All language subtitles for Prohibida Obsesión_S01E02_Invitada Sorpresa.mp4-es-1

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Original subtitles

- ¡Hola! - ¡Hola!

Espero no ser muy desubicada en venir.

- Claro que no. - No pasa nada.

Además es culpa mía. ¿Saben la maravilla que pasó?

Salí de la oficina y me topé con esta mujer hermosa.

Las sincronías bellas de la vida.

Nos pusimos a conversar,

empezó a pasar la hora…

…no me di cuenta.

- Y pensé que era buena idea invitarla. - Intenté negarme…

…pero no pude. No me dejó.

- ¡Te creo! - ¡En serio!

La conocimos el viernes después de fútbol.

Ah, en el tercer… ¡Tú eres la de la foto!

¡Pero bienvenida!

¿Viste? ¿Qué te dije?

Anto es la más buena onda del mundo.

Amiga hermosa. Nos conocemos de bebés.

De siempre, de la vida.

¿Te pasa algo, mi amor?

¿Qué le va a pasar? Aparte de haber cumplido 50 años.

Pobre, sí. Eso duele.

Está todo bien.

Voy a guardar el regalo.

Que no lo pille el equipo.

- Mucha elegancia para esos tipos. - ¡Escóndelo!

- Están como en su casa. - Gracias.

Tal vez fui muy caradura.

No debería haber venido.

No… Gaspar es de la casa.

- Es parte de la familia. - Por favor.

Bienvenida y vamos a festejar.

- Adelante. - Gracias.

- ¡Eso, vamos! - ¿Por acá?

Sí, pasa, por favor. Vamos…

¿Te paso el desinflamatorio ahora?

- ¿Qué pasa? - ¿El lumbago?

No pasa nada. Son años…

¡Disculpen la hora!

Llegamos, ya podemos empezar.

- ¿Cómo estás? - ¿Bien y tú?

Bárbara, una amiga.

- ¡Hola! ¿Cómo estás? - Muy bien.

- Hola, un gusto. - Mucho gusto, Bárbara.

- ¿Cómo estamos? - Hola.

- Bien, gracias. - Qué bueno.

Bueno, ella es Viviana. Mi ex-mujer.

- Cualquier cosa que diga de mí es falsa. - No lo escuches. Dice tonterías.

- Hola. - Hola.

- Mucho gusto. - Un gusto.

Por si acaso.

¿Anto, te puedo pedir el baño?

- ¡Claro! Mira, por acá. - Gracias.

- Ya vuelvo. - Tranquila, de aquí no me muevo.

¿Cómo están? Tengo que ponerme al día ¿Cuántas llevan ya?

Aquí, esta primera puerta.

- ¿Esta? - Sí

¿Qué rayos estás haciendo acá?

¿Se puede saber quién es tu amiga?

- ¿Qué amiga? - La niña que llegó con…

No, no es amiga.

- ¿Cómo? - Estaba el otro día en el bar.

Pero me dijiste que en el bar estaban solo ustedes.

Y te saludó como…

Sí, es que Gaspar la llevó a la mesa.

Pero yo no crucé palabra con ella.

Parece que le resultó, ¿ah?

Voy a buscar más. ¿Quieres?

No, ya tengo.

No sigas tomando…

- Oye, idiota. - ¿Qué pasa?

¿Por qué no avisaste que venías con ella? Para estar preparado.

¿Y para qué andas con mentiras?

- Ponte los pantalones. - Tú sabes cómo es Paloma.

- "Tú sabes cómo es Paloma". Cobarde. - Idiota.

Un verdadero hombre dice la verdad.

- Gaspar. - ¿Qué pasó?

Qué desubicado llegar con esa chica a una fiesta familiar.

¿Qué tiene? Es una amiga, Viviana.

No ha pasado nada, por si eso te preocupa.

Da igual con quién te metas. Me importa que no pienses en tu hija.

- ¿Dónde está Emi? - Estaba acá.

Pero te vio con tu amiga y se fue.

- ¿Cómo se te ocurre venir a mi casa? - Ya…

Está mi mujer, está mi suegro, están mis hijos.

Cálmate. Ya te explicamos.

Me encontré con Gaspar y él me invitó.

Está obsesionado tu amigo conmigo, parece.

Pero sabías que venían para acá. ¿Por qué aceptaste?

Me invitó. Yo dije que no.

Pero él es un galán profesional.

- No vine a cagar el ambiente. - ¡Ya lo hiciste!

Tómate un par de copas y relájate.

Fue un simple polvo. Ya se me olvidó. ¡Qué complicado!

- ¡Van a escuchar! - Nadie va a oírnos. ¡Relájate!

Relájate, de verdad.

O te va a dar un infarto y no sé qué voy a decirle a tu mujer

sobre por qué estamos encerrados, solos, en el baño.

Y es chico este baño.

¿Si apagamos la luz?

¡Mucho mejor!

Tú te quedas aquí esperando. Voy a salir primero.

Y después convence a Gaspar y se van de inmediato.

No. No me voy hasta que me devuelvas mi arete.

Me lo devuelves y yo ahí recién voy a pensar en irme.

- OK. - Bien.

Oye…

¡Oye!

Cambia esa cara.

Estás con una cara de infiel que ni te explico, de verdad.

- ¡Bárbara! Te estaba buscando. - ¡Hola!

¿Y tú eres nueva acá?

No te había visto.

- Oye, eres muy hermosa. - Ah, muchas gracias.

No, en serio, te quería decir algo…

Arete de mierda.

- Ah, te pillé. - No, pero el fútbol es…

Voy a buscar algo para tomar. Ya vuelvo.

- Mi amor, ¿qué pasa? - ¿Por qué?

- Te noto raro. - ¡No!

- Odiaste la fiesta sorpresa. - Estás loca.

- ¿Te encanta? - Está perfecto, sí.

- Estoy pasándolo increíble. - Qué rico.

Oye, perdón.

- ¿Te puedo robar al cumpleañero? - ¿En serio?

- El equipo quiere saludar. - Míranos.

- Perdón, un poco. - Bueno, te lo presto.

Ya…

¡Estos hombres!

Qué bueno que las veo.

Paloma, Anto…

Bárbara tiene un café espectacular.

Solo lo he visto en Instagram, pero es increíble.

- ¿Y lo mejor de todo? - ¿Qué?

- Al lado de la oficina. - ¿Ah?

-¿En serio? - Sí.

Sí, están todas invitadas.

Feliz de que vayan, pueden ir a trabajar. Las atiendo como reinas.

- Qué rico. - Tengo cosas exquisitas.

- Sí, les encantará. -¿Y postres?

Permiso, jóvenes. Con permiso.

- Sí, por favor, adelante. - Perdón.

- Me tengo que ir. - ¿En serio?

Sí, felicidades.

¿Y qué? Te tengo que dar tu regalo. ¿Pensaste que me había olvidado?

Toma.

¿Y esto?

Era de mi padre.

Él siempre quiso que las cosas quedaran en la familia.

Y estaría feliz que lo tengas.

- Muchas gracias. - Ah, por favor.

Felicidades. Y gracias a ti, por amar tanto a mi hija.

Antonia, hijita, me voy.

¡Ay, tan temprano!

Pero por favor, es día de semana.

Y mañana tengo que estar descansado, y tú también,

porque tenemos esa reunión.

Además, tu marido tiene una cara de cansado increíble.

- ¿Tú crees? - Nos vemos mañana, que estés bien.

- Ya, avísame cuando llegues. - Por supuesto.

Cumpleañero.

A ti te pasa algo.

- ¿A mí? - Sí.

- Nada. - Confiésate.

Estoy con un poco de acidez, la verdad.

Ay, pero eso se soluciona con un remedio, mi amor.

- ¿Te lo traigo? - Bueno.

Te lo traigo.

Sí. Nos encantan las fotos familiares.

Bueno, ¿a quién no? Están hermosas, se pasó.

- Oye, ¿y ella? Muy estupenda. ¿Quién es? - Mi mamá.

Mi mamá que murió cuando yo tenía la edad de Juli.

- Juli es tu hija, ¿cierto? - Sí.

Esa foto me gusta mucho porque fue justo antes de que mi mamá se enfermara.

Se ve tan contenta.

Cuesta recuperarse de la muerte de los viejos.

- Mi mamá falleció cuando yo era muy niña. - Ah…

Sí, pero eso nos unió mucho con mi papá. Lo amo.

- Él es mi… él es mi todo. - Ah, bueno.

Y tu papá es muy simpático también. ¡Y buen mozo!

- Trata de mantenerse vigente y lo logra. - Tiene lo suyo.

- Sí. La casa también es maravillosa. - La hizo Luciano.

- ¿Viste el segundo piso? - No, nunca tan intrusa.

- ¿Cómo voy a conocer? - ¡Ven!

Te la voy a mostrar. Es realmente hermosa.

Y este es nuestro dormitorio. Mira lo que es.

- ¡Guau! ¡Qué grande! - Es precioso.

La gracia de Luciano es como juega con la luz del sol.

Esto en el día es una maravilla.

Espérame un segundo, voy a buscar un remedio.

¿Qué estás haciendo aquí?

Encontré el arete. Toma, ahora vete.

Ay, pero mi amor. Te lo iba a llevar.

Es que no me siento nada bien, entonces preferí subir.

Yo voy a ir partiendo. Gracias por todo, por el tour. De verdad, te pasaste.

Muchas gracias.

- ¿Te vas tan pronto? - Sí. Tengo mucho trabajo mañana.

Me toca madrugar… pero bien.

Felicitaciones por tu casa.

Te pasaste, está hermosa.

Ya sé que si necesito un arquitecto, te voy a llamar.

¡Obvio!

Perdón por llegar de paracaidista a una celebración familiar.

- No te preocupes. Es un gusto conocerte. - El gusto es mío.

Chao, Luciano. Te quedo debiendo el regalo de cumpleaños.

- Te acompaño. - Ya.

¡Esta chica!

- Qué buena onda es Antonia. - Sí, buena onda.

- Lo máximo. - Sí, y estupenda además.

- ¡Estupenda! - Para la edad que tiene, claro.

Es como una MILF.

- ¿Qué? - Te la cagaste entera. ¡Es una vieja!

Digo que se mantiene bien.

Sí, se mantiene bien. Le gusta verse bien. Luciano igual, los dos tienen estilo.

Él no lo estaba pasando muy bien, ¿o no?

No sé. No le gustan los eventos con tanta gente.

Ah, sí, eso. Andaba medio raro.

Sí, es un poco tímido.

Anto dijo que le dolía el estómago, ¿no?

Ah… sí.

Hacen linda pareja, ¿no?

- Se nota que se quieren. - O sea…

- Esos dos se aman. - Se aman…

Son el matrimonio perfecto. La pareja perfecta.

En el trabajo se llevan increíble.

- ¿Trabajan juntos? - Sí, ella es su jefa. Lo mantiene a raya.

- Ah, me imagino. - Él igual trabaja desde casa a veces.

Como que tiene otros tiempos, es relajado. Piensa mucho, diseña mucho.

- Es genial. - Increíble.

¿Cuántos años llevan casados?

- 20 años. - ¡20 años! Una eternidad. Me muero.

Oye… ¿te parece si vamos a tomar algo?

No sería capaz, de verdad.

Mañana abro el café temprano. Perdón.

Pero para otro día, feliz.

- ¿En serio? - Sí.

- Te cobraré la palabra. - Cóbramela.

¿Y tú? ¿Qué pasa? Andas entre desorientado y asustadizo.

¿Por qué?

No sé, dime tú.

No, no pasa nada.

Está todo bien, no sé.

No esperaba una celebración sorpresa. No me gustan tanto tampoco.

Yo hubiera preferido algo más íntimo. Quizás por eso.

¿No será que te molestó que Gaspar viniera con esa chica?

Pero, ¿por qué sacaste esa tontería?

No sé.

Como los vi encerrados en el baño…

…da para pensar mal, ¿no?

Además, te dije el otro día en el bar…

"Esta chica te está mirando mucho".

"Te quiere comer con papas fritas".

Oye, ¿de nuevo no vino la novia de tu papá?

- No. - ¿Qué pasa?

Porque no la invité, amiga.

- ¿Por qué? - ¡Porque me cae pésimo!

La odio desde lo más profundo.

No te va a gustar lo que voy a decir pero…

…a mí me cae muy bien.

- ¿Ah, sí? - Sí, la encuentro simpática.

- Mira tú. - Y creo que quiere mucho a tu papá.

- Eres una traidora. - ¡No! Pero me cae bien.

Qué fuerte esto.

A todos los hombres grandes, viejos ya, les encantan las jovencitas.

- Bueno. - Muy fuerte todo.

¿Lo dices por Gaspar?

Quiero saber de dónde salió esta chica. ¿De qué colegio?

¿Es hija de alguien? ¿Qué jardín infantil?

La conocieron el viernes pasado, después del partido… en el bar.

¿No viste la foto que subió Gaspar a Instagram?

¿Qué foto?

- Esa foto. - ¿Cuál?

- Muéstramela. - No se puede ver.

Porque era una historia en el Instagram de Gaspar y ya se borró.

Duran 24 horas, pero estaban los tres muy coquetos

con ella y otra… chica.

Este infeliz…

¿Por qué lo hiciste?

Las cosas con Anto, ¿cómo están?

Están bien, hombre. Perfecto.

Esto no tiene ningún sentido.

Esto fue una calentura. Nada más.

Una estupidez.

Viejo. Me siento como la mierda.

Si Anto llega a saber…

…no me lo va a perdonar nunca.

Ya. Tranquilo.

Cometiste un error.

Te equivocaste. Eso no te convierte en mala persona.

¿Qué pasa? ¿Por qué están encerrados los dos?

Estamos conversando.

Se van los últimos invitados, quieren despedirse del cumpleañero.

- Voy ahora. - Vamos.

Oye… en la casa vamos a conversar.

No te perdiste nada del otro mundo. Estuvo súper aburrido.

Tu hija siempre me margina de todo.

No te hablo solo de la familia, también de asuntos laborales.

No quiere que vaya a la reunión con los españoles.

Pero vas a estar, porque eso lo decido yo y no Antonia.

Sí, pero tienes que reconocer, Hernán, que yo he hecho todo lo posible

por no tomar en cuenta sus pesadeces, pero se está excediendo.

Y no me estás defendiendo lo suficiente.

Por ejemplo, podrías no haber ido a este compromiso, ya que no me invitaron.

Pero era el cumpleaños de mi yerno. Cumplió 50 años, por favor.

¿Qué tiene que ver él con las tonterías de Antonia?

No, es que no son tonterías.

No le restes importancia. No son tonterías, Hernán.

Bueno, la próxima vez que haya una reunión en esa casa, y no te inviten… yo no voy.

Salud. Es la champaña que a ti te gusta.

Y después nos vamos a la cama.

Perdón, ¿quién te dijo que te vas a quedar a dormir?

Mañana te despierto con el desayuno.

Si no fuera porque te amo…

…te juro que renunciaría a tu empresa.

Pero no abuses de mi paciencia…

…porque se puede acabar.

Salud.

- Por favor. - Muchas gracias. ¡Qué caballero!

- O sea… - De la edad media sí.

¡Qué falta de respeto más grande!

Gracias por la invitación. Lo pasé increíble.

- ¿En serio? - Sí.

La próxima vamos a una fiesta. Podemos salir a bailar.

Podemos bailar. Sí, estaría bueno.

Eres muy linda, te lo tengo que decir.

No. Lo digo en serio, no es un cumplido nada más. O sea…

Mírate, ¿te has visto?

- Espero que sea en serio. - Muy.

¿Qué onda tú? Conociste a mis amigos, a mi familia completa,

prácticamente toda mi vida, y yo no sé nada de ti.

- ¿En qué estás? - ¿En qué sentido?

No sé, si tienes novio, novia…

Amigo con beneficios…

- Poliamor… - Novio no tengo.

Amigos con ventaja no me gusta, porque a mí nadie me saca ventaja.

- Muy bien. - ¿Novia?

Me gustan mucho los hombres.

¿Y poliamor?

Puede ser una buena propuesta.

No se me había ocurrido, pero yo creo que podemos…

Estoy hablando en serio. Me interesa, ya.

Tengo los ojos puestos en alguien.

En un hombre.

Que conocí hace poco.

Mira tú.

Y ese alguien…

¿Es abogado, por casualidad?

- ¿Qué? - Muere de viejo.

- No de… ¡Chismoso! - Oye, por si acaso…

Por si acaso, lo mío con mi ex, con la mamá de mi hija, Vivi…

- Está cerrado absolutamente. - No sé qué tanto.

Creo que una relación, con una hija, nunca está tan cerrada.

- Pero estoy hablando amorosamente. - Ya, OK.

No me expliques tanto, que me aburro.

Chao.

Gracias por traerme.

No, quería saber dónde vivías no más…

¿Y una mirada?

No. Ya.

Dijiste que no habías cruzado palabra con esa tal Bárbara.

Ahora me entero que no solo estuviste de fiesta con ella y una amiga,

más encima hay por ahí una foto pasándolo increíble.

¿Qué? ¿De dónde sacaste eso? Nada que ver.

¿Por eso ya no te gusto? ¿Por eso no me buscas?

¿Porque andas mirando chicas?

¿Pero qué estás diciendo?

Yo como las tontas, creyéndote, y tú por ahí coqueteando con tus amigos.

Estuvimos un rato con ellas, pero corto, una fracción de momento.

- Sí, claro. - Es culpa de Gaspar. La llevó a la mesa.

Claro, Gaspar. ¿Y bailaron?

Yo no, ellos bailaron.

Yo conversé todo el rato.

- ¿Con la amiga? - No, con el barman.

- ¿Y cómo era la otra chica? - No sé.

Porque Bárbara es muy guapa.

No sé, no me fijé.

- Una jovencita.¿Por qué miraría? - Eso es.

Además les dejé muy claro que era un hombre casado.

Ya, sí.

¿Tú sabes que esas son las peores?

Les encantan los tipos casados. ¿Sabías eso, o no?

Ah, ya.

Yo podría ser su papá.

- ¿Quién te escribe? A esta hora. - No sé quién es, no sé.

Es Luciano, mira.

Luciano, sí.

A ver, Dante.

Mírame a los ojos. Mírame, Dante.

Mírame. Y dime que no me estás mintiendo ni ocultando nada.

- No. ¿En serio? - En serio. Júramelo.

- Sí. - ¿Lo juras?

Te lo juro. Te lo juro, te lo juro, te lo juro.

¿Sabes qué? Te conozco. Sé que me estás ocultando algo.

Pero la mentira tiene piernas cortas.

Tarde o temprano me voy a enterar, Dante.

- ¿De qué? - Sí, de qué… hazte el tonto.

Sí, ¿de qué?

¿Crees que soy estúpida?

Hola, buenas noches…

- ¿Cómo te sientes? - Mucho mejor.

Ay, qué bueno.

De verdad. Te pasaste.

Lindo. ¿Te das cuenta que tenemos mucho que agradecer?

Tenemos una hermosa familia…

Amigos muy leales…

…y muy entretenidos también.

Y nos tenemos a nosotros, que somos un equipo perfecto.

Muchas gracias.

Por ser así.

Así como eres.

Muchas gracias a ti.

Me siento tan afortunado.

Lo somos. Menos mal que nos conocimos.

Menos mal.

Y ahora…

…viene la parte más importante de esta noche.

Tu regalo de cumpleaños.

Puedes cantar, si quieres.

Happy birthday… to you.

¿Qué pasó? ¿No quieres?

Estás loca.

Es lo único que quiero.

- ¿Anto? - ¿Sí?

- ¡Tengo que salir! - ¿Qué pasó?

Tengo que ir a la obra. El contratista cometió un error y no quiere asumir.

¿En serio? Yo tengo la reunión con los españoles.

Te va a ir increíble.

Gracias, a ti también.

- ¿Sí? - ¡Hola! Permiso.

- Adelante. - ¡Cumpleañero!

- ¿Para mí? - Un regalo para ti, obvio.

Lo traje a la oficina, como no te lo pude llevar anoche…

Era una comida más bien familiar. Así que…

Súper familiar e íntima.

Obvio. Claro que sí.

El que se avivó fue Gaspar, supe que llevó a la chica que conoció el fin de semana.

- Tú sabes cómo es Gaspar. - Sí.

Se desubica a veces.

En todo caso se me salió… Hernán llegó y me lo contó así no más.

Para que no vayan a pensar que Hernán anda chismoseando.

No, está bien.

- Te pasaste. - Está lindo, ¿cierto?

Está precioso.

- No lo abro porque estoy atrasado. - ¡Llegaron!

Ah, ya voy.

- También me voy. - OK.

Que les vaya increíble. Muchas gracias.

- Qué bueno que te gustó. - Papá, te mandé todo al correo.

- OK. Vamos entonces. - Vamos.

¿Cómo vamos?

Tu papá me invitó a la reunión.

No pues. No fue un problema de diseño.

La responsabilidad es suya.

Mientras antes lo resuelvan, mejor, o aplicarán multas por atraso.

Tranquilo, vamos a solucionarlo.

Eso quería escuchar. ¡Magnífico!

- Muchas gracias. - Que estén bien.

- Igual. - Compadre, tengo que irme.

- Les enviaré los detalles por correo. - Ya.

- Te acompaño al auto. - OK, viejo.

- ¿Y? - ¿Qué?

¿Qué tal anoche? ¿Cómo terminó?

Un caballero no tiene memoria.

Qué misterioso andas, hombre.

Nada, la fui a dejar a su casa,

me invitó a subir…

Lo hicimos toda la noche. ¿Por qué crees que tengo ojeras?

No, de verdad…

Lo hicimos en su pieza,

en el living, la cocina, arriba de la lavadora…

No paramos, fue impresionante.

Habla en serio, ¿quieres?

Nada. No pasó nada, compadre, la dejé

en la puerta de su casa y me retiré como un gentleman .

Esta chica me gusta de verdad, amigo.

No quiero atosigarla.

Creo que con haberla invitado a tu cumpleaños ya fue suficiente, ¿no?

Está perfecto.

Eso, ahí.

¡Pum! Listo.

Primer mensaje del día, compadre.

Se va la selfie.

- Oye, Gaspar. - ¿Qué?

No sé si te convenga tanto estar con esta chica.

¿Por qué? ¿Muy joven?

No es tanta diferencia, ¿qué son 20 años? ¿23 años?

No es tanto, además esta chica tiene…

…su negocio, le va increíble. Es una mujer hecha y derecha.

No, sí, pero no es eso.

¿Qué? Estás celoso.

No digas imbecilidades.

Ya, tranquilo.

Siempre tendrás un lugar en mi corazón.

A ti te conocí primero.

Relájate.

No, de verdad, Gaspar.

Yo no sé si te convenga.

¿Por qué dices eso? ¿Tienes un problema con Bárbara?

¿Y esa carita? ¿Qué tanta risa?

- Nada. - No. Conozco esa cara de mujer malévola.

Oye, no te metas en problemas.

¿Cuál era la necesidad de ir a ese cumpleaños?

Estoy grande ya para sermones, mujer.

No son sermones, es un consejo de amiga que te quiere

y que te conoce hace mil años.

Habiendo tantos peces, amiga…

Ir a pescar a este tipo viejo, casado, con familia…

Ese tipo no está interesado.

Por algo se metió conmigo,

tan desinteresado no está.

Los hombres son todos iguales.

No piensan con la cabecita…

…con la de arriba, al menos.

Luciano es distinto.

¡Qué sabes tú!

- ¡Es distinto! - ¡Lo has visto dos veces!

¡Amiga, sal de ahí!

Patada en el culo a él y a su amigo Gastón.

- ¡Gaspar! - ¡Gastón, Gaspar! Es la misma cosa.

Nombres de príncipe que usan los ricos.

- ¡Tonta! - Hazme caso, por tu salud mental.

Chao con esos viejos. Next.

¿Por qué dices que no me conviene meterme con Bárbara?

¿Dijo algo raro en tu casa? ¿Alguna mala cara? ¿Qué?

No, no es eso. No tengo ningún problema con ella.

Pero no creo…

- No sé si es la mujer para ti. - ¿Por qué?

Mira… Si te metes en serio con esta chica…

…olvida volver con Vivi.

¡Ja! ¿Con Vivi?

Pero me estás tomando el pelo.

Vivi no tiene ninguna intención de volver.

No. Estás muy equivocado, viejo.

Lleva meses insistiendo por el divorcio.

No lo hemos hecho exclusivamente por Emi.

Mira, escúchame.

Antonia me contó que Vivi le había dicho…

…que estaba abierta la opción de volver.

¿Cuándo dijo eso?

Anoche.

Qué bruja. ¿Ahora quiere volver conmigo?

No dijo que quería volver.

Que estaba abierta la posibilidad.

¿Sabes cuántas veces intenté que me diera otra oportunidad?

Le di todas las alternativas posibles,

hasta dejé de beber por 6 meses.

Y ella nada.

Y ahora que me ve con otra…

…se le ocurre la idea.

Si ella quiere volver conmigo,

que me busque ella, compadre.

De verdad me aburrí de arrastrarme. Chao no más. No me interesa.

Ya, chao.

Gaspar… Viejo.

¿Qué pasa ahora, viejo? Estoy atrasado.

Recuerda copiarme en el correo.

- ¿OK? - ¿Eres idiota?

Pero si te dije que… les enviaré un correo a ti y a Hernán

con los detalles. ¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Tengo un poco de resaca.

Los 50 pues, viejo. El cuerpo no es el de antes.

- Chao, abuelito. - Chao, compadre.

Me alegro que haya salido bien.

Espero que todo vaya bien.

Cualquier novedad o duda, nos avisas.

No te preocupes, así será.

- Que sigan bien. - Qué bueno verte.

- Cuídate. - Que gusto tenerlos acá. Nos vemos.

¿Te volviste loca? ¿Negociando por mí?

¿Perdón?

- Creo que lo hice genial… - Soy la jefa de finanzas.

Yo veo los números. ¿Cierto?

- ¿Por qué no se calman? - ¡Esta mujer es una desubicada!

Ay, no. Qué poco grato terminar una reunión tan buena así.

Y tener que explicar esto, porque…

Te recuerdo que yo traje a los españoles. Yo los conocía.

Esto fue a partir de lo que yo hice mientras estabas de vacaciones.

Sigo siendo tu jefa y tienes que respetar eso.

Oye, seamos profesionales.

Se fueron encantados con el proyecto.

Vamos a cerrar un negocio increíble para los próximos años.

- Eso es lo más importante. - ¡No! No es lo único importante.

Esta mujer me pasó a llevar y no lo voy a permitir.

No debió haber estado en esta reunión siquiera.

Oye, no, ¿sabes qué?

Te pido por favor. Dile que se calme. En serio.

Yo le pedí que estuviera en esta reunión.

Pero también es cierto que tomaste atribuciones que no te correspondían.

Antonia maneja las finanzas acá.

Te diré una cosa. No solo quiere manejar las finanzas… Tu vida también.

- Date cuenta. - Coca. ¡Coca!

Sí, es cierto, estuvo fuera de lugar.

Pero podrías haber sido más sutil para mostrar tu molestia.

Estuviste toda la reunión con cara de culo.

¿Te molesta mi cara de culo?

- Perdón. Es la única que tengo. - ¡Ay, me tienen harto ustedes dos!

- Y Antonia, estás mezclando las cosas. - ¡No, tú estás mezclando las cosas!

¡Tú no ves! Y no hay peor ciego que el que no quiere ver.

¡Basta!

En la oficina podrá ser tu subalterna,

pero en mi vida, las dos son igualmente importantes.

Qué bueno saberlo.

Sí, sé que no eres el típico cincuentón patético intentando conquistar jovencitas.

Ay, pero bueno, ya me aburrí del tema.

Me parece.

Lo único que te voy a pedir, Dante, es que por favor no me mientas.

Sabes que siempre te descubro.

Y además me insegurizas.

Bueno, demos por cerrado el tema entonces.

Bueno.

Oye, ¿con quién estás?

Con nadie. Salí a tomar aire.

Te tengo que dejar… hablamos después. Te amo, un besito.

¿Qué tal? ¿Cómo te fue con Gaspar?

Pésimo, sigue pegadísimo con ella.

No sé, he pensando y tal vez sí fue casualidad. Se encontraron no más.

Y Gaspar le insistió tanto que al final tuvo que decirle que sí.

Es una posibilidad.

O esta chica averiguó dónde trabajas,

te esperó, y en vez de encontrarte, se encontró con él.

Lo que querría decir que está loca,

y que en cualquier momento te puede cagar la vida.

Hola, bienvenida. ¿Cómo puedo ayudar?

Te traigo algo para beber, para comer…

Todo junto, al mismo tiempo, y multiplicado, por favor.

OK, no hay problema.

- Oye… Bárbara, la dueña, ¿está? - Sí, claro.

- ¡Antonia! - ¡Hola!

Pero qué sorpresa, un gusto.

- Yo la atiendo. - OK.

Estaba encerrada en la oficina.

Recordé tu invitación, y pensé que visitar el café me haría sentir mejor.

¡Perfecto! Cuéntame…

¿Con qué estás tentada?

Para consentirte con algo rico.

¿La verdad? Estoy tan amarga, que algo bien dulce me vendría bien.

- Una sobredosis de azúcar necesito. - ¿Por qué? ¿Qué pasó?

Porque trabajar con la familia es lo peor que te puede pasar.

Moriría si trabajara con mi pareja.

No es eso. Trabajar con el papá y tenerlo de jefe es lo peor…

Qué aburrida. Perdón.

No, nada. No te preocupes.

Me llamas y yo te atiendo.

Si necesitas trabajar, tenemos wifi.

- Principessa , sin clave de seguridad. - Genial.

- Traigo café y torta, que está exquisita. - Confío en ti. Gracias.

La noche que pasó lo que pasó en tu camioneta…

¿Tú…

…usaste condón?

¿Y si te contagió algo o quedó embarazada?

Pero no me desalientes tanto.

Vine a hablar contigo para que pensáramos en algo, compadre.

Igual… ella me dijo que era algo que no hacía siempre.

Claro, no. Solo los fines de semana. Qué tranquilidad.

Tienes que hacerte exámenes

y rogar porque esta chica esté tomando pastillas.

¿Cómo fuiste tan estúpido?

No, si ya… pedí hora.

Los exámenes demoran 24 horas. Voy ahora a la clínica.

¿Qué?

- No me pongas tenso o voy a fumar. - OK.

- ¿Y en estos días? - ¿Qué?

¿Lo hiciste con Antonia?

¡Exquisita tu torta! ¡Qué maravilla!

Y yo tenía razón. Me subió el azúcar, y me subió el ánimo.

Es que… hay que endulzar la vida.

- ¿Cierto? - Un dulce rico.

Voy a venir más seguido.

Estoy toda la semana con la familia en el trabajo,

más los almuerzos familiares todos los fines de semana.

- ¡Demasiada simbiosis! - Demasiada, qué terrible.

- Atroz. - Sí.

Complicado trabajar con el papá también.

Nunca tuve ningún problema con él.

Hasta… que la vendedora se transformó en la pareja de mi papá.

- ¿Trabajas con ella? - Claro.

Esa mujer es lo más desagradable. Nunca confié en ella.

Nunca he confiado en ella.

Ahora, como es la pareja de mi papá, se cree que es jefa también.

- La mato. Qué terrible. - Y está tomando decisiones…

Perdona, necesito desahogarme. No nos conocemos tanto, lo siento.

No te preocupes. Mira, uno nunca se sabe.

Quizás después me toque a mí desahogarme contigo.

Ojalá que no, soy pésima consejera.

- Ojalá que no. - Me tengo que ir. Menos quejas y me voy.

- Voy a pagar. - No te preocupes, la casa invita.

- ¿En serio? - Obvio, bienvenida.

- Gracias. - Pero te pido un favor.

- ¿Una foto para las redes del café? - Sí, claro.

Tómala tú, súbela tú, yo no sé de esas cosas ni quiero saber.

Acá.

Qué guapa.

Escribe: "Si tu madrastra te cae mal, ven a comer para endulzar el alma".

- ¡Listo! - Eso voy a poner.

- Gracias. - Oye, y si te puedo dar un consejo…

Trata de arreglarte con tu papá.

No es bueno pelear con la gente que queremos.

Nunca se sabe si es la última vez.

Tienes razón.

Gracias, linda.

- De nada. - Nos vemos.

¿Y esa mujer tan amable?

- Antonia. - ¿Quién es?

La mujer de Luciano.

¿Dónde estás?

Aquí en la clínica, saliendo…

Demasiado incómodo todo esto.

Mira lo que acaba de subir Bárbara.

¿De qué quieres hablar?

Debe ser muy importante, para venir hasta mi casa.

Es muy importante.

- Mi papá. - Mi pareja.

Creo que se nos está pasando la mano.

Tenemos que recordar que mi papá tuvo un infarto hace poco.

A ti se te pasa la mano, yo no tengo nada en contra tuyo.

Puede ser. Lo importante es que no podemos trabajar juntas.

Y… menos con mi papá metido al medio.

¿A qué viniste? ¿A pedirme que renuncie?

Creo que puede ser una buena alternativa.

Podemos mantener sana la relación que cada una tiene con él.

Y seamos honestas. No cabemos las dos en la oficina.

A ti lo que te molesta…

…es que esté con tu papá, no que yo vaya a la oficina.

Y no sé por qué.

O sea, de hecho…

Cuéntame. ¿Por qué te molesta tanto?

¿Qué es? ¿Que yo no tengo un apellido de clase alta?

¿Eso es lo que te jode, o no?

¡Qué ordinaria! Por Dios.

Es que soy Nuñez, claro.

Te aviso ahora

que aunque quieras hacerme sentir ajena a tu familia…

Yo no me voy a ir de la empresa,

y no dejaré a tu papá.

Menos… si me lo viene a pedir la hijita de su papá.

Bien. Veo que no vas a ceder en absolutamente nada.

Por lo tanto, puedo ver cuánto quieres a mi papá.

Lo quieres mucho.

Yo también tengo cosas que decirte.

- ¿Ah, sí? - Sí.

Así que te vas a quedar acá, hasta que las escuches.

Ya.

Luciano.

¿Podemos hablar en privado?

Sí, vamos a mi oficina.

Gracias.

¿Me puedes decir qué hacía Antonia acá?

Lo que hacen todos mis clientes… Tomarse un cafe,

- comer torta, disfrutar la estancia… - ¡Habla en serio, por favor!

¿Qué querías? ¿Que la echara?

No, pero ¿por qué subiste una foto de ella?

Subo fotos con todos mis clientes.

¿Ves las redes del café? Tengo fotos con todos.

¡Ya para! ¡Termina con este jueguito! De verdad, para.

Sé que no te encontraste con Gaspar por casualidad.

Y sé que también no subiste esta foto por casualidad.

¡Tienes otros planes!

¿Qué planes se supone que tengo?

¡Meterte en mi vida!

¡Por favor, qué hombre más narciso!

¿Crees que no tengo nada más interesante que hacer

que estar persiguiéndote a ti?

- A tu amigo lo vi por casualidad. - ¡Seguro!

Tu mujer vino acá como cualquier clienta.

Y la atendí porque soy educada.

Y créeme que habría sido mucho más sospechoso no serlo.

Ahora…

Si tú estás angustiado o nervioso porque le fuiste infiel a tu mujer…

…tómate un ansiolítico, háblalo con tu psiquiatra, no sé.

Pero a mí no me faltes el respeto.

- ¿OK? - Sí, tienes razón.

Claro que tengo razón. Obvio.

- Disculpa. - Y si crees que voy a hablar, no lo haré.

O sea, Marisol sabe, pero…

- ¿Qué? - Marisol es mi mejor amiga.

Ella sabe guardar secretos, de verdad. Tranquilo.

- Oye, otra cosa. - ¿Mm?

La vez que estuvimos juntos…

…no nos cuidamos.

¿Crees que puedo haber quedado embarazada?

Ay, no, por favor. Cero posibilidad.

Soy una mujer adulta, me cuido. ¿Algo más?

Esa noche dijiste que era algo que no hacías siempre.

Pero después me dijiste que era un polvo nomás.

¿Eres siempre así de complicado o solo conmigo?

Mira… es verdad que no lo hago siempre.

No lo había hecho nunca.

Pero eso de que fue un simple polvo…

No, eso no es muy verdad.

Porque la verdad es que fue…

…fue exquisito.

Y de hecho te podría decir que fue por lejos…

Mejor no digo nada, porque te puedes complicar.

Oye, no quiero que te acuerdes de esa noche con culpa, por favor.

Quédate con lo rico que fue…

…con lo bien que lo pasamos.

¿Ya? Es nuestro secreto.

No le voy a contar a nadie, lo prometo.

En serio te lo digo.

Nadie se va a enterar.

Mira, no…

No te lo tomes a mal.

Pero para mí sería ideal…

…que esta fuera la última vez que nos vemos.

Adiós.

¡Luciano!

Tu regalo de cumpleaños.

- Ahí está. - Vale, gracias.

- Te lo debía. - OK.

Espera.

¿Te puedo decir una última cosa?

Sin pensar más de la cuenta,

y sin ningún compromiso.

Si por esas cosas de la vida…

…llegas a cambiar de opinión.

Y me quieres volver a ver…

…tú sabes dónde voy a estar.

¿Y ustedes dos qué onda?

¿Me perdí de algo?

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