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Gracias.
Contéstame.
Yo sé que para ti fue igual de especial.
Lo sé.
Para.
Pasa, por favor. No es lo que tú quieres. Tengo en cuenta que no.
No tenemos por qué saber.
Nadie.
Este puede ser nuestro secreto.
¡Luciano! ¡Luciano!
¡Luciano! ¿Viste que no estoy equivocada? Si yo a ti no te gustara...
¡Córtala con esta tupidez!
¡Córtala!
Entre nosotros dos no pasa nada.
Ya.
Yo no sé qué película te pasaba y tú.
Pero tú lo que estás haciendo no es normal.
¿Te das cuenta?
Tú no estás bien. ¿Por qué me estás hablando así?
Porque me tenías la hueá hinchada.
Haberme metido contigo fue el peor error que yo pude cometer en mi vida.
Mira, pendeja.
Metiste esta hueá bien en la cabeza.
Entre tú y yo nunca más va a pasar nada.
Aunque yo no estuviera casado, aunque tú fueras la única mujer en este mundo, yo
jamás estaría con una mujer como tú.
¿Qué pasó?
¿Qué pasó?
Ya, ya.
No
creo
que vaya a la oficina hoy porque voy a estar yendo de un lado a otro, así que
nos vemos en la tarde. ¿Ya?
Claro.
Vuelve temprano, Susy.
Ayer llegaste muy cansadito.
No te lo estoy sacando en cara en todo caso, ¿no? No creas que voy a
transformar ahora en una bruja porque me vengo a vivir contigo.
Que vaya bien.
Gracias.
Buenos días.
¿Con Daniel?
Mira, tú hablas con Nan Arismendi.
Mi hija Antonia me comentó que me puede responder algunas preguntas.
Ya, por favor.
Los amo. ¿Ya?
Pásenlo bien.
Chao, mi amor.
Chao.
¿Tú qué vas a hacer hoy día?
No, lo mismo siempre.
Ya, entonces por favor no vaya al café.
Uy, es que te he puesto catete con ese tema.
Mira, tú te vas a tomar cerveza con esos guatones pechuguanos del fútbol y yo no
te digo nada. Pero te lo he dicho varias veces.
Gaspar es nuestro amigo. Sí, lo sé. No ella. Lo sé. Pero ya le dijo a la Anto
que le daba lo mismo. Ya, ok. Ya, ya. No te pongas catete. No, no.
Sí que está ahí la villa con eso.
Ya, por favor. Ya, ya, ya voy.
Esta conversación va a continuar.
Aquí no ha terminado.
Ya. Oye, pero ¿por qué tu hermano está en el basurero?
Corta esa manguera.
¡Ah!
pingüín me llamo Paloma espero que nos llevemos
muy bien
Hola, qué bueno que llegaste.
Hablé con Daniel.
Tuve una hora hablando con él con teléfono y... que no podía creer lo que
me dijo.
Que la persona que me describía no era la coca, era otra persona.
Te das cuenta que si lo que ese tipo me dice es verdad, mi proyecto de vida se
va a la mierda.
Yo me transformo en el hueón más pelotudo del mundo.
No, papá.
No. Lo que pasa es que tú crees que todo el mundo es como tú, que anda con la
verdad por delante.
Tengo que hablar con ella.
Necesito escuchar su versión.
Y era obvio que, claro, como siempre el niño iba a jugar con el... iba con su
apoderado, siempre lo ponían a jugar y los otros quedaban en la banca.
Niños, no se hagan los locos, ¿eh? Les toca recoger la mesa. Vamos. Sí, sí, sí,
sí, sí. No puede ser todos los días. Ya, ya, ya. Todos tenemos que ayudar. No
tenemos servidumbre. Ya. Y te fue a hacer un juguete.
O sea, soñado. El mejor pololo que tenía.
Hoy tan resueña.
¿Qué tiene?
No sé.
¿Con quién te estáis riendo? Con nadie.
¿Cómo con nadie? Ay, bueno, ya. Te voy a contar.
¿Qué? Con Pedro Pascal.
Está enamorado de mí. No pares de mandarme mensajes. No, ya.
Ay, esa vocecita. ¿Qué me querís pedir? A ver.
¿Cuándo vais a traer más pasteles?
Cuando vuelva a ir al Café y la Bárbara, te traigo, te prometo. Mamá, esos
pasteles son demasiado ricos. Compra siempre ahí.
No cocines más. Chao. Oye, malagradecido. Sí, sí, sí. Y yo cago,
Plata. Me estás trayendo pasteles, comprando todos los... ¿Qué?
¿Qué?
¿Qué acaso son?
Uy, a estos cabros les hace mal el azúcar, ya. Sí, muy mal. Vayan a hacer
tareas, a ducharse. Tarea.
Matemáticas. Sí, sí, sí. Yo te la voy a revisar después, ¿eh?
¿Qué, no?
Parece que la cagué.
¿Puedes venir?
Ver dónde es Luciano, que me pide que vaya Valle. ¿Ya?
No puedo creerlo, pobre Hernán.
Se pasó y que ella habló con ella, supongo que ya le puso una patada en la
raja. No sé, po, no sé. ¿Cómo no sé? Estoy esperando, estoy mirando el
teléfono, no sé.
Bueno, entonces calmémonos un poco, po, Anto. No sé, esperemos a ver qué es lo
que va a decidir él antes de pensar en echarle la coca. No, no, no, no, no, no,
no, no, no. Ella se va.
La quiero fuera de aquí. Se va.
Sí o sí.
Ay, loca.
Entonces, como mi papá va a tener la cabeza bella loquita, tenemos que
tenerle todo listo.
¿Qué hacemos?
Escucho. A ver, tendríamos que tener como, no sé, justificar algún
incumplimiento de contrato, pero eso no es el caso.
Manto, lo que haya hecho la coca con su vida privada en el pasado, antes de
trabajar acá, no constituye ni por si acaso una causal válida de despido.
Me da lo mismo.
Me da lo mismo. La quiero fuera de esta empresa.
Escúchame bien.
Fuera de aquí. A ver, calmémonos un poco.
Pensemos las cosas bien. Yo te ayudo.
La despedimos. ¿Qué va a pasar?
Somos felices.
Ya. Ponte seria, por favor.
Nos va a demandar. ¿Y la demandamos de vuelta? Nos va a demandar. ¿Cómo la
vamos a mandar de vuelta? Nos va a demandar despido injustificado, daño
moral, tutela laboral, discriminación, todo lo que se le pueda ocurrir. Y te
digo que es lo peor.
Nos va a ganar así.
¿A ti te va a ganar?
Amiga, por favor, soy abogado, no soy un mago.
Entonces, sugerencias.
Un finiquito, generoso.
¿Cuánto?
Algo atractivo para ella. O sea, más de lo que le tocaría por indemnización,
pero menos de lo que nos va a costar ir a agarrarnos a combo a tribunales. No,
ni cagando. No.
No le voy a regalar esa plata.
No se la voy a regalar. Alto, déjamela a mí. Bueno, yo negocio con ella. Ustedes
manténganse lo más alejados posible, sobre todo a tu papá. Preocúpate de él.
Yo me encargo de esto, ¿ok?
Ok. Ya, quédate tranquila.
Gracias, amor.
De nada.
Oye, espérate un poco.
¿Qué?
Con todo esto,
Perdona, soy una pésima amiga.
No te he preguntado cómo estás.
¿Cómo estás?
¿Cómo voy a estar? Que estoy como quiero, estoy en mi prime.
Ay, eres una ternura. ¿Por qué?
Porque yo sé cuando tú me mientes, porque yo te conozco desde que usabas el
yogui para el lado. Por favor. Estabas muy entusiasmado con la barbaridad. ¿Qué
es esto?
¿Una entrevista en profundidad? Sí. ¿Qué, me querías hacer llorar? Sí, aquí.
No, por favor, córtala.
¿Qué? Ya, si era rica la pendeja, pero no pa' tanto. Sí, me encantaba. ¿Qué
querés que te diga?
Ok. Pero ¿sabés qué? Un poco chica, no estoy con esos rollos. Y bueno, las
cosas no se dieron. Son las cosas del futuro, ¿viste?
¿A más te digo algo?
¿Qué? El mar está lleno de peces. Uno tiene que seguir ahí nomás.
Con paciencia.
Con la cañita ahí, tranquilo. Y si llega un pez muy chico, ¿qué es lo que pasa?
¿Qué se hace?
Catch and release.
Esta vez tocó liberar al pescadito para que siga ahí. Ya llegará otro mejor.
Ay, qué tierno eres.
Ya.
Relájate. Eres mi mamá, además. Estoy perfecto. No, pero te quiero. Oye, estas
cosas a mí no me afectan. Son muchos años ya.
Sí, muchos años. Ya.
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Si querías saber más detalles de mi vida, tendrías que haberme preguntado a
mí y no ir a preguntarle a otra persona como si yo fuera qué cosa. ¿Una
delincuente crees que soy?
No es cualquier persona con quien hable. Es uno de sus hijos.
¿Sus hijos?
Cuando nosotros hicimos pública nuestra relación con Samuel, todos sus hijos,
los cinco, a mí me hicieron la guerra.
Son todos iguales.
Unos machistas y unos miradores en menos. No fue la impresión que me dio.
¿Y qué son ahora?
¿Es tu yunta?
¿Poner las manos al fuego por él?
¿Quién te vino con ese cagüín?
Fue la Antonia, ¿no es cierto?
¿A eso vino ayer en la mañana?
Contéstame. ¿Es cierto que cuando ese Samuel le dio el ACBI, tú por eso lo
dejaste?
No lo puedo creer.
No puedo creer tu nivel de desconfianza.
¡Contesta la pregunta!
Cuando el viejo fue a parar a la clínica, tú no lo fuiste a ver ni
siquiera un par de veces. ¡Cállate!
Todas las veces que lo fui a ver a la clínica tuve que serlo a escondidas
casi.
Porque las mierdas de sus hijos no me permitieron entrar a la pieza.
Fue muy difícil para mí. Yo quedé destrozada.
Y si no te conté detalles antes...
Fue porque quise olvidarme de esta familia, recuperar mi vida, mi
autoestima.
Ahí tienes mi versión.
Tú verás con cuál te quedas.
Bueno, yo sé que prometí ser constante y que no iba a abandonar la terapia de
nuevo.
Pero... ¿Qué pasó? ¿Qué pasó que te hizo faltar tanto tiempo?
Estaba ocupada.
Mucho trabajo, estaba haciendo cosas, ¿sí?
Y dime una cosa, en este tiempo que has estado trabajando, ocupada,
¿cómo ha andado tu...
El proceso de tu duelo sobre tu papá. ¿Cómo te has sentido con eso?
Yo creo que mejor.
Mejor. Me he logrado sentir contenta.
Bien. Y he logrado sentir una felicidad que no sentía desde que falleció mi
papá. Una felicidad verdadera, sí.
Qué bonito eso. ¿Y por qué te has sentido así tan contenta?
Porque conocí a alguien.
Se llama Luciano.
Y me pasó algo raro con él.
La primera vez que lo vi, sentí algo muy fuerte.
Como una conexión.
Algo que no sabría cómo explicar.
¿Qué te gustó de él?
Que no es como los otros hombres. Es preocupado, es tierno, es alguien muy
inteligente y talentoso también.
¿Cuántos años tiene?
Acaba de cumplir 50.
Mira, la misma edad que tu papá cuando se murió.
¿Y qué tendría que ver eso?
Dímelo tú. ¿Se te ocurre algo?
Se me ocurre que...
Que me encanta estar con él.
A pesar de todo, a pesar de la diferencia de edad.
A pesar de que esté casado.
Sí. Que tiene una mujer maravillosa.
Unos hijos lindos.
Una familia hermosa.
Y yo sé de manera racional, yo sé que yo no me debería meter ahí. Está mal.
Pero no puedo evitarlo.
¿No puedes evitarlo o no quieres?
Evitarlo.
No sé.
No sé, es que... Lo que siento es más fuerte que yo.
Está más allá de mí.
Y no quiero renunciar a él.
Te juro que no puedo hablar en serio con ella.
O me sube el columpio o me empieza a provocar. Oye, ¿se va a escuchar la
Antonia? No, güey, tranquilo, si está en la oficina.
De todas maneras...
¿Y te provoca cómo?
¿En qué sentido?
¿Se te tiró al dulce?
No me digas que te la agarraste, güey.
Bueno, estuve a punto, te juro.
A punto.
Pero es que no es fácil. Ya, sí, sí, me imagino. Si la mina es espectacular,
¿ok? Y tú tampoco eres de fierro. Si no va por ahí... Mira.
Hoy día, cuando estuvimos juntos,
yo me iba yendo para mi camionete y me siguió.
Yo a mi vuelta la encaré a un padre y la mandé a la chucha.
Le dije que no quería bailar nunca más.
Aunque fuera la última mina en este mundo, yo jamás estaría con una mujer
como ella.
Opa, peligrosa jugada.
Muy peligrosa. ¿Por qué?
Porque si esta mina está despechada, basta que le pegue una llamada a la
Antonia y te deja la cagá.
Ay, hermanito.
Hermanito, dime.
Te pasan cosas con ella.
Ya, Juan. Pero sí o no.
No. ¿Qué querés que te responda? ¿Que sí?
No. No, no, no. No me pasan cosas con ella.
Puta, sí, Juan.
Pienso en ella.
Más de lo que debería.
Me despierto pensando en lo que pasó ese día en el auto, Juan.
Te juro que aunque quisiera, pero no sé, no puedo, Juan. No me la puedo sacar de
la cabeza.
Desde que conocí a Luciano, no puedo parar de pensar en él.
Quiero verlo, quiero hablarle.
Recién lo conozco y siento que se volvió lo más importante para mí.
¿Hay algo más que este Luciano?
se parezca un poco a tu papá, aparte de la edad que tienen los dos, 50 años.
Algo que te evoque él en particular.
Que hace figuritas con servilletas también.
De hecho, eso fue lo que me llevó a conocerlo, a acercarme a él.
Y cuando conversamos yo sentí que era el hombre más interesante del mundo.
Es que no fue un hombre conquistador. No me miró como me miran todos los otros
hombres. De hecho, él me dijo al tiro que estaba casado.
Fue directo.
Tal vez fue una manera de ponerte un límite.
Algo que a ti te cuesta mucho.
Sí, bueno.
Bueno, por eso también estoy aquí.
Él me dijo...
Que jamás estaría con una mujer como yo.
¿Por qué crees que te dijo eso?
Para alejarme.
Porque le da miedo, porque no quiere engañar a su esposa.
Pero no creo que lo sienta en serio.
A ver, ¿tú estás segura de eso?
Partamos desde el principio, Bárbara.
Cuéntame... ¿Cómo se conocieron?
Sí, yo sé que está mal, Dante.
Pero no puedo.
No puedo dejar de pensar en ella.
¿Y es porque te provoca? ¿Porque, no sé, nos deja tranquilos? ¿O piensas en ella
de otra forma?
Mira, no te culpo. Está bien.
La mina es guapa, es atractiva, simpática, encantadora, joven, las tiene
todas. O sea, cualquiera en tu lugar estaría empotado, ¿ok?
Pero no te olvides de la otra parte, de su personalidad.
Ella ya demostró de lo que es capaz de hacer para acercarse a ti.
Y si ahora está enojada, afírmate.
Porque quién sabe con qué va a salir.
A lo mejor no le debería haber dicho tanta hueá. Claro, pero ya lo hiciste.
Lo único que te queda ahora es no acercarte para nada a ella.
Sin llamarla, sin mensajes, nada.
Porque cualquier cosa, ella lo puede usar como evidencia.
Hasta mañana.
Gracias. Hasta mañana, señora.
¿Dónde está Karen?
¿Pasa algo con tu papá?
Mi papá habló con la mujer.
Y no me dio detalle. Entonces voy a ir a hablar con él ahora, ¿cachai?
Pobrecito. Sí.
¿Por qué estáis aquí hasta ahora?
No estamos yendo hasta ahora. Sí sé, pero vine a hablar con Gaspar.
Si no lo vengo a buscar, no lo pillo. ¿Tú cachés cómo es? Como un jabón. Tenle
paciencia. Bueno, lo único que le he tenido es paciencia. Es verdad.
¿Sabés qué? Es muy especial. Sí, es muy especial. Y por eso me cae tan bien.
Prestame a tu oficina mejor.
Obvio. Tiene cámara.
Compórtate.
Compórtate. ¿Qué onda?
¿Ven ni Gaspar?
Gaspar. Gaspar.
Gaspar.
¿Podemos hablar un poco?
Hola, Viri, ¿cómo estás?
Bien. Yo bien, súper bien. ¿Y tú? ¿Qué onda?
Bien, gracias.
¿Y me avisaste que venías a la oficina hoy día? Bueno, porque no me he
contestado ningún mensaje.
He llamado, te he mandado mensaje, nada.
¿Te llamaste y me mandaste mensaje? Sí. Y luego, mi teléfono va a estar medio
raro, no sé qué onda. No tengo nada.
¿Por qué mierda le hablaste todas esas estupideces a Pablo?
Vamos a seguir con lo mismo. Qué lata, qué huevón mamón. Si le eché la talla,
además. Así como era una talla buena onda para romper el hielo.
A ver si se tenía un poco sentido el humor, mi compadre, pero no pasó la
prueba.
Te puedo hacer una pregunta, Vivi, con toda confianza.
¿Qué mierda le vi a ese huevón? O sea, míralo a él. Nada que vivir, po. Nada
que vivir.
Gaspar, necesito que nos juntemos mañana antes de la pega. A las ocho.
¿Puedes?
Depende de lo que tengas en mente.
¿Un desayunito rico? ¿Un lugar íntimo los dos? No.
Quiero que nos juntemos con mi abogada para definir los términos del divorcio.
¿A qué hora me dijiste? A las ocho. A las ocho. Déjame revisar. Parece que
justo tengo una reunión. No lo te chantas, Gaspar, por favor.
¿Por qué tanto apuro, Vivi?
¿Apuro? Ah, ya sé, ya sé.
Es por el tesorero. ¿Él te está apurando? No. Si llevo mil años pidiendo
que hagamos esto.
Él me dijo que la cosa entre ustedes va en serio.
¿Es verdad eso? ¿O me lo dejó pasarse el vacancito conmigo? No tengo por qué
hablar estas huevas contigo. Obvio que tenemos que hablarlo. ¿Por qué? Porque
sí, porque me importa, porque... Porque me importa saber en lo que tú estás.
No solo porque eres la mamá de mi hija, porque... Porque te quiero mucho, Vivi,
¿tú sabías?
Yo también te quiero mucho. ¿Cuántas cosas hemos vivido juntos?
Sí, sé. Vivi, nosotros vivimos momentos muy lindos juntos.
Momentos maravillosos, hermosos.
Tú lo sabes, a ti te gusta acordarte de los puros malos, pero vivimos muchos
momentos muy lindos los dos, los tres.
Sí sé.
Por eso, tratemos de terminar esto bien, ¿ya?
Te voy a whatsappear la dirección, no me dejes plantada a las ocho en punto, ¿ya?
¿Cómo te fue?
Más o menos.
Permiso. Hola, Gabo.
No sé, es que siempre es difícil.
La terapia me hace revivir todo el tema de mi papá.
No sé, después me acuerdo que por eso también dejé de ir.
Porque quedo hecha bolsa.
Ya, pero tenés que tener paciencia. Puse un proceso.
Lo importante es que sea constante.
Es que desde que mi papá se murió, me siento tan sola.
Él era todo para mí, amiga.
¿Y yo qué soy? ¿Pan de huevo?
Eres mi mejor amiga.
La mejor amiga del mundo.
¿Oye?
¿Y de Luciano pudiste hablar algo, no? ¿Sacaste algo en limpio?
No, demasiado caldo de cabeza por hoy, te juro.
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Ingresa a novelaplay.com Era obvio que te lo iba a negar. No lo negó.
Los hijos no le permitieron seguir viendo al tipo. Claro.
¿Y por qué no te dijo que el tipo se había enfermado?
Porque era parte de su pasado, doloroso, no lo quería recordar.
Claro. ¿Y tú le crees?
Ah, pero tengo que creerle a un tipo que no conozco.
Mira, en esto a lo mejor ambas partes tienen algo de razón.
En la vida no todas las cosas son blancas o negras, también hay grises.
No, perdóname, pero en esta verdad solo hay colores. Claro, eso es lo que tú
crees, pues.
Sí. Mira, yo no quiero perder a la coca injustificadamente.
Ella se fue muy dolida conmigo. Ay, se fue dolida, se fue ofendida, se fue
molesta. Hay que ser bien carerraja. Y tú eres tonto.
¿Cómo no te das cuenta que ella lo único que quiere es tu plata? ¿Quiere quedarse
con la casa? ¡Te puedes callar con la mierda!
Abre la puerta, mi amor.
No te estreses. Abro yo ya.
Oye, pero... ¿Estás apagando la puerta?
Pues sí.
Está pesada la cuestión.
Pero, oye... La gente tiene que hacer una maqueta. Con esto me controlo la
logia. Ay, pero que no me va a poner a seleccionar todo.
Traje la caja que encontré. Bueno, dos cajas.
Ya, mucha... Emilia.
Emilia.
Se acabó el celular.
Por favor.
Mira lo que te trajo la paloma.
Hola, mi amor.
¿Cómo estáis?
Hola.
Bien. Qué bueno. Gracias, palo.
De nada.
Qué amor.
Es un amor. Qué terrible la da el pavo.
Qué espanto.
Oye, te voy a sacar un poco. Sí, sí.
¿Sabéis que los míos están atroces, terribles de desordenados y tan
hediondos a patas que me salieron?
Atroz, me gasto una fortuna en talco, te juro.
¡Qué asco!
Bueno, hoy mi mujer no tiene tanto dolor a patas. Yo te quiero hacer una
pregunta.
¿Te has podido relajar un poquito y encontrar un momento de soledad para
concentrarte en tu juguete nuevo?
¿En Pedro?
¿Cómo se llama?
Pedro. Le pusiste Pedro. Le puse así al aparatito, Pedro.
Por Pedro Pascal.
Obvio.
¿Y ahí? ¿Cómo te vio con él? Bien.
Es un encanto, la verdad.
Es tan suave, dinámico, elegante, con su corbatín. Me encanta.
¿Ya?
Sí, bueno, tuvimos nuestra primera cita, iba todo genial, pero yo fallé.
¿Por qué?
Porque se me ocurrió cerrar los ojos y me empecé a imaginar a Dante.
Estábamos juntos en nuestra luna de miel, en Playa del Carmen, así una noche
loca en la playa, poto pelado y todo.
Y de repente me viene Dante, hoy, en su oficina, estresado,
sudado, como vegetal. Tienes todos los hombres para fantasear del mundo y
fantasías con tu marido. Para la otra te tenés que imaginar que Pedro Pascal te
toca la puerta, es el gafiter, y te agarra y te lleva para la mesa, ¿cachai?
¿Estás loca?
¿Por qué? No puedo, no. Porque aunque sea una fantasía, como que me siento mal
imaginándome con otro, ¿cachai? Como que me siento infiel, no sé, no me gusta.
Paloma, no seas tan ñoña.
¿No habías pillado a Dante viendo un video porno? Ya, pero esas fueron
cochinadas que le mandan sus amigos. Ay, pobrecito. Sí, además que la mina... Era
exactamente igual a mí.
Igual, calcada.
Ya. No, estáis locas, no, yo no puedo. No, yo quiero hacer el amor con mi
peladito, con nadie más.
Ya, y si sigue con su problema de pene blando, ¿qué va a hacer? Ay, no le digas
así, ¿cómo le voy a decir pene blando, pobre?
Bueno, eso tiene, ¿o no? No, nada, ¿por qué voy a hacer?
Me tendré que conformar con Pedro.
¿Quién es?
¿El viudo apoderado?
Ay, es más que solo un viudo. Ay, bueno, ya. Me traté como reina.
Como tiene que ser, pues, amiga.
Bueno, si no te resulta, te compré ahí un Pedro.
Asunto arreglado. Pero no le pongáis Pedro Pascal, sí, pues. Pero pica piedra
lo que queráis.
Nunca me había tratado así. Nunca me había mirado así.
Nunca me había gritado así.
Está sobrepasado.
No quiero asumir la verdad, que es distinto.
Pero si la verdad absoluta no existe, Anto.
Yo igual encuentro algo de razón.
Las relaciones humanas son difíciles.
A lo mejor, no sé, hay algo de verdad en lo que dice la COPE, quizás.
La familia lo obligó a alejarse. ¿Tú también le vas a creer a él?
Después de todo lo que te conté, ¿tú también le vas a... ¿En serio? ¿Esto es
real?
¿Le vas a creer a ella y yo estoy hablando tonteras? Cálmate, cálmate,
cálmate. No estoy diciendo eso.
Lo que estoy diciendo es que te relajes un poco.
Bueno, hazme sentir que estoy hablando cosas coherentes. No, pero yo creo que
tenés que ponerle un poquito de paño frío.
Hola.
Hola. Ven a saludar, hija. Hola, mamá.
Hola.
Hola, mi amorcito. ¿Y ese olor? ¿Qué olor? ¿Estás fumando pito? No, mamá.
Estaba en un carrete con los mechones y había gente fumando.
Mira los ojos.
Ya, pero mamá, mamá, porque estoy raja.
¿Desde cuándo que fumas? Ya, mamá, no sé ir a la tira. Te estoy haciendo una
pregunta importante.
¡Contéstame! ¿A qué te digo algo si no me vas a creer igual? ¡No me contestes
de esa manera!
Ya, pero tampoco es el forma de preguntar las cosas, mamá. No son formas
de preguntar las cosas.
Mi amor, tú te vas a ir a acostar ahora porque estás cansada y después nosotros
vamos a hablar mañana.
¿Ya?
Buenas noches.
Descansa.
Buenas noches, mamá. Chao, mamá.
¿Por qué?
¿Por qué me desautorizas así?
Antonio, tú estáis picados con tu viejo y primero te descargáis conmigo y
después con la Juli. ¿No?
Sí.
Oye, esta no es manera.
No es manera de hablarle a tu hija. Ella es una niña que ya es mayor.
Si tú entras de así, de esta manera tan confrontacional, ninguno de tus hijos te
va a decir la verdad.
Estoy de acuerdo que ya no es una niña.
Pero es mi hija y la tengo que cuidar.
Punto. No hay nada más que discutir. Voy por cerrar esta conversación.
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¿Es verdad que le dijiste a Gaspar que nosotros estábamos así en serio?
Obvio. Porque me pasó un par de pueblos, como dices tú.
No, no. Si está bien ponerle límites a Gaspar. Ese ha sido mi problema con él.
Yo nunca le he podido poner, no sé, como... He sido muy permisiva con él,
¿cachai?
Espero que mañana vaya a la reunión, te juro.
Me da tanta lata esto, estoy chata.
Ay, es que los divorcios son siempre tan complejos.
Como que sacan lo peor de las personas.
No estoy diciendo que sea el caso de Gaspar.
Igual él es un gran abogado, es buen abogado. No será abogado de familia,
pero si él quisiera ponerse mañoso, la cosa se podría poner muy complicada.
Bueno, si quieres y lo necesitas, yo puedo acompañarte.
¿En serio?
Me gustaría darte un besito de verdad.
Ay, que eres linda.
Brindemos por eso.
Para que podamos estar juntos, juntos de verdad.
Salud.
Salud. Ay, espera.
Confirmo mi asistencia a la reunión.
Nos vemos pasado mañana a las ocho.
Es mañana a las ocho, weón. Mañana. Pobre de ti que no vayas.
Ay, me saca los choros del canasto.
No entiendo por qué le bajas el perfil a algo tan importante.
No le estoy bajando el perfil.
Simplemente estoy diciendo que tengo claro que los jóvenes están expuestos a
andar probando cosas.
Pero la Juli es una buena hija, es sincera.
Creo que hay que confiar en ella nomás. No, si no es que no confíe en ella. No
quiero que fume pitos.
Y no me vengan con esta cuestión de que es algo natural, porque el opio también
es natural.
No quiero que fume. Y mientras esté viviendo en esta casa, tiene que seguir
regla. Te estoy pidiendo que por lo menos estemos alineados en eso.
Bueno, pensamos distinto nomás.
No te molesta que fume pito.
No, pero ¿sabes que yo prefiero que fume pito antes que esté borracha tirada por
ahí en la calle probando otra droga?
Yo también fumé y no me convertí en un drogadicto. Pero fuiste bien
irresponsable. Y recién cuando la dejaste empezaste a hacer cosas
constructivas y eso fue gracias a mí.
Ah, muchas gracias por haberme salvado de la perdición.
Ya.
Vamos, va a estar todo bien, va a estar todo bien. No te preocupes.
Buenos días.
Buenos días.
Vamos a ver a Claudia García.
¿Señorita Viviana? Sí.
Pase, la abogada lo está esperando.
Ya.
Oye, ya, te dejo.
No me mires así, va a salir todo bien, van a llegar a un acuerdo.
Tranquila, todo va a estar bien. Todo va a pasar bien.
Ojalá que estemos en yeye. Sí, va a llegar, va a llegar.
Claudia.
Hola.
Hola. Hola, ¿cómo estás?
Mucho gusto.
Pasa, por favor. No, él no es mi ex marido, él es mi... Amigo, soy un amigo,
la vine a dejar y... Tranquila, aquí todo va a estar bien. Ya, yo me perdono.
¿Qué es este hueón acá?
Perdón, yo ya me estoy yendo. No estoy hablando contigo.
Discúlpame, Viviana, pero este hueón no tiene por qué estar metido acá, ni menos
saber cuáles van a ser nuestros acuerdos.
¿Cómo sé yo si no está interesado en mi plata y por eso es que está contigo?
¿Qué? ¿Eso es tu plan, tesorero?
¿Pinarte los bolsillos de plata a costa mía?
Perdón, colega, ¿por qué no pasamos de decisión? Nada, colega, nada, nada,
colega. Me parece una falta de respeto.
Una falta de la ética que usted se preste por una situación como esta.
¿Perdón? A ver, Gaspar, ¿podemos parar de hacer show?
¿Entrar y cerremos esto de una vez por todas?
Para el show al tiro.
Los dejo volver tranquilos. A ver.
¿Se fue?
Amiga, ¿qué onda la Bárbara?
Sé que le he escrito como dos veces ya al WhatsApp y no me contesta. Me deja
como en visto cri cri.
Bueno, no sé. A lo mejor está muy ocupada, le dio lata, se corrió, qué sé
yo. No, ¿cómo se va a correr? Si está feliz.
A lo mejor es por lo de Gaspar.
No le diste tanta importancia. No es tan importante.
Yo me tengo que ir a trabajar ahora, así que nos vemos después. Besitos, chao.
Alto.
Yo me quedo trabajando acá y después tengo liga.
Nos vemos la noche, entonces.
Va a haber que revisar los costos del condominio de Cachagua. Porque así como
están, los números no cuadran.
Bueno, voy a hablar con Luciano para que revise los números que no cuadran del
presupuesto.
Antonia, hija.
Sé que te debo una disculpa.
Te fuiste muy molesta por lo de ayer. Pero entiéndeme, todo esto de la coca me
tiene estresado.
Agradezco tu disculpa.
¿Cómo estás?
¿Has vuelto a hablar con ella?
No. No ha dado señales de vida.
Increíble.
Buenas tardes. Buenas.
Antonia, nos dejas solo, por favor.
No.
No, no es necesario que se quede.
Mal que mal, tú siempre estuviste metida entre nosotros.
Hasta el final.
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