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¡Gracias, Abe!
Ah.
¡Gracias!
¡Argui! ¡Argui! ¡Argui, ven aquí!
¡Ven aquí!
¡Campeón! ¿Me has echado de menos?
Hola, Ramón.
¡Hombre! Ya vuelves.
¿Qué?
¿Qué de qué?
Aquí tienes.
¡Hola! ¿Qué tal, querido?
¿Ya te has bañado? Sí. ¡Qué bien!
¿Cómo ves la espalda?
Bueno, ahí va.
¿Termesita? Sí.
¿Qué tal, Esteban?
¿Dónde lo has dejado? Pues no tengo ni idea.
¿Qué? Que ya no estamos juntos.
No, lo dejaste.
Oye, pues lo siento, ¿eh? Ya.
Pero, a gozar.
Salud. Salud.
Nombre, Vicente Aldalur.
¿Edad?
76. 72.
¿Altura? 1,80.
1,80.
Todo mentira.
¿Eso?
74. 80.
A los jóvenes les gustan los rellenitos.
Bueno, ¿qué foto quieres que ponga?
¿Qué te parece esta?
Muy guapo.
No sé yo.
Sí, ya está.
Puesta.
Ahora te voy a bloquear mi perfil.
Ya sabes que no eres mi tipo.
Toma.
Oye,
¿este diamante qué quiere decir?
Chaperos.
¡Gracias!
Robert,
trae aquí una cervecita más.
Este es mi amigo, dicen.
Ese país que acaba de dejar a su novio.
Solterito y setento.
Suerte tiene el maricón. Pero entonces, serás un buen partido, ¿no? Ya está el
maricón metiendo fichas.
Ese es su único problema.
No tiene un duro. Ah, no. Entonces no nos interesa, perdona.
Gracias, Ramón.
Me parece que ya he vivido demasiado.
O sea, ¿él te mantenía y lo dejaste tirado? Si ser una mantenida es lo que
queremos todas, ¿no? Obvio. Pero ¿sabes qué? Que mientras tanto nos toca
trabajar. Oye.
Un placer, Vicente.
Encantado. Dos placeres.
Adiós, Ramón.
Chao, adiós.
Chao. Te lo he trabajado mucho.
¿Qué?
Sí, tú ríete, ríete.
Pero te he invadido la habitación. Si sigo así, dentro de poco te voy a dejar
sin casa.
Manda cojones.
Tener que andar así a mi edad.
¿Sabes que puedes quedarte en mi casa cuando necesites?
No querría tener que volver a San Sebastián.
Somos familia.
¿Me oyes?
Y mientras yo esté aquí, puedes contar con mi casa.
Te lo agradezco, Rubén.
Arturo, el más alto. Creo que está libre.
¿Quieres que me pregunte a Rubén por él?
¿Para mí?
No, no.
Es demasiado joven.
Demasiado joven.
Tenía que haber dejado antes a Esteban.
Ahora ya es tarde.
¿Tarde para qué?
Pues para follar como un loco.
¿No lo crees?
50 años en el armario, 25 con la misma pareja, ya me dirás.
Eres de ritmo lento. Claro.
Tú dame a un tío bueno de 40 años a ver si soy de ritmo lento.
Sí, sí, sí.
Sí, por nosotros.
Dije muchas veces que quería probar otras cosas. Porque tú querías algo más.
Pues claro que quiero algo más.
Y yo te entiendo. Porque como expareja, hace años que quería abrir algo nuevo,
¿sabes? Pero mira aquí, cuántos amigos tenemos.
¿Me entiendes? ¿Pero qué haces?
¿Qué hago qué?
¿Qué? ¿No me has entendido? ¿Qué haces? Usted perdone, la reina de la fiesta.
Absurda.
Gracias.
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No, no.
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En mi parecia de grado 2, que ha afectado a su brazo y pierna derecha.
¿Cuándo sufrió el ictus?
Hace tres meses, el 10 de noviembre.
Por lo que veo, estuvo ingresado en las palmas.
Sí, pero como no despertaba, lo trajimos aquí hace un mes.
¿Y cuál fue el motivo de traerlo aquí?
Bueno...
Allí no tenía nadie que se hiciera cargo de él. No, no, no.
Me refiero al motivo de traerlo a esta residencia. A ver, no tengo
sitio en casa.
Tengo un hijo y la casa es pequeña.
Por otra parte, él no tiene ingresos para permitirse otra cosa.
Así que hasta ver cómo evoluciona... Vicente, ¿usted está de acuerdo con el
ingreso?
Él ya lo ha explicado bien.
No hay alternativa.
Bueno, hábleme de usted, Vicente.
¿De mí?
¿Qué es lo que quiere saber?
¿Qué fármacos está tomando?
Atorvastatina, acerocumarol, enialapril para la tensión y paracetamol.
¿Y alguna patología o alergia anterior al ictus?
No, que yo sepa al menos.
Tengo el colesterol alto, pero no creo que eso... Vicente, ¿y a usted
qué es lo que le gusta hacer en su día a día?
Nada en especial.
¿No tiene aficiones?
No lo sé.
¿Tomar el sol?
Llevaba años viviendo en Canarias.
¡Qué bien!
¿Hay algo más que debamos saber?
Tres, cuatro, cinco, ocho... calcetines.
Muy bien.
He puesto su nombre en toda su ropa, como me... Ocho.
Vale, muy bien.
Ocho camisetas.
Va.
Papá, he dejado tus cosas en la balda de abajo, en la que estaba libre.
¿No vas a bajar a cenar?
Estoy cansado. Me voy directo a la cama.
Avisaré a alguien para que venga a ayudarte.
¿Quieres decir adiós al perro? ¿A Argi?
Sí, a Argi.
Ya lo he hecho.
Bueno.
Vendré el sábado para que puedas estar con él.
Papá, colabora un poco.
Ya pensaremos en una alternativa. Nerea, por favor, deja ya de pensar.
Pues hasta el sábado.
Eso es.
Muy bien.
A ver.
Vale.
Eso es.
Ya vengo, ¿vale?
Bueno, vale, ya es bastante.
Mañana más y mejor. Sí, mejor, sí. Bueno, a vos, Santi.
Adiós, Santi.
Que disfrutes.
No estás dormido, ¿no?
Te estás haciendo el dormido, ¿eh?
Shanti.
Perdona, Vicente.
¿Hablas, Euskera?
Antes te he visto en el pasillo y he pensado...
Seguro que esté bien en mi cuarto.
Y mira, aquí estás.
¿Eh?
¿La chica era tu hija?
Sí.
¿Eres viudo?
Bueno, divorciado.
Coño, divorciado.
Qué moderno, ¿eh?
Yo soy viudo.
Se te hará raro verme aquí, encontrándome tan bien, ¿verdad?
Aquí sí.
Sí, sí, sí. Aquí estoy de maravilla. Me las arreglo bien.
En casa me aburría.
Yo ya he vivido todo lo que tenía que vivir ahí fuera.
Buenos días.
Hola, Vicente.
Encantada, yo soy Amaya, la auxiliar de Santi. Tu auxiliar viene ahora.
Buenos días, Amaya. Ya te has duchado, pero si ni siquiera te has afeitado.
Pues me afeito ahora.
Toma. Pero qué guapa estás hoy.
Te has hecho algo en el pelo, ¿eh? Sí, es que me lo he lavado para variar.
¿Ves? Es que no se me escapa una.
Anda, ponte que te he hecho la pomada.
Oye, Amaya, que estaba comentando aquí con mi compañero nuevo que parece que
vos va muy bien en las encuestas.
Pues de maravilla, ¿no? A ver si ganan. A ver, a ver.
Basta ya de arrojera chupando del bote. Sí, y de feminazis. Claro, eso es lo que
digo yo. Que ya vale que las mujeres nos hagan sentir culpables, hombre.
A ver si ahora me voy a sentir mal por ser hombre. Oye, pues hazte mujer.
Pues igual sí.
Venga, Santiago, te espero abajo en cinco minutos.
¿Eh? Sí, sí, sí.
Hola, queridos.
Buenos días.
¿Qué tal se ha despertado nuestro recién llegado?
Hola, Vicente.
Yo soy Iñaki, ¿sí?
Voy a ser tu auxiliar.
Vale, lo que faltaba.
Con tanta chica guapa, ¿y te ponen con Iñaki?
Santi, cariño, cuidado con lo que dices, ¿vale? Si yo también empiezo a alargar,
sí.
Cuidado con este, Vicente. Ahora vengo, un momento.
Sí, tú guíñame el ojo encima.
Claro.
Amaya, ¿sabes dónde está la grúa?
Sí.
Oye, Vicente.
Si quieres, puedes pedir que te cambien de auxiliar.
Buenos días.
Buenos días.
Iñaki. Dime.
¿Puedes venir un momento, porfa? Sí, ahora voy. Ahora vengo, ¿eh, Vicente?
¿Puedo abrir este termo? Ayúdame. ¿Puedo abrir este termo? ¿Puedo abrir este
termo? A ver... Un poco de fuerza.
Otro lado.
A la venga, llevo a tu sitio.
¿Va bien al lado de Santi?
Bueno, bueno, donde tú quieras. Él me estaba llamando. Claro, porque ese es tu
sitio.
Ponte ahí, Vicente.
Este es Félix y este otro Antonio.
Muy bien, otro hombre más.
En esta residencia somos pocos hombres y sanos casi todos nosotros.
Bueno, sanos, sanos.
¿Quién hay más sano que nosotros?
Uy, pues, Angelita, Felisa, Puri... Eso pues, esas son mujeres.
Hablamos de hombres.
Tú me dirás, las mujeres viven más que nosotros.
Yo a ti te conozco. Vaya.
¿No te acuerdas de mí?
¿Mi cara no te suena de nada?
Pues no caigo.
¡Felis Gorostiza!
Hicimos la mili juntos.
En Loyola.
Sí, sí, sí, sí, sí.
Ha pasado tanto tiempo que no te he reconocido.
Recuerdo que salías con una chica muy guapa.
Se llamaba Marisa, ¿no?
¡Joder, Félix! ¡Vaya memoria!
Marisa, ¿era tu mujer?
¿Es viudo?
No, está divorciado. Sí, pero ella murió el año pasado.
Pero esa es otra historia.
Tú, en verdad, estás divorciado.
¿Divorciado? Un adelantado para la época.
¿Y los casados qué somos?
¿Retrasados? No, no es eso. Pero seguro que tú has probado menos mujeres que él.
¡Seguro! Bueno, ¿qué tal te arreglas con estos tres?
Muy bien.
Por cierto, ¿veis qué guapo le he dejado con el pijote? Sí, ya me he fijado.
Claro.
¡Pareces clargable!
Me han dicho que vivías en Canarias. ¡Qué fenómeno!
Envidia. ¿A vosotros no? Yo voy mucho de vacaciones allí, a Maspalomas.
¿En qué zona vivías tú?
Cerca de Las Palmas. Las Palmas creo que ya he estado alguna vez.
Pon la mano delante.
Eso es.
Es muy importante.
Sentarse bien.
Eso es.
Mira hacia adelante.
Coloca la mano derecha dentro del espejo.
Aquí. Eso es.
Mira al espejo.
Extiende la mano izquierda. Sube.
Baja. Eso es.
Parece que también mueves la mano derecha.
¿Lo ves?
Sigue.
Es muy importante que tu mente crea que eso es así.
Recuerda que tu problema no está en el brazo ni en la pierna, sino en la
cabeza.
¿Tú crees que conseguiré volver a caminar solo o... me quedaré aquí para
siempre? Bueno, a ver, cada caso es diferente.
A veces puede parecer que no mejoras, y cuando menos te lo esperas, notas una
gran diferencia.
Ya, pero ¿cuánto tiempo me llevarás a ver eso?
Tranquilo.
No tengas prisa.
Paso a paso.
Poco a poco, ¿sí?
¡Alaiz! ¡Mariasun ya está afuera!
Sí, ya voy.
Mariasun, espera aquí. Ahora viene Alaiz.
¿Le parece si se queda aquí?
Fuera hace bastante frío.
Quiero ir a mi habitación.
¿A su habitación?
No, no.
Hasta después de cenar no se permite ir a la habitación.
¿No puedo ir a mi cuarto a echar la siesta?
Les animamos a que socialicen entre ustedes.
Es bueno para su salud física y mental.
También han contribuido a la construcción de estándares más estrictos
sobre la valiencia de la vida.
Otro aspecto relevante es la creciente presión social que muchas mujeres
enfrentan en espacios públicos, lo que ha llevado a que algunas mujeres adopten
una vestimenta más conservadora como una estrategia de autoprotección, más que
como una elección personal.
Este contexto ha creado una situación paradójica en la que la indumentaria
femenina se convierte en un guardador político y escolar más que en una simple
expresión de identidad.
Este sentido de la indumentaria femenina no debe existir en las mujeres iglesias
en este contexto.
No debe entenderse como un retorno a la vida, a no ser expresada.
Sino como una respuesta de empleo a dinámicas de poder, religión y
resistencia en una nueva vida.
Si quieres recuperarte, tómate en serio la rehabilitación. Te necesita
disciplina. Eso es lo más importante.
Disciplina.
Toca.
No es necesario, lo estoy viendo.
Toca, hombre.
¿Ves? Todavía tengo bola. Sí, sí.
Esto no es más que disciplina.
Al lado de la residencia, muy cerca, hay un gimnasio y me dejan ir.
Voy todos los días.
Yo he hecho deporte toda mi vida. Si me hubieras visto hace unos años, Dios,
estaba como un toro.
Agárrame el brazo con fuerza.
No, con esa mano no. Con la mala.
Agarra fuerte.
No. Como una niña, no.
Agárrame fuerte.
Como un hombre. Que no puedo más.
No puedes.
Vicente, hay que hacer esto todas las noches.
Todas. Hasta que note que agarras fuerte.
Vale. Tenemos que ponernos en forma. ¿Me oyes?
Buenos días, guapa. Buenos días.
Dices cada cosa.
Ya estamos, ha marcado.
Buenos días.
Buenos días.
Buenos días.
Buenos días.
Que no, Vicente.
Con esa mano, no.
Intenta usar la derecha. Tranquilo.
Poco a poco ya lo iré haciendo.
Pero no me presiones.
Paquita, no te voy a dar más porque ya has comido.
Mentiroso. No he comido nada.
Mentiroso.
Mariposón. Pero cuánto te gusta este mariposón, ¿eh, Paquita?
Mariposón. Oye, cuidadín, que te mando a venidor.
Mariposón. Lo que tú digas.
Qué apetito tiene esta mujer.
Esto para ti, Vicente.
¿Ya te apañas con la izquierda?
De todos modos, deberías intentarlo con la derecha.
Eso mismo le he dicho yo.
Deberías usar la derecha.
Claro, con la derecha mejor, ¿verdad? Es que todo lo que pueda hacerme con la
mano derecha, mucho mejor.
Tú dale a la derecha, Vicente.
Tú cállate, que llevo toda la noche currando y no sé ni lo que digo. ¿Qué
pasa con estos dos?
¿Cuántos años hace que se divorció, Vicente?
Muchos. No sé, unos 20 años.
Hola.
¡Hombre! Hablando del rey de Roma... ¿Has traído a Argi?
¿De qué hablabas con Santi?
Sobre los divorcios.
Dice que la gente de ahora se separa enseguida.
¿Y tú piensas lo mismo?
Papá, yo estoy divorciada.
¿Y por qué habéis empezado a hablar sobre ese tema?
Pues no sé. ¿Por qué?
No sé.
Me parece un poco méteme en todo.
¿Diga?
Sí. Sí, muy bien. Ahora mismo se pone.
Papá, es para ti.
¿Para mí?
Sí. Anda, corre.
¿Sí?
¿Le has colgado?
¿Por qué te llama a ti?
¿Y qué va a hacer si tú no le contestas? Tú le has pedido que me llame, ¿no?
¿Yo? Está preocupado. Él no tiene la culpa. ¿Cómo que no fue él quien se puso
en contacto contigo? Yo le dejé bien claro que no quería volver a San
Sebastián. Solo ha complicado las cosas.
Tanto a ti como a mí. Aquí el único que complica las cosas eres tú.
Ramón, puedes hablar. Pongo el manos libres.
Papá. Papá, por favor, ¿eh?
Papá, la gente nos mira.
¡Papá!
Papá, está llorando.
Pareces un crío. No quiero.
Papá. Vicente.
Que no quiero. Escúchale.
Vicente.
En serio, no entiendo por qué te hiciste cargo de mí.
Porque eres mi padre.
¿Después de 25 años sin relación, tu padre?
¿Por qué me trajiste a este lugar?
Algo harán con la gente que no tiene a nadie, ¿no?
Pues los meterán en una residencia.
Abre las piernas, Kari. Cuidado, cuidado, cuidado. Sí, sí, sí.
A
ver,
un poco de agua.
Joder, ten cuidado, hostia.
Lo siento, Kari.
Cari, Cari, Cari, Cari, Cari, Cari. ¿Qué?
Cari, te lo he dicho mil veces.
Pareces tonto.
Vicente, no me hables así.
¿Vale? Y yo no soy Cari, ¿me oyes?
Yo soy Vicente.
La hostia.
Te veo ser niño aquí.
¿Qué pasa, mala noche?
¿Estás bien?
Estoy bien, Santi.
Ánimo, hombre.
Que aquí necesitamos de tu alegría.
¿Estás enfadado?
Tienes todo el derecho a estar enfadado.
Estás pasando un duelo.
Después de Lictus, una parte de ti ha desaparecido.
Y esa pérdida requiere un duelo.
Te lo he dicho más veces.
No quiero hablar sobre ese tema.
¿Está bien?
¿Y de qué quieres hablar?
¿Por qué no puedo estar por el día en mi habitación?
Intentamos fomentar la socialización entre residentes.
¿Y si no quiero?
Debería poder elegir lo que quiero, ¿no?
No soy ningún crío.
Ya.
Intentamos ajustarnos a los deseos de cada residente lo máximo posible,
pero... Por desgracia, algunas normas son generales.
De lo contrario, la residencia sería un caos.
¿Se puede saber por qué me habéis puesto a Iñaki de auxiliar?
Pensábamos que os llevaríais bien.
¿Por qué?
La verdad es que preferiría tener otro auxiliar.
¿Y eso?
¿Ha pasado algo?
¿Te ha hecho algo?
No.
Somos muy diferentes, eso es todo.
Buenas noches. Buenas noches.
¿Iñaki? Ha habido un cambio. A partir de ahora yo seré la auxiliar de Vicente.
¿Estás bien?
Aquí tienes el mando. ¿Todo bien?
Bueno, buenas noches.
Buenas noches.
No te quejarás, ¿eh?
Te han puesto la chinita.
Venga.
Agarra fuerte.
¡Coño!
Oye, ¿vas mejorando?
Santi, eso que has dicho no me ha gustado nada.
¿Y qué he dicho?
Chinita.
¿Chinita? Sí, chinita.
¿Y? Pues que no me ha gustado nada.
¿Qué es lo que no te ha gustado?
Me parece que es ofensivo.
Pues no lo he dicho con esa intención.
Perdone usted.
Qué sensibles estamos, ¿no?
No es eso.
Pero que me quede callado no significa que piense igual que tú.
Por supuesto.
No tenemos por qué pensar igual.
Tú di lo tuyo, que yo diré lo mío. Ya, claro.
¿Te has enfadado?
¿Enfadarme yo?
No.
Tú te has enfadado, no te jodes.
Yo no me he enfadado.
Solo quería decírtelo, nada más.
Vicente, yo lo he dicho solo para animarte.
Siempre estás tenso.
Escucha, yo no soy tu enemigo.
¿Apago la luz?
Sí.
Muy bien.
La izquierda.
Buenos días.
Buenos días.
Ánimo, Vicente.
El cuerpo de Cristo.
Cuerpo de Cristo.
34.
El 34.
El garrote.
34.
El 20.
El tío del caso.
Mira, Aurora.
Aurora, no hagas trampa que te veo.
Quince. A ver si vamos los dos.
¿Y la ducha? Una ducha calentita.
Esperemos que hoy podamos darnos una buena ducha.
A ver si entramos en calor, ¿eh? Sí, ya le dije yo.
Venga, anímate.
Pues claro, es que es eso lo que tiene que hacer. No se tiene que parar, se
tiene que mover.
Se van a cargar la economía.
Es muy fácil decir que hay que apoyar lo público.
Pero la gente siempre quiere más.
Mira si no los profesores. ¿Qué pasa con los profesores?
¿Qué? Que viven como reyes.
Siempre de huelga y quejándose.
Yo los ponía a trabajar en la mina.
Hombre, la cosa no es tan simple.
Este, por ejemplo, es un gimnasio público.
Y tú estás aquí.
Sí, pero eso es diferente, ¿eh?
¡Ojo! Que no soy capitalista, ¿eh?
¿Qué?
Vicente.
Te veo más fuerte.
Has echado espalda. ¿Yo?
Venga, venga, Santi.
Que sí.
Date la vuelta.
No quiero.
Date una vuelta, hombre.
Que no quiero, Jesús.
¿Qué? ¿Te da vergüenza enseñar el pitulín? Hoy estás pesado, ¿eh?
Mira, mira, mira, Argi, cógelo.
Argi. Papá.
En Navidad nos vamos a Lekeitio.
¿A Lekeitio?
Bueno, no me tienes que dar explicaciones.
No me debes nada.
Ya sé que no te debo nada.
No lo he dicho por eso.
¿Y aún sigues teniendo trato con los de la Keitio?
Pues claro, papá. Son mis tías.
Que mamá no esté no significa que vaya a cortar la relación con ellas.
¿Y ellas qué piensan de que te hayas hecho cargo de mí?
Pues no lo entienden.
¡Feliz año nuevo!
¡Feliz año nuevo!
Pásamelo. Toma. Eso es.
Vale.
Oye, ¿te has sentado en mi cama?
¿Yo? No.
Pues ahí se ha sentado alguien.
¿Y?
¿No te has sentado en mi cama?
Yo no me he sentado en tu cama.
¿Seguro?
Seguro.
¿Seguro?
Seguro, sí.
¿Qué demonios haces?
Madre mía.
Menuda cara has puesto.
Anda, anda.
Lávegate.
Dios del sol egipcio.
Buenos días.
Buenos días.
¿Cuál de las dos?
¿Esta? No, no, no. La otra, la otra.
¿Esta? Sí, esa.
Hola a todos.
Muchas gracias por venir. Me llamo Hidoya y soy la nueva directora de la
residencia.
Vengo con muchas ganas de cambiar las cosas aquí. Queremos poco a poco ir
haciendo cambios. Cambios en profundidad que van a afectar a vuestro modelo de
convivencia. Os vamos a organizar por pisos, en lo que llamaremos unidades de
convivencia. Cada unidad tendrá su comedor. Y esto ya dejará de ser un
comedor. Su sala... y desarrollaréis ahí vuestra vida.
Lo que se quiere hacer a partir de ahora es reunirnos con cada uno de vosotros y
establecer para cada uno de vosotros lo que llamaremos el plan de atención y
vida.
Pero a ver, ¿me vais a dejar hacer lo que quiera?
Bueno, dicho así podría sonar un poco superficial, pero vosotras sois personas
adultas, así que... ¿Y si quiero pasar todo el día en la cama, qué?
Por favor.
¿Por qué?
A ver, silencio, por favor.
Vamos a ver. Mucho mejor.
Os queríamos proponer que traigáis de casa muebles, fotos, cuadros... Al fin y
al cabo, queremos que la residencia se convierta en un verdadero hogar.
Eso en cuanto a la decoración.
Además, también queremos hacer algunos cambios en vuestro día a día.
Bueno, Vicente, en este momento... ¿Qué es lo que quieres?
¿Qué es lo que le pides a la vida?
No lo sé.
Estoy bien.
¿Hay algo que eches de menos?
¿Algo que te gustaría tener?
O quizá algo que te moleste. De verdad que no entiendo qué es lo que queréis
ahora.
Ya estamos acostumbrados a esto. ¿Se puede saber a qué vienen todos estos
cambios?
Papá, contesta. Tú no te metas.
Por ejemplo, me has dicho en varias ocasiones que te gustaría estar más
tiempo en tu habitación.
Ah, sí, sí.
Eso sí.
Y andar a mi aire y poder ir al cine si quiero, igual que voy al gimnasio. Eso
sí.
Papá, ¿puedo hacerte una pregunta?
¿Una pregunta?
¿Por qué me quieres hacer una pregunta?
Bueno, nunca te digo nada porque es tu vida, pero... No deberías decir que...
Alto, alto, alto.
No voy a entrar en eso.
Tú misma lo has dicho. Es mi vida.
Yo no le pido explicaciones a nadie.
¿Por qué las tengo que dar yo?
¿Nadie en la residencia lo sabe? ¿Para qué?
No sé. Eres tú. Es una parte importante de ti, ¿no? Por favor.
Es que no ves dónde estamos.
¿Tú crees que esas cosas le importan a alguien aquí?
Eso es lo que están intentando cambiar.
Además, yo soy muchas cosas. No soy solo eso.
Sí, pero esa no es cualquier cosa.
Pusiste nuestra vida a patas arriba.
Lo dejaste todo por esa cosa, ¿eh?
¿Todo?
¡Qué buena!
¡Vaya volea!
Ya están, ya están otra vez.
El coronavirus detectado en China podría haber llegado a Europa.
Entretanto, China ha decretado el estado de cuarentena en cuatro ciudades para
evitar la propagación del virus que ha causado ya la muerte de 18 personas. La
ciudad principal y un poco de la infección, Wuhan, y otras tres ciudades.
En total, más de 20 millones de personas han sido aisladas. La Organización
Mundial de la Salud ha mantenido un tratamiento de la pandemia.
¿Argi? ¿Argi? ¿Argi?
¿Qué pasa?
¿Pero qué haces tú aquí? Argi, Argi.
Argi, ven aquí.
Es muy bonito.
¿Es tuyo?
Bueno, es de un amigo de mi madre, pero ahora lo cuido yo.
Ya.
¡Miquel!
¡Miquel!
Adiós.
Buenas. ¿Qué te pongo?
Buenas noches, Oscar.
No jodas.
Vicente, no jodas.
¿Pero qué haces tú por aquí?
Oye, ¿qué ha pasado aquí?
Esto solía estar a tope de gente.
El tiempo, eso es lo que ha pasado.
Y que la gente ha salido del armario.
¿Y dónde están?
¿Eh? ¿Dónde se han escondido?
Tienes razón.
Cada vez veo menos maricas en la calle. Y no solo aquí, sino en la calle en
general.
Ahora no sé dónde se mete la gente.
Dicen que estamos fuera del armario, pero ¿dónde?
Antes nos escondíamos en los bares. Y ahora, en las aplicaciones.
Oye, tú no te quejes, ¿eh? Que estás en Maspalomas.
¿Y tú qué te crees que es Maspalomas para algunos?
Un armario gigante. Pero un armario bien equipado.
Y lleno de gente.
¿Te vas a casa?
No, voy a pasar por la sauna.
Jesús, ¿todavía sigue la sauna?
Claro. Cuando cierran los bares, la gente va allí.
¿Quieres venir?
Espera ahí, por favor.
¿Se puede saber en qué estabas pensando?
La policía buscándote toda la noche. Habla más bajo. La policía. Sí, ahora
que hable más bajo. No sabíamos que había sufrido un accidente. Y encima
apareces apestando alcohol.
Ayer conocí a Miquel. ¿Qué?
Que ayer conocí a Miquel.
¿Qué Miquel?
Tu hijo se llama Miquel, ¿no?
Lo vi frente al cine con Argi.
Me dijo que el perro era de un amigo de su madre.
Tranquila, no le dije quién era yo.
Estoy buscando el momento de explicarle todo a Miquel.
Nerea, yo nunca te he preguntado por qué no traes a tu hijo aquí.
No tienes que darme ninguna explicación.
¿Otra vez con lo mismo?
No tengo que darte explicaciones. Y entonces, ¿por qué me echas en cara lo
de Miquel?
Yo no te estoy echando en cara nada, ¿eh?
Solo quería que lo supieras, nada más.
Papá, por favor.
¿Qué?
¿Acaso no es verdad que en estos diez meses nunca te he preguntado nada sobre
él? ¿Que no te he pedido explicaciones?
Enhorabuena.
¿Y eso es bueno?
¿Te parece normal no preguntar nada sobre tu nieto en diez meses?
¿Te parece normal?
¿Entonces qué quieres?
¿Que te pida explicaciones o que no te las pida? Que hables con naturalidad de
una vez. Eso es lo que quiero.
Pues parece que tú tampoco has hablado con naturalidad.
Porque nadie me ha enseñado cómo hacerlo.
¿Tienes ganas de hablar?
Pues hablemos.
No le he hablado a Mikkel de ti. Ni a Mikkel, ni a nadie.
¿Sabes por qué?
Porque he heredado todos tus miedos y vergüenzas.
Siempre con miedo de hablar sobre todo esto.
Papá, papá, ¿no te das cuenta de la dinámica que generas a tu alrededor?
No tengo por qué darte explicaciones, no tengo por qué hacerme cargo de ti.
Entonces, ¿quieres explicarme por qué me siento tan mal si no lo hago?
Vicente, si quieres, siéntate en mi butaca.
Estarás mejor.
¿En serio? ¿Tan mal me ves?
Toma.
Cógelo.
Hace días que no me lees nada.
Vaya.
Kirk Douglas ha muerto.
Sí, ya lo he oído.
Pobre.
Vamos a ver. El legendario actor que marcó toda una época falleció en Los
Ángeles a los 103 años, dejando un legado de películas como 20.000 leguas
de viaje submarino o senderos de gloria.
¿Y Espartaco?
¿No la mencionan?
Sí, aquí abajo viene.
Con foto y todo.
¡Qué película!
¡Y qué tío!
103 años, se dice pronto.
¿Ya llegaremos?
¿Eh?
¿Otros 25 años?
¡Qué pasada, eh!
Muy bien, muy bien.
Eso es.
Así.
Eso es.
Muy bien.
La cebolla más cerca, ¿eh?
Haz un agujero y ponla ahí.
Aquí la otra y la otra.
Y al terminar le echas agua.
Sin agua la tierra no es nada.
Vamos a ver, aquí dice, cancelado el Mobile World Congress de Barcelona por
el coronavirus.
¿Sabéis lo que es el Mobile World Congress?
Sí, es una feria de móviles.
Eso es. Y del coronavirus habéis oído hablar, ¿no? Lo de China.
Sí, eso es, lo de China. Bueno, ¿y qué os parece? ¿Que están exagerando un poco
con todo esto? Ni lo dudes.
Eso es como las vacas locas. Sí.
Otro cuento chino.
Eso, pues ya basta de cuentos chinos. Venga, a ver, Amparo, ¿qué quieres que
leamos? Léenos el horóscopo. ¿El horóscopo? A ver, que lo he visto antes
por aquí. Venga, ¿qué signo eres?
Yo, Sagitario.
Sagitario.
También hay algunas de cuando eras pequeño.
¿Tenías tú guardadas estas fotos?
Sí.
Madre mía, a saber de cuándo es esta.
El pueblo que se ve detrás es...
¿No te suena? Santa Marina. Santa Marina, eso es.
Siempre decías que eras igual que la abuela, pero aquí te veo más parecido al
abuelo. Bueno, no sé yo.
Ya es suficiente, ¿no? Tendrás que elegir alguna.
No tengo ninguna gana de colgar nada en la pared.
¿No te gusta ver fotos antiguas?
No me gusta verme en las fotos antiguas.
Me da grima.
No recordaba esta. Es bonita.
Ahí no sabías que el rey era el abuelo. ¿Cómo iba a saberlo?
Estaba convencido de que era el rey Gaspar.
Le pedí una muñeca.
¿Ah, sí?
Pensaba que se la estaba pidiendo al rey Gaspar, claro.
¿Y te trajeron la muñeca?
Me trajeron un camión de juguete, que fue lo que les pedí a mis padres.
Ahí fue donde me di cuenta de que los reyes eran los padres.
Menudo chasco.
¿Y el abuelo no te dijo nada?
Nada.
¿Qué me iba a decir? Yo no podía saber que él era el rey.
Allí nadie dijo nada.
Y yo fingí que el camión me había hecho mucha ilusión.
Un tiempo después, al volver a ver la foto, descubrí que tu abuelo ya sabía
que lo que yo quería era una muñeca.
Pero nunca hablamos sobre esto.
Estoy reventado.
Te envidio, Santi.
Eres todo lo que me hubiera gustado ser.
¿Pero qué dices?
La verdad.
Siempre tan seguro de ti mismo.
Tan amable.
Sabes conquistar a la gente.
¿Qué tontería?
Tú también me has conquistado a mí.
No digas eso, Santi.
¿Por qué no?
Si es verdad.
No es verdad.
Sabré yo si es verdad.
Es muy agradable hablar contigo.
Santi, ¿estás bien?
Tengo mucho frío.
Llama al auxiliar.
Espera, tranquilo.
¿Puedes calentarme un poco? Sí, espera.
Dame las manos.
Las manos.
Date la vuelta. Te voy a calentar la espalda. Venga, tranquilo.
De pequeño, cuando tenía frío, mi padre me hacía esto.
¿Habéis llamado?
Tiene mucho frío. Creo que tiene fiebre.
¿Qué tal estás, Santi?
Santi, ¿qué te pasa?
Oye, Vicente.
¿Santi no viene?
Ha pasado mala noche.
Por la fiebre, seguramente.
Cuidado, dejen pasar.
¿Qué tal?
No sé qué me pasa.
No me encuentro del todo bien.
¡Ánimo!
Gracias.
Lo siento mucho.
Lo echaré mucho de menos.
Lo quería mucho.
¿Podemos hacer esto?
¿Hacer qué?
¿Te dejan meter aquí a quien quieres? Nos animan a tener nuestro proyecto de
vida. Plan de atención y vida, le llaman.
No sé si responderá.
Déjame a mí.
Bueno, Vicente, ¿qué tal estás?
Raro.
¿Echas de menos a Shanti?
Supongo que sí.
¿Por qué has pedido esta reunión?
¿De qué quieres hablar conmigo?
Ya sabes que lo que digas se queda aquí y si tú no... Soy homosexual.
Ya está.
Lo he dicho.
Casi me ha costado más que lo que me costó la primera vez.
Gracias, Vicente.
Sé lo difícil que puede ser compartirlo.
Me alegra que hayas decidido hacerlo conmigo.
¿En qué piensas ahora?
Es la primera vez en mi vida que digo esta frase.
Soy homosexual.
No utilicé esa palabra con mi esposa y mi hija.
Simplemente les dije que me había enamorado de otra persona.
Solamente eso.
Y que se llamaba Esteban.
Creo que tenía pendiente...
Decir esa frase.
Es importante llamar a las cosas por su nombre.
¿Y cómo te sientes ahora?
Vacío.
Haces un mundo de esto en tu cabeza.
Siempre vueltas con este tema y cuando consigues contarlo...
Muchas gracias.
Estoy feliz de que lo hayas compartido conmigo.
Una palmadita en la espalda y... ya está.
¿Y qué esperabas oír de mí?
Lo peor es que no se me ocurre una respuesta mejor.
No quiero seguir así.
Quiero que la gente sepa quién soy.
¿Te refieres a la residencia?
Sí.
¿Estás seguro?
Que sepas que no es obligatorio salir del armario.
¿Por quién haces esto?
¿Por ti o por la presión que recibes del exterior?
Lo hago por mí.
Vicente. Por parte de la organización tienes todo nuestro apoyo.
Nos tendrás ahí para lo que necesites. Pero la gente que vive en la residencia
es muy mayor y no cambiará en su forma de pensar.
Yo solo quiero saber si podrás soportar que alguien te insulte o te trate mal.
¿Te ves capaz para lidiar con eso?
¿Con la edad que tienen te compensa hacerlo?
Nosotros ya lo sabemos y tú te has desahogado. Y puedes venir a hablar
conmigo siempre que quieras, sobre esto o sobre cualquier otra cosa.
Y ese número de contagiados ha seguido aumentando en el día de hoy.
Por ejemplo, ese caso que les contábamos en una residencia de mayores en Madrid,
hay varios casos que han dado positivo.
Javier García Martín es esa residencia en la que vivía la mujer que falleció
con coronavirus el pasado martes.
Sí, eso es.
Diez los afectados por este brote, una trabajadora, además hay nueve
residentes, de ellos seis están aislados en estas instalaciones, dos han tenido
que ingresar en el hospital Gregorio Marañón y ese décimo caso que era esa
mujer, como decíamos, de 99 años. La Comunidad de Madrid está realizando ya
pruebas para determinar si hay o no nuevos contagios.
Ocho camisetas.
Muy bien.
Aquí.
¿Incluimos estas también?
Estas, mejor no.
Hola.
Hola.
¿Qué tal estás?
El más paloma siempre bien, ya sabes.
Hoy me he acordado de ti.
¿Ah, sí?
Lo están preparando.
Ramón, necesito tu ayuda.
¿Cómo es, Miquel?
Es bueno.
Bueno, a veces tiene sus rabietas, pero es un niño bueno.
Y se preocupa por sus amigos.
¿Tiene muchos amigos?
Bueno, no muchos.
Pero algunos tiene.
El otro día estaba triste porque un amigo del cole no lo invitó a su fiesta
de cumpleaños.
¿Y por qué no lo invito, lo sabes?
Bueno, papá, la vida es así. No podemos gustar a todos.
No me he portado bien contigo.
Siempre con miedo de qué pensarían los demás.
Con miedo de lo que tú pudieras decir.
Gracias.
¿Vicente?
Mira esto.
En consecuencia, el gobierno de Canarias ha decidido prohibir todos los eventos
que impliquen aglomeración de público.
Se confirma así la suspensión de las fiestas del sur de Gran Canaria,
incluida la cabalgata de más palomas de este fin de semana. El Ejecutivo busca
así evitar que el efecto contagio pueda aumentar el número de afectados por
coronavirus en la isla, que ya asciende a siete personas.
Por supuesto que debemos suspender los actos que están previstos del carnaval.
Parece que estamos solos.
He oído que a partir de mañana no se encierran en casa.
Sí, es de locos.
Solo hay siete contagiados.
Pues ya ves.
¿Cómo será?
¿El qué?
¿Estar todos encerrados?
Supongo que nos acostumbraremos.
Uno se acostumbra a todo.
Eres muy guapo.
Gracias, hombre.
Es verdad.
Tienes una sonrisa muy bonita.
Si alguna vez piensas eso de alguien, díselo.
¿Tú te pareces a un novio que tuve?
Espero que fuera más joven.
Fue hace 15 años.
Yo tenía 20 entonces y él andaba cerca de los 60 o así.
Pues ahora tendría prácticamente mi edad.
Bueno, voy a hacer la compra antes de que nos encierren.
Un placer conocerte.
Lo mismo digo.
Adiós.
La estación del amor viene y va.
Los deseos no se envejecen casi nunca con la
edad. Si pienso en cómo he pasado mal mi tiempo,
que no volverá, no volverá más.
la estación en el amor viene va al
improviso se sacó la vibra y y sorprenderá
me apiamos de ocasiones perdiendo no
rimpiante no rimpiante
que no puede no me tome me
apriamo
a bote de ocasión y perdiendo
No rimpiangere, no rimpiangere, no rimpiangere, no
rimpiangere, no rimpiangere.
La estación del amor viene y va.
Los deseos no se envejecen casi nunca con la
edad.
Hemos tenido ocasiones perdiendo las noches.
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