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Muchas gracias.
♪ Yo estaba empeñado en no ver...
♪ lo que vi, pero, a veces..., - Ahí.
Ahí, ahí.
♪ - ...la vida es más compleja... - Qué poquito pesa.
♪ - ...de lo que parece.
♪ Perderme, por lo que yo vi,
♪ rejuvenece.
♪ iOh!
♪ La vida es más compleja
♪ de lo que parece.
♪ iOh!
♪ La vida es más compleja
♪ de lo que parece.
♪ iOh!
♪ La vida es más compleja
♪ de lo que parece.
♪ Abre tus brazos,
♪ ciérralos conmigo dentro...
♪ solo unas horas y, luego,
♪ cuando amanezca,
♪ yo pondré una cafetera.
♪ Yo habré llevado esta nube...
♪ hacia otro cielo...
♪ de nubes pasajeras.
♪ Si el sueño pierde pie, resbala,
♪ queda colgando de un hilo.
♪ Prefiero una noche entera en vela...
♪ ...a tener el alma...
No te oí llegar. ¿Y el día?
Bien. Largo.
Era día de exámenes.
¿No viste mi wasap? Te mandé uno.
No. Me quedé sin batería. ¿Qué era?
Que compraras vino.
¿Qué es todo esto?
¿"Todo esto"? Todo esto son cosas para picar.
¿Cosas para picar?
Sí, preparé una picadita, Julio.
¿Una picadita?
¿Esperamos a alguien?
A nuestros vecinos.
¿A nuestros vecinos?
Sí, te lo dije ayer. ¿No te acordás?
Perfectamente, sí.
Recuerdo perfectamente
que me dijiste que querías invitar a los vecinos,
no que ya habías invitado a los vecinos.
Hay una diferencia importante en el tiempo verbal.
¿No, Anita?
¿De verdad...
hay una diferencia importante en el tiempo verbal?
Sí, hay una diferencia... importante en el tiempo verbal.
Un día, voy a grabarte para que te escuches, Julio.
Vale, perdóname.
Es que estoy muy cansado y todavía me quedan 50 exámenes por corregir.
Si no te importa, llámales y diles que quedamos otro día.
¿Te parece? No, Julio, ya es tarde.
Y siempre hay excusas. Hace mucho que debimos invitarlos.
¿Por qué? ¿Por qué les tenemos que invitar?
¿Quién lo dice? ¿Dónde está escrito? ¿Dónde?
No está escrito en ningún lado. No te pongas nervioso.
No, yo no me pongo nervioso.
¿Sabés lo que pasa?
No tengo ni idea.
Que nos ayudaron cuando vinimos aquí mientras hacíamos las obras.
Les prometimos que les mostraríamos el piso
y que les invitaríamos a algo cuando se acabase.
Y de eso hace ya medio año, ¿sabés?
Y parecen simpáticos, ¿no?
Son unos pesados. Siempre saludan.
¿"Son unos..."?
¿"Son unos pesados. Siempre saludan"?.
Sí, Ana, ya sabes a qué me refiero, ¿no?
Te tienes que parar, hablar con ellos,
te preguntan cómo va todo...
Es lo que hace la gente normal, Julio,
mostrar algún tipo de interés por los demás.
¿Sabes lo que más me molesta, Anita?
¿Qué, Julio?
Que también vivo aquí. No sé si te acuerdas.
Sí, claro que me acuerdo, sí.
Pues, si querías invitar a los vecinos,
me lo podrías haber comentado, ¿no te parece?
No, no me parece. ¿Sabés por qué?
¿Por qué, cariño?
Porque me hubieras dicho que no, como siempre.
iAh! Ana. ¿Sí?
¿Qué es esto?
Esto es una alfombra.
¿La has comprado por los vecinos?
La he comprado porque la otra estaba vieja.
La has comprado por los vecinos.
¿Te gusta? Depende.
¿Te gusta, Julio?
Depende de lo que te hayas gastado, Anita.
¿Por qué no salís, entrás y arrancamos todo otra vez?
Vale, venga. Guay.
iHola, cariño!
¿Qué tal?
¿Cómo estás?
¿Qué tal el día?
iCaramba! ¿Qué es todo esto?
iAh! Sí, sí.
Recuerdo perfectamente...
que me dijiste que querías invitar a nuestros vecinos,
no que ya habías invitado a nuestros vecinos.
Hay una diferencia importante en el tiempo verbal, ¿no, Anita?
Una gran diferencia.
Tendríamos que poner cortinas. No me gustan.
Ni a mí que nos puedan ver los vecinos.
Julio. ¿Eh?
¿Podemos hacer un pacto e intentar estar de buen humor una noche?
Sí, hombre, claro que sí, claro que sí.
Y lo primero que voy a hacer va a ser darles las gracias
por todas las veces que nos sujetaron la puerta del ascensor...
y por aquella vez que nos dejaron el martillo.
¿Era un martillo?
Sí, era un martillo, sí.
Y no te preocupes, ¿eh?
Tranquilo, que intentaré que se vayan enseguida.
Así podés ir corriendo a la azotea
a ver las estrellas con tu amigo el telescopio.
A mí me gusta mirar las estrellas, Anita.
A vos lo que te gusta es no estar an casa.
Hoy es viernes. Hoy no toca discutir.
¿Sabes por qué me gusta subir la azotea, Ana?
¿Por qué, mi amor?
Entre otras cosas, para fumar, porque en mi casa no me dejan,
no vaya a ser que se ensucie la alfombra.
Lo hacemos por tu hija, que es asmática.
Es verdad, tenemos una hija.
Ya ni me acordaba.
¿Era necesario comprar jabugo del bueno?
Podía ser una picadita normal.
Unos ganchitos y unos cacahuetes.
No. ¿No?
Porque yo no soy una cutre y una tacaña como vos.
Al final, nos vamos a enfadar.
Ana.
Dime.
No, que, hablando de nuestra hija...
y pensando en su... futura salud mental,
supongo que no te importará,
ya que vienen los vecinos, que saque el tema, ¿no?
Julio, ya lo habíamos hablado esto.
¿El qué, cariño? Que no les diríamos nada.
Ya, pero es que nuestra hija está sufriendo.
¿Y si en un futuro todo esto le acaba provocando
algún tipo de problema psicológico...
y se nos hace actriz porno...
o, peor, monja?
¿Podemos hablarlo más tranquilos?
Claro, y, ya que vienen a casa,
me parece el momento ideal para sacar el tema.
Y, entre jabuguito y jabuguito,
se lo comentamos.
Además, casi lo hicimos una vez en el ascensor. ¿Te acuerdas?
Me acuerdo perfectamente y decidimos no decirles nada.
Porque creíamos que la cosa no iría a más, pero no.
El sábado pasado, sin ir más lejos,
los cuadros temblaban. Sí, temblaban. Julio, por favor.
Al final, nos vamos a reír. ¿No eran tan simpáticos?
Julio.
Vas a decir algo importante.
Todos tenemos que esforzarnos... iAh!
...para convivir..., Sí, sí. ¿Y?
...para aceptar la manera de ser de los demás
aunque a veces eso nos moleste.
No, sigue, sigue. Te estoy escuchando.
Que tenemos que ser más tolerantes entre vecinos,
en la pareja,
porque si no... ¿Sabes qué, Ana?
Ves demasiados culebrones.
¿Me estás chantajeando?
¿Eh?
Me chantajeas porque sabés que el tema me incomoda.
A ver, Anita.
Si a las 4:00...
nuestros vecinos pusieran la música a todo volumen
y nos despertaran, ¿no te parecería normal comentárselo?
Pues esto es lo mismo.
¿Me amenazas con que, si vienen a cenar, se lo dices?
¿Es nueva la camisa?
Sí, es nueva.
Es muy bonita. Hace juego con la alfombra.
¿Es de la misma tienda?
De la de al lado. Pensé que me quedaba bien.
Mucho.
A ti te quedan muy bien las camisas, ya lo sabes.
Pues podrías decírmelo de vez en cuando.
Estás muy guapa.
Ya lo sé. Gracias.
Ana, ¿por qué no abrimos
una botella de vino y lo intentamos de nuevo?
Sí, nos vendría bien.
Pero primero llama a los vecinos para que no vengan.
¿Sabes lo que pienso de esto, cariño?
¿Qué, Ana?
Que en el fondo lo que nos pasa es que les tenemos envidia.
¿A quién? A nuestros vecinos.
¿A nuestros vecinos? ¿Por qué?
Porque, cuando la oigo gemir cuando hace el amor,
cuando chilla como una gata cuando va a correrse,
yo es lo que siento, envida. ¿Entendés?
Por eso no les quiero decir nada, porque me alegro por ellos
y de que aún alguien que se lo pasa bien.
Estupendo. Ahora resulta que tenemos envidia
de los neandertales de los vecinos.
iFantástico, fantástico!
¿Y tu hija?
Eras tú la que estaba preocupada por ella.
¿Qué hacemos? ¿Le ponemos tapones para dormir?
¿Qué hacemos cuando se despierta y la encuentro en el comedor
asustada porque el techo tiembla,
sin entrar en nuestra habitación, convencida que eres tú
la que grita y yo el que estoy dando saltos como un gorila?
Entonces, ¿qué hacemos?
Solo digo que cuesta más de lo que parece tener un buen orgasmo
y que ella los disfrute.
Ahora sí me tomo una copa.
Sí, dale, dale, tomate una copa.
Ahí está. Vamos, dale, dale.
A los hombres os cuesta entenderlo, pero es así,
no es tan fácil tener un buen orgasmo.
Mira.
Si les comentamos que los oímos y que nos molestan,
cada vez que estén follando,
cada vez que ella esté a punto de correrse,
se les van a aparecer nuestras caras.
¿Nuestras caras?
Será como si estuviésemos con ellos, sentados en la cama,
mirándolos, reprimiéndolos.
Y, tal vez, ella no vuelva a tener esos orgasmos.
Eso yo no me lo perdonaría jamás.
¿Te parece gracioso?
Sí, sí, Ana,
a veces, me resultas graciosa,
pero no me vas a convencer.
Esta reflexión es muy profunda para mí.
Tengo otras teorías, ya las sabes.
Bueno, ya me las contás otro día.
Ahora están a punto de bajar.
Así que hoy no les decimos nada, por favor,
y otro día lo hablamos.
¿Y vamos a tener que quedar con ellos otra vez?
No, porque, al final, te comprarás otra alfombra.
Antes te importaba.
¿El qué?
Nosotros... nos importábamos.
Ana.
Ana.
No empieces con el jueguecito de hacerme sentir culpable.
Son unos cutres...
y unos exhibicionistas.
¿Quieres que me crea que no saben que los oímos?
Y encima ahora nos debemos sentir responsables de sus orgasmos.
Gritan y gimen porque les importamos una mierda.
Y punto.
Si yo hago ruido, y más por la noche,
sé perfectamente que estoy molestando.
Que se vayan a un hotel a follar.
Pero no, no. ¿Sabes por qué?
Porque les gusta que les oigan.
Se excitan.
Y ahora les tenemos que aguantar en casa
sin que podamos sacar el tema.
Estoy harto de tener que quedar bien.
Y perdóname que te lo diga, pero tú antes no eras así.
¿Eh? No eras así, Anita,
preocupada por lo que piensen los demás.
Listo, ganaste. Les voy a decir que no vengan.
Gracias.
De nada.
¿Qué excusa vas a darles?
Ninguna. Que nos peleamos, como siempre.
Suena creíble.
Si en diez minutos no se han ido,
yo voy a recibir una llamada urgente y me voy a tener que ir.
Tú verás.
Julio. ¿Sí?
Estoy nerviosa. Hagamos las paces.
Durante diez minutos, seguro.
Y tocame de vez en cuando.
¿Que te toque? Sí.
¿Dónde?
En cualquier lado, un gesto cariñoso.
Vale.
Cuando quieras, me haces una señal y te tocaré el culo.
Vale.
Abro.
Hola. Son ustedes. ¿Qué tal?
Muy bien. Hola.
Qué contenta estoy, estamos, de que hayan venido.
Mira, Julio, ya están, ya llegaron.
Eh...
No habremos interrumpido nada, ¿verdad?
Como no abríais...
iNo!
No. ¿Por qué? Para nada. No.
¿Seguro? Si preferís, volvemos en un ratito.
¿Verdad? No... No.
Pero no, mujer, qué va. Pasen, pasen.
Sí. Pasen, sí.
Que Laura decía que estabais haciendo al amor,
pero parece que estabais en mitad de una bronca.
Salva es así. Siempre dice lo que se le pasa por la cabeza.
No. Eh...
Es verdad que estábamos hablando, estábamos terminando un tema.
Un tema conflictivo. ¿Os gustan los temas conflictivos?
Nos encantan los temas conflictivos.
Pues pasad, pasad, adelante.
Bueno, ¿y... qué tal? ¿Qué les parece el piso?
No lo habían visto terminado. No.
Como no nos queríais invitar...
Es... Es muy bonito. Os felicito. Tenéis muy buen gusto.
Mucho. Gracias.
Es más espacioso, ¿no?, que el nuestro.
Como que... Como que corre la energía, ¿verdad?
iNo me jodas!
¿Por dónde?
Julio...
Por todos lados, Julio.
Se nota que es un piso al que se le quiere.
Mucho.
Yo lo quiero mucho...
y estoy...
muy orgullosa de lo que hicimos.
iAy! Perdón. Bueno...
Es que me emociono. Venga, ya está, Anita, ya está.
No os preocupéis. Ana se emociona a menudo.
Yo también soy muy como tú, muy de llorar, muy de...
De gritar. Mogollón.
Me lo imaginaba.
Os he traído una "petit" delicatesen que he hecho yo.
Una receta india.
Ah. No hacía falta, Laura. Gracias.
Sí. Picante y afrodisíaca.
Mira, afrodisíaca, qué bien.
Eh... Vení. Sí.
Sí, sí.
Ay, bueno.
¿Y... qué tal?
Muy bien. Siéntate, Laura.
Gracias.
¿Y vuestra hija? Está encantada.
No, digo que dónde está.
iAh!
No, esta noche, se queda en casa de su prima.
Ah. ¿Ves como tienen un piano?
Sí. ¿Por qué?
Lo oímos a menudo.
¿Y os molesta? iNo, no, no!
No, para nada. Al contrario, a mí me encanta.
¿Quién lo toca? Martina, nuestra hija.
Bueno, y Julio. Julio es músico.
Ah, ¿sí?
¿Tocas el piano?
De vez en cuando.
Solo cuando él me lo pide.
¿Y qué tipo de música tocas?
Seguro que no la conocéis.
Clásica.
Beethoven. Beethoven es su pasión.
A veces, pienso que hubiese preferido
casarse con él antes que conmigo.
¿Y eres famoso? ¿Sales en Google?
Solo en la página de contactos.
¿Das conciertos? Nos encanta la música.
Podríamos ir a verte tocar un día.
Es que Julio ahora da clases en el conservatorio.
iAh!
Bueno, oye, cada uno...
iBuah! iQué alfombra más guapa!
¿Verdad?
Mucho. Es que me gustan mucho las alfombras.
No, a mí también, sí.
A Julio, en cambio, no demasiado.
¿No?
¿Por qué? Son de puta madre.
Puedes echarte la siesta.
También puedes...
¿Eh?
Ya... Ya lo ha entendido, Salva.
No, no, no. No, no lo he entendido, no.
Por favor, ¿qué más se puede hacer en una alfombra?
Follar. Precisamente...
Salva. Dime.
No les ofrecí nada. ¿Qué les gustaría? ¿Un vino?
Venga. Sí.
¿Fumáis en casa?
Sí, fumá, fumá. Fumá tranquilo, sí.
Tendríais que venir más.
Cuando queráis.
Julio, ¿servís el vino?
¿Un cenicero tienes?
Eh... No hace falta.
Tira la ceniza sobre la alfombra. Nosotros lo hacemos, ¿verdad?
Julio es muy bromista. Me he dado cuenta.
Pero solo cuando tenemos invitados.
Bueno, si se quema la alfombra, no os preocupéis. Salva la apaga.
¿Qué quieres decir?
Que Salva es bombero, cariño. ¿Verdad, Salva?
De toda la vida.
iBombero! Jefe de brigada.
Ahora soy de los que mandan.
Bombero, jefe de brigada... Ahora lo entiendo todo.
¿El qué?
No, que...
estoy más tranquilo sabiendo que tenemos un vecino bombero.
¿En qué sentido?
Por si hubiera un incendio...
o se fuera a derrumbar el edificio
debido a algún tipo de vibración desconocida.
¿De qué tipo?
Laura, eh..., a ver cuándo te pasas por la tienda, ¿no?
Justo pasé el otro día, pero no estabas.
Igual había salido.
Vi una falda que me gustó, pero... iCuidado!
iAy, ay, ay! iAmor!
Nada, nada, nada. Perdón.
No pasa nada. No pasa nada.
El trapito. No, es que me...
Me pongo muy nerviosa con los invitados.
Es una tontería, pero...
No... No es ninguna tontería,
Ana. Ah, ¿no?
Todos somos vulnerables ante el juicio de los demás.
Yo, mucho. ¿Perdona? ¿Qué has dicho?
Que a todos nos afecta y mucho la opinión de los demás, Julio.
Es psicóloga.
Es buenísima.
¿Sos psicóloga? iGuau!
iQué relación más interesante!, ¿no?
Una psicóloga y un bombero.
Tiene...
Tiene... Toma.
¿Una taza? Es que no tenemos cenicero.
Bueno, tenemos uno,
pero ahora está en la azotea porque le gusta estar solo.
Sí.
Es muy amigo de Julio.
Él sube a verle y hablan y hablan y hablan.
¿No, Julio?
Eh, vais fuertes, ¿no?
Os va la marcha. Mogollón.
No lo parece, ¿eh?, de entrada, quiero decir.
Como en el ascensor se te ve siempre tan callado...
Me mareo.
¿Un poquito de jamón?
Yo soy vegana. iNo!
Yo no.
¿Quieren ver el resto del piso antes de...?
Venga.
Trae.
Por acá, a ver.
Ah, no lo... No.
¿No venís?
Yo ya me lo conozco, mi amor.
Yo no quiero fumar cerca de la habitación de vuestra hija.
Muchas gracias.
No hablen nada interesante sin nosotros.
Tranquila. Hablaremos de cosas de vecinos.
¿No, Laura? Sí.
iEh! iAy, perdón!
Hicimos reformas porque era el piso de los abuelos de Julio.
Él dormía en esta habitación. Ajá.
Ahora es la de mi hija.
Y este es el baño.
Mira.
Es lindo, ¿no? Me encanta. Ah, sí, sí, sí, sí.
Y esta es nuestra habitación.
iQué cama más grande! Sí.
Aquí cabe mucha gente. Sí, un montón.
Eh... ¿Me puedo sentar?
Claro, por favor.
Muy cómoda... y no hace ruido.
Nada.
Esto es importante. Mucho, sí.
Nosotros tendríamos que cambiarnos el colchón, porque tiene ya...
¿Qué cosa?
Mucha guerra.
Ah.
Está vacía. ¿Eh?
¿No querés un poco más de vino o...?
Mejor que no.
Ah, ¿no? No, no, no, no, no.
Yo me emborracho enseguida... y luego no hay quien me pare.
¿A ti no te pasa? Sí, también, también.
A Julio no. Él puede...
beber y beber, que nunca pierde el control.
A mí es que me gusta. ¿El qué?
Perder el control de vez en cuando.
A veces, hace falta. ¿No te parece?
A mí me gusta mucho bailar,
pero a Julio no, así que...
A mí me encanta bailar. Se te nota.
Ah, ¿sí?
Así me ligué a Laura.
¿Bailando? Sí.
iQué envidia!
¿Te da envidia? Muchísima.
Tengo que ir al baño yo.
Vamos. iOh!
Ah, gracias.
Tú tenías cosas que hacer esta noche, ¿verdad, Julio?
¿Te has dado cuenta?
No te preocupes.
Además, así aprovechamos para conocernos mejor, ¿no?
Pues sí, porque en el ascensor cuesta más.
¿En el ascensor?
Sí, es incómodo.
Tan... Tan cerca...
el uno del otro,
cada uno mirando para un sitio.
Da corte. Sí.
Sí, da corte, sí, sí. En el ascensor es...
¿Y cuánto tiempo llevas con Salva?
Dos años. Dos años.
Antes, estaba casada yo. Lo siento.
¿Ves?
Ese comentario en el ascensor no te habrías atrevido a hacérmelo.
¿A que no?
Es verdad, es verdad, en el ascensor, no.
Tuve la suerte de conocer a Salva una noche
y, a las tres semanas, hice la maleta y me vine con él.
iEpa!
Con lo formal y lo inofensiva que pareces...
Lo era.
Ahora ya no.
No, ya no.
Es como si nos conociéramos más de lo que realmente nos conocemos.
Sí, sí, ¿no? Sí.
Porque, en el fondo,
casi no nos conocemos.
Es lo que pasa entre vecinos un poco, ¿no?
Pero ¿no te pasa que, a veces,
hay algunas personas con las que con una sola mirada ya...
¿Qué? ...conectas?
Sí, puede ser.
Fumemos.
Tengo unas ganas de fumar que me caigo.
Ni fumo yo.
Solo un puchito de vez en cuando. Claro.
Sí, viene bien, ¿no?, aunque sea una picadita.
Julio los esconde acá.
Se piensa que no lo sé,
pero sí lo sé, perfectamente.
Ay, gracias.
Soy tan impaciente...
Ay, un cenicero, ¿no?
Porque lo de la taza...
Tenemos un cenicero.
Eh... ¿No está ahí? Sí, está acá.
Este... Está... iAy!
Es que no... Te ayudo.
iAy!
iAy!
Sí.
Bueno. Te tengo.
Sí, gracias, Salva.
Sí.
Ya está, Salva.
No, seguid, seguid, seguid.
¿Quién necesita escalera con un bombero?
Gracias.
Eh...
Laura, no probamos todavía tu delicatesen, ¿no?
iAh! Bueno...
¿Por qué no hacés que se sienten? Yo traigo algo para servir.
Ya lo habéis oído. Aquí manda ella.
Salva, ¿me ayudas con esto?
Mira. Permiso.
Sí.
Cuatro platitos.
¿Habéis conocido a los vecinos del primero, a los nuevos?
Sí. El otro día, me los crucé en la portería.
Sí, parecía gente muy educada.
Muy conscientes de las normas básicas de convivencia.
Julio. Dime, cariño.
¿Por qué no pones un poquito de música?
Si no hay más remedio...
Bueno, ¿y qué os apetece escuchar? Country.
De música, me refiero.
Country, sí.
Nos gusta muchísimo el country.
A veces, vamos a un bar a bailar.
Podríais venir. Es muy divertido.
Me temo que a Julio bailar no le gusta demasiado.
¿No, Julio?
Pues no.
No, no, la verdad es que no...
no me gusta demasiado bailar.
¿Sabéis qué? Mejor no ponemos nada...
y así hablamos de temas importantes.
Tienes mala cara, cariño. ¿Estás bien?
Sí. No, me vino como un...
Pero deben de ser los nervios, que...
Ana, si estás mal, nos vamos y venimos otro día
sin problema. Bueno...
No, no, hombre. iHombre!
Ahora empezábamos de temas conflictivos.
Vamos a la mesa, sentaos.
Ay, ¿me...? Sí.
Gracias, Laura.
Sirvo yo. ¿Sí?
Sí. Sí.
Perdón, mi amor. Amor.
Aquí. Eh...
Vamos a probar esta delicatesen... Claro.
...que has traído. Gracias.
Nos ha hecho mucha ilusión la invitación.
Faltaría más. Con lo que nos habéis ayudado...
Por cierto,
¿os devolvimos el martillo?
¿Qué martillo? Vino.
¿Eh? ¿Me servís vino?
Claro. Gracias.
Cariño.
A ver si os gusta, porque... Gracias.
Vamos a ello.
"Bon apetit", como digo yo.
iMmm!
Muy bueno. Bueno.
Es buenísimo.
iMmm! Muy bueno.
Salva y yo, aprovechando que estamos aquí,
queríamos comentaros una cosa.
Ah, mira, eh... iQué casualidad!
¿El qué? ¿Qué cosa?
Una tontería.
Nosotros también. ¿También qué?
Que queríamos comentaros,
nada, una cosa, una tontería.
Ah, ¿sí? Sí.
Vosotros primero. No, ustedes primero.
No, es vuestra casa. Lo nuestro tampoco...
No, Ana, vamos a ver.
Por favor, vosotros primero.
De verdad. Lo nuestro no es...
Empezamos nosotros. No, ellos.
No es importante. iVosotros!
Ustedes, que son los invitados.
Salva.
Nos queríamos disculpar.
Ah, ¿sí? ¿Por qué?
Porque somos conscientes de que, en más de una ocasión,
os hemos podido molestar.
¿A nosotros?
Sí, sobre todo, alguna noche.
¿Cuándo? Cuando practicamos sexo.
¿Ustedes?
Sí. Sí, sí.
A veces, hacemos el amor.
Claro, sí, bueno...
Normal, ¿no? Bueno, normal normal...
Y la verdad es que a veces hacemos más ruido de lo habitual.
Intentamos ser discretos, pero son momentos en los que
cuesta mucho no perder el control, ¿no?
Sobre todo, si eres bombero.
No, si alguna vez nos hemos excedido,
nos sabe mal si os hemos podido haber molestado.
Sí.
Para nada, para nada.
La verdad... Nada, ¿no, Julio?
Además, bueno, a todos nos pasa, ¿no?
Eh...
A vosotros, en cambio, no os oímos nunca.
No.
No.
¿Por qué? ¿Por qué?
Porque nosotros...
estamos debajo.
Por eso.
A nosotros es que se nos mueven los muebles de la casa.
iJa, ja! A nosotros, igual.
El otro día, me encontré el piano en el lavabo.
Sí.
Es...
iAy! iAy!
Como veníamos,
hemos pensado que era el momento de disculparnos.
No tienen de qué preocuparse porque la verdad es que acá
no escuchamos nada. ¿Verdad que no se oye nada?
No, no.
Es que duermo como un tronco además.
Estás mintiendo.
¿Yo?
¿Él? Sí.
Eres un mentiroso.
¿Qué quieres decir?
Quiere decir que sabemos...
que una noche nos llamasteis.
¿Nosotros? ¿Cuándo?
Hará... cosa de un mes.
Tres veces.
¿Vos llamaste tres veces?
Es que fue una noche de mucha actividad.
Ah, ¿sí? Sí.
Es que se quedó el número grabado en la memoria
y el otro día, cuando llamaste para invitarnos,
vi que era el mismo número.
Sí, llamabas y, cuando descolgábamos, tú cortabas.
iAy, qué ordinario! iQué vergüenza me da!
Ana, no. No, no, no.
Era culpa nuestra. Totalmente.
Era culpa nuestra. Por favor.
¿Por qué no me avisaste de que ibas a llamar por teléfono?
Esa noche estuve a punto de llamar a los antidisturbios.
Ya no hace falta que pongas esa cara, amor. O sea...
Hace meses que hablamos de ellos y de sus orgasmos.
¿Habláis de mis orgasmos?
Bueno...
Somos una pareja que hablamos mucho, ¿no?
Somos de conversar, de...
de reflexionar juntos, ¿no?, de...
E igual alguna vez...
No, alguna vez, no, Anita.
Eh... Cada noche.
Lo que pasa es que ella no quería decíroslo...
y no pasa nada, ¿no?
Se puede hablar de todo entre vecinos, ¿sí o no?
Con nosotros, de todo. Sí, sí, sí.
Absolutamente de todo. Cero problema.
Bueno, es que a ella le daba miedo que, si...
os lo comentábamos, tú dejaras de tener
esos orgasmos tan atómicos que tienes.
Ya, ya, ya.
De todas formas, la de los orgasmos atómicos no es Laura.
Ah, ¿no? Es Carolina.
iUy! ¿Y quién es Carolina?
Una amiga.
¿Que vive con ustedes?
¿Carolina? No, Carolina vive en la sierra...
con Santiago.
¿Santiago? ¿Quién es Santiago?
Un amigo.
Lo que pasa con Santiago es que es un tipo... enorme,
que respira muy profundamente, ¿verdad? Parece un búfalo.
Lo digo porque a lo mejor lo habéis oído también.
¿A quién? Al búfalo, cariño, al búfalo.
Al búfalo.
Si alguna noche habéis oído un poco más de ruido del habitual
es porque, de vez en cuando, nosotros...
practicamos sexo en grupo.
También, sí.
De vez en cuando, no es una cosa...
Por favor, es que, si es de vez en cuando,
no pasa nada. ¿A que no, Anita?
Sí, de vez en cuando, no pasa nada. Sí.
Está todo bien.
Eh...
Vamos a fumar un poquito.
Por favor, fumemos.
La próxima reunión de vecinos la podríamos hacer en vuestro piso.
Pues tenemos un sofá que se transforma en cama redonda.
Muy práctico. Sí.
Antes, lo hacíamos en la alfombra. Os prestamos la nuestra.
Lo que pasa con la alfombra
es que es incómoda, ¿verdad?, para algunas posturas, sobre todo.
Es... Me imagino.
Así que... con Santiago y Carolina, ¿eh?
Sí, nosotros cuatro siempre somos los fijos.
Los fijos.
Sí, a veces, vienen otras parejas.
Claro, para variar, ¿no? Sí, sí.
Pero siempre tiene que ser gente conocida, de mucha confianza.
Yo me quedo mucho más tranquilo.
Sí, la verdad es que, bueno, probamos cosas nuevas,
aprendemos, nos lo pasamos bien.
Es que sí.
Son esas cosas que no... que no hacemos por prejuicio, ¿no?,
pero, si las probáramos, nos gustarían y engancharían.
Bueno, enganchan. Enganchan.
Enganchan.
Te está haciendo efecto el pastel afrodisíaco, cariño.
Nosotros hacemos intercambio de parejas.
Claro. Intercambio.
Otras veces, también más tipo trío.
¿Tres? Sí.
O, si no, ya más tipo orgía.
Claro, todos juntos.
Un surtido variado, vamos.
Sí, pero nunca somos más de ocho, ¿eh? No...
Bueno, una vez, éramos diez.
Ah, bueno, era porque...
Era el cumpleaños de Carolina.
Era el cumpleaños de Carolina, sí. Di que sí.
Un cumple es un cumple, ¿no?
Sí.
Intentamos no hacer ruido, de verdad,
pero, claro, son momentos en los que cuesta no...
Sí, con tanta gente, ¿no? Claro.
Y es verdad que Carolina es muy exagerada cuando se corre.
Y, cuando no se corre, también.
Carolina es que es una persona a la que le gusta el sexo mucho mucho.
Mira tú, sí. Carolina, ¿eh?
iUh! Eh... ¿Sí?
No, que... Ah, no, ¿vos querías decir algo, cariño?
No, no, no, no, no. Ah.
No, Eh...
Iba a subir a la azotea a ver si Júpiter seguía en órbita.
Julio, Ana, nosotros entendemos
que todo esto, contado así, como de sopetón,
puede sonar un poquito raro.
En absoluto.
Aquí, quien más, quien menos... ¿Eh, Anita?
Sí, y cada uno con su cuerpo hace lo que quiere, ¿no?
No, Ana.
Ah, ¿no? No.
El sexo no está en el cuerpo.
Ah. ¿Y dónde está?
El sexo está...
aquí.
¿Seguro que es bombero?
¿Más comida afrodisíaca? ¿Eh? Eh... Bueno.
¿Un poco de agua?
No. No, gracias.
No querríamos
que os sintierais incómodos mientras os contamos todo eso.
Pero, mujer, qué va.
Somos vecinos. Hay confianza, ¿no? Claro.
Además, nosotros también somos muy liberales.
¿También habéis tenido experiencias de este tipo?
A mí me gustaría, pero el piano es muy celoso y no me deja.
¿Desde cuándo lo practican?
Desde que nos conocimos.
Empezó todo de casualidad, ¿verdad?,
y, poco a poco, fuimos abriéndonos a nuevas experiencias.
Somos adultos, somos responsables.
Lo hacemos desde el respeto y el amor.
Eso es muy importante en la pareja.
¿El qué?
El respeto y el amor, cariño.
Sí.
Cuidado, y no todas las parejas están preparadas
para pasar por estas experiencias.
Ah, no. No.
Tienen que ser parejas que sean muy sólidas.
Cuando Laura y yo nos conocimos, yo tenía otra pareja.
Alternaba con las dos.
Yo debí ser bombero.
Y un día, no sé cómo, ipatapam!, acabamos los tres en la cama.
Nos gustó y...
nos fuimos acostumbrando.
Es que me imagino...
Amor, tranquila.
No, es que ha dicho que es para parejas sólidas.
Nosotros no estamos preparados.
Y bueno, pues fuimos haciendo grupo.
Claro, con...
Santiago, Carolina, los amigos...
Una fiesta, ¿no? Sí, bueno, sí, pero sin drogas.
Las drogas están prohibidas.
Bien hecho, las drogas no.
Algún porrito de marihuana fumamos.
No pasa nada. Marihuana fuma todo el mundo.
Algún éxtasis de vez en cuando también.
iMira! ¿Lo has probado?
No, no.
A mí me colocan más las aspirinas efervescentes.
Pruébalo.
El éxtasis es brutal. No tengas miedo.
¿Quién dice que yo tenga miedo?
Julio, que lo único que digo
es que es bueno dejarse llevar,
ee vez en cuando, perder el control. No tengas miedo.
iY dale! Y servilletas...
...no traje. Faltan servilletas.
Voy a buscar.
Champán sí tomamos de vez en cuando.
El champán relaja.
Relaja, sí, claro, porque,
a veces, cuando te desnudas, te da vergüenza.
Todo el mundo está inseguro con su cuerpo.
Yo no. A mí no me da vergüenza ir en pelotas.
A nosotros tampoco.
Ya lo sé, ya.
También acostumbramos a poner unas luces rojas
y música ambient.
No te preocupes, que la música no la escuchamos para nada.
¿No, cariño? No.
Nosotros solo oímos al búfalo.
Bueno...
iQué bien entonces! Cada uno con sus "hobbies".
Y todo hay que preguntarlo antes,
pero igual con las felaciones o con el sexo anal.
Con el sexo anal, sí.
Sí, o sea, hay que saber
qué le gusta a cada uno. Claro.
A ti, por ejemplo, te gusta mucho el sexo anal.
¿No? Bueno...
A mí me gusta el sexo anal, sí, bueno, pero no a todo el mundo.
No, claro. Quien más, quien menos...
Quien más, quien menos, ¿qué?
Eso, que le gusta.
¿A ti también?
Ya no me cuentas nada, cariño.
Será porque nunca estás en casa, mi amor.
Nos atrevemos a hablar de esto tan abiertamente con vosotros
porque nos parecéis una pareja moderna y liberal.
Quiero decir, a los del segundo, a los Valladares,
nunca les comentaríamos esto.
Por favor, a los Valladares no.
No. Los del Opus lo único que saben hacer juntos es rezar.
iAy, los Valladares, por favor!
Con vosotros, desde que llegasteis al edificio,
conectamos, ¿verdad? Sí, sí.
Había una energía de... Sí.
Como una energía, ¿no? Sí, sí.
Nosotros también somos muy abiertos,
somos muy de izquierdas.
¿Ves lo que te decía?
¿Qué le decías? Que erais como nosotros.
¿Como vosotros? Sí, que también os van estas cosas.
Como a Ana,
que te gusta que te mire cuando te paseas desnuda por el pasillo, ¿no?
Eh...
¿La ves desnuda por dónde?
Por la ventana del patio.
¿Tú ves a mi mujer por la ventana?
¿Seguro que no se trata de la Sra. Valladares?
Ya quisiera la señora Valladares ser tan guapa como tú, Ana.
¿Quieres añadir algún comentario a esta revelación?
Ay, Salva, tal vez, pasó una vez.
Más de una, Ana.
"Más de una", dicen por aquí.
La primera vez fue por casualidad.
Desde entonces, si tú sabes que estoy en la cocina,
te paseas desnuda para que yo te vea.
Ahora entiendo por qué no te gustan las cortinas.
Como veis, es imposible tener secretos con Salvador.
Yo, definitivamente, subo a la azotea.
Eh... Julio, Julio. Dime.
Que es normal.
A todos nos gusta andar desnudos por casa.
A mí no.
Y menos, si sé que me está mirando
el pervertido de mi vecino.
¿Piensas justificarte de alguna manera o...?
No. Ah.
Es verdad que a veces lo hago y listo.
Pero, mujer, busca alguna excusa.
Yo no soy como vos, Julio. No necesito excusas.
Mira, otra cosa que tenemos en común.
Ah, ¿sí?
¿Y qué otra cosa tienes en común con mi mujer?
Que a los dos nos encanta bailar.
iAh! A mi mujer...
le encanta bailar.
Sí, Julio, pero, como tú eres un soso, no la llevas a la discoteca,
a ella no le queda más remedio que pasearse desnuda por la casa.
Pues es una reflexión interesante de un bombero estrella del porno.
Julio, son nuestros invitados.
No, son tus invitados, Anita, tus invitados.
Alguna explicación me merezco. ¿No te parece?
Sí.
Sí me parece.
Te la voy a dar.
Disculpad.
La primera, al salir de la ducha.
De la ducha. Iba a la cocina
y, al pasar por la ventana,
miré hacia arriba, lo vi..., Ajá.
...me miró y seguí caminando. Así fue.
Y, desde entonces, es verdad que acostumbro,
después de ducharme, a pasar por acá sabiendo que quizá me mira.
O sea, ya es una costumbre.
Sí, es como un ritual.
Me relaja, me hace sentir bien conmigo misma. ¿Qué pasa?
Es... Ah.
Es muy importante tener momentos de intimidad así.
Pero nunca lo miro a los ojos, ¿eh?, nunca.
¿Qué importa si le miras a los ojos o no?
Mucha. Hay una gran diferencia.
Si la hay, yo ya me quedo mucho más tranquilo.
Pero, viendo que te pone tan celoso,
a partir de ahora, a lo mejor, sí que lo miro.
¿Qué ha dicho que me pasa, doctora?
Dice que te provoca celos. Pero es bueno.
Los celos implican afecto.
La próxima vez, avísame,
grabamos un vídeo, lo subimos a internet
y vas a ver cuánta gente te va a ver.
Julio, son fantasías, momentos de intimidad
que, bueno, cada uno vive como quiere.
No tienes que hacerla sentir culpable. Eso no está bien.
Seguro que tú, después de mirar las tetas a Laura en el ascensor,
te haces una paja al llegar a casa.
¿Te mira las tetas en el ascensor?
Sí, siempre, pero a mí no me importa, ¿eh?
De hecho, confieso que, a veces, me pongo un poco a favor.
Pero eso es un juego, Ana.
La vida es eso, jugar. Claro.
Si no, ¿qué?
Julio, a mí me encanta que me mires las tetas.
iDios mío!
¿Por qué nunca me contaste que cuando te encerrás en el lavabo
es para pensar en sus tetas y no en las mías?
Porque las suyas me gustan más. Era mejor no decírtelo.
No, hacés bien, no sea que yo también me ponga a comparar.
Eh, va, pareja, ya está.
Julio, tú, con el telescopio que tienes en la azotea,
seguro que espías a las vecinas.
¿O no? ¿Cómo?
¿Por eso te gusta tanto subir?
No. Subo porque me gusta mirar las estrellas,
para estar solo y poder pensar en mis cosas.
Y es cierto que, si está nublado, les doy un repaso a los vecinos.
De hecho,
hay un par de lesbianas en el edificio de enfrente
que están todo el día haciendo el amor
y son guapísimas, guapísimas.
Pues ya está.
A ella le gusta pasearse desnuda para que la miren
y tú te excitas con las lesbianas guapas.
Y con las tetas de tu mujer. Y con sus tetas. ¿Y qué?
¿Estás bien, Julio?
¿Eh? Eh... Sí.
Es que me está saliendo un tumor en la cabeza.
Creo que es mejor que nos vayamos. Sí.
Sí. Lo estábamos pasando muy bien.
¿No, Julio?
Si me vuelves a dar un golpe, te voy a tener que pegar una hostia.
Me encanta este tío, me encanta.
Venga, Salva.
Bueno, gracias por invitarnos.
De nada. Lo tenemos que repetir, ¿eh?
Sí. La próxima, en nuestra casa. Claro.
Y organizamos una de nuestras camas redondas.
¿Por qué no? ¿De verdad?
¿El qué?
¿Qué te decía?
¿Qué le decías?
Vamos a dejarlo por hoy, Salva.
¿Por qué?
Eh... Para eso hemos venido.
¿No vinieron a ver el piso?
No, eso era una excusa.
¿Una excusa para qué?
Otro día, seguimos hablando.
En la próxima reunión de vecinos.
¿Eh? ¿Para qué habían venido?
Para invitaros a tener sexo con nosotros.
¿Oíste, Julio?
Sí, pero hago como que no.
Bueno, venga, vámonos.
¿Ahora te da vergüenza?
Hemos hablado mucho de follar con vosotros.
Ah, ¿sí?
¿Han hablado mucho de...
de... con nosotros?
Mucho. Nosotros también.
Sí, Ana y yo siempre estamos hablando de vosotros.
Estas cosas se notan.
Venga, díselo.
Bueno, nada, que...
que nos parecéis muy atractivos...
Gracias. ...y nos gustáis mucho.
Vosotros también. Y nos encantaría tener
algún tipo de experiencia sexual con vosotros.
Un intercambio de parejas...
Un intercambio. ...o los cuatro juntos.
Ya, todos juntos. Claro.
O lo que queráis, que... Lo que queráis.
Pensadlo con calma y, si os apetece, pues...
ya concretaríamos.
Venga, pues...
¿Y cuándo sería esto?
Los fines de semana estamos liados con las extraescolares de la niña.
Ana.
¿Los vecinos te invitan...
a una orgía y eso es todo lo que se te ocurre?
Es que me puse nerviosa. Bueno.
Es la primera vez que me invitan a una orgía.
Perdón, es que me pongo muy nerviosa.
No, claro, mujer. Hay confianza, ¿eh?
Y, si es que no, sin problema,
como si no hubiéramos dicho nada. Bueno.
Gracias por la invitación.
Es que estas cosas hay que pensarlas bien.
Al contrario, Ana. Estas cosas no hay que pensarlas.
Ahora mismo, si queréis.
¿Ahora mismo?
Te dije que hoy era un poco precipitado, Salva.
Pero ¿por qué es precipitado?
Estamos aquí los cuatro, solos,
estamos relajados, hemos bebido,
nos gustamos.
Yo he traído condones.
Yo es que hace días que no me depilo y...
Julio, venga.
Déjate llevar, no tengas miedo.
Mira, mandinga...
iUy! Disculpad un momentito.
Hola, Eva. Oye...
No, no, es...
Ahora no puedo hablar.
Después te llamo, ¿eh?
Estamos a punto de hacer una orgía.
Claro, con Ana, con Ana, sí,
y con Carolina y unos bomberos...
¿Tú no haces?
No, es que eres una antigua.
Tranquila, estoy perfectamente.
Sí, bueno, luego te llamo. Adiós.
Mi hermana.
¿Le digo que venga? Por mí, sí.
¿Qué? Venga, vámonos.
Adiós. Bueno.
Nos ha gustado que vinierais. Sí.
El táper. ¿Co...? ¿Cómo?
Nos hemos dejado el táper nuevo.
Ah. No pasa nada.
Me lo das otro día. No, por favor, venid.
No, no, no, que es nuevo. Te lo limpio un poquito y...
Acá está. Te lo limpio un poquito y ya.
No hace falta, de verdad. Es un segundo.
Si os gustado, otro día, os bajo otra receta de las mías.
Nos ha encantado. A Julio, sobre todo.
Es una pena.
Lo pasaríamos muy bien.
Total, ¿qué vais a hacer?
¿Total, qué vamos a hacer?
Sí. Claro.
Poner la tele o discutir.
A ti no te importa si ponemos la tele o discutimos, capullo.
iJulio! Eres un capullo, mangueras.
Eres un capullo. iJulio, por favor!
¿"Julio, por favor", qué, cariño?
Este tío es un capullo. Nos lleva vacilando desde que ha llegado.
¿Ves? Ya estáis discutiendo.
Es verdad que nosotros, a veces, discutimos un poco.
Y gritáis. ¿Nos oyen gritar cuándo?
Posiblemente, cuando tú te pones histérica, como ahora.
Yo ya no me pongo histérica. Oye, perdonad, perdonadme.
Tenéis razón. No estáis pre...
O sea, que no es el momento y ya está.
Supongo que no.
Comparados con vosotros, no estamos preparados.
No hemos hecho el cursillo para depravados
de la secta de la Cama Redonda.
No, Julio, se refiere a que son momentos... especiales.
Y o la pareja está... Mira, disculpa,
perdona, pero ¿de verdad eres psicóloga?
Sin faltar, ¿eh?, sin faltar.
Bueno, buenas noches.
Buenas noches.
Perdonad. Sí.
Y, la próxima vez que oiga cuatro gemidos seguidos,
llamo a la policía, porque seguro que encontrarán alguna menor
en la cueva del sado que tenéis ahí.
Menores nunca.
Lo siento mucho. Y dale.
Anita, tú vas conmigo, no con ellos.
Ana, siento yo si os hemos ofendido en algún momento,
pero, chicos, mañana será otro día
y podremos seguir siendo tan buenos vecinos
como hasta ahora. Seguro que sí.
Y tened claro que haré todo lo posible por echaros del edificio.
Vamos.
¿Sabéis qué pasa?
Nada, que no tengo ganas... de coincidir en el ascensor
con mi hija y con los de vuestra secta satánica.
Satánica tampoco.
No es para tanto. Solo nos han invitado a una orgía.
¿Cómo?
Que nos han invitado a una orgía. Vos, con tu sentido del humor,
¿no te lo puedes tomar como algo un poco más divertido?
Ahora sí que me va a explotar el tumor.
¿Es culpa mía? ¿Crees que estoy exagerando?
O sea, vienen aquí dándonos lecciones de modernidad,
que hay que ser valientes en la vida,
que somos unos acojonados por no drogarnos,
que nuestra vida es gris y aburrida
porque no hacemos otra cosa que no sea ver la tele y discutir,
¿y tú les das la razón? Yo no les doy la razón.
Sí, Anita, siempre dándole la razón a todo el mundo.
Cada uno es como es.
Precisamente, Anita.
¿Y de qué vas tú ahora?
¿De moderna liberal que le pone el sexo anal?
iQué pena damos, Julio!, ¿eh?
Perdón. Nosotros, normalmente, no somos así.
Por nosotros, no te preocupes, Ana. Hay confianza.
Es que me sabe mal irnos ahora y dejaros así, de verdad.
No, no os vayáis todavía, mujer, no.
Quedaos, quedaos un ratito,
porque, fíjate lo que os digo, igual hasta mojáis.
iQué vergüenza! Perdón. Para nada, Ana, para nada.
Entonces, ¿nos quedamos o...?
¿Lo hacemos, Anita?
¿Nos ponemos a follar ahora los cuatro?
O, a lo mejor, igual prefieres irte tú sola con el bombero...
a que te dé un buen repaso encima de la lavadora.
Mirá, igual sí. Ahora que lo decís, no me vendría nada mal.
De hecho, Julio, me vendría de puta madre,
porque necesito un buen polvo.
Yo he traído condones. Eh...
Toda tuya, mangueras.
Donde más te guste.
En la alfombra, supongo.
¿En la alfombra?
¿En la alfombra?
Pero qué ridículo estamos haciendo, qué vergüenza...
y qué triste me siento.
Tranquila, Ana, no pasa nada.
Discutir es bueno.
Las parejas tiene que discutir de vez en cuando.
¿Y de dónde has sacado todo eso?
¿Del "Manual del psicólogo aficionado" del quiosco?
Julio, sin confrontación,
sin discusión, no se curan las heridas.
Ella está expresando una necesidad. Sí.
Haces muy bien. ¿Sí?
Sí, sí, continúa.
Vale.
¿Y sabés lo que te digo?
Que a vos tampoco te vendría nada mal.
A lo mejor, así te relajarías un poco...
y sacarías toda esa mala leche... y toda esa mierda
con la que te levantás cada mañana y te acostás cada noche.
Te creés que tenés el derecho de restregarnos a los demás
y no lo tenés.
Nadie tiene derecho a amargarle la vida a nadie.
Ponnos unos whiskys, mangueras, que nos vendrán bien.
Sí. Vale.
Ni me acuerdo de la última vez que garchamos.
Ni te digo de mi último orgasmo.
No uno bueno, ¿eh?, de los de verdad.
Uno chiquitito, como los que tienen los hámsteres de tu hija.
Ana. Dime.
Mira, como psicóloga, os debería advertir de la importancia
de lo que está pasando esta noche entre vosotros.
Tened cuidado con lo que decís,
porque, a veces, no hay marcha atrás.
Un momentito, doctora. Voy a...
coger una libreta para tomar notas.
Dale, sí.
Defendete con tu sarcasmo, que ya...
es lo único que hacés con tu inteligencia.
iGuau!
Es obvio que lleváis mucho tiempo acumulando tensiones y reproches.
"Reproches".
"Re...
proches".
Y creo que deberíais poder sentaros y hablarlo con serenidad.
iUy! "Serenidad".
"Sereni...
dad".
¿Por qué nunca sos un poco más amable?
Te recuerdo que tú me evitas cuando me acerco para hacer el amor.
Porque no te acercás de verdad.
Y no me doy a alguien que no me trata bien.
Te follarías al bombero y lo acabas de conocer.
Es que no sé qué pasa esta noche.
Nosotros no somos así.
No te preocupes, que lo pasamos bien.
Así nos calentamos
para la cama redonda. ¿Vos?
Vos serías incapaz, Julio.
Vos tenés la boca muy grande y hablás mucho, pero...
Yo sí me apuntaría a una orgía o a lo que fuera. ¿Sabés por qué?
Ni idea, mi amor. Porque no soy cobarde como vos,
que no hacés nunca nada de lo que decís porque no tenés valor.
¿Vas a añadir algo más...
antes de que se vayan los invitados?
Eh...
El whisky.
Eh... El whisky.
Eh...
Eh... Tranquilo, tranquilo.
Nos tenemos que quedar más... Ajá.
...porque, en parte, somos culpables de esto.
Ah. Sobre todo, tú, mi amor.
Prepárate unos rooibos, unas infusiones, ¿de acuerdo?
Ana, Julio, ¿por qué no nos sentamos un rato
y hablamos de lo que está pasando?
Nosotros nos podemos quedar un rato más.
Estás de broma, ¿no?
¿Quieres que hagamos terapia ahora? Prefiero sexo anal.
iJo, hostias, qué noche!
De primero, picadita, de segundo, una orgía,
y, de postre, terapia de pareja.
Ana,
¿en qué piensas ahora mismo?
En David.
¿Quién es David?
Un amante que no tuve.
¿Y te arrepientes?
Ahora mismo, muchísimo.
¿Qué relación teníais?
Trabajábamos juntos,
comíamos juntos...
Estaba totalmente enamorada de él.
¿Le contaste esto a Julio alguna vez?
No, pero él sabía que éramos amigos...
y lo conocía de alguna vez que pasó por el trabajo.
Julio.
Dígame, doctora Amor.
¿Qué recuerdos te vienen de lo que cuenta Ana?
Pues eso,
que estaba por ahí siempre, mariposeando,
alrededor de ella todo el día.
Pero no ha sido el único, ¿eh?
No. Desde que estamos juntos,
Ana ha tenido la necesidad de hacerme saber que siempre había...
algún hombre loco por ella...
y que me podía dejar en cualquier momento.
Ana, ¿sigues enamorada de David?
No.
¿Por qué crees que has pensado en él ahora?
Pensaba si con él hubiera sido más feliz.
Pues llámale, mujer, llámale. Nos hacemos un trío.
Además, él quería tener hijos y yo también.
Pero vosotros tenéis ya una hija.
Yo quería más.
¿Y Julio no?
De haber querido Julio tener hijos, estarían corriendo por aquí.
¿Habéis discutido mucho sobre este tema?
Mucho. Nada.
Y, si alguna vez hicimos alguna tontería,
él iba corriendo por la pastilla del día después.
Y los croasanes, Anita.
Sí, los croasanes, sí.
Siempre tuvo argumentos para no tener más hijos.
Y yo me dejé convencer, como siempre.
Eh...
¿Azúcar o miel?
No, a mí ponme amoniaco.
Ana, ¿estás enfadada con Julio?
Ya no.
Pero estás enfadada.
Sí, estoy enfadada.
Estoy enfadada porque soy una mujer de 40 años
que no puede ni comprarse una alfombra sin bronca.
A mí me gustan mucho los gatos,
pero a Julio no.
¿Vos ves algún gato acá?
No. Bueno, así con todo.
Ju... Julio.
Julio.
Si no os importa, me subo a la azotea
a ver si pillo a las lesbianas.
Julio, ¿siempre quisiste ser músico?
Pero, si he entendido bien, te ganas la vida como profesor.
¿Te hubiera gustado seguir tocando?
¿Qué te pasó?
¿Crees que te faltó suerte? ¿Te faltó talento?
¿Estás enfadado porque no lo lograste?
Por eso no has querido tener más hijos,
porque, de alguna forma, todo eso te alejaba de tu sueño.
¿Por eso te gusta subir a la azotea a ver las estrellas,
porque estar en casa te enfrenta a todo eso?
No, porque así me la pelo mientras espío a las lesbianas.
No hablará nunca en serio. Es imposible.
Con una psicóloga aficionada al country, seguro que no.
¿Por qué? Por no afrontar las cosas,
no sea que algo le afecte.
En cambio, a ella le afecta todo muchísimo.
El otro día, en una comida,
contó un chiste, no me hizo gracia...
y dejo de hablarme dos semanas.
Me enojé porque te reíste de mí con toda esa gente
y, en vez de ayudarme, me ridiculizaste.
Era un chiste muy malo, Anita.
¿Y qué importa eso? Soy tu mujer. Debiste defenderme.
Me avergonzaste. ¿Qué quieres que te diga?
Que no puedo vivir con quien se avergüenza de mí.
Mira, en esto, estamos de acuerdo.
Julio. No, gracias, mangueras.
Eh... Ana.
¿Cómo son vuestras relaciones sexuales?
¿Juntos o por separado?
¿Cuándo fue la última vez que tuvisteis?
Hace mucho. Un año casi.
¿Cuándo fue la última vez que fuisteis juntos a algún sitio?
El otro día, fuimos al súper y fue muy romántico.
Yo tengo mi vida y él, la suya, Laura.
Y, de noche, nos organizamos para coincidir poco.
Sí, está todo programado. Todo.
Los dos días que voy al gimnasio, él se queda con la niña
y, los otros días, él sube a la azotea a fumar.
Por la noche, nos vamos a la cama en horarios diferentes...
y nos levantamos con unos minutos de diferencia...
para no coincidir.
Somos una pareja, oye, muy moderna.
Muy moderna, sí.
Suerte el wasap, ¿no? Es todo lo que nos queda.
Si seguimos así, Anita, no nos invitarán a otra orgía, ¿no?
Si me fuera de casa, no lo notaría.
Doctora, esto no tiene buena pinta, ¿no?
No demasiado.
Y, dada su dilatada experiencia profesional,
¿qué nos recomendaría que hiciéramos?
Que os separéis.
Ya decía yo que no era buena idea que vinieran a cenar.
Que os separéis antes de que os sigáis haciendo daño.
¿No os parece?
Es verdad que alguna vez lo hablamos.
Todas las parejas alguna vez hablan de eso, ¿no?
Pero esta noche yo...
lo único que quería, lo único,
era invitarles a tomar algo y mostrarles el apartamento.
Tengo la sensación de que lleváis mucho tiempo
acumulando conflictos no resueltos.
Muchos conflictos, sí.
Os habéis peleado mucho y no habéis sabido perdonaros.
No, perdonarnos tampoco. No, no.
Es que conozco a muchísimas parejas así.
Y esto es como una rueda que gira y gira.
Pues no se hable más, ¿eh?
No os preocupéis. Me iré a la sierra a vivir con Carolina.
Sabés que tiene razón, ¿no?
Sabés que la tiene aunque nunca quieras hablar.
¿Y de qué quieres que hablemos, Anita?
Venga, que se acaba la sesión.
De lo que nos está pasando, Julio. De lo que nos pasó.
¿Y qué nos está pasando?
Hacemos lo que podemos.
Vivir es difícil, aguantarse uno mismo es difícil...
Las cosas no son nunca como uno se las imaginó.
Yo nunca hubiera dicho que iba a vivir en una casa sin cortinas.
Te hablo en serio.
Yo también te hablo en serio, aunque no lo parezca.
¿No me conoces?
Soy yo, Ana, hostias.
Soy yo.
Esta noche, hemos tocado fondo. Tocamos fondo.
Pues es una lástima, ahora que empezaba a gustarme la alfombra.
¿Cómo es, entonces? ¿Sucede así?
¿Nos separamos y listo?
Para eso sirven las terapias de pareja, ¿no, Laura?,
para separarse.
Ahora se os hará un poco cuesta arriba,
pero pronto aprenderéis a estar el uno sin el otro.
Ya veréis.
Ah, ¿sí? Menos mal.
Y ánimo, porque ahora viene lo más difícil.
Mujer, no nos acojones más.
¿Qué otra cosa nos puede pasar esta noche?
Que tenéis que despediros.
¿Despedirnos?
¿Nosotros? Claro.
Habéis vivido mucho tiempo juntos.
Tenéis que estar agradecidos el uno con el otro
por todo lo que habéis compartido,
por lo que os habéis dado.
Tenéis una hija estupenda, ¿no? Sí.
Sí.
Y estuvisteis muy enamorados.
Mucho.
Habéis sido una buena pareja.
Tenéis que estar orgullosos de ello.
Daos un abrazo. ¿Un abrazo?
Es que nosotros hace mucho que no nos abrazamos.
Lo sé, por eso.
Vamos. Ah.
No sé si... Eh...
No sé... ¿Sí?
Claro, no sé.
Eh...
Vale, nos vamos separando...
iAy! Ya.
Bueno, ¿qué tal? ¿Eh?
- Bien. - ¿Eh?
Me emocioné un poco yo, pero bien.
Yo también, pero disimulo.
iJoder! Eh...
Ahora me sabe mal.
Si lo único que queríamos era follar un rato, ¿no?
Se lo tendréis que pedir a los Valladares.
Bueno... Eh...
Bueno, sí, ya.
Perdón. Por favor, por favor.
Ahora preferiría que se quedaran.
Y yo. No sé qué vamos a decirnos.
Si quieres, te preparamos el sofá cama en casa.
No, gracias, no sea que, a medianoche, aparezca el búfalo.
Ánimo.
Y gracias. Nos lo hemos pasado muy bien.
Adiós.
Si os hubierais tomado un éxtasis de vez en cuando... ¿No?
Tal vez, sí, Salva.
Buenas noches.
Eh... Pasa, pasa, pasa.
Déjalo. No, no.
Bueno, pasa.
Mañana termino yo de recoger.
No, no te preocupes.
Lo hago yo.
Y después seguimos hablando de cómo hacemos, ¿no?
Ahora estoy cansada.
Sí, no, ya mañana...
Me voy a la cama.
Igual...
es mejor que yo duerma en el sofá, ¿no?
Donde quieras, Julio.
Ana.
Me sabe mal ser como soy a veces...
y que no tengamos un gato en casa.
Es verdad que esta noche hemos tocado fondo.
Nos hemos dicho muchas cosas esta noche.
Ana.
¿Qué?
Yo no me quiero rendir.
No me quiero rendir.
¿Y tú?
♪ Dame una noche de asilo...
♪ en tu regazo.
♪ Esta noche, por ejemplo,
♪ dejemos al mundo fuera.
♪ Abre tus brazos,
♪ ciérralos conmigo dentro...
♪ solo unas horas y luego,
♪ cuando amanezca,
♪ yo pondré una cafetera...
♪ y habré llevado esta nube...
♪ hacia otro cielo...
♪ de nubes pasajeras.
♪ Si el sueño pierde pie, resbala,
♪ queda colgando de un hilo.
♪ Prefiero una noche entera en vela...
♪ a tener el alma en vilo.
♪ Dame una noche de asilo.
♪ Dame una noche de asilo.
♪ Dame una noche de asilo.
♪ iOh, oh, oh!
♪ Dame una noche de asilo.
♪ Dame una noche de asilo.
♪ Dame una noche de asilo.
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