All language subtitles for Bloody.Sex.1981

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Original subtitles

¡Dale, chuta! ¡Fuerte!

¡Date prisa!

¡Pero chuta ya, hombre!

¡Eres un lento!

¡Gracias!

Cifra anunció que el jefe del Estado español, Francisco Franco Bahamonde,

acababa de fallecer en la Ciudad Sanitaria de la Paz de la Seguridad

Social a los 82 años de edad.

Fuentes dignas de crédito recogidas por Europa Press unos minutos antes

precisaban que el jefe del Estado había dejado de existir poco después de las

cuatro y media de la mañana.

Los servicios informativos de la Dirección General.

Efectivamente, ese es el pueblo abandonado.

Y ese es el único camino.

Pero no es el único lugar abandonado de la comarca.

Aunque sí el que más tiempo lleva en estas condiciones.

¿Por qué?

A tu salud.

Por nosotros.

Hola.

Ya he dejado a tu amiga.

¿Si tú crees que es lógico que una chica de su edad se pase las noches a la

intemperie intentando grabar sonidos perdidos en el tiempo y que ahora le

entre la manía de los lugares abandonados?

Es mejor que dejes la facultad de historia y te dediques tú también a la

parapsicología. Después de todo, recuerda que la parapsicología ha sido

reconocida en algunas universidades y que precisamente yo conocí a Norma en

una conferencia sobre la brujería en la Edad Media que se dio en mi facultad. La

brujería es un hecho comprobado e histórico, pero esto me parece un

pasatiempo ridículo para solteronas menopáusicas y chicas snobs como ella.

Del museo de arte.

Del museo de arte moderno.

Gracias.

Acerté, ¿no?

Contéstales en la forma habitual y diles que en tres meses recibirán su pedido.

Ya que es día cinco, te tengo preparada la correspondencia más urgente.

Me refiero a tu habitual y misteriosa desaparición de todos los primeros de

mes.

Debes ser una mujer excepcional.

Poco frecuente.

Su pintura, por lo menos, así lo demuestra.

La verdad, no entiendo cómo todavía sois amigas. Desde el primer momento que la

vi, supe que nunca podríamos congeniar.

Hay algo en ella que hace imposible cualquier intimidad.

Algo que no sé cómo explicarte, pero que no me gusta nada.

No pienses más en ello. Al fin y al cabo, mañana ya nos quedaremos solas.

Recuerdo la primera vez que te besé. Yo tampoco lo he olvidado.

La que compartimos en el internado.

Después de dos años y con lo que ocurrió en el colegio, no creí que volviéramos a

vernos.

Lo que sucedió nada tuvo que ver con nuestros sentimientos.

¿Norma?

¿Has encontrado tu fantasma?

Habrás tenido frío esta noche.

Con este maravilloso silencio apenas puedo notar el frío.

¿Cómo se llaman esos ruidos que se graban en el silencio?

Psicofonías.

Psicofonías. Vaya.

¿Me ayudas, por favor?

Toma.

Espero que encuentres lo que andas buscando.

Bien, Norma. Si descubres algo importante que te haga llegar a ser una

personalidad en este negocio, recuerda que también aportamos nuestro granito de

arena.

Adiós y muchas gracias por todo.

Vámonos.

Cuando te diga, dale a la llave.

Ahora, Andrea.

Dale.

Lo que faltaba.

El distribuidor está totalmente inutilizado.

¿Y ahora qué hacemos?

Es lo que me gustaría saber.

¿Queréis tomar un café?

Vale.

Ya que se ha estropeado el coche, ¿podríais quedaros a dormir en mi casa?

Bueno.

Vámonos.

Siento que nos hayamos conocido por este contratiempo, pero en el fondo me alegro

de que haya sucedido.

Por estos lugares es poco frecuente que venga alguien.

Lo que me extraña es esta repentina avería de nuestro automóvil, pero si

Laura dice que no hay nada que hacer, será cuestión de ir pensando en alguna

solución, ¿no?

Menos mal que aún hemos tenido suerte. Nos habían asegurado que aquí no vivía

nadie.

Ya hace tiempo que la gente huyó de estos lugares.

Yo fui la única que decidí quedarme aquí.

Con mis recuerdos, mis libros, mis cuadros.

Y mi soledad.

Y el ruido del silencio.

¿Seguro que está completamente sola aquí?

Bueno, ahora estoy con vosotras.

¿Cómo lo sabías?

Oh, perdonad, me había olvidado de este pobre hombre.

Lleva tantos años aquí.

Me es muy útil, se ocupa de traerme los comestibles del pueblo más cercano.

Además, durante años ha sido mi único modelo.

Es un regalo de Andrea.

Es mi amuleto.

¿Te importaría posar para mí? Será cuestión de poco.

No sé, unos dos días.

¿A qué distancia está el pueblo más cercano?

A unos 28 kilómetros de aquí.

Pero no os preocupéis. Por la mañana trataremos de solucionar el problema del

coche. Por mí no hay inconveniente. Además, me gustaría conocer tu estilo.

Os acompañaré a vuestras habitaciones.

Seguidme.

Espero que descanséis bien. Buenas noches.

Buenas noches. Hasta mañana.

Gracias.

Oh...

Gracias.

Ya han sucedido demasiadas cosas en esta casa. Te prohíbo que vuelvas a

molestarlas.

¿Andrea?

¡Andrea!

A pesar de la tranquilidad y el silencio de este lugar, no creo que pudiese

resistir mucho tiempo aquí sin enloquecer.

Yo enloquecería en vuestra civilización, y no sería la única.

Picasso no tardó en retirarse de la vida mundana.

Van Gogh también amaba la soledad, pero acabó en un manicomio y se quitó la

vida. De acuerdo, se quitó la vida.

Pero su pintura sigue viviendo, a pesar de todo.

¿Te refieres al hombre de las flores? Sí, claro. Si tu única compañía es la de

ese pobre hombre mudo, comprendo que te alegrase tanto el vernos.

Un mudo no creo que sea la compañía más adecuada para tu soledad.

Se encarga de los animales, de las provisiones.

Ahora estará intentando encontrar al mecánico del pueblo más cercano.

Es un infeliz.

Se siente mejor durmiendo con el ganado que dentro de la casa.

Poco a poco se ha ido transformando en una especie de animal.

Ya puedes vestirte.

¿Puedo verlo?

Cuando esté terminado.

Dame la llave.

¿Quién te ha dicho que entrases en esa habitación?

Andrea, ¿ya empezamos?

Andrea, tu perfume te delata.

Te he asustado.

Sí.

Solo se te puede tratar como a los animales.

¿Cómo te has atrevido a desobedecerme? ¿Por qué has entrado en el gabinete?

No eres más que un retrasado mental.

Te lo había prohibido.

Así aprenderás.

Te esperaba ayer por la noche.

Un asunto inesperado me retuvo en la ciudad.

Mario, deberías acompañar a Laura al mecánico, si no te importa.

Naturalmente.

Estaré encantado de poder ayudar a una chica tan bonita.

Que yo recuerde, es la primera vez que en esta casa cenamos en tan agradable

compañía. La culpa es de la brujería en la Edad Media.

Nuestra amiga y Laura se conocieron en una divertida conferencia. Por eso

estamos aquí. Lo que ocurre es que Norma prefiere cenar con los muertos.

Su pasión por la parapsicología la lleva a veces a perder la noción del tiempo.

¿Te parece lógico? Le ocurre a mucha gente.

Tienes razón.

Pero perderlo en un cementerio no lo hace una persona que esté en su sano

juicio.

Buenas noches. Buenas noches.

Norma, te presento a Mario, mi amigo y representante.

Hola.

Vete a dormir.

Se ha hecho muy tarde.

Puedes marcharte.

¿Quién está enterrado en la tumba de las flores?

Mi padre.

¿Es el hombre del retrato de mi habitación?

Efectivamente.

Él fue un hombre extraordinario, que quiso mucho a esta casa, a este pueblo,

a sus gentes.

Así es, aunque estas gentes demostraron no merecerlo.

Lo abandonaron, lo traicionaron, lo denunciaron.

Fue un hombre bueno, inteligente.

Durante la república fue un alcalde ejemplar. ¿Qué le ocurrió?

No tuvo más remedio que cruzar la frontera, como tantos otros.

¿Y después?

Volvió al cabo del tiempo, después de la Segunda Guerra Mundial, y permaneció

oculto casi, casi hasta su muerte.

Mientras, la gente de aquí iba dejando este lugar completamente solo.

¿Por qué se fue la gente de este pueblo?

La difícil posguerra.

Y una serie de extraños sucesos que... Las leyendas de estos pueblos

abandonados solo sirven para asustar a los niños y a las gentes crédulas como

tú.

Ya veo que Norma y Mario harán muy buenas migas. A él también le

entusiasman todas estas fábulas, fruto de la imaginación de las viejas y que se

cuentan alrededor de la lumbre en las noches frías de invierno.

Por cierto, ¿cómo van tus grabaciones?

Después de una jornada tan larga de trabajo...

Imagino que tendrás muchas cosas que contarnos.

He conseguido algo distinto.

¿Quieres oírlo?

Claro que sí.

A mí me ha dado la impresión de que podría tratarse de un animal.

Imposible.

¿Y cómo estás tan segura?

Tan solo me he alejado de este aparato durante cinco minutos.

El tiempo de sacar unas fotografías.

Y desde el lugar en donde me encontraba lo divisaba constantemente.

Hubiera oído cualquier animal que se acercase.

Entonces, ¿qué es lo que puede ser?

A mí me ha parecido la respiración de un hombre agonizando.

Tu interpretación de un hombre agonizando ha sido casi perfecta.

Buenas noches a todos.

Pensé que te habías olvidado.

Te he fallado alguna vez.

He estado esperando más de 24 horas.

Después de 20 años, un día de retraso no creí que tuviera importancia.

Pero tú bien sabes que solo dependo de ti.

Entonces, ¿por qué no les dijiste la verdad?

¿A ellas qué puede importarles que él se volviera loco?

Has terminado con el mismo hábito que tu padre.

Y tú sabes que eso aceleró su muerte.

Eso nada tuvo que ver ni con su muerte ni su locura.

Ni tan siquiera tuvo el refugio de la pintura.

A propósito de pintura.

El museo ha vuelto a reclamarme el lienzo que te encargaron.

Ahora ya tengo lo que necesitaba para terminarlo.

Andrea, ¿te importaría posar para mí? ¿Y Laura?

Ha ido con Mario en busca de un mecánico.

¿No te gustaría pasar a la inmortalidad?

¿En cuánto tiempo?

El justo para pintarte.

Puedes sentarte ahí.

¿Te parece bien así?

Perfecto. Pero siéntate.

Acaricia tu pelo.

Ladea ligeramente la cabeza.

Mírame.

No, así no.

Gracias.

Cállate, por favor.

Te lo suplico.

Estate quieto. No haga ruido.

La inmortalidad.

¿La inmortalidad?

La inmortalidad.

Aquí tenéis la inmortalidad.

Todos fueron culpables de todo.

Él solo hizo lo que merecía.

Sangre.

Sangre.

Él, que les había curado tantas veces, tenía derecho a disponer de sus vidas.

Tú fuiste el único, el único que te acordaste de él.

Aunque él no pudo devolverte el habla, a pesar de ser un buen médico.

Le buscaban como a un perro.

Se escondía como un perro.

Los cuatro huyeron sin castigo.

La sangre fue para otros.

Le denunciaron. Le denunciaron.

Le denunciaron.

El bien algunas veces solo engendra el mal.

Su tumba es lo único que jamás fue profanada.

Siempre habrá flores sobre ella.

Mátala.

¡Mátala, hijo!

Diario propiedad de Vicente Domènech Sancho.

15 de octubre de 1922.

30 de enero de 1939.

Huyo de mi casa ante la inmediata llegada de las fuerzas nacionales. Mi

mujer y mi hija... se quedan en el pueblo.

20 de febrero de 1941.

Mi amigo Manuel Blanes está muy enfermo.

Dos años insostenibles en el campo de concentración de Saint-Cyprien, sin

apenas recibir noticias del exterior.

La disentería y el tifus exantemático están acabando con la mayoría de

nosotros.

Recibo carta de mi hermano desde la cárcel, la última antes de su ejecución.

Mi mujer fue asesinada brutalmente al tratar de impedir que los moros

violaran a mi hija María.

El mismo día de la entrada de los nacionales en el pueblo.

He llegado al límite de la desesperación.

Primavera de 1942.

Acabo de llegar esta noche al pueblo.

Incomprensiblemente mi casa ha sido respetada.

Me escondo en el sótano, donde sólo María puede encontrarme.

Ella parece soportar la situación con bastante entereza.

El niño, nacido fruto de la brutal violación, es mudo.

Mi hija ha cumplido 16 años.

Gracias.

¡Ah!

Gracias.

¡Gracias!

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