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¿Es tu primera vez?
Sí ¿Y la tuya?
Ya soy veterana.
He asistido a dos cenas y a un cóctel.
¿Y?
Es difícil de describir.
Siempre son memorables.
Eleanor Price. Vengo de Reuters.
Ted Parsons.
Vaya, ¿por qué no lo has dicho antes?
- Enhorabuena. - Lo mismo digo.
Gracias.
Es una noche importante para ti.
- No, gracias. - Lo es.
Seguro que estás encantado.
Más bien aliviado.
Y agradecido.
¿Cómo lo hizo?
No tengo ni la más remota idea.
¿De qué conoces a Mott?
Todo Georgetown conoce a Ulrich.
En una persona indispensable en la embajada.
No, la palabra no es indispensable.
Es imposible de ignorar.
Es como Lawrence de Arabia con una Blackberry.
La última vez que estuve aquí, me senté al lado de Scalia.
Él mismo ofició la boda, ¿qué te parece?
¿Conoces a su mujer?
- No sabía que estuviese casado. - Claro que está casado.
Esta casa es de ella.
- ¿Dónde estará Elsa? - Me alegro de veros.
Me enviaron la invitación los del Departamento de Defensa.
No lo conocía de nada. ¿A qué se dedica?
No lo sé. Al parecer, hace milagros.
Solo lo he visto un par de veces.
¿Has escuchado lo de Irak?
No.
Nos envió informes desde allí más de dos años.
Y eso que no se los pedimos.
En la vida había visto semejante cosa.
Al final me vi obligado a decir: "Estáis locos.
Meteos ese estúpido plan por el culo".
Siempre con diplomacia, claro.
Me dijeron: "Ulrich, no puedes hablarle así
al director de la inteligencia alemana".
Y yo respondí: "pues lo acabo de hacer".
Es normal.
Si tenemos que colocar un micro en una habitación de hotel
o en el coche de alguien,
no hay problema.
Pero ¿en el baño de Madeleine Albright?
Por favor... Menuda estupidez.
Desde luego.
Luego me fui a casa y me acosté.
Al día siguiente me llamaron para hacerme una oferta.
¿Qué fue lo que dijeron? Ah, sí, que no podría rechazarla.
¿Y qué pasó?
Cuando vayas a casa de Madeleine Albright
será mejor que no digas nada importante en su baño.
- Por favor, adelante. - Gracias.
Ah, disculpa.
No quería asustarte.
No lo has hecho.
Suele echarse una siesta antes de cenar.
Venía a despertarla.
Perdona.
Podría haber contratado un cáterin, pero prefiere hacerlo todo él mismo.
Siento unirme a la fiesta tan tarde.
Hola.
- Ulrich prometió despertarme antes. - ¿Es ella?
Sí.
Te hacía falta descansar, querida.
Este hombre me consiente demasiado.
Ya sabes que odio perderme el cóctel.
Bueno, estás perdonada.
Seguro que consigues ponerte al día de inmediato.
Bueno, antes de decir nada más...
Por Ulrich y su maravilloso logro.
No, no. Solo fui un jugador más
dentro de un juego muy complicado. En realidad es...
Perdona, estoy intentando hacer un brindis.
Perdona.
Por una mujer y su libertad.
Y por todos los que habéis venido
a celebrarlo con nosotros.
- Salud. - Salud.
Está caliente.
Qué hambre tengo.
- Empecemos con la sopa. - Sí.
Sí, es cierto,
detuvieron a una de nuestras empleadas en Irán.
Una mujer estupenda, casada y con una hija en la guardería.
Llevábamos varios días
sin saber nada de ella.
La habían detenido y la tenían arrestada por espionaje.
¿Era espía?
No, nos dedicábamos a recopilar datos.
Era economista. Era mentira.
Sin embargo, el gobierno no nos respondía.
Estabais todos demasiado ocupados con los asuntos de Irak.
No podíamos comunicarnos con nadie.
Estábamos prácticamente solos. Sin ningún contacto.
Y mientras tanto...
Gracias, Mott.
Mientras tanto, la pobre mujer
seguía metida en una celda de Terán.
Poco después, un amigo mío, antiguo embajador,
me presentó a nuestro ilustre anfitrión.
Por el amor de Dios, Ted.
Me voy un segundo y ya me estás avergonzando.
No, Ulrich. Deja que cuente la historia.
Nos presentaron y enseguida me dijo que él se ocuparía.
No, no, no, no.
Dije que haría lo que pudiese.
- ¿Y? - Y...
10 días después la soltaron.
Todo gracias a él.
- Mott lo consiguió. - ¿Cómo?
Todavía no me lo ha contado.
Un mago nunca revela sus trucos.
Vamos.
- Por favor. - No, no. Ya basta.
Ya basta.
Por favor, sentaos.
¿Qué?
Espero que esté bien.
No puedo. No puedo seguir escuchando esto.
¿En mitad de la cena?
No me importa la cena.
Ni siquiera sabía que había una cena.
He venido a verte a ti, madre.
Me dijiste que querías que pasásemos tiempo juntas.
Ya no hacemos nada juntas.
Cuando vengo, solo importa él,
sus celebraciones y sus patéticas historias.
Ha hecho algo excepcional.
Sí, claro.
Pues avísame cuando gane el Premio Nobel.
- Nos vemos en Estocolmo. - No seas infantil.
Después de todo lo que has sufrido, sigues dejando que viva aquí.
Es mi marido. Es nuestra casa.
Sí, lo sé, lo sé.
Por favor, queremos saberlo.
Intentas castigarme.
¿Castigarte?
Mira, estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario.
Volveré a mudarme a Washington.
No tengo problema. Daré clases aquí.
O podrías venir tú a Boston.
Haré lo que sea para ayudarte si dejas de hacer esto, por favor.
Tú no lo entiendes.
Vete si no quieres estar con nosotros.
¿No puedes hacer esto por la mañana?
Si, claro. Pero prefiero hacerlo ahora.
Te quedarás levantado hasta las dos de la mañana
y me despertarás cuando subas.
Siento perturbar tu sueño
por querer recoger después de nuestra fiesta.
¿Nuestra fiesta?
Como si me hubieses dejado elección.
Es por Amanda, ¿verdad?
Ella te ha puesto de mal humor.
No sé por qué sigues invitando a esa zorra amargada.
No hables así de mi hija. Y no te atrevas a fumar en mi casa.
¿De qué va este tío?
No tengo ni idea.
Vaya un loco.
Mola tu boina, tío.
¿Diga?
Estaba bien.
Comió bien.
Parecía estar disfrutando.
¿Cuándo fue la última vez que habló con ella?
Antes de irme de casa anoche.
¿A qué hora fue eso?
Ella se fue a la cama
y yo salí a dar un paseo después de medianoche.
Lo hago mucho.
No le gusta...
No le gustaba que fumase en casa.
Al volver, la encontré en el rellano de la escalera.
¿Fue entonces cuando llamó a emergencias?
Sí.
Llamé inmediatamente.
Tenía la esperanza de...
¿Qué edad tenía su mujer, señor Mott?
91 años.
Ahora tenemos que ser valientes.
Sé que te marchaste después de discutir con ella. Lo siento.
Eso ya no importa.
¿Quieres hablar de la organización?
Me gustaría que la enterrasen en Arlington.
Yo quiero que la entierren con mi padre.
Creo que Arlington sería el lugar más indicado para ella.
¿Por qué?
Aunque entiendo perfectamente lo que me dices.
Hay otras cuestiones.
Tenemos que hablar
sobre la casa, el testamento y sus bienes.
Ya se están ocupando de eso.
Me pondré en contacto contigo pronto.
Ya la lloraremos y la recordaremos como es debido. Lo prometo.
Pero ahora hay que hacer algo muy importante.
¿El qué?
Tengo que encontrar
al hombre que ha asesinado a tu madre, mi esposa.
Por aquí, por favor.
Acérquense.
Estamos a punto de entrar en una especie de santuario.
El centro neurálgico,
un lugar sagrado.
Aquí se almacena la información,
se sopesan las opciones
y se toman las decisiones.
Decisiones que afectan a nuestra vida,
tanto a la suya como a la mía.
Incluso al destino de las naciones.
Ah, no, debo pedirles que no hagan ninguna fotografía.
Una cuestión de seguridad nacional.
No, no, no pasa nada.
Hagan todas las fotos que quieran.
¿De dónde son?
- Akron. - Cincinnati.
Vienen a visitar el despacho de su congresista.
Un becario de 50 años debería saber que no es para tanto.
Me debo a mis electores, ¿de acuerdo?
Yo creo que si les hacemos ver
la importancia que tiene el trabajo que hacemos aquí,
estaremos sirviéndoles mucho mejor.
¿Cuánto tiempo llevas en Estados Unidos, Ulrich?
Solo un año.
Pero he superado el acceso a la universidad
y acaban de aceptarme en el programa de doctorado.
Qué bien. Pero empiezo a preguntarme
si este trabajo es el mejor para ti.
Gordon, es curioso que digas eso.
No podría estar más de acuerdo.
Estoy desaprovechado haciendo de guía
o vendiendo entradas para el Smithsonian.
Mi verdadera pasión es la historia de la diplomacia.
Kissinger, Bismarck, Talleyrand...
Menudo genio. Talleyrand. ¿Has leído algo suyo?
En fin, se me había ocurrido
que podía escribir los discursos políticos del congresista.
¿Podría hablar de este tema con él durante el almuerzo?
No. Me refería a este sitio.
Puede que no sea tu lugar.
¿Me está despidiendo, señor Nichols?
Te animo a encontrar un trabajo mejor donde desarrolles todos esos talentos.
- Gordon. - Dime.
- ¿Podemos repasar la agenda? - Sí.
Disculpa.
Nichols. De la oficina del congresista Guyer.
Soy su jefe de personal.
Le va a dar algo como no me vea cuando empiecen los discursos.
- De acuerdo. - Gracias.
Sí, exacto. Así es.
Cuando le conté lo sucedido,
me dejó absolutamente sorprendida
con su respuesta.
Disculpe.
¿Sí?
Vaya. Gracias.
Supongo que es Elsa Breht, la periodista.
Sí.
Soy Ulrich Mott. Es un honor.
Su trabajo es brillante.
Leo el diario Handelsblatt religiosamente.
Vaya, ¿de verdad? Muchas gracias.
Trabajo en el Capitolio
mientras acabo el doctorado en Relaciones Internacionales.
Podríamos quedar algún día para almorzar.
Seguro que podría enseñarme muchas cosas.
Gracias.
A usted.
Disculpe.
Aquí está el coche.
Gracias.
¿Podremos vernos de nuevo?
Claro...
Señor Mott, ya sabe que estoy casada.
Sí, ¿y qué?
Pues... que gracias por este almuerzo tan agradable
y que tenga mucha suerte.
Avíseme si su situación cambia.
¿Qué?
No sé. Nada.
Es usted encantador.
No responde a mis invitaciones.
Antes la veía todas las semanas en el coro.
Pero ha dejado de ir.
Hola, madre.
¿Quién ha venido? Oigo voces.
Katherine.
Vaya, el equipo de rescate.
Lleva semanas sin saber nada de ti.
No tendrías que haberla traído.
¿Y qué querías que hiciera?
¿Quedarme sentada viéndote así de apática?
No estoy apática. No seas ridícula.
Simplemente no quiero que me tratéis como a una cría.
Nadie te está tratando como una cría.
- Solo... - Hola, cielo.
Vamos. Tenemos cita para hacernos las uñas.
Y luego Brzezinski dará una charla en el Club Nacional de Prensa a las 3.
Y luego cenaremos en La Chumiere. Sin rechistar, querida.
Ya tengo hecha la reserva.
Por favor, mamá.
Ya ha llegado.
Ya ha llegado.
El año nuevo y el nuevo milenio.
Muchos pensaban que este día marcaría el fin del mundo.
¿Diga?
Es un día histórico.
- ¿Qué? - ¿No está viendo la tele?
Todo el mundo atento. Es un día histórico.
¿Quién es?
Ulrich Mott.
Salimos una vez a tomar un schnitzel.
Ve al grano, Ulrich.
Mozart, Schuman...
La filarmónica de Berlín en el Kennedy Center,
el miércoles por la noche.
Están todas las localidades vendidas,
pero me he hecho con dos entradas.
No me pregunte cómo, porque no se lo diré.
Llámeme en una hora.
Démosle la bienvenida al nuevo milenio.
El futuro ya está aquí.
Tu madre nunca deja de sorprenderme.
Ojalá llegué la mitad de bien que ella a su edad.
Lo mismo digo.
- ¿Puedo? - Gracias.
Ahí está.
La reina de la sociedad de Georgetown.
Hola, ¿qué tal?
Parece que lleve de fiesta una semana.
Cuidado, Sally Quinn.
¿Cuál es su secreto?
Si lo descubres, cuéntamelo.
Tu padre se alegraría mucho de verla así.
Cielo, tengo que contarte una cosa.
- ¿Qué? - ¿Recuerdas cuando...
...me dijiste que tenía que buscarme compañía?
En aquel momento te dije que no.
Lo siento.
Tenías razón.
Yo también tengo que contarte una cosa.
Me han dado la plaza
en Harvard.
Estupendo.
Catedrática y respetando la antigüedad.
- Acaban de hacerme la oferta. - Es maravilloso.
Sí.
No saben lo afortunados que son.
¿Ya está todo firmado?
Bueno, tengo que...
- No, no, no. - No, quería hablarlo contigo.
Cógelo.
No hay más que hablar.
- Bueno... - Es maravilloso.
Y puede que conozcas a alguien allí, cielo.
Ya, pero no es lo que busco en estos momentos.
Sé que las cosas no te han ido muy bien en ese ámbito.
Mamá, por favor.
Había pensado que igual
podías venirte conmigo.
Sé que le tienes mucho apego a Georgetown,
pero podría ayudarte mucho más si estuvieses allí conmigo.
Cariño...
No necesito ayuda.
Pero si me dijiste que querías...
Aquí tengo todo lo que necesito.
- ¿Qué? - Buenas tardes, amigos.
Quiero anunciaros algo.
Esta fiesta de hoy tiene un motivo especial.
No queremos darle mucho bombo,
pero sí queremos compartir
nuestra felicidad con vosotros.
Por favor, levantad vuestras copas conmigo
para celebrar la buena fortuna
que he tenido al comprometerme en matrimonio
con la extraordinaria y maravillosa Elsa Breht.
- ¡Enhorabuena! - Salud.
¿Desde cuándo lo conoces?
Baja la voz.
Te agradecería que no me hablases
como si fuese una adolescente virginal
recién salida de un colegio de monjas.
Pero si podría ser mi hermano.
Ni que no tuvieras más opción.
Seguro que tienes otros pretendientes.
Son viejos y aburridos.
Mott es joven e interesante. Creo que tiene mucho potencial.
De acuerdo.
¿Podemos dejar ya de jugar a estas cosas?
Soy yo, ¿vale? Tú única hija, Amanda.
¿Sabes algo de él?
Amanda, no necesito tu aprobación.
Conseguí sobrevivir a la guerra.
Conseguí sobrevivir en este país
y aprender el idioma.
Conseguí criar a mi hija
y tener una profesión.
Creo que me irá de maravilla casándome
con un hombre fascinante, entregado y, sí, algo más joven que yo.
Muchas gracias.
Gracias.
Quiero que se vaya de mi casa. Que se vaya ya.
Señora Breht,
deje que se lo explique.
Detective, doy clases de derecho constitucional.
Así que deje de hablarme de manera condescendiente.
Explíqueme por qué ha dejado que un posible sospechoso
siga viviendo en la escena de un crimen.
No se trata de una investigación criminal.
De momento, solo tenemos a una mujer
de más de 90 años fallecida.
Lo interrogaremos mañana a primera hora.
¿Y qué ha dicho el forense sobre la causa de la muerte?
Traumatismo craneal que encaja
con una caída por las escaleras.
Eso no lo saben.
No, no lo sabemos.
Y por eso vamos a llevar a cabo una autopsia completa.
Solo tardarán un par de días.
Señor Mott, quiero recordarle de nuevo
que puede pedir un abogado.
Soy consciente de ello, pero no necesito abogado.
Bien.
Quisiera saber qué pasó después de que encontrara el cadáver de su esposa.
Volví a casa esperando encontrarla dormida en su habitación.
No imaginaba que fuese a verla antes de la mañana siguiente.
Así que me quedé petrificado cuando la vi allí.
- ¿Dormían en habitaciones separadas? - Sí.
¿Por qué?
Tenía 91 años, detective.
¿Alguna vez ha tenido relaciones conyugales
con una mujer de más de 90 años?
No.
Pues yo tampoco.
¿Tocó el cuerpo de su mujer después de encontrarla?
Puede que sí, que la tocase para buscarle el pulso o algo así.
¿Puedo decir una cosa más?
Por favor.
Como ya saben, salí un rato
justo después de que mi mujer se acostase.
Estuve fuera varias horas.
¿Y a dónde fue?
A dar un paseo.
¿Durante varias horas?
Tengo poco tiempo para hacer ejercicio
durante el día y después de comer tanto,
necesito moverme.
Yo tengo bastante claro que...
fue en ese momento,
entre las 11 y las 2 de la madrugada,
cuando alguien entró en casa y asesinó a mi mujer.
Señor Mott, la cerradura no estaba forzada.
Eso es normal. ¿No cree?
No le entiendo.
No, ya veo que no. No entiende a qué se está enfrentando.
¿A qué se refiere, señor Mott?
No me puedo creer que tenga que decirles esto.
La gente capaz de llevar a cabo
semejante delito
es demasiado sofisticada
como para dejar pistas tan útiles como para que la policía la encuentre.
Señor Mott, ¿sabe qué es esto?
Es una denuncia.
Exacto.
Una denuncia que su mujer interpuso contra usted por agresión.
¿Hay algo que quiera contarnos?
Esto es por un incidente
que tuvo lugar en Nueva York hace un tiempo.
Mi mujer y yo empezamos a discutir.
Es doloroso y me avergüenza recordarlo,
pero fue la típica discusión que tiene
cualquier pareja que lleva mucho tiempo casada.
Aquello hizo que nuestro matrimonio acabase,
aunque tuvimos la suerte de poder arreglarlo tras dos años
muy complicados separados.
Pues...
debido a esta historia
y a que no hay pruebas de que entrase un intruso...
Tenemos que abrir una investigación por homicidio.
Entiendo.
¿Me van a detener?
Ahora mismo no.
Sin embargo, nos han concedido una orden
para cerrar su casa hasta que avance la investigación.
No puede volver allí.
Y le pedimos que no abandone la ciudad.
Soy Ulrich Mott.
¿Podemos vernos? Es urgente.
Señor Mott.
Gracias por quedar conmigo.
No hay de qué.
¿Podemos dar un paseo?
Nos hemos enterado de lo de Elsa por las noticias.
Siento mucho su pérdida.
Lo estoy pasando muy mal y creo que puede ir a peor.
¿Qué quiere decir?
Espero que solo sean unos días, pero...
El informe del forense llega a las 11.
Me darán más información entonces.
Gracias.
- Dejaron esto en recepción. - Gracias.
Te aseguro que no tengo ganas de quedarme más tiempo del necesario.
Gracias.
Te lo agradezco. Adiós.
Le ha dejado 250 mil dólares.
Además de otros 50 mil
si sus activos líquidos
superaban los 600 mil dólares.
Entiendo que se refiere a la casa,
que debe de valer...
...cerca de un millón.
Incluso más.
¿Y eso también se lo queda él?
Sí.
No se preocupe, detective.
Se lo agradecemos.
Ya veo.
Ah, no. Se lo comunico ahora mismo.
De acuerdo. Muchísimas gracias.
El forense ha determinado que Elsa presenta heridas
que encajan con un traumatismo no accidental.
Han abierto una investigación de homicidio.
¿Dónde está?
- ¿Disculpe, señora? - Ese hijo de puta. Él la mató.
- Señora, por favor... - No me toques.
Aquí no está Mott.
¿No me diga que no está?
Aquí no hay nadie.
¿Tiene idea de dónde podría estar?
¿Cómo lo voy a saber? Puede que se haya ido del país.
Tendrían que haberle retirado el pasaporte.
Oiga, oiga, oiga. No se mueva.
- ¿Ulrich Mott? - Sí.
Tiene derecho a permanecer en silencio.
Cualquier cosa que diga podrá ser utilizada en su contra.
Tiene derecho a un abogado.
Si no puede permitírselo, se le asignará uno de oficio.
En breve vamos con las noticias del día.
Acaba de llegar el correo.
Y aquí tienes mi última adquisición.
Es lo más ingenioso que he visto nunca.
- Adiós, querido. - Adiós.
Nos vemos.
¿Te veremos el domingo en el Scowcroft?
Ve a por el coche.
Es encantador.
¿Verdad?
¿He hecho algo mal?
No, todo es perfecto.
Gracias.
Eres el mayordomo perfecto.
¿Es eso lo que quieres ser?
Ya sabes que no.
¿Y a qué estás esperando?
Una oportunidad. Lo intento.
¿De verdad?
¿Y soy yo esa oportunidad?
Tú eres mi mujer.
Vladimir Petrovsky.
Es un muy buen amigo mío.
Era diplomático en la época soviética.
Ahora trabaja en las Naciones Unidas, en Ginebra.
Cada uno crea sus oportunidades.
Señor Petrovsky,
creo que tenemos una amiga en común,
Elsa Breht.
Ah, no. Le envía recuerdos.
Por supuesto, se lo diré.
El motivo de mi llamada...
...es que...
...me preguntaba...
quería saber...
Hace un tiempo dejé mi trabajo en el Capitolio.
Dirigía grupos de estudio
de los miembros del congreso.
En relaciones internacionales.
Ahora tengo mi propia empresa,
una firma de asesoría
en la que yo mismo presto servicios como asesor.
Llevamos ya dos años funcionando
y tenemos clientes con un perfil similar al suyo.
Gente que necesita tener un representante de estilo informal
en Washington continuamente.
Sí.
Si hay una conferencia,
una reunión
o incluso una fiesta
que pueda interesarle pero a la que no puede acudir,
nosotros nos encargamos de ser sus ojos y oídos en Washington,
por así decirlo.
Sí.
Desde luego.
Es increíble que a nadie se le haya ocurrido antes, sí.
Ulrich Mott y Asociados.
Le daré mi número privado.
No es necesario que se ponga en contacto con mi secretaria.
¿Puedo interrumpir la conversación?
- Por supuesto. - Vale.
Adelante.
Bien.
Buenas noches. Ulrich Mott,
representante de Vladimir Petrovsky,
de las Naciones Unidas, en Ginebra.
El señor Petrovsky les envía saludos
y siente no poder estar aquí hoy.
Si les parece bien, les leo sus notas.
Después responderé
a todas las preguntas que tengan.
Debería hablar con mi marido
sobre ese tema.
En Mott y Asociados
se ocupan de esas cosas.
Voy a dejarle mi tarjeta.
- Llámeme cuando quiera. - Ulrich Mott y Asociados. No me gusta.
¿Soluciones Internacionales para Simposios?
Más corto, más corto.
¿Grupo de Soluciones Globales?
¿Grupo de Personas Prominentes?
No, no, no. Casi...
Grupo de Personas Eminentes.
Grupo de Personas Eminentes.
GRUPO DE PERSONAS EMINENTES. FUNDADOR PRESIDENTE: ULRICH MOTT
Sí, es una preciosidad.
Mira, aquí viene.
Voy a ir preparando eso.
Qué encanto.
Es una joven muy inteligente.
Es una suerte.
Ojalá yo hubiese tenido algún nieto.
Trabaja en la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa.
Es un excelente contacto.
Podría sernos de mucha utilidad.
Bien.
De acuerdo, empieza la vista preliminar del caso de Estados Unidos
contra Ulrich Gerald Mott...
Su Señoría, hay algunos problemas que el señor Mott
querría comentar antes del juicio.
¿Qué tipo de problemas?
El señor Mott no me ha dado más detalles.
Me dejó claro que solo lo comentaría aquí y no ante mí.
De acuerdo.
Gracias, Su Señoría.
- Buenos días. - Buenos días.
Me gustaría interponer las siguientes quejas.
Estados Unidos ha violado abiertamente
mis derechos según la Convención de Ginebra.
Sigo siendo miembro activo
de un ejército extranjero y debido a ello,
haciendo honor a mi uniforme e insignia,
tengo derecho a que se dirijan a mí
con mi rango completo.
Brigadier general Ulrich Mott.
Disculpe, ¿ha dicho brigadier general?
Es correcto.
¿Del ejército de los Estados Unidos?
No, de las fuerzas especiales iraquíes.
Pues según este inconveniente legal,
me veo obligada a informar al gobierno.
¿De acuerdo?
¿Están listos para seguir?
Sí, Su Señoría.
¿Tiene algún documento que lo avale? El juzgado querrá verlo.
¿Se refiere a una prueba de mi rango?
- Sí. - Por supuesto.
No hace falta pedirlo. Se lo proporcionaré de inmediato.
Señor Mott, habría sido
de gran ayuda que nos hubiese comentado antes
lo de su rango militar
o como quiera llamarlo.
Dígame,
¿por qué debería importarles a ustedes mi trabajo?
Yo no les he pedido que me representen.
Y no da muy buena impresión
que algo tan básico como mi trabajo
en el ejército lo haya pillado desprevenido.
He participado en la comunidad internacional durante años gracias al GPE.
¿El GPE?
Grupo de Personas Eminentes. Mi ONG.
Una organización no gubernamental.
Ya, entiendo.
¿Hay algo más que debamos saber
y que todavía no nos haya contado?
En absoluto.
Siempre he sido una persona encomiable.
Incluso lo fui con la policía cuando me dijeron que era sospechoso.
Me rendí con dignidad
cuando vinieron a mi casa a detenerme por un crimen brutal y vomitivo.
Lo hice porque soy inocente.
¿Por qué salió de su casa la noche en la que murió su mujer?
Salí a pasear.
Sí ¿Por qué?
¿Por qué sale la gente a pasear?
Para que me diese el aire.
Para hacer ejercicio.
Para fumarme un puro
después de pasar toda la noche sentado a la mesa.
Tengo ese hábito.
¿Quiere que siga?
Señor Mott, ¿a dónde fue?
Paseé por el barrio.
¿Y hay alguien que pueda corroborarlo?
Si es capaz de encontrar a algún transeúnte
capaz de recordar a un hombre
normal y corriente dando un paseo,
sí, alguien podrá corroborarlo.
Si no, me parece que usted
y el Tribunal Supremo de Washington
tendrán que aceptar que la gente sale a dar paseos sin más.
Esa es nuestra misión. Gracias.
Es absolutamente necesario
que sigamos adelante
y que incluyamos a todo el mundo.
- Disculpen. - Primer ministro.
Discúlpenme.
Discúlpeme un segundo.
¿Qué puedo hacer por usted?
Me ha impresionado mucho todo lo que ha dicho.
Sobre todo su énfasis
en la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU.
Tiene usted toda la razón,
es algo fundamental.
Sobre todo para aquellos a los que nos preocupa
la no proliferación.
Muchas gracias, señor...
Mott. Ulrich Mott.
Trabajo en el Grupo de Personas Eminentes.
Lo siento...
Ahora mismo nos dedicamos
a asuntos de antiterrorismo.
Quizá podríamos hablar
de algunos temas en los que podríamos trabajar juntos.
Quizás.
¿Tiene algún hueco la semana que viene?
La Embajada me lleva la agenda. No sé si...
Deje que le dé mi tarjeta.
Llame a la Embajada. Lo lamento.
Como iba diciendo...
Sí. Con Monsieur Michel Rocard, por favor.
Ulrich Mott, del Grupo de Personas Eminentes.
Ulrich Mott.
Bueno, me gustaría hablar de eso personalmente con Monsieur Ro...
Sí, somos buenos amigos.
Me pidió que llamase para concertar un almuerzo.
¿Está ahí?
Sería mejor si pudiera hablar directamente con él.
De acuerdo, dejaré mi número.
¿Dónde vivías cuando llegaste a Estados Unidos?
¿Cómo fue?
¿Nebraska?
Toda la historia.
Venir aquí tras la guerra.
Tu hogar acabó hecho polvo y tuviste que marcharte.
¿Fue emocionante?
¿Pasaste miedo?
Las dos cosas.
Eras una mujer aventurera.
Cuando Tom dejó el ejército
y me propuso que nos mudásemos aquí,
pensé que estaba loco.
Esto era muy diferente a Baviera.
Me gustaba. La gente...
...no me trataba como si fuese alemana,
ni como a una enemiga o como una extranjera.
Todo el mundo fue tremendamente amable.
Eso es lo que me gusta de Estados Unidos.
Sí.
Es un estado muy pequeño el de Nebraska, ¿no?
Todos sus habitantes caben en Georgetown.
¿Conocías a todo el mundo?
Todos teníamos relación.
Ya.
¿Conocías a Chuck Hagel, el senador?
¿Elsa? Soy Chuck. ¿Cómo estás, querida?
Es un placer tener noticias de una vieja amiga
después de tanto tiempo.
Sería un placer asistir a tu fiesta
en honor al primer ministro francés, claro.
Estupendo.
Espero que el cáterin esté a la altura.
Motti, no entiendo nada.
¿El invitado de honor será el senador Hagel o Rocard?
Ambos.
¿Y ellos saben eso?
Sí. Deja de hacerme preguntas ya.
Vístete y estate lista a tiempo.
De lo demás me ocupo yo.
- ¿Va a venir Michel Rocard? - Sí.
Hagel es el director del Comité de Servicios Armados.
Vendrá.
¿Sigues teniendo el perro?
- ¿El perro que tenía? - Sí.
Se hizo muy famoso por la ruta de Oregón.
Nuestro hogar no siempre es el lugar del que venimos.
Bueno, no todo el mundo se adapta al clima.
Los inviernos son muy crudos
y la temporada de cultivo es muy corta.
Mi padre cultivaba maíz.
¿En serio?
Creo que podemos ir pasando.
- ¿Me hacen el favor de pasar? - Vamos, cielo.
Por favor.
Querida, puedes sentarte aquí.
Es el mejor sitio.
Disculpen.
Increíble.
Es lo primero que se me ha ocurrido.
¿Ha cocinado usted?
Disculpe,
¿no llevaba un parche la última vez que nos vimos?
¿Un parche?
Pues diría que no, no.
Creo que deberíamos hacer un brindis.
Por la persona a la que honramos,
Elsa Breht.
Sé que no es lo que prometí,
pero me he dado cuenta de que
no estaríamos aquí cenado y disfrutando
de esta maravillosa velada de no ser por ella.
Y eso es lo más importante, ¿no creen?
Salud.
Salud.
Siento interrumpir.
Es usted un caballero de gusto refinado.
Gracias.
Maravilloso.
Como ya sabrán,
solo 110 de más de 190 miembros
de las Naciones Unidas
han designado a este tipo de agencias.
Y solo unos 30
han establecido algún mecanismo de cambio nacional.
Y ahí es precisamente donde
la GPE entra en acción.
Para generar el progreso que necesitamos.
CO-PRESIDENTE: MICHEL ROCARD
Es una presentación muy interesante.
Y más viniendo de un amigo de Michel.
Será un placer ayudar en cualquier cosa
en la que esté involucrado.
Maravilloso. Muchas gracias.
Gracias a usted, señor Mott.
¿O debería llamarle Conde Albie?
¿Utilizó mi asistente mi título familiar?
Le dije que no lo hiciera.
No es muy democrático, ¿no cree?
Hablaré con él del tema.
Gracias. Muchas gracias.
Universidad de Míchigan.
Un buen centro, pero no el mejor.
Muy poca experiencia.
Sin contactos.
¿No conoces a nadie en la Casa Blanca?
¿Ni tiene tu papá amigos en el Capitolio?
Bueno...
...acabo de mudarme desde Míchigan.
Me recuerdas al joven Ulrich Mott.
Estás contratado.
Michel Rocard y el embajador Mason
me recomendaron que hablase directamente con el señor Soros.
Espero que no le importe,
pero me he tomado la libertad de traer mis propios materiales.
No quería enviarlos con ningún empleado.
Quiero que le eche un ojo.
Así que le dije:
"Eso solo habría funcionado en la época de Jackson".
- ¿Señor McNamara? - Sí.
No nos conocemos.
Ulrich Mott, del Grupo de Personas Eminentes.
Discúlpeme, pero esto es una casualidad extraordinaria.
Esta mañana, el señor Soros
me recomendó que me pusiera en contacto con usted.
¿Tiene un segundo?
¿George?
Por supuesto. Siéntese.
CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN MIEMBROS
Presidente Bush,
estamos en un momento histórico que marcará...
Ahora que comienza un nuevo capítulo para nuestros países,
nos gustaría que considerasen nuestro hogar
una segunda embajada.
Hace unos años,
cuando me aparté del servicio...
¿Estuvo en el ejército?
Pues sí. En la Legión Francesa.
Pero prefiero no entrar en detalles.
Mejor no.
En fin,
estaba agotado, la verdad.
Quemado.
Pero después creé el GPE.
No solo es el mejor capitán de críquet de la historia del deporte...
¿Sabes qué es el críquet?
También es miembro del puto parlamento de Pakistán.
Por eso no podemos sentarlo
al lado de los baños, joder.
Lo único que me gusta es eso.
La diplomacia,
según dijo Winston Churchill,
es el arte de decirle a la gente que se vaya a la mierda
de tal manera que te pida cómo llegar.
Con permiso del primer ministro,
yo prefiero pensar
que es el arte
de ayudar a la gente
a encontrar el camino al cielo.
¿El Esquema Ponzi?
Con un solo nombre
se saca el siguiente, el siguiente, y el siguiente.
Me parece muy injusto.
Ponzi robaba dinero.
Arruinaba a la gente.
Yo daba conferencias.
Es cierto, empecé desde abajo.
¿Y qué? ¿Es eso un delito?
Puede que lo sea en Washington.
No tuve de compañero en Yale al hijo de ningún senador.
Salí adelante yo solo.
- ¿Y qué pasa con Elsa? - ¿Qué pasa con ella?
La utilizó.
Su dinero, sus contactos...
Yo no utilicé a Elsa.
¿Cómo puede insinuar semejante cosa?
Ella me dio todo aquello por amor.
Me proporcionó la valentía para creer en mí mismo.
A ella se lo debo todo.
Cosa que hace que la acusación
que me ha traído aquí sea todavía más ridícula.
Señor Mott,
¿fue alguna vez
violento con su esposa?
¿Lo fue?
¿Violento?
No.
¿Hice cosas de las que me avergüenzo y mucho?
Por supuesto.
Piense en algún matrimonio donde ninguno haya cometido algún error.
Piense en un matrimonio sin arrepentimientos.
La situación en Irak es inaceptable
para los estadounidenses.
Nuestras tropas en Irak han luchado con valentía.
Han hecho todo lo que les hemos pedido.
Hemos cometido errores,
pero toda la responsabilidad es mía.
Yo considero
que el GPE está muy bien posicionado
y que podría tener un papel muy importante
en la reconstrucción del Irak.
Deje que le diga antes que nada
lo agradecidos que le estamos, señor Mott.
Su esposa y usted han organizado
unos eventos maravillosos.
- Hemos disfrutado mucho... - Claro, claro, sí,...
...pero ha llegado el momento de ir más allá.
Es estupendo disfrutar con amigos en las fiestas,
pero ha llegado el momento de la acción.
Entiendo.
¿Y qué tipo de acción tiene en mente?
Está todo detallado en esta propuesta,
pero, principalmente,
la idea es reunir
en un solo lugar
a todos los enemigos de Estados Unidos
y liberar a Irak.
A los talibanes,
a al-Sadr, al ejército de al-Mahdi,
a los yihadistas...
A todo el mundo.
Podríamos vernos en un sitio neutral,
como por ejemplo Kurdistán.
Y allí organizamos
la conferencia de paz más impresionante de todas.
Una especie de mediación.
Una ayuda, una guía,
como quieran llamarlo.
Gracias al GPE.
Gracias a usted.
Pues sí.
Como director del GPE,
me encargaría de supervisar el proceso.
Le he enviado una propuesta idéntica a Kofi y...
Perdón, a la oficina del secretario general de la ONU.
Hablaremos del tema el jueves.
¿De qué son esas medallas?
¿Perdón?
Las insignias que lleva.
No dejo de mirarlas,
pero me temo que no reconozco ninguna.
Bueno,
son de varios honores acumulados a lo largo de los años.
¿Alguna es de la Legión Francesa Extranjera?
Recuerdo que dijo que sirvió allí.
No, son de otra cosa.
Ah. Ya veo.
Volvamos al tema en cuestión.
Señor Mott,
supongo que ya sabrá que no queremos
ningún tipo de relación con los talibanes,
los sadristas, ni los demás grupos que ha mencionado.
Además, un plan tan ambicioso,
si es que es posible llevarlo a cabo,
tendría que estar supervisado
por el Departamento de Estado de los Estados Unidos,
la Liga de los Estados Árabes
o las Naciones Unidas.
Lea la propuesta, ¿de acuerdo?
Puede que la Legión Francesa Extranjera nos ayude.
Gracias por su tiempo
y por su preocupación.
Si tiene alguna otra idea, por favor,
no dude en avisarnos. Tiene nuestras puertas abiertas.
Señor Mott, ¿cómo ha ido? ¿Qué han dicho?
Los veo receptivos. Tengo esperanzas.
¿Vamos ahora a la oficina?
No, ve tú.
Yo voy a tomarme una puta copa.
¿Dónde has estado?
Trabajando.
Mentiroso.
Apestas a alcohol.
Y tú apestas a muerte.
¿Motti?
Lo siento.
Lo siento.
Se han reído de mí hoy en la embajada.
Les he llevado una propuesta magnífica
y se han reído de mí.
Ay, Motti.
A veces creo
que la gente se ríe de mí.
Toda la ciudad, todo el mundo.
"¿Quién se cree que es?
Un simple don nadie de ninguna parte".
"Sus padres eran unos fracasados
y él no es nadie.
Solo un chiste con patas del que reírse".
Oye, Motti, yo creo en ti.
Nunca me reiría de ti.
Prométemelo, por favor.
Te lo prometo.
Elsa.
Y aquí tenemos la suite del embajador.
Ah, no, no, no. Reservamos una habitación normal.
Así es.
Pero yo cambié la reserva.
Espero que no te importe.
Nos lo merecemos.
Ay, Motti.
Qué travieso eres.
Te llamaré después de la reunión.
¿Seguro que estarás bien?
- Por supuesto. - Un taxi.
Yo venía a Nueva York ya antes de que tú nacieras.
¿Dónde irás?
Bergdorf, Bendel's, Chanel...
Lo tengo todo en seis manzanas.
Y luego tomaré el té con una amiga.
- Pórtate bien. - Volveré sobre las 6.
No nos arruines.
Dime, cielo.
¿Qué tal por Boston?
Escucha, estoy en Nueva York
y acabo de ver el reloj Chopard ideal para Ulrich.
No, no, no, no. Escucha, escucha, escucha.
Se lo merece.
Va a dar una conferencia en las Naciones Unidas en nombre del GPE.
Estoy muy orgullosa de él.
Pensaba que estarías de compras.
Y yo que estarías en las Naciones Unidas.
Ya he terminado.
¿Quién es este?
Un amigo.
Joder, ¿estás loca?
¡Tú! ¿Cómo has podido?
Desagradecido.
- No me montes un espectáculo. - ¿Por qué has hecho esto?
¿Pensabas que estaría sin sexo tantos años?
En mis narices.
Solo tenías que evitarme esto,
y no meterlo en mi cama ante mis narices.
No ha habido ninguna reunión de las Naciones Unidas, ¿verdad?
¿Cómo iba a haberla?
¿Quién iba a querer reunirse contigo?
No vuelvas a hablarme así.
Mentiroso. Mentiroso. Mentiroso.
Todo lo que me has contado son mentiras.
Lo siento mucho.
Si me hubiese dicho que su madre se alojaba aquí, yo...
La próxima vez podrías llamar, madre.
Venga, zorra. Hazlo.
Fuera. Fuera.
Vete. No vales nada.
Solo eres un prostituto mentiroso,
depravado y asqueroso.
Madre mía.
Vas a tardar siglos en sacarlo todo. Deja que te ayude.
- O mejor, vamos a sacar tus cosas. - ¿Qué dices?
Para ya. Para.
La suite está a mi nombre
y ya no eres bienvenida aquí.
¿No tienes ni idea de dónde está?
¿Teníais problemas?
Lo típico de cualquier pareja normal.
Y no digas que no éramos una pareja muy normal.
No.
Ojalá supiera dónde está.
¿Presentó una denuncia
la fallecida, la señora Breht,
en 2006 contra el señor Mott?
Sí.
Afirmó que la echó
de su habitación de hotel con agresividad.
Además, el señor Mott
le echó un plato de sopa encima
a la señora Breht.
- Protesto. - Se admite.
Ruego que me disculpen.
En el informe dice
que tenía sopa en el pelo
y en la ropa.
Cuando la policía llegó,
¿encontraron a una señora de más de 80 años
fuera de su habitación
con todo su equipaje?
Sí.
No hay más preguntas.
Han presentado la prueba documental número 4,
el documento que se le entregó
a la hija de la señora Breht
el día después de hallarla muerta.
Sí.
Según el testamento que han presentado,
¿ganaría él algo?
Sí. Entre 250 mil y 300 mil dólares,
además de la casa de la señora Breht.
La prueba número 24,
de gran ayuda y presentada por la defensa,
confirma que Ulrich Gero Mott
fue nombrado brigadier general
del ejército iraquí por Nouri Al-Maliki,
el primer ministro y ministro de Defensa iraquí.
Y esto de aquí confirma
que me han nombrado el hombre más sexy
del mundo. Lo certifica Su Majestad la reina de...
Protesto.
...de Inglaterra y lo ha enviado a través de...
Protesto.
...la página web "certificadosdecalidad.com".
Ha sido un puto desastre.
Nos han destrozado.
Se ha quedado mirando sin hacer nada.
Bueno, dígame qué cree que debería haber hecho.
Tiene cargos por agresión.
Ya tienen una causa probable.
Es algo que me mortifica y me avergüenza.
Por eso me fui del país durante dos años.
¿Por qué no deja que se lo cuente?
Claro, y también cómo acabó siendo brigadier general iraquí.
Mis credenciales son totalmente auténticas.
A pesar de esa esperpéntica puesta en escena.
¿Cómo han podido dejarlo pasar de esa manera?
Es motivo suficiente para declarar nulo el juicio.
Cree que alguien asesinó a su mujer,
pero no tiene ni idea de quién.
Y no nos ha dicho adónde fue la noche del 11.
Les he dicho mil veces
que salí a dar un puto paseo.
No es suficiente.
Lo siento. Esto es una mierda.
Sí, ya lo creo.
Tiene razón. La cosa no pinta bien.
Si tiene otra teoría sobre lo sucedido,
debería contárnosla.
Nos estamos quedando sin opciones.
No quería hacer esto.
Podría poner en peligro a mucha gente inocente.
Gente que no merece verse envuelta en esta desgracia,
pero si quieren saber mi teoría
sobre lo sucedido, como ustedes la llaman,
les aconsejo que hablen lo antes posible con el señor David Weatherford.
- ¿Weatherford? - Weatherford.
Es el subsecretario de Asuntos Exteriores
del Departamento de Estado.
Confío en él plenamente.
Tiene una serie de materiales que,
una vez analizados
como es debido, demostrarán
quién es el culpable de la muerte de Elsa.
Les advierto que deben prepararse.
La información resultará,
perturbadora.
Y, poniéndonos en lo peor,
podría provocar conflictos geopolíticos.
Pregúntenle por mis comunicados.
Pregúntenle por Zaratustra.
Vamos allá. Es él.
- ¿Weatherford? - ¿Es Volker?
Ella es Durant, mi compañera.
- Hola. - Hola.
¿Ha leído todo esto?
Sí.
¿Y?
Ya lo verán.
¿Diga? ¿Diga?
- ¿Diga? - Hola ¿Elsa?
Motti.
Motti, ¿eres tú? ¿Dónde estás?
Estoy ocupado.
No creo que me vayas a ver en mucho tiempo.
Ya, pero ¿dónde estás?
No hay mucha cobertura.
De todos modos,
tampoco sé si te apetece saber de mí, pero
estoy haciendo el trabajo más emocionante,
aterrador e importante que he hecho hasta ahora
y no puedo disfrutarlo sin ti.
Te echo mucho de menos.
Solo quería decirte eso.
Sí, sí, vale. Pero ¿dónde estás?
¿Dan?
¿Has oído hablar de un tal Ulrich Mott?
No ¿Debería?
- Sí, creo que deberíamos. - ¿Por qué?
Porque parece que él solito
está intentando detener a los insurgentes.
"Urgente. De Ulrich Mott, Villa Zaratustra,
Ciudad de Sáder, Irak.
Para el subsecretario de Asuntos Exteriores solo.
No difundir.
14 de noviembre de 2006. Bagdad.
Soy uno de los pocos que está en contacto
con los dos líderes de la insurgencia nacional,
al-Sadr y Hakim.
También con el yihadista
Abu-Ayeeb al-Masri, líder de al-Qaeda".
Esto acaba de llegar.
Es el director de una pequeña ONG.
Pero tiene en la junta directiva a Soros,
Robert McNamara...
Parece que está trabajando como una especie
de representante de Muqtada al-Sadr.
Espera ¿Qué?
Dice que intenta alejar al ejército de Madhi
de la violencia para poder alcanzar un estado de paz.
"Estoy pensando en aceptar la oferta
de al-Sadr de alistarme.
Espero alcanzar un alto el fuego. Ulrich".
¿Quién coño ha autorizado el alistamiento
de un alemán en el ejército de Madhi
y le ha dado permiso para negociar en nuestro nombre?
Nadie.
Parece que lo está haciendo por iniciativa propia.
Pues que lo deje, joder.
"7 de diciembre de 2006.
Villa Zaratustra, ciudad de Sáder.
Estimado señor secretario,
gracias por el mensaje de ánimos.
Siento no haber podido hablar con usted,
pero los Hermanos son muy estrictos.
No aceptan intrusiones seglares
y mucho menos durante las oraciones".
¿No hay forma de contactar con él?
¿Dirige Mott esta organización o no?
Lleva un tiempo sin ponerse en contacto conmigo.
Lo único que sé es que está en Oriente Medio.
Si dan con él, ¿pueden preguntarle cuándo me pagará?
No te lo vas a creer.
El rarito de al-Sadr lleva dentadura.
No le encaja muy bien y a veces cecea.
Quiso decir la palabra "asesino"
y acabó diciendo "acecino".
Cuando se enfada, le pasan mucho esas cosas.
Yo me estoy esforzando
para dejar dos cosas bien claras.
Hay que sujetar bien las dentaduras
y firmar la paz con los estadounidenses.
Aunque no necesariamente en ese orden.
Señora Breht,
lo que su marido está haciendo es increíble.
Parece que dirige una misión diplomática
en solitario y por su cuenta
desde una nación enemiga.
Esto es terriblemente contraproducente y peligroso.
Además, es un acto sin precedentes.
No entendemos cómo
se le ha podido ocurrir hacer algo así.
No conocen a Ulrich.
"26 de diciembre
de 2007, Villa Zaratustra.
Como sabrán, hice un una propuesta
para captar a insurgentes sunitas y milicias chiíes.
El memorándum lo envié
al secretario general, Annan, en 2004.
El documento llegó hasta la embajada iraquí.
Esa fue la base de mi misión en Irak
cuando llegué a Bagdad en 2006.
Una misión en la que sigo trabajando,
aunque a veces temo
no vivir para acabarla".
Hemos analizado sus correos desde Irak.
Sabía que David nos ayudaría. Es un buen hombre.
Se la está jugando. Son documentos clasificados.
De hecho, queríamos preguntarle sobre eso.
Usted envió esos mensajes.
¿Por qué no nos los entregó al principio?
Ha sido una pequeña prueba, señor Volker,
que ha superado con nota.
Una prueba, ya.
Habla de varias misiones...
Espere. Un segundo, un segundo.
No estará grabando esto, ¿no?
No, solo queremos entender esto.
Muy bien. Prosiga.
Las misiones que llevó a cabo en nombre de Al-Sadr...
Mi amigo, sí.
Escribió que llegó a contrariar
a algunas de las facciones insurgentes,
grupos aliados de Al-Qaeda, en Irak.
Grupos que no querían que Al-Sadr llegase a un acuerdo de paz
con Estados Unidos
y que le habrían culpado
de haberlo alcanzado.
Sí. Muy bien, señor Volker.
Lo ha hecho muy bien.
Ya tiene la nariz metida en el asunto.
Siga adelante.
Vale.
Señor Mott,
¿por qué no nos cuenta directamente
quién cree
que asesinó a su mujer?
Somos sus abogados
y solo queremos ayudarle.
Pero usted solo presenta acertijos.
Hemos hecho una investigación enorme
y nos dice que sigamos adelante.
Hemos pasado horas
estudiando estas cosas.
Madre mía.
¿Tenemos que pasar por todo esto otra vez?
Seguridad operacional,
información clasificada, difundir solo lo necesario...
¿Cree que he conseguido todo eso
soltando información privilegiada como si nada?
Dios, ustedes dos no tienen remedio.
Me temo que tendré que defenderme a mí mismo a partir de ahora.
Que tengan un buen día.
Recibirás el pedido
de la verdulería todas las semanas.
- Ya lo he arreglado. - Vale.
Y si quieres cambiar algo,
el número está en la cocina.
- Vale. - Volveré el mes que viene.
Tengo vacaciones.
Llámame si necesitas cualquier cosa.
- Podría volver antes si lo... - Ya basta. Estaré bien.
Te he dejado unos cuantos guisos en el congelador por si acaso.
Pero si odio los guisos.
Dios mío, Dios mío.
¿Qué?
A veces me llama.
¿Qué?
Se nota que está lejos,
pero a la vez parece estar cerca.
No le cojas el teléfono.
Por favor, te mereces algo mejor. ¿Sabes qué?
- Me importa una mierda dónde esté. - Está en Irak.
¿Irak?
Está haciendo cosas extraordinarias.
No dejo de pensar en aquel día en Nueva York. No dejo de darle vueltas.
No entiendo cómo guardaste la compostura.
Eso ya es pasado.
Y no siempre fue fácil.
¿Cuándo me vaya de aquí podría...? No, mejor no.
No, no. Habla, habla.
Saber que me darías otra oportunidad
me daría la fuerza suficiente
para soportar lo que me queda por delante.
¿Hay alguna posibilidad
de que me dejes volver a casa?
A Georgetown.
Contigo.
No, no, no. Bueno...
Hoy he vivido uno de los momentos
más sublimes
y exquisitos de toda mi vida.
He pasado toda la noche vigilando
en el campamento de Al-Sadr.
En el desierto hace mucho frío por las noches.
La tensión y la duda
te calan hasta los huesos.
Me pregunté por qué hacía esto.
Si había algún motivo real para que yo estuviera aquí.
Y escuché la música.
Al-Sadr encontró, Dios sabe cómo,
una grabación de la marcha militar de Prusia
y la puso por los altavoces del campamento.
No tengo ni idea de cómo supo
que me encanta esa canción desde la infancia.
Y mucho menos dónde pudo encontrarla.
Los hombres se pusieron en formación
y me rindieron un homenaje.
Me dijo que pertenecía allí.
Que mis esfuerzos
no habían sido en vano.
Que había marcado una diferencia.
Y que pensaba que...
era al momento
de que me fuese a casa.
Adelante.
Disculpa,
estaba cogiendo el correo.
Un segundo.
DECLARACIÓN DE IMPUESTOS
Vale, así mejor.
Sí, vamos por aquí.
Ya lo he dicho decenas o incluso cientos de veces.
No soy culpable del asesinato
de mi mujer, Elsa Breht.
Tengo entendido que ya no representan
al señor Mott. ¿Dónde está el acusado?
Su Señoría,
el señor Mott se niega a hablar
conmigo y con mi compañera
desde hace varias semanas,
así que no podemos seguir.
¿Qué está pasando, letrado?
El señor Mott ha comenzado una huelga de hambre.
Ahora mismo está muy débil
y lo han ingresado en el hospital.
Por ello, hemos enviado una solicitud
para que lo declaren no apto para el juicio.
El tribunal tendrá que tomar una decisión al respecto.
Por supuesto.
- Gracias. - Lo siento mucho.
- Muchas gracias. - De nada.
¿De verdad le van a ayudar a que salga impune?
Tenemos que esperar a la evaluación.
- Si lo declaran no apto... - Está fingiendo. Es obvio.
Lo ha fingido todo.
Eso no lo sabe. No lo sé ni yo.
Cuanto más sé de él, menos lo entiendo.
Todo lo que dice es una puta mentira.
Puede ser.
Pero ¿qué pasa con lo de Irak?
¿Cómo coño hizo lo que hizo allí?
¿Me lo puede explicar?
Yo no lo sé.
¿No puedes hacer esto por la mañana?
Si, claro. Pero prefiero hacerlo ahora.
Te quedarás levantado hasta las 2 de la mañana
y me despertarás cuando subas.
Siento perturbar tu descanso
por querer recoger después de nuestra fiesta.
¿Nuestra fiesta?
Como si me hubieses dejado elección.
Es por Amanda, ¿verdad?
Ella te ha puesto de mal humor.
No sé por qué sigues invitando a esa zorra amargada.
No hables así de mi hija.
Y no te atrevas a fumar en mi casa.
Sí, estupendo.
¿Podemos hablar? Por teléfono no.
No es seguro. Tiene que ser en persona.
¿Quién es? ¿Con quién hablas?
Silencio.
Bueno, en cuanto puedas.
Podemos vernos ahora.
No, de eso nada.
Cierra la puta boca.
¿No puedes darme ni un solo respiro?
Haz el favor de arrastrarte hasta tu cama.
Vete a dormir.
Disculpa.
¿Nos vemos donde siempre?
Sí, excelente, excelente.
¿Qué?
¿Quién era?
Eso es información privilegiada y no está a tu alcance.
Llegas tarde.
¿Ya es Halloween?
Tendría que haberme disfrazado de vaquero.
Qué majo.
Tómate algo.
Yo me voy a pedir otra.
¿Qué tal la vieja?
Si es que sigues con ella.
Bueno, si ella sigue con nosotros.
Elsa está muy bien, gracias.
Y sí, nuestra relación va de maravilla.
Es una mujer estupenda.
Genial.
No sería quien soy de no ser por Elsa.
Tengo claro que se lo debo a ella.
Aunque también tengo claro
que ahora yo soy mucho mejor que ella.
No es culpa suya, desde luego. Cada uno toma su camino.
Ella me dio las alas con las que yo he aprendido a volar.
Tengo grandes proyectos.
Grandes aventuras.
Vastos horizontes que explorar.
Y me haría falta un buen soldado a mi lado.
¿Qué me dices?
Como en los viejos tiempos.
Bueno,
no sabía que unos polvos mediocres
me habían convertido en un buen soldado.
Sé que llevo mucho tiempo
sin dar señales de vida y lo siento.
Entiendo lo difícil que habrá sido para ti.
Estaba haciendo un trabajo complicado pero necesario.
- No podía ponerme en contacto contigo. - No.
Claro que no.
Pero te lo advierto. No puede ser como antes.
A partir de ahora tenemos que ser tremendamente discretos.
Puede que tenga que darte un par de clases al respecto.
Incluso sobre detección de vigilancia.
Ahora tengo mucho que perder.
No solo a Elsa.
Mucha gente podría estar en peligro
si mi reputación se viera comprometida.
¿Sabes qué?
Será mejor que no nos arriesguemos.
Espera.
La vieja tenía razón.
Eres patético.
- ¿Dónde has estado? - Trabajando.
Ah, sí, trabajándote a uno de tus amiguitos.
Cállate.
Uno de tus asquerosos amigos sodomitas.
Cierra la puta boca.
Amanda tenía razón.
No tendría que haberte dejado volver.
¿Amanda?
¿Tienes el valor de mencionármela esta noche?
Después de haber tenido la cortesía de invitarla
y permitir que se codease con gente muy poderosa
en mi noche triunfal?
Y encima se va antes de probar la cena,
como la niñata
estadounidense malcriada que es.
Fuera.
No quiero tenerte aquí. Vete.
Esta es mi casa.
Vivo aquí
y tú tendrías que llevar ya años en el cementerio.
- Pero aquí estás. - No deberías estar aquí.
Y todo gracias a la caridad de Ulrich Gero Mott, conde Albie
y brigadier general de la República de Irak.
Brigadier general, claro.
¿Qué?
El gran brigadier general,
el hombre de la estrella en el culo.
Qué triste. Denigrarme para sentirte mejor.
El maravilloso rescate estadounidense.
Menuda coincidencia, ¿no?
Menudo golpe de suerte.
No sabes por lo que he pasado.
Soy mucho más importante de lo que piensas.
No eres capaz de comprenderlo.
Ni soportas que ya no te necesite.
Soy mejor que tú.
No puedes soportar que ya no sea tu puto mayordomo.
Ya sé que no eres mi mayordomo.
¿Lo sabes?
Eres un puto recepcionista de motel.
Sí, recepcionista en un hotel de mala muerte.
¿Qué?
Has pasado dos años en un hotel de mala muerte
con televisión, desayuno y piscina climatizada.
Sí. Lo he encontrado todo.
He visto toda tu documentación.
He visto tus declaraciones de impuestos.
Todas. Idiota.
Les diste la dirección de esta casa
como tu residencia permanente.
Pobre imbécil.
Dos años trabajando en un motel de mala muerte.
No sé de qué estás hablando.
Ah, perdón, en Villa Zaratustra,
con tu líder y todas esas tropas.
Idiota.
Eres un idiota.
¿Me oyes? Idiota.
Idiota. Loco.
Los hombres se pusieron en formación
y me rindieron un homenaje.
Me dijo que pertenecía allí.
Que mis esfuerzos no habían sido en vano.
Que había marcado una diferencia.
Tendrías que haber venido a casa con ese uniforme.
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