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¡Rubia, ven aquí, ven, ven! ¿Y ese abrigo?
¡Eh! ¡Ven!
-¡Hija de puta!
¡Tengo escoliosis por el colchón que anunciabas en tu programa!
¡Te voy a matar!
¡Te voy a matar!
-Desde aquí, huelo tu coño.
-¡Será el tuyo, cerda!
Ahí tienes un bidé, lávatelo.
-¡A callar todas ya, hombre! ¡No quiero oír ni una voz!
-¿Josefina Carmona?
-Hacía mucho tiempo que nadie me llamaba por mi nombre.
¿Tú sabes en qué se distingue...
una persona capaz de un imbécil?
Los imbéciles se pueden pasar horas mirando el gotelé,
una persona válida...
busca cosas que hacer con las manos y con el cerebro.
Busca mantenerse ocupada para no volverse loca.
-Muy bonito.
Tengo la impresión de que tú eres de las que se mantienen ocupadas.
¿No es así, Belinda?
-Sé que tuviste algo que ver en el asesinato de Juani Zaldívar,
he leído sus famosas memorias.
-(RÍE)
Juani Zaldívar...
Cariño, debes saber que Carmona no mata a secundarias.
-Vi a tus sicarias.
Las cuatro gilipollas con caretas.
-Me da que te faltan muchas piezas, Belinda.
-Déjate de hostias y vete al grano.
-Sé...
la identidad de esas energúmenas.
-¿Quiénes son?
-"Quid pro quo", Belinda.
-¿Qué?
-Es latín.
Idiomas, querida.
Quiere decir que, si quieres que yo te diga lo que sé,
tú tendrás que hacer algo por mí a cambio.
-Muy bien.
Sorpréndeme.
-Me apetecen unos melocotones.
-¿Estás de coña?
-He oído que en el Ahorra Plus de la avenida del Manzanares
los hay muy pero que muy buenos.
-Así que es verdad que estás loca.
Vaya tela...
-¡Habrá más muertes, tenlo por seguro!
¿Quieres saber quiénes son esas enmascaradas?
¡Pues tráeme unos putos melocotones!
(Sintonía de "Señoras del hampa")
Fue un claro ajuste de cuentas.
Por eso le cogieron y le tiraron a las vías.
Lo que no entiendo es por qué así. ¿Y dónde estaba la otra?
Porque solo vimos a tres... No las vimos empujar a nadie.
-Ese tío pudo caerse por accidente. -Ya.
¿Y dirás que no es sospechoso
que esas señoras estuvieran en el lugar del crimen?
No entiendo por qué intentas defenderlas.
-Yo no defiendo a nadie.
Hasta ahora, nada indica que esas mujeres sean unas asesinas.
Son unas amas de casa aburridas, eso es lo que son.
-Son unas delincuentes.
Ese chico de la gasolinera ya lo dijo, que iban armadas.
Mira,
cuando tengamos las grabaciones de la cámara,
veremos quién tenía razón.
Es aquí.
Mira, una cosa, esta señora está a punto de enterarse
de que a su hijo le ha atropellado un tren,
así que, por favor, te pediría que te ahorrases
cualquier fantasía rocambolesca sobre fugitivas enmascaradas.
¿De acuerdo?
(Timbre)
¿Cándida Murillo?
Le habla la Policía.
-¡Chis! ¡Oiga! ¿Qué están ustedes haciendo aquí?
-Eh... Verá, es que hace unos días
que estamos intentando ponernos en contacto
con la mujer que vive aquí.
¿Usted sabe dónde está?
-¡Virgen del Camino! ¿La van a detener?
-Métase en casa, este no es su problema.
-Pues más de lo que se piensa.
Está usted hablando con la presidenta de la comunidad.
A esa loca, hace días que no la oigo.
Si yo fuese una cotilla,
diría que algo muy raro está pasando dentro.
-Vicente...
-¿Quieren la llave?
Servidora tiene una de seguridad.
Bueno, yo no la uso nunca, ¿eh? No se vayan a pensar.
Pero si debo colaborar con la justicia...
-¿Hay alguien ahí?
-¡Niña, las huellas!
No sé qué les enseñan en la academia hoy día.
-¡Les habla la Policía! -¡Y Milagros!
¡Somos la Policía y Milagros!
¡Uf! -Dios...
-Qué mal ha olido siempre esta casa.
¿Qué les costará ventilar un poquito?
-No quiero ser agorera, pero esto no pinta bien.
-Hagamos una cosa, separémonos.
Vete por las habitaciones de esta zona.
-Eso, que tire ella.
Yo casi mejor que me quedo con usted, por si me necesita.
-Seguro que sí, seguro que sí.
-¿Estamos asustados? Porque yo no, ¿eh?
Pero entendería que usted sí lo estuviera,
porque la cosa se las trae...
Oiga, oiga, ¿no le habrá pasado nada malo a la mujer?
Siempre tiene la tele alta,
pero tampoco le deseo que le pase nada malo.
-Señora, ¿quiere hacer el favor de callarse, por favor?
(Insectos)
-¡Virgen santísima!
¿Qué es eso? ¡Qué asco!
-¿Sabe usted... si esta señora recibió alguna visita últimamente?
-Pues, ahora que lo dice,
vinieron unas ecologistas muy pesadas.
Yo nunca las abro, porque una ya no sabe de quién fiarse.
-Vicente... La mujer está en la bañera...
Muerta.
-¿Ve usted?
Por eso me puse yo el plato antideslizante.
¿Y bien? ¿Qué pensáis?
Ahora que todo ha acabado, podemos elegir.
Y yo elijo acabar con esto.
Adiós, caretas.
De verdad, podemos ayudar a la gente
sin ponernos nosotras en peligro
y sin hacer daño a nadie.
Que, de no habernos entrometido, Ramón y su madre seguirían vivos.
Esta no es la clase de justiciera que yo quiero ser.
Pues no comparto tu opinión. No.
Quizá no somos las superheroínas que Carabanchel se merece,
pero sí somos las que necesita.
¡Muy bien dicho, Lourdes!
Y tú, niña,
no sé qué clase de aprensión te ha entrado ahora.
¿No te gusta tu careta? No pasa nada, yo te presto la mía.
¡Amparo, matamos a dos personas! Oh...
Y dale la burra al molino.
Que no matamos a nadie, que se mataron solas.
¡Ese tío lanzó a mi madre por el balcón
mientras hablaba con Carlota Corredera!
Lo sé y por eso te ayudé a dar con él,
pero es que luego tú le disparaste.
Sin balas, pero...
¿No os dais cuenta de en qué nos estamos convirtiendo?
¿En qué?
En Carmona...
Oye...
Fundamos este centro para ayudar a mujeres,
no para electrocutarlas ni tirar a sus hijos a las vías.
Bueno, bueno...
No, Lourdes, si eso es lo que vamos a hacer,
por respeto, dejadme que quite el nombre de mi amiga de la puerta.
Es que estás mezclando churras con merinas, coño.
Lo de Ramón no tuvo nada que ver con nuestras misiones.
Con esas máscaras,
ayudamos de una forma que nadie más puede.
Entonces, hagámoslo por Vicente.
Se lo debemos.
¿Qué coño ha pasado?
Nos han cortado la luz.
¿Cuántas facturas llevamos sin pagar?
¡Mamá, más fuerte! ¿Estás muerta o qué?
No puedo más. Que me he levantado a las cinco de la mañana.
-¿Y a mí qué? No sirves para nada.
No me extraña que papá te dejara.
-Anda, venga, vamos. Tira.
-¿Qué ves aquí? -No sé, Asun.
¿Qué debería ver?
-Oportunidad.
Es nuestro nicho de mercado.
-Míralas, las pobres no pueden con la vida.
Están peor que las del club de lectura.
Bueno, entonces, ¿qué hacemos?
-Apuntar adonde duele.
-Ah... A la espinilla.
Hola, reina. ¿Puedo?
¡Uy, la Virgen!
Tiene tus mismos ojos.
¿Ya te duerme del tirón?
Ay, por las ojeras que tienes, me parece que no.
Yo no sé cómo puedes con todo.
-Pero, vamos a ver,
¿vosotras quiénes sois y qué queréis de mí?
-¿Te sabes el cuento de la Cenicienta?
Pues servidoras somos como esa hada madrina
que le hace la vida más fácil,
pero sin varita mágica ni canciones pegadizas.
Ni falta nos hace, oye.
Sabemos por lo que estás pasando, bonita,
y tenemos justo lo que necesitas.
-Ya. Una ligadura de trompas, ¿no? Llegáis tarde.
-Aún mejor.
-Mira.
Esta no es una magdalena cualquiera.
Digamos que tiene... misterio.
-¿Misterio? -Droga.
-¡Chis!
Y ajonjolí, que tiene mucho calcio.
Pruébala, y te dará la energía que necesitas.
-Gracias.
Gracias. No sé, ¿cuánto cuesta? ¿Qué os debo?
-Tranquila, tranquila, la primera es gratis.
Y, si quieres alguna más, solo tienes que buscarnos.
Vamos, Asun.
Ah...
Hola.
¿Pasa algo?
Haz el favor de sentarte.
Pues preferiría quedarme aquí.
¿Cuántos cadáveres más me voy a encontrar?
No sé.
¿Cuántos llevas?
¿A ti te da igual todo?
¡Son personas, Lourdes! ¡Estáis matando personas!
Vicente, por favor, baja la voz. Nosotras no hemos matado a nadie.
Que fue un accidente.
Ah, ¿sí? ¿Un accidente? ¿Otro más?
Otro más.
¿Tengo que recordarte cuánto ha sufrido esta familia
por culpa de tu último accidente? (SUSPIRA)
¡Mírame cuando te hablo, joder!
(RESOPLA)
Si es por el tema del atropello de Ramón,
ya te dije que las chicas no tuvieron nada que ver.
Sí, estaban, pero... No hablo del atropello de Ramón.
¿Seguro que no hay nada más que quieras contarme?
¿Más?
¿Más de qué?
¿Se puede saber qué coño hacía esto en casa de su madre?
Te lo voy a preguntar solo una vez.
¿Estoy casado... con una asesina?
Venga, Vicente, por favor... ¡Te estoy hablando en serio!
Ahora mismo llamas a tus amiguitas
y les dices que mañana cerráis ese puto chiringuito.
¿Y, si no, qué?
¿Eh? ¿Qué? ¿Me vas a denunciar?
¿Tú a mí me vas a denunciar? ¡Todos a la cárcel!
¿Y los niños, qué? ¿Eh?
Precisamente, estoy haciendo esto por ellos.
Un año nos pasamos para acabar con los mafiosos.
¿En qué os habéis convertido? ¡En lo mismo!
¡Otro, otro con el tema, joder!
Vicente, por favor, ¿es que no lo ves?
¡Por una vez siento que soy buena en algo!
¡Joder, que ayudamos a la gente!
¡No, Lourdes!
Para ayudar a la gente está la Policía.
Ah, es eso...
¿El qué? Es eso.
Eso te jode, que yo sea mejor en eso que tú.
¿Qué dices? Pero ¿qué dices? ¡Sí, señor!
¡Te jode! ¡Te jode! Pero ¿qué estás diciendo?
¿Qué estás diciendo? No te reconozco.
Sí, señor.
No sé, ¿y si me interpongo en vuestro camino?
¿Qué vas a hacer? ¿Matarme a mí también?
Pero ¿qué dices? ¿Matar a los niños?
¡Anda ya, hombre! Pero... ¡Mira, vete a la mierda!
Vete...
¡Vete a la mierda!
Pero...
¿Tú te has vuelto loca?
¿Adónde vas?
Lourdes, ¿qué haces? ¿Qué haces?
¿Dónde vas? Tienes razón, soy un peligro.
Así que la asesina...
se va para que los niños se queden con su padre, el poli, el bueno.
El que lo hace todo bien. Sí, sí. Lourdes...
¡No quiero que te vayas, quiero que salgas de esa banda!
¿No lo entiendes?
¡No! ¡El que no lo entiende eres tú, Vicente!
¡Esa banda... es lo único que tengo!
Ah...
¿Y qué pasa conmigo?
¿Y qué pasa con los niños?
Tenemos un bebé, Lourdes.
Es que ser madre ya no es suficiente para mí.
(Campana)
Hombre, Virginia...
¿Un ataque de fe a estas horas?
Mucho vienes tú últimamente. Para ser atea, digo.
Ya. ¿Y tú qué sabes si yo soy atea?
A ver, que encantada si has visto la luz, ¿eh?
Pero es que esta parroquia no necesita más feligresas.
Venga ya. Yoli, ¿en serio? ¿Tenéis aforo ahora o qué pasa?
El padre Julián no necesita más trabajo del que ya tiene.
Así que, a rezar a casa, bonita.
Venga, hasta luego.
Ave María purísima...
-Eh, hola, chicas. Hola, padre.
Virginia, ¿verdad?
Te echaba de menos.
¿Qué me traes ahí?
Ven. Ven conmigo, por aquí.
¿Seguro que quieres dar todo esto?
Porque aquí hay ropa, no sé, bastante sugerente.
Ya, ya, ya. Perdón, perdón.
Ya.
Lo que no sabía era que currabas en el bar Coyote.
No, esto déjalo.
Esta ropa no es mía, ¿eh?
Lo juro, esta ropa no es mía, es de mi madre.
Que es que murió hace unas semanas.
¿Qué dices?
Lo siento. Lo siento...
Que no, que no, que no, tranqui, que no pasa nada, de verdad.
Oye, pero, de verdad,
¿seguro que no te quieres quedar con algo?
Si era de tu madre... Ya, pero no es mi estilo.
Esto no es mi estilo para nada, ni mi talla.
De mi madre otra cosa no, pero de tetas...
Madre mía, de tetas, mi madre iba bien servida.
Perdón. Perdóneme, padre, igual está feo hablar aquí de tetas.
Mierda, ¡ah!, he vuelto a decir tetas. Y otra.
Perdón, ya está. Paro.
(SUSPIRA) No te preocupes, mujer,
Dios no se va a enfadar si hablamos de tetas.
Él las inventó, acuérdate.
En fin, no sé...
A mucha gente le ayuda quedarse con cosas de sus seres queridos
para recordarles.
Si es que... Que no, que esto es ropa.
Al final, son cosas... Pues eso, cosas materiales.
Ya.
Vale, pues muchísimas gracias, Virginia.
La verdad es que conozco a un montón de prostitutas y politoxicómanas.
Mujeres en riesgo de exclusión social,
con tetas enormes,
que te estarán muy agradecidas por todo esto.
Bueno, y de...
De lo otro, ¿qué tal?
¿De lo otro? ¿Qué otro?
Lo otro, ¿qué va a ser?
Lo que me contaste bajo secreto de confesión.
¿Hay algún pecado nuevo que añadir a la lista o no?
Ya.
Pues, padre, mire, es que, ahora que lo dice...
Dios va a estar muy enfadado conmigo cuando se entere.
¿Por qué? ¿Qué has hecho, Virginia?
-¿Padre? (GRITA) ¿Eh?
¡Sí! Dime.
¡Joder, qué...! Qué susto, Yoli.
Estás aún aquí.
-Se asusta usted con mucha facilidad.
-Ya.
-Las hostias sin gluten para el hijo de Consuelo.
¿Dónde las pongo? -Bien, sí. Gracias, eh...
Dámelas, ven por aquí.
(SUSPIRA)
¿Crees que será suficiente vender estas chuminadas?
Algo nos darán, ¿no? ¿O se te ocurre un plan mejor
para pagar las facturas de la luz?
Y las del teléfono, que también nos lo han cortado.
Había pensado en poner a mi Maricarmen a coser zapatos.
Mira, no es mala idea. Que es broma.
¿Se lo repito?
Esto es basura, señora.
-Algo valdrá, es la taza de mi desayuno.
-La taza... La taza vale una mierda.
Señora, ¿qué se piensa que es esto? ¿La beneficencia?
Estoy aquí para ganar dinero. ¡Dinero!
Así que... Venga, largo. Ahí tiene.
¿Estás de coña? ¡Hala! ¡A la mierda!
No quiero la pasta de este cabrón. ¿Ve lo que ha conseguido?
Qué hijo de... Ahora no me llore, ¿eh?
¡No me llore! ¿2000 euros?
Encima timador. Lourdes, mira.
¡Que me ha estafado con el bolso de mi madre! ¡Mira!
Vámonos, me estoy poniendo negra. ¡No! Espera.
Le toman a uno por el pito de un sereno. Váyase.
¿No has oído esto de "quien roba a un ladrón..."?
No. ¿Qué pasa? ¡Váyase cagando leches!
¿En qué estás pensando? No sé...
Que podríamos coger las caretas y...
Llamo a un puto hospicio para que la encierren.
No, no, no, le dijimos a Mayte que no las usaríamos más.
Esto es justo a lo que ella se refería.
Lourdes, se acabó eso de usarlas en nuestro propio beneficio.
Mira esta pobre mujer. Pobrecita. ¿Eh?
Será la última vez.
Nadie se va a enterar, de verdad.
¿Eh?
Piensa que es como...
No sé, como una despedida.
A ver...
La cosa es que pistola tenemos, ¿no?
Mira la mosquita muerta...
Ay... A Mayte esto no le va a gustar nada.
Venga, tira.
Hasta luego. Gracias. Solo estábamos mirando.
Vale. Hasta luego.
Adiós.
(Megafonía)
Si os sirve de consuelo,
en internet, le ponen cuatro estrellitas a la clínica.
¿Queréis que os lea los comentarios?
No, Manoli, gracias.
Ay, te he traído chucherías.
Que no tenía muy claro qué se solía regalar en un aborto.
Pero como sé que te gustan, pues eso, que...
Joder, esto ha sido una estupidez. Lo siento.
Yo no tenía que haber venido.
-No. Gracias, Manoli.
Arancha, te podrías haber puesto otros vaqueros.
Ayer te lavé los negros, los nuevos.
Vaya, lo siento, mamá.
No me he puesto lo bastante guapa para mi aborto.
No digas eso, cariño.
Que no es eso, que lo único que digo...
-¿Arancha Rodríguez?
Gracias. -Hasta luego.
Os veo un poco ansiosas, ¿eh?
A ella.
Una por la mañana y otra al medio día;
no te pases, ¿eh?
¡No!
¡Que sí!
No corras, no corras, no corras... -Vale.
-Reina, no olvides hidratarte bien.
Asun, cómo hemos estado.
(Música muy animada)
(Risas)
"Clientes de Ahorra Plus,
no olviden que hoy tenemos un dos por uno...
en melones de Villaconejos".
-Vale, tenemos los melocotones, ¿y ahora qué?
-No lo sé.
¿Por qué me mandaría a este sitio?
-Eso digo yo, ¿en la cárcel no hay economato?
Mira que hacerle la compra a la mafia...
-¿Eres tonto? Es obvio que es una pista.
-¿Un melocotón?
-"Señorita Odalis, por favor, acuda a la caja 3".
-Pero ¿qué coño intenta decirme?
-¡Siguiente!
Un momento, ¿usted no es la que sale en la televisión?
¿La Emma García?
-No, rica, soy la otra. Anda, cóbrame.
-Ay, ¿la otra...? Toñi Moreno.
Joé, mi abuela es superfán, muy gay "friendly" ella.
-Tía, pero ¿tú de qué vas? Que es Belinda Chamorro.
-Ah...
Tampoco me pagan por saberme el nombre de todos los famosos.
¡No te jode!
Serán... 1,45.
¿Va a querer bolsa? -No.
¿Puedes llamar a tu encargado?
Debo hacerle unas preguntas.
-Ya, a mí también me gustaría, pero no está.
No está nunca, llevo todo el mes cubriéndola.
Oiga, ¿se pueden dar un poquito de brío?
Que me van a formar cola.
¿Y a esa qué la pasa?
-Ah, ¿esa? Nada, le acaban de decir
que a nuestro antiguo jefe lo ha atropellado un tren.
Karma.
-Vaya por Dios...
-Mira, te dejo mi número.
¿Puedes decirle a tu encargada...? -Virginia, Virginia Torres.
-¿Virginia Torres?
Genial.
¿Puedes decirle que me llame, por favor?
Es importante. -Vale.
-Hola. Soy Berta Núñez, Policía.
Quiero que me diga qué le ha dicho esa mujer.
¿Por quién preguntaba?
La máquina corta, tritura, emulsiona...
Y, bueno, mire, fíjese, está casi como nueva.
-Pero ¿esta empresa no había quebrado?
¡Quieto todo el mundo! ¡Que no se mueva nadie!
Pero ¡qué cojones...!
¡No hagan tonterías y nadie saldrá herido!
¡Hemos venido a hacer justicia!
-Pero, tía, ¿estas no son...? -¡Qué horror! ¡Un atraco!
No, tranquila, señora, esto no va con usted.
Señora, ¿usted se encuentra bien? Siéntese, mujer, siéntese.
-Oiga, entonces ¿con quién va? ¿Conmigo?
No, tampoco. -Dios mío, va con nosotras.
¡Que no, coño! ¡Que no va con ninguno de ustedes!
¡Lo único que queremos...! ¡Todo el mundo quieto!
¡Esto es un atraco! ¡Me cago en la leche!
-¿Otro? Póngase a la cola.
-Pero ¿estamos tontos aquí o qué? ¿Eh?
¡Que esto es un atraco, joder! -¡Ya estamos atracadas!
¿No lo ve? -¿Qué? ¿Quién coño sois vosotras?
¿Nosotras? Nada... ¿También venís a atracar?
No, no, no. Atracar atracar, no...
Bueno, un poco sí, pero ¡no pasa nada!
Qué situación tan violenta, tronco. ¿Me lo dices o me lo cuentas?
No, no... De violenta, nada... Mira, todo tuyo.
Nosotras ya nos íbamos. No, no, de eso nada.
No. Me da cosa, estabais vosotras primero.
Que no... Id vosotras primero.
-¡Bueno, ya está bien! ¡A vivir el carnaval a otro lado!
¡Todos fuera de la tienda! -¡Quieto, hijoputa!
¡Como no me des lo que quiero,
te juro por Dios que saltamos todos por los aires!
¿Eh? -¡Tiene una bomba!
-¡Puto chalado! -¡Una bomba!
Este no era el plan... La madre que me parió...
(SUSPIRA)
Perdón.
Perdóname.
Es que no sé qué he hecho mal.
Mayte...
No, en serio, si yo hubiese estado más... pendiente...
Más... No digas tonterías, por favor.
¿Qué podías haber hecho? ¿Eh? ¿Ponerle un condón al Chino?
Nos guste o no, ya es mayor.
No puedes seguir culpándote de sus malas decisiones.
Y esto, esto no es un fracaso como madre,
cosas así pasan todos los días.
A veces por error y a veces..., pues...
simplemente, no es el momento.
Por suerte, existe una alternativa.
Joder, Manoli...
Ese discurso no tiene nada que ver
con lo que le dijiste el otro día a Arancha.
Mayte, no te confundas.
Yo no le animé a tenerlo.
Solo le dije que tenía que pensárselo bien
y que debía ser su decisión.
Lo que yo no quiero es que un día se despierte,
después de muchos años, odiando a su madre
por haberla obligado a hacer algo así.
Créeme, Mayte, sé lo que es eso.
-Mamá...
Lo siento, no puedo hacerlo.
No quiero.
Vamos a ver, ¿eh?
Todo el personal se me sienta en el suelo
con las manos en la cabeza, ¡a la de ya!
¡Y no quiero ni medio movimiento!
No, no, vosotras no, que estamos juntos en esto.
Bueno, juntos juntos... tampoco, no vamos a confundir al personal.
Cómo me pica... ¡No me mires! ¡Que no me mire nadie, joder!
Ni un movimiento en falso, ¡que tengo el dedo muy flojo hoy!
¡Y tú, cabrón, ya sabes a por lo que vengo!
¡Me lo vas a dar por las buenas o me lo vas a dar por las malas!
-¿Y qué pasa? ¿Que vosotros venís juntitos o qué?
No, nosotras trabajamos por libre.
-Chica, ya es mala suerte.
-No, de mala suerte nada, que los robos con violencia
este último año han subido en Madrid.
-Pero ¡vamos a ver! ¿Yo qué he dicho?
¡Quieto ahí! ¡Como te explotes, te mato!
Pero ¿qué haces? Como me mates, exploto.
A ver, un momento, creo que ninguno de los dos
ha meditado bien vuestro plan.
Quietas ahí, que yo ya sé quiénes sois...
Sois esas, ¿no? ¡Las Señoras del Hampa!
Si es que mi madre os sigue.
Dice que ayudáis a la gente, ¿es verdad?
Sabia mujer es tu madre.
Oye, pero que nosotras también te podríamos ayudar a ti.
Si te quitas estas bombas...
No, no, de eso nada.
Que primero tu amiga baje el arma, y hablamos.
Si no, no. No, no, no...
No, no, no... Sí, sí, sí. Baja, baja, baja...
Hala, ya está. Ya está. Ya está.
Nadie va a disparar a nadie
y nadie va a salir volando por los aires.
A ver, ¿tú qué quieres?
¿Qué quieres? ¿Joyas? ¿Dinero? ¿Eh? No, no, qué va, qué va.
Yo quiero un rosario. -Ya estamos, un fanático.
Ahora sí que estamos jodidos.
¿Qué haces? -¡Tía, calla!
-Lo que quiero es que ese cabrón me devuelva el rosario de mi madre.
Lo empeñé y ahora no me lo quiere vender.
¿Te lo puedes creer? -¡Te jodes!
Esto funciona así. -¿Cómo?
-¿Creías que me ibas a intimidar con tu bombita casera?
Mira, vamos a hacer una cosa...
Vamos a buscar el rosario de tu madre.
¿Cómo es?
-Es... Es plata y nácar. Bien.
Vamos todos al almacén y vamos a buscarlo.
Vamos todos. Ay, perdona, que te he puenteado.
No te preocupes, no pasa nada. No, di, di.
¡Vamos todos, como ha dicho la socia, al almacén!
¡Vamos, al almacén! ¡Y no miréis!
Oye, Sito, ¿esa es la cinta de la gasolinera?
-Sí, y en VHS, ¿te lo puedes creer?
Dicen que no hay presupuesto para actualizar los equipos.
Ha llegado esta mañana, y no vale. -¿Cómo que no vale?
-¿Puedo? -Sí.
-¿Por qué no está precintada?
-Fue Vicente, que también quería chequearla.
-¿Vicente? -Sí.
-Te dije que me la dieras a mí.
-Bueno, te he estado buscando y no estabas.
Pero si no hay nada...
¿Me puede decir su nombre? Virginia Torres.
-Ya me encargo yo. Gracias.
¿Qué haces leyendo eso? -Lo ha escrito Lorenzo Mayo.
-"¿Te suena? -No, ni idea".
Está claro, las enmascaradas no tuvieron que ver con el crimen.
-"¡Alto, Policía!".
(Bocina)
Disculpe, señor, soy Núñez. ¿Puedo hablar un momento con usted?
-"Joder, ahora no. ¿No ve que estoy ocupado?".
-Es importante, señor.
-A ver, Núñez, ¿qué coño es tan importante?
¡Joder! -Por favor, no me grite.
Le quiero decir algo importante y... prefiero no llorar.
Se trata de Vicente.
-¿Vicente? ¿Qué pasa con Vicente?
-Creo que hay algo que no sabe de él.
-¿Se ha propasado contigo? Si es así,
le rompo la cabeza. -¡No, por Dios!
Vicente no haría algo así, es de los buenos.
Creo. -Menos mal, el año pasado...
-Señor, lo que le quería decir es que creo que Vicente...
-Perdón. Berta, tenemos un aviso de un atraco en una casa de empeños.
Tenemos que irnos. -Ah.
¿Todo bien?
-No sé, Núñez, ¿todo bien? Díselo tú.
-Sí, sí. Todo bien.
-Pues vámonos.
-Vamos.
-Luego le informo, señor.
(Móvil)
A ver ahora...
Lourdes, ¿cuánto dinero habéis sacado?
Seguimos sin luz. "¿Dinero?".
Amparo, que nos han secuestrado. ¡Chis!
Otra vez. "Secuestrada me tenéis a mí",
que llevo todo el día currando sola en la asociación.
"¡Que es en serio!".
Necesito que consigas un rosario de nácar
y lo traigas a la casa de empeños
de la calle del Toboso. "Vaya".
Ahora me necesitáis, ¿no?
Pues lo compras en el chino.
No, no puede ser uno cualquiera, debe ser uno en concreto.
Urgente.
Y no te imaginas quién lo tiene...
¿Qué hacemos?
Como se entere de que el rosario no está aquí,
estamos jodidas.
Bueno, tú disimula.
A ver, ahí, al lado de las cloacas, hay una salida.
La utilizo cuando vienen los prestamistas chungos.
¿Qué tal si me lo entretenéis? Yo intento salir...
Nena, vigila a este, que no se nos escape.
Tú, tú, tú... Ni se te ocurra liarla.
-¿Qué etiqueta pongo? ¿Hashtag "secuestro"?
-Tía, pero ¿cómo puedes ser tan frívola?
Hashtag "secuestradas con bomba" tiene más gancho.
-Es verdad.
"¡Eh, eh, eh!".
"¿Qué hacéis? ¿Queréis matarnos a todos?".
"¡Eh, eh, eh!". "¡Quita!".
"¡Te relajas! ¡Te relajas, el que manda
no ha dicho nada de prohibir los móviles!".
"Por cierto, flipo con vuestras máscaras".
"Es que me flipan".
"La gente del Insta está 'living' con vosotras".
"¿Qué gente? ¿Qué Insta?". "¡No, no, no!".
"¡No, no, que es mi teléfono!".
Por eso no podías acompañarme, ¿no?
-Belinda... Lo siento, es que necesitaban un cámara y...
-No te preocupes, querido, es trabajo.
Hombre, Vanessa...
¿No tenías que estar en mi plató?
-Bueno, José pensó que debía cubrir yo este atraco.
Por lo de las enmascaradas. Después de tu numerito en directo...
-¿Qué tienen que ver ellas con esto? -Pero ¿no te has enterado?
Bueno, bueno...
Uno de los rehenes ha filtrado fotos.
Se ve que estas tipas están ahí dentro también.
¡No me jodas!
¿También son atracadoras?
¿No se te pasa? ¿Otra vez?
-Madre mía...
-"...la vaca y la cebra están en algún lugar de la tienda".
Gregorio, tenemos que hablar. -Espera, espera...
¿Has visto la que se ha liado?
Un tarado y dos tipas con caretas han atracado la casa de empeños.
¿Qué te parece?
Es importante. Tenemos un marrón... con la niña...
¿Has dicho dos tipas con caretas?
"La Policía no nos permite avanzar..."
Me van a oír. Estas me van a oír...
-Mayte, tranquila, que todo va a ir bien.
-Estando la Policía allí,
no creo que sea tan imbécil de detonar la bomba.
(AMBAS) ¿La bomba?
¡Ay!
Ay... Pues yo no sé... Esto debe ser lo que se siente
cuando está a punto de darte un infarto.
Mayte, porfa, vas a llamar la atención.
-"Seguimos recibiendo imágenes grabadas por los rehenes"...
Pero ¿que también están ahí esas dos gilipollas?
-¿Qué vas a hacer?
Voy a acabar con este circo de una vez por todas.
¡Amparo!
Amparo, ¿se puede saber qué puñetas está pasando?
¿Que estás dónde?
Es una situación crítica. No sabemos cuántos rehenes hay
ni los planes de ese tío... Dame el megáfono.
-¿Qué dices? ¡Vicente! -¡Dámelo, coño!
-No comparto tus procedimientos.
(Sirena)
-¡Qué cojones! Manda huevos esto...
A ver, a los de la tienda,
les habla la Policía.
Están ustedes rodeados.
Repito: les habla la Policía.
Lourdes... ¡Joder, es tu marido!
No... Pues ya estamos todos...
Queremos negociar.
Quiero hablar con...
Quiero hablar con la vaca. Que salga la vaca.
Joder, me tenía que tocar a mí la vaca.
¿Es que no hay un animal más favorecedor?
Igual ahora mismo ese es el menor de tus problemas.
-Vamos a ver,
¿se puede saber por qué coño quieren hablar contigo?
Además, de aquí no se mueve ni Dios. ¡A callar todo el mundo!
Deseadme suerte.
-Que salga la vaca.
Toma.
-Parece que sale la portavoz de los criminales.
¡Dios mío, es una de las enmascaradas!
Las negociaciones...
entre los secuestradores y la Policía se prevén duras.
-Hola.
¿Puedo preguntarte dónde has dormido esta noche?
¿A ti qué te importa?
Esa no es forma de empezar a negociar.
Antes que nada, quiero que sepas
que nosotras no tenemos nada que ver con esto.
Dentro hay un tipo con explosivos que está dispuesto a todo,
pero tranquilo, la Virginia y yo ya lo hemos reducido.
Vamos a ver, Lourdes, esto puede acabar fatal.
¿Por qué no os entregáis...? Vicente, no es mal tío, no lo es.
Lo que pasa es que está desesperado.
Mira, escúchame,
dentro hay una trampilla secreta... que conecta con las cloacas.
Necesito que lo apañes para dejarlo libre
y dejarnos salir, por favor.
No, no estás en condiciones de pedir favores.
Por ahí es por donde deberíamos entrar nosotros.
¡Vicente! Hazme caso si no quieres un baño de sangre.
Además, a ti tampoco te conviene que me pillen.
Por favor...
Anoche... dijiste cosas muy fuertes.
Lo sé. Y sabes tan bien como yo
que este no es el momento para hablar de estas cosas.
Los niños te echan de menos... Yo te echo de menos.
¿Cuándo vas a volver? Fin de la negociación.
Dame una hora,
y te juro que haré que libere a los rehenes.
Una hora.
Ey...
Hola.
¿Te importa que me siente? ¿Qué es eso?
Madre mía...
(RÍE)
Por favor... Si es que tiene un aire a esta...
A esta... ¿Cómo era?
A Pitita Ridruejo, ¿sabes?
¿Quién podría empeñar algo así? Yo... Yo, yo.
Es mi vieja.
Lo que pasa es que estoy flipando
porque no me acordaba de la foto para nada.
Bueno, me figuro que, claro,
supongo que la empeñaría con el mono.
Ah, no me digas... Sí.
Que también tenías un mono. No, mono de heroína. Era drogadicto.
Empeñé de todo por un chute.
Joder, joder... Perdona.
Perdona el comentario. No pasa nada.
¿Sabes?
Conozco muy bien esta tienda, joder.
Aquí he vaciado la casa de mi vieja.
Casi entera.
Ese cabrón me daba dos pesetas,
pero, bueno, para mí era suficiente para pillar.
Y lo último que empeñé fue el rosario.
Joder...
A ver, mi madre siempre se ha desvivido por mí.
O sea, más de 20 años.
Y yo solo le he causado dolor y problemas.
Claro, y por eso ahora quieres recuperarlo, ¿no?
Sí, porque está muy enferma.
Y ella es lo único que tengo aquí.
Y quería llevarle el rosario
antes de que fuera demasiado tarde...
Mi madre también murió hace poco.
Qué bonita eres.
Era una mujer muy especial.
Ah, ¿sí?
Era...
Era muy pesada, joder.
De verdad, es que era muy pesada, era un incordio.
Ella siempre tenía opinión para todo.
Cuando nos íbamos de compras juntas,
se metía conmigo en el probador sin preguntar.
Ojo, sin preguntar, a mis 32 años.
Yo medio en bragas, la tienda casi llena...
Pues ella entraba y me decía:
"Niña, por favor, que esos pantalones te hacen gorda".
"¿No lo ves? ¡Que te hacen gorda!".
Te juro que a veces... (RÍE)
No, a veces no, es que siempre me ponía de los nervios.
Siempre, siempre, siempre...
Y no me pude despedir de ella...
Ah, ¿no? No.
Lo siento.
Pero tú...
Tú le vas a llevar ese rosario a tu madre.
Te lo prometo.
Mira, te vamos a ayudar.
Pero tienes que liberar a esos rehenes.
Ellos no tienen la culpa de nada.
Y, por favor... Por favor te lo pido,
deja esas bombas.
No es una bomba.
¿El qué?
No, es de coña. Mira...
Son pastillas de jabón.
Y, además, me pican que te cagas.
No, ¿en serio? Sí.
No...
Me lo he hecho yo.
Ay, por favor...
(SUSPIRA)
-¡Salgan de uno en uno!
¡Caminen los brazos en alto!
-Joder, ¿y a hora qué?
¡No tengo nada para negociar y ni siquiera tengo el rosario!
¿Pensabas que este plan saldría bien? Eres un zoquete.
Me cago en la puta. Me van a meter en el trullo.
¡Eh, chis! ¿Oyes eso?
¡Joder, joder, joder! ¡Fijo que es la poli!
No, no. Vicente no me haría esto...
Mierda...
Pero ¡bueno! ¿Esto qué es? ¿Más animales o qué?
Cuidado con las manos, nena.
¡Qué asco de sitio, por favor!
Ya os vale, ya...
Hacer recorrer a una anciana las alcantarillas.
No hay respeto por nada.
Bueno, ¿lo tenéis o qué?
Que sí, que sí, que lo tengo.
¿Sí?
Toma...
¡Joder, muchas gracias!
¡Muchas gracias! ¡De verdad, muchas gracias!
Pero, espera, ¿no estaba aquí? ¿Cómo lo habéis conseguido?
Créeme, es mucho mejor que no lo sepas.
Y vosotras, ¿qué? ¿De qué vais?
¿No habíamos quedado en dejar las caretas?
¡Un secuestro con rehenes! ¿Lo próximo qué será?
¿Terrorismo internacional?
Mayte, las broncas para luego, ¿vale?
Ahora hay que acompañar a este chaval. Debe ver a su madre.
Pero ¿qué dices? ¿Cómo que a su madre?
Adonde tiene que ir es a la cárcel.
Que casi os hace saltar por los aires.
La historia es complicada. Ahora no tenemos tiempo.
Vámonos. Sí, sí. ¿Y cómo?
¿Cómo nos vamos? Por la alcantarilla.
Joder, ¿otra vez? Mira que os gusta las guarrerías.
(Móvil)
Un segundo, ahora vuelvo. Esperadme, por favor.
¿Sí?
Sí. Sí, soy yo, soy yo,
pero es que ahora me pillas en muy mal momento.
¿Qué?
¿Cómo?
Sí.
Ya, muchas gracias.
Sí, sí, lo entiendo, sí.
Ya. Chao.
Ha muerto.
Mi madre...
Ha muerto.
Lo siento...
¿Qué haces?
¡Espera!
¿Adónde vas?
No, no salgas. ¡Chis!
Por favor, no salgas.
Ven con nosotras.
Aún puedes salvarte.
Virginia, ya está.
Ya está.
Vir, es su decisión.
Chicas, por favor, tenemos que irnos.
¡Túmbese en el suelo con las manos sobre la cabeza!
¡He dicho las manos sobre la cabeza!
(Gritos)
¡Virginia!
(TV) "...han puesto en peligro
la vida de numerosas personas inocentes"...
(Debate acalorado)
"...nos ponemos unas mascaritas, nos vamos a la calle con palos...
¿Y a tomarnos la justicia por nuestra mano?".
-"No, pero ellas sí".
Mamá...
¿Puedo dormir hoy contigo?
Mamá, siento no caerte bien.
Pero ¿por qué dices semejante tontería, Arancha?
Tú me caes bien.
Sé que no soy fácil.
Estoy todo el día enfadada y no sé por qué.
Lo siento.
Y también sé que piensas
que no estoy preparada para tener un bebé,
y que lo quiero por capricho o por llevarte la contraria,
pero no es así.
Es solo que ese bebé es la primera cosa en mi vida
que no odio.
Y no quiero que se vaya.
Arancha, tienes razón.
Yo no creo que estés preparada para tener un bebé.
Pero, si esa es tu decisión,
mamá te va a ayudar.
Sí, porque eso es lo primero que tienes que aprender como madre:
que los hijos son lo primero.
Yo duermo aquí, que tengo canguele.
Pero ¿tú qué canguele vas a tener? Si eres un valiente.
Descansa, cariño.
Mamá...
¿Qué? No quiero que te mueras.
Ay, Goyo, por favor, para eso falta mucho...
Ojalá... Ten cuidado con las máscaras, ¿vale?
Uy, hijo, justo a tiempo.
Te acabo de calentar la cena.
¿Qué tal el día?
Se ha vuelto loca, padre.
No he podido retenerla, se lo juro.
Estaba como poseída.
¿Dónde está? Es que sé que está aquí, joder.
¿Quién coño ha tocado las cosas de mi madre?
-Virginia, Virginia...
Está todo como lo dejaste, te lo prometo.
-Se lo he dicho, padre, se ha vuelto loca.
Está aquí...
Demasiado dulces para mí.
Pero son buenos.
-Carmona no miente nunca.
-¿Puedes dejar de hablar en tercera persona?
Ese rollito Aída Nízar me pone enferma.
-He visto que tus amiguitas las enmascaradas
se están haciendo muy famosas.
La opinión pública está dividida...
¿Son villanas? ¿Son heroínas?
-Usted, mejor que nadie,
debería saber que no todo es blanco o negro.
-Ay, cariño... Yo soy una villana de manual.
Y tú también, a mí no me engañas.
Bueno, ¿qué?
¿Ya sabes cómo vas a sacarme de aquí?
-Conozco a unos abogados.
Son buenos, llevaron el caso de la Pantoja.
Me han dicho que hay una posibilidad...
-¿Abogados?
¿Y la Pantoja?
No has entendido nada, bonita.
Vas a sacarme tú.
-Mira, guapa...
Yo hago esto casi por caridad, yo no te necesito.
Ya tengo el nombre de una de las enmascaradas,
y no he tardado ni 24 horas.
Así que es cuestión de tiempo que dé con las otras tres,
así que... -¿Te vas?
-Te equivocas en una cosa:
Belinda siempre gana.
Ha sido un placer hacer negocios contigo.
-Espera...
¡Espera! ¡Vuelve!
¡Belinda!
¡Belinda! (RECLUSAS) ¡Belinda!
-¡Belinda!
¡Belinda!
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