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¿Qué? Guapo.
¿No me vas a tomar la presión vos?
Sí. Sí, yo ahora me mido la glucosa y te la tomo.
Me da mucha bronca que no venga Germán. Bueno, pero estas fechas lo ponen mal a
él.
Pobre.
¿Cuánto tiempo hace? ¿Vos te acordás?
Y... Ocho o nueve. Nueve, ¿no? Me parece.
Mirá, esta semana... Sí, que nos toca médicos.
Haceme acordar que pasé por lo del infectólogo a buscar las recetas porque
me quedó un solo frasco.
¿Por qué no llamás a la secretaria?
Sí, ya la llamé.
Pero igual tenemos que pasar.
Uy, no. Bueno, quedate quieto, quedate quieto. Mirá, mirá.
70 pirulos, ¿eh? Qué chongazo tenés en casa.
Yo me siento bárbaro. El doctor dijo que te daba el alta si vos te controlabas la
presión todos los días.
A mí me parece muy exagerado.
¿Controlarme la presión justamente ahora?
14-8.
¿Viste?
Hace un mes que estoy a agua mineral.
Sin gas.
Y una semana que saliste del hospital.
Ay, por favor, mi vida. Me quiero divertir esta noche. No me rompa más los
huevos con ese tema porque me pongo el pijama y me meto en la cama.
Vamos a intentar pasarla bien.
Pero por favor tené en cuenta mi preocupación.
Mi vida.
No voy a hacer otra cosa más que tener en cuenta...
Tu preocupación, mi amor.
¿Sabés qué, mi amor?
Estuve pensando. Me parece que esta noche es el momento ideal para que le
digamos a Jimena el tema de la donación.
Estuve pensando mucho todos estos días que estuve internado en la clínica.
Y... Yo quiero dejar todas estas cosas arregladas.
¿Dejar?
¿Porque te vas a algún lugar?
Mi amor, nadie tiene la vida comprada.
Basta, Ale.
Basta, por favor.
Y no, no, no me parece que hoy sea un buen momento para hablar de eso. No me
parece. Yo estoy totalmente decidido, ¿eh?
Jimena es mi única heredera.
No sé, salvo que vos pienses maternar o adoptar a alguien, no sé qué planten
esas. No, lo que te quiero decir es que justamente... Bueno, mira, no sé. Listo.
Queda decidido, se lo decimos hoy.
Bueno, haz lo que quieras.
Amorcito, ¿qué sabemos de Edgardo y Pablo?
Hablé con Edgardo.
Ahora parece que están bien.
¿Te pido un favor?
¿Qué, mi amor?
No tomes tanto.
Ay, mi vida, por favor.
Todavía ni llegaron los invitados y ya estás.
Hagamos una cosa.
Tómate ahora la pastilla.
Así si reventás, al menos sabemos que no fue porque no la tomaste.
Ya la tomé, ¿ok?
¿Te sirvo uno?
No, mi amor, no. Gracias.
No, tengo un vino que después vamos a tomar con Mabel.
Ajá. Traten de no tomar demasiado, ¿eh?
Ay, qué vivo que estás, ¿eh?
No vas a llegar a tus 71 así.
Ay, qué mala onda, mi amor.
Mala onda y mucho amor.
Te quiero.
Me dijo Jimena que venía con Marita. Se la veía bastante entusiasmada. Ah, mirá
vos. A ver si de una vez por todas se dejan de joder y blanquean la cosa
porque... A ver, todos imaginamos que son pareja, que son novia, no sé qué,
que cogen hace un montón de tiempo.
Entonces, no entiendo para qué tanto misterio.
Hola. Buenas noches, buenas noches. Hola.
Amigos, queridos, ¿cómo están?
Hola, Pedro.
¿Cómo estás?
Gracias.
Vamos. Hola.
Hola, hermosa, qué rico.
¡Epa!
¡Qué bueno eso!
¡Feliz cumpleaños! ¡Qué amor!
¡Qué lindo verte así de bien!
¡Guapísimo! ¡Estás hermoso! ¡Y ahora yo te voy a abrazar!
¡Felices 70, maricona!
¡Gracias! Lo prometido. ¿Qué pasa?
¡Upa! A ver...
Aunque estuve pensando que en realidad deberíamos haberte traído de regalo otro
pijama. ¡No, por favor!
¡No, basta de pijama! ¡Por favor, no quiero ver un pijama más! ¡Qué lindo!
¡Gracias! Sí, pero Pedro los va a matar. Porque saben que yo, pensando que una no
alcanzaba, ¿qué hice?
Me autorregalé una más para otra.
¡Pero sos tremendo, amigo!
Sí, estaba comiendo poco.
Bueno, si necesitas en algún momento de la noche te podés volver, mi amor.
No pasa nada, ¿eh? Ya lo sé. No, pero te juro, es toda gente buena. Es un grupo
de putos viejos, los vas a amar a todos.
Ya sé.
Me la baja que sea tan formal la presentación, nada más.
Aparte, seguramente tu jefe va a estar esperando que le presentes un médico, un
abogado, algo de eso.
Y vos le caés con un recepcionista de gimnasio. Yo le caigo con un bombón
hermoso.
Aparte la invitación decía con acompañante.
Bueno, si te gusta el durazno, báncate la pelusa, papi.
Me gusta tu durazno, tu banana, tu pelusa, todo.
Lo que no me gusta es eso de acompañante. Me suena a escort.
¿Querés que te pague el servicio de la noche?
No, es gracioso. No tengo plata, ¿eh? Está divertido.
Mejor acompañante.
¿O no?
Mejor novio.
Está lindo ese.
Ahí hay el lugar. ¿Entra ahí?
Con paciencia y con saliva.
Mirá, ¿ese es Fabián?
Sí, es Fabián. Y el apretado ese debe ser el novio nuevo.
Vaya, ¿qué pasa?
Se me paró. Vaya.
Es que el motor, tarado. Hablas y me distraes.
Yo no te distraigo, no soy el culito del pendejo ese que te distrae.
Buenas.
Hola.
¿Cómo va?
¿Cómo va? Pablo. Sí.
Miguel. Qué casualidad. Hola, Fabi. ¿Qué haces, Pablo?
¿Por qué? ¿Se conocen? Sí.
Bueno, el otro día fui a tu oficina el martes, ¿te acordás?
Atiendo más de 100 personas por día, puede ser, sí. Sí, sí, fui por lo de la
abuela. Sí. Ah, sí. Un trámite de la jubilación. Yo soy Edgardo, el marido.
Encantado. Ay, un gusto.
Hola. ¿Qué hacés tanto tiempo?
Miguel, mi novio. Muy lindo, debo confesar.
Hoy tenemos presentación oficial, así que estamos un poquito nerviosos. Igual
eso ya nos ganaron de mano con el tema de la presentación porque se conocían
por el trámite de la tía de tu novio, ¿no? De mi abuela. De mi abuela, sí que
tuvo un infarto.
Pobre, ¿ya tocaron?
Sí. Ah, tenemos ya. Abrimos nosotros.
Ah, buenísimo.
Adelante. Por favor.
¿Estás bien? Me tropecé.
Ah.
¡Hola!
Adelante. Hola.
Hola, hola. Mucho gusto.
Hola.
Adelante, hola. Hola, hola, preciosa. Adelante.
Bueno, bueno, bueno.
Me imagino que ya les habrás presentado a Miguel. Sí, sí, sí. Ya ha sido
oficialmente presentado como mi novio.
Bien. Qué monada de sorpresa, ¿no? Y fíjate cómo es la vida de los putos. Que
Pablo y el nene ya se conocían.
¿Quién nene? ¿Miguel?
Mejor que te explique, Pablo, que ya son íntimas.
¿Cómo? ¿Íntimas? Vino por un trámite de la abuela al ministerio. La nombraron
tanto. Esa señora que ya me dan ganas de conocerla. Corro a la cocina que se me
desarma la cheesecake.
Bueno,
pasen. Pasen, pasen, que ahí está Alejandro.
¡Feliz cumpleaños!
Muchas gracias. Muy bien, Ricardo.
Mucho gusto verte.
Muy bien.
Bueno, él es Miguel, mi novio.
Ay, ¿qué tal te trata esta potra?
Por ahora.
En tres minutos ya le dijo a más personas que soy su novio de las que me
siguen en Instagram.
Ah, muy bien.
Me parece muy bien porque si uno tiene novio...
Hay que difundirlo.
Y si no tiene, también hay que difundirlo para a veces enganchar a
alguien. Total. ¿O no?
Me equivoco.
O sea, está el cuadro en el taller. Tenés que ir a elegir el marco nada más.
Ah, bueno. Esta semana paso. Dale.
¿Quieren tomar algo?
Yo no. ¿Vos, mi amor? Amiga, feliz cumple mucho. ¿Cómo no? Gracias, puto.
¿Qué le pasa a Edgardo? Que salió para la cocina corriendo. ¿Ni me saludó?
Ni idea. Viste cómo es la loca.
¿Qué hiciste, Pablo?
¿Yo?
Pablo.
¿Viste el pendejo que me levanté en el ministerio? El del baño. Sí.
Cuéntale, madre, que acá te escucho atentamente. ¿Qué pasó?
No.
Ay, por favor.
Permiso, vení. ¿Qué?
Bueno, ¿qué tal? Estuvieron de viaje, ¿no?
Sí. Hace poco.
Ellos viajan mucho, mucho, mucho. No quiero líos acá esta noche.
Te prometo que no va a pasar nada.
Además, ¿yo qué sabía?
Tengo ganas de matarte. Décime, ¿el Edgardo sabe todo?
Saber, saber, no sabe.
No, no, nena, no.
Esa loca, esa huesa vieja, te va a oler a mil metros.
Es que el pendejo me saludó como si me conociera. Encima contó todo lo del
trámite, del ministerio, todo. Por Dios, entonces, vas ya y hablas con esa otra.
Ya. Y montamos toda una escena de celos con el Edgardo acá en medio de tu
cumpleaños, como si nada.
Esas son las chicas.
¡Hola! ¡Hola, tío! ¡Qué bonita!
Gracias, feliz cumpleaños. Gracias, mi amor, muchas gracias.
Gracias, Marita, gracias.
Sí, ¿cómo les fue en el viaje?
Increíble, carísimo todo, pero valió la pena porque estuvo espectacular. ¡Ay,
qué bueno!
¡Bárbaro!
¡Hola!
¿Cómo estás? ¿Todo bien? Hola.
¿Cómo estás?
¿Tanto tiempo? Muy bien, muy bien.
¿Todo bien? Hola.
¿Cómo estás?
Bien. Chicas, él es Miguel, el novio. Ah, mucho gusto.
Jimena y Marita.
Jimena y Marita. Marita y Jimena.
¡Hola!
¡Qué lindo te mirás!
Hola, hola, hola.
Miguel, vos querías una coca, ¿no? Tomá. Gracias. De nada, de nada. Es de las
dos. Ah, bueno, muchas gracias.
¿Sí? Sí. A ver.
Guau, qué linda una camisa. Está divina, ¿verdad? La compramos en Madrid.
En chueca para ser más exactas. Bien. Nos va a quedar divina.
Elegí con las florcitas para él.
Claro. Gracias, me encanta.
Muchas gracias, chicas.
Bueno chicos, ahí tienen vino, sírvanse si quieren. Yo voy a terminar de cortar
un poco de queso. ¡Bienvenido!
¡Qué lindo!
¡Qué hermoso el viaje! ¡Qué linda estás!
¿Viste?
Yo no dije que estaba linda, ¿o no? Debe ser que fue a la menuquería.
Sí, te queda hermoso ese color y la onda.
Todo me encanta.
Qué suerte que se dieron cuenta, Ricardo.
Nada, ni un comentario. Creo que se dio por aludido.
¿No les desmola, Ricardo? Los únicos que nos damos cuenta de esas cosas somos los
maricones.
Disculpame, pero algunas mujeres también nos podemos dar cuenta de cuando otra
mujer está preciosa. Eso es cierto también, es verdad.
Gracias.
Edgar, ¿no me servís un poquito?
Sí, bichón. Porque voy a necesitar mucho, mucho vino esta noche.
Yo también.
Pablo está rarísimo. Bueno, pero no empieces la guerra, te pido por favor.
Felicidades, amigo querido. Ah, pero qué maleducada. Te fuiste a la cocina sin
saludar. Qué ordinaria.
El que no quiera seguir con lo que estaba tomando, me avisa. ¿Hay vino
tinto o vino blanco?
Yo quiero un vino blanco. Yo también.
Yo tinto.
Tinto.
¿Hay rosado?
El vino de las putas.
Mirá vos.
No tenía ni idea.
Sí. Yo tampoco. No tenía ni la más puta idea.
Igual no hay, ¿eh? Tomo cualquier cosa, lo decía por si había.
No, lo lamento mucho, pero cualquier cosa en esta casa no hay.
Tenemos tinto, tenemos blanco y alguna Coca-Cola, si querés, no sé.
Pero decidite rápido porque el paro de camareras empieza en tres, dos, uno.
Bueno, no se pongan bravas. Yo tampoco sé si quiero tinto o blanco todavía.
Ah, mirá vos, no sabía que eras abogada vos.
Sí.
Bueno, volviendo al tema.
¿Tinto o blanco?
Blanco. Yo también quiero blanco. Muy bien.
Sí, me tenté.
Che, la Germán, qué loca que no vino.
Está mal, pobre.
Aparte de la fecha, ese tipo con el que está saliendo.
Mirá que se lo dijimos, pero... ¿Cuál, el osito ese, médico?
No sé, porque viste que él no cuenta mucho, pero me parece que sí. Me parece
que es ese.
Sí, sí.
Está depre, chico.
Yo le insistí, pero se me enojó.
No, es que el tema Alberto lo pone muy mal.
Él te cae mucho con eso.
Esperemos que por lo menos esté culiando bien.
¿Qué es culiar?
llamaba por si querías que nos veamos, si no, todo bien.
La musa está horrible.
No, está muy rica.
Le falta un poquito de consistencia.
Pedro, no la coman. Si está feísima, no hace falta que la coman.
Y tampoco hace falta que digas una cosa por otra.
¿Por qué?
Si está muy rica.
Sí, muy rica.
Como mi pelo.
¿Qué?
Nada.
Comete la riquísima mousse.
Atención, propongo un brindis.
Ale, tío adorado, quiero desearte unos hermosos primeros 70 años y decirte que
para mí vos y el tío Pedro son dos ejemplos de cómo me gustaría que fuera
mi vida.
Ah, bueno, más o menos.
Así que chin chin por vos. Chin chin. Te quiero. Yo también. ¡Salud!
Salud. Gracias por estar.
A los ojos, ¿eh? A los ojos. Y quédense, congelen ahí que les voy a sacar una
foto.
Ahí vamos.
A ver la foto.
Ahí está.
Whisky.
¡Ay, qué divino!
Ahora la voy a subir a Instagram, ¿eh? No, mi amor, igual no te preocupes.
Salgo de las chicas y acá no usa nadie real. Todo es gente grande.
A mí, por favor, agregame a Alice Cooper. Y a mí, mandámela con
estampilla, porque... Ok, ya entendí. Felicidades, felicidades, querido.
Gracias. Feliz cumpleaños.
Muchas gracias.
Salud, amigos.
Salud. Felicidades.
Bueno, ahora me toca a mí.
Bueno, quiero brindar...
Por el tipo más sexy que conocí en mi vida.
Por el maricón más gracioso.
Por el puto más cómplice.
Y por el compañero que ojalá todos pudieran tener.
Por Alejandro José Leone.
Salud.
Te quiero.
Te amo.
Bueno, basta. ¿Se me van a hacer emocionar? Por favor, que yo tengo el
corazón de una señora casi mayor.
Ay, por favor, ojalá yo llegue a tu edad como vos. Vas a llegar, Marita.
Y mucho mejor.
Vos, vení a ayudarme. Abríete unos vinitos y yo corto un poquito de queso,
¿sí? Voy.
Escuchame, aunque estas no tengan Instagram, yo ya hice una historia, ¿eh?
Sí, mi amor, lo que vos digas.
¿Sí?
Vení acá.
Me dieron ganas de probar el tinto ahora, ¿eh?
Así que me traicionás y te pasás al tinto.
Y parece que es la onda.
Sumate, Pabli.
Y si es la onda, me sumo. El tinto hace latir más fuerte el corazón.
¿Sabías?
Es como ponerle nafta súper a los sentimientos.
Yo nunca tomo porque te mancha los dientes, ¿viste?
Sí. Soy re obse con eso.
¿O no, Fabi? Sí, re, re, re. Ahí está.
¿Sabés qué? Antes de conocer a Ricardo, yo no bebía alcohol.
Pero después, cuando empezamos a viajar juntos, me di cuenta que la vida sin
tinto es como... un mar sin agua.
A veces una copa o dos o hasta una botella te permiten seguir
nadando.
naden, ¿eh?
No se queden en la orilla.
A mí se ríe más tinto también, Pablo, ¿eh?
Claro, Fabi.
No, espera, espera, mejor llevemos el gaspacho. Mirá, mirá esa bandeja que
está ahí abajo y las copas esas donde servimos el dry martini.
¿Querés? Sí.
Che. ¿Qué? Lo estás ametrallando, ¿eh? Al nene.
No. No, no.
No, no.
No es con él la cosa.
Es Pablo que me tiene nervioso.
No, nervioso no. Estás insoportable, loca.
Es que... La puta madre. ¿Sabes qué? Me parece que se cogió a alguien y es la
primera vez que no quiero reconocerlo.
Ay, pero boluda.
¿Qué? ¿Pero de verdad te preocupa eso? Después de tantos años juntos. No, no.
Me chupa un huevo que coja.
Pero que no me lo esconda.
Ay, Hernán.
Edgar te está pegando, la verdad.
No voy a dar nombres, pero cierto amigo, cierto amigo, desconocía las virtudes
del bidetazo, o la famosa enema, y se ganó el mote de la decoratoria. ¡Ay,
quieto! Bueno, es un asco, pero a quién no le pasó, che. A mí no me pasó. ¿Y a
mí? ¿Ya estás otra vez con tus historias de caca y culos? Son divertidas y los
chicos se cagan de risa. ¿Ah, sí que sos ahora maestra jardinera?
Bueno, paren, paren, paren con los dardos porque ya sabemos que todo esto
termina después en la abogada, ¿eh? Por favor, chicos.
Necesitaría que me presten un poquito de atención porque tengo algo muy
importante para comunicarles.
Chicos, no lo puedo creer.
Ay, perdón, perdón, chicos, perdónenme.
Mi remera. Ay, no.
Ay, perdón, perdón, perdón. No lo puedo creer. No pasa nada, no pasa nada. Por
favor, usen papel.
A ver, trae el rollo de papel de la cocina. Que cada uno levante sus platos
y los cubiertos.
Jimena, vos trae otro mantel.
Por favor, gracias.
No pasa nada, arreglamos todo en un momento.
No, mírala. Pero el que levanta, el chabón se mueve.
Bueno,
no sé, le ponemos agua, sal, no sé qué decir.
No, no, Miguel, mira, en el baño hay jabón blanco, ¿sabés? Eso es lo mejor
para las manchas de tomate.
Gracias. Ahora vuelvo, ¿eh?
¿Puedo pasar?
Claro. Ya termino.
¿Te ayudo?
¡Epa!
Me vienes con la retare.
Mejor bajá y no hagamos quilombo.
Pero me calentaste.
Me di cuenta.
Pero ahora no vale.
Bajá.
Bueno, no me cargues ahora.
Está muy bien. ¿Alguien más?
Bueno, bueno, bueno.
Mi remera es un asco, pero la mesa está divina.
Bueno, vos sabés que esta casa es del club.
Siempre divinas, nunca manchadas.
Y además pudimos salvar el gazpacho, mi amor, que te salió riquísimo. O sea, muy
bueno. Yo ya comí bastante, así que paso.
Bueno, ¿por qué no me das la remera? Así la pongo en el sacarropa y te queda como
nueva. Gracias, ¿eh? Perdón, otra vez.
No pasa nada.
¿Te vas a quedar así?
Eh, Fabi, dejalo que se quede como quiera.
Me iba a poner la campera.
Tío, vos ibas a contarnos algo.
Estás embarazada.
No, nena, ¿no te acordás que yo no quedo? Perdón. Ya saben que odio esos
chistes. Ay, Mau, es un chistecito nada más. Perdón, qué sensible.
No te enojes.
Me voy a fumar.
Pensé que no se podía fumar en esta casa.
No, Pedro no puede fumar. Así que les pido, por favor, si llegan a prender un
pucho, no le conviden, ¿eh?
Y el humito, por favor, ¿me lo exhalan hacia el jardín, puede ser?
Ok.
Ale.
Qué increíble esta pileta, ¿eh?
¿Nos podemos meter más tarde?
Sí, claro.
¿Trajiste malla?
No, pero el calzón es como una malla. ¿O no?
Mabel, ¿o no que el calzón es como una malla? No.
No, sí, en realidad sí, porque ahora no hay... No se distingue mucho entre ropa
interior y malla.
Es lo mismo.
¿Viste? Si yo me meto, vos después me salvás.
Dale.
¿Pedro? Voy.
Vení, amor.
Sí.
Bueno, y... Continuando con lo que le quería decir antes de que Madonna me
interrumpiera. Ay, cuánto protocolo. ¿Pueden contar de una vez?
Bueno, ¿quién lo dice? ¿Vos o yo?
No, vos. ¿Vos? Bueno, muy bien.
A ver, ustedes saben que yo no tengo hijos, no tengo hermanos, mis padres ya
se murieron, así que mi único vínculo legal es...
con mi marido acá presente, que además es mi heredero. Sí, y que con Jimena se
termina toda mi parentela.
Perdón, ¿no iba a hablar yo?
¿Vuelve a hablar?
Entonces,
lo que queríamos decirle es que, a pesar de que Jimena sea nuestra heredera,
queremos evitarle todo este tema del juicio sucesor y demás, así que hemos
decidido, con Pedro, hacerle una donación de la herencia en vida.
Tíos, esto es un cumpleaños. Es muy heavy hablar de esto justo ahora.
Bueno, pero vos pensá esto.
Todos estos papeles no tienen ningún efecto mientras Pedro y yo estemos
vivos. Así que, ojito con lo que nos vas a poner en la bebida.
En realidad, lo que nosotros queremos es que se sepa, con testigos, que hemos
tomado esa decisión.
Una hermosa decisión. Muy bien, chicos.
Así se hace. Bravo.
Bravo. Gracias. Muy bien.
Felicitación. Gracias. Bien, bien, bien. Muy bien.
Sí, vas a venir a darle un abrazo a tu tío que te deja en todo su reino.
Pero es que me superó la noticia. Me superó.
Venga acá.
Muy bien.
Muy bien.
Te quiero.
Una foto, una foto.
Bueno, mucho más incómodo es el ataúd.
Ay, por Dios, Ale, dígase esas cosas.
Bueno, propongo otro brindis entonces, dale. Por fin.
Así que chin chin.
Salud. Felicidades.
¿Todo bien?
Sí, todo bien. Voy a dar la pileta.
Los tres, los tres.
Ah, ya aprendiste el Grindr.
Era mi vieja, bolas. Sí, claro.
Mandale un besito al yerno, ¿sabés?
¿Les parece que yo podría usar esas aplicaciones, cosas?
¿Aplicaciones de coger? Vale, ya mismo te estoy abriendo una cuenta.
Marcha una cuenta de Tinder.
No, no, déjense de joder, ¿eh?
Pablo, ¿podemos cortarla con la mala onda?
¿Mala onda? Sí.
El que está un poquito pesadito sos vos. ¿Yo?
Sí. ¿Dónde quedó el piropo que me dijiste en el auto?
Ok. Está bien.
Soy yo.
Está bien.
Pero cortémosla, por favor, ¿sí?
Estamos en el cumpleaños de Ale.
Yo no tengo nada que cortar.
Así que no te embosques, mi querida serpiente.
No, no, no.
Vos quedate y dame una mano.
Saca la remera del nene del secarropas.
¿Está con Dios la abuela?
Che, ¿cómo estaban con Edgar ustedes, eh?
¿No estaban en plan de reconciliación?
Sí, en eso estábamos, pero ¿viste cómo es? Todo cambia en el mundo de los putos
en un abrir y cerrar de culos.
Señora, señora, señora, tenga usted el límite, por favor, ¿eh?
Gracias. ¿Vas por el quinto?
¿Frenamos un poquito?
¿Ok?
¿El quinto?
¿Vos sabés que nunca fui muy buena para las matemáticas, amorcito? Sí, claro.
¿Rompiste algo más? Ay, callá.
Nosotras también queremos contarles algo muy importante.
Así que necesitamos un poco de atención, ¿vale?
Estábamos esperando una ocasión especial y hoy es el día.
Hace tiempo que Marita y yo estamos juntas.
Chicas, estoy muy feliz.
Estoy emocionado, mis queridas.
Felicitaciones a ustedes.
Bueno, pero primicia, lo que se dice primicia, realmente no es. Sos mala,
pero sos mala.
Felicidades, chicas. Y yo, no hay nada más lindo que el amor. Se ha formado
otra pareja. Bueno, cuéntenme, a ver, ¿cómo sigue esto? ¿Se van a ir a vivir
juntas? ¿Hay casamiento? ¿Haber hijos, nietos? Bueno, pero un poco, tío, pará.
No, yo quiero todo.
Casarme, perro, gato, casa con jardín, pileta, hijos, hijas, hijes.
Quiero ser la primera que le ponga el cuerpo. Bueno, para que eso todavía no
lo decidimos. Ya veremos quién pone el cuerpo.
Me encanta que hayas usado el inclusivo ahora que hay tanto debate con todo eso.
A mí me gusta niñes, hijes... ¿Qué?
Persona que interrumpa y a riesgo de ser anticuado.
Sé tú mismo, amigo, sé tú mismo.
Bueno, yo soy docente hace varios años y jamás se me ocurriría usar un todes,
un ijes y muchísimo menos un alumnes.
Bueno, está bien, no es obligatorio, Ricardo.
Pero es el futuro, es lo que viene.
A ver, Marita, yo lo digo como parte de un debate cultural y educativo. Y por
algo son así las cosas.
Lo que pasa, Ricardo, es que...
Las cosas, como vos elegís llamar a los cambios sociales, evolucionan, se
modifican. Con esta te agarro.
Cuando vos te casaste con Mabel, ¿te imaginaste que alguna vez tus dos
mejores amigos gays se iban a poder casar como vos?
No. Ah. No, perdón, pero no me corras por izquierda porque yo soy muy feliz
con el matrimonio de Pedro y Alejandro.
Es más, soy sus testigos, no te olvides.
Somos sus testigos.
Bueno, dicho esto, hay cosas que no las entiendo. No, claro, es que no es
entender.
Simplemente es saber que los cambios existen, que están, que conviven con
nosotros y que no podemos hablar y opinar sobre lesotres.
¿Por qué no se puede opinar? Me parece más honesto decirlo a sumarme a algo que
no comparto.
Bueno, igual, para terminar el debate, estábamos hablando de ser madres y poner
el cuarto. Por ejemplo, ¿por qué no adoptan? Podrían adoptar. Hay tantos
pibes que tienen, digamos, una vida tan mala y a ustedes les podrían dar un
hogar. Ah, bueno.
Mira, Ricardo, estás, me parece que un poco corrido. Primero...
Porque es una decisión nuestra, de nosotras.
Y segundo, porque es bastante invasivo lo que propones.
No, perdón.
No fue mi intención ofenderlas, ni mucho menos.
Es que desconozco esa situación.
Bueno, a ver, Richard.
Situación... Digamos que es una palabra horrible para definir el amor.
Te voy a cambiar el juego.
Supongamos que somos dos mujeres cis, hétero...
Y que no queremos ser madres.
Bueno, paremos un poco.
No es lo mismo no poder que no querer.
Exacto. Sí, a ver, nosotras pensamos que tendría que ser una decisión personal.
No es una obligación.
Si no, volvemos a la prehistoria, Ricardo.
Ser mujeres es casarse, ser madres, tener hijos, ir a la cocina, lavar los
platos. Los mandatos.
En algunos casos...
No hay otra forma de vivir.
Hay que seguir con las tradiciones.
Ay, Ricardo, ¿de qué estás hablando? ¿Estás en un cumpleañitos en donde el 80
% de las personas que estamos acá somos tortas, putos y me hablás de tradición?
No, eso es otra cosa. No, no es otra cosa. Es lo que queremos ser, lo que
sentimos ser.
Nosotras nos queremos casar y luchamos por ese derecho.
También queremos ser madres y maternar. Y para eso solo hace falta una panza y
un útero. Con eso alcanza. Es que todavía no decidimos de quién va a ser.
Sí, no importa, no importa.
¿Y Ricardito?
Van a terminar pensando que sos medio conservador.
¿Conservador? Sí.
¿Por qué?
Por preguntar.
Yo no estoy condenando a nadie.
Trato de entender.
A mí me encanta todo lo que me cuentan. Me encanta.
Sí, y a mí.
¿Hay fecha ya para alguna de las tres cosas?
Vimos un departamento hermoso y queremos mudarnos juntas. A principio del mes que
viene. Muy bien, muy bien.
Brindo por eso.
Gracias, Ale.
Salud. Y vos pará con los brindis.
Al final quedé con un concerno. Y un poco, amigo, sí.
Pero bueno, ya sabemos cómo son los chongos de tu edad.
Si comemos, por favor, es un muerto de hambre. Sí, sí.
La criatura tiene hambre.
Dale, crecimiento. ¿Quién será?
Bueno, me clavaste el visto.
Será en otra oportunidad.
Qué pesada.
Sabía que no me podías fallar.
Feliz cumpleaños.
Gracias, gracias.
Me hubiera faltado alguien.
Vine con mi amiga.
Muy bien, muy bien. Pasá que estamos por empezar con el prato principal.
Miren quién vino.
Buenas, buenas.
Hola. Qué alegría, amigo.
Qué alegría.
Primero que no venías.
Y por acá estoy.
Acá estoy, acá estoy.
Chicos, él es Germán, el que no iba a venir.
Hola. Es un amigo nuestro de hace muchos años.
Muchos. Ustedes saben que Germán, Pedro y Edgardo se conocieron en el Cabildo
Abierto de 1810.
Hasta que apareció Mariquita Sánchez de Thompson y se quedó con la jorra de la
corona.
Él es Fabián, que trabaja en el estudio con Pedro. Y él es su novio, Miguel.
Encantado. Hola.
Encantado, Germán. Igualmente, chicos.
¿Así que se conocen hace mucho?
Y sí, mirá, desde que Santa Fe era una sola mano.
Cállate, loca, que van a pensar que somos reliquias de museo. Por favor,
cuéntenos de eso.
Ojo con lo que hablan, ¿eh? Miren que de acá se escucha todo.
Bueno, ¿qué sería 1984 o 1985?
Porque recién habría contramano.
Nosotros nos conocimos una noche que hacían fiesta de carnaval. No, era
Semana Santa porque mis viejos se habían ido a Zárate y nos habían dejado el
departamento libre.
Es verdad, es verdad. Tus viejos no estaban. Claro. Tenés razón, porque me
acuerdo que la Germán y yo terminamos durmiendo juntas porque vos te habías
levantado a ese... ¿No?
A un francés que era de la tripulación del France.
Sí, y no te había querido llevar al hotel. No, señor.
No, señor.
No era del France y tampoco era francés. ¿Ven? Que están hechas dos viejas chotas
y es que... Era un yanqui divino.
Y la de Panam.
¡Panam! Por favor, ¡qué antigüedad!
Saben que Panam era una aerolínea norteamericana, una de las más
importantes, que quebró, pero décadas antes de que ustedes nacieran. Así que
imagínense. Basta, que voy a dar algo de solo pensar cuando nacieron estas
pendejas. Son otras décadas nomás atrás.
Yo nací en 1987.
84, perdón. 94, perdón. Yo, 88.
No, qué horror.
Se callan las cuatro. Pensar que cuando Marita nació...
Yo ya me había separado por cuartas de Elsa.
¡Qué épocas aquellas!
Se levantaba por Santa Fe de cualquiera de las dos veredas. Si ahí no había buen
material, doblabas por Pueyrredón hasta Marcelo T. de Alvear y después pegabas
la vuelta por Ecuador, que en aquel momento era mano contraria.
Ahora, con los cambios de circulación, nos cagaron hasta el Jiren.
Épocas doradas, salíamos todas las noches.
Éramos tremendos, ese trío que hacíamos con Edgardo, con Pedro, tremendos.
Bueno, ellos después se casaron y ahí están ahora sus parejas soportándolos.
Yo, desde que se murió Alberto, decidí no enamorarme más.
Ahora soy un sugar daddy.
Tienes mucho levanto hoy en día, ¿eh? No, y acá déjame decirte que hay varios,
¿o no? Ah, mírame, mírame, ¿eh? Yo, diabética.
Y yo uso stevia.
Ay, Alberto.
Tan lindo que era, ¿no?
Sí, lindo. Te quedás corto.
Tenía un pelo... Esa cabeza, me perdía en esa cabeza.
Pasado mañana van a ser nueve años que murió.
¿Y cuánto tiempo estuvieron juntos?
Y nos conocimos en tus cincuenta.
Pedro había organizado una fiesta sorpresa y cada uno de nosotros tenía
que traer un tipo que nadie conociera.
Bueno, Edgardo y Pablo lo trajeron a Alberto, ¿se acuerdan?
Sí. Nos habíamos hecho muy amigos en el trabajo. Las chicas estaban enloquecidas
con él. Y mirá quién se lo comió.
Bueno, once años estuvimos juntos. Fue mi gran amor, sin duda.
Anoche me desperté sobresaltado y me pasa seguido eso.
Creo que es él que está haciendo algo en la cocina, un mate, el desayuno.
Son cosas que no sé si me dan tristeza por no tenerlo o
alegría por recordarlo.
No sé.
Bueno, en fin, disculpen, disculpen. Bueno, recordemos que venimos a un
festejo y que dejamos todas las tristezas en casa.
Sí, señor.
Sí, estamos de cumpleaños. Sí, de cumpleaños. Exacto.
Señoras y señores, voy a traer el plato principal.
Qué rico está esto, por Dios. Y vos te lo ibas a perder, amiga. No es eso,
boluda. ¿Qué mierda tenías que hacer?
Nena, ya estamos gratis para estar girando por ahí sola.
No, no, es que me iba a ver con alguien, pero se puso muy intenso. ¿Me estás
noviando?
No, ni loco, solito.
Cuando es así hay que pensar en viajar.
en las vacaciones, en un crucero. No hay que andar haciéndose la doliente.
Así que alegría, alegría, alegría, que acá hay un montón de novedades.
Ah, sí, sí.
Marita y Ximena son pareja.
Se van a ir a vivir juntas, se van a casar y van a tener hijos, ¿no?
¡Ah, wey!
Así es, felicitaciones, muy lindos. Una familia de degenerados.
Germán, ¿vos te imaginabas algo?
Porque acá parece que todos sabían todo.
A ver, yo soy zorra vieja. O sea, a vos te conozco prácticamente desde que
naciste. Marita es una torta de pies a cabeza. Bueno, bueno.
No sabía, pero imaginabas bastante, mi amor. Me gusta bastante lo de torta de
pies a cabeza. Es un halago.
Ahora, lo que te quiero decir es que no tengo la vela puesta en la cabeza.
Te voy a hacer una pregunta que haría mi madre a decir verdad.
¿Cuándo nos vas a traer al fijo?
No creo que eso pase.
Es que han cambiado tanto las cosas. Ahora todo el tema de Internet,
Internet, Internet.
Yo no la voy con Internet. Me parece insoportable, ¿entendés? A mí lo que me
gusta realmente es ir a un boliche, conocer a alguien face to face.
Esto de las redes.
No.
WhatsApp.
Fotos. La gente se manda fotos para conocerse. Resulta que vos quedás con el
de la foto. Voy a tomar un café y el puto parece otro.
No. Y ni te cuento si le das el número de teléfono. Te taladra la cabeza con
audios de WhatsApp.
Ay, Dios mío, como odio los audios de WhatsApp. Por favor.
Yo te mando todo el tiempo. No, lo tuyo me encanta, mi amor.
Ah, menos mal.
Pero ojo porque las aplicaciones pueden funcionar. Yo a Fabián lo maté con esta
foto de Grindr.
Mirá, mirá, mirá.
A ver.
¡Epa! ¿Qué me contás?
¿Qué me contás?
Ah, bueno.
Y también...
Sos brava, cachorra. A mí me encanta que la muestras y todos ven lo rico que
estoy comiendo.
¿Tienes todavía la aplicación usándola?
Está ahí.
No somos exclusivos.
Esta carne tiene necesidades varias.
Pero sos bravísimos.
Me tenés que explicar todas esas cositas que sabés.
¿Y vos, Fabián, qué pensás de lo que dice tu novio?
Mira Ricardo, voy a tomar un sorbo de agua antes de contestarte.
A ver, a Miguel lo conocí así, como es.
Entonces, ¿qué derecho tengo yo de pretender que él cambie?
Él es así, yo lo amo así, estoy enamorado así, soy feliz así.
Celos tenemos todos, pero bueno, los celos...
Son el opio del pueblo, parafraseando a Marx.
No es que somos una pareja abierta.
No somos una pareja monogámica. Quiere decir que no estamos buscando todo el
tiempo que pasen cosas, pero bueno.
Si sucede, sucede. A mí me va a dar un infarto. Ahora.
Yo estoy muy de acuerdo con lo que dice Fabián.
Pero pienso que no es lo mismo decir eso a los 30, a los 50.
O a los 70, ¿no, mi amor?
Porque los sentimientos cambian con el paso del tiempo, con la edad.
La energía del amor, de la pasión, del sexo, se siente de manera diferente.
No sé, es como un whisky bien añejado durante 15 años, ponele.
Bueno, y con el tema de las aplicaciones, yo personalmente nada que
ver. Porque te digo que la adrenalina...
Desgirar por Santa Fe era glorioso.
Igual hay que decir que el amor sana y salva.
Parafraseando un chupacirio, ¿no?
Bueno, yo soy de la vieja escuela, como ya quedó claro esta noche, ¿no? Sí, el
director de esa escuela.
Nosotros vendríamos a ser como Febén y Miguel, salvo que cuando al Edgardo le
agarran los celos, se pudre todo.
Hay que liberarse, disfrutar, beber y
buscarse novios.
¿Buscarse? Me imagino que estás hablando por Germán, que es el último soltero.
No, no solo estoy hablando por él.
Buscarse, sí, buscarse novios, amantes, algo que te haga latir el corazón.
No conocía esa faceta tuya. Mirá vos.
¿Qué tengo que mirar?
¿A vos?
Hace 30 años que te miro.
¿Será que no me conocés?
Pará con el vino.
No, abu.
Dejá que levanto yo. No, está bien.
Estoy bien.
Estoy bien. Estoy disfrutando de este vino exquisito, en compañía de mis
mejores amigos, con Jime y Marita, que son felices, con los chicos, que también
son felices.
Y con vos, que sos mi marido. Y somos muy felices también.
Mabel, ¿querés que vayamos a fumar? Sí,
Miguel. ¿Vamos a fumar? No.
Y a beber.
Y a ver si vos llevas los platos alguna vez a la cocina.
No tomes más.
¿Perdón?
Vení, Miguel.
Quiero que me cuentes todas esas cositas que hacen tus amigos con los
telefonitos. Esta noche necesito un relato anti-age. Todo.
De emergencia. Vamos. Y vamos a tirarnos a la pileta en bolas. Me encantó la
idea. Eso.
Vamos. Salud.
Dale una tregua, amigo.
Me parece, me parece que te estás equivocando.
Hazle.
Yo no.
¿Quieres? No.
No, prefiero no fumar ahora.
Perdón que me meta, pero me pareció que estabas un poco enojada con tu marido.
En un momento te escuchaba a vos y me imaginé a mí
misma hace 30 años.
Tan obediente.
Siempre con la carrera, tan estudiosa.
Tan seria.
Tratando de contentar a mi papá y a mi mamá para que se sintieran orgullosos de
la hija menor.
La profesora.
Qué idiota fui.
Después me puse de novia con Ricardo.
Y al año ya pasé a ser la esposa
del señor profesor.
Y ahora vivo en una jaula de cristal con un marido al que quiero.
Pero... que no banco más.
¿Vos te das cuenta que ustedes... que ustedes ni se preocupan por el vino que
van a tomar?
Son hermosos, libres, se toman la vida a pleno.
¿Me puedo sumar?
Sí, claro. Por supuesto.
Pero no fumes, ¿eh? Porque después tu María nos reta.
¿En qué andan ustedes dos?
Charlamos y nos hacemos amigas, ¿o no? Sí.
Chusmeamos mucho ya, así que ya somos amigas.
Íntimas.
No puedo más con mi matrimonio, Pedro.
Esta tarde pensé en armar un bolso e irme.
Después lo pensé de nuevo y como siempre me ganó la zona de confort.
Y después los ves a ellos, que son divinos estos pendejos. ¡Qué
envidia me dan!
¿De qué, eh?
Yo lo único que hice fue pedir una copa de rosado.
Es que son así.
Yo no sé cuáles serán sus miedos, ¿no? Imagino que los tienen, claro, pero...
Pero se ven tan diferentes.
Tan libres.
Y yo vivo.
Y tengo miedos, ¿eh?
Pero trato de no pensar en eso todo el tiempo.
Yo quisiera pensar como ellos.
Pero ahora,
ahora, como... como Jimena y Marita que tienen planeado un futuro
juntas.
Quisiera animarme y tener planes que vayan más allá de los dos viajes por
año, cambiar el coche o ir todos los domingos a comer al mismo restaurante
siempre.
Porque nos atiende siempre el mismo mozo que lo recibe Ricardo diciéndole, hola,
señor director.
Mira, a veces todo se resume al momento en que estás.
No donde no estás.
De verdad.
Amigo.
Limpiando una remera, ¿eh?
O preparando una mousse riquísima.
Sos igual que Pedro. Con una sonrisa hermosa, hermosa. No la pierdas.
Nunca. Te lo prometo.
Palabra de Scout.
Y vos prometeme que ahora te vamos a hacer un Tinder.
Basta con eso.
Chicos, me... Me dieron unas ganitas de comer cheesecake.
¿Lo quieren?
Sí, pero antes, ¿sabés qué? Me voy a dar un chapuzón en la pileta.
¿Eh? ¿Me esperan?
Pero está helada el agua.
Ya lo sé, pero me voy a meter igual.
¡Helada!
¿Viste? Yo, para meterme en la tienda, en verano, por el calor que tiene...
Javi, llévale una toalla a Miguel.
A ver si después vengan porque vamos a servirle cheesecake.
Dale. Che, escúcheme un segundito. ¿Por qué no...? Esta es mi peluquería. ¿Qué
pasa? Ah, no, digo que ¿por qué no vamos a comer el postre afuera?
¡Ah, sí!
Traigan unas lámparas y unas mantas. Ahí estamos más cómodos, puede ser. ¿Me
ayudás, amiga?
Yo te la recomiendo. Vamos a esa peluquería.
Yo voy también.
Voy llevando.
Bueno.
Pedro, tengo que hablar con vos.
¿Ahora?
Cuando sea.
Después del postre, si querés, pero quiero hablar.
Bueno, dale. Entonces, mira, después cuando preparamos el café, hablamos,
¿sí?
Pedro. ¿Qué?
El resultado de VIH me dio positivo.
¿Por qué no lo dijiste antes?
Porque estuvimos hablando de un montón de otras cosas y esto es más importante.
Sí, ya sé, pero quiero hablarlo con vos, no con todos.
No,
mi amor, no es así, es al revés.
¿Qué mejor que hablarlo con los que te queremos?
Con todos.
No puedo.
Chicos, vamos, los platos.
Sí, ya vamos.
Ahí vamos.
¿Alguien quiere tomarse un licorcito?
¿Un whiskycito? Algo para bajar esta delicia que está... ¿Hay Cointreau?
Sí. Vale. Quiero uno. Sin hielo, porfa. Yo otro.
Yo sigo con vino.
A mí servirme otro whisky.
Yo también quiero Cointreau.
¿Vos, mi amor, querés tomar o vas a tomar la medicación?
No, después.
¿Pero vos qué medicación tomás?
Trubada y Tibicay.
Tomás lo mismo que yo.
Cancherísima.
Voy por una manta.
¿Y vos, Fabi?
¿Perdón? ¿Vos?
¿Yo?
Sí.
Yo... no tomo.
Pensé que me estabas cargando porque por lo general mucha gente nos pregunta por
la medicación y no nos molesta. Miguel habla todo el tiempo de eso.
Pero no, porque yo soy cero negativo.
Y Miguel es indetectable, así que indetectable no transmite. Mirá,
chiquita, no he visto puto menos indetectable que esta.
Igual, Pablo, me quedé pensando, pero hay una cosa que se llama preservativo.
Y esta es tan viperina.
Seguro sos serpiente en el horóscopo chino.
Ya te estoy empezando a querer por mala.
Sí, porque las malas, en el fondo, somos las más buenas.
Y te digo una cosa. Siempre que cojo con alguien, cuento que vivo con VIH.
Después, no sé si somos dos, tres, cuatro, pero se cuenta.
Que no siente precedentes, pero estoy 100 % de acuerdo con vos.
¿Desde cuándo son amigas estas dos?
Es una filosofía muy interesante.
Debe ser muy excitante, ¿no, Fabi?
¿Cómo te pica la cola, Pablito?
¿Quieres que te diga la verdad?
Sí. Es, no sé, hay algo erótico en esto de la libertad de la pareja, ¿no?
¿Qué sé yo? El deseo para mí es como el sentimiento del que no podemos
escaparnos nunca.
Me puso filosófico el control, ¿eh?
Chupate esa mandarina y agarrá los platos que vamos a dar una mano en la
cocina nosotros.
¿Qué aparato que sos?
Haberse dado cuenta antes, porque la garantía venció en 2001, ¿eh?
Ay, no se te puede hacer ningún chiste a vos.
Prometiste que veníamos en son de paz y estás como bastante raro.
¿Vos te creés que yo soy boludo?
Para nada.
Por eso te estoy pidiendo que te calmes un poco. No quiero.
Y me importa una mierda que te caliente ese pendejo, ¿sabés? Porque se te nota
cariño. Por favor, dejá de decir pavada. ¿Qué decís?
A ver si nos entendemos.
A estas alturas, lo único que pretendo es que confiemos el uno en el otro como
hicimos siempre, Pablo.
Eso de mirarnos y entender lo que el otro está pensando.
Eso.
Pero estás tonto, Pablo.
Estás tonto. Es como si estos años juntos no hubieran existido.
Estás hecho un boludo.
Dejándome en evidencia, seduciendo al novio de Fabián, adelante de todos.
¿Entendés por qué me enojo, no?
Porque estás coqueteando con un tipo que ni siquiera conocés y me dejás afuera a
mí. No, sí lo conozco.
Bueno, sí, ya dijeron eso del trámite de la abuela y tu zamiada. No, no, me lo
cogí.
¿Cómo? Me lo cogí.
No entiendo, ¿cuándo? ¿Ahora te lo cogiste? No, ahora no, me lo cogí el
otro día en el ministerio, ya está, corto.
¿Y no ibas a decir nada?
No, ¿qué te iba a decir si estás hecho un celoso a una mierda? Pablo, no
busques excusas, ¿eh?
Vos y yo tenemos un acuerdo.
Nos decimos todo.
¿Tanto te importa ese pendejo como para cagarte en nosotros?
¿Qué tiene que ver mi él? Sos vos.
Me da bronca que te estás convirtiendo en una persona que no conozco. ¿Qué
tiene que ver un tipo más y un tipo menos?
¿Qué es lo que te pasa por la cabeza? Eso no entiendo, che.
¿Sabes qué me pasa?
Me pasa que no quiero que me mientas. Eso me pasa.
No quiero que me ocultes las cosas, Pablo.
Vos y yo somos cómplices y compañeros, antes que todo.
Y ahora te tengo que ver babeándote por un tipo que no te da ni cinco de bola,
Pablo. ¿Y por qué sabes si no me habla?
Porque está enamorado de Fabián. Es el novio, te avivaste una vez.
Te está estiriqueando, Pablo.
Juega.
No lo hace con maldad.
Él es así.
Seduce a todo el mundo. Date cuenta, hasta con Mabel.
Y está bien, ¿sabés? Porque tiene veintipico de años y es divino en todo
sentido.
Mirá.
A mí... A mí me alegra.
Que te lo hayas cogido, de verdad te lo digo.
Pero que no me lo hayas contado, me sonó nada, Pablo.
Ah, ni siquiera me lo cogí.
Me chupó la pija en el baño del ministerio.
Y después la patética soy yo.
Otra chupada de pija en un baño todo cagado.
Dos cuerpos cabalgan a la
luz de la luna que
los ilumina con su
paciencia de añares.
Dos cuerpos
Hola, Fabián. ¿Todo bien?
Muy bien.
Che, tu novio es todo un hallazgo.
Aparte es muy bonito.
Mirá.
Es muy hermoso el guacho, ¿sí? Sí.
Lástima que fume, que se ponga mal por una manchita en la remera, que pida vino
rosado. Vino rosado.
Ay, Dios.
Me vas a acordar tanto, Pedro, del mismo desparpajo.
Te digo que si es por mí, ya te lo adoptamos.
Pero te vas a tener que definir vos, ¿eh?
Vas a tener que decirnos si le des futuro a esto o vas a seguir
canchereando con eso de la pareja abierta y coso y... Porque se te ve muy
enganchado. Sí, no, no estoy enganchaneando nada.
Estoy muerto de amor.
Te juro de que estoy con él es como una gimnasia emocional. Es una montaña rusa
de emociones.
Todo el tiempo. Hay veces que lo quiero matar porque... Te juro, el guacho es el
demonio de Tasmania versión pendejo galáctico. Hay momentos que es mucho.
Y después nada, estamos por dormir.
Le siento el calor del cuerpo, cómo respira.
¿Qué querés que te diga? Yo no está, me olvido de todo.
Estoy en otra galaxia.
Sí, igual que Pedro.
Igual.
Y después, como te das cuenta, pasaron 30 años.
Decime, ¿ya lo presentaste a la familia?
Hoy.
Ay, chiquito, qué lindo.
Bien.
y son luz.
¡Brava!
Gracias.
¿Todo bien? Super.
¿Viste que eran buenos?
Son los más, como vos.
Escuchame. ¿Qué?
Yo ya me di cuenta que pasó algo entre Pablo y vos.
Pero no, no, no estoy ni enojado ni nada.
Lo único que pienso es que tratemos de no meternos con nuestro grupo de amigos
porque después es todo un bardo y... Sí, fue él el que se puso muy loco. Yo,
viste... ¿Qué? Te lo cogiste.
No, no, no, no, no. No, no, te juro que no. Fue nada más que un pete. Ay, no.
No me digas nada.
Te juro que no fue nada.
¿Pierre?
¿No querés venir a mi médico?
Él también es gay y...
Bueno, es bárbaro, ¿no? Porque desdramatiza todo, te tranquiliza.
¿Te pongo hielo?
No.
¿Sabés qué es lo que más odio me da? Que sospecho con quién fue.
No, mi amor, no.
No, eso no sirve para nada.
Y además es incomprobable.
¿Te dieron medicación ya?
Sí.
Tengo que llevar a autorizar una receta, pero con el tema del edificio de Puerto
Madero no tuve tiempo.
Yo te voy a acompañar, ¿sabes? Yo te acompaño porque esos trámites son una
mierda. Una mierda, mucha burocracia.
Después no, después una vez que te dan la medicación, te la tomas y ya está.
Además, vos con tu prepaga no tenés que tener ningún problema.
Óyeme, ¿no querés hablarlo con todos esta noche?
Pedro. Te va a salir bien, Germán.
Mira,
¿Ves ese edificio que tiene las luces azules en el techo?
Sí, es esa. Son unas torres nuevas.
Ahora vive uno de mis socios ahí.
El azul es el color más lindo del mundo para mí.
Todas las noches me siento en el balcón de casa y me paso horas mirando esas
luces azules.
Y me pregunto qué pasaría si un día se apagaran.
¿Ves que hay ahí al lado unas lucecitas rojas también?
Bueno, esas son para guiar a los aviones.
Mirá si se pagan esas.
Eso, te lo preguntaste, ¿no? ¿Qué pasaría también si se pagaran?
Bueno, tenés miedo de morirte.
No.
Sí, tengo miedo.
Pero hay que resistir, ¿no?
Además, tenemos que llegar a los 100 de Alejandro, ¿eh?
Mira que esa nos va a enterrar a todas, ¿eh?
Mira, esto lo encontré...
la semana pasada.
Esa es la primera persona que se la muestro.
Me lo mandó Alberto cuando estaba en Lisboa.
Cuando viajó con Edgardo y Pablo, ¿te acordás?
Extraño.
Y en cada paso que doy, veo tu cara.
Te pienso tirado en la cama, limpiando la cocina, frente al espejo del baño,
fumando en el sillón.
Estoy muy consciente que te necesito.
Nunca entendí por qué elegimos más ese silencio que decirnos estas palabras
que ahora callo porque creo que así debe ser.
Y porque vos también te las callás.
Pero te extraño y te imagino desde Lisboa enojado por esa pelea inútil y
boluda que espero sea la última.
Quiero dormir con vos.
Siempre.
Que no haya posibilidad de otras camas, ni siquiera de hoteles de vacaciones.
Te amo.
Y lo repito.
Te amo.
Sé, lo sentí ayer cuando me desperté, que quiero
que nuestro tiempo sea juntos.
El que nos quede.
Que el bacalao a las brasas que comió y también lo compartamos juntos.
Te amo.
Te llevo... pasteles de Belén.
Que sé que te chiflan.
Me las sé de memoria.
Podría repetirla una y mil veces.
Se va a pasar.
Amigo mío.
Se va a pasar.
Ese... Ese miedito que tenés se va a ir.
Vas a ver.
Compartilo.
Compartilo. Y se va.
Te quiero tanto, Pedro.
Te quiero.
Te quiero mucho.
¿Qué traman acá?
Mabel, está buscando un chongo. No, no, no. No lo pongas en esos términos. No,
no. En realidad yo lo que quiero es un caballero que me haga sentir viva.
Un polvazo.
¿Viste? ¿Me vas a mostrar la foto esa? Sí, tengo acá.
Las vueltas que me dio con esta foto, Dios mío.
Acá está.
A ver.
No, no,
no, no, no. Una que es afe, te pido. Todas vestidas, me mostrás, tipo
esquimal, ¿no? No, bueno, ¿qué piel? ¿Querés dobro? No, las de río las tenés
vos en tu celu.
¿Las tenés vos?
Sí, las tiene él. Pero que esté yo sola.
Está siempre Ricardo. Y más vale, ¿no? Una que esté sola. Y aparte, ya pensé,
le vamos a poner María de Los Ángeles.
Para el morro ese católico que gana.
Sí, sí, déjame.
Yo te lo armo, yo te lo armo. Yo me voy, chicos, porque me está subiendo mucha
temperatura con esta conversación.
Gracias, gracias.
¿Cómo estamos?
¿La seguimos?
Eh... Mirá, Pablo.
Yo creo que mejor cortamos con el listrique o acá, ¿eh?
Porque lo mío con Fabio va en serio y una cosa es un polvo con un desconocido
y otra cosa es armar un quilombo en un grupo de amigos.
No va.
No vamos a coger.
Sí.
Tenés razón.
Espero que me entiendas.
¡Ocupado! Soy yo.
Abril, tenemos que hablar.
¡Andáte, Ricardo!
¡Dejame estar sola un rato!
Estás haciendo papelones, Mabel.
Vamos a casa, dormís y mañana va a estar todo bien.
Anda a sentarte, Ricardo.
¿Qué te hice para que estés así conmigo?
Anda a sentarte.
Como quieras.
Pero no te entiendo, ¿eh?
Ya sé que no entendés.
¿Qué pasa?
¿Madre?
No, no.
Dale, ¿qué pasa?
Me fui de boca en la mesa. Te molestó algo que dije.
No, de verdad no quiero hablar. Me puse pesada con la discusión.
No quiero hablar.
Lo de ser madre primera.
No voy a hablar de eso ahora.
Dale, te estoy pidiendo perdón, mi amor.
Estamos en el cumpleaños de mi tío. Yo no quiero discutir.
No es discutir, es hablar para que estés bien, para que estemos bien.
Ok.
Bueno, o sea, a ver.
Yo estoy bien, yo no estoy enojada, pero bueno, me quedé sorprendida, es eso.
¿Y esto qué es?
Eso se llama enojo.
Pero un enojo enorme que tenés. Bueno, ok, sí, un poco enojada estoy. Sí, estoy
un poco enojada. Sí, pero es que te pusiste a hablar de cosas que todavía no
definimos. Ay, es que insististe tanto con contarlo que me contagiaste tu
entusiasmo y me fui de boca, mi amor. Yo tengo la culpa.
No, yo no dije que tenías la culpa. Sí, parece que sí.
¿Vos querés estar conmigo?
Mi amor.
¿Qué me estás hablando?
¿De qué es esta inseguridad que planteás ahora?
Bueno, no sé. Obvio que quiero estar con vos.
Bueno, no sé, no sé. Te dije, no quiero hablar y vos insististe.
Ay, bueno, mi amor.
Hablemos el otro día.
Hablemoslo mañana.
Tomémonos unos mates en casa y lo hablemos relajadas. No, no, no. Ahora
no. ¿Qué mañana, no?
No, ¿qué pasa? ¿Que ahora que la cosa se te pone complicada querés dejarlo para
después? Ahora ya tenemos la lengua suelta. Hablemos ahora.
Hablemos ahora, mi amor. Sí.
¿Qué querés que te diga? Lo que te dije en Madrid.
Lo que te dije en Londres. Lo que te acabo de decir en la mesa.
Adelante de personas que nos quieren, que queremos un montón.
Mi amor, yo te amo.
Mucho.
Y quiero todo con vos.
Quiero una casa con pileta.
Quiero perros, quiero gatos.
Quiero hijos, hijas, hijes.
¿Vos querés ese proyecto conmigo?
Sí quiero.
Claro, sí que... Y quiero con vos.
Pero qué... Sí, pero qué pasa. A ver, escuchame, estos temas de comunicación a
mí me hacen ruido. Sí.
Yo entiendo que nos conocemos hace mucho, que pareciera que no nos hace
falta hablar porque nos entendemos a la primera.
O mejor dicho, creemos que nos entendemos. A mí...
Esa ansiedad que te entró me incomodó. ¿Qué pasó ahí en la mesa? Ay, mi amor,
fue alegría.
Alegría, entusiasmo, la excitación de poder contarlo. Y ya sabés cómo soy.
Sí, ya lo sé. Ya sabés, ya sabés cómo me pongo. Pero escuchame una cosa. Si vamos
a vivir juntas, vamos a llevar adelante ese proyecto que pensamos, esto no se
puede hacer así a la ligera.
Hay que hablar.
Obvio, mi amor, tenés razón.
Y te pido perdón por eso.
Soy bocona, ya lo sabés, ya me conocés.
Ahora, lo que yo te quiero decir es que si a vos te pasa algo acá que te da
miedo, que querés esperar, que yo soy una acelerada, podemos esperar.
No nos tenemos que mudar el mes que viene. No, no hace falta. Podemos
esperar más meses. No, yo no quiero esperar. Si te amo, me amás, el amor
está. No quiero esperar nada, no hace falta esperar nada.
Pero sí, es verdad.
Se te va un poco. Te adelantás un poco. Es que te adelantás. Bueno, soy así. Sí,
pones quinta y te adelantás.
Soy así.
Tenemos que estar más atentas, ¿sí?
¿Vale?
Vale. Presta atención, presta atención.
Estoy calculando.
Y yo a vos.
¿Cómo pueden bailar con tanta luz?
¿Te acordás cuando íbamos a ver el antro de in vitro?
Vamos a esta música, Pedro.
Qué lindo verlos bailar, ¿no?
Mabel está desconocida.
¿Desconocida?
Amigo, ¿sabes los pedos que nos agarrábamos con Mabel cuando Pedro y vos
iban a dormir en los viajes?
¿En serio?
Mirá lo que me vengo a enterar.
Debe ser que me estoy poniendo un poco viejo. Sí.
Es hermosa.
No sé qué haría sin ella.
¿Qué más?
¿Miguel?
¿Vos ya tomaste tu medicación?
No, ¿por?
No, porque yo también tengo que tomar la mía.
Digo, para que la tomemos juntos, ¿no? ¿Quieres que hagamos una tomada grupal
tipo trubada palusa?
Ya te entendí, Pedro, ya te entendí.
¿Qué entendiste?
Lo que estás tratando de hacer.
¿Qué pasa ahora, Che?
No, nada, lo que pasa es que Pedro...
Cree que yo tengo que ser audaz y andar contando mis quilombos a todo el mundo.
Bueno, ya todos sabemos más o menos el desperote que tenés con tu osito.
¿Ves lo que provocás?
No soy un ridículo que llora por cualquier pavada.
Soy un profesional exitoso.
Tengo guita, hago lo que se me canta el culo.
¿Querés contarlo vos, Pedrito?
Perdóname, mi idea no era forzarte a nada.
Pero... Pero ahora es... Es un buen momento, ¿no? Para sacarte
esa mochila que tenés.
Acá te queremos mucho.
Confía.
Por favor. ¿Qué pasa, amigo?
Bueno, pasa que me acabo de enterar que soy VIH positivo.
El médico me dijo que tengo que hacerme unos análisis ahora para evaluar cómo
están mis defensas y me dio una medicación.
Bueno, pero estamos acá con vos, como estuvimos antes.
No te olvides, Fer.
Tenés que hacer lo que diga el médico y va a estar todo bien.
Lo que me da bronca es que... No sé cómo me pude haber descuidado así.
Eso me da bronca.
Te lo digo que no te preocupes.
Yo lo que digo es que no te paralices.
Porque es ahora.
Es ya.
Además, acá nos tenés.
A nosotros.
Y tenés todos, todos los recursos para enfrentarte a eso.
Claro.
Los afectos ayudan. Ya lo sé, ya lo sé. Y se los agradezco a
todos. Amigo querido, gracias.
A todos.
Lo que pasa es que... Llegar a los 60...
Sin Alberto y con VIH.
Es un panorama que esperaba para mí, la verdad.
¿No te estarás haciendo un poco la víctima?
No sos el único que vive con VIH.
No seas tan duro. No, no soy duro. No soy duro.
La vida es dura.
Y la caminamos todos los días.
Ya sé que no soy el único, pero yo soy yo.
Y no me vuelvas a decir eso de que tengo recursos porque si no me voy a sentir
como un burgués desagradecido.
¿Te puedo decir algo, Germán?
Yo me enteré hace dos años y todavía sigo sin poder contárselo a mi abuela.
Mis viejos lo saben y mi hermano también y está todo bien, pero con ella no me
animo.
Y la amo, ¿eh? Ella para mí es todo.
Pero sigo sin poder contárselo y pensé que iba a ser la primera.
A veces pienso que se lo debería decir, otras que no.
Pero bueno, no me voy a mortificar. Porque yo tengo que estar bien por mí.
Ni por mis viejos, ni por mi abuela, por mí.
A veces me agarra la loca y salgo, me compro ropa, me voy de joda.
Cogemos como locos con Fabi.
Y vivo, ¿entendés?
No pienso ni en sobrevivir, ni en transitar la vida como si tuviera una
espada clavada en la cabeza.
Gracias.
Gracias, Miguel.
Gracias a todos.
Gracias, Pedro.
Es que realmente estoy tan loca.
Pero tengo suerte porque ustedes están más locas que yo.
¿Nos tomamos el último whiskycito, Ale? No, el penúltimo siempre.
Ah, pero ustedes son dos taradas. Te prometo que mañana tomo agua todo el
día, mi amor.
Con gas.
Agua bendita tendrías que tomar vos.
Vos te callás.
Basta de drama, por favor.
Vamos a bailar.
Seguramente Fabián se va a ir a dormir ahora en un ratito, pero vos y yo nos
vamos de joda.
Loco, ¿qué estás diciendo? Lo que escucha es... No vayas a perder la
remera otra vez, querida.
Qué envidiosa que sos, ¿eh? Mala.
¿Vamos?
¿Qué te parece?
Sí, sí, sí, vamos a mover el ojete. Así de paso se te endurece un poco. Acá te
va a quedar.
Sí, aparte, te vas a... La sugar daddy del año vas a ser. No sea cosa que te lo
gane otro, ¿eh? Vamos, vamos, vamos. Él también.
Vamos, vamos todos.
Gracias por esta noche divina, divina, divina, divina.
Vos entendiste todo, ¿eh? ¿Sí? ¿Te parece?
Me voy a llevar a mi marido. A Ricardo, ¿eh? De esta noche, lo puedo decir.
Ricardo. O Ricardo.
O Ricardo.
¡Vamos! Bueno.
Te voy a llamar. Dale, dale, dale.
Sí, vamos, vamos.
Sí, eso es para la próxima.
Manejo yo.
Opa. Ay, ay, ay. Chau, amiga.
Chau, amor. Gracias.
Gracias por esta noche divina. Por todo lo que cocinaste. Gracias.
Merecido. Gracias.
Me encantó verte.
Igual.
Chau, Richard.
Nos vemos.
Cuídate.
Vayan por la sombra, ¿eh?
Bueno.
¿Cómo sigue esto?
Vamos, nos vamos a bailar. Bueno, chiquita, calmate que te perjudicás,
¿eh? ¡Ay, otra lucha, por Dios!
Yo invito los tragos, pero vos me vas a presentar a uno de tus amigos.
Olvídate, tengo varios.
Bueno, dale.
Muchachada, yo los abandono. ¿Eh? No,
mi amor, no.
Vayan, que yo después me ocupo. No se preocupen. Te pido un favor. Si la vas a
llevar a bailar, cuídala porque la señora está grande y una fractura de
huesos a esta edad no suelda.
Yo te aseguro que no voy a galopar, pero hago unos trotes, te pego seguro.
¿Van con Miguel o nos apretamos? No, a este puto se lo llevan estas dos tortas.
Está llegando nuestra conductora sin nada.
Sí, es ella. Vamos.
Llegó.
Bueno, bueno, bueno.
Cuánta torta en ese auto. No seas maleducada, por favor.
Es la panadería móvil.
Chao. Manequen con cuidado, ojo.
Adiós.
¿Querés un té?
¿Viste?
Yo te dije que no tomaras tanto.
Sí, tomé mucho.
Comí mucho.
Pero estoy bien.
Estoy bien.
Tengo sueño.
Estoy vieja.
No le hago caso a nadie.
Estoy borracha.
Tómame como soy, mi vida.
El martes tengo médico.
¿Querés... ¿Querés acompañarme y aprovechamos si te haces un chequeo?
¿Qué día es el... el martes es?
Marte 25, ¿por qué? ¿Tienes algo que hacer?
¿Y no tenemos que ir al abogado?
No, mi amor, eso es el miércoles.
Ah, bueno.
Entonces te acompaño.
Dale.
¿Qué te toca, huésped o Fernández?
Uno... El martes me toca huésped porque quiero hablar con una médica que no
atiende en el hospital.
¿Y eso?
Nada.
La quiero consultar por la hinchazón en los pies. El médico dice que puede ser
la medicación, pero que igual consulte con ella, que trabajó muchos años en un
hospital en Barcelona.
¿Y sabés cómo se llama?
No, ni idea.
La doctora Jennifer López.
No me la pierdo por nada del mundo.
Ay,
mi amorcito.
¿Te acuerdas al principio que te hacías la difícil y que estabas con todo ese
relato de que no querías tener nada serio?
Ese verso me duró dos meses.
Sí, dos meses que se me hicieron eternos.
No me llamabas nunca, puto.
Bueno, pero era para hacerme un poco la interesante.
Ah, claro.
Tampoco te creas que me convenciste en el primer polvo.
Mirá que tenía candidato yo en aquellos años.
Ah, bueno.
Esos meses...
Deben haber sido el único momento en que no nos hablamos.
Porque después... Yo casi
no recuerdo un día que estuviéramos en silencio.
Ni cuando nos peleamos, ¿eh?
No.
¿Quieres algo?
Sí.
Tráeme un vasito de agua. Con gas. Sí, mi amor.
Te amo.
Te quiero, mi vida.
Bonito.
Alejandro José.
¿Eso fue un pedo?
En el Don Mayor.
elegante y fino viste
Alguien me ha dicho que la soledad se esconde tras tus ojos
y que tu blusa guarda sentimientos que
respiras. Tienes que comprender que no puse tus miedos
donde están guardados y que no podré
quitártelos si al hacerlo me desgarras.
no quiero soñar mil veces las mismas cosas
ni contemplarlas sabiamente
quiero que me trates
suavemente
tu comportamiento es el que te dicta cada momento
esa inconstancia no es algo heroico es más bien algo
enfermo no quiero soñar mil veces las mismas cosas
ni contemplarlas sabiamente
quiero que me trates quiero que me trates y
quiero que me trates suavemente
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