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En 1920, un hombre llegó a Europa.
Había vivido experiencias extraordinarias en oriente.
Se llamaba George Ivanovitch Gurdjieff.
Esta es la historia de sus primeros años.
Encuentros con hombres notables
¿Dónde aprenden a tocar los ashokh?
De su padre.
¿Y él, dónde aprendió?
De su padre.
Y así sigue.
¿Hasta dónde?
Hasta Dios.
¿Y dónde está Dios ahora?
Dios está ahora en Sarykamich.
¿Y qué hace Dios ahí?
Está haciendo escaleras, en cuya cima
está arreglando la felicidad.
¿Y por qué hace eso Dios?
Para que la gente y las naciones puedan subir y bajar.
¿Así que tu familia quiere que seas sacerdote?
Sí.
Pero a mí me interesa la ciencia.
Entonces, estudia medicina también.
El cuerpo y el alma dependen uno del otro.
Conviértete en ti mismo.
Y ni Dios ni el diablo importarán.
Agárrala.
-¿Qué pasa? -Es un yezidi.
No puede salir del círculo.
Lo enterraron ayer.
Un espíritu entró en él por la noche y lo trajo hasta aquí.
Es maligno.
Ahora ya no puede hacer más daño.
Padre.
Cuando mueres, padre, ¿no queda nada?
¿Cómo explicarlo?
Hay quienes dicen que tienen alma y que esta vive tras su muerte.
Yo no creo esto.
Pero, estoy seguro, sin lugar a dudas
de que, a través de ciertas experiencias,
podemos desarrollar una sustancia muy pura.
Cuando morimos, esta sustancia no muere al mismo tiempo,
sino mucho después.
¿Eres Gurdjieff?
Sí.
Me llamo Sarkis Pogossian.
Acabo de llegar de Kars.
Tu padre me pidió que te diera esto.
Gracias.
¿Tienes donde dormir?
No, está todo lleno.
Quédate conmigo.
He venido a terminar mis estudios.
Y, en dos años, me ordenarán sacerdote.
¿Eso es lo que quieres?
Mi fe es muy fuerte.
Pero, un sacerdote... Convertirme en uno...
No lo sé.
Mi padre dice: «Si quieres perder la fe,
hazte amigo de un sacerdote».
A mí tampoco me convence nada.
La ciencia prueba una cosa,
y la religión otra.
Y ambas parecen ciertas por igual.
¿Entonces?
He leído todo tipo de libros.
Nuevos, viejos...
He visto maravillas que no puedo explicar.
Y ansío más que nunca.
¿El qué?
Quiero saber por qué estoy aquí.
¿Por qué estoy aquí?
¿Acaso es posible saberlo?
Somos un grupo devastados por esta pregunta.
Nada nos detendrá hasta encontrar una respuesta.
Esta colección es única.
Son las bases de los estudios matemáticos en los antiguos monasterios.
Sabía que debía existir.
Quiere cinco rublos.
Imposible.
Han de ser nuestros.
¡Canario americano!
¡Canario americano!
¡Magnífico canario americano!
-¿Cuánto? -Cinco rublos.
Me lo llevo.
En este no hay nada.
-Ni en este. -Ni en este.
¡Rápido! Hemos encontrado algo.
¿Qué es eso?
¿Lo puedes leer?
Es armenio antiguo.
Parecen cartas de un monje a otro.
«Al fin hemos conseguido
descubrir la verdad
sobre la hermandad Sarmoung».
¿Sarmoung?
Eso aparece en uno de los libros.
Aquí.
«Sarmoung,
la escuela secreta más antigua de todas.
Fue fundada en Babilonia, en el año 2500 A. C.,
pero después del siglo sexto, desapareció sin dejar rastro».
Continúa.
«La hermandad Sarmoung es real...
y se encuentra en el valle de Izrumin, a tres días de Nivssi».
Puede que siga allí.
Debemos ir.
Es una región peligrosa. Han ocurrido matanzas.
-No importa. -Está prohibida a los forasteros.
La frontera está cerrada y bien guardada.
He de encontrar esa escuela.
-No tenemos dinero. -Yo conseguiré.
Montaré a lomos del diablo si es necesario,
siempre que llegue allí.
En cualquier caso, no podemos ir todos.
Yo iré contigo.
Siéntate.
¡Perrito, perrito!
¡Perrito!
¡Perrito, perrito!
¡Perrito, pe...!
¡Alto!
¡Alto!
¡Salten!
Mi pierna.
Tengo una carta para usted.
Mi amigo está muy enfermo.
Pasen. Son bienvenidos.
Llevo toda mi vida viviendo aquí.
Nunca ha habido una escuela como la que describe.
Aquí no.
¿Cómo decía que se llamaba?
¿Sarmoung?
Hace dos años, un hombre que no conocía de nada,
vino a pedirme que le mostrara un mapa que poseo.
¿Cómo sabía que yo lo tenía? No lo sé.
Lo heredé de mi abuelo.
Tanto insistió el hombre que pensé: «¿Por qué no dejarle echar un vistazo?».
Miró el pergamino y me ofreció doscientas libras turcas por él.
Quizá le interese.
Sarmoung.
Dijo que se trataba de un mapa de Egipto antes de las arenas.
No quería deshacerme de él y no necesitaba el dinero,
así que lo rechacé.
Al día siguiente, me ofreció quinientas libras.
Entonces sí estuve tentado.
Pero esto me demostró que debía tener un gran valor.
No debía dejarlo ir fácilmente, así que volví a rechazar.
Entonces me explicó que era un príncipe ruso y que lo necesitaba
para su colección de antigüedades,
y, si no quería dárselo, si le dejaría copiarlo
por doscientas libras.
Piénselo.
Doscientas libras por la copia de un pergamino.
Se ha ido.
Hemos de ir a Egipto.
Tranquilo. Lo pagaremos.
Tú.
-Ayúdame. -Claro.
¡Eh, sepulturero!
Príncipe Lubovedsky.
¿Sigue recolectando el polvo de muertos antiguos?
¿Por qué no? Al menos es auténtico.
No imaginario, como el trabajo de su vida.
¿De dónde lo has sacado?
¿Es usted el hombre que le dio 200 libras a un sacerdote armenio
para copiar este mapa?
Sí, fui yo.
Debemos hablar.
Desde pequeño...
tengo la sensación de que me falta algo.
Sentía que, además de mi vida ordinaria, hay otra vida.
Una vida que me llama.
Pero, ¿cómo estar abierto a ella?
Esta pregunta no me da paz alguna.
Y me he convertido en un perro hambriento, buscando una respuesta por doquier.
Debería alegrarse por haber tenido dicha experiencia.
Cuando yo tenía su edad, solo me preocupaba por mí mismo.
Siempre me centré en satisfacer mis necesidades y las de mi familia.
De repente, mi esposa murió durante el parto.
No podía recuperarme del shock.
La vida ya no tenía sentido.
Un día, un viejo derviche vino a mi casa preguntando por mí.
Hablamos un buen rato y, según hablaba,
experimenté algo mucho mayor que todos los impulsos que normalmente obedecía.
Cuando el derviche se marchó, la experiencia desapareció.
Pero sabía lo que buscaba.
Y, para ello, necesitaba ayuda.
Por suerte, contaba con los medios para viajar.
Fui a África, India, Afganistán y Persia.
Organicé expediciones especiales a lugares donde pensé
que podría encontrar respuesta.
Viví en monasterios,
y conocí a muchos con intereses similares a los míos.
¿Cómo puedo conocer a gente así?
Necesito saberlo.
¿Qué necesitas saber?
Quiero aprender. Quiero entender.
Ten cuidado.
¿A qué te refieres con aprender?
Si te refieres a acumular experiencias y creencias,
te atará como una soga, y te cerrará al saber.
El saber se adquiere directamente.
Cuando ni siquiera hay un pensamiento entre tú
y aquello que sabes.
Entonces te ves como realmente eres
y no como te gustaría ser.
Sé lo difícil que puede llegar a ser.
Querido y joven amigo.
Haré todo lo que esté en mis manos para ayudarte a alcanzar tu objetivo.
Este es el derviche, Bogga-Eddin.
¿Desea preguntar algo?
¿Qué ejercicio puede ayudarme a sentirme a mi mismo de una nueva forma?
En el alto Bujará, conocí a un hombre muy interesante.
Vinimos juntos aquí.
Este anciano es miembro de una hermandad del corazón de Asia.
Vive no muy lejos de aquí.
Vaya a verle.
Hable con él de cuestiones que le interesen.
Puede que esto le ayude a discernir qué es lo que busca.
Aquí se puede pensar bien.
-¿Es usted ruso? -Sí.
Me alegra hablar con alguien de Rusia.
-He estado allí. -Ah.
Pero esa no es la cuestión.
Eh, Gogo.
Gogo.
¿Cómo conoce ese nombre?
Solo mi madre y mi niñera me llamaban así,
y hace cuarenta años de aquello.
Gogo...
Ha trabajado y sufrido todos estos años,
pero nunca supo cómo trabajar.
Cómo permitir que el deseo de su mente, se convirtiera en el de su corazón.
¿Quién es usted?
¿Cómo me conoce tan bien?
¿Realmente importa quién o qué soy?
¿No ha sido la curiosidad una de las razones principales
de que su vida no haya llegado a nada?
¿Tan fuerte es que, incluso ahora,
todo lo que quiere es una explicación de quién soy y cómo le conozco?
Sí, padre.
Tiene razón.
He visto muchos milagros y he intentado explicarlos,
pero no me ha clarificado nada.
Sí, estoy vacío.
Es demasiado tarde.
Realmente no quiero saber lo que le acabo de preguntar.
Sinceramente le ruego perdón.
Quizá todavía no sea demasiado tarde.
Si siente con todo su ser que realmente está vacío.
Le aconsejo que lo intente una vez más.
Si acepta una condición, quiero ayudarle.
La condición es morir,
conscientemente,
en la vida que has llevado hasta ahora,
e ir donde le indicaré.
-Busco al derviche Bogga-Eddin. -Ha vuelto a Bujará.
Les debo dinero.
He...
He sido un tramposo toda mi vida.
Le robaba a mi madre.
Falsificaba billetes.
Intentaré ayudarle.
¡Profesor Skridlov!
-Este es mi amigo. -Soloviev.
-El príncipe se ha ido. -Lo sé.
¿Y ahora qué?
Al fin, estoy tras la pista de algo realmente importante.
Al parecer, bajo las arenas del desierto de Gobi,
se encuentran aldeas e incluso ciudades enteras enterradas.
La información se transmitió de padre a hijo
bajo juramento de mantener en secreto.
Creo que puedo encontrar la ubicación de una antigua biblioteca.
¿Se imagina...
los pergaminos secretos que todavía allí podrán hallarse?
Estoy preparando una expedición.
¿Le gustaría venir?
Necesitamos hombres de confianza.
Puedo traer amigos.
Pensé que no nos alcanzaríais a tiempo.
-Ni nosotros. -Tuvimos que cruzar el Amu Darya.
Había guardas afganos y soldados británicos por doquier.
Así que Yelov se hizo con el uniforme de un soldado británico
y se hizo pasar por un oficial de la india.
¿Para qué son esas varas?
Eso es algo que tendré que averiguar.
Hay muchos peligros,
pero hemos encontrado soluciones extraordinarias.
Puede que nos salven la vida.
Siempre hay un modo de mantener los pensamientos vivos.
Estoy aprendiendo tibetano.
¡Desátenlos! ¡Rápido!
Estamos perdidos.
¡Miren!
¡Cuidado!
¡Son peligrosos!
No puedo pedirles que continúen.
Ahora,
hemos de separarnos de nuevo,
hasta que uno de nosotros encuentre el camino.
He de ir a Bujará.
No puedo regresar ahora.
¿Me llevará con usted?
¿Conoce al derviche Bogga-Eddin?
¿Conoce a Bogga-Eddin?
¿El derviche Bogga-Eddin?
¿Está el derviche Bogga-Eddin en Bujará?
¿Ha encontrado lo que buscaba?
No he encontrado nada.
No sé buscar.
Nunca hay respuesta alguna.
¿Qué puedo hacer ahora?
Estoy desesperado.
Jamás encontrará la respuesta solo.
A solas, un hombre es capaz de muy poco.
Su única esperanza es encontrar el lugar
donde el auténtico conocimiento se ha mantenido vivo.
Le aconsejo que intente encontrar la hermandad Sarmoung.
Sube el Amu Darya. Ve hacia Kafiristán.
Es una empresa peligrosa. Arriesgará su vida.
Pero, en el momento adecuado, habrá un guía.
¿Puedo llevar a mi amigo?
Creo que sí, si puedes dar fe de su honor.
Parecen extranjeros. Por favor, no se alarmen.
No quiero saber quienes son o qué hacen aquí.
Para mí, sería agradable hablar con un europeo.
Me llamo Padre Giovanni.
Hace mucho tiempo, fui un misionario cristiano.
Luego, por accidente, entré en contacto
con miembros de la hermandad del mundo.
Luchábamos por aquello por lo que llevaba soñado toda mi vida.
Me admitieron en su hermandad.
Desde entonces...
no he anhelado ir a ningún otro lugar.
Sean bienvenidos.
Padre Giovanni,
¿cómo puede permanecer aquí
en vez de volver a Italia y darle a la gente allí
parte de la fe que ahora inspira en mí?
Ah, Profesor...
No entiende la psique de los hombres tan bien como la arqueología.
La fe no se puede transmitir.
La fe no resulta del pensamiento.
Proviene del conocimiento directo.
Por ejemplo...
Si mi propio hermano me suplicara que le diera
una décima parte de mi saber, no podría.
Él no cuenta con el conocimiento ni la experiencia que yo he adquirido.
Esto sería...
como querer saciar a alguien con pan tan solo con mirarle.
Existe una ley.
La calidad de lo comprendido
depende de la calidad de la persona que habla.
En nuestra orden hay dos miembros muy ancianos.
Uno se llama hermano Ahl,
y el otro hermano Sez.
Viajan constantemente entre monasterios, predicando.
Una o dos veces al año, vienen aquí.
Siempre es...
un evento de gran importancia.
Cuando el hermano Sez habla,
es como escuchar el canto de los pájaros del paraíso.
El hermano Ahl produce casi el efecto contrario.
Habla mal y de manera incomprensible.
Cuanto mayor es la impresión causada por el hermano Sez,
más rápido se evapora, hasta que no queda nada.
El hermano Ahl casi no causa impresión alguna
pero lo que dice penetra el corazón y permanece allí.
Todos llegamos a la conclusión
de que los sermones del hermano Sez venían por completo de su mente,
y solo actuaron en las nuestras.
Mientras que los del hermano Ahl vinieron directamente de su ser
y actuaron en el nuestro.
Sí, profesor, pensar y saber son cosas muy diferentes.
Uno ha de luchar por saber.
Solo esto puede llevarnos a nuestro Señor Dios.
El padre Giovanni ha accedido a tomarme bajo su protección.
Voy a quedarme aquí.
Siento...
que no tengo más que buscar.
Tu guía espera.
He de pedirle que preste juramento solemne
de no revelar a nadie el lugar al que le llevamos.
Pensé que le había perdido para siempre.
Me alegro de que haya llegado aquí sin mi ayuda.
Eso prueba que todo este tiempo no ha estado dormido.
-¿Está enfermo? -No es nada.
Venga conmigo.
¡Alto!
Todo el mundo en este monasterio aprende el alfabeto de estos movimientos.
Son exactamente como libros.
Podemos leer verdades en ellos colocadas allí hace miles de años.
Entiendo.
Afirmar.
Negar.
Reconciliar.
Afirmar.
Negar.
Reconciliar.
Afirmar.
Negar.
Reconciliar.
¿Cuál es el auténtico significado de estos movimientos?
Nos hablan de dos tonos de energía
que se mueven sin interrupción por el cuerpo.
Mientras el bailarín mantenga un equilibro entre las dos,
tiene una fuerza que nada más puede otorgar.
Esta mañana, el patriarca me hizo llamar.
Me dijo que solo me quedan tres años de vida,
y me aconsejó que los pasara en el monasterio Olman
en la ladera norte del Himalaya
para conseguir con lo que llevo soñando toda la vida.
Dijo que se encargaría de que mi estancia allí fuese productiva.
He acordado ponerme en marcha de inmediato.
Dios mío.
¿Es cierto?
Sí.
No hay mejor modo de terminar mi vida.
Quizá pueda compensar
todos los años que he perdido sin sentido.
Escuche.
Ha encontrado las condiciones en las que el deseo de su corazón
puede convertirse en la realidad de su ser.
Permanezca aquí hasta que adquiera una fuerza interior
que nada pueda destruir.
Entonces, tendrá que volver a la vida,
y, allí, se medirá a sí mismo constantemente
con fuerzas que le mostrarán su lugar.
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