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Con un amor
sin pecado.
Pero el destino ha querido que vivamos
separados.
Están clavadas dos cruces en el monte
del olvido.
Por dos amores que han muerto sin
haberse comprendido.
Los amores que han muerto, que son el tuyo y el
mío.
Hay barrio de Santa Cruz, hay plaza de
Doña Elvira.
Os vuelvo yo a recordar y me parece
mentira.
Pasó, todo quedó en el olvido, nuestras
promesas de amores en el aire se han
perdido. En los últimos 30 años de cine español, de nuestro cine,
se han producido una serie de películas con mayor o menor fortuna.
en las que los productores han tenido un especial empeño en recoger las canciones
que cada temporada alcanzaban un éxito resonante o aquellas que por su
prolongado eco habían de proporcionar a los espectadores la placidez del
recuerdo.
El material inflamable de otro tiempo, el incendio de algunos laboratorios, la
tardía creación de la Filmoteca Nacional o la indiferencia de algunos productores
han contribuido a que muchas películas antaño gloriosas se hayan perdido para
siempre.
De lo que queda, de lo que está al alcance de nuestras manos, hemos hecho
una selección sin otra disciplina que la de destacar canciones conocidas
interpretadas por figuras populares, dejando aparte estimaciones artísticas o
preferencias personales.
Unas veces en color, otras en blanco y negro con virajes a tonalidades
especiales, para ustedes a ver y a oír la imagen y la canción tal y como fueron
filmadas en cada momento.
En todo este espectáculo no hay nada de nuestra particular cosecha.
Ajeno a la selección ordenada de los números musicales.
Vaya nuestro mejor recuerdo para aquellos que supieron dar vida a estas
imágenes.
Y para las actrices y actores que se han prestado cordialmente a presentar las
canciones de este reportaje musical, nuestro mayor agradecimiento.
Hola, yo soy Lili Murati.
Puede que ustedes no se acuerden de mi cara, pero de mi voz seguramente que sí,
¿verdad? Pues yo tengo la enorme suerte.
Hoy voy a presentar una canción que yo conocía cuando era pequeña.
Bueno, tan pequeña no, porque ella tenía 16 años. Pero esta canción se titula
Cielito lindo.
Tenía una letra húngara preciosa, sentimental, romántica. Es que nosotras,
los húngaros, somos muy románticos y muy sentimentales. Y fíjense.
Después de tantos años, tantos y tantos, bueno, no tantos, años después, ahora
aquí en España, como española, puedo presentar la canción otra vez, Cielito
lindo.
Adiós, guapita.
No, despidiéndome. Y tú, Caludia, aprovéchate, que te quedan pocas horas
de estar en La Habana. No perderé el tiempo, capitán.
¡Vamos, gustachos, a animarse!
Estoy seguro que uno de los momentos más emocionantes de esta noche va a ser
este.
Cuando veáis aparecer en la pantalla a esa gran figura del baile que fue Carmen
Amaya.
Hace ya bastantes años, en Buenos Aires, en una fiesta que nos daban a los
dos, Carmen se pasó toda la noche bailando.
Había hecho antes dos funciones.
En uno de los momentos en que descansó un poquito, le pregunté,
pero Carmen, ¿cómo puedes resistir?
Y ella me contestó estas palabras, te olvidas, Guillermo, que yo hasta cuando
duermo estoy bailando.
Ahora, Carmen, duerme.
Pero sigue bailando para ustedes.
Los últimos de Filipinas. ¿Cómo pasa el tiempo? Parece que fue ayer.
Treinta años.
Treinta años que vestí el uniforme de rayadillo de Capitán Las Morenas.
En aquel fuerte de Valer, que era una pequeña iglesia española hecha de adobe,
en cuyo patio íbamos enterrando a nuestros héroes, sobre cuya torre
mandéizar nuestra bandera.
No como un desafío, sino simplemente dando fe de que aún estábamos allí.
Y sobre todo esto...
Esa canción inolvidable de Yo te diré, con qué ilusión, esta actriz que era una
niña, que se llamaba Nani Fernández, y que Dios la llevó.
Es imposible no asociar a Nani con la película Los últimos de Filipinas y con
ese capitán que yo interpreté.
todos los días a la taberna a cantar y a que le demos unas monedas.
Hacía ruido, pero mucho ruido los tangos.
Quizá más ruido o por lo menos igual ruido que hacen ahora la música de los
barbudos. Por aquel entonces, raro era el día en que uno no escuchaba, pues al
salir de alguna ventana, de algún balcón, oía las notas de Caminito,
Lliga, La Comparsita.
Bueno, por aquel entonces vino a España un trío sudamericano que se hizo muy
famoso. Cantaba estos tangos de maravilla, tuvieron un éxito grandioso.
Este famoso trío se llamaba...
Irusta se fugó con su madre.
Irusta se fugó con su madre.
Irusta fugasó y de madre.
Pues como decía, estos llegaron a España y como vulgarmente se dice, llegar y
besar el santo. Se hicieron los santos.
Unos años más tarde regresó Irusta.
E hizo aquí también una película que se titulaba La guitarra de Garatel.
Oigan la comparsita.
Y aún dentro de mi alma, conservo aquel cariño
que tuve para ti.
¿Quién sabe si supiera que nunca te he olvidado?
Volviendo a tu pasado, te acordarás de mí.
Quiero visitarme, nadie quiere consolarme.
Desde el día que te fuiste,
siento angustias en mi pecho.
de la mañana asoma por la ventana como cuando
estaba yo y aquel perrito compañero
que por tu ausencia no comía al verme solo
Yo siempre te recuerdo con el cariño santo
que tuve para ti.
Y estás en todas partes.
una serie de ciclos que se iban cerrando a tenor de los éxitos del momento.
El escándalo de Saideredia abrió una puerta a las películas basadas en la
novelística del siglo XIX y así proliferaron las obras de Alarcón.
Locura de amor marcó la pauta de las grandes películas históricas y se
llenaron los escenarios de monumentales decorados de escallola.
Así se pasó a las películas de carácter trepidante, las películas policiales,
el western, sin olvidar las películas de carácter costumbrista y las comedias
brillantes. Pero el ciclo se cerró y se agotó la temática del
momento.
Hubo un género que ese no ha muerto. La comedia musical, el
tan vilipendiado folclore español.
que yo siempre he defendido, precisamente porque nunca habrán visto
ustedes a Alfredo Mayo en esos quehaceres.
De una de estas películas, de aquellos tiempos del cuplé, van a oír a Lilian de
Celes cantando bajo los puentes del Sena.
Y sin darnos cuenta, como algo fatal,
nos unió el destino trágico y cruel.
Luces en el cielo claro de París, música en el aire,
aspas del mulán.
Hay mucha gente que dice que si esto, que si lo otro, que si lo de más allá,
que si patatín, que si patatán.
¿Por qué patatín? Vale, patatín sí, dejémoslo.
Patatín, vale.
Pero patatán, hombre, hasta ahí podríamos llegar, patatán.
¿Por qué?
¿Pero por qué? ¿Quién le ha dado vela en este entierro?
¿Quién le ha dado vela en este entierro para decir que si patatín y que si
patatán? Esto no es un entierro, no. Esto no es un entierro.
Esto es lo de patatín.
O sea, se trata... Pero no se trata de nada, porque yo estoy diciendo y
hablando de cosas muy serias, muy concretas, porque voy a presentar a una
gran estrella del cante.
Sí, ¿de qué cante?
¿Del cante? ¡Del hondo! ¡El hondo!
¿Entonces era de la cantera? ¡El hondo! ¡El cante hondo, chiquillo!
¿Como Alfredo Krauss?
¡Pesipatatini, pesipatatán! ¿Pues quién es, señores? Se preguntan ustedes.
¡Con los brazos abiertos y las nalgas colgando!
Pregúntenselo, pregúntenselo.
¿Quién es?
Yo sí lo sé. Anda.
¿Quién es?
Rafael Farina.
¿Le den el chiquillo?
Ni son verdes verdes, ni son negros negros, ni palos de
tierra, ni azules de cielo, ni grises de humo, ni
rosas de flor.
Tus ojos son piedras...
Y que sea ella la que me ha quitado su cariño.
Pues sí que te ha quitado gran cosa.
Si debías estar, le agradecía. ¿Agradecía?
No vivo hasta que no me las pague.
Y me parece que va a ser antes de lo que yo esperaba.
Fíjate, eso es bailar. Dan más vueltas que un molinillo.
Me voy para no verla.
No ves el rojo suplicando.
Más al corazón y el colon
vuelva a tu sol y tu labio ves el
rojo suplicando su...
Cuando don Francisco de Quevedo vivía retirado en su señorío de la torre de
Juan Abad, corría por entonces el año 1643, un grupo de cortesanos
fue a visitarle, a interesarse por él, por su salud, y le preguntaron
que a qué se debía su abulia, su desgana, su amargura.
Nuestro genial Quevedo les contestó.
Cansado estoy de cansarme y aburrido de aburrirme.
Necios, queréis explicarme cómo tengo de arreglarme para poder divertirme.
Si hoy viviera Quevedo, yo le aconsejaría lo siguiente.
Puede curar su amargura y cambiarla en agridulce, escuchando a esta hermosura
cantar la caña de dulce.
Ajústese los Quevedos, admira esta maravilla.
Y ya verá lo que es bueno viendo a Lolita Sevilla.
y en tu
Yo quisiera presentarles a ustedes el tango.
Pero el tango, ya saben ustedes, el tango es el lamento del... El tango es
un... El tango es una canción que siempre lleva envuelto... Por regla
general siempre sale la mina.
La mina, que la mina no es de donde se trabaja, ¿no? La mina es ella la que
trabajaba. Trabajaba siempre para el... Bueno, si yo me remontaba desde el
tango, le tendría que hablar de la madre del tango, que era la comparsita.
Pero yo quiero hablarles del padre, que no llegaron a casarse porque el padre
fue el choclo.
Que precisamente el choclo es lo que bailan ahora Antonio Gades y Etel Rojo.
Abierto del tango me da mucha pesta.
Es muy justo dedicar un recuerdo especial a la memoria de Agustín Lara.
El nombre de aquel glorioso compositor mexicano debe figurar por derecho propio
en la más exigente selección de músicos de habla castellana.
Agustín Lara dedicó gran parte de su vida a las cosas y a las gentes de
España. Desde su México natal la adoraba con apasionado entusiasmo.
Conocía y dominaba los caminos de nuestra geografía, de la que supo
desentrañar tantas melodías que habían de formar parte de su maravillosa suite
española.
Durante la década de los años 50 no era difícil ver a Agustín Lara entre
nosotros. En las templadas noches de la primavera madrileña buscaba los temas de
su mejor inspiración por las calles silenciosas del barrio de los Austria.
De esa inspiración nació...
una de las mejores piezas de la música castiza.
Precisamente ahora, como homenaje a su inolvidable memoria, van ustedes a oír
la obra preferida de Agustín Lara sobre imágenes del Madrid, que tanto amo.
... ...
...
... ...
Es triste, rapaza.
¿Qué piensas? Pienso que se marcha muy pronto.
¿Me escribirá?
El nuevo rapazo.
Siempre que tenga para el sello. Dice que en Cuba hay una mujer muy guapa.
Eso dicen, pero ya veré. ¿Serías capaz?
El mundo adelante voy a recorrer.
...sequeas órganos.
una copla mejor que la bola, esa que se va a los puertos dejando
la isla sola.
Han pasado muchos años desde la primera vez que me puse ante una cámara de cine.
Esta oportunidad me vino de mano de Eduardo Manzanos y casi podría decirse
que fue una anécdota y como tal la voy a contar.
Yo estaba trabajando en Radio Madrid y un amigo...
Me oyó recitar una noche, entonces como Eduardo Manzanos, aparte de que es un
gran poeta, es un hombre que adora a todo el mundo, que sabe decir la poesía,
pues me ofreció esta oportunidad.
A través de una película que hice, nada menos que con Antonio Molina, hoy,
después de muchos años, no voy a decir cuántos porque a lo mejor me envejece un
poco, pero después de bastantes años, tengo la satisfacción otra vez de
presentar a Antonio Molina.
Soy un pobre preso que perdió la ilusión, soy un pobrecito soñador.
Soy un pajarillo que nació para cantar y por eso espero la
libertad.
Soy el bolsillero más catiso y chifé, como yo pueda escapar, ¿qué plantón van
a llevar?
No quiero verme preso.
¡Gracias!
suerte tiene una.
Una se pasa las horas aquí y no liga nada.
Vamos, este oficio está cada vez peor.
Mientras que las mujeres cada día son más fáciles y los hombres, bueno, pasan
las horas aquí pegadas a la pared y nada.
La lirio, la lirio tiene.
A ver si cantando como Maruquita Díaz tiene una más suerte, porque vamos, no
sé que tendrá la lirio que no tenga yo.
Muchísimo Carmen Sevilla. Y me gusta muchísimo también...
Algunos tratadistas extranjeros nacidos en Badajoz aconsejan que la forma de
presentar una estrella debe ser siempre la ortodoxa, la iconoclasta.
Ahora bien, tendríamos entonces varios inconvenientes de tipo técnico o
carácter maléfico. Si la estrella es presentada por las buenas o es
presentada por las malas. Las buenas son aquellas que están estupendas, no las
malas son las que no merecen la pena ni contar con ellas. O sea, si presentamos
una estrella diciendo esta es la estrella, estaremos más o menos dentro
del camino de lo que buscamos.
Pero si por el contrario esta estrella no se presenta ni se dice quién es,
entonces nunca podremos tener una idea de quién se trata.
Eso sí, aquí estamos para no perder el tiempo. Estos son rumores, son todos tus
rumores. Rumores, porque todo se rumorea ahora, todo se rumorea. Sí, en el cine
todo son rumores.
Por cierto, que me han dicho que se rumorea, se rumorea que a partir del
próximo año va a ser suprimida la censura cinematográfica en Estocolmo. Ya
era hora, por fin, ya tenemos una buena noticia.
Bueno, pero volvamos a lo mismo. Vamos a lo mismo, a lo que estábamos diciendo
antes. Si la estrella que vamos a presentar, ustedes supieran ya quién es.
Con carácter retroactivo. Entonces no había falta que estuviéramos nosotros
aquí para decirles quién era. Pero, ¿cómo no?
Ustedes no saben quién es, tenemos nosotros que decírselo. ¡Si no saben!
¡Díselo tú!
¡Díselo tú! Si no saben, que aprendan, porque para eso no son tan niños. Bueno,
pues no se lo digas. Porque esta no es una película hasta para... ¡No se lo
digas! ¡Que sufran! ¡Que sufran!
¡Pepe Luis! ¡Que sufran! ¡Pepe Luis! ¡Que sufran! ¡Pepe Luis! ¡Que sufran!
¡Pepe Luis! Yo he venido aquí a presentar una estrella presente.
O si no quieren que la presente, me marcho. Pero antes de marcharme lo digo,
porque aquí hay libertad de expresión. ¡Cálmate!
Más quieran o no quieran, ella es coquita rico.
Se enteran, vos ahí se quedas, no te digo. No
me importa lo que
diga la vecinda de mi calle.
Que si va o que si viene.
que si entra o que si sale, a la verdad de los otros no tiene
oído mi sangre,
y a la lotería de tus ojos negros me juego la suerte.
Yo bien sé que te quiero, déjalo que embustero, despelle en la tira.
Si me engañas, me muero.
Por lo bien que te quiero, la verdad yo prefiero, no me digas mentiras.
yo prefiero no me...
Sé que tiene en los labios el nombre de una tunanta.
Sé que tiene en los dedos el roce de otra enagua.
Tú quieres con arrumado dormirme en la confianza.
Pero no te apures, ya ve que tranquila me paso las horas.
Oyendo por dentro que tú no me engañas.
Si me engañas, me muero.
La verdad yo prefiero, yo te sé un caballero, del afrentar tu abillo.
Si me engañas, me muero.
No te quiero embustero, aunque el golpe certero se me vuelva un cuchillo.
La verdad yo prefiero no me digan
mentiras.
Yo fui contratado en un film y como los primeros días yo fui al lugar de rodaje
a ver con qué gente me tocaba trabajar.
Había allí una serie de actores y en un sofá sentada leyendo un libro una chica
muy guapa que me presentaba y me decía mira qué putillo.
Estuvimos charlando un minuto, le eché un vistazo al libro, vi que estaba
leyendo un libro allí en la página 18, yo me di una vuelta por allí, me di
ahora, charlé con unos con otros, volví a donde estaba ella y veo que sigue el
libro en la página 18.
Y digo, pero, ¿qué estás leyendo tú aquí?
¿Qué estás aquí entretenido? Y dice, sí, como no trabajo en este plano, ¿qué
lees? Y era un libro de Schopenhauer.
Schopenhauer es un filósofo alemán que, entre otras cosas, decía que el arte
liberaba al hombre del dolor.
Y del deseo.
En el caso de la polaca yo creo que puede librar solo la mitad.
El caso es que yo le dije, pero ¿cómo es Schopenhauer? ¿Cómo estás leyendo tú
esto? Y dice, pues hijo, que me han dicho que me culturice y aquí estoy.
Ahí la tienen, la polaca.
Sé que mi amor no es de ley, que no es su raza la mía, pero es mi Dios y mi
Rey, y es el que manda en mi día.
Un cariño vegano se encuentra en mi sentir.
Mi querer él no compró, ni yo el mío le vendí.
Pues aún aprecio el querer y la riqueza no es nada para mi orgullo de mujer.
¡Renegar!
Porque puse mi querer en un mocito juncal que no es de raza calé.
Me llaman la renega, renegue de mi raza calé.
De todos los que no han tenido un caray como este mío, le doy todo el corazón.
Supe por fin de esos días, tal vez escrito estaría, que aquel caray
maldecido fuera la cruz de mi vida.
De mi vera se marchó, a un destallo no lo sé, mi cariño le cansó.
Mi orgullo le perdone.
Porque te vi llorar.
Algunos la recordarán, otros habrán oído hablar de ellas.
Otros, nada.
Pues todas estas películas, intervino yo en ellas.
Estaba contratado entonces con Cifesa.
Era la época gloriosa del cine español.
Puede decirse que estuve siempre delante de las cámaras.
No me cansaba nunca.
Así pasé mi juventud.
Pues en aquella época, la cantante más conocida, la que...
arrastraba las masas, era Conchita Piqué.
Me hubiera gustado mucho trabajar con ella, pero no tuve ocasión.
Y ahora, al cabo de los años, tengo el placer de poderla presentar en
La Dolores.
He sido solicitada para cantarles una canción. Pero después de tantos ensayos
y de tantas pruebas, la productora ha decidido que mi voz es tan importante,
tiene tantos registros, que solamente puedo cantar ópera.
¿No se lo creen? Bueno, creo que la productora tampoco. Pero ya que estoy
aquí y aprovechando el plano, les voy a presentar a una actriz...
Bueno, eso de decir que es maravillosa, sensacional y bonita, ustedes lo van a
ver. Es Marujita Díaz en... Tango, que me hiciste mal.
Y sin embargo te quiero, porque sos el mensajero del alma del arrabal.
Me voy, me voy a tierras extrañas.
Hace algún tiempo estaba yo interpretando en un teatro madrileño una
función.
Tuve en esa cuarta hora de descanso que todos los actores tenemos una importante
y grata visita. Era Imperio Argentina.
Imperio Argentina venía a felicitarme.
Y a recordarme algo que yo picaruelamente lo sabía y no quise
decírselo. Imperio Argentina había conocido a un tío mío, a Luis Gómez, en
un rincón maravilloso, en una zona en la que se divisa África al fondo, Gibraltar
a la izquierda, y en aquel pequeño rincón, en campamento, con la guitarra
de Imperio Argentina, con su dulce y melodiosa voz, y con la escucha y las
palabras de Luis Gómez, mi tío.
Habían vivido un romance que solamente a ellos les pertenece.
Yo vuelvo hoy para devolverle esa gratísima visita y presentarla en una de
sus más importantes películas, Goyescas.
Me he desmayado, me he desmayado.
Ya has conseguido tu capricho de traerme hasta aquí.
Ahora comprendo que Martín Galán haya perdido la cabeza por tan linda
tonalidad. ¿No?
bailando en el palco.
artista dimensional pero me creo una obligación de antes presentarme yo
puesto que ahora llevo por primera vez está este mini felpudo por cuestiones de
trabajo el artista valga la redundancia dimensional a quien me refiero canta
baila recita congénitamente creo que es dramática aunque también se permite
cuando quiere y le da la gana hacer la pirueta de la comicidad Es una mujer que
ha hecho bandera con su arte en España y en el mundo entero, en esos escenarios
de por allá afuera, repito, del extranjero, donde ha posado su arte.
Yo tuve el placer de trabajar en el teatro con ella hace muchos años.
De entonces, acá, siempre ha sido igual, o quizá ha ido en aumento, pero ya no
puede pasar a más, porque estoy al máximo, ha contado con mi admiración y
con mi cariño.
Me refiero concretamente a Lola Flores.
Yo no me di cuenta de que te tenía
y hasta el mismo día en que te perdí.
se habrán preguntado muchas veces, ¿por qué Nati Mistral, que es una
extraordinaria actriz y canta maravillosamente, no hace cine?
Pues no lo hace, por falta de material de tiempo.
Nati está continuamente viajando por el mundo, llevando con su voz los versos y
las canciones de España.
Y aunque sus primeros pasos artísticos fueron a través de la pantalla, su
esclavitud de ahora la tiene alejada de nosotros.
De una de sus primeras películas van a ustedes a oír el pasodoble Luna de
España.
Es una mujer.
Y por eso el sol de España anda que bebe los
vientos. Por si la luna le engaña y le
engaña. ¿Por qué?
Porque en cada noche...
y ojos azules, cara morena.
La luna es una mujer.
en cada anochecer.
Después de que el sol se apaga, sale la luna a la
calle con andares de pilar.
Yo que nací yo, cada planeta rey. ¡Uy!
¡Los del cine!
¡Un momento, por favor!
¡Momento! ¡Uy, qué pelos!
Ya. ¡A tome, Carmen, mira!
Ustedes perdonen la broma, mi hermana, pero además de humorista, soy caricato y
humorista. Y me gusta un disfraz más que a un tonto o un estampa.
Con permiso.
Y ahora ya, en serio, con toda mi admiración y cariño, tengo el gusto de
presentarles a esta hermosa mujer que ha paseado las canciones españolas por toda
la geografía nacional y por todo el mundo.
Así pues, para ustedes, como un regalo, nuestra Carmen de España.
Nuestra Carmen Sevilla.
Del por qué te estoy queriendo.
No me pidas la razón, pues yo misma no me entiendo
con mi propio corazón.
Mi canción desesperada al llegar la madrugada te
dará la explicación.
Que los labios que he besado, no me pidas cantidad.
Fueron tantos que he olvidado, su mentira y su verdad.
Mas al fin por suerte loca, te encontré ayer.
Hombres alegres habrá, pero yo soy el más alegre.
Lo que pasa es que se ha acabado la alegría.
Vamos a escuchar una canción de predestinación.
Los alares, los jebos, el parné, la tumbada,
diquelar.
María Montiel en Sarita de la Hoz.
La luna que yo pilla, la luna que me da, que paso mi payo
a villamas parnes que tienen su ruta.
Envidia.
Me dicen algunas al verme lucir y no
saben proveer la envidia que ellas me causan a mí.
María Lola, qué desgraciadita, gitana tú eres
teniéndolo todo. Te quieren reír y hasta los ojitos
los tienen muertos.
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se fue el agua para su frío
candela y para su griso gitano un
cielo de amores con luna y estrellas
querer como aquel nuestro no hay en el mundo un
maldito dinero que así va a superar A mí me apartó.
Será más que reina, me dijo a mi arpaño y
yo le creí.
Mi vida y mi oro daría yo ahora por ser lo que fui.
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