All language subtitles for Aguas pantanosas (1941) (Dual+Subt.ESP-ING)ESP

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Original subtitles

El escenario de esta historia es el pantano de Okefenokee, en Georgia.

No hace muchos años, sus 800 km2 de aguas pantanosas y cipreses

eran un páramo desconocido para quienes vivían en sus alrededores.

Sabían que sus aguas mansas estaban llenas de caimanes

y que sus bosques cenagosos albergaban a la mortal serpiente mocasín.

Temían a estos animales, pero más que nada a los parajes inexplorados

en los que un hombre podía desaparecer para siempre.

Mirad. Ahí hay una barca.

Vamos a acercarnos.

No hace falta seguir buscando.

Se los han comido los caimanes.

Es cierto, sheriff Jeb.

Okefenokee es un pantano enorme.

Desde luego, Thursday. 800 km en los que no hay nada.

800 km en los que no me verán el pelo, Marty.

Larguémonos de aquí. Pronto anochecerá.

No podemos perdernos mientras sigamos viendo esa cruz.

Puede que no, Tim, pero me pongo nervioso.

Desatrácala, Hardy. Vamos.

Trouble, vuelve aquí.

Trouble, vuelve aquí.

Trouble.

Buenos días, Srta. Hannah.

- ¿Ha visto a mi perro? - No.

Hannah, eres una mujer hermosa.

No sé por qué te casaste con un viejo como yo.

Tú no eres viejo.

Ojalá no fueras siempre a cazar zorros.

Siempre te vas con los perros al anochecer y me dejas sola.

Lo llevo haciendo desde que tuve edad de tener un perro.

Los del pantano somos así. Fíjate en Ben y su perro.

Me siento sola.

Ya te lo he dicho. Tu hermana podría vivir con nosotros.

No me siento sola por mi hermana.

- ¿Te vas de caza, hijo? - No, señor.

Mi perro no ha vuelto. Voy a buscarlo.

Ven aquí, Ben.

Diga.

Ten cuidado y no te acerques al pantano.

Pero si mi perro está en Okefenokee.

- Ya me has oído, hijo. - ¿Cuándo volverás?

Cuando encuentre a ese perro tonto.

Vuelve antes de mañana por la noche y no vayas al pantano.

Sabe que ahí es donde está mi perro.

Si no vuelves mañana, no vuelvas nunca.

- Intentaré volver. - No lo intentes. Vuelve.

- No me importa si vuelvo o no. - Tú mismo.

Adiós, Srta. Hannah.

Nunca has sido tan duro con él.

Nunca había ido al pantano.

Has sido como una segunda madre para él.

Seguro que sabes cómo me siento.

Claro que lo sé.

No hace falta decírselo a una mujer.

Los hombres tenéis miedo de exteriorizar vuestros sentimientos.

Hola, Ben.

- Hola, Mabel. - Vaya cara de funeral.

- Acabo de pelearme con mi padre. - ¿Por qué?

- He perdido a mi perro. - No es razón para pelearse.

Es porque voy a buscarlo.

¿De qué te ríes? ¿No tengo derecho a buscar a mi perro?

No discutas conmigo. Ve a buscar a tu perro si quieres.

Eso es lo que voy a hacer.

- Sí que estás disgustado. - Estoy pensando en Trouble.

¡Pues vete a buscarlo!

Eso es lo que voy a hacer.

Dame una caja de cartuchos, Marty.

- ¿Quién gana, Dave? - Es un toma y daca.

Tu vieja mula se está quedando coja, ¿no?

Tiene un clavo en la pata. Cuando tenga tiempo, se lo quitaré.

- ¿Tienes tiempo para mí? - Desde luego.

¿Adónde vas, Ben?

A Okefenokee.

- ¿Te vas a meter en el pantano? - Sí. Tengo que encontrar a mi perro.

¿Vas solo?

- A no ser que quieras venir conmigo. - Ni hablar.

Ya te veo entrando en ese pantano todo valentón.

Y salir corriendo con un caimán pisándote los talones.

- No me da miedo el pantano. - Ni a los cazadores que buscábamos.

- ¿Qué haces? - Ver si me cabe tu sombrero.

Es lo único que quedará de ti.

¡Maldita gata! Suelta una camada cada vez que vuelvo la espalda.

Danos una botella de ese whisky y Bud y yo los metemos en un saco

y los tiramos al arroyo.

Eso haremos.

- Trato hecho. - Vamos a cogerlos. Trae un saco.

Rápido, Bud.

Toma.

Esa hiena amarilla.

Detrás del barril. Rápido.

- Que no escapen. - No está aquí.

- ¿Adónde ha ido? - Está por ahí.

- Aquí está. - Dame ese gato.

Tú, jovencita.

Tráelo aquí.

¿Me has oído?

¿Por qué no dejas que se lo quede?

Dale el gato.

Deberíamos meterte a ti en el saco, gatita peleona.

- Saca esa botella de whisky. - Date prisa.

Si vas a enfrentarte a esos caimanes, necesitarás un trago de esto.

No, gracias, Bud. Quizá sepa a gato.

Está loco por ese perro, vaya si lo está.

No hay quien lo detenga.

Trouble.

¿Quién es usted?

¿No es Tom Keefer?

Lo siento mucho.

¿Haberme pegado en la cabeza?

Siento mucho que sepas que soy Tom Keefer.

¿Has venido a buscarme?

No.

He venido a buscar a mi perro.

No sabía que se escondiera en Okefenokee.

El sheriff Jeb cree que se fue a Savannah cuando se escapó.

Si me deja llevarme a mi perro, no se lo diré a nadie.

No creo que pudiera hacerlo.

Y nunca encontrarías el camino de vuelta.

- Podría decirme cómo salir de aquí. - Me temo que no.

Supongo que ya sé qué les pasó a los cazadores.

Les picó una serpiente.

Los encontré muertos, hinchados.

Los enterré por allí.

- ¿Cómo te llamas? - Ben Ragan.

¿El hijo de Thursday Ragan?

Thursday estaba en el jurado que intentó que me ahorcaran.

¿Por qué no lo hace de una vez? Mató a un hombre, ¿no?

Pensé que degollaría a quien viniera a buscarme.

¿No lo va a hacer?

Vas a quedarte en Okefenokee para siempre.

Si te dejara marchar, me delatarías.

- No, le he dicho que no. - Tu palabra no significa nada para mí.

No si de ella depende que viva o que me ahorquen.

No voy a quedarme, Keefer. No tendrá el valor de retenerme aquí.

Sólo hay una forma de que salgas de aquí.

Si yo te enseño el camino.

Estoy orgulloso de tener un perro así.

Todavía no lo tiene.

Nos iremos, aunque tenga que darle en la cabeza cuando no esté mirando.

Ningún hombre puede pillarme desprevenido.

No se mueva. Ya le he dicho que podría con usted.

Suba a la barca. Sáqueme de este pantano.

Lo he dejado ahí a propósito. Era hora de darte una lección.

Muévase.

Espero no haberte hecho daño. He intentado ser suave.

No hace falta que me haga favores.

La próxima vez le mataré

y saldré solo de aquí.

Nunca he visto a nadie tan tonto.

Eres un buen hombre, pero debes darte por vencido.

Vas a quedarte aquí toda la vida.

Tendrá mucho en que pensar.

Como Shep Collins con un plomazo en el corazón.

A veces pienso en mi pobre niña y en lo que será de ella.

¿Tiene una mujer fuera del pantano?

Tenía la mejor mujer que ha existido nunca.

No podría haber otra para mí después de que muriera.

Ni aunque dejara este pantano y viviera entre la gente.

¿Qué quiere decir?

Ya te lo he dicho. Mi hija.

Por eso vine al pantano en vez de marcharme a otro lugar.

No podría soportar estar tan lejos de mi Julie.

Marty McCord la acogió cuando me arrestaron.

Hace las tareas de la casa y la Sra. McCord le da comida y un lugar donde dormir.

La he visto.

- ¿Últimamente? - Sí, he visto a esa chica.

- ¿Está bien? - Eso creo.

¿Cómo es que no se llama Keefer si es su hija?

No es como para llevar ese apellido, ¿no crees?

El de mi mujer era Gordon.

Cuando me iban a ahorcar, la Sra. McCord prometió criar a Julie con ese apellido.

Es una buena mujer, la Sra. McCord.

¿Nadie lo sabe?

Claro que sí. ¿Thursday nunca ha dicho nada?

Hay muy buena gente fuera de este pantano.

La mayoría de la gente es mejor de lo que pensamos.

Y algunos hombres mucho peores.

¿Qué quiere decir?

¿Quién?

¿Qué le pasa?

¿Qué ocurre?

Le ha picado una serpiente.

Ahora voy a buscarlo, Señor.

Viene un alma muerta, y es Tom Keefer.

Pero murió sin gritar y de forma digna.

No le guardaré rencor, Señor, aunque intentara robarme a Trouble.

Si quieres ser indulgente con él por matar a Shep Collins, por mí bien.

Amén.

Vamos, Trouble.

No pensaba volver a verte por aquí.

Me he quedado para enterrarle.

Parece que he trabajado toda la noche para nada.

Si esas criaturas me matasen, hace tiempo que habría muerto.

¿Tiene una cura para las serpientes?

Me mentalizo de que voy a curarme,

me concentro bien y... tal vez rezo un poco.

Me habrán picado una docena de veces.

Cuando vi que me faltaba el puñal, pensé que te habías marchado.

No. Lo cogí para abrir la herida, para que sangrara.

Gracias.

Supongo que puedes coger tu rifle si quieres.

No está escuchando, Srta. Hannah.

Será mejor que se vaya, Sr. Wick.

¿Por qué no me llama Jesse como antes de casarse?

- Será mejor que se vaya. - ¿Por qué?

Thursday mataría a todo el que encontrase aquí ahora.

No a mí. Estoy a salvo mientras oiga aullar a esos sabuesos.

- No volverá hasta que cacen el zorro. - Está buscando a Ben.

Está en los alrededores de Okefenokee. Sonará el cuerno hasta que Ben lo oiga.

Thursday se echa la culpa de que se perdiera Ben.

Si Ben no vuelve, eso podría matarlo.

Viene alguien.

No se vaya.

- Seguro que ya me daban por muerto. - Eso temíamos.

- Hola, Jesse. - Pasaba por aquí. Me ha preguntado por ti.

¿Por qué has tardado tanto? Creíamos que había sido un caimán.

No pude partir hasta ayer.

- Yo sólo pasaba por aquí. - ¿Has estado en el pantano todo el tiempo?

Sí. Mi perro y yo nos lo hemos recorrido casi todo.

Le he dicho que no te había visto. Sólo pasaba por aquí.

- Claro, Jesse. - Será mejor que me vaya.

Buenas noches, Jesse.

Te olvidas la guitarra.

Gracias, Ben. Yo sólo pasaba por aquí.

- Te haré algo de comer. - Me lo comeré encantado.

Es Thursday.

Buenas noches, Thursday.

Ya le dije que volvería, señor. Y he encontrado a Trouble.

Te has tomado tu tiempo.

No, he vuelto en cuanto he podido. He traído muchas pieles.

Te dije que volvieras a los dos días.

Me perdí.

Se te están subiendo los humos. Todavía puedo ponerte en tu sitio.

- Podría haber muerto. - Sólo pretendías desobedecerme.

- No le importa lo que me pase. - Te dije que volvieras enseguida.

Para enseñarme quién manda.

Si eso es lo que crees, ahora verás.

- Ven aquí. - No voy a pelear con mi padre.

- Harás lo que yo te diga. - No.

Ya soy mayor. No pienso obedecerle en todo.

- No seas duro con él. - Calla.

Muchos hombres han ido a Okefenokee y no han vuelto.

Prométeme que no volverás y no te daré una paliza.

Allí hay mapaches y nutrias. Voy a ir a cazarlos.

No mientras vivas bajo este techo.

Estaba preocupadísimo por ti.

Ya no tendrá que preocuparse más.

Por favor, no te vayas así. Ya se le pasará.

Entienda que tengo que hacerlo.

No está bien que te vayas. Tu padre te necesita.

Y yo también.

No puedo decirte por qué. Estoy asustada.

Te quiero como si fueras mi hijo.

- No nos abandones. - No se preocupe.

Marty McCord tiene una vieja choza para mí.

Esto tenía que pasar para que pudiera independizarme.

Adiós.

Ven aquí, jovencita.

Ven. Te estaba buscando.

Vamos. No te haré daño.

Pasa dentro.

Vamos. Tengo algo que decirte.

Vi a tu padre en el pantano.

- Por poco nos matamos antes de salir. - Mi padre no está en un pantano.

¿De qué tienes miedo? No diré nada. Él y yo vamos a ser socios.

Vamos a cazar juntos. Mira.

Le he vendido a Marty algunas pieles. La mitad de este dinero es tuyo.

¿No lo va a delatar?

Claro que no. Tom y yo vamos a ganar mucho dinero cazando en el pantano.

Si ahorras lo suficiente, Tom quiere que estudies.

No quiere que seas una gata callejera como ahora, dependiendo de los demás.

No soy una pordiosera. Trabajo para ganarme el pan.

No te enfades. Toma.

- No tengo dónde esconderlo. - Tom dice que te lo dé.

Me da miedo quedármelo. Nunca he tenido dinero.

Te lo guardo hasta que Tom me diga qué hacer cuando vuelva a Okefenokee.

¿Está bien? ¿Está enfermo?

Nada puede hacerle daño.

Vete antes de que la mujer de Marty te eche en falta.

- Pero mantén la boca cerrada. - Sí.

Vamos.

¿Puedo hacer algo por usted?

Supongo que sí. Nunca he sabido hacer la cama.

Pero que nadie te vea venir aquí.

De eso nada. Tú quédate aquí.

Que no salga, o se irá detrás de un ciervo otra vez.

- ¿Puedo darle de comer? - Sí, pero es como yo. Come a todas horas.

Trouble. Qué nombre tan bonito.

Pensé que no volverías nunca.

Sigue pensándolo si te pones así.

No es forma de comportarse para una chica decente.

Así quiero que se comporte mi chica cuando vengo a verla.

- Tengo algo que decirte. - ¿Qué?

- Me he ido de casa. - ¿Ah, sí?

- Vivo en la choza de Marty. - Esa vieja cabaña.

Voy a llenarla de pieles para cuando llegue el invierno.

Ya no le diré "señor" a nadie. Ahora soy independiente.

- Ya estás fanfarroneando otra vez. - No.

Me compraré un caballo

y una buena perra para Trouble y así podré criar cachorros.

Y poco después, te haré una proposición.

- ¿Qué clase de proposición? - Ya lo averiguarás.

Me voy a Okefenokee. No te imaginas la de animales que hay.

- Te perderás, y no volveré a verte. - No.

Sí. Por favor, no vuelvas allí.

- Te comerá un caimán, como a esos dos. - Les picó una serpiente.

Si conoces el pantano como yo, no te pica una serpiente.

¿Cómo sabes que fue una serpiente?

¿Por qué dices eso?

¿Por qué?

- Vi dónde están enterrados. - ¿Quién los enterró?

¿Quién pudo enterrarlos allí?

Tú sigue haciendo preguntas.

No te enfades. ¿Por qué no me dices quién se esconde en el pantano?

Nadie se esconde en el pantano.

Si encontraras a dos hombres muertos, los enterrarías, ¿no?

Eso fue lo que hice.

- Prométeme que no se lo dirás a nadie. - ¿Por qué?

Podrían impedirme que volviera.

Se acabaría la caza y no te haría esa proposición.

Sabes que no se lo diré a nadie.

Tengo razones para querer que todo te salga bien, ¿no?

Desde luego.

¿Cuándo volverás al pantano?

Dentro de dos o tres días.

- ¿No volverás para el baile? - Volveré.

¿Y si no vuelves?

Una chica no puede conformarse con uno.

Sobre todo cuando no aparece hasta el último momento.

Te he dicho que volveré.

Más te vale.

No deberías llevar a Trouble en una barca.

Un caimán podría volcarla para comérselo.

Deberías dejarlo aquí conmigo.

No voy a dejarlo en ninguna parte.

- Lo cuidaré como si fuera mío. - Ya lo creo que sí.

Tengo un regalo para ti.

- Me lo robarías si te diera la oportunidad. - Me gustaría.

Pero ahora ya no puedo, puesto que eres mi socio.

Es como estar en otro mundo, ¿verdad?

Dicen que las estrellas también son otros mundos.

Unas balsas brillantes que flotan en el océano de la noche de Dios.

Con seres vivos en cada balsa, como en ésta que llaman la Tierra.

Vivir solo en este pantano es como vivir en otra estrella.

Este pantano no es tan peligroso como dicen.

Si lo conoces. Pero puedes perderte y volverte loco intentando salir de él.

Hay que conocer lo que vive aquí para llevarse bien.

Igual que conoces a la gente de fuera antes de llevarte bien con ella.

Y hablando de la gente de fuera,

aún no me has dicho qué aspecto tiene mi Julie.

Está bien.

Un poco andrajosa.

Ya sé cómo has sobrevivido en este pantano sin un rifle.

Conoces las costumbres indias. Oí que sabes mucho de indios.

Solía cazar con un mestizo.

Los indios saben un montón de cosas.

Enterraban a los perros con ellos porque creían que tenían alma.

Eso no tiene sentido.

Dices que un perro está muerto cuando muere.

No veo por qué iba a ser así.

¿No respira como tú? ¿No tiene un corazón, sentimientos, sentidos?

Fíjate en este mosquito que intenta picarme.

¿No tiene vida, como yo?

Ahora ya no.

No lo has matado. Su vida se ha ido a otra parte.

Si estás tan seguro de que vivimos tras la muerte, ¿qué hay del hombre que mataste?

¿No tendrás miedo de encontrarte a Shep Collins en el más allá?

Yo no maté a Shep Collins.

Lo mataron con tu rifle, ¿no? Yo me acuerdo.

El sheriff dijo que le diste en la cabeza y escapaste,

justo antes de que fuera a ahorcarte.

Sí. No me iban a ahorcar por algo que no hice.

¿No hay forma de que el sheriff Jeb averigüe la verdad?

No.

Viviré y moriré en este viejo pantano.

Pero no me importa, mientras mi Julie no tenga que valerse por sí misma.

Tú me vas a ayudar a cuidar de ella.

Ojalá me sonriera como antes.

He esperado a que Thursday se fuera de caza.

En cuanto he oído a sus perros, he venido para acá.

Escuche.

Cuantos más zorros cacen, mejor para mí.

Preferiría que se preocupara por mí antes que por ese viejo.

Yo no me preocupo por usted. Thursday le haría pedazos con una mano.

Se las vería con los Dorson. Alguien podría morir.

Yo los vi con mis propios ojos cuando...

- ¿Qué vio? - No importa. No les cae bien Thursday.

Estarían encantados si tuvieran una razón para hacer algo al respecto.

- Eso es lo que temo. - No deberíamos hablar así.

Preferiría morir a discutir contigo. Estoy loco por ti.

Vete y no vuelvas nunca.

No te vayas.

Vete y déjame en paz.

Vete, por favor.

Vete, por favor.

Alto ahí, señor.

¿Me oye? Deténgase.

Hannah, ¿dónde estás?

- ¿Estás bien? - Sí.

¿Quién era?

¿Quién era?

- ¿Cómo te has hecho daño? - Te he preguntado quién era.

Bueno, yo...

- Sabes quién era, ¿verdad? - No.

Ha estado aquí y te ha agarrado, ¿verdad?

No lo sé.

No pensé que me mentirías.

No puedo decírtelo, Thursday.

Ahora lo entiendo.

- Le dijiste cuándo venir. - Eso nunca. Él lo sabía.

No es la primera vez.

No.

Apenas puedo creerlo. Tienes que decirme quién era.

- No puedo. - Tienes que decírmelo.

No puedo. Sé lo que pasaría: irías a por él con el rifle.

No hay tantos hombres por esta zona. Ya lo averiguaré.

Dime cómo te has hecho daño. Puedo ayudarte.

No.

No puedes.

Pasen si quieren ver algo que no han visto jamás.

¿No es una piel increíble?

Es la piel de pantera más grande que he visto.

- ¿De dónde la has sacado? - Del pantano.

- ¿Cómo la cazaste? - La matamos de un plomazo.

- ¿Estabas con alguien? - Me refiero a mi perro y yo.

Sabía que tenías un perro listo, pero no que manejara una escopeta.

- Ya sabes a qué me refiero. - Aún no estoy seguro.

- Ni yo. - Esa pantera no es nada.

Si os creéis grandes cazadores, deberíais ver las otras pieles que ha traído.

Tiene la choza de Marty llena de pieles de nutria.

Ya lo creo. Nunca he visto nada igual.

Las verás mejores cuando vayamos a cazar con Ben a Okefenokee.

Bud y yo tenemos más trampas que tú, pero iremos a medias. ¿Qué te parece?

- No quiero socios. - ¿Qué tienes contra nosotros?

- Yo cazo solo. - Eso es lo que dices.

No importa. Cazaremos solos y nos quedaremos con su tercera parte.

No puede ser tan difícil orientarse.

Me llevó dos semanas salir de allí. Ni siquiera mi perro sabía por dónde ir.

Así que le diste la escopeta y conseguiste salir de allí.

Me gustaría que fueras al pantano.

Te llevarías una gran sorpresa.

Marty, dame una botella de ese licor. Quiero invitar a un trago a Ben Ragan.

Dale una botella de ginebra.

Con un par de tragos, se irán al pantano a enfrentarse a un caimán.

- Adivina. - Sólo podrías ser tú, Ben.

- Hola. - ¿Dónde has estado tanto tiempo?

Te lo dije hace dos semanas. ¿O ya lo has olvidado?

- Eso es mucho tiempo. - Te dije que estaría aquí esta noche.

Marty McCord me ha prestado su caballo para ir al baile.

Voy a ir con otro. Te dije que volvieras a tiempo.

- Te dije que volvería y aquí estoy. - No eres el único hombre del pueblo.

Esperas que una chica te espere.

Esperé y esperé, y ayer, como no venías, dije que sí.

¿A quién?

A un buen amigo. Puedo decirte quién.

Miles Tonkin.

- Él. - Pareces estar celoso.

¿Por qué iba a estarlo? Tengo a quien llevar al baile.

Muy bien, enfádate.

¿A quién más puedes llevar?

Yo ya sé a quién.

Todas las chicas del pueblo ya tienen un hombre.

Pues tengo a alguien.

Mientes.

No encontrarás a otra chica por aquí y lo sabes.

Quizá te deje bailar conmigo.

Si a mi amigo no le importa. No te prometo nada.

Te lo diré esta noche.

- Hola, Miles. - Hola, Mabel.

¿A qué hora quieres que venga esta noche para llevarte al baile?

- ¿Es bonito este vestido? - Es precioso.

- ¿Cuánto cuesta? - Un dólar y medio.

Me lo quedo.

¿Para qué hemos venido si no vamos a bailar?

Seguiremos viniendo hasta que me digas quién es.

Muy bien. Lo sabré cuando lo vea.

Hola, Ben. Julie. Casi no te reconozco.

Está muy guapa con ese vestido rosa.

Es un vestido muy bonito.

Vuelve aquí.

- Estás preciosa, Julie. - ¿Cómo es que estás aquí?

La he traído yo, Marty.

Hola, Mabel.

Es inútil. No sé.

Sentémonos un momento.

- Hola, Srta. Hannah. - Buenas noches, Ben.

Hola.

Ésta es la Srta. Julie... La Srta. Gordon.

Te he visto en casa de la Sra. McCord.

Estás muy guapa. Te he estado observando con Ben.

Gracias.

¿No eres la hija de Tom Keefer?

Sí, señor.

No permitiré que nadie hable mal de ella.

No pienso pelear en público con alguien de mi familia.

No pretendía ofenderla, pero tú eres el que parece avergonzarse de su apellido.

No discutas con él. Está fuera de sí.

Está enfadado porque no permito que me mande.

Id a tomar el aire y dejadnos solas a las mujeres.

- Buenas noches, Ben. - ¿Qué hay, sheriff?

- ¿No bailas? - Ya sabes por qué.

¿No puedes dejarla en paz?

Creía que ibas a cortejarme a mí.

Yo también.

No pretenderás que me quede en casa cosiendo

cada vez que te vas a ese pantano.

Lo único que haces es mandarme y regañarme.

Todavía no has visto nada.

- Ésta no es forma de hablar. - Y Miles no hablaría así.

No. Es un caballero.

¿Por qué no te vas a bailar con él para que yo pueda bailar con mi chica?

- Eres una arpía. - Déjame en paz.

Déjala en paz, Ragan.

Ya no te volverá a molestar.

¡Cuidado!

¡Deténganlos!

Disculpe.

Vamos, Ben. Dale bien.

Suéltame, Mabel.

¿Por qué os peleáis? ¿Quién ha empezado este jaleo?

Ben y yo estábamos discutiendo. Miles no tenía por qué meterse.

Ha peleado por ti. Puede quedarse contigo.

Ve con cuidado.

Sé muy bien qué pretendes.

Vete a casa.

Hardy, vuelve al baile.

Ojalá hubiera salido antes. Le habría dado una patada.

No ha sido culpa suya.

Ahora sé por qué me has llevado al baile.

¿Por qué?

Porque Mabel McKenzie es tu novia.

Ya no.

Puede que así fuera, pero estoy orgulloso de haberte llevado a ti.

Es curioso, nunca me había fijado. Eres mucho más guapa que Mabel.

- Si fueras un poco mayor... - Podría crecer más, tal vez.

A partir de ahora no cortejaré a nadie más.

Si no tienes inconveniente.

No tengo inconveniente.

Nunca he pedido un beso. Siempre los he dado sin más.

Pero te lo voy a pedir ahora. ¿Te importa?

No.

- Es la pocilga de Marty, ¿no? - Sí.

Espera aquí.

Date prisa. Te estábamos esperando.

- Hola, vecino. - Hola, muchachos.

- ¿Dónde está Thursday? - Su caballo está cojo.

Ha ido a buscar otro. Dice que empecemos sin él.

Ya estamos casi todos. Adelante, Tulle. Describe los hechos.

Lamento decir que parece haber un ladrón de cerdos entre nosotros.

Que me aspen si no lo hay.

Hola. La persona a la que vienes a ver está en la cocina haciendo café.

No he venido a ver a nadie. He oído que os reunís por lo de los ladrones.

No sabemos que se trate de ladrones. Pensábamos coger sólo a uno.

- Espero que no sean dos. - Puede que sí.

- ¿Qué insinúas? - ¿Qué sabes de todo esto?

Creo que los cerdos están en 15 km a la redonda.

Si no se los han llevado río abajo para venderlos.

Si sabes tanto, quizá estés implicado. Has estado mucho fuera últimamente.

Sí. He estado cazando, como Bud y tú.

Espera. Sabes que Ben no insinúa nada.

Éste es un asunto serio.

Y te lo voy a demostrar. Se te están subiendo los humos.

¿Todos quieren café?

- ¿Café, Sr. Ragan? - No, gracias.

¿Qué tal está tu amigo del pantano?

¿Por qué no le cuentas al sheriff quién se esconde en el pantano?

Tal vez sea el ladrón de cerdos que buscan.

- ¿Café? - Gracias.

- ¿Qué quiere decir? - No lo sé.

Sabíamos que tenías a alguien en el pantano.

Es un escondite ideal para un ladrón.

¿Quién se esconde en ese pantano?

No será Tom Keefer, ¿verdad?

Está completamente loca.

Tú sí que estás loco, por juntarte con la hija de Keefer.

Por eso sé quién te ha estado ayudando.

- Tiene razón. - Desde luego.

Ahora ya sabe dónde está el ladrón.

Los ladrones están en este porche, y tú lo sabes.

- Hágale callar. - Escucha, Ben.

¿Está Tom Keefer en el pantano?

- Contesta. - Pregúnteselo a ella, ya que sabe tanto.

- Te lo preguntamos a ti. - ¿Está Keefer en el pantano?

Keefer cometió un crimen. ¿Estás de su parte o de la nuestra?

- Él no hizo nada. - Tienes que decirnos dónde está.

- Averígüelo usted. Vaya a buscarlo. - Lo haré, pero nos guiarás tú.

- Eso ya lo veremos. - De eso nada.

No os interpongáis en mi camino, Dorsons.

O hablas o te metemos en el agua.

Un momento. Ben, ya vale. No te lo pongas más difícil.

Tenemos que encontrar a Keefer y necesitamos tu ayuda.

- Danos tu palabra antes de irnos. - No.

- No sirve de nada discutir. - Vamos a meterlo en el agua.

Sácalo ya, Dorson.

- ¿Estás dispuesto a hablar? - Di algo, rápido.

- Di algo. - ¿Nos lo vas a decir?

No podéis obligarme.

Ahoguemos a este canalla.

Nunca he visto a nadie tan tozudo.

¿Dónde está todo el mundo?

En el arroyo.

¡Parad!

Dorsons, sacad al chico de ahí. Apartad.

¿Me oís? Sacadlo de ahí.

- Sabe dónde está Keefer. - Se lo estamos sonsacando.

Sacadlo de ahí.

Sacadlo.

- No pretendíamos hacerle daño. - ¡Largo de aquí!

Te pondrás bien, hijo.

Si no hubieras ido al pantano, como te dije, no te habría pasado esto.

¿Qué ocurre, hijo?

Si me das mi ropa, no te molestaré más.

Estate tranquilo.

Estás enfermo.

No tanto como para estar aquí oyendo cómo me echa una reprimenda.

Sé que por eso me sacó del arroyo.

Te saqué porque eres mi hijo.

Estás en casa.

Tú y yo no nos vamos a pelear más.

Hola, Matt.

Hola, Sra. McCord. ¿Está Marty?

- Llévatelas de aquí. - Las he traído para venderlas.

- Llévatelas. - ¿Qué tienen de malo estas pieles?

Huelen a Tom Keefer.

No pensé que me lo tendrías en cuenta.

Si tratas con ese Keefer, vende sus pieles en otro sitio.

- ¿Dónde? - Llévatelas a Savannah, como hago yo.

No puedo ir a Savannah. Está demasiado lejos.

Tendrás que llevártelas de aquí.

- ¿De qué voy a vivir si no las vendo? - Ése es tu problema.

Mi mujer dice que vacíes la choza.

Tengo intención de vaciarla.

¿Vas a ir de caza esta noche?

Sí. Vamos a cazar.

Echaré de menos a tu perro.

Adiós, Sra. McCord.

Hola, sheriff.

Has delatado a mi padre.

- No pretendía... - No tenías ningún derecho.

Ahora lo cogerán. Se lo he oído decir al sheriff Jeb.

Los Dorson le van a ayudar.

- Eres peor que Miles Tonkin. - Tú no sabes cómo ocurrió.

No te hablaré nunca más. No volveré a la choza.

No te haré la comida ni la cama.

Nadie va a coger a tu padre porque no se lo permitiré.

Nunca más te volveré a creer. Nunca.

Debes confiar en mí.

¿No te he dicho siempre la verdad y te he guardado el dinero?

No pienso tocarlo. Quédatelo, o tíralo. Nunca lo tocaré.

Sólo lo ahorraba para él. Ahora lo has matado.

No es verdad.

Siéntate, Dorcas.

Escúchalos, Trouble. Están teniendo una cacería buenísima.

Ese viejo zorro gris les está haciendo correr.

Vamos tú y yo, digan lo que digan.

Prefiero que nos quedemos esta noche.

No creo que tú necesites una invitación.

- ¿Qué ocurre entre usted y él? - No puedo decírtelo.

¿Por qué?

No soportaría que me dieras la espalda.

¿Es por algo que ha hecho?

Quizá me sienta mejor si te lo cuento.

Desde entonces, Thursday no va a ninguna parte.

Se queda aquí sentado mirándome, esperando a que vuelva ese hombre.

Le dije que no volvería a ocurrir, pero no me hace caso.

He estado deseando morir.

Jamás imaginé que fuera algo así.

Ojalá no te lo hubiera dicho.

¿Thursday?

No es Thursday, Jesse. Soy yo.

¿Esperabas a Thursday?

¿Por qué iba a hacerlo?

Si tienes algo que decirle, sé dónde puedes encontrarlo.

- No tengo nada que decirle. - Quizá él tenga algo que decirte a ti.

Yo no le he hecho ningún mal. Nunca le he hecho nada.

¿Qué crees que diría si le dijera dónde he encontrado tu guitarra?

Díselo. No vendrá. Le da miedo.

Te haría picadillo.

Tengo amigos. Ya sabes lo que harían. Tú lo probaste.

Los Dorson. Empezaba a olvidarme de ellos.

Los Dorson no permitirán que me pase nada.

¿Por qué me miras así?

¿Por qué guardas eso?

¿Eso?

Tengo muchas cosas.

Ya.

Tú fuiste decisivo en el juicio, ¿verdad?

Sólo había tres testigos en contra de Tom Keefer.

Bud y Tim Dorson, y tú. Todos disteis la misma versión.

Tres contra uno, ¿no?

- Sólo contamos lo que vimos. - Puede que sí y puede que no.

Sé que Tom Keefer no cometería un crimen.

Pero tú sí. Y también Bud y Tim Dorson.

- Estás loco. Yo no mataría una mosca. - Tal vez no fueras tú.

Pero ahora empiezo a ver la luz.

Ya entiendo por qué los Dorson siempre te defienden

y por qué siempre les sigues a todas partes.

Eso no es cierto. Te equivocas.

No. Tú le mataste.

O fueron los Dorson y tú los viste. Eso es.

Está tan claro como tu mirada.

Eres tan culpable como ellos y, si los ahorcan, a ti también.

No hables así. Yo no he hecho nada.

El único modo de salvar el pellejo es contar la verdad ahora.

No puedo hacer eso. Bud Dorson me mataría.

Bud no va a matar a nadie. Cuenta tu versión y Keefer te respaldará.

Y ahorcarán a los Dorson.

No puedo hacer eso.

Muy bien, Jesse. Como quieras.

O vienes a ver al sheriff Jeb o te llevo con Thursday.

Tú eliges: el sheriff Jeb o Thursday.

Yo escogería al sheriff, lo confesaría todo y me libraría de los Dorson para siempre.

Vamos, el uno o el otro.

¿Lo ves? Aquí no están los Dorson.

No puedo.

Es demasiado tarde para echarse atrás. Nadie te hará daño por contar la verdad.

Ben Ragan, ¿qué haces aquí?

Jesse tiene algo que decirle.

Y lo que haga después depende de usted.

Vamos, Jesse. No tengas miedo.

Diles quién mató a Shep Collins.

Lo que dije en el juicio no era verdad.

Julie, ¿estás ahí?

Vete. No tienes derecho a estar aquí.

- Tengo que verte. - No quiero volver a verte.

No lo entiendes. Voy al pantano a buscar a tu padre.

Vas a buscarlo para que lo ahorquen.

No es lo que piensas. Va a volver para siempre.

Lo he arreglado todo. He hecho que Jesse Wick contara la verdad.

Si no creyeron a mi padre, no creerán a Jesse Wick.

Por eso voy a traer a tu padre.

El sheriff tiene la declaración de Jesse Wick. No se echará atrás.

Mañana tendrá la de Tom.

Déjame hablar contigo. Déjame verte.

¿Seguro que puede volver? ¿Y nadie le hará daño?

Seguro.

Por la mañana vendrán a buscarte.

Irás en la barca del sheriff a ver a tu padre.

No le diré una palabra a Tom de que estarás esperando allí.

Le daremos una sorpresa.

Le enseñaremos lo guapa que eres.

Podremos volver a vivir en nuestra granja, como antes.

Así será, Julie.

Se acabaron los problemas de Tom. Pasarán al olvido.

¿Sabes qué dijo? Que vivir en el pantano es como vivir en otra estrella.

Ahora será como volver al mundo.

Ahora no, tonto.

Me alegro de verte. Me he sentido solo por primera vez en años.

Echaba de menos a este viejo sabueso.

- Súbete a la canoa. - ¿Por qué?

He venido a sacarte del pantano.

Obtuve una confesión de Jesse Wick. El sheriff Jeb dice que eres libre.

Si te enfrentas a los Dorson, todo será como antes.

- No estarás bromeando, ¿no? - Es la verdad. Eres libre.

Julie y tú volveréis a vivir juntos.

- ¿Quieres decir que me puedo ir de aquí? - Pues claro.

El sheriff Jeb y Marty estarán esperando en el límite del pantano.

Es una trampa. Sólo quieren atraparme.

Estás loco. Mi padre estará allí.

Y Hardy, Fred Ulm, John Dekle y Marty McCord, como te he dicho.

Nunca pensé que no me creerías.

- Te han enredado. - No.

Sólo quieren cogerme. Siguen estando en mi contra.

Es la verdad. Yo no estoy en tu contra.

Si lo estuviera, los habría traído en vez de sacarte de aquí.

Tal vez, pero si te equivocas, soy yo el que lo va a pagar.

Ya te he dicho quién estará esperando.

Si su palabra no vale, tampoco la de la Santa Biblia.

Es como si hubiera estado muerto todos estos años.

Y ahora me dices que vuelva a la vida.

Tengo que estar a solas un momento.

Quédate aquí, tonto.

Ahora ya no tendrás que esconderte.

Pronto comerás tu propio maíz y asarás tus cochinillos.

Julie me los asará.

¿Sabe cocinar?

Ya lo creo. Muy bien.

Dime, ¿cómo es?

¿Es guapa?

No puedo decir que se parezca a ti.

No creo que tenga barba.

Tú ocúpate de Keefer. Yo quiero a ese cerdo de Ragan.

En cuanto giremos, veremos la cruz.

- Sólo un par de minutos más. - Y allí estarán para decirme que soy libre.

Así es. Todos ellos.

- ¿Les has dado? - No estoy seguro.

Vamos a la otra orilla.

Vamos por detrás.

- Me has mentido. - No.

Me has tendido una trampa. Debí degollarte la primera vez que viniste.

- Estás loco. - Loco por confiar en ti.

Sería una locura confiar en nadie. Creía que había buena gente, pero no es así.

No podemos hablar. Vienen los Dorson.

¿Sabes quiénes son? Eso demuestra que me has engañado.

No podría ser nadie más. Se lo habrá dicho Jesse.

- Se lo dijiste tú. - Me odian tanto como a ti.

Soy tu amigo. Yo no te haría una cosa así.

- Ahora lo averiguaremos. - ¿Qué quieres decir? ¿Cómo?

Vamos a comprobarlo. Déjate ver.

Déjate ver y, si no te disparan, sabré que estás de su parte.

¿Quieres que me maten?

Intento averiguar si hay alguien que diga la verdad.

A ti no te dispararán, porque estás confabulado con ellos.

Y ahora déjate ver.

Déjate ver.

Está bien.

Si eso es lo que crees, te lo demostraré.

- ¿Estás herido? - Creo que no.

Lo siento.

Tenemos que atrapar a esos canallas. Por aquí.

Cuando vuelvan a disparar, hazte el herido y sígueme.

Le he dado, Tim. Podemos ir a por Keefer.

No, Ben. Por el borde.

Deja algo aquí. Tira la chaqueta.

Son arenas movedizas. Se los tragarán.

Mira. Están ahí.

Tim, date prisa.

Me hundo. Sácame de aquí. Rápido.

Cógete a la culata. Agarra el rifle.

Me hundo en el barro. Date prisa.

No te acerques, Tim. Vamos, tira.

No estás tirando.

- No me dejes morir aquí. - Estoy tirando.

¿No lo entiendes? No me dejes morir en Okefenokee.

Sácame de aquí.

Tranquilo, Ben. No hará nada.

Levántate.

Es una pena lo de Bud, pero tal vez sea mejor así.

- Ya no morirá ahorcado. - No.

No es muy alentador, ¿verdad?

Tampoco lo fue para mí cuando el juez dijo que me ahorcarían por algo que hicisteis.

Y todo este tiempo habéis vivido en libertad en el mundo exterior.

Yo no maté a nadie, pero me obligasteis a vivir aquí.

800 km de pantanos y páramos.

Y ni un solo ser humano.

Pero he sobrevivido.

Quizá sobrevivas tú también.

Porque ahí es donde vas a acabar.

Si puedes vivir en ciénagas con serpientes y caimanes,

bienvenido a tu nueva vida.

Y ahora andando.

Sigue andando.

Y si encuentras la forma de salir, el sheriff te estará esperando con una soga.

Nuestra barca está ahí.

He pensado que quizá sea mejor que vuelva a mi isla.

¿Para qué? Tú te vienes conmigo a ver a tu Julie.

No creo que pueda volver a vivir ahí, y éste es mi hogar.

Tal vez sea mejor asegurarme de que Tim Dorson se ha perdido.

No puedes hacer eso.

Julie te está esperando, y toda la gente que conocías y querías.

Son ellos. Vamos.

Quieres ver a Julie, ¿no? No querrás hacerle daño.

Ahí vienen.

Ahí está Julie.

Hola.

Papá.

La filmación de las escenas del pantano de Okefenokee de Georgia

fue posible gracias a la cooperación del Okefenokee National Wildlife Refuge,

al que expresamos nuestro agradecimiento.

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