All language subtitles for El Amor No Es Lo Que Era 2013 DVDRip Xvid AC3 Castellano URBiN4HD

af Afrikaans
ak Akan
sq Albanian
am Amharic
ar Arabic
hy Armenian
az Azerbaijani
eu Basque
be Belarusian
bem Bemba
bn Bengali
bh Bihari
bs Bosnian
br Breton
bg Bulgarian
km Cambodian
ca Catalan
ceb Cebuano
chr Cherokee
ny Chichewa
zh-CN Chinese (Simplified)
zh-TW Chinese (Traditional)
co Corsican
hr Croatian
cs Czech
da Danish Download
nl Dutch
en English Download
eo Esperanto
et Estonian
ee Ewe
fo Faroese
tl Filipino
fi Finnish
fr French
fy Frisian
gaa Ga
gl Galician
ka Georgian
de German
el Greek
gn Guarani
gu Gujarati
ht Haitian Creole
ha Hausa
haw Hawaiian
iw Hebrew
hi Hindi
hmn Hmong
hu Hungarian
is Icelandic
ig Igbo
id Indonesian
ia Interlingua
ga Irish
it Italian
ja Japanese
jw Javanese
kn Kannada
kk Kazakh
rw Kinyarwanda
rn Kirundi
kg Kongo
ko Korean
kri Krio (Sierra Leone)
ku Kurdish
ckb Kurdish (Soranî)
ky Kyrgyz
lo Laothian
la Latin
lv Latvian
ln Lingala
lt Lithuanian
loz Lozi
lg Luganda
ach Luo
lb Luxembourgish
mk Macedonian
mg Malagasy
ms Malay
ml Malayalam
mt Maltese
mi Maori
mr Marathi
mfe Mauritian Creole
mo Moldavian
mn Mongolian
my Myanmar (Burmese)
sr-ME Montenegrin
ne Nepali
pcm Nigerian Pidgin
nso Northern Sotho
no Norwegian
nn Norwegian (Nynorsk)
oc Occitan
or Oriya
om Oromo
ps Pashto
fa Persian
pl Polish
pt-BR Portuguese (Brazil)
pt Portuguese (Portugal)
pa Punjabi
qu Quechua
ro Romanian
rm Romansh
nyn Runyakitara
ru Russian
sm Samoan
gd Scots Gaelic
sr Serbian
sh Serbo-Croatian
st Sesotho
tn Setswana
crs Seychellois Creole
sn Shona
sd Sindhi
si Sinhalese
sk Slovak
sl Slovenian
so Somali
es Spanish
es-419 Spanish (Latin American)
su Sundanese
sw Swahili
sv Swedish
tg Tajik
ta Tamil
tt Tatar
te Telugu
th Thai
ti Tigrinya
to Tonga
lua Tshiluba
tum Tumbuka
tr Turkish
tk Turkmen
tw Twi
ug Uighur
uk Ukrainian
ur Urdu
uz Uzbek
vi Vietnamese
cy Welsh
wo Wolof
xh Xhosa
yi Yiddish
yo Yoruba
zu Zulu

Original subtitles

En la parábola parece que las trayectorias no volverán a unirse, pero

en un punto lejano siempre vuelven a acercarse.

Por el contrario, el comportamiento en la hipérbola es distinto. Los cuerpos

nunca volverán a su punto de origen.

No hace falta que me ayudes.

¿Qué tal la rodilla?

Regular.

¿Cuánto tiempo te han dado de ojo? Tienes que aguantarme un mes en casa,

pero tranquilo.

Traigo un montón de exámenes y cursos.

El factor determinante es la velocidad de fuga, valor fijo que marca cuál será

la trayectoria del objeto en el futuro.

Está distinta.

La ciudad.

Te voy a dejar en casa y me voy corriendo que llego tarde al hospital.

Toma, te las dejaste la última vez.

¿Y qué quieres que haga?

Que no, llámalo tú mamá.

Joder, ¿pero por qué solo se acuerda de que tiene una hija cuando está mal?

Que no, yo paso.

¿Pero qué haces? ¿Estás loco? ¿Qué querías, matarme? ¿Yo?

Te están hablando por el móvil.

Deberías haber colgado antes de caerte.

Luego te llamo, mamá.

¿Te duele el hombro?

No. Soy médico, ¿me dejas verlo? No.

Pues te acerco al hospital para que te lo miren.

Si no quieres ir en moto, llama un taxi.

Semilita, esa chaqueta no tiene bolsillos. Sí, mire, tiene que

descoserlos por aquí.

¿Qué? ¿Qué tal?

Parece que me van a dar un premio.

Está usted muy elegante.

¿Usted qué va a decir con el precio que tiene?

Venga, emperador, vamos.

¿Qué pasa?

¿Que no tomáis cola acá o qué?

¿No podéis empujar un poco más rápido?

Espera un momento, yo ruego.

Quedarte con Leo.

Había pensado irnos al campo este fin de semana. ¿Por qué no te vienes?

No puedo, tengo que estudiar.

Hay cosas más importantes que estudiar. Deberías descansar un poco. No estoy

cansada.

La misma ropa de ayer, ¿no?

No.

Bueno, sí.

No me digas que has vuelto a perder la llave de casa.

¿Nota algo raro?

Tranquila, perdona que insista aquí un poco.

Muy bien. Ya puede bajar los brazos y puede vestirse.

¿Preparado para el homenaje?

La patada.

Uno no se prepara para estas cosas.

Ya quisiera yo jubilarme como tú. Eso.

Encima intenta arreglarlo.

¿Hola?

Estoy en la cocina.

Debería sentarte.

Para no llorar.

No puedo subir las escaleras. ¿Te importaría bajarme la radio, por favor?

Vale.

Y no hablo solo del amor, porque además el amor es el que es más ciego, ¿no? Es

que te permite que te encanten los defectos del otro.

¿Y ese vino? Me lo han regalado.

¿Ahora debes vino?

No, pero pensé que era una buena ocasión para abrirlo.

Ya sabes que yo no distingo el blanco del tinto.

¿Qué tal el día?

Bien, lo normal.

Tengo un caso de una chica, pero nada importante.

¿Y no me cuentas nada más? ¿Todo bien?

Sí, bien.

¿Bien?

Bien, bien.

¿Pasa algo?

¿Tú no quieres?

No me apetece.

¿Qué te parece si un día de estos vamos a ver a Sergio y a Cristina? No estarán

muy liados.

Los llamamos.

En cuanto te mejores de la rodilla, vamos.

No, gracias, lo dejé.

No te muevas tanto. Eres tú.

Madre de Dios.

Votre maison est disposée.

Me téléphoné, beau gosse.

¿Dónde está la pesca?

¿Cuánto cuestan estas zapatillas?

¿Tienes habitaciones libres?

¿Cuánto tiempo? ¿Cómo estás?

¿Qué te ha pasado en la pierna?

Una tontería. ¿Y Jorge?

Me han de invitarle a comer.

¿Jorge ya no trabaja en este hospital?

Lo trasladaron hace un par de meses al del centro.

Es verdad, no me acordaba.

Si quieres lo puedo llamar a su consulta. No, voy y le doy una sorpresa.

¿Qué tal por carbonera? Bien, bien, gracias.

¿Tenemos pendiente ese café?

Cuando quieras.

¿M?

¿B? No, B no.

M, A, B. No, B no. Esto es una P.

N, R, E.

Eso, E, claro.

No, si yo esto lo veo perfecto.

Si es que estas letritas, vamos, no las ves ni tú.

¿Recuerdas que te hablé de un velo que se crea en tus ojos?

Lo tienes más acentuado.

Lo sabía.

Si tú nunca te equivocas.

¿Y esto es muy grave?

Bueno, vamos a probar con otro tratamiento y te vamos a hacer unas

pruebas, ¿vale?

Si tú lo crees.

Así tengo una excusa para seguir viniendo a tu consulta.

Cualquier cosa me llamas.

¿Tu novio?

Buah, estupendo.

Más enamorado que nunca.

Que te dure.

Neus, todo va a salir bien, no te preocupes.

Seguro que sí.

¿Qué tal? ¿Cómo ha ido la entrevista? Creo que bien.

¿Cómo que crees? Yo estoy preparando mis vacaciones a re-inspirar. A ver.

Luego tomamos un café y me cuentas qué tal todo.

Claro. ¿Qué tal llevas el francés?

Estudiando.

¿Saben dónde está la viuda?

Albert, ¿estás bien?

Jodido.

Cuánto lo siento, Consuelo.

Voy a salvarla.

No esperaba verte aquí.

Albert, es Ciro, que fue muchos años tu mejor amigo.

Ya, pero no esperaba verte.

A quien no veo es a los hijos.

No van a venir.

¿No van a venir?

Es por la herencia.

¿Es la hermana?

La amante.

¿De Ciro?

No, la mía, claro.

¿Se conocían?

Comparten la herencia.

Emperador.

Un poquito sucio.

Te llevo.

No, no, no, por favor, Albert, no seas antiguo, déjame.

Has envejecido muy bien.

Y tú también.

Pero si ni siquiera me has mirado.

Sí, te he mirado.

¿Cuánto tiempo hace que no nos veíamos?

Mucho.

¿Sigues trabajando en el hospital?

Sí, de jefe de oftalmología.

Lo que siempre has querido.

Yo me jubile. Y sigo dando clases en la universidad.

Y tú...

Hace mucho que has vuelto. No, poco.

Está distinta.

La ciudad.

No la reconozco.

Dime, Albert.

Bueno, pues ya te has dado cuenta que es mi teléfono de verdad.

Adiós.

¿Y ahora qué quieres?

Pues sí, que sí, que yo también me alegro mucho de verte.

Venga, adiós.

Hola. Hola.

¿Cómo está la piscina? Bien.

¿Qué? ¿No vas a entrar?

No.

Ya.

Pero es que te damos el premio a ti.

Me lo puedes sacar aquí fuera, yo no me muevo.

Menuda panda de hipócritas.

En eso te doy la razón.

¿Hablaste con el jefe de departamento?

¿Para qué?

La decisión es irrevocable.

Me dicen que no puedo prorrogar ni un año más mi condición de mérito.

No sé para qué acepté la jubilación si tampoco me dejan ser profesor con él.

¿Puedes irme a dar clases si quieres?

Jorge, por favor, no digas tonterías.

Si tú no andas, yo no me muero.

Sí, da.

Está cerrado.

Te la dejaste en el hospital.

¿Cómo sabes que trabajo aquí?

Mira en el bolsillo.

¿Te invito a algo?

Si quieres.

No estaba cerrado.

¿Y qué quieres hacer cuando termines?

Viajar. ¿Dónde?

No sé, a cualquier sitio.

No puedo estar mucho tiempo en el mismo lugar, me aburro.

Sí, me di cuenta en el hospital.

¿Te sigue doliendo?

Pues un poco.

¿Qué haces?

Relaja.

¿Y tú qué piensas hacer después de las prácticas?

Pedí una beca para terminar la residencia en Reims.

¿Dónde? Dime si te hago daño.

Reims está en Francia, pero no creo que me la den. ¿Por qué?

Tendría que tener mucha suerte. Se presentan miles.

Bueno, pues confía en tu suerte.

Oye, es tarde.

Tengo que limpiar.

¿Quién era?

No sé, no lo miré.

Ir hacia arriba.

A la izquierda.

Derecha.

Intenta no pestañear.

Muy bien.

Hay que darle tiempo al tratamiento, pero funciona.

Muchas gracias.

Voy a darte unas gotas para que te lleves.

¿De quién es? La paciente a la que han visto tres especialistas.

Enhorabuena.

Pero no te confíes, ese glaucoma puede aparecer de nuevo.

¿Una cerveza o te tiene castigado tu mujer?

Otro día, ¿vale?

Irene, relájese.

Vamos a empezar.

¿Albert? ¿Estás trabajando?

¿Qué vas a hacer esta noche?

¿has visto el colador?

Por volver a verte.

Por nosotros.

Y por Ciro, qué leche.

¿Todo bien?

Sí, sí, sí.

Doctor del Olmo.

¿Cómo va esa jubilación?

Hombre, jubilación, jubilación.

Yo estaría todo el día tendido en el sofá.

Pero venga, por favor, venga a saludar a mi mujer que está ya con la familia.

Me disculpas.

Es un momento.

Oh, doctor Delorme.

Mire qué pupilas más sanas.

Sí, le quedaron perfectamente.

Me disculpan.

Lástima que la tontería no se cure en un quirófano.

Irene, súbete al coche. Estás muy lejos de casa.

Hay autobuses.

Yo solo quería que vieras que aún sirvo para algo.

Me han dado la patada como a un perro. Efe de oftalmología.

Pero otra vez con las mentiras.

Lo siento.

A mí me da igual que trabajes o que estés en paro.

Se trata únicamente de pasar un buen rato.

¿Tienes hambre?

Estaba dentro de la cuenta.

Ve.

Anda.

¿Aún guardas esto?

Sabía que existía.

Es que yo nunca pongo el radiocasete.

Creo que la última vez que se usó fuiste tú.

¿Lo pongo?

Bueno.

¡Leche, páralo!

¿Me puedes llevar a mi casa?

Estoy un poco cansada.

Claro.

Me quedo acostumbrando a ti de tal manera que a cada

instante pienso en ti, aunque no quiera.

Por tu amor, ya no

sé quién soy.

Por tu amor.

Te has quedado dormida.

Cuidado, cuidado.

Muy bien.

Acabo de salir del hospital y no me quería ir a casa.

¿Te apetece tomar algo?

No puedo. Tengo que estudiar.

¿No es un poco tarde?

A la hora que puedo.

¿Estás de exámenes?

No.

Puedes hacerlo otro día, entonces.

Me apetece.

Vale. ¿De qué te ríes? Nada.

¿Qué pasa?

Estudiar es lo que más te apetece un viernes por la noche.

Que me parece genial, ¿eh?

Vale. Me tomo una y me voy.

Conozco un sitio aquí cerca.

¿Una carrerita?

Pero si no sabes dónde es.

Vamos a meter la pata hasta que ya no quepa más.

Vamos a contar mentiras y a ver si harán verdad.

Vamos a minar esa autoestima.

Dime la verdad, ¿tú sabías que había un concierto?

No tenía ni idea.

¿Por qué no te gusta el grupo?

Me encanta.

Entonces... Me tomo esto y me voy. ¿Quieres tomártela en la primera fila?

Yo no, pero puede que tú sí.

¡Arriba! ¡Estás loco!

¡Que te subas!

Si eso es lo que te gusta, creo que te lo voy a dar todos los

martes. Todos los martes. Todos los

martes. Hasta que te hartes.

Todos los martes.

Casi que mejor te llevo yo.

Que no, que yo no me subo ahí, que esta moto me odia, casi me mata.

Además, ¿para qué tanta tontería si al final te vas a ir al Reims ese?

Anda, sube, que no me voy a ir.

Si no me van a coger.

Pero me llevo mi casa.

Claro.

A mi casa no, a la tuya.

Me parece bien.

Me sigues debiendo un desayuno.

Ven, siéntate.

Es muy cómodo. Me hace sentir como en casa.

Mira, ¿te suena?

Se rompió hace mucho tiempo.

Ay, qué pena. Era muy bonita.

¿Cómo está la casa?

Pues igual que cuando tú te fuiste.

¿Por qué no me invitas a cenar?

Me gustaría volver a verla.

Claro, cuando tú quieras.

¿Esta noche?

¿Esta noche?

¿Por qué no?

Esta noche.

Bueno, si no te viene mal, si no lo dejamos.

No, no, no, perfecto. Esta noche.

Bueno, venga. ¿Lo compró?

Está bien, ¿no?

Sí, es muy bonito.

Lo siento, pero tengo que irme. ¿De dónde vas ahora?

Se me había olvidado que tengo clase.

Hasta luego.

Hasta luego.

Gracias.

¿Qué te parece?

Ahora entiendo perfectamente por qué me marché.

Tú y tu miedo al cambio.

Es que no has cambiado ni un mueble.

¿Te crees que no soy capaz de cambiar?

Mira este cuadro, por ejemplo.

Nunca me gustó este cuadro.

¡Ay, no seas loco!

Y esta silla. No, no, de verdad que te creo. Te creo, te creo.

Toma. ¿Qué? Te toca a ti.

Que no.

Venga, tíralo. Vamos, tíralo. Anda, es un libro horrible.

¿Qué es eso?

Nada

Yo es que llego tarde al trabajo.

¿Vas a ir a la piscina?

No, creo que no.

El otro día fui a buscarte al hospital.

¿Por qué no me saludaste?

No estabas.

Maribel me dijo que te habían cambiado de hospital.

Fuiste el antiguo.

No me habías dicho que te habían trasladado.

¿No? No.

¿Y que te lo había dicho?

Pues no.

Fuiste al antiguo.

No tiene gracia.

Habría que ver la cara que puso Maribel al verte.

Igualita.

¿Cuándo fue eso?

La semana que llegué.

¿Y por qué me lo dices ahora?

No sé.

¿No vas a desayunar? No puedo, llego tarde.

Me tomo un café rápido y me voy.

A ver si no tienes que llamar.

Acuérdese que tiene que descosar los bolsillos.

Sí, sí.

¿Qué? ¿Otro premio?

No.

Algo mucho mejor.

No puedo hacer nada, Albert.

Te lo dije, es el departamento. Yo no quiero saber nada del departamento.

A estas alturas, con estar en activo me basta.

Yo lo único que te puedo ofrecer es que me acompañes este jueves. Tengo una

charla sobre córneas.

Perfecto. Oye, ¿y a qué hora es la clase?

¿No será a las ocho? Que yo de madrugar no soy mucho.

¿Y esto?

Son las llaves de casa de Alex.

Se me deben haber caído.

¿Y él también tiene las llaves de tu casa?

No me mires así, es solo una pregunta.

¡No las pierdas!

Hola.

Hola.

Qué pronto, ¿no?

Sí, es verdad.

Vale.

¿O prefieres que comamos fuera?

Vale.

¿Has llamado a Sergio y Cristina?

No me lo ha cogido nadie.

Luego vuelvo a llamar.

Jorge.

Jorge.

Qué elegante. ¿Qué pasa? Que uno no puede renovarse.

Venga, pasa.

Pasa, pasa.

¿Te gusta?

Me gusta todo, menos el plástico.

Venga, no seas tonto.

¿Te gusta o no?

Pues lo que a mí me gustaría es que te quedaras esta noche conmigo.

Solo hay una cama.

¿Ya no te acuerdas de cómo ronco?

Sí, pero es que ya no oigo tan bien como antes.

Tócame las tetas.

¿Ahora? Sí.

¿Por qué no?

¿No estaremos haciendo una locura?

Esta vez nos va a ir bien, ya lo verás.

¿Y por qué lo sabes?

Pues porque ya estás jubilada y no puedes pedir un traslado.

Ya, pero me puedo escapar con un terrorista.

Si te vas, te buscaría.

Salió hace un par de días y no ha vuelto.

Pero si vienes temprano, él suele estar.

Gracias.

A ver.

Toma, esto es para ti.

¿Estás segura?

Sí, segura.

Es el tercer día que llegas tarde.

No te distrepas.

Lo sé, lo sé.

Lo siento.

Mira hacia arriba.

Mira hacia abajo.

Muy bien.

Tendrás que decirle a tu novio que te vamos a tener que operar.

No, no, no.

No, él será el último en saberlo.

Si es que es un gallina.

Mal, Neus. A tu novio lo tienes que contar todo.

Que no, Jorge.

No me digas a mí que a tu mujer le cuentas todo.

He pensado que también hoy podría hablarles de los trasplantes.

Como quieras.

¿Te pasa algo?

No, nada.

¿Te importa dar la clase del jueves tú solo? Claro que no.

Jorge, ¿por qué no intentas cambiar algo?

Es muy tarde.

Vas a prengar a todo el equipo de quirófano por algo que no es seguro que

pueda funcionar, ¿lo sabes?

¿Has informado ya al jefe de oftalmología?

Está en el panel.

Vaya tú, no entiendo por qué te la juegas.

¿Estás preparado? Vas a conocer a una de las personas más importantes de mi vida.

No me pongas nervioso.

Este es Leo. Hola.

Buena señal. ¿Qué tal? Al menos no ha llorado Alberto.

Claudio. Alex.

Encantado. ¿Y en qué especialidad estás?

En medicina general.

En urgencias, de momento.

Me ha dicho Lucía que has pedido una beca, ¿no? En Francia. En Reims.

Sí, sería perfecto para el currículum.

Pero está complicado.

Mucha gente.

¿Ah, sí? Sí.

¿Cuánto tiempo sería?

Ocho meses.

Bueno, se puede alargar hasta dos años.

Si me la dan y tengo buen rendimiento, que no está claro.

Nada,

no es importante.

¿Sabes?

Creo que eres el primer amigo de Lucía que conozco.

Bueno, es normal, siempre está trabajando o estudiando.

¿Qué estáis cotilleando?

Nada.

¿Qué haces mañana?

Nada.

¿Tienes guardia?

No.

Quiero invitarte a cenar.

En mi casa.

¿Qué pasa? ¿No puedo invitarte?

Dile que tú que serás sagrada.

Pues ya ves que no.

Pues aquí he estudiado casi toda la carrera.

¿Ah, sí?

Yo he estudiado en la bañera.

¿En la bañera?

¿Y por qué física?

¿Por qué estudias física? ¿De dónde te viene?

No sé.

Siempre me ha gustado saber el porqué de las cosas.

Hay cosas que no tienen explicación. ¿Ah, no?

Todo tiene una explicación. O por lo menos lógica.

Todo, ¿no? Que nos cruzaramos tú y yo.

La teoría de Marshall and Marshall.

¿Qué pasa? Es una teoría a teoría. ¿Cuál es la fórmula?

Es compleja. Habrá que indagar.

Pues indagaremos.

¿Quién es Antonio?

Mi padre.

Los heredé de él.

Herencia familiar.

¿También es físico?

No.

No acabo la carrera.

¿Qué pasa?

¿No te llevas bien con él?

No me llevo.

Hace tiempo que no hablamos.

Ven, quiero enseñarte algo.

Me gusta la ciudad a estas horas.

Parece distinta.

Hola.

Hola, soy Paz San Martín.

Sí, la de la casa de al lado del ambulatorio que me enseñaste.

Sí, era para confirmarte que la semana que viene estoy allí y me la quedo.

Sí, sí, me gusta.

Vale, firmamos.

Ajá, me paso. Gracias.

¿Te duele?

Nada.

He llamado a Sergio y Cristina, les he dicho que mañana vamos a verlos.

Muy bien.

¿No te apetece?

Claro que sí.

Ya no está inflamada.

Avísame si te hago daño. Queda mucho.

cicatriz.

Tranquila, esto no se ve casi, procura que no le dé el sol.

Fíjate en eso que brilla encima de la camilla.

Sin que las enchufes a la red, puedes ver cualquier videocassette.

Esa bola que adivina, pone música divina.

Y sin platos ni amplificador, suena igual que la televisión. Zoom, zoom,

Colombia, Colombia, zoom, zoom. Y me importa un vacío.

Para la mayoría de vosotros, vuestro vecino es un extraño. Un tipo con un

perro que ladra y con una gran paña.

Te vas a perder el final.

¿Estás bien?

Tranquilo, que no soy uno de tus ligues.

He estado unos días en el mar y no me ha dado tiempo a ordenarlo todo.

¿Cómo llevas los estudios?

Bien.

Estoy en el último curso.

No creo que termine.

Ya.

¿Y qué vas a hacer entonces?

No soy yo quien para dar consejos, pero...

Deberías acabarlos.

¿Y eso es lo único que te importa, papá?

No sé, hija.

¿Qué quieres, acabar viviendo en un barco como yo?

Póngase esa cara, está delicioso.

No tiene azúcar.

Más sano.

Me han dicho que me buscabas.

Sí.

Toma.

Enhorabuena.

Espero que no te olvides de nosotros.

¿Qué pasa?

¿No te alegras?

Claro, claro que me alegro.

Mucho.

Anda, corre, voy a emborracharte.

Dime, Ignacio.

Ya.

Hablaré con Neus.

Gracias.

Sí, es que tengo una cena con los amigos.

Venga.

Y por eso las queratoplastias que hacemos, los trasplantes de córnea que

ustedes harán, no curan la vista.

Si nuestros pacientes no quieren ver, nunca lo harán.

Es una cuestión de procedimiento.

Nunca olviden que la diferencia entre mirar y ver es solo un estado de ánimo.

Para la semana que viene, revisen el capítulo tercero del libro Los

mecanismos de la percepción. Que pasen un buen día.

Irene, soy yo. ¿Dónde estás?

Nos vemos esta noche. Luego te llamo.

¿Y qué? ¿Cómo va el negocio?

Va. No me puedo quejar.

En Internet la crisis no existe.

De momento.

¿Y en el hospital?

Terrible. Ya te lo puedes imaginar.

Por cierto... Deberías echarle un vistazo a este ojo.

Creo que no cambias.

¿Para qué?

¿Qué tal, compad?

Bien, como siempre. ¿Tú con Cristina?

No sé.

El otro día estuvimos en el médico aquí en el pueblo.

Lleva un tiempo haciendo un ruido raro por las noches cuando duerme.

La otra noche volvió a despertarme y me quedé mirándola y dije, yo tengo que

aguantar esto el resto de mi vida.

Es broma, hombre.

Bien, bien.

Bueno, tenemos nuestros problemas, pero como todas las parejas, supongo que a

vosotros os pasa lo mismo.

Sí.

Anda, aguántame esto, Jorgito.

Te lo iba a dar antes de cenar, pero no me puedo aguantar.

Es el grupo que vimos juntos.

Lo sé.

¿Te gusta?

Sí, mucho.

¿Cuándo es?

En un mes.

¿Qué te pasa?

Me han dado la beca.

Reims, ¿te acuerdas de la beca de la que te hablé?

Me la han dado.

Enhorabuena.

¿Cuándo te vas?

En un mes.

¿Y cuánto tiempo?

Ocho meses de momento.

¿De momento?

Ampliable a dos años.

Pero no seguro.

Lo de los dos años.

Bueno, no te preocupes por las entradas. Seguro que las puedo cambiar.

Ocho meses no es tanto.

No es tanto tiempo, ¿no?

Lucía, ahí voy a tener casa.

Tú terminas los exámenes en tres semanas.

Puedes hablar con tu jefe y decirle que se busque a alguien por un tiempo.

Claro.

Lo vemos.

Bueno, habrá que celebrarlo, ¿no?

Claro.

Sonó el despertador y sentí un crujido al levantarme de la cama.

Al principio ni me dolió, pero luego fue horrible.

Vamos a ver, ¿tú con quién estabas en la cama?

Yo creo que todo lo que pasa ocurre por alguna razón. ¿Ah, sí?

Le pasó eso porque echaba de menos su casa.

Uy, no te creas, me ha venido fatal.

Tenía muchísimo trabajo en el instituto. Soy tutora del último curso. No me

extraña lo que sea antes que aguantarás de un mes.

David, cariño, venga, va.

Que es hora de ir a la cama.

¿Queréis algo más?

No. No.

¿Creí que te lo habías hecho en la piscina?

No. Te dije que fue a levantarme de la cama.

Me lo habré inventado.

Irene, soy yo otra vez. ¿Dónde estás?

Te he llamado varias veces.

Llámame tú, por favor.

Un beso.

Y habíamos dormido un par de noches en el parque ya. Son muy confortables los

parques holandeses. Y estábamos esperando en una estación de servicio

para ver si alguien nos cogía haciendo autostop. Son muy generosas las

estaciones de servicio holandesas.

Y yo vi cómo entró un señor y al pagar se le cayó un billete, no sé de cuánto,

mucho dinero.

¿Cómo? ¿Cien euros?

Cien eurazos. Yo pensé que el tipo se iba a dar cuenta, pero se fue. Y yo

magachí los cogí. Yo ya me veía cenando en un restaurante, durmiendo en un

hotel. ¿Sabéis lo que hizo?

Se los devolvió al tipo.

Os los gastasteis en cerveza.

Se lo dio a la encargada de la gasolinera.

Me hubiera gustado ver la cara de Jorge.

Pero sobrevivimos.

Fue bonito.

Ahora no dormiría ni en el jardín de mi casa ya.

Me quedo con los pacis, Jorge, de antes. Cuando hacíamos intercambios de parejas

y esas cosas.

Es muy bonita tu nueva casa.

Le debo una, dárselo. Lo que sea, hombre.

¿No vienes a la cama?

No tengo sueño.

¿Quieres uno?

No me falles, por favor.

Levántate, hay que celebrar que te han dado la beca.

¿Has desayunado alguna vez champán francés? Por fin vamos a desayunar.

Tienes un mes para acostumbrarte.

Escúchame.

Espera un momento.

Perdóname, pero yo no quería... Perdóname tú por no haberme dado cuenta.

Te dije que te buscaría.

Relájese y respira normal.

Cuenta conmigo.

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete,

ocho, nueve, diez.

En gravitación las trayectorias son elípticas y dependiendo de diferentes

factores su excentricidad es mayor o menor. Así, mientras en la hipérbole los

cuerpos se separan para nunca más volverse a cruzar.

En la parábola, las trayectorias parece que no vuelvan a unirse, aunque en un

tiempo muy alto, su trayectoria converge.

Hay trayectorias en hipérbole y trayectorias en parábola, aunque como

todo en la vida, nunca sabes lo que va a suceder.

Vamos a meter la pata hasta que ya no quepa más.

Vamos a contar mentiras y a ver si harán verdad.

Vamos a minar esa autoestima, a ver si se hunde ya.

Si te gusta verme tanto igual podríamos quedar todos los

martes. Todos los martes.

Todos los martes hasta que te haces.

Vamos a chantajearnos a ver quién aguanta más.

Vamos a probar el tope al que podríamos llegar.

Vamos a inventarnos algo que nos haga ver mirar.

Si eso es lo que te gusta, creo que te lo voy a dar.

Todos los martes, todos los martes, todos

los martes, hasta que te haces.

Todos los martes, todos los martes.

Todos los martes, hasta que te hartes. Hasta que te

hartes.

Todos

los

martes.

Fíjate en el show que brilla, encima de la camilla, sin pilas ni enchufes a la

red, puedes ver como en videocassette, esta bola te adivina, pone música

divina, y sin plato ni amplificador, suena igual que en la televisión,

zoom, zoom, culombio, culombio, zoom, zoom, y me pego un voltio, aprende de

estas.

Palabras son el nuevo abracadabra. Zoom, zoom, faradio, faradio, zoom, zoom.

Y me importa un patio que tiene esta bola, que a todo el mundo le mola. Te

sientes enfrente y es como el cine, todo lo controla, es un alucine. Es como un

ordenador personal, es la bola de cristal.

Te sientas enfrente y es como el cine Todo lo controla, es un alucine Es como

un ordenador personal Es la bola de Chris, es la bola de...

Can't find what you're looking for?
Get subtitles in any language from opensubtitles.com, and translate them here.