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Estos chicos aún no comieron hoy.
¿Quiere verlos comer?
Si.
Bien, iré a buscar unos peces dorados.
Debe mantenerlos bien alimentados.
Si no los alimenta frecuentemente,
se comerán unos a otros.
Básicamente, esto fue una pequeña catástrofe.
Una catástrofe es en esencia cualquier episodio que supere
los recursos con los que se cuenta.
Puede ser un accidente de auto con dos víctimas,
si cuentas con poco personal,
o puede ser una colisión terrible
con 300 víctimas.
Entonces, una catástrofe significa algo diferente
para diferentes personas en momentos diferentes.
Y para nosotros, en ese momento, eso fue una catástrofe.
Todos siempre queremos creer
que cuando ocurra algo espantoso,
seremos valientes.
Esperamos que así sea.
Mientras estudiamos en la academia,
soñamos con eso, que acudiremos en caso
de un tiroteo, asesinato o violación,
tomaremos el control y seremos héroes,
que cuando surja una situación peligrosa o terrible,
cuando se debe actuar con decisión,
tendremos el valor para hacerlo.
Pero hasta que no te enfrentas a una situación así,
no sabes cómo reaccionarás.
Tienes la esperanza de que reaccionarás bien.
Bueno, siempre me decían en la iglesia,
y mi padre también, que el coraje es sólo miedo
luego de rezar para que todo salga bien.
"Entrada"
Hola.
Hola.
Le mostraré lo que tenemos.
¿Tiene amigos nuevos?
Si.
Bueno, esto es con lo que contamos ahora,
sólo un contenedor grande con tapa.
Mmm.
Bueno, muchas gracias.
Disculpe.
En esa época, nada se ocultaba.
Incluso había niños vendiendo droga,
niños de 12 y 13 años.
Teníamos muchos problemas con el crack,
y yo también lo consumía,
así que eso complicó todo.
No creo que ocurriera mucho en nuestro edificio,
pero sí a nuestro alrededor.
Se te ve muy bien.
- Gracias. - La abuela decía
que te veía bastante más delgado,
- pero se te ve en forma. - No sé.
Bueno, sobreviví últimamente a base de comida rápida.
Es mucho más sencillo comprar comida en un restaurante...
Si.
...pero, como te decía, es demasiado costoso...
Si.
Debo empezar a comer en casa más a menudo.
No pienso en la vida de cada persona
o en quién pudo haber sido.
Cuando hablo con su familia
después de la autopsia
y les doy la información pertinente,
les doy mis condolencias
y les digo cuánto lamento
que esto les haya ocurrido.
Pero no...
no proceso cada caso
y pienso en la vida de la persona
después de hacer la autopsia.
Yo estuve involucrado en...
Yo no... Me dispararon.
Me preguntan por qué no respondí el disparo.
Me preocupaba más salirme de en medio.
En varias ocasiones, me vi en la situación
de que me dispararan...
y fue de alguna manera un llamado de atención,
porque... siempre fui un tipo grandote.
Practicaba deportes,
incluso en la universidad,
pero no me metía en peleas.
Por mi tamaño, la gente no...
No tenía que meterme en peleas, ¿se entiende?
Solíamos sentarnos enel patio trasero,
en los escalones. Teníamos una pequeña barbacoa allí,
y cocinábamos, cosas así.
Solíamos pasar tiempo allí,
y él solía venir y...
Un día lo vi tratando de sacar
una bolsa de basura o algo similar, y hablé con él.
Tuvimos una breve conversación,
"¿Cómo estás? ¿Cuánto hace que vives aquí?
¿Qué haces aquí
con toda esta gente negra?"
Le quedaba cerca de su trabajo,
por eso se había mudado allí.
Era más bien amigable, pero también introvertido.
No tenía muchos amigos en el edificio,
pero siempre hablaba conmigo.
- Hola, ¿cómo está? - Bien.
- Soy Andy. - Hola.
- Brian. - Soy Jeff.
Somos de la empresa de seguridad, vinimos por...
- Ah. - ...por el presupuesto.
Claro.
El procedimiento es éste:
le trajimos unos folletos
sobre los diferentes tipos de cámaras.
Brian tomará algunas medidas,
y yo le daré un presupuesto aproximado.
¿Qué habitaciones desea proteger?
Sólo ésta.
Tenemos diversas cámaras para elegir.
Cámaras activas, cámaras escondidas...
Aquí puede ver las diferencias
entre estas dos cámaras.
Aquí tiene una lista de las características.
Comencé a cocinar,
y a veces le daba un sándwich o algo así
cuando salía a trabajar,
oibaasucasa,
lo visitaba y bebía una cerveza con él, cosas así.
Todo estaba bien
al comienzo.
Me regalaba algunas cosas.
Tenía un baúl que, según él, le había regalado su abuela
y que había traído al departamento en un taxi.
Medía casi dos metros de largo,
y recuerdo que cuando lo trajo
le costó meterlo en la casa,
tuve que abrir la puerta de mi casa para que pudiera girarlo.
Era amable con la gente.
Compartía lo que tenía con los demás.
Era una de esas noches de mucha humedad.
El clima estaba denso, pesado, asqueroso.
En cuanto entramos al edificio y fuimos al vestíbulo,
un espacio vidriado
con una escalera y un elevador
para ira los otros pisos,
en cuanto entramos allí, decía,
se podía sentir ese olor pútrido y asqueroso a muerte.
La comparación que suelo hacer de la muerte...
del olor a muerte...
Uno puede haber sentido el olor de un animal muerto o algo así,
pero un cuerpo realmente fétido,
que lleva muerto un tiempo, tiene un olor particular.
Sólo puedo comparar la sensación con la del olor del café,
porque yo bebo mucho café.
Sabiendo cómo huele el café,
supón que te llevaran a un lugar apartado,
a una isla, durante 30, 40, 60 días,
un lugar donde no hubiera café.
Cuando al volver de repente
sintieras olor a café de inmediato sabrías
que eso es café.
Lo recuerdas de inmediato.
Así es el olor a muerte, al menos para mí.
Me doy cuenta enseguida.
Estábamos en la cama durmiendo,
me acuerdo porque mi esposo
debía levantarse temprano para ir a trabajar.
Solía irse a las 6:00, así que eran alrededor de las 11:00.
Jeff, por supuesto, estaba en su departamento.
Había alguien más en su casa.
Se oía que habían puesto música, pero la puerta estaba abierta.
Llegó la Policía,
y los oí hablando frente a la puerta de mi casa.
Uno de los oficiales dijo:
"¡Saca las malditas esposas!".
Estaban forcejeando con él.
Y el aulló como un animal, como algo que nunca había oído antes.
Un chillido fuerte,
inhumano...
Y yo corrí a meterme en la cama con mi marido
y me tapé la cabeza con la manta.
Le dije: "¡No sé qué pasa ahí afuera,
pero hay algún problema con Jeff!".
Contestó: "¡Llama ala Policía!".
"¡La Policía ya está ahí!".
- Hola. - Hola.
¿Podría abrir la cajuela?
Llevo equipaje.
- Sí, claro. - Gracias.
¿Necesita ayuda?
No, está bien.
Puedo solo.
- Hola, ¿cómo está? - Bien.
¿Podría llevarme a los departamentos Oxford?
Claro.
Gracias.
Recuerdo un olor muy fuerte y desagradable,
como a formol.
Algo así.
Olor a algún conservante o algo parecido.
Era olor a enfermedad, a muerte, algo así.
Recuerdo que estaba en el vestíbulo,
mirando a un oficial
que estaba allí parado,
estábamos los dos allí parados,
y vino una ráfaga de viento y...
...se arremolinó a mi alrededor y el olor me tumbó de rodillas.
Y él empezó a vomitar.
Via un oficial que conocía.
Cuando iba hacia él,
noté que llevaba el uniforme
muy desaliñado.
Además de estar completamente transpirado,
tenía el cinto que cruza el pecho torcido,
la corbata chueca
y el cabello revuelto y parado,
sudaba a mares,
y tenía los ojos desorbitados,
grandes como platos.
Eso no era propio del oficial Mueller.
Le pregunté: "Rolf, ¿qué pasa aquí?",
y lo único que pudo decirme fue: "Ve a mirar el refrigerador".
¿Puede apoyar la barbilla aquí?
Gracias.
Bien.
Mire directamente hacia la luz, por favor.
¿Qué está haciendo en estos días?
Trabajo en una fábrica de chocolate.
Para cuando ascendía detective,
llevaba nueve años como oficial de policía
y ya había visto muchas cosas espantosas.
También sabía en ese momento
que el sospechoso estaba bajo arresto y reducido,
que había dos oficiales más, fornidos y armados,
yo estaba armado,
y también mi compañero, que estaba allí.
Así que sabía que no estaba en peligro.
Ocasionalmente, investigadores de las fuerzas del orden
nos piden que nos presentemos
para identificar y examinar restos de cadáveres
o trozos de un cuerpo en descomposición que encontraron
que podrían ser humanos.
En muchas ocasiones,
lo que hallamos es que no son restos de un cuerpo humano,
pero están tan descompuestos que parecen serlo.
Por ejemplo, si un cazador matara un oso.
Las patas y las garras se parecen muchísimo
a la estructura ósea de un miembro humano.
Así que eso a menudo se malinterpreta.
El área principal del refrigerador estaba vacía,
salvo por una caja de cartón,
y en la caja había una cabeza de un hombre afro-americano,
que parecía haber sido cortada hacía poco tiempo,
con los ojos y la boca abiertos completamente.
También vi que al fondo había una caja abierta
de bicarbonato de sodio.
Mi mamá hacía lo mismo para mantener el refrigerador fresco.
Y además, en los estantes de la puerta,
había aderezos.
Mostaza, ketchup, salsa para carnes,
cosas así.
Debo admitir que en todo el cuerpo,
de pies a cabeza,
sentí que algo me indicaba
que tenía que irme de ahí enseguida.
Sentí: "Debo llamar a un superior, esto me excede".
Hey, Pete.
Lo vamos a sacar de la casa ahora.
Cinco minutos después, llegó el teniente Harrell,
y después de ver la cabeza en el refrigerador y horrorizarse,
me miró y me dijo:
"Pat, quiero que lleves a este malnacido a la comisaría.
Quiero que te quedes con él y que nadie más hable con él.
No quiero que lo dejes por un segundo.
No me importa si quiere orinar,
vas con él al baño.
Quiero que te quedes con este tipo
y no dejes que nadie hable con él".
"Seguro que encontraron a alguien...
que alguien le tendió una trampa a Jeff.
O trataron de hacerle daño, o mataron a alguien
en casa de Jeff, o algo parecido".
Nunca pensé que Jeff pudiera haber hecho algo malo.
Lo pusimos en la sala de interrogatorios más distante.
Estas salas son de ladrillo, de tres por tres y medio metros,
con una mesa metálica y dos sillas. Eso es todo.
Lo primero que me dijo fue:
"No dejará que nadie vuelva a golpearme, ¿no?".
Y le contesté: "No,
nadie volverá a golpearlo."
Le dije: "De hecho,
nadie más que yo hablará con usted".
Dije: "Antes de que empecemos,
iré a buscarme una taza de café.
¿Quiere una usted también?
¿Quiere un cigarrillo?".
Y me respondió: "Me encantaría,
las dos cosas".
El departamento era pequeño, de dos ambientes,
con la cocina unida al comedor,
y había dos oficiales fornidos
tomando fotografías, haciendo su investigación
y recolectando evidencia.
Era muy difícil moverse en tan poco espacio.
Caos. Era un caos.
Había policías por todas partes.
Había gente por todas partes.
Cámaras.
Todos salieron apurados a hablar con los que estaban filmando,
como diciendo: "Quiero salir en televisión.
Vamos, saldremos en televisión".
Y yo pensé: "Yo no voy a salir.
Mira a toda esa gente ahí fuera, y ni siquiera sabemos qué pasa".
En la escena de un crimen,
a veces la gente allí está haciendo bromas,
o hablando de un partido de béisbol
o de lo que harán el fin de semana,
pero esta vez era diferente,
porque creo que todos estaban completamente absortos
por lo que veían y, supongo,
por lo que sentían,
así que había mucho silencio.
Le tendí la mano y dije: "Me llamo Pat Kennedy."
Le dije: "Soy Pat,
y yo seré quien hable con usted
sobre la cabeza que estaba en el refrigerador".
Y en ese momento, me dijo:
"Realmente no creo que sea conveniente para mí
que le hable de eso".
Eso me resultó bastante extraño. Quienes se rehúsan a hablar
te dicen: "Vete al diablo.
No te diré nada".
Los que están dispuestos a hablar se ven derrotados.
Pero nunca oí a nadie... Bueno, también están
los que directamente piden un abogado, eso pasa mucho.
Pero nunca oí a nadie ponerlo en esos términos,
con mucha cortesía, muy concretamente,
con un dominio evidente del idioma.
"Realmente no creo que sea conveniente para mí
que le hable de eso".
El aire acondicionado de mi casa es viejísimo.
Lo compré cuando me mudé.
Pesa 90 kilos, y la placa base está destruida.
Estoy seguro de que me llenará los pulmones de silicio.
Hola, ¿qué tal, amigo?
Hola, vine a buscar el barril.
Muy bien.
¿Viniste en auto?
No.
Ah, ¿lo vas a cargar a mano?
Si.
Bueno.
Aquí tienes, amigo.
Muy bien.
Gracias.
Empezó preguntándome:
"¿Qué me pasará si no hablo con usted?".
Le hice una descripción desganada
del proceso de fichaje, y mientras lo describía,
él iba asintiendo,
y noté que estaba familiarizado con el proceso de fichaje.
Y entonces me preguntó:
"¿Existe la posibilidad de tener una celda para mí solo?".
Y en cuanto preguntó eso,
supe que conocía bien el proceso de fichaje,
porque sólo se aísla a un detenido,
por lo menos en las comisarías de Milwaukee en esa época,
cuando está demente
y no se lo puede dejar con otras personas,
o si es menor de edad
y no hay lugar para detenerlo,
hasta que se lo arreste, debe estar apartado.
Todos los demás detenidos van a una celda común,
que es un lugar muy desagradable.
Es apestosa y sucia, y está llena de gente.
Puedes quedar encerrado con un asesino
tanto como con un conductor ebrio.
Entonces me pareció...
me di cuenta de que la celda común lo asustaba.
Le respondí: "Bueno...
Ésta es una noche muy agitada.
Todas las celdas están ocupadas, y la celda común está atestada.
Así que puede quedarse aquí y hablar conmigo...”,
y vio que ya había conseguido una taza de café y cigarrillos,
"...o puede ir a la celda común".
Había una conservadora portátil en la habitación de adelante,
casi parecía fuera de lugar por donde estaba,
por cómo quedaba a la vista
en un departamento tan pequeño.
En realidad la eludimos por muchísimo tiempo
hasta que supongo que reunimos el coraje para abrirla
y ver qué había dentro,
pero sin esperar nada en particular.
Pero una vez que abrimos la conservadora
y vimos que había otra cabeza dentro,
se volvió...
se volvió real para nosotros.
Uno quiere que se sienta incómodo,
pero no demasiado,
así que buscas la posición correcta.
Estás suficientemente cerca para lograr intimidad si quieres,
pero a una distancia
que no lo haga sentir amenazado,
aunque te permita acercarte.
Para seguir la conversación,
le dije: "Bueno, podemos hablar de otras cosas entonces, ¿no?".
A partir de entonces, iniciamos una larga conversación
sobre muchos temas.
El primero fue su trabajo
en la fábrica de chocolate,
por qué había elegido la zona cercana alas calles 25 y State.
Por allí pasaba un autobús que podía tomar
para llegar a la fábrica de chocolate en cinco minutos.
Vivía donde vivía porque era económico.
Dijo que prefería gastar su dinero en sus pasatiempos,
las actividades de recreación que disfrutaba.
Comía mucho fuera, iba a clubes nocturnos para homosexuales.
También hablamos mucho sobre religión.
Yo soy católico,
y pasé cinco años en el seminario.
Sé algo sobre Martín Lutero
y la religión luterana, y comenzamos a...
Era realmente muy culto.
Hablando de eso, derivamos
en un profundo debate sobre Dios,
sobre si existe un Dios o no.
A partir de ese debate sobre Dios,
hablamos sobre un poder superior,
y él creía en un poder superior,
no sabía si era Dios o el Diablo,
pero sabía que había algo más,
más poderoso que él.
Eso también nos llevó a conversar
sobre alcoholismo, porque noté que estaba...
que estaba ebrio,
y un par de veces, durante la charla, soltó:
"No puedo creer que me esté pasando esto".
Le pregunté: "¿A qué se refiere?".
Dijo: "No puedo creer que estoy aquí.
¡No puedo creer que me atraparonl!".
Contesté: "¿Qué creía que pasaría?".
Me dijo: "Simplemente me emborraché.
Perdí el control.
Es porque me emborraché, si no, no estaría aquí".
No me decía qué había pasado,
pero seguía refiriéndose al alcohol.
Y dado que, como ya dije,
yo había tenido problemas con el alcohol,
en ese momento comencé a sugerir
que probablemente lo de la cabeza en el refrigerador
tenía algo que ver con el alcohol.
Si realmente eres alcohólico,
el alcoholismo es una enfermedad.
Entonces empezó a admitir tácitamente lo que había hecho,
decía: "No hay excusa para lo que hice",
o algo así.
Sin decir lo que había hecho, lo admitía tácitamente,
y ahí supe que empezaba a quebrarse un poco.
Empezaba a querer hablar.
¿Necesita que le cobre?
Si.
¿Y podría darme una caja también?
La última vez que usé una bolsa,
tomé el autobús a casa, la bolsa se rasgó,
y las botellas se fueron rodando por todo el autobús.
¿Podría pedirle una caja esta vez?
- Sí, iré a buscar una. - Gracias.
¿Puedo hacerle un cheque?
Sí, está bien.
$5,39.
Y entonces comenzaron a sacar cosas
y a ponerlas en el vestíbulo.
en cajas de suministros de oficina.
Primero eran 10, luego 20, y luego eran 50,
y al final había unas 60,
apiladas en el vestíbulo, una sobre otra.
Cada vez que iba y venía a buscar café,
el teniente me preguntaba:
"¿Te dijo algo?
¿Te dijo algo?".
"No, todavía seguimos hablando de tonterías".
"¿Pidió un abogado?".
"No, no pidió un abogado".
Volví a entrar, y finalmente,
cuando ya habíamos pasado dos horas hablando,
el teniente golpeó a la puerta, entró
y me dijo: "¿Puedo hablar contigo?".
Me llevó afuera y le pregunté qué pasaba.
Me dijo: "Encontramos ese barril enorme que habías visto
en su dormitorio, el barril sellado,
y hay montones de cajas con rótulos como 'ácido muriático',
"inflamable, "muy peligroso', 'precaución'.
Hay cables saliendo de la pared
para todos los dispositivos electrónicos que tenía.
Al personal de Investigación Criminal,
al equipo forense, le preocupa que haya una trampa,
que si mueven algo, estalle,
o que haya alguna trampa o un explosivo".
La mejor manera en que puedo describirlo es
que desmantelábamos un museo personal,
Por ejemplo, al pasar por el corredor,
en un armario pequeño,
vimos una olla grande de acero inoxidable,
y cuando la abrimos,
hallamos dentro manos humanas
y genitales masculinos que estaban desecados.
"No quieren mover nada hasta que le preguntes".
Volví a entrar
y le dije: "Mire, Jeff,
nuestros investigadores forenses están en su departamento
y temen que...
Vieron estas cajas de 20 litros con rótulos que dicen
'ácido muriático', 'explosivos', "peligroso.
Vieron todos los dispositivos electrónicos
conectados a la pared...".
Y de pronto, vi que se daba cuenta.
Me dijo: "¿Están en mi casa,
revisando mi casa?".
Dije: "Si no lo hacíamos ahora, lo haríamos tarde o temprano".
Le dije: "Claro que revisamos.
Ocurrió un homicidio allí.
Vamos a revisar todo en esa casa".
Encontramos tres cráneos pintados con aerosol
con una pintura gris con textura de piedra,
y estaba impresionado
porque parecían réplicas muy profesionales,
y me costaba concebir que fueran
restos humanos reducidos a huesos,
no parecían ser verdaderos.
Recién cuando mi asistente, el Dr. Teggatz,
tomó su navaja de bolsillo y raspó un poco de pintura,
pudimos ver... en los dientes,
pudimos ver el esmalte dental.
Ésa fue la primera vez que realmente entendí
que teníamos tres víctimas más,
porque ésos eran cráneos humanos reales.
No podía creer que le hubiera hecho algo a otra persona.
Decía: "No, no puede ser".
Y seguían sacando cosas de la casa.
¿Qué había en esas ollas y cajas?
Recuerdo que le pregunté,
y me dijo que en una olla había...
penes.
Y también había cajas
que contenían penes,
y había muchas fotos de personas.
Y de cuerpos.
No eran personas vivas.
Un interrogatorio típico relacionado con un homicidio
dura unas 3 horas y media antes de que se quiebren.
Llevábamos hablando unas tres horas.
Habíamos estado hablando...
tres horas y diez minutos,
cuando finalmente dijo:
"Bueno, ya van a descubrir todo,
así que no tiene sentido
que no te diga nada".
Pensé: "Genial",
tomé mi lapicera y papel
para empezar a tomar notas, y me dijo:
"Pero, Pat, cuando te diga lo que voy a decirte,
primero que nada, probablemente me odiarás".
Respondí: "Jeff, he visto muchas cosas muy malas.
No hay nada que hayas hecho que me escandalice.
Hablé con muchos asesinos.
Además, no creo en juzgar a la gente.
Ya debatimos sobre Dios,
yo no estoy aquí para juzgarte.
No se trata de juzgarte.
Estoy aquí para resolver este problema".
Y entonces dijo: "Bueno, cuando te cuente,
Pat, serás famoso".
"Óptica de calidad"
Seguro querrá pasar a que se los ajuste
y se los vuelva a alinear.
Así no tendrá problemas.
- Bueno. - ¿Si?
- Muchas gracias. - Gracias a usted.
Bien, volvamos con usted.
Dijo: "Si voy a contarle todo,
más vale que empiece por el principio".
Tomé mi lapicera para tomar notas,
y entonces empezó a contarme
sobre su primer asesinato, en Bath, Ohio,
13 años atrás, cuando tenía 18 años.
Dejé mi lapicera, y él habló
de cuando asistió a la Universidad Estatal de Ohio.
Dijo: "Ya se lo mencioné",
pero contó que mientras asistía allí,
había habido una segunda víctima,
en el hotel Ambassador, a la que drogó y mató a golpes,
pero no se acordaba de nada.
Y luego habló de dos o tres víctimas más,
y siguió hablando,
y yo no escribí nada
porque realmente creía que todo era mentira,
que estaba totalmente loco.
Él... seguía sin mencionar la cabeza del refrigerador,
que era lo único que me importaba en ese momento.
Déjenme pensar... había dos, tres,
siete...
Creo que encontramos siete cráneos,
cinco esqueletos,
algunas manos disecadas,
y también fotografías.
Entonces salí a buscar café
y se me acercó un tipo.
Me preguntó: "Pat, ¿está hablando?",
y respondí: "Sí, ahora está confesando.
Pero dice que mató a unas tres o cuatro personas,
y aún no me cuenta
sobre la cabeza del refrigerador.
Creo que está loco.
creo que está mintiendo".
Entonces el teniente Vahl me mira y dice:
"No, no, Pat. Mike llamó.
Hallaron seis cabezas en el refrigerador,
y encontraron restos humanos y penes".
Le pregunté: "¿Qué dijiste?".
Respondió: "Hay mucho más que una víctima en este caso, Pat".
Volví ala sala con una actitud muy diferente.
Saqué mi lapicera y dije:
"Empecemos de nuevo, Jeff.
Empecemos con Bath, Ohio".
- ¿Cómo le va? - Bien.
¿Me da también ron?
Claro.
Éste es económico.
¿Este?
Si.
Gracias.
- ¿Esto es todo? - Si.
$10,75.
¿Puedo hacerle un cheque?
Sí, está bien.
- Hola, ¿cómo le va? - Bien.
Queríamos una habitación.
¿Doble o individual?
Eh... doble.
Bueno.
Le costará $38,50.
¿Es por una noche?
- Si. - Bueno.
¿Ya habías estado aquí antes?
Creo que sí, una vez,
pero tenía 12 ó 13 años, algo así.
¿Te quedaste toda la noche?
¿Me quedé toda la noche?
Creo que sí.
Era algo que hacían mis padres,
aunque vivíamos aquí,
a veces hacían esas locuras.
Yo sólo había comido aquí.
Sí, parece un lugar bonito.
Había un contenedor azul grande
en un rincón,
y cuando lo movimos,
oí algo como un oleaje,
así que tenía algún líquido dentro,
pero no sabíamos realmente que más había ahí,
y no quería abrirlo en la escena del crimen,
ni... y a mí...
me preocupaba transportarlo por nuestros medios.
De repente imaginé que se nos caería,
o que por alguna razón se vería todo por televisión.
Siempre nos preocupa tener que sacar a un difunto
de la escena del crimen.
Procuramos no herir los sentimientos de nadie
y no alterar el cuerpo enel proceso,
o hacer nada por lo que...
algo se caiga o se pierda el control.
Le consulté al oficial encargado, dije:
"Llama al equipo de limpieza de sustancias peligrosas".
Respondió: "En realidad no tenemos uno.
Lo contratamos",
y le dije: "Bueno, lo necesitamos aquí".
Y entonces llegaron estos dos muchachos jóvenes.
Tenían poco más de 20 años.
No parecía que estuvieran preparados en absoluto
para lo que estaban viendo,
pero estuvieron a la altura de la situación
e hicieron muy buen trabajo.
Parecía que eso era lo último
que habrían imaginado
que tendrían que enfrentar esa noche.
Soy el teniente Roosevelt Harrell.
Estamos investigando un homicidio
al 900 de la calle 25 Norte,
en un edificio de departamentos.
Hemos recogido evidencia en el edificio
con el médico forense.
Hemos detenido a un sospechoso.
Existe una gran probabilidad
de que haya habido más homicidios.
A partir de entonces,
hablamos hasta las 10:30 de la mañana siguiente.
Y para esa hora,
me había hecho un resumen básico sobre 15 víctimas.
Yo intentaba comprender qué ocurría,
tratando de mantenerme cuerda,
porque ¿cómo podía él hacer todas esas cosas
aquí mismo, en medio
de todas estas personas que...?
Tienes vecinos,
tienes ancianos viviendo enel piso de abajo.
Tienes vecinos como yo, que se están haciendo tus amigos,
¿y tú estás aquí,
cortando cadáveres?
¿Comiendo restos humanos?
Comí un sándwich que me diste.
Probablemente comí restos humanos.
¿Cómo te atreves a hacerme esto?
Esta mañana, la Policía de Wisconsin está investigando
un macabro descubrimiento en un departamento en Milwaukee...
La Policía halló cráneos en el refrigerador,
y restos de cuerpos desmembrados guardados en armarios y...
La Policía llegó allí porque un hombre
dijo que lo atacó con una cuchilla.
Parece haber matado a unas 18 personas,
la mayoría hombres.
¿Cuántos pasajeros son?
Muy bien.
Y... Bueno.
¿Quiere una habitación para fumadores
o no fumadores?
De acuerdo. Sí.
¿Me diría su apellido?
Al día siguiente,
no quería hablar con nadie,
no quería ver a nadie,
ni siquiera quería hablar con mi esposo en ese momento.
Recuerdo que se levantó y se fue a trabajar,
y me dejó sola en esta casa
con todos esos restos humanos apilados junto a mi puerta.
Todos en el edificio estaban aterrados.
Soy el Dr. Jeffrey Jentzen.
J-E-N-T-Z-E-N, el médico forense.
En este momento,
el personal de la oficina forense
sigue intentando hacer las identificaciones.
Hasta el momento, hemos...
establecido que hay 11 cuerpos,
víctimas que se recogieron en el departamento.
Encontramos...
Creo que era difícil llegara una conclusión en ese momento.
"¿Los asesinatos tienen connotaciones sexuales?"
No quisiera... No puedo afirmar nada al respecto.
"¿Hay evidencia de canibalismo?"
De nuevo, no...
no hay nada que indique explícitamente que no...
Cuando tomamos fotografías en la escena del crimen,
lo hacemos porque cuando vas a la escena de un crimen,
no hay forma de que puedas procesar
toda la información de lo que estás viendo.
Es comosite volvieras miope.
Hay tanta información, tanta evidencia,
que es difícil entender y poner todo en perspectiva.
Así que usamos fotografías para poder volver a la escena
y mirar la evidencia una y otra, y otra vez,
y emitir juicios
y ver de nuevo cosas por primera vez.
Cuando llegué a casa, estaba muy emocionado.
Muy emocionado.
En cuanto entré a mi casa,
vi a mi esposa sentada en el sofá, muy tensa,
mirando la televisión,
que por entonces sólo gritaba Dahmer, Dahmer, Dahmer,
y se notaba que ella estaba muy conmocionada.
Y lo primero que me dijo cuando entré fue:
"Por favor, dime que no tienes nada que ver con esto".
Y le dije: "¿Es broma?
Soy el más importante.
Obtuve la confesión.
Estoy totalmente involucrado.
Voy a trabajar en el turno diurno.
Volveré mañana a hablar con él".
Y en ese momento, no tenía ganas de discutir sobre eso.
Provocó un poco de tensión entre nosotros,
y ella no quería que les contara nada a nuestros hijos,
y yo tampoco quería, pero estaba en las noticias,
así que no podías escaparte de eso.
Confesó quizá algunos de los asesinatos más siniestros
en la historia de Estados Unidos.
Al día siguiente, cuando abrí el contenedor azul,
empecé a extraer esqueletos en descomposición,
y era... era bastante perturbador
estar sacando tres esqueletos
de ese contenedor.
Pidió verme al día siguiente
porque le preguntaron
si quería ver a alguien y dijo:
"Me gustaría hablar con mi vecina".
Pero respondí: "No iré allá. No quiero hablar con él.
No era mi amigo".
Sólo... me usó como usaba a todos.
Así que ahora estás solo.
Antes de que llevaran a Jeff a una celda,
hice un trato con él:
que no hablaría con un abogado
hasta que me hubiera ayudado a identificar a cada víctima.
Algo que me sorprendió
fue su disposición, y la de su abogado,
de hablar de los detalles del caso.
Todo lo que ya sabemos,
y son datos realmente siniestros,
no son datos detallados.
Son los aspectos más generales...
Como investigador,
cuando se lleva a un sospechoso a una celda,
no puedo simplemente volver a interrogarlo al día siguiente.
Eso violaría sus derechos constitucionales.
La única forma de hablar con él es si él lo pide.
Y eso da una idea de la relación
que generé con Jeffrey,
y del hecho de que interpretó esta relación
como un medio para salvarse.
Nadie podía dormir en su propio departamento.
Nadie cerraba las puertas.
A la noche siguiente, todos pensábamos: "Por Dios,
¿dónde vamos a dormir?".
Dijimos: "Bueno, vayamos todos
a dormir al frente del edificio".
Teníamos un espacio grande
adonde llegan los elevadores alos pisos.
Todos fuimos al frente del edificio,
en pijamas, con las almohadas y las mantas,
y nos acostamos en el suelo.
Había una pared toda vidriada,
así que se veía el exterior,
pero lo único que veíamos era gente.
En la calle, en los patios.
Acamparon afuera.
Estaban por todas partes.
Venían a traer fotos oa mirar.
Estos mirones son parte de los padecimientos
que estas personas...
Consideran mudarse porque sus vidas
y su hogar ahora son una macabra atracción turística.
Muchos planean mudarse.
Es una opción que, a corto plazo, parece razonable.
Lo estoy pensando.
Estoy... estoy harta.
Yo tenía un sofá que Jeff me había regalado,
un sofá rojo.
Yo tenía ese sofá en mi casa,
y había gente dispuesta
a pagar $50 para venir a mi casa a sentarse en ese sofá.
Otro tipo tenía un vaso
del que Jeff había tomado agua.
De verdad, había gente que pagaba sólo por sostenerlo.
Ya vuelvo.
Gracias por esperar.
No hay problema.
Al terminar el tercer día de interrogatorio,
antes de ir a los tribunales,
me dijo:
"Estoy un poco preocupado.
Tengo que ir alos tribunales mañana",
y para entonces ya sabía
que los medios estarían presentes
porque yo le traía periódicos.
"Hey, mira lo que dicen sobre ti".
Todos los días se los llevaba.
A él le preocupaba
que se lo veía mugriento y grasoso.
"¿Debo vestirme de traje para salir en el periódico?".
Observémoslo.
La foto que tenemos de Jeffrey Dahmer es de 1982,
así que será interesante ver
cómo cambió su aspecto en los años que pasaron.
Estará presente en un tribunal aquí.
Fui a casa esa noche y...
Mi hijo mayor iba a segundo año de la secundaria,
y ya medía casi 1,90 metros y pesaba 84 kilos.
Le pregunté: "Hey, Pat,
¿tienes algo...
una camisa y unos pantalones que no te gusten?".
Por supuesto, sacó esta camisa con rayas azules
y me dijo: "Ésta que me regalaste en Navidad,
no la usaré jamás.
Puedes quedártela".
Y también me dio unos jeans negros.
Así que al día siguiente, cuando fui
y nos preparamos para los tribunales,
le di esa ropa a Dahmer, y la usó.
Ahí está Jeffrey Dahmer,
el hombre en la camisa de rayas es el acusado.
Aparentemente, ha tomado la decisión de,
en sus palabras, decir toda la verdad.
Es la camisa que se ve en la revista People,
la camisa blanca y azul de la que la gente dijo:
"Miren, se vistió como tenista",
por la que se hicieron tantos supuestos sobre por qué la usó,
pero sólo se puso la ropa de mi hijo.
Bien, gracias.
Lo llevaron al despacho del juez
y a la celda donde ponen a los prisioneros.
Empezó a desvestirse,
porque como iba a la penitenciaría,
debía ponerse el mono anaranjado.
Intento devolverme la camisa y los pantalones.
Y en ese momento, le dije: "No, Jeff.
Está bien, puedes quedártelos".
Estaba en el área norte en el almacén,
y un hombre me vio desde su auto,
y entonces hizo que muchos autos me rodearan.
Y estas personas trataban de hablar conmigo,
decían: "Somos víctimas.
Mató a mi hermano", o "Mató a mi hijo", cosas así,
y yo trataba de explicarles:
"Bueno, yo no tuve nada que ver.
Deberían ir a contar esto a su comisaría
0 ala Secretaría de Salud.
¿Por qué nos echan la culpa a nosotros?
¿Por qué me culpan a mí?
Yo no hice nada".
Y me respondieron: "¡Bueno, justamente!"
En mi opinión, probablemente sólo querían alguna respuesta,
necesitaban a quien echarle la culpa.
No me veían como una víctima más,
porque se los dije, "Yo también soy una víctima,
igual que ustedes".
Sí, puedo llevarla.
Ah, buenos días, señor.
Hola.
- Buenos días. - Hola.
Buenos días, señor.
Hola.
Sólo quería dejar mi habitación.
Muy bien.
Bueno.
¿Cómo estuvo todo?
Bien.
Perfecto.
¿Quién habría pensado
que estaba ocurriendo esto?
Y entonces me dijeron:
"Quizá ustedes debieron haber llamado a la Policía
0 ala Secretaría de Salud".
Llamamos a la Secretaría de Salud.
Vinieron, revisaron...
Obviamente, Jeff no estaba en su casa.
Llamamos a la Policía.
Vinieron y nos dijeron: "No hay nada que podamos hacer.
No podemos entrara la casa de este hombre".
Y tenía muchas cerraduras en la puerta.
Tenía seis cerraduras
que le había agregado a la puerta,
así que no iban a entrar.
Nos dijeron: "Este tipo no molesta a nadie.
Vámonos. El no está haciendo nada.
Miren lo que hacen ustedes".
Trajeron a este tipo llamado Dennis Murphy,
un viejo gruñón del turno diurno.
Un excelente investigador de homicidios.
Él y yo siempre estábamos juntos,
llevándolo de un lado a otro, también por seguridad,
pero también para garantizar que no se nos escapara
ningún detalle
porque yo era un detective de homicidios novato.
Y el plan era identificar a todas las víctimas.
...esperan que la evidencia de la escena del crimen
ayude a identificar a las víctimas.
Era una tarea enorme.
No olvidemos que en esa época, en 1991,
se había descifrado el genoma humano,
pero todavía no se lo usaba en la aplicación de la ley,
especialmente con este propósito,
así que lo que debimos hacer
fue recibir la información de Jeffrey Dahmer
e intentar corroborarla con los restos humanos
que encontramos en su departamento.
Y no olvidemos que de algunas víctimas
no había restos.
No había guardado nada.
Esencialmente, todos los restos que teníamos
eran sólo huesos o habían sido disecados.
No había cuerpos intactos.
Tuvimos que retirar la laca
de los cráneos pintados.
El Dr. Stormo lo logró usando removedor común.
Descubrimos que tendríamos que ir a ferreterías
a conseguir equipamiento
para poder trabajar con los restos.
Primero determinábamos la fecha
en la que atrapó a la víctima.
Luego registrábamos su identificación de la víctima,
y él nos informaba raza, sexo, edad, altura y peso.
A partir de eso, buscábamos informes
de personas desaparecidas que coincidieran con la descripción,
de un mes antes o después de esa fecha.
A partir de eso,
los detectives debían buscar...
Si eran adultos, ¿esta persona regresó?
¿Esta persona está viva?
¿Se sabe algo de ella?
Entonces armábamos arreglos de fotografías,
con las de nuestros registros, si teníamos una,
o pedíamos alguna a la familia.
Hacíamos estos arreglos de fotografías
y se los llevábamos a Jeffrey,
y él acotaba nuestra búsqueda con las fotos.
Contactamos al odontólogo forense Thomas Johnson,
que trabajaba con nuestra oficina desde hacía mucho.
Él se ocupó principalmente
de hacer las identificaciones dentales.
Una vez que los dientes estaban expuestos,
el Dr. Johnson podía tomar fotos y radiografías dentales,
y comenzábamos el proceso de trabajo
con el Departamento de Policía
a medida que nos traían informes de personas que podían ser
los cuerpos no identificados.
Pudimos obtener sus registros dentales,
y el Dr. Johnson comenzó el proceso
de identificación.
Llevó mucho tiempo.
Tomó seis semanas.
Pero pudimos iracotando la búsqueda
mediante una corroboración externa,
la información que nos dio
y el trabajo de la oficina forense,
e identificamos a todas las víctimas,
incluso a algunas de las que no quedaba nada.
Los oficiales en cuestión se contactaron por primera vez
con Jeffrey Dahmer en mayo
al responder a una denuncia por agresión.
Dahmer le dijo ala Policía que el menor de 14 años
no era un niño sino un adulto, y que eran amantes.
La Policía dejó al muchacho en custodia de Dahmer.
Dahmer ahora dice que mató al muchacho minutos más tarde.
Pasé por un período en el que no podía dormir.
Bebía dos botellas de alcohol
para poder ir a dormir,
pero me desmayaba.
Era como estar inconsciente,
sólo para dejar que el cerebro no piense en nada,
porque eso es lo que intentaba.
Estaba cansada de pensar en eso todo el tiempo.
Cada vez que salía del interrogatorio
en esas seis semanas,
siempre algún detective
venía y me decía:
"¿Y, qué está contando?".
Tomaban fotos del periódico de Jeffrey Dahmer
y fotos mías del periódico,
y las ponían juntas para armar una tira cómica,
y la dejaban en mi escritorio.
Decían cosas indecentes,
como que lo dejaba tocarme
o le permitía hacerme...
Bueno, se entiende.
Estuve en la Casa Blanca.
¿De veras?
¿Era grande?
Muy grande.
¿En serio?
Yo solo la vi en fotos.
Gracias, muchachos.
Gracias.
Mi hermana llamó a mi madre.
Le dijo: "Mira, en televisión, mamá.
¿No es el edificio en Milwaukee donde vive Pamela?"
...derivó en una protesta popular,
acusando a la Policía de racismo y maltrato a los homosexuales.
Y ella vio la muchedumbre que me rodeaba,
así que se dio cuenta
de que no podría encontrarse conmigo.
Y recuerdo que finalmente la contacté por teléfono.
Me dijo: "No veas televisión, Pamela.
No leas nada sobre esto".
Como jefe, tanto yo como todo el departamento
debemos aceptar la responsabilidad por...
Era, era...
No sé.
Ni siquiera sé que decir sobre todo esto.
Esta ciudad, Milwaukee, para mí, perdió...
No le importó nada sobre la comunidad negra como un todo.
No lo mostraban en ese momento.
Esta escena del crimen y estas autopsias
eran algo único para un patólogo forense,
porque teníamos acceso inmediato a Dahmer.
Dahmer estaba comunicado con las fuerzas del orden.
Básicamente había admitido su culpabilidad
y estaba ayudando a las fuerzas del orden
con la investigación.
Cuando hallábamos una lesión,
llamábamos a la Policía,
y ellos le preguntaban a Dahmer por lo que habíamos encontrado,
y corroboraban nuestros hallazgos,
lo que es una situación única,
que un patólogo forense tenga
una confirmación inmediata de lo que ve.
No siempre hablaba abiertamente acerca de todo,
pero cuando le preguntaba por algo que habíamos descubierto
a partir de información adicional del caso,
se explayaba sobre eso,
y pudimos verificar las cosas que nos dijo
y ver que en efecto, estaba diciendo la verdad.
Cuando estaba examinando y disecando
el cráneo, la cabeza,
noté que había una hemorragia
alrededor de un orificio que se había taladrado en el cráneo.
En el sentido forense, una hemorragia significa
que la lesión se produjo cuando había presión sanguínea.
Si una persona se lesiona
en estado post-mortem,
cuando su corazón dejó de latir,
no hay mucha sangre con presión para salir hacia el tejido.
Pero que hubiera una hemorragia en esa área
me llevaba a pensar
que la lesión se había producido antes de que la persona muriera.
Entonces examiné el tejido cerebral,
y encontré que había una herida penetrante,
una herida en el tejido cerebral
que parecía tener una hemorragia.
Recuperé esa área, la fotografié,
y la miré en el microscopio,
y lo que hallé fue que había inflamación
en esa herida.
Cuando vemos inflamación,
significa que hay un período de tiempo
entre el momento en que se produjo la lesión
y el momento en que la persona murió.
El Dr. Jentzen estaba preocupado.
"¿Cómo llegaron estos agujeros a los cráneos de estas personas?".
Aunque Jeff nos había dicho que abría a las personas
y se deshacía de los cuerpos,
no nos dijo que intentaba
crear un zombi hasta que le presentamos
evidencia de que había orificios
que parecían taladrados en esos cráneos.
Miramos la evidencia con el neuropatólogo,
que es un experto en anatomía y tejido cerebral,
y diagnosticamos que esa herida había sido infligida
mientras la persona estaba viva,
y que la persona había sobrevivido un tiempo
después de recibir la lesión.
Y sacudía la cabeza mientras me contaba.
Me dijo: "Fue una idea extraña que tuve,
que podía crear a alguien
a quien no tuviera que salir a matar luego.
Les taladré la cabeza
y experimenté con algunas cosas.
Penetraba poco más de medio centímetro
con una mecha de 1/4 de pulgada.
Y luego llenaba una jeringa de cocina.
Primero probé con una mezcla de limpiador y agua caliente.
Pensé que si le inyectaba eso ahí,
quizá afectaría una parte del cerebro que les impidiera hablar
o ser exigentes,
y así estarían vivos y serían amantes dóciles.
Pero todos con los que intenté murieron tarde o temprano".
La pregunta estaba en el aire,
qué harían con el edificio.
Primero se dijo que lo venderían,
luego que lo conservarían,
pero al final,
demolieron ese edificio tan rápido
que fue como si hubiera desaparecido en un parpadeo.
Los últimos en irnos fuimos un anciano y yo.
Él decía que no se iría.
Había vivido ahí alrededor de 20 años.
Y decía: "¿Me van a quitar mi casa
porque ocurrió esto?
No tiene nada que ver conmigo.
Yo no hice nada, así que no me iré".
Trató de quedarse allí hasta el último minuto.
Hubo que sacarlo de allí con la Policía.
Parte de hacer que confiese
y prestarle este servicio
al pueblo de Milwaukee
me puso en una relación íntima con este tipo.
Realmente formé
una relación con ese tipo.
Y empecé a sentir lástima por el maldito.
Es decir, era un tipo patético.
Me sentí mal por él,
y me sentí mal por sentirme mal por él, ¿sí?
Es... ¿Por qué tengo empatía con este tipo?
¿Y qué hay en mí
que me hace sentirme afín a él?
Y las bromas que hacía la gente,
a las que yo no daba importancia...
Creo que en ese punto
empecé a pensar en esas cosas.
Toda la confesión será explicada
por el detective Kennedy.
Y le pregunto, si lo mira brevemente...
Puse todas mis energías en eso.
Recuerdo que pensé un par de veces
en las ocasiones en que habló de salir 'de cacería' de nuevo
y encontrar a una persona agradable y atractiva,
y cómo, cuando él se salía con la suya,
le daba más poder y se sentía mejor,
y no fue hasta más adelante que pensé:
"Bueno, había algunos pequeños paralelismos
con mi vida personal.
Me había ido de mi casa
después de 18 años de matrimonio.
Hay muchísimas oportunidades para ser promiscuo
siendo de las fuerzas del orden, lo crean o no.
Y además estaba el interés adicional
en este caso. Por lo menos a nivel local,
por un tiempo, la gente me reconocía.
- ¿Jeffrey Dahmer? - Es correcto, señor.
Y hasta donde sabe,
usted tuvo oportunidad de leer esta confesión.
"Hey, eres el tipo del caso Dahmer".
y llamaban a los demás: "Miren todos, aquí.
Es el detective del caso Dahmer".
Entonces toda clase de gente se me acercaba
y me daba palmadas en la espalda,
y recuerdo que pensé: "Guau, esto es muy raro".
Nos dieron a todos la opción de mudarnos
a otros edificios de viviendas económicas.
Debíamos elegir a cuál mudarnos,
y yo me mudé a Parklawn.
Y parecía que en cuanto descubrían quién era yo,
todo empezaba de nuevo,
algunos trataban de hacerse amigos míos,
otros trataban de ver si yo tenía algo
que pudieran conseguir para vender,
o quizás sacarme una historia que pudieran contar.
O sólo decir: "Hey, la conocí.
Yo la conozco".
Sigue avanzando.
El siguiente.
Quizá recuerdes, John, a principios de los '90,
el caso Jeffrey Dahmer en Milwaukee.
Por un tiempo, llevó a varios hombres a su departamento,
los cortó en pedazos, los metió en un tanque,
abusó de ellos, los torturó... se los comió.
Cometió actos de canibalismo.
Si tuvieras su impermeable delante de ti,
¿querrías ponértelo?
Eh...
No querría ponérmelo, pero...
¿Por qué no? Es sólo un impermeable.
Así es.
Sólo... bueno, pero quizá le quede
algún residuo de actividad cerebral.
Bajémoslo.
Suelo hacer esta demostración en público:
le ofrezco $50 a cualquiera que se ponga
un suéter o una chaqueta vieja
que perteneció a un asesino,
sin decir que fue de un asesino.
- Oh. - Todos levantan la mano.
Pero luego digo: "¿Aún se lo pondrían
si hubiera pertenecido a Jeffrey Dahmer?".
Y todos bajan las manos rápidamente.
La decisión es instantánea,
como si las emociones se dispararan.
Por supuesto, no hay nada científico...
la prenda no tiene nada particular,
pero psicológicamente tenemos esta idea
de que la esencia de alguien malvado
podría casi contaminar el mundo físico.
Creo que es algo intuitivo
muy poderoso y muy dominante.
Fue como si todo empezara a tomar forma.
Comencé a formar una imagen completa
de lo que ocurría allí,
pero no quería visualizarlo realmente
porque es demasiado horrible para imaginárselo.
Uno creería que si te piden que escribas un cuento de terror,
ésas serían algunas de las cosas que escribirías.
Y él... él las vivió,
y nos hizo participar en ellas.
Gracias.
Puf.
El sábado, le tomó al jurado sólo cinco horas
decidir que Jeffrey Dahmer estaba cuerdo
cuando cometió los 15 asesinatos.
Cuando lo hallaron culpable
e iban a enviarlo a la penitenciaría,
fui a despedirme de él.
Le di la mano. Le dije adiós.
Y él me dijo:
"Sabes, Pat,
realmente extrañaré hablar contigo.
Te extrañaré",
y yo le contesté: "Si, claro".
En ese momento, me lo tomé a la ligera.
Suena raro ahora, hablando del asunto 19 años después,
pero en ese momento, fue...
fue la culminación de todo.
En un momento, estás en el medio
de un caso realmente importante, por el que te tratan
como a un rey, ¿sí?
La gente te palmea la espalda
y te dice qué buen trabajo estás haciendo,
y trabajas durante el turno diurno, y...
Y de repente se termina,
y ahora estoy sentado
en un departamento de un ambiente en el centro,
sin muebles, sin amigos,
afuera está oscureciendo y es mi cumpleaños...
Creo que todavía no tenía el teléfono instalado,
así que ni siquiera podía hablar con mis hijos por teléfono.
Esa noche, creo que finalmente...
Creo que me avergúenza decirlo.
Creo que me quebré un poco.
En esa época me habían encarcelado.
Estaba en la cárcel por una multa o algo así.
Así que allí estaba,
y salió por televisión que a Jeffrey Dahmer
y a este otro tipo, Anderson, los habían matado a golpes,
y todos se pararon, festejaron, se abrazaron
y se dieron besos.
Y yo me quedé sentada, y empecé a llorar.
Me paré, fui a mi habitación
y me encerré allí, y dije...
No lo entendía,
pero miraba a todos pensando:
"¿Cómo pueden festejar?
Es la vida de alguien".
Estaba llorando tan desconsoladamente
que una de las policías que hacían la guardia vino
y me preguntó: "Pamela, ¿qué pasa?".
Me dijo: "Ah, ahora sé quién eres.
Entiendo.
Pero, sabes, probablemente seas
la única persona que llora por él en este momento.
Nadie más lo llora".
Me cuesta mucho comprender por qué la gente va
a ver esas películas donde hay asesinos con motosierras
y otros tipos de historias y cuentos...
macabros.
Creo que la última película de terror que vi fue El exorcista,
y fue probablemente hace 20, 30 años,
pero no voy a ver películas de terror.
"En 1992, Jeffrey Dahmer fue declarado legalmente cuerdo
y sentenciado a 957 años de prisión
después de que confesó 17 asesinatos.
Dos años más tarde, fue asesinado a los 34 años
por otro preso
en el Instituto Correccional de Columbia,
en Portage, Wisconsin."
"El Dr. Jeffrey Jentzen se retiró
de la Oficina Forense de Milwaukee en 2008.
Es Director del Departamento de Autopsias y Patología Forense
en la Universidad de Michigan en Ann Arbor,
donde vive con su familia.
Aún hoy da conferencias sobre los procedimientos utilizados
en el caso Dahmer".
"Pat Kennedy se retiró de la Policía en 1996.
Aún vive en Milwaukee y volvió a casarse.
Obtuvo un título de grado y enseña Políticas Policíacas
en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee.
En sus clases menciona cómo podrían haber atrapado
a Dahmerantes si la Policía hubiera estado
mejor capacitada para estar más involucrada
con la comunidad a la que presta servicio".
"Pamela Bass aún vive en Milwaukee
con sus tres hijos y nueve nietos.
Obtuvo una tecnicatura superior en Trabajo Social
y actualmente estudia para obtener su título de grado.
Espera algún día trabajar con víctimas de abuso infantil.
No consume drogas desde hace 14 años".
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