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Llegaron ayer. Las llaman las alemanas.
Son muy altas. Rubias. Hay dos que ya están adentro.
¿Vinieron del litoral?
Misiones, sí.
¿Son menores?
Contesta, ya te pagué. ¿Son menores?
Sí.
No me llames más.
¿Cómo te fue?
Bien. Otra tanda de menores que traen desde allá.
Es el tercer envío que hacen. No pude indagar más.
Salgamos ya y que actúe el fiscal.
Martina, llegó esto hace un rato.
"Abusos en un convento".
- ¿Quién lo envió? - Anónimo.
- Averigua la dirección IP. - Sí, ya vengo.
Hermana Cecilia.
Hermana Rita.
Hermana Cecilia.
Hermana Cecilia.
Hermana Cecilia.
Hermana Cecilia.
Hermana Cecilia.
Hermana Rita.
Hermana Cecilia.
Hermana Cecilia.
Hoy, martes 25 de septiembre de 2008,
esta comunidad ha decidido
que la madre Cecilia siga al frente del Carmelo por tres años más.
Amén.
Hermanas, gracias por este apoyo
y por haberme elegido una vez más.
Hermana Rita, usted es muy joven.
Tendrá otra oportunidad.
Se lo aseguro.
Y aunque no lo crean, celebro la disidencia.
Dios sabe que mi entrega es absoluta.
Y considero estos votos en contra como una invitación a mejorar.
A quien haya sido, le doy las gracias.
¿Qué?
Tienes tierra ahí.
¿Dónde?
Se nota que se divierten.
Madre, no la oí llegar.
Están adaptándose.
Los primeros días son siempre los más difíciles, ¿no?
No recuerdo cómo fueron los míos.
Era muy chica, tenía diez años.
Quería preguntarle...
¿qué evaluación hace usted de su desempeño
durante estos tres años como maestra de novicias?
Creo que no soy quién para decirlo.
¿No cree que pueda decir si lo hizo bien?
Te manchaste de nuevo.
Creo que no soy quién para evaluarlo.
Pero si me permite opinar, creería que sí.
Hermana Antonia.
¿Sí, madre?
Le voy a pedir que se limpie
y que realice sus tareas como corresponde.
Su cargo como maestra de novicias queda suspendido.
Y pasan las tres a limpieza.
Pero es su cumpleaños. Le trajimos una torta.
Lo lamento, señora. Será la próxima.
Las jornadas de retiro son sagradas.
Hermana, ¿por qué cada vez que vengo ella está en un retiro espiritual?
Cada hermana tiene su rutina.
Por favor.
- Vino su amiga de toda la vida. - Por favor.
Lo lamento, pero no va a poder ser.
Por lo menos dele la torta.
Estela.
¡Estela!
Vamos. Ya está.
Dale.
Vámonos.
Hermana Teresa.
La mandé a comprar por su cumpleaños.
Pida los deseos.
Que se cumplan.
Ave María purísima, sin pecado concebida.
Ave María...
purísima, sin pecado concebida.
Ave María purísima, sin pecado...
Mi casa es Dios.
En Vos todo lo puedo. Perdón, Señor.
Esta es mi casa. Mi casa es Dios.
En Vos todo lo puedo. Perdón, Señor.
Esta es mi casa. Mi casa es Dios.
En Vos todo lo puedo. Perdón, Señor.
Esta es mi casa. Mi casa es Dios.
En Vos todo lo puedo. Perdón, Señor.
Esta es mi casa. Mi casa es Dios.
En Vos todo lo puedo. Perdón, Señor.
Esta es mi casa. Mi casa es Dios.
En Vos todo lo puedo. Perdón, Señor.
Llegamos.
Clari.
Clari.
¿Dónde estabas?
Ve. Yo te espero.
Me quedo acá.
Vamos afuera.
Quería darte esto.
Es de Lucrecia.
Gracias.
A nosotros nos cuesta mucho llamarla de esa forma.
La extraño tanto.
Ella era tan impulsiva. Tan pasional.
Cuando dijo que sería monja, le dijimos que la echarían a patadas.
Porque ella...
Ella era así. No se dejaba mandar.
Pero nunca pensamos que iba a llegar a...
Quizás pensó que encontraría la calma en Dios.
Sí.
Todas las que entramos al convento buscamos algún tipo de paz.
Yo no la encontré.
Pero hubo días buenos también.
Momentos alegres.
Y los días felices fueron gracias a ella.
Mira aquí cómo nos mira.
Me gustaría que te quedes con esta foto
y que la recuerdes así, en todo su esplendor.
Como Sole.
Ella me dio mucha fuerza cuando la necesité.
No sé, quizá debí haberla escuchado más, pero...
Yo estaba ida.
Lo que pasó ahí no tiene justificación.
No fue ni tu culpa
ni la mía.
Pero tú estás viva.
Y tienes tu voz.
En 200 metros llegará a su destino.
Avísame. Si es antes del lunes mejor.
Adiós.
¿En qué te puedo ayudar?
¿Qué tal? Soy Martina Robles. Estoy buscando...
¿Tú escribiste esto?
¿Cómo llegaste acá?
¿Trabajas con computadoras y me preguntas eso?
¿Cómo te llamas?
Nicolás.
Es impactante lo que me contaste.
No pensé que me ibas a responder.
Prefiero trabajar de esta manera.
Venir de Buenos Aires, presentarme, conocerte y escucharte.
Que pensemos juntos cómo seguir.
- ¿C es tu hermana? - Sí.
¿Me dices su nombre o prefieres reservártelo?
Clara.
¿Clara te contó esto?
No.
Pero todo es verdad.
Yo leí cosas que no tendría que haber leído.
Pero es que ella no quiere hablar.
¿Sabe que me contactaste?
No.
Bueno. Necesitamos su palabra.
Tenemos que tener pruebas para poder hacer la denuncia.
Adelante.
Madre.
Tengo que confesarle algo.
Hace unos días sentí el impulso de irme.
Fue una idea a la que pude resistir.
Yo sigo sintiendo orgullo de formar parte de esta familia.
Pero hace un tiempo que me pregunto si fue buena idea que entrara a la orden.
La decisión de la hermana Lucrecia...
nos afectó a todas.
Principalmente a usted, que se sentía muy unida a ella.
Traicionar así a Dios de esa manera...
eso nos dejó pensando.
Nos dejó meditando.
A diferencia de la hermana Lucrecia,
yo creo que usted tiene aptitud para la vida en comunión.
La tiene.
Pero si está segura,
puede escribir una carta haciendo un pedido de exclaustración.
Si el obispo lo consiente, se puede ir.
Acá nadie se queda por obligación.
¿Nunca viste nada que te llame la atención?
Las vemos poco, pero son buena gente.
A veces vienen a comprar algo.
Les llevamos gasolina para el generador.
Ellas nos regalan mermelada o el pan que venden.
Entiendo.
Cuando mi madre se enfermó,
las Carmelitas hablaron con el doctor Menéndez,
el director del hospital, y me ayudaron a conseguir cama.
¿Menéndez?
Sí.
Quería preguntarte si podías contarme algo...
acerca del convento de las carmelitas descalzas.
Los habitantes del pueblo hablan sobre ellas,
pero desconocen qué es lo que pasa dentro de los límites del muro.
Necesitamos encontrar más testimonios.
Saber si hay otras víctimas.
Falta poco, ¿no?
Vamos.
Hola.
Hola, ¿Rosa?
Sí.
¿Qué tal? Me llamo Julián. Soy cura de la parroquia Cristo Obrero.
Sí, ¿qué necesitas?
Perdón.
Sabemos que pasó un tiempo en el convento de las carmelitas.
Nuestra hermana tuvo problemas graves ahí adentro.
Buscamos información.
A veces, las personas reaccionan como pueden.
Pasen.
Por supuesto que sabemos cómo funciona.
Pero hay una fuga en un tubo exterior.
Por eso le digo. Si logramos coordinar que vengan a...
Sí. Espéreme un segundo, por favor.
Hija, tengo novedades.
Llegó respuesta oficial del obispo.
Ya leyó su pedido de exclaustración.
Incluso lo evaluó con el Consejo Provincial en asamblea...
y que, gracias a Dios, decidieron denegarlo.
¿Por qué?
No sé. No lo detalla.
Si quiere, puede escribir otra carta.
Yo le aconsejo que busque otros argumentos.
Cuando dije "gracias a Dios", es porque esa decisión del Consejo
nos permite ayudarla a cambiar de idea y que no nos deje, si es posible.
Vaya.
Sí. Disculpe.
Claro.
Claro, exactamente.
Lo lamento, María Teresa.
Denegado.
Madre.
Llegó correspondencia.
Clarita.
Soy yo, Víctor.
Me contó tu mami que saliste.
¿Cómo estás?
Estela también me dijo que necesitas tiempo.
Está muy bien.
¿Tu mami está?
No quiero hablar contigo.
Yo no entiendo nada de esto pero...
lastimarse de esa manera.
Me da vergüenza contarte, Mario, pero no sé a quién pedirle ayuda.
Mira, yo quiero ayudarte.
Créeme, somos compañeros desde hace años.
Pero yo formo parte de esta comunidad.
No te entiendo.
Estela, damos apoyo psicológico a cualquiera que venga.
Puedo ayudarte a buscar un buen profesional
fuera de la parroquia.
Pero no puedo atender a alguien que cuestiona a la comunidad.
Ahí sí tenemos un problema.
¿Quién la cuestiona?
Te estoy pidiendo ayuda para mi hija, Mario.
Sí, ya lo sé.
Pero los rumores...
las preguntas que hizo esa periodista no ayudan tampoco.
¿Qué periodista?
Madre superiora, gracias por recibirme.
Dígame, Cecilia.
Cecilia, entonces.
Me cuentan que su sobrina quiere seguir el camino de Santa Teresa.
Así es.
Pero su madre, mi hermana, tiene algunas dudas.
- ¿Dudas? - Se sabe poco del mundo de la clausura.
¿Cuál es su nombre?
Liliana Ortiz.
- Liliana, ¿de dónde es? - De Buenos Aires.
Aprovecho que estoy acá.
¿Se podrá visitar?
No, esto no es un museo.
Estoy para responder las preguntas que tenga
y despejamos las dudas de su hermana.
La gente se hace ideas que no son.
El muro genera fantasías.
Nuestro silencio también.
Los castigos.
No son castigos.
Nuestras penitencias están mal interpretadas.
Son opcionales.
- Voluntarias. - Claro.
Si no, estarían vacíos todos los conventos.
No pedimos que nos comprendan, pero sí que nos respeten.
Igual, en el pueblo hablan todos muy bien de ustedes.
Estuvo preguntando.
Somos muy queridas en la zona.
No va a encontrar gente que hable mal de nosotras.
Espero que no le falle a su hermana.
Hermana.
¿Qué hace acá?
Me mandó la madre Cecilia.
Dice que hay grietas en la pared.
Yo no las veo.
Serán muy pequeñas.
¿Qué fue eso?
¡Hermanas!
¡Hermanas! ¡Nuestras cartas!
¡Tus cartas, las de todos!
¡Nunca las enviaron!
¡Cartas mías, cartas de Lucrecia!
¡Miren, son nuestras cartas!
María Teresa de la Eucaristía, contrólese.
¡Nunca mandó mis cartas!
¿Qué dice, hermana? ¿De qué habla?
Esto es un convento. Modestia religiosa, por favor.
Es una mentirosa.
Hermana, por el amor de Dios.
- ¿Por qué nos hizo esto? - Está poseída.
- No estoy poseída. - La hermana delira.
- A sus celdas. - ¡Nos tiene secuestradas!
- ¡Intenten irse, no van a poder! - A sus celdas.
- ¡Inténtenlo! - Rápido. A sus celdas.
Recen porque la hermana Teresa tiene el pecado en el cuerpo.
- ¡Mentirosa! ¡Mentirosa! - ¿Qué estás haciendo?
- Es la casa de Dios. Es mi casa. - ¡Es una mentirosa!
- ¡Es mi casa! - ¡Madre!
- ¡Penitencia! - ¡Por el amor de Dios!
Hermana.
No luche.
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