All language subtitles for Rojo.Amanecer.(Jorge.Fons.1989).h264.vorbis.blablebliblobluao-2

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Original subtitles

Carlitos... Carlitos...

Yo no soy un inútil como tus hijos.

Papá, no empecemos, por favor.

Chamacos, consentidos, malcriados, eso es lo que son.

¿Te prendo la tele?

No.

Antes la juventud era diferente.

Faltan diez días para la fiesta inaugural.

De las Olimpiadas de México 68.

Continúan las repercusiones políticas por la invasión de Checoslovaquia por

Rusia. Se canceló la junta... Despierta, niña, te vas a caer.

Parece jugo de tomate.

Pero es jugo de ocho. Vas a llegar tarde, vamos.

Parece jugo de tomate. Te digo que es jugo de ocho verduras. Ricas verduras,

eso es de ocho.

Yo sigo insistiendo que parece jugo de tomate.

Cuatro terroristas fueron detenidos.

Planeaban actos supercivos en México, Colombia y Uruguay. Se cree que están

ligados con los atentados a diferentes planteles educativos de esta capital.

El presidente del Fondo Monetario Internacional elogió la estabilidad del

país. Qué boca.

Se dice buenos días.

¿No oíste si dijo algo del mitin?

¿A mí qué me importa el mitin? En noviembre se

reanudarán las clases en la universidad. ¿Y esta es la prensa libre?

No tienen abuelo estos cuates.

¿Qué pasó, familia?

¿Qué pasó, abuelito?

Es muy chido perder, abuelito.

Dejen en paz a mis mexicanos.

Si es la moda. ¿La moda? Mira nomás esto. ¿Qué leñas traen? No, no es

cierto. Se ve guapísimo.

Eso merecen viejas.

Abuelito, Napoleón cuando era joven también usaba el pelo largo. ¿A poco

también parecía vieja?

Apágate eso, Miguel.

Napoleón, no había música de Jotos, mano.

Además, era el genio militar más grande de la historia.

Y ya, ya, emperador.

Sabe el pedo corto.

Ay, si que el cura Hidalgo también era joto.

Digo, porque ya cuando era viejito traía sus melenas acá. Eso no es para jugar.

Y les advierto.

Dejen de estar de revoltosos.

En la oficina se andan diciendo músicos.

Ay, papá, qué cosa.

Los que se van a dar un escarmiento con el gobierno no se juegan.

Yo sé lo que les digo.

Créanme.

En el departamento se entera uno de muchas cosas.

Papá, si los burócratas del departamento también jalaron con nosotros, ¿verdad?

Estás loco. Los burócratas manifestamos en desagravio la bandera.

¿Qué es eso del trapo rojinegro ese ahí en esta bandera del Zócalo?

En tiempos de la revolución los hubieran fusilado. No, no, no. ¿Qué manifestaron?

¿Los llevaron de acarreados, pa? Sí, hasta iban gritando, no vamos, nos

llevan, no vamos. Hasta les echaron los tanques, pa.

Porque es un grupo de irresponsables y de imbéciles que como ustedes no

entienden que nada más son conejitos de indias en manos del comunismo

internacional para desprestigiar las olimpiadas.

Ya empezaron a llegar todas las delegaciones. Sí, ya llegaron los... Los

rusos y los japoneses. ¿Sabes lo que se dice en la oficina?

Gente que sí sabe de política.

Que el movimiento lo están organizando algunos grupos de gente del gobierno.

Para moverse el agua a los candidatos presidenciales. Y ustedes ahí van, como

idiotas, a caer en el juego sin saber todo lo que hay detrás.

Mira, papá.

Nosotros estamos en lucha por nuestras demandas.

Lo demás, no necesito.

Tienes que importar.

¿Servo más café, Humberto?

Yo fui almazanista.

Hace 30 años.

Era un niño que yo no podía votar. Y era tan idealista como ustedes.

Salía a la calle a defender el voto hasta con metralleta.

¿Qué pasó?

El gobierno usurpó el poder.

Y compró almazán para que se callara la boca.

¿Estás viendo? Se lavaron la boca.

No te enojes. Carlos, aquí está tu mochila.

¿Por qué hacen enojar a su papá?

¿Ya vieron cómo se fue Mole?

Nadie lo está haciendo enojar, ma. Él es el que se mete con nosotros.

¿Pero por qué discuten tanto?

Eso no es bueno.

Es que a mi jefe nada le gusta, mamá.

Que si vestimos como vagos, que si traemos el pelo largo, que... Todo le

molesta, hasta a los mitles.

Tu papá está preocupado por usted.

Tiene miedo de que se metan en líos.

¿Qué no lo entiende? Bueno, ¿y por qué no trata él de entendernos a nosotros?

¿Qué culpa tenemos de que en su generación todo les haya salido mal,

mamá? ¿Ya viste que nos volvió a indigar la famosa historia de Almazán?

Una margueta sin reaccionetas también.

¡No hables así de tu papá!

¡Chamacos tarugos!

¿Quiénes son ustedes para juzgar a sus padres?

Por tu padre comemos.

Por tu padre tienen escuela.

Que no educación.

agradecidos. Papá.

¿Se te ofrece algo?

Sí, tráeme, tráeme por favor verduras, dos litros de leche, de la buena, ¿eh?

De la que hace cremita. Sí, sí.

Ya sé.

¿Ven cómo tienen a todo el mundo?

Pero ahora que estamos solos, me van a huir. ¿Ahora qué, jefa? Estoy harta de

su dichoso movimiento.

Bueno, pues ve y díselo a los granaderos. ¿El ejército?

No haces más que repetir lo que dice tu hermano. Mira, ma.

Tú sabes muy bien que la culpa no la tenemos nosotros.

Ya hemos hablado de eso.

¿Entonces quién?

Pues ellos.

El gobierno, ma.

¿Cómo voy a creer que todo esto empezó porque un grupo de pandilleros atacó una

prepa? Pues sí.

Así fue.

Llegaron los granaderos y empezaron a golpear parejo. Metieron como a 20

chavos al bote, ma.

Y luego, las manifestaciones de protesta. Y luego la manifestación

silenciosa.

En la manifestación silenciosa veníamos más de medio millón de personas.

Y todos calladitos.

Para que no dijeran que íbamos a provocar a la policía. Y luego, vinieron

las ruidosas.

Y luego, más represión del ejército.

Y luego, enfrentamientos con la policía. ¿Qué sigue luego?

Nos metieron al ejército porque los granaderos no pudieron con nosotros, ma.

Puro cobarde, mamá.

Apenas les aventábamos pedradas, un molotovazo y luego ponían a correr los

sacatones.

¿Cuántos meses llevan en esto?

Julio, agosto, septiembre. Y estamos en octubre.

Tres meses.

Tres meses que ando con la vida en un hilo, nomás de verlo salir.

Jefa, no te preocupes.

Ya verás que todo va a salir bien. No, hijo, no.

Con el gobierno no se juega. ¿Ya ves cuántos muertos hay?

¿Cuántos desaparecidos? ¿Cuántos estudiantes en la cárcel?

Ellos quieren terminar con esto antes de las olimpiadas.

Nosotros también.

Que desocupe el ejército el poli. Que nos resuelvan el pliego petitorio ya.

Ese pliego petitorio es infantil.

¿Cómo creen que van a destituir a los jefes policíacos y a desaparecer el

cuerpo de granaderos? Esos nada más son dos puntos, mamá. Nosotros pedimos seis.

Libertad a los presos políticos es lo que más queremos, mamá. Sí. Y tu nieve

de limón, ¿no? Mami, ya no discutamos.

Ahorita, lo más importante es que no aflojemos la lucha.

Ya desocupó al ejército, ¿sí? ¿Qué más quieren ahora?

Que se salgan del politécnico también, mamá. Que liberen a los compañeros

presos. ¿No entiendes que hay muertos? Que las cosas no se pueden quedar así

nomás. Mamá, cuando el ejército entró a Ciudad Universitaria, unos se

escondieron en los baños.

Y los encontraron muertos antier. No se pueden permitir esos crímenes, mamá.

¿De veras no lo entiendes?

Yo lo único que entiendo es que ustedes no tienen por qué andar metidos en eso.

O si tenemos, mamá.

Todos los estudiantes del país están en lucha.

Aquí no se raja nadie, mamá. Lo han agarrado a los dirigentes. Eso es lo

importante. El movimiento continúa, mamá. Ahora salimos a la calle, a las

fábricas y aquí en Tlatelolco donde hemos encontrado mucho apoyo.

El país entero está orgulloso de sus jóvenes, mamá. ¿Qué?

¿Por qué?

Ustedes deberían dedicarse a estudiar.

¿No quieres ver si hay luz en la sala, por favor?

¿Y tus hijos?

Salieron. Voy a revisar los tapones.

¿A ustedes también se les fue la luz?

Pero estos fusiles están buenos.

¿Cuál es su switch?

Ese, el 816.

También sus fusibles están buenos.

Otra vez nos cortaron la luz.

Con eso de que la luz es nuestra.

Gracias, señor.

Alicia. ¿Qué pasó, papá?

Daron la luz.

Ay, caramba, qué lado.

Ay, gracias, Lita.

¿Cómo está mi rey?

Tengo hambre, mami.

Sí, ahorita comen.

No, no, no, te vas a quemar.

No piques, es que luego no como.

Luego, abuelito.

¡Firmes! ¡Ya!

¡Descanso! ¡Ya!

¡Eso!

¿Me enseña lo que aprendí en la escuela?

Luego, hijo, luego.

Tuvimos historia.

Es la clase que más me gusta.

de la independencia. ¿Y qué crees? ¿Qué?

Sergio tenía razón.

El cura Hidalgo sí usaba el pelo largo.

Bueno, lo que le quedaba.

¿Sí era justo?

No, él no.

Buenas, abuelito.

Chelita, Chelita.

Guarda tus cosas.

No, mi periódico no.

a los soldaditos.

Jugamos.

¿Qué? Todo está rodeado de policías y soldados.

Hasta dan miedo.

De veras.

Pues han de ser los que cuidan la Secretaría de Relaciones.

No, son muchos.

Muchísimos.

Dicen que fue el mítin que va a haber hoy en la tarde en la plaza.

¿Qué es un mítin, mamá?

No sé.

La gente se reúne, dice cosas.

No sé.

¿Y por eso tanto mitote?

Me preocupan tus hermanos. Ay, mamá, ¿qué puede pasar?

No te preocupes. No les va a pasar nada.

Ojalá que yo muy pronto termine todo esto.

De suerte que no les han roto la cabeza.

O metido en la cárcel.

Ay, mamá, de veras que andas out.

Y tú de veras que no sabes ni hacer una salsa.

Mira nomás qué cochona.

Si quiere me quedo aquí, comandante.

No, no es necesario.

Mejor la azotea. Vamos.

Con usted, comandante.

Ándale, abuela Tira.

¿Bueno? ¿Sí? ¿Qué pasa?

¿Bueno? ¿Bueno?

¿No oyes el teléfono, Isabel?

Sí, sí, dime.

¿Ya llegaron a comer los muchachos?

No, me dijeron que a lo mejor no venían.

Que nos veíamos en la noche.

¿Qué? Que en la tardecita llegaban.

¿Esto?

¿Qué pasa, mami?

Era tu papá.

No le entendí nada de lo que pasó.

Cuando sea grande, voy a tener dos teléfonos. Y una casota en el Pedregal.

No, mejor en el Tom.

A mí me daría flojera nomás de pensar en limpiarlo.

Ah, pero yo voy a tener muchas sirvientes.

Y dinero hasta para aventar para arriba.

Pura ropa cara y bonita.

¿Qué te piensas, casar con un millonario?

Chanzón.

una dentista muy famosa. O psicóloga.

Y así cuando estés viejita te voy a llevar conmigo para que no vuelvas a

trabajar.

Ay.

¿Y por qué dentista o psicóloga?

Ah, pues porque son los que ganan más.

Ah.

Ten.

Mira, lleva esto para allá y tráete lo que falta. Voy a hablarle a mi papá.

Ya sabes que no le gusta.

Muere. Está muerta la línea. No se oye nada.

Mira, ve con la vecina de abajo, te llevas la agenda y le hablas a tu papá.

Le dices que el teléfono se descompuso. Que te explique muy bien qué quería.

Ay, primero déjame cambiarme ese cochino uniforme. Ándale.

Ella, ¿no ves que puede ser una emergencia, mi hijita?

Llévate la agenda y háblale. Todo, yo.

Hijita, ya ves que tu papá casi no habla nunca. ¡Apúrate!

Yo cierro, yo cierro.

¿Qué crees, mamá? Le gané dos veces a mi abuelito.

Ah, muy bien. Oye, pero guarda tus juguetes y lávate muy bien las manos,

que ya vamos a comer.

¿Te preocupa algo?

No sé.

¿A dónde mandaste a Chelita?

Con la vecina de abajo.

¿Qué crees, papá?

Habló Beto y el cochino teléfono se descompuso.

No le entendí nada.

Qué día.

Sin luz y ahora sin teléfono.

Buenas tardes, Anita. ¿No me deja usar su teléfono, por favor?

Claro, pásale. Es que el otro se descompuso. Mi mamá quiere que le hable

a mi papá a la oficina.

Ándale, ya sabes dónde está. Gracias, Anita.

Qué raro. Tampoco sirve.

A ver.

¿Quiere de veras? No hay niña. Está igualito que el nuestro.

Debe haber una falla en el edificio. Si quieres, te presto un 20 para que llames

de la calle.

Gracias, Anita.

Hasta luego, Anita.

Ándale.

¿Qué pasó?

No sirve ni un teléfono en ningún lado.

¿Cómo ni uno?

El teléfono de la vecina está igual que el nuestro.

Fue a la calle a hablar y nada.

El teléfono de la esquina igual.

El otro también.

¿Qué pasó?

¿Quién sabe?

Pero ahora sí me cansé. Fue hasta el teléfono de allá atrás sin el aso.

Todos están igual. Y tuve que subir por las escaleras.

Híjole, hay un chorro de coates, como mil.

No seas tonto, son mucho más.

Ay, bueno, como dos mil.

No hay más, como unos diez mil.

Ay, ¿tú cómo sabes?

Cuéntalos. Ay, sí, cuéntalos tú.

Ya me voy, mami.

¿A dónde?

Voy a hacer mi tarea con Leti.

No, mamita, no. ¿Por qué no ves cómo están las cosas allá afuera?

a dos edificios nada más.

No, no, mi hijita, puede haber golpes, yo que sé algo. No, no, Gracielita, no.

Ay, mamá, el mítin está acá, yo voy para allá.

Mejor haz tu tarea aquí.

Ay, no puedo, Leti quedó de pasarme sus apuntes. Venga, ya me voy.

Ay, Gracielita.

Bueno, pero solo un rato, ¿eh? Y te vienes antes de que oscurezca. Y si no

vienes, voy por ti, Graciela. Sí, mamá. De veras, querida.

Si oyes escándalo abajo, no salgas.

Y te quedas ahí hasta que yo vaya por ti.

Sí, abuelo, yo sé cuidarme sola.

Bueno, yo nomás digo.

Sí, abuelito, pero ya se me hizo tarde.

Chao. Hasta luego.

Bye.

Ven, abuelo, hay como cien mil cuates.

Ahorita no puedo.

Bájate de ahí y termina tu tarea.

Ya comenzó el mítin.

¿Qué sabes tú de mítines?

En el caso de tu mamá, apártate de la ventana.

Papá, ¿crees que suceda algo?

No sé.

Hay muchos soldados.

Mucha policía.

Francotiradores en las azoteas.

¿Francotiradores? Hace rato subieron unos hombres armados a la azotea.

¿Y eso qué? ¿Qué quiere decir?

Parece que preparan...

Un movimiento envolvente.

¿Y? ¿Qué quieres que te diga, hija? No soy adivino.

Solo sé que tienen copados a los revoltosos.

Es lo habitual.

¿Pero tú qué piensas?

Tú fuiste militar.

Depende de lo que hagan los chamacos.

Parece que van a hacer una manifestación al poli para que el ejército lo

desocupe.

A lo mejor el cerco es para no dejarlo salir.

Ahora, si esos atrabancados se ponen a las patadas, les van a dar un buen

susto.

Ay, Dios mío.

Pero no te preocupes, hija.

Ahora, si la cosa se pone difícil, les darán unos buenos palos a esos

malcriados que bien se lo merecen.

Meterán en la cárcel a los agitadores.

Y ya.

¿Cómo puedes hablar así, papá?

A lo mejor ahí están mis hijos, tus nietos.

Y a mí me lo dices.

Yo que no me canso de llamarles la atención.

Deja que les den un susto.

A ver si así escarnientan y ya se corrigen.

¿Y si los meten en la cárcel?

Unos cuantos días encerrados no les caerá mal.

Vas a ver que salen como seditas.

Al cabo, su papá tiene influencias y los saca.

Revolución.

Debían de vivir una para que sepan lo que es.

Papos.

Abuelita, ¿es cierto que una vez tuviste a un hombre a correr sin cabeza?

Sí, en un descarrilamiento.

Papá, por favor, no le hables de esas cosas al niño. ¿Por qué no?

Todo el día tus hijos hablan de revolución y no les dices nada.

Yo sí pelí en una.

Voy a arreglar mi placer.

Rodríguez hace 40 años.

Imagínate. Y todavía sirve.

¿Qué es capaz que ahora las cosas duraran tanto?

¿Qué hora es?

Cinco para las seis.

¿Qué tal?

Suave.

Jefa, hay luces en el cielo.

Son luces de bengala como en las películas.

¿Qué dice?

Mira, ve.

Quítate, hija, quítate.

¿Por qué?

¿Por qué?

Papá, ¿qué vamos a hacer si no vienen los muchachos? Está allá afuera. Calma,

calma.

Vamos a mi cuarto, vamos.

Apúrense a mi cuarto.

¡Al piso! ¡Al piso! ¡Al piso!

¡Papá! ¡Y los chicos!

¡Y Chirlita!

Ahorita no se puede hacer nada.

¡No se muevan!

Ya pasó lo duro.

¿A dónde vas?

¿A dónde vas, papá? Ahora vuelvo, ahora vuelvo.

No se muevan de aquí.

Están cazando a los que se escaparon.

El ejército ya tomó la plaza.

¿Y mis hijos?

¿Qué vamos a hacer si no llegan, papá? No sé.

Ir a las cruces, a las delegaciones.

Pero todavía es tiempo de que lleguen.

No pierdas la fe.

Reza. ¿Vas a salir?

Sí, voy a ir por Chelita.

No, tú ya no, papá. No nos salgas ahora, por favor.

Sí, es mejor ir por ella y que estemos juntos. No, por favor, papá.

No te preocupes.

Están buscando jóvenes, no viejos como yo.

Pero una bala perdida. No sé, algo.

¿Para qué se van a exponer tú y Chelita? Pues ella debe de estar bien, papá.

Eso es lo que voy a averiguar.

Si vuelve a reciar el tiroteo, apagan todo y se ponen como estaba.

¿Oíste, Alicia? ¿Pero y tú?

Si veo que no puedo.

La traigo después.

No, no te vayas, papá. Papá, por favor, no te vayas. No me dejes sola, papá.

Papá.

No llores, mamá. Yo te cuido.

Jorge, Sergio, ¿son ustedes?

Jorge,

¿qué te pasó? Nada, mamá, nada. Vamos a mirar a cámara.

Nada, mamá, nada.

Señora, quiero... Díganle, por favor, que vaya por mi hermana. Que vaya por mi

hermana, por favor.

Por mí, por mí.

Todo, cálmate, ya lo siento al brazo. Cálmate, compañero, cálmate.

¿Qué pasó?

El ejército empezó a disparar por todas partes y nosotros corrimos por todas

partes. No podíamos llegar.

Tenemos que hacer algo, jefa.

Muchísimo.

Está desangrando.

Sí.

Sí.

Tráiganme... Tráiganme velas y tráiganme agua oxigenada y alcohol.

Sí, mamá. Sí. ¿Y qué más? ¿Algodón? Vengan aquí en el baño de toallas,

compañeros. Vengan a descansar.

Sergio, salga la gente.

Quítate de aquí, Carlitos. Quítate.

Suéltate.

Suéltate. No te voy a lastimar.

¿Cómo te llamas?

Luis.

¿Dónde vives?

La Pencil.

Del poli.

Igual que mi hermanita.

¿Estabas con ella?

Sí.

Se me perdió en la corretiza.

Se cayó en la plaza.

Así nada más.

Se cayó.

Yo me regresé por ella, pero... Había mucha gente.

Empezaron a empujarme.

Luego me dolió el brazo y... Y la sangre me asustó.

Y la dejé... La dejé ahí tirada.

Mira, Maese.

En la sotegüela, junto a la cocina, hay unos cascos de refresco. Tráete unos

tres o cuatro.

Sí.

A ver, compañera, deténme esto.

Ya no tiembles.

Calma, calma. Mira, llévatela al baño.

¡Compañera!

Toma, sécate el pelo.

¿Qué haces?

¿Eres estudiante?

Sí. ¿Traes tu credencial?

No.

Mejor.

En estos tiempos es más peligroso ser estudiante que criminal.

Ya, ya vamos a acabar.

¿Te sientes mejor?

Quítate, Carlitos, quítate.

Tómate esta pastilla.

¿Qué es?

Es un ecuaní.

Te vas a sentir mejor.

Mamá.

¿Sí? Quítame los lentes, por favor.

¿Qué te pasó?

Nada. Se me rompieron cuando me caí.

Vólvelos ahí.

¿Qué cuentas le voy a entregar a mi papá?

¿Con qué cara voy a llegar a su casa?

No pienses en eso.

Hijo, tráetelo

conmigo.

Gracias.

¿Qué están haciendo?

No me sigo bien.

Nomás se ven puras sombras.

Están haciendo algo en la plaza, pero no sé qué.

Son cuerpos, ¿no?

Están levantando a los muertos.

¿Qué no entienden?

Quítense de la ventana.

Vamos a hacer un café y nos caerá bien a todos.

Le ayudo, señor.

Sigue.

Señora. No puedo guardar eso. ¿Qué?

Tira eso inmediatamente.

No puedo hacer el movimiento.

Entiende. Si nos agarran con eso, nos va a ir muy mal a todos.

Tienes que tirarlo.

Pero es que este dinero es del movimiento y yo soy responsable.

Vamos a hacer una cosa.

Yo te guardo este dinero y te lo doy luego.

Y ahorita tiramos el bote, ¿de acuerdo?

¿Y la propaganda?

¿Cuál propaganda?

Niña estúpida. ¿Pero cómo andas con...

¿Pero

qué tonta eres?

Ya no soy en balazos.

Ya se durmió.

¿Lo conocen?

¿Y ustedes?

No nos conocemos nadie, mamá.

De repente andábamos corriendo juntos.

Yo... yo estaba en las escaleras de Chihuahua.

Allí habíamos muchos... tratando de cuidar a los dirigentes del consejo que

estaban en el tercer piso.

Cuando terminó el mitin...

Ya me iba y... Entonces vi pasar a unos tipos con un

pañuelo blanco en la mano.

Me regresé a ver qué pasaba y... Entonces... Vi

las luces de bengala que echaban los helicópteros. Esa fue la señal para que

el ejército disparara.

Yo las vi clarito.

Yo casi estaba en medio de la plaza. Luego, luego empezaron los disparos.

Los tipos del guante blanco bloquearon todas las salidas.

Y no dejaban entrar ni salir a nadie.

Gritaban... ¡Aquí, batallón Olimpia!

¡Nadie se mueva!

Entonces... Empezaron a disparar a lo loco.

Todo lo que se movía.

Yo... Salí corriendo.

Pero varios quedaron tirados cerca de mí.

Nosotros vimos los fogonazos en las escaleras.

Y donde estaban los líderes, pero... No sabíamos qué onda.

Luego corrimos para acá, pero entonces se soltó la tronadera y... La gente

empezó a empujar y a correr para todas partes.

¿Cómo se lo ocurrieron?

Alguien por el altavoz dijo... No corran, es una provocación.

No corran.

Y muchos se quedaron quietecitos en la plaza.

Yo fui de esos.

Pero ya después todos corrimos también.

Vi caer una muchacha.

Con toda esta parte de la cara ensangrentada.

Malditos asesinos.

La plaza estaba llena de muertos.

Y de zapatos.

Zapatos de mujer.

De niños.

Muchos niños muertos.

Uno encima del otro.

Todos llenos de sangre.

¿Qué orden es ese?

Pase usted, mi subteniente.

Enséñame los papeles, teniente.

No, fui teniente.

Recuerda que le dije que me retiré, pero con el grado inmediato superior.

Está bien, enséñame los papeles, capitán.

¿Qué pasa, papá?

¿Quiénes son ellos?

No te preocupes, todo está bien.

Híjame con tu mamá.

Es mi hija, esta es su casa.

Está casada con un funcionario del departamento del Distrito Federal. Aquí

vivimos.

¿Los papeles, capitán?

Sí, ¿cómo no? Yo te los traigo, Pipa.

Están en el buro.

Son los de mi baja. Sí.

¿Vive alguien más aquí?

Nieto de nueve años de edad.

Si gusta pasar a ver...

¿Quiénes son estos?

Estos son estudiantes, subteniente.

Se esconderían en los tirajos, en la azotea.

Quedando clases de guerrilla, ¿no, cabrón? No, yo doy clases de

matemáticas. Y nada tiene que ver con la guerrilla.

Muy machito, pendejo.

¿Qué es lo que querían allá arriba?

Ya agarramos a todos los líderes. Ahora vamos a enseñarles a ustedes a no andar

tan revoltosos.

Levanta las manos.

¿Y tú?

¿Y tú?

¿Dónde quieres tu patadita?

¿En las costillas?

No, hermano. Hay cosas desgraciadas.

Ahorita les vamos a dar su revolución, cabrones.

¿Por qué nos pegan?

Ya les enseñamos nuestra experiencia a los estudiantes.

¡Por eso, cabrón! ¡Por eso!

¡Bueno, ya pa' él!

¡Párenle!

¡Vamos!

No le abran a nadie.

No se acerquen a las ventanas.

Permíteme.

Señor.

Este chico se está desangrando.

Hay que entregarlo a un caminero.

Hay muchos allá afuera.

Aquí tú no entregas a nadie, abuelo.

Chamaco baboso, ¿no ves que se está muriendo? Se muere aquí, pero tú no

entregas a nadie.

Ni a él ni a ninguno de los demás.

¿Sabes qué va a pasar si lo encuentran aquí?

¿Vas a arriesgar a tu madre y a tus hermanos? Todos estamos corriendo el

riesgo y tú también te la vas a jugar con nosotros, te guste o no.

Eso, grítame, falta en el respeto. Pues si das un solo paso hacia la puerta lo

voy a hacer, abuelo.

Jorge, no le hables así a tu abuelo. Pues que no siga diciendo idioteses.

Déjalo que me grite. ¡Cállense ya los dos!

Claro, y tú ponte de su parte. ¡Los dos, dije!

El muchacho se queda, papá.

¡Todos!

Después de lo que vi en la escalera, no voy a dejar que nadie salga de aquí.

Imagínate que fueran mis hijos los que estuvieran en otra parte.

Como tú digas.

Horrible.

Las balas entraban por todas partes.

Habían unos boquetones en la pared de este tamaño.

Las puertas de los elevadores estaban perfuradas.

¿Las puertas de los elevadores?

Pero si son de acero. Y gruesísimas.

Y con todo y todo estaban agujeradas.

Yo las vi.

Luego tocaban la puerta.

Unos toquidotes.

¡Abran, por el amor de Dios, abran!

Pero de guajes abríamos.

Teníamos mucho miedo.

Hasta que se fueron.

Después iban aporreando otras puertas.

Pero yo creo que nadie les abrió.

Pobrecitos.

¿Qué les habrá pasado?

¿Y a tu abuelo cómo fue que le abrieron la puerta?

Yo la abrí porque le reconocí la voz, pero la mamá de Leti no quería.

Ahí nos quedamos hasta que se dejaron de oír los disparos.

Eso me imaginé.

Luego de regreso, mamá, no sabes, estaban levantando muertos por todas

partes. Y los soldados, mamá, se reían, de veras, se reían.

A un doctor le pegaron. ¿A un doctor? ¿Por qué?

Porque estaba enojado y les reclamaba a los soldados. Les gritaba que cómo era

posible que hicieran eso.

Decía que una señora de 60 años tenía un bañonetazo en la espalda.

¿Y cómo los dejaron pasar?

No, pues nos detuvieron y nos apuntaron con sus rifles.

Pero mi abuelito les explicó que él era capitán del ejército.

Y nos acompañaron.

Pero decían que si no era cierto nos iban a arrestar a los dos.

Yo.

¿Estás enojado?

Contigo no.

¿Por qué hicieron eso los soldados?

Porque les dieron órdenes.

¿Y los soldados siempre tienen que cumplir las órdenes?

Siempre.

¿Qué va a pasar ahora?

Seguro mañana truena la revolución.

El movimiento tiene que seguir pase lo que pase.

¿Y si agarraron a todos los líderes? No, no pueden haber agarrado a todos.

¿Pero y si los matan? Los que queden tendremos que seguirle.

Ahora menos que nunca hay que rajarse.

No, yo ya no.

Ya tuve bastante.

No se puede pelear sin armas contra el gobierno.

Pues las conseguimos.

A mí no me vuelven a hacer eso.

¿Quieren balazos?

Pues van a tener balazos.

Seas tonto.

Ellos lo tienen todo.

Tanques, aviones, helicópteros, ametralladora.

¿Tú qué puedes conseguir? Cuando mucho una pistolita. Pues será, pero tenemos

que hacer algo.

Después de esta matanza, la gente tiene que hacer algo.

Sí.

El pueblo no va a dejarnos solos.

No puede dejarnos solos.

¿Bueno? ¿Alicia? ¿Por fin?

¿Están todos bien?

Sí.

Sí, Beto.

Beto.

¿Dónde estás?

No me dejan pasar.

Están llamando toda la tarde. No salgan para nada.

Cuídate mucho.

Nos vemos al rato.

Ay, ¿y ahora?

Mamá, ya llegó la luz.

Estoy bien, de veras.

No, no puedo.

De veras que no puedo.

Aquí con un cuate en Tlatelolco.

Qué gachos, ¿verdad?

Vale, va que se dé.

Sí, sí, mamá.

No sé, en cuanto pueda.

No empieces, mamá.

Ahorita no, por favor.

Sí, mamá.

Sí, mamá.

Ahora pues.

Nos vemos.

¿Tú no vas a hablar a tu casa, mi pa?

No tenemos teléfono, señora.

Mi familia debe estar preocupada.

Ni han de saber.

A esto ahora ya lo sabe todo el país.

No se crea.

Los periodistas nunca dicen la verdad.

¿Qué pasa?

¿Están bien?

Sí, mi hijo. ¿Y ustedes?

¿También?

¿Qué pasa?

Esto no se va a acabar nunca.

Martita, ¿dónde estás?

Martita. Cálmate, compañero. Ya pasó.

¿Qué pasa?

Estos dos quieren matar a todos.

¡Ya no la hagas!

¡Ya pasó!

¿Qué pasa?

¿Por qué discuten? No, por nada, mamá. Pues es que estamos nerviosos.

Pues se me calman todos.

Sí, jefa.

A ver, mija.

Jorge, tienes que dejarle la cama a esta niña.

Y ustedes a ver cómo se organizan. Sí, señora.

¿Cómo te sientes?

Me está doliendo mucho, señora.

Pero ya agoté a menos.

Voy a ver si te consigo una pastillita.

Muchas gracias.

Ya, tu abuelito se acostó. Vete a dormir.

No, yo quiero esperar a mi papá. No, no, ándele, ándele a dormir. Yo lo espero.

Tuve que hacer valer mi autoridad como funcionario.

¿Ya ves?

Hasta ahorita puedo entrar.

Estaba muy preocupado por ustedes.

¿Y a... ¿Viste a los compañeros?

Había muchos muertos y heridos, pa.

Llegué como a las siete.

Estaban llenando de cadáveres, camiones del ejército.

Había dos camiones con muertos.

Dos cuantos eran y... Si había más...

Heridos no vi.

No los tenían por donde yo estaba.

¿Y los dirigentes del movimiento?

¿No supo usted qué pasó con ellos?

No sé, cientos de amigos junto a la iglesia.

Los tenían en la lluvia, con las manos en alto.

Y zapatos.

Muchos desnudos, hombres, mujeres.

¿Y los estaban golpeando, pa? ¿Qué crees, baboso?

De milagro, a ustedes no les pasó nada. Y tú tienes la culpa porque te dije por

teléfono que por ningún motivo los dejaras salir.

Beto, no se oye nada.

Fue cuando los teléfonos empezaron a fallar.

No se veía ninguno de por aquí.

¿Verdad, Graciela? Sí, papá.

Graciela bajó a hablarte, pero no se veía ninguno. De veras, Beto. Créeme, no

se veía. Ya lo sé.

Los cortaron intencionalmente.

También la luz.

Apenas llegó hace poco.

A mí me extrañó que mi jefe quisiera hablar conmigo.

Pero me dio cuenta de que algo muy grave estaba preparándose para entrar a

Tlalocco.

¿Cómo salió? Igual que aquí.

Me mandó a llamar a la oficina.

Te hablé, luego saliendo.

¿Ya ves lo que se buscaron con sus tarugadas?

Beto, ahorita no tiene caso.

Ellos ya entendieron.

Gracias a Dios no les pasó nada.

Lo que tenemos que pensar ahora es cómo vamos a sacar de aquí a estos muchachos.

El que está ahí adentro necesita un médico, Beto. No se puede ir ahorita.

No, claro que no.

Yo me llevo al muchacho herido cuando me vaya mañana a trabajar.

Ya de la oficina, les hablo para decirles...

¿Cómo pueden salirse los demás y por dónde se deben ir?

Ustedes, por ningún motivo, se mueven de aquí en una semana.

¿Qué hora son?

Cuarto para las doce.

Ya se va a dar el noticio.

O bajito la tele.

Sí, pa.

Sí, mándate.

Ayúdame a mirar.

La balacera comenzó después de que Frank Tirador estaba identificado.

Agredieron con armas de arma.

Estaban allí en sufrimiento de su deber.

¡Mentira! Hasta el momento no se ha podido determinar el número de muertos y

heridos. Pero se calcula que puede rebasar la cifra de 20.

¿No tiene vergüenza este desgraciado?

La plaza estaba llena de cuerpos tirados en el piso.

¡Cállate ya, Sergio!

responsable soy yo. No se decretará el estado de sitio.

México es un país donde la libertad impera y seguirá imperando.

Agregó que el ejército intervino a petición de la policía y para sofocar un

tiroteo entre dos grupos de estudiantes.

Hizo un llamado a los padres de familia para que controlen a sus hijos y evitar

muertes lamentables de ambas partes.

Y agregó que si los estudiantes persisten en su movimiento es por

incomprensión hacia las autoridades.

No continuarán este tipo de problemas, concluyó.

Porque el ejército los va a evitar.

Faltan solamente 10 días para que comiencen las olimpiadas de México 68.

Volvemos con más noticias en unos momentos.

¿Te dio miedo estar allá abajo?

Sí. ¿Mucho?

Sí.

¿Ya ves?

¿Para qué te metes?

Eso déjaselo a los hombres.

Eso es para hombres y mujeres.

Oye, cuando salgamos mañana, tenemos que hacerlo uno por uno.

El que se vaya primero avisa que llegó bien su teléfono. Para que se vaya el

siguiente, ¿no?

Y así los demás.

Sí, eso está bien pensado.

La compañera debe salir en medio.

Y ustedes uno primero y el otro al último.

Simón, nos echamos un volado a ver quién sale primero.

Órale, ya vas.

Compañeros, si los agarran...

No van a decir dónde estuvieron, ¿no?

Por favor.

No, pues yo no sé ni dónde estoy.

No sé qué edificio es este, ni tampoco qué piso.

Yo sí me fijé.

Pero primero me matan antes que denunciarlos.

Bueno, pues entonces yo creo que tú debes ser el primero en salir.

Si no hablas en media hora, los demás van a tener que jugárselo y pintarse de

aquí.

¿Y ustedes?

No, pues no se preocupen. Mi papá es influyente y...

podemos comprobar que vivimos aquí.

Ahí nos la capoteamos.

Jaque.

¡Beto! ¡Beto!

¡Despiértate! ¡Nos están gritando!

¡Levántate!

Espérate, espérate ahí.

¡Abran! ¡Abran o tiramos la puerta!

¡Despierta, compañero!

¿Qué pasa?

¡Levántate! ¡Tienes que ir al baño con nosotros!

Gracielita, ¿aquí qué está?

¿Qué pasa, mamá? No, no te asustes, pero te quedas aquí.

¡Con un carajo que no oyen!

¡Ábranos o se los carga la chingada!

Me encargo, Carlos.

Un momento, ya voy.

Señor, no habrá.

No puedo abrir si no sé quiénes son ustedes.

¡Al hijo de la chingada!

¡Abra un espado!

Ven, vamos.

Vente para acá.

Escóndete. Como si jugáramos a las escondidas. No te mueves de ahí. A ver,

a ver. Ahí.

¡Ay, cabrón! ¿Por qué no obligas? ¡El primero!

¿Quiénes son ustedes? Y en segundo lugar, ¿con qué derecho entran hacia mi

casa? ¡Cállese, imbécil!

Yo soy funcionario del departamento en el Distrito Federal y exijo una

explicación. ¿O van a tener que besarlas con sus superiores? ¡Me vale madre!

¡Cata en el departamento!

¿Pero quién se cree que son ustedes? ¡Oiganme!

¡Cállese o nos va a enojar!

¡Oye, camínale!

¡Camínale, cabrón!

Porque ustedes quieren a Che Guevara como presidente, ¿no?

Hace un año que lo mataron.

¡Cállate, cabrón!

Oye, ¿qué pasa? Cálmate.

¿Qué traes, puto?

¡Para afuera, cabrón! ¡Órale!

¡Órale, hijo de su pinche madre!

¿Quién duerme ahí?

Mi nieto.

Tiene nueve años.

Está en el baño.

Vaya con los demás.

¡Váyanse, rápido!

¡Váyanse, rápido!

¿Quién está ahí adentro? Un niño, según dice este.

Es mi nieto menor.

Cuando se asusta, se mete en el baño.

Y se encierra.

¿Hay alguien más?

No, comandante.

Así que eres muy influyente.

Pues esta es más influyente ahorita, cabrón.

Así que ten mucho cuidado con lo que vayas a decir cuando nos vayamos.

¿Son tus hijos?

Sí. Tienen al Che Guevara en la pared, mi comandante.

No me digan que también estuvieron en el mitin, ¿eh?

No, señor.

¿Y tú?

¡Respóndeme cuando te pregunte, cabrón!

¡Infeliz!

¡Quieta!

Llévame a sus cuartos.

¡Ábrete!

Manifiesto del Partido Comunista.

Mi comandante, mire.

¿Quién está en el baño?

¡Dile que salga o te huelo la cabeza!

¡No, mi compañero!

¡Él no tiene la culpa!

¿No tiene la culpa de qué, cabrón?

¡Abre esa puerta!

¡O la mato! Bueno, sí, pero suéltelo. Ahorita abrimos el baño.

¡Salgan, compañeros, o matan a mi papá!

¡Ya son todos!

Agüe.

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