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Cariño.
Estoy bien.
Integral o blanco, a mamma?
Dije que no tengo hambre.
¿A dónde vas?
- A hacer pis. - ¿Quieres que te acompañe?
Siena, acompaña a tu hermana.
- Está bien. - No está bien.
¡Vamos, chicas! ¡Cómo les gustaba esta canción!
¿Recordáis cómo la escuchábamos
de camino a casa de la abuela?
Una y otra vez. No se cansaban de hacerlo.
Ahora ni siquiera abren la boca.
¿Por qué las hemos traído?
Las próximas vacaciones, tú y yo solos.
Míralas. Sois unas holgazanas.
La habitación tiene vista, ¿no?
No, claro que no.
No importa.
Haces siempre lo que te da la gana.
Estaremos aquí una semana, no un par de días, Gui.
¡Increíble!
Aquí estamos.
Llegamos.
Bien.
Querida, ¿no te alegras de haber venido?
Te dije que en el trabajo te darían un permiso.
Será una semana maravillosa, a mamma.
Bien, chicas, empecemos a descargar.
Eres tan terco...
Sabes que está completo todos
los años. Tienen demasiadas reservas.
Deberías haber reservado cuando te lo dije.
Ahora tendremos vistas al aparcamiento.
¿Al menos empezaste a buscar otro trabajo?
Han pasado meses.
Estabas babeando.
- Bien. - Más, más.
- No, retrocede un poco. - Estamos de vacaciones.
- Más aún. - No es necesario.
Vale, puedes hacerlo mejor.
¿Por qué te sacas fotos de la cara?
- Porque es lindo. - No me gusta.
Dios mío, papá, para.
Estás muy fregón.
- ¿Lista? - Sí.
- Más grande. - No, está bien. ¡Adelante!
Papá.
Por favor, solo quiero una foto. Tómala y basta.
¿Listo?
Vale, otra vez.
Atrás, papá.
Salta. Salta o haz algo semejante.
- Vale, otra vez. - No salto.
Oye, ¿crees que es de larga distancia?
¿Qué?
¿Crees que una llamada a tu hermano será llamada de larga distancia?
No lo sé.
Bien, puedes...
...¿me lo atas más fuerte? No quiero que se me caigan las tetas.
¡Ay! Está muy apretado, a mamma. Demasiado.
Es lo que me pediste.
Pero no tanto. Me estás tirando de los pelos.
- Dios mío. - Dios mío.
- Relájate.
- Relájate tú. Me estás haciendo daño.
¿Tu jefe ya ha leído tus historias?
Lo harán, ¿sabes?
El momento perfecto.
¿Sí, mamá?
Sí, estamos aquí.
Precioso. Muy bonito.
Sí, el clima está hermoso.
¿Qué?
¿Qué hizo papá?
Mamá, no puede salir e ir por "Il Corriere" en calzoncillo.
Qué loco.
¿Vamos?
No, no hemos salido de compras todavía. Lo haremos pronto.
La nonna te manda saludos.
¿Cómo está usted, princesa?
¿Has oído eso?
Sí, Renata.
No, mamá, todavía no le he dado el dinero.
- Pero... - ¿Qué?
Pensé que no tenías hambre.
¡Mona!
¿Quién ha muerto?
¿La hermana de Rosa?
No la conozco.
No, conozco a Rosa. No conozco a su hermana.
Es Rosa quien siempre viene a la
tienda. ¿Cómo voy a conocer a su hermana?
Ella no viene nunca.
Qué asco, qué asco.
Oh, Dios mío. ¡Qué asco!
Miren qué bonito es esto...
...imaginen tener...
Sí, pero ¿y si Siena necesita algo?
Oh, mierda!
Rena, ¿puedes conseguir un carrito?
Espera, ¿tienes tu teléfono?
¿Me lo darías?
Sí, enseguida.
Cariño, ¿cuál le gustaría a tu hermana?
No, vamos, ayúdame, mamma. Ella es tan difícil... ¿Cuál?
La azul.
- Bien, ¿y para ti? - No necesito nada.
No, no. Ya sabes el daño que te hace el sol.
¿Puedes parar?
Renata, si te enfermas, ayúdame Dios...
No me voy a enfermar.
Por Dios...
De nada.
Papá.
Vamos, querido.
Scopa.
Papá.
Scopa.
¡Papá, vamos! Presta atención.
¿Puedo no estar en su equipo? De
verdad, lo hace siempre y luego pierdo.
Siena, ¿quieres calmarte? Es solo un juego.
¡Vamos, no hagas así!
¿A quién le toca?
Tira.
No está mal.
¿Conseguiste el dinero para el alquiler?
Buenas noches.
Me voy a la cama.
Siena, te compramos una gorra. Mira.
Veamos.
¿Mamá no lo sabe?
Te echaré tanto de menos cuando vuelvas a la escuela en septiembre.
Mi pequeña contable.
¿Seguro que no quieres volver a casa?
Fuera.
¿Qué?
¿No me quieres aquí?
¡Mamá!
Guido, déjalas en paz.
De acuerdo.
Buenas noches. Te quiero.
Pícara.
Te quiero. Buenas noches.
¿Terminaste?
Ya va.
¿Y?
Por Dios.
No deberías haber venido.
Pero me alegro de que lo hayas hecho.
Estas sábanas huelen raro.
Me tiré un pedo.
¡Dios mío, chicas! ¡Por favor!
¿Por qué?
¿Qué vais a hacer? ¿Dormir todo el día?
Quizás.
Guido, déjalas en paz.
De acuerdo.
Oh. ¡Cariño, te ves tan cansada!
¿Qué pasa?
¿Ves? Esto es lo que pasa al dormir de costado.
Te salen arrugas. Por eso te dije que durmieras boca arriba.
¿Quieres parecerte a tu tía?
Gracias.
Dios mío.
- ¿Qué le has puesto? Está asqueroso.
- Mi amor. Y mi esmero.
- ¿Llenaste la nevera? - Sí.
- ¿Con hielo? - No, con suciedad.
Chicas, olvidé decirles que la
abuela les dio 100 dólares a cada una.
¡Qué abuelita que tenéis, 100 dólares para las vacaciones!
¿Sabéis lo que me daba mi abuela?
¡Chao!
No os olvidéis de llamarla y darle las gracias.
Hasta luego.
Siena.
- Basta ya. - ¿Qué?
Dios mío, para.
No estoy haciendo nada.
Aquí está. ¡Hola, cariño!
No lo vuelvas a hacer. ¡Basta, papá!
- Es bueno para ti. - Oh, por Dios, papá.
Es muy extraño.
Matemos esta cosa.
¡Destrúyelo!
¡Mátalo!
¡Mátalo!
Basta ya.
¿Qué pasa?
¡Oh Dios, basta, papá!
Guido, ¿quieres dejarla en paz?
No, no. ¡Esto es entre tú y tu padre!
¡Guido, para!
Gracias.
Ok, ok.
Así que, ya conoces a Cherry.
Hola, Cherry.
- Así que, ya conoces a Cherry. - Me conoce.
Sí, la conozco.
¿De dónde la conoces?
Salimos juntos.
Ren!
Me abandonaste.
Y no sabes por qué estás aquí.
Pues, Cherry te hizo venir aquí porque tiene algo...
Estás ensuciando la cama de arena.
Estoy de mi lado.
Me encantó el tiempo que pasamos juntos, especialmente en el jacuzzi,
pero no fui del todo sincera sobre mí misma.
Mete la barriga hacia adentro.
¿Estamos bien?
Ahora de este otro lado.
Espera, sácanos una mientras nos besamos.
¿Listo? Déjame ver.
Esta.
¿Dónde está tu hermana?
Vete a buscarla, para sacarnos una foto de familia.
No tomó mi mejor perfil.
Saquémonos una nosotros.
- Listo? - Dale.
Sonríe.
No, por favor, sonríe.
Eso.
Bien, pero ahora escúchame, ¿vale?
Como en la astrología.
Dios mío, ¿tuvisteis que conducir hasta allí?
¿A qué hora tuvisteis que salir?
¿Cuándo partisteis, a las seis?
A las cinco. Dios mío.
No hay tráfico a esa hora, por suerte.
¿Condujiste tú?
¿Con tu furgoneta? ¿También tuviste que recoger a Tony?
Sí, ¿cuántas veces llegaste tarde por su culpa?
¿Compraste los cafés?
Gracias a Dios.
Sí.
Sí, es agradable.
¿Tu jefe no te dejó volver a casa antes?
Bien. Come, cariño.
La nevera está llena.
¿Sabes algo de tu hermana?
¿Hoy?
Sí, hemos estado en la playa.
Sí, hermoso.
Muy bonito.
Pero no para Renata. Se enfermó.
Lo sé, le había dicho que se pusiera una gorra.
Sí.
¿Te escribió a ti, a mamma?
No, lo siento, amor. Tu hermana salió. Y no tengo noticias de ella.
Lo sé.
Siempre la misma historia.
¿Recibiste las fotos de las puestas de sol que te envié?
Son preciosas, ¿verdad?
Lo sé.
Qué belleza.
Los amaneceres también son hermosos, pero ya sabes cómo es esto.
Soy la única que los ve.
¡Ah, tu padre! Solo me acompañó una vez.
Siena?
Siena.
Me quedo con este.
Tu hermana, ¿a qué hora volvió anoche?
¿Te escribió?
Le dije que escribiera a una de las dos.
¿Terminaste?
¿De verdad?
¿Esa es la gorra que le compré a Siena?
Te queda bien, tesoro.
Y esto, en cambio... ¿Qué es?
No, no, a mamma. Son horribles.
- Me gustan los rizos. - A mí no.
- Devuélveme la pinza. - No.
- Renata, la llevo por una razón. - Vamos, te trenzaré el pelo.
¿Qué tal la noche?
Bien.
Aparentemente, muy muy bien.
- ¿Qué fue lo único que te pedí? - Oh, Dios mío.
¿"Oh, Dios mío"? Te pedí una cosa sola.
- Una cosa sola, Siena. Un mensajito.
- De acuerdo.
- No pido mucho. - Mi teléfono murió.
¿No podías pedírselo prestado a alguien?
Basta.
Lo siento.
- ¿Es mi gorra? - Sí, dijiste que podía usarla.
No, no es así. Quítatela.
- Ni siquiera te la has probado. - Porque no quería arruinarla.
Dios mío, eres ridícula.
Mamá, la ensució de pintura. La está arruinando.
Nunca se la pondrá. Ni siquiera le gusta.
- Maldita sea, Siena. - ¡Es mía!
- Ni siquiera te gusta. - La ensucia de pintura. Es mía.
¡Mamá!
Es de Siena, ¿vale?
Y yo quería comprarte una.
Psicópata.
Cuatro con cincuenta.
No puedo aceptarlos.
Rechazado.
Gracias.
Hola, pequeña. ¿Qué estás haciendo aquí?
Estamos en la piscina.
Ven.
- Hola. - Hola.
¿Qué tal?
Esta es mi hija, Renata.
Encantada. ¿La contable?
No, no, no la contable. Esa es mi hija menor.
Ella quiere ser escritora.
Es una especie de artista.
- Se parece a ti, ¿no? - ¿Te parece?
Pobrecita...
Oye, Gui, ¿restaurante de pescado esta noche?
Vale, pero tienes que ir a casa a cambiarte. No puedes salir así.
¿Qué tiene de malo mi ropa?
Me esforzaré y cuando llegue trataré de comportarme civilmente.
Mejor.
Quiero decir, solo quiero divertirme la semana que viene y...
De acuerdo. Gracias por venir.
Necesito que me ayudes.
¿Qué haces aquí?
Bueno, sé que ha habido mucha tensión últimamente
y pensé que sentarnos y aclararnos sería una buena idea.
Quiero que todos pasen un buen rato la próxima semana...
- ¿Quién se lo creerá? - Cállate.
- ¿No puedes usar el tuyo? - El tuyo saca fotos mejores.
Relájate, Siena. Relájate.
- Estás como estreñida. - Estás como estreñida.
- Tranquila! - Tranquila!
Bien, de espaldas.
¿Ya está?
Qué asco.
Mira mi nariz. Horrible.
¿Por qué sonríes así? Pareces una loca.
No te burles de mí.
Sonríes como papá.
¡Al menos no como tía!
Hablando de estreñimiento.
- ¿Quién es? - Nadie.
¿Ren?
- ¿Qué escondes? - Nada.
- Dios, ¡qué molesta! - Tú también.
Devuélvemelo.
Mamá te va a matar.
¡Renata!
No tiene ninguna gracia.
¿La pequeña contable de mamá deja los estudios? ¡Qué risa!
¡Dámelo, por favor!
Destrozarás sus pequeños corazones.
Por lo menos yo no soy una vieja desempleada.
- Al menos yo terminé la universidad.
- Con dificultad.
- ¿Aguantarás ser una decepción? - ¡Tú eres su mayor decepción!
¿Sigue funcionando?
Nunca pides disculpas.
Lo siento.
Lo siento.
Lo siento. Lo siento.
Lo siento. Lo siento.
¿Vamos a por un helado?
Invito yo.
¡Qué perra tacaña!
¿Puedo probar el tuyo?
¿Podrías...?
¿Qué eres, una niña? No voy a alimentarte como a un bebé.
¿Jugamos mañana a minigolf?
El mío está más rico.
¿Esa es mi hermosa Ikwe?
¿Quieres casarte conmigo?
¿Qué?
¿Trabajas aquí?
En verano.
¿Y tú qué haces?
Ren no tiene trabajo.
Tranquila, tranquila, tranquila.
Bien.
¿A dónde vais?
¡Nos vemos!
- ¿Siena? - Basta, Renata. Vuelvo enseguida.
He perdido mis llaves.
No.
No, no. Eso no es lo que...
¿Por qué es tan complicado?
Solo estoy tratando de subir una foto de anoche.
¿Cuál?
No sé, ¿cuál prefieres?
Tal vez la de la langosta.
Sí.
Hola.
¿Y? ¿Qué vais a hacer hoy, chicas?
Sí, está hermosa.
Minigolf.
Ya no puedo ir.
¿Por qué?
Simplemente no puedo.
¿A dónde vas? Apenas has comido.
¿Qué pasó con el móvil de Siena?
¿Necesitas dinero, a mamma?
Gui.
¿Para qué? Todas las actividades son gratuitas.
Mira.
La de la langosta.
Sí.
Oye, te conseguimos una gorra.
Renata. Hola, linda.
Basta!
- ¡Mi pelo! - ¿Para qué lo tienes?
Hola.
Hola.
Disculpen.
He perdido mi barca.
Hola.
Hola.
¿Puedes ayudarme?
¿Te parece bien?
- Vuelvo enseguida. - No hay problema.
¿Puedo?
¿Cuánto tiempo te vas a quedar aquí?
Solo un par de días.
¿Mi cigarrillo electrónico?
Linda gorra.
Hola, chicos, así que, hoy...
¿Sabes que Siena no me contesta desde esta mañana?
En todo el día. Ni una sola vez.
¿Dónde está?
Nada.
¿Dónde ha estado todo el día?
Sigan así nomás. ¿Nadie me responde?
¿Y tú? Sigue mirando nomás la película que ya has visto 100 veces.
Me ocuparé yo.
- Mona... - Silencio.
¿Puedes ayudarme con el pelo, a mamma?
Oh, no, no.
Todavía están húmedos.
Sécalos un poco más.
Lo siento, pero cuando me secas el
pelo tienes que hacerlo bien o se encrespa.
Ya lo hemos hablado.
Fuiste tú quien se ofreció para secármelos.
Lo hago sola.
Sí, ahora está mejor.
Hola!
Gracias.
¿Cómo te ha ido hoy?
Bien.
¿Qué está pasando?
Por Dios.
¿Cogiste mis llaves?
Sí.
Pon todo en una pila.
No tengo ni idea de lo que está sucio y lo que no.
En tu opinión, ¿este bañador huele mal?
No lo sé.
Oh, Jesús.
Te lo juro, tu padre lo deja todo tirado.
No me lo creo, tengo que limpiar en casa
y también tengo que hacerlo en vacaciones.
Vaya. Ni siquiera se disculpa.
Increíble.
He estado enviando mensajes de texto toda la noche.
¿Y crees que me ha contestado?
Ni una vez.
¿Qué problemas tiene tu hermana?
¡No!
Eso cuesta dinero.
¿Dónde has estado?
Fuera.
Entonces supongo que que no tengo que preocuparme.
Siena ha salido, ¿os habéis enterado todos?
- Basta ya. - ¿Quieres que me calle?
Estás loca.
¿Has oído eso, Gui? Yo estoy loca.
¿Sabes qué, Siena?
No veo la hora de que vuelvas a la escuela.
- ¿Sabes? Y entonces lo verás. - ¿Qué voy a ver?
Lo mucho que hacemos tu padre y yo por ti y tú das todo por sentado.
- ¿Qué? No estoy... - ¡Siena, por favor!
¿No he comido y jugado con vosotros?
Siena, es normal que comas con nosotros.
Nosotros proporcionamos casa, dinero, comida.
Por supuesto que vuelves a casa a comer. ¡Es gratis!
No tienes que pagar por ello.
¿Y si salgo una o dos horas?
¡Ojalá fueran solo una o dos horas!
Si te refieres a la una o dos de la madrugada...
- Pero tú no sales por una hora... - Me divierto.
Puedes divertirte, Siena. ¿Quién te lo impide?
- ¿Te he prohibido divertirte? - Sí, porque dijiste:
"¡Tienes que estar con tu familia!
Este es un centro turístico familiar.
¡Tienes que portarte como te digo!”
¿Me equivoco?
Esta es la parte mejor, ¿qué quieres de mí?
¡Papá!
Lo siento, ¿vale? ¿Es eso lo que quieres oír?
¡Sí!
No volveré a hacerlo.
- Me quedaré aquí hasta los 35 años. - Oh, Siena, no seas ridícula.
¡Eh, estás despierta!
- ¿Dónde está Siena? - Mantiene a papá ocupado.
Es su cumpleaños, a mamma.
Ayúdame con la cena.
- ¿Qué estás buscando? - Nada.
No necesitas esa porquería.
Mamá, ¿qué hiciste con mi cigarrillo electrónico?
¿Dónde están tus zapatos, a mamma?
Mamá, el cigarrillo electrónico.
Vamos, basta con ese cigarrillo electrónico.
Prometiste dejarlo.
Oh, Dios mío. Este hielo es un desastre.
Mira esto, está goteando por todas partes.
- No significa que puedas quitármelo.
- No lo tengo yo.
- Entonces, ¿dónde está? - ¿Y yo qué coño sé?
Y además, cuando estás con nosotros tienes que aceptar nuestras reglas.
Sabes que no quiero que fumes esa mierda.
De todos modos, quería comprar una langosta,
pero como voy a hacer linguine, me pareció demasiado pesado.
Entonces, ¿qué es? ¿Varón?
No, mujer.
Devuélvesela.
- No. - ¿Cómo?
"¿Cómo?"
Dame la muñeca.
¡La tenemos nosotros!
- Qué tontos. - ¡Es nuestra! ¡Es nuestra!
- ¿Está todo bien, a mamma? - Sí.
Tenemos la cabeza de tu muñeca, ¡monstruo!
- Mamá. - Oigan, chicos.
No creo que ese juguete sea vuestro.
- ¿No creéis que deberíais devolverlo?
- En realidad, no.
Perdón.
Disculpe. Hola.
- ¿Es usted la madre? - Mamá...
¿Están bien? Cuidado con las piernas.
- Sus hijos nos insultaron. - Mamá, está todo bien.
- ¿Perdón? Mire... - No está bien, Renata.
Creo que hubo un malentendido.
No, en realidad no hubo ningún malentendido.
Usted debería calmarse.
- ¿Está todo bien? - Lo siento, no, no está bien.
Le digo que sus hijos primero insultaron,
y luego se llevaron el juguete de la niña y lo rompieron.
Mamá...
¿Me está tomando el pelo? ¡Disculpe! ¡Oiga!
¿Y bien?
- ¡Mamá! - ¡Qué gente!
¡Para!
- ¿Por qué? ¿Qué he hecho? - Me estaba ocupando yo de ello.
Ten. Vamos, cariño. Vamos a buscar a tu familia, ¿vale?
Hace calor.
Para que lo sepas, no lo cogí yo.
No sé qué haces con tu tiempo, pero este es mi momento.
No quiero que te mates con esa basura.
¿Te parece divertido?
¿Te parece divertido que me preocupo por ti?
Me preocupo por mis tres hijos.
Por ti, por Anthony, por Siena.
Sí, pero sobre todo por mí.
Bueno, contigo es diferente.
Siena está abandonando la escuela.
Puedo hacerlo yo.
Encárgate de la tarjeta para papá.
Feliz cumpleaños.
¿Llamó Anthony?
- Te llamaré cuando estemos listas. - De acuerdo.
Disfruta.
Lo voy a matar a tu hermano.
Anthony...
Sé que estás en casa. Coge el teléfono.
Es el cumpleaños de papá. ¿Podrías llamarlo, por favor?
Espero que estés comiendo.
Y no esa porquería del delivery,
sino lo que te preparé y dejé yo.
Y otra cosa, ¿hablaste con la nonna?
Puedes ir a visitar a tus abuelos, ¿Por favor?
Y llama a tu padre, ¿vale?
Hablamos más tarde. Te quiero, te echo de menos.
Hasta pronto.
Mamá.
Voy a salir más tarde.
- Siena, pregúntaselo a tu padre. - Mona.
No, no, todavía no. Cierra los ojos.
Es Anthony. Me llamó para desearme feliz cumpleaños.
Hola, cariño.
Me alegro de que te hayas acordado. Apaga la luz.
Sí, espera, pondré el altavoz, ¿vale?
Espera.
¿Estás listo?
Sí.
A tu izquierda.
- Aquí mismo. - Aquí estoy.
Siena, dame el teléfono.
Hola? ¿Qué está pasando?
Ok, espera!
De acuerdo,
aquí vamos.
Bien.
Cumpleaños feliz
Cumpleaños feliz
Te deseamos, Guido
Cumpleaños feliz
Pide un deseo.
Un momento que quiero sacar una foto.
Más cerca.
Bien, listo. Una linda sonrisa.
Decid "cheese".
Cheese!
Os dejo. ¡Hasta luego!
Espera, espera.
- Hablaste con... - Chao!
Grosero.
Vale, chicas, coged vuestros platos y tenedores, vamos.
- Feliz cumpleaños, cariño. - Gracias.
Bien, ¿dónde está el cuchillo?
Gracias.
Mamá, ¿puedo salir?
Te dije que se lo preguntaras a tu padre.
¿Preguntarle a tu padre qué?
Puedo salir?
¿De verdad?
No puedes quedarte en casa esta noche, ¿eh?
No es que vayamos a hacer algo.
Bien, entonces haremos algo.
¿No podemos simplemente estar juntos?
Estuvimos juntos durante todas las vacaciones.
Es decir, ahora estamos juntos.
Siena, por favor, no tengo fuerzas.
Suficiente con tener que lidiar con tu hermana. No doy más.
¿Qué?
¿No tenías algo para tu padre?
Increíble.
No está mal.
¿Soy yo?
Por supuesto que eres tú. Se parece a ti.
Tesoro, ¿puedes traer el café, por favor?
¿Cuál es el problema?
Siena,
me agotas, ¿está bien?
Debo sostener a Renata.
¿Y ahora qué? ¿Tengo que sostenerte a ti también?
Es muy pesado. ¿Está claro?
- No tengo ningún otro sostén que ofrecer.
- ¿De qué estás hablando?
Ninguno.
De qué estoy hablando..
Sabes, te has esmerado tanto en estudiar,
y ahora, de repente,
abandonas los estudios.
¿Qué pasó?
¡Qué coño, Ren!
Claro.
¡Qué coño!
¡Qué coño, Gui!
Deja la escuela.
¡Qué coño, Siena!
¿Qué he hecho yo para merecer esto?
Ahora te traigo una cruz para que puedas clavarte.
¿Qué dijiste?
Demonios.
Eres una desagradecida, ¿lo sabías?
Después de todo lo que tu padre y yo hicimos por ti,
¿es eso lo que me estás diciendo?
Dime, ¿es así como quieres acabar?
- Por favor, mamá. - Con un trabajo sin futuro
- ¿y sin dinero para el alquiler? - Mamá, por favor, para.
Podría mudarse a casa, pero no, ¡Renata, no!
Y tú, eres exactamente como tu hermana, ¿lo sabes?
- Solo sabes recibir y recibir... - ¡No me parezco en nada a ella!
¿Así que este sería yo?
De acuerdo.
Sal.
Gracias por la cena.
- Siena... - ¿No podías callarte la boca?
¿Vienes?
¿Es el mío?
¿Siena?
Ni siquiera sabía qué coño de curso era,
así que leí la hoja de papel y
me la pasé adivinando todo el tiempo.
- ¿Hiciste la prueba? - Sí.
Solíamos tener un profesor sustituto
que decía: "um"...
siempre,
así que algunos de nosotros cada vez que decía "um",
sorbíamos de las narices, por lo que era...
y hacíamos eso.
Y cada vez que decía:
"De acuerdo", como para asegurarse que habíamos entendido la pregunta,
empezábamos a golpear nuestros pies.
- Mi turno. - ¡Qué grosería!
Lo siento.
¿Quién es ese tipo?
Ese es mi “bro”.
- Hace tiempo que no te veo. - ¿Qué tal, hermano?
- Hola. - ¿Quieres unirte a nosotros?
Sí, hombre.
En fin, obviamente, me aplazaron en ese curso.
Sí?
Pero no importa. De todas formas, me gradué.
- ¿Cuál quieres? - Este.
Solíamos tener extintores y mojarnos unos a otros.
- ¿Y no se metían en líos?
- Bueno, si nos hubieran atrapado, sí,
pero no nos atraparon.
- Demasiado rápidos. - Tengo que orinar.
Vamos. Por aquí.
Eh.
Eh.
- Oye, ¿quién es? - Nadie.
¡Bebe! ¡Bebe! ¡Bebe!
¡Hermano!
Déjame.
- Llévanos a casa. - "Llévanos a casa".
¿Quién carajo es ese?
Un puto maricón.
Siena está vomitando en el coche de tu madre.
¡Bonito vestido!
¿Tienes las llaves?
No. Fíjate debajo del felpudo.
Mamá probablemente las dejó bajo el felpudo.
Gracias.
Tú también.
¿Dejarás tus estudios?
¿Qué harías tú?
Esta agua es un asco.
Hola.
Hola, ¿acabas de llamar?
Espera un momento.
Discúlpame.
Vi la tarjeta que le hiciste a papá.
- Ah, sí? - Sí.
Lo dibujaste con gafas. Sabes que no las usa desde hace como 15 años.
Se operó con láser.
¿Cuándo volvéis a casa?
Mañana. ¿Por qué?
Mamá no ha llamado hoy.
Asegúrate de que traigan algo rico, ¿vale?
Lo intentaré.
Hasta luego.
- Es Anthony. - Ok.
Papá te saluda.
Ok.
¡Ven!
Mira lo que tengo aquí.
Mira.
Vete a jugar. Vete a jugar.
Mira.
Para Anthony.
Es bonita, ¿verdad?
Creo que es bonita.
Mamá...
Me echaron del trabajo.
¿Necesitas volver a casa?
Supongo que sí.
De acuerdo.
No llegaremos tarde.
Vamos!
Por favor, ponte los zapatos, a mamma.
Chao.
Hola.
Hola.
He traído cerveza.
Así que, anoche...
Sí...
Lo siento. Tuve que dejar caer la cosa.
No lo habrían entendido.
¿Entender qué?
¡Qué chica más mala!
¡Qué coño!
¿Me estás tomando el pelo?
Gracias por la cerveza.
¡Mi teléfono, perra estúpida!
¿Mis gafas de sol?
Están en tu bolsa.
¿Qué bolsa?
En tu bolsa de viaje.
No las veo.
Por Dios.
¿Hola?
¿Cómo está usted princesa?
¿Quién es?
¿Renata?
Sí, nonna.
Soy Renata.
Lo sé.
Debería haberte llamado antes.
Para nada.
Os dije que empezarais a hacer las maletas anoche.
¿Qué estáis haciendo? Vamos.
Hola, nonna!
El autobús está saliendo.
Sí, es Siena.
¿Llevas las maletas al coche?
No, está bien.
Sí, comimos.
Gracias por el regalo.
Espera, ¿has dejado suficiente?
Sí.
- ¿El cumpleaños de papá? - Chicas, venga, vamos.
- No, comimos pasta. - Ahora partimos.
No lo sé. Pregúntale a ella.
Sí, mamá está aquí.
¡Chicas, la cama está sin hacer!
¿De qué sirve? Nos vamos.
Yo también te quiero.
Te quiero mucho.
La nonna quiere hablar contigo.
Sí, mamá.
Hola.
Mamá, iba a llamarte desde el coche.
Por favor, ¿puedes dejar de gritarme?
Pausa para hacer pis.
¿Quieres venir conmigo?
Claro que sí, a mamma.
Me gustaría que lo dejaras.
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