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¿No sabías que era un chico?
Claro que sí.
No quiero jugar a esto.
Espera.
Solo quiero hablar.
No me gusta.
¿Sos espantas?
Entonces, ¿por qué has venido?
No sabías que era un chico, ¿verdad?
No.
Creía que Ernesto me engañaba con otra mujer.
Está bien.
Puedo pasar.
No sé cómo empezar esta conversación.
No sé si debería estar llorando
ahora mismo.
No, no, no, por favor.
Tranquilo.
¿Qué quieres saber?
¿Cuánto tiempo?
Tres años y medio.
¿Cuántos meses?
Diez.
Oye, mira, yo... ¿Cómo os conocisteis?
En un bar, pero es que Natalia... No me llames así.
¿De qué hablasteis?
Vino al bar donde yo trabajaba y... me ayudó con una cosa.
Y luego otro día hablamos sobre las condiciones de irme a casa con él y
acabamos yendo a un hotel. Pero la cuestión es... ¿Las condiciones?
Ernesto me paga por mi tiempo.
No lo sabes.
¿Cuánto?
Da igual.
¿Cuánto?
Natalia, habla con tu marido. No me digas lo que tengo que hacer.
Eres un puto que se estaba tirando a mi marido.
Y era solo un trabajo.
Y no soy un puto.
Soy un trabajador sexual.
Te quiere.
Hasta se le escapó tu nombre un par de veces.
Sí.
Sí, soy yo.
¿Cómo?
En el hospital, ¿pero qué ha pasado?
El hospital de las Moiras, sí, sí, sí, voy para allá.
Sí, tardo media hora.
Tía, ¿sabes qué me ha dicho Ana?
Ana de abajo, ¿eh? Que me parezco a Rosalía.
¿Tú crees que es verdad?
¿Tenéis las mismas uñas?
Hola. Hola.
Perdona, vengo a ver a mi marido. Me han dicho que está en la UCI. ¿Nombre?
Natalia Flores. No creí en el marido.
Ah, perdona.
Ernesto Sanz.
Ernesto Sanz.
Ernesto... Ernesto... Ernesto... Ernesto está en el quirófano.
Hace una hora.
¿Tienes algún tipo de identificación o algo?
Sí, claro.
¿Sí?
Ok. Pues, Monse, ¿la acompañas a la sala 3 de abajo?
Gracias.
Aquí la notificarán cuando pueda entrar a verlo.
Pueden ser unas horas ya que lo están intentando estabilizar. Tiene comido en
las máquinas y si necesita cualquier cosa hay una enfermera de guardia al
lado de los ascensores por los que hemos llegado. Vale, perdona, pero ¿qué ha
pasado? Quiero decir, yo pensaba que... Yo no tengo conocimiento para darle esa
información.
Pero todo va a estar bien.
Ya... ya verá.
Buenas noches y buena suerte.
Bueno, perdona, ¿estás bien?
He tenido un mal día.
Ya, me imagino.
¿Hablas catalán?
Gracias a Dios, porque llevo todo el día hablando en castellano.
Y si ya de lo malo hablo malamente el vocabulario técnico... Es que no lo
hablo muy bien.
¿Por quién estás aquí?
Por mi hija, que tiene leucemia por segunda vez. Vaya, lo siento.
Es una luchadora, va a estar bien.
¿Cómo se llama?
Se llama Laia, como mi mejor amiga. Y la hija de mi mejor amiga se llama Tamara,
como yo.
Eso es muy bonito.
Cuando me enteré de que Laia había recaído, no me podía ni creer ahora.
Yo no me había emborrachado nunca.
Ni en la universidad, ni en la boda de mi hermano, que fue un desmadre. Nunca,
nunca.
Y ese día bebí como si no hubiera un mañana.
El día siguiente no tenía resaca.
Mi marido dice que es porque no debí de beber tanto, pero...
Pero yo sé que es porque tenía que estar ahí. Y no importaba qué.
Puedes llorar, ¿eh?
Perdona que no sé tu nombre.
Natalia.
Natalia.
Pues llora. Llora todo lo que quieras porque mañana pase lo que pase tendrás
que seguir luchando. Pero hoy ya no.
Creo que no quiero llorar más por hoy.
Pues descansa.
Mañana a las ocho de la mañana abren horas de visita.
Con suerte las dos tendremos algo que hacer.
Perdona, pero ¿vas a quedarte aquí?
Sí. Pensaba quedarme un ratito.
¿Te importa?
¿Natalia?
Natalia, ¿dónde te has ido?
Perdón, estoy aquí, aquí.
Continúe, por favor.
Como te iba diciendo, somos optimistas.
Pero será un tiempo complicado.
Tendrás que luchar con Ernesto.
Sí, lo sé y estoy preparada.
¿Sabes algo de su madre?
¿Se quedará en la residencia de Gerona?
Sí.
Hemos optado por no informarle.
¿Hemos? He.
He optado, yo.
Está muy mayor.
Sus amigos podrán venir a verle cuando despierte. Ya avisaremos a todas las
personas de la lista que nos has proporcionado.
No, no hace falta.
¿Estás segura?
Sí.
¿Vuelves a estar aquí?
¿Qué tal tu marido?
Estable. Sabremos más cosas cuando despierte.
Bien, seguro que todo irá bien.
¿Y tu hija qué tal?
Mejor. En dos días ya sale de la UCI.
Vaya, me alegro mucho.
Tamara, ¿tienes un minto?
Ah, sí, sí, claro.
Todo bien.
Tamara, si te cuento algo, ¿intentarás no pensar mal de mí?
Vale, no, no, es igual, es igual, déjalo, déjalo. No, no, no, dime, dime,
dime.
Mi marido me estaba engañando.
Con un prostituto.
Estaba hablando con él cuando me enteré de todo esto.
Perdona, ¿eh?
Dices que estabas hablando con el prostituto.
¿Y por qué voy a pensar mal de ti si eso pienso mal de tu marido, no? No, no, no.
Si él no sería capaz, es el otro. Ah, que no sabes estar enfadada con él. No,
no es eso.
Sí, sí. A mí también me pasó. Cuando Laia se puso enferma, no me atrevía ni a
reñirla ni a castigarla.
Pero luego pensé, soy su madre, ¿no? Se lo debo. Tengo que seguir siendo su
madre. Y tú sigues siendo su mujer.
Tamara, pero si el chapero ese nos hubiera metido, Ernesto no sería capaz.
A ver, Natalia, que igual me mandas a la mierda, ¿eh?
Pero yo entiendo que el chapero este no tiene ninguna culpa porque no fue
contratado a la fuerza.
Vale, mira, no te voy a mandar a la mierda, pero no estoy de acuerdo
contigo. Esa gente sabe cómo engatusar a las personas frágiles, eso es todo.
Pero tu marido es gay o bisexual o algo.
Mira, ¿cambiamos de tema?
Yo no me fiaría de tíos así.
¿Tengo que pagar el alquiler?
Pues, búscate a tíos ricos, ve a hoteles buenos o... busca otro trabajo.
Este te va a acabar matando.
No me quieren en ningún trabajo.
Eso no es verdad.
¿O utiliza las horas para estudiar?
No sirve.
No necesito un papel que me diga que soy tonto. No eres tonto.
¡Ey! Oye, guapo.
Otro día. Oye,
qué niño.
¡Déjame! ¿Quieres hablar?
Perdona, necesito ayuda. No, no, estás entendiendo. Que no, que es este tío.
¿Quién lo quieres?
¿Quién coño eres?
Alguien que quiere que te vayas.
¿Eh? ¿Tengo el hotel?
Te vayas.
Joder.
No contestes si no quieres, pero... ¿por qué lo haces?
¿De chapero?
Sí.
Tengo que pagar mi vida.
Quitarte la ropa ya no paga nada si eres un tío.
Ahora también hay que... Pero lo hago porque quiero, ¿eh?
Me gusta mi trabajo.
Es divertido.
Y emocionante.
La prostitución no es un juego.
Sabes mucho, ¿no? De chaperos.
Yo no he contratado nunca a nadie.
Te he visto por ahí.
Y yo a ti.
Pero en serio, tengo una vida muy estresante y... No he dicho nada.
Ya, pero parecía que...
A veces... me he encontrado a gente que necesita escaparse de su vida un rato.
Ya. Todo el mundo piensa que necesita eso alguna vez. Pero en realidad tienen
que aprender... ¿Y tú?
¿No querrías escaparte?
¿Ni una noche?
Pues muchas gracias, caballero.
No hay de qué.
¿Qué?
Nada.
¿Qué haces?
¿Ya me tienes guardado?
Gracias.
Buenas noches, pues.
Sí, buenas noches.
Ah,
es tía.
Tía.
Ay, perdona.
Hostia, te has cortado una uña. Sí.
Hola, perdona, estoy buscando a Ernesto Santos.
Ya, es que nosotros ya hemos terminado el turno. Tendrás que esperarte cinco
minutos. Está todavía en la UCI.
¿Qué relación tiene con el paciente?
¿Soy su amigo?
Ya, es que en la UCI solo pueden entrar familiares.
No, pero...
A ver, yo no sé exactamente, pero por favor... Es que como te he dicho, ya
hemos terminado el turno, así que por favor, gracias, ¿eh? Perdona.
Vamos, Monsi.
¿Pero qué te pasa, no ves que es que...? Estoy cansada de este sitio.
¿Qué estás haciendo aquí?
¿Qué pasa? ¿No te pagó Ernesto la última vez?
¿O fui yo que no te pagué por ayer?
¿Eh?
No. ¿Entonces qué?
¿Cómo sabías que Ernesto estaba ingresado?
Os oí hablar por teléfono ayer.
Pero yo ya me voy.
Mira, no sé qué quieres, ¿vale?
Pero Ernesto ha sufrido un derrame cerebral. Está ingresado en la UCI y no
vas a poder subir a verlo. Y tampoco sé que te traías con él.
Aunque no soy idiota.
Si vienes a verlo por lo que sea, ahí te pudras.
Ah.
Puedes quedarte el cambio. Me has dejado muy satisfecha.
Tranquila, ¿eh?
No te lo han tocado.
Gracias.
Hola, Bárbara, soy Natalia.
Perdona por llamarte tan tarde, ¿estás durmiendo?
No, no, hoy estoy trabajando esta tarde.
Nada, pues te llamo mañana, no pasa nada.
No, dime mejor ahora, que mañana no voy a poder hablar.
Bueno, nada, es que Ernesto está en el hospital.
Ha tenido un derrame cerebral y, bueno, no se necesitaba hablar con alguien.
Vale, lo siento.
Realmente es que últimamente no paramos. El marido de Marta tuvo eso también.
¿Cómo está?
¿Marta?
Ernesto.
Ah, bueno, aún no está consciente.
Mañana le subirán a una habitación normal.
Ah, bueno, entonces estate optimista.
Ya verás que todo saldrá bien.
Bueno, cariño, yo te tengo que dejar que mañana tengo muchísimo trabajo.
Pero intento pasarme en cuanto pueda, ¿eh? ¿En qué hospital está?
El hospital de las Moiras.
Ah, ahí estuvo el marido de Marta.
Pero, Bárbara, no me digas eso.
El marido de Marta murió. Bueno, pero él fue porque le entró una burbuja de
oxígeno en la bolsa de líquido ese, no del otro, creo.
Tú estate tranquila, que yo mañana intento llamarte, ¿vale, cariño? Vale.
Buenas noches.
Buenas noches.
Sí, gracias.
¿Sí? Sí, soy yo.
¿Qué ha pasado?
Sí, pero ¿qué ha pasado?
Eh, ¿qué tengo?
¿Cáncer? Sí.
Ok.
¿Recaída?
Sí.
Laia Fon.
No, a ver, ¿cómo lo has sabido? Porque se ha niñado la esperanza de todo el
hospital. Me la has puesto muy fácil. ¿Sabes qué dicen?
Que una mujer se curó porque Laia le había dado ganas de vivir.
¿Qué me estás contando? Que sí que te lo juro.
Señora Flores. ¿Qué ha pasado?
Le ha subido la presión considerablemente.
Queríamos que estuviera aquí para lo que pudiera pasar.
¿Cómo lo que pudiera pasar?
La llevaré abajo.
Ya me voy.
No sabía si eras más de dulce o qué, así que te he traído de todo lo de la
máquina.
No tomo café.
No puede acabarse así.
Tenemos que esperar la semana que viene. No, no te rías.
jajajaja
Voy a dormir menos tiempo.
Deberíamos adoptar.
¿Adoptar? Me da igual que no follemos, Ernesto.
De verdad.
Pero quiero ser madre.
Lo sé.
¿Y bien?
Serás una madre magnífica.
¿Me vas a dejar?
No.
Claro que no.
¿Entonces? Porque yo ya no sé qué hacer.
Lo sé.
¿Entonces?
Solo necesito un poco de tiempo, por favor.
Sabes que te quiero mucho.
Y yo a ti.
No sabes cuándo.
¿Familiar de Ernesto Sanz?
Soy yo. La intervención ha salido bien. Vuelve a estar estable.
Puede entrar a verle ahora en un momento.
Si sigue así, mañana lo llevaremos a una habitación normal.
¿Mañana? No es muy pronto.
Si no se reitera en 24 horas, no hay de qué preocuparse.
¿Quiere pasar a verle?
Sí.
¿Estás aquí?
Sí, quería estar cerca.
Pero ya me voy.
Natalia, tienes que entender lo que yo tenía con Ernesto.
Da igual.
Sí, da igual.
Ernesto y yo estamos enamorados.
Tú no tienes ni idea de quién es Ernesto fuera de la cama.
Vete.
Su bocadillo favorito es de atún y mayonesa.
Su sueño es ir a Machu Picchu, porque le encantan los incas.
No quiere llevarte porque sabe que te sientan fatal las alturas y no quiere
que te sientas obligada.
Toma café solo y debe whisky.
Su libro favorito es Los hombres que no amaban a las mujeres.
Su personaje favorito es Mikael.
Y su película favorita es Brokeback Mountain.
Y ella sé que dice que es la ventana indiscreta, pero cuando veíamos
Brokeback Mountain lloraba mucho.
Conmigo bebía vino porque sabe que a mí me gusta más y que nunca me acabo la
botella.
Es Géminis.
Y eso puede que no te importe, pero a mí me... ¡Cállate!
Puedes sentarte.
¿Estabas bebiendo?
Bueno.
¿Puedo?
¿Beber? Claro, claro, claro.
Veo que tú también te has traído lo tuyo.
Bueno, es esto o un cigarro.
Empezamos con la tuya, ¿vale?
¿Qué es esto?
No sé, el súper.
Pues primero acabamos la tuya y después vamos con la mía para quitarnos el
sabor.
¿Por qué traías dos?
Una para mí y otra para defenderme por si te encontraba.
Ayer conocí a una mujer muy maja que pensaba compartirlo con ella.
Ah.
Chin chin.
Chin chin.
Por Ernesto.
Por Ernesto.
Vale, vale, o sea, activo es el que da y pasivo
el que recibe la... ¿Ves? ¿No es tan complicado?
Venga ya, seguro que tú no sabes ni lo que tenemos nosotras por allá abajo.
¿Cómo que no?
No, a ver.
Dime, ¿dónde está el clítoris?
Pues dentro.
Oye, mira, yo no tengo por qué saber estas cosas, ¿vale? No, no.
¿Y Ernesto?
¿Qué era?
¿Ernesto?
Más bien activo.
¿Te daba?
Sí.
Que contigo no se le bajaba la...
Natalia.
Tú sabes que tienes permiso para decir polla, ¿verdad?
Venga, venga. Bebe un poco más, bebe un poco más.
Está claro que no sabes que ya puedes decir lo que te rote. Venga.
¿Pollo?
Pues había llamado a una amiga mía, mi mejor amiga de la infancia.
No sé qué esperaba, pero es que no me preguntó, no se preocupó por nada.
Solo se preocupaba por ella y por Marta. ¿Quién es Marta?
Una amiga que tenía un marido que murió de un derrame cerebral
aquí.
¿Aquí? Aquí.
Yo creo que ella no se ha acordado.
Ay, Daniel.
Eres el único que sabe que estoy aquí.
Gracias.
¿Por?
Por escuchar.
Banana, van a llevar a Ernesto a una habitación normal.
Pero no es muy pronto.
¿Está despierto?
No tengo ni idea, no sé.
Creo que
voy a dormir.
Me parece bien.
Buenas noches.
¿Nos oye?
No, creo que no.
Está consciente, pero lo tendrá ansedado aún unos días.
¿Qué le queréis decir a la doctora?
Pues mira, que no me parece bien que tenga un compañero de habitación.
Vamos por lo privado, no sé.
Perdona, ¿privado el qué?
El seguro.
No sé cómo has podido vivir solo todo este tiempo.
Buenas.
Ustedes deben de ser familia de Ernesto, ¿no?
¿Ya me han dicho que va a ser mi compañero de habitación? Sí.
Hola.
Ya os habéis conocido. Qué bien.
Estáis cómodos.
Natalia, cuéntame cómo estás. Bien, bien, gracias.
Bueno. No, bien.
Bien. Bien.
Bien.
Bien.
Pues bien, pues esta tarde hablamos cuando veamos cómo Ernesto se va
adaptando al nuevo ambiente.
¿De acuerdo?
Bueno,
yo también me voy a ir.
Tengo que hacer un par de cosas y luego tengo que ir a trabajar.
¿Trabajas?
Claro, claro.
Avísame cuando pueda venir a verlo solo.
Perdona. Encantado.
Igual. Dani.
Vale, pues yo voy a bajar un momento a la cafetería. ¿Te subo algo?
Vale. ¿Me podrías subir un muffin?
De los de chocolate.
Vale.
A la beba, por tu un día.
¿Cómo está Laia?
Con su padre.
Viene siempre que puede.
¿Y tú?
Yo, pues mira, aquí.
¿Quieres compañía? Quiero decir que te puedo dejar sola si quieres, ¿eh?
Pues si te soy sincera, la verdad es que prefiero estar sola, sí.
Claro. Vale.
Vale, pues ya sabes que puedes venir a la habitación siempre que quieras, ¿eh?
Gracias.
Dígale que entre, por favor.
¡Guau!
Estás preciosa.
Hola, cariño.
¿Cómo estás?
Bien. ¿Y esta visita?
Bueno, estaba por el barrio y... Vale, no.
Había hecho mucha comida y como Bárbara no se ha podido quedar, pues he pensado
que tú y yo podríamos...
Como siempre te quejas de la porquería que te dan de comer aquí.
Ya, es que la verdad es que voy de trabajo hasta arriba.
Claro.
Claro, tendría que haberte avisado, ¿no?
Sí, tendrías que haberme avisado. Y ahora me sabe fatal que haya venido
hasta aquí.
No, no, no, no pasa nada, de verdad.
Lo guardo en la nevera y ya está. Y lo puedes traer mañana o algo.
Últimamente estás trabajando mucho.
Esta noche podemos ver juntos el último capítulo de Hermanos, ¿no?
Sí, claro, me muero de ganas.
Y luego podríamos intentar divertirnos un poco.
Lo siento.
¿Por?
Nos vimos en la cafetería y me pareciste guapísima. No me imaginé que tuvieras
todo este lío montado.
Y encima voy yo y te pido un muffin.
Es que cuando me pongo nerviosa hago estas cosas, ¿sabes?
Tranquilo. Es complicado, pero te lo agradezco.
Tú eres muy valiente, ¿eh?
Llevando todo esto tú sola, intentándote dar bien con su hijo.
Mi padre también se separó y... Vamos, su nueva novia para nada hizo este
esfuerzo. Gracias, pero... Daniel no es... Es...
Un amigo... Bueno, es igual.
Eres muy interesante.
¡Gracias!
¿Qué haces?
Nada.
Que no pasa nada, ¿eh?
Oye, tú eres muy guapo, ¿no?
Gracias. Te lo deben decir mucho.
Daniel, yo creo que no nos gusta lo mismo, ¿eh?
No, no, porque a ti te gusta Natalia.
¿Y qué te hace pensar eso?
No sé.
Pero si te gusta, creo que necesito un amigo.
Hola. Hola.
¿Cómo está?
Pues dormido.
Bueno, yo me marcho. ¿Por qué?
Tengo trabajo.
Bueno, pero puedes quedarte.
Creo que es mejor así.
¿Qué es eso?
Había hecho comida de más y he pensado que igual la querías.
¿Son lentejas?
Sí.
Es que eso me va a sentar mal.
Pero muchas gracias, ¿eh?
Bueno, ya voy.
Adiós. Adiós.
Chao.
¿Quedaron libres las otras lentejas entonces?
Sí, puedes cogerlas si quieres.
Ay, espera, espera, quieto, quieto.
No me había dado cuenta.
Gracias.
¿Qué te pasó?
Me atropellé un coche.
Joder.
Pero ya mañana me voy a casa.
¿Mañana?
¿Sabes una cosa?
Me encantaría ver el cielo mientras me como estas fantásticas lentejas.
¿Vas conmigo?
Bueno, es que a estas horas no nos dejan salir.
Por favor.
Buenas noches.
Buenas noches.
No deberíamos haber subido.
¿Y eso por qué? Porque no quiero hacer nada que tenga que ocultar.
Natalia, yo creo que no me entendiste.
Yo solo quiero compañía. Venga, ya.
Mira, Alex, no sé nada de ti.
Por un momento solo necesitaba respirar del hospital, de mi marido y de todo.
Y mira.
Pero no te conozco de nada.
No me atropellaron.
¿Cómo?
Me dejó atropellar.
Que se me iban a caducar los papeles y para alargar mi tiempo aquí, pues...
Tenía amigos, hasta me había enamorado.
No imagino que esto solo les ayudaría a localizarme más rápido.
Y supongo que mañana cuando salga del hospital, lo más probable es que tenga a
alguien ahí afuera esperándome.
Pero tiene que haber otras formas, formas legales para que te quedes aquí.
¿Y tú te crees que no lo he intentado, no?
¿Que no quieres que me quede? Eso no es verdad.
Mira, Natalia, no voy a discutirlo.
Solo quiero una última noche aquí, tranquila.
Comiendo lentejas.
¿Comiendo lentejas?
¿A qué edad te quedaron?
¿Cómo tú sabes tanto de estrellas?
Mi padre y yo solíamos mirarlas por las noches.
Mi madre nos regaló un telescopio y nos pasábamos horas todos los veranos.
Me gustaba que todas tuvieran su historia.
Me apetecía estudiar esas cosas.
¿Y no lo hiciste?
No. Preferí que...
Que se quedara como algo personal fuera de todo.
Pero mira.
Estos pendientes me los regaló Ernesto. Son un sol y una estrella.
Qué bonitos.
¿Y tú?
¿Qué querías ser de mayor?
Oye, no me acuerdo, ¿eh?
Todos los niños quieren hacer algo loco.
No, Natalia, yo siempre fui más de pie en la tierra.
Aunque... supongo que me hubiera gustado volar.
¿Qué?
Eso te funciona alguna vez.
¿El qué?
Las frases esas tan cursis.
Oye... Estamos estirados en una azotea viendo las estrellas.
No me digas que no es una frase más que apropiada para este momento.
Madre mía, qué cliché.
¿Nos besamos?
Gracias.
Buenos días, Natalia.
Buenos días.
¿Sabe dónde está Alex?
Pues no, no lo sé.
Precisamente venía a darle el alta.
Bueno, además ya tenemos los últimos resultados de Ernesto. Parece ser que
todas sus funciones están en orden.
Así que somos optimistas.
Y por lo tanto, hoy empezaremos a reducir la sedación.
Natalia.
La recuperación será lenta.
Natalia.
Hola.
Me han dicho que habías subido aquí.
Necesitaba pensar.
Pues volvemos a ser dos.
Tres.
Ah, bueno, sí, tres.
No te estaba contando a ti.
Perdona.
Sí.
Bárbara.
Natalia. Bárbara.
Y a ti te está sentando muy bien lo de Ernesto.
Perdona. Estás delgada. Muy guapa.
Bárbara, cariño, no me apetece mucho hablar de Ernesto ahora. Lo veo todo el
día, hablo de él todo el día. Ay, claro, claro. Perdona.
Oye, qué mono este sitio, ¿no?
¿Tú cómo estás?
Yo muy bien, como siempre.
Aunque Pedro está como muy pesado últimamente.
Siempre me necesita para todo.
No puede vivir sin mí. Y su hija.
Me lleva por el camino de la amargura, porque aunque Pedro ya no trabaja, la
que sigue haciéndolo todo en casa soy yo.
De todo esto, Natalia, ¿tú has pensado en buscar trabajo?
Oye, yo no me quiero meter, ¿vale? Pero igual tu marido está deprimido.
El otro día hablé con Marta.
¿Con Marta?
Sí, de lo tuyo.
¿Sabes? Creo que me voy a ir.
Pero si aún no hemos tomado nada. Ya es que ya no me apetece tomar nada.
Natalia. Creo que tienes que procesar un par de cosas.
Creo que tienes mucha rabia interiorizada.
Vale, pues vete a la mierda.
¡Natalia! Ya está, exteriorizado.
Gracias.
¿Y te has ido así, sin más?
Creo que me he pasado.
No, no, no, ¿qué va?
Ay, pero es que me he sentido tan bien. Es que no me ha dicho nada ni qué tal.
Y éramos íntimas.
¿Tú crees que he cambiado?
No sé.
Igual he cambiado yo.
Pues aquí estamos.
Don Francisco, este es Ernesto, su compañero de habitación. Este es Don
Francisco. Va a estar aquí una temporadita y lleva un día muy cansado,
¿verdad?
Encantada. Soy Natalia. ¿Cómo está? Ah, Natalia. Qué bien. Por fin alguien que
no me habla como si fuera un crío.
Gracias, mejor.
Ahora vendrá su hija a verlo. Es mi novia.
¿Y a él qué le pasa?
Derrame cerebral.
Sí, pero los médicos son optimistas. Sus funciones están todas bien.
Pues qué suerte, ¿no? ¿Y a usted qué le ha pasado?
Un infarto. El segundo.
Me temo que voy a tener muchas visitas estos días. ¿Familia?
Francisco, tendrás que esperarme un segundo. Me he dejado unas bolsas en el
coche.
¿Olivia?
Hola.
¿A qué os conocéis?
Sí, solíamos trabajar juntos.
¿Cómo estás?
Bien, bien.
Ahora vuelvo. Yo también ahora vuelvo.
Pero no irás a intentar nada raro, ¿no, chaval? No, no, no.
Tranquilo, tranquilo. El chico trabajaba para mi marido cuando le conocí.
Ah, bueno, pues ve, ve.
Ya me quedo más tranquilo.
Pero una cosa.
Cuando venga mi familia, os pido discreción, ¿eh?
Sí, ya ve, aquí nos queremos todos mucho.
Ya veo, ya veo.
Cariño, yo pensaba que ya no trabajabas.
Intenté encontrar algo fuera y conseguí un trabajo de cajera, pero no daba para
pagar nada.
El bar no me quiso de vuelta y ahora aquí estoy.
Pero espera, yo me niego de verte.
Tú veo que ya no te metes en líos, estás muy bien. Bueno, sigo trabajando, pero
voy con cuidado.
¿Quién es él?
De la cama.
Me salvó de un lío hace unos años. Empecé a trabajar para él y... Bueno, me
enamoré. ¿Se pondrá bien?
Sí. Y te da miedo.
No lo vas a perder, ya verás.
¿Vamos a por las bolsas?
Vamos.
Entonces piensan que eres su novia.
No saben de mí todavía. No le visitan casi.
Y es buen hombre, pero le cuesta admitir que está solo.
Y realmente se le pasan los días sin hacer nada.
Yo te las dejo. Sí, déjalas ahí.
¿Dani?
Siento todo lo que ha...
No sé qué decir.
¿Vosotros estáis bien?
Sí.
Sí, estamos bien. Ahora hay cosas más importantes de las que preocuparse.
Voy un segundo al baño.
Daniel.
Daniel, escucha. Yo no debería estar aquí. ¡Daniel! ¡Eh!
Necesito que te quedes.
Yo tampoco sé cómo reaccionar ni lo que va a pasar, pero no puedes marcharte
ahora.
Ernesto está muy frágil.
¿Has hablado con la doctora? Sí, claro.
¿Y?
Ernesto no puede tener disgustos ahora y tú y yo somos como una bomba a punto de
explotar, Daniel.
Joder. ¿Te crees que para mí es fácil?
¿Tú sabes la de cosas que me gustaría gritarle ahora mismo a mi marido?
Esperar y esperar.
Debemos de transmitirles seguridad, confianza.
¿Vale?
Yo creo que, no sé, a estas alturas, al menos podemos hacer esto.
¿Sí?
Volvemos a la habitación.
Pues, estoy muy ilusionada. ¿Y eso?
Porque creo que hoy lo voy a intentar.
Voy a tirarme a mi marido.
Te veo muy decidida. Ay, es que le echo de menos.
Además, hoy vamos a ver nuestra serie favorita.
A ver, ¿no es que hayáis sido una pareja muy del contacto físico vosotros dos?
Tampoco es que tú y Pedro tengáis una vida sexual épica, ¿no? No, bueno, sí.
Lo que pasa es que a mí me cuesta mucho llegar.
Pues no sé, últimamente Ernesto está como... como distante, como frío. No sé,
espero que solo necesite un empujoncito como yo.
He tomado una decisión.
Vas a coger ese plato que yo no he tocado porque hoy estoy gorda. ¿Estás
gorda? Lo vas a coger, lo vas a meter en un tupper y se lo vas a llevar a
Ernesto.
Llévaselo a la oficina, coméis juntos.
Pero barba.
Natalia.
Necesitas que te crezcan un par de cojones.
Vale.
Vale.
Gracias. Pero no me voy a ir hasta que no te acabes la ensalada.
Daniel.
No tengo nada que decirte ahora mismo.
¿Qué?
Nada.
Nada.
Te quiero mucho.
Lo sabes, ¿verdad?
Sí
Ya sé que habíamos acordado no decir que estamos nerviosos, pero estoy nervioso.
¿Alguien más? ¿No? Cállate, Marcos. Eso cállate, Marcos.
Oye, ¿tú qué tienes que decir?
Yo al menos lo visito más que para su cumpleaños.
No vivo aquí, Sara.
Nos alegramos muchísimo de verte, papá. Sí. Yo también me alegro mucho de veros
a todos.
¿Cómo estás?
Bien, bien.
Está hecho un mozo, ¿verdad? Sí, sí.
Siento no haber podido venir antes. Es la única... ¿Quién es esta chica, papá?
Pues de eso os quería hablar.
Os presento a mi novia, Olivia.
Bueno, pues, encantado.
Bueno, encantados, ¿no? Sí, sí, encantados.
Encantada. He escuchado mucho de vosotros y parecéis encantadores.
¿Y dónde coincides con chicas tan jóvenes, papá? ¡Rodrigo! Perdona, pero
es que... Yo trabajo en la residencia donde la alojáis. Ahí nos encontramos
y... Fue una conexión muy inesperada, pero nos queremos mucho.
Bueno, y conveniente.
¿Perdón? No, que bien que estés con nuestro padre ahora que se encuentra
mal. Creo que quiero descansar un rato. ¿Podéis esperar fuera? Papá... Todo el
mundo fuera.
Quiero estar solo. Papá, hemos venido a verte. No seas injusto. Iros a tomar un
café.
¡Qué ratos he criado!
Perdona la indiscreción, pero piensas quedarte con algo, ¿no?
No pasa nada, yo lo entiendo.
Es un señor mayor, buena gente... ¿Y tú? ¿No tienes acceso al testamento de tu
padre?
¿Perdona?
Desde el último infarto no puedes ver si ha cambiado algo.
Sara, ¿por qué papá te daría la firma solo a ti? Que no, que no, que nos está
intentando dividir.
No, es verdad.
Yo tengo acceso al testamento.
¿Y por qué nosotros no sabíamos nada?
Porque vives en Los Ángeles, Marcos.
¿Hay una cosa que se llama móvil? Sí, ¿y sabes usarlo?
Pues menudo las decisiones toma papá. ¿Qué sabrás tú de las decisiones que
toma papá? Bueno, ¿puedes dejar de hablar y consumir a la hija única?
¿Me lo sabes?
Natalia, si quieres tomarte un tiempo, lo entenderé. No tengo ninguna intención
de dejarte.
¿No?
No.
Daniel, a ti me gustaría... Da igual, ya lo iremos hablando.
Ya. Pero lo que quiero es dejarme hacerte una pregunta.
Por favor.
Sé que esta es una situación complicada, pero necesito que me digáis
lo que realmente pensáis.
La doctora ha dicho que no puedes tener disgustos. Pues me estoy disgustando. No
seas injusto. Ernesto. ¿Qué?
Creo que hay algo que no has entendido. Nosotros no tenemos que decidir nada.
Los dos queremos estar aquí.
Contigo.
¿Tú qué vas a hacer?
Yo no puedo hacer nada.
Os necesito.
Y nos tendrás.
Bueno, yo... Hay prioridades en la vida.
Si...
Tenernos a los dos te hace feliz.
Pues nos tendrás.
Al menos por el momento. Bueno, yo no creo que sea... Tú ya le compartías
antes. No te vayas.
Lo siento.
Deberíamos llevarte a la habitación.
Hola, papá.
¿Ya se han ido los demás?
Sí.
Genial. Ni que tuvierais que aguantarme mucho tiempo más.
No digas eso.
Ellos te quieren mucho.
Lo que pasa es que no se esperaban a Olivia.
¿Qué tiene de malo Olivia?
Nada, es que es un poco joven.
¿Y?
Mira a Michael Douglas.
Y a George Clooney.
Jennifer López.
Pero bueno, ¿tú desde cuándo conoces a Jennifer López?
Me la introdujo Olivia y me gusta.
Sara me hace feliz.
Me da conversación, es muy divertida, es inteligente.
Y creo que si le dieras media oportunidad te podrías llevar muy bien
con ella.
Tienes razón.
No le he dado ni media oportunidad.
Se la daré.
Te lo prometo.
Te quiero mucho, hija.
Y yo a ti.
Hola. Estoy haciendo una encuesta a las madres del hospital.
¿Podría responder algunas preguntas?
Sí, bueno, es que no tengo ningún hijo aquí, cariño. Ah, hermanos pequeños
también, vale.
Tampoco, cielo.
Vale, pero ¿por qué estás aquí si no tienes hijos?
Bueno... Ya sé, estás embarazada.
Sí.
Pues puedes contestar igual.
Pregunta número uno. ¿Qué vas a tener, un hijo o una hija?
Un hijo.
Perfecto. ¿Y de qué color le vas a vestir? ¿Azul, rosa o te da igual?
Azul, de niño.
Buena respuesta.
¿Y cómo lo llamarás?
Pues es muy pronto aún, pero me gusta Ernesto.
Buena respuesta también.
Ernesto. Andrea, no molestes más a la señora.
Es para mi encuesta. Está embarazada.
Enhorabuena. Gracias.
Vamos, tenemos que volver.
Vale. Muchas gracias por responder, señora.
¿Cómo ha pasado?
Ayer por la noche.
Le entró oxígeno en la vía.
Convulsionó y... Podemos ir a otro sitio.
La ansiedad, yo.
Pero, ¿sabes? No me joden las horas extras. Me jode el hecho de que no
tengan inconsiderado. Pero yo he de decirte algo.
Dime.
Necesitas ayuda con el funeral.
Yo te puedo ayudar.
No es eso.
Mira, no es fácil decirlo, ¿de acuerdo?
Has sido una gran ayuda.
Pero yo no quiero volverte a ver.
No, no, es que no quiera.
Es que no puedo.
El funeral.
A tu lado, Daniel. No, no, Daniel. No me lo pongas más difícil, por favor.
Necesito empezar de cero.
No hay derecho.
Tengo que ir de compras, tengo que ir al súper.
Daniel, ¿verdad?
Sí.
El cielo está claro hoy.
Sí.
Pero yo creo que el sol no influye en la paz.
Eso es un mito. Oye, me estoy volviendo loco.
No, no.
¿Querías algo?
Mira. Hice un curso de psicología y decían de no impartir noticias duras así
como si nada, pero es que yo creo que te lo voy a decir porque machos... ¿De qué
hablas? Que no captas mis indirectas y claro, yo así... ¿De qué hablas? Que
Ernesto no está muerto.
Tabara.
Perdona que te moleste, necesitaba hablar.
No me molestas, dime.
Estaba operando a Laia.
Laia.
Si todo sale bien en dos días prácticamente estaremos en casa, pero si
no... Y las probabilidades son altas. Y no sé. Venga, venga, tranquila.
Seguro que todo va bien. No vale la pena ponerse en el peor.
Seguro que sí.
¿Y tú cómo estás?
Bien, bien.
Dentro de lo que cabe bien.
Cansada.
¿Y tu marido?
Sí.
¿Te cuento algo?
¿Prometes no pensar mal de mí?
He estado observando vuestra situación.
¿Por qué?
Sé que esta mañana estaban haciendo unas pruebas, Ernesto.
Un TAC, un análisis rutinario.
No puede ser.
Ya no.
¿Por qué me lo cuentas?
No lo sé.
No lo sé.
Parecía lo correcto.
Me tengo que ir.
Muy bien.
Gracias.
Hola, buenos días. Muy bien.
Perdón.
Me ha puesto este monitor que hace ruido.
No me gusta nada.
Bueno, yo voy a echarme una siesta, ¿vale?
Espero que todo se solucione.
Daniel, por favor, no grites. No grites, Francesco se ha dormido. Me has
engañado. No tenía planeado nada de todo esto, Daniel.
Ayer vi a esa niña en la planta de infantil y pensé, joder, he luchado
tanto por todo esto. Le he dedicado tanto tiempo, tanto amor, le quiero
tanto, Daniel.
¡Y yo no!
Natalia, resulta reciente.
Porque tú esperas algo de él que nunca podrá darte. Pero yo nunca, nunca he
intentado romper su relación contigo. Tienes razón.
Al menos no desde que me conoces. Perdona. Cuando no sabías que era
Natalia, sino la mujer de tu cliente, la mujer de tu amante.
Entonces te importó una mierda cargarte el amor de nadie.
Yo no intenté manipular la situación para que tú pensaras que tu marido se
había muerto. ¿Por qué?
No me digas que el amor de mi vida está muerto.
Tú eres una psicópata. Esto ha sido muy impulsivo, Daniel.
Tienes que dejar de proyectar tus sentimientos sobre mí.
¡Ernesto es gay!
¿Cuándo volví a Ernesto?
En principio sobre las dos.
Daniel. No.
Ojalá no existieras.
Ojalá no existieras tú.
Si no hubiera sido yo, hubiese sido cualquier otra chica de la clase.
Si no hubiera sido yo, habría sido cualquier otro chapero.
Trabajador sexual.
Mete la mierda.
¿Lo dejarás algún día?
Voy a luchar, Daniel.
Lucharé hasta que no pueda más.
Quiero formar una familia.
Pero si eres infeliz con él. Ya lo eras, eres...
¿Soy suficientemente feliz?
Tú, Anas.
¿Qué?
Anas.
La doctora está ocupada ahora mismo, pero vendrá después a informaros
completamente.
De todas formas, todos los resultados son positivos. Así que vas a estar listo
para ir a casa en unos días.
Pues esperaremos aquí a que venga la doctora, ¿eh?
Creo que puedo yo solo.
Tengo muchas ganas de volver a casa.
Me voy al baño.
Para mí no me lo podía creer.
¡Muchas gracias!
¿Mierda? Un poquito.
Desde que me fui, ese sitio es un cristo.
La verdad es que tengo muchas ganas de que todo vuelva a la normalidad.
Pronto.
Vas a estar bien. Ya verás, en la oficina te han echado mucho de menos.
Gracias.
Te sientes cómodo conduciendo. ¿Quieres que te lleve? No, no.
Tranquila.
no sé qué
¡Gracias!
¡Gracias!
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