All language subtitles for La sospecha de Sofía (2025)

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Original subtitles

Desde el anochecer hasta la madrugada,

elementos incontrolados mezclados con los grupos revolucionarios

desencadenaron en la capital escenas de violencia

como no se habían vuelto a ver desde...

Sofía...

A continuación, Franco pone en servicio...

¿Hace frío aquí, no? ¿Está puesta la calefacción?

No, desde ayer la apagan por las tardes.

Me da igual, hace frío.

Ve a hablar con el portero, ya no puedo más.

A ver si me tengo que calentar yo la casa...

Por cierto, he estado hablando con mi padre.

Me ha dicho que hay unas becas de investigación

para estudiantes de doctorado. Son diez mil pesetas.

Ya sabes lo que pienso. Ahora no, de verdad.

Si no hay una respuesta inmediata, se lo ofrecerán a otro alumno.

Perfecto, dile a tu padre que no nos hace falta el dinero.

Pero es que es una oportunidad única.

Ya he perdido demasiadas, no me gustaría...

Sofía.

Ya.

Sofía, hasta que las niñas no sean mayores, te necesitan en casa.

Hasta luego, mi amor.

...me ha dicho que hay unas becas de investigación

para estudiantes de doctorado. Son diez mil pesetas.

Ya sabes lo que pienso. Ahora no, de verdad...

Si no hay una respuesta inmediata, se lo ofrecerán a otro alumno.

Perfecto, dile a tu padre que no nos hace falta el dinero.

Pero es que es una oportunidad única.

Ya he perdido demasiadas, no me gustaría...

Sofía...

Ya.

Sofía...

Hasta que las niñas no sean mayores, te necesitan en casa.

-Buenos días, Elvira. -Buenos días.

-Buenos días. -Buenos días.

El Sr. García Collado ha llamado varias veces. Insiste que le atienda hoy.

-¿Hoy? -Sí.

No, no, hoy, imposible. Dile que... ¿es urgente?

Sí, señor.

Bueno, pues... Que se pase el lunes.

Perfecto. Esto para usted...

Elvira.

¿Señor?

¿Este quién lo ha mandado?

No lo sé.

Cuando he llegado el correo ya estaba aquí.

Si quiere conocer a su verdadera madre,

tome esta noche el tren a París y hospédese el hotel Voltaire.

Vaya solo o de lo contrario no habrá encuentro.

Nada, esto...

Esto suena a chantaje barato.

Ojo que no sean los de Muñoz de Molina, ¿eh?

Ojo, porque si son ellos hay que pararles los pies ya.

Gentuza.

Qué gentuza. Mira que nos avisó Juan, que fuéramos con cuidado con ellos,

que no sean de fiar.

Y yo también.

Yo también te lo dije. Lo que pasa es que...

Lo que yo diga...

Siéntate.

¿Qué?

Tu madre sufrió cuatro abortos antes de conseguir dar a luz.

Y cuando lo consiguió, el niño murió a las pocas horas.

Coincidió que la criada que teníamos entonces conocía a una mujer

que buscaba una familia para su nieto.

Estabas perfectamente sano.

Y no lo dudé.

Tu madre nunca ha sabido nada de esto y así debe permanecer.

Es que no lo entiendo, Daniel, de verdad

No lo entiendo. No sé por qué no puedo ir contigo a París.

Sé arreglármelas sola, no te voy a molestar.

No me estás escuchando, ¿verdad?

Que sí, te estoy escuchando, Sofía.

Ya te he dicho que voy a tener mucho trabajo, apenas nos vamos a ver.

No es buena idea.

Aparte de que París ahora mismo está muy revuelto, es un horror.

-¿Corbatas? -Están dentro.

No te pongas así, te prometo que un día te llevo a París.

Pero ahora me tengo que ir solo.

Ven.

Espera.

Venga, ya.

-Buenos días. -Buenos días.

Gracias.

Sr. Sandoval, le están esperando en la suite 104.

Los ascensores están al fondo del pasillo.

Prefiero subir andando.

Muy bien.

Gracias.

Pasa, por favor.

La primera vez que nuestra madre me habló de ti, no me lo podía creer.

Pensé que era un desvarío suyo.

Pero luego empezó a insistir,

y a insistir,

y me dijo que no quería morir sin conocerte.

¿Y dónde está?

En Berlín.

¿Cómo que en Berlín?

¿Y para qué me haces venir a París?

Si he venido hasta aquí, es para conocerla ahora.

Eso no va a ser posible, Daniel.

Somos ciudadanos de la República Democrática Alemana.

Y como imagino que sabrás, no se nos permite salir al extranjero.

¿Y tú? Tú sí puedes salir.

Solo por trabajo y no a todos los países.

Uno de ellos, como bien sabrás, es la España de Franco.

Por eso te cité aquí.

Pero si de verdad quieres ir a ver a mamá,

hay una posibilidad.

Este sobre contiene dos billetes

con destino a Berlín este.

Los españoles no podemos entrar en la RDA.

Lo sé.

Por eso te he conseguido un visado con el que podrás entrar tres días.

Un visado especial sin mi pasaporte.

Tengo...

Tengo mis contactos.

Buenos días.

¿Preparado?

Hola.

Hola, Bettina.

Realmente sois como dos gotas de agua.

Vamos, entra. No te quedes ahí.

Acompáñame.

La verdad que habláis muy bien...

Más bajito...

Que habláis muy bien español, digo.

Es por nuestra madre.

Siempre nos habla en español.

Sobre todo cuando quiere hacer rabiar a padre.

Que lo odia por el tufo fascista

que para él tiene todo lo que venga de España.

Puedes dejar las cosas aquí.

-¿El abrigo también? -Claro.

Yo también hablo alemán, ¿sabes? Aprendí desde... desde pequeño.

Daniel, mamá te espera en el salón.

-¿Te apetece un café? -No.

No, gracias.

Siéntate.

Te agradezco tanto que hayas venido...

Conocí a tu padre al poco tiempo de que él llegase a Madrid.

Se había enrolado en las Brigadas Internacionales.

Fue un amor a primera vista.

En pocos meses me quedé embarazada.

Pero Alwin tuvo que huir antes de que tú y Klaus nacierais.

Yo no pude seguirle.

El embarazo estaba muy avanzado y era demasiado peligroso.

Así que quedamos en que en cuanto el bebé naciera

me sacarían de Madrid.

El pacto era para sacar a dos personas.

Así que...

sólo me podía llevar a uno de vosotros conmigo.

Mi madre...

Mi madre intentó quedarse con uno de vosotros.

Pero mi padre se negó.

Fui incapaz de elegir.

Mi madre me aseguró que estarías bien.

Te había entregado a una familia del bando vencedor.

Tendrías una vida fácil. Cómoda.

Sin guerra.

Una buena vida que yo jamás te hubiera podido dar.

Si hubiera tenido la más mínima posibilidad de quedarme contigo...

jamás te hubiera dejado.

Estaba en busca y captura por el servicio de información militar.

Si me encontraban, me mataban.

Así que me abandonaste por...

seguir a un hombre que te abandonó a ti

y a tus hijos a su suerte.

Yo también soy padre y jamás abandonaría mis hijas.

Jamás.

¿Qué hace aquí?

Sabes perfectamente que nos desprecia.

No, no lo sé.

Ah, ¿no?

Es un fascista.

Criado por un fascista en un país dirigido por un fascista.

Un momento...

¿Te parece poco para meternos en líos?

Oiga, yo no soy ningún fascista.

Lo siento, pero no puedes quedarte aquí.

Esta noche sí.

Perdona a padre.

Piensa que nos pueden estar escuchando.

No sé ni cómo seguimos mínimamente cuerdos.

¿Tienes hijos?

Sí.

Dos niñas, son...

adorables.

Mira.

Isabel, la mayor y Beatriz, la pequeña.

¿Vosotros tenéis hijos?

Yo soy soltera.

¿Y tú?

Yo estuve casado, pero mi mujer murió.

Lo siento mucho.

Era de padres españoles.

Comunistas convencidos, como nuestro padre.

Se fueron huyendo de la dictadura franquista

y acabaron aquí.

¿Y vosotros...

habéis pensado alguna vez en...

bueno, en huir?

No.

Quien lo intenta, acaba muerto o encerrado.

¿Y tu mujer?

Tengo entendido que en España se las trata como a menores de edad.

Que necesitan permiso del padre o del marido para todo.

No, eso no es cierto.

¿Y que apenas pueden acceder a la universidad?

Tampoco, tampoco.

Sofía sin ir más lejos, es licenciada en química.

¿Pero trabaja?

No, no trabaja porque no tiene ninguna necesidad.

Cuida de las niñas y de mí,

que gano lo suficiente para que no le falte de nada.

¿Y entonces para que estudió la carrera?

Yo estudié medicina

y me tienen doce horas atornillando muebles en una fábrica.

Mira, Bettina,

la labor que hace Sofía es fundamental en nuestra familia.

Sinceramente no sé qué haría sin ella.

En España, cada uno está en el lugar que le corresponde

y Sofía ocupa el suyo.

¿Y quién decide cuál es el lugar que le corresponde a cada uno?

Bueno, ya.

Tengamos la noche en paz, que es la única que vamos a pasar juntos.

Porque esta noche te quedas a dormir y eso no lo vamos a discutir, ¿eh?

Bueno.

Encantado.

Buenos días.

Está aquí.

¿Hay algún problema?

Espere un momento.

Acompáñeme.

Venga aquí...

Venga aquí...

Por aquí...

Acompáñeme.

¡No, mi niña!

¡Jessie!

¡Jessie!

¡No!

¡Llévenselo!

Bien.

¡Y en marcha!

¡Jessie!

También tenía esto.

Fugado de la República.

Vemos mucho potencial en ti, Klaus.

Creemos que podemos convertirte en un gran agente

que puede hacer muchas cosas importantes por nuestro país.

Trabaja como informante para la Seguridad del Estado

y se te perdonará la condena.

Necesito saber cómo están mi esposa y mi hija.

Fallecieron.

Pocos días después de tu detención.

Fue un accidente.

Un trágico accidente durante tu traslado.

Lo siento.

Deberíamos habértelo dicho antes.

¿Y mi hermana?

En un albergue juvenil.

Pero quiero ser honesto contigo, Klaus.

Si no estás dispuesto a trabajar para nosotros,

acusarán a Bettina

de intento de fuga.

También podrían implicar a vuestros padres.

-Mi amor... -¿Dónde has estado?

-¿Puedo pasar? -¿Dónde has estado?

Déjame que te lo explique.

Dos semanas sin aparecer. No me has llamado una sola vez.

Lo sé.

Te dan igual a tus hijas, te doy igual yo.

-Te da igual todo. -No me das igual.

Déjame que te lo cuente, por favor.

Por fin estoy en casa, cariño.

Ya estoy en casa.

-¡Papá! -¡Papá!

¡Hola, papi!

-¿Qué tal, cariño? -Muy bien.

Ha vuelto, papá, ¿has visto?

-¿Tenías ganas de verle? -Sí.

Venga, chicas, a dormir, que es muy tarde.

Vamos, mañana le veis en el desayuno, ¿vale?

Me las llevo yo a la cama, ¿vale? Las acuesto yo.

Venga, chicas, vamos a la cama. ¿Quién me lleva?

¿Me llevas tú? Venga, vamos.

Ya se han dormido.

Mi amor...

No te imaginas lo que me ha pasado.

No quiero que me cuentes nada, Daniel.

-Vale, pues no te cuento nada. -No me toques.

-Vamos, dame un abrazo. -No quiero un abrazo.

Espera.

¿No apagas la luz?

La carta iba dirigida a mi padre.

Era un remite de París y la enviaba una mujer

que se llamaba Gloria Montes.

Le explicaba que estaba muy enferma

y le suplicaba la necesidad de volver a ver a su hijo.

¿Entonces?

Mi madre biológica es esa mujer.

Soy adoptado.

No son mis padres.

Fui a la residencia donde me dijo que estaba y...

estaba muy mal. Apenas podía hablar.

Pero me pude quedar con ella.

Hasta el final.

¿Pero cómo no me contaste nada?

Porque no podía, Sofía.

No sabía cómo hacerlo. Necesitaba estar solo.

No sabía cómo abordar la situación.

Mi amor...

¿Diga?

¿Cómo?

¿Qué pasa?

Vamos para allá.

Tenemos que ir al hospital, cariño.

Tu padre ha tenido un accidente.

Sagrario.

Pero hijo, ¿dónde has estado?

Estábamos muy preocupados, mucho.

Ya lo sé, mamá. Ya te contaré.

Qué alegría que hayas vuelto.

¿Cómo está?

Tiene muchos dolores, pero los médicos dicen que lo peor ha pasado ya.

¿Y se puede entrar ya a verlo?

Por supuesto. Claro que ahora está dormido,

le acaban de dar un sedante. Pero entro contigo.

¿Sabes qué, mamá?

Me gustaría verlo a solas.

Como quieras.

¿Por qué no nos has informado de que tienes un hermano gemelo en España?

Por qué no pensé que fuera importante.

Toda información es importante.

Y el ocultarla a la Stasi es una falta muy grave.

Yo no he ocultado nada, es un asunto familiar.

Un asunto familiar es un asunto del Estado.

Nuestra gran hermano socialista

ha tenido que relevar a un agente del KGB en Madrid.

Y nos piden a uno que hable español sin ningún acento.

Tendrás unos meses para espiar

cada detalle de la vida de Daniel en Madrid.

Es un asunto con enorme interés para el Kremlin.

Aprende cómo ríe, cómo habla, cómo se mueve.

Sofía...

En qué frecuencia y cómo hace el amor a su mujer.

Hace frío aquí, ¿no?

Apréndelo todo de él.

Hasta que dejéis de ser dos, para convertiros en uno solo.

Y mantener a tu esposa entretenida por el mayor tiempo.

Según los informes es licenciada en química.

Y está deseando hacer el doctorado.

Buenos días.

Anímala a que lo haga.

Cuanto más tiempo pase fuera de casa...

menos pendiente estará de ti.

Y de lo que hagas.

Te necesitan.

Hazla feliz.

Conviértete en el marido perfecto,

mientras el KGB se hace con el control del despacho.

Buenos días.

Buenos días, mi amor.

Y así quedará pagada tu deuda con el estado.

¿Y la deuda de mi hermana?

Sé fuerte, hija.

A ver, la servilleta.

Cariño.

Muy bien, aquí.

Muy bien.

Pásalo a la derecha, cariño.

Buenos días, cariño.

-Buenos días, papá. -Buenos días, papá.

Buenos días.

-¿Qué tal, mi amor? -Bien.

-Buenos días. -Buenos días.

¿Quieres café?

Sí, por favor.

Bueno, a ver, ¿quién se ha portado mejor cuando he estado fuera?

Yo.

Mentirosa, he sido yo.

Bueno, Beatriz, está comiendo poco, ¿verdad?

Hay que comer un poco más.

Estás muy guapa.

Gracias.

¡Cruasanes de chocolate!

Qué bien se porta mamá, ¿eh?

Síganme, por favor.

Bienvenida a tu casa para los próximos meses.

Te mostraré tu habitación.

Tenemos reglas muy claras y quiero que las cumplas todas.

El señor Blecher te llevará todos los días al hospital y también te recogerá.

Sé puntual.

Quitándonos de en medio a Rafael Sandoval,

la KGB tendrá acceso directo a la embajada de los Estados Unidos,

gracias a su socio Guillermo Sánchez.

El bufete será la tapadera de toda la Operación Gemini.

Habrá que hacer muchos cambios,

despedir al menos a tres abogados y a todos los pasantes

para introducir a nuestros enlaces.

A Guillermo le tenemos atrapado,

es homosexual

y le gustan los niños.

De cara a la galería,

tú y yo nos encargaremos de expandir el negocio

al mercado internacional.

De todo lo demás, despreocúpate.

Tienes totalmente prohibido hablar en alemán,

o contactar con nadie de la DDR sin nuestra autorización.

¿Entendido?

Entendido.

Cierra al salir, por favor.

Hombre, Guillermo.

-Buenos días. -Buenos días.

Pasa, Daniel.

Guillermo, siéntate, por favor.

¿La has encontrado?

Sí.

Está en Biendorf.

Trabaja en el hospital general.

Pero vuelvo a decirte lo que ya te dije.

No podemos hacerlo.

No es lo mismo sacar a alguien con el historial limpio

que a una persona que ya está vigilada,

y más con el nivel de vigilancia tan alto que tiene Bettina.

Eres nuestra única posibilidad

y te recuerdo que tienes una deuda con nosotros.

Sé que estás trabajando también para el KGB.

Estás jugando con fuego, Klaus.

Te arriesgas a perderlo todo.

No tengo nada que perder.

Buenos días, Elvira.

Perdona que te moleste en tu casa, y más...

en domingo, ¿puedo pasar?

Sí, claro, pase.

Tu casero está aquí. Lo acabo de ver.

Gracias.

Puedo prestarte una bicicleta.

Así no necesitarás que te lleven y te recojan todo el tiempo.

Yo no la necesito.

Si la quieres, te la traigo mañana.

Me han dicho que tienes que llamar a este número mañana.

¿Para qué?

No lo sé.

Pero, ¿quién te lo ha dado?

Un hombre.

Soy Bettina.

Bettina, por fin, ¿cómo estás? ¿Estás bien?

Sí, estoy bien.

Pero me vigilan a todas horas.

Ten paciencia. Pronto estarás en Alemania Occidental.

Voy a sacarte de allí.

Resiste, Bettina, sabes que te quiero.

Cuídate.

Hasta pronto, Bettina.

Sí, eso ya lo sé. Lo tengo en cuenta.

Pero hay cosas... lo que te decía del olor corporal.

No sé, ciertas miradas...

Detalles.

¿Qué detalles?

Prácticas...

...muy atrevidas, que antes le parecían una guarrada.

-Cuenta. -No, no te voy a contar.

Pero no te lo puedes imaginar.

Pero tú estás bien, ¿no?

Sí, creo que sí.

Pues, hija, no le des más vueltas.

A disfrutar.

Tienes razón.

¿Y estas niñas?

¡Niñas!

¡Vamos!

-Qué mayores están, ¿verdad? -Total.

Vamos.

No sé, Carmen.

A veces también me pregunto dónde habrá aprendido esas cosas.

No fastidies.

No estarás pensando que pueda estar con otra.

Lo cojo yo.

¿Daniel? Venga a cuanto antes, por favor, es urgente.

Gracias, Elvira.

Sofía, tengo que salir un momento, vuelvo en seguida.

¿A dónde?

-Un tema de trabajo. -En sábado.

En sábado, sí.

Pero va a ser breve.

¿Te va a dar tiempo a ir a buscar a las niñas?

-La fiesta acaba a las seis, ¿no? -Sí.

Sí, de sobra.

Luego te veo.

Hasta luego, mi amor.

¿Qué está pasando, Tobias?

Bettina ya tendría que estar fuera.

Yo no tengo acceso al dinero.

Mi hombre se juega mucho.

Si no cedes, además de no sacar a Bettina de ahí,

puede denunciar a los dos.

Y créeme, ninguno de nosotros quiere eso.

Está bien.

Pero sácala de allí, ¡ya!

¿Puedo pasar?

Pase.

Debe saber que yo nunca he tenido nada con ninguno de mis jefes

aparte de una relación estrictamente profesional.

Venga, Elvira, no me toree.

Disculpe, siento muchísimo respeto por don Daniel y por usted también.

No me esperaba que se sintiera con derecho de tratarme como si fuese una cualquiera.

Entonces explíqueme qué hacía aquí mi marido.

Lo siento, pero no puedo.

Elvira, ha llamado nuestra casa. Un sábado por la tarde,

pidiéndole que venga a verla.

Si no está manteniendo una relación, explíqueme qué hacía aquí mi marido.

Venga, para adentro. Vamos.

¡Mamá, mira lo que nos han regalado!

¡Qué bonito!

Venga, subid, que Vito os está esperando para cambiaros.

Papá, dile algo.

Hacedle caso a mamá, venga, para arriba.

Daniel.

¿Por qué no me has hablado nunca de la alemana que trabaja contigo?

Porque no es importante.

-Es solo trabajo. -¿Es tu mano de derecha?

¿Es muy atractiva?

Sofia, no sé qué estás insinuando, pero te estás equivocando.

Lo que insinúo es que es un poquito raro que contrates a alguien como ella.

Una extranjera con la que trabajas

mano a mano desde hace meses y ni siquiera me lo menciones.

Te entiendo.

De verdad, no tiene la importancia que le estás dando.

Ella no es la única que hemos contratado y tampoco te he contado

nada del resto porque es trabajo.

¿Y por qué tienes que ir a casa de Elvira a hablar por teléfono?

Porque hay ciertas llamadas, Sofía, que no podemos hacer

-ni recibir desde el bufete. -¿Por qué?

Porque son clientes de países comunistas.

¿Y eso qué tiene que ver?

Hay ciertas negociaciones

que hasta que no están lo suficientemente avanzadas

preferimos hacer desde un lugar neutro,

seguro y libre de posibles escuchas.

¿Os pueden estar espiando?

Las líneas de negocio con países como estos son un galimatías.

Preferimos no correr riesgos.

¿Y quién es Bettina?

Hablas de ella en sueños.

Bettina es una clienta.

Una mujer mayor. Y cuando digo mayor,

es que podía ser mi madre.

¿Y de dónde la tienes que sacar?

¿Eso también te lo he dicho en sueños?

¿Y lo de Rebeca Sarp, también?

Sí.

Muy bien.

Su marido la metió en un buen lío de papeles y luego la abandonó.

Ahora la tengo que sacar de la cárcel.

-¿Por qué tienes tú que... -Sofía

Ya, por favor.

Sofía, por favor. Ya.

Cariño, si algo aprendí de mi padre es que la vida no es solo trabajo.

Él murió agobiado con papeles, nóminas y facturas.

Y yo no quiero eso ni para mí, ni para ti, ni para las niñas.

Por eso cuando llego a casa, lo último que quiero es hablar de trabajo.

Por favor.

¿Lo entiendes?

Te quiero.

Tobias me dijo que lo estudiaras, lo memorizaras y lo destruyeras.

También me dijo que es de parte de Klaus.

Buenas tardes, señora Blecher.

Su turno ha terminado por hoy.

Pienso viajar al norte

pasaré seis semanas, desde el día tres, en casa de un amigo que no conoces,

donde quiero ver, por primera vez, el sol de medianoche.

La doctora Zaisser está en su habitación.

Buenas tardes, doctora Zaisser. ¿Podemos entrar?

Solo queremos hacerle unas preguntas. Será rápido.

¿Qué relación tiene con Claudia Durham?

Trabaja conmigo en el hospital. Es mi enfermera.

Pase, por favor.

Doctora Zaisser, no tenemos toda la noche.

Acabemos con esto, por favor.

Acompáñeme.

Túmbese aquí.

Abra las piernas.

Bien.

Es suficiente.

El sol de media noche...

¿Dónde está Claudia?

No ha venido.

¿Por qué?

Solo sé que está enferma.

¿Sabe usted dónde vive?

Debería ir a verla, quizá necesite ayuda.

Dra. Zaisser, usted es una gran médica y la necesitamos aquí.

Con urgencia.

No sería prudente visitar a Claudia.

No lo haga.

Está fuera.

Pero hay un problema.

¿Ha pasado algo?

No lo sé.

¿Cómo que no lo sabes? ¿Dónde está?

No lo sé, ni rastro de ella.

Llegaron a la República Federal Alemana.

Pero no he vuelto a tener contacto con mi hombre.

Los dos han desaparecido.

¿Cómo que han desaparecido? Tobias, no pueden desaparecer.

He hecho todo lo que he podido.

Por mi propia seguridad y por la tuya

no volveré a ponerme en contacto contigo.

Ponte a salvo, Klaus.

Tobias, ¿qué...?

Tobias.

Adelante.

Tobias ha aparecido en el Sena.

¿Lo conocías, verdad?

No conozco a ningún Tobias.

¿No?, Tobias Hanssen.

No...

CUERPO SIN VIDA DE UN HOMBRE ENCONTRADO EN EL SENA

Nunca he visto a este hombre.

Ah, ¿no?

¿Algo más?

No.

Adelante.

¿Se puede?

Pase.

Han enviado esto a mi casa.

Es para usted.

Gracias.

BETTINA ESTÁ EN LA RFA HOSPITAL CLÍNICO DE LÜBECK

¡Daniel! ¡Daniel!

¡Acaba de llamar tu madre!

¡Beatriz ha desaparecido!

Se ha escapado para comprar unas chuches en el kiosco de la esquina y no vuelto.

-Hay quien llamar a la policía. -No.

A la policía, no.

¿Pero dónde vas?

¡Daniel! ¡Daniel!

¿Dónde está?

La niña está bien.

-¿Qué queréis que haga? -Nosotros, nada.

Guillermo se suicidó hace dos días.

Al quedarnos sin nuestro hombre en la embajada americana,

se cancela todo.

¿Cómo?

El KGB prescinde de ti desde este momento.

Pero por lo visto, en la Stasi, están muy disgustados contigo.

Lleva de vuelta a tu hermana a la Alemania Oriental.

Y la niña regresará con su madre.

-¿Sofía? -Daniel.

Está a salvo. No le va a pasar nada.

¿Cómo lo sabes?

Confía a mí.

¿Sabes dónde está?

Sí, y voy a ir a buscarla.

¿Cómo qué buscarla? ¿Buscarla dónde?

O me cuentas ahora mismo qué está pasando, o llamo a la policía.

Si llamas a la policía, no la volveremos a ver.

Los que se la han llevado me están chantajeando.

¿La han secuestrado?

-Daniel, ¿qué me ocultas? -Sofía...

Voy a hacer esto a mi manera.

Te prometo que voy a traer a tu hija de vuelta.

Perdóname.

No, perdóname tú, Sofía.

¿Por qué?

Hay muchas cosas que no te he contado.

¡Daniel!

LÜBECK, REPÚBLICA FEDERAL ALEMANA HOSPITAL UNIVERSITARIO

Disculpe, soy nuevo aquí, busco el archivo de pacientes.

Al final del todo.

Muchas gracias.

Bettina.

Klaus...

¿Por qué estás aquí? ¿Qué paso?

Lo último que recuerdo es que llegamos a una orilla de noche.

Luego desperté aquí con un tiro en la clavícula.

No soportaría más interrogatorios, por muy occidentales que sean.

Me tratan como si fuera una delincuente.

Piensan que soy una espía del este.

Dile al guardia que entre.

Disculpe, ¿podría ayudarme, por favor?

¿Le ocurre algo? ¿Quiere que llame a la enfermera?

No.

Se me ha caído una pastilla debajo de la cama

y no puedo agacharme para recogerla.

Vístete.

Rápido.

No corras.

¡No me lo creo!

Tomate una.

Te calmará.

¿Diga?

Quiero hablar con el camarada Markus.

¿De parte de quién?

Soy Klaus Zaisser.

Cuelgue y ahora le llamaremos.

Camarada Zaisser. ¿Dónde está?

¿Camarada Zaisser?

En una hora estaré pasando la frontera de Ratzeburg.

Voy en un Ford matricula KM1869.

Llevo a Bettina conmigo.

Bien.

Podréis pasar sin impedimento alguno.

Camarada Markus,

me gustaría pedirle que por favor...

¡Alto!

¡Pare el motor!

Ford, KM1869.

Son ellos.

¡Suélteme!

¡Klaus!

¡Klaus!

¡Klaus!

¡Suélteme!

¡Klaus!

¡Klaus!

¡Papi! ¡Papi!

¿Estás bien, cariño?

Sí, papi, pero quiero volver a casa.

Claro que sí, mi amor. Mami te está esperando.

Tiene muchas ganas de verte.

Hola, Klaus.

No.

Venid conmigo.

¿Sí?

Mami, mami.

Cómo me recuerda a Jessie.

¿Dónde está?

¿Está aquí?

No llegó a cumplir los ocho.

Tuberculosis.

Papá, te llama mamá.

Llegaremos sobre las seis.

Sofía.

Daniel, dime cuándo volvéis, por favor.

Mañana por la tarde la tendrás en casa. Llegará sobre las seis.

¿Llegará?

¿Cómo que llegará?

¿Y tú?

Daniel.

Vas a volver, ¿verdad?

Daniel.

Vas a venir con ella mañana, ¿verdad?

¿La vas a traer tú?

¿Qué pasa, papá?

A dormir.

Buenas noches, cariño.

Buenas noches, papi.

¿Cómo ha llegado Beatriz a esta casa?

Es gracias a mi marido, Bastian.

Es un alto cargo del partido.

Yo se lo pedí.

15 meses en Bautzen

te obligan a cambiar hasta tus principios más firmes.

Bastian era el director de la prisión.

Yo no sabía nada de ti,

ni de Jessie.

Cuando me...

cuando Bastian me dijo que...

podría recuperar a Jessie, no pude negarme.

Me dijeron que habíais muerto.

¿Y eres feliz?

¿Y tú?

¿Lo eres?

Puedes quedarte aquí hasta que te llamemos desde Madrid.

Gracias.

Mis padres huyeron de España por la guerra

como los padres de Daniel.

Daniel y Klaus eran gemelos.

Y cuando la Stasi se enteró,

lo vio como la oportunidad perfecta.

¿Pero Daniel lo sabía?

No.

A la Stasi le pareció que el bufete era el lugar perfecto,

como tapadera para el KGB.

Pero hablé ayer con él.

Era Klaus.

Todo este tiempo ha sido Klaus.

¿Cómo que ha sido Klaus?

Gracias.

Lo siento mucho.

¿Klaus?

¿Está Beatriz contigo?

Sí.

¿Cuándo vas a venir?

¿Klaus?

¿Klaus?

¿Qué está haciendo? ¡Vuelva adentro!

¡Alto! ¡Jürgen, Jürgen!

¡Suelte el arma!

¡Es una orden! ¡Suelte el arma!

-¡Dispare! -¡Suelte el arma y no se mueva!

-¡Dispare! -¡Deténgase!

¡Dispare!

Berlín, como acaban de ver, es un clamor de libertad.

Miles de personas han tomado, literalmente,

Un muro que, hasta hace 24 horas,

significaba la división entre el este y el oeste.

-¿Mamá? -Dime.

-Que ha caído el muro de Berlín. -¿Qué?

Son imágenes en directo.

¡Qué fuerte!

Las superpotencias, mientras tanto, han acogido con satisfacción

el derribo del muro. Pero no han ocultado

su preocupación...

Es el fin de la guerra fría.

En Moscú, el Kremlin se ha felicitado por la ruptura del muro de Berlín...

Aquí.

-Buen día. -Buenas tardes.

¿Puedo pasar?

Es demasiado, todo esto es demasiado.

Lo sé Sofía.

Estoy seguro de que con el tiempo podemos...

Necesitamos tiempo, Sofía.

¿Las niñas?

Bien.

Están pasando el fin de semana en Córdoba.

¿Y tú?

¿Cómo has estado estos años?

Trabajando.

En el laboratorio de mi padre.

¿Llegaste a quererlo?

REPÚBLICA DEMOCRÁTICA ALEMANA

La bola iluminada sube, lentamente,

dando paso al nuevo año 1990.

NOVELA DE AJEDREZ

RESISTE

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