Afrikaans
Akan
Albanian
Amharic
Arabic
Armenian
Azerbaijani
Basque
Belarusian
Bemba
Bengali
Bihari
Bosnian
Breton
Bulgarian
Cambodian
Catalan
Cebuano
Cherokee
Chichewa
Chinese (Simplified)
Chinese (Traditional)
Corsican
Croatian
Czech
Danish
Dutch
English
Esperanto
Estonian
Ewe
Faroese
Filipino
Finnish
French
Frisian
Ga
Galician
Georgian
German
Greek
Guarani
Gujarati
Haitian Creole
Hausa
Hawaiian
Hebrew
Hindi
Hmong
Hungarian
Icelandic
Igbo
Indonesian
Interlingua
Irish
Italian
Japanese
Javanese
Kannada
Kazakh
Kinyarwanda
Kirundi
Kongo
Korean
Krio (Sierra Leone)
Kurdish
Kurdish (Soranî)
Kyrgyz
Laothian
Latin
Latvian
Lingala
Lithuanian
Lozi
Luganda
Luo
Luxembourgish
Macedonian
Malagasy
Malay
Malayalam
Maltese
Maori
Marathi
Mauritian Creole
Moldavian
Mongolian
Myanmar (Burmese)
Montenegrin
Nepali
Nigerian Pidgin
Northern Sotho
Norwegian
Norwegian (Nynorsk)
Occitan
Oriya
Oromo
Pashto
Persian
Polish
Portuguese (Portugal)
Punjabi
Quechua
Romanian
Romansh
Runyakitara
Russian
Samoan
Scots Gaelic
Serbian
Serbo-Croatian
Sesotho
Setswana
Seychellois Creole
Shona
Sindhi
Sinhalese
Slovak
Slovenian
Somali
Spanish
Spanish (Latin American)
Sundanese
Swahili
Swedish
Tajik
Tamil
Tatar
Telugu
Thai
Tigrinya
Tonga
Tshiluba
Tumbuka
Turkish
Turkmen
Twi
Uighur
Ukrainian
Urdu
Uzbek
Vietnamese
Welsh
Wolof
Xhosa
Yiddish
Yoruba
Zulu
Tú tranquila, Yana.
Mañana llega el nuevo comisario y verás como todo lo encuentra en orden.
Ojalá, porque me han dicho que el señor Fuguillas es un pedazo de... Hola,
señorita policía.
Hola.
¿Buscas a alguien?
Busco a mi madre.
Venga, chaval.
¿Documentación?
¿Cómo te llamas?
Armandino. ¿Hace mucho que buscas a tu madre? Un año.
¿Un año?
¿Y dónde has estado todo este tiempo?
En la escuela, con los frailes. ¿En la escuela?
¿Te has escapado? Sí.
¡Ah! Ya sabía yo que era un delincuente. Es un fugitivo.
¿Y hace un año que no ves a tu madre?
La he buscado por todas partes y nadie la ha visto. Por eso vine a hablar con
usted. Muy bien. Has hecho muy bien.
Escucha, ¿a qué se dedica tu madre?
Trabajaba en coche.
Una fulana motorizada.
¿Te acuerdas de dónde trabajaba? En una torre.
En el quinto piso. Me parece que en Tord y Quinto.
Ah, ya sabes en qué trabajaba.
¿Recuerda si salía con algún hombre?
Sí, salía con un tío todas las noches.
¿Y físicamente cómo era él?
Pues... Más alto que yo.
Con tripa.
Bastante calvo y tenía un coche blanco.
Bueno, ven conmigo. Te prometo que encontraremos a tu madre.
Anda, ven.
¡Estás loca!
Lo he escuchado todo, Gianna. ¡Se ha escapado!
Hay que llevarlo a la escuela y entregarlo a sus superiores. ¿Por qué te
metes en lo que no te importa? ¡Oye, no me faltes el respeto, eh!
Además, recuerda que soy tú prometido. ¿Qué haces tú en este barrio? Esta no es
tu zona, ¿verdad?
Yo había venido a proponerte una noche de locura.
Esta noche estoy de servicio con Taralo. ¿Y conmigo?
Puedes irte de juerga tú solo. Cuidado, Gianna, que mi paciencia tiene un
límite. Eres terrible.
Te lo has buscado.
Anda, vamos.
¡Qué bárbaro como estoy! No controlo mi fuerza.
¿Ves lo que pasa por no dejarme comer una rosca? Si no encuentro un desahogo
para la energía que me sobra, terminaré por hacer una locura.
Y recuerda que la culpa será solamente tuya.
A lo mejor puedo ayudarte a encontrar un desahogo.
Pero antes tendrás que hacerme un favor.
Tendrás que hospedar en tu casa al pequeño Armandino.
¡Pero es que te has vuelto loca!
¡Esconder a un evadido en mi propia casa!
Yo con ese no quiero ir. ¿Pero por qué?
Ándase bueno, Armandino.
Además, Arturo no es tan feroz como parece. Es solo un poco uraño. A mí más
que eso me parece un gilipollas.
¡A la salud de todos!
¡Buen vino!
¡Venga, vámonos!
¡Que tratéis con las mismas ganas!
¡Hay que ver lo que coméis!
¡Viva, viva el comisario!
¡Es un hombre extraordinario!
¡Invitando a sus amigos que ha gastado su salario!
¡Felicidad!
¡Cállate de una vez! Como comisario serás estupendo, pero como cantante eres
una mierda. ¡Atención, atención!
En nombre de todos le doy la enhorabuena al nuevo comisario, señor Fuguillas.
Gracias, gracias.
Adiós, adiós.
Adiós, gracias, adiós.
¡Eh! ¿Qué haces, pedazo de los perros borrachos?
Este tío va sin pan.
Las juergas italianas se rematan con fulanas. ¡Eh, tú, el del pelo largo!
Bájate del coche y ven conmigo, verás que... ¡Hala, ven y verás todo lo que te
enseño!
Diana, ¿por qué me despiertas ahora?
Esta noche no me toca guardia.
Nadie te ha obligado a venir. Ah, no.
Pero si me has dicho que nos íbamos de putas y ahora resulta que venimos de
servicio.
Le he prometido a Armandino encontrar a su madre y para encontrar a la madre
habrá que encontrar al chulo, ¿no?
¿Y crees que va a ser fácil encontrar a uno pequeño, gordo, calvo y con un coche
blanco?
Ahí está.
¿Ese es?
Sí, a tu puesto.
Muy vieja. ¿Por qué no retiras ya, carcamales?
¿Y tú por qué no vas a que te den por culo? No me gusta.
¿Lo has probado?
Además de puta cotilla.
¿Te gustan estos camoncitos?
Soy vegetariano.
Una vieja.
Otra vieja.
Otra. ¡Mi madre!
Preciosa por arriba y por abajo.
¿Cuánto cobras por un ratito?
Treinta mil. Y la celda la pagas tú. ¿La celda?
La cama.
Sí, eso, la cama.
¡Qué rica estás!
¿Es algún sitio discreto?
No se enterará nadie.
¿Quieres conducir tú? A mi sitio.
Mejor, mejor.
A mí siempre me han gustado las mujeres dominantes.
¡Uy, qué buena estás!
Cinco, cinco veces te voy a hacer salir. Menos lobos.
¿De dónde vienes? No te había visto nunca.
De las montañas. ¿Y te has traído dos picos? ¡Qué gracioso!
¿Qué es eso? ¡Oh, nada, nada!
¡Madre mía, con esto me acababa yo de criar!
¡Estás como un pato! ¡No sabes!
¡Ay, madre!
¡Qué muslos, qué muslos!
Me gusta... Me gusta que se escasca rabia, que se sadisca con nervio.
¡Estáte quieto!
Como me gustas, me estás poniendo a cien.
Quieta, quieta, no me hagas cosquillas en la oreja, me da de entera.
Me pone nervioso, no me gusta que me toquen las orejas.
Quieta, quieta.
Virgen Santísima de los Dolores, ¿qué es esto?
Vaya, estás cagadito de miedo.
No intentes hacer nada o te vuelo la cabeza.
Y ahora te llevaremos a la brigada contra el vicio.
¿A la brigada contra el vicio?
¿Vosotros no sabéis quién soy yo?
Un gilipollas.
Oye, Nardekia, siempre estás con el rollo de los coches nuevos. ¿Qué coño me
importa a mí que tengas un coche nuevo? Es que no te das cuenta. Esto es una
verdadera joya. 180 la hora y ni lo notas.
No piensas más que en los coches. Como si no hubiera otra cosa que pensar. Con
la nochecita que he pasado.
One, two, three, la policía es buena y todos debemos amarla. Hay que amarla.
¿Tú estás loco con el follón que tengo encima y te pones a cantar? Venga, no te
enfades, que eso es muy malo para el corazón. Te puedes morir. Vete, señor
comisario. Hola.
Cálmate, hombre, cálmate. Ya, ya, cálmate tu palo. Ahora te presentaré a
tu subordinador personal altamente especializado, ya verás. ¿Cómo?
¿Que se están pegando?
¿Un gato y dos ratones?
Cálmese, señora, tranquila.
Le mandaremos un perro policía, ¿eh?
No, es nuestro deber, no se preocupe.
¿Calle? No, no que se calle.
¿Que dónde vive? Sí, tranquila, señora.
Bien, adiós.
Está bien, vamos a ver ese despacho.
¡Ah! Es él.
¿Quién? ¿Es él? ¿Quién? ¿Es él? ¿Quién?
¡Margarita tiene un gato! ¡Margarita tiene un gato!
¿Qué coños hacemos aquí los dos cantando Margarita tiene un gato? Lo tuyo es
vicio. Ese tipo me puso anoche una pistola en la cabeza. Casi me lo hago en
los calzoncillos. Me dijo, como te mueva este vuelo la cabeza. Anda, ven. Tú me
pusiste anoche una pistola en la cabeza. Pero ahora verás, ya verás.
¿En qué lío te has metido?
¡Alto!
¡Madre mía! ¡Encontró dolor, madre, tu zapato!
¡Deniso!
Es un evadido. ¿Qué dices? Hay que avisar a la policía.
Que no se dé cuenta.
¿Diga? Oiga.
¿Policía? Sí, aquí la policía.
Manden un coche enseguida. Hay un evadido. ¿Un evadido? Sí, un evadido. Un
evadido, un evadido. Diga, diga.
¿Un evadido?
Sí, sí, señor.
¿Dónde está? Deme la descripción del individuo, vamos.
Sí, señor.
Llevo un abrigo de pelo de camello. Un abrigo de pelo de camello. Un momento.
Sí, señor.
Un abrigo de pelo de camello. ¿Qué más?
Lleva un traje oscuro. Lleva un traje oscuro. Sí.
¿Camisa blanca? ¿Camisa blanca?
¿Físicamente cómo es? Físicamente es... es calvo. Calvo.
Más bien bajito. Más bien bajito. Bastante feo. Muy feo. Y va con uno que
lleva un bigotón. Le acompaña uno con bigote. Apunta eso también.
Sí. La dirección, ¿dónde se encuentra ahora? Giuseppe Verdi 16.
Giuseppe Verdi 16.
Sí. ¿Giuseppe Verdi? Sí, 16.
¿En qué piso? En el piso cuarto.
Pero eso es la comisaría.
La comisaría, sí.
Ay, dice usted que lleva un abrigo de pelo de camello. Sí, de pelo de camello.
Eso es. Traje oscuro. Traje oscuro. Y es muy feo. Bastante feo. Calvo. Como un
huevo.
Perdone, ¿no será usted por casualidad el mismo que anoche le puso la pistola
en la silla a un señor y le dijo, si te mueves te muero la cabeza?
Yo mismo.
¡Para el maldito desgraciado! ¿Pero esto qué es, una comisaría o una compañía de
revistas?
¡Ay, defiéndeme, defiéndeme! ¡Se ha vuelto loco, loco! ¡Está loco! ¡Cogedlo!
¡Cogedlo!
¡Comisario!
¡Comisario! ¡Menos mal que le ha cogido usted!
¿A quién? A este evadido.
¿Pero qué evadido?
Este es el nuevo comisario de esta brigada, el comisario Fuguillas.
Comisario yo, con esta cara.
Comisario yo.
Gracias.
Soy el comisario Basta. Cúbrelo.
Comisario, perdónenme, perdónenme, perdónenme, no lo haré más.
¡Qué guapo es!
Y usted también es guapo.
Póngase cómodo, ¿eh? Si quieren, le enseñaré el despacho. Ah, por favor,
pase, pase.
Todo está cambiado. Y mucho más que va a cambiar, ya verá.
Se terminó la época en que llegaba un enano retrasado mental con una carta de
recomendación de un ministro y ¡ala! ¡Se le abrían todas las puertas!
¡Qué tío más imbécil!
Mira que aparcar en la esquina.
Llama a la grúa, que se lo lleve enseguida.
Ahora verás, idiota.
¡Ay, pobrecito, pobrecito! No, no volveremos a ser malos con usted.
¡Ah, comisario Nardequia! Llevo todo el día buscándole.
¿Ha visto el regalito que le hice anoche?
Espero que ahora tomará usted en cuenta mi petición de traslado a la brigada de
lucha contra el vicio, ¿no?
Sí, claro, es usted un elemento precioso, valioso, quiero decir, pero no
puedo aceptar regalos así.
No comprendo. ¿No comprende? ¿A qué se refiere? Mire ahí.
Ah,
es él. Pero los chulos no son de mi competencia.
Pero, señorita D'Amico, ¿se da cuenta de lo que está diciendo?
Narcequía, cómo has adelgazado y qué piel tan suave.
Me gustas más así.
Fuera esas manos, cerdo.
Me ha llamado cerdo.
¡Ay, Dios! ¡La loca otra vez!
¡Es el nuevo comisario! ¡No!
¡Sí! ¡No!
¡Sí, el comisario Fugillas!
¡No soy una Fugillas! ¡Solo cumplo con mi deber!
¡Él es el comisario Fugillas! ¿Eh?
¡Yo soy Fugillas! ¿Es usted un Fugillas?
¡Mi apellido es Fugillas! ¡Yo no tengo la culpa de que me llamen así desde
pequeño! ¡Ay, hija mía!
¿Cómo se siente?
¿Está mejor?
Estoy en la gloria.
Menos mal. Bueno, ahora que ya les he presentado, yo me marco.
Oiga, ¿y traslado?
¿Se siente ya mejor, señor comisario? ¡Estúpido! Yo solamente acepto elementos
con un alto índice de eficiencia.
Dígaselo usted, ¿soy eficiente o no?
Eficientísima, se la mire por donde se mire.
Bueno, ya veremos.
¡Espera un momento!
Espere. ¿Sabe lo que he hecho nada más llegar?
He llamado a la grúa para que retire un coche aparcado en la esquina que estaba
estorbando el tráfico. Y además le he hundido una aleta. ¡Alto! ¿En la
esquina? Sí, señor. ¿Aquí abajo?
Aquí abajo. ¿Y le ha hundido una aleta? Claro, ya se lo dije. Y además dice que
se lo ha llevado la grúa.
Exactamente.
Oiga, ¿por qué se pone tan furioso?
¡Ese es el mío!
Ya entiendo por qué se pone tan furioso.
¡Comisario! ¡Comisario!
¡No se lo lleven! ¡Es mi coche!
¡Ladrones!
¡No se lo lleven! ¡Es mi coche nuevo!
¡Comisario Nardaquia!
¡Comisario Nardaquia!
¡Ladrones!
¡Devolvedme lo que es nuevo! ¿Perdone? ¿Se ha hecho daño? No, no. Yo estoy
bien. Oiga, puede ayudarme.
¿Estoy a su disposición?
Verá, se trata de mi marido.
¿Qué pasa? ¿Le pega?
Todos los días. Antes y después de las comidas.
Esta mañana me ha dado dos bofetadas.
Y un buen puñetazo.
Y además me ha tirado la tele a la cabeza.
¿Cuántas pulgadas? ¿14?
¡26! ¿Quiere denunciarla? ¿Y de qué serviría?
Era un buen hombre, puede creerme.
Pero ha perdido la cabeza por una mujerzuela.
Se enfada con ella y se desahoga conmigo. Claro. Es clásico.
¿Y a dónde se encuentra?
Cada dos días en un piso de soltero. ¿No irá a detenerlo?
No, no.
Pero... Tengo una idea.
Sí, me llamaba.
Ven. Sí, sí.
¿Dónde? Al otro comisario le funcionaba el timbre.
Pues... ¿Y por qué no me funciona a mí?
¿No funciona?
No.
Si me permite... ¡Ha sonado!
¡Sí!
Oye, Tarallo. Sí, tío comisario.
Creo que debemos hablar, debemos conocernos mejor. ¿Te llamas Tarallo?
Sí, Tarallo.
No es por meterme en tu vida privada, es por informarme, como soy nuevo.
¿Tú y esa loca, cómo se llama? La, la... Damico. Damico, guapa pero loca.
¿Cómo habéis logrado vosotros? Quiero decir, ¿cómo habéis entrado en el
cuerpo?
Hemos entrado por concurso de méritos.
¿Méritos? En ella lo comprendo, tiene un buen par, pero tú... Tengo un tío.
¡Cardenal! ¡Oh, Mel! Tomás, que es suficiente, muchacho. Te felicito.
Gracias. Y la señorita D'Amico.
Es solo que tienes un tío que... ¡Oh, eso no me interesa! No quiero meterme en
su vida privada.
No funciona.
¡No funciona! Aquí hay demasiadas cosas que no funcionan, pero eso se va a
acabar... Permite... Sí.
Gracias.
No, a mí no me funciona y a ti sí. Pues claro, teniendo un tío cardenal.
Están llamando.
¿Están llamando? Sí, han llamado.
Han vuelto a llamar.
¿Y qué? Debo abrir yo.
¿Qué quiere? ¿Que abra yo? A mí no es igual. Si quieres voy a abrir yo.
¿Abro yo? Si quieres. Bueno, ya voy.
¡Pase!
¿Se puede?
Adelante, adelante.
Siento mucho lo que ha pasado hace un rato. No tiene importancia.
¿Tiene órdenes para mí?
Sí.
Vete, Taralo.
Déjelo, yo no tengo secretos para mí.
¿Pero qué coño...? Perdona, señorita, pero es que aquí nadie tiene secretos
para nadie. Es que aquí tenemos que ir perdonando todo lo que hacemos.
Quédate. Verá, el comisario Nardecchia está muy enfadado con usted.
Ha dicho que si la encuentra otra vez en Tordicuinto con todas esas zorras, la
detiene por prostitución.
¡Cobrito! ¿Es a mí?
No, el comisario Nardecchia.
Ah, bueno.
Y todo esto por un malentendido. ¿Pero qué malentendido, señorita? Con todo el
respeto, reconocerá que está organizando un follón de tres pares de... Perdón,
¿no se da cuenta? Esta es una comisaría de mierda en Italia. Nosotros no somos
policías americanos de esos que a la primera sacan la pistola y se lían a
disparar.
¿Se da cuenta?
No vuelva a meterse conmigo. No volveré a hacerlo, palabra de Dios.
Y ahora ya puede decirle al comisario Nardecchia quién es Gianna D'Amico.
Ya lo he visto.
¡Virgen Santa! ¡Esta fiesta loca, loca de hacer!
¡Taralo! ¡Taralo! Si alguien me llama por teléfono, estoy ocupado. Voy al
servicio. Tranquilo, jefe.
¿Y ahora qué pasa? ¿Por qué no se abre esto? ¡Que no aguanto más! ¡Taralo!
¡Taralo! ¿Qué, qué? ¡Abre la puerta!
¿Quiere que abra? ¡Abre! ¡Venga!
Date prisa.
Ya está.
Gracias, ya no me falta.
¡Ay, Dios mío!
Fernet Branca nunca ha traicionado una dirección.
Fernet Branca no, pero Gianna a mí sí. Me ha traicionado Armandino.
¡Oh, Arturo!
Es que tú no entiendes nada de mujeres.
¿Y tú qué sabes de eso?
Uno que ha vivido.
Ten cuidado.
Mira cómo he acabado yo.
¿A dónde vais?
Yo qué sé.
Policía de día y puta de noche.
Pero a mí eso no me pone los cuernos.
Se ha metido en aquel portal. A lo mejor está ahí mi madre. No es posible.
Tiene una pinta de casa de citas que mata.
¿Te has divertido? Sí, sí, mucho.
Gastón, mi vida, hace más de media hora que tu gatita te está esperando.
¿Por qué no has venido antes? Pero, señorita, yo no... Sí, hoy es miércoles.
Es martes. ¡Ay, Dios mío, qué lío he organizado! ¡Cómo a mí me toca los
miércoles! Perdóneme, señora, pero estaba tan convencida de que eran
miércoles. ¿Me perdonas, cariño?
¿Miercoles? ¿Los miércoles? ¿Otra mujer sin vergüenza? ¡Pero si no entiendo
nada! ¡No, por favor, no!
¡No le haga daño!
¡Pobrecito mío, con lo que yo le quiero!
¡Oh, su nombre tan bueno!
¡Gentil! ¡Ay, cariñoso!
¡Oye, amor, el abrigo de pieles que me has comprado es demasiado grande!
¿Qué has pasado?
¿Pieles? ¿Un abrigo? ¡Pero qué pieles! ¡Yo no le he comprado nada a esta! ¡No,
no, en cambio! ¡No, no, no! ¡El amor!
¿Quién? Sí, el de Bison.
¡Gol, fuck!
¿Yo qué culpa tengo si él me quiere, eh?
Ven aquí que te voy a ver de aquí, Bisones.
¿Qué te pasa? ¿Estás celosa?
¡Abre!
¡Abre! ¡Abre que te voy a matar!
¡Venir al parro!
¡Abre cuerda!
¡Espera! ¡Espera tú también que todavía no he terminado contigo!
¡Abre, puta de mierda, que te voy a sacar los ojos! ¡Abre!
Espera.
¿Qué estará haciendo?
Allí, va a salir por esa ventana.
¡Madre mía! ¡Se ha vuelto loca!
Diana, ¿pero qué haces?
Es muy peligroso, te puedes caer.
¡Espera, Diana!
Esto pasa de un apartamento a otro en cueros.
Entonces es una casa de putas. ¿Qué has dicho?
Nada, Armandino. Tú no entiendes estas cosas. ¿Qué hace esa mujer saliendo por
las ventanas? ¡Está loca, Diana!
Agárrate bien, no te vayas a caer.
¿Pero a quién se le ocurre ponerse a hacer acrobacias a estas horas? ¿Que
eres policía, no paracaidista?
¡Ay, madre, que está pega!
Escúchalo, niño. No me digas siempre que te mueres de miedo cuando vienes a
verme. Aquí no corre ningún peligro.
No pueden descubrirte de ninguna manera.
¿Y un macarone sabe que soy espía tibia, Pierre Lachurén? Todo acabó para mí.
No quiero que encuentren mi cadáver en los tirares de Castelfusano.
Pierre Lachurén. ¿Por qué no?
Eso está implicado en la trata de blancas.
Por favor, no hagas bromas con eso. Tengo los nervios destrozados, ya no
puedo más. A veces creo que voy a volverme loca.
Anda, no tengas miedo.
Sácame de aquel maldito sitio.
¿Por qué no me dejas quedarme aquí trabajando de modelo?
Estoy harta de hacer striptease en el crazy.
Más adelante, ahora me resultas muy útil para conocer los movimientos de mi
adversario. Bueno, ¿qué noticias me traes?
Las chicas saldrán para el Oriente Medio dentro de una semana, decía mi chino.
El intermediario árabe traerá todo el dinero.
¿El dinero?
¿Estás segura?
Sí. Muy bien, un trabajo excelente. Esta es una buena ocasión para devolverle la
pelota. Macarone no verá jamás ese dinero.
Tengo que saber el lugar exacto del encuentro con el intermediario árabe y
la hora.
Le ganaré por la mano a Macarone.
Pierre, escucha. Si por lo menos me quisieras un poco como antes.
Pero ahora me rechazas. No, no, no. Ahora no es momento, Lulu. Pero te
prometo que dentro de muy poco el striptease lo hará sola y exclusivamente
para mí. ¿De acuerdo, Sergi?
¿Pero qué haces ahora?
¡Estás como una cabra, Yana!
¡Giana, no puedes salir por la puerta como todo el mundo!
¡Ya te has caído!
¡Apáte, que estás enseñando las piernas! ¡Qué cochina!
¡Pero qué haces vestida así!
¡Deja de pensar en mis piernas y dime qué demonios estás haciendo tú aquí!
¿Cómo que qué hago? ¡Vas a dejar de seguirme!
Oye, Giana, ¿sabes ya algo de mi madre?
Pobrecito, estoy trabajando para ti, para darte buenas noticias. ¡Ah!
A mí en cambio nunca me das buenas noticias. Si quieres seguir jugando a
tartán, colgándote de las lianas, te digo que como policía desapruebo tu
conducta y como hombre estoy harto.
Primero me haces padre y luego me abandonas.
Dilo de una vez, ¿te has hartado de tener a Armandino? No, pero los hijos no
lo son todo, ¿comprendes? No me sobes delante del niño.
En este caso la razón la tiene Arturo.
Muy bien, muy bien, Armandino. Has visto hasta él, lo comprendes, escucha ya. Yo
perdono, pero no olvido nunca.
Qué buena memoria tienes. ¿Qué haces?
Arturo.
¿Qué? Las mujeres siempre nos hacen duro.
Anda,
vámonos. Sí, vámonos.
Fue la Providencia quien me puso en contacto con usted. ¿Qué? ¿Se ha
arreglado todo? No sé cómo lo ha conseguido, pero mi marido ha vuelto a
ser el de antes.
Gentil, cariñoso.
Y además en la cama.
Me alegro mucho, señora, pero ahora tengo que dejarla. Adiós. Ay, gracias.
De nada, de nada. Adiós, señora.
¡Ah!
Está abierto.
¿Puedo pasar, señor comisario?
Adelante, adelante.
Buenos días. Ah, es usted, señorita D'Amico. Siéntese, por favor. Gracias.
Le comunico que he descubierto una cosa.
Ya la veo.
¿Qué dice?
Que me la imagino.
He descubierto un asunto que le concierne.
Señorita, por favor, no indague en mi vida privada. Además, no va a encontrar
nada. Yo lo único que tengo es una multa de tráfico y eso fue cuando era muy
joven. No, no es eso. Estoy hablando de la trata de blancas y de los dos hombres
que lleva en el negocio. ¿No ha oído hablar de Pierre Latiguen, el marsellés
y de Joe Macaron, el ítalo-americano?
Es una cosa bastante hermosa. ¿Le interesa?
Hombre, a mí en el fondo tampoco me importa nada. No es una cosa de mi
competencia. Como es un asunto relacionado con mujeres, le interesa más
a Nardequia.
¿Por qué?
¿No le gustaría ser el jefe de la brigada contra el vicio? A mí eso del
vicio, pues sí, me gusta.
No es porque lo diga yo, pero sobre las mujeres tengo un cierto ascendiente, con
permiso.
Es que no quiero quitarle el puesto a Nardequia. Es un hombre simpático, un
buenazo.
Como quiera.
La acompaño, señorita.
Seguro que no le interesa, señor comisario.
¿Qué está buscando por el suelo, señor comisario?
No, no, nada.
Estaba solo comprobando lo sucio que está todo esto.
Aquí no se barre nunca.
Nunca.
Pase.
Hasta ahora, señor comisario.
Cococha, ¿qué busca aquí esa muchacha? ¿La conoces?
¿Cuál? Aquella, mira.
Oh, he tenido nunca el placer.
A mí me recuerda... Me recuerda a una chica que me tiré hace ya bastante
tiempo, cuando todavía estaba en América.
Claro, claro, claro, claro.
Es Lily Joyce. Ahora, recuerda, Lily Joyce o Filabel Fio.
¿Cómo?
Lili Joy, de Filadelfia.
Filadelfia. Ok, ok, Filadelfia. Anda, dile que venga.
No sé si el director podrá recibirla a estas horas. No importa, espérate.
No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no,
no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no,
no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no,
no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no,
no, no, no, no, no, no, no Quiero ver al propietario. Yo soy yo. ¿Es usted?
No, no, yo soy su secretario.
¿Es por ahí? No, que la acompaño.
Por aquí.
Gracias.
¿Es usted el boss?
Busco trabajo.
¿Qué clase de trabajo?
Soy cantante.
Oscar, cuando se tiene un cuerpo como el tuyo, se canta y se
baila.
Ok.
Ok, very good.
Cállate.
¿Qué quieres tú ahora?
Que se desnude. Ok, ok, ok.
Y ahora vamos a ver las piernas. Los homulos.
Si quieres cantar aquí, tendrás que enseñar las piernas, ¿verdad?
Oh, qué buena.
Más arriba, más arriba.
Sí, un poco más.
Mor, mor, mor.
Mor, mor, te enseñé todo, hombre.
¿Pero qué dices, idiota? ¿Qué más?
¡Pues eso es mor en inglés!
¡Mor, mor, más, más! ¡Que no te aclaras! ¡Mor, mor, arriba!
¡Mucho más, mor!
¡Qué buena está!
¡No me toques, gusano! ¡Es que no puedes tener las manos quietas!
¡Hombre!
¡Ok!
¡Ok lo digo yo, baboso!
¿Qué dices?
Muy bien, ok, ok, ok.
¿Qué nos vas a cantar? Lo que sea.
¿Tú conoces... ...Ternografía?
¡Suscríbete al canal!
¡Gracias!
Esta me da la impresión que no debe ser muy fácil.
Vienen a mí. Pero las mujeres siempre tienen un...
Sí. Un cuento
que... Acaban pidiendo ciertas cosas.
Por ejemplo, un aspi. Un aspi.
Unas diez rieles, o qué sé yo, o un piso, un piso, un
piso. Acá va, hombre. Un piso, ya lo he dicho.
¡Suscríbete al canal!
Adiós.
Giacomo de Nardo, Pascual de Caciero,
Giovanni de Carmi.
Bueno, pues a mí todos estos me parecen iguales.
¡Nardo!
¡Ya voy!
¡Qué paciencia hay que traer!
Ay. Me ha llamado.
Sí, ven.
Ven aquí, tarallo.
¿Quieres explicarme por qué demonios este maldito timbre no funciona jamás?
No suena. No, no suena.
Suena. A mí no me suena nunca y a ti te suena siempre.
Pruebe. No, no quiero. Inténtelo.
Si ya me he desgastado el dedo de tanto... Pruebe.
Ya verás cómo no suena.
¡Ha sonado!
¡Ha sonado!
¡Ha sonado!
¡Y sigue sonando!
¡Y sigue sonando!
¿Será que ha cogido tu pieza conmigo? ¡Y claro! ¡Pero por qué no se cayó ahora!
¡Cóllate! ¡Maldito tiembre! ¡Maldito teatro! ¡Vas a acabar conmigo! ¡Te mato!
¡Me dejas probar a mí!
Prueba. Sí.
Prueba.
Se ha parado.
¿Se ha parado? ¿Lo ves? ¡Ay! ¡Te mato!
¿Por qué te vienes a ti a ti y a mí? ¡Si yo soy el comisario!
¡Socorro!
¡Socorro!
¿Qué lío se habrá metido esta vez?
¡Ay, Virgen Santa, me la paro! ¡Así, asilito!
Bueno, bueno, no perdamos la calma. Vamos a ver qué ha pasado.
¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Dios mío! ¡Esta casa es un desastre!
¿Cómo se siente, señorita? Yo bien, ¿y usted?
Mal. Siento una opresión en la cabeza. Es un peso como... ¿Qué es esto?
Tenga, señorita.
Oigan, ¿por qué no jugamos algo? Es lo mejor que podemos hacer.
Señorita, ¿quiere que juguemos algo?
Si no, le daré un permiso y así me la quito de encima. Sí, eso es lo mejor. Le
daré unos cuantos días de vacaciones. No, no me da las gracias.
Mandaré una nota al ministerio dándole unos cuantos días de permiso para que se
reponga.
¿Eh?
Autoriza.
Autoriza. ¡Taralo!
Diga, jefe.
Ay, madre.
No funciona.
No escribe.
Que... Que no escribe. A lo mejor no tiene tinta. Está llena.
No.
¿Me permite probar?
¿Qué es
eso?
¿Es verdad?
¿Cómo lo hace? Es un secreto.
Se ha borrado el borrón. Se ha borrado el borrón.
Pintura, ¿la ha repasado bien? Está perfecto. No se nota el golpe.
Le he hecho un trabajo como no se lo hago a mi mujer.
¿Y qué tiene que ver su mujer? ¿Es que su mujer tiene un coche como este? No,
pero hace muchos años que a ella no le hago un trabajito así de fino.
¿Ha visto, comisario? No le he hecho nada.
No, esta vez no.
No seguirá usted enfadado conmigo, ¿verdad? No, claro que no.
Bueno, comisario, yo me voy. Muy bien, luego pasaré por el taller.
Pero usted no quiere admitirme en su brigada.
No, no es eso. No me ha entendido usted. Es que la brigada contra el vicio es un
sitio muy difícil.
Y usted no me parece la persona adecuada para semejantes situaciones. Me
comprende. Ciertos ambientes, ciertos tipos.
Me valora usted muy poco.
¿Y si yo le dijera que he descubierto un asunto de trata de blancas?
¿Ah, sí?
Sí. Si le traigo pruebas, ¿me admite en su brigada? ¡Oh, claro, claro! Pero
primero tráigame las pruebas y luego ya veremos.
Gracias, comisario Nardequia. De nada.
Y no se preocupe.
Cuando menos se lo espere, verá cómo funciona.
Se lo prometo.
Amor mío.
Qué burra.
No, no empujes, jefe. Tómalas, jefe. Tómalas, jefe.
¿Qué haces, jefe? No me distraigas. Déjame.
Colón, menos cuentos. Dámelo que ves.
Déjame.
¿Tú no puedes ver esas cosas? ¡Te sienta el mal! ¡Te sienta el mal!
¡No te deja crecer!
¡Un minuto!
¡Está bien, un minuto! ¡Ni un segundo más! ¡Ni un segundo más!
Te estás poniendo de gordo. ¡Te aguantas!
¡Se acabó el reto!
Venga, quítame el medio. Ahora me toca a mí.
Pero... Que soy hermoso.
Se lo cuenta.
Vamos,
que sale.
Yo soy Lulu.
¿Tú cómo te llamas?
Lily. Lily Joyce.
Oye, ¿puedes ayudarme?
Claro.
¿Eres la nueva cantante?
Sí.
Estoy segura de que Joe te ha contratado antes de irte a cantar.
Tiene la vista muy larga.
Y no solo la vista.
Eres muy simpática.
Deberíamos ser amigas, ¿no te parece?
Claro. La unión hace la fuerza.
Tengo que irme.
Tengo que hacer mi número.
Adiós. Adiós.
Teresa Pochetto.
La mamá, Armandine.
Entonces, es la madre de Armandine.
Tramposo, golfo.
Ya nadie confía en nadie.
¿La conozco yo?
Es Teresa Lazarda.
Era una chica de Torrecuento.
Me he enterado por Joe Macaroni de lo que te interesaba.
El embarque de las chicas ha sido fijado para el 25, en Ciomara Grande.
Muy bien, Lulu, excelente trabajo.
Y dime, ¿estará allí el intermediario con el dinero?
Claro, en dólares.
Ah, perfecto. Lo haré de tal modo que todas las culpas caigan sobre Joe
Macaroni. ¿Cuándo me llevarás contigo? Oh, querida, no seas impaciente. Después
de la operación hablaremos, ¿de acuerdo?
Ahora repasemos los hechos con calma. Sí, señor. La señorita D'Amico... Sí,
señor. ...que a estas horas debería estar en su casa con una fiebre de 40,
¿no es eso? Sí, señora, sí. En cambio, ha sido vista salir de día de un local
nocturno, de noche de un local nocturno. ¿Por qué? Porque seguía una señorita de
profesión puta que caminaba delante de ella. Exacto. Entonces, la señorita puta
delante, la señorita D'Amico detrás y tú detrás de las dos. Mejorándolo,
presidente. Muy bien. Ahora viene mi pregunta.
Resulta que tú has descubierto que la señorita de profesión puta es Teresa
Lazarda. Sí, señor comisario. ¿Estamos seguros de que las dos mujeres son la
misma? Sí, señor comisario. He mirado el archivo. Estaba su foto y además yo
mismo la arresté cuando estaba en la brigada contra el vicio. ¿Tú has estado
en lo del vicio? Sí, señor comisario. ¿Cómo se llama el local?
Crazy Night. Que en inglés es Noche Loca.
Exactamente. ¿Tú sabes inglés?
No, señor comisario. ¿Y por qué me dices que sí? Porque confío mucho en usted.
Bien. ¿El dueño de ese local cómo se llama?
Es un tal Joe... Joe, Joe, intenta recordar, Joe.
Fideos. A la boloñesa. Espaqueti. A la carbonara.
Ravioli. Ravioli no.
Macarones. Ay, qué ricos.
Macarones. Sí.
John Macaron, el gáster americano. Ahora comprendo perfectamente lo que intenta
hacer esa maldita D'Amico.
Esa quiere hacer la investigación por su cuenta y robarme mi el caso. Pero seré
yo el que se lleve el gato al agua. Y para eso necesito que me ayudes tú.
¿Puedo confiar en ti?
Sí, señor comisario. Pues vete al Crazy Night y haz un poco de tiempo. Sí,
señor. Supongo que habrás comprendido mi plan. No.
Pues está muy claro.
Sí, señor comisario.
Arturo, Arturo, vía libre.
Sí. Tú espéreme aquí.
Te he dicho que me esperes junto al coche. Tengo un trabajo muy importante.
Ya te conozco yo a ti. Te vas a ir de putas.
Los niños no dicen esas cosas. Y además, no es cierto.
¿Y entonces por qué no me dejas entrar ahí contigo? ¿Por qué? ¿Por qué?
Porque no llevas corbata, ¿entendido? Vamos a ver, ¿llevas corbata? No. Pues
en ese club no dejen entrar a nadie que no lleve corbata. Espéreme aquí y
pórtate bien.
Hola.
¿Una mesa, señor?
Estoy buscando a una amiga mía, pero no la veo. No la encuentro. No la veo por
aquí.
Entonces tome una mesa y luego la buscaré. Sí.
Sígame, por favor. Muy bien.
Señor, gracias.
Buenas noches. El escalón.
Ese tipo me parece un camorrista.
Es que teníamos que reservar el derecho de admisión. ¿Eso?
¿Le gusta esta?
Sí, sí.
Estupenda. Muy bien.
¿Qué desea el señor?
¿Qué desea?
Ah, un whisky sin hielo. Muy bien, gracias.
¡Qué mujer tan hermosa!
Señor. Sí, aquí tiene. Es una mujer preciosa, ¿eh? Sí, preciosa. ¿Le gusta?
Un montón.
¿Sacaran a Konoko?
¡Jidana!
¡Jidana! ¿Pero qué hace aquí?
Diana, soy yo, Arturo.
¿Qué haces aquí, criatura? ¿Qué haces vestida así?
Diana, pero es que no me conoces. Soy Arturito, tu novia.
Diana, Diana, soy yo, Arturo.
¡Con perro, váyase de aquí y déjame pasar! ¿Pero por qué me pegas? ¡Soy yo,
Arturo, tu Arturito!
¡Luces, luces! ¡No, no, no sienten! ¡Es una traidora, defiende al camorrista!
¿Pero qué hace? ¡Está pegando a los nuestros!
¡Tú tienes la culpa! ¡Tú me la presentaste! ¡Tú tienes la culpa!
¡Suélteme! ¡Suélteme!
¡En cuanto acabe el espectáculo, la echas de aquí! ¡Y luego ya hablaremos
cuentas tú y yo! ¡Ya verás! ¡Se te va a caer en pelo!
¡Pero, pero, pero!
¡Cúmpate con yo!
¡Este señor a la calle! ¡A la calle!
¡A la calle!
¡Tú, si el humo mira!
¡Ven conmigo a mi despacho!
¡Que te voy a contar un cuento a ti! ¡Un cuento!
Ya voy.
Me ha llamado.
Taralo, ven.
Ven, ¿tienes miedo?
Sí.
¿Pero qué pasa aquí?
La pluma no escribe. No. El timbre no suena. No. El encendedor no enciende.
No. ¡No enciende! ¡No enciende!
No. Sí.
Ven.
Perdón, ¿se ha encendido?
Se ha encendido, sí.
¿Ha visto?
Funciona.
¿Para algo? Sí. La puerta.
¿Se ha abierto? Sí, se ha abierto.
¿Hay alguien ahí? No, nadie.
¿Quiere que pruebe yo?
Dale. Sí.
Venga. Con permiso.
Ha funcionado.
La mano.
¿Qué? La mano. No, no, no.
¡Fuera!
¿Qué le pasa? ¿Le ha dado un ataque? ¿Qué ataque? Ni que niño muerto. Tengo
dos úlceras, dos, y puedo morirme. Hay que tener calma, mucha calma y
tranquilidad. Estoy pensando una cosa. Entre tú y Arturo hay una diferencia de
estatura, pero en cuanto al coco sois los dos igual de gilipollas. A
propósito, ¿qué piensas tú de Arturo? ¿De quién?
El bigote. Ah, el novio de la dama, Mico.
Es que me gustaría tener una certeza, una confirmación por tu parte.
En mi opinión es un memo integral.
No, digo tú que entiendes. Yo puedo equivocarme y verás, le he confiado un
trabajo importante en el Crazy Night.
No me gustaría que te vengas a tomar un pollón como es costumbre, porque siempre
termina metiéndonos en problemas como el pobre no tiene. Has hecho muy mal.
Has hecho muy mal.
Sí,
tiene usted razón. Quiere que vayamos los dos.
¿Tú y yo? Sí. ¿Al club? Al club.
Muy bien, iremos al club y lo resolveremos todo.
Se me había ocurrido, soy más tonto que vosotros dos, que ya es decir, nos
presentamos en el club los dos vestidos así, tal y como estamos, yo de comisario
y tú de policía, entramos y decimos, buenas noches, venimos a bailar, y nos
ponemos a bailar.
Yo soy el comisario Pumillas, encantado.
¿Quiere tomar algo? ¿Qué quiere? ¿Líquido o sólido? Líquido, claro.
Bien, entonces le serviré yo. ¿Líquido? No, no le serviré yo, mire.
Eres un perfecto imbécil. Si vamos a ese club a bailar el rock and roll, no deben
reconocernos. Ah, ¿no?
Un momento, tengo una idea. No. Sí, una idea estupenda.
Ya verá, jefe, como así no nos reconoce nadie.
¡Oh, Dios mío!
Oye, muchachito, ¿qué estás mirando?
Ahí va.
Estos policías maricones.
¿Y tú cómo sabes que somos policías?
Porque tenéis los pies planos.
¡Qué gracioso! Se fija en todo. Los niños calladitos están más guapos,
¿sabes? No digas nada o te rompo los huesecitos.
Y no bebas tanto.
Hola, precioso.
Guapo. Qué gentuza.
Pues hay un montón.
Uy, qué oscuro.
Buenas noches.
¿Las señoras vienen solas?
Síganme, por favor.
Aquí, por favor.
Por favor.
¿Les apetece champán?
¿Champán? Sí, champán.
¿Y quién paga? Yo no.
Entonces, una limonada y dos pajitas.
Perdón, pero no he comprendido.
Sí, una limonada y dos pajitas.
De eso no tenemos, ¿no?
Mira, no tiene.
¿Bitergriff? Sí, Bitergriff.
¿Bitergriff? Dos.
No lo conozco.
¿Agua? ¿Agua del grifo?
Con hielo. ¡Qué simpático!
Por favor, por favor, señoras, déjense de broma. Bueno, hijo, no te enfades.
Pediremos luego, luego, más tarde. Luego.
Luego te levantas, haces
como que vas al servicio y llamas a la comisaría. ¡Rubita!
¡Qué rica estás!
¿Pero qué es eso?
¿Quién está mirando? La rubia eres tú, taladro.
Vamos, sonríe.
Hola, chicas.
A mí me gustas más tú, hermosa.
Ay, cómo me aprieta.
Tia Juana, ojo que si está buena, tiene un culo imponente.
No, no, lo digo por ti.
¡Permita, tia Juana!
Guapa, rubiosita, ¡permite!
¿No sabes la alegría que me ha dado conocerte?
¿Estás mollar?
Bueno, si tú lo dices.
Este tío me va a hacer una desgraciada.
Ahí va a quemar de teta, si dices.
¡Qué mujer tan desvergonzada!
Te vi, supe que eras muy fobosa, muy pequeñita.
Ahí, estate quieto, Sobón.
¿Qué te pasa, eh?
Tiene un pecho precioso.
Y tú, ¿cómo tienes?
Suavos.
Pero bueno, ¿qué estás mirando? Nada, nada.
Sinvergüenza. ¿Sabes que eres muy guapo?
¿Te gusta?
Oye, ¿puedo hacerte una pregunta? ¿Alguna cosa en confianza? Claro.
Me gustaría que me dijeras si tú conoces a un tipo que se llama John Macaroni.
¿Por qué?
Por nada.
¿Podemos hablar como en pelotas?
¿Qué?
Confidencialmente, quiero decir.
Puedes hablarme con toda confianza. Me llamo Judas.
Ay, Iscariote.
¿Y ese quién es? Yo qué sé. Yo me llamo Judas. Ay, no me digas. Puesto que te
llamas Judas, supongo que ya habrás cenado.
Sí. Bueno, y si ya has hecho la última cena, no irás a traicionarme.
Ay,
no te enfades, mi amor. Es que soy muy juguetona.
Me encanta jugar.
Ahora escucha, ya que te llamas Judas, ¿vas a decirme dónde está Joe Macarone?
¿Me has tomado por un espía? Ay, no, no, mi amor.
Es que yo tengo un amigo comisario que me mete mal en cuanto puede.
Es como un niño, siempre me hace así.
Y si yo le digo dónde está Joe Macaroni, se pondrá tan contento. Sí, de modo que
tienes un amigo comisario que te mete mal. Sobre todo por aquí.
Vámonos. ¿Qué pasa? Nada, nada. Nos vamos, pero volveremos enseguida.
Espérame. ¿Dónde vas? ¿Al huerto de los olivos?
¿Por qué nos vamos ahora con lo que se me estaba dando la ruidita?
Esa no la sé, Sílvala. ¡Cállate!
¡Mira que os mato!
Perdona, Cocoche. ¿Qué pasa?
¿Dónde está el jefe? En el... ¡Coño, acaba!
¡Ay, ay, ay! ¡En el despacho!
¡Qué buena estás!
¡Cállate!
¿Se presenta el gorila primero?
¿Qué sucede?
Venga con nosotros. Tenemos una sorpresa para usted.
¿Dónde? ¡No miente!
¡Ay, si esta es la sala de mágicos! ¡Qué raro! ¡Qué raro!
¡Qué raro!
¡Qué locura! ¡Qué locura!
El beso de Judas.
La hemos jubilado.
Ya basta.
¡Hola! ¡Qué hombre más guapo!
Debe ser el señor Macarones. De modo que conoces a un comisario,
¿eh? Pues... No estarás espiando para él, supongo. No.
¿Pero qué vamos a espiar si este es el comisario Fuguillas? Ande, dígaselo
usted. Está de guasa.
¿Comisario? ¿Comisario?
Entonces yo, entonces yo he besado a un comisario. ¿Qué te pasa, Judas? ¿Es que
no te gusta cómo beso yo?
¡Qué guarro! ¿Y yo? ¿A quién le he metido mano yo?
¡Agente Terao del tercer distrito, sobrino de un cardenal e hijo de... ¡Qué
puta!
¡Qué rico!
De modo que tú también eres policía. Bueno, nadie es perfecto, pero tienes un
cuerpo. ¡Divino!
Sujetado.
¡Operación Superman!
¿Qué pasábamos por aquí? Queríamos verlo de cerca.
¡A nuestro sitio!
¡Quita, hombre!
¡Quita esas manazas, gorila!
¡Alto!
Vamos a hacer una fotografía para tener un recuerdo vuestro, ¿eh? Tú calla.
Todos juntitos, juntitos. Y poned guapos, muy guapos, muy guapos. Así,
así. Sonreír, sonriendo, sonriendo. Haciendo el pajarito. El pajarito.
¡Uy!
¡Ay, ay, ay!
¡Burro, para!
¡A mí, que soy un señorito!
¡Claro! ¡Vámonos!
¡Operación Fuga! ¡Ok! ¡Vamos!
¿Qué hacéis ahí parados?
¡Vamos! ¡Los quiero vivos! ¡Los quiero vivos! ¡A todos! ¡Vamos!
¡A la carga!
¿Qué haces, Diana? Estoy cansada. Falta mucho.
¿Por qué tiemblas?
Tengo frío.
¡Tiene frío! La nena tiene frío.
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Compración Serif 123!
¡El viejo truco de la cuerda!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
¡Vamos!
No, no, me romperá la media.
Vamos, vamos.
Excuse me.
Intentabas engañarme.
Bien, muy bien.
Deja todo eso ahí, así no pierdo tiempo.
Vamos.
Oh, deprisa.
Ok.
Esto para ti, por tu trabajo.
Dame el maletín.
¡No, no, no! ¡En la garganta, no!
¡Lo he dicho yo primero! ¡No, no, no!
¡Perdón! ¡He sido yo primero! ¡He sido yo! ¡Yo! ¡Yo!
¡Vamos! ¡Tengo que matar!
¡Vamos! ¡Me va a matar! ¡Soy yo quien va a matar! ¡Te voy a poner el nudo de la
corbata sin corbata!
¡Basta de mierda!
¿Queréis escucharme?
¡Silencio! ¿Y usted quién es?
¡Toma!
¡Ale! ¡A dormir!
¡Vamos,
vamos! ¡Ya, ya voy!
¡Toda la pasta al coche!
¡Vamos!
¡Qué hermoso día hoy! ¡Qué hermoso día!
¡Conduzco yo, eh!
¡Conduzco yo! ¡Que tú eres un patazas, eh! ¡Sí!
¡Ay, jefe, viví!
¡Viví, jefe! ¡Que no puedas aguantar tu poco! ¡Y tanto que viene la policía!
¡Quieta! ¡No vas a escapar! ¡No, suéltame!
Que ya no hay nadie.
Ahí está Arturo.
¿Arturo? Sí. Quítame el nombre. ¿Dónde está la D'Amico?
Se ha ido. Uy, te he dado así. Y la has dejado ahí sola. Es ella quien me ha
dejado solo. Vamos, hay que alcanzarla.
¡Déjame!
Suéltela. Yo me encargo de ella.
Agente D'Amico, ¿qué hace usted aquí? Luego se lo explico. Arresten a esos.
¡Suéltame! ¡Suéltame!
¡No me toques, grosero! Anda, sé buena, gordita, sé buena.
¡No me toques el culo! ¡Soy el comisario Fugía!
¡Es el comisario Fugía! ¡Os mandaré a galeras!
Desgraciada, no te da vergüenza con un crío tan guapo.
Anda, márchate.
Y procura cambiar de vida.
Gracias.
Piensa en tu hijo.
Adiós, Armandino. Adiós, Diana. ¡Suelta, idiota!
¡Suelta! ¡Diana!
¡Diana! ¡Diana!
Ya estoy aquí.
Espera.
¿Pero qué haces? ¿Estás loca? ¡Llana, quieta! ¡Espera un momento! ¡Llana!
¡Llana!
Defiendan a los que quedan dentro. ¡Venga, comisarones! ¡Venga, cogeremos
ese coche!
¡Paz, a la policía!
¡Necesitamos el coche!
¡Paz, comisario!
¡Dilo bueno!
¡Llana! ¡Llana!
¡Para, para!
¿Qué haces? Me das de beber y luego te vas.
Si llegamos a tiempo, los cogeremos con las manos en la masa. Sí. Y si sigues a
esta marcha, en las próximas olimpiadas, yo medalla de oro. ¡Para!
¡Para! ¡Para!
¿Pero qué coño de coche es este? Que hasta llevamos una puta de escolta.
Si nos pillas, estamos listos. Pues nos van a pillar, jefe.
¿Qué te habías metido?
Quita. He ido a dar una vuelta.
Deja de jugar y entra.
¿Quieres una copa, guapa?
¡Toma!
¡No me mires las piernas!
¡Qué pelos!
¿Llevas unas bragas?
Preciosas. Claro, soy una puta muy fina.
¡Anda y cállate ya, muerto de hambre! ¡Que eres un muerto de hambre!
¡Sí!
A la limpia para brisas, a ver si te la quitas. ¡Me voy! ¡Es yo!
Solo con hacer así me caen las mujeres en los brazos.
¡Anda, bebé conmigo! ¡Has visto!
¿Cuánto hace que conduces?
¿Cinco años? Cinco días, comisario. ¡Oh, pues estamos listos!
¡Qué estúpido!
¡Os han puesto como una copa! ¡A mí no me ha pasado nada!
¡A mí no me ha pasado nada!
¡Se ríen los matos!
¡Pierre! ¡Si ya lo he visto! ¡Déjame en paz o seas mierda!
¡Oh, no va a haber ese!
¡Párate de una vez, Pierre! ¿A dónde te crees que vas?
¡A buscar el dinero en primera grande!
¡Esta vez es para mí!
¡No lo conseguirás, Pierre!
¡Yo llegaré primero!
¡Alcánzame si eres capaz! ¡Pierda!
A todos los coches de la policía, a todos los coches de la policía,
dirigirse a la autopista 4, habla el agente D'Amico.
Sigo a dos coches con delincuentes, van hacia el puerto fluvial.
Intervengan solo en caso de necesidad.
Cambio y fuera.
En las películas americanas la policía siempre llega a tiempo y nosotros no
cazamos nunca a nadie.
¿Tienes una barra de labios?
Ni me digas que ya se te ha puesto la pluma.
¿Yo?
Loca.
Ah, esa la conozco yo. La he arrestado en tordicuinto.
¡Venga, deprisa! ¡Vamos a seguir a esa puta!
He dicho deprisa, pero me gustaría cogerla vivo, no en un coche de muertos.
¡Corre, que ya la alcanzamos! ¡Corre!
¡Eh, pedazo de puta! ¡Te conozco! ¡Te van a caer tres años por exceso de
velocidad! ¡Y tú te vas a ir a hacer puñetas, pedazo de idiota!
¡Me das asco, guarra! ¿Sabes lo que te digo, Nardequia?
¡Descarada!
Voltea bastante despacio. Es que soy novato.
Pues así no los cogemos.
Me gusta hacer el amor en barca. Es tan discreto.
Bueno, pero te la vas a comer o te has dormido. Eh, chaval, déjame un pedacito.
Si no os vais, os pongo una multa por aparcar el prohibido.
¿Es que nunca habéis visto una pareja de novios? No, como vosotros no.
Estoy harto de mirones.
¡Tiros a la mierda!
¡Vale, vale, vale!
¡Mire lo que faltaba!
¡Picado! ¡Picado!
No tires, te va a dar igual.
¡No pienso soltar!
¡No pienso soltar! ¡Aunque me escapes en coche!
¡No pienso soltar!
¡Tú no te escapas!
¡Qué onda que me arrastra!
¡Que me pilla! ¡Que me pilla!
¡Para! ¡Para! ¡Quiero bajarme! ¡Quiero bajarme! ¡Socorro! ¡Para! ¡Para!
¡Dame la pasta! ¡No! ¡La pasta me la llevo yo!
¡Vuelta! ¡Vuelta! ¡Vuelta!
¡Dame la pasta!
¡Que no soy lo que parece!
¡Vaya, ya hemos llegado!
¡Abre!
¡Abre! ¡Abre la puerta, idiota, que soy una señora!
¡Dame la pasta!
¡Que soy el hombre!
¡Que soy el hombre!
¡Ah, ya estamos aquí, llana! ¡Ahí los tenemos! ¡Ay, que se ahogan! ¡Hay que
bajar a cogerlos! ¡Tápate, guarra! ¡Vamos! ¡Yo me tiraré! ¡No, no, me tiro
yo! ¡No, no, de ninguna manera! ¡Me tiro yo!
¡Por Dios! ¡No, que me tiro yo! ¡Pero coño, que me tiro yo! ¡Pero bueno,
¿quién es el comisario? ¡Usted! ¡Pues tírate tú! ¡Viene!
¡Venga, que estás esperando!
¡Salta! ¡Mamá!
¡Sin nada, como conduce!
¡Pum!
¡Dame la pasta, que soy aquí yo el boss, eh!
¡Dame la pasta!
¡No, él lo quiere arreglar!
En un momento tan grave se pone a hacer el pino. ¿Aquí hay pulpo?
Este río cada vez está más sucio. Ya, ¿no me habías dicho que era un asunto de
trata de blancas? No veo ninguna.
Venga conmigo, lo he resuelto todo. Todo resuelto.
Aquí está la chica. Hija, no tan deprisa que me hacen daño los zapatos.
Déjame actuar aquí.
¡Uy! ¡El demonio! ¡Qué susto me ha dado!
¡Vamos! ¡Para adentro!
¡Vamos! ¡Para adentro! ¡Vamos!
¡Para adentro!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos! ¡Vamos!
¡Vamos!
¡Adentro!
¡Adentro!
¡Vamos ya!
¡Adentro! ¡Adentro! ¡Todas a Chirona! ¿Qué te parece el regalo que te he
preparado, Nardekia? ¿Pero de qué coño me estás hablando? ¡Adentro tú también,
pedazo de puta! ¡Pero es que no me reconoces, Nardekia! No se menciona el
nombre del comisario Nardekia en vano. ¿Y quién eres, el padre eterno? ¡No
hablas temes, zorra!
¡Cumpirme a mí!
¡Maldita sea!
¡Adentro con ella!
¡Adentro con ella! ¡A la comisaría!
Todos a la brigada, rápido.
Que deje de meterse en mis asuntos, ¿entendido?
Premiamos al agente Tarallo por su eficaz colaboración en el arresto de los
miembros de las bandas de Joe Macarone y de Pierre Latiren.
Gracias, gracias.
Gracias.
Premiamos también a la agente Diana D'Amico, que con su perspicacia e
iniciativa ha sido la artífice de esta operación.
¡Gracias! ¡Gracias!
¡Gracias en su nombre! ¡Es mi novia!
¡Gracias!
¡Gracias!
Mi enhorabuena, señorita. Gracias.
Muy bien, hija, muy bien.
¡Bravo! ¡Bravo!
¡Bravo! ¡Es mi novia!
Y ahora, un aplauso para el nuevo director de la Brigada de la Lucha
contra el Vicio, el comisario Fuguillas.
Que ha conducido brillantemente la operación que ha culminado con el
arresto de Joe Macarone.
Que ha dirigido la operación Joe Macarone con
diligencia y acierto.
Otro para ti.
Otro besito. Para ti.
Anda, no pases envidia.
Muchas gracias.
Estoy muy emocionado.
¡Enhorabuena!
Siempre tienes que meterlo mal, idiota.
Enhorabuena.
Enhorabuena.
Yana, somos famosos.
Te veo muy mustio. Ya no cantas. ¿Qué te pasa? No te deprimas, que si no me vas a
deprimir a mí.
Me han trasladado. ¿Ah, sí? Me han trasladado a una islita tan pequeña que
ni siquiera figura en los malos. No es tan grave. Peor sería que te hubiesen
mandado a la sección de adiestramiento de perros.
¿Pero qué haces? ¿Vas a llorar?
Vamos. Mira, te voy a dar mi número de teléfono y cuando estés aburrido me
llamas y hablamos de los viejos tiempos.
Anda, no llores.
Ah, ¿verdad? Voy a hacerte un truco muy divertido. Ya verás, apuesta que te
mueres de risa. Es muy gracioso.
¡Dri!
La primera vez que me lo hizo talarlo, no podía creerlo. Frotó y la mancha
fuera. Y el comisario Fuguillas hace desaparecer todas las manchillas.
Uno, dos, tres. Ya no está.
Uno,
dos, tres. Fuera. ¿Ha desaparecido la mancha?
Uno, dos, tres.
Nada, nada.
No lo entiendo, no funciona.
¡Criminal! ¡Criminal!
Ya voy, ya voy, toma, toma.
¡Ya voy, ya voy!
Por favor, el comisario Fuguillas.
No lo quita.
Quítasela antes de que se pare. Este tío no tiene sentido del humor.
Perdone, ¿es usted el comisario Fuguillas?
Sí, soy yo. ¿Qué quiere? Un paquete para usted. Anda, taralo, cógelo. Gracias.
Gracias.
Es un regalo para usted. Hace tic-tac. Ah, tic-tac. Será un reloj. Me lo
mandará mi tía.
Podría ser una bomba.
Porque al final lo fastidiamos.
No digas tonterías, taralo. Es un reloj. Si yo digo que es un reloj, es que es un
reloj. Yo creo que es una bomba. ¿Una bomba?
¡Tontería de borro!
¡Tontería de borro!
¡Eso es una bomba! ¡Qué manía!
¡Tengo una bombita vestida!
¡Una bomba!
¡Ah, bomba va!
¡No, no, no!
¡No, no, no!
¡Ahí va, pelota!
¡Gol!
¡Dámelo, que es mío, que es mío, que es mío!
¡Con lo diabético que soy!
¡Dámelo,
dame ese paquete!
¡Es mío, ya basta!
¡Esto es un reloj!
No es una bomba, es un reloj.
¿Qué coño de bomba?
Además, si fuera una bomba ya habría estallado con tanto meneo. ¡Les digo que
es un reloj!
¿Qué hora es?
Las doce. ¿Ha oído eso, jefe? ¡Ya son las doce!
¡Mi madre!
¡Comisario! ¡Comisario!
¡Comisario! ¡Nos lo echamos acá! ¡Jefe!
¡Jefe!
¡Calla!
¡Está ardiendo!
¡Un
saludo
de por...
¡Hijo de...!
Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.