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¿Quiénes sois?
Usted soy Ojalátero.
Tengo ocho hijos. Los gitanos no pueden acampar aquí, así que aviando.
Somos mercheros.
Mi mujer está muy enferma. Queríamos quedarnos aquí unos pocos días para
darle tiempo a una mejoría.
A ver, documentos, facturas de la ropa y guía de la caballería.
¿Pero qué hacen? ¿Están locos?
Nada.
Tienen que irse inmediatamente y que no tengan que repetírselo.
Ustedes manden, en cuanto amanezca. Es que no han oído a mi compañero.
Ha dicho inmediatamente.
Sí, señor.
Después de la cena nos vamos.
¿Es que está sordo o qué? He dicho que ahora mismo.
Carguen los trastos y arreando, que es gerundio.
Les acompañaremos hasta la carretera.
en los cielos. Santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino,
hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.
Esto es lo que ha sobrado de la colecta después de pagar el entierro.
Compadre, ¿cómo va eso? ¿Todo bien?
Estamos luchando para mí.
No.
Gracias.
Toma.
¿Y la otra?
Mañana habrá más.
¿Te crees que no te he calado?
Toma, para ti.
¿De dónde lo habrás sacado?
¿Dónde quieres que la saque? Donde sobra.
Toma.
Madre.
¿Que nos hacen un regalo?
Un poco vieja.
Pero con tenerla más rato en el fuchero, bien que vendrá.
Dile a tu hermano que se olvide de la chela.
Pero si no me duerme, si estamos chales.
Díceselo, por respeto a tu padre.
¿Por qué no se lo dice usted?
¿De cuándo una merchera dice esas cosas?
Me mata mi marido.
Pues yo también soy merchera, ¿no?
¿Dónde va?
Pues no lo ve, al río, a lavar la ropa.
Voy contigo.
Si tienes las manos tan largas como la vista, prefiero que no.
Si sabía que estaba allí, ¿por qué seguía? Porque yo no hacía nada malo,
dábame a la hora en que no hay payos mirando.
Tú eres el que anda escondida.
Vestiendo como una comadreja.
Eso es lo que tú eres, ¿te enteras? Una comadreja de gallinero.
Siempre la guardo.
Son mercheros de temporada.
Se vuelven para Madrid en el otoño.
Apareció esta mañana el yerno que andaban buscando.
El Euterio.
Que con un poco de suerte no la vuelves a ver.
Dentro de una hora nos vamos.
He oído bien.
Te vas sin esperar a que vuelvan tu hija y mi hijo.
No.
Yo no espero a nadie.
¿Por qué?
La Consuelo está ya con otro hombre.
¿Qué pensarán mis padres?
¿Y qué van a pensar si son mercheros como nosotros?
Lo mismo han hecho ellos cuando jóvenes.
Ahora cuando volvamos nos reñirán como a críos.
Y contentos en el fondo, ya se sabe.
Mira lo que tengo para ti.
Es de oro.
¿De dónde lo has sacado?
Del bolsillo.
Ahora ya somos marido y mujer.
Ay, con las prisas no me traía ni una moa.
Yo sé para qué no te falta ahora.
¿Qué sabrás tú de cosas de mujeres?
Algo sé.
¿Qué sabes tú?
Anda, dime qué sabes.
Era yo a Cindy Alto y ella tenía una novia.
Ella cuidaba a ovejas.
Yo cabra.
¿Qué hacían?
Nos tocábamos.
¿Qué más?
Nada más.
¿Seguro?
A mí me ha tocado nada.
Bonito, al favor, dirá a tu madre que salga.
Señora, por tres perras gordas le cambio ese cántaro viejo por uno nuevo. No
quiero saber nada con los gitanos. Pero que yo no soy gitana, que soy merchera.
¿Eso qué es? Pues eso, merchera, quinquallera, quinquimira.
Hija de un merchero, casada con un merchero y casi madre de un merchero. O
de una merchera, Dios dirá, anda bonita, ¿no quieres nada? No, otro día será.
Mira, mira, escucha, escucha.
Esto lo hace mi marido, que tiene mano de santo para doblar las alatas.
Si te interesa, yo te lo hago a ti a la mitad de precio.
No, otro día, otro día, guapa. Oye, pues mira, por el mismo precio te arreglo
esto. No, no, déjalo, déjalo, guapa, otro día.
Buenas
días,
señora. Buenos días.
¿Cuántos hijos tiene usted?
¿Hijos?
Mejor diez nietos.
Pues con tantos nietos, alguno estará a punto de celebrar su santo.
Y usted no sabe qué regalarle, no dígame si me equivoco.
A ver, ¿cuántos añitos tiene?
No te canses, moza, que yo vivo sola.
Todos mis nietos están en Barcelona, trabajando, que ya tienen edad.
Ahí va, ¿y para quién eres suerte?
A mí.
Bueno, pues nada, otro día será.
Otro día será. Adiós.
Solo tres faroles.
Lo siento, pero cada día lo piden menos.
Prefieren el plástico.
Bueno, adiós. Que vaya bien.
Es una criatura sana.
Tiene dos ojos, dos orejas, dos brazos y cinco deditos en cada mano.
En estas condiciones no se puede pedir más.
Deje descansar a la parturienta.
Y sobre todo que no entren esas mujeres.
Solo estorban.
Lo que usted diga.
Selo.
Selo.
¿Qué?
¿Qué tú prefieres? Si es como tú, niña.
Pues no es un niño como tú.
¿A qué hora sale?
En 20 minutos.
¿Dónde puedo dejar esto? Arriba a la barca.
Eso te lo voy a dejar por doce duritos.
Por ser para ti.
Venga, rubia.
¿Esto cuánto es?
Ocho duros.
¿Qué pasa, que te has pensado que yo soy un guiri o qué?
Te voy a dar cinco duros para que ganes la mitad.
¿La mitad?
¿Tú te has dicho la mitad?
La mitad.
¿Para ti?
Gratis.
Va.
Cinco duritos.
Para mi prima Consuelo.
De parte de Tomás el Flaco.
Porque tú vives con mi prima, ¿no?
Pues aquí tienes un pariente.
¿Tú eres el primo que estuvo en la Legión?
El mismo.
¡Las manos en alto!
¿Qué pasa?
¡Las manos en alto, he dicho! ¡Y quietos!
Hola, Pedín.
Buenos días, ¿tiene usted?
¡Pasen! Servicio, bisagente.
Vaya.
Así que este es uno de los hijos de puta que han hecho desaparecer nada menos que
la caja fuerte del ayuntamiento de Piedraita.
Debes de ser muy listo tú.
¿Está fichado? Yo no me he llevado nada.
He venido a Barco de Ávila a comprar hojalatas, ¿sabe usted?
Soy hojalatero en Cabezuela y allí tengo a mi mujer y a mi hijo.
¡Chiqui de mierda!
Aquí se habla solo cuando yo pregunto.
¿Entendido?
¿Sabes cómo le llaman a esto?
Cabo, dígaselo usted, ¿cómo le llama?
Picha de toro, mi sargento.
Picha de toro.
¿Y sabes para qué sirve?
Sirve para hacer hablar a los mierdas como tú.
Y ahora pon atención porque voy a preguntarte.
Te voy a preguntar y quiero una respuesta clarita y rápida.
¿Dónde está la caja fuerte?
No sé nada, mi sargento, por mi muerto.
Soltero o casado.
Avance, va.
Tiene fulano y un hijo.
Eso es romper una olla y ya está.
Ponte de perfil.
No, no, no, no. El otro, el otro.
Ven aquí.
Acércate.
La mano derecha.
Firma aquí.
No se escribe. No importa, haz una cruz.
Puedes dar gracias que no te han aplicado la de vagos y maleantes.
Puedes irte.
Ya estoy aquí.
Y si sois tan hombres para traer dos, pues eso.
Jornal doble.
¿Dónde hay que ir?
La recogida es en Montemayor.
Pero eso está ya muy dentro de Portugal.
Es mucho camino.
Joder, si el café estuviera a la vuelta de la esquina ya me lo haría yo mismo.
Si no os interesa, os largáis.
Hay 50 esperando.
Puedes darnos un adelanto.
Nada, que luego si te he visto no me acuerdo.
Ponéis de acuerdo con Tomás.
Este es Tomás.
Tú respondes por ti y por tu amigo.
Espero que sea de fiar. Lo es.
¿Tú lo conoces?
Lo conozco.
Pues no lo recuerdo.
¿Y si a los picoletos les da por entrar a tomar una copa? Por ahí va el
reglamento.
De buena nos libramos el barco de Ávila, ¿eh?
Cada vez que me acuerdo... ¿Tú me vas a dejar que te pregunte a ti una cosa?
¿Qué cosa?
¿Qué ha pasado con la caja de caudales de Piedraíto?
Yo me decía, este pardillo no hablará porque no sabe nada.
Pues yo igual que él.
Lo que él resista, lo resisto yo.
Y todo salió bien gracias a ti, valiente.
A ver, como que me dieron una manta a mano sin comerlo ni beberlo.
Cosa del cenizo.
El cenizo siempre se va con los más honrados.
Tú me caes bien, ¿sabes?
Lo mismo.
Yo soy merchero, como tú.
Eso se ve.
Y también yo tenía ganas de preguntarte a ti una cosa.
Pues pregunta.
¿Sigues con la chelú?
Tenemos un hijo.
A mí no me gusta darme a Chávez.
Pero me parece que, a decir la verdad, nunca le ha hecho daño a nadie.
Pues dile.
Mi prima Consuelo ya había estado con otro hombre antes que contigo.
Y yo sé que tú no lo sabes.
Si le interesa, señora, se la dejo solo en un chocurito.
Eso es todo.
Uy, pero ¿ha visto usted?
¿Ha visto usted lo que pesa? Pero si este animal siempre ha tocado una reina.
Este animal solo ha tomado grano de primero.
Va enseguida, señora. No se preocupe, que no te ofrezca.
Esta gallina es la hermana que se acaba de llevar por siete años.
Pero seguro que usted también quiere la otra y yo la voy a poner.
Las decretas partidas solo se creían en nuestro corral.
Son robadas.
¿No sabes que para vender aquí hay que tener una licencia?
Anda, pues se la pide usted a todos esos.
Muy descarada estás tú.
Bueno, si lo que quiere usted es que yo me vaya, ahora no tiene más que decir.
No, no, no, no quiero que te vayas.
Quiero que te vengas conmigo.
¡Que la pamba no se ve nada!
¡Esos putos!
¡Ay!
¡Ay, Dios mío!
¡Ay, Dios mío! ¿Pero qué ha hecho yo para que mi hombre me trate así?
¡El Euterio, ¿por qué no me habla? ¡Por mi madre santa, te lo juro! ¡Por todos
los santos que hay en el cielo!
¡Vamos, que me muero yo ahora mismo, si esto fue malo!
¡Cállese de una vez, coño! ¡Dios mío! ¡Déjeme ir hasta allí, señor guardia!
¡Déjeme que vea a mi marido! ¡La persona que yo más quiero en el mundo junto con
mi hijo!
¡Siéntate! ¡Déjeme!
¡Cajo para salir!
Fallamos que debemos condenar y condenamos a Eleuterio Sánchez Rodríguez
como autor responsable de un delito de hurto de seis gallinas a la pena de un
año y seis meses de presidio menor y a Consuelo García López como cómplice y
encubridora del mismo delito a la pena de seis meses y un día de arresto mayor.
Y en abundamiento y por indicación especial del comisario de policía de
Badajoz impongo a Eleuterio Sánchez Rodríguez por la evidente peligrosidad
social apreciada en él en cuanto a vago habitual.
y demás características y la socialidad que le rodean, la medida de
internamiento en un establecimiento de trabajo durante un periodo no inferior a
seis meses.
¿Cómo estás?
Coge tú la maleta, anda.
Vamos,
vamos. Vamos para adentro.
Esta es tu casa, Luterio. Bienvenido.
Ya puedes preparar 40 pavos que viene el colorado. ¿El qué?
El colorado.
Un hijo puta.
La sanguijuela del barrio.
Aprovecha que es consulente de Alapazma para cobrar contribución a Toki.
Tanto al que se dedica a la busca como al que quiere levantar su chabola.
Usted sí va.
Qué bueno por aquí.
¿Lo ve?
Echándole una mano aquí a mi yendo.
Pues muy bien. Da gusto ver lo que crece el barrio.
Muchos y bien avenidos.
Digo yo.
¿Sabe que tiene que pagar los derechos?
Me llamo Ignacio Fuentes.
Bienvenido a la China.
Así que usted es el famoso colorín.
Solo son 40 duros. Si no los tienes, puedes pagarlos en plazos mensuales.
Vete ya para allá y que no te vea más.
La próxima vez te machaco la cabeza, ¿me has oído?
¡Que me cago en ti, hombre!
Que haya arreglo para todo.
No te creas que esto va a quedar así. ¡Que me voy a cagar en todos tus
muertos, mamón!
¡Aire!
¡Aire!
¿Me va
a
ayudar o no?
Tuya la nuestra.
No lo vas a pasar muy bien, pero yo de ti no iría.
Mira ya, mira, mira ahí.
En el chival colorado con los guardias.
Que se muera ahora mismo mi hija, si no es verdad.
Escucha, Luterio, me han dicho que ya te han clavado una vela de vaca. ¿Quieres
repetir?
Lo más cabal es el cubrir el mundo, es lo que yo haría.
¿Tú cómo te llamas?
Raimundo Medral.
Métete en tu chabola con el niño y no salga ni a gastar.
¡Tu yerno! ¿Dónde está tu yerno?
¡A ver, que se haga el hombre ahora!
¡Ala, mete la pala y acaba de una vez! ¡A tomar por culo!
¡Ala, que tiene usted que salir de ahí!
Está prohibido construir.
Si no es por las buenas, saldrá por las malas. Así que arreando.
Vamos señora, que tiene usted que salir de ahí, obedezca. ¡Que no salgo!
Vamos a terminar de una vez.
No toques al niño que te maten. ¡Venga, al suelo!
¡Falta de concentraciones!
¡A la mierda, a la barraca!
¡Vamos! ¿A qué esperas?
¡Al suelo ya!
¡Cabrón, tos un muerto! ¡Déjalo!
Venga, vámonos, vámonos ya.
Aquí vivo yo. Ya está la cune, mi mujer.
Hola.
Mira, mira qué cara espabila que tiene.
¿A qué me se parece?
Este es el hijo del castellano.
Creo que sois parientes. ¿Tú cómo te llamas? Euterio.
Tú debes ser el mayor.
No. Pues somos primos. ¿Somos primos?
Yo soy la hija de Ismael.
Ismael, el rey. Ya ves, estás en familia.
Dos mercheros. Pon un plato para Euterio para comer. Bueno.
Vamos a tomar una caña. Adiós. Adiós.
Raimundo y compañía, llegas tarde.
Aquí el amigo, que ha tenido un problema.
Tiene cara de susto. Me ha desviado la máquina, se ha quedado sin chabolá.
Chato, dos tintos.
¿Y no te han dado un pisito en Canillas?
Ha faltado el canto honduro para que se lo dieran, pero no en Canillas, en
Carabanchel. Ah, tú eres merchero, ¿no?
Los primos de la cune.
Aquí somos dos mercheros, menos el chato. ¿Verá que sí, chato?
Mercheros, mercherones, ¿quién quiere lo que soy?
Reto uno y trago el otro.
Chato, pon unas rajitas de lomo pa' los quinquis y una botellita de fino de ese
que tienes ahí pa' los civiles.
Tranquilo, hombre, tranquilo.
Aquí los civiles solo vienen a consumir lo que les sirve el chato.
Y luego se van sin pagar. ¡Cago en la madre que los parió! ¿Verdad que sí,
chato?
¿Y tú,
mamón?
Alégrate, chaval, que no se te ha muerto nadie, coño.
No es mal que por bien no venga. Vete a vivir aquí.
El barrio del huevo es lo más seguro de todo Madrid.
Aquí la paz más no se atreve ni a bajar de los coches.
Unas huertecitas de vez en cuando para recordarte que existen y allá apenas.
Y las casan y las cachean.
Y los cuatro duros que tenían los enterrenos de esa chabola.
Una comparación.
La semana pasada hubo un arboroque de mil pares de cojones. Riñas de gitanos.
Sobre si la novia estaba entera o macada. Un fiambre y ocho heridos. ¿Tú
crees que apareció la poli?
Ni rastro. Que se lo coman con tomate.
Ya, esto no es para mí.
Lo que pasa es que yo quería vivir como los payos, en uno de esos pisos baratos.
Pero tú estás loco, chico.
Sorta 20.000 del ala para meterte en un bloque de mierda. Y luego todos los
meses el alquiler.
Aquí tienes una casa por cuatro perros. Ya verás.
¡Chato! ¿Cómo está esta semana el mercado de alquileres?
La gracia es que tiene novillo por culo.
Dice que el gitano se ha quedado con la chabola del piñonero.
Y que está en alquiler o en venta, según nos convenga.
El gitano nos debe favores.
Si quieres, vamos a verlo.
Eh, paso primero que tengo prisa.
Despierta, Luterio, que ya es mediodía.
A ti esto de dormir en cama te asienta demasiado bien.
Ven aquí.
De eso nada, monada, que aún tengo que ir a la compra.
Ay, dame lo que tengas, porque ya se han cansado de fiarme.
en una semana son muchos, chiqui.
Hoy una boda, mañana un bautizo, tus amigos no paran.
Para ellos todos los días son fiestas.
Vamos.
Echa tú un rato, anda.
Caballos, esto y yo.
Así dicen que salen más cachondos.
¡Ay, délimita!
Un gacho que se puede confiar.
Yo lo que estoy es muy tajado, pero que me da igual.
Y que soy los mejores amigos que tengo.
Hace más o menos un mes iba yo pa' Fuencarra y al pasar por la Plaza
Castilla vi una joyería que me quedé pasmado mirando el escaparate.
Una cantidad de relojes de todas clases y marcas, pulsera, anillo, todo de oro.
Un dineral.
Y lo que más me extrañó es que estaba cerrado.
¿Cerrado?
¿Estaba cerrado?
Sí, coño, que estaba cerrado. Que yo toqué el manubrio ese y no sabría.
Y era más o menos la hora de comer. Digo yo que estarían comiendo. ¿Y qué?
Eran las tres de la tarde y estaba cerrado. ¿Cómo que qué? Es más corto que
un rabo con hielo. ¿Entiendes cerrado?
Chato, que estás a la que cae, ¿eh?
Venga, tómate una copita.
Por tu madre, que te pone más guapo que el Erron Flint.
Mirá cómo chorrea más que un grito.
¡Un baúl sabe en el culo!
¡Tragón!
¡Tragón! ¡Hazlo ya!
¡Que eres más guarro que la manca! ¡Que se cortó el brazo para no lavárselo!
¡Uterio! ¡Ni pula ni carro valenciano! ¡Un buga!
¡Uteri, un buga!
Esta es mejor que la otra.
Oye, ¿hay mejores joyas o qué? Pues no lo ves, coño, está llena de relojes y de
pulseras. Aquí lo que hay que estar es la que cae con la gente.
Tú, mira a ver si está cerrada.
Ahí
no
hay nada.
Solo dos y diez.
¿Qué? ¡Habéis visto!
¡Me lo han puesto a huevo, coño!
Tú, mete la primera. ¡Vámonos! ¡Utere!
¡Cuidado! ¡Ladrones!
Cago en los muertos todos.
¿Estás herido?
No es nada.
¿De dónde ha salido el tío ese?
Es que no lo ha visto.
¿Qué va? Se me ha echado encima como una fiera.
Ha salido de la joyería.
De la joyería no puede ser.
En la joyería no había nadie. ¿Qué ha salido de la joyería, Juan José?
Con la pistola en la mano y te ha pegado el tiro.
El del tiro ha sido yo.
¿Cómo que ha sido tú?
¿Con qué?
Con esta.
¿Pero cómo va a ser, eh?
O sea que te vienes con la herramienta y no me dices nada y le pega un tiro a un
tío. Venga, vamos, Luterio, que no ha pasado nada, hombre. ¿Cómo que no ha
pasado nada?
Que yo disparé al aire para asustarle.
¿No ves que venía por mí? ¿Qué coño quieres que hiciera?
Si lo que quieres decir es que me he guardado algo, ya puedes registrarme.
Oye, que aquí nadie ha dicho nada, ¿eh? Tengamos la fiesta en paz.
¿Será que se me ha caído del bolsillo con la mierda de moto esa que pasa un
tío vivo? Esto es lo que hay.
Moneda rayada, el reloj, las otras lotos de pulseras, ¿de acuerdo?
cada cual a su casa.
Me importa un comino lo que digan los periódicos en París.
Impida la presencia de periodistas.
Españoles y extranjeros, me da igual.
Luego, hágame un breve resumen oral.
Hay agitación casi en la totalidad de los distritos universitarios.
En Madrid y Barcelona puede hablarse de huelga total.
Se han practicado numerosas detenciones, estudiantes sobre todo.
Algunos de ellos pertenecientes a familias influyentes.
Y surgen problemas, protestas incluso de obispos.
¿Qué quieren los monseñores? ¿Que los persigan otra vez a tiros por los
tejados? Usted lo ha dicho.
Un atraco a mano armada en una joyería. Tres muchachos en una moto. Han
disparado contra el vigilante. Ha muerto.
Procure que la noticia tenga el máximo relieve informativo.
Parece atractiva.
El suceso, como es sabido, se produjo a las dos y media de la tarde. En pleno
día, los ladrones lanzaron unos ladrillos sobre las lunas de la joyería
y por entre los vidrios rotos extrajeron rápidamente una colección de pulseras,
relojes y sortijas.
Se desprende del relato de uno de los testigos presenciales que cuando el
vigilante salió de la joyería intentó a gritos, puesto que iba desarmado, llamar
la atención de los transeúntes respecto al atraco que se estaba perpetrando.
Casi inmediatamente, uno de los atracadores le disparó a Bocajarro
causándole la muerte de manera instantánea.
La policía realiza... Eso no puede ser.
Yo tiré al aire para asustarlo. Yo no le tiraba.
Eso es otro atraco. Los delincuentes actuaron en todo momento con la mayor
sangre fría. Iban mal trajeados y su edad oscilaría entre los 20 y 25 años.
Después de cometido el hecho, se dieron a la fuga en una moto marca Montesa
Impala Sport.
matrícula de Madrid, cuyos primeros números son 356.
¿Qué? ¿No tienes claro ya, mamón?
Informa a la agencia que el número definitivo de muertos en el accidente...
¿Y cómo es una mierda de pulsera, coño?
Como ya se... Venga, venga, José.
Ha pasado, pues ha pasado, a lo hecho pecho.
¿Eh? De aquí chistón.
Ni muera el bien de todos.
Y olvidarse de ir a pera con la jodida.
Aguardarse cada uno en su casa y cuando menos no veamos, mejor.
¿Qué pasa?
¿Pasa algo?
Medrano, aquí pasa algo. ¡Que no pasa nada, coño!
Pielo.
Cierra esa ventana.
Seis días sin salir de casa son muchos días, chiqui. ¿Qué te pasa?
No sé, no estoy bien.
¿Has hecho algo?
Si has hecho algo, mejor que me lo digas. ¿Pero qué coño quieres que haya
hecho?
Nada, no he hecho nada.
Lo que pasa es que tengo el cuerpo malo.
Abre tú.
No.
Pregúntame quién es.
¿Quién es?
Está Luterio.
Pasa, que también tú tienes una cara de venir de un entierro. A saber en qué
líos habréis metido.
Bien.
Vamos a tomar una caña.
Le he dicho algo a la Chelo.
¿A qué? ¿A preocuparla?
Yo sí le he dicho a la Cune.
Joder. Joder, está tranquilo, hombre.
La Cune es una mujer muy cabal.
De aquí no me fío un pelo herdeagudo.
Y no por malicia, ¿eh? Pienes que anda todo el día dándole a la priva y tarde o
temprano soltará la papilla.
Mira, Luterio.
Más vale prevenir que curar.
Y he pensado que podríamos irnos, tú y yo, con las respectivas y los chicos,
por ahí, por esos mundos.
¿Cómo? ¿Andando?
Le tengo hecha al ojo a una de KV que piden por ella 36.000 velas.
Con una entrada no la darían y el resto a plaza.
Pa' ahí vamos a andar sin carnet.
Y el primer civilón que te encuentras, ala.
Puedo tenerlo algunos días.
Si voy esta semana a clase, podrías asaminarme el lunes.
Hostia, no tiene letra. ¿Cómo te van a dar el carnet?
Pues con echar una firma, vale.
Mira. ¿Qué haces?
Mira, mira.
Con esto y en duros, el teórico ha probado.
Vale, vale.
¿Qué tienes nervioso hoy? Déjame probar otra vez. Ya vale, ya vale por hoy. No
puedo perder más tiempo contigo.
¿Tenías una impala? No, yo tengo una bultada.
Esperemos que todo se arregle.
Te examinas el lunes y te saltas una semana de clases.
Si te sorprendes será culpa tuya, yo no respondo.
¿Qué pasa?
Una caña. ¿Te desean dos?
Un coñacito para mí.
¿Qué pasa hoy, paisano, que no tienes parroquia?
Es que... ya se sabe.
Es la hora.
Ahora voy.
Ni carné ni hostia, Raimundo, que lo cojo otra en el cenizo, coño.
Qué paleto eres, Luterio.
Quieto, no te muevas.
Raimundo Medrano, no te muevas que te mato.
Oiga, ¿pero qué coño es esto?
Esto es un atraco, yo me llamo Francisco Álvaro. Hágase buen chico y levanta los
brazos. ¡Vamos!
¡Pero que no es sola, coño!
¡Arriba!
¡Abre las piernas!
¡Abre las piernas, he dicho!
¿Quién de los tres?
Yo estaba de espaldas.
¿Habéis oído?
De espaldas.
Los maricones siempre están de espaldas por lo que les pueda caer.
¡Levanta, maricón! ¡No enseñes el ojete!
¡No nos van los tíos como tú, maldraza!
¡Aguanta, hijo de puta!
o me cago en todos tus muertos, socarón. Capón, te vamos a dejar para que tu puta
se busque a otro chulo. Mamona, todos los quinquis sois unos degenerados.
Mira, se hace el muerto, nos toma por tontos.
¡Te voy a arrancar los huevos, cabronazo!
Vamos. ¿No veis que está medio muerto?
Pero ya no pasará más.
Ya ves la bronca que les he echado.
Lo siento, que todavía no estoy autorizado a quedarte las esposas.
Primero tienes que contarnos algo.
Poca cosa, lo suficiente para iniciar la declaración.
Hazte cargo.
Nosotros estamos cumpliendo con nuestro deber.
¿Está bueno?
Dime dónde se esconde el medrano.
Si damos con el medrano todo está claro.
Porque él fue quien disparó.
No sé nada.
No sé nada.
Vamos a ver.
Eráis tres. Eso está claro.
¿Cómo que lo vas a pasar, muy crudo?
¡Es como tocar la marimba!
¡No os riáis!
Llevamos una semana y no hemos adelantado nada.
¡Este cabrón empieza a tocarme los cojones!
Este muchacho es un gran mariconazo. Sí, señor.
Mirarle el culo. Mirarle qué grande es.
Tíralo.
Lutecito, Lutecito. ¿Quién mató al guarda?
Yo no vi nada.
¡Yo no vi nada!
Ven, acércate.
Quiero ver la cara que pones cuando mientes.
¡Gracias!
Quítenle las esposas.
¿No lo han oído?
Vamos.
Siéntense.
¡Siéntense!
Raimundo Medrano, usted confesó ante la Guardia Civil.
que en unión de otros dos elementos, perpetró en fecha del 5 de mayo un
asalto a una joyería cita en la calle de Bravo Murillo, a consecuencia del cual
murió asesinado el guarda del local.
¿Es cierto?
Sí.
Pues bien, mi pregunta es la siguiente.
¿Quién disparó?
¿Oyó usted mi pregunta?
Se la voy a repetir.
¿Quién disparó sobre el guarda?
¿Quién de los tres?
¿Y no lo sabe?
¿No le dijo usted a la Guardia Civil que fue Leuterio Sánchez quien disparó?
Venga, venga, basta de tonterías.
Hable.
Yo estaba en la moto.
Cuando sonó el disparo estaba mirando a otro lado.
No sé, ¿cómo puedo saber yo quién de los dos disparó?
¿Quiere usted decir que tampoco vio quién de los dos llevaba la pistola?
Dile la verdad de una puta vez, Raimundo.
¿Tú sabes quién ha sido?
¡Díceselo!
Tú.
Fuiste tú. ¡Me cago en tu muerte!
De modo que se ratifica usted en su declaración ante la Guardia Civil.
Eleuterio Sánchez Rodríguez, alias Lute, fue el autor del disparo que ocasionó la
muerte de... ¡No!
No fue alguien disparó. Fue Agudo Benítez. Esa es la verdad. Entonces,
¿por qué acusó anteriormente a Eleuterio Sánchez?
No sé.
Es que creí que lo habían muerto.
Te pido perdón, Eleuterio.
¿Eres listo?
Atraco a mano armada con asesinato.
Probablemente no volveremos a vernos. Le deseo mucha suerte.
Quiero darle la mano a un hombre.
Ponte de cara a la pared.
No estarás viuda.
Y el hijo que me diste vuelva.
Cállate y cómelo una vez.
Voy a morir.
Me voy.
Yo no quiero irme.
Yo no quiero morir.
¿Por qué tienes que matar a un hombre tan joven como yo?
Yo no he hecho nada.
Solo rompí un cristal.
Yo quiero tenerte.
Y besarte.
Y tener tus caricias.
Y acostarme contigo.
No puedo hacer nada, Consuelo.
Voy a morir.
¡Que abran! ¡Que abran inmediatamente esa puerta, rápido, por favor!
¡Asesino! ¡No me vaya a tener!
¡Antes me mato yo!
¡No me vaya a dar el garrote! ¡No!
La excelencia el generalísimo Franco ha tenido la gracia de conmutarle la pena
capital por la decadena perpetua a 30 años, sin que ésta pueda ser reducida
por indultos, posibles amnistías y otros beneficios penitenciarios.
Me rompió en cristales mucho.
¿Por qué toqué firmar aquí?
¿Eso qué quiere decir, que estoy conforme? Usted no sabe lo que dice.
Vamos, no nos haga perder más el tiempo.
Firme aquí.
Voy a ver a mi mujer y a mi hijo.
No consta que sea usted casado.
¿Qué ha pasado con Medrano y Agudo?
Olvídese de sus compinches.
¿Ha oído usted hablar de la ley de fugas?
¿No le he oído?
Sí, señor.
Pues acuérdese de ella, por si algún día le vienen a la cabeza extrañas ideas.
Supongo que los propios presos le contarán más de una historia sabrosa.
Puedo decirle que desde que yo estoy aquí no se ha fugado ni un solo recluso.
Ni uno solo, oígalo bien.
Ya pueden llevárselo.
No, espere.
Había olvidado que es usted analfabeto.
Puedo contarle brevemente de qué se trata.
Su querida, la llamada Consuelo García López, está presa en Yesarías.
El sol es necesario, pero
puede abrasar.
Al reconocerlo, le dio...
Un abrazo.
Nunca hubo una batalla naval
en Navalcarnero.
¿Batalla naval?
Naval.
que ya ha salido y no sé por qué te encalomaron en
yesería.
¿Qué mujercita estás hecho?
No jodas, que no sé lavar.
Por eso estoy con ellas meses en la cama.
Pues toleran a oso.
A mierda de oso.
¿Cuándo sale?
Cinco semanas.
Oye, ¿es verdad que estás aquí por ayudar a escapar a un compañero?
¿No puedes pensar en otra cosa?
¿Y en qué voy a pensar?
¿En los 54 años que voy a tener cuando me den la bola?
El día que trague con eso me mataré.
Vamos a ver qué les pasa a esos.
Señor Reyes.
Es Paco. Nos está contando lo que dio el otro día cuando fue a la batería.
Es un divertido.
Anda, Paco, cuéntalo otra vez.
Bueno, lo voy a contar ya.
El otro día voy a la batería. Ya habían tocado alto de talleres y no había nadie
por ahí.
Entré suavemente, sin hacer ruido en la cuadra. ¿Y sabéis lo que veo? El fulano
que se cuida de las vacas que estaba tirándose la yegua.
La pobre se movía inquieta y relinchaba enseñando los dientes así.
No jodas, eso no es verdad.
Sí, que sí. Os lo juro por mi bola. Se follaba la yegua. ¡Qué cara de busto
ponía el tío guarro!
Por lo menos se lo hace a una hembra.
Ya hace diez años que no veo color y estoy loco. Me la pelo como un mono.
Al menos esa yegua debe tener un chochito caliente.
No, no, no, no, no. Pero es mejor una cabra. Lo tiene más estrecho y te da más
gusto.
Y además, cuando te la empitonas, te mira así.
Dos puertas más para arriba.
Gracias.
¿Qué quiere?
Soy Rufino.
¿Quién vive?
¿Quién vive?
¡Hijo puta, cabrón! ¡Achate a dormirlo!
Número. Dame el número de tu celda.
¡Una mierda para ti! ¡Cállate de una vez que quiero dormir, cabrón!
¡Hijo de puta!
¡Asoma la cabeza!
¿Te quieres callar de una vez, mamón?
¡Asómala!
¡Asómala, cobarde!
¡Asoma la cabeza que te peguen tiro!
¡Hazte una paja a ver si te tranquilizas! ¡Asqueroso!
¿Cuándo sales de libertad? ¡El 12 de noviembre! ¡Pero no tienes cojones!
¿Que no tengo? ¿Que no tengo?
¡Te espero a la salida!
¿Lo oyes?
¡No lo olvides!
¡Ese día te espero a la salida!
David...
Que ya lo hizo.
Que tiene miedo.
Que ahora solo quiere vivir en paz.
El alma, monazo ese, que tenga palabra.
Que cumpla lo que prometió y lo que hablamos aquí en la cárcel. Y que se
deje de tonterías.
Dime lo que hay que hacer.
Lloraré solo.
Vale por ti.
No.
Eso es cosa de hombre, no de mujer. Tú olvídalo.
Yo quiero que vuelvas, chiqui.
Es muy importante para mí.
Si no vuelves enseguida se nos echa a ti malo de gracia.
Chelo, te lo juro que salgo.
Ayudado no voy a salir, ¿me entiendes?
Yo no aguanto.
Y ahora chitón, que es muy peligroso.
Chelo, estás muy guapa.
Si es que me vuelvo loco pensando en ti.
Aprende un poco la blusa, anda.
Que me metan en el chupán no vale la pena.
Lelo, si oyes que ando escapado, vete a Salamanca.
¿Me has oído?
A Salamanca.
¿Se lo has dicho?
Llévame a casa.
Levante los brazos.
Más arriba. Más arriba.
Abra las piernas.
Saque la lengua.
Levántala.
Más. Más.
Círala por los lados.
A izquierda y derecha.
Cierra la boca.
Traque saliva.
Vuelva a abrirla.
Círala.
Bájenlo gratos.
No son peladillas, son balas. Al más mínimo gesto, te las meto en el cuerpo.
Así que ya lo sabes.
Muy poco hombre me pareces tú para quitarle el pan a mis hijos.
Vamos.
¡Aquí, abuela!
¿Qué quiere, buena mujer?
No hay un asiento en todo el vagón.
¿Puedo sentarme aquí con mi nieto? Vamos a Palencia.
A 600.
Quieto. ¿Qué vas a hacer?
Sacar el pañuelo para limpiarme.
Bueno, pero otra vez avísame.
Un gesto tonto te puede costar la vida.
Ya te lo han dicho antes.
¿Y a ti qué te ha dicho la abuela, eh?
¿Que te duermes?
Sí. Duérmete.
¿Puede fumar?
Puedo, puedo, puedo.
Muy caprichoso estás tú.
Se dice... ¿Me da permiso?
¿Dónde lo tienes?
Quieto, quieto.
Ya no te quedan muchos.
Así que a partir de ahora mejor te aguantas.
No te vayas a creer que estamos aquí para servirte.
¿Quieres un pito? Está prohibido hablar entre vosotros. Ya lo sabéis.
¿Ustedes gustan? No, gracias, señora.
Que aproveche.
Tengo sed.
Es lo que tienen las sardinas, que alimentan, pero dan sed.
¿Da el permiso para ir al retrete?
Tiene que ser precisamente ahora.
Hace tiempo que tengo ganas.
Ya no aguanto más.
¿Son mayores o menores?
Hay de todo.
Bueno, pues vamos allá. Pero mucho cuidado con lo que se hace.
Levantaros.
Vete, por favor.
Vamos.
¡Nasño, guardia, que me está tirando!
Vamos, vamos.
Pasa.
¿No va a quitar la esposa? Déjate de tonterías y acabo de grabar.
Dile que se dé prisa.
¿Aún no acabas?
Si es que ando suelto, ya se lo he dicho.
Ya está.
Pues sal.
Un momento.
Falta mucho para Valencia.
Media hora, poco más o menos, señora.
¿Quieren?
No, el reglamento lo prohíbe.
¿Y ellos?
Dan un poco de pena.
Llevo a Mingueto a casa de sus padres, ¿saben?
Estaba malito el pobre, pero unas semanas en la montaña le han dejado como
nuevo.
Son unos aires muy saludables.
Sanísimos.
¿Qué, le aprieta?
Sí, señor, un poco.
A mí no me parece. Está bien.
¿De qué parte de la montaña es usted, señora?
Ni lo conocerá usted.
Es una aldea cerca de Cabuérniga.
Pues allí estuve yo de guarnición unos meses.
Fueron los tiempos de Juanón.
Vaya trabajo que nos dio el muy canalla.
¿Cabuérniga? ¿No estuviste en Cabuérniga?
¿Y qué año?
En el 56.
¿Entonces conocerías al sargento Maldonado? Hombre, faltaría más.
Vaya pedazo de hombre.
Salíamos a cazar conejos juntos.
Y no fallaba un tiro.
Vaya puntería que tenía. Dí que te cagas.
Cuando murió contaba 38 años.
Dejo cuatro niños. Ni que te cagas o te mato.
Pobre viudo.
Señor guardia, que me estoy cagando.
Pues vaya una forma de hablar.
¿Y ahora eso te ocurre?
¿Por qué no lo has dicho antes?
¿Qué me ha vendido ahora?
Tiene mala cara.
Pues bueno, solo faltaría que se nos deshaga aquí.
Vamos allá otra vez.
Vamos, con permiso.
¡Libertad civil!
¿Lo ves?
No son peladillas, son balas.
Le han salvado la vida.
¿Lo oye?
Le han salvado la vida.
Solo son 30 años el enterio.
En este punto se lanzó del tren e inició la huida. Tenemos razones para creer que
se dirige a Salamanca.
Salamanca, León, Valencia.
Con toda seguridad el lute se encuentra en la zona formada por este triángulo.
Tenemos prácticamente tomada toda la zona con 500 hombres procedentes de
otras provincias que refuerzan y completan los servicios habituales. El
fugitivo está solo, hambriento y posiblemente herido. La detención del
lute es cuestión de horas.
Suerte tienes. Por eso, a mí no me queda más que ponerme de portero.
Aburrido. Eso es muy aburrido.
Nomás platicar con las secretas. Más aburrido es no hacer nada.
Vaya heridas.
¿Qué le ha pasado?
No es nada.
Es que me caí arreando ganado.
Pues cuidado que no se me infecten.
Va, es poca cosa.
Ya me ha pasado otra vez e Isana solo.
Vamos a ver.
Procuraré ir contento.
Chau.
¿Qué va a tomar?
Una copa, coñac.
Hay una gasolinera por aquí.
Cerrada aquí a la vuelta.
Abierta a unos cinco kilómetros hacia Salamanca.
Póngame otra.
Mire usted, yo siempre he tenido mucha suerte.
Y ahora que mi mujer me está esperando en Salamanca porque vamos a tener un
hijo, ¿sabe usted?
Voy y me quedo sin gasolina.
Pregúntele a ellos.
Permiso.
¿Tiene usted mezcla para moto?
¿Qué clase de moto?
Una Vespa.
Podemos arreglarlo.
No hay nadie.
Levántate. Vamos, rápido.
No puedo.
Vamos, póngase en pie o disparo. En pie y las manos en alto.
Está partida.
Partida, ¿eh?
Yo te demostraré que eso no importa.
¡Quieto! ¡Quieto te despabilo, mamaracho!
¡Avisa a los demás!
Lleváis razón.
¡Es él!
¡Es el Lute!
Descansen. ¿No han visto cómo tiene el brazo?
Quítenle las esposas.
Eres el Lute, el famoso Lute.
Eres valiente y audaz. Te fugaste del tren y has conseguido llegar hasta aquí.
Ole tus cojones.
Que lo adecenten y llamen a un médico para que le mire ese brazo.
Hay que presentarlo a la prensa.
Tras su detención, el Ministerio Fiscal pidió para Eleuterio Sánchez las
siguientes penas. Por el quebrantamiento de condena, cinco años de presidio
menor. Por el hurto de una gallina, dos meses de presidio menor. Por el robo de
una manta, dos años de presidio mayor. Por el robo de varias prendas usadas,
cierta cantidad de queso y un documento nacional de identidad, siete años de
presidio mayor. Por el hurto de una motocicleta, siete años de presidio
mayor. Eleuterio Sánchez ingresó en el penal del puerto de Santa María, de
donde a juzgar por la condena recibida, 51 años de cárcel, sólo saldría con los
pies por delante.
No fue así.
Pero eso es otra historia.
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