Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Brazil)
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
¿Qué te pasa, idiota? Suéltame, imbécil.
¿Qué mierda te pasa? ¿Qué tienes en la cabeza?
¿Y tú?
Todo el rato molestando. Te digo que pares y no lo haces.
Dale con molestarme.
¿Por qué molestarte?
Solo estoy haciendo un plan para ir a bailar los cuatro con la Anto,
porque no la llevas nunca, infeliz,
y mira cómo reaccionas.
¡Qué tienes en la cabeza!
Sorry .
De verdad, sorry , Gaspar, no…
Es que ando un poco irritable.
No sé qué te pasa, pero hace tiempo estás bien idiota.
- Oye, para, por favor. Quédate. - Suéltame.
Tratemos de arreglarlo, hablemos aquí.
¿Por qué no te vas a la mierda, mejor?
- Imbécil. - ¡Gaspar!
¿Por qué me preguntas eso?
¿Cuándo te he ocultado algo?
Pero Dante, mira cómo te pones.
Siento que hay algo que no me quieres decir.
Que hay algo que me estás ocultando.
Es que tampoco quiero que cargues con mis problemas.
- ¿Qué problemas, mi amor? ¿Cuáles? - Problemas, no sé, problemas.
Problemas del trabajo, no sé…
Tengo… tengo una jefa que es muy dura.
Y que me pone metas que son súper difíciles de cumplir
y muchas veces no las logro y…
Es que trabajar en un banco, mi amor, es…
es agotador porque cualquier cosa, cualquier error, una coma mal puesta
y es mucha plata y…
y me veo expuesto a esa tensión todo el tiempo.
Ay, perdóname, mi amor, perdón.
Perdóname, ¿ya?
Te exigen tanto y encima yo molestándote para que lo hagamos.
- ¡Qué estúpida, qué ridícula! - No, mi amor.
No es eso, por favor, no.
Solo te preocupas y eso es natural.
Lo que menos quiero es que te…
te sientas como culpable o responsable de esto.
No.
Mi amor…
eres la mujer más hermosa del mundo y, de verdad,
yo estoy cada día más enamorado de ti.
Ay, mi amor.
Eres tan lindo.
No entiendo, Dante, no entiendo por qué te molestan tanto en el trabajo.
¿Por qué te presionan tanto? ¿Quieren que renuncies?
¿Te quieren despedir? ¿Habrá despidos?
- ¿Qué pasa? - No, no.
Nada de eso, no. Tranquila.
Eso no va a pasar.
¿Ya? Te lo prometo.
No te preocupes.
- Mi amor. - ¿Qué?
Entiende, por favor.
Yo soy tu mujer.
Tú te puedes apoyar en mí.
- Somos un equipo. - Sí.
Lo sé.
Ocultarme los problemas no va a solucionar nada.
Tú sabes que tarde o temprano se saben.
Es la peor forma, mi amor.
Eso no va a pasar.
- Oye. - ¿Mmm?
No más secretos.
¿Me lo prometes?
No más secretos.
Mi papá tenía una novia igual.
Mismo perfil.
Algún día te voy a contar.
No, se pasó.
¿Todo bien?
Sí, todo bien.
Luciano, querido.
Oye, los dos.
Se perdieron en el anuncio que hicimos.
Con Hernán nos vamos a vivir juntos. ¿Qué tal?
¡Qué buena!
- ¿En serio? - Sí.
Y había que aprovechar queestamos celebrando
para seguir con las buenas noticias, ¿no?
Bueno, ¿y?
¿Ustedes no me va a felicitar?
Por supuesto. Felicitaciones, Hernán.
Muchas felicitaciones, Hernán.
¿Y dónde van a vivir?
Ah, bueno, de mi casa no me mueve nadie.
Hay espacio suficiente, así que esta mujer me tendrá que aguantar.
Ay, gordo, te conozco todas las mañas.
Ya, nosotros nos vamos, estamos muy cansados.
Han sido días muy difíciles.
Sí, nosotros también nos vamos a ir.
Ay, no, pero antes tenemos que hacer un brindis todos.
Gordo, di unas palabras.
- Bueno. - Sí, te toca.
Bueno, por…
por la felicidad que no tiene edad.
Y por el amor que no conoce de límites.
Y por los sucesos nuevos que, a mi edad,
son realmente extraordinarios.
Y por ti, Coca querida.
Que me has hecho sentir vivo nuevamente.
¡Salud!
Salud, todos.
- Salud. - Salud.
Esta mujer no hace nada sin un motivo.
Increíble.
Obviamente me imaginé
que una vez que le resultara el negocio, iba a querer tener una ganancia.
Pero me imaginé, no sé, un aumento de sueldo, un ascenso.
Pero no que iba a terminar viviendo en la casa de mi papá, francamente.
¿Me estás escuchando?
¿Te das cuenta? Lo ha utilizado pasito a pasito.
Que la joya, que un auto nuevo, que el viaje. ¿Viste su cartera?
¿Viste su cartera?
Yo le pago el sueldo.
Con su sueldo no puede pagar ni la correa de esa cartera, ¿entiendes?
- Se va a salir con la suya, juro que sí. - ¿Y qué quieres?
- ¿Qué tiene? - ¿Cómo que qué tiene?
No, es que por esa actitud, estamos donde estamos.
Tú me dijiste: "No te preocupes, es un viejo zorro,
es solo una noviecita" y…
mira dónde estamos, ¿viste?
- Pero si es lo que ellos quieren… - ¡Ella quiere! ¡Ella quiere eso!
¡Ella! Él feliz con su independencia, te lo puedo asegurar.
Pero ella insistió tanto, que él finalmente cedió.
Ay, ay, ay.
¿Te estoy aburriendo?
No, Antonia, pero ¿sabes qué? Tienes que dejarlo ir.
Es siempre lo mismo…
Perdón, no me puedo quedar con los brazos cruzados mirando,
esa mujer le va a meter un gol.
Se va a embarazar y de ahí, derecho al altar.
- ¿Y? - ¿Cómo que "y"?
Y si es lo que ellos quieren, está bien.
What ?
No puedo creer que pienses así, francamente.
No todos tienen que pensar como tú, Antonia.
No, por supuesto, como no es tu papá, claro.
No es mi papá, pero es mi suegro y lo quiero mucho
y tiene todo el derecho de rehacer su vida.
Si quieren irse a vivir juntos, está bien.
Está bien, no se habla más del tema. Se acabó, hasta aquí llegamos.
OK.
¿Y?
- ¿Me vas a contar qué pasó con Luciano? - No pasó nada.
¿Cómo que no pasó nada?
No seas mentiroso, yo los vi cuando salieron del baño…
con caras largas.
Y viniste callado todo el camino.
Y no eres una persona introvertida, menos cuando estás en modo galán.
- ¿Es verdad? ¿Sí? - Ya. Sí, puede ser.
No sé, le hice unas bromas y reaccionó…
reaccionó muy raro, muy violento, te juro que no sé…
Lo desconocí.
No sé qué le pasa a este tipo, pero desde que cumplió 50 años…
está muy sensible.
¿Pero qué le dijiste?
Nada…
Le dije que si seguía así de aburrido, la Anto se iba a aburrir y…
lo iba a cambiar por alguien más joven.
Pero ¿qué sabes tú si ellos están mal?
Las parejas también pasan por crisis, los matrimonios sobre todo.
No sé, pero si está mal con la Anto, que me lo diga.
Pero el imbécil me tiró contra el muro y… quería pegarme.
¿Eso hizo?
¿Sabes qué?
Prefiero pensar cosas más agradables.
¿Me vas a invitar a tu casa un rato?
¿Qué?
Me vas a perdonar, pero estoy cansada.
Y no quiero hacerte de nuevo esa ordinariez de quedarme dormida
cuando estábamos conversando.
- Es terrible. - Me da lo mismo.
Te cubriría los pies todos los días.
- No, en serio. - Tonto.
Sabes te miraba en el restaurante y trataba de pensar, imaginar
o acordarme de una mujer más linda
como en todo mi imaginario…
No pienses que por ese piropo te voy a invitar a subir al departamento.
- No, no. - Estás haciendo eso.
- No te digo eso para que… - No te invitaré.
…a tu departamento.
Solo te digo que eres la mujer más linda que he conocido en mi vida.
Buenas noches.
Chao.
Qué mujer más linda.
No pasó nada más.
Te lo juro, fueron solo unos besos.
Yo sé que me equivoqué.
Que no hay excusa para lo que hice.
Pero te juro por Dios que me arrepiento, Juli.
Oye.
Juli, mírame.
Yo te amo, de verdad.
Te lo suplico, por favor.
Dame una oportunidad.
¿Cómo quieres que vuelva a confiar en ti, Matías?
Voy a hacer lo que se…
- Son mis papás. - Ya.
Yo me voy. Hablamos después.
- Te quiero. - Chao.
Hola, tía. ¿Cómo está?
- Hola. - Se va yendo el Mati.
Que te vaya bien. Buenas noches.
¿Qué estaba haciendo acá?
- ¿Te vino a pedir perdón? - ¿Puedes no entrometerte?
¿Volverías con él después de lo que hizo?
Solo estábamos hablando.
Va a ser un error perdonarlo, tú sabes.
- Ya, mamá. - Porque lo va a volver a hacer…
- Te estoy hablando, Julieta, no te vayas. - Deja de entrometerte en mi vida.
La mamá solo se está preocupando por ti, mi amor.
Sí, pero yo decido con quién estoy y si lo perdono…
Más respeto.
Mientras vivas en esta casa nos tienes que escuchar, mala suerte.
- Chao. - ¡Julieta!
No, ¿sabes qué?
Me equivoqué al contarles. Nunca más les cuento nada.
Con esa actitud…
Juro que lo pasé demasiado bien.
Sí, estuvo estupendo.
La comida, la conversación.
Oye, lo que encontré increíble es que…
Cómo fue de amable contigo la Antonia.
Impresionante. Espero que eso se mantenga en el tiempo.
Mira, lo que es yo…
lo pasé tan bien como la vez que te me declaraste.
¿Perdón? Si la que se declaró fuiste tú.
Ah, ya, pero tú enseguida te entusiasmaste y…
esa misma noche estábamos haciendo el amor.
Cómo negarse ante una mujer tan guapa como tú.
Y aquí estamos…
creando nuestra propia familia.
Una familia de dos.
¿Y la Antonia? ¿Y Luciano?
Porque yo ahora quiero que me incluyas en todo.
Por supuesto, así será.
Gracias.
De verdad, gracias por hacerme la mujer más feliz de este universo.
¿Qué pasa?
Esto lo hemos hablado varias veces y…
no sé si he sido lo suficientemente claro,
pero siempre estoy evitando hablar de este tema.
¿De qué estamos hablando?
Tú sabes que yo no quiero volver a tener hijos.
Sí, lo sé.
Lo he sabido desde un principio.
Es verdad, yo pensé que quizás, en algún momento, ibas a cambiar de…
Está bien, está bien.
Lo tengo súper asumido.
Eso te pasa por meterte con un viejo como yo.
No, no es así.
Si no tenemos hijos, no es porque tú seas viejo,
es porque tú no quieres.
Pero…
es tanto lo que te amo que…
estoy dispuesta a pagar el precio.
Gracias por sacrificar algo tan importante para ti.
Contigo me basta.
Te voy a hacer la mujer más dichosa del mundo, te lo prometo.
¿Quieres tomar algo?
Ya.
Agua.
No lo puedo creer.
Voy a tener que avisar en recepción,
que no dejen entrar a ese chico estúpido.
¡No te entrometas tanto!
Me entrometo lo que quiero, porque es nuestra hija,
cosa que a ti parece que se te olvidó.
No, no se me ha olvidado, por ningún motivo.
¿Sabes lo que creo yo?
Que te desquitas conmigo y con la Julia
por los problemas con tu papá.
Yo sé separar muy bien las cosas.
Lo que pasa es que andas con una indolencia por delante, mi amor.
¿Qué indolencia? ¿De qué estás hablando?
- Yo puedo aconsejar a mi hija también. - Claro.
Y ya es una mujer adulta, puede tomar sus propias decisiones.
Aunque se equivoque…
Aunque se equivoque, Antonia, así se aprende.
Mira, ¿sabes qué?
Yo no la voy a soltar, porque la quiero
y no quiero que sufra, menos por un imbécil.
Tiene que aprender a hacerse respetar,
se tiene que querer, ¿entiendes?
Porque si no va a rebotar una y otra vez contra la misma pared.
Tiene que terminar con ese idiota y se acabó.
Es que tampoco podemos crucificar a Matías.
- Ya… - ¡No! Y sí…
A ver, si Juli quiere volver con él, nosotros tenemos que respetar su decisión.
Tú entiendes que hay cosas que no se perdonan…
y una de esas es la infidelidad.
Creí que en eso, por lo menos, estábamos de acuerdo.
- Hola, papá. - Hola, mi amor.
Me voy a la universidad.
Ya, ¿te despediste de tu mamá?
No, ¿y para qué?
Para que se enoje y me diga que no perdone a Mati.
Oye…
ella lo hace porque te quiere.
Bueno, entonces que no se entrometa tanto
y que sea un poco más incondicional.
Mira, mi amor, si la mamá opina, no significa que no sea incondicional.
Es que no solo opina, me lo quiere imponer.
Y ya no soy una niña, tengo 20 años.
Sí, pero a los papás nos cuesta soltar a los hijos.
Y a tu mamá le cuesta aún más.
Bueno, pero va a tener que aprender.
El problema con la mamá es que quiere controlar todo
y que todo se haga a su manera.
Y si algo se descontrola, se enoja y no le parece.
Y me molesta porque es como si no confiara en mis decisiones.
- Ya soy adulta. - No, mi amor.
Eso no es verdad.
Tu mamá sí confía en ti.
Pero ella no quiere que tú sufras.
Y si se entromete o se enoja, es porque te quiere.
No se nota.
Y si opina de más, es porque se siente impotente.
Pero siempre han tenido una muy buena relación.
Y ella tiene que aceptar que tú estás grande…
pero tú también tienes que tolerar que le cueste.
Ya.
Lo voy a intentar.
- Que te vaya súper bien. - A ti igual.
- Te quiero mucho. - Yo también.
Nos vemos más tarde.
- Chao, mamá. - Chao.
Ay, te amo.
Gracias.
Gracias, gracias.
Es que a veces soy tan insoportable.
Te quiero.
Y yo a ti.
Quiero café.
- ¿Y cuándo fue eso? - Ayer.
Pero ¿cómo no me dijiste eseguida?
Mamá, no te enojes conmigo.
La culpa la tiene el papá, no yo.
¿Qué culpa tengo yo?
Es que dicen que la inspectora les comentó que no habías pagado
la mensualidad del colegio.
Hay un error, ¿cierto?
¡Oh! ¡Qué despistado!
Se me olvidó completamente, se me olvidó.
Oye, bien desubicada la inspectora,
¿por qué le dice a Clemente y no a mí?
No tengo idea.
Me dijo que te ha llamado muchas veces.
¿Te ha llamado muchas veces?
- Qué raro. - Niños… Ya, para, estás comiendo mucho.
Ya, de verdad.
Van a llegar tarde, así que vayan.
Lávense los dientes y, por favor…
talco para pies.
- Dile a Borja, yo… - Sí, en serio.
Mira que huelen muy fuerte.
Oye…
Es que ayer me comentaste que tenías problemas en el trabajo,
¿y ahora esto del colegio?
Sí, pero eso no tiene nada que ver.
O sea…
Sí, en realidad sí.
Ando muy distraído y por eso olvidé lo del colegio.
- Sí. - Ya.
¿Vas a tomar desayuno o no?
- No, me tengo que ir. - ¿Por qué?
Es que tengo que preparar una reunión en la oficina.
tengo que leer un informe…
- Ya, pues. - Ya.
Apenas pueda, haré la transferencia al colegio
y problema solucionado.
Oye, te están explotando de verdad.
Sí…
pero vamos que se puede.
- Ya, besito. Nos vemos. - Que te vaya bien.
Ya.
¡Chao, niños!
- ¡Adiós! - ¡Chao!
¡Qué mierda!
¡Maldición!
¡Ay, qué mierda voy a hacer!
¡Luciano! ¡Luciano!
¿Qué pasa? Es que estoy súper atrasado.
Necesito hablar contigo.
Dale, pero rápido, que estoy saliendo.
¿Qué pasa?
Estoy…
Estoy cagado, estoy cagado. Estoy con la mierda más arriba del cuello.
No te entiendo, a ver, explícame.
Estoy metido en un hoyo, no sé cómo salir.
¿Estás con problemas de plata?
Peor que eso.
Estoy a punto de perderlo todo… ¡Todo!
Me van a rematar la casa.
Diablos.
Espérame, espérame.
Despídete con un beso.
- Qué pesada. - Buenos días, señorita.
Buenos días, Viviana, ¿cómo estás?
Buenos días, Pablo, ¿cómo estás?
Súper bien.
- ¿Desayunaste? - No, todavía no.
Mira, ni que hubieras sabido que te iba a invitar a desayunar
unos ricos huevitos de campo.
¿En serio? Es que yo no soy de huevos para el desayuno, soy más dulce.
Se te nota. O sea, por esa mirada y esa sonrisa dulce.
Ay, me estoy poniendo roja
¿Te perfumaste?
Eh, sí.
- Lavanda. - No.
¡Jazmín!
Y te arreglaste también. Como que antes te…
te veía venir como más de buzo, ¿no?
O en bata.
- Eres bien observador. - Perdón.
Sí, me arreglé porque…
hay un apoderado que me está coqueteando.
Tengo café, tengo pan fresco, palta, mermelada, varias cosas.
¿Qué dices?
Espera, tengo que atender.
- Dale. - ¿Hola?
Hola, Vivi.
¿Me mandas la lista de útiles de la Emi?
Tengo un rato en la tarde y quiero comprarlos.
Sí, yo te la envío.
Ya, genial.
Además de los libros, hay que comprar compás, transportador, ¿o no?
Sí, yo no he comprado nada.
Ya, genial.
Voy a ir solo eso sí, porque…
el año pasado fui con la Emi y se demoró una hora y media en elegir una goma.
Se pone a buscar los lápices como si estuviera buscando fósiles.
Es más rica, mi gorda.
- Hola, Pablo. - Hola, ¿qué tal?
Perdón, ¿qué es esa vocecita que escuché ahí?
No lo puedo creer.
¿Estás con el tesorero?
¿Con el apoderado que te coquetea?
Hablamos después, ¿ya?
¿Tan desesperados están que se ven a las 8:00 a. m.?
Te envío la lista después.
No, espérate, espérate, que…
Pásame con tu pretendiente, que quiero pedirle perdón por el otro día.
Vi…
Maldita sea.
¿Todo bien?
Acepto tu invitación.
En el banco me daban unas tasas preferenciales,
cupos gigantes para la línea de crédito y así es como empecé a invertir.
A invertir pésimo.
Con plata ajena, además.
¿Pero cómo tan irresponsable, Dante?
Bueno, no sé…
Yo solo pensaba en que quería darle lo mejor a mi familia.
O sea, darle la vida que yo me prometí darles.
Pero…
no solamente debes las contribuciones,
también están tus dividendos,
el colegio de los niños…
Sí, de tiendas también y varias…
varios créditos de consumo.
Diablos.
Pero ¿cuánta plata debes?
- La verdad, por favor. - Sí.
Mira.
Pero eso es mucha plata.
Yo no tengo esa cantidad.
Yo puedo pedir un crédito de consumo a tu nombre.
O sea, todo lo que sea necesario en el banco…
con tus antecedente lo puedo hacer y rápido.
Y juro que te voy a pagar, puntualmente,
cada cuota, todos los meses.
Ahora…
para lo más urgente, que es el colegio y otras cosas,
necesito que me transfieras algo ahora.
Ahora…
¿Ahora, ya?
- Sí, ahora ya. - ¿Cuánto?
Todo lo que se puede pedir…
en un día se pueden transferir cinco millones.
Después vemos lo del crédito, ¿ya?
Ni siquiera tienes que ir al banco.
Lo veo yo.
- Ya, a ver dame un segundo. - Ya.
También te quería pedir otro favor…
No, ¿es una broma?
¿Es posible que no le cuentes a la Antonia?
Ni a nadie, en realidad. No quiero que la Paloma sepa.
Pero ¿tú no crees que sería mejor decirle?
Bueno…
todos tenemos secretos en el matrimonio, ¿no?
No lo digo por ti…
perdón, lo digo en general, ¿entiendes?
Como…
Es que no quiero que la Paloma me vea como un pobre infeliz
Tampoco quiero que los niños me vean como un loser .
En serio, esto es súper humillante.
No te lo diría ni a ti, pero como te dije,
estoy con la mierda más arriba del cuello.
Tranquilo, Dante. Tranquilo.
No le voy a decir a nadie.
Gracias.
Gracias, hermanito.
Y te prometo que te voy a pagar, pero hasta el último peso.
Y con intereses.
¿Ya?
Oye, qué preciosa tu cocina. Nunca había entrado acá.
- ¿Te gustó? - ¡Sí, es gigante!
¿Por qué me trajiste acá? ¿Para lucirte?
Como el Parque O'Higgins.
Quería que vieras que soy un buen partido.
Pero eso es obvio, eres el tesorero del curso.
¡Oye!
¡Ay!
Por favor.
- Perdón. - Sí, no pasa nada.
- Estoy trabajando, debo contestar. - Dale, contesta.
Cuidado con el tesorero. Los tranquilos son los peores.
Un cliente muy…
- Atocigante. - ¿En serio?
- Sí. - ¿Qué quieres?
¿Fruta? ¿Palta? ¿Qué quieres?
- Frutita y con tecito estoy feliz. - Ok.
¿Y qué tienes que hacer después?
- A las 12:00 tengo reunión. - A las 12:00…
Perfecto, entonces creo que tenemos tiempo.
¿Cómo?
Oye…
¿Es verdad que me…?
Me dijeron que los tranquilitos son los peores.
- Parece que es cierto, ¿no? - Tienen toda la razón.
Muero por quedarme contigo.
- Ay, perdón. - No, no, tranquila.
- Perdón. - Dale, dale.
- Perdona, perdona. - Contesta.
Ojo, tiene cara de degenerado.
- ¿Sabes qué? - ¿Qué?
Lo puse en modo avión. A la mierda el trabajo.
Qué rico.
Solo te estoy cuidando, aunque me dejes en visto.
Qué fastidio.
Gaspar.
- Hola, Hernán. - Hola.
Necesito que acompañes a Luciano a una reunión de obra.
Yo quería dedicarme a revisar los contratos.
Esto es más importante.
Necesito que vean los planos del nuevo proyecto inmobiliario.
De los sitios de Lo Curro, ¿te acuerdas?
- ¿A qué hora sería? - A las 11:00 a. m.
Le estoy preguntando a Hernán.
¿Me perdí de algo?
¿Hay un problema entre ustedes dos?
No, está todo bien.
Ah, ya. Me alegro.
Bueno…
de ahí me mantienes informado.
- Nos vemos. - Bueno, nos encontramos allá.
- Oye. - ¿Qué?
Vamos juntos, pues.
Ando en la camioneta.
¿Ya se te pasó el enojo a ti?
¿Hablemos en el auto?
¿Hablemos en el auto?
Supongo que quieres hablar de lo que pasó ayer.
Sí, compadre.
Discúlpame. De verdad que no…
Nada que ver, compadre.
Me porté pésimo.
Fuiste demasiado lejos.
Sí, Gaspar, discúlpame.
De verdad que anoche andaba de muy mal humor.
Nada que ver, viejo. Discúlpame.
Te salvaste que somos amigos,
si no, te habrías llevado una paliza.
Sí, totalmente merecida, compadre.
Por eso te pido disculpas, de verdad, hermano.
De todo corazón. Sorry .
¿En qué lío estás?
¿Qué problemas tienes?
¿Te pasa algo con la Anto?
O sea…
Nada que no se pueda solucionar, compadre, pero…
de verdad que…
tampoco nada justifica lo que hice anoche y…
por eso te quiero… Por favor, discúlpame, hermano.
Qué raro, porque no te enojas fácilmente. A ti algo te pasa.
O sea, si quieres contarme lo que quieras…
desahógate nomás, compadre. Para eso estamos.
¿Cuántas veces te he contado mi vida entera?
Te sabes toda mi vida. Te he contado todas mis estupideces.
Para eso están los amigos.
Pero, de verdad que no…
Nada que no se pueda solucionar, hermano.
De verdad, gracias y…
y disculpa de nuevo.
¿Me perdonas, viejo?
Te perdono solo…
si me acompañas porque quiero un café
y quiero que pasemos ahí…
usted sabe dónde, mi therian .
Ya, acompáñame, si estamos bien en la hora.
- Hola, hija. - Hola.
- Me mandaste a llamar. - Sí.
- Quería conversar contigo. - Sobre trabajo…
Siempre tan directa tú, ¿ah? No, no es sobre trabajo.
Quería que conversemos sobre asuntos familiares.
¿Alguna otra sorpresita?
Yo quería ser quien te diera la noticia de lo mío con Coca.
Anoche no era el lugar preciso, ni el momento. Ella se adelantó.
Claro, porque se toma atribuciones que no le corresponden.
- Pero porque está contenta. - ¿Cómo no va a estar contenta?
Logró lo que quería.
¿Por qué no dejas de pensar mal de todo lo que dice o hace la Coca?
Ah, ya, bueno, ya.
¿Sabes qué?
No me meto más.
Es tu vida.
Y mi felicidad.
Mira, con la Coca nos llevamos bien.
Trabajamos bien juntos, hemos viajado juntos, nos respetamos.
Es una buena compañera en todo sentido de la palabra.
He estado mucho tiempo solo, ya es tiempo que…
Bueno, que me acompañe la mujer que amo.
Bueno…
si es lo que tú sientes.
No solo en lo que siento.
Mira, esta no es una decisión impulsiva, hija.
Lo he meditado, pensado y aunque no lo creas,
la Coca no tiene nada que ver en mi decisión,
la tomé yo, solo yo.
Mira…
ojalá, y te lo digo con mucho cariño,
ojalá no te arrepientas.
Y el asunto de los hijos está solucionado.
- ¿Ah, sí? - Sí, lo dije directo y claro,
como tú me aconsejaste.
Ay, pero qué bueno que me escucharas.
Mira, te voy a dar otro consejo.
Para que te quedes más tranquilo, te recomiendo hacerte la vasectomía.
No, no reacciones así.
Te lo digo bien en serio.
Y muchos hombres lo hacen porque no pretenden tener hijos,
prefieren tener perros.
Eso, podrías tener un perro.
O dos, si quieres.
Ay, papá, mira…
no es ni un secreto lo que pienso,
pero también sabes lo que siento, y te amo, profundamente.
Quiero que seas muy feliz.
¿Sí?
No abro una botella de champaña, porque estamos en horario laboral.
Hija…
Tú siempre vas a ser la persona que yo más amo en mi vida.
Sí sé.
Y espero que eso no cambie.
Más te vale.
Y bueno ya, ten tres perros.
Vine por algo super puntual.
Me quiero sacar el DIU.
Está bien, está bien. ¿Por qué? ¿Ha sentido alguna molestia?
No, no.
Lo que pasa es que tomé una decisión muy importante…
Bueno, ya era hora.
Y es que quiero ser mamá.
Oh, es una decisión muy importante.
La verdad es que me gustaría sentir todo eso que dicen,
ese sentimiento de amor tan inmenso.
Quiero poder vivir esa experiencia.
Genial, genial.
Bien, pero vamos a tener que hacer ciertos exámenes.
Hay que ir con cuidado porque un embarazo después de los 40 es de riesgo.
¿Tú estás consciente de los posibles riesgos?
Algo he leído por ahí.
La verdad es que lo sé todo, te juro.
No, me lo he leído todo, estoy súper clara con el tema.
Me he sentido bien, me cuido mucho.
Eso está muy bien, pero de todas maneras vamos a tener que hacer algunos exámenes
para ver tu reserva ovárica.
Lo que tú digas, Lucas.
Porque después de los 41, la fertilidad de la mujer desciende.
Y es bueno que tú tengas…
tengamos un panorama completo antes que tome la decisión definitiva.
Absolutamente de acuerdo.
Y tu pareja, ¿qué dice?
¿Está de acuerdo?
Bueno, los hombres somos un poco cobardes y…
¿Le costó? ¿Está de acuerdo?
Está…
feliz.
- ¡Qué bien! - Sí.
Lo único que quiere es ser papá.
¡Maravilloso! Entonces, vamos con todo.
Con todo, sí.
Aquí mando a imprimir la orden.
Estaciónate por aquí, voy rápido.
Ya, aprovecha de traerme un americano doble, por favor.
- Pero ven a saludar, no seas maleducado. - No, tengo que revisar correos.
- ¿En serio? - Sí.
Ya, americano doble.
- Voy rápido - Por favor.
- Hola, Marisol, ¿cómo estás? - Hola.
- ¿La Barbarita está? - No ha llegado Barbi.
Me escribió hace un rato que venía tarde.
Buena. Oye te pido un latte macchiato y un americano doble, por favor.
Los dos para llevar.
Quizás esperando alcanzo a ver a Barbarita un rato.
- OK. - Genial.
¿Y ustedes? ¿Hace cuánto que se conocen?
- Hace mucho, del colegio. - ¿En serio?
Del colegio, mira.
Sí, aunque te parezca increíble, salimos del mismo colegio.
No.
Lo que pasa que ella era del barrio alto
y yo era más de vivienda social.
Buena, como Machuca , que tenía un tema inclusivo.
Claro.
En todo caso, no lo decía por un tema de clase.
Pero tranquilo, no me avergüenza tener la cara que tengo ni ser como soy.
- Todo bien. - No tendrías por qué.
No tienes ninguna… Eres guapísima.
Lo sigo arruinando.
Ya, cancélame rápido. Chao.
Es que mi mamá era profesora del colegio y yo estudiaba becada.
- Ah, buena. - Entonces…
Al principio, me hacían bullying por ser de barrio y después por lesbiana.
Y la Barbi era la única que me defendía.
- Qué tierna la Barbi, qué linda. - Sí, es muy linda.
Por eso es tan importante para mí y por eso la quiero tanto.
Mira las vueltas de la vida,
me hacían bullying por torta y ahora vendo torta.
- ¡Está buena esa! - Ojo…
Solo las lesbianas podemos hacer bromas de torta, ustedes no.
Claro. Bueno…
En todo caso, estaba mirando un pie de limón…
¡Bu!
Ay, perdón, no me aguanté. Perdón.
¿Qué haces aquí?
¿No es que me querías tener lo más lejos posible?
Gaspar me pidió que lo trajera a comprarse un café.
Ya se arreglaron.
Me contó la escena que le hiciste en el baño.
Y se supone que las mujeres vamos en grupo al baño.
Hey, por favor, no me molestes, ¿ya?
Los problemas que tengo con Gaspar no son problemas tuyos.
Bueno, ya, pero no te enojes.
Mira, quiero que estés más relajado.
¿OK?
No puede ser que me veas y, acto seguido, quieras pegarle a tu mejor amigo.
Te vas a terminar delatando.
Oye…
Oye…
Yo no soy tu enemiga.
En serio.
Pero si me pones esa cara de ogro, cada vez que me ves,
alguien va a terminar notando que algo raro te pasa conmigo.
Y ni tú ni yo queremos eso.
¿Cierto?
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.