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¡Buenas noches, "salao"!
Ay, qué fatiga.
Buenas noches, Amparo.
Quién te pillara, bonita.
Uy, qué calor hace aquí dentro, Alfonso.
Abre un poco la ventana, hombre.
Deja, ya lo hago yo.
No te muevas, como siempre, no te vayas a herniar,
Pero... Pero ¿cómo puedes deshacer tanto la cama
si estás vegetal perdido?
Ay... Venga.
Así.
¿Cómo estás, Alfonso?
Nosotros en casa bien.
El niño, bien.
Y yo con mis cositas, ya sabes.
El azúcar, por las nubes.
El reuma...
Y...
Y que soy una asesina, Alfonso.
"¿Te acuerdas de la estirada esa del AMPA?".
"Sí, Elvira, la dueña del edificio".
"Pues está muerta".
(GRITAN)
"Muertísima".
"La espichó la semana pasada".
Y todo por mi culpa.
"Bueno, por mi culpa, no, por culpa de las cuatro".
"De Mayte, la mujer esa que va corriendo a todas partes".
¡Me estás jodiendo la vida!
Tiene acojonado a sus compañeros.
Yo vendo la nueva Turbothunder 3000.
Una de las dos se irá a la calle.
Quiero el divorcio.
"De Lourdes, la funcionaria del cuarto,
que está casada con el policía".
¿Qué tal lo del piso?
Siento que perdáis la casa, así se os bajan los humos.
Qué hija de puta.
"Y de una chiquita, jovencita y preñada, del AMPA
que se llama Virginia".
"¡Si casi no os conozco!".
No sé si para vosotras esto es normal.
Ojo, que fue un accidente.
¡Llamad al 112, retrasadas!
"Pero no hicimos nada para evitarlo".
Llamamos, pero tú prometes que paras el desahucio.
(Gritos)
"La verdad es que yo sí que me ensañé un poco".
"Pero fue en defensa propia".
"Tuvimos que deshacernos del cuerpo".
"Sí, Alfonso, sí".
"Que la enterramos y todo".
"Con lo mal que estoy yo de los riñones".
Y a todo esto, Pedro, el marido de Elvira...
¡Elvira, ya, coño! -"Es más raro".
Dime. -¿Te la has cargado o no?
Hola, Pedro, buenas noches.
Empezó a gritar como una loca y a decir que se iba con él.
Es mi mejor amiga. Si tuviera una aventura
o pensara marcharse, me lo habría dicho.
"Ahora comienza mi nueva andanza".
"Besitos de azúcar".
Alfonso, cuando ya creíamos que estaba todo solucionado,
esta mañana, me viene la Asun,
sí, la niña con down, la hija de Concha...
Adentro. Y quítate eso, pareces una mamarracha.
"y me dice que lo sabe todo".
Lo he grabado todo y voy a ir a la Policía.
A no ser que matéis también a mi madre.
Como lo oyes, que nos ha grabado y todo.
¡Que me des el puto dinero!
¡Que son solo 20 euros, joder!
Que no tengo, que estoy pelada, Arancha.
¡Y esa boca! ¿Tú crees que te mereces algo?
De verdad, que tú ya eres mayorcita para entender las cosas.
No voy a quitar dinero de la comida para que tú te compres tonterías.
¿Me dejas salir, por favor?
Mira cómo tienes tirada toda la ropa tirada por el salón.
De verdad, no sé para qué tenemos armarios en esta casa.
La voy a dejar ahí.
¿Quieres que te trate como a una adulta?
Recoge la ropa, y después hablamos.
No voy a hacer puto nada.
¡Goyo! ¡Goyo! ¡Las paredes, no!
Que no hagas "bullying".
¿Qué dices? -Sí.
Sé que te metes con los otros niños.
Me lo ha contado Curro. Los tienes a todos acojo...
O sea, que te tienen miedo.
(Timbre)
¡Arancha, abre, por favor!
Dame los putos 20 euros.
¡Que abras la puerta, Arancha!
¿No oyes? Te voy a meter un castigo que te vas a enterar.
Tú y yo tenemos una conversación pendiente.
(Timbre)
Hala, tú a lo tuyo.
¡Los pies, del sofá!
Hola, Mayte, tesoro.
Hola.
Disculpa las horas.
Qué sorpresa.
¿Qué hacéis aquí? -¿Podemos?
Eh...
Qué vergüenza, tengo la casa manga por hombro.
Mayte. -Sí.
Iré al grano.
Nunca pensé que te diría esto,
pero parece que vas a conservar tu puesto.
Sobre todo, debido a la marcha de Elvira.
Pero hemos decidido darte la oportunidad
de que te conviertas en turbohermana fija.
Te daremos el pin. -Es precioso.
Dorado, combina con todo.
¿En serio?
Begoña, que me hace muchísima ilusión.
Y os prometo que me voy a esforzar mucho.
No mucho, muchísimo.
Pero antes...
tendrás que hacer algo.
Lo sabes, ¿no?
No lo sabes.
Querida, este es el libro dorado de recetas.
Antes de ascender como turbohermana,
tendrás que preparar tres recetas del nivel más avanzado
para el comité.
Es decir, nosotras.
Juntas decidiremos si asciendes como turbohermana o...
Si me despedís.
(RÍEN) -No, no, cariño.
O si sigues como estás.
O sea, mal.
Ganando una mierda, y todo eso.
Ya. Eh...
¿Y esto para cuándo sería?
Mañana.
¿Mañana?
Ah, pues qué reto, ¿no?
Estamos muy contentas, Mayte.
Y no te preocupes.
Que, aunque son del nivel turboavanzado,
se hacen en un periquete.
Nada. En fin...
No te robamos más tiempo. Que tienes mucho que practicar.
Y recuerda, nena, más de un millón de chicas
matarían por ese puesto.
¡Joder, mamá!
¿Me das el puto dinero o qué?
(Sintonía de "Señoras del HAMPA")
(Mensajes al móvil)
¿No piensas cogerlo? -Por favor, acábate los cereales.
(Mensaje al móvil)
¡Joder, te estoy diciendo que acabes de desayunar!
¡Hombre!
¿Estás llorando? ¡Madre mía!
¿Y ahora por qué lloras?
Porque tiene un pavazo encima... -No, porque echo de menos a mamá.
Os llevabais a matar, pero ¿te da igual que se haya ido?
Porque yo estoy preocupada.
No le importabas.
Ella solo estaba pendiente de sus cosas, de sus moños.
¿Por qué te iba a meter en un internado si no?
¿Para aprender inglés?
Venga ya...
Y a ti no te da pena, ¿no, papá?
Sí, me da pena que nos haya dejado tirados.
Pero ¡basta ya de lloros, por favor!
Ella no ha pensado en nosotros, nosotros no vamos a pensar en ella.
¿Está claro?
¡Aroa!
Yo no sé lo que le habrán enseñado las monjas,
pero no te preocupes, papá, es la edad.
"Él a mí me da una pena...".
Con lo bueno que está.
Eso sí que es un tío elegante. -¿Quién? ¿De quién habláis?
Pedro, que ha vuelto al mercado.
¿El de Elvira? -El mismo.
¿Cómo te quedas? Muerta, ¿no?
Ahora, una cosa os voy a decir, a mí los viudos me ponen burrísima.
Oye, encima, si tiene las anchuras de Pedro...
No lo puedo evitar, eso y el uniforme de Correos.
Perdona, bonita, pero Pedro no es viudo.
Como si lo fuera. Lo han dejado más tirado que una colilla.
¿No leíste su último post en su blog?
¿Último post de Elvira? ¿Qué decía?
Se ha ido por todo lo alto.
Ya no lo leo, ni lo miro.
Me da pereza ese rollo aspiracional...
Vamos, no sé qué pensará,
que, estando como está y con la silla,
va a conseguir algo mejor.
No tenéis ni idea. Elvira nunca haría algo así.
Bueno, pues lee su post en su blog y opinas tú misma.
Se ha ido.
Y, además, sin despedirse.
Siendo la presidenta del AMPA,
pues coges y te traes unas frivolidades, algo...
¿"Besitos de azúcar"?
¿No cocinaba tan bien ella con la "Turbocoño" esa?
(RÍEN)
Qué mala eres, Juani. -Es una verdad como un templo.
Y, como lo pienso, te lo digo.
(Timbre)
Siguiente.
(ELVIRA) "¡Te van a pillar, zorra!". -¿Cómo?
¿Qué me ha dicho que quería usted?
¿Qué voy a querer? ¿100 gramos de chóped?
Funcionarios, qué cruz. Siéntate.
Ah, muy bien, veo que tiene usted el DNI caducado
y las fotos. Perfecto.
No, no, no se puede grabar aquí, bonita.
Deja la camarita.
Bueno, todo van a ser 11 euros.
Joder.
¡Qué robo! ¡Qué asco de país!
Busca el dinero, que yo no veo nada.
El dedo.
¿No lo encuentras?
Menuda lerda, no vales para nada.
¿Dónde coño está?
Ay, veo menos que un gato de escayola.
Menos mal que me operan ya.
Ah, ¿que se opera usted?
Sí, me ingresan hoy. Cataratas.
Vaya por Dios.
¿Y tiene para mucho?
¿Y a ti qué coño te importa?
Quiero ver a tu superior.
¿Dónde está tu superior?
¿Estás apollardada o qué? ¡Vicente!
¡Vicente!
¡Una semana ya! Ahora tengo pruebas.
Vas a tener que creerme.
Me va a perdonar usted un momento, señorita.
¿Qué pasa? -¿Cómo que qué pasa?
Que tienes que investigar, ponerte manos a la obra.
¿Eres policía o no?
Anabel, ¿te relajas? -¿Qué pasa?
¿Qué escándalo es este?
Elvira no se ha marchado, es más que obvio.
¿Queréis dejar de mirar para otro lado?
Vamos, entra, cálmate. -¡Que no voy a ningún sitio!
Alguien está escribiendo un montón de chorradas en su blog
como si fuese ella, pero no lo es.
Hay que rastrear la dirección IP del ordenador.
¿Qué dices de IP y de blog? ¿Te quieres callar?
Estás haciendo el ridículo. -¿Y su ropa?
Elvira nunca se iría sin su ropa.
Y yo la vi, hice fotos. -Llévatela a dar una vuelta.
Que no me voy a ningún sitio. -Vamos a que te dé el aire.
¡Que os pagan con mis impuestos!
¡No me voy a ningún sitio!
Menudo barrio.
Todos, calaña.
¡Sois una panda de vagos y de corruptos!
Anabel, párate.
¿Qué quieres? ¿Llamarme histérica?
¿Ver las tonterías que digo para irte a reír con tu compañero?
Espera un momento, por favor. Escúchame.
Te comprendo perfectamente, de verdad.
Mira, yo llevo trabajando en esta comisaría solo dos semanas.
Igual tampoco comparto cómo se hacen aquí las cosas,
pero debes tranquilizarte.
No puedes entrar pegando gritos.
Mi amiga está desaparecida, y no parece importarle a nadie.
Anabel, es una mujer adulta.
No hay ningún indicio de nada y su marido nos dijo...
Su marido es un cretino.
Si tuvieras dos dedos de frente, lo sabrías.
No estoy aquí para que me faltes al respeto.
Es que me duele.
Sé que Elvira está en algún sitio. Tengo un mal presentimiento.
No sé si está bien.
Bueno, esto ya está.
El DNI.
Y este es el código para entrar en internet.
Tíralo a la basura, no lo quiero. Vamos, niña.
A por las mudas a casa.
Hale, hale.
Siguiente. -Qué mierda de barrio.
Tenemos que hablar.
No te lo vas a creer.
Escúchame.
¿Qué pasa?
¡De todo!
No me asustes.
Levántese. No, estaban las señoritas primero.
¿Qué pasa? -No.
Qué no pasa.
Tenemos un movidón, Lourdes.
Un movidón que...
¡Manda narices! ¡Manda narices!
¿Cómo se te ocurre escribir un post en el blog de Elvira?
¿Y cómo conseguiste la contraseña? -¿Eso, cómo?
Lo tenía todo apuntado en su móvil.
¿Le registraste el móvil? -Ay, sí.
Yo qué sé, no sé.
Eres una inconsciente. -Que lo borre, y ya está.
No, no, eso no funciona así.
Porque Anabel se ha dado cuenta
y va a rastrear la IP de tu ordenador.
¿El qué? -La IP.
Lourdes, de verdad, lo hice con buena intención.
Pensé que esto ayudaría a no levantar sospechas.
Pues las has levantado pero bien levantadas.
A ver qué coño hacemos ahora. -Dejémonos de IP y tonterías
y centrémonos en Asun.
Que esa nos delata. -Esa es otra.
Que lo sabe todo, todo.
Se lo ha currado, ¿eh?
Qué mala leche tiene. Bueno, pero intentamos convencerla.
Persuadirla.
Sobornarla. -¡Que no, que no!
He insistido, he intentado hacerme la viejita desvalida, pero nada:
o matamos a su madre, o lo cuenta todo a la pasma.
Que nos ha grabado con una cámara.
Qué fría es. -¿Grabaciones, de verdad?
Joder, qué profesional.
Pero ¿qué ha grabado?
¿Y cuándo? Igual es todo un farol. -¡Ay, me da igual!
Solo se me ocurre una cosa.
No vamos a matarla.
¿Quién ha hablado de matar? -Pero ¿qué hacemos?
Lourdes, deja las magdalenas. ¿Cuántas llevas?
Luego te las pago. Eso dices siempre.
Luego te escaqueas. -Bueno, venga vale ya.
Amparo, tú...
Como portera, ¿tienes las llaves de doña Concha?
Claro que las tengo. Cuando doña Concha y Asun
se vayan a operar de cataratas, nosotras nos metemos en su casa
y nos llevamos las cintas.
¿Y si vuelven antes del hospital? -No,
a mi suegro le operaron de lo mismo
y estuvo dos días ingresado.
Oye, pero allanamiento de morada, seguimos sumando cargos.
¿Y los vecinos? ¿No deberíamos separarnos?
¿Hacer guardia fuera?
Pero ¿qué vecinos? Elvira y Pedro los echaron a todos.
Y la Gertrudis se fue.
Mira, ahora todo huele de maravilla.
Lo tenía hecho todo una mierda. Diógenes.
¿Y el perro? Doña Concha tiene perro.
Ya verás tú con el perro.
Es perra.
Bueno, con la perra ya veremos qué hacemos.
(Alarma)
Todas al AMPA, que no llegamos. Venga, las 19:00 ya. Madre mía.
Me he cambiado para nada.
¡Chis, Lourdes! Tira.
Es gallega, de carne. ¿Te gusta a ti la carne?
¿Eh? Sí, sí.
Es que de atún no me sale igual.
Me encanta, pero no haberte molestado.
Muchas gracias.
Como vas a estar tan liado tú solo con las niñas,
¿Cómo están ellas? ¿La mayor ha vuelto del internado?
Venga, vamos a empezar.
Juan, entra y cierra la puerta.
Curro, perdona, me gustaría decir unas palabras
antes de empezar. -Claro que sí.
Lo que nos faltaba.
Antes de nada,
quería dar las gracias por todas las muestras de cariño.
Gracias, Juani.
Y quería acabar con todos los rumores y las habladurías.
Sé que se ha especulado mucho con la marcha de mi mujer, pero...
Pero es lo que es y no hay vuelta de hoja.
Elvira nos ha abandonado, y punto.
No sabemos si está bien o si está mal.
Pero ha sido su decisión.
Y mis hijas y yo saldremos adelante como podamos.
No está siendo fácil.
No os voy a engañar,
después de 17 años de matrimonio esto...
Esto es muy fuerte.
Pero, bueno, también quería pediros disculpas,
sobre todo, por la actitud de Elvira.
Qué sinvergüenza.
Sé que es una baja importante.
Sobre todo, teniendo en cuenta que era la presidenta del AMPA.
Pero espero que su marcha no estropee
nuestra dinámica como colectivo.
Así que muchas gracias a todos y a todas.
Pero ¿este qué dice?
¿Que se ha ido? ¿Y a quién le he taladrado yo el cráneo?
Amparo, por favor.
Pedro, gracias.
A ti.
Ay, se me olvidaba.
Tenemos nueva incorporación.
Vamos a darle la bienvenida a un nuevo papá.
Rafa, el papá de Aitana. Se acaban de mudar al barrio.
Aitana está en... ¿primero?
Segundo, segundo. -En segundo.
En segundo, segundo. Son de Barcelona.
Y es ginecólogo, ¿no? -Sí, así es.
Así que, si alguna de vosotras necesita una revisión,
puede pedirme cita.
Pues es mono, ¿eh?
Joder, perfecto, Anabel.
No, no, no, no, no, no.
Es caca.
Las cosas del suelo no se cogen.
Elvira.
Por fin.
Te estaba buscando.
Pero puedes andar... Eres un fantasma.
Pues claro que puedo andar. ¡Estoy en tu cabeza, imbécil!
Que si soy un fantasma, dice.
Elvira, no, no estoy bien.
Necesito las pastillas.
Son las últimas que me quedan y no tengo receta.
No las necesitas.
Te atontan.
No te dejan disfrutar de la realidad.
Estás... muy guapa.
Te he echado de menos.
Ya.
Me vas a hacer un favor.
¿A que sí?
Claro que sí, Elvira, cariño, ¿qué quieres?
Tú sabes que yo no escribí esas...
patrañas en mi blog.
Pues claro que no.
"Besitos de azúcar".
¿Y me iría yo sin mi ropa?
No.
Eso mismo le dije yo a la Policía.
¿Y qué haces ahí sentada?
¡Levanta ahora mismo!
¡Tira esa mierda de antipsicóticos!
Descubre quién está detrás de todo esto.
Haz justicia, Anabel.
Gregorio, cariño, qué manía tienes con cargar poco el café.
Que salen aguados y dicen que saben a chichinabo.
Hola. -Buenas.
Hola, Mayte. ¿Te pongo algo?
No, gracias, Manoli. -Chica, un cortadito rápido.
No me da tiempo.
Gregorio, eh...
¿Qué?
Me vas a pedir que me quede con los niños otra vez. ¿A que sí?
Sé que no te toca, pero necesito que te quedes con Goyo.
Me ha surgido un compromiso y es que no puedo.
Bueno, pues déjalo con la niña.
¿La niña? Está imposible la niña.
Joder, Mayte. Ya hablamos de los turnos y de los horarios
para algo, ¿no? -Es verdad.
Sí, pero yo me acabo de enterar.
Y yo no tengo con quién dejarlo. ¿Qué hago?
No sé, ¿a ti te rompe mucho?
¿Qué le va a romper? No le rompe nada.
Hay partido y no tenemos la tele por cable,
así que cerraremos pronto.
Yo voy a por él, ¿vale, Mayte?
Vale, pues...
Que gracias.
Bueno...
Venga, que es muy tarde.
Hola, nenas.
Cerramos con llave para que no nos cuelen los yonquis,
Tenemos el barrio infectado.
Venga. -Qué mal, ¿no?
Y con los niños y todo.
Esto ya casi está.
Albóndigas a la jardinera.
Para hacer eso, me tendría que haber traído mi Turbo.
Tiene nueva función trituradora. -Mayte.
Tienes razón, de momento, no más Turbo.
Hecho. Venga, y ahora, hacer pelotitas.
Espero que a la perra le guste la carne mixta.
¿No la palmará con tanto Dormidol? -No.
Mayte, el ordenador. ¿Lo has traído?
Sí, pero me da un mal cuerpo...
¿Qué vas a hacer con él, Lourdes?
Me costó muchas horas extras cuando trabajaba en la gasolinera.
Arancha me va a odiar. -Si ya te odia, mujer.
Qué más te da. -Chicas, ya tengo las llaves.
Pues venga. Venga.
Vamos.
¿Y esto qué es?
Son de unas bolsas de cotillón de súper.
¿Tenéis animal favorito? Me gusta la cebra, pero puedo ser flexible.
Otra vez. El edificio está vacío.
En la casa de Concha no hay nadie.
Sabía que me dirías eso.
¿Y si nos ven desde otro edificio?
¡O vete tú a saber!
Hale, para ti, la vaca.
Yo, el gato. -No hay gato.
Oye, ¿la perra? -¡Chis!
Joder, qué peste. ¿Cómo puede vivir aquí?
¡Chis!
Vamos a ver. Amparo, tú a la cocina.
Vosotras dos, a la cocina. Yo, a la habitación.
(Ladridos)
¡Os lo dije! ¡Os lo dije!
¡Por favor, las albóndigas!
Venga.
¡Coño, qué susto!
Marisa, perra buena. (MARISA LLORA)
Perra buena, Marisa. Ya está.
Id a buscar. -Vamos.
Son todo perros.
Qué feos.
Pero ¿te has vuelto loca?
¡Apaga la luz! ¡Apaga, apaga!
Pero ¿cómo queréis que encuentre las películas a oscuras?
O sea, la niña dice: "Hay que ponerse las caretas",
y nos ponemos las caretas.
Luego digo: "Hay que tener luz", y no tenemos luz.
Al final, todas mis propuestas a la basura.
No podemos llamar la atención. ¿Quieres que nos pillen?
Vale, vale. Cierro las cortinas,
pero la luz se queda.
Solo faltaría que nos rompiéramos la crisma.
Mirad.
Encierra a la niña con candado.
No me extraña que la quiera muerta.
(Zumbidos de moscas)
(Pitido de juguete)
(RESPIRA ANGUSTIADA)
¡Ah!
(Risa)
Esta vez, os habéis pasado.
(RÍE)
Ahora sí que sí.
Estáis de mierda hasta el cuello.
(RÍE)
Vaya, por fin te has despertado.
Menudo mamporrazo te dio la niña.
Amparo.
¿Qué ha pasado? -Que te has quedado frita.
Lourdes dice que inconsciente.
Yo creo que es por el cansancio acumulado.
Llevas un tute, hija. -Madre mía de mi vida.
¿La niña está atada?
Se nos va a caer el pelo.
Hay que desatarla, no podemos... -¡Quieta ahí parada!
No sabes los bocados que pega la niña.
¿Qué vamos a hacer?
Nada, pues buscar las pruebas, las películas.
Esta no suelta ni prenda.
Digo con ella, con la niña.
Hemos decidido hacer turnos para vigilarla
hasta que las encontremos.
¿Hasta que las...? Que esto es una locura.
¿A mí qué me cuentas?
Haberte levantado antes y haber opinado,
en vez de haberte quedado haciendo la vaga.
Que estaba inconsciente. -¿Y a mí qué me cuentas?
Amparo.
¿Qué? -¡Que qué hago!
Tú sabrás, es tu turno.
Yo me largo a enseñar el ático a los peritos. Llego tarde.
Y yo no me he pasado toda la semana limpiando la sangre para nada.
Abur.
Es mi turno.
Pues estamos aviados.
¿Se puede saber dónde estaba?
Pues estaba cuidando de la perra de doña Concha.
Quiero decir, de su animal, no me vaya a malinterpretar.
Es que le han operado urgente. -Verá, señora,
como hoy hemos venido con Pedro,
nos hemos tomado la libertad de subir a tasar el ático.
¿Cómo? ¿Ya han subido?
Sí. ¿Algún problema?
No, claro que no.
¿Y bien? ¿Qué? ¿Qué?
Ah, no sé, díganos usted. ¡Manda narices!
Caballeros, ¿les importaría ir bajando?
Quiero hablar con ella a solas.
Claro, vamos.
Amparo.
Como usted comprenderá,
lo que hemos visto ahí arriba no me gusta un pelo.
Tiene toda la razón. Ya me lo figuraba.
¿Le parece normal la que tiene liada en el baño?
Eso es repugnante.
Claro, repugnante me parece muy poco.
A ver cómo se lo explico.
Cientos de cucarachas por todas partes.
¿Cómo voy a vender el edificio así?
¿Sabe la cara que me ha puesto el perito?
Cucarachas, claro, claro.
Cuando llueve, bajan por las tuberías.
No me cuente historias.
¿Usted está aquí para limpiar y cuidar el edificio
o solo para cobrar y tomarme el pelo?
Lo lamento mucho. Tiene usted toda la razón.
¡Toma, mal bicho!
¿Ve usted? Solucionado.
Esta misma tarde subo arriba y fumigo todo por completo.
No va a quedar ni una. -Más le vale.
Ah, por cierto, Amparo,
espero que haya buscado un sitio para mudarse.
Las obras empiezan en breve. Lo quiero todo despejado.
Chica, la verdad, no sé lo que quieres que te diga.
Un día, estaba ahí, comiendo "cookies" tan pancha,
y, al día siguiente, se esfuma.
Sandra, esto es para comité.
Qué poco compromiso, la verdad.
Pero ¿no notaste nada raro? No sé, ¿dijo algo?
Y yo qué sé. Lo normal, supongo.
De verdad, no puedo atenderte, tengo mucho lío.
Ahora que lo pienso, en plan cotilleo...
La última vez se peleó con su marido por teléfono.
Tenía que venir a recogerla, la dejo tirada.
Ella se enfadó.
Hubo gritos, rollo discreto pero tenso.
Estaba hasta el mismísimo de...
(Móvil)
Hola, Begoña.
Hola, tesoro. Disculpa que te llame. Solamente quería saber si vas bien.
¿Necesitas algo?
Hombre, pues me pillas regular ahora.
Voy disparada.
Hombre, te entiendo.
"La turboprueba no es moco de pavo".
No te preocupes, te va a salir bien, tonta.
¿La turbo...? ¿Qué? -“Mayte".
"Dime que no te has olvidado".
Se ha convocado una junta extraordinaria.
Yo he apostado por ti.
¡Qué va, por favor, Begoña!
¿Cómo me voy a olvidar? La turboprueba.
"Ahora, justo..."
estaba buscando condimentos para un sofrito.
Ah, pues con las especias, ojito. A Toñi
"le han quitado el balón gástrico".
Tiene la tripa fatal.
"¡Ayuda!".
¿Mayte?
Mayte, ¿va todo bien, tesoro? -“Eh...".
Entiéndeme, Begoña, tengo la cocina empantanada.
"¿Nos vemos esta noche?". -Sí, claro, en tu casa,
"a las 22:00. Yo aviso a las chicas".
Ocúpate del bufé. -"¡Me ha secuestrado!".
¡Ayuda!
Oye, ¿en serio que estás bien?
Oigo gritos.
A ver, tengo una cría amordazada en el salón
y una jaqueca de tres pares de narices.
No puedo hablar.
Te entiendo perfectamente. Mi hija era igual.
Con los niños, mano dura; si no, se te rebelan.
(GRITA) ¡Por favor!
¿Qué escándalo es este? ¡Chis!
Necesito ir al baño. -¿Otra vez?
Has sido hace menos de media hora. -Es que soy de vejiga pequeña.
Vejiga pequeña, vejiga pequeña... Eso te pasa por beber tanto batido.
Que yo te he dicho que no bebieras.
Pero ¿tú me has hecho caso?
No, padre.
¡Tira! Me tienes contenta.
Venga.
¿Puedo abrir el grifo?
Tengo pis tímido.
Si no, no me sale.
Vale. Tú haz lo que quieras, pero date prisa.
¿Cómo vas?
¿Consigues que salga algo?
Mamá. -"Asunción, ¿eres tú?".
"No veo una mierda, coño. ¿De dónde has sacado ese teléfono?".
"Estos desgraciados me van a dar el alta esta tarde".
"Prepárate, cuando llegue a casa, te la vas a cargar".
Mayte.
Mayte, ya estoy aquí.
¿Qué tal? -Chis.
¿Y la niña?
Haciendo pis. Y déjala, que está concentrada.
Oye, ¿tú sabes lo que es la cocina molecular?
¿La has dejado sola? Pero me cago en Satanás.
Oye, si te parece, entro con ella a mirar.
¡Asunción!
Asunción, sal de ahí a la voz de ya.
¿Qué pasa?
Una ya no puede mear tranquila.
Mira, tira para el salón,
y que sea la última vez qué vas a ningún sitio sola. Tira.
Es que, de verdad... -Tampoco seas tan dura con ella.
Lourdes, cariño, yo me voy.
Tengo un circo montado en casa de agárrate y no te menees.
Hemos registrado la cocina, el salón, los dormitorios, el baño...
Ni rastro de las cintas.
Y está no suelta prenda.
Vete tranquila, que ya me encargo yo.
¿Y mi móvil?
Aquí.
Lourdes, por favor, tengamos la fiesta en paz.
Vale, me voy. Te llamo luego.
Adiós, cariño.
Vamos a ver ahora si cantas...
o no cantas.
Virginia.
¿Podemos hablar un momento? -Sí.
Se lo que me vas a decir.
Lo voy a dejar, pero estoy estresada últimamente.
No es eso. ¿No tienes nada que contarme?
¿Yo?
Pues, no sé, si no es por tabaco...
¿No será por las magdalenas gourmet?
La furgoneta.
Tiene un lateral lleno de arañazos.
Y los bajos están destrozados.
¿Se puede saber qué has hecho? -¿Con la furgo?
Sí.
Ay, Ramón, qué apuro.
Que estaba en mitad de la M-40, ¿no?,
y se me cruzó, sin esperarlo, un conejo.
Para no chafarlo, di un volantazo, y un camionero me grita
que las mujeres no deberíamos tener carné.
Claro, me puse a llorar como una cría.
Y salí de la carretera como pude, comiéndome árboles y de todo.
Es que no veía, Ramón.
Es que no veía por las lágrimas.
Un disgusto.
Lo siento. Lo siento, vale, pero, la próxima vez, cuéntamelo.
Una señora ha vomitado en el pasillo de los congelados.
Oye, ¿y qué es eso de las magdalenas gourmet?
O te friego la pota, o te cuento lo de las magdalenas.
Todo no puedo.
Niña.
¿Tú sabes dónde está el cardamomo? ¡Niña!
¿Cardamomo? Y yo que sé dónde está. ¿A mí qué me cuenta?
(Timbre)
¡Eh, chaval! ¿Qué coño haces? ¿Qué cojones te pasa?
¿Te parece bien si te empujo? -¿Qué hace? Deje al crío en paz.
¿Este monstruo es su hijo? -Soy la responsable, ¿qué pasa?
Es un delincuente. Vamos a dirección.
Pero ¿quién se ha creído usted? ¡Que no le ponga la mano encima!
(Golpes)
¿Qué vas a hacer luego?
¿Luego? ¿Luego cuándo? Cuando encontréis lo que buscáis.
¿Cuando encontremos lo que buscamos?
¿Te crees que somos tontas?
Destruimos las pruebas, nos llevamos cuatro joyas
y fingimos que ha sido un robo.
No pensarás que voy a callarme después de lo que habéis hecho.
Pero ¿tú qué te crees?
¿Qué coño quieres?
Sabes perfectamente lo que quiero.
Que no vamos a matar a nadie, Asunción.
No somos asesinas.
Uy, que no.
Entonces, estáis en un lío.
Mira, niña,
la paciencia es mi fuerte,
pero contigo se me está empezando a acabar.
Uy, qué perros tan bonitos. ¿Son tuyos?
Oy, oy, oy, oy, oy.
Que creo que hemos encontrado tu punto flaco.
Vamos a hacer una cosa.
O me dices dónde están las putas películas
o me voy a ir deshaciendo de tus amigos uno a uno.
¡Haz lo que te pido y os daré la película!
¡No sabes con quién estás hablando, no lo sabes!
¡No, no!
¡Déjalos, no!
¡No, ese no!
¡Por favor! -¿Dónde están las películas?
¿Dónde están?
¿No me lo vas a decir?
En el baño,
encima de la cisterna.
En la cisterna.
Pero mira que eres retorcida.
Bingo.
¿Son estas las películas? -Quién sabe.
Pero, bueno, te reviento la cabeza.
¿Cuáles son? -No lo sé.
Se me olvidó etiquetarlas.
¿Como sé que no me estás mintiendo? -No lo sé.
Porque te fías de mí.
(Pitido)
(Pitido)
¡Ay!
(LEE) "Esferificación inversa de yogur".
Pero aquí hay que saber geometría también.
Arancha, mi amor.
Perdona, es que tengo una demo muy importante.
¿Tiene muy mala pinta?
¿Seguro que no soy adoptada?
(SUSPIRA) Ha llamado papá.
Que vayas echando leches para el colegio.
Pero ¿ahora?
Que es urgente. Algo del imbécil ese.
¿De tu hermano?
Si tú lo dices...
Anabel, esto es ridículo.
Llevamos dos horas y media y no ha pasado nada.
Como Vicente se entere de esto, me despide.
Cállate. Si hablas, no me concentro.
Por si no lo sabes,
esto que estamos haciendo, es ilegal.
No se puede espiar a alguien así como así.
Un armario con ropa y un post no son prueba de nada.
No, es que, como me pillen, se me cae el pelo.
Mira, ese cabrón oculta algo. Lo sé como que me llamo Anabel.
Agáchate, que sale.
Uh, no ha separado ni el vidrio ni el papel.
¿Pido refuerzos?
Pero ¿dónde vas?
¿Qué haces? ¿Qué haces? -¡Ay!
Te lo dije, la ropa de Elvira.
A ver, a este tío le acaban de dejar.
Es normal que quiera deshacerse de su ropa. Está despechado.
¿En serio? ¿Qué clase de policía eres tú?
Esto es ocultación de pruebas. -Anabel, se acabó.
Qué quieres seguir con tu rollito de Jessica Fletcher, perfecto,
pero yo paso, ya bastante tengo con lo mío.
Desde luego, qué lástima, si esto es cachemir.
Verás mi madre cuando se entere.
Qué va. Tranquilo, no va a pasar nada, ya verás.
No, tú no conoces a mi madre.
¿Se puede saber qué has hecho ahora?
¿No puedo dejarte solo ni un minuto?
Mayte, tranquila. -No, Manoli.
Te lo pido por favor, no te metas.
Goyo, ¿quieres matarme de un disgusto?
Luego hablamos, pero que sepas que estás castigado.
No, castigadísimo.
(Portazo)
¿Lo ves?
Oye, menudo gancho de derecha.
A ver, me tenéis que explicar... -No creo que haya sido para tanto.
No lo entiendo. -¡Me han dado...!
Chicos, por favor, no perdamos las formas.
Tu hijo es un sádico. No consentiré que amedrente a mi hija.
Si no le sabéis educar, lo hará la escuela.
¿Tú que te has creído? -Eso no te lo permito.
¿Estás cuestionando cómo educo yo a mi hijo?
Por favor, gritándonos unos a otros no vamos a solucionar el problema.
Está claro cómo solucionan ellos los problemas.
Tienes suerte de que no denuncie a tu novia, mi marido es policía.
Bueno, bueno.
Mayte, no quería trasladar el problema a la junta,
pero no me queda otra.
Creía que con la charla mejoraría. -Espera.
¿Qué charla?
Pues cuando...
No se lo has contado.
No es la primera queja que recibimos de Goyo.
Chica, eres la madre del año.
Te lo iba a contar, Gregorio, de verdad.
Pero he tenido unos días de aúpa. -¡Ah!
¡Cojonudo!
¿Que tú has tenido unos días de aúpa?
¿Crees que yo no tengo días de aúpa también?
Bueno, no pasa nada.
Vamos a tranquilizarnos, por favor.
¿Eh?
¿Mayte?
Mayte, ven, siéntate.
No.
No.
Perdóname, Curro.
¿Virginia?
Virginia, ¿estás ahí?
Niña, qué susto me has dado. ¿Qué haces?
Son las Navidades de 99.
La niña se ha pedido la Barbie ranchera
y está a punto de saber si Papá Noel se la regaló.
No me la regaló. Nunca me la regaló.
Joder, ¿otro "spoiler"? ¡No! -¿Qué estás viendo?
Ya tenemos los rollos. -¿Y qué hacemos aquí?
Vámonos. -No, no. No podemos.
No sabemos si lo nuestro está aquí.
La niña dice que sí, pero a saber. Hay que repasarlo todo.
¿Todo? ¿Cómo que todo?
Pero si aquí hay películas a punta de pala.
Es Carlos.
Te dejo, tengo preparto a las 20:00.
Estas las he visto yo.
Las de la caja están sin mirar.
Si tienes tiempo, no dejes de ver las de la comunión,
salen unos cardados que son una maravilla.
Amparo.
Amparo, ¿estás bien? -Es un vahído de nada.
No, siéntate.
¿Te traigo un poco de agua? -Eso puede ser un ictus.
A mi tía le dio uno, y se murió.
Tranquila, que se me pasa. Me ocurre a veces.
Son los nervios.
¿Segura?
Sí, vete tranquila, va.
Venga, pues me voy pitando.
Chao, Amparo.
Adiós, maja, pásatelo bien.
¿Y ahora qué pasa? -No, mira,
estoy pensando que, entre pitos y flautas,
y con lo que tarda el metro últimamente,
no llego a preparto ni de Blas.
Además, me he quedado con el gusanillo de verlas todas.
Que yo soy muy de "cinéma vérité".
Mayte.
Soy yo, ¿puedes salir?
No, no, qué va, mejor que no.
No estoy buena, ¿eh, Gregorio?
Lo siento.
No debí hablarte así.
No, qué va, la que lo siente soy yo.
Si tenía que habértelo contado, pero es que toda esta semana
he estado con la cabeza en otra cosa.
Ni siquiera me he sentado a hablar con el niño.
Ese hombre tiene razón.
Yo soy una madre horrible.
Lo soy. -Venga, no digas tonterías.
Eso no es verdad.
Yo intento hacerlo todo bien, Gregorio, te lo juro.
Lo intento, lo intento, lo intento, pero es mucho,
y a veces siento que no llego
y, entonces, como que me ahogo, me ahogo de verdad.
Luego está lo otro,
como si no tuviera bastante, me cae lo otro.
¿Lo otro?
Si te ha pasado algo, a mí me lo puedes contar.
No, una tiene que apechugar con sus cosas.
Porque todas las madres que conozco lo hacen.
Y no se quejan, es así como funciona.
Es así. -¡Venga ya!
¿De qué madres me hablas? A ver.
Todas, Gregorio, todas menos yo.
Te lo digo en serio, ¿cuáles?
¿La de Roberto Morato, que va hasta el culo de litio?
¿O la de Lucas Mantilla, que le echa dos litros de whisky al café?
Hoy he tenido que sacarla a rastras del bar.
Mayte, somos un equipo.
Si les pasa algo a los chicos, yo tengo que saberlo.
Quiero ayudar.
¿Estás bien?
Todo esto...
Ser madre es tan...
Es tan solitario, no te imaginas cuánto.
¿Cómo que no?
¿Y yo qué soy?
No, tú eres padre, no es lo mismo.
Ya.
Venga, tranquilízate.
Yo voy a vigilar que Manoli no pegue a nadie más.
Y tú... Lávate la cara, anda,
que menuda pinta tienes.
(Cisterna)
¿Mi mamá es una borracha?
Hombre, ¿qué pasa, Peter? -¡Ey!
Hola, niño.
Lourdes.
¿Has visto a Vicente?
Pues no, pero estará patrullando.
Bueno, vaya pollo os montó Anabel esta mañana.
Ya. Creo que esa mujer no está bien.
No está bien de la cabeza. Pobrecita, me da pena.
Sí, es increíble. Está convencida de que la tal Elvira no se ha ido.
Que se la han llevado.
O lo que es peor, que la han...
Calla, por Dios, no.
¡Hombre, no! ¿Cómo va a ser eso? No, hombre, no.
¿Tú crees que puede ser?
¿Habéis dado parte? -¿Qué parte vamos a dar?
Yo creo que la tal Elvira estaba hasta el mismísimo coño de todo
y dijo: "Yo me voy de aquí, a empezar de cero".
Estará en una playa de Almería, dándole al calimocho.
Además, allí hay muchas playas con accesos para minusválidos.
O sea, que no vais a denunciar. -No, de momento, no.
Es raro, ha pasado una semana.
Pero, si en las próximas 48 horas no da señales de vida,
como mucho, rastreamos el móvil, comprobamos que está bien y ya.
Rastreáis el... -Sí. Ojalá que no haga falta.
No. Ojalá, ojalá, ojalá.
Goyo, tenemos que hablar.
Joder, mamá, ¿tiene que ser ahora?
Sí, cariño, tiene que ser ahora.
Ven.
Aquí.
¿Qué te pasa?
¿Va todo bien en el cole?
Porque, si te pasa algo, me lo puedes contar.
No me pasa nada.
¿Estás enfadado por algo?
¿Es por papá? ¿Es porque se casa con Manoli?
Si es por eso... No, qué va, Manoli es superguay.
Sabe jugar a la consola, dice palabrotas chulas,
me deja ver pelis de mayores.
Vale, no es por eso, lo he entendido, Goyo. Perfecto.
Entonces ¿qué te pasa?
(Timbre)
Arancha, abre tú, por favor. Yo ahora no puedo.
Joder, mamá, parezco tu puta secretaria.
(ENFADADA) Tu hermana...
(SUSPIRA)
¿No me lo vas a contar?
Roberto Morato dijo que mi camiseta de Pokémon era suya.
Dijo que te vio cogerla de objetos perdidos.
Y mi mochila también. -¿Cómo?
Y hoy, Aitana se ha reído porque mis zapatillas están rotas.
Dice que somos pobres.
Goyo, por Dios, que eso no es verdad.
Eso es mentira.
Esos niños de tu clase son gilipollas.
Has dicho una palabrota.
La dice Manoli y te gusta, ¿no? Pues yo también.
A ver, cariño, ricos no somos.
Y puede que los padres de Aitana y los padres de Roberto Morato
tengan más dinero que nosotros, pero...
No sé, ¿a ti te falta de algo?
Decir esas cosas para hacer daño a alguien no está bien.
Pero tampoco está bien
pegar a nadie si dice algo que no te gusta.
Por mucho que Manoli lo haga.
Entonces ¿qué hago?
¿Me callo? -Sí.
A veces hay que morderse la lengua,
aunque nos cueste.
Eso es lo que hace la gente inteligente.
Y tú eres muy inteligente.
¿A que sí?
Mírame, Goyo.
No vas a volver a pegar a nadie en el cole.
¿Prometido?
Arancha, ¿quién estaba...?
Hola. -Hola, Mayte.
Imagino que estarás enfadadísima.
Lo entiendo, yo también lo estaría.
Vosotros preocupados porque el niño está pegando,
y voy yo, una mujer hecha y derecha,
y le doy un puñetazo a un tío delante de él.
Lo siento muchísimo, de verdad.
Nunca había pegado a nadie,
pero vi cómo cogía al crío y no lo pude evitar. Lo siento.
Se lo merecía.
Sí, se lo merecía. Gracias.
Eso no quiere decir que esté bien. -No, por supuesto.
No me gustaría que volver a pasar. -No va a pasar.
Te lo juro que no, Mayte, no va a pasar.
También quería darte las gracias por firmar los papeles del divorcio.
Sé que no es plato de buen gusto para nadie.
Y, Mayte, perdóname que me meta donde no me llaman,
pero ¿qué ha pasado ahí dentro?
Ah, nada.
Que tengo una demo importante en un rato con las de la Turbo.
Y me he estado peleando con unas recetas.
Han ganado ellas.
Ya veo, ya.
Si quieres, puedo echarte una mano.
Sí algo sé, es de cocinar. -Qué va, yo me apaño sola.
Por favor.
Por favor.
Hola.
¿Lo tienes?
Perdona la insistencia, Pedro, pero...
No, no. -Debo rendir cuentas a otra gente.
Entonces...
Oye, eh, aquí no está todo.
Joder, para contar sí que eres rápido.
Hay 50 000 euros. -¿Qué?
¿Y la otra mitad dónde está? -Es mucho dinero, Mariano.
Vamos a tomarlo con calma. -¿Qué dices de calma?
¿Qué te crees que es esto? ¿Que me puedes pagar a plazos?
Los asesinatos no se financian. -¡Cállate!
Mi mujer acaba de desaparecer, la gente se hace preguntas.
¿No te das cuenta que los del banco pueden dar parte a la Policía
si hago algún movimiento raro?
No quiero levantar sospechas.
¿A mí qué narices me importa? Yo quiero mi recompensa.
No me gustaría tener que informar a mis socios de esto.
Y créeme, a ti tampoco.
Esta gente no se anda con chiquitas, Pedro.
Se han cepillado a otros por deudas más pequeñas.
Bueno, vale, vale.
Dame hasta mañana.
Hago dos llamadas, y ya está.
Podemos vernos a las 18:00
en el bar que hay en la calle Pitágoras,
esquina con Pardo Bazán.
Te llevaré hasta el último euro, lo juro.
Más te vale.
A las 18:00 en punto. -Que sí, que sí.
Pírate, no te vaya a ver alguien.
En punto. -Que sí.
Que sí, coño.
Yo no consigo asimilar esto que está pasando, Amparo.
¿Tú?
¿Yo?
Es que, igual te parezco una loca por lo que voy a decir, pero...
A veces la veo.
A Elvira.
En la calle, en el súper o cuando hago...
Cuando hago cosas con Carlos, también la veo.
Ah.
Lo peor es no poder decirle nada a él.
No es que yo le cuente todo a mi marido,
pero matar a alguien y esconder su cadáver
creo que es la típica cosa
que una debería poder contar a su pareja.
Ay, niña, que tampoco le estás mintiendo.
¿No? Es una posverdad.
Eso está ahora muy de moda. En cambio, yo, mírame.
Mírame.
Yo no tengo a quién mentir.
Con Paloma fuera y mi Alfonso vegetal,
nadie sabe lo que hago ni lo que dejo de hacer.
Bueno, yo...
Yo no tengo muchas amigas, ¿eh?
No, es que eso a mí nunca se me ha dado bien.
Llevo en el AMPA dos años.
A ver, dime cuántas veces hemos hablado.
¿Hemos hablado dos veces? Pues eso.
No sé, todo esto que está pasando sé que es horroroso,
pero...
igual nos ha traído algo bueno, ¿no?
Que no estamos solas.
Suena muy raro esto que estoy diciendo, ¿verdad?
No.
¡Que somos nosotras! ¡Ahí está!
¡Mierda! -¡Hale, nos vamos pitando!
Coge las cintas, cógelas, que yo voy...
Ayúdame, ayúdame.
¡Ah, mierda!
Me he cortado. -¿Te has hecho daño, hija?
Me voy al baño a por tiritas.
¿Asun?
Madre ya está en casa.
¿Has dejado el grifo encendido? ¡Con lo cara que está el agua!
Ya te digo yo que... ¡Asunción!
¿No le vas a preguntar a tu madre cómo le ha ido la operación?
Me voy a quitar los zapatos, tengo los pies como chorizos.
Mierda, ¿qué hacemos?
¿A esta señora no la estaban operando?
¡Yo qué sé!
Parece que se ha quedado más ciega. Ayúdame a meterla.
Corre. -Sí, sí.
Venga.
(ASUNCIÓN GRITA)
¿Y ahora qué hacemos? ¿Ahora qué hacemos?
Por favor, no, no, está ahí.
Ven, ven. -No, no, no.
¿Estás loca? Que está ahí, Amparo.
¡Marisa!
¿Dónde coño está la perra esta?
Amparo, no.
¿Voy a hacerme algo de cenar? ¿Quieres algo?
¿Comiste lo que dejé?
La comida del hospital era peor que la mierda.
Esos hijos de puta nos quieren matar a todos.
Asunción, ¿quieres un sándwich o no?
(GRITA)
¿Se te ha comido la lengua el gato?
Oye, si estás enfadada por haberte dejado encerrada,
a la próxima te lo piensas mejor,
antes de hacer tantas cochinadas.
Tocarse es de guarras... y comunistas.
Ya lo sabes.
¡Madre, me han secuestrado!
¿Qué?
¿Quién ha entrado en mi casa? -¡Ayuda!
¡Madre!
¿Qué coño le has hecho a mi hija?
(GRITA)
¡Cabrón, no te escaparás!
¡Ven aquí!
¡Madre! ¡Madre!
¡Ven aquí!
¡Abre la puerta, por favor!
¡Que estoy aquí!
¡Abre!
¡Ábreme! -¡Te vas a cagar, cabrón!
(Respiración agitada)
(Pitido)
(DOÑA CONCHA GRITA)
Puedo olerte.
¡Como te pille, te destripo!
¡No vas a salir de aquí, sanguijuela!
(OLISQUEA)
¡No, no respires, no, hijo de puta!
¿Qué le has hecho a mi hija, hostia?
(Golpes)
¡Ah!
¿Dónde estás?
¡Da la cara!
¿Amparo?
¡Reconozco tu olor a naftalina y mortadela!
¡Belcebú!
(AMBAS GRITAN)
(GRITA)
¡Quita!
(GRITA)
(LLORA) (LLORA)
(LLORA)
Bacalao al pilpil con emulsión de tomate y espuma de patata.
Sorrentinos de osobuco con manteca de azafrán
y reducción Pedro Ximénez.
Y la joya de la corona,
esto es solo para avanzados,
esferificación inversa de yogur.
Personalmente, me encanta añadirle un toque de caviar de menta,
pero eso va en el gusto de cada uno.
Mayte...
Estoy impresionada, ¿eh?
¿Puedo?
Por favor.
(SABOREA)
Orgásmico.
Sideral.
Enhorabuena, Mayte.
Has debido pasar toda la tarde trabajando,
pero ha merecido la pena.
Chicas, yo creo que se lo ha ganado.
Mayte Soldevilla, felicidades.
A partir de ahora, pasas a ser una turbohermana.
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Gracias.
No, de verdad que estoy emocionada de pertenecer a esto,
a una comunidad que yo siempre he admirado.
Que... Que no sé qué decir.
Chicas.
¿Un turboabrazo?
Ah.
¿Seguimos abrazándonos?
Vale.
Vicente, ¿espero o voy tirando?
Tengo a la niña sola, no me gusta. No, tira, me queda un rato.
Vale.
No tardes, que se queda la cena fría
y no hay quien se la coma. -(RADIO) "Vicente, ¿me copias?".
"Tenemos un intento de robo en la calle Gamboa, 5".
"Que acudan un par de unidades".
Esa es nuestra dirección.
Lourdes, la niña.
Raúl, ¿me puedes decir qué coño ha pasado ahí?
"Parece ser que hay una víctima mortal".
"La ambulancia va de camino".
Pero ¡tira!
¡Tira!
(GPS) "Gire a la izquierda y ha llegado a su destino".
(Música)
Quítate, quítate, fuera, fuera.
¿Qué pasa? ¿A qué coño viene esa cara?
Tenemos... Tenemos problemas.
Unas tías nos están jodiendo el negocio.
Hay que actuar.
Chicas, tenemos un problema. El cuerpo no está.
50 000, mañana, es un ultimátum.
¿Me estás amenazando, cabrón?
Si el viudo se entera de que no hemos tenido nada que ver con eso,
perdemos la pasta.
Quiero que probéis el helado. -Tenemos un poco de prisa.
¡La Virgen!
Remedios, he estado pensado que me quedo a dormir.
Mariano, ve a por el dinero.
Nosotros tendremos unas palabras con la señorita Soldevilla.
¿No van a probar nada?
Había pensado en invitarte a cenar.
¿Esto qué es? -Me pica mazo, no puedo ni sentarme.
Con ese vestido pareces una fulana.
¿Tú a qué juegas?
¿Qué haces por ahí destripando los terrenos?
Terminar con esta plaga de conejos. Tiene madrigueras a tutiplén.
Mamá, ¿qué haces? -La cena.
Tú ahora me vas a acompañar y me vas a llevar hasta esa zanja.
Sin cuerpo, no hay dinero.
Siga al coche. -¿Seguirlo?
(Claxon)
¿Anabel?
Oye, espero que no estés pensando mal.
No se puede escapar. Como hable, estamos jodidos.
¡Ayuda!
¡Haz algo, joder! ¡Para!
¡Hazlo, cárgatelo!
¡Anabel!
¡Policía!
Pero ¿cómo se puede perder una muerta dos veces?
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