dónde la habéis sacado?
El colchonete con yema o sin yema.
Oye, hazme el favor de quitarte todo esto y vestirte como una persona
decente. ¿Qué la tienes? ¿Qué la tienes?
Uy.
Fritas mejoran y mi salsa les quitará el
mal olor.
Amigos, solo dos especies del reino animal inician el acto sexual uniendo
sus bocas, los peces y los hombres.
Debe ser muy triste dejarlo todo, ¿no?
¿Y quién nos ha sentido con frecuencia identificado con el voraz Lucio cuando
encerado se sigue entre las piedras el sensual movimiento de la aleta caudal de
una trucha?
En el contraluz brillaban los óvalos de dos.
No persiguen una sola vez la mera obtención del placer orgásmico.
La magnífica hembra de la anguila americana vive pendiente de unirse con
su macho solo para aumentar su familia.
Y lo hace aportando un millón de nuevas criaturas, un millón de huevos, que pone
de una sola vez. Y a 500 metros de profundidad, tras cual, muere.
¿Qué ser humano estaría dispuesto a asumir semejantes elementos?
Ninguno. Todo lo contrario.
Usted perdone que haya un tránsito, señora, pero es que tengo que estar
sentado por la comodidad de la postra, ¿sabe?
¿Usted qué tiene, espermatoria?
Nosotros ya hemos cumplido.
Ahora, que cumpla él.
Porque, ¿qué se pesca hoy en la orilla de nuestros ríos?
Ciprínidos.
¿Salmónidos? ¿O carpas doradas? No, no. Hoy se pesca mierda.
Mierda, mierda y mierda.
Y a propósito de dificultades.
Si a nosotros nos resulta difícil conseguir unas piezas cada día más
escasas y menos luchadoras, ¿qué dificultades no tendrán esas mismas
piezas para sobrevivir en un mundo conducido por una filosofía materialista
cuyo credo no es otro que el progreso...
Papel. Papel que servirá para... Mira, ahí viene ese de hacerse un alivio. Que
no solo atentan contra la naturaleza, sino que producen efectos disolventes y
nocivos en la mente de nuestros jóvenes que cada día se alejan más del sano
deporte. Y ante esta situación, ¿cómo reaccionamos?
Hay que hacer algo más que dormirse en los laureles, celebrando fiestas en
lujosos restaurantes donde no tenéis más problema que secregar con paciencia los
jugos gástricos mientras os llegue el momento de...
engullir, deglutir y formar vuestro bolo alimenticio. No se puede permanecer
impasible ante un futuro tan pobre.
Cuando los pilares sobre los que se asienta nuestra civilización se
tambalean y con ellos la natural tendencia del hombre hacia las hazañas
deportivas, es imprescindible preguntarse qué anhelos impulsaban
aquellos hombres que supieron escribir las mejores páginas de nuestra historia
y las mejores páginas de nuestro noble deporte.
Hay que tener en cuenta que en los tiempos gloriosos de nuestra dominación
del mundo no existían ni el sedal, ni el nylon, ni el cebo artificial.
Pero llevamos al nuevo continente el caballo, la religión y la caña de
pescar. Con ello, ayudamos a que los indígenas desarrollaran neuronas
mediante la concentración mental que la pesca requiere y que ellos habían
perdido envilecidos por el nefasto consumo de drogas. De otra cosa podrán
acusarnos. pero nunca de haberles enseñado a utilizar otras formas de
pesca antinaturales, como el empleo en explosivo, lo que hubieran hecho los
chinos o los rusos si se hubiera dado el improbable calzón... ¡Hijo, no te
preocupes! ...los descubridores de las Indias occidentales.
No creo que haga falta que cite de memoria las leyes indias durante
prohibición de... Y no es que se practique la gesta deportiva que en
España... ¡Salud, Paco!
El conocido Arturo Goy. ¿Cómo se llama? ¿Cómo se llama?
¿Cómo se llama?
¿Cómo se llama?
Mira, abuelita, tu ligue.
¿Mi sitio?
¿Mi sitio?
¿Sí? Ah, no sé.
Mi caldito, el caldito, por favor.
¡Fuega de aquí, hombre!
Sincero, me voy.
Adiós, mariposa.
No te das cuenta que es un mutilado este señor.
¿Y qué es, mi mamá? Ay, Feli, si a ella le gusta, ¿qué va a pasar?
Bueno, pues si le gusta, como si no le gusta.
Mamá, no pasa nada.
Hombre, García Gutiérrez, el de Fomento Becario.
Ay,
yo estuve en la remonta. Sí, hombre, te voy a contar una historia.
No, no, no.
Sí.
Un notario, que me diga un notario.
Dilo, por favor.
¿Cómo es de tu cuerpo?
Perfumado, frío.
¿Qué pasa?
Señores, estas truchas están podridas porque el mierda de campeón las ha
recogido en la salida de un sumidero de la cloaca del matadero. ¡Mentira!
Como nunca ha sido capaz de enganchar una jovia pieza, ahora nos quiere
asesinar a todos. Es un marrulleo, un liante y lo peor, un asesino. Es una
deshonra para la agrupación. ¡Esa es una acusación de juzgado de guardia!
¡Calumnia!
El tiempo lo dirá.
Yo no puedo tolerar que mis compañeros pongan en duda mi honorabilidad.
Estoy siendo víctima de un complot.
Señores, señores, por favor.
Yo os juro por la salud de mi hijo, de mi propio hijo, que estas truchas están
fresquísimas. Y para demostrar mi categórica y respetuosa aseveración...
Voy a hincar el diente en este magnífico ejemplar.
¿Lo veis, señores?
Es que están fresquísimas.
¿Podría usted dejarme mi sitio?
¡Que estoy aquí sentado con mi familia!
Si la honra de un no merece, y el masculán algún vencedor.
Tampoco, ¿cómo?
Cada uno se come la suya. No te cabres, están buenas.
Cómetelas, cómetelas tú. No, si no que yo me las como, me las deje de comer. Si
el problema es que no haya follón, que esto es una fiesta, macho.
Sí, pero tú no te las comes.
Pero están buenas, mira. No lo busques, porque lo voy a matar.
Esta mesa está reservada.
¿Nadie? Pero vendrá.
¿Y qué hago?
Es que me voy, ¿no?
Si te da reparo, no te las comas.
Hombre, si nos ha pescado tu padre, ¿cómo da reparo?
¿Y esto?
Coja usted esta lavativa ahora mismo y váyase donde pueda.
Es una sonda, hombre.
¿Me la rompe?
¿A que no funciona ya? Fuera de aquí, hombre.
Fuera de aquí. Sí.
Encima me mea usted en el plato.
Usted es un guarro, hombre.
Mire, vamos a ver. Mire, coja usted ahora esta, que le va a gustar a usted
mucho, y váyase por ahí, corriendo además.
Muy amable. Cerdo.
Guarro.
Oiga, por favor.
¿Quiere pasar usted aquí a esta mesa?
Aquí, en la esquina, a tu lado.
Hombre, ya está bien, ya está bien. Este señor es tan socio como tú.
Además, está al día en el pago de la cuota.
Poco a poco, la prostata, ¿no?
Usted, perdone, señor, pero está incluido en el menú.
No, no, si yo ya me he tomado la mía, ¿no? No te molestes. Los dos vamos a
comer la misma trucha.
Está muy buena.
Ven,
pero si están sabrosísimas.
Mi querida, mi querida, mi querida.
Aquí se va a producir una hecatombe.
La carne descompuesta puede ser hasta incluso digestiva. Pero el pescado...
¿Yo qué culpa tengo?
Anda, que tú te llevas el disgusto. Luego ellos se quedan tan tranquilos, de
verdad. Anda, no seas... Señora, no sabe usted cuánto
la admiro.
Gonzalo, el banquero ha llegado.
Retiro los platos.
Ha llegado don Baltasar. Les voy a retirar los platos.
¿Hay chacona o no hay chacona? ¿Pero cómo no va a haber chacona, don
Baltasar? Por aquí.
Lo siento.
Suerte, Ángela.
¡Aquí tienen ustedes a don Baltasar!
Gracias. Muchas gracias.
Lo importante no es ser puntual, sino llegar a tiempo.
Le espera una maravillosa sorpresa. Hemos sustituido el primer violín. Hoy
la chacona de Juan Sebastián Bach le sonará oída por vez primera.
Yo tengo un hambre que me muero.
¡Continuemos la fiesta!
Presidente, ¿qué tal? Muy bien.
Magnífica fiesta parece, ¿eh? Sí, sí, sí.
Perfecto.
¿Qué vamos a comer ahora?
En esta casa nunca ha salido nadie sin satisfacer su apetito. Un momento, ¿eh?
Yo he venido aquí a oír música.
No faltas algo. El crédito.
¿Me va usted a permitir que le dé un pequeño consejo?
La banca es una institución.
Y hay una condición sine qua non.
Hay que tener un sentido reverencial del dinero.
Y lamentablemente creo que usted no lo tiene.
¿Esto es una guachirla? Si usted lo dice.
Permíteme, por favor.
Déjelo. No, faltaría más. Que lo deje.
Faltaría más. Por favor, déjelo.
Si el consomé no es de su agrado, nosotros estamos aquí para servirle.
¡Tengo muchísima hambre!
Mire, yo también.
No voy a tocar chacona.
No quiero hacer el ridículo.
¿Pero desde cuándo?
Desde que lo pida la banca.
No.
No.
¿Y qué le digo yo a este hombre?
Las cosas se tienen que poner muy mal, para que luego se pongan bien.
Ya pica, ¿eh?
Ya pica.
No sé por qué nos han retirado los platos si no hemos terminado de comer.
¿Será que piensan traernos algo especial?
¡Hombre!
Hagan el favor de no abaricarse. María Rosa, son menos diez.
Por favor, ¿sabe Madame Butterfly?
Pues no, no la tiene.
¿Y la bañera de Carmen?
Sí, habría que tomar alguna determinación.
Tómela ya mismo. Ya.
Oiga, tiene usted una cara muy rara. ¿Quién, yo?
¿No le habrá sentado mal algo? Oye, a mí nada.
¿Qué ha comido?
Pues pescadito.
Más sustancia.
Más sustancia.
Ellos se quedan a comer y nosotros sin cobrar.
Sustancia para este consomé.
Bueno, muchachos, lo siento.
Creo que no me van a dar el crédito.
No sé qué decir.
A ver, muchachos, más sustancia.
Relájate, toma.
Fuma, fuma.
Más sustancia.
No, así no, así no.
Así, mira.
Vamos, chicos, más sustancia.
Más sustancia, por favor.
Más sustancia.
¿Qué haces, maricón? ¿No ves que luego me la cobran a mí?
Déjalo, Alfonso, que es un tío importante.
Siempre igual.
¿Usted es el chef?
Sí, señor, para servirle. Qué placer.
Sustancia. La cocina francesa. Más sustancia. No es una mezcla de cosas,
sino una selección de sabores, ¿verdad?
Vuelvo a servir las truchas, por favor.
A mi gente ya le está gustando. Lo digo de verdad.
Creo que me van a dar el crédito.
¿Y qué?
¿Otra salsa?
Lo siento, pero se acabó el plazo.
Se acabó.
¿En lo concertado?
Inténtalo. Inténtalo.
¿Pero cómo voy a intentarlo con este material?
Bueno.
Inténtelo.
No lo notarán.
No nos importará.
a cuidarse.
Pone a tu padre de pesado cuando bebes.
Abuela, ¿qué te pasa?
Está para los tigres ya. Es la emoción lírico-dramática.
Ya. Ay, abuelita, qué tonta. Uy, qué bonita, qué tonta eres.
Es que es de lo que no hay.
Está fatal, ¿eh? Es que es de lo que no hay, qué tonta eres, abuelita.
Uy, qué caberito más mono, qué caberito más mono.
Mira, tu padre también.
He dicho que más sustancia, más sustancia, más sustancia.
Más sustancia, más sustancia.
Toma, chucho.
Toma, chucho.
Llévaselo.
creo que podría ser muy interesante.
Y como tú estás relacionado con esto del banco y tal, a lo mejor nos podrías
conseguir un crédito, porque, ¿sabes?
¿Bailas, Chemarín?
No me apetece.
Es que me aburro.
No importa.
Baila con él.
¿Baila usted, Emiliano?
Lo siento, no sé bailar.
Yo le enseñaré.
¿Me permiten coger mi cándula?
¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate! ¡Cállate que estoy devolviendo!
Es como un chico mucho más joven que ella y de otra posición.
Ya no sé qué le pasa.
Mamá, ¿qué le pasa, mamá? ¿Qué le pasa a tu abuelo?
Mamá. ¿Cómo lo están poniendo, papi? Esa mía, qué tonta, te pone saliendo.
Nos vamos arriba.
Oye, sí, Rolín, estamos arriba.
¿Qué? ¿No le han hecho daño las truchas, no?
¿Qué va?
Bueno, será un poco de congestión.
No la deje cantar en un rato, ¿eh?
Que descanse.
¿Se quiere usted sentar con ella?
No, déjelo, está bien. Ah, si no es molestia ninguna.
Gracias, mi amor.
Ay, cómo te veo, mariposa.
Claro, cantas, te excita y...
¡Tropa, a formar!
No deis guerra a ese señor.
Gracias. Buenas tardes.
Buenas tardes.
¡Frente!
Eran dos bellas mujeres.
Eran dos diosas desnudas.
¿Pero cómo vamos a juzgarlas nosotros, humanos plebeyos?
Se están poniendo apachandos.
No importa, porque ella es rígida.
Sí, pero él no.
Primero, ¿qué hace?
Coge ese rito tailandés importantísimo, la cabeza sagrada.
Sapa y te dan para que te laves.
No, no. Y tú rápidamente, con la cabeza, rápidamente, pum, le suelta la cosa.
Y empieza a bañarte.
Uy, tú con la cabecita hasta aquí. Te echas así, parece como un submarino. Uy,
el periscopio.
No, por aquí no, por allí. Oye, porque es que tú sabes lo que es una mujer
preciosa que empieza a lavarte. Es que, ay, que me toques ahí, ay, bueno,
espantoso. Pero no se lo lleve.
Señora, ya le he dicho que nosotros estamos aquí para servirle.
A ver, ¿está usted por casualidad una mujer desnuda?
Javier, Javier.
Estos pedorros me han dado la comida.
Javierín, llévame a tu casa.
Yo no quiero volver al hotel.
No podemos volver a empezar.
Hermanos Gallifa S.A. Nos comeremos el mundo.
Javierín, yo no me siento realizado. Javierín.
Perdona.
¿Qué? ¡Lo hice yo!
¡Ya van tres!
Van tres.
Lo dije, Manolo.
Vamos a palmar como Felipón.
¿Le va a sentar mal a hombre? ¿Qué coño le va a sentar mal a hombre?
A mí ya me la suda todo.
¿Quiere usted bajar inmediatamente al suelo? ¿Quiere bajar de ahí?
Y déjeme ver qué tiene aquí.
¿Quiere usted traer las truchas o no?
¿Quiere usted ir a por las truchas? Ya me está cansando.
¿Sabe lo que pasa? Es que esto es una barbaridad. Es una barbaridad.
Además, no me hago responsable.
¿Qué pasa?
Sírvanos las truchas ya.
Es muy peligroso. Miren, miren, miren.
La trucha es un pez muy resistente. No hay más que ver los saltos que pegan al
río. A usted le voy a pegar ya un tiro.
¿Eh? ¡Primer aviso! No seas animal.
¡Me toque asqueroso!
Que hay una compañera muerta en el cuarto de amaño.
Qué horror, que se la lleven a algún sitio, ¿no?
No se puede quedar aquí. Claro, que se la lleven.
Vamos, abre bien con eso, abre bien.
Ya, ya, ya vamos.
A ver, ahí va el papel.
Con toallas. A ver si hay batalas.
Vamos.
Qué valentía.
Los dos al tiempo. A ver, papel, toallas.
Ven, ven.
No tengas miedo.
Ven, ven, Caperucita.
Te voy a enseñar la lámpara de Aladino.
Ven, por aquí.
Tú.
¡Más sustancia!
¿Qué es esto? ¿Sus hombres se van?
¿No ve usted ahora qué es? Y yo también.
Ven, ¿se viene?
Ahora me quedo.
Voluntariamente.
Bien, vamos a ver cómo hacemos esas truchas.
A ver, Ramírez, las provisiones.
¿Tú qué eres, nena o nene?
Nena.
Help.
Father, come here.
Oye, ¿cómo se sirve el vino blanco de este lado o el otro?
No lo sé.
¿Y sabes tocar el violín?
Tampoco sabes.
Tampoco. ¿Y la chacona de Bach?
Tampoco. Venga, te voy a enseñar el cuarto de mi papá.
Gigante. Y la tenía de gorda.
Pásate, pásate.
¡Vaya! Ya está bien, hombre, me tienes harto.
Deja eso.
¡Vamos! ¡Venga!
Estoy estup...
Francamente, exquisito.
¿Sí?
No, pruébate, pruébate.
¿De vos, monsieur?
¿De vos, monsieur?
Sí,
sirva.
¡Está ocupado!
Pero que hará la fábrica, parece que vendrá ya.
Toma. ¿En la frente? Sí, sí, sí.
Pobre hijo.
Ay, Dios.
Siempre pasa lo mismo. Anda, Cristina, corre, vete con los niños. No, que me
aburro. Es científicamente imposible que alguien pueda estar intoxicado.
Vomitan porque estaban podridas.
Vomitan porque están borrachos. Aquí no vomitan ni Dios.
Vomito yo.
Cándalo, que es este escándalo, cuño.
Ya hablaremos de esto en la próxima reunión.
Probablemente os expulsemos a los dos.
Mira, a ver, que hay otro difunto en la cocina. ¿Otro difunto?
Vamos, vamos.
Alfonso, tienes que hacer algo.
Algo tienes que hacer, eres el presidente.
Inmediatamente tienes que hacer algo. ¿Pero qué puedo hacer yo, hijo?
No sé, echar un discurso.
¿Un discurso? Ahora me matan. No, no, hombre.
Alfonso, no es tu obligación. Ven para acá.
Emiliano, venga.
Escúchame, Emiliano.
Tiene usted que cantar.
¿Cantar el qué? Cantar, cantar cualquier cosa. Vamos, a cantar.
Vamos.
Estoy fatal.
Montescos y Capuletos.
A ver si es posible que vaya fiesta, hijo.
La ganza esta se ha ido.
Oye, la tienes muerta.
Bueno, me han dicho que cante, entonces voy a cantaros un bolero muy bello que
se llama Encadenados.
Tal vez sería mejor que no volviera.
Quizás sería mejor que me olvidara.
Volver a comenzar a atormentarnos, a querernos para
odiarnos sin principio ni final.
Nos hemos hecho tanto...
Además estoy jodidísimo de los nervios, ¿sabes qué? En situaciones... ¿Te
apetece
bailar? ¿Sí?
Pues, a ver si...
¿Qué pasa ahí?
A ver, a ver, ¿qué pasa?
Una lipotimia, una lipotimia. O sea, que estaban podridas. Sí, y aún hay cuatro
lipotimias más.
¿Veremos? ¿Como las de la muerta? No, no, son mucho más leves. Son del
neurovegetativo. Ah, del neurovegetativo. Que si estamos muy
intoxicados.
Oye,
¿no crees que tendríamos que llamar a una ambulancia? Lo mejor es que no se
muevan.
Es acojonante lo bien que estoy contigo.
Es preciosa.
La que me corresponde, claro.
Sí, no sé, a usted le corresponderá la copa, pero las truchas me parece a mí
que están creando algún problemilla, ¿eh? ¿Qué quiere decir?
¡Ah! ¡Está blanca!
¡Ah! ¡El hombre!
¿Qué le ha pasado?
¿Qué es eso? Está malito, está malito.
¡Ah! Pero si yo me he comido media docena de truchas. Mira usted cómo
estoy. No es por las truchas, es la salsa la que está mala. ¡La salsa!
Y el paso del dolor ha de brindarnos de rodillas en la vida,
frente a frente. Pero hombre, ¿cómo eres así?
¿Por qué no me dejas que te ayude? Si yo te ayudo. Toma un poco, ¿quieres?
¿Mejor? Sí.
Espere.
¿Ves? ¿Qué bien?
Oye, dime una cosa. ¿Qué te pasa si tienes las manos que nunca las sacas?
¿Por qué?
¿Con calas muestras?
Aquí hay que votar si nos vamos o nos quedamos, ¿eh?
O eso no es una agrupación democrática. Yo voto que nos larguemos de aquí.
Está en juego el honor de la sucesión.
Olvidemos los antiguos rencores.
Yo voto irme. Yo también.
¿Y yo?
Las truchas las garantizo yo.
El honor no se vota. Se posee o se pierde.
Oye, yo voto que nos marchemos, señor.
¡Quietos! ¡Quietos todos!
Aquí hay que estar a las duras y a las maduras.
Aquí está en juego el honor de un compañero. Y el honor de un compañero es
el honor de todos, el honor de la agrupación.
¿Comprendes? O sea que aquí hemos venido a comer truchas, no a vomitar.
Todo el mundo a la mesa, a comer truchas.
No sabes que yo soy un camarada.
Emiliano, ¿qué te ha pasado?
Emiliano, ¿qué te ha pasado?
Emiliano, ¿qué te ha pasado?
Emiliano, ¿qué te ha pasado? Emiliano, ¿qué te ha pasado?
Emiliano, ¿qué te ha pasado?
¡Solididad! ¡Espíritu deportivo!
¡Deportividad! Allá, en el pierno, allí.
¡Deportividad!
¡Deportividad!
Se ha mareado, se ha mareado.
Estaba cantando y de repente... ¿Te sientes mejor? Sí, sí, estoy mejor. Es
que... Es que... Toda mi vida yo... Quizás... No
haces ojo.
¡Hay que quedarse hasta el final!
Tú calla, ¿eh? Que ya está bien, ¿eh? Va.
Un momento.
Qué rollo, tío. Va, vámonos, va. Vamos.
Vamos a esperar a ver si se comen todas estas bestias, las truchas.
Se las comerán.
Señora, su consomé. Qué atento. Muchas gracias.
Y espero que la veamos muchas veces por aquí. Sí, gracias.
Se puede cortar con tenedor y cuchillo.
Tiene huevo. Tiene huevo. Tiene huevo. Tiene huevo.
Tiene huevo.
¿Tiene comino?
¿La regalita?
¿La has probado?
¿La has probado?
Javier, Javier, prueba.
Javier, prueba el caldo.
La verdad es que esto da un buen servicio. A mí me encanta.
Oye, en el próximo año podríamos organizarlo nosotros, ¿no?
Tú eres una optimista.
¿Tú crees que habrá próximo año?
¿Qué haces?
¡Vamos! ¡Vamos!
Es todo aprensión.
Una cosa psicológica. Es que vamos a morirnos.
Sancionaremos a los alarmistas.
Señor presidente, ¿qué es lo que pasa? Por favor, díganos, señora.
Tenemos que marcharnos. Conste que yo he votado marcharnos. Yo acato la mayoría,
pero he votado marcharnos.
Aquí no pasa absolutamente nada.
¡Viva el rey!
No, no, esa frase no me gusta.
No, eso se decía en la radio.
Ah, en las fiestas íntimas se decía, por ejemplo, ¡viva la muerte!
¡Viva!
¡Viva!
¡Viva! ¡Viva!
¡Viva! ¡Viva! ¡Viva!
¡Viva!
Tendré que irme a cambiar.
Un chocletín, un chocletín.
¡Qué miedo!
¡Qué miedo!
¿No? ¿Un poco por aquí? ¿Un poco por aquí?
¿Vale?
No se preocupe, no es nada.
Yo creo que ha venido intoxicado de casa.
Eso, eso,
quedémonos aquí, que se está muy acostido.
¿Van a entrar esas truchas de una puñetera vez?
¿Y los niños?
No, los niños no tienen que comer truchas. Según los estatutos, son solo
aspirantes. Muy bien.
No, estoy mucho mejor. Estás mejor, pero no. No, estás mejor, pero no.
Yo sé lo que pasa. Mira, Loli.
¿Dónde estaréis? ¿Has decorado el cañón también?
¿Eh?
¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?
¿Eh?
¿Eh? ¿Eh?
¿Eh?
¿Eh?
Compañeros, ya sé que esto no le importa a nadie, pero para mí esta comida ha
sido un fracaso profesional.
Adelante.
Por encima de nuestro sano afán de triunfo, por encima de nuestros
intereses personales, hemos sido capaces de poner bien alto el nombre de nuestra
agrupación, defendiendo el honor de un compañero.
En estos tiempos en que todo está en crisis.
La existencia de gente como nosotros es la mejor salvaguardia del espíritu
deportivo. Acabo ya recordándoos una estrofa de nuestro himno.
Nosotros los pescadores, gente sana y sin bajeza, repartimos los honores con
justicia y bien.
¡Gracias!
Emiliano, el himno.
¡Las copas!
Señor cocinero, le suplico que se siente aquí a mi lado.
Señora.
A la pieza de mayor tamaño.
A la mayor luz.
Mayor calor.
Son unos héroes.
¿Qué vas a hacer de todo esto?
Todo eso, tuyo, Sebastián. Y esto también, toma.
Y además, tres besos.
Qué raro, ¿no?
Rarísimo. Pórtate bien, Sebastián.
¿Esto tiene que estar así? Júramelo.
Pórtate bien. Cuida todo esto. Todo esto es tuyo. Y esto.
Y todo.
Y todo.
¿Eh?
Adiós, Sebastián.
Pórtate bien.
Sentir que es un soplo la vida, que veinte años
no es nada, que febril la mirada, errante en la sombra te
busca y te nombra.
Vivir con el alma aferrada al dulce recuerdo.
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