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Incesto a la italiana volumen 3
Mi familia.
Bueno, cariño, se acerca tu cumpleaños. ¿Qué quieres que hagamos?
¿Tienes en mente algo especial?
Todavía no he pensado en nada, pero estaré contenta con cualquier cosa que
hagáis. En serio.
Pero estoy segura de que te gustaría hacer algo. A tu edad me encantaban las
fiestas. Estoy segura de que tú te acuerdas. Quizás fueras demasiado joven
para recordarlo.
Pero yo...
A tu edad habría montado una gran fiesta.
Ya eres una mujer.
Queremos darte un regalo muy especial.
Un símbolo del amor que tu madre y yo sentimos por ti.
Eso es cierto.
Un regalo realmente especial para nuestra niña querida.
Volveré a mi habitación mañana.
Tengo un examen de matemáticas. Tengo mucho que estudiar. Perdonadme. No te
canses. Buenas noches, nena.
He visto cómo la tocabas por debajo de la mesa. ¿Y qué?
Pues que estoy empapada.
Estoy más cachunda que una perra. Quiero follarme a la chiquilla, ¿sabes?
Me muero por echarle un polvo.
Tiene 18 años, ya no es ninguna mocosa.
Pero es hija mía, no tuya.
Eso es incestuoso.
Al menos en mi caso es algo natural.
Es un...
Un deseo natural por una mujer joven y guapa.
Pero podría ser tu hija, chaval.
Un saludo.
¡Mierda!
Me gusta mi cuella, ¿eh? Sí.
Ven aquí.
Mamá. Sí, pequeña, soy yo.
Tranquila, no debes avergonzarte. Es algo natural, ¿sabes?
¿Quieres que te ayude? No, por favor.
Porque también soy una mujer.
Y a los 18, el cuerpo tiene necesidades.
Tú ya lo has visto.
Escúchame. Llegará el día en que conozcas a los hombres, ¿sabes? Son
todos unos cerdos. De eso estoy muy segura. Me gustaría no estarlo, pero
tengo experiencia.
Solo piensan en una cosa, ¿sabes? Solo quieren follarte.
Después se van y se buscan a otra más joven. No vale la pena.
¿Eh? Déjame ver esta maravilla. Pero mamá, venga. No tengas vergüenza.
Venga, no olvides que ya lo he visto antes.
¿Sabes?
¿Sabes una cosa?
Cuando te acuestes con alguien, con el hombre que tú elijas, hay que usar
preservativos. Sí, no sé cómo.
No te preocupes, tendrás ocasiones.
Algún día te enseñaré cómo se utilizan, cariño. Lo importante es que tu pareja
se lo ponga, porque tú te lo mereces. Este chochito.
Y eso es todo.
Ahora duérmete, cariño. Sí, mamá. Buenas noches. Hasta mañana.
Buenas noches. Hasta mañana. Que descanses, mi vida.
Adiós, amor mío.
Adiós, mamá. Sueña conmigo. Sí, claro.
Hasta luego. Y no te preocupes. No.
¡Cumpleaños feliz!
Gracias. A ver... Oh, es precioso, mamá. Es justo lo que quería.
Sí, lo sabía.
Muchas gracias, de verdad. Ese color te favorece mucho, ¿verdad? Sí, es
precioso. Tu madre y tú tenéis el mismo gusto.
Sí.
Me alegro de que te guste, cariño.
Gracias.
De nada.
Gracias, Carlos.
Esta tarta es tan bonita que me da pena cortarla.
Sí, es muy bonita.
Tu hija es más bonita que la tarta.
Es cierto, eso es verdad.
¡Ey, guau!
Salud. Sí, salud.
Por nuestra pequeña.
Pequeña nuestra.
Es toda una mujer ya, ¿eh?
Dos para ti, ¿eh? No, no, mamá, una. Estoy a dieta, no quiero engordar más.
En serio, venga. La que debería ponerse a dieta es tu madre.
¿Por qué no te callas y me das tu plato?
Sí, aquí está.
Pero sí, mamá, está guapísima.
Gracias, cariño.
Es verdad.
Venga, vamos a brindar de una vez. Sí, sí. Sí, toma.
Gracias. Gracias.
Por nuestra hija. Sí, gracias.
Felicidades. Gracias, mamá. De nada, nena.
Gracias, Carlos. Muchas gracias. Gracias a ti.
Felicidades.
Buen champán, ¿eh?
Está muy buena.
Quería comprar dos botellas, pero con el euro todo ha subido de precio.
Sí, es algo realmente preocupante.
No bebas tan rápido, guapa.
Lo siento mucho.
Creo que me estoy mareando y todo.
Ponle otra copa a la niña, anda.
Ha sido una bonita fiesta, ¿verdad?
Es verdad.
¿Has visto qué guapa que estaba?
Es increíble.
Todavía es una chiquilla y a la vez es toda una mujer.
¿Has visto esa mirada que pone a veces?
Es verdad.
Creo que eso lo ha sacado de mí, me parece.
Es igual a ti cuando tenías su edad.
Yo era un poco más rellenita. En mis tiempos no llevaba... ¿Mamá? ¿Carlo?
Hola, hija. Hola. Creo que me voy a ir a dormir.
Muy bien.
¿Has visto cómo me queda?
Oh, espléndido, cariño.
Te pareces a tu madre.
Ven aquí, cariño.
Está bien.
Bueno, ¿te lo has pasado bien, mi vida? Sí, mamá, ha sido una fiesta
maravillosa. Gracias. Sí, me alegro. Sí, claro, mamá, claro.
¿Estás contenta?
¿Has oído?
Sí.
¿Qué estás haciendo, Carlo?
No te preocupes.
¿Recuerdas lo que hablamos antes en tu habitación? Sí.
¿Recuerdas de lo que estuvimos hablando?
Sí, ¿por qué? ¿Ocurre algo?
Sabes que no somos una familia normal, ¿verdad? Sí. Y que Carlo y yo te
queremos muchísimo.
Sí, lo sé, ¿y qué? Y bueno, queremos...
Que aprendas en tu propia familia cómo se utiliza un preservativo. ¿Qué te
parece? Vamos, mamá, ¿pero qué dices, tía?
Para eso es la familia.
No debes preocuparte.
Así que voy a enseñarte cómo le pongo un condón a Carlos.
Oh, no, mamá, no.
No tengas miedo.
No tengas miedo, nena.
Esto no hace daño.
No tengas miedo.
Somos tu familia.
No somos extraños.
Y te queremos.
Eso es cierto.
Mira, fíjate, bonita.
Así es como se hace.
Esto es muy serio, nena.
Es que no quiero mirar.
Mira, cariño.
Así sabrás cómo se hace. ¿Te servirá?
Mira. Mira cómo se hace.
Con cuidado.
Mira cómo se hace, hija mía.
No es nada que deba darte miedo.
Sabes, es algo natural.
Es más que natural.
Eso es lo más bello del mundo.
Quiero que sepas que esto se hace en todas las familias.
Mira, nosotros no lo usamos, pero queremos que tú sí lo hagas.
Úsalo siempre.
Vale, querida.
¿Has visto cómo se hace, nena?
¿Te gusta?
Sí, sí que... ¿Te gusta que haga esto?
Sí, sí.
Oh, qué dura que la tienes, tío.
Vamos, cómetela toda.
Así. Así.
Así. Así.
Así.
Sí, sigue, vamos, nene, sigue.
Sigue, sigue.
Así que...
Así que vamos.
Así que... Así... Así...
Así que...
¡Ah, sí!
Mira cómo me la traigo.
Hasta la última.
Muy bien.
Judith.
¿Dónde estás, Judith?
Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Judith, ¿dónde estás, Judith?
¿Dónde estás?
Judith.
Judith.
¿Dónde estás, Judith?
Mi pobre Judith.
Su destino está unido al mío. No hace más que preocuparse por mi bienestar y
el suyo propio no le importa.
Lo único que ha recibido al quedarse aquí en la parroquia ha sido una vida
llena de privaciones.
Cuando yo decidí tomar los hábitos, ella me siguió y ha estado conmigo desde
entonces.
Ah, Judith, finalmente te he encontrado.
Oh, buenos días, padre. No le había oído entrar. Perdone. Usted dirá.
A ver, antes que nada, déjame recordarte una vez más que no me digas padre, por
favor. Tú ya sabes que yo soy tu hermano y quiero que me trates como tal,
¿comprendes? Lo sé, pero es que me he acostumbrado a llamarle padre. Para mí,
usted es como un padre espiritual, como mi maestro.
Ajá. Déjame recordarte algo que está en los evangelios. Ni siquiera nuestro
Señor Jesús dejaba que le llamaran maestro.
Así que llámame como lo que soy. Yo soy tu hermano, ¿entendido?
Quería hablar contigo.
¿Te has acordado de limpiar el altar tal y como te dije el otro día?
Sí, sí, padre. He limpiado el altar y le he sacado el polvo a los santos. Tan
eficaz como siempre.
¿Sabes? Si no estuvieras aquí para cuidar de mí, no sé qué sería de esta
parroquia. Te mereces un beso. Acércate.
Gracias, padre.
También quería pedirte un favor.
Tengo que bajar al pueblo.
No sé si podrás hacerme uno de esos guisos que solo tú sabes hacer para el
almuerzo. Ya sabes cómo me gustan tus guisos. ¿Te parece bien, Judith?
De acuerdo.
Nos veremos al mediodía. ¿Padre Luigi?
Sí, dime.
Me gustaría pedirle un gran favor.
¿Podría escuchar mi confesión después del almuerzo? Es algo realmente
importante para mí. Vaya, no hay ningún problema. Y si es tan importante como
dices, será mejor tener el estómago lleno para escucharla.
Escucharé tu confesión con mucho gusto, pero solo tengo tiempo libre esta tarde.
Si te va bien, por mí no hay ningún problema.
Sí, está bien.
Perfecto. Adiós, Judith.
Vamos, Judith, déjame entrar un momento.
No, Carmelo, ahora no. Venga, Judith.
No, Carmelo, ahora no puedo. He venido hasta aquí para estar un rato contigo.
Lo comprendo, pero creo que ya no puedo hacerlo y... No me vengas con eso. Ya no
estoy segura. Tú misma me habías dicho que te gustaba.
Y no, no es que no me guste, pero... pero hacerlo aquí, en la parroquia, es
como un... es como si fuera un pecado.
Si no hacemos nada malo.
Si Dios existe, no creo que te lo tenga en cuenta.
Si no, nos habría creado sin pollas.
No seas guarro, Carmelo.
Estamos en la cocina.
Mejor así, como en la película esa que vi en el bar del puerto.
Mira qué gorda se me ha puesto. Mira, mira, mira.
¡Basta, Carmelo! Que mi hermano está al llegar.
Sácate las tetas, vamos.
No, Carmelo, que nos pilla mi hermano. Vamos, debajo del altar.
Como esta mañana.
Vamos.
No, Carmelo, vamos. Vete de aquí ahora mismo. Que tu mujer te está esperando.
joder
¿Qué haces desvergonzada?
Oh, padre Luigi.
¿Con quién estabas en la cocina? ¿Para quién te pones estos vulgares conjuntos
que ofenden a nuestro señor?
Quítatelo, indecente. ¿Quién es? Dime.
Pero... Dime quién es.
Quería confesarme y hablarle de él, padre.
Yo no quería hacer nada malo.
No pienses que no sé de qué hablas. Lo comprendo todo. Este es el diablo que
está despertando tus deseos más bajos. Es el diablo que se ha apoderado de tu
carne. Me estás traicionando a mí y a nuestro Señor.
¿Qué tengo que hacer, padre?
Debes castigar tu carne, ¿me entiendes? Porque yo sé exactamente de lo que
hablo. Dime, ¿has tenido conocimiento carnal con ese adúltero?
¿Con ese Carmelo?
Yo vi cómo te recocijabas con él en el pecado.
Dímelo, dime qué estabas haciendo con él.
Ese hombre ya tiene un hogar. Ese hombre no es tuyo.
Y si tuvieras la virtud que yo pensaba que tenías, él no se habría acercado
nunca a ti. ¿Lo entiendes?
Ayúdeme, padre.
¿Qué podemos hacer?
Tengo que disciplinar tu carne.
Quiero que te des la vuelta.
Levántate la falta.
De esa manera purificaré tu culpa.
No te muevas.
Expulsemos al demonio de tu cuerpo.
Yo te perdono.
Yo te perdono.
Yo te perdono. Es el diablo quien te ha obligado a esto.
Vamos, Judy, no te muevas.
Eso es.
Fuera de aquí.
Toma, demonio.
Mórchate.
Mórchate, demonio.
No creas que he terminado contigo, sucio demonio. Ven aquí.
Ven aquí y mira el rostro de puta que tiene esta zorra.
Déjame ver ese cuerpo rancio y apestoso.
Túmbate en ese lecho de pecado.
Vamos, ábrete de piernas. El diablo tiene que salir por ahí.
Él te ha poseído, ese maldito demonio.
Veamos si sale por aquí.
Sí, lo siento en mí. ¿Está dentro?
Lo siento entre mis piernas. Ese es el demonio y hay que expulsarlo de ahí.
¿Lo entiendes? A ver, abre bien las piernas así.
Está dentro de ti.
Está dentro.
Voy a sentirlo, voy a tocarlo y arrastrarlo fuera.
Vete, escapa de este cuerpo.
Márchate, márchate de este cuerpo, demonio. Sí, escapa.
Vamos, vamos a quitarte el diablo del cuerpo, pero tienes que ayudarme y
apretar. Aprieta para empujarlo fuera.
Así.
Así, vamos, sácalo fuera.
Ven aquí, ven a que te dé caña. Ven aquí, ven, demonio, acércate.
Siento como la lascivia de Lucifer te chorrea por dentro y calienta tus
entrañas con el fuego del infierno.
Sí, siento el demonio en tu interior. Lo siento.
Lo siento.
Fuera. Fuera, ser inmundo.
Abandona este cuerpo.
Este cuerpo es mío. Y estas tetas también son mías.
Sí, sí.
Márchate. Fuera de aquí. Fuera.
Fuera. Fuera de aquí.
Fuera. Márchate de este cuerpo.
Sí.
Siéntelo. Expúlsalo.
Sí. Y así expúlsalo.
Vamos.
Así.
Así.
Sí.
Sí.
Fuera, diablo.
Fuera, fuera, fuera de este cuerpo. Fuera, fuera.
Ven. Ven aquí, ven aquí, ven aquí. Sal de este cuerpo. Sí, sí, sí, sí, sí. He
dicho que salgas de este cuerpo.
Vamos. Sí.
¡Sí! ¡Sí!
¡Sí! ¡Sí! ¡Vamos!
¡Sí! ¡No me obligues a sacarte de aquí!
¡Fuera! ¡Vete de aquí! ¡Sante este cuerpo!
¡Estoy ordenando, maldito diablo!
¡Sí! ¡Sí!
¡Sí! ¡Sí!
¡Sí! ¡Sí! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Sí! ¡Muy bien!
¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
¡Fuera! ¡Fuera de este cuerpo!
¡Expulsa de ti a este demonio! ¡Sácalo!
¡Vamos, vamos!
¡Expúlsalo fuera de aquí!
¡Vamos, empuja!
¡Empuja, maldita!
¡Sí, maldito demonio! ¡Abandona este cuerpo!
¡Te lo estoy ordenando!
Lo siento.
Lo siento acercarse. Se aferra a tu interior.
No quiere salir el puñetero. Quiere arrancarme la mano. Me aprieta. Sí, sí.
Sí, sí.
Sí, sí, vamos.
Abre las piernas, abre las piernas, vamos.
Sí, eso es. Aprieta, aprieta.
Muy bien, hermana. Sí.
Sí, sí, sí, sí.
Sí,
sí, muy bien, aprieta.
Sí, sí,
hermana mía. Sí, hermana mía, así.
Sí, así es.
Vamos, vamos a sacarlo de ahí.
Sí, sí, así.
Sí, sí, sí. Sí, muy bien, muy bien. Sí.
¡Ya está saliendo!
¡Ya sale! ¡Ya sale! ¡Ya sale! ¡Ya sale! ¡Sí!
¡Sí! ¡Ya sale!
¡Lo tengo! ¡Lo he cogido por los cuernos! ¡Me aprieta!
¡Así! ¡Así!
¡Así! ¡Así! ¡Así!
¡Así!
¡Milagro!
Gracias, padre.
Ya está.
Ya se ha marchado.
Se ha ido.
Pero se niega a dejarnos en paz.
¿Dónde se ha ido ese demonio? Está dentro de mí. Ha cambiado de lugar.
Ahora está aquí.
¿Es cierto? Está aquí.
Ahora se ha apoderado de mi cuerpo, hermana.
Se ha apoderado de mi cuerpo.
Vamos, sácalo.
Sácalo de mi cuerpo.
Sí, sí.
Sí,
hermanita. Hermana.
No pares.
Sigue.
El diablo. El diablo está despertando.
Sí.
Sí, el diablo sigue en mi interior.
Oh, hermana.
Hermana mía.
Oh, sigue.
Oh, sí, sigue.
El demonio se ha apoderado de mi virilidad.
¡Abandona mi cuerpo, maldito diablo!
¡Vamos! ¡Sí!
¡Sí! ¡Sí!
¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! ¡Vamos, dale caña al demonio! ¡Sí!
¡Vamos! ¡Sí!
¡Más! ¡Más! ¡Sí!
¡Sí, hermana, así es! ¡Así!
¿Así? No se ha ido.
¿Así, hermana?
¿Succiona el demonio?
Deja que se vaya.
Vamos. Empuja, empuja.
Estrangula a este espíritu impuro.
Sí, sí.
Así, hermana. Muy bien.
Sigue, sigue.
Sigue, hermana. Hay que sacar a este demonio de aquí.
¿Le gusta?
Sí, me alivia sobremanera.
Tengo la polla tan dura como la vara de Moisés.
Siento que soy capaz de dividir las aguas del Mar Rojo con la polla.
Oh, sí, la tengo muy dura.
Debe de estar el temor de seguro.
Sí, Dios santo.
Oh, sí, este es un sacrificio.
Es un sacrificio, hermana.
Sigue, sigue, lo haces muy bien.
Así.
Así. Así.
Así.
Así.
Vamos.
Así, hermana.
Ese maldito demonio se ha aprovechado de mi voto de castidad, pero le ganaremos
en su propio juego.
Y seremos más sucios que él, si cabe, más sucios que él.
Así, así nos dejará en paz, hermana.
Nos dejará en paz el maldito demonio.
Pulsa al demonio de mi interior.
Vamos, hermana.
Vamos, sigue, sigue, no pares.
Sí, no pares, hermana mía.
Quiero que hagas conmigo lo que haces con ese pecador de Carmelo. ¿Lo
entiendes? Esto me recuerda a los días del seminario. Sí, los días del
seminario.
Muy bien, Judith, muy bien.
Así, así.
Así, Dios santo, así.
Este
es
el demonio.
Este es el demonio.
Cómetelo todo, bésalo, sácalo de mi cuerpo y que no... Vuelva, pero tómate
tu tiempo, tómate tu tiempo, Judith, tómate tu tiempo.
Oh, sí, sí, no pares, sí, no pares, sí, eso es,
eso es, así.
No pares, qué gusto, hermana, no pares, cómetela toda, cómete
al demonio, cómete al ángel caído, sí, ya sé, sí.
Oh, sí, cómetelo.
Oh,
hermana. Sí.
Hermana.
Esto es mejor que una cabra.
¡Sí! ¡Libérame!
Sí, sí.
Sí,
padre. No pare, no pare.
No pare.
Sí, sí,
sí.
Sí, hermana, sí.
¡Sí, sí, sí!
¡Oh, sí!
Sí, sal, sálvame.
Ya le enseñaremos al demonio. ¿Quién sabe pecar?
Tócate, tócate esas espléndidas tetas de marrana que tienes.
Toma más.
Sí,
toma, pecado carnal.
Toma.
¿Quién es tu pecador preferido?
Usted.
jajaja
¡Oh! ¡Oh!
Como una puta. Sí, no pares.
No pares.
Vamos, sigue.
Sí, hermana.
Vamos.
No pares. No pares.
Sí, toma por culo, hermana.
Te gusta, ¿eh? Sí, sí, diablo. No soy yo, recuérdalo. Es el diablo que me
obliga a esto.
Sí, sí.
Te gusta, puta, ¿verdad que te gusta?
Sí, sí,
sí.
El culo tan estrecho.
Sí, sí es.
Sí, sí. Sí, toma, hermana, toma.
Vamos, encúleme.
Deme por el culo.
Así, así, toma polla, toma, toma, toma.
Mira,
mira, mira dónde me meto, el bote de castidad, joder, que estoy por el culo.
Toma, toma, toma.
¡Joder! ¡El diablo! ¡Es el diablo! ¡Que sale! ¡Que sale! ¡Que sale!
Mi querida hermana, me has salvado.
La sucia lujuria del demonio ya no atormenta mi cuerpo.
Hermana mía.
A mí siempre me ha atraído el aroma femenino.
Pero no el perfume de una joven, sino el de una mujer.
¿Cómo nos pudo pasar?
Todavía me lo pregunto.
¿Qué fue lo que me impulsó a cometer un acto tan innoble?
¿Fue solo el deseo? ¿La pasión? ¿La atracción por lo prohibido? ¿O es solo
que estábamos enfermos?
¿Y a dónde vas tan elegante, hermana?
Me voy a la discoteca.
¿Te vas a la discoteca? Sí.
¿Y con quién vas a la discoteca?
Con una amiga mía. ¿Con una amiga?
Exacto.
¿Y más o menos a qué hora vas a regresar?
Para saberlo.
Siempre te estás preocupando como papá y mamá. Deberías divertirte un poco y
salir por ahí. No sé, ya sabes lo que te quiero decir.
No le diré nada a papá ni a mamá, pero el coche no te lo llevas. Vamos.
Vamos.
¿Y a qué hora piensas regresar? Cuando haya ligado, no te jode. ¿Sí?
Sí.
Vamos, ven conmigo.
¿Me acompañas?
Guay.
Pero tápate, que hace frío y no quiero que pilles un resfriado. No te
preocupes, hermanito mío.
Pues sí que me preocupo. Me preocupo por ti. Sí, sí.
¿No te despides?
Ah, sí.
Chao. No llegues muy tarde.
Sí, sí, chao.
Joder con la discoteca.
¿Y yo qué hago?
No debería haber mezclado tanto, joder.
¡Qué pelotazo llevo!
¿Dónde coño está mi hermano?
¡Paolo!
¡Ay, qué castaña!
A ver...
Oye, ¿sabes qué hora es?
Yo qué sé.
Joder, qué buenos estaban los tíos de la discoteca.
No, no, no, suéltame. Vamos, que apestas. ¿Qué pasa?
Vamos, ve a dormir la mona.
Ni siquiera sabes lo que estás haciendo, igual que tus amigas. Joder.
No. Venga.
No. Vamos.
Oye, estás fatal.
¿Qué haces?
¿Qué haces?
Me voy castaña. Voy castaña.
Mira esto, joder.
Mira cómo vas.
No se lo diré a nadie. Gracias, tío.
Qué buena estás, hermanita.
¡Oh!
¡Oh, sí, tío, no pares! ¡Oh, sí!
¡Oh, joder, me gusta!
¡Oh, sí!
¡Oh, sí!
¡Oh, sí que sí que eso es! ¡Oh, qué gusto!
¡Oh!
Así.
Así.
Así que gusta.
Así.
¡Ah!
Así, así.
Así.
Así que justo.
¡Oh!
No sé.
No sé.
No sé.
No sé.
¿Qué pasa?
¡Has peinado!
¿Sí?
Mmmmm
¿Qué pasa?
Ven a que te des por el culo.
No sé.
Gracias.
Abre los ojos.
¡Me corro!
Este deseo es demasiado grande y no puedo seguir viviendo junto a ti.
Ya que aunque el amor que siento por ti es grande, el deseo por tu cuerpo lo es
aún más.
Así que espero que comprendas mis razones, hermana mía.
Sufro junto a ti tu embarazo inoportuno.
Y no puedo fingir que el hijo no es mío porque sé que sí lo es.
Así que es mejor que me vaya.
Y no vuelva a verte nunca jamás.
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