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Peligro.
Oye, no me hagas esperar más.
De modo que, atiéndeme de una maldita vez.
Oh, Dios.
Dioslo, llevas un traje nuevo.
Y muy bonito, ¿eh?
¿Vas a la iglesia a menudo?
Así es, tengo órdenes de una alta autoridad.
Mi madre.
¡Qué desastre!
¡Eh, Ray, sí!
Me sentaré un rato, ¿eh?
Encantado.
Owen, ¿conoces a...?
¿A Weldon? Sí, hicimos negocios en el pasado.
Me alegro de verle, Owen.
Bien, parece que te va bien en ese... colegio. Vas a ser dentista,
¿verdad?
Médico. ¡Oh, médico! Médico.
Bien, siempre pensé que serías algo así.
Siempre persiguiendo a las chicas por ahí, jugando a médicos.
Bueno, supongo que algunas cosas nunca cambian.
Sí, tú has cambiado. Ahora eres uno más de los del montón.
¿Y tú qué haces aquí, Weldon?
¿Todavía estás buscando un empleo?
No, no.
Ahora estoy en muy buena posición.
Urbanismo.
Es un negocio de mucho por venir. Y lo hago realmente bien.
Me he comprado un nuevo coche.
Alcanza los 200 con solo cuatro cilindros en línea. Bueno, vamos a lo
nuestro. Creo que es la hora de ir a la iglesia.
Esperad. Yo también he de ir a la iglesia.
Podríamos ir juntos.
Oremos.
Oh, dulce, precioso, amoroso,
infalible, infinito Jesús, fiel hijo de Dios,
bienaventurado salvador del hombre, implorad.
Imploramos tu clemencia por nuestros muchos, muchos, muchos, muchos pecados.
Amén.
Gracias, hermana Jones.
Perdón.
Yo he sido llamado,
hermanos, pero quiero que sepáis que hoy he venido hasta
aquí con un sermón preparado.
Cierto. Un sermón preparado para bendecir a Dios por quien me
muevo. Pero hoy hablaré de un nuevo sujeto. Un nuevo sujeto.
El diablo.
Del siniestro.
Del mal espíritu.
Vosotros le conocéis como Lucifer.
Pero yo le conozco como un borracho. Yo le conozco como una decepción.
Y yo le conozco como fornicación.
Y también le conozco como televisión pagana.
Como una idolatría pagana le conozco.
Y desde luego, alguno de vosotros le conocéis mejor que yo.
Soñando, cabalgando, quemandoos desnudos en el infierno.
En el infierno, ¿me oís bien?
Desde luego, algunos ya pueden descartar la idea de entrar en el cielo.
Porque sólo viven para esas indecentes fiestas.
He leído sobre ellas.
¿Sabéis quiénes sois?
Yo lo sé.
Él también.
¿Veis este libro?
En él no hay ni un solo pecado.
Ninguno.
Pero yo conocí a un hombre que pecó en esas orgías llenas, llenas de
deseo.
Dejadme deciros algo.
Cuando vosotros pactáis con el diablo, el pacto no acaba a medianoche.
Eso es para siempre.
Y lo vais a sentir muchísimo el día que vosotros lo hagáis.
No lo necesitamos.
El doctor estará aquí en pocos minutos.
Y ahora un poco de música marchosa para alegrarles el viaje.
Tire el cigarrillo.
¿Quiere? ¿Qué?
El cigarrillo.
Tírelo. ¿Quiere que volemos todos?
De acuerdo.
De acuerdo.
Lo siento.
Tenga cuidado, por favor.
Oiga, ¿podría decirme dónde está el 219 de la calle Comercio?
¿Comercio 219?
Bien, está... Oiga, ¿es usted nuevo, doctor?
Sí, soy yo.
Craig Racing.
Hood Campbell.
Mucho gusto en conocerle.
Bueno, indíqueme dónde está.
Sí, bien. Coja esa carretera hasta llegar a la ciudad y entre por la calle
principal. Luego gire a la derecha. No puede perderse.
Bien, gracias.
De nada.
Bienvenido a la ciudad, doctor.
Encantado de conocerle.
¿Preparados? Connie.
Está bien, está bien.
Puedes llamarme Craig.
Yo soy Collie Taylor.
Hola, Craig.
Hola.
He traído algo para usted.
¿Comida?
Estupendo.
¿No se encuentra bien?
Sí, estoy algo cansado por el viaje.
Oye, verás, no dejemos que esto...
Se estropee.
Me alegro de que hayas venido.
Nunca me he sentido tan cansado, tan débil.
con él
Gracias.
Buenas tardes, doctor.
¿Qué puedo hacer por usted?
Llénelo.
Bien. ¿A dónde se dirige? ¿Está buscando a alguien?
Sí. El chico de Welby ha tenido una recaída.
Es muy extraño, doctor.
¿Cómo es que entonces estuvo en el almacén hace diez minutos con su madre?
Parecía estar bien.
Pero necesita un reconocimiento.
¿Su tarjeta?
Mi tarjeta.
Tómenla.
Sí, sí, de acuerdo.
Lo haré.
Conforme sí.
Escuche, doctor.
Ese motor suena mal.
¿Oye ese ruido en el cilindro?
Es extraño. Lo revisé ayer.
No, doctor.
Conozco un mal cilindro en cuanto lo oigo.
Mejor que lo repare o luego lo lamenta. Luego lo lamentaré. Déjelo en paz,
¿quiere? Doctor, parece cansado. ¿Por qué no lo deja?
Tómese un descanso y yo lo haré por usted.
No se preocupe. Pero si mi coche no tiene nada mal.
Sí, el cilindro, doctor.
No necesito su ayuda.
¿Tiene prisa, doctor?
Conducid al doctor a la ciudad. El muchacho ha empeorado.
Hola, doctor.
Estábamos esperándole.
¿Qué demonios se supone que debo hacer?
¡Está muerto! ¡No pueden ver que está muerto! ¡Está muerto!
Sí, señor.
Está quemándose en el infierno, como dije yo.
Empezó con unas despreciables gotas de líquido para apagar su interminable sed.
Bendito Dios que una vez más has hecho justicia.
Por supuesto, vosotros tenéis sed de probar algo diferente.
Todos sabéis de lo que estoy hablando, de la sangre del diablo,
ponzoñoso licor.
Algunos tenéis espíritus corriendo a través de las venas, pero no son
espíritus sanos.
Así que tened en cuenta que habrá un día de arrepentimiento para vosotros,
pecadores.
Pero una vez conocí a un hombre que bebía ciegamente cada día, como si
pudiera reírse en la cara de Dios omnipotente.
Dejadme deciros que ya no se ríe.
Porque por si vosotros no lo sabéis, el licor arde muy bien.
Y si ese es el caso, que lo es, ese
hombre ahora estará muy arrepentido.
Sirve de combustible a las llamas del infierno.
Buenos días.
Sí, lo son.
¿Y tus chicos, cómo están?
Hemos estado de caza esta mañana, Owen.
¿Cazando qué?
Y estamos muy sedientos esta mañana.
Bien, ¿qué vamos a beber?
Veréis, tengo algo muy bueno.
Nos parece bien.
Es muy bueno.
Realmente bueno.
Es muy bueno.
De verdad que está bueno.
¿Veis?
En el Éxodo, capítulo 20, versículos 3 y 4, encontraréis
el siguiente mandamiento que os cito.
Tú, que no has tenido ningún Dios antes que a mí, y tú, que no has
rendido culto a ninguna imagen, entonces,
significa eso, ¿Que la única imagen falsa a la que puedes
adorar es el becerro de oro?
Oh, no, claro que no.
Podría ser cualquiera.
Incluso un automóvil.
Seguramente, alguno de vosotros tiene a Dios por su copiloto.
Recemos por él.
Amén, aleluya.
¿Pero quién de vosotros?
¿Tiene pactos con el diablo?
Una vez conocí a un hombre que bajaba de la colina conduciendo a 150
completamente borracho, enloquecido y fuera de sí, no teniendo ninguna prisa.
¿Pero sabéis qué?
Al final de esa carretera había una señal que decía muerte.
¿No creéis que fuera justo lo que le pasó, verdad?
Porque llegar una hora tarde es dejar de ganar un dólar, como dice el viejo
refrán.
No hay regreso de esa carretera que conduce directamente al mismísimo
infierno.
¡Hey, Wildon! No te hemos visto mucho por aquí desde que tienes el coche
nuevo.
Dioslo Pennington. Mi nombre es Dioslo.
¡Oh, me equivoqué!
¡Rápido!
¡Más deprisa!
Más rápido.
Lo siento.
Dame una cerveza, Nathan.
¿Crees que necesitas otra cerveza, Wildon?
Será mejor que cierres la boca y me des otra cerveza.
¿Cómo va el nuevo coche?
Fino. Muy fino.
Alcanza los 200 por hora.
Va de 0 a 90 en solo 8 segundos.
Es una estúpida. Anda, hazlo.
Bien.
Hey, Wildom.
Me gusta mucho tu coche nuevo.
¿Sí? ¿Sí?
¿Crees que... tal vez podríamos dar una vuelta?
¡Claro!
¡Vamos, chicos, en marcha!
¡Vamos, deprisa! ¡Qué suerte!
Les llevaré a dar una vuelta.
¡Gracias!
Gracias.
Vamos a ver si está bien.
Estará bien.
¡Dios, no!
Llamando, llamando. Uno nueve. Por favor, que alguien me ayude. Por favor.
Gracias.
¡Gracias!
Veo a muchos de vosotros mirándoos los relojes.
Maravillados, ¿cuánto rato más?
¿Estará hablando el párroco Hoppewell?
Supongo que querréis salir pronto y así poder ir a las otras iglesias, al gran
club de campo y a pasar un buen domingo comiendo juntos.
Bien, eso no es agradable para mí.
Pero quiero dejaros un último pensamiento.
Cualquier tonto conoce las leyes físicas.
Es mucho más fácil para un hombre caerse que para ese mismo
hombre levantarse.
Amén.
Estoy muy emocionada por el sermón de hoy, hermano Hoppewell.
Creo que debería saber que algunas personas nos gustan sus sermones.
Bien, gracias, hermana Jones.
Dígame, ¿cómo consigue su información?
Oh, yo tengo mis fuentes.
Oh, alabado sea el Señor, alabado sea. Le veré la semana que viene.
¡Ja, ja, ja, ja!
¡Ja, ja, ja, ja!
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