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Original subtitles

COREA, HORA CERO

Corea del Sur, primavera de 1950.

Una tierra cuyas gentes deseaban vivir en la unidad.

Y en paz con el mundo.

Lo sé. Yo estuve ahí.

Mi nombre no importa.

Podría ser cualquier esposa, hija, hermana, madre o novia.

Trabajaba para la ONU.

No era un engranaje vital, solo una pequeña pieza de la máquina.

La observadora auxiliar número 32 de un equipo de sanidad.

Se avecinaban tormentas rojas por el norte.

Los surcoreanos se prepararon para defenderse de la invasión.

Sus métodos eran primitivos,

su equipo, rudimentario,

pero lo intentaban.

¡No, no! ¡Alto el fuego!

¿Qué les enseña, sargento?

Qué hacer si un tanque enemigo les pasa por encima en un hoyo.

- ¿Y qué problema hay? - El idioma.

Mi coreano es muy limitado, y estos soldados no saben inglés.

No llegarán muy lejos así.

Quizá si habla con sus superiores...

Sólo conseguirán una tumba de dos metros.

- ¿Ha derribado alguno? - Sí.

- ¿Dónde? - Algeria, Túnez, Sicilia...

Venga.

- ¿Ha pedido un hoyo más hondo? - SÍ, cinco veces.

Tiene el cuello fuera, señor.

- Le pido perdón. - ¿Por qué?

Por lo que pensaba.

Gracias.

Tenemos orden de franquear el paralelo 38...

e inspeccionar Corea del Norte.

Lo lamento mucho. Es muy arriesgado.

¿Y ese parloteo en francés?

Es lo único que hacen los de la ONU. Bla, bla, bla.

Nuestra misión es urgente e importante.

Me temo que eso no cambia la situación.

Si es una mujer, hay el doble de bla, bla.

Coronel, quizá pueda ayudarnos.

- Me llamo Linda Day. - Steve Janowski. El coronel Parker.

El Sr. Villon, jefe de nuestro comité.

Hacemos una inspección de la ONU. Dieta y vacunas.

Tendrá mucho trabajo.

Según el general, es peligroso ir a Corea del Norte.

Sí, no es seguro.

Los comunistas ya se están movilizando.

- No creerá que planean la guerra. - Los planes se hacen en Moscú.

- Desafiarían al mundo. - ¿Eso detuvo a Hitler?

Esta vez tenemos a la ONU.

La ONU y un ejército listo para atacar.

Créanos, Srta. Day.

Se lo hemos dejado claro, ¿no?

Usted tendrá su opinión, nosotros la nuestra.

La esperanza no gana las guerras.

Volviendo a ese bazuca,

para derribar un tanque hay que volarle la cadena.

- ¿No vinimos por esto? - En domingo por la mañana.

¿Cuartel?

¡Cuartel!

Es la guerra.

Mujeres y niños van primeros... a sufrir.

Y los norcoreanos no tenían aviones.

Ellos no. Pero el tío Joe, sí.

¿Crees...?

Creo que sí.

Coronel Parker.

Teléfono.

...las autoridades de Corea del Norte...

han hecho caso omiso de la decisión del Consejo de Seguridad.

La invasión armada de la República de Corea continúa.

Tenía razón sobre los norcoreanos.

- Es la historia de siempre. - No lo es.

Defenderse de una agresión atacando a los vecinos.

Esta vez los otros están organizados. En cuanto la ONU...

- En cuanto la ONU pueda... - Aprobará una firme resolución.

Steve, tenemos nuevas órdenes.

- Ayudar a los surcoreanos. - Evacuar a los americanos.

Eso la incluye a usted.

¿No ve el ejército la importancia de esto?

El ejército no hace política exterior,

solo la respalda.

Prepárese para partir.

¡A cubierto!

Era ruso.

Steve.

¿Se encuentra bien?

Estoy bien.

¿Estás bien?

Sí, estoy bien.

Sí, estoy bien.

Ese idiota ha fallado un objetivo bien fácil.

Nunca he sabido cómo me sentiría en un caso así.

Ya ha visto una demostración de lo que hemos dicho, Srta. Day...

Quería decírselo antes, es Sra. Day.

Comprendo.

- Vuelva y haga las maletas. - Lo siento, coronel. Tengo trabajo.

Al Sr. Day le gustan decididas.

Está casada. Vamos.

Ojalá todos tengan esa puntería.

¿A qué se dedicará el Sr. Day?

Estará en casa cuidando del bebé.

Debe de ser duro teniendo mujer e hijos.

Nadie ha disparado a la mía.

Aún.

Hace 48 horas,

en una reunión de emergencia el Consejo de Seguridad...

resolvió que la invasión armada de la República de Corea...

por las fuerzas armadas de Corea del Norte...

es una ruptura de la paz.

Escuchen esto.

...pide a los miembros que presten toda ayuda posible...

- ¿Lo ven? - No, lo oigo.

- Palabras huecas. - Ya ha oído.

Prestar toda ayuda posible, también militar.

- ¿Por qué sigue en Seúl? - Porque trabajo para la ONU.

- ¿Deja de ser americana? - No.

Por última vez, debo evacuar a todos los americanos.

¿Está claro? ¿O se lo digo en francés?

Si necesita ayuda con su francés, avíseme.

El Consejo de Seguridad exige...

el cese inmediato de las hostilidades.

Al Sr. Day también le gustan cultas.

Cuando vuelvas a Itazuke, dile al general Tasker que...

¿Ahora diriges las fuerzas aéreas?

Dile que destine tus pies bajo una mesa.

Muchas gracias.

- Tienes medallas para dar y vender. - Mira quién habla.

Yo no tengo mujer e hijos.

Adelante.

- Arréglamelos ahora mismo. - Sí, señor.

- Rápido. - Sí, señor.

- ¿De acuerdo? - Sí, señor.

- ¿Lo has comprendido? - Sí, señor.

- En diez minutos, ya. - Sí, señor.

Rápido.

Eso es deprisa.

Ella solo era un pájaro en una jaula dorada.

Un lastimoso espectáculo.

Uno creería que está alegre y libre de preocupaciones.

No lo está, aunque lo parezca.

Buenos días, coronel.

Le ordené que se fuera de Corea.

¿No lleva el uniforme esta mañana?

Un pájaro en una jaula dorada.

Y su belleza fue vendida al mejor postor.

Ella es un pájaro en una jaula dorada.

- Aquí está su avión, coronel. - ¿Y la escolta?

No hay nadie más.

- Están muy ocupados. - Les dijiste que no te escoltaran.

Fuera de mi área decide lo que quieras.

Sentimos la tardanza.

- ¿Les perseguían? - Sí.

Basta de charla.

Si se queda tendrá problemas.

En Tokio tengo problemas.

Saluda a Mary.

Espera.

¡Sra. Day!

Es el último avión.

Estoy lista, pero espero a recibir mis órdenes.

Aquí tiene sus órdenes.

Bájeme.

¿Me ha oído? ¡Bájeme!

Traen más equipaje.

¡Coronel, se lo advierto! ¡Bájeme!

¡Le harán un consejo de guerra por esto!

Yo casi me metí en un lío por hacerle eso a una mujer.

¿Qué pasó?

Por poco se casa conmigo.

Esa ráfaga ha estado mejor, sargento.

Si fuese de las fuerzas aéreas, lo reivindicaría.

¿El qué?

Ocho abatidos, diez posibles, once heridos.

Es de infantería, ¿verdad?

Un momento. Ya no tenemos depósito.

Espero que esté habituado a caminar.

Procuraré ir a su ritmo. Tiene práctica, ¿no?

Una vez conocí a una chica muy atractiva.

Muy atractiva. Era bailarina de maratón.

¿Bailamos, sargento?

BIENVENIDO A LA BASE DE ITAZUKE

ENCRUCIJADA DEL LEJANO ORIENTE

John, tendrá que volver...

y encargarse del centro de operaciones de Taejon.

Sí, señor.

El panorama no es halagüeño.

Querrán que retrocedamos antes de que lleguen los nuestros.

Soportaremos 90 días de duro castigo. No habrá otro Dunkerque.

Resistiremos por reducida que quede nuestra posición.

En cuanto a los aeródromos...

Aquí, aquí y aquí.

Son de terreno irregular y los montes alrededor son un riesgo.

¿Podría llevar carga?

- ¿Qué llevaría? - Tropas de ida, heridos de vuelta.

Si luchamos allí, volaremos allí.

- ¿Cuándo partiría? - Ya.

John, dígale a Mary que lo siento.

Bueno.

- Bueno... - Cuida de los niños, Mary.

Y tú cuida de ti.

Cariño, ya hemos pasado por esto.

Pero cada vez es peor.

Sí, cada vez es peor.

Ralph, por favor, vuelve.

No soportaría perderte.

Ralph siempre vuelve.

Está bien, campeones. Vamos.

Hasta la cena.

Los rojos atacan apremiados,

dejando atrás ciudades en llamas, personas sin hogar,

destrucción, muerte.

Y para los atacados, en menor número,

era resistir y retirarse.

Resistir y retirarse...

a lo largo de la amarga tierra de Corea del Sur.

Cronin, señor.

El puesto de mando se halla en Mike Queen 7-6-4-0.

Mike Queen 7-6-4-0.

Mike Queen 7-6-4-0.

Mike Queen 7-6-4-0. ¿Tienen objetivos?

Tanques ocultos en una aldea, listos para atacar.

- Te dije que respondería. - Dijiste que nos traería aviones.

Les mandaré un escuadrón.

Comandante de Fixup Able. ¿Me recibe?

Aquí comandante de Fixup. ¿Tiene objetivos?

Butcher tiene tanques.

Vaya a Mike Queen 7-6-4-0. Llame a control Butcher.

Control Butcher, aquí Fixup.

Llevo misiles y napalm. ¿Puede guiarme al objetivo?

Aquí control Butcher.

- ¿Qué te parece? - Mejor que un ternerillo.

Me siento genial.

Tanques enemigos a un kilómetro y medio al nordeste,

ocultos en una aldea.

Nos están atacando ahora. ¿Ve destellos y humo?

Sólo veo refugiados y llamas. Vamos a bajar.

No ve los tanques.

No saldrán del camuflaje con él arriba.

Los señalaré con una bengala de humo.

¡Cuidado!

La suerte no nos sonríe siempre.

Necesito una bengala de humo.

¡Cuidado!

Butcher, ¿dónde está la bengala?

¿Dónde está? Nos quedamos sin combustible.

¿Dónde está?

- ¿Butcher no contesta? - No.

Nos quedan dos minutos y no vemos el objetivo.

- Elija un blanco de oportunidad. - Recibido.

Angelo a Butcher.

Angelo a Butcher.

Rápido.

- ¿Cronin está muerto? - Sí, señor.

- ¿Conservan el aeródromo? - Creo que sí.

Les enviaré otro controlador.

Quiero todo avión disponible sobre Butcher en una hora.

¿No pensará ir?

¿Alguna objeción?

- Stevens irá como jefe de radio. - ¿Yo, señor?

Sí, señor.

- Le ha tocado al comandante. - Nos ha tocado a todos.

- ¿Qué pensáis? - ¿Qué hacemos aquí?

- Ojalá supiera qué pensar. - Larguémonos.

Habrá sitios mejores.

- No podemos abandonar. - ¿Quién habla de abandonar?

Esto no me gusta.

- Tú estás mejor que yo. - ¿Y eso?

Tú me tienes como amigo. Yo solo te tengo a ti.

Si ese trasto aún funciona, voto por seguir luchando.

Eso es.

- Eso creo. - ¡Por la retaguardia!

- ¿Quién está al mando? - El, señor.

O lo estaba.

- ¿El siguiente al mando? - El capitán Ralston, eso creo.

- Ve a por él. - Sí, señor, si puedo.

¿Qué hace así ese bazuca?

Esto hace cosquillas a los tanques rusos.

¿Dónde ha disparado?

Llevo 60 km jugando al Ping Pong.

- Sus hombres están fatal. - Llevamos luchando 48 horas.

Que retrocedan. Reagrúpelos allí.

- Es muy inteligente. - Justo lo que dije.

¿No?

- ¿Tiene órdenes del regimiento? - No, vengo del norte. ¿Y usted?

- Defender ese aeródromo. - Bien, traiga a sus flancos aquí.

- Krug, Mendoza y Weiss ahí arriba. - Sí, señor.

Means y Jones, a las ametralladoras.

Noble y Lane en ese bazuca.

- Yo lo manejaré. - Sí, señor.

¡Tanques!

¡Sargento!

Busque ayuda. Ocúpese del comandante y los demás.

No les detendrá.

- Vamos sin uniforme. - Usted y yo.

Si lo intenta, queremos ayudar.

- ¿Qué tal el coronel? - Estupendo.

- Escribe a su madre a diario. - Genial.

- No, me refiero a si sabe combatir. - Lo descubriremos ahora.

- ¡Dispare, coronel! - Eso creo yo.

¿Llega tarde a una cita?

No.

¿Cómo se enroló?

Me alisté como cocinero.

O eso creí.

La última ha estado mejor.

- Chico, qué alivio. - El sitio ha mejorado.

¿Lo ves? ¿Qué te había dicho?

Cocinero, ¿cree que vale?

Se lo he dicho, es estupendo.

¿No?

Que caven una zanja.

- Estaremos un tiempo. - Sí, señor.

Esperaremos aquí el grueso del ejército enemigo.

- ¿Hay mucha infantería? - Está plagado.

- Entierre a los muertos. - Sí, señor.

Los heridos al aeródromo. Hablaré con el regimiento.

No sabía que lo tenía tan mal. Lo hace estupendamente.

Gracias, señor.

Resistiremos hasta que ataquen con todos sus tanques.

Cada hora de ventaja que nos dé, ayuda. ¿Qué tal ahí arriba?

La comida no mata, el alquiler está bien.

Le he pedido al cocinero que se esmere.

- ¿Dónde ha aprendido eso, Baker? - Una vez conocí a una chica.

Muy atractiva.

Era camarera en un club, en la barra de refrescos.

- ¿Qué pasó? - Se le nubló la vista.

Oía campanadas de boda y olía a flores.

El comandante Davis ya no lo necesitará.

- Llega un nuevo control aéreo. - Gracias.

- ¿A la caza de otro Corazón Púrpura? - Hola, Steve. ¿Qué tal?

En tierra. ¿Me envías aviones?

Sí. ¿Y esos tanques?

Baker y yo los seguimos desde Seúl.

Comandante de Fixup, aquí Butcher.

Aquí Butcher. Cambio.

- ¿Llegarán pronto los aviones? - Espero.

Yo también.

Aquí Butcher. Adelante, Fixup.

Saque ese equipo. Sería una lástima.

¿Cuánto aguantará?

Su ejército lo volará en 5 minutos.

Tiene razón. Gracias por intentarlo.

Butcher, aquí Fixup Charley.

Llegaremos en dos minutos.

Butcher a Fixup Charley.

Tenemos un objetivo, tanques. Cambio.

- Esto no me lo pierdo. - Vamos.

Esta vez lo veremos desde el palco.

Fixup Charley a Butcher.

Sobrevolando la zona.

Objetivo avistado.

Comandante a escuadrón.

Preparad vuestros pequeños. Allá vamos.

Fixup Charley a Butcher.

Tanques liquidados. No nos queda combustible.

- Vuelvan a la base. - Recibido. Y suerte, señor.

Está rodeado de infantería enemiga. Alerta, Butcher.

Gracias, entendido.

¿Otro escuadrón?

- Todos quieren un escuadrón. - Pues vete ya.

Sí, no tiene sentido perderlo.

¿Creen que...?

No seas tan entregado. Podemos volver a necesitarlo.

- Hola, Butcher. Aquí Tophat. - Adelante, Tophat, aquí Butcher.

Esto recuerda a 1944.

- Los australianos. - ¿Quiénes ayudarían primero sino?

He oído que estaban en apuros.

Traigo 4 mustangs y 4 más detrás.

Despejen la infantería de los montes al oeste. Cambio.

No me gusta atacar con ustedes ahí.

¡Si no lo hace, no seguiremos aquí! ¿Lo intentará?

Pan comido, si asumen el riesgo.

Cambio y corto.

- ¡Australianos! - «¡Aussies!».

¡Estamos con vosotros!

- Calla o les avergonzarás. - ¿Avergonzarles?

No saben que estás en su bando.

Qué valientes.

- ¿Qué? - Es solo una expresión.

Para ellos, que sea amable.

En el ejército no hay mucho de eso.

- ¿Quién más está en esta guerra? - La Sra. Day te lo dijo: La ONU.

Bueno, amiguito. Acabas de encontrar un hogar.

- ¿La cena? - No, señor. Ahora tengo mascota.

- Los heridos han sido evacuados. - Bien.

¿Cuánto tiempo? Un momento.

Easy ha perdido el contacto con George.

Hay invasores penetrando por el paso. ¿Qué haría?

Les movilizaría al flanco de Fox para cubrir el paso.

- Y alertaría al resto. - Excelente. Siga usted.

Vamos, John.

Harry, lleve a su compañía al flanco de Fox.

- Baker. - ¿Señor?

- Cubra al coronel hasta el avión. - Sí, señor.

- Buen equipamiento. - Ha llegado por aire.

- Valen la pena los aeródromos. - ¿Puedo irme tranquilo?

No ganaremos ahora, pero quizá no perdamos.

Estas son las novedades.

- Casi no he vivido la guerra. - Aún queda bastante.

- ¿Alguna pregunta más? - La principal.

¿Podremos resistir?

Va a costar.

Sí.

¡Suerte, coronel!

¡Cuidado!

- ¡Bien hecho! ¡Han caído! - Ya lo creo.

¡Coronel!

¡Steve!

¡Un médico! ¡Un médico!

- ¿Qué velocidad coge este trasto? - No lo sé aún.

- Dele al gas. - Descuide.

- Una cosa. - ¿Sí?

Que no oiga coreano o querrá luchar.

Sigue estable. No sé qué hace aquí.

Coronel, ha pasado mucho tiempo en Corea, ¿no?

Sí, un tiempo.

¿Se topó por casualidad con un hombre rastrero, gamberro...?

Quiero decir, ¿con un tal sargento Baker?

¿Sargento Baker?

Baker es un apellido muy común.

- Buenos días, general. - Hola, Steve.

- ¿Cómo está? - Bien.

¿Diría que es una chica muy atractiva?

Veo que se está recuperando.

Le van a dar el alta esta tarde.

He causado revuelo escapándome de la cama.

Aún está bajo observación. No se meta en líos.

- ¿Yo, señor? - Usted, señor.

Me he enterado de su forma de evacuar a mujeres de Seúl.

- Así que se quejó. - No, lo sé extraoficialmente.

¿Cómo es la Sra. Day?

En una palabra: Molesta.

Será una de esas mujeres pretenciosas, antipáticas...

- Pase. - Buenos días.

Buenos días.

Disculpe. General Thomas, la Sra. Day.

Encantado, Sra. Day.

- Hola. - ¡Sra. Day!

Me temo que hoy no estoy tan antipática, general.

Por supuesto.

Bien, disculpen.

- Eso es todo, coronel. - Gracias, señor.

Nunca le había visto retirarse.

No parece cómodo.

Qué curioso. No lo estoy.

¿Le acomodo mejor?

¿También es enfermera?

- Estoy en la Comisión de Sanidad. - Ah, sí.

- ¿Está aquí por una inspección? - No.

- He venido a darle las gracias. - ¿Por qué?

Por algo que significa mucho para mí.

Mi vida.

Vi lo que le pasó al edificio del que me sacó a la fuerza.

- ¿Qué hace en lltazuke? - Espero órdenes.

Estoy en Japón desde que me...

evacuó.

Era un poco obstinada.

Y antipática.

Lo siento, si puedo rectificar...

Ponga mejor las almohadas.

- Ya está. - Estamos en paz.

¿Cómo me ha encontrado?

- He oído mucho de usted. - No crea todo lo que digan.

- No estaría aquí entonces. - ¿Tan mal quedo?

Tiene algunos amigos.

Es impresionante. De soldado a coronel en quince años.

¿Está en la ONU o en el FBI?

Coronel Janowski.

- ¿Quiere que me vaya? - No. ¿Qué desea?

La Sra. Parker al teléfono. Le invita a cenar esta noche.

Le he dicho que le dan el alta.

Dele las gracias de mi parte. He prometido cenar con la Sra. Day.

Por supuesto.

Me esperaba, ¿verdad?

- ¿Cómo dudar de un oficial? - A veces pasa.

Ha dicho que quería rectificar.

¿Podría preparar las copas?

Yo tomaré jerez.

Si cree que mi autoinvitación ha sido una imposición, tiene razón.

- Eso no parece haberle desanimado. - No.

- ¿Le importa? - No, claro que no.

¿Cree que está bien para salir?

Depende de adonde vayamos. A partir de hoy, ya puedo circular.

- Aunque en observación. - ¿De qué?

Secuelas.

- ¿Secuelas? - De la conmoción.

Me encuentro bien. Pero tenga cuidado.

Lo tendré.

¿Y el Sr. Day?

Murió en 1945.

- Le pondré hielo. - Gracias.

¿Adónde quiere ir a cenar?

He pensado en cenar aquí.

No me diga que ha cocinado.

Cocino para quienes me salvan la vida.

Parece lo apropiado.

- ¿Por qué no me ha invitado? - No me ha dejado, ¿recuerda?

Sí.

En estos tiempos hay que atajar en vez de ir de excursión,

aunque uno añore el paisaje.

Sólo se añora lo que se tuvo. Nunca perdemos algo del todo.

¿Cómo le gustan las chuletas?

Bien hechas.

Cuando se acabe la copa,

la cena estará lista.

En japonés, qué maravilla.

- ¿Hay otra versión? - En inglés.

- ¿Conoce la letra? - No sabía que la hubiera.

- SÍ, es preciosa. - Cante.

Sólo recuerdo una parte.

Dime,

luna dorada.

Dime,

¿volverá conmigo...

mi amor?

Mucho, mucho tiempo he aguardado...

a solas, junto al silencioso mar.

Triste es...

la canción del pájaro en el sauce.

Demasiado pronto.

Demasiado pronto...

se extingue la melodía solitaria.

Igual que mi juventud y belleza.

¿Volverá...

mi amor?

Dime,

luna dorada.

Habrá muchas cosas que añore y recuerde también cuando vuelva.

A Corea.

- ¿Por qué? - Estoy en el ejército.

Sé que le espera aquí un importante trabajo de oficina.

Las esposas de los oficiales hablan.

En serio, ¿por qué quiere volver?

No lo sé.

Hay grandes hombres en esas colinas.

Muchos chavales.

Lo están pagando caro.

Soy como un caballo viejo y tonto...

que no ve que también puede quemarse.

Tomaremos el café ahí.

- ¿Le ayudo a traerlo? - No hace falta, por esta vez.

Será la ONU.

¿Diga?

Oh, sí. Sí, señor.

No, no, señor.

Gracias.

Hasta mañana. Adiós.

Tenías razón. Era el Sr. Villon, mi jefe.

- Sabía que venías a cenar. - ¿Qué quería?

Se ha ofrecido a venir a echarte si tenía problemas.

- ¿Qué has dicho? - No, gracias.

Que le vería mañana.

Me tienes confuso.

- ¿TÚ? - Eres la primera chica...

Eres la primera mujer que conozco que no tiene ninguna manía.

Esa es la peor manía de todas.

No pueden tardar mucho.

Habrán tenido mal tiempo.

- Quizá les hayan enviado a Taegu. - Lo sabríamos.

Uno se habrá retrasado.

¡No!

¡Ralph, no!

Helen, atacamos una batería,

y Ralph no salió de esa.

No, ahora no puedes hacer nada.

Más tarde, quizá.

- Hola, John. - Hola.

Ralph ha muerto.

Preferiría que no vinieras.

- Buenas noches, Steve. - Quiero hablar contigo.

- Estoy cansada, dejémoslo. - Sólo será un momento.

Linda, escucha.

Seguro que lo haré muy mal,

con torpeza.

He hablado con Mary.

Ella y John han apostado que nosotros...

Será mejor que te lo dé sin más.

Anteayer fui a una joyería.

Compré un anillo.

¿Por qué no hablaste antes conmigo?

¿No aceptas?

Seamos prácticos. Apenas nos conocemos.

Nos hemos visto algunas veces en Seúl y aquí.

- Nos sentíamos solos. - Alto ahí, yo no me sentía solo.

Los ratos compartidos han sido maravillosos.

Pero no son una base para el matrimonio.

Recibido.

- No te enfades conmigo. - No estoy enfadado.

Lo estamos pasando bien.

No hagamos algo que quizá lamentemos.

Intento decirte que quiero pasar mi vida contigo.

Olvídalo.

¿Qué me ofreces?

¿Desazón? ¿Esperas? ¿El timbre de la puerta?

¡Un día el timbre sonará, y todo habrá acabado!

¡Ya tuve bastante!

Está todo aquí.

La Cruz de Servicio Distinguido, la Legión de Mérito,

la Estrella de Bronce, la Estrella de Plata,

sus cartas, menciones firmadas por generales.

Y el gran día...

La viuda recibe la Medalla de Honor del Congreso.

El Presidente me dio la mano.

¿Por qué no me lo dijiste?

No hablaremos más de ello.

Te quiero, Steve.

- Sus suministros pasan por aquí. - A pesar de nuestra aviación.

Han aprendido algo desde que te hirieron.

Los transportan de noche.

¿Sí? Al habla.

¿Cómo los distribuyen a partir de aquí?

- Hay guerrillas entre los refugiados. - Con mujeres y niños por ahí.

Los rojos les apuntan por la espalda. Echamos panfletos.

Nos ganan terreno así.

El regimiento del coronel Slade ha entrado en combate.

El coronel ha muerto.

¿Puedo sustituirle?

No quería destinarle ahí.

Si perdemos esto, ¿adónde me destinará?

Tiene razón.

Llévele, John.

- Ya le pondrá al día por el camino. - Sí, señor.

Su tripulación está lista.

He recibido tu mensaje.

- ¿Lo han decidido hoy? - Sí.

No tenemos tiempo.

- Volveré pronto. - Te veré antes.

- Yo también vuelvo a Corea. - ¿Para qué?

A ayudar a los refugiados.

No puedes volver allí.

¿Te he dicho yo eso?

No.

Lo siento, pero debemos irnos.

Suerte.

Hasta pronto.

Son muy poco hospitalarios por aquí.

- Bien, aclarémoslo. - ¿El qué?

Su silencio.

- ¿Cómo tiene este puesto? - Me he ofrecido al saber que venía.

- ¿Cuándo ha sido eso? - Esta tarde.

Yo aún no lo sabía.

- ¿Cómo lo ha adivinado? - Cuando nos han movilizado aquí.

Tiene intuición, ¿verdad?

- Una vez conocí a una chica... - Muy atractiva.

¡Ralston! ¿Cómo está?

Me alegra ver esto.

A nosotros nos alegra verle. Le necesitamos.

Señor, yo creía que...

Los rojos se han puesto fuertes.

No me preocupan los rojos. Los refugiados nos lo ponen difícil.

¿Cuál es su despliegue?

Able está a la izquierda. Baker, aquí.

Vamos a echar un vistazo.

El general Sherman sabía lo que se decía de la guerra.

Ese tipo nunca ha salido de EUA.

Descansemos, sargento.

Es curioso.

¿El qué?

Que uno llegue a odiar el trabajo que él mismo escogió.

Le pasará a todo el mundo.

Le contaré algo, Ralston.

Me alisté en el ejército a los 18 años.

Fui soldado seis años.

Era joven, soltero, y el ejército me encantaba.

Estalló la guerra, y quise ser oficial.

Quise ser el mejor oficial del ejército.

Ahora soy oficial.

Y estoy asustado.

Jamás habría pensado eso de usted.

Me asustan las decisiones.

La mayoría son fáciles,

pero un día llegará una importante, la más desagradable.

Porque le corresponde a Dios, y nos hemos apropiado de ella.

La vida o la muerte.

Debemos decidir, nos guste o no.

Quizá tengamos salvación, porque...

mantenemos con vida a los nuestros.

Tantos como sea posible.

Quizá eso le dé sentido a todo esto.

Duerma un poco. Pronto amanecerá.

Buenas noches.

Buenas noches.

Sin vacuna, no hay comida.

No han venido muchos.

Vendrán más mañana.

¿Ayudar a Joe?

Claro que le ayudaremos.

¡Doctor!

¿Ayudar a Joe?

No.

Joe se ha ido.

Come.

¿Suele haber esta calma cerca del frente?

Antes de que la cosa explote.

¿Por qué no vemos refugiados últimamente?

Los retienen a unos kilómetros.

¿Cómo que los retienen? ¿Quién?

He oído que es el coronel Janowski.

- ¿Quién? - Janowski tiene este sector.

¿Dónde está?

A unos 12 km. ¿Le conoce?

Sí, le conozco.

No les hará la guerra a los refugiados.

Si lo que dice es cierto, aquí ya no nos necesitan.

¿Se irán a otra zona?

- Les echaré de menos. - El Jeep está libre.

- Hablaré con el coronel Janowski. - Déjeme ir con usted.

Espera aquí.

La mitad son refugiados de día y soldados de noche.

Su bebé necesita atención médica. Está muy enfermo.

Claro, le salen dientes de acero.

No te digo.

Un juguete no muy apto para un bebé.

¡Baker! ¡Lo quiero vivo!

Sí, señor.

Un souvenir de Moscú, coronel.

Se acabaron sus días de refugiada. Lléveselo.

- ¡A ver si distinguimos una mujer! - Tiene razón.

- Pero ¿cómo lo ha notado usted? - Ven.

- ¿En serio? - En serio.

¡No pasarán más refugiados!

- El argumento de siempre. Que no. - ¿Qué argumento?

- Que va al puesto de socorro. - A él le socorren desde Moscú.

¿Cómo lo ves?

Steve,

siguen viniendo.

- ¿Cuántos hay? - Demasiados.

Prueba otra vez.

Repítaselo.

Si retroceden, les lanzaremos comida y medicinas.

Si siguen adelante, abriremos fuego.

Recibido.

No se detienen.

¿Usted lo haría con un arma a la espalda?

No se detienen. ¿Necesitas ayuda?

No, ya me ocupo yo.

Retire a sus hombres.

- ¿A todos? - Sólo la sección.

- Que Fox 1 vuelva a esta posición. - Vuelva al puesto de mando.

Bien, señor.

Recojan. Nos vamos.

Tres descargas sobre sus cabezas.

- ¿Qué disparemos? - De inmediato.

Hagan tres descargas. Coordenadas 6-2-3-3-1-5.

Cambio.

Reduzcan cinco puntos.

- Cinco menos. - 500 menos. Cambio.

Reduzcan otros cinco.

- Cinco menos. - 500 menos.

Fuego a discreción.

¿Cuántas descargas?

Hasta que se dispersen.

Fuego a discreción.

200 m Fuego a discreción. Alto cuando yo lo diga.

Es suficiente.

- ¡Alto el fuego! - ¡Alto el fuego!

Hagan un reconocimiento.

Sí, señor.

¡Steve!

¡Steve!

- ¿Qué haces aquí? - ¡Has matado a esa gente!

¡Para!

¡Te he visto!

Saque a estos civiles de aquí.

Fatiga y estado de shock. Necesita descansar.

Gracias por su ayuda.

Sra. Day,

comprendo que ha sido horrible...

¡Por favor!

Lo siento.

Esto es muy importante.

Quiero que firme esto.

«Como testigo de este episodio...

y conociendo las circunstancias que lo causaron,

deseo dejar constancia de mi aprobación y admiración...

por la acción del coronel Janowski».

¿Quiere que firme esto?

Era el otro civil presente. Es esencial.

¿Para qué?

Para que se sepa la verdad. Debemos enviarlo a la ONU.

¿Aprobar y admirar esa matanza?

Linda.

La guerra es la peor enfermedad de la raza humana.

Es una infección, es contagiosa.

Al amputar, nos llevamos tejido sano junto con el enfermo,

para evitar riesgos.

Es lo que ha hecho el coronel Janowski.

No hay palabras que justifiquen esa salvajada.

No puedo firmarlo.

¿Cómo está?

Eso podría animarle.

Les he echado.

- Bien. - Coma algo.

No.

- Era su deber. - ¡Ya lo sé! Lárguese.

Deje eso aquí.

- Baker. - ¿Sí, señor?

Gracias.

¡Linda!

¡John, hola!

- ¿Cómo estás? - Bien.

¿Es tu chófer habitual?

Linda.

Sé lo que pasó entre vosotros.

¿Cómo está Mary? ¿Recibió mi carta?

No tenías razón.

- No quiero hablar de ello. - Es necesario.

Phillips, cuide de los niños.

Ven, te mostraré algo.

Eran soldados americanos.

Las guerrillas entre los refugiados son las responsables.

No lo crees hasta que lo ves.

- ¿Y Steve? - Le he visto hace un momento.

- ¿Dónde está? - Ha vuelto al frente.

¿Le verás, John?

No lo sé.

Si le veo, se lo diré.

¿Es lo que quieres?

Sí.

Padre del Cielo.

Me equivoqué. He sido muy injusta.

Le he herido profundamente.

Y le quiero mucho.

Perdóname.

Perdóname.

Por favor, Dios, vela por él.

Protégele, guíale.

Condúcele a la victoria.

Haz que conozca una paz duradera.

Y en tu infinita misericordia,

devuélvemelo sano y salvo.

Ha dicho: «Gran convoy aquí cada noche».

- Fuera de nuestro alcance. - Por eso están allí.

- ¿Cómo los liquidamos? - Llamemos a las fuerzas aéreas.

¿Qué les ataquen nuestros amigos de noche?

En el ejército no hay amigos.

Tiene razón.

Me voy al cuartel de Taegu.

Si te mando un observador, ¿podríais llevarlo aquí?

Si hay suerte.

Ese es el cuello de botella de su ruta de suministros.

General.

- Dispóngalo para esta noche. - Sí, señor.

Angelo Special a Butcher.

Adelante, Angelo, aquí Butcher.

- ¿Ve nuestras luces? - Claramente.

Diga «ya» cuando crucemos su posición.

- Piloto a tripulación, ¿están listos? - Listos, señor.

- ¿Da la cuenta atrás? - Sí.

Se acerca... ¡Ya!

Seis, cinco,

cuatro, tres,

dos, uno.

¡Lanzamiento!

Angelo Special a Midnight Flight.

Cuidado con esas montañas.

Recibido. Allá vamos.

- ¡Cuidado! - ¡Salgan de ahí!

Angelo Special a Midnight Flight.

- El próximo avión atacará... - No, mándalos de vuelta.

- Atacaremos desde otro ángulo. - ¿Y perder otro avión?

Los rojos han distanciado los camiones demasiado.

- ¿Tienes una idea mejor? - Quizá.

Da otra vuelta mientras acabo.

Angelo Special a Midnight Flight.

Procedan a una misión de intrusión normal.

Corto.

Apostaré aquí a mis hombres a medianoche.

Al alba habrá una fila de camiones a la espera de nuestros aviones.

Estaría 18 km dentro de su zona.

- Sobre su ruta de suministros. - Sí, con su ejército sobre usted.

Lo estudié con un gran estratega.

Los suministros son la yugular del enemigo a cortar como sea.

¿No se durmió en esa conferencia?

Soñaba con aplicar su doctrina.

Cuando la di,

no contemplaba la falta de efectivos para la defensa.

- ¿A quién recurriremos en su puesto? - ¿Lo oye? ¿Puedo mostrarle algo?

Los surcoreanos han progresado desde la invasión.

Están entrenados y armados.

Y nos ayudan desde más lejos.

El regimiento británico del coronel Thompson.

Bien, de acuerdo.

¿Se dan cuenta de que pasaríamos a la ofensiva?

Ya era hora, ¿no?

Un chicle para ti.

Y otro para ti.

Ten.

¿Tenéis todos?

Coged el chicle. Desenvolved el papel.

Metéoslo en la boca.

Adelante. Mascadio.

Mirad este globo.

Esperad.

Un momento.

Ni idea, ni la más remota idea.

No lo conocían, sargento.

- Me refiero a usted, cocinero. - Claro.

¿Qué?

Deme uno.

Acercaos.

Dejad paso al campeón.

Tenéis que aplastarlo primero. Mirad cómo lo hago.

¡Está frío!

Y los arcones pasan rodando...

¡Baker!

Cuando se saque ese paracaídas, nos iremos.

Dile a Mary que iré a cenar una noche de estas.

Bien, se lo diré.

- Cuídate. - Sí.

Vamos.

- Partimos ahora. - Todos en pie.

Vamos.

En silencio. En silencio.

¿Creéis que el coronel sabe dónde estamos?

Si no lo sabe, menuda broma.

- Ya me he hartado de oír eso. - Es una expresión.

- ¿Qué significa? - Hijo de un mañana alegre.

No decimos eso en casa.

Quizá mañana no sea un día alegre allí.

A por ellos.

¡Ocúltenlos!

Fuera, viene otro camión.

Mañana habrá una fila de camiones de un kilómetro.

Se lo han olido.

¿Les han visto?

- No, pero se retiran. - Deténgalos.

Creerán que se ha topado con una mina.

- Eso creo. - ¿Cree en Santa Claus, cocinero?

¡Mire!

Buenos días, John. Están en la vía central.

- ¿Y ese incendio? - Se baten en retirada.

- ¿Habéis despertado el avispero? - Tú ocúpate de los ataques aéreos.

- ¿Cómo ha quedado? - Tienes un aprobado, John.

Steve, ¿se están moviendo tus tropas?

- No, ¿ves movimiento? - Sí, estáis rodeados.

- «Katie, barra la puerta». - ¿Podéis atacarles?

Estáis muy cerca.

Consolidaré nuestra posición y te daré las marcas.

Quedo a la espera.

¡Llévatelo!

Hola. ¿Estás bien?

Estamos en la aldea.

- ¿Les atacan? - Sí, señor. Yendo a más.

¿Podrían venir aquí?

- Sí, señor, pero... - ¿Qué?

- No evacuaría a los heridos. - Iremos nosotros.

Cubran los flancos cuando lleguemos.

La compañía de Fox nos guiará hasta Ralston.

Pasaremos ahora al plan E.

Vamos.

¡Al suelo!

Un médico.

¡Un médico!

La compañía de Easy por aquí. Fox por allí. Y George por aquí.

Tenemos su ruta de suministros y la defenderemos.

Revisaré posiciones en media hora. ¿Qué dicen los aviadores?

Que estamos rodeados, y no nos distinguen del enemigo.

Estamos en el lugar apropiado.

Dicen que comienza a haber niebla.

¡La cosa se anima!

- ¿Qué había ahí dentro? - Munición.

Era munición. Les obligamos a arriesgarla de día.

Se les acaba. Salen a descubierto.

- ¿Cuánto durará esto? - Todo el día.

Sí, pero...

Raciónelos, cabo.

Sí, señor.

- ¿No nos ayudan los aviadores? - Lo intentarán si la niebla les deja.

Los tanques están de camino. Sólo hay que resistir.

Ya nos lo recuerdan.

¡Al suelo!

¡Un médico!

Lane, ¿asiste a Noble en este bazuca?

Que me aspen si no.

- ¿Cómo? - ¡Ya me ha oído!

Suerte.

- Baker, son nuestros. - Sí, señor.

Como Jonás capturó a la ballena.

- Trae munición. - Sí, pero...

¡Ve!

Mac, ¿te queda munición?

¡Un médico!

Coronel.

¡Alguien ha abierto el dique!

¡Vienen como moscas!

¡Al suelo!

¡Evacuen a los heridos!

Mire, un tanque.

Eso es lo que es, un tanque ruso.

¡Mire, señor!

Lo tienen crudo.

¡Quiere volar el depósito con una granada, el idiota!

Todos son idiotas. Magníficos idiotas.

Dispararé yo.

- Es el último, señor. - Sí.

Ha estado cerca.

Ha estado cerca.

El general Stone por radio.

Hasta luego, cocinero.

Aquí Desperate.

Steve, es increíble. Se retiran por doquier.

- Y nuestros tanques van para allí. - ¿Cuándo llegarán?

Hay minas que despejar. Por la mañana, creo.

¿Por la mañana?

Gracias, señor. Cambio y corto.

- Sólo les faltan las palomitas. - Necesitamos ayuda antes.

Sí.

Coronel.

¿Me he llevado el bote del millón de dólares?

Means, irá a casa.

- Por vía aérea urgente. - Coronel.

Cuide de ese primate.

Sin mí,

está perdido.

¿Prefiere que llame yo al coronel Parker?

Ya le llamo yo.

Desperate 6 llamando a Angelo.

Desperate llamando a Angelo. Contesten.

Seis más.

Eso es todo.

- Ha sido el mejor día. - Ojalá Janowski resista.

Avise a Iltazuke para un suministro.

Iré al mando del escuadrón.

- ¿Está noche? - Janowski está en apuros.

- ¿Están mal? - Sí, muy mal.

¡No!

¿Son nuestros tanques?

No.

Qué sociables. Invitan a todos los vecinos.

- Pinch-Hitter a Desperate. - Me lo imaginaba.

Mil aspirantes a recibir una medalla,

y tú acaparas el espectáculo.

Tú ocúpate de la ofensiva terrestre.

¡Escúchame!

Que tus chicos se agachen.

Comandante a escuadrón.

Descenderemos ahora. Cuando diga «ya», suelten la carga.

¡Ya!

Mirad qué preciosidad de munición.

¡Dadme una caja de esas!

Comandante a escuadrón. Desviaré el fuego antiaéreo.

Procedan como ordené.

Objetivo cumplido. ¡Vete ya!

Ahora me voy.

¡No!

- ¡Baker! - No puede ayudarle.

- El resto le necesita aquí. - Tiene razón.

¡Munición, señor!

¡Una granada!

No se establece contacto por radio ni hay señales de vida.

Sobrevolaremos la zona hasta que lleguen los tanques.

Buenos días, señor.

Steve, lo ha logrado.

No, han sido ellos.

¿Cuándo ocurrió?

A las 23:59.

No llegaron a oír...

uno de los anuncios más importantes últimamente.

El desembarque en Inchon ha sido un éxito.

Nuestras fuerzas ganan terreno al enemigo,

aún resentido por nuestra ofensiva en Pusan,

donde efectivos de aire y tierra se han abierto paso.

Ojalá lo hubieran oído.

La marea ha cambiado de sentido. Pasamos a la ofensiva.

- Coja el Jeep y vuelva a Taegu. - Estoy bien.

No tiene una unidad.

Es pequeña, pero auténtica.

48 horas en Taegu, y tendrá una completa.

Vamos.

Y, por cierto...

Suerte, general.

¡Steve!

Pare.

¡Steve!

Steve.

Steve.

Perdóname.

- Quiero ser tu esposa. - Lo serás.

- En marcha. - ¡Steve!

Prométeme que volverás.

Volveré, te lo prometo.

Por favor, Dios,

vela por ellos.

Protégeles, guíales.

Condúceles a la victoria.

Haz que conozcan una paz duradera.

Y en tu infinita misericordia,

devuélvenoslos sanos y salvos.

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