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JUAN SALVADOR GAVIOTA
AL JUAN SALVADOR GAVIOTA QUE VIVE EN TODOS NOSOTROS
¿Por qué? ¿Por qué no podré...?
Ésa no es la respuesta.
No puedo batir mis alas lo suficientemente rápido.
Quizá las gaviotas no puedan volar a más de 100 Km. por hora.
¿No sería genial si pudiéramos hacerlo?
Me pregunto hasta dónde podría llegar,
y cómo se vería el mundo desde tan alto.
Mis alas pesan.
No me siento estable.
No caí por completo.
Puedo lograrlo.
Tengo que llegar más alto que nadie, nunca.
Y puedo.
Lo veo todo.
¿Cómo voy a contárselo? ¿Cómo voy a decirlo?
Madre, Padre...
...Aespero que lo comprendan.
Esta vez tienen que hacerlo.
He descubierto cosas que cambiarán nuestras vidas.
Hay un mundo increíble allí afuera.
Ninguno de nosotros lo ha visto o sentido.
Hoy he volado más alto de lo que jamás hemos volado,
más allá de las nubes más altas.
Se puede ver.
Se puede ver todo.
Por primera vez en mi vida veo dónde vivimos.
Hijo, los últimos días te buscamos por todas partes.
Los Mayores de la Bandada están hablando de ti.
Saben que vuelas solo,
hasta donde nunca volamos.
No lo entienden. No te lo permitirán.
¿No me permitirán aprender? ¿Por qué?
Oh, comprendo tus sueños, Juan.
Todos soñamos con algo mejor cuando somos jóvenes.
Temo...
...por ti.
Me asusta lo que estás haciendo.
Puede que ésta no sea la mejor vida pero es la que conocemos.
Se aproxima el invierno.
La Bandada debe permanecer unida para sobrevivir.
Nuestro destino es vivir así, acéptalo.
Ocupa tu lugar.
¿Lo intentarás, hijo?
Si no lo haces, habremos vivido para nada.
No deberíamos vivir así.
Sé que están equivocados.
Pero... lo intentaré.
Quizás el secreto esté en mantener las alas firmes.
Volar a 80 y mantenerlas firmes.
Seguro es eso.
Ochenta y firmes.
Intentarlo no hace daño a nadie. ¿Osí?
No lastimaré a nadie ni le quitaré su libertad a nadie
si me aparto y lo intento.
No hay nada de qué preocuparse.
Es sencillo.
Voy a bajar en picado a 80 Km. por hora,
mantener las alas firmes y descender.
Aquí vamos.
Eso es.
50, 60, 80...
No. ¡No! ¡Detente!
No... no puedo hacerlo.
Me mataré.
¿Qué es esto? Tengo miedo.
Estoy a punto de conseguirlo y tengo miedo.
¿Qué piensas hacer?
¿Vas a pasarte el resto de tu vida planeando por aquí sin intentarlo?
Si tienes miedo regresa a la Bandada, donde todos tienen miedo.
100... 110.
Más rápido de lo que ninguna gaviota...
¡No!
La vida tiene que ser algo más
que pelear por una cabeza de pescado.
No hay remedio.
Si tuviera que saber tanto acerca de volar,
tendría cartas de navegación en lugar de cerebro.
Si mi destino fuera ser veloz, tendría las alas cortas de un halcón,
comería ratones en lugar de pescado.
Tengo que aceptar lo que soy.
Juro que a partir de hoy seré una gaviota...
...como todas las demás.
¿Mi vida acaba aquí?
No puedo creerlo.
No nací para morir en este océano.
Puedo morir aquí
u obligarme a volar.
Puedo hacerlo.
¡Puedo hacerlo!
Debo intentarlo.
Tengo que regresar a casa.
Al menos puedo dejar de pensar por una vez en mi vida.
Simplemente dejar de pensar
y volar en la obscuridad hacia las luces.
¿La noche?
Las gaviotas jamás volamos de noche.
Baja.
Si tu destino fuera volar en la noche, tendrías los ojos de un búho.
Tendrías mapas en lugar de cerebro.
Tendrías las alas cortas de un halcón.
Las alas cortas de un halcón.
Volaré sólo con la punta de mis alas.
¿Por qué no se me había ocurrido?
Alas cortas. Alas cortas.
Más rápido que ninguna gaviota. ¡Que ninguna!
Les enseñaré a los demás. ¡Les enseñaré cómo hacerlo!
¡Lo logré!
Funciona.
¡Las alas cortas funcionan!
Debo haber alcanzado 270 en esa picada, y eso que fue corta.
¿Qué pasaría si lo hiciera desde 3.000 metros?
Un rizo rápido, doblar las alas, dejar sólo las puntas desplegadas
y hacia abajo, exactamente igual que anoche,
y veremos lo rápido que puede volar una gaviota.
¡290! ¡300!
¡Santo cielo! ¡La Bandada!
¡Cuidado!
Los Mayores. Toda la Bandada.
Ahora me creen.
Por fin lo han comprendido.
Juan Salvador Gaviota...
..has sido llamado aquí
para ser juzgado frente a tu Bandada.
Juan Gaviota, por tu vuelo imprudente,
por rehusarte a estar con tu Bandada,
por dar la espalda a las tradiciones de tu Bandada
aquí reunida.
No les he dado la espalda.
Quiero compartir lo que he descubierto con todos ustedes.
Juan Salvador Gaviota, tú no vives como nosotros.
No vuelas como nosotros.
No crees en lo que creemos.
Aprenderás que la vida es lo desconocida
y lo incognoscible.
Estamos en este mundo para sobrevivir como podamos,
mientras podamos.
No estoy de acuerdo.
Juan Gaviota, la hermandad se ha roto.
Jamás volverás a ver a nadie de tu Bandada.
Nunca volverás a tener la protección de tu Bandada.
¡A partir de hoy quedas desterrado para siempre!
Desterrado.
- Juan. - ¿Por qué, Juan? ¿Por qué?
No. Éste no es tu cielo.
¡Éste es mi cielo! ¡Mi cielo!
¡Aléjate! ¡Mi cielo!
Volaré donde ninguna gaviota ha volado hasta ahora.
Veré cada tierra, cada océano.
Conoceré cuanto hay por conocer en esta vida.
¿Quién eres?
Hola, Juan.
Somos de tu nueva Bandada.
Somos tus hermanos.
Hemos venido a enseñarte un lugar más elevado.
Yo no tengo Bandada.
Estoy viejo, estoy cansado.
No puedo volar más alto.
Sí que puedes, Juan
Porque has aprendido.
Una lección ha terminado, y es hora de que comience la siguiente.
Oh...
...comprendo.
¿Aquí también soy un desterrado?
Juan, hemos venido para llevarte a casa.
Es hora de comenzar.
No sé dónde estoy.
¿Estuve dormido mucho tiempo?
Sólo un momento.
Soy Marina, tu instructora.
Vamos a aprender juntos.
Marina.
Pensé en tu nombre antes de que lo dijeras.
Bienvenido a casa.
¿Casa? Nunca he estado aquí.
Quizá no, pero se siente como si fuera tu casa, ¿no es cierto?
Todo es diferente.
¿Dónde están todos?
¿Por qué no hay nadie más?
La única respuesta que veo, Juan,
es que fuiste uno en un millón.
La mayoría llegamos de una forma muy lenta.
Pasamos de un mundo a otro casi exactamente igual,
olvidando enseguida de dónde veníamos,
sin preocuparnos hacia dónde íbamos,
viviendo el presente.
¿Tienes idea de cuántas vidas hemos tenido que vivir...
...antes de pensar por primera vez que quizá haya algo más en la vida...
...que comer, luchar, o conseguir poder en la Bandada?
Muchas vidas, Juan.
Y luego otras para aprender que existe algo llamado perfección.
Y otras más para por fin comprender que el propósito de nuestra vida
es encontrar esa perfección
y reflejarla.
Pero tú, Juan, aprendiste tanto en una vida
que no tuviste que vivir 100 para llegar aquí.
No recuerdo muy bien mi vida allá.
Todo está borroso, yo...
Todos esos años.
¿Desterrado? ¿Solo?
Sí. Pero fue una buena vida.
¿No dijiste que me conocías de algún lugar?
Creo que han habido muchos lugares.
Sé lo que significa hablar, sentir y que nadie te escuche.
¿De verdad puedo aprender a volar sin límites?
Quizás aprendas algo que te resulte más importante
que volar sin límites.
Aprender qué significa la perfección.
Ahora vamos a volar en serio.
Te estás adaptando muy bien a tu nuevo cuerpo y al aire de aquí.
Es hora de que conozcas a los Mayores.
No quiero volver a ver a ningún Mayor mientras...
Bueno...
¿Tienes miedo de decir “viva”?
¿Alguna vez te has sentido más vivo? ¿Más feliz?
No, y ése... ése es el tema. No...
No quiero que ningún Mayor me diga lo que no puedo hacer.
Ésta es tu nueva Bandada, Juan.
¿Qué fue eso?
¿Marina?
Mira.
Temía que se hubiera ido.
Juan, ése es Chiang.
No está mal para un anciano Mayor.
Marina, nunca vi a nadie volar así.
Buenas tardes, Marina.
Juan.
Buenas tardes, Chiang.
Hola, señor.
Es un honor conocerlo.
El honor es mío, Juan Gaviota.
Marina.
¿Aprende bien?
Es un poco impaciente.
Ya sabe todo lo que yo sé.
Y hasta más.
Marina ¿cómo puedes decir eso? Tengo tanto que aprender.
Sabes muchísimo más que yo.
Juan, ya lo sabes.
Todavía tienes que practicar la calma y la paciencia,
pero ya sabes muy bien cómo volar.
Todavía tengo preguntas.
Pregunta lo que quieras.
Yo... Bueno...
Chiang, este mundo no es el cielo ¿o sí?
Donde estamos.
No es el cielo.
¿Quién dijo que lo fuera?
El cielo no es un lugar.
El cielo es la perfección. ¿No crees?
Y no vamos allí, más bien lo expresamos.
¿Crees en ello?
Si.
Supongo.
Vuelas muy rápido.
Bueno... disfruto viajando deprisa,
pero no me gustan los límites.
Quiero volar aun más rápido y más alto y aprender más.
Ahora puedo volar a 450 Km. por hora.
Bien. Es bastante rápido, pero no lo suficiente.
No me pregunte por qué, pero no es lo bastante rápido.
¿Qué es bastante rápido, Juan?
Para ti que buscas la perfección.
¿Cuál es la velocidad perfecta?
Bueno...
... velocidad perfecta.
¿2000 kilómetros por hora?
Ése es un límite.
¿2,000,000 de kilómetros por hora?
Ése es un límite.
¿La velocidad de la luz?
También es un límite.
Todos son límites.
La velocidad perfecta, hijo mío, no tiene que ver con moverse rápido.
La velocidad perfecta es estar ahí.
Así...
Marina ¿viste eso?
Dice que todos podemos aprender a hacerlo,
cuando queramos.
Quizá en la siguiente vida.
No es tan difícil, Juan,
una vez que comprendemos.
Quiero comprender ahora.
¿Cómo se siente?
¿Hasta dónde puede llegar?
A cualquier lugar, a cualquier momento
en que quieras estar.
He estado en todos los lugares y tiempos imaginables.
Después de un tiempo, comienzas a pensar
que el espacio y el tiempo no son reales.
¿Puede enseñarme a volar así?
Por supuesto. Si quieres aprender.
Sí, quiero. ¿Cuándo comenzamos? Haré lo que sea.
Marina ¿viste...? Tengo que aprender.
¿Cómo le hace? Quiero decir ¿cómo...?
Primero, dejas que tu profesor pueda decir algo de vez en cuando.
Lo siento, Chiang.
Es que toda mi vida...
No puedo explicarlo. He tenido esta...
..esta necesidad de saber.
Para volar tan rápido como el pensamiento a cualquier lugar...
...que exista, haya existido, o vaya a existir,
debes empezar por saber que ya has llegado.
¿Disculpe?
Ya estoy allí, en ese pico tan alto.
Mi cuerpo no me limita.
El espacio no me limita.
El tiempo no me limita.
Soy la perfecta expresión de la libertad, aquí y ahora.
Muy bien, aquí voy.
Voy... ¡ahora!
¡Ahora!
¿Ahora?
¿Juan?
¿Te traigo algo?
No.
Nada.
Tengo que hacer esto.
No me importa cuánto tiempo tenga que estar aquí, lo haré.
¿Quieres tomarte un descanso?
Buenas noches, señor, yo...
...Me estoy concentrando tan duro como puedo.
Pero no lo logro.
Juan, no necesitas tener fe.
No necesitas fe para volar.
Tienes que entender cómo se vuela ¿no?
Aprender ciertas hechos acerca de cosas que no puedes ver.
Esto es lo mismo.
Soy un ejemplo perfecto de la libertad y el volar.
¿Por qué estoy pensando así?
No se trata de un ritual.
Lo real es real.
Soy una idea perfecta y real.
Funciona. Funciona de verdad.
Claro que funciona, Juan.
Siempre funciona cuando sabes lo que estás haciendo.
Ahora, acerca del control...
Bueno, es diferente.
Estamos atrapados.
No hay forma de salir.
Claro que sí, Juan.
Oh... sí.
¿Pero para qué vine aquí?
Los similar se atrae.
Dondequiera que esté tu pensamiento estará tu cuerpo,
tarde o temprano.
Estás aprendiendo a hacerlo temprano.
¿Querías encerrarte para pensar?
Aquí estás.
Inténtalo de nuevo.
Y concéntrate en algo que siempre hayas amado.
He amado muchas cosas pero no estoy seguro.
Hazlo. Estoy contigo.
Siempre me han gustado las estrellas.
Son un buen espectáculo.
Y un buen lugar donde estar solo.
Pero lo importante en el amor es dar ¿no crees?
Compartir lo mejor que tienes con alguien que intenta aprender.
Inténtalo de nuevo, y esta vez piensa en compartir.
No pienses en nombres o lugares.
Sólo piensa en el amor y veamos qué ocurre.
¿Listo?
Cuando quieras.
¿Qué es esto?
¿Qué está ocurriendo?
Mi antigua Bandada. A ellos no los amo.
¿Estás seguro, Juan?
Bueno, siempre quise enseñarles lo que había aprendido acerca de volar,
si eso puede considerarse amor.
Pero no supe cómo hacerlo.
Cuando es la hora de hacerles ese regalo,
nada puede impedirlo.
Cuando no es el momento, no hay forma de que ocurra.
No veo que pueda llegar a ocurrir.
No te preocupes.
Inténtalo una vez más.
Piensa en el amor y que estás en el lugar adecuado.
Hola, Marina.
Hola, Juan.
Ha llegado la hora de dejarte.
Hay otros a los que debo ayudar.
Y también tengo mucho por aprender.
No puede dejarme ahora. Acabo de empezar.
Juan Gaviota, algún día sabrás...
...Cuánto hace que tu vuelo comenzó...
...Y qué gran viaje has realizado.
Ahora estás listo para comenzar el más difícil
y poderoso de los viajes.
Estás listo para volar y conocer el significado de la bondad y el amor.
Juan, naciste para ser un maestro,
para enseñarle la verdad a quien esté intentando superar sus límites.
Es importante regalar lo que has descubierto
a quien esté dispuesto a aceptarlo.
Chiang, sé que volveré a verlo.
Por supuesto que sí, y, Juan,
sigue trabajando en el amor.
¿Qué ocurre?
Cuánto más pude haber aprendido si alguien como Chiang
se me hubiera acercado cuando fui desterrado.
Qué vida tan diferente pude haber tenido.
Qué vida tan diferente hubiera gozado mi Bandada.
Marina, tengo que regresar.
Siempre nos estamos separando.
Siempre estamos diciéndonos adiós.
Sé que no quieres que me vaya.
Sé que a mi antigua Bandada no le interesa saber nada de volar.
No les interesa aprender.
No les interesa mirar más allá de lo que pueden ver con los ojos,
pero Marina, tiene que haber alguien a quien le interese.
Juan, ve con mi amor.
Marina, adiós por ahora.
Amo a quien eres, Juan.
Pedro Pablo Gaviota,
naciste entre nosotros pero no eres parte nuestra.
Te quejas de la Bandada...
...Y de la ley.
Haces preguntas que fueron respondidas hace 1,000 años.
No deseas la protección de la Bandada.
Y no la tendrás.
¡A partir de hoy y para siempre, quedas...
... desterrado!
No quiero su protección.
Van a desear nunca haber...
Todos sus “a partir de hoy”.
No seré yo quien necesite protección.
¡No seré yo!
No me importa lo que digan.
Volar es muchísimo más
que aletear de un punto a otro.
Un mosquito puede hacerlo.
Un simple viraje en tonel para que el Mayor viera lo que podemos hacer,
y me destierran.
¿No se dan cuenta?
¿No... ven lo glorioso que será
cuando realmente aprendamos a volar?
Maldita Bandada.
Está bien, seré un forajido.
El peor forajido que hayan visto jamás.
Haré que se arrepientan.
No los lastimes, Pedro Gaviota.
¿Quién eres?
Al desterrarte, las demás gaviotas sólo se han hecho daño a sí mismas,
y llegará el día en que se den cuenta, y en que vean lo mismo que tú.
Perdónalos y ayúdalas a comprender.
No entiendo.
Pedro Pablo Gaviota ¿quieres aprender a volar?
¿Quieres volar tanto como para olvidarte de la Bandada? ¿Y aprender?
¿Y regresar algún día y enseñarles a hacerlo?
¡Sí!
Entonces, Pedro, comencemos con el vuelo horizontal.
Todos somos desterrados.
Todos somos amigos.
Estamos aprendiendo a volar sólo por diversión.
Tómate tu tiempo.
Todo tu cuerpo, de la punta de un ala a la otra,
no es más que tu propio pensamiento
cobrando una forma que se puede ver.
Rompe las cadenas de tu pensamiento,
y romperás las cadenas de tu cuerpo.
Muy bien, Pedro. Julia.
Vuela con calma y relajado hasta que te acostumbres a volar en formación.
Vamos a practicar,
puedes acercarte en cuanto te sientas cómodo.
Pedro, es hora de irnos.
¿De irnos dónde, Juan?
Con la Bandada.
Tenemos un regalo para ellos.
Pero no estamos listos.
No seremos bien recibidos, Juan, fuimos desterrados.
No podemos obligarlos a que nos acepten ¿no crees?
¡Es la ley de la Bandada!
Somos libres de ir donde queramos y de ser como somos.
¿Para qué molestarnos con la Bandada?
Las gaviotas son perezosas, sucias, crueles...
Desconfiadas, torpes. Las gaviotas apenas pueden caminar.
¿No lo entiendes, Pedro? La gaviota no fue hecha para caminar.
Fue hecha para volar, y cuando aprende a hacerlo,
es la criatura más pura, hermosa y elegante del mundo.
Es cierto en mi caso, en el tuyo y en el de todas las demás.
Podemos volar libres por el cielo, pero no queremos hacerlo.
Ése es el regalo que podemos hacerles,
ayudar a aquellos que quieren aprender a encontrar lo que aman.
La ley de la Bandada dice que un desterrado jamás regresa.
¡Cualquiera que lo siga o lo escuche...
...Y dé la espalda a su Bandada también será desterrado!
Sólo deseo compartir lo que he aprendido.
Una verdad tan simple como que una gaviota debe volar,
porque la libertad está en la naturaleza de su ser.
Todo lo que se interponga ante esa libertad debe ser apartado.
No necesitamos rituales ni supersticiones para vivir.
¡La ley de la Bandada es la que manda!
¿Hablas de leyes? ¿La ley dice...
...que tenemos que pelearnos para poder comer basura?
¡No puede ser!
La única ley verdadera es la que nos hace libres.
No puede haber otra.
¿Cómo quieres que volemos como tú?
Tú eres especial, dotado y divino,
estás por encima de las demás aves.
Miren a Pedro, Carlos Rolando y Julia.
¿Ellos también son especiales, dotados y divinos?
No más que ustedes.
No más que yo.
La única diferencia, la única,
es que han comenzado a comprender lo que de verdad son,
y han empezado a ponerlo en práctica.
¿Y si pudiéramos volar así?
Son desterrados. Ignórenlos.
No los escuchen. ¡Ignórenlos!
Ignórenlos.
Ignórenlos a todos. Son desterrados.
¡Cualquiera que siga a un desterrado rompe la ley de la Bandada!
Ignórenlos.
¡Ignórenlo!
Cada uno busca y descubre lo que más ama,
sin importar lo que los demás piensen.
Y eso nos hace descubrir quiénes somos en realidad.
Es una ley, un principio como el de la aerodinámica,
que nunca falla.
Pueden estar seguros.
- Ayúdame. - Hola, Esteban Gaviota.
Deseo volar más que nada en este mundo. Por favor.
Podemos comenzar ahora mismo.
No comprendes.
Mi ala.
No puedo moverla.
Tienes el poder de ser tú mismo,
tu verdadero yo, aquí y ahora, y nada puede ponerse en tu camino.
¿Dices que puedo volar?
Esteban Gaviota no puede volar. Nació lisiado.
- Nunca se ha despegado del suelo. - Eres libre, Esteban Gaviota.
Vuela.
Vuela.
Puedo volar.
¡Puedo volar!
Miren, puedo volar.
¡Puedo volar!
Pedro dice que volará
delante nuestro a 300 Km. por hora.
Para demostrarnos.
Si él puede aprender, yo también.
- Lo creeré cuando lo vea. - Lo siento, yo no lo creo.
Una simple gaviota como tú y yo no está hecha para volar a 300 Km. por hora.
Seguro que Pedro está allí arriba volando.
Lo conozco desde que tenía tu edad.
Tengo miedo, Madre. Quiero ir contigo.
Quédate aquí. Quiero que estés a salvo.
Aquí vamos. No lo creerán hasta verlo con sus propios ojos,
hasta que se lo demostremos.
Deberíamos oírlo.
Silencio. Creo que lo oigo.
Estoy listo.
- ¡Aquí viene! - ¿Ahora creen?
- No puedo. - Madre. ¡Madre! ¿Dónde estás?
¡Miren a ese pichón! ¡Se cruza en el camino de Pedro! ¡Morirá!
Tuve que hacerlo.
Lo habría golpeado.
- ¿Por qué? - El truco, Pedro,
es que intentamos superar nuestras limitaciones con calma y paciencia.
No atravesamos rocas hasta un poco más adelante.
¡Juan!
¿También conocido como el Hijo de la Gran Gaviota?
¿Qué haces aquí? El...
El acantilado.
Había un pichón en mi camino.
¿Acaso no he...?
¿No he... muerto?
Oh, Pedro, vamos, piensa.
Si estás hablando conmigo, entonces no estás muerto ¿no crees?
Simplemente has cambiado tu nivel de pensamiento... algo abruptamente.
Es tu decisión. Puedes quedarte aquí y seguir aprendiendo en este nivel,
que es bastante más elevado que el que dejaste, dicho sea de paso,
o puedes regresar y seguir trabajando con la Bandada.
Los Mayores estaban deseando que ocurriera algún desastre,
y estarán asombrados de que les hayas hecho este gran favor.
Quiero regresar con la Bandada.
¡Por supuesto! Hay un nuevo grupo...
Ni siquiera he comenzado.
¿Seguro que no prefieres quedarte?
Vamos.
Muy bien, Pedro. ¿Recuerdas que dijimos...
...que nuestro cuerpo no es más que un pensamiento?
Pedro.
¿Pedro?
Es cierto.
Juan, estoy comenzando a ver.
- ¡Está vivo! - Lo tocó con una pluma.
- ¡Lo resucitó! - Es el Hijo de la Gran Gaviota.
¡Es un truco! ¡No lo escuchen!
¡Es un demonio!
¡Es el demonio!
Es el demonio. ¡Es el demonio!
¡Les digo que es el demonio!
¡Puede destruirnos a todos!
¡Puede destruir a la Bandada!
¡Mátenlo!
¡Mátenlo!
¡Mátenlo!
¡Mátenlo!
¡Mátenlo!
¿Te sentirías más cómodo si nos fuéramos?
¡Intentaron matarnos!
¿Cómo nos escapamos?
Como todo lo demás, Pedro, con práctica.
No comprendo.
La Bandada iba a matarnos. ¡Nuestra propia Bandada!
¿Por qué? ¿Recuerdas lo que dijiste acerca de amar tanto a la Bandada...
...Ccomo para regresar y ayudarles a vivir? Nos quisieron matar.
Son unos criminales. Unos asesinos.
¿Cómo puedes amarlos?
No es posible amar el odio y el mal, por supuesto.
Tienes que practicar para poder ver el bien en cada uno de ellos,
y ayudarlos a verlo en sí mismos. Eso es el amor.
Es gracioso... cuando lo piensas.
Recuerdo a un jovencito furioso.
Pedro Pablo Gaviota se llamaba.
Lo acababan de desterrar, estaba listo para pelear a muerte con la Bandada,
listo para construir su propio infierno en los acantilados.
Y aquí está hoy, construyendo en cambio su propio cielo
y guiando a toda la Bandada.
¿Yo? ¿Guiando?
Tú eres el instructor.
No puedes dejarnos.
¿No se te ocurre que puede haber otros pedros, otras bandadas,
que necesiten un instructor más que ésta?
¿Pero yo, Juan? Soy una simple gaviota, y tú eres...
Oh, sí, sí, sí, lo sé.
El único Hijo de la Gran Gaviota, supongo.
Pedro, ya no me necesitas.
Todos los jóvenes de la Bandada y algunos otros
están listos para seguirte.
Lo único que necesitas es seguir buscando al verdadero Pedro Gaviota.
Él es tu instructor.
Y no dejes que corran ridículos rumores acerca de mí
o que intenten convertirme en una especie de dios ¿quieres, Pedro?
Soy una gaviota. Me gusta volar.
Juan.
Hemos aprendido lo que debíamos aprender juntos, .
Que el camino hacia la perfección y el amor está en nuestro interior.
Utiliza tu propio entendimiento.
Busca lo que ya sabes.
Úsalo, Pedro.
Enséñalo, que lo vean.
Y aprenderán a volar.
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