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Oficina de la Srta. Scott. Un momento, por favor
Buenos días. Oficina de la Srta. Scott La línea está ocupada.
Le pongo con su secretaria. Un momento, por favor.
Sí, Srta. Scott. Le diré que vaya ahora mismo.
La Srta. Scott verá al Sr. Hoydt y a la Srta. Fitzpatrick ahora mismo.
Buenos días.
¿El Sr. Barclay? Lo siento, no está.
Un momento, le paso con la Srta. Scott.
Dígale que llame al Sr. Collins, en San Francisco.
Collins. De acuerdo. Barclay, representante de la costa oeste.
Estos por correo aéreo. Bueno, ¿cuál es el problema?
Hay un malentendido con este anuncio.
Perdóneme. ¿Sí?
No, dígale que aguarde un momento.
Parece que hay un debate sobre el espacio de este anuncio.
Si tuviera algún sentido no habría discusión.
Eso me molesta. - Sr. Andrews. Quizás Ud. pueda solucionarlo.
Hoyt dice que le prometió un lugar destacado en este diseño para pijamas masculinos.
Así fue.
Tengo algunas sábanas importadas nuevas,
pero el Sr. Hoyt es demasiado burro para apreciar el atractivo de unas hermosas sábanas.
Su problema, señorita Fitzpatrick, es que no sabe nada del atractivo de los pijamas de hombre.
¿Cómo?
Srta. Scott. Oh no, no importa, el Sr. Barclay aún no está aquí.
Le hablaré del asunto en cuanto llegue. Sí.
Bueno, no soy exactamente Salomón, pero creo es mejor sacar las cosas pesadas del Dpto. del Sr. Hoyt
antes de que haya cualquier indicio del verano.
Daremos un lugar destacado a la ropa de cama la semana próxima.
Siempre que se me reconozca. Muchas gracias.
Cualquier cosa para mantener la paz en la familia.
¿Sí? Haz que pase.
Prepara esos inventarios. Quiero mostrárselos al Sr. Barclay.
¿Está ocupada? - ¿Ocupada?
Me muero de la inactividad.
Quería hablarle sobre... - ¿Sí?
Sí, Sr. McArthur. Hablé con el Sr. Barclay.
Se pondrá en contacto con Ud. dentro de unos días. De acuerdo. Gracias.
¿Negocios o personales? Ese es el jefe. Hablaremos después.
Agnes, hazte cargo de las llamadas.
Muéstrele esto al Sr. Rogers en cuanto llegue. No hay otras citas.
Buenos días, Sr. Barclay.
Buenos días.
Llega bastante tarde esta mañana. - Sí. ¿Qué ha ocurrido?
Oh, nada. Algunos asuntos menores. Dos o tres citas que ya atendí.
Aquí están los inventarios de Rogers. El Sr. Rogers llegará en cualquier momento.
¿Sí?
Su hermana.
Sí, Gertrude.
¿Ella tiene qué? ¿Molestias estomacales?
Yo también.
Debe de ser por la langosta de anoche.
¿No crees que ya es hora de que alguien haga algo con esa cocinera?
Bueno, ¿por qué estás tan desesperada? ¿No puedes llamar al médico?
No sé el número. Ya lo busco.
Que el doctor Sedwegick vaya enseguida a casa del Señor Barclay.
Su niña tiene algo de tomaína.
El médico va ya de camino.
Y tal vez también pueda decirte qué pasa con la cocinera.
Escucha, Gertrude, no me llames de nuevo al menos que sea necesario. ¿Qué?
De acuerdo. De acuerdo, lo haré.
¿Recuerda el piano de juguete que le regalé a Annabel las Navidades pasadas?
Sí. - Bueno, está roto. Ella quiere otro.
Ya veo.
¿Revisó los inventarios de Rogers?
Sí, aquí los tiene.
¿Y bien?
Bueno, en mi humilde opinión, creo que la tienda de Rogers es una buena compra.
Tiene toda la razón.
Rogers lo manejó mal, pero está todo ahí. Lo adecuaremos a los estándares de Barclay en un año.
Filadelfia es una buena ciudad y está bastante cerca para controlarlo.
Tomé algunas notas de lo que debería hacerse en algunos departamentos,
y el tipo de stock necesario. - Bien, hagámoslo entonces.
¿Sabe qué es esto, señorita Scott?
Es el gran paso de toda una vida, el comienzo de la cadena de tiendas Barclay.
Estoy emocionado. Estoy tan emocionado esta mañana que...
podría dar volteretas o algo así, si mi estómago estuviera bien.
Yo también estoy tremendamente emocionada.
El Sr. Rogers está aquí. - De acuerdo, que pase.
- Es Rogers - Cogeré el cuaderno de notas.
- Sr. Rogers. - Sr. Barclay.
No puedo expresar lo agradecido que le estoy por quitarme de encima estos almacenes.
Bueno, quizás Ud. no esté hecho para los negocios.
No somos responsables de aquellas cosas, de nuestros abuelos que no deseamos.
Eso es verdad.
- Aquí están las anotaciones. - Gracias, Srta. Scott.
¿Quién?
Oh, lo siento. Srta. Scott, el Sr. Rogers.
Nos conocimos a través del teléfono.
- ¿Es usted Julia Scott? - En persona.
Usted debería llevar gafas. - Las llevo cuando leo.
Y debería tener un lunar en la barbilla.
- ¿De verdad? - Ciertamente.
Conseguiré uno.
Perdone.
Vayamos al grano.
Hola, Martha. ¿Qué haces por aquí?
Vamos a comer.
No creo que pueda.
Sr. Willson del Dpto de Juguetes.
Vendrás a comer aunque tenga que arrastrarte.
Sr. Willson, un piano mecánico, estilo 112, para los Barclay.
Llévelo a casa de inmediato.
¿Y si lo intenta en otra ciudad? Es para Annabel Barclay.
Espero que comprenda lo que eso significa. Esa es la idea.
¿Tiene algo pensado para comer? - Comer. ¿Y usted?
Si espera un momento, iré con Ud.
Ella es mi cita. Srta. Pryor, el Sr. Rogers. Es muy descarado.
¿Cómo está? - La llevaré a Ud. también.
Debe de estar desesperado por conseguir compañía.
Puedo soportarlo si Ud. puede.
Creo que será mejor que regrese. Tiene asuntos que atender.
¿Qué tal mañana para comer? - Lo mismo.
Supongamos que me pasase por aquí. - Yo no especularía tan fácilmente si fuera Ud.
Hay demasiadas inversiones sólidas en el mercado estos días. Vamos, Martha.
Venga, ¿cuál es la gran sorpresa?
Prepárate para saltar de alegría. - Estoy lista.
Siempre quisiste ir a París, ¿verdad?
¿Y quién no? - Querida, tienes un pie en el barco.
Reynolds quiere que te encargues de la oficina de París.
- ¿Yo? - Ninguna otra. Y doblará tu salario.
¿Por qué no dejas escapar un pequeño grito de placer o algo así?
Me dejas sin respiración. - ¿Cuándo te vas?
No puedo irme.
¿Te has vuelto loca? - No.
Dije París. - Sí, ya lo oí.
París. París en primavera.
¿No has oído hablar de París en primavera?
Sí, he oído hablar de París en primavera.
Debe de ser emocionante.
Me siento muy halagada, pero lo siento, estoy feliz donde estoy.
¿Cuál es la atracción?
¿No me digas que es por ese cara de piedra de Barclay?
¿Desde cuándo?
Seis años.
- ¿Lo sabe él? - No.
¿Bueno, a qué estás esperando?
Aún no ha mirado en mi dirección.
Claire, tráeme un gran vaso de agua helada.
También puedes traer unas espinacas para poner en el helado de la Srta. Scott.
Necesita hierro. - Olvida las espinacas.
No sé si sabes que odia a las mujeres.
Estás equivocada, sólo las ha olvidado.
Escúchame, mi joven y romántica amiga:
Has creado una falsa ilusión sobre Barclay y eres demasiado terca para renunciar a ella.
¿Por qué no afrontas los hechos?
Manejaré esto a mi manera.
¿Vas a esperar otros seis años?
No, no estoy tan tonta hasta ese punto.
Tan solo le he prestado esos seis años. Los pagará con intereses.
Odio quitarte la máscara de éter de la cara, viéndote tan feliz,
pero, ¿sabes algo de él? - Todo.
¿Has estado alguna vez en su casa? - No, ¿qué tiene eso que ver?
Supongamos que entras, no irás a vivir en una oficia, ¿verdad?
Si él quiere que lo haga.
Algo te pasa. No puedo imaginar qué es.
Una vez fui a su casa con Reynolds.
Bueno, no es realmente una casa, es como una tumba egipcia.
Tan llena de tradiciones que hace que enfermes.
Cada vez que te das la vuelta un antepasado tintinea.
Bueno, ¿y qué?
¿Has llegado a conocer a su hermana? - No en persona.
Bueno, te espera un gran regalo.
Es una portadora de féretros.
No me sorprende que su primera esposa saliera corriendo y que esa niña esté mal de la cabeza.
De acuerdo, ya he oído bastante.
No solo necesitas un gerente, necesitas un agente matrimonial.
Bueno, no te preocupes, cariño, yo cuidaré de ti.
¿Qué quieres decir?
¡Por las mujeres locas!
No puedo ayudarte, Gertrude. Voy con retraso.
Bueno, ¿qué pasa con eso?
¿Estamos trabajando para el mayordomo y la cocinera, o ellos trabajan para nosotros?
De acuerdo, de acuerdo, vale.
¿Habló con Goodrich? - Sí.
¿Nos concederá el banco el préstamo? - Espero que sí
Mañana hay una reunión de la Junta Directiva. Goodrich quiere una copia de estos inventarios.
Ya los he enviado. - Bien.
Siento haberla retenido hasta tan tarde.
Bueno, eso está bien.
Hoy realmente hemos abarcado muy poco. - Sí, lo siento.
Me temo que los negocios y la langosta no se llevan muy bien.
¿Se siento mejor?
Tan bueno como era de esperar.
De hecho, estaba pensando que como hemos hecho tan poco, podríamos trabajar esta noche.
Ojalá pudiésemos. No me atrevía a pedírselo.
Oh, está bien, no me importa en absoluto.
No hay mucho que me interese fuera de mi trabajo.
Sabe, es usted una persona realmente excepcional, Srta. Scott.
Me temo que estoy interesada en ese trato con Rogers tanto como Ud.
Bueno, después de todo es Ud. prácticamente una compañera silenciosa.
De acuerdo, vaya corriendo a cenar. Nos encontraremos aquí a las 20:00 h.
Oh, no podemos trabajar aquí esta noche. - ¿Por qué no?
El sistema de refrigeración.
¿El sistema de refrigeración? - Sí, no funciona.
No he notado que no estuviera funcionando.
Oh, sí, el sistema de refrigeración no funciona. Algo de la presión va mal.
Esta noche vendrán a repararlo y ajustarlo.
Podríamos trabajar en su casa.
Me temo que no conoce mucho sobre mi casa.
Allí no avanzaríamos mucho. Es más bien un manicomio.
Sería mejor que tener todos esos martillazos resonando en nuestros oídos.
¿Quedamos aquí después de la cena o nos vamos ahora mismo?
Bueno, si no tiene miedo a ser envenenada, podríamos irnos ahora mismo.
Cogeré mi sombrero.
Pase, Srta. Scott.
¿Qué es eso, Williams?
Oh, es el piano. Se lo llevo.
Será mejor que espere a la Srta. Scott.
Muy bien, señor.
Hola, Gertrude.
¿Se siente mejor Annabel?
El médico estuvo aquí. A ella no le pasaba nada.
Tan solo estaba mintiendo, de nuevo.
Oh, Srta. Scott, esta es mi hermana Gertrude.
¿Cómo está Ud.?
Supongo que no importará si hablamos delante de...
Sí, sí, ella está al tanto de todo.
Bueno, la niña se ha estado comportando como un demonio todo el día.
Si no se hace algo pronto, me temo que voy a tener un ataque de nervios.
Gertrude, si no dejas de llamarme a la oficina cada 5 minutos,
seremos los dos los que lo tengamos.
No es culpa mía que ella sea una niña problemática.
No puede ser tan gran problema.
Si estuvieras en casa un solo día, tal vez cambiases de opinión.
No puedo estar aquí y en la oficina a la vez.
Estoy tratando de llevar tu casa lo mejor que puedo.
No veo por qué tienes que criticarlo todo.
No quiero criticar, Gertrude, pero santo cielo...
Ven aquí, enanito.
¡Vuelve, enanito!
Shh! El pastel de cordero...
¡Ahora no lo quiero! ¡Déjame en paz!
¡Vuelve aquí, enanito! ¡Quiero que vuelvas!
Annabel, ven aquí.
¡Más vale que corras y te escondas, enanito!
Si lo vuelves a hacer te corto la cabeza.
¿Annabel, qué palabras son esas?
¿Qué es todo esto? - Bueno, querida, sabes que Fluffy no te hizo nada
Ella le estaba molestando y él gruñó.
Tú cállate. Sé lo que hizo.
¿Bueno, qué hizo? - Me mordió.
¿Te mordió? ¿Dónde? - Aquí.
No veo nada.
Ya no está porque puse una pomada.
- ¿Quién es Ud.? - Soy la Srta. Scott.
- ¿Qué está haciendo aquí? - Te traje un regalo.
¿Dónde está?
Aquí.
Es un piano.
¿No es bonito?
Yo no quería un piano. Quería una caja de música.
Pero, querida, tú dijiste... - No lo hice.
Oh, Annabel, ¿cómo puedes mentir de ese modo?
Sabes que dijiste un piano.
No te quiero y no quiero un piano. ¡Devuélvelo!
¿Annabel, no te avergüenzas de ti misma? La cena está lista.
Oh, sí, la cena está lista.
Bueno, la cena está lista.
Este es probablemente el trozo de rosbif más duro que jamás haya masticado.
Tal vez no sea rosbif, quizás sea gato.
Quizás tengas razón. ¿Gertrude, no hablaste hoy con la cocinera?
Bueno, hay que tener mucho tacto en asuntos de ese tipo, Richard.
Es difícil mantener a los sirvientes en estas condiciones.
Yo vi a la cocinera cortando algo raro con un cuchillo grande y largo.
¿No puedes decir la verdad, Annabel, tan solo por un momento?
Bueno, yo la vi hacerlo. - No vistes nada.
Ya que estamos con el tema, podrías decirle a tu padre qué hacías en el sótano esta tarde.
Yo no estuve en el sótano.
Russell, ¿podría decirle al Sr. Barclay lo que sabe sobre el calentador?
¿Qué ocurre con el calentador?
Bueno, señor, alguien apagó el conector. Podría haber producido un serio accidente.
Probablemente explotó.
¿Quiere un poco más? - No
Tal vez la Srta. Annabel pueda explicarlo, señor.
¿Estuviste en el sótano esta tarde?
Vi a un hombre bajar allí. Parecía un ladrón.
Annabel, sabes que eso no es verdad. - Lo vi con mis propios ojos.
No obstante, Russell,
me gustaría sugerirle que el rosbif de esta noche
no es tan tierno como el de otras veces.
Lo siento, señor, hablaré con el carnicero.
Es una feliz idea.
Y de paso podrías hablar con la cocinera sobre la langosta que comimos anoche.
Creo que eso no es muy diplomático, Richard. - Estoy un poco cansado de ser diplomático.
Espero, Srta. Scott, que esté disfrutando plenamente de la vida hogareña de los Barclay.
Creo que es un hogar bastante agradable. Tan solo necesita un sistema de funcionamiento.
Pero un hogar, Srta. Scott, no puede funcionar como un lugar de negocios.
La señorita Scott tiene razón.
Si solo pudiera apartarla de la oficina durante una semana.
Un par de horas bastaría si me concediera total autoridad.
- Es todo suyo - ¡De verdad, Richard! Esto es totalmente absurdo.
Russell, después de que haya despejado la mesa, me gustaría verle, a Ud y a la cocinera, aquí.
Y dígales a Williams y a la señorita Parson que también deseo verles. Eso es todo.
No le hagas caso, Russell.
En cuanto a ti, jovencita, será mejor que te prepares para ir a la cama.
Richard, espero que no vayas en serio con esto.
Cuando haya acabado, Srta. Scott, la veré en el estudio.
Ya veo, ¿y el resto de las facturas se ha extraviado?
Es absolutamente correcto, señora.
Desafortunadamente estas facturas no son absolutamente correctas.
Me gustaría sugerirle que nunca antes habíamos sido cuestionados.
Y a mí sugerirle que Ud. y su esposa recojan sus cosas inmediatamente.
No solo son incompetentes, sino también deshonestos.
Tendré un cheque para Udes. cuando estén listos para irse.
Williams, ese coche consume mucha gasolina, ¿verdad?
De acuerdo, señorita Scott, sé lo que viene a continuación.
Que me telefoneen desde el garaje cuando deje usted el coche allí.
Sí, señora.
¿Yo también tengo que irme?
No, Srta. Parsons.
Su único pero es que ha sido demasiado blanda con Annabel.
Bueno, esas eran las instrucciones de la Srta. Barclay.
Supongamos que prueba con una mano de hierro para variar.
Esa niña es una bravucona, necesita mucha disciplina.
¡No soy una bravucona!
Vete a la cama. - ¡No lo haré!
Llévela a la cama, Srta. Parsons.
Vamos, Annabel.
¡Aléjate de mí! - Corderito...
ya oíste a la Srta Scott.
Me da igual lo que la Srta Scott...
Ahora, vamos.
¡Detente! ¡Fuera de ahí!
- Sal de ahí. - ¡Tú, vete!
¡Vete!
¡Sal de ahí!
Ahora, corderito. ¡Te arrancaré las mejillas!
¡Está bien, sal tú!
Oh! ¡Tía Gertrude! ¡Tía Gertrude!
Corderito... ¡Cállate!
Te odio. ¡Vete de aquí!
¡Vete de aquí!
¡Oh! ¡Tía Gertrude!
¡Tía Gertrude!
- ¡Tía Gertrude! - Annabel...
¡Tía Gertrude! ¡Tía Gertrude!
¡Ayuda, tía Gertrude! ¡Ayuda!
¡Tía Gertrude! Mantente alejada de mí.
¿No me has oído?
¡Te odio ¡Tía Gertrude!
¡Tía Gertrude!
¡Mantente alejada de mí! ¡Te odio!
¡Tía Gertrude!
Sigue adelante y grita que tía Gertrude no puede ayudarte.
- ¡Aléjate de mí! - Te vas a la cama.
No me voy a la cama.
Si me haces ir a la cama no me dormiré.
Te daré algo que te hará dormir. - No me tomaré una pastilla.
No voy a darte una pastilla, corderito..
Si me das una pastilla, la escupiré.
Esto te va a doler más que a mí.
¿Qué vas a hacer?
¡Tía Gertrude!
¡Ayuda! ¡Ay! ¡Ayuda!
Richard...
¿No crees que esto ha ido ya demasiado lejos?
Esa es la primera música que escucho en esta casa en meses.
¿Vas a quedarte tranquilo y dejar que esa mujer asesine a tu niña?
Puede que sea bueno para ella.
Creo que me voy a desmayar. - Adelante.
De acuerdo, señora. Sí, señora.
Quiere llamar al apartamento de la Srta. Scott y decirle que la Srta. Pryor está aquí?
Suba, Srta. Pryor. La Srta. Scott le está esperando.
Pasa.
He venido tan pronto como he podido.
Cielo, ¿qué ha sucedido? - De todo.
Te veo bien, pensé que te habría atropellado un camión o algo así.
Así fue, solo que peor.
¿Por qué pones esas insidiosas ideas en mi cabeza?
¿A qué ideas te refieres?
Fui a su casa, como me sugeriste.
¿Me sacaste de la cama a esta hora para decirme eso?
Le dije que el sistema de refrigeración no funcionaba.
¿Qué refrigeración? - No importa.
Ahora lo he estropeado todo. - Será mejor que te tomes una aspirina.
¡No quiero una aspirina!
Me he enemistado con todos en esa casa.
Me enemisté con su hermana, despedí a los criados.
Le di unos azotes a Annabel.
¡Bravo! - Me comporté como una verdulera de primera.
Eso suena a buen comienzo. - Lo he arruinado todo.
Y te odio por eso.
Ahora es el momento de jugar tus triunfos.
No quiero jugar más a las cartas.
¿Cómo voy a salir de este lío?
Cuando te conocí, tu cabeza tenía un inquilino. No estás en ningún lío.
Simplemente le mostraste que eres indispensable en la oficina y en casa.
Es el momento de tomar... - Eso son tonterías.
Cariño, los intelectos débiles necesitan orientación.
Oh, déjalo.
Te voy a dar un consejo, te guste o no.
- No escucharé. Tienes que golpear mientras el hierro está candente.
No quiero oír más proverbios. Necesito ayuda.
Si te callas, obtendrás ayuda.
Entra mañana y dile que aceptas la oferta de Reynolds, que te vas.
Caerá sobre tu cuello. - Vete a casa, no te escucharé más.
Pensé que tenías realmente un problema.
La próxima vez que me sobresaltes en medio de la noche,
espero que tengas algo realmente importante de que hablarme.
Es importante para mí.
Bueno, vete a la cama, cariño, y descansa bien. Mamá se encargará de todo.
¡Martha! ¡Martha!
¡Martha, vuelve!
Bueno, lo tengo resuelto.
¿Ha regresado el Sr. Barclay de almorzar?
Llegó hace unos diez minutos.
¿Qué es todo esto? - Acaba de llegar. Aquí hay una nota.
El Sr. Rogers es tan adorable. - Sí, lo es.
Bueno, llévatelas, Agnes. Son todas tuyas.
¿Hay alguien con el Sr. Barclay? - La Srta. Pryor está con él.
- ¿Quién? - La Srta. Pryor.
No, para nada.
Adiós.
Hola, cariño.
Martha, ven aquí.
¿Qué estabas haciendo ahí?
No me digas que vas a ser una de esas secretarias entrometidas.
¿Qué estabas haciendo ahí?
Grandes negocios, cariño, grandes negocios.
¿Sí, Sr. Barclay?
- Siéntese, Srta. Scott. - ¿Aquí?
¿Por qué no me dijo que se iba?
¿Irme?
¿No cree que lo más justo es discutirlo primero conmigo?
Creo que sé de dónde le ha llegado esa información.
Bueno, ya es hora de que me llegue. - Pero es absurdo, porque es...
¿Por qué ocultármelo? Seguro que merezco un mejor trato.
Claro que sí. Yo...
Ahora mire.
Julia...
Creo que has trabajado para mí el tiempo suficiente para que pueda llamarte Julia.
Naturalmente.
Bueno, Julia, puede que nunca haya dicho esto, pero...
... eres indispensable para mí. - Gracias.
Siempre pensé que nuestra asociación funcionaba muy bien.
De hecho, siempre te he admirado mucho.
Gracias.
Pensé que sentías lo mismo al respecto. - Así es...
¿Entonces por qué quieres irte? - Yo no quiero irme.
¿Qué puede ofrecerte ese Reynolds que yo no pueda superar?
Bueno, no mucho realmente.
Bueno, vamos, suéltalo. ¿Qué?
Gerente de la oficina de París.
Oh, eso es todo. La oficina de París, ¿eh? Ese es su cebo.
A partir de ahora eres manager general de Barclays.
Realmente lo has sido durante los últimos tres años.
A partir de hoy tienes el título.
No era el título, era París.
Bueno, ve a París. Coge unas vacaciones remuneradas.
Eso no funcionaría.
Es mejor estar arruinado en París, en primavera, por ejemplo.
No entiendo eso.
No, yo tampoco. Lo siento.
No estoy siendo coherente y lo sé.
Bueno, si estuvieras trabajando para Reynolds, no estarías arruinada en París en primavera, ¿verdad?
No, supongo que no.
Entonces, ¿por qué pensar en Reynolds?
Realmente no lo hice.
Entonces, ¿en qué estabas pensando?
En mí misma, supongo.
¿En ti misma? Quieres decir simplemente... ¿Sólo en ti?
Sí, en mí. En...
mis relaciones. Cosas así.
El matrimonio, por ejemplo. - ¿Matrimonio?
Sí, el verdadero desarrollo de una mujer, ¿verdad?
Sí, supongo que sí.
Pero, incluso estando casada, querrías seguir trabajando, ¿verdad?
Oh, sí, seguiría adelante.
Bueno, ¿por qué no podrías trabajar aquí igual que para Reynolds?
Hay bastante diferencia.
Me temo que eso no tiene sentido.
No, tiene toda la razón. No tiene ningún sentido en absoluto.
¡Oh, Sr. Rogers, cuenta usted historias tan divertidas!
Oh, está aquí de nuevo.
Bueno, cuénteme algo divertido.
Bueno, está el de la secretaria que trabajaba demasiado...
Ya he oído eso. Y si me vuelve a invitar a almorzar, haré algo desesperado.
La señora parece algo perturbada. - La señora está perturbada.
La señora golpeará muy fuerte a alguien en la cabeza si se perturba más.
Bueno, cualquier atención será bienvenida.
Hola, Rogers. Srta. Scott.
Disculpe, Rogers. - Está bien, tengo prisa.
Srta. Scott, antes de que tome cualquier decisión sobre...
el otro asunto, me gustaría discutirlo más a fondo contigo.
- ¿Ahora? - Si no te importa.
Bueno, no puedo hablar sobre ello ahora.
Verá, no he almorzado aún.
Entonces, después de almorzar.
Prefiero no hablar de eso después del almuerzo.
Es decir... Quiero decir...
Bueno, creo que me gustaría tomarme la tarde libre, si no le importa.
Claro que no me importa Has estado trabajando muy duro.
Hablaremos de ello por la mañana. - Sí
Sí, eso es. Prefiero hablarlo por la mañana.
Bueno, si me vas a llevar a almorzar, vámonos. - Vámonos.
¿Aún estás enfadada conmigo? - Sí.
¿No te tranquiliza mi música? - Nada de lo que haces me tranquiliza.
¿Qué estás escribiendo? ¿Una novela? - No, una confesión.
¿No pensarás que voy a verle cara a cara después de lo que pasó?
Eres muy tonta. Lo hice todo con mucho tacto.
Sí, lo hiciste.
Pero si vas a interferir en mis planes, me retiraré.
Retírate por la ventana.
Es evidente que no aprecias mis esfuerzos.
No mucho, gracias.
¿Qué escribes en ese cuaderno?
Solo le digo que tengo fiebre.
No sabía lo que estaba diciendo y si me deja recuperar mi trabajo, yo...
Ve a ver quién es.
Oh, hola. - Buenas noches.
Precisamente estábamos hablando de Ud.
Buenas noches. - Buenas noches, Julia.
Es raro que llegue justo cuando yo ya me iba.
Oh, espero no molestar.
Oh, no, Julia tenía un poco de fiebre, pero ya está mejor.
- Así que era eso. - Sí.
¿Te sientes mejor? - Mucho mejor, gracias.
Estábamos repasando las decoraciones de sus nuevas oficinas.
Buenas noches, querida.
Y ella estaba tomando algunas notas sobre muebles, cuando Ud. llegó
- Están en la mesa... - El Sr. Barclay no está interesado
De nuevo buenas noches, Sr. Barclay.
No sabe lo triste que se siente Julia por dejarle.
Pero yo no quiero que Julia se vaya...
Podríamos disfrutar de un fin de semana antes de que comiences el nuevo trabajo.
¿Qué tal si te consigo a Harry? O tal vez a George...
... para una cita. Adiós, Sr. Barclay.
- ¿No quiere sentarse? - Gracias.
No sabes lo preocupado que he estado hoy, por ti.
Me temo que yo estaba preocupada por mí misma.
Dije algunas cosas que no quise decir.
- ¿Recuerdas de lo que hablamos? - No lo recuerdo
- ¿De nada? - Solo algunas cosas
Pero no de todo. - No, solo de algo.
Pero recuerdas haber dicho algo sobre... - Oh, sí.
Quiero decir sobre las aspiraciones de una mujer.
Sí, eso es lo que quiero decir.
¿Me podrías dar un vaso de agua? - Oh, claro.
Gracias.
¿Quién es ese tipo, Harry?
- ¿Qué Harry? ¿Es Harry Reynolds?
Oh, no, no.
- ¿Otro? - Sí, otro.
¿Qué clase de tipo es?
Es un tipo normal.
¿Es el hombre en el que estabas pensando en...? - ¿Casarme?
Me lo ha propuesto algunas veces.
Algunas veces.
¿Puedo ser franco contigo?
Por favor.
Bueno, Julia, estoy muy muy interesado en ti.
De hecho, me gustas mucho.
Me alegra.
No quiero que cometas el mismo error que yo cometí.
¿Qué error?
Bueno, yo... me casé muy joven.
Puede que no lo creas, pero yo era un joven bastante salvaje.
- ¿Lo era? - Sí.
Pero tuve una experiencia muy amarga.
Bueno, tal vez se casó con la mujer equivocada.
Así es.
Si me casara de nuevo, por ejemplo...
me casaría con alguien que compartiera mis gustos,
que disfrutase de las mismas cosas que yo,
que tuviéramos los mismos intereses en común.
Creo que las personas deberían casarse con otras personas con intereses similares.
Así es.
Ese es el tipo de persona con quien Ud. debería casarse.
Supongo que así debería ser.
El matrimonio verdadero es compañerismo.
Personalmente ya he pasado por esa tontería romántica de la adolescencia.
Creo que tú también.
Sí, supongo que sí.
Fue Shakespeare quien dijo "Cuando el apogeo y la sangre se enfrían..."
Creo que sí.
Sí, creo que fue Shakespeare.
No le leo desde hace tiempo.
Tienes un bonito apartamento. - Oh, es confortable.
"El apogeo y la sangre se enfrían..."
"El apogeo y luego la sangre va..."
Julia, ¿te importa si te pregunto algo?
No me importa.
¿Podrías... darme otro vaso de agua?
Hola.
Hola, Srta. Pryor.
¿La Srta. Scott? Oh, no, no está aquí.
¿No ha escuchado las noticias?
Ella y el Sr. Barclay fueron a Greenwich esta tarde y se casaron.
Sí, casados, ¿no es bonito?
Aquí nos emocionamos mucho cuando nos enteramos. Una de las chicas se desmayó.
¿Hola? ¿Hola?
Oh...
Está bien, Edwards. Recógeme a las 8:30 a.m.
¿A las 8:30? -Sí, a las 8:30. Sí, señor, sí, señor.
Me pregunto de quién es ese coche.
Buenas noches, Franklyn. - ¿Puedo ofrecerles mis felicitaciones, señor?
Claro, Franklyn. Gracias.
Y bien, Sra. Barclay.
Bueno, ¿no quieres entrar?
Una novia siempre es transportada en brazos a su nuevo hogar.
-¿Ella qué? - Transportada.
Santo cielo, ¿no crees que es un poco tarde para ese tipo de tonterías?
No insistiría, Richard, si no fuera porque siempre se hace. ¿Verdad, Franklyn?
Oh, es toda una costumbre, señor.
- Bueno... échame una mano, Franklyn. - Con mucho gusto, señor.
Si alguien nos viera, probablemente pensaría que nos hemos vuelto locos.
¿Hay algo más en esta ceremonia? - Un momento.
Hay que cerrar los ojos y formular un deseo.
¡Richard!
Eso es todo. Gracias, Richard.
Hola, Gertrude.
Richard, ¿has estado bebiendo? - Sabes que nunca bebo.
¿Puedo atreverme a preguntar acerca de esas extrañas maniobras?
Puede parecerte tonto, Gertrude, pero parece ser una costumbre.
¿Qué tipo de costumbre?
Una que dice que hay que llevar a la novia cogida para atravesar el umbral.
¿Novia?
Oh, sí, olvide decírtelo. La Srta Scott y yo nos casamos esta tarde en Greenwitch.
¡Gertrude! ¡Gertrude!
Ella se desmaya a la más mínima provocación.
Parece que nuestro matrimonio afecta a las personas de una manera muy peculiar.
¿Puedo ayudarle, señor? - Sí, si eres tan amable.
Lleva a la Srta Barclay a su habitación. - Muy bien, señor.
Oh, me permito anunciar que el Sr. Goodrich, y otros caballeros esperan en el estudio.
¿Goodrich?
¿A qué habrá venido Goodrich?
Eso quisiera yo saber.
Tal vez pueda obtener ese préstamo de Rogers bajo mis propias condiciones.
¿Por qué no les ves por la mañana?
Pero podrían cambiar de opinión.
- Bájame. - Sí, señora.
- Puedes irte. - Muy bien, señora.
Oh, sus cosas llegaron este mañana, Sra. Barclay. Las puse en su habitación.
- Gracias. - Felices sueños.
¿Ya se siente mejor?
¿Puedo hablar con Ud. un momento?
Debería estar agradecida por tal tipo de cortesía
No hay motivo para el sarcasmo, Srta. Scott.
Te desmayaste demasiado pronto para captar el nombre. Es Barclay.
Siempre será la Srta. Scott para mí.
No sé qué clase de encanto ha ejercido sobre mi hermano, pero le aseguro que no durará.
- Es muy alentador. - No quiero que sea alentador.
Quiero ser honesta.
Este matrimonio nunca podrá salir adelante.
Si conociera la trágica vida de mi hermano se daría cuenta por qué.
Oh, señorita Scott, apelo a Ud. como mujer.
Si se ha casado con Richard por su dinero, estoy segura de que puedo llegar a un acuerdo con Ud.
Ooh...
¿Cuánto crees que puedo conseguir?
Entonces se ha casado con él por su dinero.
Franklyn, ¿qué tipo de milagro ha hecho esta mañana con el desayuno?
La Sra. Barclay se ocupó de todo, señor.
- ¿Fue el café idea suya? Oh, sí, señor. Es un café de máquina, señor.
Maravilloso.
¡Por Dios!, ¿para quién puede ser ese desayuno?
Para la Srta. Annabel, señor.
Ha desarrollado un apetito prodigioso de la noche a la mañana.
La comida no debe ser consumida, Sr.
¿No debe ser consumida?
Por lo que he entendido a la Srta. hay que resistirse, Sr..
Me temo que soy un poco denso.
Aquí está la Srta. Annabel Tal vez ella pueda explicarlo.
Buenos días, Annabel.
¿Qué estás intentando hacer con toda esa comida?
Parece ser que hay una especie de huelga de hambre en curso. Sí, señor.
¿Huelga de hambre? ¿Qué es eso de una huelga de hambre, Annabel?
Eso no tiene mucho sentido.
¿Tienes que hacer eso, Gertrude? Esto estaba bastante animado.
El sol matutino destiñe las alfombras.
Supongo que hay que tener en cuenta las alfombras
Estáis muy alegres esta mañana. - ¿Esperabas que alguien estuviera alegre?
Podrías intentarlo.
Aparte, me gustaría que me explicaras la actitud de Annabel conmigo.
Me dijo que no pretendía comer mientras esa mujer permaneciese en esta casa.
Va a tener mucha hambre al final de semana.
¿Esperas que una niña sensible como Annabel responda a esa mujer?
¿Tienes que dramatizar con todo, Gertrude?
Buenos días a todos. - Buenos días, Julia.
Así está mucho mejor, ¿verdad?
¡Gertrude!
Lo siento mucho, Julia.
Oh, está bien, Richard.
Gertrude y yo nos entenderemos dentro de poco.
Sí, pero no hay excusa para tal actitud.
Oh, no te molestes. Todo se solucionará por sí mismo.
Buenos días, Annabel.
Mira, jovencita, deja eso y da los buenos días civilizadamente.
Nunca volveré a hablar mientras estéis en casa. - Acabas de hacerlo.
Tuve que hablar una vez para hacer saber lo que pienso.
Sabes, una vez conocí a una niña que no habló durante una semana,
y cuando finalmente lo intentó, sus labios se habían pegado.
Ese vestido es un muy bonito, Julia.
Gracias, es uno de nuestros modelos de primavera.
- Debería venderse. - Eso espero.
¿No te lo pondrás en la oficina?
No voy a ir a la oficina, Richard. - ¿No?
No
Hay muchas cosas aquí que necesitan mi atención.
Será mejor que te des prisa. Voy contigo.
Espero que encuentres tu lengua antes de que termine el día, jovencita.
¿No tiene hambre, Srta. Annabel? - No
Entonces puedo llevarme toda esta deliciosa comida.
¿A quién le importa?
- ¿Segura de que no vas a cambiar de opinión y te vienes? - Segura, Richard.
¿Sabes lo que les sucede a los caballos de trabajo cuando los sacan a pastar?
No, ¿qué?
Se sientan durante todo el día y luego tienen anhelo.
Creo que tendré mucha acción por aquí.
Te doy hasta el mediodía.
¿Y luego? - Luego vendrás corriendo.
Yo no estaría tan segura.
Si hay a una mujer que conozco es a Julia Barclay.
Te veo luego.
¿Cuánto tiempo puede pasar una niña sin comer, Franklyn?
Oh, bastante, Srta. A veces tres o cuatro días.
Franklyn, deja eso por un momento, ¿quieres?
Me gustaría descorrer estas otras cortinas.
¿Quiere decir que no le importan las alfombras, Sra.?
No nos preocupemos por las alfombras. - Sí, señora.
Ven aquí, cielo.
El nuevo trato está a punto de comenzar
y estoy muy contenta de que no hables más
porque si alguna vez escuché una voz que chirriase mis nervios, fue la tuya.
Te gustaría que mis labios se juntasen, ¿verdad?
- Entonces vas a hablar. Hablaré, pero no diré nada agradable.
Estoy segura de eso.
Franklyn,
¿quieres llevar esa comida, en una bandeja, a la habitación de la Srta. Annabel.
Sí, señora.
No voy a ir a mi habitación.
Corderito, ¿recuerdas la azotaina que te di la otra noche?
Solo fueron unos pequeños y agradables cachetes.
Estoy hablando ahora de una paliza de primera clase.
¿Estás lista?
Felicidades, Sr. Barclay.
Gracias a todos, pero de verdad les aseguro que la señorita Scott y yo mismo...
Es decir, que la Srta Barclay y yo no teníamos intención de causar ningún alboroto.
Ambos somos gente práctica y puedo asegurarles que la Srta. Scott...
que la Sra. Barclay estará de vuelta aquí muy pronto.
Hay mucho trabajo que hacer. Gracias de nuevo a todos Udes.
Sr. Barclay, espero poder ocupar el lugar de la Srta. Scott, aunque solo sea por unos días.
- Sí. - Gracias.
- Quiero decir la Sra. Barclay. - Sí, claro.
Podría conseguirme esos contratos de ventiladores. - Sí, señor..
Ahora mismo. ¿Dónde pueden estar?
En el archivo del Dpto. de Auditoría, imagino.
Sí, señor.
Tengo una cita con el Sr. Goodrich a las 11:00. - ¿El banquero?
Sí.
Tendremos una reunión de jefes de departamento a las 2:00
y solo atenderé llamadas telefónicas de larga distancia.
- Eso es todo. - Gracias.
Eran tres cosas, ¿verdad?
Los contratos de los ventiladores, El Sr. Goodrich, el banquero, una reunión...
con los jefes del comité y solo...
Eres una cosa mala, desagradable y fea y te odio.
¿Por qué me odias?
¿Por qué te casaste con mi padre?
Porque le amo.
Él no te quiere.
- ¿No? - No. Y tía Gertrude tampoco te quiere.
Bueno, no podemos tener todo.
Dejaré esa bandeja por si tienes hambre, ¿eh?
No comeré ni una pizca mientras estés en esta casa.
- Es posible que desees olerlo. - Tengo un resfriado, no puedo.
- ¿No puedes oler? - No.
- ¿Definitivamente no vas a comer? - No.
Bueno, en ese caso tampoco necesitarás estas cosas.
Lo siento, la Srta. Scott no está aquí. Tiene que hablar con la Srta. Mayo.
Señorita Mayo, ¿podría atender esta llamada?
Lo siento, tendrá que esperar a que la Srta. Scott regrese.
No, la Srta Scott... Un momento, espere un momento.
Este lugar me está volviendo loca. ¿Podrías por favor coger la llamada?
¿Si puedo? Ya tengo mis propios problemas.
La Srta. Scott hoy no está. Coja esto...
Srta. Mayo, ¿qué está pasando ahí fuera? ¿Un motín?
Tráígame esos contratos.
¡Contratos!
No puedo oír una palabra... Oh, llame a la Sra. Barclay.
El Sr. Barclay no se puede poner. Lo siento.
Zumba ahora, tonto. Zumba ahora.
Oh, ahora eres una buena chica.
Después de todo has cambiado de opinión sobre comer, ¿verdad?
¿No te comiste el desayuno?
¿Fluffy se lo comió?
Quitó la cáscara a los huevos y puso sirope en los pancakes.
Bueno, diré una cosa de él: es mucho más inteligente que tú.
Soy inteligente para mi edad.
Eres la chica más aburrida que he conocido.
Y si quieres fingir que lees, vamos a poner el libro boca arriba.
Sabes, no me molestan las niñas pequeñas con mal genio y horrible disposición,
pero cuando son estúpidas, simplemente no lo soporto. - Soy más lista que tú.
Oh, no, ni siquiera puedes decir una mentira interesante.
Sí que puedo.
Puedo hacerlo mejor que tú sin usar la mitad de mi cerebro.
Aquí, aquí. Por ejemplo, mira.
Esta es Gwendolyn, la conejita.
No se llama Gwendolyn. - Ahora es Gwendolyn. No importa.
Y este es Christopher. Christopher y Gwendolyn un día iban caminando por el bosque
y muchas cosas raras... ni siquiera estoy pensando en lo que digo...
Muchas cosas extrañas sucedieron... ¿Sí?
Le ruego me perdone, Sra. Llaman desde la oficina. Dicen que es muy importante.
Dígales que no estoy aquí.
Christopher y Gwendolyn iban caminando por el bosque y muchas y extrañas cosas les sucedieron.
Algunas agradables y otras terribles.
Ahora, si tú y yo tuviéramos que pensarlo, apuesto que podría contar una historia mejor que tú.
Tú sabes la respuesta.
Oh, no. Parto del mismo punto que tú.
Puedo ir aún más lejos.
Podría escribir un poema al respecto o apuesto a que podría cantar una canción sobre ellos.
"Gwendolyn y Christopher subieron la colina. Conocieron a una chica llamada Annabel que no quería tomar una pastilla".
Eso es tonto. No quise reírme.
Bueno, creo que si usas tu imaginación, podrás hacerlo mucho mejor que eso.
Ahora, ¿por qué no coges lápiz y papel y lo intentas?
Regresaré dentro de un momento y veré qué tal lo has hecho.
Eso desteñirá las alfombras. - Las alfombras se pueden reemplazar.
Pero apartando el sol de las personas, estas se desvanecen de una manera diferente.
No las puedes reemplazar.
- Muy bonito. - Pero muy cierto.
Hay un grupo muy descolorido por aquí.
Vamos a dejar entrar algo de sol.
Podríamos empezar diciendo que me deseas felicidad.
No soy hipócrita. - Oh, eres honesta.
Completamente equivocada, pero honesta.
Me gustaría que fueras mi amiga.
No me haría amiga de nadie que pudiera herir a mi hermano.
Alguien de tu clase ya lo hizo antes.
Ella no le amó durante seis años. - Eso no viene al caso.
No funcionó y Annabel es el resultado de ello.
A Annabel no le ocurre nada.
Esa niña tiene una gran imaginación.
No te conformes con odiarla, es una bendición.
Anímala. Muéstrale cómo expresarlo de alguna manera útil
y tendremos una Barclay de quien sentirnos orgullosos.
Y podríamos descubrir a un hombre en Richard
si descorrieras esas cortinas y dejaras que le diera el sol.
Podría recordar lo que es un hogar y recuperar algunos instintos normales.
¿Por ti, quizás?
Hacia cualquier mujer y ¿por qué no por mí?
Pero no sucederá hasta que su hogar sea lo suficientemente encantador
como para que se olvide del negocio. - ¡Ud. espera que sea permanente!
Oh, nada de eso. Ese es su trabajo. No le lastimaría por nada del mundo.
Simplemente quiero que tenga su lugar adecuado para que su otra parte pueda respirar.
Y puedes ayudar mucho si dejas que cicatrice la herida de ese primer matrimonio.
en lugar de recordárselo cada minuto.
Es mejor que comprenda, señorita Scott, que tengo la intención de hacer
todo lo que esté a mi alcance para destruir este matrimonio.
Te diré por qué lo estás haciendo.
Porque eres una mujer amargada y frustrada y vas a descargar tu amargura
entre todo el mundo femenino mientras vivas. - Excúseme, señora, la Srta. Pryor.
Dulce brisa de la tarde, ¿pasó algo delante de mí o hay corrientes de aire en el lugar?
Estábamos teniendo una pequeña discusión familiar.
Podíamos oírte hasta desde la esquina. ¿Quién ganó el primer asalto?
¿Qué estás haciendo aquí? Se supone que estás en Filadelfia.
Nos hemos sumado a las felicitaciones.
Enhorabuena, pero con lágrimas en los ojos.
Aquí tienes.
Oh, gracias Eso no es sentimental.
Me olvidé de decírtelo. Su nombre es Leonard, lo llamamos Lennie para abreviar.
Lennie. Eso me suena muy dulce.
Si supiera dónde está el cordón de la campana, haría que las pusieran en agua.
Me siento una especie de extraña aquí.
¿Buscas al servicio?
Vamos, rápido, la señora necesita el servicio...
Franklyn, no le hagas caso. Ponlas en agua.
Tendrás que entretenerte tú mismo. Martha y yo tenemos muchas cosas de que hablar.
No tardes. Me siento solo cuando me dejan en una gran habitación.
Vamos, Martha.
Podrías tener una charla con un par de ancestros.
Esa belleza de la falda debería ser bastante divertida.
Si quieres algo no tengas miedo de gritar.
¿Es tu nuevo romance?
Solo me está usando como cebo. Tú eres el pez que busca.
¿Qué? ¿Yo un viejo pez en conserva, casada?
Confía en que no durará más de una semana, así que anda merodeando, por si acaso.
Bueno, es optimista.
Vamos, dime cómo sucedió. ¿Le diste éter o algo?
No te emociones. Voy a contártelo todo.
¿Por dónde empezamos?
Bueno, ¿por qué no dices algo?
Bueno, ¿eso fue todo?
Eso fue todo. Ella consiguió a su hombre.
Bueno, no me suena a matrimonio. Suena a incorporación.
Bueno, de todos modos sé que puedo hacerle feliz.
- ¿Él lo sabe? - Lo sabrá con el tiempo.
Voy a intentarlo.
Bueno, cariño, si puedes resucitar este lugar de entre los muertos, mereces mucho crédito.
Ah, ahí va el trovador.
Es probable que se ponga a cantar en cualquier momento.
- ¿Canta? - En los momentos más inesperados.
Hoy empezó a trinar en mitad del desayuno.
Sentí ganas de arrastrarme debajo de la alfombra.
No puedes tocar ese piano. - ¿Quién dice que no?
Yo, porque es de mi padre.
- Él dijo que podía tocar. - ¿Cuando?
Muy a menudo.
Siempre está diciendo "Lennie, corre a casa y toca el piano"
- Él nunca lo dijo. - Claro que lo hizo.
Estás celosa porque no puedes tocar tú misma.
Puedo hacerlo y también sé escribir.
¿Alguna vez escuchaste la canción de Gwendolyn, la coneja?
¿Qué si lo escuché alguna vez? Yo la escribí.
No lo hiciste "porque aún no se ha escrito".
Eso te demuestra cuánto sabes sobre conejos.
Siéntate. Escribí esto en portugués, sólo para hacerlo más difícil.
¿Por qué?
Porque tienes pecas.
Ahí mi amiga de plumas finas, esta es la historia de Gwendolyn, la coneja.
No es Gwendolyn, es otra cosa.
Y no me cantabas a mí, le cantabas a ella. Se lo voy a contar a mi padre.
Mira, Lennie, debes limitar tus atenciones a las mujeres mayores.
Son mucho más fáciles de engañar.
Te diré una cosa, Lennie. Puedes conquistar hembras más rápido que nadie que haya conocido.
¿Las sacas de un sombrero? - Es solo magnetismo.
Por cierto, ¿tu padre es un buen tirador con pistola?
Sí, y también corta a la gente con cuchillos.
Considérate bien esculpido.
No me gustas.
Estoy segura de que podría aprender a gustarte, especialmente si estuviera asada.
¡Le hablaré a mi padre también sobre ti!
Si le cuentas todo, cariño, será un escándalo. ¡Lárgate!
Bueno, vamos, Lennie. Aquí no has hecho muchos progresos.
Bueno, ¿puedo pasar a ver a Annabel alguna tarde?
Estoy segura de que Annabel estará encantada.
- ¿Cuándo puedo llamar? - Veamos. Annabel tiene nueve años.
¿Dentro de doce años?
Sal riendo.
Espere un momento, por favor. Ethel, ¿podrías coger esta llamada?
¿Qué quiere? - Su autorización para este escaparte.
Mejor que decidamos entre los dos para no molestarlo.
Eso no solía pasar aquí.
Bueno, se hará de nuevo. Veamos estos bocetos.
Pienso que son muy bonitos.
Están bien. Adelante y monte esos escaparates.
¿Estás dispuesta a jugarte la cabeza por ellos?
Estoy lista para jugarme la cabeza por muchas cosas, no me importa.
Vamos a esperar su decisión.
Soy la Secretaria Ejecutiva del Sr. Barclay.
Lo que yo diga se hace. Ahora monte esos escaparates y rápido.
Bravo. Bravo.
Julia. Es maravilloso. ¿Qué tal lo hago?
Bien, estoy orgullosa de ti. - Bueno, grito así porque estoy asustada.
- Sigue así, Agnes. - Bueno, lo intentaré. ¿Qué tal estás?
Bien, ¿está ocupado? - ¿Ocupado? Él siempre está ocupado.
Gracias. ¿Alguna vez le ves en casa? - No lo suficiente.
Disculpa un momento. ¿Sí, Sr. Barclay?
Sí, se los llevo de inmediato, señor.
- Déjamelos a mí. - De acuerdo.
¿Sí, Sr. Barclay?
Bueno, bueno, ¿dónde te he visto antes?
Solía trabajar aquí, ¿recuerda?
Aquí está la cuenta de Florey. - Me alegro de que hayas vuelto.
Espero que te quedes aquí durante un tiempo. - Estoy aquí para llevarte a desayunar.
Este es mi desayuno, Sra. Barclay.
Me temo que no tengo tanto tiempo libre como tú.
Oh, Richard, me gustaría verte disfrutar un poco más de la vida.
Sabes que el negocio no sufriría si me llevaras a desayunar de vez en cuando.
Sí, pero esa oficina de Filadelfia es un lío terrible.
Supongo que lo sabes.
Todo se arreglará por sí mismo.
¿Quién va a arreglarlo?
Rogers tiene unos papeles guardados en una caja fuerte privada...
¿Qué? Ocúpese usted misma.
No podemos completar el inventario. Nadie sabe dónde está Rogers.
¿Rogers? Creo que puedo encontrarlo.
¿Todavía está en la ciudad?
Necesita que le den una paliza. Veré que los traiga aquí mañana
Ya es algo.
Ah, Julia, ¿podrías repasar el maldito asunto con él para que
podamos saber en qué posición estamos? - Creo que dispondría de una tarde.
Es muy amable de tu parte.
Pero con una condición, Richard. - ¿Cuál?
Que me lleves a desayunar ahora mismo. - No puedo.
De acuerdo, entonces te encargarás de lo de Rogers tú mismo.
Pero, Julia, tengo mucho trabajo que hacer.
No desayuno, no negocio.
De acuerdo.
Vamos...
Aquí hay un cheque de $10,000 de la Sra. Helen Darmour.
Eso no debería estar ahí. - ¿A qué cargo va?
Esa es una transacción que preferiría no tratar. - Ya me imagino.
Hola, Lennie.
Hola, Annabel.
Bueno, ¿cómo te llevas con Gwendolyn? - Tengo cuatro versos más.
Déjame verlos.
Annabel, el Sr. Rogers no tiene ahora tiempo. Tenemos mucho trabajo que hacer.
Él decía que no podía escribir versos. Quería enseñárselos.
Son muy buenos, Annabel.
¿Y la música qué tal? - Te lo mostraré.
Vuelve aquí y ponte a trabajar.
- Solo lo tocaré una vez. - No.
¿Vas a interponerte en el camino del desarrollo de la niña?
Está bien, tócala una vez y luego te vas.
Y ahora veamos cómo les va. - De acuerdo.
Este es con el que Julia me ayudó.
"Vi caracoles"
"Vi caracoles"
"Vi caracoles con grandes cuernos..."
Vamos, Julia.
Anabel, eres una amenaza para la industria.
Esta es uno de la que no has oído hablar sobre el pez dorado.
¿Qué hace el pez dorado? - Bueno, ya verás.
Vamos, canta.
¿Quieres que yo cante también? - Claro.
De acuerdo, cantaré. Vamos.
- ¿No es genial? - Creo que es maravillosa, cariño.
Has trabajado duro realmente. Estoy orgullosa de ti.
Yo también estoy orgullosa. Esta es una canción sobre un elefante.
¿Qué pasa con el elefante?
Hola, Richard.
¿Podría verte un momento?
Por supuesto.
No te vayas, Lennie. Vuelvo enseguida.
Llegas temprano a casa, Richard.
Es muy evidente que no me esperabas.
Annabel tenía ganas de desahogarse. Insistió en traducir algunos versos sobre Gwendolyn.
Qué mono.
Siéntate, Julia. Quiero hablar contigo.
No pareces estar de muy buen humor, Richard.
Siéntate.
Julia, esto no está funcionando.
- ¿Cuál? - Este matrimonio.
Siento oírte decir eso.
Bueno, ¿qué esperabas que dijera?
Aquí estoy pasando por una crisis en mi carrera,
en un punto en el que deberías estar haciendo todo lo posible por ayudarme,
¿y qué me encuentro?
Llego a casa y te encuentro a ti y a un par de imbéciles
sentados en el suelo cantando canciones infantiles.
Pero todo eso forma parte del trabajo en casa, Richard.
No forma parte de nuestro trato.
¿Es nuestro matrimonio un simple trato para ti?
No tienes que expresarlo de esa manera.
Esperaba que este matrimonio fuera algo diferente.
Al menos me hiciste creer eso. - ¿Lo hice?
No sé, Julia, has cambiado.
No eres la Julia Scott que solía conocer. Eres como cualquier otra mujer.
Este matrimonio es como cualquier otro matrimonio.
El cambio que te ha sobrevenido te hace parecer...
Bueno, si debo decirlo, te hace parecer ridícula.
¿Es así como te sientes conmigo? - ¿Cómo esperas que me sienta?
Siempre te he conocido como una mujer competente y sensata,
una mujer cuya carrera significó algo para ella.
De repente empiezas a moverte entre cosas suaves, usar negligés, ser tímida y cosas por el estilo.
Yo... ya no te entiendo.
De hecho...
estoy un poco asustado.
No fue mi intención asustarte, Richard.
Fue solo mi idea de ser mujer. Lo siento.
Verás, leí cierta vez un libro sobre cómo debe comportarse una mujer casada.
Ahora puedo ver lo ridícula que debo haberte parecido.
Bueno, ahora eso se parece más a tu antiguo sentido del humor.
Me alegra que hayas sido tan franco conmigo, Richard.
Imagina a Julia Scott intentando actuar como una mujer.
Podría haber seguido indefinidamente.
No te preocupes, no sucederá de nuevo.
No quiero que pienses que no aprecio todo lo que has hecho aquí.
Annabel, todo el lugar es diferente.
- ¿Te diste cuenta de eso? - Por supuesto, y lo aprecio.
Me alegro de que lo hayas notado tanto.
No me gusta tu tono, Julia. No quise herir tus sentimientos.
Oh, cielos, no. Tienes toda la razón en todo, Richard.
No he cumplido mi parte del trato.
No puedo evitar pensar que me has defraudado un poco.
Sí, así es, pero no he perdido la pista del negocio. Sé lo que ha estado pasando.
Verás, esperaba que te las arreglaras sin mí.
Eso también era parte de mi tonto plan.
Te diré lo que debo hacer.
Debería ir a Filadelfia y poner en orden las cosas de Rogers.
Eso ayudaría mucho, ¿verdad? - Claro que ayudaría.
¿Y te haría feliz? - Por supuesto que me haría feliz.
Pero no quiero que sientas que...
No es lo que siento. Es lo que quiero que sientas.
Sabes, será divertido volver a ponerse el arnés.
Eso es más parecido a tu antiguo yo.
Sí.
Cogeré el primer tren de la mañana. Date prisa y prepárate para la cena.
Tengo muchas cosas que hacer.
Apresúrate.
¿Te gusta este arreglo? - Está bien.
Es lo mejor que pude hacer a toda prisa.
La única palabra que la mujer Barclay conoce es "presionar". Es una persona enérgica.
Si no deja de presionar, no quedará nada en la tienda para empujar.
El por qué toleran a las mujeres en los negocios es más de lo que nunca sabré.
No me gusta hacer discursos, pero tenemos dos semanas de duro trabajo.
y quiero darles las gracias a todos por su cooperación.
El Sr. Carpenter se hará cargo de todo mañana por la mañana.
También quiero pedirles a todos que cooperen con él.
Nunca ha habido nada malo con la tienda de Rogers, excepto tal vez el propio Rogers.
No veo ninguna razón por la cual las cosas no deberían funcionar sin problemas.
y eficientemente a partir de ahora.
¿Si?
Llamada de New York. - Lo cogeré desde la otra oficina. Disculpen.
¿Diga?
Hola, Richard. - Hola, Julia.
Recibí tu informe. Estás haciendo un gran trabajo.
¿Qué tal está trabajando Carpenter? - Muy bien. Finalmente tengo un equipo aquí formado.
El lugar funcionará por sí mismo muy pronto.
Podría estar en casa en un día, más o menos, si quisieras.
Bueno, no te des prisa. Pon todo en orden y luego vuelve a casa.
¿Todo va bien sin mí?
No te preocupes por eso. Lo estamos haciendo bien
¿Hay algo más que quieras decirme, Richard?
Bueno, déjame ver.
No, nada que se me ocurra.
Si surge algo, te llamaré. -Ya veo.
De acuerdo, Richard. Adiós.
¿Ha llamado recientemente el Sr. Rogers? - Llamó hace un momento.
Si vuelve a llamar, hablaré con él.
¿Vamos a trabajar de nuevo esta noche, Sra. Barclay?
Suena como si quisieras.
Oh, sí. He aprendido mucho de Ud. estas dos semanas.
¿Qué podría enseñarte?
Bueno, Ud. ha sido un ideal para mí durante mucho tiempo.
No hay nada en el mundo que me gustaría más que ser como Ud.
¿Por qué querrías ser como yo?
Porque Ud. es una mujer importante en el mundo de los negocios.
Yo misma espero ser importante algún día.
Ya ve, mi carrera significa todo para mí.
¿Tienes novio?
- Sí, lo tengo. - ¿Te gusta?
Sí.
¿Tal vez le amas?
Sí.
Pero mi carrera es lo primero. Él lo comprende.
Bueno, no vas a trabajar esta noche ni ninguna otra si puedo evitarlo.
Ve a llamar a tu novio, dad un paseo por Willow Grove,
siéntate a la luz de la luna y cógele de la mano, léele poesías, montad en la montaña rusa.
Haz algo realmente importante.
Está bromeando, ¿verdad, señora Barclay?
No, no estoy bromeando.
No dejes que una carrera te líe.
Es algo que absorbe toda tu vida y luego te deja un vacío.
Vamos, corre y llámale. Vete.
Si no haces lo que te digo, me volveré en tu contra. ¿Comprendes?
Vete.
Annabel, estás terriblemente callada esta noche.
¿Y ahora qué ocurre? ¿Otra huelga de hambre?
- Si. - ¿De qué se trata esta vez?
Estoy enfadada con ella.
Está resentida porque no la dejé golpear ese horrible piano todo el día.
No es horrible. Tú eres horrible.
Richard, me gustaría que hablaras con ella. - Eres una boba.
Annabel.
Estoy segura de que no aprendió ese lenguaje de mí.
No pude aprender nada de ti, tú no sabes nada.
Franklyn, ¿de dónde sacaste estas chuletas?
Su hermana se encarga de las provisiones, señor.
¿Dónde las conseguiste, Gertrude? ¿En una tienda de cuero?
Estoy tratando de llevar tu casa a una escala menos extravagante
de lo que ha sido últimamente, Richard.
Si me permite sugerir, señor...
Es costumbre que los sirvientes hablen cuando se les habla.
Lo siento, señora.
No le hagas caso, Franklyn.
¿Qué ha pasado con este lugar?
Richard, tres generaciones de Barclays han vivido en esta casa.
Ha sido un hogar digno, estoy haciendo lo mejor que puedo para devolverlo a su estado anterior.
Tal vez ese es el problema con este lugar. - Richard.
¿Cuándo va a regresar Julia?
Regresará pronto.
¿Por qué no llamas y averiguas cuándo?
Le tienes mucho cariño a Julia, ¿verdad?
Claro que sí,
sólo que no quiero que ella lo sepa. ¿Por qué?
No es divertido si ella lo sabe.
Oh.
Ella también te quiere.
- ¿Cómo lo sabes? - Ella me lo dijo.
¿Cuándo?
No seas tan tonto.
- ¿Soy un tonto? -Sí.
Tal vez tengas razón.
Supongamos que vuelo a Filadelfia, mañana por la mañana, y traigo a Julia de vuelta.
¿Eso te haría feliz? - Ahora hablas con sentido común.
Hola.
Hola, Lennie.
Corrí aquí lo más rápido que pude. ¿Qué tienes en mente?
Acabo de terminar un trabajo para una jovencita que se está besuqueando.
¿Y qué hay de ti misma?
Lennie, ¿crees que podrías ayudarme a encontrar seis años de la vida de una dama?
Es mi especialidad. Hay una fiesta en Stratton's.
Supongamos que empezamos a buscar por allí. - De acuerdo. Espera un momento.
Vamos.
- Buenas noches, Sra. Barclay. - Buenas noches.
- ¿Tienes la llave? - Claro.
Oh, espera.
Tal vez debería decirle a la familia que me voy, ¿eh?
¿Tienes familia?
Todas las buenas chicas tienen familia.
Bueno, aquí estamos.
Amigos, quiero que conozcan a Montague Trevellyan. Es un urbanita.
Tal vez sea mejor que baje las persianas.
El sol de la tarde destiñe las alfombras.
Espera un momento. Vamos a ver.
¿Te gustaría pasar el resto de tu vida en una habitación así?
Bueno, los muebles están bien, pero los maniquíes son terribles.
Sí, me ponen los pelos de punta.
Lennie, esta es mi hermana Abigail.
¿No crees que nos parecemos?
Esta es mi tía Gertrude.
Su brazo se puso así por correr las cortinas.
Esa es la abuela Scott.
Tejió la "decisión de Dred Scott" sobre un viejo trozo de yute.
Abuela.
Y este es el tío Richard.
No prestes atención a su expresión. En el fondo es una agradable persona.
Y estos son Junior y Clementine,
dos errores de un matrimonio anterior.
Saluda al Sr. Trevellyan, Clementine.
¿Cómo estás, Clementine?
Saluda al caballero. Ella es muy retrasada.
- ¿Se los contamos? - Afrontémoslo juntos.
Música suave, por favor.
Vamos, Abigail, muévete.
Amigos y miembros de mi familia más próxima.
Julia ya no vive aquí.
¿Quién eres tú, o tú, o tú, para conocer las ansias de amor de una nena?
¡Aleluya!
¿Alguna vez habéis arado los campos, ordeñado, arrastrado vacas hasta que
vuestras manos se desgastaron con el trabajo doméstico?
El Sr. Trevellyan fue amable conmigo.
No, Ud. no lo comprende.
La abuela lo entenderá.
La abuela lo ve todo y no sabe nada.
Abuela, ¿recuerdas cuando la pequeña Julia recostaba su cabecita en tu amplio regazo
y escuchaba historias sobre hadas?
Abuela, no estás prestando atención.
¿Quieres dejar de tejer y escuchar lo que tengo que decir?
No, no sirve de nada, Lennie.
La familia no está de humor para escuchar.
Lo que este grupo necesita es un poco de alimento líquido.
Hay varias botellas tres escaparates más abajo.
- Volveré enseguida. - No te olvides del hielo y de la soda.
Abigail, de verdad...
¿Va a ser algo grande?
Nos encargaremos de ello.
Sr. Rogers.
Gracias.
¿Qué fue eso?
Detectives privados.
¿Detectives privados? De acuerdo.
¿Qué?
¿Quién es la extraña mujer sentada contigo al piano?
Sí, parece estar mirando algo muy lejano.
¿Lo está? Bueno, me alegra escuchar eso.
Creo que el titular está mal, ¿no?
Debería decir: "Su primer paso en falso" o "vida entre otros maniquíes"
Espera un momento probablemente sean más detectives de tu mujer llamando a la puerta.
- ¡Richard! - Buenos días.
Eres la última persona que esperaba ver.
¿Hola? ¿Hola?
Perdona.
Te llamo más tarde.
Bueno, ¿qué te ha traído por aquí? - He volado hacia aquí esta mañana.
- Me alegro verte. - ¿Lo estás?
Sí.
Necesito a alguien con quien hablar.
Annabel y yo tuvimos una discusión anoche. Ambos decidimos que te echábamos de menos.
- ¿De verdad? - Sí.
Así que vine esta mañana para traerte de vuelta a casa.
No es necesario que intentes ocultarlo. He leído tu encantadora publicidad.
- ¿Y bien? - Te estoy muy agradecido.
¿Por qué?
Me ahorraste la humillación de volver a hacer el ridículo.
¿Lo he hecho?
¿Hay alguien en la habitación o puedo hablar libremente?
Puedes hablar libremente. - Supongo que no tienes ninguna explicación.
Sí, me sentía sola. ¿Alguna vez te has sentido solo?
Adelante.
Hay algo que nunca te he dicho, Richard.
- Yo estaba enamorada de ti. - ¿Enamorada de mi? - Sí.
Debes haber estado enamorada de mí cuando has montado un espectáculo con otro hombre
en el escaparate de la tienda.
Así que estabas enamorada de mí, ¿verdad?
Tan enamorada que haces que el apellido Barclay sea el hazmerreír de todo el país.
Hay que proteger el apellido Barclay.
Eso es lo que pretendo hacer, y quisiera advertirte que Barclay no comercia con material de segunda mano.
Si has acabado, me gustaría tomar la palabra.
No pienso tanto en Barclay como tú.
Lo odio. Odio todo lo que representa.
Odio los negocios, las tiendas, todo lo que exprime la vida de las personas
y les convierte en piezas de una máquina.
¿Esos son tus verdaderos sentimientos? - Sí, y hay más.
Pensé que estaba enamorada de ti. Lo creía, pero ya no lo estoy.
Tú no lo entenderías. Y no espero que lo hagas.
Martha Pryor me dijo muchas cosas que yo no entendí.
No, yo era una chica inteligente. Lo sabía todo.
Hay una cosa que sí entiendo. - Es algo a tu favor.
Las mujeres sois todas iguales.
Cómo pude mezclarme con otra es algo que nunca sabré.
Hay muchas cosas que nunca sabrás.
No podrías amar nada salvo a una tienda.
Regresa y vive con ella, y hazlo también con tus viejos y estirados ancestros.
Martha también tenía razón en eso.
Esta Martha parece haber tenido una gran influencia sobre tus actividades.
Sí. Desearía haberla escuchado al principio. Podría haber disfrutado un poco más.
Has tenido un buen comienzo. - Tienes razón, y es solo el comienzo.
¿Sí?
Oh, hola, Lennie.
¿Recuerdas ese viaje del que estuvimos hablando?
Sí, he cambiado de opinión sobre ello.
Estás en lo cierto. Será un hermoso viaje.
¿Está seguro de que no va a cenar, señor? - Ya dije que no quería cenar.
Lo siento, señor.
¿Por qué dices "lo siento" por todo? - No lo sé, señor. Es solo mi naturaleza.
Pues deja de lamentarte, para variar. - Lo siento, quiero decir sí, señor.
Han llamado de nuevo desde la oficina, señor. - No quiero hablar con la oficina.
Sí, señor. ¿Corro las persianas, señor? - No me importa lo que haga con las persianas.
Muy bien, señor.
- Me voy a acostar - Vale, vete a acostar.
Buenas noches - Buenas noches.
¿Por qué Julia no vuelve? - Ya te dije que no volverá.
Es todo lo que necesitas saber. - Pero, ¿por qué? - No importa por qué.
Tendrá que volver a recoger sus cosas.
Si tiene que recoger sus cosas, volverá para recoger sus cosas.
- ¿Tuvisteis una pelea? - ¿Quieres dejar de hacer preguntas?
Tu problema es que no sabes nada sobre mujeres.
- Vete a acostar. ¡Papá es un tonto! ¡Papá es un tonto!
- Siéntate, Franklyn. ¿Que me siente, señor?
Eso he dicho. - Pero no es costumbre...
- No me importa si es costumbre o no. Siéntate. - Muy bien, señor.
Franklyn,... ¿qué opinas de mí?
Se supone que no debo pensar, señor. - ¿Hay algo incorrecto en mí?
Bueno, prefiero no decirlo, señor.
Eso no es lo que te pregunté. Quiero decir, ¿qué piensas cuando yo estoy en casa?
Como le decía a la Sra. Franklyn esta tarde...
pensamos que es un poco estirado, señor.
- ¿Qué? Creemos que podría relajarse más, señor.
Entonces, no estoy lo suficientemente relajado. - Sí, señor.
Cuando la Sra. Barclay estaba aquí...
No te he pedido la opinión sobre la Sra. Barclay.
- Muy bien, señor. - Espera un momento, Franklyn.
Franklyn, ¿tienes "algo" en casa?
¿Algo, señor? Ya sabes lo que quiero decir.
Nunca hemos tenido nada en casa, señor.
No es lo que te he preguntado ¿Tienes "algo"?
Oh, no, señor.
Bueno, sí, señor. En cierto modo, señor.
Siempre guardamos un poco para fines medicinales.
Si no le importa, señor.
- Bueno, ve y tráelo. - Muy bien, señor.
- Y rápido - Sí, señor.
Me vas a decir si no estoy lo suficientemente relajado.
Estaba relajado antes de que pusieras una pierna sobre la cuna.
Me dice que me relaje en esta casa.
Miami. Palm Beach,
La Habana.
La querida y vieja Habana. Y Ciudad de Panamá.
Siempre recuerdo Ciudad de Panamá.
Es el hogar de los Planters Punch.
¿Qué es un Planters Punch?
Está hecho con ron y dinamita.
Y no olvides el zumo de frutas.
Así es, puede llevar una o dos gotas de zumo de frutas.
¿Te ayuda a olvidar?
Con dos o tres, querida, no recordarás nada.
Recuérdame que me tome un tazón de eso cuando lleguemos.
Un tazón de Planters Punch para una dama que desea olvidar.
Y aquí está el viejo Mazatlan.
Lo recuerdo perfectamente.
Era una noche de luna llena.
Resulta increíble los maravillosos recuerdos que los billetes de un barco pueden traerte.
¡Oh, cállate!
Por supuesto, yo era muy joven entonces y sabía lo que hacía.
Pero tú eres una mujer mayor.
Te daré algunos consejos para que sepas qué hacer cuando llegues allí.
No te preocupes, sé qué tengo que hacer.
¿Quién hace este viaje, tú o yo?
- ¿Os acompaño? - No, será mejor que te quedes aquí. Es más seguro.
Hola, Franklyn.
¿Está el Sr. Barclay en casa? - Si está, no le digas que estamos aquí.
La Sra. Barclay viene a recoger sus cosas.
Le diré...
¿Crees que ha bebido?
Odiaría tener que sostener una cerilla para averiguarlo.
Estaría muy mono con patines. Vamos.
- ¿Quién era? - ¿Quién era qué, señor?
- ¿Quién llamaba a la puerta? - ¿Alguien en la puerta? No lo sé.
¿Qué puerta, señor? - No lo sé. Alguna puerta. Esa puerta.
- Deben de haberse ido. - De acuerdo.
Estoy tan enojada que podría luchar.
¿Por qué?
Parece terriblemente preocupado por lo vaya a pasarme, ¿no?
Olvídale.
Oh, hola, cariño.
Hola, Julia. Me pareció oírte entrar.
¿Qué estás haciendo?
Estamos haciendo pastel de barro. ¿Por qué no te vas a la cama?
A ti no te he preguntado.
¿Estás haciendo las maletas?
¿Por qué?
Estás empezando a ponerme nerviosa.
¿Por qué no escribes todas esas cuestiones en un papel?
Las responderemos en otro momento. Por favor, Martha.
¿A dónde vas? - Me voy, cariño.
¿Por qué?
Porque es lo que tu papá quiere.
Oh, no le hagas caso.
Tengo que hacerle caso.
Todo el mundo tiene peleas. Lo superan.
No sabes nada acerca de los hombres.
¿Me vas a echar de menos?
¿Lo harás?
Oh, Julia. Por favor, no te vayas, Julia.
Sé que he sido una mala chica, pero no lo volveré a ser jamás.
Sabía que había olvidado algo.
¿Qué olvidaste? - La Sra Barclay está en casa.
Está en Filadelfia.
Tenía que asegurarme y decirle que no está allí.
- ¿Dónde está? - Está arriba.
Necesita una buena conversación.
Sí, señor.
De acuerdo.
Richard, Richard, esa mujer está arriba.
Pensé que nunca volvería a entrar en esta casa.
Richard, has estado bebiendo.
Los dos habéis estado bebiendo. Oh, Richard.
¿A dónde ha ido mi hermana? - No lo sé, no la he visto.
De acuerdo.
¿Viniste a hacer las maletas o nos vamos a poner todos a llorar?
Oh, cállate.
Franklyn.
Franklyn, coge el coche y déjalo en la parte de atrás de la casa.
Atrás. Sí, señor.
Coge mi sombrero y espera.
Permaneceré alerta mientras pueda respirar sobriamente.
Date prisa, vamos a lograrlo.
Ya lo creo que lo lograremos.
Annabel.
No quiero que Julia se vaya, papá.
No quiero que Julia se vaya, papá.
Vete a la cama.
Siéntate.
¿Por qué tuviste que aparecer? Todo el mundo se siente terriblemente mal así.
- ¡Lárgate! No me hables en ese tono.
Aléjate de mí.
¿Me oyes? Te estoy advirtiendo.
Lárgate.
Te verías bastante divertido con esto saliendo de tu cabeza.
Marta, déjame manejar esto. Estaré contigo en un minuto.
Si necesitas ayuda, grita.
Podrías haberme ahorrado este encuentro.
Si tienes algo más que decir, acabemos con ello.
¿A dónde crees que vas? - Voy a empezar a vivir.
¿Dónde? - A ti qué te importa.
No seas ridícula.
Encontré a alguien que me ve como a una mujer.
¡Qué mono!
- Me voy con el. - ¿Es así?
Sí, es así. Y me voy en un barco.
Supongo que no creerías que Julia Scott pudiera hacer algo así.
Bueno, mira esto.
Mira esto.
Son billetes de barco de vapor.
Puedes leer, ¿no?
Me voy esta noche y no me voy sola.
Muy divertido.
Puedes seguir viviendo con tu tienda. Espero que lo pases genial.
Así que estoy enamorada de la tienda, ¿verdad?
Ya hemos pasado por todo eso.
No soy lo suficientemente salvaje para ti, ¿verdad?
Has estado bebiendo.
No te irás en ningún barco.
¿Quién me lo va a impedir?
Vienes conmigo.
Iremos a ver lugares.
¿Está el coche preparado, Franklyn? - Todo está dispuesto.
- ¿A dónde me llevas? - Vas a dar un paseo.
Martha, tiene una pistola.
Llama a la policía. ¡La policía!
Vamos, ponte en marcha.
Eh, Franklyn, no olvides detenerte donde te he dicho.
Muy bien, señor, ¿qué tal voy? - Ok.
¡Nos vamos a matar todos!
Buena chica, Franklyn.
Franklyn, si nos matas a todos, haré que te castiguen.
Muy bien, señor.
Detén este auto, ¿oíste? Empezaré a gritar.
Tómalo con calma.
Franklyn, no le hagas caso.
Cuando me vuelvo loco, Franklyn se vuelve loco.
¿Qué está haciendo?
Hacemos acopio de ladrillos.
¿Qué vas a hacer, ahogarme?
El novio siempre lanza a la novia por encima del umbral.
Estás loco.
Franklyn, al río y rápido.
Ok.
¿Por qué me has traído aquí?
No te gustan las tiendas, ¿verdad? - No.
¿Y no te gustan los negocios? - No.
OK, a mí tampoco.
Hay un amigo mío en esa cárcel y tienes que ayudarme a sacarlo.
Franklyn, ven aquí.
- Richard. - Aparta.
Déjame sitio, Franklyn.
¡Hazlo por mí!
¿Qué?
¡Oh, qué divertido! Déjame otro.
Dame dos más, Franklyn.
Oh, no, déjamelo a mí.
Ok, aquí tienes.
¡Oh, cielos, es la policía!
Date prisa, Franklyn. Acelera.
¿Ok, a dónde vamos?
No lo sé. ¿A dónde vamos?
Pier 49, Hudson River.
Ok.
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