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(Música de tensión)
¿Alfonso?
Tengo un susto en el cuerpo que si me pinchas no sangro.
Manolo, no vas a comerte eso, ¿no?
¿Tú te acuerdas lo que te conté de la tía esa del AMPA, Elvira?
La que nos cargamos con el robot de cocina de la Mayte.
¡Llamad al 112, retrasadas!
Pues, como te dije, la enterramos en unos terrenos
que tienen los suegros de la Lourdes
por la A-3 camino de Albacete.
Como para no acordarse.
Pues cuando ya creíamos que estaba todo arreglado,
va y se presenta la Asun. Hola, Asun, cariño, ¿cómo estás?
La niña del tercero interior derecha, la hija de Concha.
Tira para dentro. Quítate eso, que pareces una mamarracha.
Y nos dice que lo ha grabado todo.
Lo he grabado todo y voy a ir a la Policía.
A no ser que matéis también a mi madre.
¡No vamos a matarla!
¿Quién ha hablado de matar? -¿Qué hacemos?
Amparo, como portera, ¿tienes llaves
de la casa de doña Concha? -Chicas, ya tengo las llaves.
Lourdes, que es más apañada que yo qué sé,
propuso que nos coláramos en la casa
y le robáramos las cintas. -Mirad, encierra a la niña...
Con candado. -No me extraña que la quiera muerta.
¡Ah! -Menudo mamporrazo te dio la niña.
Amparo, la niña está atada, se nos va a caer el pelo.
¡Déjalo, por favor! -¿No me lo vas a decir?
Encima de la cisterna.
Pero una vez las tuvimos en nuestro poder...
¡Somos nosotras, ahí está! -Va y se presenta doña Concha.
¡Asunción! ¿No le vas a preguntar a tu madre cómo le ha ido
la operación? -¡Madre!
¡Me han secuestrado! -¿Qué?
¿Quién ha entrado en mi casa? (ASUNCIÓN GRITA)
¡Cabrón!
¡Amparo! Reconozco tu olor a naftalina y mortadela.
(GRITAN)
Que no la matamos nosotros, se murió ella sola.
Se está muriendo mucha gente últimamente.
¿Qué pasa? ¿A qué coño viene esa cara?
Tenemos problemas. Unas tías nos están jodiendo el negocio.
Hay que actuar. -Y por otra parte está Anabel.
Pedro no es viudo. -Como si lo fuera.
¿No leíste su último post en su blog?
Besitos de azúcar.
¿Besitos de azúcar?
Para mí... No es que quiera ser mala, pero para mí
que estas dos... -Elvira.
Estás muy guapa.
No sé, pero ella sigue buscando a Elvira por mar y tierra.
¡Elvira no se ha marchado! Alguien está escribiendo
un montón de chorradas en su blog. ¿Y su ropa?
Elvira nunca se iría sin su ropa.
Y sigue sospechando de Pedro.
Elvira nos ha abandonado.
¿Te la has cargado o no?
Hay 50 000 euros. -¿Qué?
¿Y la otra mitad? ¿Te crees que puedes pagar a plazos?
Los asesinatos no se financian.
Dame hasta mañana. A las 6 en el bar que hay
en la calle Pitágoras, esquina con Pardo Bazán.
Vamos a darle la bienvenida a un nuevo papá, Rafa.
Eh, chaval, ¿qué coño haces?
¿Este monstruo es su hijo? -Haga el favor de no insultarle.
¿Qué pasa? -Es un delincuente,
se viene a Dirección. -¡No le ponga la mano encima!
¡He dicho!
Si no les sabéis educar en vuestra casa,
será aquí. -¿Estás cuestionando cómo educo
a mi hijo? -Por favor.
Ese hombre tiene razón, soy una madre horrible.
¡Uy, qué tarde es!
Me voy, que he quedado con las chicas
en el lugar del crimen.
Mayte, la muy tonta, dejó allí tirado el móvil de Elvira.
Y la Policía lo está rastreando.
Tirar pruebas al campo...
Amateur... Hala.
(Televisión de fondo)
(REMEDIOS) ¡Chucho! ¡Ahí tienes la comida!
Mírala, la lagarta esa, es una lagarta...
¡Chucho! ¿Estás sordo o qué te pasa?
¡Deja eso, a comer he dicho! Tú que puedes.
Hale, tira para dentro. De verdad, me tienes contenta.
Todo el día fuera... A saber qué guarrerías andas haciendo.
(Música dramática)
(Sintonía)
Madre mía.
Chicas, ¿qué tal? ¿Veis algo?
¡Nada! ¿A quién se le ocurre tirar el móvil, por favor?
¡Es una prueba crucial! Primero de Criminología, nena.
No hagas daño, Lourdes, sabes que yo no acabé ni el Bachillerato.
¡Tiene que estar! -Mayte, ¿seguro que lo tiraste?
¿Qué? -Igual lo metiste en el bolso
antes de enterrarlo. -No, si yo...
No sé... Ya me hacéis dudar. -La madre que te parió.
Vir, dame la pala. -¡Que no puede ser!
En serio, me acordaría.
Claro, claro. ¿Como también te acordabas del post de Elvira?
¿Verdad? Tenemos que encontrar ese móvil.
Si no, Arturo lo hará primero.
Y a ver cómo le explicamos luego
qué hacía en el terreno de mis suegros
con tus huellas, Mayte.
Ya vale, ¿eh? Te lo pido por favor. ¿Queréis que llore?
¡Niñas! ¡Mirad qué cosa tan cuca! -Sí es mono, sí.
¿De dónde lo has sacado? -Estaba en unos matojos.
No sé cómo llamarlo. -Tiene cara de Eneko.
O de Iker, algo vasco. -¿Podéis centraros, por favor?
Perdón. -Tenemos un pie en la cárcel
y vosotras ahí... -Chicas.
¿Qué? -Tenemos un problema.
¿Qué?
(Música dramática)
El cuerpo no está. -¿Qué? ¿Cómo que no está?
¡Como que no está! -La enterramos aquí, fijo.
Sigue cavando. Igual está más abajo.
Era aquí, la silla estaba a un palmo escaso de la superficie.
Igual se la han comido los gusanos. -¿En menos de una semana? Imposible.
Lo vi un documental en el Discovery Max.
¿Cómo se puede perder una muerta dos veces?
Mayte, por favor, no empieces. Relájate.
¿Y si está viva otra vez? -No seas ridícula.
Le taladramos la cabeza. -¿Entonces por qué no...?
¡Porque no está! -Lourditas.
¿Qué haces aquí?
(VOMITA)
(MARIANO) Gracias por venir. No quería llegar a esto,
pero creo que la situación se nos ha ido de las manos.
¿Os acordáis del encargo del de la inmobiliaria?
Que era una cosa fácil, una tía en silla de ruedas,
un tiro limpio, el cuerpo desaparece y "ciao".
¿Y? ¿No puedes solo con una inválida?
Sí, puedo. Pue... Podía.
Porque... cuando fui a ejecutar el plan,
no pude.
Se me adelantaron. -¿Que se te qué?
¿Qué cojones significa eso? -Andrés, deja hablar al chaval.
Se me adelantaron. Se me adelantaron.
Yo qué sé, alguien la mató antes que yo y me jodió el trabajo.
Al principio pensé que había sido un malentendido
o un accidente.
Pero luego me di cuenta de que no, lo tenían todo calculado.
Si el viudo se entera de que no hemos tenido nada que ver,
ya podemos despedirnos de la pasta. -(ERUCTA)
Ya está dando largas para pagarme. Solo me ha adelantado la mitad.
¿Carmona sabe algo de esto? -No, no, y...
es mejor que siga así.
Nos faltan 50 000 pavos. Nos corta el cuello.
A ver, ¿sabes quién lo hizo? -Sí, de eso os quería hablar.
No me jodas. ¿Unas señoras? -Que no os engañen las apariencias.
Son unas sádicas sin escrúpulos, tan preparadas como nosotros.
¿Qué sabemos de ellas? -Son cinco, listas, muy meticulosas
y se dedican al crimen organizado. -¿Tienes sus perfiles?
Virginia Torres es la más joven. 30 años, casada,
embarazada de ocho meses.
Es cajera de un supermercado pero es una tapadera.
El almacén del local
sirve de base de operaciones. -Joder.
Qué bien pensado. -Amparo Peláez.
72 años. Vive con su nieto, su marido está vegetal
y malvive de una pensión.
Es la más mayor pero también es la más violenta.
Lourdes Sanguino, 46.
Aquí la cosa se complica. Su marido es policía
y ambos trabajan en la comisaría del barrio.
¿También es poli? -Peor.
Funcionaria. -Pof.
Curra en la Administración. Tiene acceso a información privilegiada.
Ella es la estratega.
Y, por último, la líder: Mayte Soldevilla.
45 años, divorciada, dos hijos.
Durante el día vende robots de cocina de última generación
y por la noche, señores,
los utiliza para descuartizar peña.
No os fieis de esa carita de ángel, ahí donde la veis es la peor.
Es la peor. -¿Y la otra?
Dijiste que eran cinco. -También hay...
una niña Down que da un poco de "jiñe".
No sé exactamente cuál es su papel. -¿Operan aquí también?
Este barrio es nuestro, todos lo saben.
Relax. A ver...
Mariano, tú ve a por el dinero. La tipa está muerta, ¿no?
Su marido no tiene por qué saber quién fue.
Si Carmona se entera...
estamos jodidos.
Mientras, nosotros tendremos unas palabras con...
la señorita Soldevilla.
Esa no sabe con quién se mete.
Aquí tienes, reina.
El cafelito con leche y los churritos.
Mamá, ¿nos podemos ir ya? Tengo muchos deberes.
Todavía no, mamá tiene que hacer cosas importantes.
Toma, vete un rato a jugar a los marcianitos.
Perdona, ¿tienes hora? -Las seis menos cinco.
(Máquina tragaperras)
(REMEDIOS) Os agradezco la visita. No sabéis lo sola que se siente una
encerrada aquí todo el santo día.
El Vicente, que me llama de Pascuas a Ramos,
mi Octavio que, la verdad, mucha compañía no me hace...
Haz el favor de bajar la tele. -Ya, me imagino.
Pero es que tenemos un poquito de prisa.
Ay, tenéis que probar los pestiños. Son del pueblo, tiernos tiernos.
(CON VOZ ROTA) Claro, sí, me encantaría probarlos.
Remedios, ¿qué hacen ustedes por aquí?
Yo pensaba que hacía años que no venían por la finca.
Llegamos hace cosa de un mes.
Nos llamaron los vecinos por una plaga de conejos
que estaba arrasando los terrenos.
¿Vuestra amiga está bien? -No, lo que pasa que...
que le ha sentado mal el viaje y...
Pobrecita. -Por favor, contrólate.
Mira, el Octavio se lio a tiros con los conejos,
pero por poco mata al hijo del panadero.
Decidimos llamar a Control de Plagas.
Vinieron hace dos semanas, unos chicos más majos...
Se trajeron como 50 hurones, porque dicen que es lo mejor
para matar a los conejos. (ERUCTA)
Perdón, que no lo he visto venir. -No pasa nada, que aproveche.
Total, que los hurones pronto se acomodaron,
hicieron migas con los conejos, ¿y ahora qué pasa?
Que tenemos una plaga de conejos y hurones.
Un cuadro.
La administración local dice que quiere mandar
unos perros salvajes del Brasil
y les he dicho que conmigo no cuenten
porque ¿qué van a mandar luego para matar a los perros? ¿Mamuts?
Eso no lo ha pensado nadie.
Ay, que quiero que probéis el helado.
Es riquísimo, casero, que lo he hecho yo.
Lo siento muchísimo, Remedios, pero nos tenemos que ir yendo.
Chica, pero ha sido un visto y no visto.
Llévate un poquito de miel. Y morcilla, que tengo de la matanza.
¿Morcillas? -Sí.
Ay, yo me llevaría alguna. -No, no.
No, nos tenemos que ir ya, venga. -La próxima vez vienes con más tiempo
y me cuentas de la niña, que Vicente no suelta prenda.
Debe estar grandísima. La niña, digo.
Sí, ya. -Id saliendo, voy a por la rebequita
y os despido fuera. -Muy bien, sí.
¿Cómo nos vamos a ir?
¿Qué pasa con el cuerpo y el móvil, Lourdes?
¡El móvil! -Esperemos que esté sin batería
y el cuerpo de ahí no va a salir.
¿Vale? Todas para la furgo.
Amparo, ese bicho no viene a Madrid.
¡Uy, que no! Y si de camino encontramos un hurón, paramos.
Me voy a quedar sin hurón... -Mira, tiene perro.
¿Qué lleva en la boqui...? ¡La Virgen!
¡Joder!
Tened cuidado y no corráis, que la carretera es muy mala.
Yo... Yo me quedo, id tirando para Madrid.
¿Cómo te vas a quedar, Lourdes? -Si la mano está aquí,
el cuerpo está cerca. -¿No decías que no se iba a mover?
¡Pues me equivoqué!
Niña, ¿va todo bien?
Sí. Octavio, sal a despedir
a las chicas, que se van. -Remedios...
He estado pensando que igual me quedo a dormir con vosotros.
Me he quedado con ganas de la morcillita esa.
Vale. Tengo que cambiar las sábanas, pero no es molestia ninguna.
¿Estás segura? ¿Qué pasa con tu trabajo?
Algo me inventaré.
Venga. -Pero mañana mismo
vengo a buscarte.
(Besos)
Palabra. -Venga.
Joder, ya no llegamos al AMPA. -Teníamos reunión hoy.
¿En qué mundo vivo? Ay, Curro se va a enfadar muchísimo.
Pobre Lourdes, menuda papeleta. -Pues yo me he quedado con ganas
de probar el helado. -Pisa a fondo, que igual llegamos.
Sí, pero ¿no entiende que esto no puede ser?
Pues tendrá que consultar con el sistema
para saber qué coño pasa.
Muchas gracias, señorita.
Muy amable, gracias.
(Móvil vibrando)
Mierda.
-¿Sí? (MARIANO) "¿Dónde estás?".
"Una hora en el bar esperando". -Disculpa. Me ha surgido una cosa.
-Dijiste a las seis. -"Ya lo sé, joder".
Tranquilízate. Empiezas a sonar como mi mujer.
Exacto. Esa es la cosa, ¿sabes?
Que ahora ella está muerta y yo quiero mi dinero.
Que sí, coño, que sí, que estoy en ello.
No sé por qué me han anulado las tarjetas de crédito.
Llevo toda la tarde al teléfono con el banco.
En cuanto... -¿Qué dices? ¿Que no tienes dinero?
¿Para qué leches me contratas?
A los de arriba no les va a gustar ni un pelo.
Y saben que tienes dos hijas. -¿Me estás amenazando, hijo de puta?
"¿Me estás amenazando?". -Ahora no te hagas el ofendido.
Soy un sicario, y eso es lo que hacen los sicarios.
¿Me entiendes? 50 000 mañana. Es un ultimátum.
(Música dramática)
(PALOMA) Venga, ábrelo.
Hala, qué guay. -¿Qué pasa, cariño? ¿No te gusta?
Sí, que los peluches son para niños pequeños.
Anda, qué tontería. Yo tuve peluches hasta los 16.
Que si hubiera jugado más en vez de estar por ahí...
¡Hola, yaya!
¡Hala! ¿Un conejo? -¿Te gusta, cariño?
Lo encontré en el campo. Y como siempre has querido una mascota...
Cógelo. Con cuidado, así. Eso es.
¿Es para mí? (ASIENTE)
Lo voy a llamar Alfonso, como el yayo.
Qué sorpresa, hija. No sabía que venías.
Sí, es que el profe ha pillado mononucleosis
y nos han dado un par de días libres en el curso.
Ah.
¿Papá, qué haces?
-¿Eh? No mires, cariño.
Es tu regalo de Reyes. -Estamos en abril.
Y soy republicana. No creo en ningún tipo de monarquía.
Y menos en esa.
Dios...
(ARANCHA) No sé, tía, yo no me veo. -Tú hazme caso.
La pana son los nuevos "leggins". -Además, pica que flipas.
¿A ver? Mira qué libre tu ombligo al aire.
Deberías depilarte un poquito la tripa, ¿no?
Arancha... -¿Qué coño haces?
¿No sabes llamar?
Que te has dejado la ropa tirada por el salón,
te lo he dicho un millón de veces.
(Timbre)
Ay, perdona, ¿nos podrías traer unas cervecitas?
No, cariño, en esta casa no servimos alcohol a menores.
(Timbre)
¿Tú quién eres?
Elisabeth, su mejor amiga.
Pero, a ver, ¿tu mejor amiga no era Rocío Seseña?
Rocío es una zorra anoréxica con demasiadas opiniones.
¿Cierras la puta puerta? Gracias.
(Timbre)
(Portazo)
Muy fuerte tu madre. -Yo paso de esta mierda.
Además, la pana me pica. -Imposible. Es pana de la buena.
Yo me haría un abriguito con esa pierna.
Hola, Curro. -Hey, hola.
Perdona que te moleste, iba para casa y...
¿Puedo entrar? -Claro.
¿Sí? -Sí, sí. Tengo...
la casa patas arriba, los niños... Ya sabes.
¿Quieres tomar algo? -No, muchas gracias. Qué va.
¿Qué pasa? No me digas que es Goyo otra vez.
No, no. -Ah.
No. No sé, me ha sorprendido no verte esta tarde en el AMPA.
Perdóname, he tenido un día horrible.
Bueno, que...
Yo solo quería decirte que...
siento mucho el episodio tan desagradable del otro día,
que ojalá no hubiera llegado a ese extremo.
Y que me siento un poco...
responsable. -¿Responsable tú?
Sí. -No, para nada.
Fue el cretino ese, el nuevo.
Y yo estaba sensible.
A mí me gustaría arreglarlo y...
No sé, había pensado en...,
en invitarte a cenar, mañana, a mi casa, si quieres.
¿Mañana? ¿A tu casa? (ASIENTE)
Sí, claro. -¿Sí?
Sí, mañana es...
Mañana no puedo, acabo de caer.
Ah, bueno, pues...
Lo apaño.
Mañana genial. -Genial.
Muy genial. -Sí, genial.
(Timbre)
Buenas. Vamos, campeón. Arrea para tu cuarto.
Cariño, ¿qué tal la piscina?
¿Te has secado bien el pelo?
No hacía falta que subieras, él sube solo en el ascensor.
Tranquila, mujer, si no me cuesta nada.
Hola, Gregorio.
Curro.
¿Qué tal?
(Teléfono)
Esto parece una centralita.
¿Sí, hola?
(BERTO) "Buenas noches, ¿hablo con Mayte Soldevilla?".
Sí, soy yo, dígame. -"Verá, quería concertar
una demostración del robot ese que tiene usted
para mañana a mediodía". -Para mañana, s...
¿Tiene que ser mañana?
¿Cuántos van a ser? Ahora mando la dirección.
Uh. Era de trabajo.
Bueno, si ya está todo, me ha surgido una demo para mañana
y tengo que preparar las cosas. -Claro.
Bueno, pues ya nos vemos entonces, ¿no?
Claro.
A ti te veo mañana. -"Ciao".
"El teléfono móvil al que llama está apagado o fuera de cobertura".
Lourdes, cariño, no tienes nada de cobertura.
Me va a ser imposible irte a recoger mañana.
(Gallo)
(Música dramática)
(JADEA)
Joder...
(Música dramática)
Joder...
Ay, esta Lourdes nunca contesta.
Paloma, hija, ¿has visto mis pastillas?
Encima del microondas.
¿Y lo mío del azúcar? -Encima del microondas también.
Uy.
Hija, ¿ocurre algo?
No, nada. Total, debería estar acostumbrada ya.
Si siempre haces lo mismo. -¿Yo qué es lo que hago?
O sea, yo le traigo un peluche de conejo,
tú le regalas uno de verdad.
Yo le llevo al parque, tú, al bingo.
¿Cómo iba a saber yo que le ibas a traer un peluche?
Si ni siquiera sabía que venías.
¿Crees que no podría haberle comprado yo uno?
¡No es un regalo para un niño de seis años!
Son peligrosos, transmiten enfermedades, rabia, incluso...
(OMAR GRITA)
¿Qué ha pasado?
Alfonso me ha mordido.
Joder, lo sabía. ¡Mira lo que has hecho!
Tranquilo, que vamos a ir al ambulatorio
a que te miren, seguro que no es nada.
Me ha hecho sangre. ¿Por qué? -Porque es un animal de campo,
y ahí debería estar. ¡Mierda ya!
Cuando vuelva no quiero ver al puto animal en casa, ¿me has oído?
(Música triste)
Vamos, Lourdes, cógelo, por favor. Cógelo.
Perdón, ¿eh? Estoy un poquito nerviosa.
No me puedo creer que se me olvidara la cita.
Estate tranquila, amor, es algo rutinario.
Buenos días, perdonad el retraso.
Eres Virginia Torres, ¿no? -Sí.
Perdón, ¿el doctor Alonso? -Está de baja.
Yo te conozco. -Sí.
¿Del AMPA? -Del AMPA.
El otro día no nos presentamos. Soy Rafa.
Yo Virginia. -Carlos, encantado.
Por favor te lo pido, vámonos. No quiero que me vea ahí abajo.
¿Con qué cara le miro yo luego? -Anda ya.
Por favor, vámonos. -Vamos al tema.
Estás de 35 semanas, ¿no?
¿Alguna molestia? -Sí. Bueno, tengo bastantes ardores.
Lo raro es que en el primer embarazo no me pasaba.
O sea, no tanto.
Vaya, esto no tiene buena pinta.
No te preocupes, el bebé puede estar comprimiendo el estómago.
Es normal.
De todas maneras vamos a hacer una ecografía
para ver que todo esté perfecto.
¿Te puedes... descubrir? -Sí.
No está bien y lo sabes.
Normal que te arda el vientre. Llevas el mal dentro.
Disculpa. Está un poquito frío.
A ver, vamos a ver.
Uy, uy, uy...
¿Qué pasa?
Por favor, ¿qué ves? ¿Todo bien? -Pues claro que no.
¿Pensabas que tus actos no tendrían consecuencias?
Apechuga, bonita.
Por aquí está todo perfecto.
Fijaos. -Perfecto, dice.
Tiene la cabeza prácticamente formada.
Dicen que a partir de los ocho meses,
el bebé puede pensar e incluso memorizar cosas.
Qué pasada. -Sí.
Jamás olvidará lo que has hecho.
Ese niño va a nacer con vocación de asesino
o de traficante.
O peor aún, de abogado. -¡Para!
¿Estás bien? -No, no estoy bien, no puedo....
Estate tranquila. -No puedo.
Estoy aquí, amor. Lo has oído, todo va de maravilla.
(Móvil vibrando)
Hola, Berto, dime. -"Mariano, ¿cómo vas?".
"¿Tienes el dinero?".
No, todavía no.
Es que el viudo no me lo está poniendo fácil.
Se ve que tiene problemas en el banco o yo qué sé.
Pero, vamos, que me he puesto serio con él.
Hemos quedado esta tarde. -Ya está bien, me da igual.
Apáñatelas. Estoy con algo importante, luego te llamo.
¿Su mujer?
(RÍE) A las mujeres hay que hablarles bien
y tratarlas mejor, como princesas que somos.
Qué tontería, ¿no? Si usted tiene una cara de pan...
Usted tiene cara de no poder matar ni una mosca.
¿A que no?
Y ahora el postre: sorbete de limón al cava.
Me queda igualito que a la Isasaweis.
Para morirse. -¿Cómo dice?
Sin grumos ni tropezones
porque gracias a las nuevas cuchillas
de aleación de titanio... Toquen.
No se corten.
(ELISABETH) ¡Madre de Arancha, ayuda!
¿Qué, no van a probar nada?
Solo si prueba usted primero.
Claro.
Joder, están de puta madre. Con perdón.
No, y sin perdón, que ese plato lo vale.
Ojo, que esto es solo una muestra de las virguerías
que puede hacer la maquinita.
La maquinita emulsiona, bate,
corta, tritura, pulveriza...
(ELISABETH) Madre de Arancha, por favor.
¿Me disculpan un segundito?
Arancha, por Dios, que estoy en una demo.
¿Qué puñetas pasa ahora?
Ella no quería decirte nada, pero eso tiene que verlo
un profesional. -Madre del amor hermoso.
¿Esto qué es? -Haz algo, me pica mazo.
No puedo ni sentarme. -¿Qué ha pasado?
Los pantalones de la Eli, de pana, me han dado reacción.
Si encima será culpa de mis pantalones.
Pantalones. -Haz algo, joder.
Que sí, Arancha, jolín. Estoy pensando.
Mira, yo me piro, que soy superaprensiva
y luego somatizo.
Ay, Dios mío.
(SUSPIRA)
¿Qué opinas?
Me quedo con los gnocchi a la carbonara.
Ah, ¿sobre ella? Está loca, eso seguro.
Soldevilla sibilina.
Pero sé distinguir una amenaza cuando me la sirven.
No tiene pudor alguno. -Ya.
¿Nos la cargamos o qué? -Aquí no, no seas estúpido.
No sabemos lo que es capaz de hacer con esta máquina de matar.
Hola.
¿Puedo?
Niña, vete a ayudarla, que menuda carnicería.
Deja esto.
Tira. Perdón, el contratiempo.
¿Qué han decidido?
Hay que avisar a Carmona.
Esa zorra nos ha lanzado un guante
y se lo vamos a devolver.
(JADEA)
Frío, frío.
¿Dónde están tus amigas?
Siempre sacándoles las castañas del fuego.
Ni un "gracias", ni un mísero...
¡Caliente!
No, es coña.
Jamás me encontrarás.
Pero ¿sabes quién sí lo hará?
La Policía.
Me muero de ganas de verte con ese mono naranja tan ajustadito.
He dicho "me muero".
¿Lo pillas?
"Me muero".
Tiene gracia porque ya estoy muerta.
Cállate y aparta, que me quitas la luz.
(JADEA)
Vaya, vaya.
¿Qué coño será eso?
Niña, pero mira cómo te has puesto.
¿Qué haces por ahí, destripando los terrenos?
¿Qué voy a hacer, Remedios?
Terminar con esta plaga de conejos.
Tiene ahí madrigueras a tutiplén.
A tutiplén.
¿Tiene un destornillador? -¿Esto qué es?
¿Tiene un destornillador? -Voy.
Esto es lo que hay. Qué cucada de caja, por favor.
Con cuidado, que la vas a romper.
Quita, quita. ¡Quita!
Ya está.
Jolín.
Pensé que sería un tesoro...
Y lo es, para algún niño lo sería.
Estas son del Vicente.
Pero no están mandadas ni nada, no tienen sello.
¿A ver?
"Querida Isabel: ¿Cómo estás? Yo bien".
"Hoy he comido arroz a la cubana
y he jugado con mi primo Enrique a la petanca,
que es un juego de viejos pero me... Bla, bla, bla".
"Cuando tú me miras, me pongo muy nervioso
y quiero tocarte el pelo, ese rubio que tienes".
Por favor.
"Porque eres linda desde el pie hasta el alma,
porque eres buena desde el alma a mí,
porque escondes tus...". Esto es de Benedetti.
Qué bonito, y qué bonito el papel.
Debía ser perfumado y todo.
"Querida Isabel".
Vicente estaba enamorado de esa niña hasta las trancas.
Una tontería que le entró...
¿Por qué no las mandaría?
Es que era muy vergonzoso. Siempre lo ha sido, qué pena.
Estoy pensando que si las hubiera mandado ahora tú no estarías aquí.
¿Te imaginas?
¿Y esta Isabel...?
Era guapísima.
Rubia ella... Muerta.
Se tragó un chicle, creo. Se le pegó en las tripas, sí.
¿Cómo va a ser eso, por favor? -Que sí, estas cosas pasaban antes.
Hazme caso.
(DOCTORA) Bueno.
¿Qué? ¿Es alergia a la pana?
Señora, eso no existe.
A lo mejor puede ser
porque las braguitas que usa ahora no son de algodón,
son unas de calaveras.
Cariño, ¿has tenido relaciones sexuales?
No ha tenido. -Sí ha tenido.
Que no.
¿Tienes alergia a algún medicamento?
No tiene ninguna.
Bueno, esto no es nada. Un champú, una pomada para la irritación...
Y ya.
Eso sí, deberías avisar
a todas las parejas sexuales que hayas tenido en este mes
para que hagan lo mismo.
No te preocupes, yo tengo los WhatsApps.
Me encargo yo. -Y si has tenido
algún contacto sin precaución
deberías hacerte una analítica completa.
Para descartar posibles ETS.
Pues ya está.
Si puedes lavar toda tu ropa con agua bien caliente, mejor.
Para eliminar todas las ladillas que se hayan quedado enganchadas.
Se sujetan de un modo... -Ladillas.
Arancha.
Gracias, doctora.
Cari, yo lo he dicho porque es de buena amiga decir la verdad.
(Risa)
Aquí, aquí morí yo.
Qué pena. Eso no es verdad.
Ah, no, no.
Morí cuando te ensañaste con mi cabeza con aquel taladro,
pedazo de asesina.
¡Cállate! Que no me dejas pensar.
(RÍE)
Uy, ella, pensar.
¿Qué, lo que vas a hacer con ese pobre animalejo?
Yo creo que está bastante claro. -¿Ah, sí?
Eres una asesina.
Cada vez estás más loca y sedienta de sangre.
Primero fui yo.
Luego esa pobre cucaracha.
Y ahora estás salivando
pensando que puedes destripar a ese pobre animal
y que, una vez más, no va a tener consecuencias.
¿Pero qué dices? Que no, que no.
Lo tuyo fue un accidente. Y lo de la cucaracha...
Hazlo, cárgatelo. Machácalo con un mortero.
Es una amenaza para tu nieto.
¿Quieres que le pegue la rabia?
¿Que le devore esos deditos chiquititos
como pequeñas zanahorias?
Es un bicho salvaje.
Debe morir.
Sí...
(Batidora)
(Telefonillo)
Aquí está el puto dinero.
Antes necesito pruebas.
Sin cuerpo no hay dinero. -¿Cómo que sin cuerpo?
No, ese no era el trato. -Pues hay nuevo trato.
Como consumidor exijo saber lo que estoy pagando.
¿Como consumidor? ¿Qué te crees que soy yo?
¿El técnico del ADSL? -Tú eres un panoli, eso eres.
¿Crees que voy a fiarme de ti?
¿Cómo sé que esa zorra no va a venir dentro de un mes a llamarme?
Tu palabra no vale 100 000 euros.
Necesito saber que está bien muerta y enterrada.
Vamos a ver.
Eso no es posible. Yo no puedo, ¿entiendes?
No puedo... -Ya verás como sí puedes.
Ahora me vas a acompañar y me vas a llevar hasta esa zanja.
¿De acuerdo? Anda, tira, que tengo el coche. Tira.
¿La temperatura está a su gusto? ¿Quiere un caramelo?
(Música india)
Son de miel y romero.
Tengo también arroz basmati, si es más de salado.
No, quiero que siga a ese coche. -¿Seguir un coche?
No sé yo si eso será posible. -Sí, vamos, vamos.
¿El azul ese? -No, ese gris marengo
que acaba de arrancar. ¡Vamos, rápido!
"¿Sí, diga?". -Mayte.
Lourdes, por favor, ¿dónde estás?
Te he llamado un montón de veces al móvil
Ya, me lo he imaginado,
pero no tengo ni una rayita de cobertura.
Estaba preocupadísima. Bueno, estamos todas preocupadas.
La que está preocupadísima soy yo. No hay ni rastro del cuerpo.
¿Ni del móvil? -“Ni de nada”.
Mira, yo me vuelvo esta misma noche para casa.
¿Vale? Pero estoy acojonada.
¿Quién lo habrá encontrado? Puede haber sido cualquiera.
Un pastor, yo qué sé, cualquiera. -Si no lo he encontrado yo,
que me he levantado todo el terreno,
no lo encuentra nadie. -¡Lourditas!
Mayte, te dejo que me llama mi suegra.
Avisa a las chicas. -“Lourdes”.
Me quedé con muy mal cuerpo de dejarte ahí sola.
No te preocupes, nena. Venga, adiós.
Con ese vestido pareces una fulana.
Mamá.
¿No vas a decirme nada?
Tengo una cena muy importante esta noche, Arancha,
y todavía me falta hacerme el pelo.
No sé, mamá, preferiría que me castigaras.
(GIME)
Ya estamos aquí.
¡Ah! -¡Mamá!
¿Qué haces? -¿Quién, yo?
La cena.
(Música)
Joder, Mayte, estás...
Estás guapísima. -Gracias.
Tú también.
Es muy raro verte sin chándal. -Sí, es que a veces me lo quito.
(RÍE) Pasa.
Pues esta es mi choza. -Ah.
Ay, muchas gracias, no tenías por qué.
¿Te apetece un vino? -Sí, por favor.
¿Tinto o blanco? -El que sea.
No sabe igual. Solo es un aceite de laurel pero...
Es que me da igual, a mí no me gusta.
Hola. -Hola.
Arturo, ella es Mayte. -No, si ya nos conocemos.
Pues es mi marido.
Ah, pues muy bien.
Yo creo en la diversidad de las familias, claro.
Mayte, no sabía que vendrías de gala,
si no nos habríamos puesto... menos de básicos.
Gracias. -De nada.
He pedido chino. Iba a hacer algo pero entre que he llegado del curro,
para hacer una porquería, mejor la pido.
Perfecto, nos encanta el chino. -Sí, es tan... divertido.
Qué sed.
Chicos, muchas gracias por venir.
Os he invitado a casa porque me apetecía estar en un sitio
más... menos formal, no ahí en el AMPA,
delante de todos. -Mucho mejor.
Estaremos más tranquilos. -Yo creo que yo no entiendo.
Perdóname, Curro. -Está clarísimo.
Nos ha invitado para limar asperezas.
Por lo que pasó con los niños. -Y te lo agradezco, Curro.
Aunque no tengo ningún conflicto con ella,
el otro día llegué a casa con un disgusto horrible.
Sí. -Ni cené.
Fatal. Un malestar el pobre...
Como yo no pude ir a la reunión porque trabajaba,
como padre que soy, me gustaría opinar sobre el tema.
No, no, ¿qué tema? A ver, no hay tema.
Que está resuelto. Yo he pedido disculpas.
Perdona, pero ¿vamos a esperar a Anabel?
Yo creo que también tiene algo que decir sobre este no tema.
¿Anabel? ¿También viene? -Sí, claro, la he llamado, sí.
¿Tú la has llamado? -Sí, pero no me he hecho con ella.
A mí seguro que me lo coge.
Anabel, ¿dónde estás?
Pues... es que estoy en un taxi ahora mismo.
¿Vienes para aquí? -No, es que me ha surgido una cosa.
Oye, ¿ya sabes algo del rastreo del móvil de Elvira?
Pues lo que era de esperar, que la última vez que dio señal
fue en algún punto de la A-3 camino a Albacete.
"Esta se ha ido y ya está, lo que te dije".
(Timbre)
Te dejo que vamos a cenar.
(Música india)
Oiga, ¿puede apagar la radio, por favor?
Claro, disculpe. Ni le he preguntado, lo siento.
Qué despiste.
Muy bien hecho. Con la radio encendida es imposible concentrarse.
Señora, ¿me meto también por ahí, seguro?
Sí, sí, claro.
Está sin asfaltar y el coche es nuevo.
Usted tire.
Qué emocionante. -¿Sí? Pues yo estoy asustadísima.
Lo estás haciendo fenomenal. -¿Sí?
¿Ya sabes qué haremos cuando lleguemos?
¿Has traído una pistola o algo?
Pues... no, no sé.
Le espiaré, hablaré...
Hablarás.
Vale. Dile que corra, que los perdemos.
Oiga, acelere, por favor.
Eso, eso. Me encantan las persecuciones.
(Música misteriosa)
(JADEA)
(Claxon)
Niño, qué susto me has dado, no sabía que ibas a venir.
De haberlo sabido, te habría pedido
que trajeras ropa para cambiarme. -Mamá.
¿Pasas de recogerme a funky para hacer un huerto
en tierra de nadie? -Cariño, esto no es un huerto.
Esto... -Lourdes, estás...
Estás muy sucia, ¿qué haces? -¿Qué voy a hacer, Vicente?
¿Qué voy a hacer? Ayudar a tu madre a acabar con la plaga de conejos.
¿Ya estáis aquí? Vicente, ¿qué te he dicho?
Que me avisaras a 15 minutos de llegar para ponerme con la cena.
Da igual, mamá. Vamos, todos para dentro.
¡Ay, mi niña! ¡Ay!
Ven y dale un abrazo a tu abuela. Ven aquí.
Mamá, ¿qué vas a hacer de cena? ¿Queda algo de la matanza?
No sé, unas morcillas o algo.
Por aquí hemos pasado ya. -Que no. Sigue.
Joder, que no. ¿Se puede saber dónde estamos yendo?
A un terreno que es difícil de encontrar
porque no había señales.
Tampoco iba a poner ahí un neón.
Mariano, no te hagas el gracioso. No me jodas.
Perdón, yo solo intentaba relajar un poco el ambiente.
¡Mira ese camino otra vez! ¡Por aquí hemos pasado antes!
¡Me estás jodiendo, Mariano! -Que no, es por aquí seguro.
Ya verás. Eh... Mira, es que... Si este árbol me suena.
Para un momento, yo me bajo y me oriento.
(ANABEL) Pare. Pero ¿no me oye? ¿Está sordo o qué?
¡Que pare!
Estamos en la puta nada.
¿A ver, dónde está? -Está...
Está... por aquí.
Estoy casi seguro. -¿Casi seguro?
¿Eso qué mierda es? No pienso darte un céntimo más.
Mira... Está cerca.
¿De acuerdo? Hagamos una cosa: dejamos el coche aquí
y damos una vuelta.
Oye...
Una linterna no tendrás, ¿no?
(PEDRO RESOPLA)
(TAXISTA) Se pelean porque se han perdido.
Llevamos un rato dando vueltas. Hay que ser gañán para no verlo.
Señora, con todos los respetos, me estoy impacientando.
Cállese, que no oigo nada. -Mire, a quien va a oír es a mí.
Esto seguro que es un delito, así que si no le importa,
me gustaría que me pagara la carrera y me dejara marchar.
A ver, ¿cuánto es? -Son 135 euros.
¿Cómo? Eso no es lo que pone el taxímetro.
Ya, pero me ha dejado el taxi hecho papilla.
El coche no está hecho para estos sitios.
Y me tiene que pagar la vuelta. -Será sinvergüenza.
Qué desgraciado. -Deme el dinero y bájese.
No te voy a pagar más de cien euros, es usted un maleducado.
Y muy poco profesional.
No se preocupe, que la próxima vez
me buscaré uno de esos chóferes
que se pillan por aplicación. -¿Cómo se atreve? ¿Maleducado?
(ANABEL REFUNFUÑA)
Bien, y... ¿Otra para mí podría ser o...?
¡Si no la encuentras en cinco minutos,
te juro que me voy y adiós al dinero!
Tiene que estar por aquí cerca.
Seguro que si doy una vuelta se me refresca la memoria.
(Claxon)
Qué susto.
¿Quién es esa? -(PEDRO) ¿Anabel?
(MARIANO) A esa tía la he visto antes
¡Oye, espero que no estés pensando mal!
¡Eh! No se puede escapar. Como hable, estamos jodidos.
¡Anabel! ¡Oye, escúchame! -¡Chica!
¡No corras!
(Música emocionante)
(JADEA)
¿Qué coño...?
(PEDRO) ¡Anabel!
(CARLOS) Ah, ah. -¿Qué pasa?
Que me estoy clavando... Ah, ya está.
El bicho este.
Ah, ahora sí.
Eh... -¿Qué?
Nada, nada.
Espera, amor. -¿Qué?
¿Paramos? -No.
Que no, que no.
¿Qué pasa, amor? ¿Qué?
Pues eso digo yo, ¿qué pasa?
No sé dónde estás, amor, pero aquí no, desde luego.
Lo siento, perdón, es verdad. Es que estoy muy cansada.
Mira, no te lo tomes a mal, pero eso ya no cuela.
La primera vez, vale, pero la octava...
Que no, que no es nada.
Dime la verdad.
Dime la verdad, coño.
Amor, yo sé que estás muy estresada.
¿Vale? Pero estoy aquí para ayudarte como siempre.
Mira...
Nunca estás en casa, pasas de mí... -No.
Pasas de la niña. -No.
No haces nada. Yo sé que es un mal momento.
Pero..., joder, amor, que me siento solo, coño.
Ya, sí.
Nada, es el trabajo, que me tiene...
Pues deja ese puto trabajo de mierda.
Dime tú qué hacemos.
¿Nos mantenemos con tu mierda de sueldo?
Perdón.
Carlos, perdón. No sé qué me pasa, no quería decir eso.
No tenía que haberlo dicho, perdón.
Para mí, esta familia es mi prioridad.
¿Para ti? -Carlos...
Joder, pues claro que lo es.
Pues entonces necesito saber que estás,
que estás aquí.
¿Vale? Si estás bien, si estás mal...
Por qué entras y sales de casa sin parar, sin decir dónde...
Mira, da igual. ¿Vale?
Da igual. Perdón.
Me voy a dormir, ¿vale?
Que sí que estoy, cariño.
Que estoy a tope, de verdad.
Estoy a...
(ANABEL GIME)
(Música dramática)
(GRITA)
(LLORA)
¡Ayuda!
¡Ayuda, por favor!
(GRITA)
(Balidos y cencerros)
(PEDRO) ¡Anabel!
¡Anabel!
Venga, vamos. Encima, cojo, no me jodas.
¡Anabel, no pasa nada!
¿Eh? Sal de donde estés.
Sí que pasa, Pedro. Porque a lo mejor nos ha oído.
Ya lo sé, imbécil. ¡Anabel!
No tengas miedo, bonita, solo vamos a hablar.
Tú nos dices por qué nos has seguido y nosotros...
Nosotros...
¡Que salgas ya, coño!
¡Sal de una puta vez, loca de mierda!
Dios... -Me parece que así no
la vas a convencer. Digo, ¿eh?
Digo, digo yo. -Vamos a separarnos.
Tú tira por allí y yo por allí. -¿Separarnos?
Yo no me largo sin mi pasta. Como sea otro truco
para no pagarme... -Si no la encontramos,
esta pasta no te va a sacar del trullo.
Tira.
(CURRO) Yo os hablo como profesor. Llegamos hasta cierto punto.
(Teléfono)
Los principales responsables son... -Por supuesto, Curro.
Si es una cuestión educacional. Todo empieza en casa.
No es ético, es educacional. Por favor, cógeselo.
Vamos a ver, yo lo que digo es que yo educo a mi hijo
como puedo y le doy todo lo que está en mi mano.
Lo único que quiero es que sea una buena persona.
¿Tú lees revistas de educación infantil?
Quizá te ayudarían. Te puedo dejar un par de ejemplares
de "Padres ahora" o... No sé, te pueden ayudar.
Son niños. Son niños, Rafa.
Y los niños se enfadan, se pelean, luego se reconcilian,
se perdonan, vuelven a jugar...
Tampoco hablamos de una pelea, sino de "bullying".
Es acoso, son niños que sufren...
¿Qué sufren?
(Teléfono)
Rafa, no pensaba sacar este tema, pero lo voy a decir.
Es vuestra hija la que se burla de mi Goyo.
Sí, porque le llamó el otro día cosas horribles:
vagabundo y pobre porque no tenemos tantas cosas como...
Te lo pido por favor, Arturo:
¿Podrías coger el móvil o quitarle la musiquita?
Nos está poniendo negros a todos.
Sí, perdón. ¿Anabel?
No te oigo bien, no tienes cobertura.
Aitana, mi hija, es supertolerante.
Es verdad que salta,
es verdad, pero solo cuando la pinchan.
¡Cuando...! -Calla un momento. ¿Qué?
Anabel, no te oigo bien.
Joder. Vale, cálmate. ¿Dónde estás?
¿Dónde estás?
Envíame la ubicación y voy, no te muevas.
Eh... -¿Te vas?
¿Todo bien? Era Anabel, ¿no? -Lo siento, me tengo que ir.
Curro, gracias por la cena. El chino, riquísimo.
Y así siempre. Siempre.
Anda, ¿te queda vino?
(Música dramática)
(PEDRO) ¡Anabel!
(Balidos)
(Música de miedo)
(ANABEL GRITA)
¡Estate quieta! ¡Joder!
¡Pedro! ¡Está aquí!
(ANABEL GRITA)
(LLORA)
(GRITA)
(GRITA)
¡Anabel!
Todo ha sido un malentendido.
Si me dejas que te explique, ¿eh?
Me vas a hacer enfadar.
Y tú no quieres que me enfade, ¿verdad?
(Cacareo)
Podemos entendernos como personas adultas.
No te voy a hacer daño, te lo juro.
¡Y un cuerno!
(GRITA Y SOLLOZA)
¡Zorra!
¡Te voy a rajar!
Te voy a desollar como una marrana.
Perra, te voy a sacar los ojos.
(Música suave)
Ay, no, perdón. -Nada, no te preocupes.
No pasa nada. -Espera.
Sí. No, pero lo limpio. -Ya está, no hace falta.
Esto lo echo yo mañana a la lavadora.
No, pero se queda la mancha.
O te compro uno. -¿Qué me vas a comprar?
Además, te vas a manchar y estás muy guapa.
Ya está, déjalo.
Oye, ¿tú a qué juegas?
¿Cómo?
Sí, que... No sé, que...
Que dejes de marearme, ¿no? Porque...
Yo me siento como una idiota.
Tú aprovechas siempre para... como para tocarme.
Y yo lo noto, porque yo noto que me mandas
señales de flirteo.
Sí, de tonteo. Y luego llegas a la puerta de mi casa
para invitarme a cenar y allí estaba Gregorio,
¿por qué no le dijiste que viniera si era para esto?
Entonces, yo toda ilusa te digo que sí, porque claro que quiero,
cómo no voy a querer, ¿te has visto, Curro?
Y me pongo contenta, intento ponerme guapa, me aliso el pelo,
aunque se me estropeen las puntas, me pongo este vestido...
Y entonces llego y me encuentro con este marrón,
con esta encerrona y entonces pienso: "Mayte, estás gafada",
porque llevo una racha que no es...
Ah, no.
Esto ya no pega. Esto no me apetece ya...
No, qué va. No, no,
No, porque esto no es una buena idea,
porque es madre-profesor y no, qué va.
No, pues... Lo siento. -Sí, perdonado.
Pum, se acabó. El flirteo se acabó.
Yo me he dejado llevar porque me hacía falta
como un poco de vidilla pero ya se acabó.
(Música de misterio)
(Música dramática)
(ANABEL GRITA)
(PEDRO GRUÑE)
Todavía está viva. -Cuando la enterremos,
dejará de estarlo.
Joder. Qué mal rollo todo esto.
¿Es que no te mueres nunca?
¡Qué pesada eres! Muérete de una vez, coño.
Dios, que me tenga yo que ver en estas.
Manda cojones.
(SE QUEJA)
(Sirena de Policía)
No. -¿Cómo nos han encontrado?
¿Ves? ¡Vámonos! -¡No, no!
Antes hay que acabar con esta zorra.
(GRITAN)
(MARIANO) Mierda. Pedro, dame el dinero.
(PEDRO) ¡Ayúdame!
Joder.
Yo me piro.
(ANABEL GRITA)
¡Alto, Policía! (ANABEL GRITA)
Anabel. Para, para.
¡Para, que lo vas a matar! Ven aquí.
(PEDRO GIME)
(ARTURO) ¡Ayúdame!
Ya está, ya está.
Vamos, ya está.
Come, Maricarmen.
No la atosigues. -No come nada.
Qué bonita está.
Di que sí, Octavio. Tú no te quedes aquí de charleta con tu familia.
No te pierdas un poquito de "Pesca extrema"
y no puedas seguir el hilo. -Mamá, por favor.
Es que... -Estaba muy bueno, abuela.
Gracias, cariño.
Venga, Lourdes, ayúdame a recoger la mesa.
Venga. (MARICARMEN) ¿Por qué, por mujer?
Maricarmen, no empieces, de verdad, si a mí me da igual.
Genial, mamá, dando un ejemplo buenísimo.
Mamá sabe que yo soy un manazas. -Ya. Muchas cosas eres tú.
Un cursi. Ah, no, que eso ya no.
¿Qué dices, Lourdes? -No, nada, cuéntale.
Cuéntale a tu hija quién era esa tal Isabelita.
¿Quién? -Nada, una niña
que por lo visto a tu padre le gustaba muchísimo.
Mamá, ¿tú qué le has contado? -Nada. No me ha contado nada.
¿Quién era, quién era? (OCTAVIO) Calla ya, niña, coño.
(SUSPIRA)
Isabel era una repipi de la que tu padre estaba enchochado.
Pero como era tan feo, porque mira que era feo el jodido...
Papá, por el amor de Dios.
¿Qué, miento?
¿Eras feo o no eras feo?
La chavala te dio calabazas y menudo añito nos diste.
Pero mira, después de la mili conoció a tu madre
y, bueno, los bobos también tienen su...
¿Cómo dice el refrán? -Que te calles, papá.
El refrán dice que te calles. -Niña, ¿vienen esos platos o qué?
Espera, tienes aquí no sé en el pelo.
No.
Pero aun así estás muy guapa.
Que eres muy guapa, digo.
(CARIÑOSAMENTE) Y tú eres muy tonto.
(MARICARMEN) Qué vergüenza.
(REMEDIOS) ¡Chucho! ¡Chucho!
¡Venga para acá, a cenar!
(Ruido metálico)
¿Hola? -Gregorio, tenemos que hablar.
¿Qué pasa? ¿Y Goyo? -No, bien.
Está en casa con Naty, la vecina.
¿Podemos pasar? -Sí, claro, claro.
Tú dijiste que querías saberlo todo.
Y a mí me parece bien.
La niña tiene ladillas.
Ah.
Vale, vale.
A ver, cariño...
¿Por dónde empiezo?
El sexo no está bien. ¿Eh? No tienes que hacerlo.
Puedes pillar gonorrea, granos con pus en la boca...
No sé, hija, un montón de cosas. No está bien.
Está mal, está fatal.
¿Eh?
A ver, Arancha...
Cariño, no sabemos nada de ti.
Nada.
Y yo no me voy a convertir en Rocío Seseña ni en Elisabeth...
No quiero ser tu amiga, yo quiero ser siempre tu madre.
Pero...
No me gustaría que fueses una completa desconocida
para nosotros.
¿Entiendes?
Y el sexo...
El sexo no está mal.
El sexo puede ser divertido...
y bonito...
Yo creo que podemos hablar de sexo.
Yo soy tu madre, pero..., pero soy joven
y, si no, podemos ir a hablar con alguien.
Pero tu padre y yo necesitamos saber
que empieza tu vida sexual.
Para cuidarte, cariño.
Nosotros queremos cuidarte.
Sí.
(Grillos)
(REMEDIOS) Has tirado un tenedor a la basura.
No sé ni dónde tengo la cabeza.
Qué bien huele ese pudin. -Y va a saber riquísimo.
Le voy a echar un poquito de helado. Tráemelo.
Ahí, el congelador, a la derecha. -¿Aquí?
Sí, el grande.
Hay que andarse con ojo con lo que se mete bajo tierra
porque siempre acaba saliendo.
Remedios, yo le prometo que fue un accidente.
Lourdes, que te conozco, no me des explicaciones.
Las mujeres estamos para ayudarnos entre nosotras.
Solo una cosita, cariño. La chica no era manca, ¿no?
Creo que he perdido un brazo.
Ah. Su teléfono.
(SOLLOZA) Os vi yo.
Pero os podía haber visto cualquiera.
Sois unas inconscientes.
Hala. ¿Quién quiere postre?
Carmona, su pastilla.
Conseguiré el dinero, de verdad.
Si es que no ha sido culpa mía.
Si esas señoras no se hubiesen metido, pues...
Esas tías le han jodido el plan,
pero nosotros vamos a echarle un cable.
(MUJER) Niña, ¿no tienes ningún cliente ahí fuera?
Pues venga.
Y enseña más pechuga, que para eso la tienes.
Mariano, acércate. Ven aquí.
Acércate.
¿Tú te piensas que soy una imbécil? -No.
Pero vas a recordar
que con el dinero de Carmona no se juega.
(GRITA)
(LLORA)
¿Lo tenemos claro todos?
Sois una banda de incompetentes.
¿Cómo se llama la líder de la banda esa?
Mayte Soldevilla.
Mayte, ¿eh?
Pues tendré que ir a conocerla.
(MARIANO LLORA)
¡Queda inaugurada la Jornada Turbomurciana!
¡Tú! ¡Hijo de puta!
Quieta, Anabel, por favor.
No me había dado cuenta de que había alguien.
50 000 euros esperamos. -¿Cómo?
Voy a matar a esa zorra.
Si esto tuviera que ver con el asesinato,
me habrían amenazado a mí también. -Oiga.
Perdone, estoy de mudanza.
¿A estas horas?
¿Y Elvira dónde está? -Eso mismo nos gustaría saber.
Uh. -Ha desaparecido.
¿Pero desaparecido rollo fuga o rollo suceso?
Fuga, fuga. -Pedazo de rata trepadora.
¿Se puede saber qué haces? -Mi fiesta de huérfana.
Y no estás invitada.
¡Fuera! ¡Os he dicho que os vayáis!
¡Espere un momento! ¡Eh!
Diosa, ¡diosa! -¿Qué?
¡Milenials de los cojones!
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