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Hace unas semanas, Riverdale era un lugar tranquilo.
Aquel sábado, después de la medianoche,
comenzó la pesadilla.
Las sanguijuelas humanas
El domingo, una hora antes de anochecer,
mi novia y yo volvíamos de un viaje a casa de su familia, en el campo.
Habíamos fijado la fecha de la boda y todo iba bien.
Volvíamos a la ciudad a darle la noticia a mi padre.
Todos están muertos.
- ¿Qué es eso? - No lo sé.
48 horas más tarde, en Washington,
un grupo de especialistas en OVNIS esperaba impaciente
unas proyecciones militares secretas.
El retraso fue debido a la demora del senador Walter K. Powers.
Bien, Garlett, proceda.
¡Luces!
En un barranco, a 10 Km. al sur de Riverdale, en Illinois,
hace 48 horas, se ha descubierto un gran objeto en forma conoidal.
Mide 15 metros de altura,
con una base de 15 metros de diámetro.
Naturaleza del cono: indeterminada.
Origen: desconocido.
Los estudios para determinar su composición de Paul Kettering,
principal científico del proyecto, han sido en vano.
La superficie es resistente a la presión, al calor y al ácido.
El descubrimiento del cono coincide con el brutal asesinato
de personalidades influyentes del lugar.
La gente explica historias acerca de las extrañas visiones
cerca del momento en que se descubrió el cono.
Un informe se refiere a la visión de una cuadriga de caballos.
Los informes: no concluyentes.
Como en este informe, su origen y naturaleza continúan siendo...
desconocidos.
Luces.
No sé si ya lo saben,
pero el poder ejecutivo
me concede luz verde para tratar este tema.
Quiero acción. Los intereses del pueblo son lo primero,
pero no me quedaré de brazos cruzados por falta de pruebas.
Dan, llama al hotel y que nos preparen las maletas.
Y llama al aeropuerto y reserva un avión.
Iremos directos a Riverdale. Quiero información de primera mano.
Llama a Comunicaciones. Pide por el general Prescott.
Dile que Walter K. Powers no tolerará ni una interferencia
y que si ha amañado esa nave,
deberá atenerse a las consecuencias y lo tendrá crudo.
Quiero que esté tan ocupado con sus asuntos
que no tenga tiempo de meterse en este tema.
Le amenazaré con una investigación. Siempre funciona.
Bien.
¡Garret!
Voy a echar por tierra tan rápido el cuento de la nave espacial,
que en 24 horas todo habrá acabado.
Washington había avisado de que Powers iría a Riverdale
para encargarse de la investigación.
Powers pidió que no hubiera ningún tipo de publicidad.
- ¿Señor Powers? - Sí. El es Dan Walker.
- ¿Qué tal? - ¿Y el alcalde?
No ha venido, Sr. Powers. Soy su hijo, Glenn Cameron.
- ¿Por qué no ha venido? - Han habido unos sucesos alarmantes.
Desde anoche, ha habido tres asesinatos.
- ¿El alcalde? - No. Al menos, eso esperamos.
Aunque ha desaparecido. Y no sabemos nada.
En esta ciudad, no parecen expertos en el cumplimiento de la ley.
¿Tiene vehículo?
Vamos a ver esa nave o lo que sea.
En la zona restringida, tuve la impresión de que nos observaban,
a pesar de que no había ni un alma.
El sheriff había dado órdenes de mantener a los curiosos alejados.
Se habían tomado todas las precauciones posibles
para proteger el material y a los científicos,
cuyo trabajo debía continuar.
Señores, Alice Summers, la secretaria de mi padre.
Ayuda al Dr. Kettering con el papeleo.
- Alice, el señor Walter K. Powers. - Hola.
Dan Walker.
¿Qué puede decirme?
El Dr. Kettering dice que va a entrar en el cono.
¿Aún no ha accedido nadie? ¿Por qué no?
Por seguridad. Puede haber peligros que desconocemos.
¿Puede decirle que baje?
El Dr. Wyler y él están haciendo una prueba.
- ¿Qué tipo de prueba? - Una prueba sónica.
Transmiten impulsos sonoros al túnel para determinar su longitud.
Voy a subir.
Sr. Power, al Dr. Kettering no le gustará.
- ¿Dr. Kettering? - Debe de ser el Sr. Powers.
- Soy el Dr. Wyler. - Ya lo veo.
¿Está sordo?
Ratio 39,7. Negativo.
¡De acuerdo!
Hola, Powers. Soy Paul Kettering.
He venido y quiero acción.
Me alegro, nos iría bien.
- De momento, el promedio es de cero. - No me basta.
Supongo que la nave tenía algún tipo de marca.
Y las borraron.
Es imposible. Aún no sabemos si es una nave.
Y, como no hay marcas,
antes de que nadie la tocara, se fotografió desde todos los ángulos.
En blanco y negro, en color, grabaciones, espectrografías...
Ya puede inspeccionarla.
¿Quién tomó las fotografías?
Mi equipo y yo. Esto es indestructible.
Borrar marcas supone cambiar la superficie,
y eso, Sr. Powers, es imposible.
Nada es indestructible.
Incluso hasta el viento puede borrar montañas.
Como ve, ni un rasguño.
He probado con todo lo conocido:
taladros para diamantes, ácidos para el metal.
Nada funciona.
- ¿A dónde lleva esa escotilla? - Aún no lo sabemos.
Tendrá una cabina de control, espacio para un motor,
para el combustible, habitáculos...
Como no sabemos de qué está hecho,
es difícil que alguien conozca su función.
Al no poder atravesar el metal,
no sabemos qué hay dentro ni qué sucede en el túnel.
Mire esto.
¿Qué significa eso?
- Que el túnel es cíclico. - ¿Que es qué?
El punto de origen se convierte en el punto de llegada.
No me gustan los dobles sentidos.
No quisiera presionarle,
pero los científicos se centran en los tubos
y se les escapa lo más obvio.
Debo presentar un informe. Quiero acción, no teorías.
Quiero saber qué hay dentro.
Bueno, supongo que este es un buen momento.
¿No sería mejor ir armado?
Venga, ¿qué hay ahí dentro realmente?
No lo sé.
Dr. Wyler, ya hace mucho que entró. ¿Puede haber pasado algo?
No lo sé.
- ¿Cuánto tiempo lleva? - Demasiado.
¡Escuche!
Kettering, ¿se encuentra bien?
- No mucho, la verdad. - ¿Qué ha encontrado?
- Nada. - ¿Nada?
Es un túnel enorme, en espiral, como vías de tren, sube y baja.
Pero tendrá alguna utilidad. ¿Para qué sirve?
No lo sé.
¿Diga?
Un momento. Glenn, es el sheriff.
¿Sí?
¡El alcalde ha aparecido!
Hola, Glenn, está arriba.
- Subamos. - Ryan, quédate vigilando.
¡Dejadme en paz! ¡Dejadme en paz!
Papá, ¿estás bien?
Estábamos preocupados. Ni has llamado.
Sí, hablé con Alice. ¿No les dijiste nada?
Alcalde Cameron, usted no me dijo nada.
¿No? Pues creía que sí.
- ¿Dónde ha estado este tiempo? - Soy Walter K. Powers, de Washington.
Estoy aquí por el asunto de la nave.
¿No cree que ha elegido el peor momento para ausentarse?
Washington no gobierna esta ciudad, sino yo.
Papá, el Sr. Powers intenta ayudar.
- ¿Estás en contra de tu padre? - Lo siento, papá.
Pero no tienes buen aspecto.
Me encuentro bien.
Está un poco pálido, alcalde Cameron.
No creo que siga siendo bienvenido en está ciudad, Dr. Kettering.
Ya está bien, Cameron. Si hay que solucionarlo a mi manera, lo haré.
Riverdale no es una república. Forma parte de los Estados Unidos.
Una llamada mía, y esta ciudad se rige por la ley marcial.
- Así que será mejor... - ¡Fuera! ¡Todos, fuera!
Sr. Powers, espere.
Papá, te ha pasado algo. ¿Qué es?
¡He dicho que fuera! ¡Y aléjese de la puerta!
Un momento. ¿Qué está pasando aquí?
¿Qué tiene en el cuello?
No tengo nada en el cuello.
Yo diría que sí. ¿Le importa si echo un vistazo?
No se acerque.
¿Y si le da el revólver a Glenn? Es su hijo. Confía en él.
Solo queremos ayudarle.
¿Papá?
¿Me das el arma?
¿Qué tiene en el cuello?
¿Qué ha descubierto?
Prefiero oír lo que dice el médico antes de sacar conclusiones.
Está muy cansado. Tendría que descansar.
- Estoy bien. - Bien, ¿qué era?
Lo sabremos enseguida.
Puede explicarlo, doctor.
Que ninguno de ustedes se sienta culpable por la muerte del alcalde.
- ¿Qué quiere decir? - Iba a morir igualmente.
La cosa fue así:
Lo que tenía en el cuello tenía dos elementos punzantes.
Estaban conectados al sistema nervioso en la base de la nuca.
No sabemos cómo,
pero, al romper la cosa y sacar los elementos,
segregaron una especie de ácido.
Ese ácido destruyó su sistema nervioso.
Así que la muerte hubiera llegado...
- ¿En cuánto tiempo, doctor? - Entre 24 y 48 horas.
El tiempo suficiente para poder hacer su función.
Así que, si hay más cosas de ésas y se enganchan a alguien,
- ¿viviría mientras no se tocara? - Exacto.
Porque, una vez que se adhiere al cuerpo de la víctima,
entonces deja de ser humano.
- ¿Va a contárselo a los demás? - Algo tendré que decirles.
Debe ser estrictamente confidencial. Asegúrese de que así sea.
Entendido. Si me necesita, no dude en llamarme.
Sí, gracias.
La situación es muy peligrosa.
Quiero que me escuchen bien y que no se lo digan a nadie.
Servicio continuado de 24 horas.
Si me necesitan, estaré junto a la nave.
Lo extrajimos del alcalde.
Actúa como una serpiente.
Si se corta, los trozos van en distintas direcciones.
¿Durante cuánto tiempo?
Yo diría que hasta que la estructura celular se descomponga.
¡Qué asco!
Tienes las manos frías.
¿Por qué no descansas? Puedo seguir solo.
No me hagas sentir culpable.
Y los parásitos, ¿crees que habrán muchos?
Deja que me preocupe de eso. Descansa un poco.
No puedo, quiero ayudar.
Muy bien, pues volvamos al trabajo.
Cuando se alimenta, la boca desgarra las células
y transporta la comida al estómago mediante bombeo.
¡Paul!
¡Me está desgarrando la piel! ¡Golpéala con algo!
¿Diga?
Kettering, soy Wyler. Se me ha ocurrido algo sobre la nave.
No sé cómo no se me ocurrió antes. ¿Puede venir inmediatamente?
Sí, iré enseguida.
Wyler tiene algo. Vamos a buscar a los demás.
Kettering no tardó en recogerles.
Y, de nuevo, íbamos a la zona restringida.
Wyler había pensado desde una nueva perspectiva.
Todos esperábamos que fuera la solución al misterio de la nave.
Al entrar en el bosque,
vimos que habían quitado las señales del control de carretera.
Y que no había ningún agente de guardia, al menos no vimos a ninguno.
¿Qué es eso?
Mire.
¿Está pensando lo mismo que yo?
¡Hola!
¡Hola!
La mayoría de los cohetes modernos suelen estar divididos en secciones.
Una para la cabina de control y los habitáculos.
Y hay dos más para el combustible.
Cuando ya no son necesarias, sin combustible, son desechadas.
Expulsadas. Un simple peso muerto.
El cono es una sala de esas, ¿no? Hemos perdido el tiempo.
La cabina de control está en otro sitio.
- Quizá a kilómetros de aquí. - A kilómetros, no.
Puede estar en el espacio, flotando para siempre.
Lo que sabemos es que no es un proyecto americano.
Este cono no es más que basura. Estamos perdiendo el tiempo.
Ahora el problema son los parásitos.
- ¿Qué opina, Kettering? - Que no podemos hacerlo solos.
No se lo he pedido. Debo mantener la situación bajo control.
No deseamos que cunda el pánico. Tiene que quedar en secreto.
Ahora, dígame la amenaza que suponen.
Hay parte de realidad y parte de intuición científica.
Hable claro y no se ande por las ramas.
Muy bien.
Son parásitos, necesitan algo o a alguien para alimentarse.
- Solos, la mayoría de ellos mueren. - Lo intentaron con animales.
- ¿Por qué no alimentarse de ellos? - Ese es el problema.
Querían más que simple vida.
Lo hicieron por desconocimiento. No entendían a los seres terrestres.
No sabían qué animal, incluido el hombre, se adapta mejor al medio.
Entonces, probaron.
- Ensayo y error. - ¿Quieres decir que piensan?
Eligieron al alcalde. Eso prueba que piensan.
¿Esas cosas se apoderan de la mente de un hombre?
¿Se convierte en un robot, en una máquina que sigue órdenes?
Salvo por una cosa.
Puede no exteriorizarlo.
La víctima actúa normalmente.
Al menos, aún no nos han invadido.
Si supiéramos dónde nidifican, les cogeríamos por sorpresa.
Queda otra parte de la nave y hay que encontrarla.
Glenn, tú eres de aquí.
Haz un mapa, con zonas de búsqueda.
Llamaré al sheriff para que se preparen.
No contesta. No importa. Llamaré a la milicia estatal.
- Avisaré al gobernador. - ¿Y la gente de la ciudad?
Verán que algo pasa si llama a la milicia.
Aquí hay radio local, ¿no?
Haré que hagan anunciar una formación militar para civiles.
Nada por lo que preocuparse, simple rutina.
Bueno, aquí está el mapa. No es perfecto, pero es un mapa.
¿No irá a empezar la búsqueda ahora mismo?
- ¿Por qué no? - Pensaba que... Tal vez tenga razón.
Podemos dividirnos en tres grupos.
Aunque lo primero es llevar a las chicas a la ciudad.
También estamos metidas en esto. Si no, buscaremos por nuestra cuenta.
- Yo no me quedaré sola en la ciudad. - Está bien, lo cambiaré.
Kettering, Alice y usted pueden ir a esta zona.
Powers, Dan Walker y Wyler cubrirán esta zona.
Y Elaine y yo, por aquí.
Y lo mejor será que, si alguien halla rastros de la otra parte de la nave,
vayamos al ayuntamiento.
Nos veremos allí. Que nadie actúe por su cuenta.
- Necesitaremos armas. - Tenemos de sobra.
Ya hemos perdido suficiente tiempo, vamos.
Paul, ¿y si encontramos algo, como la otra parte de nave?
No nos haremos los valientes. Se lo diremos a los demás.
- ¿Tienes miedo? - Mentiría si dijera que no.
- Tendríamos que dejar de buscar. - ¿Puede decirme por qué?
Porque si encontramos la otra parte de la nave,
no vamos a poder hacer nada, ¿verdad?
- Usted no habla mucho, ¿no? - Por eso es mi ayudante.
Mire los loros: buenos habladores, pero pésimos voladores.
Era un empresario.
- ¿Está...? - Sí.
Eso que se oye es lo que le ha causado la muerte.
Lo mejor que podemos hacer es irnos.
¡Glenn!
Tranquila. Ha sido el viento.
- Está cerrada. - ¡No!
Desde fuera.
¡Glenn, ahí fuera hay alguien, le oigo respirar!
Sigue respirando.
¡Algo se quema! ¡Hay fuego! ¡Algo se quema!
¡Glenn!
Al menos, ahora sabemos cómo no hay que realizar una búsqueda.
Supongo que haremos un alto hasta mañana.
Powers, ¿ha llamado al gobernador para traer a la milicia?
Me ha costado mucho despertar al telegrafista,
pero va hacia la oficina.
¿Qué hace esto aquí?
- ¿El qué? - Estos botes de cristal.
¡No los toques!
Si no me equivoco, tienen relación con los parásitos.
¿Cómo?
El alcalde fue el único al que se le metió uno dentro.
Solos, los parásitos no pueden moverse con mucha rapidez.
Porque no están hechos para eso.
Así que hicieron que el alcalde colocara estos botes
donde hicieran más daño.
- Y en cada bote, un parásito. - Ha dado en el clavo, Kettering.
Ahora sabemos lo que buscamos. Enviaré el telegrama.
Telégrafos.
Soy Powers. Siento haberle despertado.
Es urgente y confidencial. ¿Está claro?
Muy bien, ¿cuál es el mensaje?
"Gobernador Clinton, capital del Estado."
"Gobernador Clinton, capital del Estado."
"Situación urgente. Llame enseguida. Estoy en Riverdale."
Firmado: Walter K. Powers.
¿Oiga? ¿Oiga?
Sí, estoy aquí.
¿Ha anotado el mensaje?
Sí, lo tengo.
"Situación urgente. Llame enseguida. Estoy en Riverdale."
Firmado: Walter K. Powers.
Eso es. Envíelo inmediatamente.
Ya está.
Bien. Gracias por levantarse. Buenas noches.
"Todo tranquilo aquí.
Nave espacial falsa alarma."
Si la han cogido, es que sigue viva.
Encontraremos la solución.
No, no puede ser.
Si mato a esa cosa significa que tendré que matarla ella,
y, si la dejamos viva, será una amenaza para todos.
- ¿Adónde vamos? - Al cono, ¿adónde si no?
- Pensaba que teníamos que olvidarlo. - Pues yo no.
- ¿Y tú? - Sí, tienes razón.
Cuando llegamos, nos encontramos con otro misterio.
El Dr. Wyler y los otros descubrieron a un hombre moribundo
que supuestamente salió de la nave.
Kettering lo reconoció como el profesor Helsingman,
desaparecido con una expedición de científicos, hacía cinco años.
Elaine, hay un botiquín en la tienda. ¿Puedes traerlo?
¿Sobrevivirá?
No, pero lo hará mientras la ciencia lo permita.
¿Por qué el parásito se ha ido? ¿Por qué le ha dejado?
¿Comprarías un coche con el motor estropeado?
Él tiene problemas de corazón, es lo mismo.
Pero, sin el parásito, moriría en cuestión de horas.
En ese tiempo, nos dará problemas. Se volverá loco.
Debemos atarle. Wyler, traiga una cuerda.
Salió de la nave, sin duda.
Sí, pero, ¿estaba ahí desde el principio?
¿O entró después?
Llevémoslo al hospital. Tal vez, nos cuente algo. Cada minuto cuenta.
Ponga el equipo de detección en los andamios, junto a la escotilla.
Quiero saber hasta si una mosca entra o sale de ahí.
Ahora mismo.
¿Dónde estuvo anoche? Le necesitamos.
No lo sé. Estaría fuera de la oficina.
¿Por qué quitó a sus hombres del control?
Si alguien quisiera saltarse el control, solo había que bordearlo.
Hay mucho bosque alrededor. Por eso los quité de ahí.
Pues, en lugar de que estén allí, que se queden junto al andamio.
- Estoy colaborando. - Bien.
Usted se llama Helsingman.
Es profesor de bioquímica en la Universidad de Wallingsford.
- Fui alumno suyo. - ¿Qué son los parásitos?
¿De dónde provienen? ¿Qué quieren de nosotros?
Desapareció hace casi cinco años.
¿Dónde ha estado este tiempo? Le dábamos por muerto.
¿Dónde está el Dr. Cole, que desapareció con usted?
¡Kettering!
Sabe que es usted. Hágale hablar, hágalo.
Helsingman, ¿los parásitos salen de la nave?
¿Qué secreto esconde la nave?
Carbonífero.
- Carbonífero... - ¿Carbonífero?
- La Edad Carbonífera. - ¿Qué? ¿Edad Carbonífera?
Hace 200 millones de años, empezó el período de formación del carbón.
Los geólogos lo llaman "Edad Carbonífera".
La era de los insectos.
Moscas dragón gigantes de medio metro.
Todo tipo de insectos del tamaño de un mamut.
¿Quiere decir que los parásitos son del planeta Tierra?
¿Han sobrevivido durante todo este tiempo?
¡Me muero!
¿Está...?
No es una nave del espacio, sino de bajo tierra.
Póngame con la oficina del gobernador.
- ¿De parte de quién, señor? - De Walter K. Powers. Páseme.
Lo siento, señor, pero comunican.
Pues siga intentándolo.
Lo estoy intentando.
¿Telefonista? Lo siento, la línea sigue ocupada.
El gobernador debería haber llamado hace horas.
- Mi mensaje era urgente. - ¿Seguro que se envió?
Pues claro. Aunque...
¿Telefonista?
Póngame con la oficina de telégrafos.
Lo siento, señor, pero comunica.
¿Y la llamada al gobernador?
Lo siento, señor, pero comunica.
Aquí pasa algo raro.
¿Telefonista? Póngame con la compañía del agua.
Lo siento, señor, pero comunica.
Ya. De acuerdo, gracias.
Está muy claro. Han bloqueado las líneas.
Mientras Powers y Walker iban a la emisora de radio local
para intentar enviar una señal de alarma a la capital del estado,
Kettering y yo pasamos por la oficina de telégrafos
para comprobar si el gobernador había respondido al mensaje urgente.
El lugar estaba a oscuras. Parecía estar totalmente cerrado.
Pero Kettering vio que algo se movía dentro.
El telegrafista salió a la puerta.
Kettering le preguntó por el telegrama
que Powers esperaba del gobernador.
El telegrafista estaba enfadado, su respuesta fue tajante y negativa.
Kettering le pidió una explicación y fue atacado.
¿Está listo?
Les habla Walter K. Powers desde Riverdale.
Este mensaje va dirigido a quien esté fuera de la zona de Riverdale
y que pueda oírme.
Repito:
Este mensaje va dirigido a quien esté fuera de la zona de Riverdale...
Subiré a comprobar la grabadora y miraré si ha pasado algo.
Vosotros preparad un plan para averiguar qué hay en el túnel.
No sé si yo serviré de mucho.
No conozco a nadie que confíe tan poco en sus habilidades.
Hola. ¿Se ha acercado alguien a la escotilla desde que están aquí?
Nadie, señor. ¿Por qué? ¿Quiere que suba uno de nosotros?
No. Hemos instalado un equipo que detecta cualquier movimiento.
Le aseguro que no ha subido nadie, señor.
¡Glenn, Wyler, escondeos!
¿Qué pasa? ¿Por qué disparan?
¿Qué ha pasado? ¿Por qué los has matado?
Mira.
¡El parásito!
Siguen vivos.
Carguemos las armas y subamos a la nave.
- ¿Dónde están Kettering y Cameron? - Dentro de la nave.
¿Qué?
Pasen, señores. No tienen elección.
Deténganse ahí.
No hay duda alguna. Es el profesor Cole.
- Yo fui el profesor Cole. - ¿Qué significa que fue?
Ahora tengo un puesto de mayor responsabilidad.
Supongo que es como el resto.
Sin voluntad propia.
Cumple órdenes de esa cosa que tiene en la espalda.
No tengo nada en la espalda. Es lo que le hacen creer.
Y supongo que tampoco hay nada en esas columnas de cristal.
A mí hábleme, claro.
Estamos en una armonía total. Somos inseparables.
Aquí no existe ningún conflicto como existe entre los humanos.
Ni luchamos ni usamos ningún tipo de violencia.
No hace falta,
podemos esparcirnos como semillas en el viento.
O propagarse como una enfermedad. Una plaga que corrompe la tierra.
Nuestro orden social es puro, inocente.
Con exactitud matemática.
Podemos hacer que el hombre tenga una vida sin conflictos ni caos.
¡Qué ironía!
Que el hombre consiga la utopía como un regalo,
en lugar de ganársela.
Está hablando en clave.
¿Cuántos quedan de los suyos en su mundo?
Como usted ve, somos los fundadores.
Aunque somos pocos, organizaremos al humano
para que nos ayude a sacar al resto a la superficie.
Tardaremos,
pero hemos aprendido a ser pacientes en estos 200 millones de años.
No estamos tan bien adaptados. ¡Nuestra paciencia sí se ha acabado!
¡Tírela! ¡He dicho que la tire!
¡Kettering, los parásitos!
¡Vámonos de aquí!
¡Todos fuera! ¡Fuera del barranco, rápido!
¿A qué están esperando?
Que esperen. Nos dará tiempo.
Glenn, tengo una idea.
¿Podrías coger la furgoneta que vimos en la carretera?
Sí, ¿por qué?
¿Podrás hacerlo solo? Nos quedaremos vigilando.
Haré lo que pueda.
- ¿Qué es eso? - Una especie de arpón,
con aire a presión.
La compañía eléctrica lo usa para los terrenos difíciles.
- ¿Han hecho algo? - Ni un movimiento.
Demasiado tranquilo, planean algo.
Lo noto en el ambiente.
Glenn, yo voy al otro lado.
Cuando te lo diga, dispara. Apartaos todos del cable.
Cuando llegue al otro lado, ata este cable
al que hay en la parte trasera de la furgoneta, ¿de acuerdo?
Kettering llegó al extremo opuesto del barranco
y me hizo la señal para que disparara.
El siguiente paso era atar el cable a un árbol.
No estaba seguro de su plan, pero aun así, seguí sus instrucciones.
Me aseguré de que el cable estuviera bien atado al de la furgoneta.
Después le hice una señal y comenzó a tirar del cable hacia él.
El cable empezó a moverse barranco abajo
hasta que quedó a pocos centímetros de la nave.
¿Qué es todo esto, Kettering? ¿Qué planea?
¿Ve los cables de la torre de alta tensión?
- Sí, y ¿qué? - Tienen entre 60 y 80.000 vatios.
Son buenos conductores. Si tocan el suelo, habrá fuegos artificiales.
- De los que matan. - ¿Conectará la corriente a la nave?
- Es buena idea. Pero hay una cosa... - ¿Qué?
¿Quién subirá a empalmar el cable?
Es un suicidio.
- No, estoy en contra. - Tiene razón, Kettering.
Yo no voy a subir, te lo aseguro. Ni dejaremos que lo hagas tú.
Nadie va a tener que subir.
¿Qué quiere decir?
Esto lo hará por nosotros. Lanzaremos el cable hasta ahí.
Bien, todos detrás de la furgoneta.
Kettering, ¿quieres que me quede aquí?
Solo dímelo.
- ¿Tú quieres? - No, pero lo haré. Es lo mismo.
- ¡Kettering! - ¡Mirad!
Paul, escúchame.
Lo que te voy a decir lo es todo para mí.
¡Alice, digas lo que digas, no proviene de ti!
No, Paul, te equivocas.
Sé lo que piensas, pero te equivocas.
Alice, baja. Ya no queda más tiempo.
Sí queda tiempo, Paul, tú puedes dárnoslo.
¡Dilo!
- ¡Adelante! - Escucha y créeme.
Si la paz fracasa, usarán la violencia. ¿Lo entiendes?
Alice, ven conmigo.
Te lo prometo.
Aunque tarde el resto de mi vida, encontraré el modo de liberarte.
Lo pienso de verdad, sé que lo conseguiré.
¡Nunca!
¿Cómo pude pensar que te quería?
Paul.
¡Glenn, dispara!
- Es asesinato. - Está malherido.
- Te lo ha ordenado. Dispara. - ¡No puedo!
Escúchame bien. O disparas o me la das.
¡Dispara!
- Nada sobrevive a eso. - Hay que asegurarse.
Vamos a ver.
- Están muertos. No queda ni uno. - No, todavía quedan en la ciudad.
Yo me ocuparé de eso, ya verás. Los cogeremos.
¿O no conoces a Walter K. Powers?
Glenn, Wyler, aún tenemos trabajo. Vamos.
¡Glenn!
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