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¿Entonces?
¿Qué decías?
Tú di, le damos un aventón a la cárcel y te dejamos aquí para que duermas, que
parece que no está tan mal para acampar, ¿no?
¿Qué dices?
Va.
Yo hago el intercambio con mi tío.
Yo me meto el bote, cabrón.
Pero no lo tocas, güey.
No lo puedes tocar, pendejo.
¡Uy, uy, uy! ¡Qué valiente!
¡Wow!
Pero ¿sabes qué? Aquí el que decide soy yo, cabrón. Yo decido qué hacer con tu
tío y con tu vida, pendejo. ¿Cómo ves, cabrón? ¿Eh?
Así que... ¡Pégale, cabrón! ¡Venga, venga!
¡Ay, cabrón!
¡Ay, cabrón! ¡No, no, no!
No mames, pendejo.
No mames, cabrón.
¿Qué hiciste, pendejo?
Está altísimo, no se ve ni el fondo, cabrón.
Seguimos órdenes, jefe. ¿Cómo? ¿Qué órdenes? Dije que le pegaras, pero
poquito, cabrón. Vámonos, güey.
Óbrele, güey.
Unos tipos se llevaron a Francisco en una camioneta. A ver, ¿qué?
Por favor, es muy temprano, Alicia, ¿qué?
Otra vez, saliendo de la cantina, vi que Francisco me dijo que iba para su casa.
Nos despedimos y luego escuché ruidos y vi que unos tipos se lo llevaron en una
camioneta.
¿Cómo? ¿Se lo levantaron? Es lo que te estoy diciendo.
¿Cómo? Vámonos.
¿Viste la camioneta? ¿Qué placas tenía? ¿Las viste?
Solo sé que en la camioneta escuché ruidos y fue... ¡Maldita madre!
¿Cuántos hombres eran, viste?
Eran como tres.
¿Sí? Ay, señorita Chablé, este, qué pena.
Estábamos buscando a Francisco.
¿Sí? No, pues a mí también me gustaría saber en dónde está.
¿Qué pasó?
¿Y ahora qué te pasa?
¿Qué traes?
¿Qué te importa?
Déjame adivinar.
De malas, tomando, con esa cara de pocos amigos.
¿Alguien no te dejó meterle mano anoche?
¿Encontraste a Francisco?
No me hables de ese imbécil.
Tranquilo.
Yo no te hice nada, no es para que te pongas así.
¿Qué es esto, Bernardo?
¿Esto es sangre?
Bernardo siempre tuvo ojos, oídos y manos en los lugares menos pensados.
Pero nunca tuvo a nadie que le fuera completamente fiel.
Nunca imaginé que esto iba a llegar hasta aquí.
Quiero el doble.
Perdón, pero esto se está saliendo de control. Todo está saliendo como estaba
planeado.
aprovecharon la debilidad de Valiente por las mujeres para asesinarlo.
Era el plan perfecto.
Entretenerlo con lo que más le gustaba y en un momento de pasión unas gotas
fueron suficientes.
¿Pero por qué alguna de ellas hubiera querido matarlo?
¿Qué te hace pensar que solo fue una de ellas?
¿Qué tal que las tres fueran autoras materiales de este crimen.
Entonces, hay que llamarlas de vuelta.
Las respuestas van llegando y eso calma la angustia que da este féretro.
Porque al final la muerte es tan fría y tan muda.
Ay, boludo.
Mira,
mira, mira.
Anoche alguien vio cómo se llevaban a un hombre encapuchado allá, en el metate. Y
hoy, casualmente, Francisco Valiente no aparece.
¿Y yo qué?
¿No me dijiste que era un asunto de los federales?
¿Estarán haciendo bien su trabajo?
Hermín, mira, si esto no es una visita oficial y no tiene nada más que decirme,
por favor, retírese. Esta visita informal es una cortesía. Bueno, ya, le
dije que no sé nada.
Así que mejor vete antes de que te denuncie por corrupto.
Como siempre, muchas gracias por la cooperación. De nada. Si se nos ofrece
algo, le van a hablar de la estación.
Perfecto.
Mira, a ustedes fue a quien se les fue la mano. Pero nada, lo arreglas y me
sacas de este pedo.
Mercedes, de verdad, seguro que no lo has visto.
Mira, corazón.
Estuvo aquí ayer, ¿sí?
Y me dijo que iba a ir a verte, pero ya sabes cómo es, seguramente está bien.
No, no, es que siento que no.
Alicia, su amiga de la cantina, me dijo que lo vio, pero...
Que alguien lo subió a la fuerza a una camioneta, algo así me contó. Realmente,
no sé.
¿Estás bien?
Es así.
Espérame.
Ya sabes, este corazón que anda, anda de necio, no es nada.
¿Segura? ¿No quieres que llame al doctor, que te cheque?
Pase lo que pase, no dudes de ustedes, ¿sí?
¿Cómo que pase lo que pase? ¿Tú sabes algo, Mercedes?
Dime. No, no, yo solo sé que para él tú eres la única.
Anda, vete.
Vete, porque seguramente Francisco ya está de vuelta. Él es como los gatos.
Siempre regresa a casa, ¿no?
Toma agüita.
Nada de vino, ¿sí? No.
Cualquier cosa que yo sepa de Francisco te aviso. Sí.
Cuídate, por favor, estoy pendiente de ti. Claro que sí, gracias.
Búscate por allá, cabrón. En algún lado tiene que estar.
Nada. Por acá tampoco.
Patrón, no está.
Sí, pero es que nosotros... Estamos solos en
esto. No podemos permitir que este cabrón aparezca y nos denuncie por lo
que le hicimos.
¡Vámonos!
Oscuridad eterna, aléjate
Oscuridad
eterna, aléjate
Te entrego un hilo de mi vida A cambio de la tuya
Tu alma se teje con la mía La
oscuridad ya no puede llevarte
Lucy, ¿tú sabes algo de Francisco?
No, sé Francisco pura parranda.
Mi Cris, ¿no has visto a Francisco?
Señorita Chablé.
¿Qué pasó?
No hay rastro de él.
Ya peinamos todo el área.
¿Y la Policía Federal? ¿No ha dicho nada?
Nada. No hay ninguna denuncia levantada en su contra.
¿Entonces Leticia no denunció?
Váyase a su casa.
Nosotros le avisamos si algo pasa.
No, pues, a estas alturas ya ni siquiera sé si tengo casa.
Me avisa, por favor. Por supuesto.
Gracias. De nada.
Caga la naturaleza.
Carajo.
Uy, muchas moscas.
¿Quién me manda a andar siguiendo a este baboso?
¡Ey!
¿Qué quiere?
Estamos buscando a un hombre.
Está mal herido.
No ha de poder ni moverse bien.
Ustedes lo quieren ayudar.
Mejor váyanse.
Aquí no son bienvenidos.
Váyanse por su propio bien. A mí me gustan tus amenazas.
El diablo no amenaza.
Solo actúa.
Vozón de voz, deje su mensaje.
Vozón de voz, deje su mensaje.
Francisco, ¿dónde estás?
Bueno, Francisco, te estoy esperando.
¿Qué?
Venga.
Uy, qué intensa, espérate.
Gracias.
No, hombre, ¿cómo crees? Sin duda es nuevos horizontes.
Es que cómo se puede pelear contra esta cultura, ¿no? Una cosa es loco.
Después lo discutimos. Tengo la reserva lista.
Ahorita hablamos. Amar.
Adiós.
Maestra, perdón. No se preocupe.
La mandé a llamar porque necesito que usted cumpla con mis funciones por un
día.
Todos aquí me dicen que usted sería la sustituta perfecta.
¿Cómo? Pero le acaban de asignar el puesto aquí. No entiendo. Sí, yo sé,
pero ya sabe. Así es la vida, ¿no? De repente nos sorprende, cambia todo y
sobre todo cuando el corazón llama, hay que atenderlo.
No sabía que estaba comprometida.
Felicidades. No, no, no.
Todavía no. Entre Francisco y yo no está pasando tanto.
Pero a estas alturas, honestamente, ¿quién sabe qué pueda pasar?
Francisco.
¿Valiente? Todos en este pueblo se conocen, ¿no? Francisco Valiente.
¿Usted sabe en dónde está? ¿Quién lo iba a decir?
Yo que quería cazar al ladrón y aparentemente la que va a terminar
cazada soy yo.
Perdón,
¿ha hablado con él?
¿Cómo? Ah, pues de hecho justo... Disculpa. No, no.
No puede ser, porque anoche... No, rarísimo. Llegó a mi casa tardísimo de
más y todo arrepentido, con el corazón en la mano. Yo no sabía... No sabía qué
tanto había detrás de este ser humano.
Le pidió perdón, le platicó sobre su vida entera, sobre su tío.
Uf, qué hombre.
Dios mío. No solamente no lo voy a denunciar, voy a retirar todos los
cargos contra su tío, sin duda.
Maestra,
¿acepta usted el puesto?
No.
Muchas gracias.
Permiso.
Gracias.
Ay, hija.
Bienvenida a tu casa.
Gracias. ¿Y tu noviecito, el del métate?
No, mamá, no quiero hablar de eso, de verdad.
Así habrá estado la cosa, ¿no? Roberta, por favor,
¿tienes hambre?
No, no, papá, solo quiero ir al cuarto a descansar.
¿Quieres que le diga a María que te prepare algo?
No tengo hambre, mamá, pero gracias por aceptarme de nuevo aquí.
Hija, báñate.
Y ya sabes que esta siempre será tu casa, hija.
Ven, descansa.
Gracias.
¿Cómo se te ocurre?
En ese momento, Alma solo quería desaparecer, tener otra vida.
Pero generalmente, esconderse de la realidad no soluciona nada. Cecilia III,
Natalia Sánchez, Tatiana Pérez, ¿las han visto?
¿No? Vayan a buscarlas por atrás. Ya voy, señor.
Tenemos que encontrar a esas mujeres ya.
El
otro
lado no te dejó pasar.
¿Dónde estoy?
¿Quién eres tú?
Yo.
Yo soy tu destino.
Qué bonito nombre.
Ayúdame, me tengo que ir.
No, respira.
Estás en una segunda oportunidad.
Te están buscando.
Tienes que dejarte cuidar y salir cuando puedas defenderte.
Gracias.
Es casa.
¿Y? ¿Cómo se lo tomó? Casi se le desmaya.
Me hubiera encantado ver eso.
Pero yo todavía no entiendo qué ganas tú con todo esto.
¿Que a ti te gusta Francisco también?
No, querida, no.
A mí fue solo sexo salvaje.
Además, tengo una apuesta por ahí con mi hermano.
Quiero ver qué tanto es capaz de hacer ahora que tiene el camino libre con
alguien.
Bueno, siendo ese el caso, entonces ahí sí, ganamos todos.
Ganamos todos.
Fantástico. Eso sí, yo te recomendaría que no suelten al tío tan rápido.
Necesitas un tipo de seguro por si cambia de opinión.
Uf, pero el trato era otro.
Bueno, pero ya sabes cómo son los hombres.
¿Qué vas a hacer si le dan ganas de regresar por algo?
No, yo no puedo quedarle mal.
No puedo quedarle mal. Es su tío.
¿Qué tal si alguien moviera sus influencias para trasladar al tío muy,
muy lejos y que tú no puedas hacer mucho por ayudarlo?
Y cambia la cosa.
Ustedes arréglenselas como puedan. A mí no me metan en esto.
Estábamos cumpliendo sus órdenes. Pero yo jamás les dije que mataran a nadie,
imbécil. ¿O sí? ¿Les dije que mataran a alguien? No, ¿verdad, Carol?
¿A quién mataron?
Dime qué pendejada hiciste.
Es que fue culpa de estos pendejos de los Huárvores.
¿Qué hicieron?
Pues le estaban dando una madriza al pendejo este del Metate.
¿Francisco Valiente?
Ay, por favor, ahora no me digas que te importa.
Bernardo. ¿Qué? Dime que le dieron una madriza.
Porque por lo menos nos fueron a botar a un hospital o algo.
Es que...
El cuerpo no aparece y no aparece. ¿Parece que no aparece? No sé qué pedo.
¿En qué lío te metiste? No sé.
No creerás que está muerto, ¿sí?
No sé, no sé nada.
¿Qué hago?
A ver, tranquilo, respira, respira.
¿Qué hago?
Puta madre.
Eso te puede convenir.
¿Cómo?
Si está muerto, no puede incriminarte.
Pero, ¿y si está vivo?
¿Qué hago si está vivo? ¿Qué hago? No, no.
Si está vivo, algo te tendrás que inventar para salirte del pueblo de un
rato. Chica.
¿Y si esos pendejos me incriminan? Si dicen algo de mí, me dicen algo de mi
nombre. Eso no va a pasar. Eso no va a pasar.
No va a pasar.
Ay, chingados.
Pero lo mejor va a ser que...
Que le vayas pidiendo el departamento de Londres a los Chable.
Y te vayas.
Tranquilo, tranquilo.
Cállate, madre.
Tranquilo, ya. ¿Cómo pasó esto?
Pues, por pendejo.
¿Saben qué? Ya lo decidí.
Me voy a ir a Londres.
Es que se respira otro aire, tienes otra energía. Creo que me va a caer bien.
Sí, qué emocionante. Siempre me duele verte partir, hija, pero
¿sabes qué? Si es para que estés bien,
cuentas con todo nuestro apoyo.
Bueno, no sean tan dramáticos.
Siempre podemos ir a ver... Ay, qué bebé, qué cutito, ¿verdad?
Ya, no, aparte tú siempre quieres ir de shopping.
Ay, claro, hija. Y bueno, y a los museos también, papá. Ayúdame.
Bueno, salud.
Salud.
Salud.
Estoy bien, doctor. Bueno, una copita y todo se me va a quitar.
No, Mercedes.
Tu corazón no está bien.
Te estás cuidando.
Claro, como siempre.
Mercedes, ¿estás bien?
Alma. Doctor, déjenos solas, por favor. Quiero platicar con esta señorita. Sí,
hay refrigerios en la cocina, si quiere. Claro que sí.
Bonita.
¿Qué pasó?
¿Estás bien? ¿Por qué estoy por aquí? No, estoy perfectamente bien. A mi
corazón le gusta jugar a veces nada más, pero dime, ¿has sabido algo de
Francisco?
Mercedes, no me espantes, ¿eh?
Pues no, él desapareció y yo también voy a desaparecer un
ratito.
Me voy a Londres.
No, no, ahora sí me vas a dar un ataque, pero...
fulminante como Londres.
Ahí se come horrible.
Bueno, no hablemos de la sensualidad, ¿verdad?
Sí,
es verdad.
No vas a dejar todo así, nada más.
Francisco se fue con Leticia Paniagua, la directora.
¿Estás segura?
A veces las cosas no son lo que parecen.
Acuérdate de que su tío está en la cárcel.
Sí, pero Leticia me dijo que iba a retirar la denuncia.
Ay, mi niña.
Piénsalo, por favor.
¿O me vas a decir que todo lo que pasó con Francisco no fue importante?
¿No lo sentiste sincero?
Pues... yo vi los mensajes que se mandaron para...
fugarse juntos, Leticia y él.
Y me dejó sola en su casa para irse a meter a otra casa de alguien más.
No sé.
Mercedes, yo lo intenté, de verdad.
Esperé a que él cambiara, a que...
a que dejara de ser así. Yo le di muchas oportunidades.
No se pudo porque al final, pues,
me partió el corazón.
Lo siento, mi niña.
Lo siento. No, no lo sientas tanto porque al final también me dejó algo muy
bonito, que es tu amistad.
Y tus historias, tus conocimientos, tu arte.
Eso es muy bonito.
Tú eres muy bonita.
Del alma.
Alma.
Bueno, ya.
Solamente prométeme una cosa antes de irme a Londres.
Lo que quieras.
Que te vas a cuidar mucho.
Ay, no.
Nada de un traguito.
Ni un cigarrito.
Ni emociones fuertes. Está bien, si tú me lo pides, lo prometo.
Por favor.
Tú prométeme que te vas a cuidar. Y que vas a volver.
En cuanto regrese, yo te paso a ver.
¿Sí?
Te voy a extrañar mucho.
Yo a ti.
Llévanles alegría a esos ingleses, por supuesto.
Bye, Mercedes.
Ay, Almir, qué padre y todo, pero es que no nos pudimos ni despedir.
Yo sé, la verdad es que me tardé en tomar la decisión.
Yo no sé, quiero ir a Londres y sentirme también...
valorada o tranquila, en paz, no con todas estas cosas de acá.
Tienes toda la razón.
Pero, ¿sabes qué? Es que te voy a extrañar mucho.
Yo también, pero me puedes visitar en Londres y es un gran pretexto. Oye,
¿y qué pasó con Bernie al final?
¿No?
No sé nada.
No me llamó, no me escribió.
Creo que no se tomó muy bien eso de terminar la relación.
Bueno, en cuanto llegues a Londres te consigues un Lord así, de volada, mija.
No quiero un Lord. Quiero estar sola, en paz.
Dicen que los europeos son otra cosa. No cambias, ¿verdad? A ver, dame los lentes
ya. Toma.
Francisco. Qué gusto verte.
¿Qué pasó?
¿Qué no pasó?
¿Dónde te metiste?
Es una historia larga que te voy a contar.
Pero tú, ¿cómo estás? ¿Por qué? ¿Por qué tienes todos esos medicamentos y por qué
estás dormida hasta ahora?
Nada.
Son vitaminas que me recetó el doctor, nada más.
¿Qué tienes tú? ¿Qué te hicieron?
Mira nada más.
Casi me matan. Casi. Casi no la cuento.
Me salvó una mujer, una especie de chamana, bruja, como la quieras llamar.
Yo te creo, corazón, pero... Esa otra a la que le tienes que dar una
explicación. Sí, sí, tengo que hablar con Alma. ¿Por qué?
Corre.
Corre. ¿Cómo que corre?
Corre, tal vez... Tal vez todavía puedas alcanzar ese avión a
Inglaterra. ¿Qué?
¿Cuál avión a Inglaterra?
Ve tras ella, Francisco.
Porque si no, te vas a dar... Ey, cálmate.
Te voy a llevar a un hospital.
Tranquila, tranquila.
Escúchame, escúchame.
Ey, ey, ey, tranquila.
No voy a ir a ningún hospital.
No me dejan beber lo que me gusta.
Te voy a llevar.
Relájate, te voy a llevar a un hospital. No, claro que no, claro que no. Ya no
hay nada que hacer por mí y Francisco, pero por ti y por Alma.
Sí, ve con ella.
Convéncela de que...
Reclamas porque el amor es lo único que importa.
No te vaya a pasar lo mismo que a mí.
No, no vayas. Mira.
No vayas.
Tranquila, te voy a llevar al hospital. Ey, ey.
Ey, Mercedes.
Gracias.
Gracias.
Ay, sinvergüenza, dime qué sientes si este
amor ya no es suficiente.
¿Para qué vuelves hoy a buscarme si al
final vuelves a marcharte?
Ay, sinvergüenza, qué mala suerte si nos
queremos tanto.
¡Gracias! No se hubiera olvidado Pero la luna
con su luz callada Sabe el secreto que nadie
contaba Dos corazones atados por fuego
Solo en cenizas acaba su...
se quiebre cuando
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