All language subtitles for Sunday In New York 1963 720p BluRay X264-ORBS2

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Original subtitles

UN DOMINGO EN NEW YORK

Hola, Gladys. Estás engordando.

Hola.

Hola, amor. ¿Dónde estás?

Aquí en New York, con un domingo libre.

No te creo, amor. Te mandarán algún sitio de emergencia.

Cariño. éste es nuestro día. En dos horas va a llover a cántaros.

Acabo de atravesar una tormenta sobre Cleveland.

La tempestad más sexual que jamás ví.

Así que... ¿desayunamos? - Pon el café.

Yo llevaré los pastelillos, ¿de acuerdo?

¿Quieres algo más?

Te puedes meter en un lío hablando así por teléfono.

Adiós, adiós.

- Gladys, avísame tres horas antes de mi próximo vuelo. - Está bien.

Adam, deja apuntado dónde podemos llamarte.

No tengo suficientes pilotos.

Sí, señor.

Y no lo olvides. Ha ocurrido antes.

No, señor.

- ¿Quieres que te lleven a la ciudad, Adam? - Debo cambiarme primero.

¿Alguien va cerca de la calle 65?

Sí, Fred, es mi amigo. - Bien, gracias.

¡Taxi!

Lléveme al este de la Calle 65.

¡Hola, nen...!

¡Eileen!

¡Adam! Qué alegría verte.

¡También a tí, gatita!

¿Qué haces aquí?

Perdón por no avisarte que venía, ¿está bien? - Seguro.

¡Entra!

Bien. ¿Cómo están los viejos? ¿Papá?

Papá mejor de la espalda. Está jugando golf de nuevo.

- ¿Y mamá? - Está bien. Te manda cariños.

¿Ya fijaste con Russ la fecha de la boda?

No, aún no.

No lo tengas en el aire. Podría volar.

Cuento con él. Un cuñado rico puede ser útil.

Sí, puede serlo.

¿Oye gatita?

¿Algún problema?

¿Cómo va el gran romance?

No va. Se acabó.

¿Se acabó?

¿Por qué hiciste eso?

Tú eres un hermano amable y leal.

¿Por qué hice eso?

¿Quieres decir que él terminó?

No eres un hermano tan amable.

Pero eso fue más o menos.

Me sorprende escuchar eso. Pensaba que hacían buena pareja.

Yo también.

¿Estás enamorada?

¿Apenada?

Lo siento, gatita.

No me lo demuestres demasiado.

Es lo que hacen papá y mamá.

¿Te molesta que me quede aquí una semana?

- Me tomaré un verdadero descanso. - No.

Claro que no me molesta.

¿Esperas a alguien?

No. Sólo a un amigo que encontré en la mañana.

Está retrasado.

- ¿Café, té? - Café, por favor.

- ¿Puedo hacer algo más por tí? - Sí, de hecho, Adam...

Tengo una pregunta y deseo una respuesta franca.

Si no crees que te cause problemas.

Está bien. ¿Qué quieres saber?

¿Listo?

Dispara.

Una chica que lleva saliendo con un tipo cierto tiempo razonable,

¿se supone que duerma con él?

- ¿Que clase de pregunta es esa? - Surge a cada momento.

- No debería de surgir. - ¡Pues surge!

Necesito alguna respuesta ¡pronto!

- ¿Qué significa "pronto"? - El tiempo vuela.

Me gustaría adoptar una resolución.

Debo decirte que me sorprende oírte hablar así.

Y también a mí misma,

pero no es un asunto que se trate con extraños.

- ¿Te repito la pregunta? Debe la chica... - ¡No!

- No se supone que duerma con él. - ¡Linda evasión!

Seguramente eres abogado.

Haré la pregunta de otra forma:

¿Se espera que duerma con él?

No te preocupes, querido hermano.

Como sujeto vivo y palpitante miembro del sexo enemigo...

¿traicionarías a tu género para decirme el procedimiento adecuado

para atrapar al hombre adecuado, crear un hogar y tener hijos,

ir a la iglesia y envejecer juntos,

según los testamentos y otras respetadas fuentes.

¿Hablas así con tus pretendientes?

Porque si lo haces, quizás sea ese tu problema.

Al menos es una crítica constructiva.

- Tal vez sea uno de mis problemas. - Eileen...

Los hombres siempre se casan con chicas decentes. Es un error que hables así.

El cebo está en la palabra "decente".

Parece tener connotación comparativa, como la chica que está "un poco" encinta.

Sí, has crecido.

Pero parece que no lo suficiente.

Estoy convencida de que soy la única virgen de 22 años que queda.

- ¡Pues no lo eres! - Es lo que me dicen los chicos.

- ¿Qué chicos? - Los que me invitan a salir.

Que me invitaban.

No has encontrado mas que vagos y pillos.

¿Eres tú un pillo, Adam? No creo que lo seas.

Dime, ¿cómo te portas con las chicas que sales?

- Como una persona normal. - Contesta mi pregunta.

Como una persona normal y decente.

Hablo en serio. Quiero entender claramente lo que dices.

Dime algo, tú estás... ¿sales con alguna chica en particular?

Salgo con algunas...

más que con otras.

¿Con algunas?

Así es.

Adam, lo que te pregunto específicamente es...

¿has dormido con ellas... incluso vestido?

No, no he dormido con ellas... incluso vestido.

- ¿Me estás diciendo la verdad? - Sí.

- "¿Honor sagrado?" - Honor sagrado.

- ¡Dilo! - Eileen, eso es...

Por mi honor: "Que ande sobre fuego, y que muera si miento."

Nunca me mentiste antes, al jurar por tu honor.

Y no te miento ahora.

¡Bueno, somos los únicos que quedan en el mundo!

- ¿Que es eso? - La bata de mamá.

¿Qué haces con ella?

Antes de que pudiera salir de casa, tuve que jurar sobre la Biblia

que al llegar aquí extendería la bata de mamá en un sitio visible

del departamento, las noches que tú no durmieras aquí.

¿Por qué?

En caso de que venga un caballero, verán la bata de mamá y sabrán,

y yo insinuaré, que "mamá" está aquí conmigo.

Y eso los disuadirá de ser, según mamá, "impulsivos".

- ¿Te hizo ella jurar eso? - Sobre la biblia.

O no salía de Albany.

¡Vaya que estupenda idea!

Al salir con alguien, no te ha de molestar que te bese, ¿cierto?

Depende del tipo que sea.

- Algunos sí, otros, no. - Bueno, digamos...

Un tipo que te gusta, ¿lo animarías?

Usualmente no lo haría, pero supongamos que sí.

El lío es después de animarlo. Toma... Te traje algo.

¡Oh, gracias!

Encuentras un tipo ocurrente y simpático. Que sonríe inocentemente.

A la hora, todo como sobre ruedas...

¡Y de pronto surge el asunto! - ¿Qué asunto?

En general lo causa algún chiste verde.

Es el prólogo más popular. Algo así como...

crear el ambiente apropiado.

Te ríes de varios chistes verdes.

Algunos muy graciosos.

Y de ahí pasan a una discusión personal que no les causa gracia.

- ¿Puedo usar este cajón? - Claro, cariño.

¿Qué haces tú?

Usualmente dejo pasar el primer chiste,

esperando haberme equivocado.

Después del segundo, me levanto y me marcho.

¿Por qué rompiste con Wilson anoche?

Bueno, tuvimos una... conversación franca.

Dijo cosas de la real amistad entre un hombre y una mujer.

Dijo estar harto de ir tres veces por semana a jugar a la pelota.

Entendí lo que quiso decirme.

- ¿Lo mandaste a paseo? - Algo por el estilo.

No perdiste nada.

No, no me engaño. He perdido a un gran muchacho.

Me pegunto quién podrá ser.

Hola, amor. ¿Y ella...?

- Eileen, esta es Mona Hertz. - Mucho gusto, Mona.

Mona, esta es Eileen...

Mi hermana.

Hola.

¿Qué llevas en la bolsita?

Pensé que te gustarían unos pastelillos...

para la fiestecita. - ¿Fiestecita?

¡Oh, nuestra fiestecita! Eres muy atenta.

¡Les estoy estropeando algún plan esta mañana!

No.

No permitan que les estropee nada.

Hagan lo suyo, exactamente como si yo no estuviera aquí.

¡Vamos, comiencen!

Ibamos a patinar

a Rockefeller Center. - ¿Patinar?

¿Quieres venir?

No. Creo que prefirían estar solos.

A decir verdad, quisiera quedarme también sola... para recuperarme.

¿Qué planeas hacer cuando nos vayamos?

Pensaba caminar un poco. Dar un paseo en autobús.

Y volver a bañarme.

Andaré entrando y saliendo del departamento todo el día.

Entrando y saliendo del departamento todo el día, ¿eh?

Bien, vamos... al patinadero.

Nos vemos, Eileen.

- Gusto en conocerla, Eileen. - Espero volver a verla, Mona.

Cariño. ¿llamarías al ascensor? Ya te alcanzo.

¡Nada de amargura! Tu hermano...

no te abandonará nunca. ¿Cierto? ¡Mantente virtuosa!

Alza la cabeza, derecha y los pies firmes en el suelo.

¡Eso servirá!

¿Dónde aprendiste eso?

Buena chica. La apruebo.

¿Cuándo me harás tía?

Me estoy ocupando de eso.

Mira nena. No importa. ¿Y si vamos a tu casa?

Maggie se lava la cabeza.

Bueno, ¿y en la de Frank? Él no se lava nunca la cabeza.

De Burt, que vive frente a East River.

O de Charlie, que está enfrente de la tumba de Grant.

¡Muy educativo!

¿Hola?

- Quisiera hablar con Adam Tyler. - No está. Soy su hermana.

Mi nombre es Drysdale, de la aerolínea. ¿Sabe dónde podrá estar?

Señor Drysdale, acaba de irse. ¡Espere! Veré si lo alcanzo.

Sr. Drysdale. Salió en un taxi. Iba a patinar a Rockefeller Center.

- ¿A patinar? - Pero si es importante, veré si lo alcanzo.

- Gracias. - De nada.

¡Taxi!

¡Taxi!

Súbete. Rápido.

- ¿Cuánto es? - 15 centavos, señorita...

como todos los días.

Pasen para atrás, por favor.

¡Mi vestido!

- Lo siento. - No tiene importancia.

En un momento lo desengancharé.

No hay prisa.

No se romperá.

No estoy arruinando su saco.

¡No sé porqué no sale!

Lo estoy logrando.

- ¡Rockefeller Center, la próxima! - Debo bajar.

- Bueno, bajaré yo también. - No, no debe hacerlo.

No veo otra solución.

La chaqueta va con el pantalón.

Con permiso, por favor.

¡Oh, no podría decirle lo incómoda que me siento!

Gustosa le pagaría cualquier compostura a usted.

No es necesario. Este traje viene con dos chaquetas y un pantalón.

- Se equivoca. Es al revés. - ¿De veras?

¿Me permite?

Quisiera pagarle por el costo de la compostura.

- Bien, si insiste. - ¡Sin duda!

¿Estará bien dos dólares?

En realidad es una chaqueta cara. Es una Chipendale.

Además, no hago negocios en la banqueta.

¿Nos sentamos en algún lado? ¿En un restaurante?

No, lo siento. Tengo que buscar a mi hermano.

Está patinando.

Tome.

Soy ideal para buscar hermanos.

Bueno.

Además, dos cabezas son mejores que una.

¿Sabía que tenía dos cabezas?

- ¿Hay parecido familiar? - Muy leve.

- Apuesto a que lo encontré. - ¿Dónde?

Aquél.

¿No?

¿Cerca?

- Es mayor. - ¿Mucho mayor?

Es piloto de aviación.

Por eso vengo a buscarlo.

Está pendiente de aviso. Debo decirle que lo llamaron.

Piloto de aviación.

Creo que no está aquí.

Si está pendiente de aviso, ¿no telefoneará él por si acaso?

Sí, supongo.

¿Tomamos un café y vemos si viene?

- Bueno... - Desde un lugar cerca de aquí.

Una mesa para dos.

- Té y tostadas con canela. - Café con un panecillo.

Bien, ¿por dónde empezamos?

¿Empezamos?

El comienzo es importante. Da tono al resto de la relación.

Hemos venido a discutir si dos dólares

es una indemnización justa por el daño a su chaqueta.

Regularmente quien paga los dos dólares es el hombre.

Dos dólares es lo que tradicionalmente se pagaba a...

Es muy joven para comprender una graciosa broma sucia.

Hay una historia magnifica acerca de eso.

Érase una...

mujer fácil... una callejera.

Una encantadora mujercita de noche.

Enganchó a un apuesto oficial húngaro.

Lo llevó a su casa y pasaron una gran noche.

Hubo champaña a la luz de las velas, y...

A la mañana siguiente, el húngaro dormía.

Ella se levantó, preparó el baño, le cepilló el uniforme

y lo despertó con... un nutritivo desayuno.

Finalmente, él iba a marcharse... ¡y se marchaba!

Y ella lo paró en la puerta y le dijo:

¿No te olvidaste de algo?

Y él repuso: "No, creo que no".

Y ella le dijo, con decisión: "Bueno, ¿el dinero?"

Y él dijo: "¡Un oficial húngaro no acepta dinero en efectivo!"

- ¿No le pareció gracioso? - Sí, muy gracioso.

Ya decía en la mañana que los chistes escabrosos tienen gracia a menudo.

Trataré de no recordar éste.

Querrá decir, de no olvidarlo.

No, digo que trataré de no recordarlo.

Me disculpa.

- ¿Me presta un lápiz y un papel? - Oh, sí seguro, como no.

Disculpe. Hay afuera un señor de traje gris, sentado solo, junto a una columna,

¿podría darle esta nota cuando me vaya?

No puedes, ¿eh? ¿Vas a estar en casa todo la tarde?

A ver si nos vemos pronto, Charlie. Está bien, adiós.

Una moneda.

Ya se arreglará, nena.

Hola Kenny, habla Adam.

Adam Tyler.

¿Cómo estás, amigo?

¿Qué haces esta tarde? ¿Te quedarás en casa?

Gracias, Kenny.

Esto prueba que estoy en lo correcto. Su madre está enferma.

Irá a visitarla esta tarde. La llave está bajo la esterilla.

Ya creía que no comería los pastelillos.

Los comerás. Te digo que los comerás... - ¡Adam!

- ¡Que suerte tienes que te encontré! - ¿Por qué?

- Hola, Mona. - Hola.

- No estaban en el patinadero. - Mona anda mal de la rodilla.

Tienes que llamar a un tal señor... ¿Dryfuss?

¿Drysdale?

Drysdale. Está tratando de localizarte. - ¡Oh, no!

- Nena, no pongas esa cara. - ¡Es que me duele la rodilla!

¡Espera, cariño! ¡Querida, espera, mira!

Aún podemos estar juntos mañana en la noche.

¿Quieres apostar algo?

¡Taxi!

Nunca imaginé cuán inestables son los pilotos.

Me ocurre todos los fines de semana.

Vamos al aeropuerto juntos en taxi.

¡Qué considerado! ¿Puedo sentarme atrás a tu lado?

Quizás no la vea más, Eileen. Adiós.

¿Te podemos llevar?

No. Voy en camino opuesto. ¡Súbete! ¡Váyanse!

¡Adiós!

Un momento, señorita.

Son 20 centavos. La entrada cuesta 15.

- ¿Me da 5 centavos de vuelto? - Tómelos del pasajero que sigue.

Tome.

Muchas gracias.

Lo siento mucho, señor.

¿Podría sostenerme esto?

Sólo un momento.

Se le cayó un guante.

Permítame. Soy experto en esto.

Bueno, cósalo otra vez... y quedará como nuevo.

¡Con permiso!

Espero que no se haya ofendido por mi nota. Me pareció lo más sensato.

¿Por su nota?

¿No le dio el camarero mi nota?

No, no lo hizo.

No me marché así nada más. Dejé una nota explicándole.

Comprendo, disculpe.

¡No, espere! ¡Espere! ¡Un momento!

¡No iba a levantarme e irme...!

Juro que le dejé una nota. El camarero lo probará.

- ¿Qué decía en su nota? - Bien, yo...

Ví que al parecer no le complacían mis esfuerzos por distraerla.

- No me equivocaba, ¿verdad? - No.

Así que pensé que la mejor solución práctica...

era desaparecer.

Eso decía más o menos la nota... que le dejé.

¿Qué pasa?

Pues francamente... yo le escribí una nota.

- ¿Qué? - No volví a la mesa tampoco.

- ¡No! - ¡Sí!

¿Qué decía su nota?

Lo mismo que usted en la suya.

- ¿No? - Sí.

¡Pittsburgh!

Tendremos seis horas libres en Pittsburgh. Te gustará.

- ¡No voy a Pittsburgh! - No es Hong Kong.

- ¿Y si estuviera en la Marina? - Sabría dónde estás.

Tengo desventaja de amante ausente, sin beneficios.

No puedo ni engañarte. Podrías sorprenderme.

- Es un buen argumento. - El único que se me ocurre.

- Tengo que irme, nena. Por favor... - ¡No!

Sabes que estoy loco por tí. Te llamaré desde Pittsburgh.

¡No contestaré el teléfono!

Sí contestarás.

¡Annie, ponme en el avión a Pittsburgh! ¡Es vital!

¿Qué pasa?

Adam estará atascado allá toda la noche.

Todos pasamos por eso. Morgan debía tomar el avión,

pero no se ha presentado y yo no puedo ir.

Es muy simple.

¡Trabajé ya 4 domingos seguidos! ¡No creo que sea justo!

Usted es casado. A una esposa eso no le molesta.

Pues, cásese.

¡Morgan! ¿Dónde estabas, Ben?

¿Dónde? ¡Encerrado en el cuarto de baño!

Ese chico mío. En cuanto entro, echa el pestillo de la puerta.

Esos son los planos.

Sí, disculpa amigo.

No sé cómo saldré de esta.

- Vaya al avión. Casi me arruina el domingo. - Lo siento.

Vuelva a la ciudad en el helicóptero por mi cuenta.

Lo acepto, si no encuentro a mi chica.

- Hola, Annie. - Hola.

¿Tomas también el helicóptero? - Sí.

Hazme compañía.

No con esa chica tuya tan celosa.

- ¿Qué haces aquí? - ¿Qué pasa?

- Tenías el vuelo a Pittsburgh. - Morgan se presentó, finalmente.

¡Un momento! ¡Mona está en el avión!

¡¿Mona?!

Iba a sorprenderte en Pittsburgh.

Compró el pasaje.

¡Paren ese avión!

¡Paren ese avión!

¡Hey, se queda atrás! No puedo escuchar la música.

Si quiere remar, pídalo nomás.

Voy navegando, es lo más difícil.

¡Dos puntos a puerto!

Es estribor, pero a la orden.

Va a haber motín en cualquier momento.

- ¡Es estupendo! - Nadie toca el piano como Peter Nero.

Quizás, pero el pianista que escucha es Robert Wilkom.

He estado tocando ese disco un mes.

No, el que ha estado escuchando es el de Wilkom.

¡Nero!

- ¿Quiere apostar algo? - Ajá.

- ¿Que apostamos? - El que pierda rema.

¡Aceptado!

Usted perdió.

No ha podido tocar el disco de Nero porque salió la semana pasada.

- ¡Siga remando! - Saldría la semana pasada para usted.

Pero lo comenté en el periódico el mes pasado.

¡Siga a ese bote!

¿Es usted crítico musical?

A veces. Soy crítico deportivo.

- Estoy muy impresionada. - Me alegra.

- ¿Vive en Philadelphia? - Sí.

¿Qué hace en New York?

Me gusta venir los domingos. Me gusta New York.

¿Y pasear por autobús por la 5a. Avenida?

Tenía una cita. Llamé y ella no estaba.

Parece que fue a cabalgar.

Tal vez me dejó plantado.

¿No le importa?

No lo hace adrede. Sólo es olvidadiza.

Parece tener buenas relaciones. Será encantadora.

No rema tan bien como usted.

¡Oh, perdone! ¿Está usted bien?

- ¿Vivió siempre en New York? - No, vivo en Albany.

Me gusta venir a New York los domingos si puedo.

Me gusta New York.

¿Qué hace en Albany?

Crítica musical para un periódico en Albany.

¿Qué?

En realidad, trabajo en un periódico y a veces escribo sobre música.

¿Que le parece?

¡Hey, llueve, vamos!

- Necesitamos un taxi. - No creo que lo consigamos.

He descubierto algo científico sobre los taxis.

Se disuelven en la lluvia.

Empeorará antes de mejorar.

Mi hermano tiene su departamento a un par de cuadras. ¿Corremos para allá?

Después de usted.

La lluvia es buena para los agricultores.

Sí, pero no tanta ahora.

¡Mamá!

¡Mamá!

No creí que estuviera en casa tan temprano.

Espero que la tormenta no la atrape.

Lindo departamento.

Quítese la chaqueta. Está empapado.

Estoy bien.

Ande, quítesela. Le coseré el bolsillo.

Gracias.

Estoy un poco mojado.

Creo que voy a ponerme algo seco yo misma.

- Sé otro chiste, pero temo contárselo. - Piénselo bien.

Está lloviendo a cántaros. No quiero que me eche.

Prepárese una bebida para evitar la pulmonía.

Gracias.

¿Le preparo algo a usted?

Whisky con agua.

¡Que no sea fuerte!

¿Que no sea fuerte? Sale.

¿No cree que sería mejor que llame a su chica?

Probablemente está esperándolo.

Si no le molesta... Sólo por si aún me está esperando.

- Hable bajo. Puedo oír. - No tengo nada que ocultar.

Escucharé de todas formas.

Hola. Habla de nuevo Mike Mitchell. ¿Ha vuelto Claire Waverly?

- Pregunta dónde podría localizarme, ¿le importa? - ¡No, claro que no!

Plaza 69970.

Ajá. Ya veo. Gracias.

¡Mujeres!

¿Alguna queja?

¡Oh, no, no! ¡Son una maravillosa invención!

Con ustedes es difícil saber qué camino tomar.

- ¿Existen tantos? - Miles. Ustedes son imprevisibles.

¿Ayudaría el usar insignias identificadoras?

Ajá. Sin duda.

- Le hablaré a las chicas. - ¿Quiere hacer eso?

Sólo con lo ahorrado en tiempo y energía,

se podrían hacer escuelas climatizadas para todos los niños.

Por perito que sea un hombre,

no le crea que sabe pronosticar a mujer alguna.

- Eso da seguridad. - Sólo podemos... estar alertas.

¿Está usted alerta ahora?

Ajá.

¿Es que me ha estado evaluando todo el tiempo?

Ajá.

- ¿Qué tal voy? - Mi radar recibió distintas señales.

"Sí", "no", "quizás".

¿Puede que tenga un raro interés en lo sexual?

No, no lo tengo.

Noto que usted tiene una rara aversión por lo escabroso,

que he venido eludiendo adrede durante dos horas.

Pero usted vuelve y vuelve a ello.

Oblicua, intelectualmente, pero vuelve a ello.

- ¿De veras? - De veras.

Quizás tenga razón.

Es posible que tenga razón.

Probablemente es su llamada. Mejor que no oiga la voz de otra mujer.

No, no.

¿Hola? No, está bien, Claire.

Ya comprendo.

- Viajé en autobús, caminé... - Encontré a una chica.

- No, no me he aburrido para nada. - ¡Gracias!

No. Estoy en casa de un amigo. No lo conoces.

¿Él?

¿Está mintiendo?

Su hermano es "él".

Pero usted no lo conoce. No puede valerse de eso.

No es nadie que tú conozcas.

¿Qué?

En serio.

Mira, te llamaré desde Philadelphia, ¿está bien?

Adiós.

¿Fijamos una cita para el próximo domingo?

¿No se compromete con mucha anticipación?

En absoluto.

¿Tal vez me llame a mi también desde Philadelphia?

Está bien, si me lo permite.

Creo que es hora de que le cosa su bolsillo.

¿Puede prender la chimenea?

Si lo desea.

¿Qué día y a qué hora le llamo?

¿A las 8, el miércoles?

- ¿Miércoles? - ¿Es un mal día para usted?

No, es que que los miércoles y viernes voy al gimnasio.

Conozco a uno que va tres veces a la semana.

También hago ejercicio cada mañana.

¡Usted gana!

Puede llamarme cualquier noche antes de las 8.

Generalmente no salgo hasta esa hora.

- ¿Y Albany? ¿No trabaja allá? - Estoy de vacaciones.

Necesito hilo gris azulado.

- No se moleste por ello. - No es molestia.

Esto no suele estar cerrado.

Hay una llave junto al hielo.

Creía que era para guardar las bebidas.

¿Quizás para... ocultárselas a mamá?

No. Nosotros dejamos a mamá hacer uso del bar.

Mi hermano es descuidado. Una vez dejó la gorra en la nevera.

La olvidó allí un día al ir a buscar hielo.

Es lógico, puede suceder.

Ahora será difícil.

Le digo... No sé cómo pudo mi hermano...

- Lo siento. - ¿Qué?

Mire, yo me crié con dos hermanas.

Un sostén o un salto de cama no me asustan.

No, no es... No es nada.

¿Le ocurre algo?

Una de las mayores desilusiones de mi vida.

- ¿En qué sentido? - Es algo complicado...

que envuelve el sagrado honor entre hermanos.

- ¿Puedo tomar otro trago? - Por supuesto.

Sírvase.

Con permiso.

- ¿Me preparas uno, cariño? - Whisky con agua en camino.

- Que no sea fuerte. - No especialmente suave.

Aquí estamos.

Encontré una nota de mamá. No vendrá esta noche.

Ella está... con mi tía en Yonkers.

Es la hermana de mamá.

Así es como la gente tiene tías.

Por ser hermanas de mamá.

Podrían serlo de papá.

Esta vuelta la ganó.

- ¡Y usted gana esta!

Bueno, si... Figurativamente.

Quisiera ser hombre.

Es algo tarde. Quizá en otra reecarnación.

Habría que esperar mucho.

Salud.

Si yo fuera usted, me besaría.

¿Qué piensa?

Creo que aunque viviera 100 años, jamás entendería a las mujeres.

Tiene razón.

- ¿Qué piensa ahora? - Que cambié de parecer.

Y mi forma de pensar cambió cinco veces.

Antes habría apostado la vida. - Tuvo suerte. ¡Perdería!

A eso me refería de ahorrar tiempo y energía.

No hubiera podido... hacer escuelas climatizadas en media hora.

En el cine, aquí es donde se oscurece la pantalla. - Muy bien.

¿Sabes qué?

Quizá es para que se calmen... los amantes arrebatados por la pasión.

Esa es la idea.

Pero no es justo, porque aún deben desnudarse.

Se sabe que la pasión sobrevive a eso.

Tal vez en los hombres, pero las mujeres llevan faja.

Yo no las uso, pero muchas mujeres...

Sin detalles.

Quizás los oficiales húngaros usen fajas como las chicas.

Muchos hombres solían usarla regularmente, después de...

Mona, fue un accidente.

Nena, muy amable de tu parte ese gesto, pero...

Morgan se presentó y... Nena, ¿me oyes?

Te oye, Adam. Sigue hablando.

Tengo todo arreglado para traerte de vuelta.

No hay vuelo de vuelta, pero te puse en un autobús para Colombus.

Luego, hay un vuelo en otro avión.

Morgan se encargará de llevarte al autobús

y yo te esperaré aquí para abrazarte.

¿Mona?

Diga algo, Mona ¿Oyó eso?

La esperará para abrazarla.

No, Mona... ¿Adam? ¿Adam?

Esto acabará siendo culpa mía.

- ¿Cómo lo tomó ella? - No muy bien del todo.

- ¿Qué problemas tienen las mujeres? - Hombres.

¿Le molestaría que quitara esa... canción?

¡Quítela!

Eso me pasa por haber venido.

- No podré olvidar esta noche. - Gracias.

Tengo que darme prisa.

Exactamente, ¿dígame la razón de por qué está tan enojado?

- ¿Y me lo pregunta? - Sí, debo hacerlo.

Ha estado alborotando durante 20 minutos.

¿Quién se lo impuso?

¡Es cómo "casi" se me impuso!

¡Bueno, "casi" no es "se"!

¡Y siéntese!

Debí temerlo desde el principio. Esa, esa, esa...

Esa "sana" actitud hacia un amorío.

¡Es el acercamiento más insano que jamás encontré!

¿Le llama amorío?

Es una evidente y clara hipocrecía de parte suya.

Yo no usaría esa palabra si fuera usted.

¡Oh, que sensible!

¿Y si no le hubiera dicho y hubiésemos proseguido?

¿Habría insistido en casarme contigo?

Me hubiera sentido obligado.

¿Está obligado con alguna de las otras?

¿O como esa dama a la que ha venido rogándole una cita?

¿O a las que encontrará en autobuses de la 5a. Avenida?

Ellas saben que no soy responsable.

¿Y por qué lo es ahora?

Debería serlo.

¿Por qué? Yo tomé la iniciativa.

No sólo lo sugerí. ¡Finalmente, lo tuve que exigir!

Posiblemente no pudo con su carácter.

No es cuestión de carácter.

En estos casos se supone que la chica no es... una principiante.

¡Una chica tiene que empezar alguna vez!

¡No conmigo!

Un hombre se reserva el derecho... de elegir.

¿A quién se cree que le habla?

¿A una campesina de 16 años a quien arruinará?

Esa es mi posición.

Si le llamo y le explico que hubo otros, ¿estaría bien?

¡Sí!

¡Llámeme la semana próxima!

A usted le ocurre algo. Una chica decente, inteligente, culta...

decide que la seduzca un extraño sin razón alguna, ¡porque sí!

¿Sin razón alguna?

¿¡Qué atrevimiento decir que sin razón!?

¿Qué razón?

Rechinaba los dientes ante la idea de comer conmigo.

Quería irse a su cita. ¡Admítalo!

¡No es usted el primer hombre que pierdo así! ¡Estoy harta!

Haré lo que hace la gente en este mundo. Conformarme.

Es todo lo que hago. Competir.

- No rechinaba los dientes. - ¡Oh, vaya respuesta!

Comete un grave error.

Mi hermano me dijo que cometía un error.

Que me equivocaba acerca de la moralidad de hoy.

Juró por su honor sagrado que no dormía con chicas.

El camisón de dormir en ese ropero no es mío.

- Quizás sea de su madre. - ¿La vio?

Mi madre no vive aquí, ni tiene una hermana en Yonkers.

Cuando mi hermano y yo teníamos que estar realmente seguros

y cuando era importante, decíamos "honor sagrado".

No se lo perdonaré.

Sabe que...

tratándose de ese asunto, yo mentiría a mi hermana.

Hay algo en lo que dice usted. No mucho, pero algo.

Gracias.

Quizás no van señalando hoy a las mujeres como antes. Lo acepto pero...

tener amoríos aún es algo impersonal.

Vaya, vaya, hombres.

Lo que es comprensible y excusable para algunos, no es justificable para otros.

¿Y yo soy del grupo al que se lo prohiben?

En mi opinión, sí.

¡Agradezco la elección! Quisiera renunciar y pasar al otro grupo.

¿A quién me dirijo?

Tiene una actitud muy malsana al respecto.

¡No. Mi actitud es sana! ¡Los gimnasios son malsanos!

Mire. Espero tanto. ¿No puede esperar un poco más?

¿Hasta cuando?

Hasta que se enamore.

¡Estoy enamorada!

¿Lo está?

¿De quién?

De un hombre en Albany.

- Un hombre casado, ¿eh? - No.

¿Cuál es el problema?

No me lo ha pedido.

¿Qué está esperando?

Eso es exactamente lo que yo misma me pregunto.

Comprendo. Le preguntó eso, ¿eh?

- ¿Tiene algo que aconsejarme? - ¡No, no!

- ¿Su intuición femenina no le dice algo? - Tiene la boca cerrada.

¿Cómo es el tipo?

Apuesto. Un atleta fabuloso.

Ocurrente... considerado...

atento... apuesto. - Ya dijo que es apuesto.

Sí, lo digo de nuevo.

¿Y también tiene un millón de dólares?

Más que eso.

Es la familia más rica de Albany.

¿Cómo tuvo valor de decir que no en un principio?

No me parecía bien.

Para la próxima generación será más fácil.

Todo será más definido.

"Sí" o "No".

Y mi corazonada es que será "no".

El péndulo retrocede siempre.

Eso es optimista.

No creo que la moralidad cambie.

Hay que empezar siempre por el principio.

Cuando de niño se juega a los besos, se siente uno nervioso y turbado

y te sudan las manos.

Las manos sudaban en 1800 y lo harán en el 2000.

La naturaleza es constante.

El principiante siempre será puro de corazón.

Y las palmas sudarán siempre.

Debería escribir un libro. Toda la gente es pesimista.

Estoy escribiéndolo...

Y estoy a tiempo. Seis meses más en Philadelphia

y luego a Tokyo de corresponsal.

Los libros están listos.

Uno debe estar seguro de lo que cree, antes

de escribirlo en un libro.

Pienso que usted es más que un conversador. Creo que lo logrará.

Gracias.

Lo buscaré en las librerías. Tal vez compre un ejemplar.

- Yo le mandaré uno. - No se olvide.

No.

¡Hola!

No toqué la puerta porque quería darte una sorpresa.

Vine de Albany en dos horas y 20 minutos.

Quiero que nos casemos.

Tus padres asintieron. Espero que tu hermano lo apruebe.

- Hola. - Hola.

Soy Russell Wilson. Siento no habernos conocido antes.

- He oído mucho de tí. - También yo. Un placer.

Oigan, tengo el coche mal estacionado y no sabía si estarías.

¡Lo estacionaré y regreso rápido!

¡Estoy loco por tí, monina!

Lo que hay que hacer es... no aterrarse.

Pensé que lo apropiado sería gritar.

Gritos desencadenados e histéricos.

Tenga.

Debe haber una solución.

¿Cuántos hermanos tiene?

Uno.

¿Lo sabe él?

¿Está pensando en hacerse pasar por hermano mío?

¿Por qué no? Es buena idea mientras pensamos algo.

¡Hey!, ¿Podría ser amigo de su hermano?

Debí decírselo antes de que se fuera. ¡Ahora es peor!

¡No, es mejor! Estamos en tiempo para inventar algo.

Mientras más simple, mejor.

Yo soy un viejo amigo y nos sorprendió la lluvia. Esa es buena.

Soy un viejo amigo.

¿Me hace el favor de apurarse?

- ¡Oh, sí! - ¡Y marcharse!

- ¿Antes de que vuelva él? - Antes.

Quizá deba saber que Russ

fue miembro del equipo olímpico de boxeo.

Hay algo en eso que dice... que aconseja me vaya.

¡No! ¡Escúcheme!

Su novio volverá en cualquier momento

y no deseo enfrentarme a un novio tal vez violento,

pero siento... yo siento que debo ayudarla.

No me debe nada.

No sé si le debo o no, pero está algo confundida.

Yo seré quien se lo diga.

¿Cuándo?

No se lo diré de golpe.

Le hablaré un rato y tomaremos un trago.

¡Ya sé! Los llevaré a cenar y beberemos unos martinis

y trataré de explicar. Diremos que somos amigos y nos pescó la lluvia

y que por eso estábamos desvestidos.

Y que al llegar él y creerme su hermano, nos aturdimos.

Y eso fue lo que ocurrió, ¿no?

- Bueno, ¿qué le parece esta historia? - Es deshonesta.

¿Cómo? No ocurrió nada. ¿Recuerda eso?

Moralmente, sí. Por eso es deshonesta.

Oiga, señorita. Es la ocasión de casarse con quien ama.

Eso pasa una vez entre muchas. ¡No la he de arruinar!

- Ahora suba y vístase. - ¿Dónde está mi falda?

- ¿Dónde está mi falda? - ¡Qué sé yo dónde está!

Mike, aprecio lo que... - ¿Puede apresurarse?

Juro no subirme más a un autobús de la 5a. Avenida.

¡Ya estoy de vuelta!

- ¿Dejaste bien estacionado tu auto? - Sí.

Déjame contemplarte.

New York te sienta. Estás ruborizada.

Corrí a vestirme.

Te veo preciosa. ¡Tengo que hablarle!

Lo siento.

No seas tonta.

Nos quita tiempo.

¿Sabes que aún no te pido matrimonio formalmente?

Eileen, ¿me harías el honor de ser mi esposa?

¡Oh, Russ!

Es tu hermano. Él entiende.

Seguro, yo entiendo. Sigan adelante.

Bien. Celebremos con un trago.

Haré unos martinis, Russ.

Yo no bebo, Adam, pero háganlo ustedes.

¿Ni un traguito? ¿En una ocasión como esta?

No, imposible. Boxeo la semana próxima en un beneficio de la legión americana.

Ajá.

Sólo cuatro asaltos, pero hay que estar en forma.

Estar en forma.

- No me molesta que otros beban. - No, no. Pasó el momento.

¡Monina! Deberías ver qué felices están nuestros padres.

Y estoy seguro que a los míos les gustas más que yo.

Es absolutamente verdadera cada palabra.

Mi padre y mi madre creen que eres lo más grande.

Te advierto que vas a tener lío con los suegros.

No podría sentirme más complacida. Les tengo mucho aprecio.

Cuando se reúne con mis padres, yo no cuento.

Él dice que le recuerda... a las chicas de su generación.

Hay algo de cierto en lo que dice tu padre.

Sí, así es.

Hemos peleado acerca de ello. ¿Te lo dijo?

Posiblemente lo mencionó, pero ella no es de las que cuentan.

Por favor, dejen ya de hablar de mí. Es embarazoso.

Ella me mandó a paseo.

¿No querías verme más? Es una buena táctica.

- Quiero mucho a tu hermana, Adam. - Lo apruebo.

- ¿Cuándo es la boda? - Esa boda será especial.

Revolucionaremos Albany. Mi padre invitará al gobernador.

Buen inicio de la lista de invitados.

- ¿Eh? - Realmente lo es.

- ¡Hey, escucha! ¿Adivina quién será el padrino? - No sé.

Alguien que tú conoces. Adivina, trata.

Es algo difícil.

Te daré una pista.

Era compañero de clase tuyo.

Un compañero de clase... Ajá.

- Paul Navell. - ¡Sí! - No, Eileen. Déjalo a él.

- ¿Cabello oscuro o claro? - Claro.

- ¿Alrededor de 1.75 metros? - Te vas acercando.

- ¿Pesado o liviano? - Pesado.

- ¡Dave Bulleck! - ¡Es él! - ¡Acertaste!

¡Qué bien!

Iba a decir Bulleck. No estaba seguro.

Bien...

Daremos el gran paso y nos casaremos.

Russ, no es un deporte público.

A Adam no le molesta.

Dime, ¿qué clase de avión manejas?

- De toda clase. - ¿Jets, mayormente?

Ajá.

- Pero aún manejas los de hélice, ¿no? - Por supuesto.

Voy a comprar un Cessna. ¿Te gusta el 180?

Nunca oí nada en contra.

Tengo mucha hambre. ¿Que tal si cenamos?

- Buena idea. Ponte tu abrigo. - ¿No es temprano?

Pensaba llevarlos al Club Nero. Vayan ustedes solos.

¡Oh, no! No vamos solos. Ven también.

Además, es raro ver a tres bailando juntos.

Cenaremos por aquí cerca y hablaremos de cosas.

Luego yo me iré y ustedes seguirán su camino.

- Lista. - Está decidido. Vamos.

¡Hola!

Tenía tiempo libre y pensé venir y ver...

Russ...

Te presento a mi copiloto, Mike Mitchell.

Mike...

Este es Russ Wilson, el prometido de Eileen.

¿Cómo está?

Bien. Prometido reciente. Aceptó casarse.

Sí.

- Acaba de pedirme matrimonio. - Y me aceptó.

Adam es testigo, ¿verdad, Adam?

¡Oh, sí! ¡Así es! ¡Ya no escapará!

Eileen no podrá hacerlo.

La demandaría por romper el compromiso.

¿Y qué más hay de nuevo?

¿Hola? Hola, mamá.

Sí. No, soy muy feliz, mamá.

Un momento. Quiere hablarte Russ.

¿Madre? Hola. Y yo estoy feliz de que lo sea.

¡Sí!

Sí.

Sí.

Si, lo haremos.

Lo haremos...

No, madre. No llores.

Sí, está bien. Lo prometo. Sí.

Sí, sí. Está bien.

Espera un momento. Quiere hablarte, Adam.

Salúdala de mi parte.

Hola, mamá.

No. Estoy resfriado, pero me está pasando.

Ajá. Muy bien, mamá. Llámame cuando tengas más tiempo.

¿Por qué no se adelantan ustedes y nos encontramos abajo?

- Quiero hablar con Mike aquí. - Bueno.

Bajaremos enseguida.

Sacaré el auto del estacionamiento y nos encontraremos enfrente.

- Sé que está perplejo. - Así es. ¿Que tal nuestra madre?

Le explicaré. Ella es su hermana y él, Russ Wilson, su prometido.

Eso ya lo sé. Pero, ¿quién es usted?

Ajá, bueno. No tenemos mucho tiempo...

Nos esperan en el vestíbulo, pero trataré de explicarle.

La conocí en un autobús, ¡pero nos conocemos hace mucho!

Y, de repente, nos sorprendió la lluvia.

¿Recuerda cómo llovió esta tarde?

Nos empapamos.

Y como estábamos cerca de aquí,

ella dijo que subiera a secarme o atraparía una pulmonía.

Porque había comenzado a estornudar.

Y... así que, abreviando, aquí estaba con su bata.

Su bata, de hecho, y... estábamos hablando generalidades,

cuando llegó Russ Wilson de Albany.

- Es el novio de su hermana. - Ya sé quién es.

Bueno, él creyó que yo era usted.

Y había venido corriendo a proponerle...

¡matrimonio!

Ya se imaginará lo embarazoso de la situación para hacer algo.

Eileen quería decirle la verdad,

pero pensé que era demasiado así de golpe.

Así que lo llevaríamos a cenar para decírselo en un mejor ambiente.

¡Pero el bandido no bebe!

Y así estábamos cuando...

- Y entonces llegó usted, su hermano. - Sé quién soy.

- ¿Qué le preocupa? - ¿Qué cree usted?

- No tengo idea. - ¿Estaba mi hermana en bata?

- ¡No, claro que no! - ¿No se mojó con la lluvia?

Sí, pero tenía otra ropa para cambiarse.

Ahora escuche. No me importa si la boda de su hermana se disuelve,

pero ella y Wilson son buenos chicos.

Y todo lo que le he contado es cierto y...

la historia es buena y es sustancialmente la verdad.

¿Que quiere decir con eso?

"Sustancialmente" es el 99%. ¿Es eso un acertijo?

¿Qué vamos a hacer en la cena?

Pues decirle la verdad.

No sé exactamente cuándo ni cómo, pero hallaremos la forma

y usted ayudará. Diremos que somos viejos amigos, ¿le parece?

¿Mi hermana estaba en bata?

¡Quiere ya dejar de pensar mal!

Nos esperan en el vestíbulo.

Tome.

Bienvenidos.

Buenas noches.

- ¿Puedo hablar por teléfono? - Por supuesto.

Mesa para cuatro.

- Gladys, ¿están cancelando vuelos? - No, no todavía.

Si hubiera algún cambio, llámame a Chelsea 4-3098.

Rece por mí. Si se retrasa el vuelo de Columbus, estoy perdido.

Por aquí.

Y Oshinko y Gohan. ¿Qué vamos a beber?

Por favor, siéntate.

Si no te gusta el "sake", ¿qué tal algo con ron?

- No, tengo que boxear, ¿recuerdas? - ¿Qué?

- ¿Eileen? - No.

- ¿Qué tal un trago? - No, gracias.

Vamos, una copa.

Estoy pendiente de aviso.

No, gracias.

Felicidades a ambos.

Se felicita al novio, que soy yo.

Las felicitaciones son las indicadas de cualquier forma.

Mike, lo invito a la boda, ¡Será estupenda!

¡Gracias!

La petición ocurrió delante de mí.

¡Hubiera visto la expresión de su cara!

Descríbamela.

Pero lo más cómico fue cuando aparecí en la puerta.

Estaban ambos sentados y en bata.

En sus batas. Entre como un avión 707.

¿Estás bien?

Dije: "Soy Russell Wilson. Escuché mucho sobre usted".

Te sorprendiste, ¿eh?

Muy sorprendido.

Mike, ¿qué le parece el Cessna 180?

¿Mike?

¿Qué?

El Cessna, ¿cuál es su opinión sobre ese avión?

Es bueno.

¿Los encuentra más difíciles de manejar que los de hélice?

No los manejo.

Creí que me dijiste que los manejaban.

No sabe que tiene hélices. Nunca mira por la ventanilla.

Entiendo.

- No saque conclusiones. - Soy hermano a la antigua.

- ¿Tienes una hermana también? - Así es.

¿Tengo entendido que es un atleta?

Bueno, no uno verdadero, yo...

- ¿No era del equipo olímpico de boxeo? - Sí.

Yo probé dos veces. Pude llegar a las semifinales.

No está mal.

Está bien para fines prácticos.

- Sí. Hay que saber defenderse. - Si puede.

Disculpen.

Disculpe, ¿usted tiene un auto extranjero? - Sí.

En el estacionamiento piden la llave, pues está estorbando otro auto.

Qué lata. Si se les deja la llave, roban piezas.

Con permiso.

- Eso pasa con esos autos. - Y yo que quería comprar uno.

- ¿Por qué hiciste eso? - ¿Por qué no?

- Adam, no fue nada de lo que piensas. - No, no lo fue.

- Fue sólo que nos sorprendió la lluvia. Eso fue todo. - ¡No!

¡Deja de protegerme, Mike! Esto se complica a cada minuto.

La verdad es, Adam, que traté de que me sedujera y no lo hizo.

Y eso es exactamente lo que pasó.

No quiso complicarse la vida con una... "principiante".

- Esa es la clase de hombre que es. - Así soy.

Y lo que pasó fue que Russ creyó que él eras tú.

Todo pasó en la última... media hora.

Parece mucho más tiempo.

¿Ves ahora lo que has hecho?

Mike... Cuando me equivoco, lo reconozco.

Mi reconocimiento. Lo siento.

Está bien.

Pero no entiendo por qué estabas en bata después de secarte.

No oiré más de moralidad de tí. ¡Reverendo hipócrita!

No con un ropero lleno de prendas femeninas.

Y tú eras el que decía: "Honor sagrado".

Adam, nunca creí que me mintieras acerca de nada.

No te mentía.

Juraste que no dormías con chicas.

Ese es el punto... "dormir".

- ¡Adam! - Tiene razón... técnicamente.

¿Cuál es la estrategia ahora?

Decirle totalmente la verdad.

- ¿Quién? - Yo.

Un novio menos.

No, no. Un momento.

No nos dejemos llevar por la verdad. No digo mentir.

Todo depende en dónde pongamos el acento.

Los sorprendió la lluvia y se desvistieron.

Cuando Russ creyó que tú eras yo, parecía una broma.

Ja, ja.

Elige el momento. No aquí, mientras estén bailando.

Es buena idea. Buena.

- Le susurras al oído. - ¿Qué?

Ahora, yo seré tú y... Mike será Russ.

- Russ... - Sí.

Tengo algo muy...

gracioso que contarte.

Nunca lo creerías nunca.

Eso es lo que me temo.

Mira, cariño. Prueba en el Club Nero.

Teléfono para usted, señor.

Gracias. ¿Hola?

Adam, el avión de Columbus llega en 44 minutos

y Mona viene en él.

Voy para allá.

- Terrible. Llueve a cántaros. - Debo ir al aeropuerto.

- Debemos irnos. - Tú no... sólo yo.

Yo también. Tengo que ver con el jefe... el plan de mañana.

- ¿De dónde sales? - De la estación Penn.

¿De la estación Penn?

Siempre salgo de allí. Es una superstición.

¿Tú también?

No. Yo voy a la terminal de la aerolínea en la calle 38. Me las arreglaré.

No. Los llevo a todos. Cabremos de cualquier modo.

Estás bajo mi piel.

Estás en lo profundo de mi corazón.

Sabía que irías cómoda en las rodillas de tu hermano.

¡Cómo está lloviendo!

¿Seguro que van a volar esta noche?

La lluvia no nos molesta.

Falta un nuevo limpiador para el parabrisas.

¿Qué usan los aviones, Adam?

Tenemos... Explícale tú.

Un limpiador para el parabrisas.

Exacto.

- Adiós, Russ. - Adiós.

- Te veo en el campo, Mike. - Bien, Adam.

- Adiós. - Adiós.

- Espero volver a verte. - Qué bueno decir eso al hermano.

Es una broma nuestra. - Bueno...

¡Adiós!

Adiós.

Te veré en la boda.

Sra. Dresmond, ¿no dijo su esposo dónde sería la partida de poker?

También son sindicalizado, pero preciso de un piloto urgentemente.

Si lo ubica, ¿le dirá que me llame?

Arriba en tres minutos.

Adam, cayó justo a tiempo. Tiene el vuelo 4 a Denver.

- ¿Denver? ¿Quién, yo? - Qué día.

Philip con apendicitis, Blake varado en Fort Waye.

La esposa de Harvey dijo... Apúrese, ¿quiere?

Pero mi chica viene de regreso.

Y yo estoy de malas. - Y está pendiente de aviso.

Doy parte de enfermo.

Bueno, es Drysdale.

Arriba vuelo 12 de San Luis y Columbus...

¿Que haremos en Denver?

Vuelo 4 del servicio a Detroit, Chicago y Denver.

Listo para despegar.

Aborden.

¡Mona, Mona! Nena. Lo siento.

El autobús en el que veníamos se averió

y nos hicieron bajar mientras lo arreglaban.

Ahora estarás bien.

Y empezó a llover y no nos dejaban volver a subir.

Aquí también hubo mal tiempo.

Llovió tanto que resbalé y me caí.

- ¿Adónde vamos? - A Denver.

¡¿Denver?! ¿Para qué?

Voy manejando. Iremos juntos.

¡Oh, no. No, no!

¡No quiero ir a Denver!

Sí, lo haremos. Estaremos juntos. Yo manejo.

Lo siento. Disculpen.

Cariño, sólo piensa... Tú y yo juntos, en Denver, Colorado.

- En Colorado hace mucho frío. - Te garantizo que no lo sentirás.

¡Adam...!

¡Hey!

Vuelo 4 a Denver, Colorado, parte ahora...

¡Es increíble! ¡Qué domingo! ¡Como en Korea!

¡Caen como moscas!

¿Traerá de vuelta este avión también, Sr. Dryasdale?

No, compraré una granja en Colorado y me quedaré allí.

¡Con un cañón antiaéreo!

Ya está bien.

¿Qué sucedió?

Se resbaló y se dio un golpe.

No se preocupe. Drysdale tomó el vuelo a Denver.

¡Denver! ¡No es posible! ¡Ese vuelo es mío!

¡Cálmese! Apreciamos su lealtad a la compañía...

Adiós.

Russ, tengo algo muy gracioso que contarte...

- Espero que te haga gracia. - Tengo sentido del humor.

Lo sé.

Bien, ¿qué es lo gracioso?

- ¿Conoces a Adam? ¿Mi hermano? - Sí.

- Pues no lo es. - ¿No es qué?

Mi hermano, el que tú crees que es.

- Me mareaste. - Adam es Mike y Mike es Adam.

- No puedo esperar para contarte. - Tampoco yo.

Llegaste al apartamento y me viste con Adam en el sofá.

- ¿Hasta allí está claro? - Sí. Muy claro.

Pues aquél no era Adam, sino Mike.

¿Quién no era Adam? ¿Quién era Mike?

El hombre del sofá.

Tu hermano se llama Adam, ¿no?

- Sí. - Entonces, ¿quién era el tipo de bata en el sofá?

Eso es lo cómico. ¡Era un extraño!

Bueno... No un extraño. Lo conocí en el autobús.

Luego fuimos a remar y

comenzó a llover y nos empapamos.

Y empezó a estornudar. Tuvo que quitarse la ropa y luego...

No fue así en absoluto.

Fue exactamente como parecía que era.

Yo estaba tratando de que Mike me hiciera el amor.

Russ, tienes que creerme.

Lo hice sólo porque te quiero a tí.

¡Hola!

Que dulce magia te puso.

En mi camino

¡Hola!

Eres un arco iris en un día de lluvia.

Estaba ese domingo en Manhattan.

Deseando hallar a alguien como tú...

Russ, no te pongas así. Dí lo que piensas.

Bueno, dejémoslo para mañana.

Está bien.

No te preocupes. Todo tiene...

arreglo.

¿Te parece?

Te llamaré por la mañana. No muy temprano.

¡Si ella no sale, entre y sáquela!

Sí, pero... Esta bien.

¿Mona?

¡Mona, salga!

¿Mona?

¿Mona?

Oiga, se fue. Yo tengo que irme ahora.

Llámeme desde Den...

¿Russ?

Russ...

¿No está Russ?

No, ¿qué le pasó?

Al bajar de un tren, me atacó un camionero.

Parece como que hubiera sido el camión.

Pase.

Disculpe. Creí que estaría aquí toda la noche discutiendo.

Pensé que podría ayudar a convencerlo. ¿Le dijo?

- Sí. - ¿Cómo lo tomó?

- Muy bien. - ¿De veras?

Sí.

- Que bien. No tenía que haber vuelto, ¿eh? - Creo que no.

Sólo estaba preocupado. Yo la metí en esto.

Debí ayudarla a salir.

Usted no me metió en esto.

Lo que debe hacer es quitarse la ropa mojada.

Bueno...

¿Por qué no duerme aquí?

Ese sofá es cama. Adam duerme allí cuando vengo.

No... no. Debo retirarme.

Es tarde para que vuelva a Philadelphia.

Duerma aquí. Es lo más lógico.

No debería quedarme.

Soy testigo que es absolutamente de fiar.

- Le agradezco mucho. - No hay de qué.

Lo digo en serio. No tiene por qué.

Hay pijamas en el cajón de arriba del ropero.

Y algunos cepillos en el baño.

Le daré un whisky caliente.

¡Apúrese, que yo tengo que dormir!

Mi hermano tiene gustos para las pijamas.

- ¿Qué hizo? - Me quemé.

Caramba, Esto se me resiste.

Una vez lo dejé prendido y se incendió el bar.

Tome.

- Gracias. - Tómeselo.

- ¿No toma usted uno? - No estoy resfriada.

¿Es posible que Russ venga aquí por la mañana?

Dijo que me llamaría primero. No será temprano.

Creo que es arriesgado para usted.

Le diré lo que haré. Me levantaré a las 5.

No hace falta que sea tan temprano. A las 8. Habrá tiempo de sobra.

No quiero más riesgos.

Igual debo ir a la oficina. Me iré a las 5 y arreglaré el sofá.

Muy amable de su parte.

- Usted es quien es amable. - Bueno, digamos que ambos.

- Buenas noches. - Buenas noches.

Adiós, si se va a marchar a las 5.

Adiós. Le deseo toda la felicidad del mundo.

Usted es una chica admirable.

- Russ tiene mucha suerte. - Gracias.

- ¿Puedo besar a la novia? - Es la costumbre.

Escríbame desde Japón, si lo desea. Al periódico.

No trabajará más allí.

¡Cierto! Bueno, me reexpedirán la carta.

- Buenas noches. - Buenas noches.

- Mona, te oigo respirar. - Dígale algo, adelante.

Le diré algo. Adam, no tengo nada que decirte.

Mona, soy muy viejo para estas cosas. Casémonos.

Sólo tú y yo. ¿Te casas conmigo?

¿Contigo? No me casaría aunque no hubiera más hombres.

¿Adam? ¿Dijiste... casarnos?

- Sí. - ¡Oh, Adam!

Muy bien muchacho. Lo veré mañana.

Enhorabuena. Sé que será muy feliz.

Bueno, bocón. ¿Eres feliz ahora?

¡Eileen, despiértese!

¡Oiga! La encerré y tiré la llave por la ventana.

Mañana le diré al portero que le abra.

¿Eileen? Escúcheme bien.

Yo no tendré tanto dinero como Russ Wilson,

pero no cuesta mucho vivir en Japón.

Yo tengo buen carácter. Lo pruebo. Arrojé la llave por la ventana.

Después de todo, usted piensa que hay que casarse primero.

No diga que nos conocemos hace sólo un día.

Hay quienes viven juntos 20 años y no se conocen así.

Bueno, ahora duérmase.

Y yo también. Mañana le llamaré desde Philadelphia.

Y ya me dirá si debo volver o no.

Buenas noches.

Olvidaba algo:

Te amo, Eileen.

Recuerda eso. Es importante.

Sí, muy importante.

¡Oh, no!

¿Cómo no está encerrada en su recámara?

Vine a verificar si desconecté el calentador.

Voy a bajar a buscar la llave.

No la hallarás nunca.

Quizás, sí. Tengo que probar.

Ya probaste bastante.

Se casaron y fueron a Japón de luna de miel.

Tuvieron tres adorables hijas,

que fueron educadas por su padre y, por supuesto, por su tío.

Y lo más lindo que puede pasarle a una muchacha

es ser virtuosa hasta en un domingo lluvioso en New York.

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