All language subtitles for Eva.Man.1980

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Original subtitles

Bien.

Muy bien.

El experimento va bien.

Sí, doctor.

Este puede ser un descubrimiento revolucionario.

No se precipite. Hay que hacer muchas pruebas aún para estar seguros de mi

descubrimiento. La ciencia es así.

Sí, doctor.

Tiene usted razón.

¿Qué pasa?

Los experimentos han dado unos resultados muy satisfactorios.

Tu capacidad de disfrute del sexo como mujer es el de una grandísima zorra.

Naturalmente mantendremos esta capacidad bajo control.

Claro, profesor. No quisiera convertirme en una zorra para siempre.

No te preocupes, tú eres lo que eres.

Pero aún habrá que hacer nuevos experimentos.

¿Estás dispuesta?

Sí, ¿cree usted que también conseguiremos lo otro?

Creo que sí.

Adelante.

Profesor, el príncipe Vladimiro le está esperando en su despacho.

Sí, enseguida voy.

Ahora prepárate.

Aquí estoy.

Querido príncipe.

Profesor.

Espero haber respondido satisfactoriamente a sus demandas. ¿Ha

sido así?

Muy satisfactoriamente. Sus prestaciones han sido excelentes. Por otra parte, sus

cualidades amatorias son bien conocidas. Todos los periódicos hablan de ello.

Gracias, profesor, gracias. Es usted muy amable.

Ahora, yo quiero que me dé su opinión técnica sobre la chica. ¿Cómo la

encuentra un amante profesional como usted?

Al principio, le confieso que estaba un poco perplejo.

Afortunadamente, soy un hombre acostumbrado a todo.

Lo supongo.

Eso me ayudó a superar el shock inicial.

La chica...

Se ha portado estupendamente. En mi larga carrera de amante, jamás había

encontrado una mujer como ella.

Eso era lo que quería escuchar. Gracias.

Esto por las molestias. Oh, gracias.

Gracias, profesor.

Pero no era preciso.

Hasta la vista, príncipe.

A su disposición. Adiós.

Seguid, si...

Haga el favor de acompañar al príncipe a la puerta.

Enseguida.

Profesor, Ayita ya ha llegado. Ah, muy bien, muy bien. Que pase.

Por favor.

Hola, profesor. Hola, Ayita. Gracias por haber venido.

Déjame ver.

Cada día estás más hermosa. Y usted siempre tan amable, profesor. ¿Bien?

Vamos a hacer un gran experimento.

Le confieso, profesor, que no veía el momento de empezar a ejercer mi

doctorado en medicina.

Bien, ese momento ha llegado. Quítate el vestido.

Tienes un cuerpo perfecto.

Perfecto.

Eva, te presento a Jita. ¿Te gusta?

Es preciosa. Estoy dispuesta para cualquier experimento. Yo también lo

estoy.

Entonces, adelante.

Yo soy una experta.

A ver lo que sabes hacer tú.

Ahora lo verás.

¡Ah!

¿Qué pasa?

Basta, Eva, basta. La vas a matar.

Déjela seguir, profesor. No me importa morir así.

Intenta resistir. Esto es el placer, no la muerte.

¡No!

Déjalo ya.

Es inútil.

¿Quieres que pruebe con otro?

Como has visto, Eva es el más hermoso ejemplar de hermafrodita que hay en el

mundo. Gracias a usted, profesor.

¿Sabes? El profesor me ha implantado un minúsculo estimulador sexual en la

ingle. Y gracias a él me he transformado en un ser humano completamente feliz.

Parece un milagro.

¿Verdad que sí? No, la naturaleza le ha dado a Eva algo de más.

Tenía órganos femeninos y órganos masculinos, pero no era ni verdadero

varón ni verdadera hembra. Yo solo he desarrollado los estímulos femenino y

masculino y así ahora es verdaderamente mujer y verdaderamente hombre.

¿Y por qué las dos cosas?

Lo cierto es que me pidió que la transformase en mujer, como tantos

hermafroditas que deben decidir por un sexo o por otro.

Pero cuando me encontré sobre la mesa de operaciones con un ejemplar tan

maravilloso de hermafroditismo, no pude hacerlo.

¿Y por eso decidió realizar estos experimentos?

Ha sido una enorme responsabilidad.

Debía efectuar una operación reductiva.

Y sin embargo decidí crear un ser perfecto y completo.

Y sexualmente dotado como hombre y como mujer.

Es como si le hubiera hecho trampa a la naturaleza, ¿sabes?

Eva es un ejemplo viviente de lo que significa ser hombre y mujer al mismo

tiempo. Lo que me pregunto es si estará satisfecha. Muy satisfecha, profesor.

Perdone, Eva ha hablado de un estimulador sexual que le ha colocado en

la ingle.

Sí, lo he llamado Sex Maker.

Es un minúsculo objeto que va a revolucionar el mundo.

Puede transformar al hombre en superhombre y a la mujer en supermujer.

¿Sexualmente hablando?

Es fantástico.

El mayor invento de todos los tiempos.

Debe permanecer en el más absoluto secreto. Nadie debe hablar de mi

estimulador sexual.

Ni siquiera tú, Ayita.

Puede estar tranquilo, profesor.

Bueno, me voy al laboratorio. Hasta luego.

Eva, luego ven a verme. Quiero hablar contigo. Muy bien.

¿Verdad que es un sabio?

Ah, es Freddy. Te lo presentaré. Verás qué simpático es.

Hola, Freddy.

Perdona un momento.

Hola, Freddy, mi amor.

Hola, Eva.

Calma, chica, calma. Voy a marcharme y quiero estar en forma. Tengo mucho

trabajo. Ven.

¿Sabes que no está nada mal este amigo tuyo?

Que no se te suban a la cabeza los piropos de Ayita.

¿Qué dices?

Solo he venido a traerte las llaves de la oficina. La famosa agencia de

detectives Seba y Freddy.

Cerrada por ausencia de los titulares.

¿A dónde te vas, Freddy?

A Italia.

Tengo un caso complicado que resolver.

Yo, por desgracia, no puedo moverme.

Debo quedarme aquí en observación.

A propósito, ¿esa operación tuya...?

¿De qué se trata?

Nada grave, espero.

El apéndice.

Qué apéndice más raro.

Bueno, tengo que irme.

Adiós. Yo también tengo que irme. Por favor, quédate.

Es pronto todavía.

¿Quieres otra sesión?

Lo adivinaste.

Sí, ya está.

Mir, ¿qué te parece?

¿Estás seguro de que no es un truco? ¿Crees que yo no sé distinguir cuándo es

un truco? Es un hermafrodita quien le han implantado en la ingle un setmaker,

un invento capaz de despertar el pájaro a un muerto.

¿Cómo lo has conseguido?

Ah, olvídalo. Estoy a punto de conseguir la fórmula secreta de ese aparato. Un

angelito trabaja para mí. ¿Y cuánto te cuesta ese angelito? Un millón de

dólares. ¿Pero te has vuelto loco?

Un millón de dólares por una fórmula.

No me importa la fórmula.

Hacer otros seis makers de eso se llevaría un año. Y yo no quiero esperar.

Me quedaré con el que ya existe.

Pero no está en la ingle de ese tipo. No es tan difícil quitar un objeto del

cuerpo de una persona y ponerlo en otra. Con lo que ha avanzado la medicina, para

un buen cirujano es como coser y cantar.

El caso es que no será una operación quirúrgica.

Será un asesinato.

Conozco bien tus métodos y no me digas que estoy equivocada. No querrás que

pierda la oportunidad de volver a ser el mismo de antes.

Eres un cerdo.

Serías capaz de hacer cualquier cosa, hasta la más sucia, para que se te

volviese a levantar.

¿Y quién eres tú para reprocharme? ¡La que te rompo los morros!

Es que se te ha olvidado que si estoy en estas condiciones es porque me has

agotado. Te he sacrificado lo mejor de mí mismo.

Vaya una vida que me haces llevar, sin amor, sin sexo.

¿Y para qué crees que he decidido gastar ese montón de dólares?

Para volver a hacer el amor contigo lo mismo que antes.

¿No te das cuenta?

Tú tranquila.

Verás como el tipo que me ha procurado esta información sabe lo que se hace. ¿Y

cómo llegarás a la chica?

A eso no es un problema.

Mis muchachos son verdaderos especialistas en secuestrar personas.

¿A dónde diablo se habrá metido ese imbécil de Tony?

Desde hace tiempo yo también lo encuentro un poco raro.

Ya, ya me he dado cuenta.

¿Nos habrá enamorado de algún putón?

Tony.

Tony.

¿Me quieres? Dime que me quieres.

Sí, claro.

¿De verdad?

Claro.

Jai Jai

¿Qué es eso?

¿Qué es eso?

Pero si son los documentos que estaba esperando.

Entonces con ese aparatito podrá volver a ser normal.

Sí, y está dispuesto a hacer lo que sea para conseguirlo.

Pero yo no quiero que vuelva a ser normal.

Me da asco.

Prefiero la muerte.

No digas eso.

¿Dónde se habrá metido el cabrón de Tony?

Hay que impedir que se apodere de ese aparato.

Tony, sé bueno, liquida a esa chica.

No exageremos.

Te prometo que haré todo lo posible para que los proyectos del animal de tu

marido... ¡Tony!

¡Tony! ¡Es él!

Dame prisa, vístete, lárgate.

¡Tony! Te prometo que esta vez te mato.

Pero bueno, ¿qué estás haciendo?

Me estaba meando.

¿Ah, sí?

Sí. Le he traído los documentos que me pidió.

Qué extraño.

Estaban aquí.

¿Te refieres a esto?

Pues los tengo yo.

Ya lo veo, ya lo veo. Pero no comprendo cómo han podido llegar hasta usted.

Se conoce que estos documentos no podían esperar a que tú terminases de mear.

Son tan importantes que han decidido llegar a mí por vía aérea.

Te voy a romper la cara. ¡Fuera de aquí! ¡Vete!

¡Cabrón!

Para mi pequeña Eva he preparado este pequeño anillo.

¿Es un regalo para mí?

Gracias, profesor.

Gracias.

Eva, este no es un anillo corriente.

Debes llevarlo siempre puesto en el dedo.

Es un contacto electrónico que estimula el sexmaker.

¿Comprendes? Con este anillo podrás controlar tus impulsos.

¿Ves estos tres pulsadores?

Este, de color blanco, es neutro, como sexo de ángel. El pulsador azul

sirve para desencadenar tu sexo femenino. Y el rojo, por el contrario,

para transformarte en macho con la virilidad de un semental.

Ha pensado usted en todo.

Eva, yo te he dotado de una fuerza extraordinaria.

Utilízala siempre como es debido.

Recuérdalo bien, gozar y hacer gozar.

Claro, se sentirá orgullosa de mí.

Gracias.

Se están arrancando la lengua, besos no paran.

Y qué forma de meterse mano.

Esas dos están deseando un par de machos calientes que las deshagan.

A ver, déjame.

Venga, deja de mirar, que luego ni quien te aguante y te pones hecho una bestia.

Bueno, hombre.

¡Hay un submarino en la piscina!

¡Mira!

¡Se le ha visto el periscopio! ¡Mira, mira!

¿Qué dices? ¿Qué periscopio? ¡Te digo que lo he visto!

¡Era un periscopio! ¡Como una... como una... ¡Tú ves visiones, hombre!

¡Eva! ¡Ayita!

¡Venid aquí!

¡Vamos, mujeres, daos prisa!

¡Venga, no perdáis tiempo!

¡Os estoy diciendo que os deis prisa!

Deben haber utilizado una ganzúa.

Qué problema.

Yo creo que lo han abierto con una navaja o con una horquilla.

¿Qué se han llevado?

Todo lo referente al caso de Eva.

No. Sí, fórmulas con reacciones.

Todo respecto a las operaciones, los planos del Sexmaker.

Sí que es una buena faena.

Tendré que llamar a la policía.

No hace falta.

Ya sabe que yo tengo una agencia de detectives privados.

Me ocuparé yo.

¿A quién puede interesarle el material robado?

Mi invento puede interesarle a todo el mundo.

Lo que me preocupa es el uso que puedan llegar a hacer de él.

No entiendo, profesor.

Cuando empecé mis investigaciones y mis experimentos, la meta que yo trataba de

alcanzar era la igualación de los sexos.

Si fuéramos capaces de conseguir la igualación a nivel físico, si pudiéramos

eliminar las diferencias, podríamos eliminar del mundo la envidia, el odio,

las opresiones, las guerras. Porque veréis, la guerra es solamente el

fruto de una falta de serenidad sexual y sólo el hermafrodita goza de la paz

sexual. Una teoría fascinante.

Naturalmente también se puede hacer mal uso de ella.

Perdone, profesor.

En vez de estar perdiendo el tiempo hablando de teorías, sería mucho más

práctico indagar sobre las personas que frecuentan esta casa. ¿La criada?

¿Sagetsu? No, no, no.

Pondría mi mano en el fuego por mi ayudante.

Sagetsu es un estudioso serio, disciplinado. No, no, no.

Está bien. Empezaremos por Cristina.

¿Me ha llamado?

Sí. Acércate, Cristina.

Y no seas tímida. Estamos entre mujeres, ¿no?

¿Tú me harías un favor?

Claro, señorita Eva.

No me llames señorita Eva.

Anda, ven aquí. Vamos.

Ven.

Señorita, por favor.

¡Un hombre!

Bueno, ¿qué te pasa?

Usted es un hombre.

¿Un hombre?

Ni hablar. Mira lo que tengo también.

¿No has visto nunca a un hermafrodita?

¿Un hermafro qué?

Es la primera vez que veo una cosa así.

¿Ni siquiera en una fotografía? Ni en una fotografía.

Jamás. De veras.

¿Dices la verdad?

Claro, yo no leo revistas porno.

¿No te las enseña tampoco tu novio?

No, se lo juro. Pero ¿cómo sabe usted que yo tengo novio?

Bueno, anoche volviste bastante tarde. Y no creo que saliera sola.

Fui al cine con él. ¿Y qué película visteis?

No lo sé. ¿Cómo que no lo sabes?

Verás, señorita Eva.

Cuando tengo a mi alcance una cosa como la que usted tiene, no sé por qué, pero

no puedo contenerme.

Ni siquiera aunque esté en un cine.

Bueno, ¿me comprende?

Comprendo. Y si no mirabas la pantalla, ¿qué hacías?

¡Gracias!

3 3

Anda, que si esa especie de mezcla de sexos supiese lo que le espera.

Empieza a temblar, hombre, mujer, que están a punto de llegar los que te van a

dar pal pelo.

¿Sabes lo que te digo? Que a ese tipo ya le debe estar haciendo el culo así.

Eso seguro.

¿Sabes lo que me estoy preguntando? ¿Por dónde demonios me hará? Eso también me

lo he preguntado yo.

Pues en el fondo, a mí no me importaría tirármela.

Cristina no tiene nada que ver con el robo.

Ah, ¿no? Es una chica muy inocente, creo que dice la verdad.

¿La has interrogado? He llegado hasta el fondo de ella.

¿Quieres saber cómo?

Ven conmigo a la cama.

Ya me imagino el interrogatorio.

Madre mía, qué pedazo de carne.

No te calientes mucho, que tiene hueso.

Suéltanos, suerte.

¿Qué hacen aquí? ¿Y a ti qué coño te importa?

Creo que lo he dejado seco.

Así aprenderá a no meterse en lo que no le importa.

Anda, vamos.

Haz deprisa.

Un secuestro perfecto, ¿eh? ¡Que somos unos tíos!

A nosotros no hay quien se nos resista.

El jefe estará contento.

Vaya, ya estáis aquí.

Malditos imbéciles.

¿Ya habéis necesitado todo este tiempo para un simple secuestro?

A tu edad yo hacía un par de secuestros todos los días antes de comer.

¡Imbécil!

No se meta conmigo. Yo soy un trabajador.

Hemos tenido que matar a un tío para traer esta cosa y encima me regaña. Vaya

hombre. Ah, pobrecito. De acuerdo. No me llores más.

Habéis hecho un trabajo muy bueno.

Estoy muy contento con vosotros. ¡Te rompo la cara!

¡Doctor! Venga, échale un vistazo a esto.

Pero si esta no es Eva.

¿No ve que no tiene cosita?

Ya la tendrá escondida.

Yo te diré dónde la ha escondido.

¿Pero quién demonios es esta mujer?

Cristina, la criada.

Sus hombres se han equivocado de habitación. Nada de eso.

Fuimos a la que nos dijeron. La primera a la derecha, entrando por la izquierda.

Entonces no entiendo nada.

Así que en lugar de un hombre y una mujer juntos, lo único que tengo es esa

mierda.

¡Imbéfiles!

Señor Casonis, ¿no habrá escondido usted sin darse cuenta la cosita de la chica?

¡Cretino pedazo de animal!

Si no me traéis inmediatamente a ese hermafrocita, os corto los huevos a los

dos. ¿Me has oído?

Y os los hago comer.

¿A qué esperas?

¿Y qué hacemos con esa?

Pues llevárosla y volver a dejarla donde estaba.

Y mucho cuidado con volver a fallar otra vez.

¿Pero qué has estado haciendo con el jefe? ¿Por qué has tardado tanto?

No me toques las narices tú también.

Van a tener que pagarnos horas extraordinarias.

Escucha, en vez de perder el tiempo en cuestiones sindicales, ¿por qué no nos

la tiramos?

¿Eh?

¿Qué pasa?

Estoy en el paraíso.

Somos tus ángeles de la guarda.

Duerme, pequeña.

Duerme.

Parece una forma de aparcar el coche. Aquí está prohibido aparcar.

Si no quitáis inmediatamente el coche de aquí, os pondré una multa.

Muy bien, ya podéis sacar el dinero para pagar la multa.

¿Pero quién diablos te ha atado así?

Bueno, ¿qué es lo que ha sucedido?

No lo sé. Me he dormido y he tenido una pesadilla espantosa.

Dos ángeles de la guarda me han estado violando toda la noche.

¿Estás segura de que se trataba de dos ángeles?

Segurísima. Me lo han dicho ellos.

Aquí hay algo más que una pesadilla.

Las cuerdas y la mordaza son reales.

¿Quién te las ha puesto?

¿Tus ángeles de la guarda? No lo sé.

La verdad es que he llegado a tomarte gusto.

Y eso es raro que me ocurra, porque esto es gratuito y fuera de programa, ¿eh?

¿Qué coste?

A mí me pasa lo mismo.

Soy demasiado sensible.

Creo que me estoy enamorando de ti.

Pero aparte de estar casada con Casonis, tú eres la amante de un tal Tony.

¿Cómo lo sabes?

Porque me lo ha dicho mi vecino. Se llama Leo y me contó que una vez se

acostó contigo.

¿Ah, sí?

¡Qué hombre tan fino y elegante!

A mí también me gustan los maduros.

Se aprende mucho con ellos.

Leo tiene 19 años.

Se va la semana que viene a cumplir el servicio militar.

No sé cómo darte las gracias por haber venido a ayudarme.

Sabes que no puedo resistir tus llamadas.

Y bien, Freddy, ¿qué opinas tú de esta historia?

Ante todo, necesitaría descubrir por qué mataron al pobrecillo Martino. ¿Por qué

cree que lo mataron?

Ese es el problema.

Porque el pobre hombre seguramente vio algo que no debería haber visto.

Y desgraciadamente eso le costó la vida. ¿Qué pudo ver?

¿Los hombres que habían atado a Cristina?

No iba a estar mirando por el ojo de la cerradura, digo yo.

Hay algo que no encaja.

Probablemente Martino los vio cuando salían de la casa.

Entonces decidieron largarse cuanto antes.

¿Conclusiones?

Después de matar a Martino, volvieron a meter a la chica en la casa y se

largaron. Perfecto.

Pero, ¿por qué querrían raptar a Cristina?

No, Eva.

Querían raptarte a ti.

¿A mí?

Naturalmente. Esta noche Cristina ha dormido en tu habitación.

La han tomado por ti. La casualidad te ha salvado.

¿Raptarme a mí por qué?

Tal vez el profesor pueda explicártelo.

Yo creo que este extraño intento de rapto debe estar relacionado con la

desaparición de los documentos y las fotografías.

A propósito, ¿no me han explicado aún de qué se trata?

Profesor, ¿no cree que Freddy merece una explicación?

Sí, Eva. Es un buen muchacho. Y además de eso, te quiere.

Anda, ven.

Hay una sorpresa para ti.

¿No va a salir nunca ese imbécil?

Esta vez...

No podemos equivocarnos si no el jefe nos mata.

¿Qué miras?

Ese coche delante del nuestro. Es el mismo de esta mañana.

Bueno, ¿y qué hay de raro?

No sé, pero me resulta conocido.

Es natural. Se parece mucho al coche de la mujer del jefe.

Ah, tienes razón.

Qué tonto soy.

Ya te has dado cuenta, ¿eh?

Ya puedes entrar, Freddy.

¡Eh! ¿Qué es esto?

¿Una invitación a una orgía?

Yo he venido aquí por las fotos.

Eres un viejo verde, Freddy.

¿Es posible que verme así solo te inspire esos pensamientos?

Bueno, también me recuerda a una foto que me hicieron de pequeño.

Estaba desnudo, con el culito al aire, como vosotras dos.

A mí, en cambio, las fotos con el culito al aire me las han hecho de mayor.

Se las hace el profesor, pero en plan científico.

¿Queréis hacerme creer que el profesor ha fotografiado a Eva como a los niños

pequeños, desnuda?

No, Freddy.

El profesor no me fotografía boca abajo, sino de frente.

¿De qué hablas?

Verás, siempre me retrata así.

¿Eh?

¿Pero tú?

Sí, cariño.

Tengo una cosita de más.

No te quedes ahí como un tonto. Si tienes ganas de hacer el amor, ¿a qué

esperas? Bueno, la verdad es que... con esa cosa ahí en medio, estoy seguro de

que no lo conseguiría.

No, no, estoy seguro de que no.

Si es solo por eso, puedo ayudarte.

Yo me encargo de su parte masculina.

La femenina queda a tu disposición toda entera.

Es tan maravilloso.

Que no puedo creerlo, ni me acumularas. Solo tenemos que anticiparnos a tu

marido. Esperamos a la chica, la secuestramos y le quitamos ese aparato.

¡Magnífico!

Cuando tengamos el aparatito, tu marido hará lo que le digamos.

Divorcio, dólares, billones de dólares.

Eres un genio, siempre lo he dicho.

Oye, y si... Sí.

Hiciéramos algo mientras esperamos.

¿Qué quieres que haga?

Bueno, lo que tú quieras. Lo que yo quiera.

¿Qué pasa?

Es maravilloso.

Son mis dos ángeles de la guarda.

Ojalá hayan vuelto para violarme otra vez.

Cristina.

¿Quién va a violarte a ti?

Señorita Eva, han vuelto los ángeles de la guarda. Están ahí abajo.

¿Pero qué estás diciendo?

¿Te has vuelto loca? ¡Mire! ¿Qué pasa?

Cristina, pareces excitada. Han vuelto los ángeles de la guarda. No recuerdan

mi sueño de la otra noche. Ah, los que te violaron. Esos, los del coche.

Si es verdad lo que dice, vienen a por mí. Voy a dejar que me rapten. ¿Estás

loca? No, es la forma de poder resolver este asunto. Pero es peligroso.

Vosotros lo seguiréis para protegerme.

Visto así, merece la pena intentarlo.

Cuanto antes, mejor.

Debe de ser esa chica que sale.

Eso no es una chica, es una hermafrodita.

Ah, ¿y eso qué es?

Que es macho y hembra al mismo tiempo.

Pero eso a nosotros nos da igual.

En cuanto se acerque, le saltamos encima a los dos.

Mira, ahí viene.

Tony, ahí estoy.

¡No! ¡No! ¿Qué hace?

¡Déjame en paz!

¡Socorro! ¡No!

¡No!

No te quedes ahí como un imbécil. Vamos.

Había dos coches.

Esa gente debe de llevar guardaespaldas. Rápido, síguenos.

Bien.

Maldita sea, esta vez el jefe nos mata.

Mira a ese desgraciado cómo corre.

Ahora le voy a enseñar yo.

¿Has visto?

Pedazo de imbécil.

Le he pasado.

No son ellos los que nos tienen que seguir a nosotros.

Somos nosotros los que tenemos que seguir a ellos.

No te enfades.

Frena.

Vamos. Te digo que es la mujer del jefe con el secretario.

Me parece que ya hemos llegado.

¡Vamos! ¡Sal de ahí tú!

¡Déjame! ¡No!

¡No! ¡Déjame!

¡Vamos! ¡No!

¡No!

¡No! ¡No quiero!

¡Déjate prisa! ¡No quiero!

¡Déjate! ¡Quieta!

¡No!

¡No! ¡No!

¡Quieta!

Echemos una ojeada.

Ahora tendremos que raptarla nosotros.

Aquí hay gato encerrado.

Es necesario advertir al jefe.

La han raptado ellos en lugar de nosotros.

¿Le telefoneamos? Claro.

Espero que hay un poste por aquí cerca.

Anda, vamos.

¿Pero qué diablos están haciendo?

No lo sé, pero estoy preocupada. No quisiera que Eva corriera ningún

peligro.

Antes tenemos que eliminar a esos dos.

Este poste es un poco alto. No tanto.

5, 2, 3, 6...

Sí, soy yo, jefe. Estoy en el

espacio cerca de 6 metros de la superficie terrestre.

Verá, ya lo habían raptado.

Adivine quién.

Maldita sea, se ha cortado.

¿Hable?

¿Quién es?

¿Es usted, jefe?

¿Cómo ha encontrado mi número de teléfono?

Es un número secreto, no está en la guía.

¡Echa! Ha dicho que si recuperamos a Afrodita, salvaremos el cuello. Pues

date prisa.

Vamos.

¿Sabes una cosa?

¿Qué? Hay que darse prisa.

¿Es verdad que eres hombre y mujer al mismo tiempo?

He visto las fotos, pero yo creo que es un truco.

¿Por qué no lo compruebas? Yo no puedo defenderme.

Perdón, ¿me dejan hacer una llamada? Mi mujer está a punto de dar a luz. ¿Estás

seguro? Claro.

Verdaderamente interesante.

¿Qué va a hacer tu amigo?

No debes preocuparte. Solo quiere recuperar el Seismaker que tienes en la

ingle.

¿Con ese hacha?

Tiene nociones de cirugía, como diría, elementales.

No te preocupes.

Así que es el Seismaker lo que andáis buscando.

Por eso matasteis al pobre hombre.

¿Nosotros? No, ha sido mi marido.

También quería este aparatito. Es impotente, el pobre.

¿Y a vosotros para qué os sirve? Para hacer chantaje a mi marido.

Ya está.

¿Sabes una cosa?

He pensado dejarte vivir algo más.

Qué generosa eres.

Escucha, cariño.

La operación puede esperar un poco.

¿Por qué?

Una ocasión como esta no se presenta todos los días.

Mira, podríamos hacerlo los dos juntos.

Y también sería una buena acción para una condenada muerte.

¡Vamos, baja!

Vamos, doctor.

Tienes que darte prisa.

No veo el momento de ponerle las manos encima a la vaca de mi mujer y al cabrón

de mi secretario.

¡Ah! ¡Pero qué torpe eres!

¿Qué diabos haces?

Ten cuidado, pedazo de animal. Vamos.

¿Estás bien, sí? Sí.

Vamos, vamos, que no es nada.

El caserío debe ser aquel. Sí.

Me parece que va a haber una masacre.

¿Tienes pistola?

Soy un cirujano, no un gángster. Ah, claro, perdona, hombre. ¿Tienes el

bisturí? Sí, aquí está.

Coge el maletín. Sí, señor.

Anda, vamos.

Ponte detrás.

Ahora los sorprendemos y los hacemos papillas.

¡Shh! ¡Y no haga ruido!

Ha llegado la hora de la operación, pequeña.

Espera un momento, cariño.

Yo me voy.

Te espero fuera.

No soporto ver sangre.

Está bien, querida. Es una lástima, es tan guapo.

Por favor, no le hagas sufrir.

De acuerdo.

Márchate ya.

Esperaré hasta que hayas salido.

¿Has desinfectado el hacha?

Pues claro.

¿Qué piensas, que soy un carnicero?

Mira dónde están esos dos imbéciles.

Arriba, gandules.

Es así como hacéis vuestro trabajo, yo te arranco la cabeza.

Y también la nariz.

Venga, vamos.

Quietos. No, no, no.

Yo primero.

Tú te pones ahí.

Y el doctor aquí.

¿Y yo?

Yo sé dónde debes estar tú. Tú el último.

¡No! ¿Qué quieren ustedes?

¡Preciado te paro!

Bueno, ¿te decides hablar?

Mira que yo no estoy de broma. Pero si le digo que no sé nada.

Es la verdad, lo juro. No jures antes de morir, amigo. Vas a ir al infierno.

Yo no tengo nada que ver con esta historia.

Todo lo ha organizado Gerda para gastarle una broma a su marido.

Sí, ¿eh?

Habla de una vez, jovencito.

Queremos saber quién es el traidor.

¿Quién ha robado el dosier de Eva?

Les juro que no lo sé.

Sabemos que todo lo organizó el marido de esa mujer.

¿Pero quién le informó? El Sexmaker era un asunto del más absoluto secreto. No

hablaré. Soy mudo.

¡Quieto todos!

Lo vas a hacer por poco tiempo.

Sakechi, debí haber imaginado que usted era el traidor.

Los negocios son los negocios, querida.

No se saldrá con la suya.

Basta de cháchara. Yo decidiré quién va a salirse con la suya.

Yo no tengo nada que ver, señor Casonis. Toda la culpa es de su esposa.

¿Qué haces ahí desnuda, delante de tanta gente? ¿No te da vergüenza?

¡Vístete inmediatamente!

¿Cómo lo hago?

¡Qué buena está!

¡Qué suerte tiene Tony que se la tiraba! ¿Cómo os atrevéis a mirar a mi mujer

cuando están de sabille? ¡Venga!

¡Todos mirando a la pared! ¡A la pared, he dicho!

¿No te he dicho que te vistas?

Si tengo que repetírtelo otra vez, te lo diré a bofetadas.

Y date prisa, ¿entendido?

Supongo que tú serás Eva.

Y ya sabes lo que quiero. Jamás lo conseguirá.

Eso es lo que tú piensas.

Te presento a mi cirujano personal.

Lo hará todo muy rápidamente y sin hacerte sufrir demasiado.

Eso ha dicho por lo menos.

Pero antes le voy a hacer una pequeña operación a mi secretario.

Le voy a cortar algo que de ahora en adelante no le servirá de nada.

¡Tony! Sí, ¿qué quiere, jefe?

Ven aquí.

Primero te la arrancaré y luego te la haré comer asada, pedazo de traidor. Y

ojalá se te atragante. Señor Cassoni, escúcheme.

Un hombre no se gasta un millón de dólares para andar ahora preocupado con

los cuernos.

Le recuerdo que hay algo más urgente, la intervención quirúrgica.

¿Quién es razón?

¿Vosotros dos cogeréis a llatarla?

¡Quieto!

¡Quieta, pequeña!

¡No te muevas!

¡Si te mueves, cómo vamos a atarte!

¡Dale, prisa!

¡No estéis ahí jugando como dos imbéciles!

¡Vamos, daos prisa!

¡Es que no vais a acabar nunca!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Adelante con él!

¡Quieto!

Vamos, muchachos, daos prisa.

Apretad fuerte.

¡Vamos!

Doctor, ¿listo?

Luego te tocará a ti, no te preocupes. Te he dicho que te vistas, sí o no. ¡No

me hagas repetírtelo!

Está ya.

Pero bueno, ¿queréis acabar de una vez?

¡Vamos!

¡Oh!

¿Pero qué hace?

¡No, no!

¡Escúchate por ahí! ¡Por ahí abajo!

¡Te libras, Diana!

Ahora os dejad.

Afortunadamente, el profesor me regaló este anillo.

Con él puedo convertirme en el más invencible de los hombres.

Tienen suerte estos de que en el fondo tenga el carácter tímido de una

muchachita.

Date prisa, Eva, que ya estoy harto de estar atado.

Ya está.

Ya era hora.

Ese tipo.

Ven aquí tú. No, no, no.

Vamos, no tengas miedo.

Sal de ahí.

Sal de ahí. Pero, déjame.

Ven aquí.

Vamos.

¡No te muevas! ¡Dame la cuerda!

¿Qué vais a hacer?

¡Vamos, Freddy, ven!

¡Adelante, Freddy! ¿Qué haces ahí solo?

¡Ven aquí!

¡Ah!

Lo siento por ti, chiquilla.

Pero lo que yo tengo ahí...

Ni siquiera con mi invento se pondría a funcionar.

Haría falta un sex maker de propulsión atómica, pero desgraciadamente

la ciencia tiene sus límites.

Anda, ve con ellos.

Vamos, Cristina, al agua.

No sé qué es el amor.

Me siento como una locura.

Escuchame, filma, cuéntame a todos.

No me querrías ver.

Estoy buscando a alguien ahora para amarme.

¿Hay alguien?

¡Gracias!

¡Claro que sí!

¡Claro!

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