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¿Quieres desayunar?
Te compraré un poco de ropa interior.
También puedes arreglarte un poco el pelo, ¿no?
¿Sabes a quién veo siempre?
A Caro, tu amiga.
Abrió un salón de belleza en la 9 de Julio.
Llegaste. Yo me tengo que ir.
No quiere comer nada.
Tiene algo en la espalda, fíjate.
No sé qué es.
¿No usaban guantes en la huerta?
No, por la tierra.
Come algo, Clari.
Dale.
Tienes que comer.
Dale.
No puedo.
Tranquila, tranquila.
¿Te acuerdas de Laura?
Mi ex.
Somos muy amigos ahora.
Es médica. Me gustaría que te vea.
Hay que pedir la autorización al obispo.
¿Autorización para qué, Clari?
¿Qué le contaste a la médica?
Nada.
Ave Maria
Gratia plena
Maria, gratia plena
Maria, gratia plena
Ave, ave Dominus
Dominus tecum
Yo, la ahora monja profesa, María Teresa de la Eucaristía,
feliz esposa de nuestro Señor,
me comprometo a abrazar y seguir con devoción, humildad y obediencia
el camino marcado por Santa Teresa de Jesús,
fundadora de la Orden del Carmelo.
Recibo estas constituciones y hago votos perpetuos,
renunciando a toda posesión material
para dedicarme a una vida contemplativa,
de silencio, oración y comunión con Dios,
acompañada por mis hermanas carmelitas.
Y eternamente agradecida por el apoyo de mi familia...
y de mi papá.
¡Amén!
Yo, la ahora monja profesa, Lucrecia del Calvario,
feliz esposa de nuestro Señor,
me comprometo a abrazar y seguir con devoción, humildad y obediencia...
Gracias.
- ¿Vamos? - ¿Y tu vieja?
Pedirá un taxi, se quedará hasta el final.
No sabes lo que es esto. Me quiero ir ya de acá.
Ave María purísima.
Sin pecado concebida. ¿Están listas?
En nuestra Constitución,
las profesas están capacitadas para recibir disciplina.
En comunidad. Una vez por semana, los días viernes.
La duración es un salmo miserere.
El salmo 50.
La disciplina, y el silicio sirven...
para ofrecer nuestro dolor por los pecados del mundo.
¿Es obligatorio?
Es esencial.
¿Cuánto dolor y cuánta entrega?
Eso lo deciden ustedes.
Súbase el hábito.
Se coloca así en la pierna.
¿Duele?
No lloriquee.
No es nada comparado con lo que sufrió Cristo.
Cada una a su tiempo.
Hermana María Teresa, venga.
Acompáñeme, por favor.
Adelante, hermana.
Llamaron de tu casa.
Tu padre murió esta mañana.
Tienes que ser fuerte.
El único alivio que nos queda es saber que está junto al Altísimo,
después de tanto sufrimiento.
Si te parece bien, va a venir a buscarte tu hermano.
Y saldrías de acá, en compañía de una de las hermanas.
Pienso hace tiempo que este día iba a llegar, madre.
Y la hermana Cecilia me ayudó mucho con esto.
Fueron dos años y...
después de tanta agonía, mi papá ya fue llamado por Dios.
Que vaya al entierro no cambiará nada.
Mi oración por él y por mi familia son más poderosas.
En tu eterna misericordia, cuídalo.
Llévalo por caminos de luz.
Por favor.
Oye.
Tu desayuno.
Tu almuerzo y tu cena.
Deja de robar comida o te enviarán al cuarto de restricción.
Justicia divina si nos matan de hambre.
No iré al entierro.
Es tu papá.
¿Cómo no vas a ir?
Prefiero recordarlo vivo. Alegre.
Y siempre tan bueno conmigo.
Él no quería que yo entrara.
Pero nunca me la hizo difícil.
Él hubiera querido...
que yo estudiara.
Que formara una familia.
Hasta llegué a comprometerme.
- Pero le fallé. - ¿En serio?
Salí con muchos chicos, pero no llegué a tanto.
¿Muchos?
¿Muchos cuántos?
Un montón.
¿Y tus papás no te decían nada?
Sí, pero yo hacía lo que quería.
Mi viejo solo se enojó una vez, cuando le dije que quería ser monja.
¿Y qué pasó con ese novio?
Fernando.
Teníamos 16, 17 años.
Era un compañero mío de secundaria.
Y un día...
llegó con un anillo de compromiso.
Pero ahí yo ya estaba yendo a los retiros de la iglesia.
Así que lo dejé.
Por un lado...
sentí el llamado.
Y por el otro, no quería tener relaciones.
¿Te pidió compromiso sin haber tenido relaciones?
¿Y antes?
¿Nunca tuviste?
¿Nunca?
Se apagan las luces, hermanas.
Si me ven acá, me matan.
¿Bien, hermana?
Quería hablarle de una situación con las Hnas. María Teresa y Lucrecia.
Déjelas en paz. Son buenas chicas.
La chiquita acaba de perder al padre.
Es lógico que busquen contención y apoyo.
Debería buscarlo en el silencio y en la oración.
El Carmelo no es un club social para hacer amigas.
No, claro. No es un club social, pero sí es una comunidad, ¿no?
Donde debemos sostenernos las unas a las otras.
Disculpe el atrevimiento, pero llamar "chiquita" a una profesa
en una orden como la nuestra no es propio.
Hermana, como priora de esta congregación,
yo sé perfectamente cómo manejar a las hermanas.
Aunque vistamos todas el mismo hábito, hay singularidades.
¿Conoce el dicho de la guitarra y la cuerda?
No.
Dice el dicho que si la cuerda está muy floja
la guitarra no suena.
Pero si está muy tensa...
se corta.
Y eso aplica para todas.
Usted incluida.
Vino Julián.
Se ocupó del velatorio, del entierro.
¿Y Feli cómo está?
Es chiquita, ¿sabes? No...
No entiende mucho.
Llámalas, Nico.
A papá le importaba que estuviéramos unidos.
Ya sé.
Vamos a hablar con Esther, pero no es fácil, Clari.
Teresa.
¿Sí?
O María Teresa. Como prefieras.
Ese es mi nombre.
Y ahora más que nunca.
Ayer, la madre superiora me nombró maestra de novicias.
Voy a tener a mi cargo a las ingresantes.
Qué bueno.
Felicitaciones.
¿Qué pasa?
No me acostumbro a verte acá adentro.
Igual, quédate tranquila, nosotros nos vamos a encargar de todo.
Del negocio de tu papá, de que Feli esté bien.
De todo.
Permiso, ¿puedo bajarte la camisa?
Respira hondo.
¿Te duele?
Está infectado, ¿sabes?
Te voy a poner una pomada y recetar un antibiótico.
Vístete.
Me quiero ir.
Ya terminamos.
Te receté acá unas vitaminas.
Es importante que las tomes.
Clara.
Necesito preguntarte acerca de esos golpes.
De esas heridas.
Los médicos debemos avisarles a las autoridades...
Me las hice yo. Nadie me lastimó.
No es algo que ustedes entiendan.
Nosotras ofrecemos penitencia por voluntad propia
para aliviar los dolores del mundo.
Vamos.
Esto es lo básico para empezar.
Tiene que alimentarse bien. Tomar líquido.
Y estén atentos a las heridas en su espalda.
Sería bueno que empiece terapia.
Que vea un psiquiatra.
Acá está la lista, ¿sí? Vamos a empezar con este lote.
- ¿Te parece? - Perfecto.
¿Clarita está bien?
Bien, sí. Gracias.
Me dijeron que estaba en casa, que está mal de salud.
No, estamos todos bien.
Clara quiso tomarse unos días, pidió permiso y la priora...
Bueno, eso. Todo bien.
¿Puedes cerrar las persianas?
No, Clari, tiene que entrarnos.
¿Te acuerdas cuando se te dio por escribir a máquina?
Tres de la mañana y tú con el taca-taca-taca.
Bueno.
Acá puedes escribir, borrar, editar...
cuanto quieras, sin joder a nadie.
¿Escribir qué?
Yo no quiero escribir.
Déjame mostrarte.
Con esto puedes buscar a personas en Internet.
Ahora todos están en eso. Buscan amigos, familiares.
Contactando gente.
Mira.
Hagamos algo. Yo te la dejo instalada y tú ves.
¡Clari! ¿Puedes venir?
Manu, sí, sí. Está haciendo handball.
Escúchame.
Fíjate si puedes hacerle algo. Cortarle un poco las puntas.
Se le puede poner un aceitito.
Mira quién vino.
Clari.
Hola.
Las dejo solas, ¿sí?
Estoy en la cocina.
A ver si te gusta.
Sí.
¿Qué te estaba contando?
De tu hijo, el más chico.
Manu. Sí.
Cinco años.
Es muy travieso.
Mira.
Se parecen a ti.
Sí, me lo dicen siempre.
Y acá tengo una foto de la reunión de egresados.
Ahí está Juan, Mario, Loli.
Las pasas con el dedo, como si acariciaras la pantalla.
¿Este es Fernando?
Sí.
Tiene dos hijos.
Se abrió un local hace poco.
Él está bien.
Tengo que irme.
Permiso.
También te traje esto.
Yo te extrañé mucho.
Es raro verte así.
Pero vas a estar bien.
Vas a estar bien.
Yo no sé todavía
Lo que me hiciste sentir
Es como la fiebre cuando quema
Si la nube que arrastras
Llegara a un sitio final
¿Cuánto tiempo guardas un secreto?
Será por ti, será por mí
Será por todo lo que fuimos
Hasta el amanecer
Desde el monte te abrazo
Camino sin explorar
Calmará la lluvia este desierto
Con el alma en las manos
Tratando de descubrir
¿Qué será de nuestro cuerpo alado?
Será por ti, será por mí
Será por todo lo que fuimos
Hasta el amanecer
Será por ti, será por mí
Será por todo lo que fuimos
Hasta el amanecer
Hasta el amanecer
¿Qué hace acá?
Hermana, se apagó la caldera.
La apagué yo.
A partir de ahora, los baños serán así.
Disculpe, pero las chicas...
Las hermanas se quieren bañar y es un invierno muy frío.
Jesús pasó 40 días en el desierto.
Noches heladas que partían los huesos.
Dos mil años después, no pueden bañarse sin agua caliente.
¿Es lo que les quiere enseñar a sus "chicas"?
¡Purificación!
¡Purificación! ¡Venga!
Hermana Cecilia, ¿qué pasa?
Llame al padre Sebastián. Le avisa inmediatamente.
Hermanas...
¡Hermanas!
- Vuelvan a su celda, por favor. - ¿Qué pasó?
No sé.
A sus celdas, por favor, hermanas.
No sé qué pasó.
No.
Hermana.
Hermanas.
Vuelvan a sus celdas, por favor.
Vaya a su celda.
Y rece por su alma.
Bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores,
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
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