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Original subtitles

Siendo testigos oculares y auditivos

De todo lo que hizo nuestra Madre

Desde la primera vez que abrió el Evangelio

Hasta que cantó su última canción

Nos parece justo responder

A la petición de nuestros hermanos y hermanas

De hacer un registro fiel de la Madre Ann Lee

EL TESTIMONIO DE ANN LEE

O

La mujer vestida de sol

LA MUJER VESTIDA DE SOL, Y LA LUNA DEBAJO DE SUS PIES

La mujer vestida de sol

La mujer vestida de sol

Como era de esperar de una persona milagrosa,

Ann Lee nació el 29 de febrero

del año 1736.

Era la segunda de ocho hermanos,

hija de un herrero y su esposa, que residían en Toad Lane.

A la sombra imponente de la Iglesia de Cristo,

el templo cristiano más temido y reverenciado de Mánchester.

Apúrate, William, o quizá no haya sitio para nosotros.

Dondequiera que ella iba, William seguía a su hermana con adoración.

Mientras William aprendía a mantener el ritmo,

Ann y el niño actuaban en perfecta sintonía.

Otra vez, así, hermano.

Bendice esta comida, Señor. Te damos las gracias.

-Amén. -Amén.

Cuando Ann era niña,

tenía la mente ocupada con las cosas de Dios,

por lo que tenía visiones celestiales en lugar de jugar con juguetes triviales.

Date prisa, William.

La fría e intelectual Iglesia de Inglaterra

se preocupa más por los rituales y el poder

que por las penurias de la gente común

que está a merced de leyes brutales.

¡Pueden condenar a muerte a un niño de diez años!

¡A muerte!

Ann tiene una gran claridad y convicción

sobre lo pecaminoso y depravado de la naturaleza humana.

Dedicó sus manos al trabajo y su corazón a Dios,

trabajando incansablemente sin quejarse.

¿Ann?

Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar, William.

George Whitefield predicaba constantemente sus sermones

desde los escalones de la Iglesia de Cristo.

Ann anhelaba dedicarse a servir a Dios con igual fervor...

¡...predicar el Evangelio a los trabajadores

para concientizarlos sobre sus derechos!

¿Cómo se llaman ustedes?

Como practicamos nuestro culto siguiendo "reglas y métodos",

algunos se refieren a nosotros como metodistas.

Los niños pueden oírte.

El odio de Ann hacia la "cohabitación carnal"

se remontaba a cuando era pequeña.

¿Qué te ha pasado esta mañana, Ann?

Tú...

Habla con claridad, Ann Lee.

Sé lo que le haces a ella.

Ella no quiere decir nada con eso, cariño.

Pon las manos sobre la mesa.

Extendidas.

Ya basta.

Ya es suficiente.

LA PRIMERA CANCIÓN ES SOBRE UNA NIÑA

Aún no tengo que ir a la fábrica, ¿no?

Aún no amaneció.

Quiero visitar la tumba de mi madre de camino al hospital.

El tío William te acompañará a la fábrica esta mañana.

Y Nancy, si el tío William tarda en levantarse,

agárrale la nariz.

Échale la culpa a la tía Ann.

Para librarse del agotador trabajo de la fábrica,

Ann encontró trabajo como cocinera en el hospital local.

En el poco tiempo libre que tenía,

anhelaba encontrar un propósito en medio de la monotonía de su vida.

¡No!

Discúlpeme.

Los pacientes están teniendo una especie de brote colectivo, Srta. Ann.

Mis compañeros me esperan.

Apúrate. La asamblea podría no aceptar a quienes pierden tiempo.

¿Cuándo me viste perder el tiempo?

Hubo una conmoción espantosa en el hospital.

-¿Hubo algún herido? -Un paciente se autolesionó.

Cerraron las salidas de todo el personal hasta que llegue el forense.

Toma, rápido. Provisiones de la cocina.

Robé un huevo para cada uno y algo de pan.

¿Lo robaste?

No, querida. Lo salvé de que lo tiren a la basura.

Cenemos mientras cruzamos la montaña y el páramo.

¿No pudiste asearte, Nancy?

No, tía.

Siempre buscaba una consonancia más armoniosa

entre su fe en Dios y la institución religiosa,

por lo que fue a una serie de reuniones de reavivamiento de la fe

organizadas por Jane y James Wardley.

Buenas noches.

Sería descortés si no agradezco al Sr. John Townley

por recibirnos en su bella casa.

Para los que son nuevos esta noche,

quizá no estén acostumbrados a escuchar la voz

y ver el comportamiento de una predicadora.

James y yo pensamos que este pasaje les resultará especialmente esclarecedor.

De Jeremías...

"¿Hasta cuándo andarás errante, oh, hija contumaz?

Porque Jehová criará una cosa nueva sobre la tierra:

una hembra rodeará al varón".

El espíritu de Cristo apareció por primera vez en forma de hombre, Jesús,

pero finalmente reaparecerá para cumplir la promesa de la Segunda Venida

en forma de mujer.

Como nos creó a todos a su imagen y semejanza,

Dios debe ser tanto hombre como mujer.

¡Sí!

A ti no te vimos antes.

¿Puedo preguntarte qué te trajo a nosotros?

Soy Ann Lee. Él es mi hermano, William Lee,

y ella es la hija de mi difunta hermana, Nancy Lee.

¿Sí?

Vinimos porque...

"Para quien confiesa, las apariencias han terminado y la realidad ha comenzado,

ha exteriorizado su podredumbre".

Dinos por qué has venido.

Ábrenos tu corazón.

Bueno...

muchas veces, cuando estoy trabajando,

siento que la tristeza me abruma el alma.

Trabajo todo lo que puedo para ocultarlo

y luego me escondo,

no sea que alguien sienta por mí esa compasión que Dios no siente.

Bienvenidos a la Sociedad Wardley, Ann, William y Nancy.

Sí, bienvenidos.

Soy el Padre James Wardley y ella es mi esposa, la Madre Jane.

Cuando confiesan sus pecados, deben esforzarse por recordar

el momento y el lugar donde los cometieron.

Y cuando los hayan confesado, deben clamar a Dios

para saber si su confesión ha sido aceptada.

Y al clamar a Dios,

con el tiempo superarán su pérdida.

James Whittaker, levántate, por favor...

y cuéntanos tu inquebrantable testimonio.

Adelante, James. Entrega tu dolor a Dios.

Hace algunos años, vi por casualidad a mi hermana bañándose y, de inmediato,

me invadió un temblor por todo el cuerpo.

Mi cuerpo se estremeció al verla como un melocotón partido.

Es impropio porque es una niña.

Está mal porque es de mi propia sangre.

Los Wardley habían sido cuáqueros devotos,

creían que la verdadera religión proviene de la experiencia interior.

Pero se habían marchado para formar su comunidad religiosa, más dinámica.

Los conocían como los cuáqueros temblorosos

o Shakers, comos los llamaban los lugareños,

debido a los temblores y bailes que caracterizaban su culto.

Ann Lee había descubierto por fin una comunidad que compartía sus creencias

y, a su vez, adoptó sus principios con todo el corazón.

Allí llamó la atención de un hombre de la misma fe, Abraham,

que era herrero como el padre de ella.

Tiempo después, se casó con Abraham.

Mary Partington fue testigo de la ceremonia nupcial,

pero al final resultaría más fiel a Ann

que el solemne voto de Abraham.

Le quité una copia de ese texto confuso e inquietante

a mi nuevo aprendiz.

Está lleno de imágenes terribles,

pero creo que tiene cierto valor filosófico,

ya que ataca directa e implacablemente al clero tradicional.

Es algo atípico en este tipo de literatura.

¿Quién es su autor?

Es anónimo, que yo sepa.

¿De qué trata?

Por lo que puedo deducir, es la historia de una joven, Thérèse,

que se enfrenta a una institución religiosa corrupta.

En el único fragmento que leí, Thérèse está escondida en un armario

mientras observa a una compañera novicia, Eradice,

a quien el padre Dirrag, su confesor, le enseña a rezar.

¿Por qué está en un armario?

Eso es irrelevante.

¿Puedo seguir?

Él explica que Dios eligió a Eradice

para experimentar su plena presencia.

A continuación, le pide que se levante la falda.

Luego le coloca "la cuerda de San Francisco" a la monja,

lo que la hace sentir el éxtasis de una experiencia religiosa exaltada.

¿Esto que descubriste lo llevaba tu nuevo aprendiz?

Así es.

"Y una gran señal apareció en el cielo:

una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies...

y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

Y estando preñada,

clamaba con dolores de parto y sufría tormento por parir".

Apocalipsis 12:1.

-Tómame con la boca. -No.

Abre las piernas.

Es hermoso.

Ella dio a luz a cuatro hijos.

Pero murieron antes de cumplir un año.

Vamos.

Oh, los hermosos tesoros

Guardados para los sabios

Oh, cuán preciosos son los valores

Cuán glorioso es el premio

Mucho más brillantes que los diamantes

En la frente de los príncipes

Y más ricos de lo que la realeza puede dar

Bellos tesoros

Bellos tesoros

Bellos tesoros

Bellos tesoros

Mucho más brillantes que los diamantes

En la frente de los príncipes

Y más ricos de lo que la realeza puede dar

Mucho más brillantes que los diamantes En la frente de los príncipes

-Debo llevarla ahora. -¡No!

-¡No! -Más ricos de lo que la realeza puede dar

¡Ann!

Debemos detener la hemorragia.

¡Pide ayuda!

Dios, dame fuerzas para seguir adelante.

Dios, dame fuerzas para seguir adelante.

Dios, dame fuerzas para seguir adelante.

Tras la muerte de su último hijo,

la internaron en el hospital donde había trabajado antes como cocinera.

Cirujano KIRBY Partero

Ann.

Madre Jane, a veces me acuesto y duermo,

pero por la mañana no puedo sentir

esa fuerza que tiene la palabra de Dios que sentía antes de dormir.

Me causa una gran tribulación.

Y entonces, clamo a Dios y le prometo

que, si me devuelve la misma sensación que tenía antes de dormir,

volvería a pasar por el trabajo de parto toda la noche.

Esto me sucede noche tras noche.

Ya veo.

Nuestras insoportables tragedias son el castigo que Dios me impuso.

Pequé al permitir que mi padre y Abraham

me convencieran de renunciar a mis verdaderos sentimientos y casarme.

El matrimonio no es un pecado, Ann.

Sufrí duras pruebas y tribulaciones

por cohabitar con mi esposo.

El pecado sexual nos llevó a la catástrofe.

Lo sé.

James y yo cohabitamos,

pero no nos tocamos más que dos criaturas.

Puedes regresar y hacer lo mismo.

Le diré a James que hable con Abraham.

Vuelve con nosotros, querida Ann.

Eres un pilar de nuestra comunidad y también una líder.

Sin nada que perder,

Ann convirtió audazmente su sufrimiento en evangelismo.

¡Hermanos!

Durante tres días,

hizo que los Shakers adoraran a Dios con fervor.

¡Hermanos!

¡Hermanas!

El poder del testimonio de Ann despertó la ira y la enemistad

a intelectuales y trabajadores hasta tal punto

que su propia vida y existencia parecían estar en continuo peligro.

Nunca creí

Que pudiera salvarme

Sin entregarlo todo

A Dios

Nunca creí

Que pudiera salvarme

Sin entregarlo todo

A Dios

Nunca

Nunca

Creí

Creí

Que pudiera salvarme

Sin entregarlo todo

A Dios

Después de tres días, tras recibir numerosas quejas,

el ayuntamiento local se hartó del ruido.

"...también el cielo. Que los peces de la mar,

las bestias del campo y toda serpiente

que anda arrastrando sobre la tierra,

y todos los hombres que están sobre la faz de la tierra

temblarán delante de mi presencia".

Bienvenidos.

Nunca

Creí

Que pudiera salvarme

Sin entregarlo todo

A Dios

Así que entrego todo...

¡Ya basta!

Mi cuerpo

Y mi alma

A Dios, nuestro Señor

Amén

¡Anna!

¡Anna!

¡Hermana!

¡Te trajimos provisiones!

¿Ann?

¿Ann?

Hermano William.

Estamos todos aquí.

¿Oyes mi voz, hermana?

¿Abraham está con ustedes?

Las circunstancias no le permiten abandonar sus obligaciones.

Ay, ahora déjenme rezar.

¡Pero tenemos pan y vino, Ann!

Muy bien. Ya la oyeron.

Esto es lo que le aconteció a Ann Lee mientras estuvo en la cárcel.

Entre ayunos, lágrimas y clamores incesantes a Dios,

Ann soportó tanto sufrimiento que su templo terrenal

se redujo hasta quedar tan débil como un bebé.

Tengo hambre y sed.

Tengo hambre y sed.

Una vez más, clamó con fuerza a Dios pidiendo ayuda.

Dios, ayúdame.

Esta vez, la respuesta a sus oraciones llegó con una aparición deslumbrante.

Las visiones más asombrosas y las manifestaciones divinas

se le presentaron de una forma tan clara y sorprendente

que todo el mundo espiritual parecía desplegarse ante ella.

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

De la verdadera rectitud

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

De la verdadera rectitud

Tengo hambre y sed

En lo que conseguí

De lo que obtengo

Mi alma no puede descansar

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

De la verdadera rectitud

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

Veo un océano sin fondo ni orilla

Aliméntame, tengo hambre

Enriquéceme, soy pobre

Clamo a Dios

Nunca me detendré

Hasta que mi alma se llene de amor

Amor y dulce paz

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

De la verdadera rectitud

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

Y sed

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

De la verdadera rectitud

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

Tengo hambre y sed

Y una gran señal apareció en el cielo:

una mujer vestida de sol, y la luna debajo de sus pies,

y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

Por favor, señor, siento dolor por el hambre.

¿Qué le han hecho?

Estás caliente. Respiras.

Despierta, hermana. Escucha mi voz.

Soy yo, William.

Toma, bebe esto.

Debes cortarte el cabello, hermano.

Necesito ir a ver a los Wardley de inmediato.

Prepárate para perdonar a tus hermanas y hermanos

al mostrar los primeros signos de arrepentimiento.

Estaba cubierta de un vello suave,

que se desprendió cuando renací en las visiones más asombrosas

y las manifestaciones divinas que se me presentaron

de manera tan clara y sorprendente,

que todo el mundo espiritual se desplegó ante mí.

Y en ese momento desgarrador,

sentí que se revelaba la causa de todo sufrimiento y...

y el misterio de todo mal.

¿Qué viste?

Primero vi a Adán y Eva en el Jardín del Edén.

Los vi desafiar a Dios y cometer el acto carnal prohibido.

Y luego fui testigo de su expulsión del jardín por una deidad enfurecida.

Y de repente, comprendí

que solo una cosa separó a la humanidad de Dios:

la fornicación.

Ann.

Me arrepiento por haber venido recién ahora.

La fábrica recibió un contrato importante para fabricar rejas.

Estuvimos desbordados con el hierro y el acero de la forja.

Ann Lee nos comunicó que confirmó sus sospechas iniciales.

Descubrió que la humanidad puede recuperar su estado perdido de una sola forma.

Según entiendo,

para entrar a una era de espiritualidad, hombres y mujeres deben abstenerse

de todo placer carnal.

La abstinencia mediante el celibato

sería lo primero y esencial para los hombres y mujeres

que quieran obtener la fuerza espiritual para alcanzar a Dios.

Jane y yo coincidimos contigo,

Madre Ann.

¿"Madre"?

Amo a mi Madre.

Ella es mi hermana, pero se convirtió en mi Madre.

Y Dios, nuestro Señor me hizo amarla.

Mientras estuve encerrada,

se apoderó de mí una sensación de liberación,

y todo mi ser

se inundó de armonía interior y paz.

Y siento que Dios me perdonó todos mis pecados.

Y que...

esta es la visión que llevaré en el corazón

el resto de mis días.

Hermano Abraham,

arrodíllate ante nuestra Madre Ann.

Tendremos que despedirnos esta noche.

Has sido un gran amigo para mí, Jacob.

Así que entrego libremente todo

Mi cuerpo y...

Y mi alma

A Dios, nuestro Señor

Amén

Dios es fiel y justo para perdonarnos los pecados

y limpiarnos de toda injusticia...

Y así, se pusieron a trabajar vigorosamente

para que todo Mánchester sepa

-que ella, Ann... -¿Qué es esto?

-era la Segunda Venida de Cristo. -¿Qué los trae por aquí?

Y está aquí para liberar a la comunidad de las faltas morales

y las doctrinas opresivas de la Iglesia de Inglaterra.

Yo no soy la que habla.

-Es Cristo quien mora en mí. -¡Blasfemia!

-¡Baja de ahí ya mismo! -Estuve en valles hermosos

con Cristo como amante.

-¡Blasfemia! -¡Estoy casada con Jesucristo!

¡Él es mi guía y mi marido, y no tengo a ningún otro!

-¡Baja de ahí! -He caminado con Dios,

de la mano, en el Cielo.

¡Baja de ahí ya mismo!

¡Te colgarán por esto, jovencita!

-¡Es una blasfemia! -¡Blasfemia!

¿De qué la acusan?

-De agresión. -¡Es mentira!

-¡Ella es pacifista! -Y perturbó deliberadamente

-la misa en la Iglesia de Cristo. -¡Mentira!

¡Afirma estar casada con Jesucristo!

Silencio.

-¿Puedo hablar por mí misma, señor juez? -Puede hacerlo.

Vivo en celibato y estoy casada con el Señor,

igual que una monja de su propia iglesia.

Rechazamos los placeres pecaminosos de la carne

y solo compartimos nuestro amor con Jesús.

Y Jesús me habló.

Según una leyenda,

esa noche les habló en 12 idiomas,

incluidos el griego, el latín, el hebreo y el francés.

Según otra versión, habló en 72 lenguas diferentes.

Sin embargo, la historia afirma como un hecho

que la madre Ann habló y manifestó un poder tan evidente de Dios

que los cuatro ministros de la Iglesia de Cristo pensaron que debían liberarla.

Madre Ann, registré sus sanciones. Puede irse.

Son nuestras sanciones, Sr. Townley. Es nuestra misión.

¡Esto es indigno! ¿No le da vergüenza?

Son muy creativos en sus reproches, hermano.

Mientras que algunos se alegraban del veredicto,

la idea de que haya una predicadora enfurecía a otros.

¡No corran!

¡Qué vergüenza!

-¡Eres una bruja! -¡Eres una bruja!

Gracias, hermano.

¿Dónde está tu marido?

En la herrería, día y noche.

Sí. Siempre que mi hermana está en peligro, Abraham está ocupado.

Intenta ser más comprensivo con él.

Sufrió mucho.

Como tú.

Léeme el periódico matutino, ¿sí?

Habla sobre George Whitefield,

el que predicaba fuera de la Iglesia de Cristo.

¿Qué dice?

Léemelo en voz alta.

Cortesía de un cuervo mensajero.

¿Qué es esto?

El artículo sobre el reverendo George Whitefield.

¿El metodista?

Ha regresado de su quinto viaje a América.

"Con ferviente elocuencia,

Whitefield describe las oportunidades de renacimiento espiritual en América.

'Las colonias', dice, 'algún día obtendrán su independencia,

y entonces habrá una libertad de conciencia garantizada

para que todos puedan adorar a Dios sin obstáculos ni...'".

¿Continúo?

¿No captas su importancia?

Vi a un pueblo elegido esperándonos en Nueva Inglaterra,

y sé que Dios desea que llevemos la Iglesia del Milenio a América.

Y que nos ayudará en esta enorme empresa.

¿Acaso estás loca?

¡Sr. Townley!

Padre James, no puedes esperar que yo pague eso.

Ni que emprenda un viaje así a mi edad.

Toda mi vida, por no mencionar mi oficio, está aquí, en Mánchester.

No puedo hacer nuestras buenas obras en Mánchester

porque los corazones de su gente están corruptos.

No puedo predicar sin que me acosen y me agredan.

Sin que me violen.

Al final, me matarán.

Madre Ann, tiene todo mi respeto y admiración...

Sr. Townley, la muerte no me preocupa.

Perdí a cuatro hermosos hijos y espero ansiosamente reunirme con ellos.

Me preocupa el tiempo perdido.

Para difundir la palabra de Dios.

Me preocupa la prédica que no podría decir.

Gracias por el tiempo que nos dedicó

y por abrirme las puertas de su hogar, Sr. Townley.

James...

Padre James.

Miren, mi cuñado es granjero.

Asistió a varias de nuestras reuniones más importantes aquí en la casa.

Es tímido y quizá no sea un caballero muy refinado,

pero donde hay estiércol, hay dinero, ya saben.

¿Sí?

A veces me preguntó en privado

cómo podría ayudar a nuestra causa.

¿Por qué nunca nos habló de ese posible benefactor?

En ese momento, parecía que teníamos suficiente.

Tu cuñado es John Hocknell.

Así es.

¿Hablaste con él?

Se acercó a la Madre Jane y a mí hace tiempo.

Pero nos jactamos de nuestra lealtad hacia ti.

Nuestra búsqueda ya no está aquí.

Madre Ann.

Decidieron que James y Jane Wardley

debían quedarse en Mánchester,

aunque sus corazones sufrieron el día que partió su Madre Ann.

LA SEGUNDA ES SOBRE UNA MUJER

UN SALTO, UN BRINCO Y OTRO MÁS

AL OTRO LADO DEL ATLÁNTICO... 1774

Obtuvieron sus literas a bajo costo en el Mariah,

pues habían declarado no apto al barco.

Era inadecuado para los hombres,

pero suficiente para aquellos que guía el Espíritu Santo.

Zarpó de Liverpool el 19 de mayo de 1774.

Su nuevo benefactor, John Hocknell, tenía medios modestos,

pero una devoción infinita.

Habría movido montañas por la Madre Ann, por no hablar de mudarse de casa.

Sin pensarlo dos veces,

Hocknell dejó atrás a todos y todo lo que tenía,

salvo a su ignorante heredero, Richard, y su billetera.

Abraham nunca pareció ser más que un simple observador perplejo

de las virtudes teológicas de su esposa.

Se había mostrado muy inseguro con respecto al viaje a América,

pero lo convenció la promesa de innovación

en el trabajo de los metales en las costas de Nueva York.

¿Madre?

Quiero decirte algo.

Dime, Mary.

En nuestra penúltima noche en Mánchester, tras una caminata de 13 km

desde la granja del hermano Hocknell para llevar sus cosas al puerto,

James Whittaker y yo descansábamos junto al camino

cuando tuvo una visión.

¿De veras?

Vio un gran árbol "cuyas hojas", dijo,

"brillaban con tal intensidad que parecían una antorcha encendida".

Interpretó que debía ayudar a plantar el árbol de la fe en el Nuevo Mundo.

Plantaremos un árbol grande, con raíces profundas y sólidas.

Ahora duérmete, Mary.

Y me aseguraré de que el Sr. Hocknell no vuelva a hacerte llevar sus maletas.

Hoy, hoy es mi momento

El mañana no se puede prever

Y lo que pasó no puede volver

Aunque haya mucho que lamentar

Hoy, hoy es mi momento

El mañana no se puede prever

Y lo que pasó no puede volver

Aunque haya mucho que lamentar

Entonces, déjame aprovechar bien cada día

Y acumular un placer

Que no se oxide ni se desgaste

Sino que permanezca conmigo eternamente

¡Ricen la gavia!

La Madre Ann dirigía el grupo en las oraciones diarias en la cubierta,

a pesar de las quejas de los demás pasajeros y la tripulación.

Madre Ann, discúlpame.

-Hoy me siento mal otra vez. -Te disculpo.

Cuatro semanas, querida.

Si el cielo nos sigue sonriendo.

Intenta comer algo, o te debilitarás aún más.

¡Arríen el juanete de proa!

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

-Todo es armonía -¡Cierra el pico, descarada!

-Todo es verano -Dije que te calles.

-Todo es armonía -¡Tonterías!

-Todo es verano -¡Silencio!

-¡Eh! ¡Desafinados! -Todo es armonía

-Todo es verano -¡Cállense!

-Todo es armonía, todo es verano -¡Callense!

-¡No canten! -Todo es armonía, todo es...

-Queridos hermanos y hermanas, ¡paren! -¡Silencio!

Debemos rezar por los marineros.

¡Cierra el pico, descarada!

¡Almas empobrecidas! ¡Pecadores fortuitos!

Estos hombres no saben lo que dicen.

Sé muy bien lo que digo, señora.

¡Cierra el pico!

Estos hombres no saben lo que hacen.

-¡Alto! -Debemos rezar por ellos.

-Todo es armonía -¡Basta ya!

-¡Dijo que se callen! -Todo es verano...

¡Cállense!

-Eh, ¡desafinados! ¡Silencio! -Todo es verano

-¡Cállense! -Todo es armonía

¡Arríen el juanete!

¡Arríen el juanete!

¡Arríen el sobrejuanete!

¡Ordeno que cesen ya todos los ruidos clamorosos y perturbadores!

-¡Basta ya, capitán! -Ya me oyeron.

Quédese donde está, capitán. ¡Estamos en varios estados de desnudez!

Si no detienen el alboroto,

le prometí a mi tripulación

que arrojaría al mar a los desobedientes. Y lo digo en serio.

Tememos a Dios más que al capitán Smith

y vamos a rezar como de costumbre,

con una oración para los marineros pecadores.

Y también rezaremos por usted, capitán.

¡Tómame la mano, Mary!

¡Pónganse a salvo! ¡Hermana Ann!

¡No salgan de sus camarotes hasta que les diga que es seguro hacerlo!

¡Prepárense para largar el velamen de tormenta!

¡Arríen el trinquete!

¡No suba ahí, señorita! El mar la arrastrará.

Entonces, todos se pondrían contentos.

Cunningham.

¡Capitán!

¡Capitán!

¡Prepárense para tapar las escotillas!

¡Nos preparamos!

Se soltó una tabla de la quilla.

Subí a mirar por la portilla de la cubierta superior.

No hay forma de arreglarla.

Moriremos antes del amanecer.

¡Ánimo, capitán!

No morirá ni un solo cabello de nuestras cabezas.

Llegaremos sanos y salvos a América.

Ann explicó que había visto a dos ángeles brillantes de Dios

de pie junto al mástil,

los que le prometieron que estarían a salvo.

Llamaré a mis compañeros para que ayuden a su tripulación.

¡Ann!

Poco después, una poderosa ola golpeó el barco

y apretó la tabla suelta, deteniendo la fuga.

Los Shakers ayudaron a los marineros con las bombas,

lo que, como señaló el capitán, tuvo un efecto milagroso.

Los dejaron rezar en paz el resto del viaje.

Sobre las olas nos dejamos llevar

Las alas de los ángeles nos transportan

Ni una sola ola rompe nuestra canción

Todo es paz ante nosotros

Todo es armonía, todo es verano

Mientras nos dirigimos al paraíso

Pero en el desierto que dejamos atrás

Soplan vientos invernales

Sobre las olas nos dejamos llevar

Las alas de los ángeles nos transportan

Ni una sola ola rompe nuestra canción

Todo es paz ante nosotros

Todo es armonía, todo es verano

Mientras nos dirigimos al paraíso

Pero en el desierto que dejamos atrás

Soplan vientos invernales

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

Todo es armonía, todo es verano

NUEVA YORK

Cunningham.

Empezaré la subasta en 150.

No hace falta perder el tiempo. Es el mejor del lote, caballeros.

No encontrarán otro igual

-en esta época decadente. -¿Los venden?

¿Quién me da 150?

Es tan pecaminoso como incomprensible.

-¡160! -¡170!

Todo hombre, mujer y niño es hijo de Dios.

170.

Madre Ann, las mujeres están cansadas.

¿Busco dónde pasar la noche?

Es un desperdicio de sus recursos, Sr. Hocknell.

Guarde su cartera.

-No están enfermos. -¡Qué vergüenza!

-¡Qué vergüenza! -¡Qué vergüenza!

-¡Qué vergüenza! -¡Qué vergüenza!

-¡Qué vergüenza! -¡Qué vergüenza!

-¡Qué vergüenza! -¡Qué vergüenza!

En aquella calurosa tarde de agosto,

los Shakers fueron a buscar una amplia avenida llamada Broad Street,

donde la madre Ann creía que descubriría lo que le había revelado su visión.

Disculpe, ¿es la dueña de esta casa?

Sí.

¿Sra. Cunningham?

Tendrá que disculparme, acabo de salir

para escapar del calor.

¿Nos conocemos?

Recibí el encargo del Todopoderoso de predicar el evangelio en América.

Y un ángel me ordenó que viniera a esta casa,

para crear un hogar para mí y mi gente.

Ella dijo un nombre: Cunningham.

La Sra. Cunningham era una mujer sencilla

-que tenía dificultades económicas... -Ya veo.

...y empezó a ofrecer alojamiento asequible en su casa.

Aunque no tenía una fe profunda,

sentía una gran curiosidad por el mundo.

Consideraba un privilegio que una fuerza superior la eligiera,

lo que la motivaba a ofrecer tarifas con descuento

y una cálida bienvenida a sus huéspedes.

¿Me disculpas, Madre Ann?

Claro, Nancy.

Nuestro retrete está al otro lado del vestíbulo.

Verás una puerta para salir al final del pasillo.

Muchas gracias, Sra. Cunningham.

Si me disculpan, también saldré.

Voy a ir a tomar aire.

Mi equilibrio me dice que sigo en el Mariah.

No me he aseado.

La noche de la tormenta, pensé que no volvería a verte más.

No debemos perder ni un momento más.

No debemos.

Los hombres solo nos quedaremos 14 días.

James Whittaker, William, mi hijo, Richard y yo debemos partir

a buscar un terreno adecuado en el Hudson donde establecernos.

¿Contrató a un barquero para su viaje río arriba?

¿Me puede recomendar a alguien?

Conozco bien a un cazador holandés

que conoce las macabras costumbres de las personas salvajes.

¿Personas salvajes?

Los nativos del río.

Y para ir de Nueva York a Albany,

no hay que consultar un horario, sino un calendario.

Si hay buen tiempo, se toma un barco,

pero si el Hudson está congelado, se va en diligencia.

En cualquier caso, se tarda tres días.

¿Y tú, Standerin?

¿También irás con los demás?

Pienso quedarme aquí, buscar trabajo en la ciudad

y ayudar a mantener nuestra misión.

Acompáñame mañana a la herrería.

Veremos si hay puestos vacantes.

Abraham es un gran herrero.

¿Dónde se metió mi hijo?

Discúlpenme, ¿sí?

No es propio de él ser descortés.

Parece estar muy angustiado.

¡Richard!

¡Dios mío!

No están dispuestos a desistir.

Planean casarse.

Entonces, deben irse.

¿Es tan pecaminoso su amor?

No, es algo hermoso.

Pueden amarse profundamente, como yo te amo a ti.

Ellos...

El amor que han elegido no durará.

Convertirá el cuerpo en un cadáver insensible y repugnante.

El deseo de la carne se pudrirá y lo destrozará.

Y ese deseo es una bestia horrible.

Y esa bestia destruye todo lo bello y puro.

Ambos sufrimos en nuestro viaje.

Hicimos grandes sacrificios

para recibir el mayor amor que se puede experimentar

y darlo por completo.

Me entristece verla partir.

La haría quedarse y lo echaría a él. Ya que la confiaron a nuestro cuidado.

Pero no podemos, William.

Ella debe elegir libremente nuestra forma de vida.

Arrepentidos y avergonzados,

el hijo de Hocknell, Richard, y la sobrina de Ann, Nancy,

se vieron obligados a abandonar su familia y amigos

sin una despedida solemne.

De ocho quedaron seis.

Durmieron como bebés, ¿verdad?

Tanto como se puede en una balsa.

¿Cunningham no dijo que era holandés?

Es holandés.

Qué mañana tan bonita, ¿verdad?

Pero repito: uno no ve defectos en sus cosas.

Para gran frustración del irlandés,

los hombres navegaron río arriba

sin un itinerario claro ni ayudas a la navegación,

confiando solo en el instinto del Sr. Hocknell.

Ya pasaron dos días, Sr. Hocknell.

Nada parece despertar su imaginación.

No es mi imaginación.

Nos guía mi inspiración divina.

La noche previa a su expedición,

el hermano Hocknell había contado a los hombres un sueño vívido

en el que aparecía un campo extenso con hierba alta,

bordeado por doce grandes robles.

Todos creyeron que era el lugar ideal para establecerse.

¿Estas son las personas salvajes por los que nos cobraste para protegernos?

Son mujeres y niños.

No son los valientes pieles rojas.

No hay ser más miserable.

Tu amigo está un poco loco, ¿no?

No ayuda a cocinar ni a montar el campamento.

No estoy loco, pero quizá me volví indolente con la edad.

Pero no soy tacaño,

así que me di el lujo de no hacer nada.

¿Ahora puedo rezar en paz al Dios Todopoderoso?

Lo lamento, Señor, no pude controlar mi temperamento.

Y es algo en lo que estuve trabajando.

No debí gritarle a este hombre común

que no entiende el camino que seguimos,

que no puede comprender de ningún modo

el tipo de resistencia

que hace falta para hacer este viaje.

Me debilité en un momento en el que debí haber sido fuerte,

y te pido perdón.

Y le pediré perdón a este hombre, aunque me saque de quicio su mezquindad

y su mentalidad estrecha.

Pero debería estar por encima de eso. Debería ser más sensato.

Me siento infinitamente agradecido

por todos los dones que me has concedido...

-¿Pegó un ojo, Sr. Hocknell? -...que me concedes

constantemente.

Cuenta la leyenda que, al tercer día de la búsqueda de los hombres,

ocurrió algo muy singular.

¿Hermano Hocknell?

¿Hermano Hocknell?

Estoy buscando Me guían

Él está buscando Lo guían

Estoy buscando Me guían

Él está buscando Lo guían

Lo que los ojos revelan

Es nuestro ideal

Que nuestra odisea vale la pena

Estoy buscando Me guían

Él está buscando Lo guían

Estoy buscando Me guían

Él está buscando Lo guían

Lo que los ojos revelan

Es nuestro ideal

Que nuestra odisea vale la pena

¡Hermano Hocknell!

Lo que los ojos revelan

Es nuestro ideal

Que nuestra odisea vale la pena

Oh, Dios, lo vi

Como a través de un cristal

Mis visiones se harán realidad

Realidad

Realidad

¿Pasa algo, hermano Abraham?

Necesito hablar con ella en privado.

-¿Hermano? -Hermana, ve a mi cama.

Los hombres ya se fueron.

Déjame a solas con ella, por favor.

Madre, soporté seis años tu abstinencia sensual...

-Sientas un mal precedente. -No, ¡no me interrumpas!

¡Cállate!

Te daré una oportunidad

para que mejores mi opinión de ti.

Acuéstate conmigo, obedientemente, como prometiste una vez.

Nadie alcanza a Dios revolcándose en la lujuria de la carne.

¡Basta!

Quiero complacer a mi esposo.

Pero no puedo.

Mis instintos desaparecieron por amor a Dios.

Te insto a que retires lo dicho...

y vivas en cohabitación sexual como el resto del mundo.

Abraham, la exuberante felicidad de Cristo...

No, y cuanto más hables de "la exuberante felicidad del coito divino",

más beberé. Y no me detendré hasta morir.

¿Los que te siguen

y acatan tus palabras

saben que su Madre Ann es analfabeta?

Dime...

¿cómo se puede contribuir a las escrituras

sin saber escribir?

He guardado tus secretos, Ann Lee.

Y tú guardarás los míos.

Así que ahora serás mi esposa.

Si no consientes en cohabitar sexualmente conmigo,

tomaré a esta mujer por esposa.

No lo haré, aunque me quites la vida por negarme.

Haré todo lo que mi marido me pida, siempre que sea justo, razonable y humano,

pero no consiento violar mi deber con Dios.

Y me esforzaré por convencerte de que cumplas con tu deber y seas fiel.

¡No! ¡Cállate!

Juro solemnemente que no diré ni una palabra más si bajas la voz.

Baja la voz.

Te escucharé.

Recibiste tu pago.

Ahora serás mi esposa.

Ven. Bien. Ahora, tómame con la boca.

Ahora eres mi esposa.

Adelante. Eso es.

Durante ese largo y amargo invierno,

la Madre Ann soportó un profundo dolor en su alma.

Sus hijos habían muerto.

Su esposo la había abandonado.

Su misión en América parecía condenada al fracaso.

Pero con la llegada de la primavera,

llegaron noticias de los hombres.

Las mujeres debía viajar río arriba para reunirse con sus hermanos.

Madre, es nuestro desde aquí hasta donde alcanza la vista.

Ya está hecho.

Hermano Hocknell...

Dinos, hermano.

¿Cómo nos van a encontrar ocultos entre los pinos?

Mis queridos hijos. Manténganse firmes.

No se desanimen.

Dios no nos envió en vano a esta tierra.

Nos envió para traer el Evangelio a esta nación,

que está muy perdida en el pecado.

Y mucha gente lo aceptará.

Y el momento se acerca.

¿En serio crees que el Evangelio se abrirá al mundo?

Sí, hermano William.

Sé con certeza que así será.

Y se acerca el momento en que vendrán como palomas.

Madre, lo dijiste muchas veces, pero...

no llegan.

Somos muy pocos, y sin embargo perdimos a tantos.

Hermano William, saldrás a predicar y darás a conocer nuestra presencia.

Ten paciencia.

Tengan paciencia, mis queridos hijos.

Porque he visto venir a mucha gente ahora.

Y pronto ustedes verán llegar a muchos.

Lo sé.

Después de conseguir la tierra,

el hermano Hocknell solo tenía dinero para contratar gente para labrarla.

Pero la Madre Ann ansiaba dar la bienvenida a los granjeros a la fe

y no iba a descansar hasta que todos se hubieran unido.

Poco después, la Madre Ann envió al hermano William

en busca de nuevos seguidores.

El 19 de mayo de 1780,

el cielo adquirió un tono extraño.

William había oído hablar a un grupito de devotos

que creían que el Juicio Final estaba cerca.

Dejen que toque su piel como la seda o el fuego.

Ahora, todo será resucitado ante Dios.

Que sea alabado...

No teman, ha llegado el día de la Resurrección.

Miren a Dios en los primeros rayos del sol.

Dejen que toque su piel como la seda o el fuego.

¡Miren hacia arriba!

¡No teman!

Ahora, está aquí, ¡sin demora!

¡Por fin!

-Nos mentiste. -¿Qué significa eso, Padre?

¡Contengan sus palabras!

Contengan todos sus palabras.

¡Hubo innumerables señales! Todas conducían a este momento.

¿Qué pasé por alto?

¿Mis calculos son erróneos?

O quizá el Señor se apiadó de todos nosotros.

Padre, ¿podría ser que el cataclismo de tu sermón...?

No digas nada, diácono Talmadge Bishop.

Debo consultar con nuestras parroquias vecinas.

Debo viajar a ellas de inmediato y recabar sus opiniones.

Tus ministros vecinos tienen mala reputación, Padre.

San Pablo dice que no es pecado que las mujeres hablen en las iglesias.

Aunque sigo teniendo dudas, me atrae escucharla hablar.

Lo que te dije es cierto, pero te aconsejo que hables

con la Madre Ann.

Las noticias sobre la libertad religiosa agitaron a muchas sectas en América.

La mayoría predican que habrá un castigo antes del paraíso.

Pero lo que decía Ann, llegar al paraíso mediante el trabajo y la castidad,

era una promesa mucho más fácil de cumplir.

Inclínate, oh, Sion

Y reza al Cielo

Para que Dios, en su misericordia

Vuelva a ti

A ti A, a ti

A ti A, a ti

Trabajamos durante años en la obra de la regeneración

y resucitamos con Cristo.

Viajamos con él en la resurrección.

-Para que Dios, en su misericordia -Porque la luz y el poder de Dios

se revelaron a nuestra Madre Ann y, a través de ella,

se revela a quienes reciben su testimonio.

Es un efecto muy tangible que les da poder sobre todos los pecados.

A ti A, a ti

Oh, caigan sobre la roca

Cada uno de ustedes y serán quebrantados

La devoción de la Madre

Nos liberará

Las revelaciones y los dones de Dios

que ella recibió y fue reconocida

-como la primera líder espiritual. -Caigan sobre la roca

Cada uno de ustedes y serán quebrantados

La devoción de la Madre

Los liberará

Estamos situados a solo 16 km al norte.

La devoción de la Madre

Nos liberará

Yo mismo los llevaré allí.

La devoción de la Madre

Nos liberará

A ti A, a ti

La devoción de la Madre

Nos liberará

A ti A, a ti

La devoción de la Madre

Nos liberará

A ti A, a ti

LA TERCERA ES SOBRE UNA MADRE

UN NUEVO MUNDO 1774-1784

El primer invierno resultó muy difícil.

A medida que abrían la tierra,

el pantano soltó sus serpientes y alimañas picadoras.

Pronto, se extendió la enfermedad.

Y la fiebre se apoderó de ellos.

Los Shakers fueron amistosos con sus vecinos,

ya que sabían que eran expertos en carpintería

y estaban dispuestos a cambiar enseñanzas por bienes.

"Hagan su trabajo como si tuvieran mil años de vida

y como lo harían si supieran que deben morir mañana", solía decir.

Como todo verdadero líder,

la Madre Ann nunca le pidió a su gente que hiciera nada que ella no hiciera.

Los Shakers sabían que la mejor manera de llegar a Dios

era trabajando sin descanso, siempre buscando la perfección.

Con una fe inquebrantable,

trabajaron codo a codo para construir un hogar duradero.

Poco les importaba la guerra que se libraba a su alrededor.

Por fin, había encontrado un refugio para su gente.

Para los que son nuevos aquí

y no están acostumbrados a que haya una predicadora.

"Una hembra rodeará al varón".

El espíritu de Cristo apareció por primera vez en forma de hombre,

pero ha reaparecido para cumplir la promesa

de la Segunda Venida como mujer.

Nuestra Madre Ann.

Y como nos creó a todos a su imagen y semejanza, vean,

Dios debe ser tanto hombre como mujer.

Los cónyuges que conviven que vinieron hoy

deben renunciar al matrimonio carnal

o no podrán casarse con el Cordero.

Tuvimos el poder de Dios sobre nosotros

y sentimos una gran tribulación por nuestros pecados.

Tras ello, sentimos un gran amor y liberación,

y nos consideramos convertidos.

¿Esto no proviene de Jesucristo?

Sí, es mi hermano y mi esposo.

Somos ambas cosas, ¿ves?

Los dones y el llamado de Dios

se dan a las almas que no vieron la luz

no porque se hayan arrepentido,

sino para que puedan hacerlo.

¿Qué es este arrepentimiento?

Dejar de pecar es el único arrepentimiento que acepta Dios.

A no ser que confesemos con honestidad y fidelidad

todos los pecados que cometimos a lo largo de nuestra vida.

Solo Dios puede perdonar los pecados,

entonces, ¿por qué es necesario confesarlos a los hombres?

Dios estableció que todas las almas

que cometieron pecados deben confesarlos

ante sus testigos elegidos.

No temas, muchacha. No mordemos.

El hermano William dice que tuviste siete hijos cuando eras muy joven.

Así es.

¿Los recibiste a todos con la misma alegría?

No.

¿De veras?

Para ella, que confiesa, terminaron las apariencias y empezó la realidad.

Exteriorizó su podredumbre.

Habitualmente, cuando salía a buscar agua...

me invadía un pensamiento terrible.

Mientras acunaba a nuestro bebé...

un impulso irrefrenable se apoderaba de mí.

El deseo de soltarlo en las profundidades del pozo e irme.

Buscaba consuelo en el bosque que había detrás del cobertizo

ante los lamentos incesantes.

En ese momento, el anhelo de tranquilidad y silencio

era más fuerte que la voluntad de vivir.

-Entrega tu dolor a Dios. -Entrega tu dolor a Dios.

-Tu dolor a Dios. -Entrega tu dolor a Dios.

Entrega tu dolor a Dios.

Entrega tu dolor a Dios.

Entrega tu dolor a Dios.

¡Más amor, hermanos!

¡Más amor, hermanas!

¡Este es nuestro altar

y nuestro altar es el amor!

Nadie puede construir este altar y ofrecer sacrificios en él,

salvo los que tienen el corazón puro,

¡y nosotros lo tenemos!

¡Nos sacrificaremos por él!

¡Y nos amaremos mutuamente!

La trompeta del evangelio eterno de la Madre comenzó a sonar.

Y, desde varios lugares, acudió gente en masa a Niskayuna.

Así, las largas expectativas de la iglesia de Ann Lee se hicieron realidad.

¿Eres William, el Anciano?

Sí, hermano, soy yo. ¿Nos conocemos?

Vengan ahora.

Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar, William.

Hay muchos niños.

Descubrimos que necesitan cuidados y muchos no tienen quién los cuide.

Algunos vienen solo con sus madres, otros también vienen con sus padres.

Todos los pequeños están libres de pecado.

Más adelante, podrán elegir si quieren seguir siendo puros o no.

Cuéntanos, hermano.

Tienes toda nuestra atención.

El diablo es un ser real.

Tanto como un oso.

Y lo sé porque lo vi y luché contra él.

Pero también hallé y reuní a muchos hermanos y hermanas justos.

Reuní seguidores en pueblos cercanos y lejanos.

Una comunidad de personas que anhelan estar ante su Madre Ann.

Avanzamos mucho durante tu ausencia.

Ya lo veo.

Imagina mi alegría al ver esta tierra labrada,

con edificios construidos y caras nuevas por doquier.

Es tal cual como dijiste que sería.

Tuve una visión, Madre.

Se eleva una gran nube negra muy amenazante.

Se avecina una guerra.

No te equivocas.

En mis viajes, obtuve un folleto

del Sr. Valentine Rathbun, ministro del Evangelio,

que me preocupa mucho. ¿Puedo leerlo, Madre?

Sí.

"Para aprender de la predicadora Ann Lee,

fui a Niskayuna y le conté una larga historia de mi vida.

A cambio, me hizo muchas promesas maravillosas.

El shakerismo es una religión de engaños, y sus seguidores son fanáticos.

Yo mismo contemplé lo siguiente y, por lo tanto, sé de qué hablo.

Se reúnen en plena noche

y pueden oírlos a tres km de distancia.

Corren por el bosque y otros lugares,

ululando como búhos, mientras algunos bailan

y arman un alboroto que solo los locos pueden disfrutar".

Si, nos visitó durante el invierno,

pero no encajaba en nuestra comunidad, y le pedimos que se vaya.

Hermano William, esto era de esperar.

Porque soportamos mucho tiempo tales calumnias.

Esto es diferente. Sigue y sigue.

Pero escucha esto.

"A la mayoría de los que se unen

se los insta a clamar contra la defensa militar del país,

contra combatir al enemigo británico.

La intrigante religión de Ann Lee no solo implica traición,

sino que también tiene como objetivo...

destruir la vida real tal y como la conocemos.

Hace que maridos y esposas se separen.

Estoy seguro de que el espíritu que prevalece en este engaño

es el de la brujería.

Ann Lee es Satanás disfrazado de dulce ángel de luz.

Algunas mujeres Shakers se desnudan en el bosque".

Es porque los hermanos se quitaban los abrigos

para trabajar, o como lo llamaría el mundo: "bailar".

Y en épocas cálidas, las hermanas iban ligeras de ropa, pero...

¡ellos informaban que bailábamos desnudas!

Y ya sabes lo propensos

que son los ignorantes y seres vulgares a tergiversar lo que ven.

Si uno contaba que bailábamos desnudas con poca ropa,

otro, al contarlo, omitía esa parte.

Hermana, Mary, no me preocupa

la acusación infundada de vulgaridad.

Por traición, podrían encarcelar a la Madre o algo peor.

No hace mucho, un general llegó con dos magistrados a caballo

y declaró que exigían que juráramos lealtad al país

y nos uniéramos a la lucha por la independencia.

¿Y qué les respondiste?

Les expliqué que la gente de esta comunidad

nunca los dañarían, pues deseamos lo mejor para el país.

Y le haremos todo el bien que podamos.

Bien.

Eso está bien.

Pero también dejé claro que no estamos dispuestos

ni somos capaces de matar al diablo con la espada.

Debemos esconderte, Madre.

Siéntate, William. No te precipites. Descansa.

Debes escucharme. Volverán por ti.

Descansa, William.

Mañana veremos todo con claridad.

Oh, la casa de mi hermosa Madre

Amo a la Madre

-Más dulce que la miel en un panal -Amo su forma de ser

Amo su evangelio

Los preceptos que hay que obedecer

-Oh, la casa de mi hermosa Madre -Amo a la Madre

-Más dulce que la miel en un panal -Amo su forma de ser

-Ven, amor, hermoso amor, ven -Amo su evangelio

-Ven, amor, hermoso amor, quiero un poco -Los preceptos que hay que obedecer

Amo a la Madre

Amo su forma de ser

Amo su evangelio

Los preceptos que hay que obedecer

Amo a la Madre

Amo su forma de ser

Amo su evangelio

Los preceptos que hay que obedecer

Le añadí ventanas orientadas al sur a las viviendas.

Y dinteles para los contornos.

Sí, dos de cada lado.

Y quité la ornamentación superflua.

Amo a la Madre Amo su forma de ser

Amo su evangelio

Los preceptos que hay que obedecer

Amo a la Madre

Amo su forma de ser

Amo su evangelio

Los preceptos que hay que obedecer

Le quita la cáscara, ¿ven?

Lo inventaron nuestros hermanos de la herrería.

¿Puedo ver a la Madre más tarde?

La Madre Ann vendrá a cenar.

Se refiere a nuestra madre.

La hermana Martha también vendrá a cenar.

Amo a la Madre

Amo su forma de ser

Amo su evangelio

Los preceptos que hay que obedecer

Amo a la Madre

Amo su forma de ser

Si alguna vez has de ser salvado, será caminando como Él lo hizo.

Amo a la Madre

Amo su forma de ser

Amo su evangelio

Los preceptos que hay que obedecer

Amo a la Madre

Amo su forma de ser

Amo su evangelio

Los preceptos que hay que obedecer

El rey puede tener su trono

El avaro su oro

El monarca su palacio Y la princesa su hogar

No codicio nada de lo que tienen Porque tengo el llamado del Evangelio

Y una Madre bondadosa y amorosa Que es mejor que todos ellos

Amo a la Madre

Amo a la Madre

Amo a la Madre

Amo a la Madre

Amo a la Madre

Amo a la Madre

Amo a la Madre

Amo su forma de ser

Un mes después, se llevaron a la Madre Ann

tal y como había predicho el hermano William.

El Mayor, James Whittaker, viajó para informar al gobernador de Nueva York

sobre el arresto, el maltrato y los sufrimientos de la Madre Ann.

El gobernador, George Clinton,

expresó su desaprobación por encarcelar a personas por sus creencias piadosas.

Y, debido a la falta de pruebas de traición,

consideró que debían liberar a la mujer.

Madre.

Madre.

Descansa, hermano.

Viajamos día y noche, hermano Hocknell. La Madre ya llegó.

No ha comido en todo el día.

Hemos venido tan rápido como hemos podido. Descansa, hermano.

El mes pasado, el don de Dios me curó la tos ferina,

pero se volvió a manifestar en forma de ampollas en las manos

para indicarme que mi trabajo aquí aún no había terminado.

Él me habló y me dijo: "Debo darte trabajo que hacer,

y cuando hayas terminado...

la misma tos volverá a ti

y te sacará de este mundo".

Así que trabajamos para terminar la segunda vivienda, Madre.

La casa es preciosa, hermano John.

Tras perder de nuevo seis preciosos meses de su vida por estar presa,

prontamente se embarcó en una cruzada espiritual

para difundir el Evangelio por Nueva Inglaterra.

¿Cómo no voy a amar a mis queridos y fieles hijos

Que están dispuestos a soportar y sufrir conmigo

Cuando estaba en la tierra, en una fría cárcel?

Un viaje de dos años recorriendo cientos de kilómetros,

sufriendo penurias y persecuciones indescriptibles.

LOS VIAJES DE LA MADRE ANN LEE (MAYO DE 1752 - SEPT. DE 1783)

Clamé a mi Dios

Para que se acordara de mí, pobre de mí

¡Alto!

Estaban atentos, pues no sabían a qué hora vendríamos.

Es bueno estar atentos. Siempre es bueno estarlo.

Bienvenida, Madre. Es un honor recibirte.

Creo que te encantará ver

cuántos aceptaron nuestra invitación esta noche.

¡Buenas noches!

¡Hagan lugar!

¡Acérquense!

Al ver que tantos se unieron a nosotros esta noche,

tengan paciencia

al pasar para sentarse con nuestra Madre Ann.

¡Paciencia, por favor!

Fundamos seis nuevos asentamientos

en New Lebanon, en Nueva York,

Enfield, en Connecticut

y Hancock, Harvard, Shirley

y Tyringham, en Massachusetts.

Y ahora, en Petersham.

Disculpen.

¡Todos tendrán un lugar!

Disculpen.

Con permiso.

Dejen pasar a los niños.

Abran paso.

¿Madre?

Madre.

¿Es ella?

¿De verdad eres tú?

Sí, hija.

No se asusten, muchachas.

Queridas. Me encanta conocerlas.

Acérquense a mí. Soy su Madre.

No sean tímidas.

Deben estar desconcertadas.

Déjenme explicarles, soy su Madre y la Madre de su madre.

Levantaremos un edificio aquí, en Petersham.

Hermanos y hermanas, les pido que ayuden en esta empresa.

¡Nunca construirán aquí!

¡Apaguen las luces!

¡Rodeen a la Madre! ¡Protéjanla!

¡Mantengan la calma, hijos!

Abran paso.

¡Dios está con nosotros!

¡No se resistan, hermanos!

¿Dónde está?

¡Protejan a la Madre Ann!

¡Muéstranos a la bruja!

¡No se resistan!

¡Tomen al hermano!

¡Hermano!

Esta tierra no es de ustedes.

Nunca vivirán aquí. Nunca construirán aquí.

Sra. Shattuck, ¡déjeme ir con el hermano William!

¡Déjenme ir!

¡Madre! ¡No, espera! ¡Madre!

¡William!

¡Ahí está! ¡Deténganla!

Ay, William.

¡Agarren a la bruja!

Tú, al suelo, animal.

¡No se resistan, hermanos!

¡Mary!

¡Madre!

¡Mary!

Quédate quieta. Sujétenle los brazos.

-¡Quita tus sucias manos de mi hermana! -¡No!

¡William!

¡Mary!

¡Deténganse!

¡No!

Tengan piedad, por favor.

¡No!

¡Dios, por favor!

Por favor.

¡Ella no es una mujer! Examinemos su sexo.

¡Arránquenle sus faldas!

¿Qué es?

Supongo que es un eunuco.

No tiene pene.

¿Te lo cortaste, bruja?

Les perdono sus pecados y rezaré por sus almas.

¡Reza por ellos, Mary!

Padre, perdónalos, ¡porque no saben lo que hacen!

Tiene todas las partes correctas, pero no es una mujer.

Es un asco. Lo es. Sea lo que sea.

¿Qué es eso?

Oigo que se reúnen los clanes, llegan muchos y tienen rifles.

Vamos. Déjenla.

Dense prisa.

¡No!

¡Hermano! Despierta.

¡Hermano James!

¡No!

William. Hermano James.

¡Despierta!

Dios mío.

¡Mary!

¡Mary! ¡No!

No.

No.

Dios.

Descansa, William.

Bajaré al profundo

Y caudaloso río Jordán

Iré

Me bautizarán otra vez

No estaré sola

Padres evangélicos, ¿pueden bendecirme?

¿Dirán una oración por mí?

Santos ángeles, guíen mi espíritu

Cuídenme siempre

Madre.

Hermana Mary.

Qué hermoso está este árbol.

Pero algunas manzanas caerán pronto.

Algunas se mantendrán más tiempo.

Otras se mantendrán hasta que estén medio maduras

y luego caerán.

Otras madurarán.

Y lo mismo sucede con las almas que emprenden el camino de Dios.

Muchas partirán muy bien, pero pronto se desviarán.

Algunas llegarán más lejos y luego caerán.

Y algunas llegarán aún más lejos y luego caerán.

Y otras llegarán hasta el final.

Madre, tengo noticias maravillosas.

Rodearon al general Cornwallis

y debió entregar la posición británica en Yorktown

al estadounidense George Washington.

Quizá ocurrió hace mucho, pero la noticia llegó recién ahora.

¿Ves? Por eso tuvimos tanta paz aquí en Niskayuna.

Gracias a Dios.

Derrocarán a todos los gobiernos tiránicos y opresivos.

Y la humanidad disfrutará de igualdad de derechos civiles y religiosos.

Te ayudaré a volver a tu silla.

Hermana.

Debes cuidar mucho la tierra de Dios.

Cultiva la tierra,

hazla fructificar

y potencia su belleza.

Eso debe hacerse con el espíritu de Dios.

La tierra da más frutos a quienes la aman.

Sí, Madre.

Hermana, ¿ya se instaló el hermano William?

Aún no vino a visitarme hoy.

El hermano William partió de esta tierra el invierno pasado, Madre.

Ah, sí...

es cierto.

Hermana, me confundí porque...

hace unos momentos...

vi a mi hermano William

llegar en un carro glorioso para llevarme a casa.

A los 48 años de edad,

Ann Lee se reunió finalmente con sus cuatro hijos terrenales.

Oh, los bellos tesoros

Reservados a los sabios

Qué preciosos son sus valores

Qué glorioso es el premio

Mucho más brillantes que los diamantes

En la frente de los príncipes

Y más ricos que lo que la realeza

Puede dar

Oh, los bellos tesoros

Reservados para los sabios

Qué preciosos son sus valores

Qué glorioso es el premio

Mucho más brillantes que los diamantes

En la frente de los príncipes

Y más ricos que lo que la realeza

Puede dar

Son los bellos tesoros

Los bellos tesoros

Los bellos tesoros

Los bellos tesoros

Mucho más brillantes que los diamantes

En la frente de los príncipes

Y más ricos que lo que la realeza

Puede dar

Mucho más brillantes que los diamantes

En la frente de los príncipes

Y más ricos que lo que la realeza

Puede dar

Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.

Subtítulos: Pablo Miguel Kemmerer

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