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Tenía que caerme a mí precisamente esta desgracia.
Pero es posible que apenas te cartes te eches el suelo.
¿Qué clase de caballo eres, si se puede saber?
Razona un segundo.
Yo no te llevo a los hombros, eso está claro.
El agua se ha acabado, el sol abraza y si te duermes aquí coges una insolación.
Mira quién está ahí.
Ese tipo usa la pistola en lugar del cerebro. Es Sony.
Vaya, veo que el miedo se te hace levantar, ¿eh?
Vamos, Ronfone, anda.
¿Te gustaría ir cuesta abajo, eh?
Ya lo comprendo.
¿Por qué me miras con esa cara de víctima?
¿Tengo yo la culpa de pesar 100 kilos?
Si te crees que voy a ir a pie porque estés más cómodo, más listo.
Anda, pesado.
¿Has visto?
Con un poco de buena voluntad se puede hacer.
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No es imposible, puede ser hecho, puede ser hecho, si
realmente lo quieres.
Por aquí huele a caballo.
¿De quién son estos caballos?
Evidentemente tuyos. ¿Y sabes cómo acaban los ladrones de caballos?
¿Y yo qué tengo que ver? Han hecho amistad con el mío. Además de ladrón
gracioso. Muy amable.
La soga, no perdamos el tiempo.
Pero si aquí no hay ni un árbol.
Lo importante es que haya un cuello y tenemos el tuyo.
Tal vez sea mejor la cuerda.
Lo siento mucho, pero no se ahorca un cristiano delante de un niño. ¿Y quién
le ha invitado al espectáculo? ¡Largaos de aquí!
Pero tú no eres el sheriff, y si no eres el sheriff no puedes hacer eso.
Lo puede hacer.
Sepa que va a cometer un homicidio. Este hombre tiene derecho a un juicio legal.
Eh, creo que el abogado tiene razón.
¿Es abogado?
Claro que sí, muy bueno.
Está bien.
Primero celebraremos el juicio y después torcaremos igual.
¿Qué?
¿Está bueno?
Si llego a saber que en esta cárcel dan pavo, vengo antes.
Con sus castañas.
Y su grasa tan doradita.
Oye, ¿ves esta parte redonda y esta parte recta?
Según tú, ¿cuál es lo más largo?
Según yo, tú eres tonto de rebate.
Es que nunca he sabido si es más largo esto o más largo esto.
Eres imbécil.
Es más largo lo largo.
¿Tú te apostarías, por ejemplo, el pavo?
Vamos a verlo.
Atención, ¿eh?
Mucha atención.
Pero si hubiera ganado... ¿Tú qué me dabas?
El pavo.
Un momento.
Olvidas una cosa. El pavo ya era mío.
Era...
juego tan bonito.
Suelta ese pavo enseguida.
De eso nada.
¡James!
¿Me oyes?
¿Quién es?
Somos nosotros, James.
Apártate del muro.
¡Esguárdate!
¡Date prisa, James!
¡Date prisa!
James Bean, ¿dónde estás?
¿Dónde estás?
Responde. Eh, muchachos, está aquí, echando una cabezadita.
¡Han volado a la cárcel!
¡Hay que avisar a Sherry! ¡Vamos!
¡A la arma!
¡Que se escapan! ¡A caballo, a caballo!
¡Que se escapan, James Bean!
¡Hay que acorralarlos! ¡No los dejamos escapar!
¡El Sherry! ¡Dónde está el Sherry!
¡Cuidado! ¡Cuidado!
¡Qué tristeza!
Tenías que haber estado conmigo.
Dan un pavo para comer. Y cuando terminas, te abren la puerta.
¡Quieto ahí!
Hazte cuenta de que te han juzgado.
Y reza si sabes.
Que lo dudo mucho.
¡Eh, amigo!
¡Espera! Si yo estuviera en tu pellejo, no lo haría. ¿Me lo vas a impedir tú?
De eso puedes estar seguro.
Lo siento, pero a ese cerdo lo necesito vivo.
¡Coburn!
¡Coburn!
¡Coburn!
¡Coburn! Hermana, no irá muy lejos.
No te preocupes.
¿Qué te pasa ahora?
Sí, me has dado una idea.
Está bien que te metas en todas mis cosas, pero esto ya es demasiado.
Déjame.
¡Socorro!
¡Socorro!
¡El corazón!
¡Venga!
¡Acerca!
No tenga miedo.
Me muero.
Venga.
Es usted el ladrón de... No importa.
He disparado para atraer su atención.
Podría haberme disparado a la cabeza si la traía mejor.
Yo me fío de usted. Tengo muchos años y el... Corazón, un ataque, me muero.
Por favor, coja esta carta.
Ahí detrás está esperando Chip, mi nietecito.
No he querido asustarle. No se muere uno delante de un niño.
Si es usted honrado, dele esta carta.
Lleve al niño a Westland. Se lo ruego.
¿Hay ferrocarril en Westland?
Sí.
Dos.
Bueno, si hay ferrocarril, descanse en paz. Quiero decir, que esté tranquilo.
Chip. Chip,
Chip, Chip.
Parece que estoy llamando a una gallina.
Chip, ¿dónde estás?
Chip.
¡Manos arriba!
Escucha, Chip, acabo de hablar con...
Hasta los niños me tienen que disparar.
Oye, ¿no te parece que eres demasiado pequeño para jugar con un arma?
Perdona, es que no te había conocido. El tío me dijo que hiciera la guardia. Ah,
¿era tu tío?
Creí que era tu abuelo.
Anda, ven.
¿Sabes lo que me ha dicho tu tío?
Me ha dicho que...
Él va adelante y que tú y yo, nosotros, después... Bueno, ¿qué tengo que
llevarte a Westland?
Se ha muerto.
De cierto modo, es... Bueno, como si estuviera descansando, ¿comprendes?
Le fallaba el corazón, ya lo decía él. Y ahora estoy solo, ¿qué hago?
¿Qué vas a hacer?
¿Vienes conmigo? Yo te llevo a Westland, ¿de acuerdo?
¡Rofone!
¿No sabes la noticia, Rofone?
Vamos a viajar en tren.
El tren es una cosa de señores.
Estarás contento, ¿eh?
¿Ves algo?
Veo a un hombre con cara de malo montado en un carro.
Y lleva una pistola.
Te persigue a ti, ¿verdad?
Y tú vas huyendo.
No digas tonterías.
Yo no huyo de nadie. Solo voy buscando el ferrocarril. ¡Arremulo!
¡Mulo! ¡Ya, ya!
Pero qué mal hacemos cantando. ¡Basta ya!
Yo me muero de aburrimiento aquí dentro.
Ya, y mientras tú solo piensas en divertirte, él solo piensa en escaparse.
Pero él no escapa, ¿no te das cuenta?
Eres tú quien lo obliga a huir con ese endemoniado carácter. Toda la culpa es
tuya. ¿Por qué no tratas de hablarle con un poco de calma y de buenos modales?
Pero tú al revés, siempre con esa maldita pistola disparando contra él.
Está bien.
¿Sabes algo?
Mi tío no era abogado. ¿Qué quieres decir con eso?
¿Que me ha salvado la vida?
Que va, no te han ahorcado porque eres bueno, ¿verdad?
En cambio ese que te persigue es malo, ¿a que sí?
Porque te persigue, ¿verdad? Y tú antes me habías dicho que no.
¿Por qué te persigue?
Oye, Chip.
Prometí a tu tío que te llevaría a Westland.
Pero como empiezas con los porques...
¿Qué esperas?
¿Y el tenedor?
¿El qué?
Nada.
Muy bien, así me gusta.
No te muevas, Coburg.
¿Y quién se mueve?
¿Puedo terminar de comer o tienes mucha prisa?
Levántate.
Sí, ya lo veo. Tienes mucha prisa.
Chip, no podré mantener mi promesa.
¿Y este quién es? ¿Un enano?
Es el sobrino de mi abogado.
Quieto. ¿A dónde vas?
Oye, Sonny...
No se puede matar a un hombre delante de un niño.
Y además a un hombre que está desarmado.
Eso no lo hace nadie en el oeste.
Se puede hacer.
No te preocupes. De momento no le mataré.
Antes tiene que casarse con mi hermana Mary, este cerdo asqueroso.
No quiero casarme con nadie. Prefiero morir soltero.
No.
Para ti es muy cómodo.
Porque si te mató ahora, mi hermana viviría el resto de sus días, como se
dice, en la vergüenza y el deshonor.
En cambio, matándote después de la boda, ella sería una respetable viuda.
¿Y tan respetable? Como que no le he tocado ni con un dedo.
Qué asco de café, ¿eh? Eso no tiene importancia.
Lo importante es que la gente cree lo contrario y por consiguiente ya te lo he
dicho.
Primero tienes que casarte con ella.
Y luego te liquido, ¿eh?
O sea que puedes vivir 100 años, ¿eh, Coburn?
Va a estar con que no te cases.
Claro, es verdad.
¿Has oído lo que ha dicho el sobrino de mi abogado?
Enano, acércate un poco.
Ten esto.
Fíjate.
No me importa si tengo que cortarte los dos brazos y las dos piernas y la cabeza
si hace falta. Muy amable. Pero tú te casarás con mi hermana.
Mira, tengo algo para ti.
Echa una ojeada a esto.
Creo que está escrito aquí.
Bueno, es una licencia matrimonial.
Ahora no tienes más que venir conmigo y buscamos un pastor y...
¿Puedo verlo?
Sí, sí, cómo no. No, no, no.
No soy tan tonto, ¿no?
Vamos, Chip.
A hueca y lela.
¿Y a este le dejamos aquí?
Si te parece, avisamos al médico.
Arre, mulo, arre.
Quisiera saber por qué tu tío, que en paz descanse, quería traerte a este
cementerio.
Mi tío decía siempre que aquí íbamos a hacer fortuna.
¿Fortuna aquí?
Aquí no hacen fortuna ni los ladrones.
Mi tío no se equivocaba nunca. Además, este sitio me gusta.
Si te gusta a ti, quédate.
En cuanto a mí, apenas te deje instalado salto al primer tren y si te he visto no
me acuerdo.
El Señor sea con vosotros.
Pues eso esperamos, gracias.
Bienvenidos a mi pequeña y pacífica comunidad.
Y aburrida, ¿no?
Esperemos que los forasteros no vengan a alegrarla.
¿Piensan detenerse aquí por mucho tiempo?
No, no, no. Solo debo hacer una cosa.
Después me marcharé.
Id en paz entonces.
Y que el Señor no os abandone.
Qué sheriff tan educado.
Remulo.
¿Qué les pasa a esta gente?
Oiga, ¿qué ocurre?
Nada. El sheriff que ha salido a dar un paseo. Bueno, ¿y qué?
¿Y por qué me lo preguntas a mí?
Estoy aquí desde hace poco, pero lo sé por experiencia.
Cuando el sheriff sale de paseo es que va a pasar algo gordo.
¿Qué estás haciendo?
Yo nada, comiendo un poco de tierra. ¿No lo ves?
Tu tío no se equivocaba nunca, ¿eh?
Nunca.
Vaya.
Esos son los 50 dólares que me regaló la tía Emily el día de mi primera comunión.
Es un riesgo llevarlos encima.
Te los depositaré ahora en el banco.
Tú espérame aquí.
Buenos días.
Oiga, está cerrado.
No vengo a sacar dinero, sino a ingresarlo.
50 dólares.
Bueno, ya que se trata de un ingreso, pero deprisa.
¿A nombre de quién el ingreso?
¿Es segura la caja fuerte?
Por favor, ¿el ingreso a nombre de quién?
Dígame qué pone aquí.
Es el título de propiedad de la casa del pozo.
Está situada a las afueras del pueblo. Es una casa abandonada.
Sí, es el derecho a utilizar el agua para riego a nombre de Chip Anderson.
¿Ah, sí?
¿De Chip Anderson?
Sí, eso dice.
Lo sabía.
¡Manos arriba!
¡Todos!
¿Cuántas veces te hemos dicho que te vayas del pueblo, eh?
Perdón, ya me voy. Pero antes tengo que liquidar el banco.
Nos ocuparemos nosotros de eso.
Rápido, muchachos. Yo os espero en el salón. Tengo sed.
¿Dónde nos hemos visto antes?
¿Cómo voy a saberlo? Tienes la cara tapada.
No nos hemos visto.
No te pongas a contar el primero ahora.
Pero no veas que hay más.
Ya está bien, hombre, ya está bien.
Cógelo. Acabó ahí.
A mí no me importa que asaltéis todos los bancos que queráis, pero esto no te
lo llevas.
Este dinero no es del banco, es mío.
Lo que quieres es bronca, ¿eh, gordito?
Yo no estoy buscando bronca, de verdad.
Y yo te digo que sí.
Agarra las armas ahí.
Mejor que me lo lleve.
Este banco no me parece muy seguro.
¿Y esto?
¡Bueno! ¡Joder, es hecho que me enfade, en serio!
y lo ha convertido en una catástrofe. No se puede arrasar un banco así.
Ellos me han provocado, ¿no?
¡Cuidado, Comun!
¡Quieto ahí!
¿Tengo que levantar las manos o te sirve así?
Lo mismo da.
Para lo que te van a servir.
¡Eh! ¡Vosotros! ¡Quitaos de en medio!
¡Fuera de aquí! ¡Deprisa! ¡Deprisa!
Apenas te case, me vas a pagar este cuello roto. ¡Maldita sea tu estampa!
¡Gobur! ¡Mi madre! ¡Gobur! ¡No te veo!
¡Vuelve enseguida al carro!
¡Pero si solo quiero darle un beso a Cobur! ¡Vuelve enseguida al carro, he
dicho! ¡Cobur, ven aquí!
¡Cobur,
ven aquí!
¡Descuida, enseguida vengo! ¡Cobur, por esta parte, así no puedo verte!
¡Pero no ves que no puedo volver la cabeza, cerdo!
¡Acércate, vamos!
¡No te preocupes! ¡Enseguida vuelvo, voy a buscar un pastor!
¡Ya, ya!
¡Detén los escapas sin casarse! ¡Cobur, para casarnos!
¡Claro, para casarnos, no necesitas un pastor!
¡Déjalo, el pastor!
¡Busca un médico, vamos!
¡Necesito mover el cuello!
Hay un desastre.
¿Es que no te gusta?
Al bajo.
Este debe ser el pozo para regar, ¿no? Claro.
Vamos a probar el agua, si es que hay.
Oye, Chip, ¿crees que tu tío... Mi tío me dijo que yo viniera a Westland y yo
me quedaré en Westland y me haré rico vendiendo el agua.
Agua, ¿eh?
Tango asqueroso y repugnante.
Vosotros dos.
Fuera de aquí.
¿Fuera de dónde?
Propiedad privada.
Sí, ya lo sé. Él es el propietario.
No, ha muerto.
La propiedad ha pasado al municipio.
Debe haber un error.
Es él el propietario.
Lo pone en este papel.
¿Verdad?
Mis documentos. No tienen derecho.
El niño tiene razón.
Debíais haberlos leído antes de romperlos.
Nada de bromas.
¿Has entendido?
¿Repetirlo otra vez?
¡Qué bonito!
Nada de bromas.
¿Comprendido? ¿Has visto, Chip?
Izquierda.
Derecha.
Izquierda. Derecha.
Coge las armas, Chip.
Ya no te molestarán más.
¡Arriba! ¡Levantaos!
Fuera de aquí, no quiero veros más.
¿Cuántas dioptrias tienes?
¿Dio qué?
Lo que te falta para ver bien.
Yo veo estupendamente.
Entonces, ¿por qué usas gafas?
Me ayudan a pensar.
¿Por qué no me ayudas a descargar el carro?
Ya que ese loco del Sony tiene el cuello roto, puedo quedarme hasta mañana.
Una mala caída del caballo, supongo.
Llamémosle caballo.
Bien, póngase a los pies, por favor.
No mire, señorita.
Ahora no se ponga a chillar, porque si chilla yo me pondré nervioso, me pasaré
de rosca y ya puede despedirse del cuello.
No te preocupes. Nadie me ha hecho chillar nunca.
¿Estamos listos? Adelante.
Ya se lo he dicho. Los chillidos me ponen nervioso. Pero me duele mucho. El
cuello en remojo.
Fumigaciones, fomentos y catoplasmas. Pero todo muy caliente.
Todo hirviendo.
Sí, doctor.
He comprendido. Todo hirviendo. ¿Y reposo absoluto? Sí. Un momento, espera.
Yo debo salir y buscar a un tipo, doctor. Yo no puedo quedarme aquí. Tengo
que hacer algo.
Usted no se moverá de esta habitación. Buenos días.
No lo olvides, señorita. Todo hirviendo. Todo hirviendo.
Pero, ¿y si se abraza? No importa. Cuando se está enfermo, lo que interesa
es curarse. Está bien, doctor.
Buenos días.
Este tío es un matasano.
El imbécil me obliga a quedarme aquí y mientras tanto ese cerdo de Coburn se
nos escapa otra vez.
Siempre con esa manía. Ha dicho que iba a buscar al pastor.
¿Y es verdad?
No comprendo por qué la tomas con él.
Vamos a ver, ¿a ti qué te ha hecho?
Mary, ve.
¿Me haces un favor?
¡Vete a tu cuarto!
Seducida, abandonada y cretina.
Pobre Coburn.
¡Chicas!
¿Dónde estás?
¿Qué hay, Sonny? ¿Qué te pasa? ¿Cómo te traes? ¿Quieres seguir? ¿Estás mejor?
Dejadme, dejadme. Ya basta, pesadas.
Tenéis que contratar a un pianista. Y empezar a trabajar esta misma noche y
traerme la pasta cada mañana.
¿Entendido? Pero, Sonny, ¿cuándo te levantas?
Otra cosa. Quiero saber dónde está Cobur. Informaos.
A estas horas échale un galgo, Sonny. Pues quiero saber dónde ha ido. Fuera de
aquí ahora. Marchaos. Vamos.
Largo de aquí.
Adiós.
Tú encárgate de ellas.
¿Puedo preguntarte una cosa?
¿Qué?
¿Quién es más fuerte, tú o un bisonte?
¿Has visto alguna vez un bisonte? No, pero seguro que os parecéis, aunque tú
eres más fuerte.
Bueno, si tú lo dices.
¿Sabes una cosa?
A mí esa chica me es muy simpática.
¿Quién? Esa, tu novia.
Yo no tengo ninguna novia.
Entonces, ¿por qué está enamorada de ti?
Oye, no empieces con los por qué. Si no, cojo el tren y me largo.
Perdona, Coburn.
El señor sea con vosotros.
Veo que estáis trabajando.
Bravo, bravo.
Bien. El trabajo ennoblece al hombre.
Usted no era el sheriff.
También. Pero cuando le llegó la hora al pastor Siegfried, que Dios tenga en su
gloria, tuve que ocuparme de la custodia de sus ovejitas.
Pero nosotros no tenemos ovejas, así que... Al grano. He venido aquí como
pastor para ayudaros. Mira.
Mil dólares.
Para mí. Para ti.
Y también... he traído unos caramelos para el niño.
¿No?
En breves y simples palabras.
En breves y simples...
¿Me escuchas, hijo?
Perdón, diga, reverendo sheriff.
En breves y simples palabras, yo no creo que Westland sea el sitio más adecuado
para la infancia.
Y tampoco yo.
Nada más llegar, han asaltado el banco.
¿Asalto? Sí. Hay una denuncia.
Me han dicho que hubo una pelea y que el provocador fuiste tú.
Fueron ellos los que empezaron.
Mil dólares.
A cambio de esta...
Llamémosle casa.
Así podéis iros a un lugar más adecuado para
vuestras almas.
¿No has oído lo que ha dicho el reverendo Sherif?
Quiere comprar esta casa.
Y te regala caramelos.
No me gustan los caramelos.
Pero es que no te das cuenta. Nos quiere echar de aquí.
Sí, como al banquero. Pero este barracón debe valer como mucho, 100 dólares.
Pero si él nos ofrece 1000 dólares.
Es que vale mucho más. Mi tío no se equivocaba nunca.
Entonces cogemos los 1.000 dólares y nos quedamos.
Eso sería una estafa, Coburn.
El dueño no quiere vender.
Lo siento mucho por vosotros, hijos.
He venido aquí para cumplir una obra de misericordia.
He sido rechazado.
De ahora en adelante, solo me queda confiaros en la divina providencia.
¿Sabes lo que te digo?
Que vamos a descubrir qué hay en esto.
Cien los cuantos...
¿Puedo entrar?
Adelante.
Oh,
perdóneme. Creí que usted era el hombre que me enviaba la providencia. Pero veo
que me he equivocado.
No, no, no se ha equivocado.
Precisamente estaba buscando un pastor para una boda.
En realidad no ejerzo. Venía porque me han hablado de usted.
Pensaba que podría hacerme un favor, pero veo que, desgraciadamente, dado su
estado... Bien, ¿puedo
saber de qué favor se trata?
Los caminos del Señor son infinitos.
Yo encierro los ojos ante tus, digamos, chiquitas.
Que traen al pueblo un poco de... digamos, alegría.
Y tú me arrancas una mala hierba de Westland.
Se llama... ¿Qué te pasa? ¿Es que no puedes estar un
momento sin darle gusto al dedo?
Acabado de dormirme y tú con esa manía de disparar me has despertado.
Por favor, cierra la boca.
¿Un pastor?
Lo manda Coburn, ¿verdad?
Más o menos.
¿Has oído, Sonny? Ya sabía yo que Coburn no me mentía.
Anda, ¿por qué no te vas callandito a la cama? Entre tanto yo, que por eso soy el
cabezo de familia, ¿no? Hablo de todo con el reverendo.
Luego, luego.
Sigue con tu siesta, hijita mía. Vete tranquila.
Vuelve a la cama, tesoro.
Ándale.
Óyeme, hijo.
No entiendo nada.
Ya.
Quizás sea mejor así.
Escucha.
Esto no hace falta.
Yo te liquido a Coburn.
Pero antes tienes que celebrar su boda.
¿De acuerdo?
Encantado. ¿Y con quién tengo que casar a esa inocente jovencita?
Y apenas los hayas casado, yo liquido a Coburn absolutamente gratis. ¡Santas
palabras!
Gratis et amore Dei.
Te doy mi palabra de honor.
Entonces, ¿la boda a qué hora?
Eso... tendrá que esperar algo.
Bueno, cuestión de unos días, hasta que se me cure el cuello. Hasta entonces a
Coburn no debe pasarle nada.
Y que no escape del pueblo.
¡Qué grande es ese cerdo!
¿Has visto Coburn?
¿Y esos?
Cuidados trabajadores, ciudadanos de Westland.
Acercaos y dejad que se acerquen.
Abrid las orejas, gente de Westland.
Por un solo cubo de vuestra tierra, yo os pago dos dólares. No hay quien de
más.
Abrid los oídos. No he venido aquí por necesidad.
Eh, oiga.
¿También para comerla?
Sí, ¿por qué?
Cuénteme qué gusto le saca.
Eso es cosa mía.
¡Dos dólares por un cubo de tierra!
¡Sí, señores, dos dólares por un cubo de tierra!
¡Pero vamos, corred todos a vuestras granjas!
Traedme un cubo de tierra por barba y yo os daré dos dólares a cada uno.
¿Pero qué representa un cubo de tierra frente a dos auténticos dólares?
Oye, ese hombre no dice la verdad, ¿por qué?
Aquí pasan cosas muy extrañas. Se come tierra.
El sheriff con su manía de echar a la gente del pueblo.
Es mejor que demos una vuelta y hagamos unas preguntas.
Ven conmigo.
Qué guapo.
¿Dónde lo has encontrado?
En realidad, ha sido él quien me ha encontrado a mí.
Oye,
Terry.
¿Tú le has explicado a Sonny que Mary se coló en tu habitación y que yo la
confundí contigo?
Claro que se lo he explicado.
Pero como se enteró todo el pueblo, él dice que tiene que matarte.
Ten cuidado.
A él no le importa que seas inocente. Apenas os hayáis casado, te convertirá
en un colador.
Ese tío está mal. Mal de la cabeza.
No, Coburn. Eso no.
Mary era virgen. Y un hermano.
Tiene el deber de defender el honor de su hermana.
Ya veo.
Tú también estás loca. Qué pena.
Vamos, chicas.
Adiós, Coburn. Adiós.
¿Un whisky?
Producción propia.
¿Con el agua de aquí? Pues claro, señor.
No lo quiero.
Dime una cosa, ¿aquí hay chicas?
¿En el pueblo?
Claro que hay chicas, pero no acostumbran a frecuentar este sitio.
No, me refería a mujeres.
Sí, aquellas.
No, quiero decir, de esas que alternan. Bueno, ya me entiendes.
¿Qué, qué, qué?
Chip,
¿por qué no te vas a llenar un cubo de tierra y luego se lo vendes a ese loco
de ahí fuera? A lo mejor te da dos dólares.
Ah. Ya entiendo, las que... Eso es.
No, de esas no hay.
Pero en cambio está la viuda.
La señora Warren.
Conocerá a todos.
¿Dónde la encuentro?
Es la dueña.
Buenos días.
¿Qué desea?
Hablar cuatro palabras con usted.
Ya, eso es lo que dicen todos.
Luego, en cambio... No, no, es verdad.
Solo quiero cierta información, pero... no debe tener nada.
Se lo garantizo.
Ahora, me siento aquí y hablamos.
Aquí está mejor.
Dígame, ¿esa información que quiere, cuál es?
Mire, yo... Yo soy forastero. No conozco a nadie, claro.
Bueno, que no tengo tiempo para ambientarme. Y como usted aquí conocerá
tanta gente, he pensado que mientras alterna con sus amistades, bueno,
que... Que tal vez haya oído usted cosas que puedan
interesarme. Diga qué le interesa y si puedo serle útil, encantada.
Se ha roto.
Parece que en este maldito pueblo hay alguien que está echando de su casa todo
lo que puede.
Ay, amigo mío. A mí me lo va a decir.
El maldito juez me está dejando sin amigos.
Me está mandando a uno después del otro.
¿Pero de qué juez me habla?
De Francisco.
El juez. El pastor.
El sheriff.
Francisco también es juez. Sí.
Desde que murió ha agujereado el otro.
El pobre McLaren.
Él sí.
Él era un auténtico juez y una gran persona.
Que Dios le tenga en su gloria.
Supongo que aquí en Westland tiene que haber algo que le interesa mucho al
bueno de Franciscus.
Oiga, cuando usted está aquí hablando con sus amistades,
¿ya me entiende?
¿No le ha contado nunca a nadie algo sobre Franciscus?
No, nunca.
Pero...
Ahora que lo pienso bien, yo tengo una sospecha, ¿sabe?
Vamos, cuéntemela.
Juro. ¿Qué otra cosa iba a buscar?
Claro.
El reverendo pastor juez busca el filón, el yacimiento.
Perdón.
Perdone, señora... ¿Por?
Ah, sí, Warren, viuda Warren. Es usted una señora muy simpática y muy
inteligente. Gracias, ¿eh?
Oye, muchachito.
¿Mandé?
Dato que ormai sei qua.
Si ancora te la senti di fare quelle, ben quelle... Quattro chiacchiere.
Per caso ha dei fratelli?
Sono sola al mondo.
Brava.
¡Qué cabrón!
Gracias.
No. ¿Cómo que no te gusta? Si es una tierra buenísima. Sabe solo a tierra. No
me gusta. A ver el siguiente.
Tú, ponte la cola.
Sí, esta sí.
Tu nombre.
Chuck Jackson.
¿De dónde eres?
Toma, pon esto ahí.
Gracias. A ver, otro.
No, con uno tengo bastante.
Sí.
Anderson de la Casa del Pozo.
Toma, te has ganado dos dólares.
Gracias.
Vamos, volved a vuestras casas.
Se acabó el negocio, embrollón. Yo no embrollo a nadie. Ah, ¿no? ¿Y qué estás
haciendo con estos desgraciados? Yo no estoy enrollando a nadie. ¡Eh, vosotros!
Me gusta que maltraten a los viejos y a los niños.
¿En serio?
En ese caso, empezaremos con los mayores.
Adelante.
Pero si tú eres... Ahora me acuerdo.
Nerviosillo.
Debes calmarte si quieres seguir en el pueblo.
¿Entiendes?
Además, ahora puedes estar tranquilo.
Me ocuparé yo de tu seguridad.
Vamos a casa, Chip.
Ah, sí, el niño. Me olvidaba.
También de la suya, claro.
A vosotros nadie os molestará.
¿No has tenido miedo, verdad?
Qué niño tan rico.
¿Dónde está mi caballo?
¿Dónde? Han sido los hombres del sheriff. Los he visto antes.
Cierto, una simple medida de precaución.
¿Qué quiere decir?
Pues que debes quedarte en Westland.
Al menos por el momento.
¿De verdad?
Primero querías echarme de aquí. ¿Y ahora?
¿Qué quieres?
Una denuncia por arrasar el banco.
Después, otra por el salón.
Podría meterte en la cárcel.
Pero me caes muy bien.
Eso es, digamos que quedas en arresto domiciliario.
¿Satisfecho?
Pero sin caballo, ¿cómo te vas a ir?
De la manera más sencilla. Hay un ferrocarril, ¿no? Es decir, dos. Eso
dijo tu tío.
Anda, es verdad.
Lo siento, Chip. Me molestan las órdenes. Me han dicho que me quede y yo
me voy.
Además, ya no me necesitas.
Vale. La gente es buena.
Incluso el sheriff ha cambiado.
Nadie se meterá contigo. Ya lo verás.
Ya sé que tienes que irte. Además, el día menos pensado se cura tu cuñado y
viene, te casa y te mata.
Yo no tengo cuñados.
Y tú ten mucho cuidado con lo que dices.
Perdona, Coburn.
¿Y dónde irás? Lo más lejos posible.
12.500 millas. Entonces eso no es mucho.
¿Pero qué dices?
Mira.
Esta es la Tierra.
Ya sabes que es redonda, ¿verdad?
Sí.
Pues si tú estás aquí, lo más lejos posible es aquí.
Porque en cuanto des un paso más, empiezas a volver atrás.
Para mí eso es suficiente.
Oye, ¿a ti te gusta Mary?
Claro que me gusta.
¿Y por qué no te casas con ella?
Una cosa es que me guste.
Y otra que me case.
¿Por qué?
¿Quieres cerrar la boca?
¿Cómo voy a cerrar la boca si tengo que comer?
Bla, bla, bla, bla.
¿Por qué no hacemos una apuesta?
Si ganas tú, puedes seguir hablando todo lo que quieras. Pero si gano yo, tienes
la boca cerradita hasta mañana por la mañana. ¿De acuerdo? De acuerdo, Coburn.
Bueno, tú que sabes tanto de redondeles.
A ver, dime.
¿Qué parte es más larga, esta?
¿O esta otra? ¿Qué tonterías dices? Es más largo esto, el diámetro por 3, 14,
16.
3, 14... Está bien, habla todo lo que quieras.
Bueno, pues ya no hablo más, me voy a dormir.
Buenas noches, Cobo.
Qué amables.
¿Qué pasa, chicos?
Hola, Rofone.
¿Vienes al tren?
Gracias por traerme el caballo.
¿Qué haces?
¿Qué pasa?
Quieto. El sheriff ha dicho que nadie me debe tocar.
¿Quién te toca?
¿Qué te han atado como una morcilla?
Para frenar mi entusiasmo.
Aquí hay un pequeño malentendido. Parece que... ¡Has dado la orden y ellos le han
atado!
A estos pequeños.
Hemos aquí reunidos para celebrar el matrimonio entre la señorita Mary
Bronson y el señor Coburn... Coburn... Coburn... ¿Y qué
más? Un momento, reverendo.
Tengo aquí la licencia.
Ah, tenemos hasta la licencia matrimonial.
Así da gusto.
Loado sea el señor. Así es que, señorita Mary Bronson, ¿quiere usted por esposo a
la aquí presente?
Sí, sí, claro que sí.
Bien, muy bien.
Y usted, señor Coburn Thompson, ¿toma por esposa por su libre voluntad a la
señorita Mary Bronson?
Entonces yo os declaro marido y mujer.
Y ahora pasemos a la ceremonia religiosa.
No, no, no, déjalo.
A mí ya me basta con esto.
¿Cómo? ¿Pero es que te has vuelto loco de repente?
Yo quiero que toquen el armonio. Y yo digo que basta con esto, desátalo.
Sonny, por el amor de Dios, perdónale.
No le mates, es mi marido.
¿No es cierto que es mi marido?
No puedes dejarme viuda.
Es hora de acabar con los rencores y las venganzas de una vez.
Vete a llorar a casa. No, no.
Vamos a dar un paseo.
Ahí fuera.
Y dale, qué manía.
Lo siento por tu primera noche de bodas.
Y también por la mía.
Date prisa. Ya voy.
Adiós, Chip.
¿A ti qué te pasa?
No puedes matarle.
Ah, ¿no?
No, no puedes.
Coburn no es solo el marido de tu hermana.
También es el padre de tu sobrino. ¿Mi sobrino?
¿Qué sobrino?
¿De qué sobrino hablas?
Está esperando un niño.
¿Es cierto, Marie?
Sí, Sonny.
Santo cielo.
¿Me matas o lo aplazas?
Lo aplazo, canalla. Ahora me conformaré con romperte esa cara de cerdo.
Espera.
¿Qué quieres?
Habíamos hecho un pacto.
Un pacto entre caballeros.
Bueno.
te daré una lección tal que no la olvidarás en toda tu vida. Ten, guapo,
aguántame esto.
¡Toma, cuñado!
¡Basta!
Portaos como hermanos. Mejor es que disparéis.
¡Yo a vos!
¡Bestia! ¡Bestia! Luego arreglaremos cuentas. ¡Animal!
¡Sony!
¡Sony, te han hecho daño!
¡Sony, ¿dónde estás?
¿Comprendes ahora por qué no quería casarme?
¡Sony!
¿Cómo estás, hermano?
Me has roto el cigarro.
¿Estás contento?
¿Qué pasa? ¿Ya llega?
¿Quién? El tren.
Entonces, ¿por qué tocas?
¿No hay nadie aquí?
¿No hay nadie?
Dime, ¿cuándo pasa el primer tren?
¿Qué dirás yo? ¿No es este?
Bueno, esto es un buen sitio.
Bien.
Este... Nunca.
Pues entonces hacia el este.
Pues ven conmigo.
Calma, calma. No te dejes llevar por el entusiasmo.
Esa es la dirección este.
¿Has oído cómo suena el tren?
¡Mira lo que salieron de aquí!
Todo por culpa de la competencia. Es que había dos compañías rivales, cada una
con sus intereses. ¿Has comprendido? La política.
Y luego se metió por medio del alcalde.
Está claro.
Podemos arreglar el mundo.
Te lo digo yo.
¡Qué asco!
Aunque dos ferrocarriles, ¿eh?
Eso es lo que me dijo tu tío. Y según tú, no se equivocó en toda su vida.
¿Tú sabías que no hay ferrocarril?
¿Pero de verdad dices que no hay?
No, ni siquiera uno.
Y no hay caballos en toda la ciudad.
Hasta el mío ha desaparecido.
Pero me queda el mulo. Y me iré en él.
Si me aguanta.
Koburu, siéntate y come algo antes de irte.
Shin me ha dicho que no has comido nada desde anoche.
No tengo hambre.
Entonces, ¿por qué comes?
Porque estoy furioso.
Pero oye, ¿son estas maneras de comer?
¿Quieres hacer el favor de sentarte a la mesa y cenar como una persona bien
educada?
Mario, ahora eres una mujer casada.
Y la gente no puede andar por ahí hablando de ti.
En cambio, me dejas a mí comer como me gusta y me parezca.
¿Como un cerdo? Sí, como un cerdo.
Como lo he hecho siempre.
Está claro.
¿Por qué me tratas así?
Parece que llevamos años casados.
No quiero verte más. Nunca más. Eres un monstruo.
Y otra cosa, por si no lo sabes.
Los maridos se quedan en casa con sus mujeres.
Depende de quiénes sean las mujeres.
¿Y tú por qué no me matas?
Porque me gusta verte sufrir.
No te preocupes, ya te mataré. Espero a que cumpla 21 años.
¿Quién?
El sobrino.
¿Qué sobrino?
¿De quién?
¿De quién?
Del tío Sonny.
Perdona.
Yo no como con los cerdos.
Chip Anderson, de la Casa del Pozo.
Chip Anderson, de la casa del pozo. Ya lo he encontrado.
Ya lo he encontrado.
Ya lo he encontrado, Chip Anderson.
Hombre, el amito.
¿Qué es lo que quiere? Buenos días, mi joven amigo.
¿Puedo entrar un momento?
¿Quiere más cubos de tierra?
No, ahora ya no quiero más cubos.
Bueno, es decir, en cierto sentido, sí.
Entre.
Creo que voy a establecerme.
Voy a quedarme a vivir aquí, en Westland.
Y buscando un poco por aquí y otro por allá, he dado con esta bonita casa
donde tú vives.
¿Eres tú el dueño de esta casa?
Es tuya, ¿no? Claro que es mía.
Bien, bien.
Me gusta.
Hablo en serio.
Antigua, acogedora, sin ruidos, con su huertecito y todo.
Yo ya soy un viejo que solo busca paz y tranquilidad para los días que me quedan
de vida.
¿Qué te parece?
¿Qué pasa?
¿La quieres comprar?
¿Es un pariente tuyo? No, es mi socio.
¡Ah!
Mucho gusto.
Estaba diciéndole al pequeño que me gustaría comprarle esta
casa tan bonita.
Yo podría... Podría hacerle una oferta de... Bueno, haciendo
un sacrificio, digamos, 5.000 dólares.
5.000 dólares.
¿Y qué es lo que está buscando?
Nada, nada.
Solo paz y tranquilidad. ¿Puedo jurárselo? Ya se lo he explicado al
niño.
Lo reconozco. Tu tío tenía razón.
Tu fortuna está aquí en Westland.
¿Has oído? Te da 5.000 dólares.
Ya, pero no vendemos nada.
Dice mi socio que no vende.
No vende.
Pero... quizá haciendo otro sacrificio...
y arruinándome... elevaría la
oferta... y no hablemos más, ¿eh?
¡Hasta 10.000 dólares!
¡No, no, no!
Pero, ¿sigues diciendo que no?
Puedes aumentar lo que te parezca. Al señor no le interesa. El señor no vende.
¿Qué es esto?
¿Qué te parece que es esto? ¿Una madera?
Pues, ¡no!
No, no lo es.
Porque se lo dijo su tío. Su tío le dijo que esto no era madera.
¿Sabes lo que es esto?
Esto es oro.
Oro puro.
Paz y bien a los presentes.
Estamos aquí reunidos para celebrar el bautismo de este recién nacido.
Bonito.
¿Qué nombre deseáis que pongamos a la criatura? John. John. Alfred.
No, John.
Alfred. John. John. Alfred. Calma, calma, contentaremos a todos. Alfred
John, John Alfred.
Yo te bautizo en el nombre del padre, del hijo.
Mulda ha encontrado lo que buscaba.
Vuelve mañana.
¿Cómo mañana?
Pero, reverendo... ¿Dónde está James? En el salón.
Vamos.
¡James!
¡James!
¡James!
Echa un poco.
Nada. Sin embargo, ese viejo nos daba 10.000 dólares.
Sí, nos los daba.
Aquí no hay oro.
¿Pero qué buscaría ese?
Yo te busco a ti.
¿Otra vez tú?
El muchachito del pavo. ¿Qué quieres ahora?
Defiéndete, si eres hombre.
Acércate.
Parece que tendré que hacerte recobrar la memoria.
Coge la pistola.
Contaré hasta diez.
Uno. Dos.
Tres.
Cuatro. Sonny, hay un tipo que quiere matar a Coburn.
Pobrecillo.
Siete. Mis servicios profesionales cuestan caros.
Nueve. Cien dólares.
Nueve y cuarto.
¿Cuánto quieres? Nueve y medio. ¿Doscientos?
Nueve y tres cuartos.
Un tercio de la casa del pozo. Nueve tres cuartos y uno. ¿Un tercio?
Eso se llama ser un ladrón.
Nueve tres cuartos y dos.
Nueve tres cuartos y... ¡Ya me has hartado!
¡No metas la nariz en esto!
Oye, yo no tengo larga la nariz, pero la meto donde me parece.
Y ahora deja de contar lo que falta o te hago un ojal más.
No permito que nadie me hable así.
¿Has visto?
Gracias, cuñado.
Y tu socio ahora, y también tuyo, el anito.
¿Es posible que una no pueda estar en paz dos minutos sin que arméis jaleo?
Entra en casa.
Voy a lavarte las manos.
Y tú también, Chip.
Sonny.
Vamos a ver qué hacemos con esos dos entrometidos.
Venid.
Tenemos que apresurarnos.
Vosotras conmigo.
Las armas no se pueden tocar. Tú vete, dicho. Déjanos a nosotras.
Susan, tú quédate ahí de guardia.
Es una fiesta.
Pero, Mary, yo no sé bailar. ¿No ves que no sé ni dónde poner los pies?
Vamos, si lo haces muy bien.
Y yo estoy tan contenta de poder bailar con mi marido.
No pongas esa cara.
Yo sé que estás contento.
Oh, reviento de alegría.
Oye, yo creo que no deberías dar esos saltos. Recuerda que esperas un niño.
No me acordaba, es verdad.
Claro.
Ve.
Muy bien, Chip.
Baila.
Adelante. Así un día te encontrarás atrapado para toda la vida.
Chip, no debes hacer caso de las bromas que te gasta Coburn. Siempre gruñendo,
pero ahora está contento y satisfecho como un oso viejo. Lo único que me
preocupa es... ¿Qué hará cuando se entere que lo del niño es mentira?
Antes o después, todas las mujeres esperan un niño. Pues claro, Chip.
Tienes razón.
Lo esperaré.
Eh, Mary.
Fíjate en tu hermano.
¿No puedes dejar eso un día como hoy? Dame esa ferretería. ¿Se puede saber
para qué te sirve ahora?
Me da calor.
No me apetece acabar.
Como el pobre Coburn.
Maten a estos dos.
¿Qué diablos sucede? Disparad también vosotros.
¡Pero disparad también vosotros!
¡Imbéciles! ¡Disparad! ¡Coge los fusiles!
¡Disparad!
¿No vas a vender los niños?
¡Vamos!
izquierda y derecha
Vosotros sois millonarios.
¿Os dais cuenta ahora de lo que buscaba?
El oro negro.
¿Qué es petróleo?
Pues es otra manera de llamar a la caca.
Petróleo es la más hermosa palabra que existe.
¡Mírala que has organizado! ¡Hacérmela!
¡Desgraciado inconsciente!
¡Tenías que estropear mi fiesta!
¿No podías liarte a puñetazos como todo el mundo? ¡No! ¡Él cuando se pone tiene
que destrozarlo todo! ¡La culpa es de esas malditas gafas!
¿Pero por qué tienes que ponértela siempre?
¡No eres más que un estúpido y obturco! ¡Vamos, chicas! ¡Ya voy!
¡Ay, lo que faltaba! ¡Las chicas de Sony ahora!
Me voy, ahí te quedas con mi hermanita, que yo quiero vivir tranquilo.
Y como ya está bien claro que estás en el infierno, ¿para qué te voy a matar?
Es inútil.
¿No oyes que te estoy hablando?
¿Pero por qué me habré casado con un hombre como tú?
¡Eh, socios!
¡Meted en el banco lo que me corresponda!
¡Adiós!
No se te puede dejar solo sin que provoques un cataclismo.
¿Y cómo limpio yo ahora esto?
Pues lo vas a hacer tú, ¿te enteras? En lugar de estar ahí como un poste, ponle
un tapón a ese maldito pozo. Pedazo de salvaje, que no eres más que un
monstruo. ¡Un monstruo!
Soní, hijo, espera.
Tengo que hablarte. Es peor que el peor de los animales.
No te molestes. Eso ni. Es igual.
De todas maneras, lo sabes.
Tú lo comprendes, ¿verdad? Tú y yo juntos.
Podemos hacer grandes cosas, yo la mente y tú el brazo.
¿Eh?
¿Tú vas al remolque?
Claro, yo detrás.
¡Cobur! ¡Cobur!
¡Cierra el pozo, te he dicho! ¿Me quieres obedecer? ¿No ves que se está
inundando mi jardín con esta pez?
¡Qué bella es la vida!
¡Adiós, Cobur!
Que te diviertas.
Adiós.
Adiós.
¿Es esto lo que querías?
Confiésalo.
Estropear la fiesta de mi boda.
Pero me las vas a pagar.
Porque yo te encierro en un manicomio. Ya lo sabes.
Egoísta, que no tienes corazón ni nada.
Monstruo, pero...
Si no fuera porque espera un niño.
No es verdad, lo inventamos por Sony.
Eso no se puede hacer.
Sí, hijo, sí.
Se puede hacer.
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