All language subtitles for Un Hijo (2026) [Bluray 720p][Esp]

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Original subtitles

¿Estás nervioso?

¿Sí?

¿Podéis pasar?

Amanda. Hola.

Y tú eres... Guille.

No se creía que yo conocía a Mary Poppins.

Sí que lo creía.

Ven conmigo.

¿Me das un beso?

¿Tú sabes que Mary Poppins conoce a todos los niños?

Claro.

Y por eso sé que estás un poquito asustado.

Porque mamá va a estar fuera algún tiempo.

Pero también sé que vas a ser fuerte y valiente. Y que todo va a salir bien.

De todas formas, si en algún momento tienes un problema, por muy grande que

sea, acuérdate de Mary Poppins.

Di la palabra mágica muy fuerte para que yo pueda escucharla.

Y todo, todo se arreglará.

¿Vale?

Súpercal y fragilístico, espialidoso. Aunque suene extravagante, raro y

espantoso. Si lo dices con soltura, son al armonioso.

Súpercal y fragilístico, espialidoso. Muy bien.

Guay.

Te voy a llamar todos los días.

Te voy a escribir muchas cartas.

Y postales.

Las más bonitas.

¿Quieres que te envíe postales?

Voy a estar siempre contigo.

Ya lo verás.

Supercalifragilístico, espialidoso, aunque es un extravagante raro y

espantoso.

Guillem, ¿te quedas con Emilio que yo tengo que ir a trabajar?

Luego vengo a buscarte, ¿vale?

¡Guille!

Mira, lo que te prometí.

Con tu nombre.

¡Qué guay!

Venga, vamos para el micro. Como que yo quería.

Está chulo, ¿eh?

Buenas noches

¿Qué pasa?

¿Manuela Antonez?

Sí, ¿qué pasa?

Acompáñenos.

Guillem.

Me tengo que ir con estos señores, ¿vale?

¿Ha pillado a un ladrón?

Sí, algo así.

Emilio te lleva a casa.

Vale.

¿Nos llevamos unas pizzas?

Vale. ¿De qué te gusta?

De muchos quesos.

Tienes cara de que te gusta el queso.

Has ganado.

Hola.

Es un pelo más chulo.

Es que hoy es el día de la función de Navidad del cole.

Ah, la función de Navidad.

Entonces hoy es un día mágico.

Fernando, ¿qué tal?

Pues imagínate, esperando a servicios sociales y a la policía.

Es que parece que han esperado que estés de baja para liarlos.

Hombre, si vienes, te lo agradezco.

Hasta ahora.

¿Qué viene, Fernando?

María también viene de camino.

¿María? Ha sido ella quien ha llevado todo el peso del caso, ¿no?

¿Por qué no te sientas y me cuentas todo lo que sepa?

Desde el principio.

Ahora como un par de meses, hice la típica pregunta de... ¿Qué quieres ser

de mayor?

¡Dios! ¡Dios!

¡Dios! ¡Dios!

A ver, a ver, a ver, un poco de orden.

Empezamos por Marina Salazar.

Yo quiero ser pues... No se me ocurre nada.

Ah, la ganadora de la Vodkits.

Yo quiero ser bellonce pero en rubia.

Médico muy rico con chalet.

Presidente del mundo.

Yo, influencer.

Yo quiero ser princesa. Carlos Alcaraz.

Y presidente del mundo con mi hermano. Famosas las que salen por la tele.

Piloto de nave espacial de videojuegos. Ya deberás ser modelo.

Embapé. Veterinaria de animales acuáticos, por favor.

¿Y tú, Guille?

A mí me gustaría ser Mary Poppins.

Tú espérate un momento, Guille, por favor. Los demás podéis salir.

A

ver,

Guille.

Cuéntame eso de que... te gustaría ser Mary Poppins cuando seas mayor.

¿No preferirías ser otra cosa? No.

Vale, Mary Poppins.

¿Y Mary Poppins por qué?

Porque vuela.

Ah.

¿Podría ser un pájaro?

No, porque si fuera un pájaro no podría ser Mary Poppins.

A ver, Mary Poppins tiene un paraguas que habla y una maleta antigua con

muchos muebles gratis. Y también poderes para que los cajones se ordenen solos y

cuando no está trabajando vive en el cielo.

Y también bucea en el mar con los peces, con los cangrejos y los pulpos.

Ah, pues son muy buenas razones, claro.

Pero tú sabes que Mary Poppins es un personaje de cuento, como Pop Esponja o

Superman.

O sea, que existen, pero que no existen en realidad.

Mary Poppins sí que existe.

Yo la conocí.

¿En serio?

¿Y qué te dijo?

Es que es un secreto, profe.

Venga, anda.

Sal al patio, que te quedas sin recreo.

¿Sí?

¿Pasa algo?

No, no, no. En serio no puedo. Imposible.

No, su madre tampoco puede. Y de fuera.

Está bien, sí.

Un jueves a las cuatro. En mi colegio.

¿Manolo?

Manuel.

¿No erais dos?

Bueno, ahora somos cuatro.

Será más caro.

Nos vamos en metro.

¡Vergüenza, ladrón!

Trajeta al tío.

Silencio, gracias.

María, en otra parte.

¿Qué? Susana Rodríguez te he dicho mil veces que es una hiperactiva de libro y

tú ni caso.

Eh, que no es cosa mía, Paco.

Que su psiquiatra descartó TDAH en Susana.

O sea, su psiquiatra pasa cinco minutos con ella y a ti te vale. Pues dile a su

psiquiatra que venga a verla en clase.

Yo de verdad es que no sé para qué pierdo el tiempo.

Buenas, chicos.

Perdón un momento. María, María, ¿te acuerdas de lo que te dije de Lucas

Martín, eh?

De cita, de sexto, que no hay manera de que pongan examen.

Sí, sí, estamos en ello, sí. No, verás, es que he pensado que mejor esperara que

lo vea Fernando.

Ah, vale, pues sí, igual está bien, porque es verdad que yo voy a empezar un

informe y después... Lo mismo, es lo que de otra manera.

¿Puede ser?

Justo, sí.

Vale, pues genial entonces, muchas gracias.

¿De qué mujer?

Para eso estamos.

Adiós. Adiós. Adiós. Adiós.

¿De qué querías hablarme?

A ver.

Pues... Es que verás.

Esta tarde tengo una cita con un padre.

Y quiero pedirle permiso para que vea al hijo.

Mira, se llama Guillén. Aquí tengo sus dibujos, sus redacciones y un informe

que he hecho siguiendo tus indicaciones.

¿Lees los materiales que mando?

Claro, son cojonudos.

¿Qué pasa?

¿Te puedo abrazar?

Claro. ¿Quién?

Que es broma, que es broma, que no.

¿Sabes qué pasa? Que creo que... igual eres el primero que se toma en serio mi

trabajo.

A mí me parece muy bueno lo que haces.

Gracias.

Mira, Roberto, estoy harta de darte un voz por colegios.

Ya dudo hasta de que esto tenga algún sentido.

Entonces, ¿por qué no esperas mejor a que vuelva Fernando?

Total, todo el mundo está esperando a que vuelva Fernando, ¿no?

¿Y si este chaval no puede esperar a que vuelva Fernando, qué pasa?

Te recuerdo que todavía eres la orientadora.

Hola. Hola, Guie.

Hola, señora Sa.

Puedes ir con Guie.

Hola, señor Rafi. Vamos a enseñar para la función del cole.

Nazia, antes tienes que recoger la cocina.

Te ayudo y así acabas antes. No, tú espérala aquí.

¿En serio tú quieres a tu novio? Se llama Prometido, pero yo no lo conozco.

Y él no quiere irme a mi país.

Pues entonces vamos a ensayar. ¡Vamos!

Te tienes que aprender bien la palabra mágica para poder decirla en el teatro.

Es lo más importante del plan.

¿Lo entiendes, no?

Pues venga.

Supercalifist... Tico espiralidoso, aunque suene extravante, raro y

espantoso, si lo dices con soltura sonará armonioso, supercalifragilistico

espiralidoso.

¿Usted cree que es mágica?

¿Supercalifragilistico? Por supuesto que es mágica.

Me agradezco que haya podido venir, señora Túnez.

Me gustaría que me ayudara a descifrar algunas cosas sobre su hijo.

¿Descifrar?

No entiendo.

Sí, lo único que quiero es que me ayudes a entender un poco más a Guille, para

así poder trabajar mejor con él.

¿Me explico?

Sí, creo que sí.

Sobre todo quiero que sepa que Guille es un niño estupendo, nada problemático.

Tiene muy buena actitud, es participativo, aporta muy buenos valores

al grupo. Mire, vamos al grano, si le parece.

Guille es un niño especial.

Es por su madre, ¿sabe?

Siempre ha estado pegado a sus faldas y bueno, de ahí viene lo de especial.

Si es a eso a lo que usted se refiere.

¿A qué cree usted que me refiero?

Bueno, ya sabe.

Que solo juega con niñas, que siempre está con cuentos de hadas y todas esas

bobadas.

Pero bueno, ahora está conmigo.

Y yo le voy a poner remedio.

No se preocupe.

La verdad es que no es eso lo que me preocupa. ¿Ah, no?

¿No? Bueno, pues si lo que me quiere decir es que le parece muy bien que mi

hijo sea así y le van a animar a que no cambie y a mí me van a soltar el rollo

ese de que lo tengo que aceptar porque está muy bien, porque es lo que se lleva

ahora, pues ya le digo yo que una mierda para usted y otra para el colegio.

No sé si me explico.

Mire usted, señor Antuna, con todo mi respeto, pero es que no ha dado usted ni

una.

Guillermo Antunes.

Nuevo en el centro.

Cambio de hogar.

Padre separado.

Yo diría que Guillermo no tiene nada fácil.

Y que merece un poco más de atención por nuestra parte.

¿No cree usted?

No pasa nada, no se preocupe.

Nosotros solo queremos ayudar.

Lo que quería proponerle es que la orientadora le haga un seguimiento a su

hijo.

La orientadora.

Sí, María, ya está al corriente.

Es una gran profesional.

El martes a las cuatro puedo atenderle.

¿Le viene bien?

Papá, ¿a que le enseño que no da clases es buena?

¿Le enseño que no da clases?

Le enseño que voy a ver ahora.

¿La orientadora?

Sí, será buena.

Escucha, te voy a hacer algunas preguntas, ¿vale? ¿De Matis? No, de ti,

de mí, de nosotros.

Ah. Pero no tienes por qué responder a todo.

¿No? No.

Hay cosas entre tú y yo que son secretos.

Vale.

Pero riñe.

No, no riñe, no.

Háblale del rugby.

Que a mí me enseñó mi padre, que yo te enseñé a ti.

Seguro que le gusta.

Guille, entra.

Hola.

¿Para?

Así que tú eres Guille, ¿no?

Estoy aprendiendo rugby, como mi abuelo.

¿Ah, sí?

¡Qué bien!

Tenía muchas ganas de conocerte.

Yo soy María, encantada.

¿Vienes?

Pero es que Marina Salazar me ha dicho que aquí solo nos traen para

castigarnos.

Cariño, aquí solo venís los mejores.

¿Los mejores?

Los mejores.

Señor. Dime.

¿A que María es de Mary?

María es de Mary, como Mary Poppins.

¿Te gusta Mary Poppins? Me encanta.

¿Ah, sí?

A mí me encanta Mary Poppins también.

Dos.

Uno.

¡Tiempo!

Muy bien.

Es un dibujo muy bonito, Guille.

Vamos a ver.

¿Y este?

¿Es tu padre?

¿Ve mucho la televisión o qué?

No es la tele, es el ordenador.

Ah, es el ordenador.

¿Y con quién habla?

¿No me lo quieres decir?

No. ¿No?

Es que es un secreto.

Vale. Pues los secretos son secretos, ¿eh?

Y a ver... ¿Esto qué es?

Esto es una lavadora.

Lavo las sábanas todas las mañanas.

En el biombo meto toda la ropa.

En el cajoncito a la izquierda meto el detergente y en el del centro el

suavizante. ¿En el de la florecita?

Sí. ¿Sí? Es que yo también lavo las sábanas, ¿eh?

¡Choca!

Pero yo no las lavo todas las mañanas.

¿Tú sí?

¿Tú crees que yo debería lavarlas todas las mañanas, Guille?

Pero es que yo me agopio en la cama y luego las lavo por la mañana.

No porque sea un niño pequeño.

Es muy normal, ¿eh, Guille?

Muchos niños hacen pis en la cama.

Señor, ¿se tarda mucho en hacerse mayor?

Pues unos años, Guille.

¿Y no se puede ir más rápido?

¿Más rápido?

¿Para qué?

Para que no sea demasiado tarde.

¿Tarde para qué?

Para la magia.

Nos tenemos que ir.

Claro. Bueno, soy María.

¿Qué tal?

Pues muy bien.

¿Verdad? ¿Sí?

De hecho, me gustaría si os parece bien que Guille viniera un día a la semana,

hasta el final del trimestre.

Sí, supongo que sí.

¿Sí? ¿Te apetece?

Muy bien.

Pues nada, hasta la semana que viene, Guille.

Adiós. Chao.

Cielo, ya me ha dicho papá que estáis muy bien y que estudias mucho y también

que ensayas con Nacia el número para la función de Navidad. Me encantaría poder

estar allí para verlo. Pero no te preocupes, papá lo grabará y me lo

enviará.

¿Has empezado a hacer ya la lista de regalos que quieres para Navidad?

No lo dejes para la última hora, ¿eh?

Dásela a papá y que él me la envíe.

A lo mejor, si pedimos desde aquí y desde allí...

Es más fácil.

Bueno, cielo, ahora tengo que dejarte.

Ah, te envío también una postal que te encantará. Se llama Dugongo y es el papá

de las sirenas. ¿A que no sabías que existían los sirenos?

Pues aquí lo tienes, para que veas la de cosas maravillosas que existen en el

mundo. Te quiero mucho, hijo. Hasta el infinito del inframundo. No lo olvides

nunca, mamá.

¡La sabes de memoria!

P punto D punto, que quiere decir posdata, que no sé lo que quiere decir,

pero se pone al final de las cartas cuando se te olvida algo.

Ah, y haz cosa a papá, que ya sabes cómo es, y no le hagas enfadar mucho.

Se parece a Sebastián el conserje.

Es verdad.

¿Sabes, Guille?

¿Qué? He pensado que me gustaría ser azafata como tu mamá y viajar mucho.

Pero no ibas a ser princesa. Ya no.

¿Por qué no? Porque las princesas se quedan así muy quietas y encima tienen

un marido que les vigila todo el rato.

Y yo no quiero casarme, Guille.

¿Pero no que se ha prometido? Que no quiero casarme.

Quiero estar de afata en Dubái como tu mamá.

Ya, pero es que mi mamá... Seguro que te da sorpresa y viene por

Navidad.

No, no, mi mamá no tiene vacaciones.

¿Qué pasa, tío?

No, tranqui, dime.

Hoy.

A las doce.

¿Qué somos?

Gladiadores. ¿Qué hacemos?

Luchar. ¿Qué no hacemos nunca?

Rendirnos. Muy bien, ahora te quedas aquí y miras cómo juega papá, ¿vale? Y

así vas aprendiendo, vamos.

Me llamo Lisa. ¿Tú quién eres?

Yo soy Guille, un gladiador que lucha mucho y nunca se rinde.

¿Quieres que vaya vos a recoger flores?

Vale.

¿Qué? ¿Qué? ¿Qué?

¿Qué? ¿Qué?

Es que mi mamá no ha venido.

Pues la llevas a casa.

Pero es que no está.

¿Y quién nos va a preparar la cena?

Nosotros.

¿Y si se la regalamos a los papás?

Vale.

Para ti.

¡Qué bonitos!

Toma, papá, para ti.

¿A que se parecen a las que Mary Poppins llevaba en el sombrero?

No quiero flores, hijo. ¿No ves que a mí me dan los perros?

Sí que se las podemos dar a mi padre.

A él le gustan mucho.

Gracias, Guille.

Verás, Guille, a veces los padres... Él te ha dado las flores, tú le has dado

las gracias, punto pelota.

¿Me vas a educar al niño también o qué?

Vamos.

Papá, vamos muy deprisa. Bueno.

¿Qué te pasa?

Estoy cansado.

¿Estás cansado? Yo también estoy cansado. Estoy cansado de la magia, de

Mary Poppins, de las flores. ¿Te enteras?

Vamos.

¿Quieres que vayamos donde Emilio? Que pillamos una pizza.

Vale.

La luz y el agua.

¿Y la comunidad?

Solo la luz y el agua. No te preocupes por nada más.

De lo que te tienes que preocupar es de que él sea feliz.

No es fácil.

Le está viendo la loquera del colegio.

Echa de menos a su madre, es normal.

Pero mírale ahora.

Así, dormidito, con la barriguita llena y soñando con los angelitos, parece

feliz.

¿No crees?

Me quedaré hasta que cambie la dirección del viento.

Pero en cambio la hermana no había escuchado nada. Estaba tan asombrada por

lo que había pasado ese día que no podía ni escuchar.

Pero es que no solo los hermanos estaban felices.

También el padre estaba muy feliz.

La madre estaba muy feliz.

Hola, Roberto.

¿Qué tal?

Bien, ¿y tú?

Oye, ¿has comido?

Es muy parecido a los que me diste en la carpeta.

Sí, sí, es que siempre pinta lo mismo. Mira, la lavadora, el padre hablando con

alguien por el ordenador.

Pero... ¿Pero qué?

Venga, sorpréndeme.

Allá voy.

Mira, ¿ves en la cara del padre?

Lágrima.

¿Pero desde el ordenador también está llorando?

Porque yo creo que es el padre reflejado.

Y Guille me dijo que él se hace pisar en la cama todas las noches porque para ir

al baño tiene que pasar por delante del cuarto de su padre, que le vería

reflejado en la pantalla apagada del ordenador.

¿Y eso significa que...? Pues que lo que Guille no quiere es que su padre sepa

que le ve llorar.

Y por eso el pobre aguanta la habitación y se hace pis en la cama.

Guau.

Pobre Guille, qué malo tiene que estar pasando.

¿Y por qué crees tú que llora su padre?

Tendrá que ver con esto, o sea... Gracias. Gracias.

¿Y si la separación es definitiva? ¿Y el padre no le ha dicho a Guille la verdad?

¿Y el remordimiento la hace llorar?

Bueno, puede ser una mezcla de dolor por la separación y de remordimiento.

Puede ser.

¿Es tuyo? Sí.

No sabía que conducía.

Bueno, muy poco, pero sí.

Me lo regaló mi padre cuando probé las oposiciones.

Como mola tu padre, ¿no? A ver si me lo presentas.

Es que no, pues nada.

Bueno, mañana más.

Mañana más.

Adiós. Hasta mañana.

¿Y esto son las ventanas con los vecinos?

No. Estas son cartas y estos son sellos.

¿Pero qué cosas digo?

Claro que sí.

Son cartas, ventanas.

Me las envía mi mamá.

Anda, qué bien, Guille.

Y también postales.

¿Ah, sí?

De sirenas. ¿De qué?

El sireno.

No me lo puedo creer, Guille. Nunca había visto uno.

Que se parece a Sebastián el conserje.

Sebastián, Sebastián... No nos podemos reír de la gente, que eso está feo.

Vale.

¿Te importa si le hago una fotocopia a la carta?

Bueno, vale. ¿Sí? ¿Te parece bien?

Vale.

¿Y tu padre dónde está?

En el gimnasio, haciendo boxeo.

Digo, en el dibujo.

Ah, no puede estar.

¿Ah, no? ¿Por qué?

Porque yo estoy cogiendo el cofre del tesoro.

Es un secreto.

Pues no se lo diremos a nadie.

¿Vale?

Pero a nadie, nadie, señorita María.

Te lo prometo.

Pero hacemos una cosa. Me lo dibujas para la semana que viene.

¿Sí? Vale.

Es que si mi papá se entera de que yo a veces subo a la mesa para coger el cofre

del tesoro...

Perdón. No, si ya hemos terminado.

Vamos, papá, que tengo que ensayar con Asia.

Vamos.

Adiós, Guille.

Adiós.

Adiós.

Que no, que no es así. Es que no lo dices bien nunca.

Que no. Es que no puedo, Guille, es una palabra muy difícil.

Es que lo tienes que hacer, tienes que decir la palabra mágica. Vamos a hacer

otra cosa. No, otra cosa no vale.

Rapunzel. Que no, que tiene que ser de Mary Poppins. Si no, no será mágico y

entonces no servirá.

Pero es que no me sale. No es tan difícil.

A mí sí me sale. Es que tú conoces a Mary Poppins.

¿Y qué?

Pues que así es más fácil.

¿Entonces qué? ¿Qué hacemos?

Pues hazlo tú.

¿Yo?

Me he acordado de una cosa.

Cuando era pequeño, mi mamá me decía que cuando no me sale una palabra, una cosa

o algo, que lo intente del revés.

¿Del revés? Sí, del revés.

Yo haré de Mary Poppins y tú de Bert.

Ah, vale.

Venga, vamos a cambiarnos los disfraces.

Un momento, pero Bert es un chico. Claro. Es que eso no se puede. ¿Por qué

no? No me puedo vestir como un chico, me lo ha dicho mi padre.

Pero si es de mentira. Es solo para disfrazarnos, eso no cuenta. ¿No cuenta?

Que va, de verdad.

Pues si no cuenta... Guille, tú mira para allá y yo para acá, ¿vale? Vale.

¿Pero qué es esto?

¡Vergüenza!

¿Qué pasa?

¡Fuera!

¿Y tú qué miras?

¡Vístete y fuera de aquí!

¡Y nunca más vienes!

Hola.

Me dejan hablar contigo.

¿No?

Nos vemos en el recreo.

¿En el recreo?

No me dejan hablar contigo.

Hasta después de Navidades, por lo menos.

¿Hasta después de Navidades?

Mi padre y mi madre se enfadaron mucho. No querían ni dejarme volver a la

escuela.

Pero si no podemos hablar, ¿y cómo vamos a ensayar?

Tampoco me dejan actuar en la función.

¿Entonces no habrá función?

Tienes que hacer la función tú solo.

Yo solo.

Y cantar la palabra mágica de Mary Poppins sin equivocarte para que todo se

arregle.

¿Me lo prometes?

¿Todo lo has escrito, Nacia?

Sí.

¿Tú no has escrito ninguna?

No.

¿Por qué?

Porque la que está castigada es ella. Yo puedo hablar.

No había caído, Guille. Tienes toda la razón.

¿Quieres que te los guarde?

Sí, porfa. Vale. Que no quiero que mi papá los vea.

¿Por qué, Guille?

¿Crees que se podría enfadar?

Es que es un secreto.

Vaya, ¿otro secreto?

Tú sabes que a mí me puedes contar lo que quieras, ¿verdad?

Bueno, Guille, ¿y entonces qué? ¿Qué vas a hacer ahora? ¿Con quién vas a hacer la

función de Navidad? ¿Lo has pensado?

Seré Mary Poppins, sin Bert ni nada.

Yo solo.

Pero no se lo dirás a papá, ¿verdad?

No se lo diré. Tú tranquilo.

Te lo prometo.

¿Vale?

Es que si no canto la palabra mágica, Nacia tendrá que irse por Navidad. Y mi

papá no se pondrá bueno nunca más.

Te he traído lo que me pediste.

La lista del cofre del tesoro.

Pero es que como no me salía el dibujo, te lo he escrito.

¡Qué bien, Guille!

Muchas gracias.

¡Qué ilusión!

Tengo que irme.

Vale, muy bien.

Adiós. Adiós.

Hasta luego.

Adiós.

Me gustaría conocer tu opinión.

Vale, muchísimas gracias por tu ayuda, Fernando, de verdad.

Venga, que te mejores.

Adiós, chao, gracias.

Sebastián. ¿Sí? ¿Podrías enviarme esto a la dirección de Fernando?

Claro, guapa. ¿Sí?

¿Es urgente o puede esperar al reparto de mañana?

¿Qué pasa?

Nada, perdona, que me estaba acordando de algo, pero...

¿Puedes esperar?

Venga, gracias. Hasta luego.

Guille.

¿Qué? Tengo que ir a entregar unos papeles.

Espérame en casa que ahora vuelvo.

Vale.

Acuérdate de cerrar con llave.

Cofre del tesoro.

Una caja con muchas fotos mías.

Y una de mamá delante de un avión muy limpio.

Y otras de gente que yo no conozco porque son de hace mucho tiempo y yo no

estaba.

Dos libros en inglés que no son de Mary Poppins porque no tienen ni dibujos ni

canciones.

Un oso de peluche que se llama Renato.

Y que lleva una etiqueta con la letra de papá que dice, vuelve siempre a la

usera. Hoy hace un año del primer abrazo.

Aquí está el currículum.

Y aquí el formulario completado.

Carnet, A, B, C, D... Todo lo que lleve ruedas.

Una foto de la abuela y de la abuela antes del accidente que dejó a papá

huerfanito.

Un juego de cartas con un señor mago de colores en la caja, que pone... Tarot de

Marsella. Y también he escrito una carta personal, explicando mis aficiones, cómo

soy... No hace falta. Lo que sí me hará falta será su declaración sobre la

renta, si va a solicitar la ayuda familiar.

¿La puedo traer ahora?

Un pañuelo azul que huele mucho a mamá, aunque ella ya esté lejos.

Una foto con un marco de madera oscura de mamá y papá vestidos muy elegantes.

Unas cartas atadas con una cinta azul, que son menos de 100, pero más de 50.

Y el álbum de piel marrón.

que está debajo de todo para que nadie lo encuentre. Porque como es el tesoro

de papá y es un secreto, así mejor.

¿Y se enfadó mucho tu padre?

Mucho, mucho.

Próxima estación, Santa María.

Ay, Guille, me encantaría seguir escuchando tu historia, pero es que me

tengo que bajar aquí.

Ese poste que te esperas más adelante hace el cambio de sentido y vuelve a

parar aquí.

¿Ah, sí?

¿Entonces tu padre te castigó?

¡Pasa, Guille!

Hola, María.

Pero oye, ¿qué te ha pasado?

Que mi papá me llevó a un campo de rugby a entrenar y me lanzó un balón de los de

verdad, no como el mío.

Y resulta que yo lo tenía que coger, pero se me escapó.

Y entonces me dio en el ojo. Pero ha sido sin querer, ¿verdad?

Claro. Ajá.

Oye, ¿me enseñarías a jugar al rugby?

Lo primero, te tienes que poner así.

Y yo ahora tengo que decir, ¿qué somos? Y tú dices, gladiadores.

Yo digo, ¿qué hacemos? Y tú dices, luchar.

Y yo digo, ¿qué no hacemos nunca? Y tú dices, rendirnos.

Vale, venga.

3, 2, 1.

¿Qué somos?

¡Gladiadores! ¿Qué hacemos?

Luchar. ¿Luchar? ¿Qué no hacemos nunca?

¡Rendirnos! Bien. ¿Y ahora?

Placaje.

¡Se me escapó!

Señor,

¿te puedo preguntar una cosa?

Claro.

Pero luego te pregunto ya a ti otra, ¿vale?

Vale. Genial.

¿Podría venir aquí a ensayar mi número para la función?

Pero no ensayas en el recreo.

Sí, pero como el profe Roberto está enfermo y no sabe que Nacia ahora no va

a cantar conmigo y que yo ahora seré Mary Poppins, a lo mejor Clara, la que

va a hacer de Roberto hasta que se ponga bueno, se enfada.

Pues yo voy a hablar con la señora Clara y le voy a decir que tú puedes venir

aquí si lo necesitas, ¿vale?

Vale.

Pero Guille, yo estoy segura de que a la señora Clara le va a parecer perfecto

que tú te vistas de Mary Poppins.

Bueno, pues ahora me toca a mí.

¿Estás preparado?

¿Sí? Vale.

El otro día me leí la lista que me hiciste con las cosas que hay en el

cofre del tesoro.

Sí. Y hay una que me llamó mucho la atención.

¿Cuál es?

El álbum de piel marrón.

¿Qué hay en el alumno de piel marrón, Guille?

Ahí vive mi mamá.

Vaya.

Yo pensaba que vivía en Dubái.

Tu mamá es azafata, ¿verdad?

Sí.

¿Y te ha dicho tu padre se va a venir a verte pronto?

Es que...

¿Tú también te irás?

Pues... Es que todos los mayores se van, ¿a que sí?

¿Verdad?

Pues algún día me tendré que ir, Guille.

A mí me gustaría que no.

¿Y algún día cuándo es?

Algún día es... cuando cambie el viento.

Cuando la veleta gire hacia el norte.

Sí, como Mary Poppins.

Como Mary Poppins.

Pero es un secreto, ¿vale?

Este es mi secreto. Sí, sí. Entre tú y yo, ¿vale?

Sí, sí, prometido.

Vale.

Me parece que tengo que irme.

Adiós. Adiós.

Perdón, es que... Vamos,

papá. Vamos.

Papi.

¿Puedo ver un poquito los niños que cantan?

¿Los niños que cantan?

Sí, son unos niños que cantan canciones muy bonitas.

Y la gente aplaude.

Y el que más aplausos consiga, gana.

No, ella está bien de canciones.

Pero es que a mamá le gusta cantar.

Ya, pero mamá no está.

Estamos tú y yo.

Te tienes que acostumbrar, tienes que cambiar.

Tienes que cambiar para que cuando mamá vuelva vea que has crecido y que eres un

tío grande, ¿vale?

Traigo tacos para el enfermo.

Pasa, pasa.

A lo mejor lo único que le pasa a Guille es que echa de menos a su madre

y cuando ella vuelva todo se arreglará y ya está.

Pues sí.

No sé si esa es la versión buena o la que yo me quiero crear.

¿Hay alguna otra versión?

Sí, bueno, no sé. Me gustaría hablar con su padre. Solo para descartarla.

Bueno.

Buen trabajo, señora orientadora.

Ha sido un trabajo en equipo.

Equipazo. Equipazo.

Bueno.

Me voy, que ya es tarde.

Vale.

¿Usted dirá?

Bueno, querría hablarle de su hijo.

No me va a hablar del tiempo, ¿no?

Claro.

Creo que ya sé lo que le ocurre a su hijo.

Cree.

Guille echa tanto de menos a su madre que tiene miedo de que no vuelva.

Y por eso recurre a la magia y quiere ser Mary Poppins.

Porque así se asegura de que su madre va a volver.

Señor Antúnez, su hijo no está llevando bien esta separación.

Y yo creo que sería de gran ayuda si su esposa pudiera tener un contacto más

directo con él.

No, eso no puede ser.

Ya sé que es difícil por los horarios y esas cosas.

Pero quizás sería suficiente si su hijo pudiese hablar un poco más con su madre.

Y sentirla cerca.

No creo que sea mucho pedir, ¿verdad?

Mucho pedir, dice.

Claro, usted no sabe nada. Nadie sabe nada.

Es muy fácil opinar desde ahí.

Y juzgarme. Y decirme lo que tengo que hacer o no tengo que hacer con mi hijo.

Yo solo estoy intentando hacer mi trabajo y ayudar a su hijo. No lo

intente. Es que no lo necesito. No necesito a nadie.

Nos pueden dejar en paz.

Tengo a medio colegio metiendo las narices en mi vida.

Ya se lo dije al profesor Roberto.

Esto no era buena idea.

Yo sé que a usted le preocupa la felicidad de su hijo. No me diga.

Cualquiera diría que es usted psicóloga. Muy bien, bravo.

Sé que es usted el que escribe las cartas que Guille recibe de su madre.

Y me gustaría saber por qué no se las escribe a su madre.

Usted no entiende.

No, no lo entiendo, pero no soy yo la que lo tiene que entender. Es su hijo,

Guille. ¿Cómo que Guille?

Tranquilo, que Guille no sabe nada. Nada.

Señor Antúnez, ¿le puedo hacer una pregunta? No, no, se acabaron las

preguntas. ¿La separación entre ustedes es solo por motivos laborales o es una

separación definitiva? Te he dicho que se acabaron las preguntas, ¿vale? Se

acabaron las citas con Guille y se acabó la mierda de colegio este.

Adiós, gracias.

Papá.

Pero papá.

¿Qué?

Es que me gusta mucho mi habitación.

Bueno, ya te lo he dicho. Me ha salido todo el trabajo y nos tenemos que ir.

Vas a tener otra habitación, igual o mejor.

¿Pero por qué tengo que cambiarme de cole?

¿Y la señora María?

La señora María dice que estás muy bien y que te puedes ir.

Pero Nacia... Deja de preocuparte por Nacia, hijo.

Por Nacia, por María, por todo Dios. Preocúpate por ti.

Por ti y por mí.

Lo demás no importa.

Tienes que ser fuerte, Guille.

Pero yo soy fuerte, papá.

Yo nunca me rindo.

Pues sé lo fuerte que haces llorando.

Hola, Grille.

Qué sorpresa.

¿Has venido a despedirte o qué?

Sí. ¿Sí?

Gracias. Bueno, ¿te puedo pedir una cosa, señor?

Claro.

¿A lo mejor podrás venir a verme mañana a la función de Navidad?

¿Tú quieres que vaya?

¿Sí?

Vale, pues entonces iré.

Es que como Nacia no podrá ir y papá tampoco... ¿Tu papá tampoco?

¿Por qué?

Ha dicho, pues, ¿por qué no? Y se acabó.

Bueno.

A lo mejor cambia de opinión.

Ah, también te he traído esto.

Son dos dibujos.

Uno el de después y otro el de antes.

El de después es lo que va a pasar cuando termine mi número de la función

de Navidad.

La palabra mágica funcionará y todo se arreglará.

El otro no, el otro es el de antes.

Muy bien, Guille.

Es una sirena.

Muchas gracias, Guille.

Pero ya no hacía falta, porque ya hemos terminado, lo sabes, ¿verdad?

Que lo has hecho tan bien que tu papá y yo hemos decidido que...

Ya no tienes que seguir aquí.

Pero es que por detrás he escrito más cosas. ¿Te parece que nos vayamos a

merendar, tú y yo, para celebrar lo bien que lo has hecho?

Me llevó a una cafetería y me invitó a un batido de los de Lau.

¿Grande? De vainilla.

Y un dulce. ¡Madre mía!

Pero luego me costó mucho terminarme la cena.

Y bueno, esta mañana lo de siempre.

Lavar las sábanas, desayunar...

Colocar las sábanas y coger el tranvía.

Ah, bueno, y hablar con usted.

Hasta pronto.

Adiós.

Hola, María.

Hola. Hombre, ¿Fernando?

María, ¿qué tal?

¿Qué tal? No, no, tranquilo. Por fin nos ponemos cara. El gran gurú de la

orientación educativa.

Un honor.

Que sepas que has hecho un grandísimo trabajo, ¿eh? Gracias.

Tenía muchas ganas de conocerte en persona, de verdad. Y yo. Buenos días.

Mercedes, la madre ha confirmado punto por punto la situación y tenemos los

permisos. Vamos a intervenir.

No hay tiempo que perder. Fernando, ¿vienes conmigo?

Voy con vosotros, ¿verdad?

No, no hace falta.

Conozco el caso, ¿eh?

Ya, yo conozco a Fernando.

Vamos.

Tranquila.

María, ¿y si vas a ayudar a Clara con la función? Que está sola y se agobia.

Voy a ir recogiendo mis cosas, ¿vale?

Pues lo que pasará es que cuando cante en la función, Mary Poppins oirá la

palabra mágica muchas veces, porque la canción la repite todo el rato.

Entonces habré llegado a tiempo, aunque un poco justo para que cambien las

cosas. Pero no importa.

Y así Nacia no tendrá que irse castigada con su familia a su país para conocer a

Prometido. Es un hombre gordo y feo, con bigote, que va a ser su marido.

Aunque sea tan viejo.

O a lo mejor se van todos menos una hacia. Y como papá se siente tan solo y

llora tanto, la adopta y seremos tres otra vez, como antes, y nos tomaremos

las uvas en casa viendo la tele.

En

este

dibujo está mamá cuando se marchó.

Y entonces se queda a vivir en el cofre del tesoro de papá, encima de la

estantería, porque se convirtió en sirena, que son como los peces pero en

señoras. A mí me parece que como en Dubái tienen un mar muy azul y hay

sirenos, mamá bucea con los peces y nada todo el rato.

Así que seguro que Mary Poppins va a verla a veces y hasta bailan juntas con

los cangrejos, los pulpos y las caracolas, que suenan como los barcos

grandes.

Y a lo mejor le pasa como a Ariel, que nadie sabía dónde estaba y al final

resulta que se había escapado para enamorarse del príncipe moreno que se

parece a papá.

Y ya está. Y bueno.

Hola, soy María, la orientadora.

Necesito que me des una información.

Sí, el segundo apellido de Guillermo Antúnez, de tercero.

Espero, sí.

Sí.

Willett.

Sí. ¿Me lo puede deletrear, por favor?

Willett.

Gracias.

Por favor.

Clara, os dejo la espada.

Clara, os dejo la espada.

Por favor, ¿os podéis poner al fondo?

Perdóname, que no te voy a poder ayudar, que tengo que seguir en una emergencia,

¿vale? ¿Una emergencia? ¿Qué crees que es? Lo sé, pero lo vas a hacer muy bien.

Estoy segura, que eres muy buena.

María, dime.

Porfa, cuando acabes bien y me ayudas, ¿vale? Que me estoy volviendo loca.

Vale.

Chicos, ya está bien. Se acabó. ¿Queréis que salga hecho?

¡Se anula! ¡Lo anulo! ¿Queréis que lo anule?

La dirección de Guillermo Antunes.

¿Qué pasa?

Es por la protección de datos y eso, ¿sabes?

Formo parte de la comunidad educativa. ¿Puedo tener acceso a esta información?

Ya, pero no es maestra.

¿Qué? Se lo tengo que consultar a la directora. Un segundo.

Vale. En inglés, Javier, bien.

Alma, cámbiate por Carmen, porfa.

Señor Clara.

Guille, hoy nació vais después de los gemelos Rosón, ¿vale? Que sois los

penúltimos. Pero, señor Clara.

¿Qué pasa, Guille?

Es que tengo que ser el primero. Así llega a tiempo. Ya, Guille, pero es que

ya está todo preparado. Ahora no podemos cambiar el orden porque es una locura,

¿vale? Pero es que si se lo preguntas a la señora María... Guille, la señora

María ha tenido que salir porque tiene un montón de cosas que hacer y yo

también. Así que, porfa, ayúdame y haz lo que te digo, ¿vale?

María Eugenia, ¿quieres dejar la cortina, por favor?

Guille, ve detrás del telón con los demás. Venga.

Vale, chicos, un pasito a la izquierda todos, por favor.

Chicos, ¿sabéis si hay alguien en el baño?

Han entrado Marina y Elisa. Y Elisa se estaba cagando.

Oye, cagando no se dice. ¡Cagando!

Quiero uno.

No, gracias.

Marina, Elisa, os falta mucho, que me hago pis.

Pero si no hay nadie, Guille.

Ese baño lleva no sé cuánto tiempo roto.

¿Y todavía estás así? ¿A qué esperas para cambiarte?

Pues que tenía pipí y creí que había alguien.

Ya, mi vida, pero es que ya no hay tiempo de pipí. Pues que no puedo

aguantar más, de verdad.

Madre mía, quién inventó la Navidad y la función de Navidad.

Ve al baño de secundaria, Guille. Pero por detrás y corriendo. Vale.

Sé que esto no es agradable, de verdad.

Y entiendo el esfuerzo que ha tenido que hacer durante todos estos meses para

proteger a Guille.

No ha tenido que ser nada fácil para usted.

Pero quizá haya llegado el momento de afrontar la verdad.

¿La verdad?

Usted no tiene ni idea de cuál es la verdad.

Creo que ya no se puede ocultar más.

Y que alargar esta situación más tiempo no es bueno ni para usted ni para

Guille.

No sé de qué me habla.

Y creo que es mejor que se vaya.

Antes de que se le haga tarde.

¿Tarde para qué?

Tarde para lo que sea que tenga usted que hacer.

Señor Antunes.

Sí.

Lo sé todo.

¿Qué sabe?

Se habla de su mujer.

Guille encontró los recortes que usted guarda en la caja que tiene encima del

escritorio. No.

Sí. Y desde entonces lo revisa a menudo cuando usted no está.

Su hijo está muy perdido, Manuel.

Y tiene demasiadas preguntas que no sabe ni cómo formularle.

No, no lo va a poder soportar. Todavía no.

Manuel, que su hijo ya lo sabe todo.

Y seguramente es el primer día.

Y desde ese día solo vive para protegerle a usted.

A pesar de su ausencia y de su rechazo, a pesar de todo, Guille ha intentado que

usted no se derrumbara.

Fingiendo que no sabía nada de la desaparición de Amanda.

Porque tiene tanto miedo de perder a la única persona que le queda.

Que está dispuesto a hacer lo que sea porque usted no sufra.

Pero Guille sabe que su madre se estrelló en este avión, Manuel.

Y también que es usted el que le escribe las cartas.

Y que cuando se sienta en el ordenador no hay nadie al otro lado de la

pantalla.

Guille le ha visto llorar y por eso por las noches no quiere ir al baño, porque

él no quiere que usted sepa que conoce su secreto.

Yo lo único que quiero es... Yo solo quiero protegerle.

Yo no quiero que pase por lo que yo he pasado.

Lo sé, Manuel, lo sé.

Pero es que al final es él el que está cuidando de usted, a pesar de su edad.

Y a pesar de esa sensibilidad que usted rechaza y toma por debilidad.

Y si Guille se viste a Amanda cuando usted no le ve, es porque no se le

ocurre otra manera de sentirla cerca, de tenerla con él.

Y lo mismo pasa con su obsesión con Mary Poppins, que era algo que Amanda y él

compartían.

Que era solo de ellos dos y es su vínculo con ella.

Y por eso, en parte, para él es tan importante la función de hoy.

Por eso y porque él cree que si actúa en la función y canta y baila el número de

la palabra mágica le va a salvar a usted antes de que la pena y la tristeza se lo

lleven y se quede huérfano del todo.

Amanda ya no está.

Y no va a volver.

Tiene que dejarla ir.

Hágalo por usted y por Guillén.

Yo me tengo que ir.

Le prometí a su hijo que estaría cuando actuara la función.

Si quiere puede venir conmigo.

Ella se ha equivocado de bolsa.

Su disfraz está aquí.

Espero que no sea demasiado tarde.

Me refiero a que no sea tarde.

Para Guille.

Manuel, su hijo le está esperando.

Siempre está a tiempo de cambiar.

Guille, ¿dónde estabas? Eres el siguiente.

¿Se puede saber de qué me has vestido, criatura?

Es que me he hecho pis y me he equivocado de bolsa y he cogido la de mi

papá. Y cuando he salido, ha llovido mucho.

¿Y Nacia?

Nacia no va a venir.

¿Entonces? Tengo que salir, señor Clara.

Cariño, será mejor que no salgas.

No te puedo dejar salir así. La gente va a pensar que la señora Clara viene un

poco piripi.

Tengo que salir. ¡Mucha mierda, Guille!

¡Mucha mierda!

Y ahora quiero presentarles un número muy especial.

Con todos ustedes, desde los tejados del viejo Londres llega la gran Mary

Poppins. Tengo que salir.

Ven aquí, anda. Dame un abrazo.

Sal ahí y haz tu número.

Y nunca dejes que te digan lo que puedes hacer y lo que no.

¡Que no corráis!

Lleva mi ropa.

¡Vamos, Guille! ¡Ánimo!

Es que yo tenía que cantar con Nacia, que es mi amiga.

La cosa es que Nacia iba a ser Mary Poppins y yo su amigo Bert, pero

la castigaron.

Y ahora yo seré Mary Poppins aunque sea un chico.

Lo que pasa es que a mi papá no le gusta que yo me vista de mujer.

Yo quería cantar.

supercalifragilisticoespialidoso. Porque cuando conocí a Mary Poppins, ella me

dijo que esa palabra mágica se dice cuando todo está mal o necesitas mucha

ayuda.

Y lo que pasa es que Nacia necesita mucha ayuda.

Y papá también.

Porque papá tiene a mamá en el cofre del tesoro para que no se vaya.

Pero mamá ya se ha ido.

A lo mejor...

Si me oye cuando diga la palabra mágica, ella viene a despedirse de papá.

Como el día del aeropuerto, pero sin que estén enfadados.

Así él ya no llorará más, ni se pondrá enfermo, ni se morirá.

Por eso quería cantar mi número para la función.

Pero me he equivocado de bolsa y he cogido la de mi papá.

Y luego me hacía mucho pis, pero me daba vergüenza.

Pero bueno, y ya está.

Papá. ¿Qué?

Si mamá ya no vuelve, ¿tú ya no te morirás?

No. Yo no me voy a morir nunca.

¿Como Mary Poppins?

¿Como Mary Poppins?

¿Quieres ponerte el sombrero?

Vale.

¿Quieres que cantemos?

No. Prefiero comer pizza donde Emilio.

Mejor.

Es mi nieto.

¡Qué bien!

¿Quieres venir con nosotros a comer pizza?

No puedo, es que tengo todavía un montón de cosas que hacer.

¿Te vas a marchar?

Pero a lo mejor te puedes quedar un poco más.

No puedo, Guille.

Adiós, Dolly.

Adiós. Vamos, pa.

Gracias.

No te ha ido mal para ser tu último día.

de don María.

¡Felicidades, María!

Avisa cuando vuelvas y nos tomamos unos tacos, ¿vale?

Ah, por cierto, Guillem me ha pedido que te mande este regalito.

¡Cumpleaños feliz!

¡Cumpleaños feliz!

¡Te deseamos todos!

¡Cumpleaños feliz!

¡Un beso, María!

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