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Original subtitles

El padre y la madre de Concheta

Licata viven una relación matrimonial

extremadamente atormentada.

Las peleas entre ellos son frecuentes

hasta el punto de inducir a la

madre a cometer un acto extremo.

Un juez podrá conceder la custodia

de su hija a una ramera como tú.

A causa de una grave

enfermedad pierde a su padre.

Así que Concheta crece sola.

La muchacha se traslada a Torreón

y a un apartamento que comparte

con su amiga Ana María.

Su novio Santino trabaja con mucho

empeño en un pequeño taller para

casarse cuanto antes con Concheta.

Un día, para dar una sorpresa

a Concheta, toma el coche de

un cliente del taller con el

fin de dar un paseo con su novia.

Mas el destino tiene reservado a

los muchachos una funesta sorpresa.

Está bien.

Aquí hay muchas irregularidades.

No sé a qué se refiere.

El nombre no se lee bien

y la foto está borrosa.

Buenos días.

Documentación, por favor.

Bueno, es que me he dejado

la cartera en casa.

Créame, se lo juro.

¿La llevas tú?

No, yo solo llevo el

carné de identidad.

Eso es imposible.

Síganme al cuartel para un control.

¡Ugh!

La policía interrogó a Concheta para

obtener una identificación de los

asesinos, pero no obtienen ningún

resultado.

Los asesinos tan graves nos

han llevado mucho tiempo.

A Santino, sin embargo,

lo arrestan por falso testimonio

y por conducir sin carne.

Es recluido en la cárcel de Torrioni.

Chaval, te deseo una buena estancia.

Concheta, aterrorizada,

le cuenta lo sucedido

a su amiga Ana María.

Cálmate, Concheta, por favor.

Tranquilizarte y cuéntame

todo lo que ha sucedido.

Santino, mientras tanto,

coincide en la cárcel con un

ambiguo personaje llamado

Giovanni.

Pero he visto la cara

de sus dos asesinos.

Quiero hablar con el comisario.

Tienen que pagar por esto.

Claro.

Tienes razón.

Pero ten cuidado.

Se trata de gente que no bromea.

¡El taller!

¡Ya, vale!

La vida en la cárcel de Torreón

y es particularmente difícil

a causa del director, un

hombre autoritario y violento

que no duda en utilizar su

poder para abusar hasta de los

parientes de los detenidos.

¡No, no, no, no sois bestias!

Tú eres un insecto asqueroso,

por eso estás aquí.

Nicola, devuelve a este

escarabajo a su celda.

Hasta la vista.

¡Y tú eres un hijo de puta!

¡Me las pagarás por todo!

Mientras tanto, el asesino intimida

a los amigos de Santino y a la

misma Concheta para que no

revelen su identidad.

Diga.

Tendréis graves problemas

donde quiera que estéis.

Sin embargo, Santino decide

delatar a los asesinos.

investigación.

En una primera comparación

con nuestros archivos y.

Enterada de las declaraciones que ha

efectuado su novio, Concheta trata de

evitar que las amenazas del asesino se

conviertan en una trágica realidad.

Con la ayuda de Ana María,

establecen contacto con un guardia

carcelario y con el mismo

director de la prisión, con el

fin de preservar a Santino

de eventuales peligros.

Para conseguir lo que desea,

la muchacha se ve obligada a

sufrir infames humillaciones.

Enterado de lo sucedido,

Santino decide vengar la

ofensa recibida apuñalando

al director de la cárcel,

hiriéndolo de gravedad.

A pesar de todo,

el asesino ya ha empezado a actuar.

De hecho, la madre de

Santino muere brutalmente.

Si yo quiero, puedo todo.

¿Sabe cómo puedo hacerlo salir?

¡Le mato a la madre y

lo invito al funeral!

Durante el funeral de su madre,

Santino aconseja a Concheta que se

refugie en Milán,

confiándola a su colega

de taller Mario y a su compañero

de celda Giovanni, quien,

mientras tanto,

ha obtenido la libertad

provisional.

¡Qué desgracia tan grande!

Mario.

Un amigo mío sale mañana de la cárcel.

Tiene un sitio para esconder

a Concheta en Milán.

Sí.

Llévatela lejos de aquí.

Sí.

¡Oh!

La decisión será un error,

pues Giovanni, de acuerdo con el

asesino, violenta a Concheta y después

convence a uno de los

criminales para que la mate.

¿Se puede saber por

qué has tardado tanto?

Veo que no has perdido el tiempo.

Bravo, bravos.

Con cuidado.

Solo por una afortunada coincidencia,

Concheta consigue salvarse y es

ingresada en el hospital de Torrión.

Giovanni reprende a sus amigos por

la ligereza con la que han actuado

para perpetrar el fracasado

homicidio y asume la responsabilidad

de llevar a cabo la operación.

Ahora me toca a mí.

Ocuparme de Concheta.

Mientras tanto, Don Salvatore,

jefe supremo de Torrioni,

apremia a los asesinos para que no

creen más confusión en su territorio.

Adelante.

Con la complicidad de Rosalía obtenida

gracias a la amenaza de matar a su

hijo, Giovanni consigue obtener

una valiosa información para saldar

definitivamente la cuenta pendiente

que mantiene con Conchetta

Licata.

Todo bien.

He vuelto de allí hace

apenas media hora.

¿Y cómo está la situación?

Siempre hay un policía

delante de la puerta.

Está armado con una metralleta,

pero aparte de él,

no hay nadie más

vigilando la habitación.

¿El número de la habitación?

27.

Segundo piso.

Y ahora que he hecho todo lo que

me has pedido, me dejarás en paz.

Hmm.

Ha sido valiente, muy valiente.

Bueno, sí.

¡Que ha todo disparo!

Pedazo de mierda, estate quieto.

Al menor movimiento te reviento

los sesos, hijo de puta.

Baja el arma.

Baja el arma ahora mismo.

¡Fuera!

¡Fuera!

Nos encontramos en Torrioni,

delante de la pequeña iglesia

de San Agustín, donde el

cardenal Pasini está celebrando

la misa fúnebre en memoria

de Conchata Licata.

Como se puede observar en las

imágenes, la plaza está desierta

y las pocas personas que se

han reunido aquí para rendir

el último homenaje a la víctima de la

mafia se limitan exclusivamente a los

conocidos y a los amigos más cercanos.

Para comprender mejor el porqué de

esta difusa indiferencia

hacia una historia que ha

conmovido la totalidad de la

opinión nacional, nos hemos dirigido

al corazón mismo de esta pequeña

localidad de la provincia

de Palermo para

entrevistar a la gente de la calle.

Perdone, señora, ¿es usted de Torrión?

Sí.

¿Quién es?

¿Castaño?

No, somos de Telediario.

Quisiéramos saber por qué no se ha

unido al funeral de Concheta Licata.

Perdone, ¿conocía usted

a Concheta y Cata?

He leído algo en los periódicos.

¿Y cómo es que no heido al funeral?

¿Y qué me importa a mí,

Concheta y Cata?

Solo me falta.

Señor Fue, por favor.

Gracias.

Calma, por favor, calma.

Como saben, mañana por la mañana

tendrá lugar una conferencia

de prensa en la prefectura.

Lo siento,

pero no puedo decir nada más.

Gracias.

Gracias.

Eso es, muy bien.

Ese juez ha entendido que tiene

que tener la boca cerrada.

Eso es lo que tú te crees.

No van a encubrir todo esto,

¿comprendes?

¿Pero qué coña dices, Capullo?

Quiero decir que después de

esto que hemos hecho,

Don Salvatore no estará muy contento.

Sería mejor que desapareciéramos

de su vista por un tiempo.

Yo no me escondo de nadie.

A mí, Don Salvatore,

no me dice lo que tengo que hacer.

Tranquilo, hombre.

Puedes estar seguro de que

Don Salvatore entenderá

perfectamente lo que hemos hecho.

No hay por qué esconderse.

Claro.

Por favor,

¿puede venir un momento aquí?

¿Se puede saber qué está

dejando sobre mi coche?

Le he tenido que denunciar.

Ha aparcado en zona prohibida.

¿De verdad?

¿En zona prohibida?

Ya, usted debe ser nueva

en este barrio, ¿no?

Trabajo en esta zona desde hace poco.

Ah, por eso.

Ahora está todo claro, se entiende.

Si quiere un consejo, debería quitar

de inmediato esa multa,

si no quiere meterse

en problemas serios.

¿Pero quién le autoriza

a hablarme así?

Escuche, yo hablo como quiero,

¿está claro?

Está bien.

Aquí tiene mi nombre.

Soy el exdirector de la cárcel

de Torrión y conozco a toda

la gente importante de aquí.

Fíjese bien dónde vivo,

si no quiere que le suceda nada,

que le informen sus

superiores y después viene a

verme.

Verá que soy muy amable.

Mira, yo.

no entiendo por qué

estás tan preocupado.

Quisiera que me lo explicaras.

Esto se complica.

Comienzan a haber

demasiados problemas.

Creo que todo esto empieza a

llegar a oídos de Don Salvatore.

¿Sabes lo que te digo?

Este problema hay que solucionarlo.

No puedo arriesgarme a que toda

esa gente empiece a faltarme

el respeto, especialmente.

Tranquilo, Mario.

Verás cómo pronto en Torreón y

vuelve a reinar la paz absoluta

como en los viejos tiempos.

Estos dos están locos,

y yo estoy de acuerdo en que sean

juzgados y condenados y son culpables.

Se dice que han disparado a dos

policías, y resulta que sale

una parejita por ahí diciendo

que lo han visto todo.

Y una vez que empieza la policía a

investigar, resulta que también a esos

dos quieren asesinarlos, pero todo

esto es un simple lío.

Después se enteran los periódicos

y Torreoni se convierte en una

especie de cuartel de carabineros

y policía.

Y no teniendo bastante,

se dirigen al hospital y asesinan

a una chica y a otro policía.

Y todo eso en mi territorio,

contra mi voluntad.

Y quiere involucrarme a mí

como cómplice de todo.

Pero, ¿cómo es posible que

esos dos pajaritos hayan

liado toda esa revolución?

Quizá fuera mejor hacerlos

desaparecer de la circulación

durante una temporada.

Pero si son dos bastardos,

dos perros callejeros que.

Creen que todos en este pueblo les

deben respeto, que les tienen que

respetar porque son capaces de

pegarte un tiro.

En lugar de pensar en el dinero,

piensan en el respeto.

Don Salvatore,

tiene usted que recordar que sin

dinero nadie te tiene respeto.

De todos es sabido que el que

tiene dinero es el único al que

se le respeta, o me equivoco.

¿Y bien?

Pues todo arreglado.

He hablado con mi colega y de momento

está de acuerdo con nosotros en

el hecho de que en este pueblo

hace falta tranquilidad y paz.

He observado en él un apoyo y

comprensión para resolver los

problemas que están dando esos dos.

Señor juez, ya le he dicho a su

señoría que fui a visitar a la

señorita Licata al hospital

solo por solidaridad.

Señora.

Cuando los asesinos entraron por la

puerta del hospital,

sabían perfectamente

cuál era la habitación

donde se recuperaba Concheta Licata.

La declaración de una de las

pacientes era muy precisa.

Sostiene que los asesinos

permanecieron dubitativos al

no encontrarla, y de hecho,

nadie sabía que ya se le había

trasladado.

Entonces, ¿qué quiere decir con eso?

Podría haber sido un

doctor infiltrado.

O una enfermera.

Yo no hablé con nadie.

Se lo juro, yo no conozco a esa gente.

Perdone, señora, pero eso lo

tendremos que averiguar nosotros.

Comisario, comisario,

calma, por favor.

Se lo agradezco, señora.

Puede marcharse.

Gracias, señor juez.

Adiós, comisario.

Señor juez, me temo que esta

señora sabe muchas más cosas

de las que nos ha dicho.

Pongamos su teléfono bajo control y

procedamos a seguir la noche y día.

Estoy seguro de que tarde o

temprano lo confesará todo.

Veamos, veamos.

Déjeme analizar la situación

antes de firmar la orden.

Mientras, relájese un poco.

Le he visto muy ocupado últimamente.

Verá cómo al final

cogeremos a esos cobardes.

Con todas las pruebas necesarias

para hacerles pasar el

resto de sus vidas tras los

barrotes.

Buenas noches, Rosalía.

Y bien, ¿cómo estás?

Yo estoy muy bien.

¿Y tú qué quieres ahora?

¿Qué les has contado a esos?

No les he dicho nada, pero les queda

muy poco para averiguarlo todo.

¡Cerdo!

Muy bien.

Así me gusta.

Gracias.

La última vez que le

vi fue en septiembre.

¿Y entonces qué es lo que hiciste?

¡Se acabó la conversación!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

Mamá, ¿puedo ir a la discoteca

esta noche con los amigos?

No, Franca.

Esta tarde los chicos de la escolta

no están disponibles,

así que me harás el favor de no salir.

Pero si tengo 16 años,

no puedo estar siempre

encerrada en casa.

Vamos en grupo.

¿Qué crees que nos va a pasar?

Por favor, papá, déjame ir.

No, no insistas.

Es muy arriesgado.

Esta noche te quedarás en casa,

¿está claro?

Le ruego que me perdone.

No le conocía.

Mis superiores me han

hablado muy bien de usted.

¿Ah, sí?

No se preocupe.

Quizá le pueda perdonar

por su falta de.

experiencia.

Perdóname.

Papá, me voy a la

discoteca con los amigos.

Volveré tarde,

así que no me esperes a cenar.

Ya comeré algo por ahí.

Como quieras.

Hasta mañana.

Pásatelo bien.

Paré.

Por favor, compórtate, ¿eh?

¿Quién es?

¿Es su hijo?

Sí, es un chico muy guapo, ¿verdad?

Ha sacado mucho de su padre, ¿no cree?

Sí, tiene razón.

Escuche, ¿por qué antes me ha

dicho que quizá me perdonaría?

Se lo ruego, no me cree problemas.

Verá, normalmente yo soy muy amable

y generoso cuando quiero, pero todo

depende de usted, ¿sabe?

Yo siento una gran admiración

por los uniformes.

No lo sé.

¿Qué ha pasado?

Ha habido un homicidio.

Por favor, señor,

le ruego que se aleje.

Sí, sí, de acuerdo.

Está bien.

Pero no me grite.

Te juro que entre todas las zorritas

que he tenido, no he visto nunca

a una mujer con uniforme como tú.

Ese.

ese uniforme te sienta muy bien,

de verdad.

Me estás volviendo loco.

Intenta jugar con el dedo, vamos.

No te hagas la tímida.

Vamos, quiero ser como

un padre para ti.

Así.

Muy bien, muy buena chica.

Eso es.

Lo haces muy bien, sí.

Podrías...

Podría ser muy buena guarrita.

Así, toca a ti.

Bien, te gusta, ¿eh?

Te gusta tocarte.

Bien.

Muy bien, vamos.

Tócate.

Así.

Así cometió.

Te gusta, eh.

Me gusta comérmela, ¿eh?

¡Gracias!

Mauricio, ven por favor.

Dígame, señorita.

Había quedado abajo con mi novio en

el portal para ir a la discoteca,

pero mi padre no quiere que salga.

¿Podría ir abajo un momento

solo para avisarle?

Vuelvo enseguida.

En realidad, si su padre se enterase,

yo tendría problemas,

y no quiero arriesgarme.

¿Pero qué quiere decir con eso?

Que le dejaré bajar con la condición

de que usted me deje ver sustet.

Desabróchela lentamente.

Está bien, puede parar.

Baje a avisar a su novio.

Pero se lo advierto.

Vuelva antes de cinco minutos

y no se aleje del portal.

Si no es así.

Juro que se lo diré a su padre.

Vámonos ya, que se nos hace tarde.

Lo siento, pero no puedo ir.

Debo volver en cinco minutos.

Oye, escucha un segundo.

Me he dejado el coche

aparcado aquí cerca.

Vamos allí un momento,

así al menos podremos charlar un rato.

Para poder salir, he tenido que

prometer a la gente de la escolta

que no me alejaría del portal.

No quisiera que lo

despidieran por mi culpa.

Bien, entonces no

tengo nada que hacer.

Nada más que irme solo.

No sé por qué me has

hecho venir a buscarte.

Francesco,

yo deseo mucho estar contigo.

Tengo muchas ganas.

Cosas que por la calle no las

podemos hacer, es un poco peligroso.

aunque

Pensándolo bien...

No me hace ninguna gracia

haber venido aquí para nada.

Quiero masturbarme viéndote las tetas.

Tienes dos tetas.

Ahora solo sois dos

mierdas agujereados.

Vamos a intentar no

llegar tarde esta noche.

Tengo una cita con el jefe de

policía de la jefatura de Palermo.

Dígame.

¡Ah!

Hola, tesoro.

¿Por qué me has llamado al despacho?

Cariño, tan solo quería avisarte

de que esta noche salgo.

Me voy al cine.

¿Y a qué viene esa decisión

tan repentina de ir hoy a.?

Es la última noche que proyectan

la película de Benigni.

De acuerdo, no hay problema.

Naturalmente haré que

te acompañe Mauricio.

De acuerdo.

Ahora he de colgar,

tengo mucho trabajo.

Nos vemos después del cine.

Adiós.

Hay una variación en el programa.

Esta noche vas a ir al cine.

Como desee.

No hay ningún problema, señor juez.

Quiero que sepa que servir

a usted y a su familia es

para mí un verdadero honor.

Vaya, vaya.

¿Cómo te has acordado

de este pobre viejo?

La verdad.

Hacía mucho tiempo que

nadie venía a verme.

Pero siéntate.

No, no, se lo agradezco.

Prefiero quedarme de pie.

Para mí es un gran honor

poder hablar con usted.

Ya sabe que siempre he tenido un

gran respeto hacia su persona.

Sí, buen chico.

Pero mi persona hoy

en día ya no cuenta.

Tú sabes que ahora Cato Tibani está a

las órdenes de Don Salvatore Bucemi.

Buchemi para mí ya no es nadie.

Dos tipos de los suyos

han intentado liquidarme.

Muchacho, ten cuidado.

Seguro que fueron los mismos que

mataron a esos dos del restaurante.

Creía que tú también estabas allí.

Pero nadie es capaz de cazarte, ¿eh?

Eran dos amigos míos que estaban

construyendo una barca en el

corral de mi casa y me habían

invitado a celebrar

su próxima botadura.

¡Ha, ha, ha, ha!

Dime, ¿qué es lo que quieres, joven?

He venido para que usted

me dé consejo, porque.

Quiero mandar al otro barrio

a Don Salvatore Bucemi.

¡Ha, ha, ha!

No sabes lo que dices, chico.

Bushemi está en una posición que

tú nunca podrás arrebatarle.

aunque

Una pequeña ayuda te la puedo dar.

Mientras, ya sabes que a mí me

queda poco para disfrutar.

Eh...

Un favor, seguro que me lo harás.

Lo que usted me pida, don Pepino.

Yo creo.

Que con tu juventud debes

conocer a muchachas preciosas.

Yo ya soy un poco viejo.

Pero antes de morir.

Me gustaría todavía

divertirme un poco.

Estoy a vuestra entera disposición,

don Bebino.

Si quieres un background blanco,

pero no

intento hacer composición.

Prepara la cena,

más tarde llegará papá.

De acuerdo.

Gracias.

Hasta luego.

Adiós.

En realidad, yo no llego a

explicarme por qué todavía vas

detrás de la hija de ese juez.

Ya te lo he dicho más de mil veces.

No quisiera dejarla sola.

Es una chica llena de problemas.

¿Por qué no intentas comprenderme?

¿Pero qué coño estás diciendo?

Tiene una familia riquísima,

no le falta nada.

No veo dónde están

todos esos problemas.

¿Quieres saber cuál es el

verdadero problema de Franca?

¿Cuál?

A ver.

Esa chica está muy deprimida.

Ella vive una vida de encarcelada.

A eso añade que su padre

es un tipo muy severo.

Y hay quien dice además que

su madre se deja follar por

uno de los de la escolta.

Yo lo que creo es que

todavía la quieres.

Si no, es todo muy fácil.

Déjala y ven a vivir

conmigo a mi casa.

Quizá tengas razón.

Sí, lo pensaré.

Pero ahora déjalo ya.

Quiero que me des un beso.

La primera cosa que se ha hecho es que

no se ha hecho, no se ha hecho.

Señora, ¿por qué estás súper seria?

¿No le gusta la película?

Mira esos dos.

Es vergonzoso.

Yo entro y escogí con su

mente todos los días.

Cambiate por ti.

¡Ero llevado!

¡Que nos sirva!

¡Acesores!

Ya se hanido, señora.

Ahora puede volver a sonreír.

¡Ay, Dios mío!

¡Casi que sí!

Sí, sí, sí.

Gracias, señor.

Estos soggetti psicotici

a volte son capaci de...

Se trata de frente de lo

que le manda en el saco.

Saco, tiene, y más retenido.

Gracias.

Faccio la parte de la Maravilla.

¡Es un todo por raro!

Internamente.

¡Viva la vida!

¡Sbatter en la faccia

de sus asociaciones!

L'ipocorfisis cerebral blocca.

Ah, de eso te lo...

Y que pepe, pero a mí me tiene el mal.

Y a la la pide de su personal,

y a peinar de venir la manilla,

y a que pisar de la pistola en

boca que la porta te quita.

¡Suscríbete!

Ormánale, si se viene en este

otro caso, una palabra...

El Dubuque ya cambió de la red,

la mocetola.

Chao, por partida con la fe.

No tengo ni preso de ni asco.

Una mattina, un giorno, un poco,

y por lo cual, apenas usito de casa.

Sembra tranquilo, addirittura

gioca con un gatillo que lo segue.

¿Qué pasa?

probablemente se va a quedar así.

¡Eh, sí!

¡Eh, sí!

No se rivas, se habrá producido el

que te tiene que dar la parte.

Gracias.

Observar atentamente cómo se ha

usado a sviluppar una perfección de

forma.

La madrugada, por favor.

¡Por cuánto!

¡Suscríbete al canal!

¿Cómo se presenta?

No lo puedo.

La finalidad es simple.

Lo que quiero hacerle entender

es que no acabará conmigo.

Tú no puedes hacer entender

nada a nadie, jovenzuelo.

Todos los efectivos que puedas

imaginar están de su parte,

incluidas algunas

personalidades de la policía.

Además, Don Salvatore puede contar

con una decena de hombres que están

dispuestos a todo.

Y bien, ¿qué tengo que hacer,

don Pepino?

Don Salvatore no entra en

prisión porque está protegido

por el juez Massetti.

La mujer de ese conocido juez deja

que un hombre del cuerpo de la

escolta de su marido, que es uno

de los hombres de Don Salvatore,

se la joda como si fuera una perra.

Lo que quiere decir que es un

policía vendido que controla que

los acuerdos entre el juez y Don

Salvatore sean respetados,

mientras que la hija se ve con un

pajarito que es el hijo del que

fuera el director de la

cárcel de Torriani.

¿Está todo?

Llegaras a contactar con esa pequeña

furia, quizás puedas convencer

al juez Massetti para que

se pusiera de tu parte.

Mm-hmm.

Bien, entendido.

Mañana por la mañana

me pondré a trabajar.

Y para agradecerle lo

que hace por mí...

Le he traído algo que estoy seguro.

Le era muy feliz.

Rosalía, ven, don Pepino te espera.

Son tres pajaritas de torreón y

dispuestas a hacerle compañía.

Dame un besito.

Así no.

Quiero un besito de verdad.

Ha sido una película muy divertida.

Habrá que ir a verla.

Querido colega.

Siempre es un placer tenerte

como invitado en mi casa.

Espero que te haya

ofrecido algo de beber.

Sí, pero no quiero nada.

¿Cuál es el motivo de tu visita?

Como siempre, se trata de trabajo.

Si te parece,

podemos hablar en privado.

Pues claro.

Perdónanos, querida.

Con permiso.

Muchas gracias.

¿A qué viene tanta privacidad?

Verás, Mario, tengo un mensaje que

darte de parte de Don Salvatore.

Por favor, siéntese.

Lo mismo es que el director no

me ha avisado de su llegada.

No tiene nada que ver con él.

Solo quiero hablar contigo.

Ahí caes.

Lo que quiere de mí.

Estate atento a todo lo que te diga.

Tú todavía no me conoces,

pero te aseguro que soy de los

que cumplen todo lo que prometen.

Abre bien los oídos.

Porque si no haces todo lo que

yo te diga, mocoso,

iré a buscarte allí donde intentes

escapar.

Te encontraré y te mataré.

¿Qué es lo que tengo que hacer?

Buenos días.

Veo que ahora empiezas a entenderme.

Eres una amiga de verdad.

Y algún día te devolveré el favor.

Mauricio, ven aquí.

Dígame, señorita.

Escucha, tengo que salir

cinco minutos, pero...

No sé cómo decirte que te

dejo en buenas manos.

a santo de que has venido

a verme con tanta prisa.

Escucha, todo lo que voy a decirte

es francamente importante.

Es necesario que en los

próximos días no te muevas de casa,

¿lo has entendido?

¿Pero por qué?

Ahora no te lo puedo explicar.

Así que será mejor que no

nos veamos de momento.

Cuando todo esto se haya calmado,

ya te llamaré, ¿de acuerdo?

¿Lo has entendido?

Pero, tesoro,

yo deseo tanto estar contigo.

Yo también lo deseo, pero créeme,

ahora no es el mejor momento.

Tengo que irme.

Vaya, chicos,

veo que no perdéis el tiempo.

Bueno, vamos a ver.

¿Cuál es ese problema tan grave?

Hoy un hombre ha venido a

mi casa y me ha amenazado.

Con una pistola.

¡To cielo!

¿Quién es?

¿Qué quería de ti?

Quiere que programen encuentro

con la hija del juez Massetti.

Está claro que sabe que

estoy saliendo con ella.

Si no lo hago, me matará.

Madre mía,

debes decírselo a la policía.

O quizás sea mejor que

hables con su padre.

Eso sería muy peligroso.

Ese tío me mataría.

Seguramente.

Antes de que le metieran en la cárcel,

yo creo que lo mejor sería

hablar con mi padre.

Conoció a mucha gente cuando

era director de la cárcel.

Tal vez ellos puedan

ayudarme de algún modo.

Estás muy interesado

por esa jovencita, ¿eh?

No te había visto

nunca tan preocupado.

Todavía la quieres, ¿no?

Escucha,

ya estoy cansada de tus celos.

Y yo estoy cansada de

tu comportamiento.

Quizás será mejor que no te

veas durante un tiempo.

Tan poco te...

¿Y bien?

¿Qué quiere decir esa cara?

Si tienes algún problema,

será mejor que me lo digas.

A partir de ahí veré qué puedo hacer,

¿entiendes?

Bien, yo.

No, no tengo nada que decirte,

ningún problema.

No digas mentiras, que te conozco.

Para eso eres mi hijo.

A ti te ocurre algo.

Dime qué es y no me cabres.

Dilo ya antes de que te

envíe a cagar, ¿vale?

Y a estar soltándolo.

Dime.

¿Te gusta esa putilla?

Verás cómo te digo.

Pero no debe verme.

No te preocupes.

Déjamelo a mí.

Te he hecho venir a mi casa porque sé

que eres una mujer muy reservada.

De este encuentro no debes hacer

ningún comentario con nadie.

Si te portas bien,

seré amable contigo y

no te arrepentirás.

No hay ningún problema.

He venido aquí.

¿Para trabajar?

Buena, chica.

Quería oírte decir eso.

Te pagaré bien, y tu marido nunca

llegará a saber nada del trabajo

que haces a sus espaldas.

Te lo prometo.

Querido reuniros a todos

aquí porque la situación se

convierte en algo grave.

Es necesario llegar a

un acuerdo general.

Ayer oí una confidencia por

parte del exdirector general

de la cárcel de Torriani.

¿Pero todavía vive ese carcelario,

hijo de la gran puta?

Como de todos es sabido,

el hijo de ese exdirector

mantiene una relación con

la hija del juez Masetti.

Y Giovanni Sabelli

ahora también lo sabe.

¿Y qué?

La hija del juez Massetti tiene

mucha confianza con ese jovenzuelo

y el muy cabronazo de Sabelli

haido a su casa para amenazarlo.

Pero bueno, don Salvatore,

¿qué coño quiere ese cabrón?

Lo que quiere está muy claro.

Quiere que el hijo del director

concierte una cita en

casa de la chica.

Ella estará presente.

Claramente, sus intenciones son de

follársela para chantajear al juez.

Y no podemos hacer nada,

Don Salvatore.

Si no queremos acabar

todos en la cárcel.

Mañana a ese encuentro debemos

enviar a nuestros mejores hombres.

Este paréntesis debemos cerrarlo.

Definitivamente.

¿Y esto qué significa?

Muy simple.

Son dos putas.

Las he pagado para ti.

Para demostrarte.

Que se ha acabado.

Sí, claro, como siempre, ¿no?

Esta vez va en serio, de verdad.

No estoy bromeando.

Ahí tienes la prueba.

¿No crees?

¿Cómo ves?

No estoy celosa.

Espero que te diviertas.

Adiós.

Gracias.

Gracias.

Escuche.

Susi Hong.

No debe ver nunca más a mi hija.

¿Ha entendido?

Porque Luisa...

Me lo ha contado todo.

Me ha dicho que su hijo está

expuesto a graves peligros.

No, señora, no corre ningún peligro.

En cambio, ustedes sí.

¿Pero qué está diciendo?

Lo que quiero decir es que hay alguien

que se le ha metido en la cabeza

follarse a su hija, y yo lo podría

evitar con algunas influencias.

Y ustedes vienen aquí a hablarme de

moral cuando yo sé perfectamente que

usted deja que uno de los agentes

de la escolta de su marido

se la meta por el culo.

¿Cómo se llama?

¿Mauricio?

¿Mauricio?

Y también que esa zorra lleva

un año sin parar de marear

con sus celos a mi hijo.

Pero, ¿cómo se atreve a hablarnos así?

A mí no me diga qué tengo que hacer.

Ya me han roto bastante los

cojones como para guardar modales.

Cambien de conversación

y evitarán problemas.

aunque quizá

Les gustaría que se la metieran

en la boca para callarlas.

A mí no me molestaría.

Así, vamos.

¿Qué has querido que

viniera a tu casa?

Quería...

Explicarte algo que te interesa y

que deberías guardar en secreto.

Quiero que me dejes en paz.

Estoy cansada de tus secretos.

¿Qué es lo que quieres?

Quiero hacer desaparecer a

una persona por un tiempo.

Es la hija de un cerdo y será.

en un sitio discreto, ¿entiendes?

¿Qué ocurre?

¿Me estás obligando?

Llámalo como quieras.

Hay algo que solucionar,

más tarde te lo explicaré.

Yo no quiero hacer daño a nadie.

Esto se acabó.

Yo trato de ser amable contigo.

Durís ni más de cono.

No lo permitiré.

Esto por Concheta Licata.

Y esto por todo el daño

que me has hecho.

Rosalía.

Dios mío, no es posible.

Rosalía.

No debes hacerlo.

Esta gente, este pueblo.

Necesita mujeres como tú.

Sigue amando a tu hijo.

Y no te condenes por

lo que ya has hecho.

Transmítele tu amor.

Y críalo en la justicia.

Después, otras muchas

mujeres seguirán tu ejemplo.

Quizás haya un día en que nuestro

pueblo se pueda vivir en paz.

Vaya porquería, eso es muy aburrido.

Tú siempre piensas en lo mismo, ¿eh?

¡Imbécil, viejo, estúpido!

¡No sabes nada de quién

era nuestra familia!

Ahora me iré a Nápoles a ajustar

algunas cuentas pendientes.

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