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¡Corte!
¡Voy bien!
¡Qué huelecera para todos!
¡Ve muy bien!
Gracias, gracias.
Los felicito.
Es usted un gran actor.
Señora Arturo de Orizaba.
Señor director, disculpe.
Se me hizo tarde.
Señora Arturo de Orizaba.
Perdóname.
¿De dónde viene usted?
Me cortaron tarde de la telenovela, señor, por favor.
¿Y usted quién es?
¿Cómo que quién?
¿Esto más?
Señor... Tomásito estuviste sublime.
Gracias, Linda.
Permíteme.
Señor director, yo estaba esperando que el señor Orizaba llegara.
Pero como no llegaba, pues me pareció una buena idea.
Yo quiero ser actor.
Yo soy mejor actor que maquillista.
Se lo juro, señor.
Pero, señor, entienda.
Yo decido a alguien quien anunciar... en barrasí, marquesinas, carteleras...
Pero, señor... ...o sé quién lo conoce.
Nadie, pero cómo me van a conocer si no me da una oportunidad.
Señor, usted dijo que yo estuve genial.
Yo la te dijo que estuve genial.
Sí.
Hay que maquillar inmediatamente al señor de Orizaba.
Hijo de su pinche madre.
Hoy te voy a maquillar al juellece y no le hagas caso.
Estuviste genial.
Gracias, mi Fausto.
Yo estoy de acuerdo.
Gracias, senita.
Estuviste sublime, Tomásito.
Ay, no te preocupes.
Algún día llegarás a ser muy buen actor.
Tomásito.
¿Qué va con estos directores?
Mira para que te consueles.
Hay antes de esperando tu novia en el restaurante.
¿Elisabeth?
Exactamente.
¿Le voy a pegar un susto?
Cálmate, mi amor.
Soy yo, Tomás, amor.
Cálmate.
Más.
Siente con tus bromas.
No me asustaste.
¿Será que sí soy buen actor?
¿No sabes qué?
Después hablamos de eso.
Ahora vete a cambiar que ya me quiero ir a mi casa.
Sí, mi amor.
Yo no me tardo en nada.
Le darías un besito al jorvado de nuestra señora de París.
¿Sabes una cosa?
No.
Pero a mí sí, ¿verdad, mi vida?
No.
Ay, cabrón, soy más feo desmaquillado que poca madre.
Paso a la reina.
Mi amor.
No, no.
Mi amor, a veces no sé ni por qué ando contigo.
¿Cómo que por qué?
Porque me quieres, supongo, ¿no?
Por supuesto.
Dos años de noviaso no se olvida fácilmente.
Ahí está.
Pero a veces eres tan extravagante, no sé.
¿Por qué?
Porque eres cariñoso, amable, servicial.
A veces me choca cuando empiezas al bullar delante de tus amigos.
No te preocupes, perdóname.
Y haz de cuenta como que no entiendes.
Pero si eso es lo que hago.
Lo que pasa es que a veces, si no me río, parezco un estúpido.
No, no diga eso.
Entonces, ¿qué es mi vida?
¿Cuándo nos vamos a casar?
No, mi vida todavía no.
¿Cómo todavía no?
¿Qué pasó?
¿No me quiere lo suficiente?
¿O me quiere querer más todavía?
Y te adoro.
¿Entonces?
Lo que pasa es que no quiero dejar solo a mi abuelito.
No, mi cielo.
No se preocupe por su abuelo.
A su abuelo no lo vamos a llevar a vivir con nosotros.
Y yo lo voy a maquillar todos los días.
Y lo voy a dejar más bonito que Alfonso Sayas.
¿Te gusta?
Buenas, don Tomasito.
Ay, maldito indio, qué susto me diste.
¿Cómo estás, chupirul?
No, no, no.
Chupamirto.
Chupamirto, chupirul, es de chupar la cosa, ¿no?
Pero no te llamas así, ¿verdad?
Bueno, no, de verdad tengo otros dos nombres.
Dos nombres?
Sí.
¿Cómo?
Este, Gumaro Agapito.
¿Gumaro Agapito?
Se enseñaron contigo, ¿verdad?
No es que a mi papá le gustaba el Gumaro.
Y a mi amada encantaba el Agapito.
Sí.
Esa fuerza.
Le va a entrar para adentro.
No me estés albureando, idiota, aquí está mi novia.
No puedo entrar porque tengo trabajo, mi amor.
Ay, mi amor, no quedate un ratito.
Ya sabes que siempre haces regir a mi abuelito.
Pero un ratito, mi cielo, porque tengo que maquillar a toda la gente en la película.
Ándale, ándale, ándale, pásale.
Sí, sí, quiere, sí, quiere.
Cuida el coche, que está abierta la puerta.
Sal.
Buenas.
Tomasito, ¿qué tal?
¿Cómo estás?
¿Qué tal, Carla?
¿Cómo estás?
Bienvenido.
Tan bella como siempre.
Yo no sé qué esperan para nombrarte mi sonido.
Gracias, tú siempre tan simpático y tan alante.
Lo que te mereces.
¿Qué tal, doctor, cómo estás?
¿Cómo, doctor?
Si casi somos primos, somos de la familia.
Ah, pues sí, gracias, Ricardo.
Oye, ¿cómo sigue mi abuelito?
Está un poco delicado.
¿Me pidió Elizabeth que entrara a saludarlo?
¿Puedo?
Sí, está en el jardín.
¿Cómo en el jardín?
¿No es peligroso después de los cifartos que ha sufrido?
No, al contrario, está reposando.
Descansando.
Eso le ayuda.
A propósito, necesito que ustedes me hagan el favor de...
de ayudarme a que tome los medicamentos que le receté.
Es un poco carrascaloso para tomarlos.
¿Qué temes que sufre una recaída?
Sí.
Y puede ser peligroso.
Dios mío, tenemos que cuidarlo mucho.
Tú y yo somos lo único que tiene.
Elizabeth, venimos.
Vamos a alegrar en la vida tu abuelito.
Compromiso.
Hacen.
Y goza de la vida lo bonito.
Quieres volar a volar.
Sego la hondrina.
Aprende a disfrutar tu primavera.
El triunfo está detrás de la colina.
Conquistalo y si no me amultes, esperad.
Conoce mil personas diferentes.
Aprende otras maneras de vivir.
Por mucho que el amor experimentes.
Jamás encontrarás lo que podí.
Y todos los caminos que te encuentres.
Verás.
Que te conducen hacia mí.
Vito.
Vamos.
Un hombre.
Un hombre.
¿Qué pasó?
Todo un inhalencio.
¿Qué haces ahí?
Ven.
Llora.
Llora.
Llora.
Llora mucho.
Llora.
Para que te desahogues.
A ver la toya, por favor.
Acá la toya.
Cumbra así.
No pasa nada de eso.
Me van a perdonar.
Yo tengo que ir a los estudios.
Me están esperando para que los maquillen.
¡Háganlo!
¡Háganlo!
¡Háganlo!
¡Háganlo!
¡Háganlo!
¡Háganlo!
¡Háganlo!
¡Háganlo!
¿Qué estás haciendo, estúpido?
Magillano la señorita Yaneta.
Ese no es el color que me pone Tomás.
Ay, señorita.
Ese es el número veintiuno.
Pues no parece el tono.
¿Cómo me ves?
Buenísimo.
Eso ya lo sé.
¿Cómo ves el color?
Pues ese que le pone Tomás, lo repito, por favor, señorita.
Bueno, me pones sombra en las costillas y color de rosa en los pezones.
Con esa devaluación ya no son pezones, son tostones.
Ay, no digas pendejadas, ya es lo que te digo.
Ay, perdóname.
¿Estás fría, la esponja?
Ay, perdóname.
Se caliente el agua, imbécil.
La voy a calentar un...
Me voy a quejar con el director, con el productor
y hasta con el idiota del gerente de producción.
Tomásito, bendito sea Dios.
Esta idiota que me ha cambiado el color del maquillaje y mira cómo me veo.
Ay, ven acá.
Ven acá, ven acá.
¿Qué color le pusiste?
21 romano.
¿Ves?
No te atenderás.
No te tengo que regañar aquí.
Para cobrir el expediente comprende.
La cosa del sindicato, el productor es pendejo, imbécil.
A la señorita más se le pone menos maquillaje porque su tés es muy bella.
¿Entendiste?
Sí, pero ya no le jales tanto el pinche pelo.
Si no sirves por pura pincha envidia, nada más.
¿Okey?
Para lárgate, que yo mismo me la voy a maquillar.
¿Por qué?
Porque si yo soy el bonito y tú eres el feo.
Los feos andamos de suerte.
Deja que adelgarse.
Ya ves, Tomásito, solo tú me comprendes.
Mi amor me abandona.
No te avanzo, no te vas a comprender.
Tengo que maquillar la otra, estaba bien.
Calma tu envidia, calma.
No te preocupes, yo ahorita te...
¡Elisabeth!
Todo sé por el sindicato.
Nada, nada.
Estaba pensando que en el sindicato me van a llamar la atención, pero no te preocupes.
Mi vida te voy a dar una maquilladota.
Venga para casa, reina rubia.
Mi amor más...
Mi amor... ¡Viva Puerto Rico!
¡Viva Puerto Rico!
¿Qué pasó?
¿No han preguntado por mí?
Ya acabaste con Janet más.
Más bien, ella acabó conmigo.
Oye, aprovechando que esta espera no me
aguantes con el director, voy a ver a mi novia.
¿Y qué?
¿Sigues con la misma o ya cambias?
Porque usted cambia de novia como de calzones.
Es lo que no entiendo.
Si yo soy el bonito, ya te voy a decir el feo.
No, lo que pasa es que... No, no, con Elisabeth es otra cosa.
Elisabeth es... no sé, es cariñosa, es comprensiva.
Eso me huele a boda.
Pues no es por nada, pero ya lo estoy pensando muy seriamente.
Yo creo que terminando esta película, me caso con ella.
Te felicito.
Ah, ya llegó don.
Don Joaquín, pásale.
Me da gusto verlos.
¿Cómo está, señor?
Aquí nada más.
Ahorita le vamos.
Me dijo el director, este brazo.
Vamos a deshazárselo porque ya le pasó la dirigencia.
Sí, le pasó la dirigencia, hombre.
Ok, entonces le pones sangre, le pones heridas.
Y le pones sangre aquí en la mano.
¿Y un dedo?
¿Un dedo?
Ese también a ver dónde se lo metes.
Yo voy a dejar mis reportes.
Está luego.
¿Cómo está, don Joaquínito?
Pues nada, lleves aquí batallando.
Oiga, hice la receta de los rabioles que me dio me quedó.
¿Cómo?
¿Qué salieron?
¡Los hombres!
¡Bueno!
Genial.
Te voy a dar una receta para fin de año.
Te vas a chupar los dedos.
¿Cuál?
Chorizón con furia.
Ay, se no lo he comido.
No, es griego, este de Mexico.
Ah, sí.
Mira, agarras primero cómo te van.
Gracias.
Chile morita.
Chile morita.
Los desbaratas lo oyes en una cacerona grande, grande.
Luego chile piquín.
Son las boritas, sí.
Sí, sí.
No juegues mucho con él porque te pica.
Pero también lo oyes ahí.
Luego agarras chile pasilla.
¿Pasilla?
Pasilla para mesa, para cama, para lo que sea.
En cualquier lado te cae bien.
Luego también lo metes ahí.
Luego agarras chile serrano.
¿De la sierra?
Serrano.
Masita, masita.
Y la dejas chile cuáles, meño.
¿Lo conoces?
No.
Luego te lo presento.
A ver, cachel de maneta.
Luego de todos los chiles.
El más principal es el chile cazvachi.
Cazvachi.
Cazvachi.
¿Cuál es ese?
Para que seas a gusto, man.
El cabezón.
El yucateco.
Te va a encantar.
Sí.
Nomás un poquito, un poquito.
Si no te amanala mucho, man.
Lo ven las masitas, masitas, masitas.
Lo dejas ahí.
Ya que está la masita de chiles, entonces bien el chorizo.
Agarras chorizo.
De el que traen los indios de fuera.
Que de lo quieren meter como español.
Pero no te creas, man.
No es importado.
Si te lo dan muy caro, no lo compres.
Te vas a tu eluja.
Entonces ahí hay indios.
Que lo dan en cajones.
También te va a gustar, te va a gustar.
Nomás agarras poquito.
Lo desbaratas.
Lo echas ahí en el chile.
Le mueves con mucho cariño.
Le mueves, le mueves.
Y ahí está el chorizo.
Y la furia.
Al otro día, manito.
¡Que furia!
¡Que furia!
No, mire, mejor le voy a meter el maquillaje.
Pero suavecito, hermano.
No vais a jalar mucho el cuero.
¿Que hubo?
Se le ofrece algo al señor.
Sí, señor Fresco, voy a ver a mi novia.
¿Que novia?
¿Que novia?
Mi novia.
Se siente bien de salud al señor.
No mames.
Es el único vicio que me queda.
Hijo.
Ok, voy a pasar.
Por favor, voy a ver a mi novia.
Dame chance, abre.
No va a pasar.
Mira, no me hagas impacientad.
Yo me impaciento.
¿Y qué?
Y me pongo muy pendejo.
Entonces, y ya está en la pura impaciencia.
Hijo.
Bueno, ok.
Ya entendí la broma.
Estás jugando que no me conoces, pero si me conoces.
Y yo te conozco, te llamas Bumaro.
Yo te digo Chupamirto y tú me das contestaciones.
¿Te acuerdas?
Así me llamo.
Yo soy muy popular.
¿En dónde es popular?
Allá en mi pueblo.
¿Y de dónde eres tú?
Te jaringo el chico.
Chingo otra vez.
Bueno, ok.
Paso, no paso.
No pasa.
Ah, no paso.
No.
Voy a pasar a huevo.
A ver, pásale.
Yo le doy en la madre.
No, no, pues así ya.
Que ni qué.
Ahí está.
Sino que no vivía.
¡Mi vida, Elizabeth!
Ay, desgraciado.
Ahora sí vamos a comer carne de caballo.
¿Tú qué es esto, chica?
Cámaria.
Y tú lo haces.
No, no más.
Tu, tu sí me conoces, ¿verdad chiquita?
Ay, no, eres a desconocer por el pinche indio porque me pones.
Mira la mosquita, mira la mosquita, Mira que linda.
Mira la... Ay, hija de la chingada.
Me estás neando.
Qué poca madre.
Ay, hija.
Oíta.
Estás diabética, cabrón.
Oye, cara, a ver si le llamas la atención al maldito del gumar o indio sangrón.
Y me llevo y me desconocen.
Y usted queme sin hacer que...
Pero eso es lo malo de llevarse con la servidumbre.
¿Cómo estás, gorita?
¿Quién es usted?
¿Qué hace aquí?
Ya está bien como broma, creo que ya.
Ya está bien, ¿verdad?
Voy a llamar a la policía.
Guera, ¿qué pasó?
Suálteme.
¿Pero por qué a la policía?
Voy a llamar.
Pero la voy a deslizar y arriba a las manos.
Ay, mamá, ¿qué pasó?
Recuerdo tú.
Tú también.
He dicho arriba a las manos.
A ver.
No, no está armado.
Pero qué feo apesta, ¿eh?
No son rayos, es pipí de perro.
Bueno, ¿usted qué trae?
¿Qué quiere?
¿Cómo que usted qué timings trae?
Ricardo, soy yo, Tomasito, el novio de Elizabeth.
Carla, por favor, no me conoces.
El abuelo.
¿Cómo está el abuelo?
Sigue, ¿gabecito?
Este hombre está loco.
No hay que llamar a la policía.
Hay que hablar al manicomio.
Sí, es cierto.
Este hombre está loco de remate.
Soy Tomasito.
Cuérdense.
Soy novio de Elizabeth.
Y que vengo a ver al abuelo.
Y que el abuelo está muy malo.
Y que tú me viviendas y que yo te tutearas.
Bueno, es más, ya me voy.
¡Dispare!
No, no, no.
Por favor, no.
¡Dispare!
Sí, estoy loco.
Sí, estoy loco.
Sí, se lo juro.
Sí, estoy loco.
Y en mi vida he conocido a Elizabeth.
No, no conozco a ninguna Elizabeth.
Y el perro no es mi amigo.
Y el indio ya me mio.
Y el abuelo chingua su madre.
Y yo... Y yo... Yo soy puto.
¡Ay!
Mi chaqueta.
Háganme, por favor.
No se ve rojo esto, eh.
¿Parece sangre?
Es que pinche material que dan los productores, hijoma.
¿Qué está usted haciendo?
Señor director, me ha encargado mucho el señor productor.
Ya ve que es remamila.
Que cuando haya muertos cuide mucho el maquillaje, pues luego no macha.
Y le voy a poner un poquito de rojo en la cara para que parezca así como que le
estallaron las viseras en esta parte de aquí, en la comisura del labio, ¿no?
Y también le voy a poner un poquito de blanco
así en la cara para ponerlo paliducho, ¿no?
Para que se vea realismo, ¿me entiendes a usted?
¿Verdad que por cámara se vea toda madre?
Le voy a poner un poquito más aquí.
Para que usted mismo experimente, ¿no?
¿Qué le parece?
Pues se ve bien, ¿no?
¡Lárguese de la producción!
¿Cómo largues?
¡Largo de aquí!
Ah, chingá, tan fácil.
¡Imbécil!
¡Largo de aquí!
A mí me proteja el sindicato, perdóname.
¡Era que hambre!
¡No, señores, que viene más turbado que de costumbre!
¡No, más tu más delegado!
Espérate, hombre.
¿Cómo que va a hacer abuelo el pinche del legado?
¡Ah, hombre!
¿Pero qué tiene que ver, hombre?
Señor director, hay que repetir la escena.
¿Y qué hago con esto?
Pues que se lo quite, este... Tomásito el maquillaje.
¡Maquillaje!
Laco, te lo juro por dios alto.
Me están desapareciendo a mi novia.
Fí a su casa por dios.
No me conoce nadie.
El jardinero no me conoce.
La prima no me conoce.
El novio de la prima no me conoce.
Y lo que pasa es que algo está pasando.
Me la están expandiendo.
Ya, ya, ya.
Volviste a fumar de esa madre, ¿verdad?
No, no.
Te estoy hablando en serio.
Están tratando de desaparecer a mi viaje y no sé por qué razón.
Algo está pasando.
Sí, sí, está raro.
¿Eso merece una investigación?
Claro.
Esto es un caso para la araña.
La araña ataca de nuevo.
¿Qué te pareció la carcachita?
No, hombre, de poca madre.
Pero nada más que se entere, Valentín Trujillo,
que desde la chingasta de la afirmación.
No, aguanta, va.
Ahora, tú no digas nada.
¿El señor este contigo, hijo mío?
Gracias, padre.
Soy el cura Melcacho.
¿Y yo su pingarrón?
Atiéndelo, hijo.
Este... Mirá, vamos al meollo.
¿Cómo no?
Que le...
parten las naranjitas, que se las atraviese.
No, no, hijo, no.
Queremos información, nada más.
Tú que siempre estás parado aquí.
No, normalmente soy de aquel lado, padre.
Sí, quiero decir, aquí en esta esquina.
Ah, sé que... Conoces a la vecindad, a la gente, a los vecinos.
Sabrías decirme algo sobre un señor que vive en aquella casa.
Un señor ya grande, viejo, él.
El señor se llama Indalecio Recio.
Se podría decir que...
no lo conocí.
Pero sí lo conocí.
¿Lo conoció?
¿Lo quiere decir?
Sí, se podría decir que no ha muerto, pero ya murió.
¿Murió, don Indalecio?
Claro, se podría decir también que vi la carroza.
Y efectivamente, sí la vi.
También podría decir que no vi a la muchedumbre.
Muchedumbre.
Pero sí la vi, pero al mismo tiempo no la vi.
Fíjense qué cosas.
No entiendo.
No, es que no vino nadie.
No vino nadie al... Lo dejaron solapa.
Qué feo.
Y dime, conociste o conoces a su nieta, una chica muy bella, bajita de pelo largo,
ojos muy bonitos.
Bueno, si está así, de cinturita y en la que está... en la que tengo...
Sí, es así, es así, es así.
Se podría decir que sí la conozco, pero no la conozco.
Está mejor la sirvienta, padre.
Ya, ya, ya.
Se podría decir que te van a dar las gracias.
Muchas gracias, padre.
¿Usted va mucho al cine, padre?
¿Por qué?
Le huele la mano a palomitas.
No, me huele aún una sola palomita.
¿Se podría decir que le sirvieron mis informes?
Pues podría darte las gracias, pero también podría mandarte a chingar a tu madre.
¿Con limón?
Podría decirte que no, pero podría decirte que también me chingaste.
Qué raro hablan.
No les entendí nada.
Te ves bonito, bonito, te ves.
Sí, verdad.
Sí, de tu nariz que envidía.
Estoy agarrando la onda así como de Rivero, ¿verdad?
¿Como de Rivero?
¿De Jorge?
Sí, después de la golpiza.
Oye, yo creo que en aquella casa nos van a dar mejores informes, fíjate.
Pues ahora, le voy, que esperes, voy a tocar.
Vete al carajo, pues qué soy tu gato, qué ve tú.
Perdóname.
Pensé que eras mi amigo.
Sí, dígame.
El señor esté contigo, hija.
Ay, sí, siempre estoy con los señores.
¿Estará tu mamá?
¿Mi mamá?
Ah, sí, la madrota.
Me... Me... Podría sin introducir con ella.
Claro que sí, ahorita lo introduzco.
Sí, si bien dice Licho.
La suerte de la fea, la bonita, la desea.
Madame, aquí le tengo una sorpresita.
Siéntate.
Creerme que es la primera vez que pasa a esta casa.
Un hombre.
Pero no sé si usted es hombre.
Tengo el pítulo, pero no ejerzo.
¿Por qué no nos enseño su credenciado?
No, no, es una licencia de manejar, ya muy revisida.
Comprendo.
Bueno, ¿por qué usted busca nuestros servicios profesionales?
No, no, no, hija, no.
Yo no vengo a ponerle, no digo a eso.
Yo vengo en busca de una oveja descarriada.
¿Se vuelve a putar?
¿Cómo dijo?
Se volvió puta.
No, no, no, no, no, no, no, que va, no, nada eso.
Al contrario, ella se desapareció.
Más bien la desaparecieron.
Es una vecina de ustedes.
Vive aquí en la esquina, en la casa de la esquina.
Y este es muy bonita.
Ella tiene una carita angelical, unos ojotes grandes.
Y un cuerpo escultural, su pelo.
Se llama Elizabeth, no la conoce de casualidad.
Claro que sí, Elizabeth.
Sí.
Sí, trabajante con nosotros.
Ay, qué poca, no puedes.
Está trabajando aquí.
No es justo.
Le puedo ver.
Claro, Elizabeth, Elizabeth.
Mi novia aprendió a mover un bote que yo que tanto la respeté.
¿Me buscaba?
Mi... mi... Ay, no, ni madre, esta no es Elizabeth.
Esta es la mamá de la momias teca.
Qué bueno porque yo no la haría con ustedes.
No, ni yo contigo, hija.
¿A quién buscaba, padre?
Sabes, hija, estaba preguntando por una vecina de ustedes.
Es una chica que vive en la casa grande de aquí de la esquina.
Su jardinero se llama Humar.
No sabes nada de ella, ella se llama Elizabeth.
Sí, yo vi varias veces a esta muchacha.
Salía junto con otra.
Sí, y no sabes nada de ella.
No.
Oiga, padre, sabe que yo sí la vi.
¿En dónde, hija?
Hace como tres días la sacaron de la casa de aquí.
¿La sacaron?
¿Quién la sacó?
Unos patrulleros.
¿Cómo?
Se me hizo muy raro porque la pobre iba llorando, pero la sacaron y se la llevaron.
¿Pero por qué?
Ay, seguramente la confundieron con una de nosotras.
Sí, seguramente contigo la han de haber confundido.
Bueno, hijas, pues les agradezco mucho sus informes.
Y hasta otra vez.
Yo ha sido muy pecadora.
Pero lo único y lo que yo desea es que te la muerca a usted.
Mil...
Ólame.
Ventana, window, mesa, table, puerta, gore.
¿Le digo?
Permítame.
Ayú, Silver.
¿Te ha preparado?
No, pero te entiendo a toda madre.
Ay, Dios mío, ¿por qué?
Pues y hasta eso tiene feo.
En cambio, yo lo tengo bien bonito.
Abre tu corazón ante mí.
Ay.
Oita, vamos a ver lo que está haciendo la chaparrilla con el madresito.
¿Y en qué va acá?
No, muchacha.
Es falta de educación espiar a la gente.
Pero ahorita que no nos ven, vamos.
Y si yo te dijera que... que abrieras tus sentimientos.
Sí, que llegó los sentimientos, hasta la alfombra.
A ver, ven acá, criatura.
Venga.
Ya.
Y si... y si yo te dijera que me... que me dijeras la verdad, desnuda.
Eso.
Y los guantes no te los quites para no vernos indecentes.
Y yo solamente sé hacerme nash.
Ah, ¿y eso qué es?
O sea que yo necesito tener a mi instructora para poder hacer el amor.
¿No es instructora?
O sea, otra chamaca que va a estar aquí con nosotros, diciéndote cómo.
Pero yo voy a intervenir, no me vayan a tener aplaudiendo, ¿verdad?
No, sí.
Déjame pedirme permiso a Tomasito, porque ya con dos.
No es muy común.
¿Podrás hijo?
¡Vinche, adornado!
Ok, dice que sí, que sí puede.
Ya me estoy a su maestrita.
Andale, córrele ella, córrele ella.
¿Virginia?
¿Virginia?
Sí.
Se llama Virginia.
¿Virginia?
¿Qué ironía?
Mira, mira, mira.
Mire, es muy fácil.
¿Sí?
Nosotras lo vamos a enseñar.
Perfecto, ustedes díganme qué hago, porque no quiero verme como pendejo.
¿Me entiendes?
No, no, no, no, ponga que cómodo.
No, no, no.
Usted no va a hacer nada.
Nosotras vamos a hacer todo.
Ay, no, no, no, no, no, no, no, no, no.
Vuelve un minuto con más información.
Acá hay.
¿Dónde le quedó la cabeza este huey?
Ahí.
Ah, caramba.
Esta si no me la sabía.
Ay, de alicuadora.
Eso, eso, eso.
Y tú, de molcajete, chingale.
Tomasito, tú eliges.
De ti, marín, de dopingüe.
Tú, caramacara.
Y ti, el juez.
juez, juez, juez.
Ay, yo qué no.
A ver, oi, jala.
Ay, ay, ay, ay.
Pinche, Tomas, yo creí que eras mi amigo.
Tú ahí en el agasajo, yo aquí con pendejo, ¿verdad?
¿Pero cuál agasajo, Fausto?
Oye, me cálmate.
Hubieras visto la cantidad de sacrificios que tuve que hacer.
Para sacar un poquito de informes.
Y ya supe, se la llevó a la policía, hijo.
Uy, Tayora, para saber en qué delegación está.
Ay, en la...
Ya.
Tengo una idea.
¿Sí?
La araña ataca de nuevo.
¿Omisidio?
Sí.
Y vas a ser tratada como todos los que vienen aquí.
Como criminales.
Pero hágame el favor en decirme aquí, eso supone que macé.
¿Cómo no?
Repítame.
¿Estás acusada de asesinato en segundo grado en la persona de Indalecio Recio?
A mi abuelito imposible, no puede ser.
Si yo la dobro a la fa... ¿Qué hice?
Provocar su muerte, según el parte facultativo.
Tú sabías que una emoción fuerte podía acabar con su vida.
¿O no?
Sí, ya lo sabía.
Me dijo el médico.
Él ya había sufrido un infarto.
Y estaba mal.
Elizabeth, las pruebas te acusan.
No tomaste precauciones y fuiste vista.
Pero vista por quién?
Su prima Carla y doctor Cifuentes.
Y la prueba más irrefutable.
El jardinero.
El jardinero y el que tiene que ver en todo esto.
Él vio cuando le disparaste.
Saliste por la ventana.
Tú le disparaste.
No fuiste hecho, no fui.
Le juro que ya no fui.
Saladora.
Buena mañana.
Bien.
Cuando despiertes, la llevan al cuarto de castigo.
No quiero que hable ni vea a nadie, ¿entendido?
Sí, señor.
No entiendo la situación de esta muchacha.
No trate de entender nada, doctora.
¿No puede estar aquí, por favor?
¡No puede estar aquí!
¿Está
usted bien dividida al muriarme?
No, señor.
Son más pelones cantantes que están allá afuera.
¿Pone los dedos así?
¡Agarro usted sus dos pelones!
¡Y me los mete a mi pilado!
Sí, señor.
¡Me voy, me clavello solo!
¡Venga!
Amor y paz, hermano.
Amor y paz, hermano.
Amor y paz con el de atrás, hermano, por favor.
¡Ya, cállense!
¡Sorjeto, cierre la puerta!
Sí, señor.
¡Pero por fuera!
Sí, señor.
Con quejare, ¿no?
Les tengo una sorpresa.
Me
veo odiar a los grisnas.
Sí, yo creo que es en la patea, maestro.
¿Sí?
Mati no quiere papiar.
Pues de modo que ya te chingaste.
No, sacrificate tú.
No, tú eres el bonito.
¡Muchachos!
¡Vengan!
¡Ya estoy listo!
Nos van a meter la pinga.
Ay, ay, ay.
Nos van a meter la pinga.
Ay, ay, ay.
¡Hare, haré, haré, grisna!
Amor y paz, amor y paz.
¡Hare, haré, haré, grisna!
¡Hare, haré, haré, grisna!
¡Hare, haré, haré, grisna!
¡Hare, haré, haré, grisna!
¡Hare, haré, haré, grisna!
¡Hare, haré, haré, grisna!
¡Hare, haré, haré, grisna!
¡Hare, haré, haré, grisna!
¡Hare, haré, grisna!
Amor, y paz, amor, y paz.
Hermanos, ponense cómodos, por favor.
No saben qué alegría hay en mi pecho.
Al tenerlos conmigo.
Estoy enterado que ustedes también pertenecen a la misma secta que un servidor.
A la secta del gran maestro inmaculado, jálame la turruviata.
En efecto, somos adoradores de jálame la turruviata.
Vos lo conocéis como hermano menor de chupa melapirinola.
Y a propósito, qué grado tenéis ustedes.
Hermano, yo tengo el grado 21, pero mi hermano es 41.
No, no, acabo de ascender.
Ahora soy 45 reglamentaria.
Miren lo que son las cosas.
Yo soy el grado menor que ustedes.
Yo soy cero grados.
¿Por qué?
Porque ni frío ni calor.
Es que mi mamá nació en aguas calientes y mi papá enrió frío.
Ay, hijo de su pinche madre.
¿Me decían?
¡Meditamos!
Y diganme, hermanos, ¿a qué debo su visita en este recinto?
Hermano Fodonguis.
Se nos ha informado que ha sido privada de su libertad, una hermana de nuestra secta.
No me digáis, ya os dije.
Inmediatamente vamos a poner ojos sobre el asunto.
Aunque no tengo la documentación necesaria, ¿pero qué les parece si invocamos al ojo?
¿Al ojo?
¿Sí?
Invoquemos el ojo de Jala Melaturriata.
Porque tiene un ojo y no ve.
Porque tiene capote y no es torero.
Porque separa y no tiene piel.
Invoquemos el... Tomémelo de la mano.
Concentrense, por favor, hermanos.
Concentrarse.
Sí.
Babalú.
Channá.
Me daño.
No me tomo.
Díganme el patronímico de ella.
No tiene patronímico.
Tiene madre.
¿Cuál es el madre nómica?
Elisabeth Valdez.
Elisabeth Valdez.
Babalú.
Channá.
Elisabeth Valdez está en la cárcel de mujeres.
¿Qué dije algo, hermano?
Habéis dicho mucho.
No me digáis.
No sabes cuánto te agradecemos tu información.
Deseo que el ojo dejalá me da tu rubiata...
te penetre por todo el alma.
Hermano, prefiero mejor que sea el primo.
Chúpame la pelinola.
Amor y paz.
Amor y paz.
¡Ay, señores!
Te robaron a mi hijo.
Calma, señora.
Te robaron a mi hijotito.
¿A su hijotito?
A mi hijotito.
¿Y qué se lo llevó, señora?
¿Uno secuestrador, señor?
¿Por allá, señor?
A ver, señora, vamos.
Sí, por favor, acompáñese.
¡Ay, qué poca madre!
¡Nada!
Sacaste tu licencia en un supermercado, ¿verdad, hijo de la chingada?
Ah, en el flecha roja.
¡Són!
¡Són!
¡Frente!
¡Mach!
¿Por qué?
¿Está vincada la corporación?
Está parado, señor.
Así, aprovechalo.
Lo
siento, comandante.
Pero aquí no hay ninguna mujer detenida que lleve el nombre de Isabel Valdés.
¿Me parece que está usted en un negocio?
Porque a mí me informaron que en esta cárcel estaba detenida.
Sí, señor, yo soy el director, pero no está.
Ahora, déjeme, déjeme checar en el otro libro para hacer más exactos.
Pues no está.
¡Ah!
Me parece indignante.
Y le acierto que tiene que aparecer porque me voy a ver precisado a elevar mi caja a
las autoridades superiores porque se estraza de mi sobrina, la hija de mi hermana.
¿Entiendes?
Sí, señor, la entiendo, pero no está.
¿Qué puede estar pasando, entonces?
Bueno, quizá haya sido detenida cuando yo estaba ausente
y haya sido remitida al reformatorio para señoritas.
¡Pónganme!
Tenemos que llegar ese reformatorio.
¡Claro!
Y si es para señoritas, vamos a correrle porque
a lo mejor te descieron temprano el museo.
¡Impresion!
¿Qué onda, Borteña?
¿No te xungo un piano?
No, ahorita no.
Yo me xungo contigo.
¡Hola, Lesslie!
Lo más tecais que me estranjo, ¿no?
¡Ya deja de chillar, hombre!
Ya tiene dos semanas aquí, todavía no te acostumbra.
¡Oh, ya deja la norteña!
¿No ves que estas de las que le gusta sufrir a los pendejos?
¡Ay, pobrecita!
De seguro tiene una pena que no nos puede contar.
Es una niña.
Niña, ni madre.
¡Ay, muere, niña, calma, señorita!
Tranquilla.
Mira, ¿sómas sobre escala, no?
Hola, mamá.
Ya te xungo.
Sí.
La extraña que yo tenga tequila.
¿Ves que hay una cebada?
No, no, no, no, no, no te pongas así.
El chupas no es ningún algúr.
Es mi marido.
¿Sí?
Y es todo arreglado, ¿verdad?
Bueno, el premio.
Oye, hija.
Mira, calma, señorita.
Mira, ¿chupas me traes tan cuantís?
¡Tengo más, señorita!
Yo creo que locura vas a hacer eso.
Me voy a ir.
¿Pero para qué?
Ojo, para entrar al reformatorio en este TV.
Sabes, no nos dijeron que está.
Tengo un plan y te me vas a ayudar.
Yo, estás loco, web.
Si yo no sé hablar de China.
Pero yo sí, con los equipos.
Ay, ay, ay.
¿Un reportaje?
Sí.
El señor Lei Qinggong.
Es el director de la cadena de televisión más importante de China.
¿Cómo se llama?
No comprende.
A Liubina y a Colín Colín.
Ah, y... Qinggong Isa.
Ah, sí, se llama la cadena.
¿Cuál es el objeto de enterarse cómo funcionan nuestras instalaciones?
El señorita Gozela.
¿Por qué sirve objeto?
¿Lo sería México?
No, no, no objeto.
Daña o muita.
China o objeto.
No, no, no, no.
Llevo y entro con hueso lobo.
Daña o muita.
Ay, ay, ay.
¿A cotida?
Sí.
¿A tumba?
Sí.
Sí, el primero.
Este, mire.
Pues él pide una disculpa porque su castellano es muy pobre.
Está muerto.
Pequeño.
Un poquito pendejo.
Un poquito pendejo.
Sí.
Me permite.
Llevo y entro con hueso lobo.
¿Cuál es el objeto?
Mi hueso, mi hueso.
¿Y qué es el objeto?
Ay, sí.
Él dice que pues desde China miran su sistema carcelario que tiene ustedes aquí
que el avenido ya ha informado hace mucho tiempo sobre este sistema y quisiera ver
que pues que nos dejara mirar las instalaciones.
Bueno, esta no es una casa.
Es un reformatorio para señoritas que deben ser reincorporadas a la sociedad.
Por mí no hay ningún problema.
Solo necesito un permiso escrito por las autoridades competentes.
Permíteme.
¿Qué aquí?
Qué aquí?
No, no, no, no.
Elimino yo tomo y la gida y yo la voy a dar.
No, me da.
No lo voy a dar.
No, me da.
Me da, me da.
Mi gida.
No, me da.
Me da.
Me da.
Me da.
Me da.
Me da.
Sí, sí.
O dame... pinga pelada.
Pinga pelada.
Sí.
De ello voy.
Dile pinga pelada.
Sí, aquí está el pinga pelada.
Efectivamente.
¿Este no orden el pinga pelada?
Mmm... ¡Es permiso!
¿Este... me permites un momento?
Señorita, ¿puedes venir un momento, por favor?
Ay, cabrón, qué vieja tan fea.
¿Llamaba la señora directora?
Mmm... los señores quieren que les enseñe todo.
Le recuerdo a la señora directora que yo soy una persona decente.
Las instalaciones del reformatorio mayora.
Perdón.
Pero es que con tanto problema que tengo... a veces digo cosas porosas.
Digo, cosas porosas.
Cosas porotras, perdón.
Sígala, por favor.
Al día de hoy no voy a la vía en la viura, viura.
¿Cual es la vía?
A tuyo.
Ya, ya, más.
Gracias.
Gracias.
Muchas gracias.
Filia, mi niña.
Sí.
Acá estoy, acá estoy.
Y dígame, las reclusas están juntas todas...
o están separadas según el delito que han cometido.
No son reclusas, son internas.
Y a nosotros no nos interesa la vida pasada.
Velamos por su futuro.
Claro, las más peligrosas... se encuentran recluidas en sus cuartos de castigo.
Pero todas... todas son malas.
Pues yo las veo buenas, buenas, buenas... y chascarrisas.
Sí, claro.
Algunas destacadas.
¿Me permití?
Me voy a dar unas órdenes.
Sí.
¿Nunca le han dicho que...
tiene usted una nariz...
muy bella?
Todo así.
Sí, soy bonito.
A la mayor, era más lento, eh.
Chinga tu madre.
¿Por qué?
Porque mi hija tan fea.
¿Cómo fea?
Ay, no seas exigente, perdóname.
Pela con buenos ojos y... si hasta me da un aire, no te asustas.
¿Verdad?
Sí.
Parece yegua con de arrea.
¿Quién es el bonito?
Pues yo, si es lo que me duele.
Está más me ligo pura pinche garra.
¿Celadora?
Tóqueme el pito.
Atención...
por el flanco derecho.
¡Ya!
De frente... ¡Hach!
¡Salud!
Dije marcha en pendeja.
¡Muevanse!
Bueno, ¿y qué pasó?
¿No viste Elizabeth?
No la veo, hijo, con tanta vieja esparcida...
se me daba la mirada.
Mira, güey.
¡Ahí está!
¡Ahí está!
¡Está saliendo!
No, ching...
no la vi, me lleva la chingada... con estos putos ojitos presos...
que estoy espiando a través de la rendija.
Nada más le veo las puras nalguitas.
¡Ya, ya, hombre!
¿No le gustaría ver cómo lo tengo adentro?
El internado.
Dejemele a preguntar a don Chingon, ¿sí?
¡Qué nariz!
¡Qué nariz!
Mi amigo Fauto, a ver que la lo... impresionalo por belleza equina.
Y no atlevelse a preguntar...
¿qué día le la semana tener libre para salir?
Yo salgo los sábados a las dos de la tarde...
y regreso los lunes hasta las ocho de la mañana.
Mi amigo Fauto, invitar a usted... a cenar...
a coger el secaliño... y a limarse Camalón.
Ay, yo le rimaría el camarón...
el hostión y hasta la jaiva.
Es que estoy tan necesitada de distracción...
siempre encerrada.
Tengo ganas de destramparme.
¡Ya, lijo!
¡Ya, lijo!
Mi amigo, pasar plóximo sábado... dos de la tarde...
para Leco Gelda.
Bueno, ese ya será aleglo de usted.
¡No, Tomá!
¡Con el amor de Dios!
¡Estás loco, hijo!
Ya te veo, ¿no?
Llegando ahí a... con las señoritas y en dos las heladoras.
¡Pácil usted!
¡Haga mi favor, por favor!
¡Ay, sí!
Entonces llegas tú y dices... a ver dónde está Elizabeth...
y a los otros no nos interesa... conocer el pasado de las internas.
Todas son malas...
malas... malas.
¿Qué hubo, güey?
No, güey, eres genial.
Es más, no más te cortes el pizarrín...
y eres ella.
¿Por qué no voy a cortar el pizarrín?
Te lo voy a guardar a ti.
Ay, no sabes cómo te agradeces con la madre.
Sentiste bonito, ¿verdad, bonito?
Buenas.
Pensé que ya no vendría.
¿Los vamos?
Ay, por favor.
Ay, caro.
Le da risa.
Me abre, ¿no?
¿Eh?
Ay, ay.
Ay, ay.
Ay, ay.
¿Los sobos?
No, los tombiates.
Sí, por eso, güey.
¿Adelante?
Ah, eres tú, Claudia.
¿Y desde cuándo tocas para entrar?
Ya sabes que siempre lo puedes hacer cuando quieras.
Es que... usted como señora directora que es...
ha ordenado que se mantenga la disciplina.
Y yo no soy más que... humilde cancionero.
¿Qué?
Ay, es que soy un hidromista, ya me conoces.
Bueno, pero no vas nada más conmigo, ¿eh?
Ay, ya sabes que soy muy celosa.
Como usted ordene, señora directora.
Ay, ¿para qué tantas ceremonias si estamos a soles?
Ay, es verdad.
No me he dado cuenta.
A ver, a ver.
¿Cómo me dices siempre?
¿Cómo te digo siempre?
¿Cómo me dices siempre?
¿Cómo te digo en la intimidad?
Ay, me agarraste de descuidrarla.
Sabes, no sé qué me pasa, pero hoy he amanecido
un poco más turbada que en otras ocasiones.
Ay, miras, atontada.
Eso, atontada.
A ver, mira, te voy a ayudar.
Empieza, empieza con P. Con P?
Te digo pendeja.
¿Qué?
Te digo pendeja.
No, no, no, frío, frío, frío, frío.
Frío no empieza con P. Acuérdese.
Ay, es que... ¿Cómo te digo?
Mi tosta buenísimo.
¿Cómo te digo?
Ay, cabrón.
Ay, ya se enojo mi claudita.
¿Cómo no me voy a enojar?
No me comprendes.
Tantos problemas que tengo en el reformatorio con tanta maldita niña que
hay que estar cuidando y tú te puedes a jugar a ser tijos por Dios.
Bueno, bueno, ya te lo voy a decir para que no te enojes.
¿Me vas a decir cómo te digo?
¿Cómo?
Empieza con P. ¡Pantalón!
¡Camisa!
¡Ay, cabrón!
¡Ay, cabrón!
Así que te digo pantaleón.
Ay, pero cómo se me pudo haber olvidado con lo bueno que está pantaleón.
Ay, estás muy exaltada.
Mejor lo dejamos para un ratito.
Ya sabes, en el lugar de Jepre.
Por favor.
Voy a hacer mi ronda.
¡Quieto, merón!
¡Quieto!
Pásen el chisme.
Pásen el chisme.
Ay, pues mire, Mayora, las reclusas del
dormitorio H están cada día más insoportables.
Se creen las dueñas del reformatorio de Mayora
y tratan de extorsionar a todo el mundo.
¿Y ustedes qué hacen?
Pues tratamos de hacer hasta lo imposible pero
somos muy pocas heladoras para tantas reclusas.
Pues muy pocas heladoras, pero tienen la ventaja de que tenemos garrote.
Digo, de éste.
Y ellas no tienen garrote de ninguno.
Y añoran el garrote.
¿Qué esperan?
Vamos, a la crujía H.
H en la espajada.
¿Alto?
¿Alto?
¡Stop!
En la H, dijeron.
Sí, Mayora.
¿Y cómo está la bronca?
Muy bronca.
Resulta que se han puesto en huelga, Mayora.
¿En huelga?
¿Y a razón de qué?
Se desnudaron como protesta a la comida que les dan.
¿Se desnudaron?
Bueno, es lógico, con la comida que dan aquí se encuera cualquiera.
En fin, déjenme solo, sola, déjenme sola.
Mayora, ¿cómo va a ir usted sola?
Pues así, yendo sola.
¿Qué pasa?
¿Es peligroso?
Ay, por favor, hija, me sobran pantaletas para arreglar el asunto.
A llave.
Y a cuidar la manada.
Como usted ordene, Mayora.
Está bien.
¿Quién es la lideresa de este movimiento?
¡Soy yo!
¿Y me dicen la bronca?
Encantado.
Porque no me dejo de nadie.
Y si va a venir usted con sus métodos
apaciguadores, le advierto que no le tengo miedo.
Qué lindo, qué lindo.
Pero te voy a explicar que no me grites.
Porque yo también soy capaz de encuerarme y darles a todas
una putiza a calzón quitado como no se las ha dado nadie.
A mí me gustaría ver con qué huevos.
Con éstos, hija.
¡Ay, qué cosota!
Y nos vas a conseguir todas nuestras peticiones, macho.
Y nos vas a arreglar todos nuestros problemas, macho.
Para todo lo posible.
¿Y vamos a poner tareas los domingos?
Machito.
Chimiquita, yo haré todos los cuchillos.
Mórale, muchachas.
Mórale.
Yo les echo, vamos a ver si viene la peladora.
Pero va a ser mío, macho.
Sí, mi amor, nada más que este, por favor, vamos a hacer una cosa.
A mí me da vergüenza que me vean a hacer el amor.
Póngase contra la pared y ahí les voy hablando.
Agárame la chiche, mire, qué maravillosa.
¡Ay, ay, ay!
Calma, calma.
Me da química.
Este es el primero que me cuesta.
Estálo.
El parcial, tú quítame lo.
Yo te lo pinto, cariño.
Siente verdad.
Ya te deje que bajarme, los cazones no van a salir colados.
Pero ven aquí.
Ven aquí.
Ven aquí.
Es todo conmigo.
¡No, no, no!
No estés piando, pincla.
Nex, la que sigue.
Nex.
Mami, chiquita.
Muévete, mi hijita.
Muévete.
¿Por qué no?
Porque se me sale.
Bueno, una vez que ya la tienen en sus manos, bien acida.
Acida?
Apergollada.
Cojida.
Ay, por Dios, no quiere uno ser vulgar.
Perdón, mi lady, mi perdón.
Bien, ya que la tienen ustedes con sus dos manos, bien agarrada.
No la aprieten mucho porque la pueden ponchar.
Pero ya que la tienen, así disfrutenla.
Y inmediatamente después, traten de meterla en el ojito por el mero sen.
¿Ok?
Ay, mayora, mayora, enseñéme a mi primero.
Claro, mi vida, claro.
Para todas va a haber.
Aguanten mi cantita.
A ver, volteate, chiquita.
Mi hija.
Ahora agárrame la pelota.
Sí, y ahora?
Bueno, así como yo te estoy agarrando a ti.
Agárrate la pelota.
Siente que no te lastime.
Pero sí te agarro.
A ver, contamos tres.
Una, dos...
Y... Tres, venga.
¡Sale!
Muy bien.
A ver la que sigue.
Aviéntame la pelota.
Ay, hasta se viene a curar la cruda aquí.
¿Y ahora qué?
Ah, sí.
Está buena la borracha.
Está buena la borracha, esta cabrona.
¿Dónde llegué aquí?
A ver, deporte de la nación, de estas gentes.
A ver, contamos una.
Ahorita te toca a ti, mi lady.
Una...
dos...
para allá, pendejo.
Ay, ya.
Gracias.
¿No te parece que la mayor está muy cambiada últimamente?
Esa es lo que yo he estado pensando.
¿Por qué caíste aquí?
Ah, pues es que Gaya en mi cuerpo andaba despantapájaros.
Me quema, siquito.
¿De qué andabas?
Despantapájaros.
¿Qué clase de pájaros espantabas?
¡Pofigüeños!
Bruta, me vas a sacar los calostros.
Chíngale tú sola.
Perdón, tenienta.
Pues te conoce a la señorita Elizabeth Valdez.
¿A qué manera de hacerse pendeja, man?
Ay, qué manera de hacerse pendeja.
¿Me están hablando?
¿Dónde le conteste?
La estoy diciendo a usted.
¿Le están diciendo a mi a mi?
Pues que no la mandó encerrar, porque no le aguantó el faje.
¿Qué?
Que no le aguanté el qué?
No se agapendeja, hombre.
Recuerde que la mandamos al cuarto de castigo.
¿Qué la mandó?
Sacarla, sacarla rápida de ahí, pero inmediatamente.
Imposible.
¿Por qué?
Usted la acusó con la directora y le echaron cinco días.
¿Yo?
Yo la acusé.
Yo me...
¿Quién goa mi madre?
¿Qué poca madre tengo?
Bueno, enjáuleme a todas estas.
Y, este, yo tengo que hacer.
Es usted un verdadero caballero, joven Faust.
¿Y por qué me dice eso, Mayora?
Por favor.
No me llame Mayora.
Me hace sentir Mayora de edad.
Bueno, quiero decir, ¿cómo le pusieron en la pila?
De cabeza.
No, no, lo que quiero es que... ¿Cómo le llaman en su casa?
Achiflido.
Qué vulgaridad, por favor.
¿Cómo se llama?
Como mi madre.
¿Cómo se llama su madre?
Como mi abuela.
¿Y cómo se llaman las tres?
Igual.
Quiero decir, Gendil y Azela, ¿Qué cómo se llama, chingao?
Y esto, me encanta que rompamos el turrón.
Turrón?
Turrón, camate.
No se crea.
Me llamo Claudia.
Tengo nombre de revista, verdad?
¿Y por qué dice que soy un caballero?
Más que un caballero.
Ya no hay hombres como usted.
Es la primera vez que alguien me invita a tomar
una copa y realmente me llevan a tomar una copa.
Ay, qué Claudia.
Bueno, y los otros, ¿dónde la llevo?
Al hotel.
Y yo pago.
Y me compro una botella de ron y ya borracha chingue a su madre la vida.
Ay, qué bueno que se animó a bailar.
Vamos, vamos, vamos, vamos.
¿Va usted a perdonar?
Quizá estoy un poco tomada, pero es que quise perderme
en los humos del alcohol para saber hasta dónde llega.
Pues, no es por darse la desea al Planquita, pero yo vivo lejos y en plazuela.
Pues no es por humillar, no, no sientas.
Yo no siento ni el puto socalito.
Y eso que su amigo, el chino, me dijo que quería usted
arrimarme el camarón y yo no siento ni la hueva de Lisa.
¿Viste, Claudia?
Sí, es la primera vez que me pasa que una mujer me exita tanto.
¿De verdad?
Vamos a un lugar íntimo.
Sí.
Te voy a destrozar.
No, no.
Qué texito.
Sácame las uñas de las largas.
Te tengo una sorpresa.
He estado tomando lángulas de un caballo percherón.
Y este... me ha crecido mucho el bello.
En todo el cuerpo.
Este... ojalá y no te raspe.
Ay, panta.
Ay, panta.
Ay, tú sabes a Sábanas.
Ay, ay, amor.
¿Y eso qué es?
Eso es el brasier, mi amor.
Ya sabes que no me gusta quitármelo porque tengo chiches de cebolla.
¿Cómo es eso?
Es pa llorar, no te hagas.
Ay, no hay el diálogo.
Ay, el de abajo es... me lo mandaron de Falluca de Los Ángeles.
Ay, qué maravilla.
Pero cómo han adelantado en esto de los postizos.
¿Verdad, mi amor?
Está por amanecer.
Sí, pero ya vez no llevamos prisa, ¿no?
Y... así eres para todo.
Claudia, te lo juro que nunca me había pasado.
Todos me dicen lo mismo.
Caray, mi ruina.
Digo, mi reina, es que yo tomé mucho.
¿Y qué?
¿Lo usas como popote?
No, no lo uso del popote.
Lo que pasa es que me puse nervioso.
Sí, y yo me puse como popote.
¿Qué te hiciste?
¿Qué de achivito en precipicio?
¿Qué de afilador?
¿Qué de monito tragando pan?
Bueno, ya el colmo.
Hasta pararme ahí, poniéndole las nalgas a mi sagrada madre en su cara.
Y todo para qué naranjas del paraguay.
Es una homilación para mi feminidad.
Toda la noche me la pasé dándome daños de
asiento en agua de romero para estar... y nada.
Mi amor, te sorro.
Vida mía.
¿En serio?
¿Por qué no...?
Es que no, y lástima de nariz.
Me fui con la finta, te lo juro.
Tienes más grande nariz que la chingadera.
No, mi amor, no, no, no te pongas así.
¿Cómo quieres que me pongas?
Ya, por favor, ya.
¿Por qué no... no lo intentamos otra vez?
No creo que sirva de nada.
Otro día nos reponemos, ¿no?
¡Vámonos, vámonos!
¿Faso averiguaste algo?
La tiene encerrada, en un cuarto de castigo.
Y no pudo averiguar nada, me voy a tener que disfazarle otra cosa.
¿Y a ti cómo te juegues?
En la chingada, pues, bien cheví que se parece igual a ti.
Ah, pues, larga osada, te voy.
¡Ay, Claudia!
¿Pero por qué te vestices tan rápido?
Yo me he visto a la hora que me la mi chingada gana, ¿te enteras?
Ay, enseñame otra vez tu postizo.
¿Qué tienes?
¿Cuál postizo?
¿Qué crees que soy de las inmorales que se inyectan lándulas de mono?
¡Guácara!
No se lo tomas de este lado.
¡Dón Tomásito!
¿Qué pasó, cabrón?
No así me conoces, ¿no?
Bueno, pues, este, perdone, pero a mí me vieron la cara de pendejo.
Si te la traías tapado, ¿qué quieres, güey?
¿Hicieron pendejos de dar que no lo conocían?
No, bueno, pues, es que la mera verdad nos vieron la cara de guarines a los dos.
Ah, qué sepa la chingada.
¿Ya sabe por su culpa dónde anda la señora?
¿Y te lisa de dónde fue parar?
Por sí, pues, yo no pensé que llegaran pa' tanto.
¿Cómo va tan?
Tú sabes algo, eh.
Suéltala, ¿qué traes?
Ah, pues, luego que voy viendo al perro rascarnos en el suelo de allí del jardín.
Oh, el puto perro.
¿Qué tiene que ver el perro?
Pues, te se enteró algo.
Miren, miren, este creñero.
Miren más, miren más que...
Es una peluca.
Miren, y luego sacó una pistola.
Miren, nada más que le envolví aquí porque no se mejora disparar.
No, sí, pendejo no es.
No, no es pendejo.
Aquí está la clave de todo.
Maestro, en esta pistola están las huellas
digitales de quien haya disparado sobre el abuelo.
Y esta peluca...
esta peluca fue usada para hacerse pasar por Elizabeth.
¡Mira, soy un chingón!
Aguántame con el director.
Voy a la policía.
Y tú recuérdame que te recomiende para que dirijas la reforma agraria.
Elizabeth.
Elizabeth.
¿Y ahora qué hice, señora directora?
Tu caso se ha vuelto a revisar porque han surgido nuevas
pruebas para determinar si eres definitivamente culpable o no.
Por lo tanto tienes que acompañar a estos señores a una comparecencia.
Vamos.
Continúe usted, señor Rodríguez.
Bien, licenciado.
Las cosas sucedieron así.
Don Indalesio Recio, padecía del corazón, había sufrido dos infartos anteriores.
Por lo que solamente hacía falta un susto para provocar un tercer infarto.
Bien, ese día el doctor Cifuentes y Carlita se pusieron de acuerdo.
¡Ay, cabrón!
¡Enístame!
Este digno representante de la raza Totonaca me fue a ver al lugar donde yo
laboro y me llevó la peluca que le entregué a usted y la pistola que usted
mandó a revisar al departamento de Balística.
Y, además, abundando en pruebas, encontré yo en la peluca tres pelos rubios.
Deducción son de acá.
Bien, pues ya después de haber escuchado lo visto y de haber visto lo escuchado,
pues no hay pelo.
Adelante, continúo.
Un momento.
Señor, aquí está el informe.
Gracias, doctora.
La doctora Bértice es la jefa del laboratorio.
Ah, bueno.
Podríamos saber los resultados de las pruebas, colega.
¿Cómo no?
Se encontraron unas huellas dactilares que corresponden a una fémina.
De una mujer.
Perdón, colega.
Podríamos conocer el nombre de la fémina a quien pertenecen a esas huellas.
Claro.
Las huellas pertenecen a la señorita...
Carla Valdés.
¡Imbécil!
Te dije que no se van a descubrir.
Es tu vida.
Solo a ti se te pudo haber ocurrido la pendejada
de enterrar la peluca y la pistola en el jardín.
¿Por qué?
Silencio, silencio.
Callados, policías.
Deténgan a los señores.
Vamos, sáquenlos.
Colegas, muchas gracias.
Colegas.
Mi vida.
Atención, mini policía.
Sacándose mucho para la chingada.
Mi amor.
Entonces, qué, mi cielo?
¿Nos casamos?
Ay, ¿tú qué crees?
Yo creo que sí.
Ojalá ahí no te quedes como las novias de pueblo, vestida y alborotado.
¿Verdad que soy bonito?
Mucho.
Tranquilízate, cálmate.
Tomasito así es.
No tardaré en llegar.
Por favor, joven.
Señor.
Ay, le mandan esto.
A ver, a ver.
Eliza, perdóname, pero el matrimonio no va con mi personalidad.
Te quiere tomar.
Atentamente, la araña.
Ay, ahora sí no nos va a tomar el pelo.
Él es Tomás.
¿Cómo no?
No, no, no, no.
No, no, no, no.
Ay, señor, no, no.
¡Vale a tomar!
¡Vale a tomar!
¡Vale a tomar!
¡Vale a tomar!
¡Vale a tomar!
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