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En episodios anteriores de Hannibal...
¿Cómo sabe que Hannibal está en Florencia?
Por Botticelli.
Los estás atrayendo hacia ti, ¿no es así?
No estoy buscando a Hannibal. Sé exactamente dónde está.
Le pagaré tres millones de dólares por traerme al doctor con vida.
Soy el inspector Rinaldo Pazzi.
El Dr. Lecter es cuidadoso. Ya actuará.
Al final te van a coger. Es un proceso que ya está en marcha.
Jack.
Está herido.
Y preocupado.
No, Hannibal no se preocupa.
Saber que está en peligro no le hace inmutarse más que matar.
Si Rinaldo Pazzi hubiese decidido hacer su cometido...
como agente de la ley,
habría determinado enseguida que era Hannibal Lecter.
Habría tardado treinta minutos en conseguir una orden.
Todos esos recursos se le negaban a Pazzi.
En cuanto decidió vender a Hannibal, se convirtió en un cazarrecompensas.
Solo y al margen de la ley. - Sí.
Como nosotros: solos y al margen de la ley.
¿Le has dicho a la policía que están buscando a Hannibal Lecter?
Su motivación es encontrar al Dr. Fell, dentro de la ley.
Saber quién es...
lo que vale, haría que cruzasen todos los límites.
- Sería un sindiós. - Y Hannibal se escaparía.
¿Tú te escaparías con él?
Parte de mí siempre deseará hacerlo.
Tienes que eliminar esa parte de ti.
Naturalmente lo encontraste aquí.
No por la exposición, sino por la multitud a la que atrae.
Lo tenías, Jack. Lo habías abatido.
¿Por qué no lo mataste?
Tal vez necesito que lo hagas tú.
Quiero ser capaz de dibujar las calles de memoria.
Quiero ser capaz de dibujar el Palazzo Vecchio y el Duomo.
No volverás por aquí en una larga temporada.
Los recuerdos de Florencia serán todo cuanto tengo.
Florencia es donde me convertí en un hombre.
Veo mi final en mi comienzo.
Todos nuestros finales pueden hallarse en nuestros comienzos.
La historia se repite...
y no hay escapatoria.
Has metido poca ropa.
La he hecho para ti.
En este punto debo dejarte.
O, más concretamente... tú debes dejarme.
No es así como yo pretendía que nos despidiésemos.
Lo imaginé muy diferente.
Yo no lo imaginé.
Sabía que tu idea era comerme.
Y sabía que no tenías intención de comerme apresuradamente.
Sería una pena no saborearte.
No he estado marinando el tiempo suficiente para tu gusto.
Cuando vayan a por ti...
Y vendrán...
¿Qué les dirás de mí?
Te ayudaré a contar la versión de los hechos que tú decidas contar.
Te ayudaré porque tú me lo pediste.
Aún puedes convertirme en tu comida, Hannibal.
Pero hoy no.
DOLCE
Rabos de cerdo. Cortados en secciones...
para dar la sensación de ser dedos cortados en la articulación.
Dedos para comer.
Las manos son con lo que tocamos el mundo.
Son táctiles. Sensuales.
Amputa un brazo y el paciente seguirá sintiendo dedos fantasma.
Imagine cómo se sentirá el doctor Lecter...
cuando le observe mordisquear sus dedos.
Oh, poesía, Cordell. Poesía.
En salsa negra de vinagre al jengibre.
Es prácticamente piel y hueso.
Un dedo de verdad tendría más carne.
Y además está el tuétano.
Esta variante lleva salsa de soja fermentada.
Prefiero la de jengibre.
No, no.
Escupa.
Un tazón cantador budista.
El gong representa el inicio de un nuevo día.
Los budistas no comen carne.
Esto no es carne. Es hombre.
Papá siempre decía que la carne era un negocio basado en la gente.
Era un pionero en la producción ganadera...
y seguro que se comió a alguien.
Aunque debo admitir que tiemblo solo de pensar en ello.
Yo encuentro que hay algo reconfortante en la idea...
de que se coma al Dr. Lecter.
Le convierte en el superdepredador.
Me gusta. "El superdepredador".
Podemos prepararlo como el pato laqueado.
¿Eh?
Hay que torturar al pato para prepararlo.
Inflarle la piel con aire,
glasearlo con miel caliente...
y colgarlo del cuello hasta que se seca.
Y luego asarlo hasta quedar crujiente.
Transustanciación.
Estoy aquí. Dime.
Siento que acabo de pagar demasiado dinero por un italiano muerto.
La de mierda que se contará sobre Pazzi.
Mejor que se diga que Pazzi era corrupto.
Se lo tomarán mejor si era corrupto. ¿Era corrupto?
Aparte de esto, lo desconozco.
¿Y si el rastro de Pazzi les lleva a usted?
Ya me encargaré de eso.
¿Cómo se encargó de Pazzi?
Tengo más bien poco interés en el costoso trozo de carne...
que yace al otro lado de ese cable eléctrico, Dra. Bloom.
Debería empezar a interesarle.
Hannibal podría desaparecer y usted se quedaría sin nada.
Mejor comprar otro policía.
Mejor comprar a todo el departamento.
Debe de estar buscando a Hannibal Lecter.
¿Es una de sus pacientes?
No, no soy su paciente. ¿Dónde está?
Viendo cómo ha irrumpido aquí, disculpe que se lo pregunte...
de forma tan directa: ¿quién coño es usted?
Un familiar.
Y ha venido hasta aquí desde donde vive.
¿Usted quién es?
Soy su psiquiatra.
Es con fines medicinales.
Usted es como su pájaro.
Yo también soy su pájaro.
Nos mete en jaulas para ver lo que hacemos.
Salir volando o morir lanzándonos contra los barrotes.
Usted no ha salido volando.
Y usted está volando directa hacia él.
¿Cómo es que le inspira tanta devoción?
Usted es su psiquiatra.
Podría añadir eso a lo que he aprendido de mi experiencia con él...
y de las mudas posturas de los muertos.
¿Estuvo ahí?
¿Observó cómo la bestia salvaje en su interior...
dejaba la teta y se adentraba en el mundo?
Conocí a la bestia y la vi crecer.
Hay alguien que quiere matarle.
Más de uno, me aventuraría a decir.
¿Qué es lo que quiere?
Quiero enjaularle.
Creía que Will Graham era el mayor error de Hannibal.
Me pregunto si no será usted.
Ahora, si me disculpa, he de tomar mi medicina.
La señora Fell, supongo.
Mi marido es médico. Está tratando mi afección.
¿Qué afección es esa, señora Fell?
Sufro confusión.
Oh, por favor. Deje de pensar tanto en usted,
sea quien sea usted, Bedelia.
Me llamo Lydia Fell.
¿Espera que nos creamos que de algún modo ha acabado perdida...
en la cálida oscuridad de la mente de Hannibal Lecter?
¿Esa Lydia Fell es una construcción mental?
Es usted, ¿no es así?
Ahora sí que estoy confundida.
No la creo, Bedelia.
Usted no está confundida, Bedelia.
- Ese no es mi nombre. - Usted sabe quién es...
y lo que ha hecho, y sabe exactamente cómo va a librarse de esta.
¿Qué son? ¿Sedantes? ¿Hipnóticos?
¿Etanol? ¿Escopolamina? ¿Midazolam?
¿El mismo cóctel que el Dr. Lecter le sirvió a Miriam Lass?
Ha estado consumiendo su coartada.
No estoy molesto con usted.
A decir verdad, estoy bastante impresionado.
Más que nada porque sigue con vida.
Cuando se disipe esa niebla suya,
me encantaría oír cómo se las ha arreglado.
Dicen que mi marido asesinó a un inspector de policía.
¿Dónde está la policía?
¿No debería estar interrogándome?
Tranquila,
lo hará.
Sin duda se están tomando su tiempo.
¿Cuál será la causa de esa demora?
Tengo una idea.
¿Y usted? - Los están comprando.
Las mismas personas que compraron a Rinaldo Pazzi.
El interés por mi marido empieza a volverse una competición.
¿Will?
¿Will?
Me pregunto quién lo atrapará antes.
He hecho nuevos amigos en Italia.
Están de limpieza, volviendo a empezar.
Así que, lo único que debe preocuparte ahora mismo...
es qué sucederá una vez el Dr. Lecter haya caído en tus manos.
Has trabajado mucho en darme lo que deseo.
Lo justo ahora es hablar de lo que Margot desea.
Ven, siéntate en el regazo de Santa.
Ya sabes lo que quiero.
De lo que más me arrepiento en la vida...
es de haberte arrebatado la capacidad de crearlo.
La adopción es una opción interesante.
No hay pedigrí en comprar un bebé chino.
Son más baratos que un lechón.
Ojalá pudiera darte un bebé Verger, nuestro bebé.
El tuyo y el mío. Lo criaríamos juntos.
La última vez que dijiste que querías tener un bebé,
me extirpaste el útero.
En mi defensa diré que usaste tu útero como arma.
No debiste blandirlo ante mí como una pistola cargada.
- Yo misma me lo busqué. - Como suele ser costumbre.
Pero existe la posibilidad de que yo aún conserve...
gran cantidad de esperma viable.
¿Te has topado con algún útero viable últimamente, hmm?
¿Qué te propones, Mason?
Quiero tener un niño, Margot.
Podría ser muy bueno con un niño.
Podría tomar clases de paternidad.
Hallemos un modo, Margot.
Hallemos un modo de volver a ser una familia, ¿hmm?
Aunque le viese cada día de mi vida, Will, me acordaría de este momento.
Se me hace raro verle aquí frente a mí.
He estado observando su imagen residual...
en lugares en los que no ha estado hace años.
"Al mercado, al mercado, a comprar un buen cerdo.
Vuelta a casa, vuelta a casa, vamos a hacerlo."
Quería comprenderle antes de volver a encontrarme con usted.
Necesitaba tener claro...
lo que iba a ver.
¿Esa diferencia entre el pasado y el futuro de dónde viene?
¿En mi caso?
Hay un antes y un después de usted.
¿En el suyo?
Todo se desdibuja.
Mischa.
Abigail.
Chiyoh.
¿Cómo está Chiyoh?
Me empujó de un tren en marcha.
Esa es mi chica.
Usted y yo hemos empezado a desdibujarnos.
¿No es así como me ha encontrado?
De todos sus crímenes...
me siento como si fuera yo el culpable.
No solo del asesinato de Abigail, sino de cualquier otro asesinato...
atrás y adelante en el tiempo.
Liberarse usted de mí y liberarme yo de usted...
es la misma cosa.
Somos parte del otro.
Quisiera saber...
si uno de los dos sobreviviría a la separación.
Llega la prueba más dura:
no dejar que la ira y la frustración,
ni el perdón, le impidan pensar.
¿Nos vamos?
Después de usted.
Mason va un paso por delante del FBI en su búsqueda de Hannibal Lecter.
Mason no tiene intención alguna de compartir sus pistas con el FBI.
Yo sí.
En cuanto tenga a Hannibal.
Hay algo que necesito obtener de Mason antes de que vaya a prisión.
¿Tienes experiencia en recolectar esperma?
No podemos localizar al Dr. Fell.
Se están redoblando los esfuerzos para encontrarle.
Tenemos testimonios en relación a una figura ensangrentada...
que casa con su descripción, huyendo de la escena.
El pueblo italiano ya ha decidido que il Mostro asesinó a Rinaldo Pazzi.
Así se salda una deuda de veinte años.
El pueblo italiano está en lo cierto.
Il Mostro murió en prisión.
Al Commendator Pazzi se le asignó la investigación...
de la desaparición de dos hombres del Palazzo Capponi.
Mi esposo conocía al profesor Sogliato.
Estuvimos en su casa muchas veces.
Creemos que su marido fue responsable de las desapariciones,
y que asesinó a Pazzi en cuanto hubo llegado a la misma conclusión.
Si no lo ha hecho ya, acceda a la base de datos ViCAP de Quantico;
allí hallará al Dr. Fell en la lista de los más buscados...
bajo el nombre de Hannibal Lecter.
Las huellas dactilares que extraiga de la soga de Pazzi serán las suyas.
Si sabía que el Dr. Fell era Hannibal Lecter,
¿por qué no puso al corriente a la Questura?
Pusieron precio a su cabeza.
Pazzi estaba al tanto e intentó venderlo.
Por semejante fortuna, no le culpo. ¿Y usted?
Ya se le ha interrogado en relación al asesinato de Rinaldo Pazzi,
señor Crawford.
Al no estar en Florencia en misión oficial del FBI, ahí acaba la cosa.
No con usted, señora Fell. Usted quédese donde está.
Esto le va a doler. La bala sigue dentro de usted.
Chiyoh siempre fue muy protectora conmigo.
¿Mató a su inquilino o fue usted?
Fue ella.
Excelente.
Se le ha olvidado perdonar, Will.
Usted perdona como lo hace Dios.
¿Lo habría hecho deprisa, o se habría parado a regodearse?
¿Dios se regodea?
Acostumbra.
No, no, no, no, no, no...
Dele un momento.
Casi puedo saborear la mantequilla.
El sabor y el olor son los sentidos más antiguos,
y los más cercanos al centro de la mente.
Que preceden a la compasión y a la moralidad.
Juegan en la cúpula de nuestros cráneos,
como milagros que iluminan la bóveda de una iglesia.
Las ceremonias, las visiones y las diversas cenas...
pueden ser más interesantes que el teatro.
¿Qué hay para cenar?
No pregunte. Estropearía la sorpresa.
No suelo rendirme al lamento, pero...
siento abandonar Italia.
Había cosas en el Palazzo Capponi que me gustaría haber leído.
Me habría gustado tocar el clavicordio y tal vez componer.
Me habría gustado enseñarle Florencia, Will.
La sopa no está muy buena.
Es una infusión de perejil y tomillo;
es más por mi bien que por el suyo.
Dele otro sorbo.
Deje que circule.
¿Esperamos compañía?
Me he equivocado de piso.
Will...
Está bajo la mesa, Jack.
Su marido la ha dejado atrás.
No tengo razón para huir.
No he hecho nada malo.
Tengo en mis manos las fotografías...
tomadas para el permiso de trabajo del Dr. Fell.
Oh, también tengo su permiso de trabajo en Francia.
Parece distinto con barba, ¿no?
Ese no es mi marido.
Este es Roman Fell.
Y esta es Lydia Fell.
Yo soy Lydia Fell.
¿La asesinó usted junto a su marido?
¿O se limitó a observar?
Yo soy Lydia Fell.
Me tiene sin cuidado quién sea.
Me da igual si está usted en sus cabales o como una regadera.
¿Lo ha entendido? Todo eso es irrelevante.
Lo que entiendo, en este momento,
es que usted no trabaja para la Questura.
Es interesante que entienda eso.
No quiero parecer poco... colaboradora.
Lo que quiera parecer es enteramente cuestión suya.
Rescatada por la valiente Questura o...
apresada.
Nunca había considerado la necesidad de que...
me rescatasen...
hasta ahora.
¿Su marido sigue en la ciudad?
Mi marido tenía intención de ver a un amigo antes de irse de Florencia.
¿Dónde?
La naturaleza de la reunión exigía privacidad.
Estarán en algún lugar donde nadie debe estar.
Me he tomado la libertad de darle algo que le ayude a relajarse.
No será capaz de hacer mucho más que rumiar,
pero es todo cuanto necesita.
No tuve la oportunidad de preguntarle durante nuestro anterior encuentro,
pero ¿disfrutó de la exposición?
Una clase distinta de museo de las mentes diabólicas.
No tan distinta.
Supuestamente debimos habernos reunido en su casa de Baltimore.
Solos nosotros tres.
Usted iba a ser el invitado de honor.
Pero el menú estaba equivocado.
Sí, lo estaba.
Jack fue el primero en sugerir que me adentrase en su cabeza.
Ahora los dos tenemos la oportunidad de rumiar literalmente...
lo que hemos rumiado de manera figurada.
Hannibal.
Quieto.
¡Quieto!
Caballeros,
bienvenidos a la granja de ratas almizcleras.
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